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Francia: mira cómo funciona esta escuela de programación sin profesores

Francia/25 septiembre 2017/Fuente: América Economía Tecno

École 42 no tiene tutores presenciales y los estudiantes aprenden a través de proyectos, gratuitamente y sin lecciones al uso.

Imagina una universidad sin profesores. Los alumnos solo aprenden en base a la realización de proyectos. Cada uno de ellos tiene que terminarse en el plazo de 48 horas y cada mañana los estudiantes reciben un nuevo encargo. Los trabajos se acumulan, hay que lidiar con la disparidad, atajar la desorganización que se desparrama con la afluencia de tareas y optimizar el tiempo.

Todo esto suena mucho al mundo real, más cerca del mercado de trabajo que del acolchado limbo académico. Y todo esto ocurre en École 42. Esta atípica escuela francesa de programación funciona desde hace cuatro años en París.

No hay profesores que enseñen las materias y los estudiantes se organizan su trabajo. A medida que se completan los proyectos se estimula un aprendizaje de alumno a alumno. La formación se divide en módulos, como integración, algoritmos o inteligencia artificial, y en lenguajes, como Python, C, o Java.

La formación en École 42 es gratuita. Para entrar en la escuela los candidatos pasan varios test. El último de ellos es una especie decampamento que dura un mes. En este los aspirantes tienen que demostrar ser los mejores. La inscripción se gana por meritocracia, según los responsables del centro.

Los que acceden a la enseñanza en École 42 disponen de entre tres y cinco años de formación gratuita. Alrededor del 80% de los estudiantes consigue un empleo antes de acabar sus estudios, según apunta la escuela, y todos tienen trabajo al terminar.

El fundador y benefactor de École 42 es el empresario francés Xavier Niel. Ha gastado 48 millones de euros de su fortuna en el campus de París y otros 46 millones en otra escuela que abrió el pasado año en Silicon Valley.

El objetivo de Niel es que el campus de Silicon Valley crezca hasta los 10.000 estudiantes. A partir de ahí se pensará el abrir una sucursal de la escuela en China. El empresario no revela ningún interés económico detrás de las escuelas. Al contrario, su intención ha sido crear una posibilidad de educación gratuita y combatir las deficiencias en el sistema tradicional de enseñanza.

Pero lo cierto es que mantener las escuelas supone 7 millones de euros al año. Una factura de la que en el futuro se hará cargo uno de los alumnos de la escuela, cuando alguno de ellos despunte como el próximo emprendedor digital. Al menos así piensa Niel.

Por cierto, el nombre no es casualidad sino una referencia de lo más freaki. El número 42 hace referencia a la popular novela Guía del autoestopista galáctico, después convertida en película. En el disparatado mundo creado por Douglas Adams, el 42 es la respuesta al sentido de la vida, el universo y todas las cosas.

Fuente: https://tecno.americaeconomia.com/articulos/mira-como-funciona-esta-escuela-de-programacion-sin-profesores

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Donde mandan las niñas

Por: Susana Zamora

Una aldea de la India rompe con la tradición e impone una sociedad matriarcal. Ellas poseen la tierra y heredan el apellido de la madre. Y no les va mal.

En un país donde las vacas gozan de más respeto que las mujeres y en donde hacer justicia para una víctima de violación cuesta más que proteger a un animal considerado sagrado, encontrar un lugar donde nacer niña no represente una desgracia o una vergüenza para la familia resulta realmente excepcional.

Según denuncia la Fundación Vicente Ferrer, la educación en la India es prioritaria para los varones, pero no para ellas, que quedan relegadas a las tareas domésticas. Ellas son simples monedas de cambio en matrimonios amañados por sus padres; ellas están peor alimentadas que los niños y ellas enferman más. «Las mujeres en la India pueden sufrir muchos tipos de maltrato en todas las etapas de su vida, que van desde el infanticidio femenino al acoso sexual u otras prácticas tradicionales dañinas, como la dote o los matrimonios precoces», denuncia la fundación. Cada 22 minutos, una mujer denuncia una violación en la India y en el 94% de los casos, la víctima conocía a su agresor.

El libro. Karolin Klüppel

La fotógrafa alemana Karolin Klüppel convivió nueve meses, entre 2013 y 2015, con varias familias de la tribu de los Kashi con el fin de fotografiar a sus mujeres y aspectos de aquella sociedad matriarcal. La experiencia quedó plasmada en el libro ‘Kingdom of Girls’ (’Reino de las niñas’). «La familia donde yo vivía tenía dos niñas. Observándolas logré muchas ideas», confiesa la artista.

La serie de retratos que tomó Klüppel fue reconocida con el Premio Felix Schoeller Photo de 2015. El proyecto no iba a ser ese, sino permanecer seis meses en la India y continuar hacia China para fotografiar una sociedad matriarcal en el Himalaya.

Y en este contexto de desigualdad y violencia de género continuada en la familia, la comunidad y el propio Estado, hay una pequeña población en el país que rompe con la inquebrantable inercia de la tradición. En las colinas Khasi, al noreste de la India, está Mawlynnong, un pueblo agrícola de unos 500 habitantes. Son sólo 80 familias que hablan su propio idioma y donde el sistema es totalmente matriarcal. Es uno de los pocos que quedan en el mundo. Aquí las mujeres son las propietarias de la tierra; los hijos siempre heredan el apellido de la madre y la hija menor es quien recibe la herencia familiar. Desde muy pequeñas comienzan a asumir las responsabilidades de sus progenitoras y con tan sólo ocho años ya realizan las tareas domésticas y cuidan de sus hermanos menores.

Aquí no conocen los matrimonios concertados ni el despiadado sistema de dotes, que es el pago que la familia de la novia debe realizar a la del futuro esposo y que hace que en muchas ocasiones, si no puede afrontarlo, la mujer sea repudiada y agredida sistemáticamente por su marido y toda su familia. La Fundación Vicente Ferrer estima que anualmente entre 25.000 y 100.000 son asesinadas por esta razón, pese a que es una práctica prohibida por ley desde 1961. Pero en Mawlynnong, las cosas funcionan de otra forma: las jóvenes se casan cuando quieren y con quien quieren; los divorcios y nuevos matrimonios son aceptados, y hasta irse a vivir juntos antes de casarse es respetado por el resto de la comunidad. Su lema es ‘Ámate a ti mismo y respeta a los demás’, por eso tampoco ven con malos ojos y hasta causa cierta admiración que ellas decidan vivir solas. En esta aldea todos los niños estudian. Acuden a la escuela hasta los 12 años y después continúan sus estudios fuera de su pueblo. Acabada esta etapa, deciden si asisten a la universidad o regresan a la aldea. Una oportunidad que tienen ellos, pero también ellas. Sin discriminación.

Hombres resignados

Los hombres han asumido este papel de actores secundarios con cierta resignación. No se consideran ceros a la izquierda, pero alguno ha confesado que se siente «extraño» viviendo en la casa de la mujer y con toda su familia. Otros claman por una igualdad de género, ya. Pese a todo, las mujeres no suelen tomar decisiones sin haber hecho una consulta previa al hombre.

Mawlynnong ha sido reconocido como el pueblo más limpio de Asia por varias publicaciones

La tribu de los Kashi, a la que pertenece esta sociedad matriarcal, convive con otras dos (los Jaintia y los Garo) en Meghalaya. Es la región ‘por encima de las nubes’, que divide el valle de Assam de las llanuras de Bangladesh, y cuyas lluvias incesantes entre junio y octubre dejan una paisaje frondoso y un ambiente húmedo y sofocante. Allí, Mawlynnong emerge con impolutos caminos y casas resplandecientes, que le han valido el sobrenombre del ‘Jardín del mismo Dios’. Este afán por la limpieza, iniciada por los más ancianos del pueblo e imitada después por el resto de la población, fue destacada por la revista de viajes ‘Discover India’, que declaró a Mawlynnong el pueblo más limpio de Asia en 2003 y cuyo título fue avalado después por la BBC, National Geographic y la misma Unesco. Sólo un año después, se desató la locura turística y el silencio dejó paso al gentío y el trasiego de extraños. Para entonces, el amor por la limpieza y el reciclaje corría por las venas de cuatro generaciones. Las normas fueron claras: prohibido tirar basura y un uso limitado de las papeleras a «pieles de frutas y envoltorios de refrigerios». El infractor se las vería con la Policía.

Fuente: http://www.diariosur.es/sociedad/mandan-ninas-20170914180724-nt.html

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Elevan la calidad de la educación pública en Panamá

Panamá/25 septiembre 2017/Fuente: Día a Día

Este jueves se llevó a cabo la final del Concurso por la Excelencia Educativa 2017, en el Teatro Anayansi, del Centro de Convenciones Atlapa.
De unos 288 centros educativos que participaron, sobresalieron seis colegios, gracias al resultado de las pruebas de  lenguaje, ciencias y matemáticas.
Del total inscrito de participantes, otras 201 escuelas fueron preseleccionadas y avanzaron a la primera ronda de evaluación. De esos, solo unos 22 centros educativos llegaron a la fase final.
La Fundación Excelencia educativa busca crear en la sociedad, la expectativa de la educación de calidad para que ésta, sea cada vez mejor.
Las escuelas que resultaron ganadoras fueron:
Primer Lugar:
Sexto grado: Reino de los Países Bajos de Holanda de Panamá
Noveno grado: Centro Bilingüe de Formación Integral Nuestra Señora de la Merced de Panamá
Duodécimo grado: Colegio Félix Olivares de Chiriquí
Segundo Lugar: 
Sexto grado: Centro de Educación Básica General José Nadal Silva de Coclé
Noveno grado: Colegio Pablo Emilio Corsen de Chiriquí
Duodécimo grado: Instituto Nacional de Panamá
La Fundación Excelencia Educativa destacó en mención honorífica a otros 6 colegios:
Reconocimientos especiales:
Sexto grado:
Escuela La Esperanza-Región Occidental Chiriquí
Simral Colman-Región Oriental Comarca Guna Yala
Noveno grado: 
Telebásica El Limón-Región Central Herrera
Centro de Educación Básica General Manuel Urbano Ayarza- Región Oriental Colón
Duodécimo grado:
Escuela Secundaria Ángel María Herrera-Región Central Coclé
Colegio Secundario Zapallal-Región Oriental Darién
Los estudiantes de estas doce escuelas públicas destacaron entre un total de 288 centros educativos que se inscribieron al concurso y que fueron puestos a prueba en lenguaje, ciencias y matemáticas.
Del gran total de inscritos, otras 201 escuelas fueron preseleccionadas y avanzaron a la primera etapa de evaluación. De aquí, solo 22 centros educativos llegaron a la fase final revelada esta noche con gran entusiasmo en la ceremonia que se llevó a cabo en el Teatro Anayansi, del Centro de Convenciones Atlapa.
Solo en los primeros lugares se estiman premios por un aproximado de 208 mil dólares, estos premios incluyen equipo tecnológico para estudiantes y docentes, además de capacitaciones. En tanto que, los segundos lugares se hicieron acreedores a premios por un total de 95,285 dólares.
La Fundación Excelencia educativa impulsa este galardón con el propósito de crear en la sociedad, la expectativa de la educación de calidad para que ésta, sea cada vez mejor.

Fuente: http://www.diaadia.com.pa/el-pais/elevan-la-calidad-de-la-educacion-publica-en-panama-325190

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El crecimiento del hambre en el mundo y contradictorias políticas de las Naciones Unidas

25 septiembre 2017/Fuente: Actuall

Según un reciente informe de la FAO sobre el hambre, seis de cada diez personas que padecen hambruna en el mundo viven en países en conflicto. El cambio climático es otro factor de alto riesgo.

Acaba de publicarse un informe de la FAO -Institución de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura en el Mundo- y otras organizaciones internacionales sobre el estado del hambre en el mundo a finales de 2016 [1]. El informe señala que si bien en el momento actual se producen suficientes alimentos para abastecer a toda la humanidad existen núcleos importantes de población que sufren una tremenda desnutrición.

En el informe se señala que había 815 millones de personas crónicamente desnutridas a finales de 2016, aproximadamente el 11% de la población mundial, con una especial incidencia en el África subsahariana, Sudán del Sur, Yemen, Somalia y el Norte de Nigeria, y también en el sudeste y oeste de Asia. Esto supone una marcha atrás respecto a la tendencia de reducción del hambre en el mundo que se venía registrando en los últimos años, que de 900 millones de personas desnutridas a principio de siglo se había reducido a 777 en 2015.

Tal como se refleja entre los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, uno de los mayores desafíos con los que se enfrenta el mundo es cómo asegurar que una población mundial en crecimiento –con una previsión de cerca de 10.000 millones de personas en el 2050– disponga de suficiente alimento para satisfacer las necesidades nutricionales de todos. Para alcanzar ese objetivo, según previsiones de la FAO, sería necesaria una producción de alimentos un 50 por ciento superior a la actual a nivel mundial.

Gran parte del reciente incremento de la falta de alimentos puede atribuirse a un aumento de la inseguridad ciudadana

En su análisis el informe señala que gran parte del reciente incremento de la falta de alimentos puede atribuirse a un aumento de la inseguridad ciudadana debida a la mayor cantidad de conflictos bélicos, a menudo exacerbada por incidencias relacionadas con el cambio climático. Si bien es cierto que ambas causas pueden dificultar el acceso y la producción de alimentos, sin duda no son los únicos factores a tener en cuenta.

Habría que preguntarse si, aun concediéndoles la importancia que tienen, se está haciendo lo suficiente por parte de los países más desarrollados por solucionar el problema del hambre en el mundo. Es decir, si las políticas de los países ricos son suficientes y sí las Naciones Unidas, que tan eficazmente se implica en otras causas, está impulsando las medidas necesarias con relación al hambre en los países subdesarrollados… Parece evidente que no. Pero vayamos por partes.

Sobre el cambio climático

Respecto al problema del cambio climático, que es una realidad que se viene denunciando desde hace varias décadas ¿se ha hecho algo mínimamente suficiente? A juzgar por los lamentables efectos crecientes del deshielo de los polos, las inundaciones, las sequías, la desertificación, las alteraciones meteorológicas por el desequilibrio atmosférico, etc., se siguen manteniendo dudas sobre qué hacer y quienes más podrían hacerlo miran hacia otro lado.

Muchas conferencias y declaraciones pero los principales países implicados en la emisión de gases contaminantes causantes del calentamiento global, con Estados Unidos y China a la cabeza, han hecho poco caso al problema, y lo poco que se había avanzado tras la celebración en París de la XXI Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático -COP21-, ha sido desestimado en cuanto han cambiado las circunstancias políticas.

Es muy significativo de la despreocupación galopante de los países ricos por los menos afortunados la indiferencia por los estragos causados por el huracán Irma en Cuba y el despliegue mediático y las noticias sobre sus efectos, significativamente mucho menores, en el opulento estado de Florida.

Dar soluciones al cambio climático basadas en una gestión adecuada de los recursos naturales y de la industria

En un artículo anterior publicado en Actuall analizamos el problema y dijimos que aún estamos a tiempo para dar soluciones al cambio climático basadas en una gestión adecuada de los recursos naturales y de la industria. La recuperación del medio ambiente proporcionaría comida y agua potable para todos y beneficios para la salud humana.

Es cierto que el uso sostenible de la biodiversidad y de los recursos genéticos tiene una especial incidencia en las poblaciones más vulnerables. Se trata de una obligación moral y un ejercicio de solidaridad intergeneracional, como con tanta insistencia reclama el papa Francisco, especialmente en su carta encíclica ‘Laudato si’.

La creciente presión de los conflictos

El segundo factor al que se achaca el aumento de la hambruna en los países africanos y asiáticos que la padecen es el incremento de los conflictos. Según el informe, seis de cada diez personas que padecen hambre en el mundo viven en países en conflicto. Si bien es cierto que existe un vínculo entre la paz y la seguridad alimentaria, como aducen los responsables de la FAO y restantes instituciones responsables del informe, habría que formular la misma pregunta que con el cambio climático ¿se está haciendo algo mínimamente suficiente?

Qué duda cabe que las emigraciones en masa, con el abandono de las pequeñas granjas o campos de cultivo, solo pueden conducir a aumentar el problema del abastecimiento de alimentos a la población. Por poner un ejemplo, la ofensiva militar contra Boko Haram, que mantiene un conflicto en el Norte de Nigeria, ha determinado que cerca de dos millones de personas se desplacen de sus campos de cultivo y de sus pequeñas granjas, y que pierdan los recursos que los alimentaban, sin ningún tipo de esperanza de encontrar un asentamiento similar u oportunidades sociales que les provean nuevos recursos alimenticios.

Lo grave es además que de la tragedia humanitaria que esto supone los países desarrollados ni la conocen ni la valoran, y aun menos se implican en darle solución, no mediante una intervención militar, sino con políticas de fomento de la paz o con inversiones para ayudar al desarrollo y la capacidad de prosperar de los países más pobres y vulnerables, o con políticas comerciales justas y adecuadas que permitan una mejor distribución de los alimentos en el mundo.

Lo que se está haciendo en las políticas de producción y distribución  de los alimentos es insuficiente

Si bien es cierto, como señala el informe, que la seguridad alimentaria requiere un enfoque global, está claro que lo que se está haciendo en las políticas de producción y distribución  de los alimentos es insuficiente. Probablemente, si analizáramos comparativamente la eficacia de lo logrado por las Naciones Unidas, sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible, suscritos por 195 países en 2015, podríamos sacar algunas conclusiones.

Los objetivos eran los siguientes: fin de la pobreza; hambre cero; salud y bienestar; educación de calidad; igualdad de género; agua limpia y saneamiento; energía asequible y no contaminante; trabajo creciente y crecimiento económico; industria, innovación e infraestructuras; reducción de las desigualdades; ciudades y comunidades sostenibles; producción y consumo sostenibles; acción por el clima; conservar la vida submarina; conservar los ecosistemas terrestres; paz, justicia e instituciones sólidas; y alianzas para lograr los objetivos. Todo muy necesario, aunque si analizamos objetivo por objetivo, ni todos son de equivalente importancia para el bienestar de la humanidad, ni las Naciones Unidas se ha volcado con la misma intensidad en  todos ellos, ni tampoco se han valorado lo suficiente sus límites y sus consecuencias.

Por poner un ejemplo, mientras aumenta el hambre y la inseguridad alimentaria, se estimulan políticas pro-aborto y de deconstrucción de la familia, con una rapidez y una eficacia extraordinarias. En muchos países, bajo los auspicios de las Naciones Unidas, y en España es evidente, se ha operado una eficacísima labor de “ingeniería social” que en nada va a beneficiar a nuestras futuras generaciones.

El VI “Congreso Mundial de las Familias”, que se celebró en Madrid en julio de 2012 aprobó un Manifiesto final, la “Declaración de Madrid” [2], en la que se denunciaban los ataques a la vida de los no nacidos y a la familia, que se están produciendo de la mano de las ideologías del estatismo, el individualismo atomista y la revolución sexual.

“La familia natural es la unión de un hombre y una mujer a través del matrimonio”

En esta declaración se afirma que: “El aborto, la eutanasia y todas las formas de manipulación de los seres humanos en estado embrionario o fetal… son ataques contra la vida humana”, y que “la familia natural es la unión de un hombre y una mujer a través del matrimonio creado con el fin de compartir el amor y la alegría, engendrar niños, proveer su educación moral, construir una economía doméstica, ofrecer seguridad en tiempos de crisis y unir a las generaciones…”.

Si traemos este ejemplo a colación es para reforzar algo que en el informe de la FAO se intuye como importante a tener en cuenta… que todos los objetivos que se desean para aumentar el bienestar de la humanidad pueden ser necesarios, pero que su aplicación debe hacerse de forma equilibrada y procurando no alterar o degradar aquello que supone nuestra mayor riqueza, como en este caso lo son el reconocimiento de la dignidad de todos los seres humanos, el derecho a la vida de los no nacidos y la defensa de la familia, una institución natural patrimonio de la humanidad.

[1] FAO, IFAD, UNICEF, WFP and WHO. 2017.  The State of Food Security and Nutrition in the World 2017. Building resilience for peace and food security. Rome, FAO.

[2] Declaración final del VI Congreso Mundial de las Familias. 27 de Mayo de 2012. Madrid.

Fuente: https://www.actuall.com/criterio/democracia/el-crecimiento-del-hambre-en-el-mundo-y-contradictorias-politicas-de-las-naciones-unidas/

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Destino del país, educación y la cuarta revolución industrial (6)

Uruguay / 24 de septiembre de 2017 / Autor: Renato Opertti / Fuente: El Observador

En los dos artículos anteriores identificamos cuatro ejes fundamentales de una propuesta educativa que incentive formar y aprender sin umbrales. Estos son: personalización de los aprendizajes, un currículo ligado al mundo real, ambientes de aprendizaje innovadores y flexibles, y relaciones de mentor entre docentes y estudiantes. Los cuatro ejes son en gran medida el cimiento de la propuesta impulsada por Eduy21 de una educación unitaria de 3 a 18 años que se compone por: (i) una educación de la niñez y la adolescencia que integre los niveles inicial, primario y medio – una educación básica de 3 a 14– y (ii) una educación de jóvenes de 15 a 18 que amplíe, integre y potencie componentes tradicionalmente identificados como de educación secundaria, así como de técnico-profesional y vocacional.

La propuesta de una educación básica y de jóvenes se sustenta en un enfoque por competencias como uno de los criterios orientadores de los procesos de enseñanza y aprendizaje que no excluye, en absoluto, otras miradas complementarias y necesarias del currículum – sobre el para qué y qué de educar y aprender-, de la pedagogía – cómo educar y aprender – y de la docencia – orientar y facilitar al aprendiz y a los aprendizajes-. Las propuestas educativas más eficaces tienden a ser más una combinación de enfoques, que la sola adscripción a una corriente de pensamiento (Eduy21 & El Observador, 2016).

Según surge de la evidencia mundial, la introducción progresiva de un enfoque por competencias supone repensar el sistema educativo en su conjunto (Amadio, Opertti y Tedesco, 2015). No puede reducirse a un cambio, o a un ajuste puntual en el funcionamiento del mismo. Lo que proponemos es un cambio sistémico y progresivo que se plasma en una educación unitaria de 3 a 18 años que resulte vinculante para todos los niveles y las ofertas educativas, sectores públicos y privados. Reafirma la concepción y el rol del Estado garante como igualador de oportunidades de aprendizaje.

En el marco de un enfoque por competencias, la transición desde propuestas educativas estructuradas en niveles –inicial, primaria, secundaria y técnico profesional– a grupos etarios –educación de 3 a 18 años– implica entender y priorizar el desarrollo del niño/a, adolescente y joven integrando aspectos volitivos, valóricos, emocionales y cognitivos. En efecto, implica hacerse cargo que es al mandato y al cerno de los sistemas educativos adaptar sus estrategias de formación a las maneras en que los alumnos aprenden, partiendo de su reconocimiento como sujetos y no como objetos del aprendizaje, así como entender sus necesidades, ritmos de progresión y motivaciones con los propios aprendizajes. Se trata, en efecto, de una renovada forma de organización de la educación, alternativa a la actual fragmentada en niveles.

Teniendo claridad en la magnitud e implicancias que supone avanzar de manera progresiva y ordenada en un enfoque por competencias, nos parece importante realizar cinco puntualizaciones.

En primer lugar, se deben diferenciar dos maneras complementarias de entender las competencias. Por un lado, la identificación de las competencias que son necesarias desarrollar en alumnas/nos a la luz de los imaginarios de sociedad, la formación en ciudadanía, los planes de desarrollo económico y social y el bienestar colectivo que son definidos y consensuados por el sistema político y educativo. Por otro lado, las competencias visualizadas como herramientas metodológicas –por ejemplo, pensamiento crítico, creatividad y trabajo en equipo– que se apropian los alumnos para responder a desafíos que plantean situaciones de aprendizaje y de la vida real. Mientras que la primera es más una discusión sobre las concepciones de sociedad y educación –podría denominarse enfoque programático que debe ligar las competencias a objetivos transformacionales de la sociedad-, la segunda es más de uso de herramientas por parte de los alumnos– enfoque pedagógico-. Ambas son necesarias y complementarias.

En segundo lugar, las competencias no son solo aplicación de conocimientos a contextos específicos, sino esencialmente la capacidad de cada persona de discernir qué conocimientos son necesarios usar para que conjuntamente con movilizar valores, actitudes, emociones y habilidades, poder responder a diversidad de situaciones problematizadas como desafíos. La aplicación de conocimientos es parte del proceso de desarrollo de una competencia, pero no la agota. No se aplican conocimientos vaciados de referencias solo como un ejercicio cognitivo, desconociendo que las emociones son la base del desarrollo de los aprendizajes y que los valores están implicados en su desarrollo.

En tercer lugar, el conjunto de desempeños definidos como competentes para apoyar el desarrollo de la persona, la vida en sociedad, el ejercicio de la ciudadanía y el trabajo, no son construcciones en abstracto, sino que tienen a la vez la pretensión de estar conectadas a realidades locales y de ser indicativas de desempeños universales que pueden transferirse a otros contextos a escalas global y local. En efecto, lo global y lo local están en relación de mutua dependencia.

En cuarto lugar, los temas transversales de formación, comunes a la educación de 3 a 18 años – por ejemplo, inclusión, educación Steam (por sus siglas en inglés, Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Arte y Matemáticas), enfoque de género y educación para la ciudadanía global y local – orientan la selección y el desarrollo de las competencias, pero no son competencias como tales. Por ejemplo, la transversalidad de la educación Steam, priorizada como política educativa desde la educación inicial en adelante, no se traduce ipso facto en competencias Steam, sino que ayuda a la identificación de los desempeños competentes que requiere una persona para desarrollar, lograr y evidenciar la alfabetización Steam.

En quinto lugar, el desarrollo y la evaluación de las competencias, liga coherentemente el para qué y el qué de educar y aprender con el cómo, cuándo y dónde hacerlo y evidenciarlo. Las competencias son evaluadas para apoyar y potenciar los aprendizajes. Más aún, implica asumir que hay maneras múltiples y escalonadas, de ir evidenciando cómo el alumno va progresando en el desarrollo de las competencias, y que existen variedad de formas alternativas para demostrar “maestría” en proyectos y saberes específicos y relevantes por parte del mismo (Eduy21, 2017).

Los alumnos pueden lograr un desempeño competente eligiendo diversidad de caminos para responder a situaciones problema, que no son fácilmente encasillables en las categorías de “correcto e incorrecto”. Esencialmente, la evaluación por competencias plantea el desafío para el docente de retroalimentar las producciones de los estudiantes en un sentido constructivo, e identificando/explicando matices, más que en señalarle a los mismos que “está bien o mal”. Usar acertadamente la evaluación como soporte de los aprendizajes, es una manera efectiva, entre otras necesarias, de contrarrestar la expulsión de los jóvenes del sistema educativo.

Fuente del Artículo:

http://www.elobservador.com.uy/destino-del-pais-educacion-y-la-cuarta-revolucion-industrial-6-n1122200

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Destino del país, educación y la cuarta revolución industrial (5)

Uruguay / 24 de septiembre de 2017 / Autor: Renato Opertti / Fuente: El Observador

En el artículo anterior señalábamos que el aprendizaje personalizado es el eje fundamental de una propuesta educativa que incentive formar y aprender sin umbrales. Otros cuatro ejes cumplen un rol fundamental como formas de concretar la personalización de los aprendizajes, a saber: protagonismo de los alumnos, un currículo –esto es, el para qué, qué y cómo se enseña y aprende– ligado al mundo real, ambientes de aprendizaje innovadores y flexibles, y relaciones de mentor entre docentes y estudiantes. Analizaremos cada uno de ellos.

En primer lugar, el protagonismo de los estudiantes en sus propios procesos de aprendizaje implica que los alumnos disponen de espacios de decisión y elección en su educación (EDUY21, 2017). Los alumnos estarán crecientemente implicados en conformar su propio currículum. Esto no ya solo supone que puedan elegir entre modalidades y asignaturas que de hecho sucede principalmente en el marco de propuestas curriculares que habilitan a que el centro educativo defina una parte de los contenidos curriculares. Asimismo, implica que el estudiante tenga múltiples oportunidades de explorar temas que le interesan integrando y dándole sentido a conocimientos que provienen de diferentes disciplinas.

Crecientemente los estudiantes requieren integrar diferentes conocimientos y competencias para responder a desafíos que se presentan bajo el formato de problemas, proyectos, investigaciones o similares. En un futuro no muy lejano, los centros educativos tendrán que estar facultados y permitir a los estudiantes seleccionar lo que quieren aprender, como lo aprenden y en qué proyectos participan (USCRossierOnline, 2014; Henny, 2016). Se dejaría progresivamente la idea que la propuesta curricular prescribe todo lo que el estudiante tiene permitido de hacer a otra alternativa donde no hay restricciones ni umbrales en las combinaciones que el estudiante puede idear entre la formación básica universal obligatoria y sus temas de interés.

En segundo lugar, un currículo ligado al mundo real refleja las competencias que el desarrollo del país demanda en su conjunto, así como una lectura de los desafíos sociales, económicos y tecnológicos que plantea la cuarta revolución industrial. Competencias como programación computacional, diseño, sostenibilidad y alfabetización financiera deben ser integradas y enseñadas en las aulas (USCRossierOnline, 2014). Esto implica que la propuesta curricular debe estar fuertemente orientada a promover un enfoque integrado de humanidades y ciencias, de formación teórica y aplicada, y de aspectos lúdicos, tecnología y elementos de la vida real del estudiante.

Asimismo, las carreras se van a ir adaptando progresivamente a una economía con múltiples arreglos de trabajo. En particular, la denominada economía freelance supone la creciente presencia de trabajadores que se organizan por su cuenta, prestan servicios a terceros y que lo pueden hacer a través de plataformas en línea. Por ejemplo, se estima que la proporción de trabajadores en Estados Unidos en arreglos alternativos a los tradicionales incluyendo trabajadores por cuenta propia, temporales y contratados, creció de 10.7% en el 2005 al 15.8% en el 2015, calculado sobre el total de la población en edad de trabajar (Katz & Kruger, 2016). A nivel mundial, la proporción de trabajadores que trabajan por su cuenta puede ubicarse por encima del 13% (World Economic Forum, 2017).

En atención a estos cambios en los arreglos de trabajo, los estudiantes tendrán que adaptarse a aprendizajes y trabajos basados en proyectos que esencialmente implican movilizar su experticia y evidenciar flexibilidad para responder a oportunidades y desafíos. Tendrán que aprender cómo aplicar competencias en períodos cortos de tiempo a una variedad de situaciones y tareas. Los centros educativos tendrán que ofrecer a los estudiantes más vías de adquirir experiencias del mundo real en relación a sus futuras carreras.

En tercer lugar, ambientes de aprendizaje innovadores y flexibles que implican la necesidad de repensar el aula a la luz de mejor responder a las expectativas y necesidades de los estudiantes. El ambiente de aprendizaje debe facilitar que el alumno pueda tener una multiplicidad de oportunidades para producir conocimientos en el marco de un currículo que lo facilita. Esto supone jerarquizar el rol del docente como un guía y un facilitador (EDUY21, 2017) que reconoce y respeta que cada alumno es un ser especial con intereses propios.

Los estudiantes tendrán más oportunidades de aprender a diferentes tiempos – modelos híbridos personalizados de aprendizaje que integran fases presenciales y en línea, en diferentes espacios interconectados y formando parte de redes educativas – formales, no formales e informales; y fortaleciendo un conjunto de saberes en espacios obligatorios y optativos de formación que serán evaluados a través de una variedad de fuentes de evidencia. A vía de ejemplo, podrán ser evaluados a través de una prueba nacional, proyectos seleccionados por los estudiantes, portafolio de actividades realizadas y aprendizajes adquiridos en instituciones culturales (EDUY21, 2017). Asimismo, las herramientas de e-learning facilitan crecientemente oportunidades para aprendizajes remotos y alineados con los ritmos de aprendizaje de cada estudiante (Dunwill, 2016; McClure, 2016).

En cuarto lugar, promover relaciones de mentor entre docentes y estudiantes atendiendo al hecho que, de acá a un período corto de tiempo, los estudiantes van incorporar tal grado de independencia a sus procesos de aprendizaje que las relaciones de mentor serán fundamentales para sus logros. Los docentes son y serán aún más un punto central de referencia en la selva de información que los estudiantes tendrán que lidiar para orientar su camino de formación, a la luz de desarrollar competencias fundamentales para la vida, la ciudadanía y el trabajo (Henny, 2016).

Los estudiantes podrán aprender y almacenar información sin estar necesariamente en el centro educativo en persona. Los docentes tendrán que contemplar diferentes formas de estar conectados con sus estudiantes e involucrarlos por la vía de redes sociales y comunidades en línea. No es que la presencialidad vaya a desaparecer, sino que el docente amplía su radio de acción para garantizar que los tiempos y los contenidos de instrucción en línea se integren a una propuesta educativa que facilite a cada alumno una oportunidad real personalizada de educarse y de aprender.

Fuente de la Noticia:

http://www.elobservador.com.uy/destino-del-pais-educacion-y-la-cuarta-revolucion-industrial-5-n1119011

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Didáctica de la innovación

Argentina / 24 de septiembre de 2017 / Autor: Mario Dehter / Fuente: Mariodehter.com

Los agentes del ecosistema educativo en Iberoamérica padecemos divergencias conceptuales entre “educar para la innovación” y la “innovación educativa” confundidos por la tendencia a sobredimensionar el papel de lo que la tecnología digital puede y debe lograr en las escuelas.

Si bien los estudiantes incapaces de navegar en el paisaje digital no son capaces de participar en nuestra vida social, económica y cultural, tenemos que poner a cada cosa en su lugar. En caso contrario, llenaremos al concepto de la “didáctica para la innovación” en una serie de declaraciones rimbombantes, vacías de sentido e inútiles.

Confieso que yo no comprendo “ni j” a la gran mayoría de los “speakers” cuando en “estado TED-style relatan, en menos de 20 minutos, conceptos “raros” que no funcionan para la instituciones y estudiantes que conozco; aseguro que estoy hablando de decenas de instituciones y de varios miles de estudiantes en Iberoamérica.

En el pasado, la educación consistía en enseñar “algo” a la gente; explicar qué era y mostrar cómo se gestionaba. Eso ha sido operativo mientas que ese “algo” no sufría modificaciones y siempre estaba en un mismo escenario estable. Ahora, se trata de ayudar a los estudiantes a desarrollar competencias para trazar su propio camino a través de escenarios socioeconómicos inciertos, tecnológicamente volátiles y políticamente ambiguos.

Para lograr una didáctica de la innovación que sirva a la gente y enriquezca a la sociedad tenemos que innovar en la educación: crear nuevas metodologías, innovar en los diseños instruccionales y desarrollar nuevos contenidos que resuelvan a las necesidades que sabemos que están por llegar a mediano y largo plazo. Para ello, no es suficiente por sí misma la “tecnología digital”.

En estos días, ya no sabemos exactamente cómo se desarrollarán las cosas, a menudo nos sorprendemos y necesitamos aprender de lo extraordinario, y a veces cometemos errores en el camino. A menudo, serán nuestros errores y fracasos los que permiten entender adecuadamente lo que sucede, los que crean el contexto para aprender y crecer. Esto sería, desde mi punto de vista, la base de la didáctica para la innovación.

El mundo contemporáneo ya no recompensa a las personas sólo por lo que saben, sino que las personas triunfan por lo que pueden hacer con lo que saben y por la velocidad con lo que pueden encontrar dónde y cómo aprender lo que deben saber.

Este es el principal factor diferenciador de la didáctica para la innovación: la educación se está transformando en aplicar el pensamiento crítico, solucionar problemas bien diagnosticados y tomar decisiones en escenarios inciertos o cuando no se dispone de toda la información necesaria para elegir la mejor opción posible.

La didáctica para la innovación no se limita a instruir sobre las formas eficaces de trabajar con eficiencia, sino que, además, incluye el aprendizaje de colaborar y cooperar para diseñar y usar herramientas que se pueden compartir en diferentes trabajos.

El ecosistema educativo en Iberoamérica debe perder el miedo a la irrupción de la tecnología digital que los estudiantes esconden entre los cuadernos y los libros; debemos evitar que nuestros estudiantes se sientan obligados a apagar todo lo que tiene un botón de encendido.

Hay que lograr que la “tecnología digital” sea un instrumento para facilitar a la didáctica para la innovación y abandonar la fantasía que saber usar el Word para copiar información de Wikipedia, o elaborar una planilla de Excel para trazar un poliedro es “educación para la innovación”.

La tecnología digital proporciona excelentes plataformas para la colaboración en la creación de conocimiento donde los profesores pueden compartir y enriquecer los materiales de enseñanza. Y, de hecho, si nos fijamos en los países con los estudiantes más expertos en el uso de la tecnología digital, ellos suelen establecer más conexiones con sus profesores incluso en tiempos y espacios ajenos a las aulas.

El uso de la tecnología digital para apoyar a la educación para la innovación debe facilitar metodologías didácticas basadas en la investigación y espacios de trabajo colaborativos.

La tecnología digital es nuestra mejor apuesta para mejorar el aprendizaje experiencial, fomentar procesos de aprendizaje basados en proyectos y la investigación, facilitar las actividades prácticas y el aprendizaje colaborativo, ofrecer una evaluación formativa en tiempo real y favorecer a la integración de toda la comunidad regional e internacional en los procesos educativos que tienen lugar en la institución educativa.

Tenemos muchísimos buenos ejemplos tales como los laboratorios remotos y virtuales, los cursos online interactivos, software para la experimentación y la simulación, las redes sociales y los “juegos serios”.

Ahora bien, aunque podamos definir de varias maneras qué es la educación para la innovación, para cumplir sus propósitos es necesario desarrollar las competencias didácticas de los instructores y estrategias que aseguren su perfeccionamiento continuo.

Los responsables de la formulación de políticas educativas necesitan mejorar sus propios conocimientos y la manera de apoyar a la “didáctica de la innovación” sin obnubilarse porque simplemente facilitan el acceso a la tecnología digital.

Nada de esto va a funcionar sin que los instructores se conviertan en agentes activos de cambio, no sólo implementando innovaciones tecnológicas, sino también que sean capaces de diseñarlas.

Una cosa es clara: la tecnología digital puede amplificar una gran enseñanza, pero una gran tecnología digital nunca reemplazará la enseñanza deficiente.

Fuente del Artículo:

http://mariodehter.com/innovar/didactica-de-la-innovacion_8398/

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