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Interrupción del año escolar: ¿Cuáles son sus causas y cómo afecta a los estudiantes? Perú

América del Sur/Perú/28-05-2021/Autor(a) y Fuente: rpp.pe

La interrupción escolar afecta en mayor medida a estudiantes de zonas rurales, a quienes hablan lenguas originarias y a niñas y adolescentes mujeres. Algunas razones detrás del abandono son los problemas económicos, familiares y el embarazo adolescente.

La educación es un eje pendiente de cara al Bicentenario y uno de sus puntos débiles es el que se refiere a la interrupción escolar. Aunque en el Perú la tasa de deserción escolar mostraba una tendencia a la baja en los últimos años; con la pandemia, las cifras han aumentado en ciertos niveles educativos.

Según cifras del Ministerio de Educación, se calcula que unos 300 000 estudiantes dejaron de ir al colegio en 2020. En el periodo interanual de 2018-2019 a 2019-2020, las cifras de deserción escolar aumentaron en inicial de 2,2% a 4,4% y en primaria de 1,3% a 2,1%. Por su parte, en secundaria la cifra se redujo de 3,5% a 2,9%. En el mismo periodo, la deserción de los servicios privados aumentó en primaria de 1.2% a 3.1% y en secundaria de 2% a 2.8%.

La interrupción escolar —también conocida como deserción escolar— afecta en mayor medida a estudiantes de zonas rurales, a aquellos que hablan lenguas originarias y a niñas y adolescentes mujeres. El Banco Mundial subraya que, “en los países con ingresos bajos, menos de dos tercios de las niñas termina la escuela primaria y solo 1 de cada 3 completa el primer ciclo de la escuela secundaria”.

El ministro de educación Ricardo Cuenca, ya ha mencionado que la interrupción en las áreas rurales es un problema recurrente en nuestro sistema educativo y que sus indicadores duplican los de zonas urbanas. Asimismo, ha resaltado que, aunque se acostumbra a usar la palabra “deserción” o “abandono”, en realidad lo correcto sería llamarlo “interrupción de estudios”, ya que “la responsabilidad no es solo de los estudiantes y además porque siempre estará abierta la posibilidad de retomar los estudios”.

Los principales motivos por los que los escolares abandonan la educación básica regular son los problemas económicos, familiares y la falta de interés.
Los principales motivos por los que los escolares abandonan la educación básica regular son los problemas económicos, familiares y la falta de interés. | Fuente: Shutterstock

¿Por qué razones los escolares abandonan los estudios?

Datos de la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO), al segundo trimestre de 2020, indican que los principales motivos por los que los escolares abandonan la educación básica regular son los problemas económicos (75.2%), los problemas familiares (12.3%) y la falta de interés (4%). En el caso de los escolares de secundaria, un factor adicional es la necesidad de trabajar.

De acuerdo con Quentin Wodon, economista del sector educación del Banco Mundial, en el caso de las niñas y adolescentes mujeres, algunas razones por las que no pueden acabar la escuela, además del aspecto económico, son el matrimonio precoz, el embarazo adolescente y el escaso aprendizaje en las clases. Asimismo, resalta que “las normas sociales y los roles de género afectan también la capacidad de las niñas de permanecer en la escuela”.

Sumado a esto, hay que tener en cuenta los problemas de conectividad a Internet, la falta de equipos para el acceso, así como la carencia de TV y radio a nivel nacional; sobre todo en el contexto actual en el que la estrategia Aprendo en Casa se da principalmente por estos medios. Aunque se pretende que con ella la educación a distancia sea una realidad para que ningún estudiante pierda el año escolar, esto no necesariamente se cumple por la falta de recursos.

El documento “Predictores de la deserción escolar en el Perú” publicado por GRADE en julio de 2020, explica que las características de los estudiantes que han abandonado la escuela o que están en riesgo de hacerlo son “haber repetido de grado una o más veces, estar en situación de pobreza o pobreza extrema, mostrar bajo rendimiento educativo y pertenecer a un grupo indígena”. De igual manera, explica que, si un mismo estudiante cumple más de una de estas características, tiene mayor riesgo de dejar la educación básica.

Algunas consecuencias de interrumpir los estudios son el incremento de los niveles de pobreza y una mayor probabilidad de que los escolares sufran el trabajo infantil.
Algunas consecuencias de interrumpir los estudios son el incremento de los niveles de pobreza y una mayor probabilidad de que los escolares sufran el trabajo infantil. | Fuente: Shutterstock

Estudios interrumpidos: ¿Cómo afecta a los estudiantes?

Interrumpir los estudios tiene consecuencias negativas para los estudiantes. Por un lado, se incrementan los niveles de pobreza y existe una mayor probabilidad de que los escolares sufran el trabajo infantil. Julián Suárez, vicepresidente de Desarrollo Sostenible del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) señala que los estudiantes que abandonan la escuela suelen pasar más tiempo desempleados y son más propensos a conseguir empleos informales a futuro, sin derechos ni beneficios laborales y con ingresos mínimos.

Asimismo, tienen menos herramientas para los desafíos que aparecen durante y después de su educación. Según el estudio de GRADE, mientras más temprano se produce el abandono escolar, mayor efecto se observa en las habilidades a los 19 años. De igual forma, la interrupción escolar eleva el riesgo de embarazo adolescente y hace que los niños, niñas y adolescentes sean más propensos a sufrir violencia, incluso en la vida adulta.

Avances para frenar la interrupción de estudios escolares

Aunque las cifras se han tornado negativas por motivo de la pandemia, sobre todo para inicial y primaria, también se han dado buenas noticias. El Minedu señala que la deserción escolar en Lima Metropolitana se redujo a la mitad en el año 2020, ya que se pudo lograr un retorno de 52.8% en las instituciones educativas con mayores índices de interrupción de los estudios, así como el regreso de cerca de 39 000 estudiantes a la Educación Básica Regular.

Por parte del Gobierno, se han puesto en marcha diversas estrategias como la iniciativa “La educación no para”, de la Dirección Regional de Educación de Lima Metropolitana (DRELM), que, con un equipo de voluntarios, logró el acercamiento a los estudiantes y sus familias para evitar la interrupción de los estudios.

Por su parte, el Minedu ha implementado “Alerta Escuela”, una herramienta para los directores de instituciones educativas, a la que pueden acceder a través de la página web del Sistema de Apoyo a la Gestión de la Institución Educativa (SIAGIE). Esta muestra el riesgo de interrupción de estudios de cada estudiante según su sección y grado diferenciándolos con tres colores: verde (bajo riesgo), amarillo (riesgo medio) y naranja (alto riesgo). Así, se puede identificar a estudiantes con más riesgo de dejar la escuela y establecer estrategias junto con los docentes.

Se debe trabajar para reducir las brechas geográficas, socioeconómicas, en lengua materna y de género en la educación.
Se debe trabajar para reducir las brechas geográficas, socioeconómicas, en lengua materna y de género en la educación. | Fuente: El Peruano

Desafíos pendientes para reducir las tasas de interrupción escolar

Las “Propuestas del Bicentenario – Educación” de Videnza Consultores, explican y desarrollan diversos desafíos de la educación peruana. Entre ellos, resaltan que se debe trabajar para reducir las brechas geográficas, socioeconómicas, en lengua materna y de género, así como por la conclusión oportuna en la educación básica. Otro punto pendiente es mejorar el acceso a Internet y a dispositivos de conexión a nivel nacional.

Por su parte, el estudio de GRADE hace hincapié en que se debe identificar a los estudiantes que estén en riesgo de abandonar los estudios o que ya lo han hecho, así como a sus familias, con el fin de trabajar con ellos. Además, los programas a implementar deberían considerar las aspiraciones educativas de los mismos, por lo que pueden funcionar campañas que resalten las ventajas futuras de culminar la educación básica. Finalmente, subraya que se debe considerar que cada estudiante que abandona la escuela presenta una historia única que debe ser comprendida y atendida.

La interrupción escolar no solo afecta al estudiante, sino también a toda su familia. Es urgente crear estrategias que tomen en cuenta las necesidades particulares de cada estudiante y que brinden el seguimiento y apoyo necesario para que todos los peruanos y peruanas puedan acceder a educación de calidad y culminar sus estudios básicos de forma oportuna. “Integración al Bicentenario: Construyamos un país mejor”, es organizado por RPP con el apoyo de Enel y Movistar.

Fuente e Imagen: https://rpp.pe/campanas/valor-compartido/interrupcion-del-ano-escolar-cuales-son-sus-causas-y-como-afecta-a-los-estudiantes-desercion-escolar-brecha-educativa-noticia-1338709

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El éxito universitario se define desde segundo de secundaria

Por:

Según un estudio de la Fundación Barr, el futuro universitario de un alumno puede estar definido tan pronto como desde el segundo grado de secundaria.

En Estados Unidos muchos estudiantes nunca se gradúan de la universidad, ¿a qué se debe esta deserción? Existen diversas investigaciones que han identificado que algunos factores como el género, la etnia o el nivel socioeconómico influyen en el rendimiento y abandono de los estudiantes. Sin embargo, un reciente reporte identifica áreas de oportunidad y estrategias para que los distritos escolares estadounidenses puedan mejorar la preparación de los estudiantes en su camino hacia la universidad.

La Fundación Barr, en colaboración con la firma EY Parthenon, lanzó el reporte Post-secondary success for all: learnings from an analysis of five school districts (“Éxito postsecundario para todos: aprendizajes de un análisis de cinco distritos escolares”, el cual concluye, según su investigación, que el futuro de los alumnos comienza a decidirse desde el segundo año de secundaria.

El estudio rastreó a 7 mil estudiantes de Massachusetts, Nueva Inglaterra, Connecticut y Maine, en Estados Unidos, desde octavo grado hasta los primeros dos años de universidad. Los autores concluyeron que las brechas raciales y socioeconómicas son el gran impedimento para entrar a una institución de educación superior y que una vez dentro, estas trabas disminuyen en importancia.

Los datos del estudio revelaron que existen brechas significativas en los distritos escolares demográficamente diversos entre un grupo y otro. Entre los entrevistados, aquellos que se definen como blancos y asiáticos demostraron tener un 60 % de probabilidad de ser admitidos y tener éxito en la universidad, en comparación con menos del 40 % de los estudiantes afroamericanos o latinos.

El reporte además explica que hay cuatro indicadores de advertencia que aparecen desde el segundo grado de secundaria y que tienen un impacto en el desempeño académico de los alumnos una vez en la universidad:

  1. Asistencia: si faltan mucho a las clases.

  2. Comportamiento: si algún estudiante es suspendido, por ejemplo.

  3. Reprobar: si no pasan uno o más cursos, con énfasis en clases de escritura, lectura y redacción o matemáticas.

  4. Desempeño en las pruebas estandarizadas: si el alumno tiene un mal desempeño en este tipo de examen estatal.

Según la investigación, la presencia de una sola de estas señales es suficiente para que la probabilidad de graduarse de una universidad se reduzca hasta por cinco veces en comparación al resto de sus compañeros.

Sin embargo, no todos los estudiantes muestran un indicador de advertencia, por lo que el reporte recomienda poner atención especial al tercer punto. Quienes no reprueban materias tienen 2.5 veces más probabilidad de tener éxito a nivel superior que aquellos que lo hicieron. Según los autores, esto significa que su desempeño en secundaria puede impactar su capacidad de graduarse de la universidad, obtener un trabajo y un buen salario. Por eso, el reporte hace hincapié en la importancia de monitorear y apoyar a los estudiantes que muestran estas señales. Hay muchos puntos en los que potencialmente se puede intervenir.

Por otra parte, el reporte señala que, rara vez, los estudiantes pasan de una categoría a otra. Es decir, el 89 % de los estudiantes que los autores consideran que van por un buen camino hacia la universidad permanecen así hasta graduarse. Mientras que aquellos alumnos que ya desde secundaria muestran dificultades con el rendimiento escolar tienen un 85 % de probabilidad de que estas condiciones permanezcan hasta la universidad.

Otro factor es el tipo de educación que reciben. En las clases avanzadas o las del bachillerato internacional (IB), los estudiantes entienden el rigor y relevancia de las clases y pueden imaginar cómo se aplican en el mundo real. En comparación, los estudiantes inscritos en clases tradicionales, expresaron que no le veían el propósito a sus cursos.

El reporte indica que aquellos estudiantes de bachillerato internacional tienen el doble de probabilidad de alcanzar el éxito en la universidad. Sin embargo, no todas las personas tienen acceso a este tipo de cursos, incluso dentro de la misma escuela. Los estudiantes que tienen desventaja económica tienen un 75 % menos de probabilidad de acceder a una de estas clases, y dentro de este porcentaje, si son negros y latinos, la probabilidad se reduce un 60 % más.

El estudio identifica varios puntos clave que las escuelas pueden trabajar para mejorar la manera en que apoyan y definen el desempeño en la enseñanza postsecundaria:

  • Los consejeros de orientación: en todos los distritos investigados cada consejero tiene más de 300 estudiantes. Esto dificulta dedicar el tiempo que realmente necesita cada alumno.

  • Gran parte del personal evita expresar un mensaje de “universidad para todos” o “universidad para la mayoría”. Además, no expresan la asequibilidad y lo que necesitan para llegar al éxito después de la secundaria.

  • Pocas actividades en el último año de secundaria y el primer año de preparatoria enfocados en prepararlos para la universidad. Esto se vuelve aún más grave cuando los familiares cercanos de los alumnos no cuentan con un título profesional y no tienen con quién acudir a pedir consejos o guiarse hasta los últimos años del bachillerato.

El estudio concluye haciendo hincapié que, a medida que la tecnología y la innovación continúan cambiando el mundo laboral, es trascendental enfocarse en brindar la mejor educación y apoyo a los estudiantes para que alcancen el éxito. Sin embargo, parece que ese esfuerzo se enfoca en los últimos años de preparatoria o ya que están en la universidad. No existe un seguimiento ni evaluación exhaustiva de los alumnos y sus resultados desde secundaria.

Así como los estudiantes deben prepararse para su futuro después de graduarse de la escuela secundaria, las instituciones educativas también tienen la responsabilidad de brindarles el apoyo necesario para que avancen en sus estudios y en su camino hacia la universidad. El problema es que los datos del sistema K-12 y los de las universidades muchas veces están separados y son difíciles de vincular, por lo que gran parte de la ayuda que pueden brindar se ve limitada. Es necesario vincular esta información para poder no sólo ver las señales de alerta de un alumno a tiempo pero también brindarle el apoyo necesario en su camino hacia su futuro profesional.

Fuente e Imagen: https://observatorio.tec.mx/edu-news/el-exito-universitario-depende-del-rendimiento-en-secundaria

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“Hacemos lo posible para que no pierdan el año escolar”: la desesperación de profesores ante niñas y adolescentes embarazadas. El Salvador

América Central/El Salvador/28-05-2021/Autor(a) y Fuente: www.elsalvador.com

Directores de algunos centros escolares confirman que llevan a cabo programas de prevención y en algunos casos han logrado reducir el fenómeno.

Imagen del cantón donde los estudiantes sacaron una de las menores nota de la PAES en 2017. Los estudiantes del Complejo Educativo del Guadalupe La Zorra, en San Luis La Herradura, obtuvieron 2.95 de promedio en la PAES 2017. En este lugar, que tiene acceso al estero de Jaltepeque, los jóvenes y niños se dedican a la pesca para subsistir. La desnutrición y la falta de recursos agrava el déficit de aprendizaje. EDH/ Jessica Orellana

Los embarazos precoces siguen como piedra de tropiezo para el desarrollo educativo de niñas y adolescentes, y de acuerdo con algunos directores consultados en el país, es en el área rural en donde las escolares aún tienden a desertar por esa causa.

El profesor Daniel Rodríguez, director del Centro Escolar Cantón El Cedro, de Panchimalco, sostiene que si bien desde hace varios años las instituciones educativas públicas tienen mandato de recibir a las niñas que salen embarazadas, a estas alturas los convencionalismos sociales y los prejuicios todavía provocan que ellas queden sin acceso a la educación.

Para 2020, Ormusa, una de las organizaciones defensoras de los derechos de las mujeres, abordó con preocupación esta problemática, cuando las estadísticas del Hospital Nacional de la Mujer “Doctora María Isabel Rodríguez” apuntaron que en el primer trimestre se registraron 144 embarazos en niñas en edades comprendidas entre 10 y 14 años; cifra que para agosto, en plena pandemia, ya había incrementado a 258.

Decenas de niñas y adolescentes deben sobrellevar embarazos no deseados.
Foto EDH / Archivo

En el primer trimestre de ese año, 3,835 niñas embarazadas inscritas durante el mismo periodo tenían entre 15 y 19 años.

Aunque el profesor Rodríguez afirma que ni el año pasado ni en lo que va del presente se han dado casos de embarazos en su escuela, recuerda que en 2017 se presentaron dos; una niña que atendía el séptimo grado y otra el noveno, de las cuales solo esta última terminó estudios.

Para 2019 tuvieron un caso de una niña de tercer ciclo que tampoco continuó, aunque los profesores le insistieron de distintas formas, e incluso le brindaron opciones, como la de solo ir a retirar material para estudiar.

“La misma familia no quería, (por) la pena que la vean embarazada, pero en el caso del centro escolar le dimos todas las facilidades, la buscamos; mandamos a llamar a la mamá, pero aun así no mandaron a la muchacha”, comenta.

El educador sostiene que en 2013 y 2014, en esa escuela que está ubicada en la zona rural de la parte sur del departamento de San Salvador se daban de 3 o 4 casos de niñas embarazadas, pero hoy son menos debido a que en la escuela tienen una campaña sobre salud sexual reproductiva, misma que se lleva con apoyo de la Unidad de Salud contigua.

Según cuenta el profesor Rodríguez, los últimos casos de niñas embarazadas en su escuela son por noviazgos con jóvenes; además, siempre hay una tendencia a que se acompañen a temprana edad.

“En el caso de los adultos que han tenido cuestiones con las niñas les ha ido mal, los han denunciado y algunos están presos”, detalla.

Vidas truncadas

“Este tipo de cosas (que deserten por embarazos) para nosotros significa una derrota, porque siempre buscamos que les vaya bien a todos los estudiantes; y por eso en el caso del centro escolar hacemos todo lo imposible porque las muchachas no pierdan el año escolar”, insiste.

Según expone, hasta ahora de las alumnas de tercer ciclo que salieron embarazadas no ha visto que alguna siga estudiando el bachillerato; sino que se han quedado como amas de casa, sobre todo cuando no hay nadie que las oriente y brinde ánimos de salir adelante después que pasan el alumbramiento.

“Ahí se han quedado en noveno grado (las niñas). No es lo que uno espera de sus estudiantes. Uno espera verlas profesionales, porque es un gusto verlas cuando ya vienen de su trabajo”, comenta.

El profesor Óscar Martínez, director del C. E. Anselma Sánchez de Mancía, de El Congo, Santa Ana, asevera que ni el año pasado ni en 2021 se les han presentado casos de niñas embarazadas, también gracias a que desde 2012 tienen un programa de orientación a los escolares, en donde se abordan temas como los hijos no deseados, el autocuidado del cuerpo y las enfermedades venéreas.

“La escuela de padres también ha ayudado mucho para que estos tomen conciencia que hay que hablar con las hijas sin ningún tapujo, sin ningún temor, hablándoles la verdad, sin andarles cambiando las versiones de las consecuencias de tener una relación sexual”, insiste.

Martínez precisa que cuando las niñas y adolescentes salen embarazadas, los docentes lo identifican porque ellas tienen ciertas conductas, se muestran retraídas, no participan en clases, se aíslan, no salen a recreo, no quieren comer, se ven bastante pensativas, preocupadas, en algunos casos es notable en su aspecto pues el color de la piel les cambia, de repente bajan o aumentan de peso.

Otras actitudes en la ciudad

Al consultar sobre el tema al profesor Hugo Canjura, director del Instituto Nacional Francisco Menéndez (Inframen), de San Salvador, señaló que en años anteriores se reportaba un promedio de diez casos de niñas embarazadas al año, pero en 2020 solo hubo 5 en el sistema regular.

Canjura expone que, a diferencia de la zona rural en donde se trata de esconder a las niñas, en la ciudad es diferente; son las mismas alumnas las que informan de su situación a la institución educativa, incluso llegan a presentar las constancias médicas de que por su estado no pueden participar en la clase de Educación Física.

El educador afirma que en la ciudad ahora las niñas, pese a su embarazo, continúan con su proceso educativo; incluso tratan de retomar sus actividades extracurriculares lo más pronto posible, como ocurrió con una cachiporrista que quería reintegrarse a la banda luego de unos cuantos días de haber dado a luz.

“Como la ley las ampara ellas saben que aquí no hay ningún problema (para que vengan a estudiar). Lo que hacen es modificar, por ejemplo si es de salud (cambian) la batita, o si es de general vienen holgadas con sus batas, normal”, indica.

Comenta que algunas escolares que salen embarazadas maduran rápidamente, cambian de actitud y se vuelven más responsables, y que salen bien en sus notas.

Canjura contrasta la situación de las niñas que salen embarazadas hoy con las de antaño; antes se les negaba asistir a clases y las pocas opciones que tenían era estudiar en sus casas y llegar a retirar el título después de la graduación. La situación era más dramática en colegios católicos, de donde eran expulsadas.

El director del Inframen explica que hoy las alumnas que se convierten en madres y cuentan con el apoyo familiar suelen continuar estudiando en la universidad, pero hay quienes no cuentan con ayuda alguna, por lo que tienen que trabajar pronto para mantener a su bebé.

Señala que a la fecha no hay un programa específico del Ministerio de Educación que les dé lineamientos de cómo actuar si se dan casos de niñas embarazadas, pero en el Inframen se auxilian de su bachillerato en Salud para llevar a cabo entre todos los estudiantes charlas sobre salud reproductiva y los derechos que las niñas tienen para seguir estudiando.

Los departamentos en donde en 2020 se dieron más casos de niñas y adolescentes embarazadas fueron San Salvador, La Libertad, Sonsonate, Santa Ana y Ahuachapán.

Fuente e Imagen: https://www.elsalvador.com/eldiariodehoy/embarazo-educacion-escolar-profesores-desesperacion/841362/2021/

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Educación errada

Por: Dinorah García Romero 

Tiempo de apoyar a los jóvenes con orientaciones que los convenzan y comprometan con el cuidado personal y colectivo.

La juventud dominicana ha experimentado avance en diferentes órdenes. Se destaca la capacidad que manifiestan en actividades académicas, en acciones de emprendimiento y en acciones de voluntariado, como el de la Defensa Civil. Conocemos su audacia y su capacidad de afrontar riesgos para salvar vidas, bienes y recursos en situación de desastre o peligro. Pero al mismo tiempo constatamos que la COVID-19 no le asusta nada. Su comportamiento resulta preocupante, por la facilidad con la que aparcan la mascarilla, acortan cada vez más, la distancia social y se organizan para celebrar fiestas clandestinas que implican un desbordamiento del comportamiento; y un rechazo total a las medidas de protección y cuidado que demanda la pandemia que impacta al mundo y, por tanto, a la República Dominicana. Los jóvenes poseen tanta vitalidad y energía que se consideran inmunes a las enfermedades y a la diversidad de riesgos propios de un período complejo e incierto como el que vivimos.

Celebramos su capacidad de mirar más allá del peligro; pero resulta inquietante su temeridad y, sobre todo, el olvido de la responsabilidad que tienen del cuidado de aquellos con los que conviven, y se relacionan. Producto de esta insensatez, han provocado contagios en familiares, amigos y relacionados. Otro aspecto importante es que no le temen a la muerte. Están informados, pero les hacen caso omiso a las orientaciones de Salud Pública, de la Organización Mundial de la Salud, OMS y, mucho menos, a sus propios familiares que persisten en su cuidado para liberarlos de las garras de un virus que ha demostrado que no tiene límites para provocar el sufrimiento prolongado y, especialmente, la muerte.

Necesitamos construir nuevas estrategias comunicativas que sean efectivas para que los jóvenes se den cuenta del alto riesgo que corren ellos y todos los que están en su entorno. Ante la situación presentada, nos atrevemos a preguntarnos si la educación que reciben los jóvenes es un proceso fallido. Una educación errada trae como consecuencia el comportamiento juvenil que impacienta. Esta realidad es un factor más para que la educación preuniversitaria y de educación superior examine a profundidad qué hace, cómo lo hace, desde cuáles perspectivas está haciendo educación y hacia qué horizonte se encamina. El comportamiento de muchos jóvenes nos está diciendo cuán inconsistente es la formación que reciben y cuál es el vacío de comprensión y compromiso ciudadano. Es una prueba más del vacío de las Ciencias Sociales en la formación de los jóvenes.

Las Ciencias Sociales influyen de forma decisiva en la formación del pensamiento; y en la comprensión holística y crítica de la realidad en la que interactúan los sujetos. Este vacío en la mentalidad de una amplia mayoría de los jóvenes, provoca el desorden humano y social que exhiben en la pandemia. Es necesaria una vuelta a la formación incluyendo las Ciencias Sociales. Dejarlas como asunto opcional y hasta coyuntural es un retroceso que le está costando caro a las personas y a la sociedad dominicana. Se impulsa una educación errada para priorizar un pragmatismo que paraliza. Es una educación errada porque la formación en valores se le está dejando a la calle, a las redes sociales. ¡Atención! Soy de las personas que piensan que la calle en múltiples ocasiones ofrece oportunidades y fenómenos que son educativos; de igual manera, las redes sociales hacen puntualmente aportes significativos. Pero los procesos educativos fundamentales no pueden depender de lo que aporten estos entornos.  Los procesos de formación en valores son complejos y requieren acompañamiento sistemático; contraste de lo que se propone y de lo que ocurre en la vida cotidiana. Es tiempo de apoyar a los jóvenes con orientaciones que los convenzan y comprometan con el cuidado personal y colectivo. Revisemos la educación que estamos promoviendo para revertir el comportamiento de los jóvenes en tiempos de pandemia y más allá

Fuente: https://acento.com.do/opinion/educacion-errada-8947166.html

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Participar de verdad

Por:

La SEP sigue sin convocar, incumpliendo el artículo 145 de la Ley General de Educación, al Consejo Nacional de Participación Social…

La educación es un derecho irrenunciable: toda persona tiene el derecho intrínseco de desarrollar el conjunto de sus capacidades, y por ende es acreedora al apoyo sistemático; es destinataria de las obligaciones del Estado para ejercer a cabalidad ese “derecho a desarrollarse sin obstáculos, sin discriminación ni exclusión”. Si a ello le agregamos que niñas y niños son titulares con eminencia, con urgencia y con prioridad, el derecho a la educación debería ser uno de los más estudiados y defendidos, en la práctica y en los tribunales.

Niñas y niños requieren de educación más que los demás, pues –aunque es un derecho universal– se encuentran en especial vulnerabilidad si no son acompañados, y si no tienen a disposición los medios adecuados y suficientes para su crecimiento físico, emocional e intelectual, para que no se frustre su potencial para el discernimiento ético, la creatividad, la socialidad. El “interés superior de la niñez”, consagrado en la Constitución y pieza inexcusable de las responsabilidades de México como Estado parte de las convenciones internacionales, cuenta en la educación como nunca. La educación es la diferencia entre una vida digna y plena, o la sujeción emocional o política, la fragilidad, la imposibilidad de perseguir el propio proyecto de vida y caer en ser usados como medios para la voluntad de alguien más. En la educación no sólo nos jugamos el bienestar futuro, sino la autodeterminación presente de la joven generación.

Desde Aprender Primero, el brazo jurídico de Mexicanos Primero, interpusimos una demanda de amparo contra la Ley General de Educación (LGE) señalando elementos de inconstitucionalidad en la reforma –apresurada y por aplanadora legislativa– que se hizo de esta ley general; lo que correspondía era hacer concretos elementos presentes en el artículo tercero de nuestra Carta Magna, pero siendo una ley derivada, contradice su fuente. Tras más de dos años, el juicio recorrió todas las instancias, y fue llevado a la consideración de la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Los puntos relevantes que litigamos tienen que ver con el hecho de que los artículos de la LGE vigente no atienden a los criterios de consulta a pueblos y comunidades indígenas, a personas con discapacidad y a los propios niñas y niños, además de cuestionar que no se hicieran puntuales los deberes de transparencia y que quede confuso que la responsabilidad de la infraestructura es de los funcionarios, no de las familias.

En la sesión de ayer, con una votación dividida 4 a 1, la sentencia no nos dio la razón. El asunto no fue ‘sobreseído’, es decir, se reconoció que legítimamente desde la sociedad civil podamos cuestionar la constitucionalidad de las leyes generales. La sentencia sentará de todos modos antecedentes valiosos de interpretación, por ejemplo, aclarando que la infraestructura es deber de las autoridades, y que la participación debe estar en la orientación de las inversiones, y no cargar con la definición técnica por parte de los comités de cada escuela. También se reconoce que no hubo propiamente consulta con los parámetros debidos… esa omisión es grave, y empobrece la ley, haciéndola excluyente en sus efectos pero también en su punto de partida mismo.

Muchas lecciones: que recurrir al Poder Judicial, aunque golpeado y por momentos amenazado desde la soberbia del Ejecutivo, es un contrapeso democrático que todas y todos debemos sostener. Que el Legislativo que se pliega al mandatario en turno desmerece su papel de representación popular, y acaba restringiendo derechos de aquellos a quienes juró defender. Que la verdadera participación debe ser permanente y desde la definición; es triste ver que después de más de 14 meses, autoridades educativas, de repente inspiradas por la visibilidad en época electoral y no por auténtico compromiso, ahora apresuran la apertura de planteles que antes –con negación cerril– dejaron caer; no probaron formas intermedias de presencia, y ahora quieren imponer un esquema “mitad y mitad, y viernes para los que van más rezagados” que es detestable en lo pedagógico y riesgoso en lo epidemiológico. No creen en la participación que no sea “les pedimos ayuda para financiar”; veloces para querer compensar lo que no cuidaron y lentos para dialogar y entender las críticas, para atender las propuestas estudiadas, para no poner las cosas en tono electoral y con operadores territoriales. La SEP sigue sin convocar, incumpliendo el artículo 145 de la Ley General de Educación, al Consejo Nacional de Participación Social. La participación de maestras y maestros está, con mucho, limitada a esperar con agobio que se reestablezcan las páginas web en las que deben capturar sus datos de calificaciones, o de aspiraciones a promoción. Ya es hora de exigir, con más fuerza, participar de verdad.

Fuente: https://profelandia.com/participar-de-verdad/

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Una generación de niños y niñas pornográficos

Por: Educación 3.0

El doctor en psicología clínica, sexólogo y escritor José Luis García asegura que algunos niños consumen pornografía a los 8 años, por lo que propone educar y capacitar en la sexualidad a menores.

En los últimos 30 años, Internet nos ha cambiado la vida, las relaciones y el tiempo libre, tanto a menores como a adultos. Se trata de un avance tecnológico sin igual, que ha desencadenado una transformación extraordinaria en la sociedad, pero también ha venido acompañada de riesgos de salud importantes que es preciso conocer.

La inmensa mayoría de los menores y jóvenes consumen pornografía, contenidos que, en su mayoría, presentan ciertas dosis de violencia. En España, algunos comienzan a los 8 años, otros incluso antes. Las niñas algo menos, pero en algunos países ya se están acercando en torno a los 16 años. Cualquiera que tenga un móvil con acceso a la red puede hacerlo, no solo en las webs específicas, sino que está presente en varias redes sociales y en ciertos videojuegos.

Posibles consecuencias

Un niño se sorprende antes el contenido de su móvil, sin vigilancia parental. - Una generación de niños y niñas pornográficos

Este consumo, a pesar de ser gratis, no es en balde: tiene consecuencias y algunas de ellas muy graves. Diferentes estudios científicos sugieren efectos tales como: adicción, hipersexualidad, alteraciones cerebrales, disfunciones sexuales, problemas de pareja, trastornos de la conducta, alteraciones de la sociabilidad, consumo de prostitución, riesgos reproductivos y de infecciones entre otros, pasando por el aprendizaje de un modelo de relaciones sexuales agresivos, inaceptable desde todo punto de vista, cuando nos referimos al porno violento.

Lo inquietante es el hecho, tan real como terrible y lamentable, de que niños y niñas se inicien en la sexualidad con ese modelo que ven en las pantallas de sus móviles, modelo que contribuye a configurar el concepto y el sentido de su sexualidad y de sus relaciones a partir de ese momento. El porno es el manual de instrucciones 3.0 de las primeras relaciones sexuales de muchos chicos y chicas.

“El porno es el manual de instrucciones 3.0 de las primeras relaciones sexuales de muchos chicos y chicas.”

Educación sexual

Ante esta situación, proponemos una capacitación específica de padres, madres y docentes, en base a diferentes temas prioritarios, contenidos que, luego, ellos van a aplicar en sus respectivos ámbitos con niños, niñas y jóvenes según su edad y necesidades. Se trataría de competir con los contenidos que ofrecen estos vídeos, de ahí que la finalidad de nuestra propuesta es que lleven a cabo una adecuada educación sexual que les permita hacer frente a esa vigorosa influencia de la industria pornográfica, ante la que se hallan, demasiado a menudo, sin vigilancia de ningún tipo.

En una sociedad hipersexual como la nuestra, la pornografía seguirá existiendo durante mucho tiempo y, en este momento, la formación es el único recurso realista que tenemos. En consecuencia, se propone educar y capacitar en la sexualidad a menores para que puedan hacer frente a los desafíos, y sus consecuencias, que plantea el consumo de pornografía en la sociedad actual, fenómeno de grandes implicaciones, muy complejas, que requiere una sólida formación.

Dado que las agresiones sexuales a mujeres y a niñas son un drama lacerante en nuestra sociedad, y que se ha señalado a la pornografía como un factor etiológico de este problema, esta propuesta educativa pivota sobre esta vinculación.

Fuente e Imagen: https://www.educaciontrespuntocero.com/opinion/una-generacion-de-ninos-y-ninas-pornograficos/

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España: Los institutos advierten de problemas de espacio para separar a los alumnos 1,2 metros

Europa/España/28-05-2021/Autora: Olga Esteban/Fuente: www.elcomercio.es

Los sindicatos ven con «inquietud» el aumento de ratios y piden mantener las contrataciones. La consejería guarda silencio por el momento.

«Estamos a favor de que vuelva la presencialidad, que es necesaria. Pero hay que tener los medios para hacerlo. El espacio va a ser un problema». Milagros Madiedo, presidenta de la Asociación de Directivos de Secundaria de Asturias, pone el foco en el que, para ellos, será el principal problema de las vuelta a las aulas de septiembre: la distancia de seguridad. Los ministerios de Educación Sanidad han aprobado que la distancia entre alumnos en Secundaria sea de 1,2 metros (en lugar de 1,5 metros, como ahora). Pero no será suficiente. «En algunos centros, especialmente en la zona central, no hay sitio para meter a los 25 alumnos en un aula con esa distancia». Y eso, advierte Madiedo, «tiene difícil solución». La única, si se descarta la semipresencialidad, será desdoblar unidades.

Por lo demás, los directores de Secundaria piden que el Principado mantenga a los docentes contratados como refuerzos este año, o incluso «a más», para mejorar la atención y paliar los déficits que se han producido este curso. Y recuerdan que no todo el profesorado está vacunado aún (a un alto porcentaje le falta la segunda dosis y algunos ni siquiera han recibido la primera inyección, dicen los sindicatos).

Por lo demás, las medidas aprobadas por el Gobierno y las comunidades no han convencido a la comunidad educativa. «Inquietud» y «decepción» son las sensaciones más repetidas tras confirmarse que las ratios en las aulas asturianas volverán a ser las anteriores a la pandemia: 23 alumnos (25 en la concertada) en Infantil; 25 en Primaria y Secundaria y 30 en Bachillerato (excepcionalmente se puede llegar a 27 y 33). Y eso, dice CC OO, es hablar de una «presencialidad ‘low cost’» y de optar por medidas «que no suponen inversión», lamenta Suatea, como las mascarillas y los grupos burbuja. Los profesores están molestos. Habían pedido mantener los grupos de 20 alumnos y los 754 puestos creados.

Pero por ahora, y aunque la Consejería de Educación guarda silencio, no parece que ninguna de las dos cosas vaya a producirse. Con una excepción que sigue sobre la mesa: la posibilidad de mantener los grupos pequeños hasta cuarto de Primaria. Eso obligaría a ciertos desdobles y a algunas contrataciones. «Es una irresponsabilidad», dice Borja Llorente, de CC OO. «No se pueden relajar las medidas», añade Gumersindo Rodríguez, de ANPE, preocupado como los demás por el hecho de que aún hay docentes sin vacunar. «Dan la espalda a los docentes», critica CSI.

De «agravios y deficiencias» habla UGT. «Volvemos a la vieja ‘anormalidad’», lamenta Suatea, que considera que no solo son necesarios esos 754 refuerzos, sino más. A eso se añade la petición que la ministra Celaá hizo para que se mantengan los contratos ‘extra’. La consejería insiste en que está ultimando el plan organizativo, con la prioridad de la presencialidad, el avance hacia «la máxima normalidad posible» y «la seguridad de la comunidad educativa», explica Carmen Suárez. Mientras, siguen las protestas contra la semipresencialidad. En Oviedo, varias esculturas y figuras aparecieron con carteles en los que se leía: «¿Cómo será ir a clase todos los días? Seguro que se aprende mucho».

La concertada, si bien comprende la flexibilización de las medidas por la vacunación y la evolución de la pandemia, considera necesario «que Educación facilite el mantenimiento de profesores adicionales que permitan responder a las necesidades de refuerzo educativo del alumnado que se haya visto más afectado por la situación ocasionada por la pandemia y que presenten carencias en el aprendizaje», explica Simón Cortina, de Escuelas Católicas.

Fuente e Imagen: https://www.elcomercio.es/asturias/institutos-advierten-problemas-espacio-separar-alumnos-20210521001259-ntvo.html

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