La financiación de la Universidad pública es inferior un 14% a la media europea.
La Universidad española necesita repensar con urgencia su estructura y su forma de operar para poder seguir cumpliendo su importante función social. El acceso a los estudios universitarios de alumnos procedentes de familias de renta media y baja fue uno de los principales motores del elevador social en nuestro país. Tener estudios universitarios sigue siendo hoy un importante factor de progreso y protección social. Como demuestran los datos del último informe de la Conferencia de Rectores (CRUE), los jóvenes universitarios presentan una tasa de paro muy inferior al resto y perciben una remuneración que llega a ser hasta un 52% superior a la media de quienes tienen estudios secundarios. Tampoco hay, en términos relativos, demasiados universitarios. En el curso 2017/2018 estaban matriculados en alguna universidad el 31,6% de los jóvenes de 18 a 29 años, apenas un 1,5% más que la media de la OCDE.
Así pues, tanto por dimensión como por la calidad de los resultados académicos, la Universidad española se sitúa en la franja alta de los sistemas universitarios europeos. Pero las titulaciones están muy descompensadas y, sobre todo, no se corresponden con la demanda del sistema productivo. Esta falta de adecuación puede convertirse en un lastre para el desarrollo económico y social del país. Eso explica que, aun teniendo una situación privilegiada respecto del resto de jóvenes con menor cualificación, la tasa de paro de los universitarios españoles sea la segunda más alta de la UE: un 8,4% frente a un 3,9% de la media comunitaria. Pero lo más preocupante es que el 37,6% de los universitarios trabajan en empleos de una cualificación inferior a su titulación.
Se impone pues reducir el número de titulaciones y repensar los contenidos de los grados para adecuarlos a la evolución previsible del mercado laboral. Especialmente grave es el desequilibrio que hay entre la alta matriculación en estudios que tienen escasa salida en el mercado laboral, y la baja presencia de estudiantes en las carreras tecnológicas, las llamadas STEM (ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas). Estas carreras agrupan a menos de la cuarta parte de los alumnos y están cinco puntos por debajo de la media europea, con el agravante de que en nuestro caso presentan un anormal índice de abandono: entre el 37,4% y 49,9%.
Una parte de esta disfunción procede del hecho de que, para compensar la caída de ingresos públicos a causa de la crisis, las universidades han competido con una hipertrofia de la oferta de títulos destinada a captar alumnos. La financiación estructural de las universidades sigue siendo un 10% inferior a la de 2009 y un 14,5% inferior a la media europea. La otra vía para compensar la caída de fondos públicos ha sido incrementar las tasas académicas, que ahora aportan un 43% más de ingresos que en 2008, pero esta estrategia afecta a la equidad y provoca grandes desigualdades territoriales. El sistema universitario debe repensarse en su totalidad. La actual inflación de títulos solo puede conducir a su devaluación social. Es tarea del Gobierno equilibrar las diferentes ofertas educativas para adecuarlas a las necesidades productivas y habilitar pasarelas ágiles entre los distintos itinerarios. Especialmente importante es dar un mayor impulso a los estudios técnicos de grado medio, en particular la Formación Profesional Dual, para lo que se requiere una participación más decidida por parte de las empresas.
Fuente e Imagen: https://elpais.com/elpais/2020/02/07/opinion/1581102742_552987.html
África/Zambia/09-02-2020/Autor(a) y Fuente: Spanish. xinhuanet. com
El gigante de telecomunicaciones chino Huawei firmó este miércoles un acuerdo con el gobierno de Zambia con el objetivo de promover el uso de la tecnología moderna en las instituciones de enseñanza superior.
El programa Educación Inteligente tiene el objetivo de ofrecer soluciones de aprendizaje integrales a los estudiantes que usen tecnología moderna para prepararlos completamente para un mundo que cambia rápidamente.
El ministro de Educación Superior, Brian Mushimba, dijo que Educación Inteligente ofrece un cambio de paradigma único en la manera en que los estudiantes acceden a la educación y que Zambia no debe ser dejada atrás en el uso de tecnologías digitales en la provisión de materiales de aprendizaje.
«El estatus actual de Educación Inteligente en Zambia y donde tenemos que estar es lo que ha necesitado esta asociación estratégica con un gigante de la tecnología como Huawei que tiene una vasta experiencia en la construcción de plataformas de Educación Inteligente para las instituciones de aprendizaje en todo el mundo», indicó.
De acuerdo con él, la esencia del acuerdo es ampliar la cooperación para garantizar el aprendizaje inteligente para todos los estudiantes en todo el país a fin de garantizar que el pueblo de Zambia no se quede atrás.
Anthony Yu, director gerente de Huawei Zambia dijo que su compañía está comprometida a ayudar a las universidades en Zambia a mejorar la provisión de aprendizaje mediante el uso de tecnología.
Indicó que la compañía utilizará su vasta experiencia en la tecnología para ayudar a las universidades a encontrar espacio en la revolución de la tecnología de la información y la comunicación.
Pensar en Otras Voces en Educación es para mí imaginar un espacio siempre diverso y siempre reproducible, cuyo foco de atención no sólo es la educación, sino también las luchas que ocupan esta disciplina tan golpeada en muchos escenarios sociales. Para Otras Voces en Educación, la visibilización de los espacios de debate y construcción sobre y para la educación, ha sido un sur en la construcción de la comunicación educativa que nuestra América Latina necesita.
Formar parte del equipo de trabajo de este portal digital, ha sido para mi todo un aprendizaje, y no sólo hablo en lo relativo a la gestión técnica de la infraestructura que lo sostiene. Como migrante pedagógica que me asumo, he visto en esta labor una oportunidad de acercarme a la educación como un fenómeno complejo que nos define como sociedad y que, al mismo modo definimos en nuestro quehacer social. Así, he aprendido que la lucha por una educación inclusiva, emancipadora, contextualizada y respetuosa con las diversidades y necesidades de quienes participan de su construcción; es una lucha que nos atraviesa a todas y todos y nos reclama una acción directa y transformadora no sólo sobre los actores que participan de la labor educativa, sino también del sistema social y cultural que la condiciona. Por ello, si me pidieran identificar un tema que se transversalice a lo largo de estos 4 años de labor en Otras Voces en Educación, diría que es la búsqueda por enrostrar los signos inequívocos del uso de la educación por parte del sistema capitalista para sus propios beneficios y perpetuación.
Por ello, me siento honrada y comprometida con Otras Voces en Educación, pues la labor aquí desempeñada adquiere unas dimensiones exponenciales, cuando revisamos su impacto en estos cuatro años de historia y quehacer comunicativo que agrupa más de veinte millones de visitas en este ancho recorrido. Y en ese agradecimiento, no puedo sino recordarles que la educación es comunicación y debate activo y este es el mejor espacio para compartirlo.
América del Sur/ Ecuador/ 07.02/2020/ Fuente: ww2.elmercurio.com.ec.
El presidente de Ecuador, Lenín Moreno, anunció este jueves que la oferta de cupos para el ingreso a las universidades en todo el país se incrementó en un 23 por ciento en el primer semestre de este año, en relación al mismo período de 2019.
En total, el Estado ecuatoriano ofertará este año 106.154 cupos, de los que 81.323 son presenciales y 24.831 en línea.
“Si todos deseasen ingresar a la universidad, no podrían hacerlo porque no existen espacios suficientes. Por ello, se deben aumentar cupos cada año y por supuesto, desde el Gobierno nos comprometemos a desarrollar las acciones para lograrlo”, manifestó el mandatario en el marco del Acuerdo Nacional por la Educación Superior.
En ese evento Moreno avanzó que en 2020 se invertirán 3.900 millones de dólares para fortalecer la educación inicial hasta el bachillerato y 1.100 millones adicionales para la educación de tercer nivel.
Recordó asimismo que el presupuesto educativo se incrementó en 22 de las 26 universidades públicas del país.
Para dar cabida a la alta demanda de cupos, el jefe del Estado explicó que el Gobierno ha dado un impulso especial a las carreras en línea, así como a la educación técnica y tecnológica, incrementando las posibilidades de acceso a la educación.
Por su parte, el titular de la Secretaría de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (Senescyt), Agustín Albán, informó de que, como medida de acción para potenciar la educación técnica y tecnológica, el Estado invertirá 139 millones de dólares en la construcción de trece nuevos institutos.
También se equiparán 49 de estos centros, lo que beneficiará a 50.000 jóvenes a escala nacional. EFE
Fuente de la noticia: https://ww2.elmercurio.com.ec/2020/02/06/aumentan-los-cupos-de-inversion-para-educacion-superior-en-ecuador/
América del sur/Chile/06 Febrero 2020/https://telesurtv.net/
El Colegio de Profesores chilenos critica de su gestión, particularmente, la falta de proyectos, la inexistencia del diálogo con los trabajadores del sector y su incapacidad de reaccionar ante los problemas.
El Colegio de Profesores de Chile pidió este domingo la renuncia de la ministra de Educación, Marcela Cubillos, para que el nuevo curso escolar comience con autoridades renovadas.
El Colegio de Profesores chilenos, que reúne a unos 80 mil educadores, critica de su gestión, particularmente, la falta de proyectos, la inexistencia del diálogo con los trabajadores del sector y su incapacidad de reaccionar ante los problemas.
El presidente de la organización magisterial, Mario Aguilar, dijo que no existe un sólo proyecto de ley en el Congreso de Chile destinado a mejorar el trabajo en las aulas, las condiciones materiales en las escuelas o el bienestar del personal docente.
COLEGIO DE PROFESORES EXIGE UNA VUELTA A CLASES SIN CUBILLOS EN EL MINEDUC
Gremio docente hizo una crítica evaluación del desempeño de la Ministra del @Mineduc, @mcubillossigall
— Colegio de Profesores de Chile (@ColegioProfes) February 1, 2020
Asimismo, en rueda de prensa, tras una reunión nacional de la directiva, Aguilar recordó que los únicos avances fueron logrados gracias al paro nacional que el Colegio de Profesores realizó durante más de 50 días en los primeros meses de 2019.
Igualmente, la directora del Departamento de Mujer y Género del gremio, Magdalena Reyes, repudió la actitud de la ministra al apoyar la criminalización del movimiento estudiantil, pues se violaron los derechos de los jóvenes cuando, muchos de ellos, fueron golpeados y encarcelados.
Esta petición fue rechazada por parlamentarios del partido del presidente de Chile, Sebastián Piñera, al ser catalogada de vergüenza por el diputado de Renovación Nacional, Diego Shalper, quien comentó que este Colegio de Profesores forma parte del problema y no de la solución.
— Colegio de Profesores de Chile (@ColegioProfes) February 1, 2020
No obstante, el diputado del Partido por la Democracia y miembro de la Comisión de Educación, Rodrigo González, coincidió con los educadores, y afirmó que la titular de educación es alguien que no escucha ni dialoga.
Fuente e imagen tomadas de: https://telesurtv.net/news/educacion-chile-renuncia–20200202-0009.html
Una campaña de la ONG The South Face pone rostro y voz a la mutilación genital femenina, y destaca la importancia de la educación y sensibilización entre iguales para acabar con ella
«¿Por qué tendrías que saber de dónde soy, quién soy, cómo soy? (..) ¿Quién quiere saber que tuve que esconderme y vinieron a buscarme debajo de la cama, que me cortaron con sus cuchillas y me hicieron cambiar…?». Kamboula, la protagonista de la campaña de The South Face, es la voz de 200 millones de mujeres que han sido sometidas a la mutilación genital femenina. En Somalia y en algunas zonas de Kenia donde trabaja esta ONG, más del 95 y el 80% de la población femenina, respectivamente, han sufrido esta práctica que supone una violación de sus derechos humanos.
«Becamos a chicas de pocos recursos (Kenia/Somalia) que provienen de zonas rurales o de conflicto y que están muy comprometidas con sus comunidades, para que continúen con sus estudios universitarios y se conviertan posteriormente en ejemplos a seguir en su zona», explica Borja Juez, fundador de The South Face. Algunas de ellas han sido mutiladas. Por eso, continúa, los miembros de la ONG están «muy acostumbrados» a discutir sobre este tema con las beneficiarias. «Es muy duro cuando explican que no eran conscientes del problema que tenían hasta que llegaron a la universidad y lo comprobaron a través de otras chicas que no la habían sufrido», afirma Juez.
«Con la productora Blua apostamos por una filosofía conjunta y es que, a través de la educación, ellas mismas transformen su entorno y de alguna forma cambien la suerte de las nuevas generaciones. Por esto, la campaña apuesta por el placer reprimido, sin desconocer las otras consecuencias que esta práctica tiene para las mujeres, que en casos extremos, puede acarrear la muerte. Al final, es un tema de libertad individual», explica el fundador de la ONG. Y aclara: «El vídeo no pretende jugar con el placer, sino que desde una concepción moral y social, estos asuntos se convierten en un tabú y se callan u omiten para evitar polémica, pero es un tema que debe sobresalir en la opinión pública al tratarse de la desigualdad de condiciones en las que se encuentran las mujeres, que va mucho más allá del daño físico».
El vídeo termina con esta frase: «Hoy puedes conocer a una, para que mañana no haya otra más». Esa una es Kamboula, quien se escondió bajo la cama para evitar ser mutilada, originaria de Malí, país en el que se estima que nueve de cada diez niñas y mujeres son víctimas. «Actualmente vive en Barcelona, estudia Derecho y se dedica en parte al modelaje. Muchos pensarán en la suerte que ha tenido. Partimos de la base de que es afortunada por vivir otra realidad, una realidad occidentalizada de lo que es la fortuna, pero ¿qué sucede cuando sin elección son arrancados de tu vida derechos con los que deberías gozar desde que naces? Lo último que esperarías al ver una mujer inteligente y empoderada es que no tenga libertad de elegir cuándo sentir placer en su cuerpo», sentencia Juez.
Entrevista/06 Febrero 2020/Autor: Jaume Carbonell y Pablo Gutiérrez del Álamo/eldiariolaeducacion.com
Azcárate, a sus 99 años, es una enciclopedia viviente. Tiene una memoria prodigiosa que le sirve para recordar hasta los menores detalles de su paso por la Institución Libre de Enseñanza creada, entre otros, por su tío abuelo Gumersindo. Hablamos con él de aquellos años de su infancia.
Luis de Azcárate tiene 99 años (los cumple a primeros de mayo), una memoria prodigiosa y una vida que le ha llevado a vivir en Francia, en la República Democrática Alemana, Checoslovaquia, Hungría o México, país del que volvió del exilio tras la dictadura franquista. Es el último de los alumnos de la Institución Libre de Enseñanza, fundada, además de por don Francisco, como él mismo llama a Giner de los Ríos, por su tío abuelo Gumersindo de Azcárate.
Nos recibe en su casa de Pozuelo (Madrid) una tarde fría de enero. En un salón abarrotado de libros de todo tipo y de recuerdos; muchos de ellos de México, país en el que estudio Ingeniería, su profesión durante muchos años. En esta entrevista nos centramos en sus años en la Institución. Para quien quiera profundizar en otros aspectos de su vida, como los años de la República, la guerra o el exilio, el propio Luis de Azcárate escribió Memorias de un republicano, en donde cuenta algunas de sus vivencias de aquellos años.
¿A qué edad entras en la Institución Libre de Enseñanza?
A los cuatro años, o así.
¿Por qué entras en la ILE y no en otro colegio?
Porque toda mi familia, la rama Azcárate, tenía como base la Institución en su forma de considerar qué es la vida. Nosotros éramos fieles alumnos de las enseñanzas de don Francisco (Giner de los Ríos) y también de mi tío Gumersindo. Ambos, junto con Salmerón y demás, fundaron la ILE.
¿Qué recuerdos tienes de tus primeros años?
Hay que situar la Institución. En la educación entonces había castigos, textos obligatorios que leer, aprenderse de memoria… actuaba una falta de contacto fluido entre el profesor, que era el que enseñaba en teoría y castigaba, y el alumnado. La institución rompe totalmente con esto. En una clase normal de la ILE se establecía una especie de diálogo. El profesor comenzaba a hablar y luego preguntaba sobre lo que se había dicho en el aula. El niño salía y explicaba y luego preguntaba a otro si quería completar lo dicho. Había un intercambio en donde la parte fundamental era el papel del profesor, pero también había una integración de los alumnos en la enseñanza.
Allí no teníamos exámenes, no teníamos notas, no había libros de textos… había libros que se leían, por supuesto, textos escritos por el mismo profesor, por ejemplo.
¿De donde aprendíais?
Nosotros tomábamos notas en clase de lo que decía el profesor. Teníamos nuestro cuaderno que era revisado por el profesor con lo que habíamos interpretado y opinado. Claro que podíamos consultar algún libro en el aula… De historia, del cuerpo humano… libros de consulta que no tenías obligación de comprar porque podías acudir a la biblioteca de la Institución, consultarlos, llevarlos…
Foto: Teresa Rodríguez
La ILE tenía una muy buena biblioteca… ¿Es así?
Sí, sí. Además, la biblioteca era parte de nuestra actividad porque forrábamos los libros de la biblioteca. Teníamos oobligación de cuidarlos. Lo recuerdo como si lo estuviera viendo ahora mismo.
Dicho que había un diálogo en la transmisión de los conocimientos, el uso del cuaderno… había otra herramienta para educarnos, a parte de las asignaturas. Era el jardín de la Institución. No nos dábamos cuenta, pero lo que nos enseñaban en el jardín, en el patio, era a cómo comportarse con otra persona. Por lo pronto, cuando jugábamos a fútbol, si ganabas dos partidos, al siguiente, aunque lo ganases, tenías que salir para que jugaran otros. Te sentías un poco como culpable de ganar; quizá esté exagerando.
La idea de que el deporte no fuera competitino, ¿no?
Jugábamos al fútbol allí en la plaza grande. Y había, del lado del Convento de las Esclavas un muro enorme de ladrillo que nos saparaba y allí había una hiedra que escalaba la pared. Jugábamos al fútbol con una pelota pequeña. Al jugar, tirabas y la pelota se quedaba atrapada en la yedra. Hoy todavía oigo la voz del señor Rego que nos decía: «¡La hiedra!». Pelota que se encajaba allí, pelota que se perdía. No ha habido una yedra que recibiese más pelotas.
Con esto quiero decir que nos enseñaban que había que respetar la yedra. Había que respetar la planta. Con el fondo de que te enseñaba a repetar la naturaleza.
En el jardín, en las tres plazoletas que había, había cuadros. El cuadro era una parte del jardín, con arbustos y árboles y que estaba rodeado por piedras grandes en las que nos sentábamos. Si se caía la pelota dentro de los cuadros, algo frecuente, teníamos que pedir permiso al profesor para recogerla.
¿Y cómo era la convivencia?
En el recreo había siempre alguien que se metía con otro y se podía oír a algún alumno llamar a la profesora porque alguien le había golpeado. Llamaban al que había hecho la travesura para que explicara lo ocurrido. El castigo era sentarle en una de las piedras o en un banco para que se tranquilizase. El amigo del castigado iba a buscar a la maestra para intentar mediar después de un rato.
Un ejemplo de castigo pedagógico fue el que, yo tendría 10 años, organizamos un alboroto en la clase, moviendo sillas y mesas, descolocando el aula. Nos llamaron a todos y nos preguntaron quién lo habíamos hecho. Nos enseñaban a no mentir y a no ser acusica, así que levantamos la mano para autoinculparnos. Lo primero fue arreglar el desaguisado que habíamos hecho; Pedro Blanco, que era uno de los profesores más respetados de la Institución y daba clase de literatura nos hizo sentarnos en nuestros sitios. Él se sentó delante. Y nos quedamos en silencio.
Esperábamos la bronca, la regañina, el castigo. Silencio. Al cabo de un rato, que pareció muy grande, llamó a uno y le dijo que se podía ir. Después, a otro. A mí me dejó el último. Se me hizo eterno. Pero jamás me regañó. ¿Qué importancia tenía el sentarnos y no regañarnos? La regañina nos la hacíamos nosotros mismos. Me acuerdo, hoy, y han pasado un montón de años, como si lo estuviera viendo: la escena del señor Blanco sentado en silencio. Nosotros mismos concluímos que había sido una tontería y no teníamos por qué hacerlo.
Giner de los Ríos y Cossío hablan mucho en su obra de las excursiones a la sierra, que era muy importante…
Íbamos con frecuencia de excursión. La Institución tenía una casita en el Ventorrillo. Una casita que ampliaron después. La original, según entrabas, tenía un zaguan pequeño y una estancia grande donde en el fondo estaba la chimenea. A la derecha tenía otra estancia donde estaban los ‘pericos’, unos orinales grandes donde hacíamos nuestras necesdades.
¿Qué os enseñaban?
Por ejemplo, la clase de Geología la dábamos allí viendo las piedras. Esas eran exursiones especiales que hacíamos a Vicálvaro, recogíamos piedras de diferentes tipos…
En en general nos enseñaban que no se puede ensuciar el campo. Tú llevabas comida: la tortilla, las agujas típicas de ternera envueltas en papel… los papeles los llevabas en el morral, en la mochila, y te lo llevabas a casa de vuelta.
¿Tomábais notas de lo que os decían? ¿Hacías dibujos, mapas, croquis?
Notas, no… dibujo lo dábamos en la Institución, con el señor Benitez o el señor Vadillo, y entonces la hacíamos en el jardín, con carboncillo, en la plazoleta. En el campo no hacíamos clase. Allí se trataba de andar, de ver las hojas y sus tipos según el árbol, el respeto al árbol… Y si había arroyo también el respeto al agua…
En tu libro de memorias hablas del profesor Giner que os llevaba al Museo del Prado.
El señor Giner era pariente de Giner de los Ríos, hermano de don Francisco. Primero íbamos al Museo de Reproducciones, en el parque de El Retiro, en donde expusieron en su día el Guernika. Era un Museo donde se reproducían las esculturas fundamentales griegas. Era una riqueza muy grande la que había en ese museo, de mucha valía para enseñar a la gente.
En el Prado, el profesor era conservador y tenía cierto, digamos, poder. Era un cursi (risas), pero tenía su genio. Entrábamos e íbamos a visitar diferentes cuadros por pintores. En la hora a la que íbamos, que no había nadie, estaban también los copistas, copiando un cuadro determinado, para poder sacarlo a otros lugares, como con las Misiones Pedagógicas. Nos llevaba, por ejemplo, a ver el cuadro de Las Lanzas (La rendición de Breda, de Velázquez) y nos iba explicando. Además, el señor Giner daba conferencias sobre arte los miércoles por la tarde, cuando no había clase. Y hacíamos excursiones para ver monumentos. A Toledo, por ejemplo.
Tú no conociste a Giner de los Ríos… ¿Os hablaban de él?
Yo evidentemente tenía ideas porque en mi casa se hablaba de él, y porque éramos de la Institución. ¿Tú has leido lo que dice Machado? La elegía a la muerte de Don Francisco…
Cuando se fue el maestro/
La luz de la mañana…
(Recita, de memoria y del tirón el poema. Se le quiebra ligeramente la voz mientras lo hace. Se le empañan los ojos al final).
Sí conociste a Cossío…
Era un hombre de una gran delicadeza. El señor Cossío tenía una gran amistad con la familia. Mi abuelo paterno hizo una casa en San Rafael porque mi abuela tenía tubercolosis y los médicos de entonces decían que tenía que estar al sol. Era una casa original que tenía muchas terrazas. En la Semana Santa íbamos a pasar unos días, también en verano. Allí también venía con frecuencia el señor Cossío.
A mi madre le gustaban muchísimo las flores. En la casa, que tenía una finca grande, tenía rosales. A mi madre le encantaba cortar las flores. El señor Cossío le decía: «Cruz, las flores deben mantenerse en donde han nacido». Él respetaba mucho la naturaleza.
Le gustaban las cosas sencillas. Allí comíamos y le gustaba muchísimo las sopas de ajo (ríe). Las que hacía mi madre, muy buenas, las metía en el horno… Era muy sencillo en el comer, el hablar.
Foto: Teresa Rodríguez
Una persona sencilla pero con grandes ideas, como el Museo Pedagógico Nacional y las Misiones Pedagógica…
Él creó todo el desarrollo ulterior de la Institución. Era el presidente del Museo Pedagógico que estaba en el edificio que hoy ocupa la Escuela Superior de las Fuerzas Armadas. Allí iban muchos alumnos de la Normal a seguir cursos. Franco se apoderó de eso y no ha vuelto a ser algo relacionado con la enseñanza.
Las Misiones Pedagógicas también tenían su origen en Cossío. Tenían la parte del Teatro, con La Barraca y Lorca; el Coro, que dirigía Tornel; el Cine o llevaban cuadros del Prado, reproducciones. Su misión era la divulgación de la cultura. Iban en un autobús pequeño con toda la gente. Yo lo he visto y estuve con ellos.
Hay una cosa de la Institución que no he dicho y que creo que es importante. Estudiábamos en la institución y pasábamos de un curso a otro porque el consejo de profesores se reunína y decidía quién debía de pasar a la siguiente clase a final de curso. Estar en la 3ª o la 4ª no nos servía para acceder al Bachillerato porque la institución no era reconocida como valor de educación o de enseñanza en relación con el Bachillerato. Cosa que no pasaba con el Instituto Escuela.
Entonces, cuando tocaba ir al bachillerato os tocaba examinaros por libre, ¿verdad?
Claro. Nos íbamos a examinar a un instituto de enseñanza. Yo, con un grupo más, elegimos el Velázquez. Allí nos matriculábamos como estudiantes libres. Había tres categorías: los oficiales (que estaban en el instituto); los colegiados (que iban a colegios religiosos y se examinaban allí), y los libres (que íbamos por libre).
La realidad es que nosotros, que estábamos educados en un lugar que no seguía el programa oficial, sacábamos siempre buenas notas. Yo me matriculaba de un curso y mitad de otro para hacer más rápido el bachillerato; hacía en un curso, un año y medio. En uno de los últimos exámenes, el profesor, que era Chapín (que luego fue diputado), me preguntó qué sabía del poema del Mío Cid. Y yo le dije que si quería yo se lo recitaba. «Bueno, empiece». Y es lo que hice, recitar el poema. Después de un rato me cortó. «Cómo es que le ha dado a usted por aprenderlo?». «Me lo han enseñado en la escuela». «¿A qué escuela va usted?». «A la ILE». «A bueno, siéntese». Y me puso un sobresaliente.
Nos daban muchos más conocimientos que los que daban en los institutos oficiales. Por ejemplo, lo que aprendíamos en los talleres; carpintería, modelado… Teníamos trabajos manuales, hacíamos cosas en rafia, teníamos pintura del natural, en el jardín, con acuarela y carboncillo. Teníamos una formación mucho más amplia, y eso lo comparé yo con mi hermana, que iba al Instituto Escuela. No sé por qué mis padres, a Teresa, la mandaron allí y a mí al Institución. Quizá porque mi padre estuvo en ella de pequeño.
¿Cuántos érais en clase?
Como unos 15 o 20, como mucho.
¿Qué idea tienes del Instituto Escuela?
Éramos como «hermanos». Muchísimos alumnos, como Natalia Cossío, la nieta del señor Cossío, cuando llegaba al bachillerato se iban al Instituto Escuela, para examinarse normalmente. Había muchísimos profesores comunes, pero era una escuela con una gran actividad deportiva también.
Tenían el mismo sistema, compartíamos a muchos docentes, las clases se desarrollaban de manera similar y tenían a gente de mucho nivel. Como las hijas del presidente de la Real Academia de la Lengua, Menéndez Pidal. Su hija era profesora. Iban los hijos de Negrín; Rómulo y Miguel eran amigos míos.
En la República, la educación hace una revolución. ¿Cómo lo valoras?
Habría que empezar antes. Hay que darse cuenta de que ya hubo un momento durante la monarquía, en el que Largo Caballero fue ministro de Trabajo. Y se aceptó hacer la Junta de Ampliación de Estudios que jugó un papel importantísimo de divulgación de la cultura en España; la Institución hizo el Instituto Escuela, la Residencia de Estudiantes que estuvo presidida por Ramón y Cajal y su segundo era mi tío Gumersindo. La influencia que tuvo la ILE fue mucho más; fue muchísimo mayor, tanto la de la Institución como la influencia de don Francisco.
La Residencia de Estudiantes fue el centro cultural más importante de España y de los más importantes de Europa. Curie y Einstein la visitaron; había también un centro de desarrollo médico. Una cantidad grande de personas de primera fila. También estaba el Colegio Cervantes, dirigido por don Ángel Llorca, que me recordaba a don Francisco. Un hombre de una bondad… Venían gente de fuera a ver cómo funcionaba.
Todo aquello terminó en el año 39, tras la guerra civil. Buena parte de aquella sociedad marchó al exilio (exterior o interior), muchas y muchos docentes fueron depurados y no pudieron volver a trabajar en la enseñanza durante años. Como decíamos, Luis de Azcárate también se exilió. Empezó por México, en donde estudió ingeniería y en donde vivió hasta 1947. De ahí viajó a Europa, en donde residió en muchos países hasta su vuelva a España una vez terminada la dictadura.
Luis de Azcárate reivindica el papel de aquel exilio que intentó mantener vivo el espíritu de la República. También el papel cultural y educativo que eclosionó con la creación de la Institución Libre de Enseñanza y del resto de centros educativos y culturales que fueron surgiendo en su órbita hasta que el franquismo se deshizo de todo aquello.
Fuente e imagen tomadas de: https://eldiariodelaeducacion.com/blog/2020/02/06/la-residencia-de-estudiantes-fue-el-centro-cultural-mas-importante-de-espana-y-de-los-mas-importantes-de-europa/
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