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El contexto familiar y social del alumno, potenciador o limitante para el aprendizaje

 Erica Franco Lavín.

En este año en que la pandemia provocó que las escuelas se cerraran y que fuera la  casa el centro de la actividad educativa de los estudiantes, quedó comprobada la influencia que ejerce el contexto familiar, la idiosincrasia y la cultura,  ejes trascendentales para despertar el interés, disposición y la actitud receptiva de niños, niñas y adolescentes para continuar estudiando a distancia.

Mucho se ha hablado de la desigualdad económica que existe en nuestro país. No ha sido lo mismo la educación a distancia para alumnos de clase media, que para los que se encuentran en un nivel de pobreza o alta marginación. También resaltan las diferencias entre espacios urbanos con servicios de señal de red e internet, y las comunidades rurales donde la comunicación por celular es limitada o inexistente.

Sin embargo, el deseo de continuar aprendiendo en casa también está vinculado a la percepción que tiene la familia con relación a la educación. Son los padres quienes a partir de la valorización que dan a la escuela, la importancia que otorgan al aprendizaje escolar, y de acuerdo a los valores promovidos y la jerarquización de intereses y necesidades surgidos en el seno familiar, los que conforman la personalidad y contribuyen en el diseño del proyecto de vida de sus hijos e hijas.

Por ello, a lo largo de la educación a distancia, las y los maestros han vivido miles de experiencias con sus estudiantes de diversa índole: existen aquellas donde los alumnos se encuentran en comunicación constante y demostraron su capacidad para sortear los obstáculos, siguen cumpliendo con sus actividades desde casa, han dedicado gran parte de su tiempo para llevar a cabo el trabajo escolar, se volvieron autodidácticas, independientes, utilizaron la contingencia para desarrollar sus habilidades digitales, diseñaron  estrategias  y se convirtieron en gestores de su propio aprendizaje.

No es de sorprender que detrás de cada buen estudiante, están los padres, hermanos, abuelos, tíos o tías; la familia en general que brindó el apoyo y destinó el tiempo y los recursos necesarios para que, a pesar de la pandemia, existiera una continuidad en el proceso enseñanza-aprendizaje. Fue en  el seno familiar donde se  desarrolló el sentido de responsabilidad y transformaron las dificultades en oportunidades; a pesar de no tener las condiciones económicas,  buscaron soluciones para que sus hijos e hijas mantuvieran el contacto con los docentes, compraron dispositivos móviles, crearon en su hogar un ambiente adecuado para que siguieran aprendiendo. Aun cuando no hubo recursos de la SEP para garantizar la equidad en la educación a distancia, fueron los padres quienes asumieron de manera responsable su papel de tutores en el acompañamiento del trabajo bajo esta modalidad.

De manera paralela se encuentra el otro lado de la moneda, las experiencias de alumnos que tuvieron a su alcance recursos económicos óptimos que les permitían disponer de equipos digitales y conexión a internet, tenían condiciones favorables para continuar estudiando y optaron por ausentarse;  el origen de una salida fácil a las adversidades  se encuentra, en  parte, en la concepción que existe sobre la escuela y la educación; considerada un complemento más que una base de formación, no se valora el sentido del aprendizaje escolar y se abandonan fácilmente las responsabilidades que corresponden  a los  alumnos y a los padres de familia.

A lo largo de estos meses en que se ha mantenido el aprendizaje en casa por la contingencia,  se reafirmó el trabajo constante con los alumnos que estando en clases presenciales ya destacaban como buenos estudiantes; después de una etapa  de reconfiguración del proceso de enseñanza-aprendizaje a distancia y digital, desarrollaron nuevas actitudes y desplegaron su capacidad de adaptación, superación y, sobre todo, participaron de manera activa en la conformación de un nuevo sistema de trabajo escolar.

Para el caso de los estudiantes ausentes, la tarea que las autoridades de la SEP delegaron  totalmente al maestro, fue buscar los mecanismos para contactar a esos alumnos y mantenerlos en el curso, algo que se convirtió en una tarea titánica, pues aun localizándolos, tanto estudiantes como padres, han demostrado que su interés ya no está centrado en el aprendizaje escolar, lo que se evidencia en la nula iniciativa que tienen para contactar o responder a los llamados  de  los maestros y la falta de entrega de actividades escolares para su revisión y retroalimentación.

En las políticas educativas y gubernamentales, los programas de apoyo para padres y alumnos se han centrado principalmente en un sistema de becas, pero ha faltado una concientización sobre la corresponsabilidad que existe de los beneficiarios con el sistema escolar y con   la educación de sus hijos e hijas, así también, la valorización de la escuela como eje de desarrollo, progreso y movilidad social.

Si el programa no contempla un compromiso real de padres y alumnos, si las familias no conciben a la escuela y a la educación como la posibilidad de alcanzar un mejor nivel de vida, si la triada maestro-alumno-padre de familia no camina hacia objetivos comunes, el proceso educativo se verá limitado, y la trasformación de nuestra sociedad seguirá siendo una tarea pendiente.

Fuente: https://profelandia.com/el-contexto-familiar-y-social-del-alumno-potenciador-o-limitante-para-el-aprendizaje/

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Reapertura de las escuelas. Tercera llamada…¡Comenzamos!

 Sergio Martínez Dunstan

Qué tiempos aquellos en que los deseos del Presidente en turno eran órdenes y se cumplían cabalmente. Las circunstancias cambiaron. Hoy, el titular del poder ejecutivo suplica el regreso a clases de manera presencial y nomás no le hacen caso. Durante el transcurso de lo que va del año ha lanzado al menos tres convocatorias sin lograr su cometido. ¿Por qué será? ¿cuáles son las razones? ¿quiénes se oponen a la reapertura de las escuelas? ¿el magisterio? ¿los padres de familia? El sindicato ya no es correa de transmisión como en épocas pasadas, no ata ni desata. Dejó de ser factor de gobernabilidad. ¿No ayudan porque no quieren o porque de plano no pueden? 

Primera llamada 

El cinco de enero hizo un llamado a los maestros y a las autoridades estatales de Campeche y Chiapas para reanudar las clases. Prometió vacunar a los maestros (https://bit.ly/38iCFn6). 

Segunda llamada 

El diecinueve de enero lo repitió: Estamos proponiendo al Gobierno de Campeche iniciar la vacunación a todo el personal de educación, más de veinte mil trabajadores, para que, a mediados de febrero o en la tercera semana a más tardar, se comiencen las clases presenciales (https://bit.ly/3caJ4Sp). 

Tercera llamada  

El cinco de marzo insistió: Quiero convocarlos para que sea Campeche el primer Estado en reiniciar las clases presenciales en los primeros días de abril al finalizar la vacunación de todos los adultos mayores contemplada para el período comprendido entre el nueve al veintitrés de marzo. Hay condiciones para hacerlo, ya no hay mucho contagio, dijo. Les pidió a todos, sobre todo a los padres de familia, la reapertura de las escuelas (https://bit.ly/3c57DQO).  

La puesta en escena: el guión. 

La SEP, en voz de su anterior titular, divulgó el protocolo correspondiente. El 21 de enero lo reiteró puntualmente.  

1. Establecimiento de los Comités Participativos de Salud Escolar. Tres Filtros de corresponsabilidad: la casa, la escuela y el salón de clases. 

2. Garantizar acceso a agua y jabón. 

3. Cuidado de los maestros en grupos de riesgo. La vacunación en orden prioritaria y la enfermedad del COVID 19 como riesgo de trabajo. 

4. Uso generalizado del cubrebocas. 

5. Sana distancia. El regreso, la entrada, permanencia y salida será de manera alternada con lugares fijos asignados.  

6. Educación bajo la modalidad mixta, presencial y a distancia.  

7. Maximizar el uso de espacios públicos.

8. Suspensión de cualquier tipo de ceremonias, cívicas y sociales. 

9. Detección temprana. Con un enfermo se cierra la escuela. 

10. Apoyo socioemocional para docentes y estudiantes.

11. Regreso voluntario a clases presenciales. Cambiará a verde hasta que el Consejo de Salubridad lo determine. La entidad federativa toma la decisión del momento y la forma de regresar a clases.   

Por otra parte, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) ha difundido dos publicaciones sobre el tema. El primero se titula “Marco para la reapertura de escuelas”. Considera que la interrupción de los servicios educativos tiene consecuencia graves para las economías y las sociedades. V. gr. el aumento de la desigualdad, el empeoramiento de los resultados sanitarios, la reducción de la cohesión social y un impacto severo en la capacidad de aprendizaje de los niños sobre todo para los más vulnerables. Sugiere contar con información crítica sobre la forma en cómo están haciendo frente a los cierres y la pandemia las escuelas, los maestros, los estudiantes, las comunidades. Hace énfasis en evaluar la mejor manera de apoyar el aprendizaje y el bienestar en cada contexto. En otras palabras, realizar un análisis de los beneficios y los riesgos. Recomienda considerar el financiamiento necesario para la reintegración de los marginados y aquellos que se encuentran fuera del sistema escolarizado, invertir en agua, saneamiento e higiene y centrarse en la recuperación para compensar el tiempo perdido.  

En otro texto, “Experiencia de reapertura de escuelas: 13 recomendaciones y acciones desde diversos países”, resume algunos conocimiento adquiridos durante los últimos meses en países tan diversos como Croacia, Perú, Nigeria, Corea del Sur, Guatemala y Austria. Con respecto al funcionamiento seguro de las escuelas subraya que se pueden aplicar con éxito protocolos de salud e higiene con la capacidad y los recursos suficientes. Por ejemplo, la construcción de aulas adicionales, la contratación de profesores para reducir el tamaño de las clases, entre otras. Sobre el bienestar y la protección, además de la comunicación oportuna señala el restablecimiento de una prestación regular. Las vacunas y la alimentación escolar pueden ayudar a que los y las niñas vuelvan a la escuela. En lo particular, destaco lo alusivo a poner foco en los aprendizajes: a).- la simplificación del programa de estudios y la adaptación del calendario escolar y b).- apoyar a los profesores, directores para implementar acciones remédiales y gestionar nuevas necesidades psicosociales. De igual manera, lo relativo a la atención de los más vulnerables en aras de la equidad. Entre otros, un financiamiento adicional para las escuelas y las comunidades más afectadas. 

Si de verdad el gobierno tuviera la firme convicción de reabrir las escuelas debiera ofrecer algo más que la vacunación a maestros. Quiero pensar que tienen un as bajo la manga. Lo peor que pudiera suceder es que sólo se base en el exceso de voluntarismo y no se haga acompañar de un proyecto bien pensado y mejor orquestado. Además del protocolo enunciado en párrafos anteriores, la autoridad educativa federal no ha dado a conocer plan alguno, o al menos lo desconozco. Lo que sí es evidente es la falta de coordinación entre las autoridades educativas federales y locales así como un silencio de las municipales para apoyar a las escuelas. Ni agua y jabón pueden garantizar. Y ni pensar en una partida presupuesta adicional para la construcción de aulas adicionales y la contratación de profesores para reducir el tamaño de las clases. Bueno, ni siquiera la focalización de las escuelas y estudiantes más vulnerables o al menos la simplificación del programa de estudios como lo sugiere la UNESCO. La mayor responsabilidad recae en los directores escolares, docentes y padres de familia. El derecho a la educación de calidad, o excelencia da lo mismo, con equidad está ausente de la propuesta gubernamental para el regreso a clases. Se pretende atender a todos por igual sin ofrecer recursos adicionales para quienes más lo necesitan.  

Carpe diem quam minimun credula postero


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Fuente e Imagen: https://profelandia.com/reapertura-de-la-escuelas-tercera-llamada-comenzamos/

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#8marzo: Cómo educar en igualdad desde el colegio

Por: ABC

Educar en igualdad desde el aula, el primer paso para romper el techo de cristal.

La igualdad de género es uno de los pilares sobre los que se basan los valores de nuestra sociedad. En los últimos años, son numerosos los avances que se han realizado para reducir la brecha de género. Sin embargo, los datos muestran que aún queda un largo camino por recorrer en términos de equidad, empezando por la brecha salarial, que hace que las mujeres en España continúen ganando un 17% menos que sus compañeros masculinos.

Para la mayoría de los padres, un objetivo importante en materia de educación es proporcionar a sus hijos los medios necesarios para que puedan estudiar aquello que les apasiona, dotándoles de la oportunidad de alcanzar sus metas profesionales. Sin embargo, y pese a que en el acceso a la educación sí se ha logrado la igualdad, las mujeres siguen encontrando más obstáculos en su camino al éxito profesional.

Un techo de cristal

A lo largo de su vida académica, los estudiantes van adoptando decisiones que enfocarán su futuro profesional. Es en los últimos cursos de educación secundaria cuando estas decisiones adquieren mayor relevancia, y en los que los alumnos comienzan a definir su perfil académico y profesional en función de sus habilidades, personalidad y aspiraciones.

Tradicionalmente han existido ramas del conocimiento que se han asociado a los hombres, como la ciencia, tecnología, ingeniería o matemáticas. Aunque actualmente esa línea se ha ido difuminando y cada vez son más las mujeres que se decantan por estos sectores, la realidad es que sólo el 12% de los graduados en carreras STEM (Science, Technology, Engineering and Mathematics) son mujeres, frente al 88% de hombres 2.

En cambio, son otros muchos los sectores en los que las mujeres continúan siendo predominantes, como sucede con la enfermería. Según datos del INE en 2019, el 84,2 % de las enfermeras en España son mujeres, frente a un 15,8% de hombres en la profesión. Algo similar sucede en el ámbito educativo, donde dos de cada tres profesionales (66,5%) son mujeres. Una tendencia que se ha mantenido durante décadas y sólo desde la incorporación de la mujer al mercado laboral ha ido paulatinamente modificándose.

Sin embargo, lo más llamativo no es la aparente «disparidad» en determinadas disciplinas, sino el evidente «techo de cristal» que impide que las mujeres lleguen en igualdad de condiciones con sus compañeros a puestos de responsabilidad y gestión. Solo uno de cada cuatro miembros de un consejo de administración en las empresas españolas son mujeres (27%) 3, y si hablamos de la administración pública la diferencia es aún más evidente. De los veintisiete Estados que conforman la Unión Europea, sólo tres (el 11,1%) 4 cuentan con una mujer al frente del Gobierno.

Por todo ello, es innegable que una educación en valores como la igualdad o la equidad aún hoy continúa siendo relevante. Y aunque cada vez hay más fechas señaladas en el calendario, como el Día Mundial de las Escritoras el 19 de octubre, el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia el 11 de febrero, o este 8 de marzo el Día Internacional de la Mujer, estas han de ser una inspiración para el día a díay no convertirse en hechos aislados.

«Es importante trabajar desde la infancia en la eliminación de los estereotipos relacionados con el género y, por consiguiente, prevenir situaciones de discriminación sexista en el futuro. Esta es una de las claves de la coeducación. Debe estar presente en nuestra práctica docente y en nuestras situaciones de aprendizaje y de convivencia, envolviendo todo el sistema educativo, para así, poder transferirlo a la sociedad», explica Ana Herrero, psicóloga y coordinadora del departamento de Orientación del grupo Brains International Schools.

¿Cómo educar en igualdad?

El entorno educativo y el familiar son igual de importantes en el objetivo de educar en materia de igualdad. Cada vez son más los centros educativos que destacan la Educación en Valores como una parte esencial de su currículo formativo. Sin embargo, las actividades centradas en este propósito no siempre son suficientes y es necesario mantener el objetivo tanto en las asignaturas como en los distintos ambientes educativos que abarcan desde el recreo hasta las actividades extraescolares:

Igualdad de oportunidades: para fomentar la adquisición de estos valores mediante la educación es imprescindible mostrar a los niños y niñas la importancia de la diversidad como riqueza: destacar que todos tenemos algo que nos distingue y nos hace especiales sirve para introducir el concepto de igualdad de oportunidades. Aunque seamos diferentes y únicos, todos tenemos los mismos derechos y merecemos tratos igualitarios.

Inteligencia emocional y pensamiento crítico: aprendemos de forma inconsciente en la infancia y la adolescencia cómo debemos ser y comportarnos en función de nuestro sexo. Para educar en igualdad tenemos que ayudarles a identificar y poner en cuestión los estereotipos culturales asociados a lo masculino y lo femenino, que nos limitan en la expresión de la afectividad, el comportamiento o el desarrollo académico o profesional. Para ello será necesario ayudarles a comprender tanto sus propias emociones como las de los demás, identificar conductas o actitudes sexistas o de discriminación y aprender a gestionarlas.

Educación en Valores: La educación en valores como la búsqueda de la justicia, la solidaridad, la integridad o la tolerancia, es fundamental para generar actitudes y comportamientos respetuosos tanto hacia los demás como hacia uno mismo, eliminando las barreras que nos limitan, no solo por cuestión de género, sino por cualquier otra circunstancia o condición personal.

Actividades temáticas en grupo: Es importante reforzar los currículos de las actuales asignaturas y reconocer las aportaciones a la sociedad realizadas por importantes mujeres a lo largo de la Historia. Conocer el trabajo de Marie Curie o Lisa Meitner a través de cómics de Mujeres Científicas o un escape rooms, o la relevancia de Inés Suárez y otras mujeres españolas en la conquista y colonización de América en el ciclo “No fueron solos”, son algunas de las actividades que se realizarán en Brains International Schools durante el próximo 8 de marzo, que permiten romper barreras.

Para conseguir este objetivo «es importante enmarcar las actividades relacionadas con la igualdad de género dentro del currículo de las distintas materias y en todas las etapas. Además, debemos ayudarnos de actividades complementarias y de profesionales expertos en temas de igualdad a través de talleres y charlas adaptadas a las edades de nuestro alumnado. Por ejemplo, en el programa Brains in Balance promovemos actividades de reflexión y sensibilización sobre el papel de la mujer en diferentes carreras profesionales, en distintas culturas, en la ciencia, en los mitos o la historia, así como talleres para poder identificar actitudes sexistas o cómo proponer soluciones a la desigualdad de género«, concluye Ana Herrero.

Educación en valores

En el colegio Brains, la educación en valores «es la base para formar a nuestros alumnos en competencias para la vida, para tener una buena vida. Nuestros Programas de Inteligencia Emocional y de Educación en Valores y nuestro Plan de Convivencia están enfocados en formar personas responsables y comprometidas, tolerantes y solidarias, desarrollando las competencias emocionales y sociales necesarias para alcanzar un alto nivel de bienestar personal, sobre la base del respeto a uno mismo, al otro y al entorno».

Fuente e Imagen: https://www.abc.es/familia/educacion/abci-8marzo-como-educar-igualdad-desde-colegio-202103081039_noticia.html

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México: La mexicana UNAM se encuentra entre las 100 mejores universidades del mundo

América del Norte/México/12-03-2021/Autor(a) y Fuente: Spanish. xinhuanet. com

MÉXICO, 4 mar (Xinhua) — La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la más importante del país, se encuentra entre las 100 mejores universidades del mundo, informó hoy jueves la casa de estudios.

De acuerdo con el QS World University Rankings by Subject 2021, citado por la UNAM, este año se evaluó a más de 5.000 instituciones de educación superior.

Para elaborar este listado se evalúa la reputación de las universidades entre académicos y empleadores, la proporción de estudiantes y profesores internacionales.

También se evalúa el impacto de la investigación que realizan con base en las citas por artículo y el índice h, que se obtiene de la base de datos Scopus (especializada en información científica, técnica, ciencias médicas y sociales; incluye artes y humanidades).

El ranking está encabezado por cuatro instituciones de la Unión Americana: el Instituto Tecnológico de Massachusetts, la Universidad Stanford, la Universidad de Harvard y el Instituto Tecnológico de California, así como por la Universidad de Oxford, Inglaterra.

La UNAM también se ubica en el sitio 24 del mundo, en el rubro de Artes y Humanidades.

Además, en las áreas de Ingeniería y Tecnología, así como en Ciencias Naturales, la máxima casa de estudios de México logró la posición 92.

La UNAM es una universidad pública que cuenta con una matrícula de alrededor de 350.000 estudiantes y 40.000 profesores.

Los premios Nobel en México Alfonso García Robles (de la Paz, 1982), Octavio Paz (de Literatura, 1990) y Mario Molina (de Química, 1995) estudiaron en esta universidad, considerada la más grande de América Latina.

Fuente e Imagen: http://spanish.xinhuanet.com/2021-03/05/c_139786334.htm

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China: Primer día de nuevo semestre de escuelas primarias y secundarias en Xi’an

Asia/China/12-03-2021/Autor(a) y Fuente: Spanish. xinhuanet. com

XI’AN, 1 marzo, 2021 (Xinhua) — Estudiantes muestran las tarjetas de deseos que recibieron en la Escuela Primaria Experimental en el distrito de Beilin, en Xi’an, en la provincia de Shaanxi, en el noroeste de China, el 1 de marzo de 2021. El lunes marca el primer día de un nuevo semestre para las escuelas primarias y secundarias en Xi’an. Los estudiantes en la Escuela Primaria Experimental en el distrito de Beilin fueron recibidos con tarjetas de deseos especiales de sus maestros, prometiéndoles realizar uno de sus deseos en el nuevo semestre, incluyendo el izamiento de la bandera nacional, almorzar con el director de escuela, abrazar a su profesor favorito, saltarse la tarea una vez y muchos más. (Xinhua/Liu Xiao)

XI’AN, 1 marzo, 2021 (Xinhua) — Un maestro entrega tarjetas de deseos a sus estudiantes en la Escuela Primaria Experimental en el distrito de Beilin, en Xi’an, en la provincia de Shaanxi, en el noroeste de China, el 1 de marzo de 2021. El lunes marca el primer día de un nuevo semestre para las escuelas primarias y secundarias en Xi’an. Los estudiantes en la Escuela Primaria Experimental en el distrito de Beilin fueron recibidos con tarjetas de deseos especiales de sus maestros, prometiéndoles realizar uno de sus deseos en el nuevo semestre, incluyendo el izamiento de la bandera nacional, almorzar con el director de escuela, abrazar a su profesor favorito, saltarse la tarea una vez y muchos más. (Xinhua/Liu Xiao)

XI’AN, 1 marzo, 2021 (Xinhua) — Estudiantes muestran las tarjetas de deseos que recibieron en la Escuela Primaria Experimental en el distrito de Beilin, en Xi’an, en la provincia de Shaanxi, en el noroeste de China, el 1 de marzo de 2021. El lunes marca el primer día de un nuevo semestre para las escuelas primarias y secundarias en Xi’an. Los estudiantes en la Escuela Primaria Experimental en el distrito de Beilin fueron recibidos con tarjetas de deseos especiales de sus maestros, prometiéndoles realizar uno de sus deseos en el nuevo semestre, incluyendo el izamiento de la bandera nacional, almorzar con el director de escuela, abrazar a su profesor favorito, saltarse la tarea una vez y muchos más. (Xinhua/Liu Xiao)

XI’AN, 1 marzo, 2021 (Xinhua) — Maestros entregan tarjetas de deseos a sus estudiantes en la Escuela Primaria Experimental en el distrito de Beilin, en Xi’an, en la provincia de Shaanxi, en el noroeste de China, el 1 de marzo de 2021. El lunes marca el primer día de un nuevo semestre para las escuelas primarias y secundarias en Xi’an. Los estudiantes en la Escuela Primaria Experimental en el distrito de Beilin fueron recibidos con tarjetas de deseos especiales de sus maestros, prometiéndoles realizar uno de sus deseos en el nuevo semestre, incluyendo el izamiento de la bandera nacional, almorzar con el director de escuela, abrazar a su profesor favorito, saltarse la tarea una vez y muchos más. (Xinhua/Liu Xiao)

Fuente e Imagen: http://spanish.xinhuanet.com/photo/2021-03/03/c_139776926.htm

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Libro (PDF): El estado de la educación : estudios sobre políticas, programas y burocracias del sector

Reseña: CLACSO

El mejoramiento de la escuela pública es un reto de primer orden para el desarrollo nacional; avanzar en este sentido requiere de un adecuado balance entre propuestas pedagógicas pertinentes y una gestión estatal eficiente. ¿Cuáles son los problemas que enfrenta la implementación de programas educativos?, ¿en qué nivel de la jerarquía estatal se diluyen o se traban las decisiones y acciones? Este libro analiza el Estado realmente existente en el sector educación, presenta variada evidencia de las limitaciones que derivan de la debilidad institucional y plantea argumentos clave en favor de una reforma profunda del aparato estatal.

 

Autor/a:                               Belaunde, Carolina de –  González, Natalia –   Montero, Carmen –  Eguren, Mariana –   Uccelli Labarthe, Francesca –   Tanaka, Martín 
Editorial/Editor: IEP
Año de publicación:  2009

 

País (es):  Perú
Idioma: Español
ISBN : 978-9972-51-236-0
Descarga:   Libro (PDF): El estado de la educación : estudios sobre políticas, programas y burocracias del sector
Fuente e imagen:

 

http://biblioteca.clacso.edu.ar/
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¿Nuestra forma de hablar es discriminatoria? El lenguaje inclusivo como mecanismo para la restauración de nuestro sistema educativo

Por: Paola Villafuerte

El proceso de reeducación necesario para transformar nuestra manera de comunicarnos generaría herramientas imprescindibles para la construcción de aulas e instituciones inclusivas.

Nuestras sociedades son estructuras vivas que se mueven y funcionan a través de la diversidad de quienes la componen: las personas. Esta diversidad existe en factores como nuestro origen, nacionalidad, género, color de piel, sexualidad y opiniones. Es únicamente desde la configuración de mecanismos reflejantes de estos ejes que se le abre espacio a visualizar la pluralidad que nos sitúa como personas en el mundo; uno de estos mecanismos fundamentales es el lenguaje.

Las relaciones sociales encuentran su lugar de representación justo en un sistema que comparte su complejidad y cambios constantes. En este sentido, la lengua puede reflejar agentes positivos, como la diversidad, pero entonces también es capaz de reflejar la discriminación y segregación aún latentes en nuestros espacios.

La guía del uso del lenguaje inclusivo, realizada por el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia de la Ciudad de México, DIF CDMX, explica que es a partir de nuestro sistema de comunicación que  “aprendemos a nombrar el mundo en función de los valores construidos en la sociedad, […] y dependiendo de cómo se use puede dignificar, denostar o invisibilizar, generando prejuicios, estigmas y estereotipos”. Entonces, la resignificación de una herramienta tan poderosa –y peligrosa– como la lengua, “conlleva una transformación en la construcción social de los conceptos y en la generalización de una cultura de trato igualitario”.

Este proceso se plantea desde la validación de una comunicación inclusiva, pero un acercamiento a esta alternativa tan necesaria requiere primero la identificación de aquellos usos del lenguaje que perpetúan conductas dañinas.

Entonces, ¿nuestra forma de hablar es discriminatoria?

Como mencionamos, la lengua es una estructura que refleja las características de quienes la usan, por lo tanto, es un ente vivo, sujeto a un contexto social, político, geográfico y generacional. Al adecuarse a las necesidades de sus hablantes, su uso es consecuentemente también herramienta de aplicación en ciertos ejercicios de poder que son todavía visibles en nuestra sociedad.

Cuando la representación de todas las personas se realiza a través del nombramiento de una sola parte de la población, se valida la existencia de una figura jerarquizada. Esta termina por permear la manera en la que decidimos conducirnos hacia las personas. Si desde las bases del aprendizaje se excluye la pluralidad de nuestra sociedad, entonces existe un problema. Andrea Lagneaux, en su trabajo, lenguaje inclusivo en las aulas: problematización, disputas e inclusión, cita a Paulo Freire quien mencionaba: ”Si todas las personas aquí reunidas fueran mujeres pero apareciera un solo hombre, yo debería decir «todos ustedes» y no, «todas ustedes». Esto, que parece una cuestión de gramática, obviamente no lo es. Es ideología”.

La propuesta de un uso de la lengua que legitime la existencia de todas las personas que conforman nuestros espacios, incomoda justo porque cuestiona estructuras que parecían no-cuestionables. Lo cierto es que se debe validar su existencia; el lenguaje inclusivo está siendo utilizado y se ha introducido no sólo la conversación habitual, sino también al discurso en la academia. Es en el contexto de una Latinoamérica actual que las redes sociales testifican una reforma transversal en nuestro “paradigma sociopolítico, económico y cultural”, como explica Lagneaux, y estos cambios salen a la superficie también en cómo los hablantes deciden manejar el lenguaje.

La lengua como postura política

Los textos se conectan a la sociedad por medio de la ideología que el autor o autora deposita en ellos, es decir, son construcciones que expresan subjetividades, formas de ver el mundo; que poseen a su vez, su propio contexto socioeconómico y cultural determinado.  “Así mismo todo contexto incide en las realidades, experiencias de vida y representaciones sociales que poseen lxs autores”, dice Andrea Lagneaux. Es en este sentido que el lenguaje es portador de dispositivos de poder, y aquellos que poseen este mismo poder no se enfrentan al inconveniente de percibirse invisibles.

El desconocimiento de la existencia de este poder “lleva a reproducir un discurso que configura la realidad desde una sola mirada, marginando la posibilidad -en este caso- de cuestionar la masculinización del lenguaje”, como Silvia Castillo y Simona Mayo afirman en su artículo. Decidir activamente reformular nuestro discurso en un intento por abogar en pro de la representación de las minorías, es indiscutiblemente una postura política.

Aclaremos que el lenguaje no es la realidad, sino que la representa –y configura–. Colocar una interrupción consciente de preceptos perjudiciales que podrían llegar a infiltrarse en esta representación, se plantea como el objetivo del lenguaje inclusivo. Y en “su uso está implicada la identidad de las personas”, mencionan Castillo y Mayo.

El estigma hacia el lenguaje inclusivo

Uno de los estigmas relacionados a esta propuesta, es la impresión de una degradación en el lenguaje. Esta noción parte de entender que tales reformas en la manera que nos comunicamos atentan contra la belleza y naturaleza de nuestro idioma; en este juicio, la lengua se percibe como una estructura ajena y rígida hacia nuestros cambios socioculturales. Aplicar restricciones como estas, contradice los claros movimientos que cualquier lengua –entendida como un fenómeno– debe atravesar para mantenerse práctica y congruente a su contexto.

La lengua es una estructura que refleja las características de quienes la usan, por lo tanto, es un ente vivo, sujeto a un contexto social, político, geográfico y generacional.

Nuestro lenguaje está conectado y es inevitablemente “sensible a cambios extralingüísticos”. Intentar realizar las funciones comunicativas de ahora utilizando, por ejemplo, el castellano del Medioevo resultaría bastante problemático y hasta obstaculizante. A través del fenómeno de la lengua podemos visualizar de una forma más clara los procesos sociales que fueron los catalizadores de nuevas reformas en su estructura.

Además de esta concepción, surgen otros cuestionamientos desde la observación lingüística en una postura disidente. Al entender la función de la lengua sólo como un medio comunicativo, se cuestiona si realmente posee tintes ideológicos por su cuenta. Desde esta percepción, los sesgos no son inherentes al lenguaje, y este “no se concibe como un espacio de disputa de derechos sociales”. Aquí se esperaría que una vez la realidad sea distinta, el contexto por su cuenta pueda cambiar el significado de las palabras sin alterar su estructura.

Sin embargo, la naturaleza de la lengua no reside sólo como una herramienta, puesto que este “hace pensamiento, se piensa cuando se habla y, al mismo tiempo, representa y construye realidad. Es el sentido y medio central mediante el cual entendemos el mundo y construimos la cultura”, afirman Castillo y Mayo. Por lo tanto, otorgarle al lenguaje un oficio tan aislado de nuestros procesos sociales, termina por fosilizarlo.

Asimismo, se cuestiona la propuesta de desdoblamiento en el habla. En esta se explica que, en lugar de referirnos a un cuerpo estudiantil con un genérico masculino como «los estudiantes», mencionemos a «las y los estudiantes» en una práctica para validar a la otredad. El cuestionamiento a esta elección, sostiene que existe una confusión “entre el género –plano gramatical- y el sexo, perteneciente a la realidad”, como María Márquez Guerrero, explica en su destacado artículo: Bases epistemológicas del debate sobre el sexismo lingüístico.

El lenguaje es portador de dispositivos de poder, y aquellos que lo poseen no se enfrentan al inconveniente de percibirse invisibles.

Entonces, bajo este argumento se sugiere que el género masculinizado del plano gramatical tiene funciones únicamente clasificadoras, y no posee conexión alguna con nuestro contexto social (igualmente masculinizado). Además, se afirma que este desdoblamiento se antepone a la Máxima de Cantidad de Grice, principio lingüístico que explica que no es necesario otorgar más información de la necesaria en un proceso comunicativo.

No obstante, tanto el sistema como su estructura no pueden ser indiferentes al espacio donde se desempeñan. A este aspecto se le une que la existencia del masculino como genérico posee un factor de ambigüedad imposible de ignorar. Como Márquez Guerrero comenta, en el momento de la historia donde aquellos considerados ciudadanos eran únicamente los varones blancos, la palabra predilecta para dirigirse a ellos era «hombres». Una vez la participación de la mujer en la vida pública es validada, esta palabra realiza lo conocido como “salto semántico”, y entonces se le comienza a atribuir un valor genérico. Es decir, a partir de ahí, «hombres» comienza a hacer referencia a todas y todos.

Sin embargo, aún la palabra «hombres» podría ejercer la función de hacer un nombramiento exclusivo de varones. “Cuando se habla de «los hombres», los varones siempre tienen certeza de estar incluidos, como colectivo masculino o como universal humano al que así representan”, dice Lagneaux.

A partir de esta ambigüedad, Márquez Guerrero explica que “se identifica a la especie humana con el conjunto de los varones y, como consecuencia, se da como algo natural la ausencia de mujeres”. En este uso, se vuelve irrelevante siquiera mencionar la distinción entre el uso de «hombres» con un valor genérico o específico, puesto que se convierte “al varón en paradigma, centro y medida de todas las cosas”.

El proceso para extraer esta facultad del masculino genérico para nombrarlo todo, es como cualquier otro, paulatino. Pero mientras sucede, las minorías tienen derecho a utilizar recursos que les permitan verse presentes dentro de la lengua que utilizan, incluso si estos recursos atentan contra las máximas de cantidad. Esta importancia resalta sobre la necesidad de una economía del lenguaje.

Es trascendental igualmente, cuestionarnos acerca del papel que fungen instituciones como la Real Academia Española (RAE). Recordemos que quienes son dueños de la lengua, son únicamente las personas, por lo tanto, ni los diccionarios, ni las academias, rigen o estipulan reglas para su uso. Su trabajo radica en analizar los cambios en este sistema y las elecciones de uso que facilitan el proceso comunicativo. Y como cualquier otra institución también pueden tener posturas debatibles. Castillo y Mayo preguntan, “¿cómo nos sintonizamos con quienes poseen la regla, la norma, desde lo teórico; ¿cómo alinearse por ejemplo con la RAE si en 2017 definía al sexo débil como el conjunto de mujeres?”

“Cuando se habla de «los hombres», los varones siempre tienen certeza de estar incluidos, como colectivo masculino o como universal humano al que así representan”.

Ciertamente, el camino por recorrer hacia una equidad entre aquellos en posiciones privilegiadas y las minorías, no se acortará de manera inmediata por ciertos cambios en nuestra forma de hablar. Pero definitivamente sí contribuye a un debate en torno a sistemas necesitados de reformas a la par de los cambios que nuestra sociedad está viviendo.

Guía para un lenguaje inclusivo

A este proceso se han unido distintas entidades institucionales y gubernamentales para crear proyectos que fomenten un uso crítico de nuestro lenguaje. En marzo de 2019, por ejemplo, el Consejo de Europa aprobó un informe que detalla recomendaciones específicas para combatir el sexismo. El documento aborda cómo ciertas prácticas cotidianas contribuyen a perpetuar espacios inseguros para la mujer, tales como la producción sesgada de contenidos en redes sociales y publicidad.

Igualmente, en Barcelona, la Guía de Comunicación Inclusiva, ofrece herramientas cruciales para realizar transformaciones transversales en la forma en la que nos comunicamos. Este documento otorga información bastante relevante acerca de porqué utilizar el lenguaje inclusivo y lo que esto representa para las minorías. Se divide en estos temas: racismo, género y LGBTI, personas con discapacidad y salud mental. En cada una de las categorías se abordan concepciones erróneas y a partir de ahí plantean alternativas de comunicación. En general, se invita a abandonar formas de expresarnos que provienen desde el etnocentrismo, androcentrismo, colonialidad y sexismo. Algunos de los ejemplos otorgados son los siguientes:

Guía de Comunicación Inclusiva  del Ayuntamiento de Barcelona, España.

Guía de Comunicación Inclusiva del Ayuntamiento de Barcelona, España.

Guía de Comunicación Inclusiva  del Ayuntamiento de Barcelona, España.

Guía de Comunicación Inclusiva del Ayuntamiento de Barcelona, España.

Por otro lado, en nuestro país la diversidad étnico-racial constituye un fundamento esencial de nuestras sociedades. Sin embargo, según la Encuesta Nacional sobre Discriminación (ENADIS) 2017, “el 20.2 % de la población de 18 años y más declaró haber sido discriminada en el último año por alguna característica o condición personal”. Traer a discusión un cambio en nuestra manera de comunicarnos, es indudablemente una postura necesaria para hacer frente a estas cifras alarmantes.

La guía del uso del lenguaje inclusivo, realizada por el DIF CDMX, ofrece también ejemplos para modificar expresiones dañinas en un contexto donde el racismo aparece como problemática inadvertida:

Guia_lenguaje_inclusivo3.png

Lo que el lenguaje inclusivo significa para la educación

Para que la norma en las instituciones educativas sea desafiada, se requiere de un cambio transversal que atraviese el sistema docente y la currícula. Este reside no sólo en la integración de contenidos que aborden la equidad como cimiento del aprendizaje, sino de un uso del lenguaje subversivo.

Aquí se implica un proceso de reeducación constante no sólo en el alumnado, sino también en los directivos; “un esfuerzo por volver a aprender cómo nos dirigimos a mujeres y a hombres en la vida cotidiana”, como menciona el Manual de comunicación no sexista, del Instituto Nacional de las Mujeres. Los estudiantes pertenecientes a minorías, a grupos étnico-raciales diversos, de identidades u opiniones diferentes, tienen derecho a verse contenidos en el lenguaje que utilizan, y más aún en un contexto donde la propia representación es decisiva para un desarrollo integral del conocimiento.

La docencia tiene la obligación de plantear preguntas esenciales acerca de la normatividad desde la cual entendemos al mundo. Aún conociendo que las penalizaciones en puntuación dentro de contextos académicos rígidos son aún una práctica común, el desarrollo de esta herramienta es indiscutible. Un lenguaje que haga visible una carencia de inclusividad ofrece las herramientas justas para hacer del estudiantado una figura activa dentro de este proceso tan incómodo como necesario.

Fuente e imagen: https://observatorio.tec.mx/edu-news/guia-de-lenguaje-inclusivo

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