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Niños son víctimas del crimen organizado en Guatemala

Centro América/Guatemala/06 Diciembre 2017/Fuente: Prensa Latina

La captura de dos menores de 13 años con un fusil AK-47 que pretendían entregar a una pandilla detona nuevas alarmas en Guatemala, donde los niños aparecen como principales víctimas y no solo del crimen organizado.

La creación de mecanismos de desarrollo para la protección integral de la niñez es algo que debe priorizar el Estado para prevenir la participación de los menores en estos hechos, aseguró a la prensa Abner Paredes, de la Procuraduría de Derechos Humanos.

Según Paredes, el Estado no logra tener la cobertura adecuada en prevención y tampoco ha impulsado acciones que promuevan la participación, inclusión, educación y otros servicios básicos en áreas marginales donde niños y adolescentes están más expuestos.

Al no tener mayoría de edad, la imputabilidad penal hace que grupos delictivos los utilicen para el tráfico de drogas o como portadores de armas de grueso calibre, las cuales emplean en los asesinatos contra grupos rivales y quienes no pagan extorsión.

Un reciente estudio sobre el impacto de la poca inversión gubernamental en favor de la niñez, indica que el 70 por ciento de los menores de cinco años en el país está en la pobreza y registra una preocupante desnutrición crónica.

Incluso, hay municipios como Comitancillo, en el suroccidental departamento de San Marcos, donde el 60 por ciento de su población vive en extrema pobreza con las consecuentes secuelas de bajo peso al nacer, falta de nutrientes esenciales para un desarrollo óptimo y tallas muy inferiores a la edad.

El Ministerio de Salud registra que 143 niños murieron en 2016 por desnutrición, de ellos, 25 pertenecían a San Marcos. Le siguen en números rojos Alta Verapaz, Huehuetenango, Quiché (norte), Chiquimula (oriente) y Chimaltenango (centro).

Y aunque es más propio del campo, la región metropolitana tampoco escapa, con un 34,6 por ciento de menores de cinco años.

En la primera infancia otros datos causan escalofríos como baja cobertura educativa, víctimas de la violencia sexual, pornografía y explotación laboral.

Guatemala tiene la más baja inversión en el continente para niños menores de cinco años, un aproximado del 0,4 por ciento del Producto Interno Bruto.

Según estadísticas, esas condiciones hacen que el país afronte situaciones similares a las de los países africanos, donde pobreza extrema, desigualdad social y falta de oportunidades son una constante.

Fuente: http://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=136419&SEO=ninos-son-victimas-del-crimen-organizado-en-guatemala
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La calidad de la educación: los términos de su ecuación. I

Por: Bonifacio Barba

Cuando la reforma del artículo tercero de la Constitución en la presente administración federal se ocupó formalmente, con una expresión textual, de establecer una concepción operativa de la calidad de la educación –ya lo hacía desde antes con la extensa y variada semántica de sus principios y valores-, pareció como si por fin esa cuestión quedara saldada y las disputas cesarían. No tendría que ser así y no fue el caso, pues la calidad de la educación está unida a una concepción del ser humano y de la sociedad, a una concepción del Estado y sus funciones.

La afirmación del artículo de que “El Estado garantizará la calidad en la educación obligatoria de manera que los materiales y métodos educativos, la organización escolar, la infraestructura educativa y la idoneidad de los docentes y los directivos garanticen el máximo logro de aprendizaje de los educandos” (Párrafo 3) fue bien recibida en algunos ámbitos sociales, magisteriales y profesionales no porque resolviera un problema teórico sino porque establecía un criterio posible, razonable, para valorar la práctica educacional, la gestión del sistema educativo, en fin, las políticas educacionales. Eso de una parte, pero por otra, los opositores a la reforma juzgaron que esa precisión de la calidad era teóricamente débil, reduccionista, y lo hacían sin exponer una concepción del aprendizaje específica; sólo decían que la cuestión era más compleja, en lo cual tenían razón, pero no explicaban los elementos de la complejidad. En el mismo artículo tercero, su inciso d) de la fracción II, además de reiterar la idea de la calidad incorpora otra noción, la de “mejoramiento constante”, como base de aquélla.

El hecho es que la calidad de la educación ya llevaba varios sexenios en que se había establecido como un paradigma valioso y útil para la elaboración de las políticas públicas y una de las configuraciones conceptuales más difundida era la que se ocupaba de identificar, diferenciar y relacionar sus dimensiones, entre las que se encuentran la eficacia, la eficiencia, la pertinencia y la relevancia.

Otro enfoque, quizá menos conocido en el ámbito educativo y en el gubernamental, es el que propuso Katarina Tomasevski para que, con fundamento en el derecho a la educación, se establecieran indicadores de su realización. Su propuesta es conocida por el nombre de las 4A, pues los cuatro rasgos o cualidades del servicio educativo inician con la letra A, a saber: asequibilidad del servicio educativo, accesibilidad, aceptabilidad y adaptabilidad (Ver el trabajo de  la autora en: http://www.derechoshumanos.unlp.edu.ar/assets/files/documentos/indicadores-del-derecho-a-la-educacion.pdf). Existe una relación muy estrecha entre las cuatro A y lasdimensiones de pertinencia y relevancia, quizá las cuestiones clave del enfoque de las dimensiones.

La evaluación de la educación con el enfoque de derecho ya la ha asumido el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) desde su informe de 2010, y con este documento y otros que han seguido se muestra claramente la virtud o potencia del enfoque para medir y evaluar los avances en los servicios educativos y calibrar las carencias, es decir, los incumplimientos o rezagos en la realización del derecho a la educación.

La reforma última del artículo tercero incorporó otro elemento relacionado con la calidad, el valor de la equidad en la educación. Lo hizo “Para garantizar la prestación de servicios educativos de calidad…” y creó para ello el Sistema Nacional de Evaluación Educativa, que confió al INEE. Este deberá, entre otras cosas, “Generar y difundir información y, con base en esta, emitir directrices que sean relevantes para contribuir a las decisiones tendientes a mejorar la calidad de la educación y su equidad, como factor esencial en la búsqueda de la igualdad social” (cursivas del autor).

De nuevo es necesario advertir que también esta incorporación que hace el texto constitucional no era necesaria –aunque resulta buena-, pues ya era implícita al significado del derecho reconocido, es decir, si “toda persona tiene derecho a recibir educación”, nadie pretendería que el derecho fuese desigual o que sería correcto o justo que la personas recibieran servicios educativo diferentes en su calidad, pues eso negaría el derecho. En otros términos, la educación se ofrece con equidad y alcanza sus significados plenos en todas las personas, o no es tal; la educación es con equidad o no es. Se puede afirmar eso por una sencilla razón: la educación es la formación del ser humano, la actualización de su potencial.

Es un gran adelanto el que dio nuestra Constitución, pues fortalece nuestro proyecto de nación basada en derechos, con las precisiones que ahora tiene el artículo tercero. De ahí a la realización; de ahí a la evaluación de los logros, hay un camino que debe recorrerse lo más pronto posible, pues lo contrario, la no realización o su realización lenta, hace que permanezca la injusticia educacional en la sociedad.

Ante ello es importante que avance el sistema nacional de evaluación precisando los indicadores que habrá de medir, pues a mejor evaluación, mejores políticas para la educación, y con mejores políticas, un desarrollo social más justo.

Se han hecho muchas reflexiones para destacar la trascendencia de la reforma constitucional de derechos humanos del 2011, pero es raro que se destaque lo relativo al artículo tercero. En forma parecida, las reformas al tercero en esta administración recibieron mucha atención por otras consecuencias, pero el hecho de que el reconocimiento del derecho a la educación esté acompañado de una referencia a las importantes cuestiones de la calidad y de la equidad y que además las vincule entre sí, es algo que debe alegrar, pues es un adelanto normativo de gran trascendencia que es preciso comprender y sostener social, política y pedagógicamente. Desde luego, todo ello requiere también el sostén financiero suficiente.

Relacionado con los elementos precedentes es que se propone aquí la fórmula de una concepción de la calidad de la educación en los siguientes términos: CE = ae,  en donde CEsignifica calidad de la educación; a es el aprendizaje alcanzado y e representa la equidad. Se sigue entonces que la calidad de la educación es igual al aprendizaje, multiplicado por la equidad existente en el servicio educativo. De a y de deben establecerse valores, índices que integren diversos elementos que configuran la equidad y sus condiciones.

Es muy importante el aprendizaje, sin él no puede darse el desarrollo personal y social, el desarrollo económico, pero no basta. Por ejemplo, ¿se aprende todo lo concerniente a los derechos humanos? La equidad es un factor que pondera los aprendizajes observando y midiendo las condiciones sociales en que se ofrece la educación, observando las condiciones mismas del servicio educativo. En entregas posteriores se presentarán otros elementos para explicar los términos de la ecuación.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/la-calidad-de-la-educacion-los-terminos-de-su-ecuacion-i/

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Educación, tecnología y sociedad del conocimiento

06 de diciembre de 2017 / Fuente: https://compartirpalabramaestra.org

Por: Rafael Orduz

La educación es un pilar esencial hacia el camino que toda nación debe recorrer para convertirse en una sociedad del conocimiento.

La educación es un pilar esencial hacia el camino que toda nación debe recorrer para convertirse en una sociedad del conocimiento.

Ya es lugar común que las naciones contemporáneas busquen convertirse en sociedades del conocimiento.  El concepto, de forma simple, apunta hacia organizaciones sociales en las que la creación de riqueza se basa principalmente, en el conocimiento, principal factor de producción en el mundo actual. Convertirse en sociedad del conocimiento implica, para países como Colombia,  serios compromisos de cara a la calidad de la educación y al acceso de todos a la misma.

Para UNESCO, las sociedades del conocimiento están sustentadas en cuatro bases:

  1. Libertad de expresión
  2. Acceso universal a la información y el conocimiento
  3. Respeto a la diversidad étnica y cultural
  4. Educación de alta calidad para todos

Cada uno de dichos pilares es condición necesaria para constituir las sociedades del conocimiento.  Sin libertad de expresión no tiene sentido, por ejemplo, que haya acceso universal a la información. Si, por otra parte, la alta calidad de la educación es accesible sólo a los estudiantes de mayor ingreso per cápita, no se podrá hablar de sociedades del conocimiento. Y ni que decir del respeto por la diversidad étnica y cultural.

A pesar de que el concepto de las sociedades y economías del conocimiento está legitimado plenamente en naciones como las que integran la OECD, en naciones como Colombia no existe aún el reconocimiento social mínimo a su significado. No forma parte del léxico de los formuladores de política, los legisladores y menos aún, de los ejecutores de la misma.

Por otra parte, el uso de las  tecnologías de la información, incluyendo los contenidos digitales de diverso orden y la conectividad a internet, se asocia a nuevos modelos de aprendizaje. La colaboración, el trabajo a distancia, el acceso a fuentes de información de las más variadas procedencias, permiten multiplicar las posibilidades  de acceder al intercambio de información.  En tal sentido, las tecnologías de la información se convierten en factor crítico para la construcción de los cuatro pilares de UNESCO mencionados.

El portal www.compartirpalabramaestra.org tiene el propósito de servir a la causa de una educación de alta calidad para todos por la vía de servir, fundamentalmente, a los maestros. Aunque son múltiples los factores que determinan la calidad de la educación, algunos de los cuales se remiten a las características de convivencia en los mismos hogares, el énfasis de la Fundación Compartir se centra en el apoyo al docente. Allí será posible encontrar recursos de inmensa utilidad para el mejoramiento de la calidad de la educación.

Matemáticas, ciencias, lenguaje, y el aprendizaje de otros idiomas como el inglés, son las áreas en las que nuestro portal hará énfasis;. Metodologías, experiencias exitosas, intercambios permanentes, foros, columnas de opinión, hacen parte del repertorio que impulsaremos.

Adicionalmente, la Fundación Compartir promoverá el debate sobre políticas públicas y procurará comprometer antiguos y nuevos actores en el procesos de fortalecer la calidad de la educación.  Más que un “tanque de pensamiento”, www.compartirpalabramaestra.orges una red de pensamiento orientada la alta calidad de la educación para los niños y jóvenes colombianos por la vía más importante: el apoyo al docente.

Fuente noticia: https://compartirpalabramaestra.org/editorial/educacion-tecnologia-y-sociedad-del-conocimiento

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Ciencia para las aulas cubanas

Cuba / 3 de diciembre de 2017 / Autor: Margarita Barrios / Fuente: Juventud Rebelde

Un equipo de investigadores de alta calificación académica lidera el perfeccionamiento del Sistema Nacional de Educación desde el Instituto Central de Ciencias Pedagógicas

El Instituto Central de Ciencias Pedagógicas, ICCP, cumplió este 30 de noviembre el aniversario 41 de su fundación, con la altísima responsabilidad de conducir científica y metodológicamente el III Perfeccionamiento del Sistema Nacional de Educación.

Además, este centro, único de su tipo en Cuba, lleva adelante otros trabajos, como son los tradicionales Estudios de la Calidad de la Educación, comparativos con los resultados del país y con los del resto del mundo.

Hace aproximadamente un año, y con motivo del reordenamiento del sistema de la ciencia en el país, el ICCP sumó a otras instituciones que realizaban labores investigativas vinculadas a la enseñanza, entre ellos los centros de Referencia Latinoamericanos de Educación Especial y de Educación Inicial y Preescolar; así como el Instituto Pedagógico Latinoamericano y Caribeño.

Esa unión permitió tener una mayor plantilla de investigadores y un capital humano de alta calificación –todos son máster o doctores- además de que estén representados todos los niveles de enseñanza.

Además, trabaja en alianza con otros centros de investigación y con organismos y organizaciones, así como con la familia de los estudiantes, porque ninguna investigación pedagógica es viable si no se establecen nexos.

La doctora Silvia Navarro, directora del ICCP, en una reciente entrevista concedida a JR, expresó que el principal valor de los resultados del centro los reporta aquel científico que trabaja de conjunto con el docente, a partir de las necesidades del Ministerio de Educación, en los escenarios naturales de la pedagogía, que son el aula, la escuela, la comunidad.

«Y juntos vamos probando y construyendo las transformaciones que den respuesta a la razón de ser del sistema educativo cubano: una escuela inclusiva, flexible y que responda a las necesidades de formación de nuestros niños y jóvenes».

Fuente de la Noticia:

http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2017-12-01/ciencia-para-las-aulas-cubanas

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Educación, derechos y discapacidad.

Lanzan una consulta regional para conocer cuáles son los logros y desafíos de la inclusión educativa.

Por: www.lacapital.com.ar

La Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación (Clade) lanza públicamente una consulta en línea para conocer cuáles son los logros y retos del derecho a la educación de las personas con discapacidad de la región latinoamericana y caribeña. La convocatoria a participar se realiza en alianza con la organización Mais Diferenças y con el apoyo de la Oficina Regional de Educación de la Unesco para América Latina y el Caribe. Está destinada a organizaciones de la sociedad civil, activistas, investigadores y la comunidad educativa.

   »Pese a los avances hacia el reconocimiento de que la inclusión es un elemento clave para realizar el derecho a la educación para todas las personas y su afirmación como pilar de la nueva Agenda para el Desarrollo Sostenible, todavía es necesario exigir de los Estados la adopción e implementación de políticas inclusivas», señala la Clade.

Preguntas

Entre las preguntas orientadas a los estudiantes, docentes, investigadores, entre otros, figuran cuestiones como: «En su opinión, ¿cuáles serían las acciones necesarias para garantizar a todas las personas con discapacidad el cumplimiento de su derecho a la educación? ¿Cuáles son los motivos por los cuales los/as estudiantes con distintas discapacidades no asisten a la escuela? Y en su opinión, ¿cuáles son las principales barreras que las personas con distintas discapacidades encuentran para permanecer en su trayectoria escolar desde la primera infancia hasta la enseñanza superior?»

A su vez, en la consulta orientada a las asociaciones, la Clade busca conocer: «¿Ha adoptado su país políticas o planes gubernamentales específicos para garantizar la oferta de matrículas para personas con distintas discapacidades en clases comunes del sistema regular? ¿Tiene su país políticas o planes gubernamentales específicos para garantizar el acceso y permanencia de niñas y mujeres con discapacidad en las escuelas regulares?»

   La iniciativa, concebida en el marco del Observatorio Regional de Educación Inclusiva (Orei), busca colaborar, desde la perspectiva de la ciudadanía, con el seguimiento y promoción de la implementación en América Latina y el Caribe del artículo 24 de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, que aborda la educación inclusiva. Asimismo, la consulta toma como base la Observación General número 4 del Comité sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de Naciones Unidas, adoptada en el 2016, que reafirma la obligación de los Estados en garantizar este derecho a través de un sistema de educación inclusivo en todos los niveles, desde el nivel inicial hasta la educación superior, abordando también la formación profesional, la enseñanza a lo largo de la vida, y las actividades extraescolares y sociales.

   La Observación General señala que el derecho a la educación inclusiva abarca cambios en la cultura, la política y la práctica en todos los centros educativos formales y no formales, así como requiere la transformación de los sistemas educativos en la esfera de la legislación, de los mecanismos de financiamiento y de la elaboración y monitoreo de las políticas educativas. El documento establece aún que los Estados deben adoptar medidas contra las infracciones que se puedan cometer por el sector educativo privado, determinando su responsabilidad en el impacto sobre el ejercicio de los derechos de las personas con discapacidad.

Metas centrales

«La educación inclusiva tiene como base y horizonte la superación de toda forma de discriminación, la promoción de la igualdad, el respecto a la diversidad y la convivencia democrática», afirma la convocatoria. Particularmente, esta consulta busca reunir informaciones sobre el derecho a la educación de las personas con discapacidad, un grupo a quien históricamente se ha negado ese derecho. Su resultado será sistematizado en un informe que será enviado a las autoridades políticas y difundido a la ciudadanía, con miras a contribuir en futuras acciones de movilización y de incidencia política.

   La participación en la consulta se puede hacer en forma inidividual (para padres, madres, docentes, estudiantes, entre otros) o bien a través de las organizaciones de la sociedad civil o a nivel institucional. En todos los caso hay que ingresar en el sitio: orei.campanaderechoeducacion.org/consulta.

Fuente: https://www.lacapital.com.ar/educacion/educacion-derechos-y-discapacidad-n1516713.html

Imagen: https://static.lacapital.com.ar/adjuntos/203/imagenes/022/197/0022197768.jpg

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La nueva reorganización del Departamento de Educación.

Por: Aida Diaz.

Durante los últimos años nos hemos enfrentado al escenario donde se plantea una nueva propuesta de reorganización del Departamento de Educación. Esta no es la primera vez que se intenta reconfigurar el sistema público de enseñanza. Hasta ahora, ninguno de los cambios o reformas han sido exitosas. Lo que sí podemos decir de todas las reformas que se han dado, es que en ninguna se ha contemplado la participación activa de los componentes del sistema en la toma de decisiones sobre los cambios a implantar. Tal vez, por eso, el fracaso de las mismas.

Nadie puede negar que algo anda mal en el sistema cuando, a pesar del esfuerzo de los maestros, no logramos mejores resultados. Si vamos a cambiar, ya las lecciones han sido dadas. Para que los proyectos o cambios tengan éxito en cualquier organización es necesario que dichos cambios surjan de las necesidades de la base.  Una vez identificadas esas necesidades, definimos el objetivo de tal reorganización y cómo el mismo convertirá nuestro sistema de educación pública, en uno de los mejores del mundo.

Son múltiples las preguntas que hay que contestar antes de proponer una reorganización. Preguntas tales como: ¿Cuáles son los factores negativos que están afectando nuestro sistema: la politización, la falta de recursos, la desorganización de su estructura administrativa, la comunicación entre sus componentes, los múltiples cambios sin sentido o es la desconfianza hacia todo lo nuevo?

Contestadas estas interrogantes entonces, debemos plantearnos las siguientes: ¿Cómo sacamos la política partidista del sistema público? ¿Cómo eliminamos la burocracia? ¿Cómo recuperamos la confianza entre los componentes del sistema? ¿Cómo logramos que el currículo integre los resultados de la investigación educativa en favor del aprendizaje de los estudiantes? ¿Cómo garantizamos que todas las escuelas tengan los recursos necesarios para brindar el servicio educativo? ¿Cuál es el ciudadano que queremos formar?

Estas y un sinnúmero de otras preguntas, tienen que ser contestadas pensando única y exclusivamente, en el bienestar de los estudiantes y de su recurso primordial, el maestro, sin pasar por alto lo que ordena nuestra Constitución. La Constitución obliga al gobierno a tener un (1) sistema de instrucción pública el cual será gratuito, libre y enteramente no sectario. Además, que la propiedad y los fondos públicos de educación sólo pueden ser utilizados para el sostenimiento de nuestras escuelas públicas.

La emergencia que hoy vivimos ha sacado a flote muchos males, entre éstos, la falta de planificación adecuada para responder con sensibilidad y premura a los problemas surgidos, la falta de liderazgo en las altas esferas gerenciales del sistema educativo.   Estos males no se resuelven con una reorganización si su reclutamiento continúa bajo los mismos criterios que hasta ahora han prevalecido, la política partidista y el amiguismo.  El país necesita personas con liderazgo capaz de transformar las debilidades en fortalezas y las amenazas en oportunidades.

Mientras los distritos escolares y las regiones educativas no entiendan su rol de proveedores de servicios a los directores y los maestros; mientras las estructuras administrativas del sistema no se conciban como puentes en vez de barreras; mientras no entendamos las realidades económicas, sociales y culturales que rodean a nuestros estudiantes, nuestro sistema educativo continuará quedándose corto ante las expectativas trazadas.

A pesar de todo, nuestros maestros continúan siendo los héroes que mantienen dé pie y en alto al Departamento de Educación. Utilicemos el compromiso y la dedicación que los maestros han demostrado con la educación para darles una participación real y verdadera en la transformación de nuestro sistema.

Fuente: https://www.elnuevodia.com/opinion/columnas/lanuevareorganizaciondeldepartamentodeeducacion-columna-2378898/

Imagen: http://www.citizengo.org/sites/default/files/styles/large/public/images/aula1.jpg?itok=i6OAvm4q

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La educación como herramienta para una mejor ciudad

Por: ARMANDO AHUED

De forma contundente me he pronunciado por la inclusión de la materia de salud en el sistema educativo del país. Lo considero un eje estratégico del nuevo modelo de salud CDMX, se trata de proveer de herramientas a los que participan para transformar una realidad social, es un llamado a la corresponsabilidad en la que los ciudadanos, las instituciones educativas y los sistemas de salud existentes nos tenemos que sumar. Hay que cruzar estrategias y trabajar en conjunto para revertir las tendencias en los problemas de salud que hoy nos ocupan.

El tema de la educación es pilar en el desarrollo de cualquier capital y de cualquier país, es necesario transformar los objetivos a las nuevas necesidades. Las poblaciones crecen, los presupuestos nunca son suficientes, las necesidades son mayúsculas. El desarrollo social es la base del cambio, la educación es el motor transformador. La salud es la herramienta para poder lograr cualquier acción.

Apostarle a la educación es un camino transitado por distintas capitales en el globo  terráqueo. Los resultados son a mediano plazo y ya se cosechan resultados. En la Ciudad de México desde hace más de diez años nos dimos a la tarea de generar libros para distribuir de forma masiva. Los temas impresos, son los que en salud visualizábamos serían un problema a futuro. Nuestra apuesta fue acertada y hoy continuamos poniendo el dedo en el renglón. La educación en materia de salud la vamos a intensificar, la seguiremos llevando a las escuelas, a los centros de trabajo, a las plazas, a una nueva plataforma digital para que toda la población de la Ciudad de México y del país, si así lo desean, pueda consultar y descargar materiales para cambiar hábitos y estilos de vida más saludables, poner al alcance investigaciones certificadas y poder compartir conocimiento con sus hijos, sus alumnos, sus vecinos, con todos y todas.

La educación debe ser eje en todas las acciones y políticas públicas de nuestra CDMX. En igualdad, en equidad, en transparencia y, por supuesto, en salud. En nuestra área de promoción de la salud seguiremos haciendo un llamado a la activación física, es un factor para la recuperación del espacio público y una forma de aportar como peatones al modelo de movilidad, es también una acción responsable para nuestro medio ambiente.

La educación vial aporta de igual manera a reducir las muertes por hechos de tránsito, un tema directamente vinculado a la salud. En seguridad, la educación es fundamental, desde fomentar la denuncia hasta apostarle a la educación como elemento del modelo de reinserción.

La educación como instrumento de prevención en materia de drogas es trascendente; apostarle a generar herramientas educativas para todas las generaciones nos dará un resultado positivo con el tiempo. En materia ambiental, la educación es fundamental. El correcto manejo de residuos, la conciencia en el uso de recursos naturales y todas las prácticas que ayuden a mejorar la calidad del aire, de las aguas y el cuidado de la tierra van a impactar de forma directa en nuestra salud. Si hay salud, hay bienestar; si hay bienestar, hay desarrollo y crecimiento.

La educación es el eje. En salud lo tenemos claro y lo estamos implementando. Hoy podemos hacer mucho por los nuestros. Vamos a compartir conocimiento y buenas practicas. Cuidar nuestra salud es el camino. Con la filosofía del nuevo modelo de salud, sigamos el llamado a seguir creando e implementando políticas públicas donde la educación sea eje para generar conciencia y lograr una mejor CDMX, una ciudadanía participativa y una sociedad generadora del cambio que ya hemos iniciado.

Fuente del Artículo:

http://www.excelsior.com.mx/opinion/armando-ahued/2017/11/26/1203622

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