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Incierto regreso a clases en las aulas en El Salvador, dicen profesores

América Central/El Salvador/20-12-2020/Autor(a) y Fuente: www.elsalvador.com

En las escuelas públicas no solo están preocupados por el nivel de contagios sino por la disponibilidad de recursos.-

Gremiales y especialistas del sector educativo apuntan que, frente a la debilidad del sistema educativo nacional y el actual comportamiento de la pandemia, es poco probable que la totalidad de escuelas estén listas para retomar la actividad académica semipresencial durante las primeras semanas del primer trimestre 2021; tampoco lo ve como algo conveniente.

Daniel Rodríguez, secretario general de Simeduco, explica que si bien el Ministerio de Educación (MINED) abrió el 7 de diciembre el portal en línea “Crecer Juntos”, para que todas las instituciones educativas se registren, de cara a obtener aval de regreso a clases presenciales, es un hecho que la mayoría no tiene instalaciones ni recursos adecuados.

“Yo estoy seguro que muchos centros escolares no calificarían (a los requisitos establecidos) por las condiciones que tienen, pero como usted sabe que en nuestro país siempre han utilizado los datos solo para llenar requisitos, posiblemente para no recibir críticas como gobierno, como lo han hecho otros gobiernos de turno, pues muchas veces pasan los procesos”, matizó.

Ante esto considera que el MINED debe valorar muy bien el regreso, sobre todo ante los reportes de que los casos de COVID-19 van a la alza.

En la circular No. 23, la última emitida por el MINED, la ministra de Educación, Carla Hananía de Varela, deja claro que aunque los centros de enseñanza oficiales logren permiso para retornar siempre deberán esperar el llamado que hagan los titulares.

“En las escuelas lo que vamos a hacer es digamos la separación de pupitres (como parte del protocolo) pero eso no genera condiciones (suficientes), como en otros países en donde para recibir a los estudiantes han puesto separadores de acrílico con la finalidad de que no haya contagio del COVID”, explica.

Rodríguez, quien funge como director en un centro escolar de Panchimalco, San Salvador, destaca que incluso hay escuelas que no calificarían no solo porque no tienen infraestructura adecuada, sino porque además carecen de acceso a agua potable y el equipo necesario para evitar contagios masivos.

El docente afirma que en su escuela están haciendo todo hasta lo imposible para cubrir lo que se les está pidiendo en la plataforma, de ahí que esperan que no haya retraso y en enero tengan claro si cumplen los requisitos y cómo va a ser el proceso, sobre todo porque eso implicará una inversión.

Según explica, en su escuela solo han podido destinar $350.00 para comprar insumos que se requieren para poner en marcha los protocolos de bioseguridad, pero han tenido que asignar menos fondos para otras necesidades de mejora de las instalaciones, así como la compra de material didáctico.

Óscar Martínez, secretario general de la gremial SEDESA, sostiene que el punto clave está en que les depositen a las escuelas el bono de operación y funcionamiento en tiempo.

Martínez, también director del Centro Escolar Anselma Sánchez de Mancía, de El Congo, Santa Ana, subraya que ellos han recibido ya el segundo depósito de presupuesto de operación de este año pero de ahí tendrán que comprar recursos para 22 secciones, entre alcohol gel, mascarillas por aquello de que algún estudiante no lleve, lejía, bandeja con alfombra, termómetros.

“No considero oportuno que vuelvan en enero los niños, ni en grupos, ni divididos, ni semipresencial y virtual, que un grupo va a ir un mes, que un grupo otro mes”, señala el representante de SEDESA.

El profesor Hugo Canjura, director del Instituto Nacional Francisco Menéndez (Inframen), manifestó que en esa institución, con la asistencia de una enfermera y cinco médicos que laboran como docentes del bachillerato en salud ya elaboraron el protocolo para cuando el MINED de aval para retornar a clases, pero están esperando el presupuesto para la adquisición de los recursos, en lo que han calculado tendrán que invertir cerca de $500.00 mensuales.

En el caso del Inframen ya tienen planificado que 50 % de la atención de los alumnos será virtual y el otro 50 % presencial, pero están a la expectativa de cómo se comporte la pandemia.

“Nosotros les dijimos a los compañeros dependiendo cómo se comporta la pandemia, así es como vamos a actuar”, añadió Canjura. Eso, según indicó, implica que si ven incremento y ven que Educación no reacciona pronto le pedirán la autorización para trabajar totalmente virtual.

Paz Zetino Gutiérrez, secretario general de Bases Magisteriales, señaló que como no se puede tener certeza si todas las escuelas públicas cuentan con los recursos necesarios y suficientes, es necesario que el MINED y el Ministerio de Salud suscriban un mecanismo de colaboración para que este último se los provea, especialmente los aparatos para la toma de temperatura, alcohol gel y desinfectantes que requerirán en grandes cantidades.

El especialista educativo, Óscar Picardo Joao, ve poco probable que las escuelas estén listas para un temprano retorno a clases en el 2021, ni tampoco que la situación de contagios esté controlada como para que eso pueda suceder.

“Ni están preparados y el contagio será significativo en enero” apunta Picardo Joao, en alusión a que en la actualidad hay una sobre exposición de la gente en centros comerciales, reuniones de todo tipo, eventos masivos.

Javier Hernández Amaya, presidente de la Asociación de Colegios Privados (Acpes) no descarta que el regreso a clases semipresenciales se vea dificultado por el aumento de casos: “Ya hemos previsto que esto pueda suceder, por lo cual hemos promovido que los padres de familia acepten el inicio de las primeras diez semanas del año escolar 100 % virtual; es la oferta que le estamos haciendo al matricular al estudiante”.

Hernández Amaya, quien también se desempeña en el sector público, sostiene que de igual forma ve complicado el retorno en las escuelas oficiales, porque eso depende del tema financiero y del hecho que la curva epidemiológica de contagios sigue subiendo.

Fuente e Imagen: https://www.elsalvador.com/eldiariodehoy/regreso-a-clases-ministerio-de-educacion/786993/2020/

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Reabren escuelas en Katmandú, Nepal

Asia/Nepal/20-12-2020/Autor(a) y Fuente: Spanish. xinhuanet. com

KATMANDU, 11 diciembre, 2020 (Xinhua) — Un empleado médico verifica la temperatura corporal de una estudiante en una escuela en Katmandú, Nepal, el 11 de diciembre de 2020. Las escuelas en distintas municipalidades de Katmandú reabrieron recientemente después de meses de cierre. (Xinhua/Sulav Shrestha)

KATMANDU, 11 diciembre, 2020 (Xinhua) — Estudiantes portan caretas y mascarillas mientras asisten a una clase en una escuela en Katmandú, Nepal, el 11 de diciembre de 2020. Las escuelas en distintas municipalidades de Katmandú reabrieron recientemente después de meses de cierre. (Xinhua/Sulav Shrestha)

 KATMANDU, 11 diciembre, 2020 (Xinhua) — Un empleado médico verifica la condición de salud de una estudiante en una escuela en Katmandú, Nepal, el 11 de diciembre de 2020. Las escuelas en distintas municipalidades de Katmandú reabrieron recientemente después de meses de cierre. (Xinhua/Sulav Shrestha)

 KATMANDU, 11 diciembre, 2020 (Xinhua) — Estudiantes portan caretas y mascarillas mientras asisten a una clase en una escuela en Katmandú, Nepal, el 11 de diciembre de 2020. Las escuelas en distintas municipalidades de Katmandú reabrieron recientemente después de meses de cierre. (Xinhua/Sulav Shrestha)

KATMANDU, 11 diciembre, 2020 (Xinhua) — Un empleado médico verifica la temperatura corporal de una estudiante en una escuela en Katmandú, Nepal, el 11 de diciembre de 2020. Las escuelas en distintas municipalidades de Katmandú reabrieron recientemente después de meses de cierre. (Xinhua/Sulav Shrestha)

Fuente e Imagen: http://spanish.xinhuanet.com/photo/2020-12/14/c_139583776.htm

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Ecuador: En Quito, uno de cada cinco trabajadores informales tiene estudios superiores

América del Sur/Ecuador/20-12-2020/Autor(a) y Fuente: lahora.com.ec

La precariedad laboral aumentó con la pandemia. Se estima que solo el 5% recibió el bono de emergencia.

A través de un foro virtual la Organización Internacional del Trabajo (OIT), y el Grupo Faro mostraron los resultados de su estudio sobre la informalidad en la capital, que ha ido en aumento como consecuencia de la crisis económica provocada por la Covid-19.

Las entidades determinaron que solo el 5% de los trabajadores informales de la capital recibió el bono de contingencia emitido por el Gobierno y que era dirigido a familias en subempleo o con ingresos menores a los $400.

El bono fue anunciado el 20 de marzo y representaba dos pagos de $60 para quienes no tenían el Bono de Desarrollo Humano.

¿Por qué no todos recibieron el bono?

El estudio ‘Una mirada al empleo informal en Quito’ se realizó a partir de una muestra tomada a más de 400 trabajadores informales (con 95% de confiabilidad), del norte, centro y sur de Quito.

Entre 18 y 60 años tienen los trabajadores informales de Quito. Así se determinó que hubo errores en la metodología para identificar a personas que necesitaban el bono. Hay que recordar que el Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES), hace la entrega de estos recursos a partir de la información que levanta la Unidad de Registro Social, institución de la Presidencia de la República, que tuvo que detener la actualización de datos debido al confinamiento, pues el mapeo se hace a través de entrevistas presenciales.

Ingresos menores

Otro de los resultados del informe detalla que los ingresos de los trabajadores informales que, antes de la pandemia, no superaba un salario básico ($400), se redujo.

Según la OIT, la tasa de informalidad es del 53% para América Latina y el Caribe, esto quiere decir que cerca de 140 millones de personas. Antes, el promedio de ingresos era de $250 y ahora es de $145. Es decir, solo pueden cubrir un 42% de la canasta básica que cuesta $ 716,14.

Más trabajo, menos paga

Con relación a las horas de trabajo, el estudio muestra que los trabajadores informales laboran hasta 51 horas a la semana. Es decir, 11 horas más de lo que establece la ley para quienes se encuentran en sector formal.

30% de los comerciantes informales de Quito son extranjeros

Nivel educativo

La crisis ha mostrado que la preparación educativa no es garantía para tener un empleo adecuado.

Trabajadores informales trabajan hasta 11 horas más de lo establecido en la ley y ganan un promedio de $145 mensuales. La falta de oportunidades laborales obliga a muchas personas a trabajar en este sector informal. El estudio detalla que 16% de los trabajadores informales cuenta con estudios superiores universitarios, el 3% con estudios superiores técnicos y el 0,5% tiene estudios de postgrado. Es decir, uno de cada cinco trabajadores informales tiene estudios superiores.

Además, 42% de personas finalizaron sus estudios secundarios. (Ver recuadro)

 

EMPEORA. En Ecuador, desde 2014, se observa una disminución sostenida del empleo adecuado y desde 2018 este es levemente superado por el empleo no adecuado. Se agravó más con la emergencia sanitaria.

Grado de educación

Trabajadores informales

Secundaria completa: 42%
Secundaria inconclusa: 19%
Primaria completa: 16%
Educación superior: 16%
Superior técnico: 3%
Primaria incompleta:2%
Centro de alfabetización: 1%
Posgrado: 0,5%

Fuente: Grupo FARO

Trabajadoras remuneradas del hogar acceden a un programa de profesionalización

En Ecuador, según el último Censo (2010), se registraron 222.495 mujeres que realizan trabajo remunerado del hogar. El 64% tiene educación básica, el 29% tiene educación media y bachillerato; y, solo el 4% cuenta con educación superior.

Con base a esta información, el Servicio Ecuatoriano de Capacitación Profesional (Secap), y CARE Ecuador -en el marco del proyecto Mujeres, Dignidad y Trabajo financiado por la Agencia de Desarrollo Francesa AFD-  desarrollaron el Programa de Profesionalización de Trabajadoras Remuneradas del Hogar (TRH).

Dentro del programa se encuentran 105 mujeres de Esmeraldas, Cañar, Imbabura, El Oro, Guayas y Pichincha. Fue una capacitación virtual que duró 240 horas, divididas en cuatro módulos: Sistema de Cuidados de Personas y Autocuidado en el Servicio Doméstico; Técnicas del Servicio de Cocina; Limpieza y Mantenimiento del Hogar y Gestión Administrativa.

La profesionalización del cuidado ha sido reconocida por el Organismo Internacional del Trabajo (OIT), como una de las respuestas de política pública para el mayor reconocimiento, valoración social y económica de las actividades de las trabajadoras remuneradas del hogar.

Las participantes recibieron un certificado en un evento realizado, de forma virtual, el 12 de diciembre.“Las trabajadoras remuneradas del hogar han sido uno de los grupos más afectados por la pandemia. Solo en mayo del 2020 se finiquitaron el 54% de los contratos; por ello, uno de nuestros objetivos a mediano plazo es contar con políticas públicas que garanticen el acceso a la profesionalización de estas mujeres y que así puedan mejorar su calidad de vida”, dijo Alexandra Moncada, directora de CARE Ecuador.

Fuente e Imagen: https://lahora.com.ec/quito/noticia/1102335514/en-quito-uno-de-cada-cinco-trabajadores-informales-tiene-estudios-superiores

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Jóvenes y efectos del consumo de pornografía: una propuesta educativa

Por: Jose Luís García/ eldiario.es

En los últimos 30 años Internet nos ha cambiado la vida, las relaciones o el tiempo libre, tanto a menores como a adultos. Ha sido una transformación extraordinaria en el desarrollo de la sociedad, pero también ha venido acompañada de riesgos importantes de salud que es preciso conocer. Como saben los lectores/as de mi blog, el estudio y la investigación del fenómeno de la pornografía nos ha interesado desde hace muchos años, particularmente los efectos de su exposición frecuente a la modalidad que es representada con diferentes dosis y formas de violencia a mujeres y a chicas aniñadas.

La inmensa mayoría de los menores y jóvenes consumen porno con ese tipo de características en Internet. En España, algunos comienzan a los 8 años, otros incluso antes. Las niñas algo menos, pero en algunos países como Suecia o Australia ya se están igualando hacia los 16 años. Cualquiera que tenga un móvil con acceso a la red puede hacerlo. Tus hijos, nietos o sobrinos, amable lector/a, también lo harán, si no lo han hecho todavía. También las niñas, aunque de momento algo menos. Además, la propia industria del porno tiene recursos sobrados para que se topen en cualquier momento con él y lo consuman. Ese es su objetivo, crear consumidores si son adictos mucho mejor, como en el caso de la industria del tabaco, del alcohol o los cárteles de la droga.

Una buena parte de chicas, tratan de parecerse a los chicos en estas y otras manifestaciones, pero, aunque sean menos consumidoras asiduas de pornografía, sufren en sus propias carnes las consecuencias de que los chicos lo hagan casi a diario. Conocemos algunos de los costes de ese aprendizaje en forma de lesiones anales en niñas o agresiones sexuales de todo tipo, cuando no traumas, aversiones y fobias al sexo.

Por consiguiente, este consumo, a pesar de ser gratis, no es de balde, tiene consecuencias y algunas de ellas muy graves. Diferentes estudios científicos sugieren diferentes efectos: adicción, hipersexualidad, alteraciones cerebrales, disfunciones sexuales, problemas de pareja, trastornos de la conducta, alteraciones de la sociabilidad, consumo de prostitución, riesgos reproductivos y de infecciones entre otros, pasando por el aprendizaje de un modelo de relaciones sexuales agresivo, inaceptable desde todo punto de vista, cuando nos referimos al porno violento.

Nos parece terrible y lamentable que niños y niñas se inicien en la sexualidad con ese modelo que ven en las pantallas de sus móviles, modelo que contribuye a configurar el concepto y el sentido de su sexualidad y de sus relaciones a partir de ese momento. El porno es el manual de instrucciones de las primeras relaciones sexuales de muchos chicos y chicas. Estamos seguros de que la pornografía va a cambiar muchos de los códigos y de las claves sexuales que hasta ahora conocíamos respecto de la estética corporal, la sexualidad y de las relaciones sexuales, con lo que ello supone.

Por todo ello, hablo de generación de #niñosyniñaspornograficos, hashtag que ha tenido una excelente acogida en las RR SS y que sirve de título a una ambiciosa propuesta educativa, bien fundamentada en un análisis exhaustivo de las diferentes implicaciones de la pornografía en la reciente historia y en el momento actual.

 Proponemos una capacitación específica de padres y docentes, en base a 6 temas prioritarios, contenidos que, luego, ellos/as van a aplicar en sus respectivos ámbitos con niños, niñas y jóvenes. La finalidad es que lleven a cabo una adecuada educación sexual que les permita hacer frente a esa vigorosa influencia de la industria pornográfica, ante la que se hallan, demasiado a menudo, sin vigilancia de ninguna naturaleza. La pornografía seguirá existiendo durante mucho tiempo y, en este momento, la formación es el único recurso realista que tenemos. Estos 6 temas responden a las ideas y creencias más significativas que transmite el porno, con el que hay que competir en una lucha desigual.

En consecuencia, con la finalidad de que las familias y profesionales lleven a cabo una educación sexual realista y eficiente con menores y jóvenes, para que afronten con éxito estos nuevos riesgos de Internet, proponemos una “amplia mochila” cargada de conocimientos basados en los avances científicos, al objeto de transmitirles información rigurosa y realista y hacerlo de manera adecuada.

El porno es el manual de instrucciones de las primeras relaciones sexuales de muchos chicos y chicas

José Luis García

Esta propuesta está explicitada en dos libros que se publican estos días y que tienen esa finalidad educativa desde una perspectiva de la salud. Y todo ello desde una perspectiva de prevención y promoción de la salud sexual y relacional, poniendo el foco, un poco más, en los niños y hombres.

En noviembre de 1990 en una entrevista que me realizó el diario canario CANARIAS 7, yo advertía: “Alguien tiene que hablar a nuestros hijos de pornografía”. Me congratuló leer el 9 de diciembre de 2020, en un artículo en EL PAÍS sobre este tema, en el que su autora Eva Bailén, afirmaba: “cuanto más retrasemos la conversación sobre la sexualidad, más necesaria será la charla sobre pornografía”.

Enseñamos a nuestros hijos a comportarse en todos los ámbitos de su vida, excepto en la sexualidad. En lo que concierne a su educación sexual, responsable en buena parte del placer, la alegría, de sus relaciones afectivas, el bienestar o su salud futura, dejamos que lo haga el porno violento. Y eso tiene su coste afectivo, emocional y sexual. Lamentablemente un grupo importante pagará ese precio.

Por tanto, repito, este trabajo está encaminado fundamentalmente a educar y capacitar en la sexualidad a vuestros hijos e hijas para que puedan hacer frente a los desafíos, y sus consecuencias, que plantea el consumo de pornografía en la sociedad actual. También a que puedan analizar con más criterio los argumentos de quienes consideran que ver pornografía a corta edad no tiene ningún efecto, que son tonterías de los fanáticos, religiosos o de aquellos que no aman la libertad, argumentario muy alejado de lo que ocurre realmente como tratamos de mostrar en nuestra novedosa aportación.

La inmensa mayoría de los jóvenes ven pornografía, las chicas menos, pero sufren las consecuencias de que ellos la vean. Gran parte de este porno tiene diferentes dosis de violencia y de violencia hacia la mujer y chicas jóvenes aniñadas. Además, presenta modelos de conducta sexual inadecuados, así como ideas e informaciones con escasa fundamentación científica. Estas circunstancias, en ausencia de educación sexual adecuada, puede provocar muy diferentes consecuencias en otros tantos órdenes de sus vidas, sus relaciones y particularmente en su salud integral.

Dado que las agresiones sexuales a mujeres y a niñas son un drama lacerante en nuestra sociedad, y que se ha señalado a la pornografía como un factor etiológico de este problema, el programa pivota sobre esta esta vinculación. Ya hemos dicho repetidas veces que la violencia es inaceptable y que, en lo que se refiere a la sexualidad, lo es todavía aún más.

Con estos libros, pretendo ayudarles a llevar a cabo su cometido educativo de la mejor manera que yo considero. Necesariamente el conocimiento de la realidad y de los hechos que rodean a la pornografía son condición indispensable para educar de modo más realista y eficiente. De ahí que hayamos apostado por ofrecer conocimientos y datos sobre ello, así como directrices, criterios y orientaciones pedagógicas concretas para la vida diaria.

Las intervenciones educativas frente a los problemas de salud deben basarse en los conocimientos e investigaciones científicas.  “El saber no ocupa lugar”, por tanto, para hablar con los hijos e hijas de esta temática, mejor si tenemos una amplia y fundada formación para transmitirlas y discernir aquello que, por su edad o su desarrollo evolutivo, mejor les convendría. La pornografía es un fenómeno muy complejo y, para hablar de ella, convendría tener claro algunas de las implicaciones más destacadas.

En el primer libro, Niños (y niñas) pornográficos 1, analizamos aspectos conceptuales (¿qué entendemos por pornografía?), históricos (¿cómo ha evolucionado el porno en las últimas décadas?), ideológicos (¿cuál es el debate actual?), modelos de conducta que nos ofrece, así como sus implicaciones económicas, éticas, legales y los diferentes efectos en la salud o en las relaciones, que acompañan al consumo de pornografía. También se analizan otros hechos vinculados directamente a ella (Internet y sus riesgos, violencia y agresiones sexuales, prostitución, etc.).

Libro ‘Niños y niñas pornográficos’, de José Luis García

El segundo, Niños (y niñas) pornográficos 2, se centra en cuestiones más prácticas y sugiere una propuesta educativa, concreta y fundamentada en una investigación exhaustiva, para llevar a cabo en el hogar y en los centros de enseñanza, dentro de la educación sexual. En este momento, pensamos que la capacitación de nuestros hijos e hijas es el mejor recurso para hacer frente a la pornografía on line, promovida hasta la saciedad, sin ningún límite, por la todopoderosa industria que está detrás. Este segundo libro se publica junto al primero.

Todo ello es el resultado de varios años de investigación y estudio, un trabajo intenso y emocionante a partes iguales, sobre este fenómeno -que ofrecemos con gusto a quienes sean sensibles a esta problemática- que está cambiando nuestra manera de ver y vivir la sexualidad, también algunos códigos y claves sexuales, en una sociedad con nuevos y sorprendentes paradigmas que parecen caracterizar inevitablemente al S. XXI.

Nuestros hijos/as, nietos/as o sobrinos/as merecen una mayor consideración y respeto por parte de los adultos frente a la dejación de sus responsabilidades en esta área. Tienen derecho a ser educados adecuadamente en todos los aspectos de su vida, en lugar de ser abandonados a su suerte en manos de la pornografía que es uno de sus principales referentes sexuales.

Es terrible y lamentable que niños y niñas se inicien en la sexualidad con ese modelo que ven en las pantallas de sus móviles, modelo que contribuye a configurar el concepto y el sentido de su sexualidad y de sus relaciones a partir de ese momento. El porno es el manual de instrucciones de las primeras relaciones sexuales de muchos chicos y chicas. ¿Hasta cuándo?

Te invito a que me acompañes en este viaje que trataré de hacerte grato.

*https://www.eldiario.es/navarra/contrapunto/jovenes-efectos-consumo-pornografia-propuesta-educativa_132_6511768.html

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A mayor nivel educativo, un envejecimiento más saludable

Por: Diana Oliver

La Organización Mundial de la Salud lo definió en 2015 como un proceso continuo de desarrollo y mantenimiento de la capacidad funcional que permite el bienestar en la edad avanzada

Hay a quienes les obsesiona el paso del tiempo y quienes, por el contrario, solo encuentran ventajas en poder ir sumando años. Hay también quienes se toman en serio que ese contador de vida siga funcionando en perfectas condiciones, pero también quienes no son conscientes hasta que llegan los primeros achaques. O quienes pueden, obvio, porque los recursos socioeconómicos también tienen su papel en el mantenimiento (o no) de nuestro engranaje vital.

El envejecimiento es un reto importante para los estados: según datos de Naciones Unidas, se espera que la población de más de 60 años se duplique en 2050 y se triplique en 2100. ¿Cómo optimizar el bienestar de esta población? El proyecto ATHLOS nacía con el objetivo de entender mejor el envejecimiento: qué factores influyen en un envejecimiento saludable, cuáles son los puntos críticos que lo amenazan y qué pueden hacer los organismos de salud pública para optimizar la calidad de vida. Precisamente, una de las últimas investigaciones enmarcadas en el proyecto ATHLOS, publicada recientemente en The Lancet, ha analizado si la educación y las desigualdades socioeconómicas influyen en la posibilidad de disfrutar de un envejecimiento saludable y activo. Tras analizar diversos factores relacionados con la salud (enfermedades crónicas, salud mental, condición física, etc.) de una muestra internacional de más de 140.000 adultos mayores, han encontrado una respuesta clara: a mayor nivel educativo, mayores posibilidades de conseguir un envejecimiento saludable.

Educación y preservación de la salud

La Organización Mundial de la Salud definió en 2015 el envejecimiento saludable como un proceso continuo de desarrollo y mantenimiento de la capacidad funcional que permite el bienestar en la edad avanzada. Este proceso no es ajeno al entorno, sino que interactúa con él, lo que puede ser positivo o, por el contrario, perjudicial para la salud. También influye el efecto sumatorio de factores que influyen en la calidad de la salud: los riesgos de una mala salud pueden acumularse desde etapas tempranas.

Según los datos arrojados por el estudio, las personas mayores con educación universitaria tendrían hasta 10 puntos más de salud que un coetáneo con un bajo nivel educativo. La cuestión es: ¿se trata más de desigualdades socioeconómicas que de la educación per se? Para Graciela Muniz Terrera, profesora titular de Bioestadística y Epidemiología en el Centro para la Prevención de la Demencia de la Universidad de Edimburgo y una de las autoras del artículo, esa es la pregunta del millón. “Las personas más educadas y con mayor capacidad económica, en general, mantienen estilos de vida más saludables que quienes tienen menores niveles educativos y peor nivel económico –por ejemplo, teniendo mejor acceso a una dieta saludable, mayor capacidad de hacer ejercicio, de mantener el cerebro activo por medio de hobbies o de trabajos más estimulantes, y hasta tienen mayor capacidad para navegar las complejidades de los sistemas de salud que les permiten maximizar las oportunidades de preservar la salud–. Por tanto, no es claro si el efecto de la educación en la preservación de la salud en la edad adulta es un efecto directo o indirecto”, responde.

No obstante, la experta añade que en el contexto de la preservación de la función cognitiva, existen estudios que apuntan a un aislamiento del efecto de la educación enmarcado en una hipótesis que se llama de “reserva cognitiva”, que básicamente propone que a través de la educación, el cerebro es estimulado de tal manera que es capaz de resistir más las patologías y, por tanto, los síntomas de deterioro aparecen más tarde en quienes tienen mejores niveles de educación que en quienes tienen menor educación.

Explica Albert Sánchez-Niubo, doctor en Bioestadística y actualmente Investigador Post-doctoral en la Fundación Sant Joan de Déu, y otro de los autores del estudio, que para saber si es la educación o las mayores rentas lo que mejor protege la salud, “se debería tener información de población con más recorrido de tiempo de vida para poder estudiar el mecanismo causal entre estas variables”. Según Sánchez-Niubo parece evidente, eso sí, que la educación puede estar relacionada con factores conductuales y psicológicos, como el tabaquismo, la dieta y el apoyo social, y a su vez, estos factores también pueden afectar a la salud física y mental y a la facultad de mantener la capacidad funcional en la edad adulta. Por tanto, un nivel educativo alto podría propiciar mejores hábitos saludables a lo largo de la vida (ejercicio físico, actividades lúdicas, no consumo de alcohol y tabaco) y una mejor salud funcional en la vejez. En el caso del nivel de renta (relativo al país) puede estar relacionado con factores materiales, como las dificultades financieras, vivienda pequeña o pobre y el escaso acceso a la atención de la salud y a los seguros (como en los Estados Unidos), que pueden tener efectos directos en la mala salud a lo largo de la vida y afectar a la capacidad funcional en la vejez.

Así, las variables de educación y nivel de renta pueden explicar diferentes dominios de la salud «funcional”: “Podría ser que la educación propicie mejores hábitos saludables y que el nivel de renta facilite mejores condiciones de vida, acceso a mejores medicamentos, apoyo personal, a dispositivos de asistencia, etc., que pueden facilitar la capacidad funcional”. Partiendo siempre de que la variable «salud» que se utiliza en el artículo está basado en una escala de salud sobre funcionamiento físico y cognitivo de las personas, es decir, lo que puede hacer una persona por sí misma en su día a día, quedan fuera las enfermedades –qué tipo de síntomas y anormalidades patológicas pueden tener presentes una persona–.

Sobre si las desigualdades sociales y económicas que tienen un efecto directo en la salud se incrementan con la edad, dados los resultados del artículo, la respuesta es que se mantienen en el tiempo. “Aunque la salud «funcional» disminuya con la edad, la desigualdad se mantiene en paralelo”, sostiene Sánchez-Niubo. Añade Graciela Muniz Terrera que, si bien hay evidencia consistente en cuanto al efecto positivo de la mayor educación y el mejor nivel económico en lo que refiere al nivel de envejecimiento saludable, “no está claro a partir de qué momento de la vida ese efecto comienza a operar” y el estudio tampoco encuentra evidencia de que estos dos factores estén asociados a los cambios del envejecimiento.

Fuente e imagen tomadas: https://elpais.com/elpais/2020/07/30/sesenta_y_tantos/1596114212_567091.html

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Entrevista a Maryanna Abdo:“En educación se puede medir casi todo si hacemos las preguntas adecuadas”

Entrevista/Autor: Rodrigo Santodomingo/eldiariolaeducacion.com

Detectar el éxito o fracaso de la acción educativa es el primer paso. Después hay que interpretar los datos y convertirlos en iniciativas que atiendan a cada contexto y sean asímismo evaluables. Hablamos con Maryanna Abdo, managing director del Centre for Evidence and Implementation, sobre este flujo constante que retroalimenta el vínculo entre investigación y práctica educativa.

Con sede en Australia, Singapur y Reino Unido, el Centre for Evidence and Implementation asesora a gobiernos y organizaciones de todo el mundo en la mejora de servicios como la educación o la salud. Su fórmula combina la investigación con pautas precisas para transformar lo que nos dice la ciencia en prácticas de éxito. En ese aterrizaje de los números en el mundo real, la adaptación al contexto emerge como la condición que marca la diferencia.

Hablamos con Maryanna Abdo, su managing director. Nacida y educada en EEUU, Adbo vive en Asia desde hace casi una década. Allí ha desarrollado diversos proyectos en los que su preocupación por los más desfavorecidos aparece como constante. La estadounidense participa en el próximo congreso digital de WISE, que se celebra entre el 23 y el 25 de este mes. En su cuenta de Twitter, Abdo se define como education nerd.

Vemos en los últimos años una especie de fiebre por las evidencias en educación. ¿Existen factores que han desencadenado esta tendencia?

Sin duda hay un interés creciente por saber qué funciona y qué no. Pienso que aquí han cobrado un papel relevante los Objetivos del Milenio en cuanto a acceso universal a la educación. Muchos países lograron grandes avances en la primera década del siglo construyendo escuelas, pero ahora las cifras aumentan levemente o se han estancado. Solo construir más escuelas ya no funciona, especialmente en zonas rurales o entre las niñas. Y ahora las autoridades educativas y los que financian la ayuda internacional quieren tomar decisiones a partir de la investigación, de estudios rigurosos que demuestren la efectividad de sus medidas.

¿Abundan también los estudios sobre rendimiento en esas nuevas escuelas de países en vías de desarrollo? Entiendo que no es solo un problema de cantidad, sino de calidad.

Sí, se está haciendo un gran esfuerzo por evaluar los resultados. Y en muchos casos, las cifras muestran deficiencias, con porcentajes significativos de alumnos que no alcanzan un nivel mínimo en conocimientos básicos.

Medir el acceso a la educación o el aprendizaje en matemáticas o lectoescritura resulta relativamente fácil. Pero la cosa se complica cuando el objeto de estudio se centra en competencias como el pensamiento crítico, la capacidad de síntesis o la creatividad.

Se puede medir casi todo, siempre y cuando se hagan las preguntas adecuadas. Si queremos saber si una práctica aumenta la creatividad, quizá no sea de gran ayuda fijarnos en las notas de exámenes. Pero sí podemos indagar sobre el interés artístico de los alumnos o el número de vocaciones en esa dirección.

Tu organización destaca la importancia de saber cómo implementar, mediante prácticas concretas, lo que nos dice la ciencia.

Hemos calculado que se necesitan hasta 17 años para transformar una evidencia en una práctica de éxito. Aspiramos a acortar ese tiempo.

Uno de los grandes retos en la implementación pasa por adaptar buenos programas a otros contextos educativos. Algo puede funcionar en un sitio pero no en otro. De hecho, varios organismos [EduCaixa en España] apuestan por sintetizar en meta-análisis los resultados de diferentes estudios sobre un mismo tema.

Varios factores influyen en el proceso: los currículos nacionales, el enfoque pedagógico, la geografía, variables culturales… Por eso es tan importante saber no solo qué queremos hacer, sino también qué condiciones contribuyen a su éxito. Te pondré un ejemplo, en este caso del sector salud. Un país occidental intentó exportar un modelo de mejora sanitaria -basado en la atención domiciliaria- a otro país asiático. No funcionó, en buena medida por las diferentes relaciones paciente-doctor y las reticencias a recibir atención en casa.

¿Ayudaría también acercar a los profesores a los métodos y técnicas de la investigación?

Sin duda. Hemos llevado a cabo recientemente un estudio sobre el uso de las evidencias entre los profesores australianos. Las conclusiones apuntan a un gran margen de mejora en áreas como el acceso a los propios recursos de investigación educativa o la capacidad del docente para identificar evidencias robustas.

¿Existe resistencia entre algunos profesores a la hora de cambiar su metodología a la luz de la ciencia?

Me cuesta pronunciarme porque no tengo un contacto frecuente y directo con la primera línea en las escuelas. Pero percibo un gran entusiasmo. Al final, todos queremos hacer bien nuestro trabajo, y estamos abiertos a recibir información que nos ayude a mejorarlo.

Para evaluar sistemas educativos en su conjunto, primero hemos de tener más o menos claro para qué queremos educar. Y los fines de la educación no siempre se nos presentan tan obvios. ¿Complica este eterno debate el diseño de buenas investigaciones?

Este tipo de tensiones y visiones divergentes se dan en la mayoría de sistemas educativos. Quizá por ello hemos observado que algunas de las evidencias más sólidas proceden de un nivel menor, a escala escolar o red de escuelas.

¿Podrías citar alguna práctica educativa que en principio suena bien pero la ciencia se haya ocupado de desterrar?

No pertenece exactamente al ámbito escolar, pero sí a la educación en sentido amplio. Hay un programa que utilizan en EEUU para disuadir a adolescentes con delitos menores de que sigan por el mal camino. Se llama Scared straight [algo así como Asustado de golpe] y consiste en visitas a prisiones de adultos donde los presos les explican lo que allí les espera si finalmente acaban ingresando. Se trata básicamente de meterles miedo para encauzarles. Parece una excelente idea, ¿no? Pues las evidencias demuestran no solo que no tiene un impacto positivo, sino que puede aumentar la probabilidad de terminar en la cárcel. No sabemos exactamente por qué ocurre esto. Puede ser porque algunos chavales de entornos deprimidos ven la vida en la cárcel como una opción atractiva, con tres comidas al día y un techo. O por la mala influencia que ejercen sobre ellos los presos con quienes tratan durante las visitas. No lo sabemos. Pero la moraleja del cuento se antoja clara: lo que suena bien no siempre está bien.

Lo verdaderamente innovador en educación es hacer cosas que sabemos que funcionan y hacerlas bien

¿Es la educación un campo especialmente fértil para lanzar propuestas con un bonito envoltorio y escaso fundamento?

Creo firmemente que la innovación tiene un enorme potencial transformador, y para innovar hay que arriesgar. Pero te diré algo que mi jefe asegura con frecuencia: lo verdaderamente innovador en educación es hacer cosas que sabemos que funcionan y hacerlas bien. Sean estas innovadoras o tradicionales. ¿Por qué distraernos con el brillo de la última novedad cuando a veces ni siquiera hemos intentado lo que ya sabemos con certeza que funciona?

A veces el debate tradición/innovación se plantea como si fueran opciones incompatibles. Hay estudios que reconcilian ambas posturas y concluyen que innovar es bueno, pero solo cuando el alumno ha asimilado una buena base de conocimiento, que quizá haya que enseñarle mediante metodologías clásicas.

Algo similar ocurre con la relación entre competencias digitales y socioemocionales. Cada vez hay un mayor consenso en cuanto a que el potencial de las primeras solo se puede desarrollar plenamente cuando el alumno confía en su capacidad para pensar críticamente y se siente cómodo colaborando y trabajando en equipo.

¿Qué podemos esperar en el futuro próximo de la investigación educativa? ¿Habrá campos de análisis predilectos?

Por razones obvias, la educación a distancia será uno de ellos. O la falta de medios tecnológicos para acceder a ella y cómo estas carencias influyen a la hora de que muchísimos alumnos se alejen, puede que definitivamente, de la escuela. El otro día escuché en una conferencia virtual que, durante el confinamiento, solo el 25 % de alumnos en India han dispuesto de tecnología para continuar aprendiendo. También se dijo que, durante la crisis del ébola, en Liberia se triplicó el porcentaje de alumnos sin escolarizar. Son datos terribles que requieren respuestas, y la investigación puede contribuir a dar las más efectivas.

En tu cuenta de Twitter te defines como education nerd [de difícil traducción, en castellano nerd sería una mezcla de empollona, pringada y obsesa]. ¿Qué implica ser una education nerd?

[Risas] Pienso que el sector educativo es el más interesante, con tantas variables, tan complejo y apasionante. Vivimos además un momento de cambio que lo hace aún más fascinante. Flujos de estudiantes internacionales, nuevas competencias para un futuro incierto… Podría hablar horas y horas sobre mi pasión por la educación, pero no creo que proceda. [Risas]

Fuente e imagen tomadas de: https://eldiariodelaeducacion.com/2020/06/24/en-educacion-se-puede-medir-casi-todo-si-hacemos-las-preguntas-adecuadas/

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La universidad del individuo

Por: El salto

La competitividad en clase proviene de esa falsa idea de meritocracia con la que nos bombardean constantemente y, por otro lado, de la visión de que el resto de compañeros son nuestros rivales, que hay que conseguir las mejores notas para que al acabar la carrera puedas hacer “lo que quieras”.

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