Por: Miguel De Castilla Urbina
Por: Miguel De Castilla Urbina
Centro América/Puerto Rico/12 Agosto 2017/Fuente: Metro
Un estudio realizado por el Instituto de Desarrollo de la Juventud, en conjunto con la Fundación Annie E. Casey, reveló que en Puerto Rico hay alrededor de 428,000 menores que viven bajo los niveles de pobreza.
La cifra, según la investigación titulada “Kids Count Data”, creció de un 54 % en el 2010 a un 57 % en el 2015.
Otro factor importante que develó la publicación es que 422,000 niños tienen padres sin un empleo seguro. Al mismo tiempo, 232,000 menores habitan en hogares con alto costo de vivienda. Por otra parte, unos 21,000 adolescentes en Puerto Rico ni estudian ni trabajan. Por otro lado, los infantes que no asisten a la escuela son 31,000.
Los números utilizados para la investigación, de acuerdo con Caridad Arroyo, líder de estadísticas de la institución, se recopilaron utilizando datos del Censo y de agencias estatales.
Para el sociólogo y profesor César Rey, los datos son preocupantes, pues demuestran que el desarrollo económico del país está amenazado.
Rey destacó que los menores que viven bajo pobreza, que a su vez representan la fuerza laboral del futuro, pueden encontrar un refugio en la economía informal o en la ilícita. Esto, para el también investigador, incrementará los índices de criminalidad y reducirá el aporte de impuestos a las arcas del Estado.
“El 80 % de los puntos de droga están alimentados por niños menores de 18 años. Que incremente ese ejército de reserva de menores en la economía clandestina será inevitable. Empeorará la economía, la inequidad y la violencia”, sentenció el también exsecretario de Educación.
La improvisación política como responsable
La falta de consistencia en el desarrollo de política pública es una de las razones para que los niños del país vivan en condiciones de pobreza, apuntó el doctor Rey.
A esto, añadió el catedrático de Administración Pública de la Universidad de Puerto Rico, se suma la falta de una economía sustentable y la dependencia de las agencias gubernamentales de fondos federales para gestionar iniciativas a favor de los más necesitados.
“Cerca de una tercera parte de los fondos del Departamento de Educación son federales. Y en esa cifra está el dinero para Educación Especial y para atender los sectores más vulnerables”.
La solución está en el desarrollo de políticas públicas que incluyan esfuerzos del sector privado, los sindicatos y las asociaciones sin fines de lucro, dijo el profesor, pues al final todos los sectores se verán afectados.
Hay que crear conciencia
Con las expresiones de Rey concordó Amanda Rivera, directora del Instituto de Desarrollo de la Juventud, quien, además, estableció que los datos deben ser utilizados por todas las agencias para crear sus políticas.
Por tal razón, la entidad para la cual trabaja se dedicará a distribuir los números recopilados.
“Yo siempre digo que para desarrollar política pública hay que concientizar. Así que este informe va de la mano con esa premisa, para concientizar a los líderes que están a cargo de tomar las decisiones”, sostuvo.
Fuente: https://www.metro.pr/pr/noticias/2017/08/08/estudio-retrata-pobreza-la-ninez-puertorriquena.html
Oceanía/Australia/Agosto del 2017/Noticias/https://theconversation.com
One of the more frustrating assumptions in the mix of modern parenting advice is the “tabula rasa” idea that all kids are born as identical clean slates.
I suspect the increase in this attitude is partly due to the loss of large families. With the total fertility rate in Australia down to 1.88 children per woman, the acceptance that some people are lucky enough to get a “beginner’s baby”, compared with one who takes them straight to advanced level, has very much diminished.
Somewhere along the line we have lost the appreciation of intrinsic personality differences, which has led to a frustratingly common belief that a one-size-fits-all approach to shaping behaviour and discipline will always work.
Further reading: How to discipline your children without rewards or punishment
Someone frequently will preach intervention X, which you try, and it doesn’t work. What’s the typical response? “Oh you mustn’t have done it properly” rather than “oh, your kid mustn’t share the same motivations as my kid, let’s figure out what drives them and work with that”.
Yet research tells us that babies differ wildly in their natural temperaments, as early as in the womb.
Here’s a pair of babies I prepared earlier, in the same womb, at the same time. What does this picture below tell you about their temperament and subsequent personality as they’ve aged?

If you guessed the boy on the right is now an extroverted, adventurous, sociable young man – you guessed right. And if you guessed the girl on the left is a highly cautious introvert (despite 21 years of relentless CBT from her mother) – spot on.
So how could these two children possibly be expected to respond favourably to the same discipline techniques? Can you imagine Anxious Baby Girl knowingly breaking a rule; can you imagine Novelty-Seeking Boy being able to stick to one?
This is where modern-day parenting advice regarding “appropriate” disciplinary techniques typically falls apart. The assumption is that all children are alike, but what happens if you don’t have angel-baby who is interested in pleasing others or responds positively to praise?
What if your child gets excited by pushing boundaries and breaking rules, is aggressive and angry, morose and difficult, even downright anti-social? All of these are possible personality styles – so how can you best manage problematic behaviour in the context of such different temperaments?
The answer lies in understanding your child and what makes them tick.
An easy mistake to make is trying to apply a punishment (a response designed to reduce or extinguish a behaviour) but in doing so, inadvertently supplying a reward (which reinforces and increases the behaviour).
If your child loves attention for example, any form of attention (including yelling or a smack) may well act as reward. For example, my attention-seeking adult boy now invests a substantial amount of energy winding up his grandmother to earn himself a “smack” – which he finds hysterically funny.
Time-out, on the other hand, especially if it removed his audience, was a very effective punishment for him.
Conversely, imagine what happened when I put my scaredy-cat daughter in time-out. She loved it. Her quiet nature craves alone time, so what was intended as a form of punishment in her case would act as a reward.
In fact, allowing someone with a naturally anxious disposition to “withdraw” or “avoid” (for example, not going to a party, getting extensions on a deadline) may actually reinforce or enable poor coping strategies. It’s a tricky balance.
Children differ cognitively, too. A child with a poor attention span and limited working memory will need an immediate reward or punishmentrather than delayed for it to work.
This is where a short sharp smack can become a very seductive technique for some parents; in contrast to other children who have highly developed verbal skills and memory, where parents can wax lyrical to negotiate future expected behaviours.
When we delve into the really complicated cases, University of Sydney professor Mark Dadds has been working with a fascinating group of an estimated 0.5% of children who, despite loving parents and a good upbringing, don’t respond to disciplinary approaches at all.
While these children are few and far between, they highlight an unpalatable possibility – that no standard disciplinary technique will work for these difficult little characters. These children and their parents require highly specialised neuro-psychological training to edge them towards more effective approaches.
In debating the pros and cons of all the available disciplinary approaches out there, don’t fall into the trap of believing that just because an intervention worked for your child, it will automatically work for everyone else’s.
In fact, the same technique applied to a different child might even exacerbate the problem. When it comes to effective discipline, what works well or even what works at all will depend on the child.
Fuente: https://theconversation.com/reward-or-punishment-finding-the-best-match-for-your-childs-personality-81894
Fuente Imagen:
https://lh3.googleusercontent.com/0x03F3slsV9TLb1SN3yFdO29U7a8KCvquFTG0GDG0lQ2GvCIGpSk206bIpz5cla9CMuZzg=s85
Fuente: http://blog.tiching.com
Periodista, coach, experta en comunicación y en habilidades directivas ¿Cuándo comenzó a interesarse por el mundo de la educación?
Desde que empecé a trabajar y comencé a preguntarme cómo habría sido la infancia y el tipo de educación de las personas conflictivas que encontraba en mi entorno. Más adelante, entré en el mundo de la formación y de la educación emocional como profesora.
Ha afirmado que el sistema escolar se ha quedado “obsoleto”, que aprendemos igual que hace años. ¿En qué basa esta afirmación?
La forma de entregar las materias no difiere demasiado de otras épocas. Se han incorporado las nuevas tecnologías en muchos casos, pero seguimos basados en el sistema de exámenes sin comprobar realmente si el alumno ha absorbido la asignatura y ha asimilado su comprensión.
Entonces, ¿no ha cambiado la educación desde que usted estudiaba hasta ahora?
Lo que ha cambiado es que el alumno ha adquirido muchos derechos y el profesor se siente indefenso en algunos casos. El profesor es la figura líder del aula y debe dar ejemplo, pero hay algo que se llama ‘límites’ y que algunos padres ya no ponen, y eso está acarreando bastantes problemas. La vida es un espacio abierto con cabida para todos. La verdadera libertad consiste en asumir que hay reglas de funcionamiento, pero sin que éstas supongan una afrenta difícil de encajar. Debemos hacer fuertes a nuestros jóvenes y eso implica poner límites y que sepan tolerar la frustración.
¿Qué le hace falta a la educación para evolucionar?
Creernos que la educación es lo que salva a las personas y sana a las sociedades. Debemos intentar extraer los talentos y ofrecer un tipo de educación que forme a personas capaces de ocuparse de sus vidas con responsabilidad y ganas.
¿Cómo pueden aplicarse sus conocimientos sobre inteligencia corporal, inteligencia emocional y coaching a este ámbito?
Con dinámicas, reflexiones, debates, trabajos, relatos… Tenemos que abrir la caja mental de los estudiantes y hacer que trabajen los elementos que la componen. Hay que animar al alumno a expresar su opinión de forma integradora, a ir más allá de los planteamientos de los libros, a cambiar el enfoque…
¿Deben entonces los profesores mejorar sus habilidades en estos sentidos?
Sí, porque el profesor es una figura esencial en la sociedad y es el gran catalizador del cambio. Es básico que el profesor trabaje para que el alumno sea parte de su experiencia de aprendizaje y para ello le debe implicar en el proceso como parte activa.
¿Cómo influye la creatividad en la educación?
La creatividad bien trabajada supone la puesta en marcha de seis habilidades: la capacidad de apartar el juicio para que emerja la semilla creativa; el arte de hacer preguntas para abrir posibilidades y pensar más allá de lo obvio; la ampliación de los límites de las cosas y de las ideas, lo que implica tolerancia; el cambio de perspectivas, lo que supone empatía; la posibilidad de hacer asociaciones, lo que aporta flexibilidad, y la posibilidad de imaginar las consecuencias.
¿Cuál es el equilibrio al que hay que llegar entre reglas/normas y creatividad?
El hecho de que haya normas no implica necesariamente que se corte la creatividad. Precisamente, la creatividad es una metodología que implica una disciplina y una organización. Los niños sin reglas no son niños creativos, son niños dispersos y sin capacidad de concreción. Las personas creativas tienen método, dirección y objetivos.
Comenta que las herramientas sociales son las generadoras del cambio… ¿Qué tipo de herramientas son las más necesarias?
Para mí una de las herramientas más importantes del cambio es el tipo de lenguaje que utilizamos. Si estamos la mayor parte del día afirmando que las cosas son difíciles, que todo cuesta o que esto no es para nosotros, dejamos aparcada la capacidad de crear y cambiar. Debemos cuidar nuestras expresiones y agradecer más, afirmar que nos gusta la gente, que el día que tenemos por delante va a ser estupendo o que la vida está llena de oportunidades. Un profesor con esta habilidad genera un efecto contagioso fantástico en sus chicos.
¿Cómo podemos contribuir a desarrollarlas?
Creo que es importante que decidamos si queremos tener aulas con chicos tristes que estén intentando sobrevivir o aulas alegres con chicos enamorados de la vida. Éste es el punto de arranque. A partir de ahí, los profesores tenemos que ser coherentes e incorporar estas habilidades a nuestra forma de vida.
¿Cómo debe ser el profesor que motive hacia ese cambio? ¿Qué características o personalidad debe tener?
Como Leonardo da Vinci, que hizo de su inteligencia creadora su lema de vida. Un ser humano inquieto y profundamente observador, con una curiosidad insaciable, la habilidad para combinar la mirada del niño con la experiencia del adulto y facilidad para aplicar lo que descubría de manera concreta. Una persona con pasión por la vida, tolerante, que tenía la certidumbre de que todo estaba conectado y le otorgaba al ser humano la importancia que merecía. Existen muchos Da Vinci en el mundo de la educación que están creando realidades maravillosas con los recursos de que disponen, aunque sean escasos.
¿Cómo cree que las plataformas educativas como Tiching pueden ayudar a mejorar la educación?
Tiching es una gran comunidad de intercambio y relación. Mejora la educación porque crea conciencia y reúne voluntades de personas comprometidas con el ejercicio de su profesión de maestro y con su papel como padres. Es un excelente punto de encuentro para avanzar desde el conocimiento. Tiching abre la mente a otras realidades.
Fuente entrevista: http://blog.tiching.com/helena-lopez-casares-el-docente-es-el-gran-catalizador-del-cambio/
Fuente: ABC
Unos 2.000 casos de violencia doméstica al día sacuden la ex colonia portuguesa.
La violencia machistaalcanza niveles preocupantesen la ex colonia portuguesa de Angola, donde una de cada cuatro mujeres justifica y acepta las agresiones físicas que sufren por parte de su marido. Es decir, un 25% de la población femenina se flagela con una resignación que encuentra su caldo de cultivo en el bajo índice educativo reinante en un país gobernado con mano de hierro por el dictador José Eduardo dos Santos desde hace 38 años.
Los datos salen a la luz en vísperas de las «elecciones» que determinarán el 23 de agosto quién sucede al tirano en el poder, aunque se trata de un proceso con escasas garantías democráticas, de acuerdo con las advertencias y denuncias de la oposición en la clandestinidad.
El Instituto Nacional de Estadística de Portugal ha colaborado con el Ministerio de Salud de Angola para poner en pie tan alarmante estudiosobre el día a día de cientos de abnegadas esposas en ese enclave africano. Porque, además, se da la circunstancia de que ese porcentaje supera incluso al de hombres que opinan de manera similar, asentado en el 21%.
Aceptan las agresiones y les justifican
Los motivos que llegan a interiorizar las afectadas van desde atreverse a discutir hasta dejar quemar la comida en el fragor de las palabras, pasando por salir de casa sin avisar, descuidar la atención a los niños y rechazar al hombre cuando le proponga mantener relaciones sexuales.
Y todo en una nación con grandes diferencias entre la capital, Luanda (la ciudad más cara del mundo, en medio de la creciente pobreza que impera en el resto del territorio), y las provincias de Malanje o Bié, por citar solo dos ejemplos.
«Los casos de hombres y mujeres que están de acuerdo en que el marido pegue a su esposa disminuye en las regiones con un mayor nivel de escolaridad», refleja el estudio, realizado con la ayuda técnica de Unicef.
Los números lo refrendan: solo un 9% acepta la violencia doméstica en Cuanza Norte, mientras que el porcentaje se dispara hasta el 47% en el caso de Malanje.
Infidelidad del marido
No obstante, tampoco puede olvidarse otra de las conclusiones del informe: un 16% de los hombres y mujeres con título de enseñanza secundaria llega a asimilar los mismos argumentos que rigen las agresiones.
Más aún: un 53% de la población femenina del castigado país no ve los ataques en su contra como una justificación de peso para negarse a satisfacer los deseos sexuales de ellos. Y es que la sociedad angolana está habituada a comprender ese rechazo solo en caso de que se descubra lainfidelidad del marido.
El Foro de Mujeres Periodistas de la ex colonia lusa ha tomado cartas en el asunto con otras revelaciones añadidas para poner de relieve que ladesigualdad entre hombres y mujeres campa a sus anchas allí.
De acuerdo con sus estimaciones, unas 2.000 esposas sufren agresiones diariamente a lo largo de ese territorio de habla portuguesa.
Una de sus portavoces, Susana Mendes, declaró en la radio de Lisboa que esta cantidad es, en realidad, mucho mayor. ¿La razón? Se desconocen las verdaderas estadísticas, en vista de que muchas mujeres angolanas no se atreven a denunciar a sus agresores, en gran parte por falta de preparación y por desconocimiento de unos derechos que, con todo, apenas son reconocidos en Angola.
La policía no ayuda
La situación de falta de garantías queda retratada con el episodio de privación de libertad vivido por el rapero y activista Luaty Beirao, acusado de un delito de «conspiración» por el régimen de José Eduardo dos Santos.
Por si fuera poco, los momentos «kafkianos» aguardan a las mujeres que se deciden a acudir a las comisarías, asoladas por unos altos índices de corrupción.
De hecho, el mencionado Foro acredita que varias de las personas del género femenino que osaron dar el paso se encontraron con respuestas de los agentes tipo: «¿Por qué se te ocurre hacer cosas que desagradan a tu marido?».
El resultado es que las afectadas caen abatidas en un pozo de desesperación que las lleva a resignarse a convivir con semejantes grados de violencia.
En este contexto, en absoluto es extraño que las pocas organizaciones dedicadas a dar cobijo a las víctimas tengan que recurrir al sustento de los colectivos solidarios portugueses.
«Las agresiones no cesan porque continúa la impunidad de los agresores», reconoce desde Lisboa la activista Delma Monteiro, a quien le viene a la mente la muerte de la conocida periodista radiofónica Márcia Salupendo, toda una estrella en Angola y que perdió la vida después de ser salvajemente golpeada por su entonces compañero sentimental, Chimbalanga Mariano, un funcionario gubernamental de la dictadura.
Fuente: http://www.abc.es/sociedad/abci-cada-cuatro-mujeres-justifica-y-acepta-agresiones-marido-angola-201708071958_noticia.html
Fuente: Diario Concepción
Para poner el tema de violencia escolar en el debido contexto, para evitar que se le agrupe junto con aquellos de evidencia anecdótica, esta situación se ha expuesto como producto del trabajo conjunto de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef). Aunque la publicación es relativamente reciente, contiene datos recolectados en 2013 por el Tercer Estudio Regional Comparativo y Explicativo con una base que incluye a 95 mil niños de 6° básico y 5.037 profesores de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, México, Paraguay, Panamá, Perú, República Dominicana y Uruguay.
Además de todas las consecuencias directas de la violencia, y de las secuelas sobre las víctimas, que han sido objeto de análisis y que pueblan las estadísticas de los de servicios de salud, hay una relación negativa que oblitera el principio básico de la activad escolar, que es producir los aprendizajes. Así lo da a entender la relación desfavorable y proporciona, y entre violencia y rendimiento escolar.
Dentro de los 15 países latinoamericanos analizados por un estudio de Cepal y Unicef, en Chile se ve la relación más fuerte entre ambiente de aula violento y caída de puntajes en pruebas de ciencia, matemáticas y lectura. Se concluye que la violencia declarada por los estudiantes al interior de la sala de clases es el factor que se asocia en forma más consistente con una reducción en el rendimiento, medido en los puntajes de las tres asignaturas evaluadas.
En una declaración de una coautora del estudio y oficial de Asuntos Sociales de Cepal, se expresa “en las escuelas donde más niños perciben un ambiente de aula violento, se observa una reducción de más de 20 puntos en los resultados de lectura y matemática, y de 33 puntos en ciencias, que en educación básica privilegia el trabajo en grupos pequeños, lo que puede afectar a estudiantes que se sienten excluidos”.
El estudio, titulado “Las violencias en el espacio escolar”, describe una realidad intranquilizadora que afecta de diverso modo a todos los países consultados; en la sala hay burlas entre compañeros y temor a ser golpeados; en el entorno de la escuela hay robos, vandalismo y venta o consumo de drogas, además se observa que los estudiantes de grupos discriminados como inmigrantes, indígenas, estudiantes de hogares de nivel socioeconómico bajo y niños que trabajan perciben mayores niveles de agresión entre pares, de igual manera son los estudiantes hombres quienes perciben y se involucran más en actos de violencia.
Los resultados del estudio son consistentes con otros que muestran que en Chile la alta segregación de los establecimientos educacionales y la consiguiente homogeneidad de sus estudiantes llevan a que estos no sepan relacionarse con gente distinta, generando tensiones que se pueden expresar en algún grado de violencia, estereotipos y prejuicios que bloquean la eventual convivencia.
Hay un espacio no ocupado en muchas familias para discutir este fenómeno, pero además, surge la necesidad de reexaminar las actitudes de los profesores con una lógica de castigar y sancionar, cuando se requiere en cambio una instancia de reconocimiento y valor de la diversidad y de relaciones más igualitarias y respetuosas que resultan mutuamente enriquecedoras.
Fuente: http://www.diarioconcepcion.cl/editorial/2017/08/08/la-violencia-en-el-aula-deteriora-el-rendimiento-escolar.html
República Dominicana/10 agosto 2017/Fuente: Listin Diario
Tiene 15 años, está embarazada y no habla con su padre. Fue el primero en rechazarla y negarle su apoyo, respaldo que necesitó al momento de ser excluida del centro de estudios donde cursó hasta el primero de secundaria.
Tocando su vientre agrandado por los casi nueve meses de gestación, Laura recuerda las palabras que recibió de la dirección de la escuela: “Eres mala influencia”.
“Me echaron boches y me hablaban mal, todo por estar embarazada”, cuenta mientras cruza sus brazos como si la vergüenza la embargara.
Se entristeció y desistió. Aunque no fue su elección, dejó de luchar por ser aceptada en ese centro educativo, donde asegura, no regresará cuando tenga a su hijo.
Laura dice que buscará la forma continuar con su educación, ya no solo por ella, sino por el futuro de su hijo, aunque el nivel universitario aún está lejos de sus pensamientos.
“Ellos no querían que siguiera estudiando allá y me rechazaban, pero me voy a inscribir en otra escuela y voy a estudiar los sábados”, afirma.
La estabilidad de Laura y de su bebé no es segura. La joven vive con su abuela. El padre del niño solo engendró y olvidó.
El hombre es cuatro años mayor que ella, y su relación duró dos meses después de enterarse del embarazo, por lo que a la joven solo le queda buscar un empleo que le permita conseguir el sustento diario.
De sus progenitores, solo tiene comunicación con la madre, quien le ayuda como puede. “Mi papá quedó enemigo mío al enterarse del embarazo y no me habla”, lamenta Laura.
Está prácticamente sola, y así, sin compañía, esperaba su turno para una de sus últimas evaluaciones médicas en la sala de consulta de la maternidad Nuestra Señora de La Altagracia.
Su madre le ayuda con los gastos médicos, pero como está a solo días de dar a luz, entiende que debe buscar otras opciones.
Aunque hay áreas de su vida que aún no tiene definidas, lo que sí sabe Laura es que tiene que trabajar, aunque no tiene claro en qué oficio.

Abandonan la escuela
Otras diez adolescentes esperaban junto a Laura, sentadas en la sala de consulta de la Maternidad, la mayoría entre los 15 y 17 años.
Sus historias son distintas, pero con un tema en común, no asisten a la escuela.
Algunas abandonaron los estudios al quedar embarazadas, otras simplemente no estaban escolarizadas desde que establecieron una unión matrimonial.
María de 16 años, con 36 semanas de gestación no pudo hacer el traslado a tiempo desde un centro educativo en Azua, de donde es oriunda, hasta otro en Santo Domingo donde reside con su pareja; mientras que Angy tomó la decisión de dejar los estudios por su embarazo.
Ocho de las diez adolescentes acudieron al hospital sin compañía y la mayoría tiene una relación con un hombre adulto, algunos hasta diez años mayor.
De acuerdo con el Fondo de Población de Naciones Unidas (Unfpa), el 8% de las mujeres dominicanas abandonan la escuela porque se casa o se embaraza.
Además del embarazo, el Fondo indica que el cuidado infantil y la inserción laboral tambien forman parte de los principales factores que inciden en la deserción escolar.
En el país, el 18.4% de las mujeres entre los 15 y 29 años abandonaron la escuela por quedar embarazada, el 16.6% por cuidar a los niños y el 18% por trabajo, según la Encuesta Demográfica y de Salud (ENDESA).

Problemática. En lo que va de año más de dos mil partos han sido realizados a adolescentes en dos hopsitales del pais.
Más de dos mil partos
En los primeros seis meses de este año, se han registrado 2,423 nacimientos de madres menores de edad en las dos principales maternidades del Gran Santo Domingo.
En en el hospital Nuestra Señora de La Altagracia se realizaron 1,378 partos en adolescentes, entre los 15 y 19 años.
De estos nacimientos, 645 fueron por vía vaginal y 717 por cesárea. Mientras que 105 partos fueron realizados a menores de 15 años.
En ese centro de salud se han consultado de enero a junio 2,953 adolescentes, de ellas el 17% son extranjeras.
En cuanto a la maternidad San Lorenzo, de Los Mina, de enero a julio se han registrado 4,204 partos, de los cuales 1,045 correspondieron a menores de edad. Esta cifra representa el 25%.
De esos mil nacimientos, 595 fueron vía vaginal y 450 por cesárea.
En ese hospital, de acuerdo con su director, Víctor Calderón, el 5% de los nacimientos son de madres menores de 15 años y en lo que va del 2017, se han atendido dos niñas embarazadas de tan solo 12 años.
Dijo que el porcentaje en ese centro de salud es de un 27% cada año, en partos a menores de 18 años.
“Se debe concientizar más a la población sobre el tema y entender que no es edad apropiada para embarazos”, advirtió Calderón.
En dos años se ha mantenido el porcentaje de los partos en menores de edad en esa maternidad.

Fuente: http://www.listindiario.com/la-republica/2017/08/09/477503/trabas-en-la-educacion-drama-de-menores-embarazadas