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10 de octubre: Día Mundial de la Salud Mental

Entrevista a:  a Marco Antonio Garavito

Niñez desaparecida en la guerra: una afrenta a la Salud Mental

Entrevista a Marco Antonio Garavito, de la Liga Guatemalteca de Higiene Mental, con motivo de la inauguración de la Exposición fotográfica «Niñez desaparecida por el conflicto armado interno en Guatemala».

https://www.facebook.com/marcelo.colussi.33

La Salud Mental, a partir de ancestrales prejuicios que nos siguen dominando, es asociada a una visión psiquiátrica, siempre de la mano de la mal definida y atemorizante «locura». Pero es hora de romper esos mitos, esos tabúes estigmatizantes. La Salud Mental debemos entenderla como la capacidad de movernos productivamente en nuestro medio, encontrando los espacios de goce en el mismo, sin dañar a terceros ni a nosotros mismos. Ello abre interminables debates, que no intentaremos desarrollar aquí, pero que no podemos menos que decir que constituyen una agenda pendiente: la idea de «loco», «manicomio», «peligrosidad» y «exclusión» rondan todo esto. En el Día Mundial que la celebra (el 10 de octubre) parece oportuno presentar una visión alternativa: la Salud Mental no tiene que ver con la falta de delirio o alucinación ni con principios moralistas normativizantes, sino con construcciones histórico-sociales, por tanto: cambiantes. Ella está en la comunidad: romper el silencio, hablar de los problemas y buscar soluciones colectivamente consensuadas es un camino para planteárnosla, alejándonos de la estigmatización del «enfermo mental», del «loco».

Las recientes guerras internas que vivió buena parte de Latinoamérica (expresión de la nunca desaparecida lucha de clases, aunque de ella hoy día no se hable) tuvieron como una arista de capital importancia el ataque psicológico a las poblaciones. La desaparición forzada(http://www.narrativayensayoguatemaltecos.com/ensayos/ensayos-sociales/juzgar-y-castigar-los-crimenes-de-guerra-desapariciones-forzadas-e-impunidad-marcelo-colussi) de personas fue un mecanismo del horror que las definió en muy buena medida. Reparar las heridas que ello trajo aparejado es una fenomenal tarea que abona a la Salud Mental.

Guatemala, lamentablemente, tiene el mayor porcentaje de desapariciones forzadas en toda Latinoamérica (casi el 50% del total: 45,000 personas); muchas de ellas estuvieron dadas por niñas y niños, que corrieron suertes diversas: fueron dados en adopción, vendidos, llevados al extranjero, etc. Años después de producidos esos hechos, algunas organizaciones no gubernamentales se dieron al trabajo de fomentar los reencuentros entre esa niñez desaparecida y sus familias de origen. Ello, sin dudas, constituye un enorme elemento en favor de la Salud Mental.

La Liga Guatemalteca de Higiene Mental es una de estas organizaciones. De hecho, tiene un programa específico, llamado «Todos por el reencuentro», que a la fecha ha producido ya 437 reencuentros. Para adentrarnos más en el tema y ver cómo esas acciones son parte fundamental de una estrategia de Salud Mental, le damos la palabra a su director, el Psicólogo Marco Antonio Garavito.

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Pregunta: ¿Por qué la búsqueda de la niñez desaparecida en el conflicto armado interno puede ser parte de una estrategia de Salud Mental?

Marco Garavito: Desde que la institución nació, hace ya 64 años, su tema central fue siempre la Salud Mental. El tema que aquí nos ocupa, la desaparición forzada de personas, y para el caso: niñas y niños, es algo que toca directamente el campo de la Salud Mental, de la subjetividad, del dolor psicológico que ese hecho provoca. Como institución entramos al tema no solo porque esto tenga un lado político ni porque seamos específicamente una organización de derechos humanos -aunque todo eso está implícito- sino porque es algo que tiene que ver directamente con la Salud Mental. Nos interesa el tema porque entendemos que aquí hay una gran posibilidad para trabajar incidiendo en la reparación psicosocial de muchas familias que han perdido a sus hijos. La posibilidad de estos reencuentros, tanto para las familias como para los niños y niñas desaparecidos en su momento, ahora ya adultos, es una interesante vía de reparación psicológica para población que ha sufrido mucho durante años. Desde que comenzamos a trabajar en este campo sabíamos que no todas las familias iban a reencontrar a sus niños perdidos, pero el hecho de iniciar esas búsquedas constituye un poderoso mecanismo de reparación, que contribuye a su Salud Mental.

En la forma en que planteamos todo el proceso, entendemos que hacemos un aporte al campo de la Salud Mental, porque no se trata solo de denunciar el hecho de la desaparición -cosa que, por supuesto, también hemos hecho-. Lo importante a remarcar aquí, desde la Psicología, es que hemos desarrollado un modelo integral de intervención. Y eso es lo que queremos evidenciar ahora a través de esta exposición fotográfica, próxima a inaugurarse: «Niñez desaparecida por el conflicto armado interno en Guatemala».

A través de todas nuestras intervenciones hemos podido ver que lo que más daña la Salud Mental de las familias donde se produjeron las desapariciones de niñas y niños es el silencio que han mantenido por años. Ese era el efecto buscado con la estrategia: a través de la desaparición se anula psicosocialmente a una persona, a una familia, o a toda una comunidad. La angustia por el desaparecido neutraliza, quita el control de la propia vida. Los familiares del desaparecido se anulan, se aíslan, son estigmatizados. Por eso, a través de las búsquedas, y eventualmente a través de los reencuentros que se puedan dar, la población dañada encuentra una forma de reparación.

En otros términos: recupera el control de su vida. Y eso es una importantísima contribución a su Salud Mental. Por eso nuestro trabajo busca darles protagonismo a las familias, a los sujetos, para que sean activos, recuperando así su salud psicológica dañada. Después de la búsqueda emprendida, cada familia verá si enjuicia, denuncia, qué hace con esa recuperación de su protagonismo activo. Con todo nuestro modelo de intervención buscamos que el sufrimiento de cada quien deje de ser un dolor individual, en soledad; de ahí que se promueve socializar eso en asambleas, en grupos con otros familiares, socializando el proceso que llevan, apareciendo su caso en una radio comunitaria. Ese proceso de hacer público y compartir el sufrimiento vemos que es un gran mecanismo reparador.

Pregunta: ¿Por qué ahora una exposición fotográfica sobre la niñez desaparecida en los años de la guerra como parte de una estrategia militar? ¿De qué manera eso es un aporte a la Salud Mental?

Marco Garavito: Poder salir del silencio, de la soledad, compartir toda esa carga de dolor con otro, en un pequeño grupo, compartir ese sufrimiento y la lucha que se está llevando a cabo para repararlo, ya sea con toda la aldea donde se dio la desaparición, o haciéndolo público en un programa de una radio local, o compartirlo, en definitiva, con toda la sociedad -a través de medios masivos como la televisión, por ejemplo-, o a través de una exposición fotográfica, es un mecanismo que repara enormemente, que sirve para procesar el dolor psicológico acumulado.

Esta exposición que ahora presentamos, recopilando información de los 17 años en que venimos desarrollando el programa de búsqueda, cumple ese propósito reparador. Lo que la exposición busca no es presentar una queja, digámoslo así: victimosa, de eterna víctima dolida, pasiva, donde se hace una sensacionalista muestra de la tragedia sufrida. Por el contrario, lo que se intenta hacer público es un esfuerzo muy activo de búsqueda y lucha de los familiares. Esto es un enorme aporte a la Salud Mental, pues dignifica a las familias que ya reencontraron a sus niñas/niños perdidos, que ya suman 437, al mismo tiempo que da ánimos y alienta a quienes siguen buscando. Eso es muy importante porque rompe el silencio, que es lo que ha venido dominando estos años, durante la guerra y terminada la misma. Hacer público este esfuerzo rompe esa lógica.

La exposición se va a inaugurar en estos días en la ciudad de Guatemala, pero no está diseñada básicamente para ser una tradicional muestra urbana, sino que se llevará al interior del país, que es donde se dieron las desapariciones de niñas y niños, y donde están las familias que han promovido la búsqueda y que dan razón de ser a nuestro programa de trabajo. Está pensado que sean los mismos familiares quienes atiendan la exposición, que expliquen, que den cuenta del trabajo realizado que se recoge en esas fotografías. Ellos son los verdaderos protagonistas de todo el esfuerzo. Eso ayuda a devolverles su salud mental, sintiéndose parte del proceso, dueños de su vida, recuperándose después del golpe sufrido con la desaparición. Es una forma de mantener la memoria viva, desde los propios actores.

Mantenerse activos, volver a tener la iniciativa, sentirse partes de este proceso, es muy importante para la gente. Por eso están compenetrados con el programa de búsqueda, y hace 17 años que el esfuerzo se mantiene y se solidifica. La población tiene derecho a hablar y decir lo que pasó, y este espacio se los posibilita. Poder mostrarlo a través de una exposición fotográfica les permite más aún ese proceso.

Al principio, cuando iniciamos el programa años atrás, había mucho temor y la gente casi no se atrevía a hablar. Pero paulatinamente los familiares lo fueron perdiendo, y después de dos años de programa ya hicimos una primera aparición pública, cuando los familiares ya sintieron que tenían el ánimo y la fuerza. Hoy día, bastantes años después, eso es común: la gente ha ido perdiendo el miedo y se siente con total derecho a hablar, a contar su historia. La exposición es una oportunidad para mostrar sanamente, saliendo del papel de víctimas eternas, toda su lucha y sus logros.

Pregunta: Romper el silencio es un camino para lograr la Salud Mental en las poblaciones. Esto es importantísimo, y se está haciendo en muchos lugares donde las guerras internas provocaron sufrimiento y miedo. En Guatemala, preciso es decirlo, se pudieron reencontrar niñas y niños desaparecidos en la guerra como en ninguna otra parte del mundo: 437 casos alcanzados por la Liga de Higiene Mental, más otros -muchos menos- llevados adelante por otras organizaciones no gubernamentales. De todos modos, el Estado no encara esto como parte de una política pública de reparación, de Salud Mental. ¿Por qué?

Marco Garavito: Ante todo creo que, como institución, debemos sentirnos muy contentos de todo el esfuerzo realizado. No queremos compararnos con nadie, pero no podemos dejar de tomar ciertos parámetros, y ver lo que están haciendo en otras latitudes con el caso de la niñez desaparecida durante las guerras. Y es real que el caso de Guatemala, y en particular nuestro trabajo, es el que cuantitativamente ha reportado la mayor cantidad de reencuentros. Como decíamos: ya van 437. Lamentablemente, por muchas razones, esto no es valorado en el país. Más aún: a veces somos bastante invisibilizados.

A veces, creo, se da eso porque nuestro discurso es bastante moderado, porque no somos especialmente cuestionadores. Por eso, en el marco de las organizaciones de derechos humanos que levantan mucho más la voz con la denuncia, no somos quizá tan reconocidos, no recibimos muestras de solidaridad. De ahí que no recibimos tanta prensa, como sí, por ejemplo, las Abuelas de Plaza de Mayo en Argentina. Cuando Estela de Carlotto, su presidenta, encontró su nieto -y ese era el reencuentro ciento y tanto que realizaba la organización- recibió muestras de cariño y solidaridad de todo el mundo, incluida Guatemala. Pero a nosotros nunca nos felicitan aquí, nunca recibimos una congratulación. ¿Por qué sucede esto? Porque allí se juegan imágenes políticas: las Abuelas de Plaza de Mayo ofrecen vinculaciones políticas, son una organización con un perfil internacional. La Liga Guatemalteca de Higiene Mental, sin dudas no.

Pero queremos recalcar que nuestro objetivo básico, el fundamental, es la atención de las víctimas. Son ellas quienes realmente necesitan el acompañamiento, el apoyo en sus momentos críticos, ante la angustia que significa seguir penando después de años. Eso puede olvidarse circunstancialmente, quizá en aras de un trabajo político, pero el centro específico del trabajo está en fomentar los reencuentros, porque ese es el sentido de nuestro esfuerzo, en tanto trabajadores de Salud Mental. Lo quiero resaltar, porque muchas veces sentimos que no se valora, no se aprecia todo lo que hacemos dentro del país, en tanto muchas veces nos llegan reconocimientos desde fuera. Por ejemplo: la Federación Asiática, que nuclea 11 países del Asia que también tienen el problema de desapariciones forzadas, nos aprecia mucho, y de hecho nos han invitado a Indonesia, a Timor, a Filipinas, a Corea, a conversar y compartir sobre el tema.

Hay que entender que no es fácil reencontrar un desaparecido 30 años después. Eso es un trabajo arduo, muy complejo. Y el Estado no tiene ningún interés en hacerlo. Según la Recomendación N° 34 de los Acuerdos de Paz, el Estado debe formar una Comisión de Búsqueda de Niñez Desaparecida. Pero como desde el año 1999 algunas instituciones no gubernamentales nos dedicamos a esa tarea, el Estado se desligó completamente. Pero además es evidente que no hay ninguna voluntad política de impulsar esas búsquedas. Muchas veces la gente que ocupó cargos de gobierno de alguna manera vinculada a este tema en estos últimos gobiernos, tiene que ver directamente con las desapariciones. Por eso no se hace nada al respecto, se deja morir el asunto. Creo que si no se hizo nada hasta ahora, en este momento, a 20 años de firmada la paz, me parece ya imposible que el Estado entre realmente al tema. Para muestra, veamos lo que ha sucedido con las condenas que recibió el Estado de la Corte Interamericana de Derechos Humanos de la OEA: ahí, pese a una sentencia, jamás cumplió con lo que se le exigía. Y todo indica que cada vez más el ámbito de niñez desaparecida va saliendo de agenda. Justamente por eso, porque la coyuntura va llevando hacia otras cosas, se hace cada vez más difícil encontrar recursos de la cooperación internacional para trabajar todo esto, visto que el Estado se desentiende por completo.

Pregunta: ¿Queda mucho por hacer en esa búsqueda? ¿Cuánto se encontró y cuánto falta?

Marco Garavito: Falta muchísimo. En realidad apenas si hemos encontrado un tercio de todos los niños y niñas desaparecidos, de acuerdo a las denuncias de que se dispone. En nuestra base de datos tenemos alrededor de 1.300 casos, y de eso encontramos 437, es decir: más o menos una tercera parte, por lo que queda mucho por hacer, naturalmente. Ahora ya no documentamos casos nuevos, sino que nos dedicamos a buscar a los que ya tenemos, a no ser que aparezca un pedido explícito de algún nuevo caso. En estos momentos estamos teniendo entre 20 y 25 reencuentros anuales. En otros tiempos podíamos hacer más, porque disponíamos de más recursos. Eso está mermando ahora, y la tendencia es que siga mermando, porque la cooperación internacional tiene otras prioridades en la actualidad.

Pregunta: Dicho claramente para alguien que nunca conoció del tema: ¿en qué medida el reencuentro con un niño o niña desaparecida 30 años atrás por motivo de la guerra interna puede ser una contribución a la Salud Mental?

Marco Garavito: Como decíamos anteriormente: el hecho que una familia se movilice, rompa el silencio y el miedo y se ponga a buscar a su familiar desaparecido, independientemente que lo encuentre o no, eso ya constituye un avance en su subjetividad. Es un reforzamiento a su Salud Mental, porque le devuelve protagonismo, se comienza a sentir actor de su vida y sale de la pasividad, de la resignación.

En la búsqueda de los niños y niñas desaparecidos hay tres actores: por un lado, la familia que busca a su niño desaparecido. O, caso que se da menos, el joven que sabe que es adoptado y quiere buscar a su familia de origen. Esto lo vemos fundamentalmente con los niños desaparecidos que fueron adoptados en Europa. Por otro lado, tenemos al niño desaparecido, que ahora ya es un adulto, pues han transcurrido no menos de 30 años. Y por otro lado, tenemos la familia adoptiva. Son tres actores implicados, y cada caso tiene sus particularidades propias. A tal punto que a veces, por diferentes motivos, no conviene hacer el reencuentro después de todo ese tiempo. Y eso hay que decírselo a la familia que está buscando. A veces, cuando un niño/joven está muy bien ubicado con la familia adoptiva, no es sano desarmar eso para hacerlo volver con su familia de origen. Pensando en la Salud Mental, hay que ver cada caso en particular y trabajar con los tres actores implicados.

No hay dudas que los reencuentros movilizan mucho a nivel subjetivo, se reviven dolores, o se sanan esos dolores. Fundamentalmente, sirven para terminar con la incertidumbre, pues dan una respuesta concreta a la familia que está buscando, que sigue angustiada después de años por no saber del paradero del niño desaparecido. Luego hay que considerar qué pasa después del reencuentro, pues el ser que se reencuentra después de décadas ya no es el niño que se perdió: ahora ya es un adulto con una vida hecha, muchas veces con hijos. Hay varios elementos para analizar: también los nietos se reencuentran con los abuelos. Es todo un proceso complejo. Tenemos un documental que hizo Guatevisión (http://www.guatevision.com/playeryt.php?dedonde=yt_api3_afondogtv.php&plid=PLBT-8LEzyRmDv8gDppJ4vUd5LEG5f08bk) donde se puede ver esto con claridad: el reencuentro es un hecho puntual, muy emotivo, pero lo más difícil es lo que sigue después, el proceso de reintegración. Ese es el verdadero reto de todo el proceso.

Pregunta: Hablabas de tres actores implicados, pero ¿no es la comunidad en su conjunto también, la sociedad guatemalteca en su conjunto, un beneficiario de estos esfuerzos? ¿No podría pensarse que esto también contribuye a un clima de reparación de las heridas de la guerra, en definitiva útil para todo el mundo, incluso aquellos que no vivieron directamente la guerra? ¿No podríamos entender que hay también un aporte a la Salud Mental colectiva?

Marco Garavito: Sí, por supuesto. Lo que mencioné son los actores directos, pero muchas veces es la comunidad, la aldea donde pertenece la familia que realiza la búsqueda, la que apoya el reencuentro, y de hecho participa en su totalidad. A veces los procesos de búsqueda y reencuentro son algo muy íntimo, pero otras veces no: son procesos enteramente colectivos, de toda una comunidad que sufre el caso. Por eso mismo el programa lleva por nombre «Todos por el reencuentro», porque el problema no es algo solamente de la familia: es un problema de todos, social. Es un problema nacional, del Estado, de los medios de comunicación, de la historia del país. Ponerle ese nombre al programa es una forma de decir que esto es algo que nos toca a todos como sociedad. Por eso un evento como la exposición fotográfica que ahora vamos a presentar es una forma de hacer público este tema, para que no quede en el silencio, para que todos lo puedan sentir como algo que también les toca. Mucha gente no sabe nada de esto porque hay toda una política malintencionada que silencia la historia, que desinforma, que oculta.

En ese sentido, la Salud Mental no es solo una cuestión de las familias afectadas, sino que es un problema que atraviesa toda la sociedad. Y el Estado por supuesto que debería estar presente. Y aunque no tenga toda una estrategia al respecto por medio de una política pública definida, al menos podría hacer apoyos puntuales en el asunto, como por ejemplo apoyar esta exposición fotográfica. Pero siempre, y esto es fundamental, dándole protagonismo a la población, dejando que ella sea el verdadero actor. Lo que la exposición busca, por medio de estas 30 fotos a todo color de 50 cm. x 50 cm. en que consiste, es mostrar una verdad poco conocida para que, por medio de su presentación, ello pueda servir como elemento reparador, de verdadera Salud Mental de la población.

Fuente: http://www.aporrea.org/ddhh/a235262.html

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«Creo que las mujeres podemos llevar un mensaje de esperanza a la población de Gaza»

Entrevista a Sandra Barrilaro, participante en el barco Zaytoune-Oliva que se dirige a Gaza para romper el bloqueo israelí

Por: Rebelión

RaG- Cuéntanos el porqué de tu implicación con Gaza y sus habitantes

– Primero, porque es Palestina. A la ocupación de toda Palestina, los cerca de dos millones de personas que habitan -muchos de ellos, refugiados- en ese territorio sufren el bloqueo. Bloqueo israelí ante los ojos de todo el mundo.

La situación de destrucción en Gaza y de las carencias que existen desde el agua, la energía, el paso limitado de lo que consumen o lo que puedan vender, sin poder decidir, no proviene de un desastre natural, de un terremoto o un tsunami. Es producto de la ocupación y destrucción sistemática israelí y como lo sé, lo conozco, tengo una responsabilidad. Además, esto ocurre ante la vista del resto del mundo. Es difícil comprender como se puede mirar hacia otro lado ignorando este sufrimiento humano.

Estuve en Gaza en el año 2011, pasé unos días allí en casa de un buen amigo, el escritor y poeta palestino Ahmed Yacoub, al que conocí en Ramallah gracias a un amigo mío, fotógrafo, con su familia, Siham su mujer y tres niños pequeños. En ese momento, sucedía la revolución democrática en Egipto, país por el que habíamos pasado antes de llegar a Gaza. Ver la situación de Gaza en esos momentos, con el contraste de lo que se vivía en Egipto, euforia, drama e incertidumbre que tenía como protagonista a la gente, te dabas cuenta que la ocupación israelí en Gaza, aun sin ser tan obvia como en Cisjordania y Jerusalén, porque no ves la omnipresencia del muro o un check point, se concretaba en el bloqueo, la miseria, las carencias, la mirada de los pescadores, de la gente común que te miraba con los brazos cruzados, impotentes,.. Sientes que debes hacer algo, dar algo de ti, el dar y buscar solidaridad. No puedo ser indiferente.

RaG-¿Y cómo te llegó la propuesta de unirte a Rumbo a Gaza, a formar parte de la nueva flotilla?

-Había estado en contacto con anteriores campañas de Rumbo a Gaza, con pequeñas colaboraciones, como en otras manifestaciones de apoyo a la causa palestina. Pero era una más de las personas que participan en las diferentes actividades, sin mayor significación.

La fotografía ha sido mi medio de transmisión de la vida palestina. He montado exposiciones con fotografías hechas en Palestina, en las que he querido mostrar la injusticia que se hace con el pueblo palestino con impunidad por parte israelí. Impunidad que es posible porque tiene la complicidad de nuestros gobiernos.

Gracias al profesor Mansour y junto a otras personas, en especial Teresa Aranguren, Bichara Khader y Pedro Martínez Montávez hemos publicado un libro, ‘Contra el olvido, Una memoria fotográfica de Palestina antes de la Nakba, 1889-1948’. Desde una conversación informal con Teresa, desarrollamos todo un proyecto y libro en el que hemos intentado recoger la vida cotidiana, la complejidad de una sociedad como la palestina, antes del intento de su destrucción, su forma de divertirse, comidas de familias o amigos, mujeres trabajadoras ya sea en el campo o enfermeras, mujeres tradicionales o mujeres a la última, de reivindicar al pueblo palestino antes del intento de su destrucción.

Quizá, esta circunstancia es la que ha motivado que las gentes de Rumbo a Gaza se hayan fijado en mí, y cuando me preguntaron si estaba dispuesta a participar en la flotilla de la libertad no lo dudé. Por una cuestión de coherencia con la causa palestina, El simple hecho que me preguntasen mi disposición a colaborar en esta iniciativa ha sido un honor para mí. Hacer una acción directa, lo que pueda aportar con mi testimonio, como en otras ocasiones, para contribuir a levantar el bloqueo y las conciencias de nuestros burócratas y gobernantes, bienvenido sea.

RaG-Por último, desde el principio se decidió que fuera tanto tripulación como pasajeras sólo mujeres, ¿cuál crees que puede ser esta contribución específica?

-Es una llamada de atención sobre la situación de la mujer palestina. Es, para mí, una muestra de solidaridad acercarnos a la mujer gazatí. Resaltar su existencia y la nuestra. Creo que las mujeres podemos llevar un mensaje de esperanza a la población de Gaza con una acción pacifica como esta. Pero no es creer que por el hecho de ser mujer arreglaremos lo que sea. Las soldados o las gobernantas israelíes son igual de responsables que los varones en la ocupación. Golda Meir fue una de las publicistas y enemiga del pueblo palestino que hacia suya la frase de que había una tierra, la Palestina, para un pueblo -y ahí vemos la sinrazón sionista- (el judío) sin tierra. El libro que te mencioné es una pequeña contribución a recuperar la memoria, el señalar que la tierra palestina tenía un pueblo, complejo y tan desarrollado como los de los países mediterráneos por esos años. Pero insisto, como mujer y madre, y sobretodo persona, reclamo y reivindico la responsabilidad personal, a la mujer palestina (quien está manteniendo la cohesión social), la causa palestina y rechazo el patriarcado o la sumisión. Reivindico la libertad y el derecho a equivocarnos y nunca la opresión o la ocupación física o mental.

Sandra Barrilaro Muñoz, fotógrafa. Madre de dos hijos, ya adultos. Ha trabajado en el mundo de la edición y autora de un libro de cuentos y coautora el libro bilingüe árabe y español de texto y fotografías mencionado en la entrevista. Ha participado en el VIII Congreso de Escritores de Ramallah en el año 2016. Cofundadora de la plataforma de crowdfunding Namlebee que tiene una categoría específica para proyectos con Palestina. Consejera editorial de Palestina digital.

El barco Zaytoune tiene a trece mujeres a bordo. La lista completa de las mujeres que participan está en:

https://wbg.freedomflotilla.org/participants-on-board-messina-to-gaza

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=217556

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Patricia Terino: “Sería pretencioso por mi parte afirmar que la literatura y la filosofía contribuirían a crear un mundo más humano, pero tal vez merezca la pena probar”

Entrevista a: Patricia Terino

La editorial Dyskolo acaba de presentar el libro “Días de bruma”, un relato existencialista en el que la protagonista, Lía Ayuso, trata de retomar su vida en el punto crítico donde arranca la novela. Hoy conversamos con su autora, Patricia Terino, para profundizar en esas relaciones (de amistad, laborales…) y en esas herramientas (la literatura, la filosofía…) con las que Lía va construyendo su experiencia vital.

-Lía vive con un hondo pesar, con angustia existencialista, en todas las facetas de sus relaciones sociales y laborales. Algo que solo mitiga la aparición de Juan Martín. ¿Por qué? ¿Es únicamente el amor o hay otros componentes en este personaje?

Hay una conexión especial desde el primer momento que lo conoce en aquella clase de filosofía, algo impetuoso que la dirige hacia él y que ella no acostumbra a experimentar por su talante racionalista y su tendencia a meditar excesivamente las cuestiones que le incumben. Después de los primeros encuentros sexuales descubre esos otros componentes de los que hablas y que contribuyen a asentar definitivamente la relación, como sus inquietudes artísticas, su madurez ante la vida y los acontecimientos vividos (que solo se atisban superficialmente en la obra y que serán desarrollados de manera más exhaustiva en una futura segunda entrega de la historia) y especialmente su capacidad para entender y amar el complejo mundo interior de Lía.

-¿Qué importancia tiene la maternidad en un mundo como el actual?

Cada cual otorga el valor que considere oportuno o que sienta en su interior. Personalmente creo que la maternidad ha sido denostada especialmente en los últimos tiempos por el mundo y el sistema que hemos construido en él, donde no se valora ni apoya la figura de la madre y la importancia de que esta pase los primeros años de vida de sus hijos junto a ellos, puesto que la sociedad nos obliga a separarnos de los mismos a edades cada vez más tempranas en aras de lo que se considera la independencia y la liberación de la mujer en la conquista de nuestros legítimos derechos. Ciertamente se trata de una cuestión compleja, donde feminismo y maternidad parecen conceptos enfrentados. Mi visión y mi experiencia personal me inclinan a defender un feminismo de la igualdad en derechos y oportunidades, donde la maternidad (y la paternidad) juega un papel clave en la transmisión de una serie de principios en torno a la tolerancia, el respeto, la cooperación, la conciencia crítica y todos aquellos valores que contribuyan a construir un mundo diferente al que hoy se nos impone. El modo en que criamos a nuestros hijos (cuando esto se nos permite) determina, entre otros muchos factores, la sociedad del futuro.

-En la novela, la madre de Lía, que ha sido la columna vertebral y la tabla de salvación de la familia, representa el pragmatismo y es la antítesis de los valores de la protagonista. Mientras que su padre, vencido por la vida, está mucho más cerca de Lía, lee todo lo que publica y se siente orgulloso de ella ¿A tu modo de ver es así en la vida real, el sentimentalismo no tiene recursos frente al apabullante mundo que vivimos?

Ciertamente se sitúa en un plano distinto, antagónico incluso, al orden imperante, donde prima solo aquello que reporta beneficios económicos, como se apunta en la novela. Pero el sentimiento, la pasión, la que es auténtica, la que nos enriquece de verdad, la que nos conecta con nosotros mismos, la que nos permite el diálogo interno con lo que somos, es también la que nos salva, como a Lía. Y ello a menudo va acompañado de una visión determinada del mundo, un modo concreto de enfrentarse a él y un estilo de vida distinto al impuesto por el sistema establecido.

-Los libros y la filosofía son para Lía una tabla de salvación y un respaldo de sus valores. ¿En tu caso también es así? ¿Ves la literatura y la filosofía como armazón para un mundo más humano?

Creo que cada cual elige los elementos más idóneos para sí mismo para mitigar los envites del mundo que hemos construido. La literatura y la filosofía especialmente, representan la catarsis que Lía necesita para sobrevivir y enfrentarse a las contradicciones de la realidad. Personalmente, considero a la literatura, el arte o la música, manifestaciones primigenias de lo humano que nos conectan con lo que somos en realidad, con lo que fuimos, y que nos reencuentra con aquella faceta creativa e íntima de nosotros mismos, tan esquilmada en los últimos tiempos (de ahí la importancia concedida en la novela a este ámbito interior). Y en cuanto a la filosofía, tanto para Lía como para mí misma (por lo que hay de biográfico en el personaje), supone no solo un modo de evasión o resistencia como las disciplinas mencionadas anteriormente, sino también una de las vías más auténticas y eficaces para la toma de conciencia acerca del mundo que nos rodea, las relaciones humanas que entablamos y el conocimiento sobre nosotros mismos. Sería pretencioso por mi parte afirmar que la literatura y la filosofía contribuirían a crear un mundo más humano. Pero tal vez merezca la pena probar.

-¿Y el arte? Aparece de la mano de Juan Martín, pero muy en segundo plano, casi oculto, a pesar de la importancia que parece tener en la mente de Lía.

Así es, porque como bien dices, aparece representado en la figura de Juan Martín. Él es el artista, quien complementa a Lía, a su persona y su proyecto vital, que cobra sentido solo después de Juan Martín. Por eso es él quien encarna el concepto de arte, que permanece en la sombra, bajo toda apariencia, como lo que permanece, lo que subyace, como aquello profundamente auténtico que nos constituye.

-En alguna de sus reflexiones Lía llega a decir que “la auténtica filosofía no era la del logos, sino la del arte. La que nos descubre a nosotros mismos, la de lo irracional, la de lo inconsciente, la de lo instintivo”. ¿Estás de acuerdo con ella?

Sí, aunque hay mucho que matizar. Se refiere a un concepto de filosofía más amplio, no adscrito exclusivamente al occidental racionalizante. Incorpora a la filosofía muchos de los aspectos que tradicionalmente han sido marginados por la historia occidental de la misma (lo irracional, lo pasional, lo instintivo, lo imaginativo, etc.), y que empiezan a ser tenidos en consideración especialmente a partir del S.XIX, con la llamada filosofía de la sospecha, encarnada por las figuras de Marx, Nietzsche y Freud, y continúa esta vertiente aperturista a través del arte del S.XX (en todas sus manifestaciones, no solo plásticas: música, literatura, etc.), y de las corrientes de pensamiento como el estructuralismo, el postestructuralismo o la llamada postmodernidad filosófica. Todo ello sin mencionar el amplio abanico filosófico que nos ofrece el pensamiento no occidental, considerado por muchos eruditos en la materia como “no filosofía”, tal como nos enseñaron algunos en la facultad.

-¿A qué canon o corriente literaria incorporarías Días de bruma?

No creo que me corresponda a mí tal tarea de clasificación o ubicación estilística y literaria, pero sí puedo desvelar las influencias más directas que me han llevado a escribir de un modo muy definido y determinado, en un intento por seguir a aquellos que considero maestros de la creación literaria, algunos de cuyos nombres se mencionan a lo largo de la obra como Bukowski, Henry Miller, Fante o Bolaño. Además de otros muchos y muchas de los que aprendo cada día y que cumplen con esa función catárquica y enriquecedora de la que hablábamos, como Dostoyevski, Borges, V. Woolf, Hansum, Becket o Thomas, entre otros muchos.

-Gracias.

Gracias a ti y a la labor que llevas a cabo con tu proyecto editorial.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=217300&titular=%93ser%EDa-pretencioso-por-mi-parte-afirmar-que-la-literatura-y-la-filosof%EDa-contribuir%EDan-a-crear-

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En educación, un país con aplazos

Por: Ricardo Roa

Una sociedad que no se interesa por la calidad de su educación no tiene porvenir. Le espera más pobreza, más desigualdad, más inseguridad. Nuestra educación pública está en crisis. O peor todavía: muchos de los que deberían trabajar para revertir la crisis tienen una mirada estrábica.

Sin embargo, algo puede que comience a cambiar. El Gobierno intenta extender la escolaridad preescolar, lo que está muy bien aunque aún no hayan dicho nada sobre el modelo pedagógico. Tampoco debiera olvidar el atraso gigante que hay con la doble escolaridad. Y en Buenos Aires comenzarán a tomarse en serio las evaluaciones y los alumnos podrán ser reprobados: la demagogia pedagógica es un infantilismo que sólo conduce al fracaso.

A la medida del activismo estudiantil, el populismo kirchnerista sancionó un derecho irrestricto a la universidad que acaba de ser suspendido por la Justicia. El proyecto dormía en el Senado y de un día para otro lo despertaron para impulsar la campaña de Scioli. Puro oportunismo.

Nada define mejor a esa ley que sus fundamentos. Allí hay elogios al por mayor al sistema en Venezuela y en Cuba y sesudas interpretaciones sobre los peligros que corren nuestras universidades por la ideología neoliberal.

La ley fue impugnada por una universidad en manos peronistas, La Matanza, porque afecta su autonomía y porque no tiene recursos para atender a una masa de estudiantes que carecen de un nivel mínimo para emprender una carrera de grado.

¿Qué país en el mundo y con nuestro nivel de pobreza permite que el acceso a la universidad sea libre y gratuito? El fracaso de esta estrategia lo paga toda la sociedad. Y el costo es altísimo. No hay estímulos para el estudio y da lo mismo aprobar que no aprobar.

El ingreso es una discusión ochentista. Hoy el problema no es el ingreso. El problema es el egreso: sólo uno de cada 100 que empieza la primaria termina la universidad. Y los pobres cuyos hijos no llegan a la universidad deben pagar igual los impuestos para sostener instituciones de una calidad dudosa.

Progresistas en el discurso y conservadores en la práctica, los gremios docentes son incapaces de aceptar evaluaciones y de trabajar en base a ellas para mejorar los resultados. Lo único que dice esta resistencia es que temen cualquier cambio. Nada que hacer por ahí.

Si seguimos aplicando las mismas fórmulas no vamos a tener un resultado diferente. Esos parches improvisados han dejado escuelas empobrecidas y universidades decadentes, con tasas de egresados que son las más bajas de América latina.

Fuente: http://www.clarin.com/opinion/educacion-pais-aplazos_0_1576042393.html

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Turquía y UE firman un proyecto para la educación de los sirios

Turquía/10 de Octubre de 2016/TRT

El Ministerio de Educación Nacional de Turquía y la delegación de la Unión Europea para Turquía firmaron el proyecto de apoyo de 300 millones de euros, que se concederá por la Unión Europea para la educación de los niños sirios en Turquía.

El proyecto pretende que se apoye la integración de los niños sirios bajo la protección temporal en el sistema educativo turco.

El proyecto, elaborado por el Ministerio de Educación Nacional, se dará la formación en idioma turco a 300 mil niños sirios e idioma árabe a otros 40 mil.

Se darán clases compensatorias a 10 mil estudiantes sirios y clases de ayuda a otros 20 mil.

Y a 50 mil estudiantes se asegurará el servicio de transporte.

Se planea que el proyecto se complete dentro de dos años.

Fuente: http://www.trt.net.tr/espanol/turquia/2016/10/04/turquia-y-ue-firman-un-proyecto-para-la-educacion-de-los-sirios-en-turquia-582467

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China se compromete a reforzar educación e investigación sobre los derechos humanos

China/10 de Octubre de 2016/spanish.xinhuane

China intensificará sus esfuerzos para promover la educación y la formación sobre los derechos humanos en los próximos cinco años a fin de elevar la concienciación de toda la sociedad sobre este tema, según un plan de acción dado a conocer hoy jueves.

China planea establecer una plataforma de investigación sobre la materia para proporcionar apoyo intelectual a la causa de los derechos humanos, indica el Plan Estatal de Acción sobre Derechos Humanos (2016-2020), publicado por la Oficina de Información del Consejo de Estado, gabinete chino.

Se incluirán los conocimientos sobre derechos humanos en los estudios de los comités (o grupos dirigentes) del Partido Comunista de China, en la enseñanza de las escuelas del Partido, los institutos de administración pública y los de cuadros de todas las instancias, y en las asignaturas obligatorias para la incorporación y la formación de los jueces, fiscales y policías, entre otros funcionarios públicos, de acuerdo con el documento.

Los conocimientos sobre derechos humanos se integrarán en la educación nacional. Se insertarán, mediante formas flexibles y diversificadas, en la enseñanza de las escuelas primarias y secundarias. Se dará formación al respecto a los profesores de las guarderías infantiles y las escuelas primarias y secundarias.

Además, China continuará apoyando a los centros docentes superiores para que implementen la enseñanza sobre los conocimientos de derechos humanos, así como a las empresas y las instituciones públicas.

Para 2020, se construirán otras cinco bases de educación y formación en este ámbito, se formará a más personal, se invertirá más y se construirán grupos de reflexión de nuevo tipo y alta gama centrados en los derechos humanos con peculiaridades chinas, señala el documento.

China estudiará la necesidad y la factibilidad del establecimiento de instituciones estatales dedicadas a los derechos humanos.

El plan de acción se convertirá en una parte importante de la formación sobre derechos humanos para que los funcionarios del Partido y de los gobiernos a todos niveles puedan entender completamente la importancia de la puesta en marcha del plan.

Las agencias relacionadas a todos los niveles deben establecer medidas detalladas para llevar a cabo el plan.

Fuente: http://spanish.xinhuanet.com/2016-09/29/c_135722741.htm

Fuente de la Imagen: http://spanish.xinhuanet.com/2016-09/29/c_135722741.htm

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Chile: Los principios desplazados por la educación de mercado en América Latina

América del Sur / Chile /09 de octubre de 2016 / Por: Natalia Figueroa. DiarioUchile

Investigadores y docentes de distintas universidades de América Latina presentaron un informe con distintos principios educativos que debiesen regir la Agenda 2030 de la Unesco. “El problema de la estandarización de la educación es que homogeniza algo que por definición debe ser plural”, manifestaron los expertos.

Una educación multicultural, plurilingüística y participativa. Estos son algunos de los principios que debiesen prevalecer a la hora de pensar la educación en América Latina, según expusieron distintos investigadores y docentes en el seminario “Bases para las trasformaciones educativas en la Región”.
Una instancia organizada por el Observatorio de Políticas Educativas de la Universidad de Chile (OPECH), el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso) y la Unesco, que buscó relevar la experiencia de la educación popular, orientada a generar  un pensamiento crítico que replantee el modelo regional muy determinado por el mercado.
Bajo este contexto, la desafección y el desencanto de los jóvenes ante el actual sistema evidencia la crisis de sentido y de pertinencia por la que atraviesa la educación estandarizada, según señaló el coordinador del Programa Regional de la Unesco, Henry Renna.
Además, mencionó que Bolivia es el único país de la región que ha demostrado avances concretos y contrarios al sistema privatizador, mientras Chile encabeza la lista.
En el caso de Bolivia, en 2010 se promulgó la Ley de Educación “Avelino Siñani”, fundador de la educación indígena, que propone un modelo socio-comunitario productivo recogiendo el principio fundamental del “buen vivir”. Se han creado once currículos diferentes respondiendo a las lenguas presentes en el país para garantizar la autonomía de cada comunidad. El capítulo II de la Ley detalla que los objetivos de la educación son “formar una conciencia productiva, comunitaria y ambiental” y “consolidar una educación descolonizadora”, entre otros.
educacion
 Si bien en Chile el programa de Educación Intercultural Bilingüe del Ministerio de Educación (Mineduc) integra el estudio de la lengua mapuche, mapudungun, aymara y quechua, es todavía una iniciativa incipiente que integra a cerca de 600 colegios a nivel nacional, es decir, no más de un 5 por ciento del total de establecimientos. Además, no ha dado paso a la discusión general sobre el modelo socio-productivo de cada comunidad y el derecho a ejercer su soberanía.
“Es imposible poder discutir seriamente sobre los sentidos de la educación y sus objetivos sin debatir críticamente la matriz social y productiva de nuestros países, porque mientras sigamos siendo dependientes del capital trasnacional la educación va a ser  vulnerada por esos intereses”, señaló el psicólogo e investigador de Opech, Juan González.
Por definición la educación debe ser situada, es decir, debe adaptarse al contexto cultural de los estudiantes. Sin embargo, la tónica durante las últimas décadas ha sido alinearse a las “metas del desarrollo global” que promueven los organismos internacionales como el Banco Central, la Organización de Naciones Unidad (ONU), incluso, la Unesco. Esto genera muchas veces la frustración de los Estados por no alcanzar esos estándares, pero también evidencia la desarraigambre histórica y cultural donde las comunidades educativas resultan ser las más afectadas.
Una situación determinada también por los contextos políticos de cada país de la región que en muchos casos han dado un “viraje” conservador a los currículos educativos o a sus estructuras institucionales.
“Latinoamérica ha estado frente a una “ola” conservadora: los resultados del plebiscito en Colombia, el golpe de Estado en Brasil, el macrismo en Argentina. Esto representa más bien un retroceso porque se requiere limitar las privatizaciones y son, justamente, estos gobiernos los que ven en Chile un ejemplo a seguir aunque es el país que más políticas neoliberales ha desarrollado en la educación. Los mismos invitados nos señalaban eso con alarma porque es necesario evidenciar que este no es el camino correcto, que ese tipo de reformas no han dado el resultado que prometían”, comentó González.
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Para el profesor de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y representante del área educativa del Movimiento Popular la Dignidad de Argentina, Hernán Ouviña, es necesario desmonopolizar la agenda de políticas públicas haciendo partícipes a los actores sociales que desde hace varias décadas han sufrido las consecuencias del neoliberalismo en la región.
“Si no se contempla que el Estado es una instancia que condensa relaciones de fuerza y de poder, seguramente seguirán existiendo límites estructurales. Hay que iniciar procesos de descolonización y despatriarcalización con integración de la ciudadanía y no meramente de los políticos”, aclaró.
Entre los participantes de esta actividad realizaron un taller para debatir los lineamientos de trabajo que deberían asumir los Estados respecto a la materia y que esperan sirva de apoyo para la Agenda 2030 de la Unesco.
Un sistema educativo que va de la mano con la necesaria refundación de los Estados desde una lógica plurinacional.“El problema de la estandarización de la educación es que homogeniza algo que por definición debe ser plural. Ncesitamos de una educación que incluya más saberes. Una educación, en definitiva, para ser felices”, concluyeron los investigadores.
Fuente: http://radio.uchile.cl/2016/10/09/los-principios-desplazados-por-la-educacion-de-mercado-en-america-latina/
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