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Ecuador: El sistema público de educación se apuntaló durante el gobierno de Correa

Ecuador/25 mayo 2017/Fuente: El Comercio

Si fuera un estudiante, se podría decir que Ecuador cambió la escuela privada, de menos de USD 80, por la pública. Que pasó la primaria y cursa ya la secundaria. Su hermano menor, un preescolar, asiste a la misma unidad, que ya ofrece desde educación inicial hasta bachillerato, en doble jornada.
Así se podría graficar lo ocurrido en estos 10 años, como resultado de lo que llaman una de las revoluciones: la educativa.
Entre el 2006 y el 2016, la tasa de asistencia a la Educación General Básica subió cinco puntos porcentuales. Llegó al 96,23%. Y la tasa de asistencia al bachillerato alcanzó el 72,2%, aumentó 22 puntos.
¿Cómo? Hubo acciones, para reducir ‘barreras de acceso’ como eliminación de USD 25 de contribución voluntaria de los padres, para profesores de inglés o música. Se han distribuido textos, uniformes y alimentación escolar. Y más que nada se ha ampliado la oferta, con nuevas construcciones.
Un ejemplo son las unidades educativas del milenio, consideradas ‘elefantes blancos’, pues varias hasta tenían ascensores. También la Conaie ha criticado que escuelas comunitarias se hayan cerrado para fusionarse en ellas; han rechazado que, a su juicio, su sistema de educación intercultural haya sido debilitado.
Pero la infraestructura era necesaria. El último colegio, inaugurado en Quito, antes del gobierno que se va, fue el Consejo Provincial de Pichincha, hace 35 años. Como contraste, en esta década, se han levantado 81 unidades educativas del milenio, 153 siglo XXI, 16 repotenciaciones… Son más de 270.
Todo para responder a un fenómeno, en el ciclo 2013-2014. En el sur de Quito, en Guamaní y Quitumbe, y en el norte, en Calderón, decenas de planteles privados desaparecieron.
En el 2014, en el país 3 530 centros particulares de 8 050 cerraron. Y 831 de 1 655, en Quito. En esta urbe, en el período 2014- 2015, 18 de esas infraestructuras fueron arrendadas por la Subsecretaría de Educación, para cubrir el déficit.
Un porcentaje de la matrícula particular y fiscomisional fue a lo fiscal. Más de 55 000 de 213 213 alumnos en la Sierra y sobre los 100 000 de 325 000, en la Costa, dejaron lo pagado para ir a lo público, en esos años.
Las solicitudes de traslados de ese sector a lo estatal se mantienen sobre el 20% del total de inscritos hasta este 2017. El alumno buscó cupos en nuevos planteles estatales como el Réplica Mejía, de Quito. Este y el resto funcionan con la lógica de unidad (de inicial 1 al bachillerato). Las clases son matutinas y vespertinas.
Edwin Beltrán, director distrital en Quitumbe, dice que hace tres años tenían 190 unidades privadas, hoy son 115. La zonificación, que obliga a estudiar en cada barrio -anota- disparó la demanda por sectores.
Pero hay más hechos. Desde octubre del 2009, no se paralizan las clases. La UNE fue disuelta en agosto del 2016 y la Red de Maestros, gremio cercano al régimen, ha surgido.
Sobre la calidad educativa aún resta por hacer: se ha invertido en capacitación de maestros, ellos concursan por las partidas; se instauró un sistema de evaluación y este año el país participará en PISA.
Si Ecuador fuera un estudiante secundario buscaría un curso de nivelación. Se prepararía para el Ser Bachiller, en el último año, para acceder a un cupo en la universidad pública o a becas internacionales.
Fuente: https://www.elcomercio.com/tendencias/educacion-sistemapublico-rafaelcorrea-gobierno-balance.html
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Guatemala: Miles de niños abandonan la escuela

Guatemala/25 mayo 2017/Fuente: Prensa Libre

En lo que va  del año, 13 mil menores de edad abandonaron sus estudios por diferentes causas, entre ellas trabajo,   especialmente en la provincia, según cifras oficiales.

Diego Fernando Castro Martínez, de 13 años,  siempre soñó con graduarse de médico para ayudar a su familia y contribuir con el desarrollo de su comunidad, pero hace unos meses su padre le dijo que tenía que abandonar su anhelo y dejar la escuela para buscar trabajo, a fin de que pudiera apoyar en la economía familiar.

Diego es uno de los 13 mil menores de edad que en los primeros cuatro meses del año suspendieron sus estudios, en  especial en primaria y básicos, por  pobreza, desintegración familiar, patrones culturales, migración, trabajo infantil, condiciones de salud, infraestructura escolar o racismo. Esos niños viven, en su mayoría, en Guatemala,  Escuintla,  Petén,  Izabal, Suchitepéquez, Zacapa y  Chiquimula.

Sectores de la sociedad coinciden en que debe sobresalir la voluntad del Gobierno para reducir el desafío de contrarrestar la deserción escolar en el país, cuyas  causas son pobreza, migración, trabajo infantil, condiciones de salud, infraestructura escolar y racismo. Guatemala es el país que menos invierte en educación, con el 2.8% del producto interno bruto.
Los establecimientos deben ser atractivos para los estudiantes y la calidad educativa debe ser igual para todos.
Los maestros deben ser capacitados para detectar las señales de deserción escolar  y evitarlas.
Es necesario promover nuevas políticas públicas que garanticen la calidad educativa.

“Me duele mucho haber dejado la escuela porque me doy cuenta  de que muchos niños desaprovechan la oportunidad que les dan sus padres de cumplir su sueño y yo, en cambio, debo trabajar”, lamenta el menor, quien cursaba sexto primaria en la escuela de El Progreso, Mazatenango, Suchitepéquez.

En  Escuintla, la causa de deserción escolar en muchas adolescentes es el embarazo precoz. En el 2016 se  registraron 65 casos.

Miriam Maribel Glinz Palencia, directora Departamental de Educación en Escuintla, explicó que la mayoría de  niñas que desertaron fueron víctimas de violación. Comentó que preocupa no solo que no hayan terminado el ciclo escolar, sino que no se inscribieron en el actual.

“Decidí abandonar mis estudios porque resulté embarazada y me daba vergüenza que mis compañeros se burlaran de mi condición. No denuncié al violador por temor a que tomara represalias contra mi familia”, expresó una de las adolescentes, de 14 años.

 Glinz Palencia  indicó que ningún establecimiento educativo privado o del Estado debe negar el acceso a una  niña embarazada, pero  la decisión de seguir con sus estudios es de estas y  sus familiares.

En los primeros cuatro meses del presente ciclo escolar, 737 estudiantes de todos los niveles abandonaron los estudios  en ese departamento.

Estrategias

Carlos Rodríguez, de la Oficina de Planificación de la Dideduc en Suchitepéquez, refirió: “Este año tenemos 154 mil estudiantes en todo el departamento y de esta cantidad, 635 ya han abandonado las escuelas. Los problemas siguen siendo los mismos:  que los padres no tienen empleo y en el caso de las niñas,  tienen que cuidar a sus hermanos o salir a trabajar”.

Rodríguez añadió que con el objetivo de disminuir las cifras de deserción han  promovido  estrategias, entre estas que los maestros visiten las viviendas de los estudiantes y  hablen con los padres para hacerles conciencia sobre   la importancia de la educación.

De acuerdo con el   último censo, recogido recientemente en ese departamento, unos ocho mil niños en edad escolar  trabajan o ayudan a sus padres en la agricultura.

Silvestre Cifuentes, líder comunitario, afirmó que  cuando se habla de niñas se les debe desagregar, ya que las menores indígenas tienen menos oportunidades que las mestizas de continuar en el sistema educativo.

El pequeño Diego tuvo que abandonar sus estudios para ayudar a la familia a vender en un mercado de Mazatenango, Suchitepéquez. (Foto Prensa Libre: María José Longo)
El pequeño Diego tuvo que abandonar sus estudios para ayudar a la familia a vender en un mercado de Mazatenango, Suchitepéquez. (Foto Prensa Libre: María José Longo)

“De alguna manera, lo que determina esta situación son  factores de pobreza y pobreza extrema, y por otro lado, por el rol que la niña desempeña o realiza dentro de las comunidades, pues  se limita más a oficios de tipo doméstico, casamientos y embarazos precoces”, manifestó.

Autoridades de Educación en Quetzaltenango afirmaron que  durante los primeros cuatro meses del presente ciclo escolar, 483 estudiantes abandonaron las clases por migración, falta de interés por continuar en la escuela, embarazos en niñas, trabajo y la distancia que deben recorrer para llegar al plantel educativo.

Carlos Ixquiac, coordinador de la Unidad de Planificación de la Dideduc de ese departamento,  indicó que la cifra de estudiantes retirados incluye a 174  que fueron trasladados a otro plantel educativo por diversas razones.

“Con base en los informes de las causas de los  retiros buscamos estrategias para motivar a los menores  a que luchen por sus sueños y, además, concienciamos a los padres”, resaltó.

Olivia González, maestra de primaria en Quetzaltenango, expresó: “La función de un maestro no es solo  impartir clases, sino motivar  a los niños para que  se sientan atraídos por el aprendizaje,  conocer su historia de vida para determinar si afrontan algún problema en su casa y qué es lo que necesitan”.

Dentro de las causas por las cuales los pequeños abandonan sus estudios está el trabajo y los embarazos. (Foto Prensa Libre: Esbin García)
Dentro de las causas por las cuales los pequeños abandonan sus estudios está el trabajo y los embarazos. (Foto Prensa Libre: Esbin García)

En Chiquimula, el factor más común en los niños  desertores del área rural  es  el trabajo, pues la mayoría de padres deciden  llevarse a sus hijos   a trabajar al campo, sobre todo en la época de lluvia. Otros migran a Estados Unidos, por factor económico.

La deserción escolar en  las niñas de ese departamento se debe a que tienen que aprender oficios domésticos o asumir el papel de madre.

Autoridades del Comité Nacional de Alfabetización en Chiquimula aseguran que cuentan con programas y   apoyo de oenegés para ejecutar estrategias que contribuyan a prevenir ese problema, que afecta, en su mayoría, a estudiantes del nivel  primario.

Baja matrícula

De acuerdo con estadísticas del Ministerio de Educación (Mineduc),  la matrícula  a escala nacional  comenzó este  año con tres millones 887 mil 264 estudiantes. Sin embargo, en los primeros cuatro meses desertaron 13 mil seis. De esa cifra, dos mil 551 dijeron que  no les interesa continuar sus estudios, tres mil 404 fueron trasladados; 968, por migración temporal; 663, por trabajo; 593, por la distancia que deben recorrer para llegar al centro educativo; 428, por falta de recursos; y 268, por enfermedad.

José Enrique Cortez Sic, de la Dirección de Planificación Educativa  del Mineduc, indicó que la mayoría de niños que han dejado la primaria estaban inscritos en primer grado.

Manifestó que con el fin de contrarrestar el problema cuentan con estrategias de mejoramiento de la calidad educativa, de infraestructura,  de rediseño del Currículum Nacional Base del ciclo básico y de padres en apoyo a la educación. También los programas  comprometidos con primero y de alimentación escolar.

“En la estrategia de ampliación de cobertura se tiene contemplado, para este año, desarrollar y fortalecer acciones que favorezcan el incremento a la cobertura, tales como visita a hogares, optimización del recurso humano del Mineduc, remozamiento y construcción de aulas”, indicó.

 Mynor Estuardo Carranza, sociólogo, considera que el objetivo del Gobierno es mantener a la población en un determinado nivel de pobreza, para que centre su esfuerzo en la búsqueda del sustento diario y relegue la educación.

“Impresiona y resulta hasta aberrante observar que el acceso de la población a la educación primaria, la cual es básica para el bienestar y desarrollo social, vaya en un descenso tan vertiginoso que  va a resultar muy difícil revertir si no se toman medidas urgentes este año”, dijo.

Fuente: http://www.prensalibre.com/ciudades/guatemala/desercion-escolar-miles-de-nios-abandonan-la-escuela

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Argentina: La nueva educación física: más divertida y menos deportiva

Argentina/25 mayo 2017/Fuente: Insurgencia Magisterial

La DGE fomenta nuevas propuestas en las clases de gimnasia porque muchos alumnos se aburren o las sufren. Una escuela ya implementó entrenamiento funcional y otra actividades lúdicas.

Repartidos de a cuatro, unos saltan la soga y otros la valla, mientras que un tercer grupo hace la plancha en colchonetas y otros utilizan la escalera de piso. Es una clase de entrenamiento funcional como cualquier otra, pero que en vez de dictarse en un gimnasio o club, está adaptada para alumnos de la secundaria. La escena corresponde al colegio Corazón de María, de Capital, donde desde principios de año los estudiantes de este nivel tienen una vez por semana esta actividad como alternativa a la tradicional hora de Educación Física.

Este proyecto escolar se enmarca en una iniciativa de la Dirección General de Escuelas (DGE) que busca promover distintas opciones para entusiasmar a los adolescentes durante las clases de gimnasia. La idea también ha comenzado a implementarse desde algunas semanas en el Colegio Beato Scalabrini, de Dorrego, donde se les ofrece a los alumnos actividades de educación física a través del juego.
Crear hábitos

“El problema serio que tenemos es que los adolescentes o los jóvenes empiezan a sentir que la educación física en la escuela es un martirio”, reconoció Fernando Giorgio, coordinador de Educación Física de la DGE, quien deslizó que muchos chicos están cansados porque durante muchos años hacen el mismo deporte. Con este diagnóstico, han comenzado a fomentar la inclusión de otras actividades.

“Como por ejemplo, vida en la naturaleza o algún baile determinado que quieran incorporar, como salsa por ejemplo”, enumeró el funcionario.

Para que mayor cantidad de escuelas se animen a implementar estos cambios, han realizado jornadas de capacitación con los profesores de Educación Física de las escuelas de la provincia. “Las finalizamos hace una semana por lo que estamos esperando que dentro de dos o tres meses se estructuren las alternativas en todas las escuelas. De esa forma vamos a comprobar si prendió la semilla”, explicó Giorgio, a la vez que comentó: “Lo que nosotros queremos crear es el hábito por la educación física y la única manera de lograrlo es entusiasmando a los alumnos”.

Entrenamiento adaptado

En el colegio Corazón de María el coordinador del área de Educación Física, Nahuel Fantasía, les presentó a las autoridades un proyecto para cambiar las clases tradicionales de gimnasia por una adaptación del entrenamiento funcional.

“La idea es innovar porque los chicos estaban un poco aburridos de las clases tradicionales y quisimos traerles lo que ellos mismos buscan afuera”, relató el profesor.

Por esta razón, decidió implementar esta opción que se encarna en las nuevas corrientes de entrenamiento. “Obviamente aplicadas al colegio y con objetivos distintos a los que tendrían en un gimnasio o en un club”, aclaró. En este colegio los estudiantes tienen educación física dos veces por semana, por lo que una clase se remplazó por este tipo de entrenamiento y en la otra practican deportes y realizan ejercicios más tradicionales.

En cuanto al entrenamiento funcional, explicó que es una actividad que se basa en dividir a los chicos en distintas estaciones en las que realizan diferentes ejercicios por los que luego van rotando. “Para poder implementarlo las autoridades tuvieron que invertir en material especial que no se encuentra en todas las escuelas, lo que hace que ellos se motiven más”, remarcó Fantasía.

Lo que se busca en definitiva es que los alumnos aprendan y se diviertan al mismo tiempo. “Esta alternativa permite trabajar competencias, capacidades y descubrir el potencial, lo que está dentro de la currícula pero se presenta de forma distinta”, describió Zulma Abraham, directora del Corazón de María, para quien es fundamental que los alumnos disfruten la actividad. “Porque se les genera un hábito fundamental desde chiquitos”, remarcó.

Por su parte, Gonzalo Segovia, apoderado legal del colegio, anticipó que este proyecto se acompañará con otro que fomenta la vida sana y la merienda saludable. “Queremos que la alimentación esté pensada los días que tienen Educación Física para acompañar estas clases”, detalló.

Propuesta lúdica

En el Colegio Beato Scalabrini, en Dorrego, también han comenzado a cambiar la mirada de las clases de gimnasia.

“Buscamos brindarles a los chicos educación física a través del juego, pensando en aquellos que no se sienten cómodos con los deportes tradicionales”, contó Daniel Bragagnolo, profesor de Educación Física de la institución y director del programa Colonias Educativas de la DGE.

Para el docente, esta actividad permite desarrollar cooperación, solidaridad, comunicación e integración. “Se basa en experiencias motrices que se pueden transferir al deporte, que van desde pasarse la pelota entre dos utilizando una frazada hasta hacer malabares”, detalló.

Esta nueva propuesta lleva tres encuentros y ha comenzado a entusiasmar a los chicos. “Del total de 280 estudiantes de la escuela, 21 han elegido esta alternativa. La vamos desarrollando, probando y jugando”, relató.

Para el profesor, es fundamental respetar la diversidad de los gustos de los alumnos. “A cada uno le pueden interesar actividades distintas y si nos adaptamos, favorecemos el no sedentarismo a través de la educación física”, remarcó.

Fuente: http://insurgenciamagisterial.com/la-nueva-educacion-fisica-mas-divertida-y-menos-deportiva/

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España: UNICEF pide que el pacto educativo incluya una financiación estable y suficiente

España/25 mayo 2017/Fuente: cadenaser

La organización presenta sus 15 propuestas para el acuerdo en un acto en Madrid.

Unicef se suma al debate sobre el pacto educativo. La agencia de la ONU para la infancia presenta este martes en Madrid  «15 propuestas de Unicef comité español para un pacto de Estado por la educación» incluidas en el documento «La educación como pilar de un pacto por la infancia»·  Como primera propuesta subraya que es necesario «asegurar la equidad, la igualdad de oportunidades y la calidad en todos los niveles de la enseñanza». Además pide que se garantice que la reforma educativa no produzca desequilibrios derivados de la distinta financiación en las comunidades, del desarrollo normativo o de su puesta en marcha. La organización plantea que se garantice la “suficiencia y estabilidad de los recursos económicos en el sistema educativo, estableciendo al menos unos mínimos de inversión pública tanto respecto al porcentaje sobre gasto público como en términos absolutos”. Unicef recuerda que desde 2009 la pérdida acumulada de recursos educativos en la enseñanza no universitaria roza los 20.000 millones. “En una primera fase deberían recuperarse los niveles de inversión de 2009 y el porcentaje sobre el gasto de las administraciones públicas hasta el 8% del total del gasto público no financiero”, señala el documento.

Unicef también considera necesario adoptar medidas que garanticen la inclusión, entre ellas, plantea regular las prácticas de selección de alumnos por parte de centros educativos que reciben fondos públicos, en referencia a la enseñanza concertada, y sancionar cualquier discriminación. Entre las 15 propuestas también incluye avanzar en la gratuidad real y efectiva de la educación, incluidos los libros de texto, promover el acceso universal a la enseñanza desde los 0 años, no dejar ningún itinerario sin salida, establecer modelos de evaluación integrales «que reconozcan y valoren las distintas capacidades de los alumnos» y contar con datos fiables y rigurosos para la toma de decisiones.

Unicef recuerda que España tiene una de las tasas de abandono educativo (19%) y fracaso escolar (22%) más altas de Europa y que estos factores afectan especialmente a los niños de familias más desfavorecidas. «La exclusión educativa no es homogénea y afecta a algunos colectivos y grupos de niños más que a otros», se lee en la propuesta. El estatus socio económico y cultural, el origen étnico o nacional y el género influyen en el éxito escolar de los menores por lo que la organización apuesta por actuar en distintos niveles para evitar la exclusión.

Fuente: http://cadenaser.com/ser/2017/05/22/sociedad/1495465198_020286.html

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Reconocen aporte cubano al desarrollo de la educación en Bolivia

Bolivia/25 mayo 2017/Fuente: Prensa Latina

Para el docente Germán Silvetti, Cuba ofreció a Bolivia otra mirada de la educación y apoyó el desarrollo de la enseñanza en este país desde su experiencia, considerada hoy entre las más exitosas del orbe.

Silvetti es el director de la escuela República de Cuba, donde más de 560 niños paceños aprenden no solo las materias concebidas en su plan de estudio, sino de la nación caribeña que da nombre a la unidad educativa.

De esta manera, los alumnos bolivianos conocen sobre la historia de Cuba y los próceres de la independencia, explicó con orgullo a Prensa Latina el profesor.

En opinión de Silvetti, Cuba contribuyó a fomentar una enseñanza intercultural e inclusiva en el país andino-amazónico.

Recordó cómo docentes cubanos apoyaron con su experiencia la reforma educativa cuando Bolivia dejó de ser República y se convirtió en Estado Plurinacional.

Nosotros recibimos también apoyo de Cuba en el proceso de alfabetización y ahora casi tenemos cero por ciento de analfabetismo, puntualizó Silvetti.

De acuerdo con el docente, la isla caribeña es modelo en la educación y a partir de sus experiencias, profesionales cubanos del sector orientaron a maestros bolivianos a fin de encontrar nuevas metodologías para la enseñanza.

Fundada hace 93 años, esa unidad educativa reafirma los lazos de hermandad entre los pueblos y gobiernos de Cuba y Bolivia al ondear en su patio interior las banderas de ambas naciones.

Así, la escuela primaria República de Cuba deviene espejo de los nexos entre La Habana y La Paz hasta convertirse en cuna de las nuevas generaciones de bolivianos, potenciales continuadores de la solidaridad entre los dos países.

Fuente: http://prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=87667&SEO=reconocen-aporte-cubano-al-desarrollo-de-la-educacion-en-bolivia

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Angola prevé erradicar analfabetismo en 2027

Angola/25 mayo 2017/Fuente: Prensa Latina

Angola prevé erradicar el analfabetismo en 2027, de acuerdo con el Plan Nacional de Desarrollo de la Educación (PNDE) hecho público hoy y que pretende aumentar la escolarización como contribución a esa meta.
Para tal propósito las acciones del gobierno se apoyarán en interlocutores sociales como organizaciones no gubernamentales, iglesias, las Fuerzas Armadas Angoleñas y la Fundación Eduardo dos Santos.

Angola cuenta con unos 10 millones de niños, adolescentes y jóvenes en los distintos subsectores escolares, pero todavía la enseñanza primaria no sobrepasa el 90 por ciento.

En el periodo de 2013 a 2017 aprendieron a leer y escribir unos 662 mil 778 adultos, de ellos 346 mil 553 lo hicieron con el método cubano Yo, sí puedo.

Para el refuerzo del aprendizaje se distribuyeron diversos manuales en lenguas nacionales en el medio rural, incluidas 200 mil en kimbundu, en las provincias de Bengo, Cuanza Norte y Malanje, así como 230 mil en unbundu en las regiones de Benguela, Bié, Huambo, Huíla y Cuanza Sur.

También se distribuyeron 185 mil libros en cokwe en Huíla, Moxico, Lunda Norte y Lunda Sur, 49 mil en kicongo en las provincias de Uíge y Zaire, 76 mil en Ociwambo en Cunene y 184 mil en nganguela en Cuando Cubango.

El PNDE de 2017 a 2030 se concentrará además en alcanzar la calidad en el sector con la elevación de los niveles de formación de profesores y el refuerzo de la enseñanza, especialmente en los primeros años de estudios.

‘Nuestra pretensión en este ámbito es asegurar la capacitación constante de los profesores para que actúen como principales agentes de cambio en la escuela y en la comunidad’, manifestó el ministro Pinda Simao.

Fuente: http://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=87705&SEO=angola-preve-erradicar-analfabetismo-en-2027

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El insoportable peso de las rutinas escolares

Por: Guadalupe Jover

Hay rutinas que solo se mantienen por el peso de la tradición. Es el caso de una enseñanza de la gramática reducida al etiquetado y la clasificación de palabras y oraciones. Por más que el tradicional análisis sintáctico no contribuya a mejorar la competencia comunicativa del alumnado sigue ocupando gran parte del tiempo escolar. ¿Hasta cuándo?.

Cuenta Eduardo Galeano en El libro de los abrazos que, cuando Sixto Martínez hacía el servicio militar en un Sevilla, siempre había un soldado de guardia junto a un banco del patio del cuartel. ¿Por qué? Nadie era capaz de dar una explicación; así se había hecho siempre. Los oficiales daban la orden y los soldados obedecían. Solo al cabo de muchos años a alguien se le ocurrió indagar hasta dar con la orden original: “Hacía treinta y un años, dos meses y cuatro días, un oficial había mandado montar guardia junto al banquito, que estaba recién pintado, para que a nadie se le ocurriera sentarse sobre pintura fresca.”

Cualquier docente medianamente crítico podrá enumerar de manera inmediata algunas de las muchas rutinas vigentes en las aulas a las que no se ve hoy sentido alguno; órdenes más o menos explícitas que se siguen transmitiendo y ejecutando sin rechistar.

¿Cuál es el porqué y el para qué de una práctica que consume un tiempo infinito en los centros de Primaria y Secundaria, monótona y repetitiva, caprichosa y acientífica, y que se ha revelado absolutamente estéril? Me refiero a la memorización y repetición de conceptos gramaticales y al inextricable análisis sintáctico de frases desconextualizadas y absurdas. ¿En qué contribuye a la mejora de las destrezas comunicativas de los estudiantes llenar la pizarra de cajas y etiquetas, asumiendo unas convenciones que tal vez cambien con la nueva edición de la Gramática académica -la última desmonta muchísimas de las arraigadas en la tradición escolar- o asignar rótulos inequívocos a construcciones ante las que ni siquiera avezados filólogos se pondrían de acuerdo?

Vaya por delante que la reflexión gramatical, el conocimiento metalingüístico que nos permite observar la lengua a una cierta distancia, es un aprendizaje esencial. Es un saber del que echamos mano al revisar los propios textos -pues nos ayuda no solo identificar los errores sino a precisar su naturaleza y proponer soluciones-, que nos resulta útil en el aprendizaje de segundas y terceras lenguas, y que nos permite “sostener” en el aire nuestras producciones orales: nuestra mente se anticipa a nuestra voz y procuramos respetar la concordancia con el sustantivo que quedó atrás en el discurso, mantener la consecutio temporum de los verbos o controlar que la oración que arrancamos con una subordinada se cierre con la proposición principal. La reflexión metalingüística es la que nos pone en condiciones -o debiera hacerlo- de ajustar nuestras palabras a nuestra intención comunicativa y de proceder a una lectura crítica de enunciados ajenos (al contrastar, por ejemplo, dos titulares de periódico con intenciones comunicativas antagónicas).

A nada de esto contribuyen las clases de gramática dominantes en las aulas. Rara vez se invita a chicas y chicos a la reflexión sobre los propios usos, cuando lo cierto es que todos tenemos un caudal inmenso del que echar mano. Rara vez se favorece la reflexión interlingüística entre las distintas lenguas que conoce el alumnado. Rara vez se pide a los estudiantes que comparen enunciados, aventuren hipótesis, dialoguen entre ellos… Se les exige que memoricen un algoritmo y que lo apliquen. Poco más.

El origen de estas prácticas es bien conocido. El afán de la Lingüística de legitimarse como disciplina científica llevó a priorizar la descripción del sistema abstracto de la lengua por encima del análisis del habla de las personas, de los usos comunicativos reales y contextualizados. Eran los años 60 del siglo pasado y los tiempos de gloria del estructuralismo y el generativismo. Pero de entonces aquí ha llovido. Y no solo porque décadas ya de investigación didáctica atestigüen que el estudio del sistema formal de la lengua tal y como se viene haciendo en las aulas en nada contribuye a la mejora de las capacidades expresivas y comprensivas del alumnado. Es que además las nuevas disciplinas lingüísticas como la Pragmática, la Sociolingüística o el Análisis del discurso, orientadas al fin al estudio de los usos lingüísticos, a lo que las personas hacemos con las palabras, tienen mucho que aportar a la formación de hablantes competentes y críticos. ¿Por qué, entonces, la insólita pervivencia de la “vieja gramática” en el sistema educativo español, hasta el punto de que el análisis sintáctico acaba siendo una de las llaves que da acceso (o no) al título de Secundaria y Bachillerato, la llave de acceso incluso a la carrera que un joven o una joven desea cursar?

Puede aducirse que es porque lo dice el currículo, pero esta es solo una verdad a medias. Durante los años de vigencia de la LOE, y pese a la sobreabundancia en ella de contenidos gramaticales, estos habían de evaluarse exclusivamente en función de su contribución a la detección de problemas de comprensión y expresión oral y escrita. Pero las pizarras y los exámenes siguieron llenándose de cajas.

Puede aducirse también que porque lo piden en Selectividad. Es cierto que cuando un docente se ve en la tesitura de poner en condiciones o no a su alumnado de acceder a los estudios de sus sueños, aun a costa de estafarle un tiempo preciosísimo con unos aprendizajes que no tienen ningún valor de uso en sus intercambios comunicativos pero si un inmenso valor de trueque en el mercado educativo, no tiene más alternativa que claudicar o retirarse. Pero son mayoría aún quienes no lo discuten y cuya mayor preocupación es conocer de primera mano las instrucciones dictadas por el coordinador de la Universidad de turno. Resulta inexplicable el poder absoluto conferido en muchas comunidades a quien apenas tiene contacto alguno con la educación secundaria más allá del ritual de la reunión anual. Y como para esquivar los problemas lo más socorrido es perpetuar las rutinas, seguiremos dedicando una infinidad de horas al análisis sintáctico en bachillerato porque lo piden en la PAU -ahora EvAU-; en la ESO porque lo piden en el bachillerato; y en Primaria porque lo necesitarán en Secundaria.

Una tercera razón suele aducirse. Aquello que se exige a los futuros docentes en las pruebas de acceso al ejercicio de la profesión es interiorizado por estos como una saber indispensable que han de transmitir a su alumnado. Causa estupefacción ver a futuras maestras y maestros de Primaria rompiéndose la cabeza con los valores del “se” en centones de oraciones, y pánico imaginar que algunos de ellos pudieran luego trasladar a sus aulas este formidable sinsentido.

Pero probablemente la razón última de la pervivencia de esta rutina escolar es mucho más desoladora. El análisis sintáctico da prestigio. Posee el aura de un cierto cientificismo, un lenguaje abstruso y una gran complejidad. Crea la ilusión de “calidad” en el aprendizaje: cuanto más larga y complicada sea la oración, más “nivel” tiene la clase; más competencia el docente.

El análisis sintáctico refuerza la zona de confort del profesorado. No hay necesidad de ponerse al día; de estudiar, de formarse. No hay tampoco mechas que prender ni contextos que crear para suscitar el deseo de aprender. Basta un encerado y una tiza y da igual que en la clase haya ocho que ochenta estudiantes: frase, solución, corrección. Sonrisa condescendiente ante el error mil veces repetido. Guiño cómplice al intercalar una referencia irónica a la actualidad.

El análisis sintáctico crea además el espejismo de asepsia y justicia en la evaluación. Revisar y mejorar un texto escrito es complejo y delicado: requiere un diálogo cara a cara entre experto y aprendiz. Diseñar secuencias didácticas que estimulen la reflexión metalingüística y el diálogo entre los estudiantes, y calibrar luego en qué medida ese trabajo ha redundado en una mejora de los usos lingüísticos requiere, qué duda cabe, de otras herramientas de evaluación. La sintaxis en cambio se corrige con calculadora. Y hasta puede expresarse en decimales. La pregunta esencial
es qué diablos estamos evaluando.

Y entiéndaseme bien: no estoy proponiendo la eliminación de la reflexión sobre la lengua en la educación primaria y secundaria. Lo que defiendo es la necesidad de repensarla a fin de orientarla a los usos lingüísticos reales, a aquello que las personas hacemos con las palabras: informar o manipular, persuadir o seducir, elogiar o halagar, discrepar o zaherir. En caso contrario, lo de menos es que nuestro alumnado no aprenda nada verdaderamente relevante y dilapide un tiempo que podría ser enormemente fecundo si se dedicara a otros quehaceres. Lo verdaderamente inquietante es que chicas y chicos aprenden a ser fieles ejecutores de órdenes por cuyo sentido ni siquiera se preguntan. Como tantos docentes.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2017/05/23/el-insoportable-peso-de-las-rutinas-escolares/

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