Con el nuevo modelo, los colombianos y extranjeros tendrán un trámite más eficiente y con información oportuna para convalidar los títulos académicos obtenidos en el exterior.
La ministra de Educación Nacional, Yaneth Giha, presentó este lunes el nuevo modelo de convalidaciones de Educación Superior, que permite fortalecer el proceso de internacionalización, la relación con otros sistemas educativos del mundo y facilitar herramientas de información para la ciudadanía y para las Instituciones de Educación Superior (IES).
La convalidación de títulos es un procedimiento que hace parte del sistema de aseguramiento de la calidad en la educación superior y que busca avalar la idoneidad académica de quienes obtuvieron títulos en el exterior.
“Este nuevo modelo de convalidaciones nos permitirá contar con mejores herramientas para asegurar la calidad de la formación que nuestros estudiantes obtienen en el exterior y para facilitarle el trámite a la ciudadanía”, dijo Giha durante la presentación, que se llevó a cabo en la Universidad Javeriana.
El nuevo modelo de convalidaciones se basa en reconocer programas oficiales de alta calidad de otros países, para hacer de este un proceso más confiable. Antes, para convalidar un título, el Ministerio de Educación evaluaba la equivalencia de los planes de estudio y la carga académica (número de créditos e intensidad horaria) de los programas en el exterior con respecto a la oferta de las IES en Colombia.
Este nuevo modelo elimina esa exigencia y, en adelante, los títulos de programas y/o Instituciones de Educación Superior reconocidos oficialmente por las entidades homólogas al Ministerio en cada país y por sus sistemas de aseguramiento de calidad, serán convalidables.
Algunos títulos seguirán evaluándose bajo el criterio de equivalencia como los del área de la salud, ya que dada su naturaleza, requieren de un proceso de verificación adicional para garantizar la idoneidad de estos profesionales. Asimismo, aquellos casos de títulos provenientes de países que no tengan consolidado un modelo de calidad, serán remitidos a análisis académico.
Giha resaltó que para la estructuración de este modelo se contó con aliados y colaboradores, como las embajadas, agencias de cooperación, organismos e instituciones extranjeras y nacionales de fomento a la cooperación internacional en educación superior, las asociaciones que agrupan IES y otras entidades gubernamentales, para actualizar de manera permanente los diferentes instrumentos de consulta
¿Cuáles son las ventajas del nuevo modelo?
La ministra Yaneth Giha destacó que este nuevo modelo tiene importantes ventajas para los ciudadanos y las IES, ya que será un trámite más eficiente y con herramientas que les permitan a los ciudadanos contar con información oportuna.
Para la ciudadanía: que podrá acceder a un trámite más eficiente y contar con información oportuna por medio de guías que contienen los listados de programas acreditados y reconocidos que serán convalidables en Colombia.
Inicialmente podrán contar con guías de los 20 países de los cuales el Ministerio de Educación recibe más solicitudes de convalidación. Se espera llegar a 40 países antes de finalizar el año.
Estas guías ya se encuentran disponibles en la página web del Ministerio www.mineducacion.gov.co.
Para las Instituciones de Educación Superior: este nuevo enfoque promoverá los procesos de internacionalización y estimulará la movilidad de investigadores, profesionales y estudiantes que deseen formarse en el exterior.
Panorama de las convalidaciones en Colombia
En los últimos años, Colombia ha experimentado un cambio importante en términos del número de títulos que están entrando al sistema para convalidación. El Ministerio de Educación pasó de recibir 2.629 solicitudes en 2010 a 12.315 en 2016. Anualmente se registra un crecimiento superior al 30%.
Los países de donde provienen la mayoría de los títulos son Venezuela con el 30%, seguido de España, 25%, y Chile, 5%.
En cuanto a las áreas del conocimiento, Salud es la que representa la mayor parte de las solicitudes con el 21%, seguida por Ingeniería, 20%, y Ciencias Sociales y Humanidades, 16%.
El 47% de las solicitudes son de programas de Maestría, seguidas de las de pregrado con el 32%. En términos generales, del total de las solicitudes de convalidación de títulos que llegan, se resuelven positivamente entre el 85 y el 95% cada año.
Procesos de convalidación se reactivarán a partir del 24 de octubre
Debido a la implementación del nuevo modelo de convalidaciones, los trámites estarán suspendidos desde este 9 de octubre hasta el lunes 23 de octubre.
Sin importar el año en el cual se haya obtenido el título en el exterior, todos los trámites de convalidación que se radiquen a partir del 24 de octubre, serán evaluados bajo el nuevo modelo.
Las personas interesadas en realizar procesos de convalidación de títulos de Educación Superior pueden ingresar a la página del Ministerio www.mineducacion.gov.co y en el enlace de ‘proceso en línea’ pueden encontrar el paso a paso para realizar el respectivo trámite.
Los y las jóvenes pertenecen también y con mucha presencia al mundo local, especialmente, en la vida cotidiana familiar y comunitaria. Es común presenciar sus dinámicas colectivas informales y formales en las calles, las plazas, las «canchas», las «esquinas». Son dinámicas que se expresan a través de las relaciones de amistad y amor, la asociatividad informal y la organización juvenil. También inundan los espacios escolares en sus relaciones de compañeros y la organización estudiantil, hoy cada vez más informal, al sentar presencia en el «patio», los baños y los «alrededores». Desde la perspectiva adulta, puede considerarse que este capital social es débil y en permanente riesgo por cuanto son espacios muy permeables a ofertas disfuncionales. Empero, también puede aducirse que estas relaciones complementan las familiares y educacionales, aportando orientaciones en el desarrollo personal y social.
Para leer, descargue aqui: http://biblioteca.clacso.edu.ar/Chile/piie/20170823043437/pdf_535.pdf
El Doctor en Ciencias Pedro Antonio Valdés-Sosa, vicedirector general del Centro de Neurociencias de Cuba (CNeuro), recibió el Premio de la Amistad, que otorga la Administración Estatal para las Relaciones con Expertos Extranjeros, subordinada al Consejo de Estado de la República Popular China.
Al recibir esa condecoración, la mayor que concede ese país a un científico extranjero, entregada por Ma Kai, vicepremier chino del Consejo de Estado, Valdés-Sosa, también miembro del Programa de 1000 Talento de la nación asiática, ponderó los logros en la cooperación entre Cuba y China en el campo de las neurociencias en las casi dos décadas de relación ininterrumpida.
El renombrado experto cubano destacó la creación de un Laboratorio Conjunto de Investigación en la Universidad de Electrónica, Ciencia y Tecnología de China en Chengdu, como un ejemplo de cooperación Sur–Sur en el área de la alta tecnología, según informa el sitio digital CubaMinrex.
El principal proyecto de este Laboratorio está asociado a las investigaciones del mapeo cerebral, refrendado en uno de los acuerdos rubricados durante la visita a Cuba del primer ministro chino Li Keqiang, en septiembre de 2016.
El Premier enfatizó en la voluntad del gobierno chino de continuar mejorando el ambiente empresarial y de innovación, con el fin de potenciar la complementariedad entre el talento nacional y el de los expertos foráneos, estrategia que permitirá convertir a China en uno de los países más dinámicos y atractivos en el mundo, aseguró.
Esa institución lleva a cabo la conducción de la red nacional de neurofisiología clínica, así como también los programas de salud o educación relacionados con las neurociencias; produce y comercializa, de forma mayorista software, y brinda servicios de transferencia de tecnologías o productos derivados de sus investigaciones.
Entre los logros de CNeuro, uno de los primeros grupos en el mundo en emplear la computación para el análisis de la actividad eléctrica cerebral, figuran la introducción de métodos para la detección temprana de las pérdidas auditivas en niños, y de la tecnología del implante coclear en Cuba para restituir la audición a sordos y más recientemente a sordo-ciegos.
Contempla, además, la introducción de métodos para el diagnóstico y realización de estudios epidemiológicos en los trastornos del aprendizaje y la conducta en escolares, en el autismo y otras alteraciones del neurodesarrollo y nuevos métodos de detección temprana relacionados con las demencias y la enfermedad de Alzheimer.
¿Cuál es el sentido y el contenido de los debates, propuestas y realizaciones para fomentar al «hombre nuevo» en la primera época de la revolución socialista? ¿Y cuáles sus logros y dificultades? Qué se hizo y qué quedó por hacer.
Marx y Engels sentaron las bases de la pedagogía socialista. Pero hay que esperar al triunfo de la revolución soviética, liderada por Lenin al frente del partido bolchevique, para que dichos principios se profundicen e intenten plasmarse en una realidad concreta que se propone la transformación de una sociedad regida por la explotación de las clases dominantes en una sociedad comunista al servicio de las clases trabajadoras. Una oportunidad histórica y hasta cierto punto inesperada -multitud de previsiones situaban este estallido revolucionario en un país industrializado- y un reto mayúsculo.
Alfabetización y escolarización para una nueva cultura y moral comunista
I.V. Lenin, se implica a fondo en los debates y decisiones en torno a la educación, porque entiende su lugar estratégico y prioritario para dar consistencia al cambio social revolucionario: “Sin ella el comunismo no será más que un deseo”. Desde el principio se trabaja en dos frentes: a) la escolarización y la alfabetización para sacar a la población de su ignorancia secular; y b) la formación del “hombre nuevo”. Aunque las estadísticas de la época son poco fiables, las tasas de analfabetismo, se sitúan ente el 50% y el 80%. Las campañas dirigidas a la población de 8 a 50 años, a pesar de las enormes dificultades en tiempos de guerra y de paz, logran reducir sustancialmente este porcentaje hasta el 40% en 1929 y el 20% en 1937. Otros datos muestran que entre los años 1920 y 1940, 60 millones de personas adultas aprendieron a leer y a escribir. Por otro lado, en pocos años se duplica la escolarización en el nivel primario. Para atajar este subdesarrollo se hace un llamamiento a los obreros de las fábricas para la alfabetización de las zonas rurales y más atrasadas de la URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas). En las universidades se crean facultades obreras que facilitan el tránsito hacia los distintos estudios superiores de carácter humanístico y politécnico, con una progresiva política de becas para promover el acceso de la clase obrera y campesina. A ello contribuye también la amplia red de bibliotecas y otras iniciativas complementarias de promoción cultural.
Si no lees libros, olvidarás la gramática / Wikimedia
El segundo frente se centra en el destierro de la ideología burguesa y su sustitución por los valores de la nueva cultura revolucionaria. “Toda la moral consiste en esta disciplina solidaria y unida y en esta lucha consciente de las masas contra los explotadores”. Ello supone una intensa lucha ideológica para combatir y eliminar las culturas preburguesas, burocráticas y feudales, y sustituirlas por las nuevas visiones, comportamientos y modos de vida socialistas. El dirigente bolchevique aboga, al propio tiempo, por una instrucción moderna que garantice la educación politécnica, y por la asimilación del conocimiento acumulado por la humanidad, aunque superando el memorismo, el autoritarismo y otras lacras de la vieja escuela zarista. “Sin trabajo, sin lucha, el conocimiento libresco del comunismo, adquirido en folletos y obras comunistas, no tiene absolutamente ningún valor, ya que no haría más que continuar el antiguo divorcio entre la teoría y la práctica”.
La escuela única del trabajo
Las orientaciones generales del sistema educativo soviético, que se aplican de forma contradictoria y parcial en el transcurso del período 1917-1931, se plasman en el Decreto del 16 de octubre de 1918 que regula la Escuela Única del Trabajo. Esta se basa en tres premisas: la red única de enseñanza, la escuela unificada y la relación de la escuela con la producción. Se dispone que de forma inmediata “todos los establecimientos de enseñanza existentes bajo diferentes autoridades, pasarán a depender del comisariado del pueblo para el progreso de la cultura”. Ello comporta, por tanto, la nacionalización de todos los centros privados -mayoritariamente pertenecientes a la iglesia ortodoxa-, mediante una planificación que asegure la escolarización de todos los niños de 6 a 17 años que deben ser escolarizados en esta modalidad de “escuela única del trabajo”. Se divide en dos niveles: el primero para los niños de 8 a 13 años y el segundo para los jóvenes de 13 a 17 años, con un anexo de un jardín de infancia para niños entre 6 y 8 años. Estos tramos mantienen una orientación y dirección común de acuerdo con los presupuestos reformadores del movimiento de la escuela unificada. La gestión del centro -se habla de autogestión- corresponde a un organismo representativo de los agentes de la comunidad y del distrito escolar.
Se trata de una escuela obligatoria, gratuita, mixta y laica: “La enseñanza religiosa, de cualquier credo, así como las prácticas religiosas están prohibidas en los locales escolares”. Y se introducen algunas prácticas innovadoras que rompen con el modelo educativo zarista: supresión de los exámenes, pruebas de ingreso, promoción o salida; prohibición de deberes y otras trabajos obligatorios para realizar en casa; abolición de las categorías y situaciones discriminatorias entre el profesorado; sustitución, en la medida de lo posible, de la división de las clases por edades, por la de grupos de acuerdo al grado de formación en cada área específica; ratio máxima de 25 alumnos; apuesta por la educación mutua; y respeto al uso de la lengua propia y materna en las distintas nacionalidades de la URSS.
La enseñanza en cada uno de los dos niveles de la escuela del trabajo tiene un carácter de formación general y de formación politécnica, sin olvidar la educación física y artística. La relación de la escuela con la producción es sin duda la singularidad más emblemática de este proyecto. Esto no es baladí, pues este binomio de escuela única-unificada, despierta un prolongado e intenso debate entre los clásicos marxistas, entre las vanguardias de los partidos socialistas y comunistas de Europa capitalista, y en el seno de los movimientos de renovación educativa. La escuela del trabajo constituye, en cierta medida, una simbiosis entre la aportación marxista de la educación politécnica y la escuela activa de Dewey, intentando mantener el equilibrio en el sentido de que el trabajo, sin dejar de ser verdadero trabajo productivo, no pierde tampoco su carácter pedagógico.
El debate en torno a la relación de la escuela con la producción
La concreción de esta propuesta tan ambiciosa genera un interesante debate que se polariza en torno a tres estrategias: la leninista, que representa el ideario del partido en el poder: la de los sectores comunalistas y anarco-comunistas, más próxima a las iniciativas espontáneas y experimentalistas de la base; y una tercera intermedia, encabezada por los responsables de la política educativa, entre ellos A.V. Lounatcharsky, al frente del Narkomprós (Comisariado del Pueblo para la Instrucción Pública) y, sobre todo, la influyente N.Kroupskaia, la pareja de Lenin. Cabe recordar que Marx no había concretado en sus escritos de qué modo debería articularse la relación de la escuela comunista con la producción.
El dirigente bolchevique prioriza la iniciación en los fundamentos de la industria moderna frente al trabajo y la experiencia práctica. “Es preciso enseñar y explicar a nivel ideológico las nociones básicas, y no tanto pretender hacer realidad la participación en la producción”. Un posicionamiento que lo justifica por dos factores de la coyuntura soviética: las dificultades de llevar a término un trabajo práctico generalizado en fábricas y talleres, debido a la situación económica caótica y a su lento proceso de reestructuración; y la vinculación del principio politécnico a las tareas específicas de la edificación económica de la URSS: a la industria moderna y, mas particularmente, al Plan de Electrificación. Lenin defiende esta opción productivista al entender que se asiste a una fase de transición -y no de realización comunista- que precisa el asentamiento y consolidación de la dictadura del proletariado y de sus instituciones y aparatos político-ideológicos.
La segunda estrategia, impulsada por teóricos ucranianos y moscovitas como Radovsky, Riappo y Xulguin, intentan forzar el proceso de transformación socialista mediante la revolución cultural proletaria, con la abolición del Estado y de sus instituciones. Se proclama la muerte de la escuela, convirtiéndola en un apéndice de la fábrica en las ciudades y de la comuna en las zonas rurales, sin libros ni lecciones, sin programación alguna. Asimismo, se propugna la disolución de la familia y su sustitución por las comunas infantiles de trabajo, mediante una regulación sobre el divorcio, el aborto y la sexualidad.
En una posición intermedia se sitúan las aportaciones de los miembros del Narkomprós (equivalente a nuestro Ministerio de Educación) y, particularmente de Kroupskaia, partidaria de la hegemonía de la instancia pedagógica: “La educación de los niños debe resolverse a un nivel pedagógico y no primariamente político”, y de que la infancia experimente las más diversas conexiones con el mundo de la producción, a fin de evitar especializaciones prematuras y adquirir las nociones básicas del proceso y organización del trabajo. Es contraria a que la educación politécnica se deje únicamente en manos de las fábricas, y alerta del peligro de que los niños sean utilizados “para el trabajo más monótono imaginable” y vean su horizonte prematuramente limitado por su “educación profesional”; o bien que sean adiestrados para tareas muy precisas.
Cartel soviético sobre alfabetización para el trabajo. / Wikimedia.
Contra el mito de la escuela neutra
¿Cómo encaja la educación comunista de clase con la enseñanza neutra? ¿Puede el niño recibir una educación socialmente neutra cuando jamás es posible llevar una vida socialmente neutra fuera de la escuela? ¿Qué se esconde tras el discurso de la neutralidad? A partir de estos interrogantes se suscitan encendidos debates en el seno del movimiento socialista, aunque las dudas pronto se disipan en la revolución de octubre. Kroupskaia desenmascara la falacia de la escuela neutra, entendida como institución que pretende garantizar la máxima libertad: “La escuela que desea ser neutra no es más que una escuela muerta, es la escuela del silencio para el niño, que vive de espaldas a la realidad, que no cuestiona nada, que no establece una relación real maestro-alumno.”Sostiene que toda escuela transmite explícita e implícitamente un contenido de clase. La una -la de la burguesía- intenta mantener los privilegios de clase; la otra -la del proletariado- opta por la desaparición de las clases.
La existencia de huelgas, de guerras y de otros conflictos sociales penetran en la escuela porque el niño los vive y habla de ellos en las aulas. Por supuesto que el maestro puede cerrar los ojos frente a la realidad, dando muestras de pasividad, indiferencia, absentismo, acriticismo,… Y no hay que olvidar que, precisamente, sobre estas actitudes se construyen y se justifican las “delicias” y las “purezas” de la enseñanza neutra. Kroupskaia lo ilustra con varios ejemplos: “Se hace huelga en las fábricas. ¿De qué lado se pone la escuela? De ninguno, ¡es neutral! El 9 de febrero, los soldados del zar fusilaron en Petersburgo a cientos de obreros. Los niños, de cadáver en cadáver, caminaban para encontrar a sus padres asesinados. ¿de qué lado estaban ellos? ¿puede todavía la escuela permanecer neutra?
La cuestión pedagógica
Otro de los grades debates es el relativo al contenido y la innovación pedagógica y, más en concreto, sobre el posicionamiento en torno al movimiento de la Escuela Nueva. La ortodoxia-heterodoxia pedagógica experimenta importantes vaivenes en los períodos 1917-23 (que podríamos calificar de anarco-comunismo y de tanteo experimental); (1923-1927 (de transición); y 1927-1933 (de configuración del estalinismo). En determinados períodos coyunturales, y en relación a ciertas corrientes la condena a la corriente de la Escuela Nueva es frontal y sin excesivas matizaciones. En otros casos se recogen ciertos elementos considerados progresistas que se incorporan dentro de la nueva pedagogía marxista: el caso de J.Dewey es quizás el más emblemático por sus ideas en torno a la democracia educativa, la cooperación y la relación de la escuela con el entorno. En otras situaciones se establecen claras diferencias entre unas y otras concepciones del mencionado espectro pedagógico
Sin duda hay dos pedagogos soviéticos que brillan con luz propia: Makarenko (del que, debido a su gran relevancia, nos ocuparemos la próxima semana) y P.Blonskij. Éste es el primero que trata de llevar a la práctica los principios pedagógicos de Marx pero siguiendo la huella de Rousseau y su visión un tanto ingenua de la bondad natural infantil: sostiene que ésta es por naturaleza comunista y que “hay que desarrollar esta disposición que permita a los niños construir su propio mundo comunista, sin imposiciones de los adultos”. Parte de la idea que el trabajo útil, por medio del cual se producen objetos útiles, es el fundamento de toda educación, coincidiendo con los planteamientos comunalistas acerca de la desaparición de la escuela y de la fábrica como espacio educativo más idóneo. Otro de sus principios pedagógicos básicos es que no son los libros y los profesores quienes educan sino la vida -la comuna, la fábrica la economía y las relaciones sociales-; y estas unidades se le deben ofrecer al alumnado como totalidades y complejos. Este método de los complejos suprime la organización por materias.
La propuesta pedagógica de Blonskij obtiene un cierto reconocimiento en los primeros compases de la revolución aunque no llegue a aplicarse nunca, salvos algunas aplicaciones puntuales del método de proyectos que pronto son reemplazados por las disciplinas clásicas. Pero con el estalinismo (a partir de 1924) sus concepciones son relegadas y condenadas por considerarse “pequeño-burguesas” y “pseudo-socialistas”. También las teorías acerca de la decadencia y abolición de la escuela fueron tachadas de liberales.
Cinco reflexiones a modo de conclusión
En este breve recorrido por la educación soviética, tras el triunfo de la revolución de octubre, nos hemos centrado en los primeros años: hasta la década de los veinte y, más en concreto, en el período liderado por Lenin hasta su muerte (1924) y su sustitución por I.V.Stalin. Una época muy convulsa y plagada de obstáculos donde las condiciones objetivas de la realidad; y las subjetivas, relativas al nivel de preparación y conciencia, tanto de la clase dirigente como del pueblo, frustraron o dejaron a medio camino la realización de ideas y proyectos educativos de carácter transformador. ¿Cuáles fueron, más en concreto, estos obstáculos?
1.Las consecuencias de la I Guerra Mundial y de la Guerra Civil. La destrucción, la economía en bancarrota, los costes humanos, el hambre, la sequía, la falta de recursos materiales y todo tipo de privaciones obligan a atender las necesidades básicas de la población, aunque no por ello remite la movilización en torno a la alfabetización y otros logros educativos.
La reorientación de la Escuela Única del Trabajo. La época del comunismo de guerra y, sobre todo, la NEP, (“Nueva Política Económica”), que comporta acelerar a marchas forzadas el crecimiento económico y la productividad con los planificación centralizada de la industrialización obligan, por cuestiones de realismo en palabras de Lenin, a priorizar el carácter productivista de la educación atendiendo a las nuevas demandas económicas, en perjuicio de la cuestión pedagógica.
3.De la hegemonía de los sóviets a la hegemonía del partido. Uno de los rasgos más destacados de la revolución rusa de 1917 es el protagonismo de los consejos -“los sóviets”- de trabajadores, campesinos y soldados, que se presentan como la base de una nueva organización social en el que el poder deben ir de abajo a arriba. Ello permite en el terreno educativo la posibilidad de un debate abierto, elegir y autogestionar proyectos específicos o decidir la mejor forma de organizar la enseñanza. Pero muy ponto, tomando los dos puntos anteriores como coartada, se impone la disciplina del partido en los sóviets. Así, la dictadura del proletariado, en vez de avanzar hacia el Estado socialista, deriva hacia la dictadura militar y partidista del proletariado, imponiéndose el dirigismo burocrático del aparato político.
4.Cierre a la pluralidad ideológica y pedagógica. En los primeros compases de la revolución, a pesar de las dificultades descritas, hay cierto grado de libertad de pensamiento y acción que permite discutir, contrastar y hasta experimentar tímidamente diversas tendencias y prácticas educativas. En este período se buscan puntos de contacto entre la pedagogía marxista, los reformadores de la Escuela Nueva y otras corrientes innovadoras. Esta apertura pluralista empieza a restringirse ya en el mandato leninista y se cierra de cuajo con el ascenso de Stalin al poder, en que se censuran las ideas y prácticas consideradas “impuras y heterodoxos” y se castiga todo tipo de disidencia, salvo alguna loable excepción.
5.El profesorado: entre lo viejo y lo nuevo. Se dice y con razón que el profesorado es, con cierta frecuencia, el factor clave de resistencia a los procesos de transformación social. Y así fue en la Rusia revolucionaria. Escasean los profesores y un buen porcentaje de ellos, incluido el sindicato docente, son hostiles al nuevo régimen. En el “Narkomprós” (Ministerio de Educación) se purga a la mayoría del personal y se crea otro cuerpo de inspectores. Pero, ¿cómo puede lograr Lenin, de la noche a la mañana, un propósito de tal magnitud: “Educar un nuevo ejército de personal pedagógico enseñante que debe estar estrechamente ligado al partido y a sus ideas, que debe estar impregnado de su espíritu? “El de formar al “hombre nuevo”.
Un mundo rico y complejo de ideas, ilusiones, contradicciones y frustraciones que se extendieron por muchos países, y que alimentaron otros procesos revolucionarios con sus consiguientes variaciones, esperanzas, logros, desastres y traumas. Historiadores y analistas de todos los colores han llenado miles de páginas para contarnos los avatares de esta historia. En cierto modo, el fin de esta historia: el certificado de defunción de este relato utópico.
PARA SABER MÁS
-Lounatcharsky; Kroupskaia; Hoernle, E y otros. (1978). La Internacional Comunista y la escuela de clase. Barcelona: Icaria.
-Fontana, J. (2017). El siglo de la revolución. Barcelona: Crítica.
-Palacios, J. (1979). La cuestión escolar. Barcelona: Laia.
Autoridades de organismos de Educación Superior acudieron este martes, a la Asamblea Nacional para presentar sus propuestas de reformas a la Ley Orgánica de Educación Superior (LOES).
En las comparecencias se plantearon varias problemáticas, entre ellas la autonomía, formación técnica y tecnológica, así como el régimen de control, aseguramiento de la calidad, exámenes y competencias.
Estos temas fueron expuestos por Augusto Barrera, secretario de Educación Ciencia, Tecnología e Innovación (Senescyt); Enrique Santos, presidente del Consejo de Educación Superior (CES), y Gabriel Galarza, presidente del Consejo de Evaluación, Acreditación y Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior (Ceaaces).
Sobre este último punto, los organismos propusieron aclarar las funciones y competencias de los tres órganos rectores y mantener la conformación vigente. Así como la necesidad de coordinación y articulación entre los actores del sistema.
En lo relacionado a la necesidad de fortalecer el sistema de admisión, la propuesta es trabajar en condiciones de igualdad para mejorar el acceso con criterios de equidad, basados en la libertad de elección, por méritos del estudiante, disponibilidad de cupos y corresponsabilidad de las instituciones de educación superior.
En cuanto a la autonomía responsable, los tres organismos expresaron que a mayor calidad, mayor autonomía. Esto quiere decir que hay que mantenerla como principio del sistema de educación superior y que se incorpore la calidad.
Las autoridades también se refirieron al Examen Nacional de Evaluación de carreras aplicadas por el Ceaaces, para erradicar fraude en los exámenes. Sobre este punto se proponen sanciones que se determinarán en la LOES y en el organismo rector del sistema de educación superior.
Por último se propuso reestructurar y reformar el artículo 175, en donde uno de los puntos hace referencia a la elección del presidente, determinando que este podrá ser electo entre cualquiera de sus seis miembros y no únicamente de los delegados del Ejecutivo. (I)
Los padres podrán acceder por internet a las calificaciones del alumno en cada una de sus materias, junto con las observaciones.
La viceconsejera de Administración y Servicios del Departamento de Educación, Olatz Garamendi, junto con el director de Infraestructuras, Recursos y Tecnologías, Polentzi Urkijo, ha presentado esta mañana a representantes de las asociaciones EHIGE (federación de asociaciones de madres y padres) y HEIZE (federación que agrupa asociaciones de directoras y directores de centros públicos) la nueva web dirigida a las familias que el Departamento de Educación ha desarrollado.
Según ha informado el Departamento vasco de Educación, se trata de un canal de comunicación que facilitará una interacción directa entre padres y madres por un lado, y el centro educativo en el que estudian los hijos e hijas de éstos, por otro. «Una herramienta práctica y útil para ambas partes, que nace con vocación de seguir creciendo. De hecho, tras la presentación, los agentes han realizado propuestas para incluir nuevas funcionalidades en la herramienta», ha indicado.
El Departamento de Educación ha puesto en funcionamiento esta plataforma, tanto para centros públicos como concertados de todos los niveles de la enseñanza no universitaria de Euskadi.
Entre las principales funciones que ofrecerá la herramienta -una vez se acceda a la zona privada de cada usuario- destacan que se podrá acceder a las calificaciones del alumno o alumna en cada una de sus materias, junto con las observaciones. En el mismo apartado en el que se consultarán las notas, las familias podrán consultar las faltas de asistencia del alumno o alumna por materia y evaluación, la cantidad de faltas totales y las faltas que están justificadas. En este apartado, los padres y madres (o el alumnado mayor de edad) tendrán opción para justificar las faltas de asistencia.
Además, las familias usuarias podrán consultar el historial académico de sus hijos e hijas. A través de este portal, también podrán ser descargados los certificados académicos con firma electrónica, lo que confiere total validez a este documento digital.
Por otro lado, las familias contarán con un apartado en el que podrán consultar las solicitudes de becas que ha realizado en el vigente curso académico y el estado en el que se encuentra su solicitud. También podrán visualizar las solicitudes de años anteriores.
Asimismo, una vez registradas como usuarias en el portal, las familias podrán visualizar el calendario escolar del centro en el que estudian sus hijos e hijas, el cuadro horario de éstos, los nombres de los docentes de cada materia, la vía para ponerse en contacto con estos docentes o información relativa al servicio de comedor, entre muchas otras cuestiones útiles. De igual manera, a través de este canal se podrá solicitar la modificación de los datos personales, tanto de la familia como de un alumno o alumna en particular.
Por último, los centros podrán incluir notificaciones que consideren necesarias y de utilidad para las familias, de manera que cada usuario destinatario de esas notificaciones las pueda leer en el área «Mi cuenta» de la web.
Las próximas semanas el Departamento de Educación dará formación a los responsables tanto de centros educativos públicos como de concertados, para facilitar el uso de la nueva herramienta.
Reducir las disparidades en la enseñanza es crucial para reabsorber la desigualdad de ingresos, estimó el miércoles el Fondo Monetario Internacional (FMI), que recomienda aumentar el gasto público destinado a las instituciones para niños socialmente desfavorecidos.
«La educación explica en gran parte las desigualdades», resume Abdelhak Senhadji, director adjunto del FMI. «Mejorar el acceso a la enseñanza es la solución última para acabar con la desigualdad», estimó en una entrevista con la AFP.
La educación es fundamental en dos sentidos, explica, porque «permite adaptarse a la evolución tecnológica muy rápido, que es el motor del crecimiento», y porque es «una escapatoria a la pobreza ya que permite elevarse en el seno de la sociedad y trascender las condiciones de origen social».
«Capitalizar la dimensión humana es, sin duda, la mejor garantía contra la inseguridad laboral asociada a la rápida evolución tecnológica», opinó por su parte Vitor Gaspar, director del departamento de asuntos presupuestarios, en una rueda de prensa.
El FMI constata que ciertas desigualdades son inevitables en el sistema basado en la economía de mercado pero le preocupa que una «excesiva desigualdad pueda comprometer la cohesión social, conduciendo al debilitamiento del crecimiento económico», según un informe publicado en el marco de sus reuniones de otoño boreal.
El organismo observa que las desigualdades mundiales se redujeron en las últimas décadas, reflejando un sólido crecimiento de los ingresos en algunos grandes países emergentes como China e India, pero que varían según los países, habiéndose incrementado en la mayoría de los países desarrollados, mientras las tendencias son más heterogéneas en el resto.
Durante las últimas tres décadas, la desigualdad de ingresos aumentó en el 53% de los países.
Para reducir esas diferencias, el FMI subraya la importancia de la escolarización pero reconoce que las brechas de escolarización persisten «pese a los avances logrados en las últimas décadas».
Además, la diferencia de educación entre niñas y niños es todavía más patente en los países pobres, aunque se haya eliminado en gran parte en los otros países.
Frustración
La situación socio-económica es todavía un factor determinante para acceder a la educación, en particular en los países en vías de desarrollo.
El acceso sigue siendo problemático en África sub-sahariana, Medio Oriente, norte de África y en menor medida en los países en vías de desarrollo de Asia, América Latina y el Caribe, destaca el Fondo.
Y cuando los hijos de familias socialmente desfavorecidas acceden a la educación, reciben una enseñanza de menor calidad, en instituciones menos dotadas de recursos, materiales pedagógicos y educadores.
El Banco Mundial deploró recientemente las disfunciones escolares y la incompetencia de los docentes, que se traduce en millones de niños en todo el mundo incapaces de leer, escribir y contar, a pesar de haber pasado varios años en la escuela.
Y sin embargo, enfrentar la reducción de las desigualdades en la educación es posible sin afectar los presupuestos estatales, redistribuyendo por ejemplo los gastos públicos en favor de los niños socialmente desfavorecidos y de las instituciones escolares de menos recursos.
«Los gastos consagrados a la educación representan más de 5% del PIB de los países desarrollados y cerca de 4% del PIB de los países en vías de desarrollo», indica Abdelhak Senhadji, señalando que el FMI no prevé un incremento de los gastos en un momento en el que los países enfrentan el problema de la deuda (más del 110% del PIB en los países industrializados).
«Teniendo por objetivo un crecimiento que beneficie al máximo de personas, recomendamos una mejor distribución de los gastos apuntando a los niños de los medios sociales menos favorecidos», dijo.
Los estados no solo tienen que evaluar la pertinencia de los gastos en materia de educación, sino pensar en la educación teniendo por objetivo la igualdad, aclaró.
«Crea cierta frustración haber estudiado durante años para acabar quedando excluido del mercado de trabajo. Cuando conocemos la magnitud del desempleo entre los jóvenes, vemos la urgencia de plantearse el tipo de enseñanza», concluyó.
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