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Un 47% de los jóvenes está dispuesto a trabajar fuera de España

Europa/ España/ 20.08.2019/ Fuente: www.abc.es.

El 27% afirma que le es indiferente dónde trabajar, se trasladará donde encuentre empleo; mientras que un 20% lo buscará directamente fuera de España. El año pasado, el 52% de los consultados afirmaba que podría trabajar fuera del país

Cada vez menos jóvenes están dispuestos a trabajar fuera de España, según señala un estudio realizado al término del salón de Orientación Universitaria Unitour 2018-2019 que ha recorrido en su XIII edición 24 ciudades españolas, cinco italianas y Andorra, y que revela que el 47% de los estudiantes de bachillerato españoles podría trabajar fuera del país.

En concreto, para el estudio se utilizó una muestra de más de 17.000 jóvenes entre los más de 29.000 bachilleres que acudieron a la edición española de la feria, que tuvo lugar entre los meses de octubre de 2018 y febrero de 2019. De estos, el 74% se encontraba realizando segundo de bachillerato, y un 26%, primero de bachillerato, según recoge Ep.

Según el informe, cuando se pregunta a los estudiantes españoles dónde les gustaría trabajar en el futuro, el 27% afirma que le es indiferente dónde trabajar, se trasladaría donde encontrase empleo; mientras que un 20% lo buscará directamente fuera de España. El año pasado, el 52% de los consultados afirmaba que podría trabajar fuera de España, mientras que en la edición 2013-2014 esta cifra era del 58%.

De esta forma, más de la mitad de los encuestados (53%) prefiere trabajar en el país: al 27% le gustaría quedarse en su provincia o comunidad, y un 26%, en cualquier parte de España.

Asimismo, en el estudio nacional destaca que los estudiantes de Málaga son los más dispuestos a trabajar fuera del país, es decir, 27% quiere ejercer su profesión fuera de España, seguidos por los jóvenes tenerifeños, con un 26%. En el otro extremo se encuentran los estudiantes donostiarras de los que un 39% quiere trabajar en su comunidad o provincia.

Aumentan los aspirantes a funcionario

El estudio de Unitour también revela que la mayor parte de los jóvenes de bachillerato se ve desarrollando su carrera profesional en una empresa privada (38%), pero en los últimos años, cada vez toma más fuerza la opción de opositar para hacer carrera en la administración pública.

Así, según el informe, el 27% de los encuestados piensa prepararse una oposición para ser funcionario, mientras que el año pasado esta cifra era el 26%, y el anterior, un 24%. Otro 25% afirma querer montar su propio negocio cuando finalice sus estudios, y un 10% quiere desarrollar su carrera en el ámbito de una ONG.

Por provincias, los alumnos leoneses son los más interesados en trabajar para la administración, ya que un 36% afirma que estudiaría una oposición después de su grado, seguidos de los vallisoletanos (32%), los logroñeses (31%), y los vigueses, murcianos y cordobeses (30%).

Por el contrario, los jóvenes malagueños destacan, un año más, como los más emprendedores de España, ya que un 32% quiere montar su propia empresa. Le siguen los estudiantes de Valencia (29%), los de Logroño, Madrid y Castellón (28%), Gran Canaria y Murcia (27%), y Tenerife, Santander y Sevilla (26%).

En cuanto a los motivos por los que elegirán una carrera, el 52% de los estudiantes encuestados antepone su vocación, mientras que el 35% tendrá en cuenta las salidas profesionales que le ofrezca su futuro grado.

En este sentido, la mayoría de los estudiantes de Sevilla, un 56%, afirma que escogerá carrera porque es «lo que le gusta desde siempre»; mientras que los estudiantes que otorgan más peso a las salidas profesionales son los donostiarras, ya que 38% se fijará en que su carrera tenga alta empleabilidad. Le siguen los madrileños (37%), y los ovetenses, vitorianos, bilbaínos y gaditanos (36%).

Por otra parte, el 12% de los estudiantes españoles encuestados dice que escogerá su carrera porque «se gana mucho dinero», y solo un 1% porque «sus padres quieren que la estudie».

Fuente de la noticia: https://www.abc.es/familia/educacion/abci-47-por-ciento-jovenes-esta-dispuesto-trabajar-fuera-espana-201908170207_noticia.html

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Día del Niño: la infancia es una ventana de oportunidades

Por: Luisa Brumana.

En los últimos 30 años, un cambio social radical posicionó a los chicos y chicas como sujetos de derecho en vez de objetos de protección.

Garantizar la participación de los niños, las niñas y adolescentes es un desafío para los adultos que en los últimos 30 años vivimos un cambio social y cultural radical impulsado por la Convención sobre los Derechos del Niño, que posiciona a los chicos y a las chicas como sujetos de derecho. Esta afirmación, los niños y a las niñas son sujetos de derecho, cambia la manera en que el mundo interpela a las personas de 0 a 18 años que dejan de ser objetos de protección, como establecía el antiguo paradigma tutelar, que presuponía que los niños necesitan de un adulto que tome decisiones por ellos.

A partir de la adopción de la Convención sobre los Derechos del Niño, que este año cumple su 30° aniversario, las sociedades reconocen que los niños y las niñas son personas en crecimiento, llenas de potencialidades, que ganan autonomía en forma progresiva y que tienen derechos que les garantizan el acceso a la salud, la educación, la inclusión social, la protección frente a la violencia, para tener un buen comienzo en la vida y un desarrollo pleno durante la segunda década, que es la adolescencia.

30 años es mucho y a la vez muy poco en el desarrollo de un tratado internacional de derechos humanos que revolucionó la manera en que entendemos a la infancia y la adolescencia. Los niños y las niñas no son “adultos pequeños” como se creyó durante muchos años. No aprenden en el trabajo, aprenden en la escuela.No “moldean el carácter en la calle” o en el mundo adulto: los chicos y las chicas necesitan de espacios de juego y socialización con sus pares en los que aprenden a compartir, a interactuar en grupo, a disfrutar del tiempo libre. Las cosas que aprendemos durante la infancia dejan huella para toda la vida.

La Convención sobre los Derechos del Niño establece el derecho a participar, a que los chicos y las chicas expresen sus opiniones en la familia, en la escuela, en sus lugares de pertenencia, sobre los temas que los involucran, y a que estas opiniones sean tenidas en cuenta. Y en sintonía con otros tratados de derechos humanos, explicita el derecho a asociarse con fines culturales, deportivos o políticos siempre y cuando esas asociaciones o grupos estén sólo integradas por niños, niñas o adolescentes.

Los derechos humanos cobran sentido cuando nos apropiamos de ellos, los ejercemos, los revindicamos, los exigimos, los vivimos y aún más, desde edades tempranas. El Día del Niño es una fecha simbólica, que cambia de un país a otro, pero nos recuerda (donde sea que estemos) que la infancia es una ventana de oportunidades, un momento en la vida que no se repite más y que tiene derechos especiales que necesitamos, como sociedad y como individuos que la integran, garantizar para que estos primeros años en el mundo, sean equitativos para todos. Una misma “línea de largada” o como decimos en UNICEF, para cada niño, para cada niña, una oportunidad.

Fuente del artículo: https://www.clarin.com/sociedad/dia-nino-infancia-ventana-oportunidades_0_ZjNxwu4oe.html

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Cortometraje: El pez feliz

Por: Regina de Miguel. 

Este cortometraje animado del año 2006 ha recibido diversos premios, entre los cuales se encuentra el de Mejor Cortometraje de Animación del Festival Internacional de Berlín. Su historia se basa en el cuanto ‘A Fish that Smiled at Me’ de Jimmy Lao: además de trasladar el valor de la empatía habla también del valor de la libertad a través de su protagonista, un hombre solitario pero de carácter afable que encuentra en su mascota, un pez, una gran compañía.

Fuente del documento: https://www.youtube.com/watch?v=WSs1W7mP29M

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Hablemos de educación

Por: Antonio Argandoña.

«Mal momento para hablar de educación -me dice el lector-, ahora que todos estamos de vacaciones…» Bueno, yo diría que siempre es un buen momento para hablar de educación, porque hay muchas cosas en juego en este tema: el bienestar presente y futuro de unos cuantos millones de personas, el crecimiento futuro del país, nuestra capacidad de adaptación a los cambios tecnológicos y demográficos, el futuro de las pensiones o, más en general, del Estado del bienestar, o sea, pensiones, salud, educación, dependencia y otras muchas cosas.

Mezclo dos noticias de la prensa de hace pocas semanas. Una: la tasa de abandono escolar temprano es, en España, mucho mayor que la media europea, lo mismo que la tasa de paro juvenil y el porcentaje de ninis, que no estudian ni trabajan. Otra: el mercado laboral tendrá un déficit de más de 100.000 empleos de jóvenes cualificados en el plazo de 10 años. Y añado dos detalles más, estos de mi cosecha. Una: la culpa es nuestra. Dos: la solución es posible.

Empiezo por la tecnología. Cuando un estudiante salga al mercado laboral se encontrará con demandas bien pagadas, contratos a largo plazo y buenas expectativas de futuro. No sé si esas demandas serán muchas o pocas: solo sé que los expertos dicen que unas 100.000 se quedarán sin cubrir. Y después nos quejaremos de que los inmigrantes nos roban los buenos puestos de trabajo, o de que las empresas españolas se llevan sus departamentos innovadores a otros países, porque aquí no tienen trabajadores cualificados suficientes.

Y luego quedan los empleos basura, con sueldos bajos, contratos temporales y muy pocas expectativas de futuro, a los que aspirarán los jóvenes que no estudian (no labran su futuro) ni trabajan (no siguen aprendiendo, que esto es lo más importante cuando se tiene un empleo en esas edades); y tampoco podrán aspirar a ese puesto los que están en el paro y los que han abandonado sus estudios prematuramente. Y a nadie se le oculta que regalarles el diploma de la enseñanza secundaria no es la solución, aunque resulta atractiva para los políticos. O sea: hacer trampas puede dar una satisfacción inmediata al joven sin futuro, pero no le resolverá su problema.

Este no es el lugar para explicar cuáles son las soluciones. Pero se me ocurren algunas ideas. Una: movilicemos a la sociedad civil, es decir, a empresas, sindicatos, universidades, centros escolares y asociaciones de padres y madres, para que, dos, pongan a trabajar a los expertos, a los que saben de esto, que son muchos, para que, tres, hagan planteamientos magnánimos, casi utópicos, de lo que habría que hacer, de modo que, cuatro, esos planes vuelvan a los lugares donde se reúnen escuelas, universidades, familias y empleadores, para que ayuden a los expertos a bajar a la realidad, que no quiere decir devaluar aquellos planes, sino hacerlos viables, con números, plazos y recursos necesarios, que, cinco, llevarán a los políticos para decirles: «La sociedad civil propone esto; ustedes, los responsables de que esto salga adelante, ¿qué piensan hacer?». Y si, como hasta ahora, no dicen nada serio, hacer presión hasta que lo hagan.

HABRÁ QUE hacer planes parciales. Por ejemplo, para reducir el paro juvenil, los salarios de miseria y los contratos basura, que son tres patas del mismo problema, porque contratar a un chico o una chica joven, no preparado y mal estudiante sale muy caro a las empresas, cuando se suma el salario mínimo, más la seguridad social, más los costes de acabar el contrato y de buscar otro trabajador. Claro que se les puede obligar a hacer un contrato caro, pero entonces seguiremos sin resolver el problema del paro juvenil.

Otro plan será para los estudiantes que necesitaremos para aquellos empleos relacionados con las tecnologías nuevas. Aquí hay que poner a trabajar a las empresas con las escuelas y los expertos: qué necesitan saber, cómo pueden hacer prácticas en esos temas de futuro, cómo se puede organizar el reciclaje frecuente que necesitarán…

No basta saber cómo funciona internet: hay que enseñarles a desarrollar la tecnología que mueve todo eso. Y eso es caro. Por eso hace falta que las empresas se involucren, poniendo tiempo de sus expertos y dinero, con la esperanza de encontrar mañana los trabajadores que necesitarán, y desarrollando también una colaboración fructífera con las escuelas y las universidades. Y todos saldremos ganando.

Fuente del artículo: https://www.elperiodicodearagon.com/noticias/opinion/hablemos-educacion_1380383.html

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Vernos como un ecosistema

Por: Flor María Ramírez. 

No recuerdo cómo pero llegó a mí hace más de 20 años la primera versión del libro de Leonardo Boff ‘Ecología: grito de la tierra, grito de los pobres’. En ella invitaba a una valoración de la ecología desde un cambio de paradigma; decía Boff en este libro que la “singularidad del saber ecológico reside en su transversalidad, es decir, en el relacionar hacia los lados (comunidad ecológica), hacia adelante (futuro), hacia atrás (pasado) y hacia dentro (complejidad) todas las experiencias y todas las formas de comprensión como complementarias y útiles para nuestro conocimiento del universo, nuestra funcionalidad dentro de él, y para la solidaridad cósmica que nos une a todos. De este procedimiento resulta el holismo (halos en griego significa totalidad). Él no significa la suma de los saberes o de las diversas perspectivas de análisis. Eso sería una cantidad. Traduce, más bien, la captación de la totalidad orgánica y abierta de la realidad y del saber acerca de esa totalidad. Eso representa una cualidad nueva”.

Creados para situarnos a lado de la naturaleza no por encima

Boff planteaba que era necesaria una nueva mirada a la ecología de los años 90’s; proponía una nueva alianza con la creación, alianza de veneración y de fraternidad. Las personas según Boff, no hemos sido creadas para situarnos por encima de la naturaleza como quien domina, sino para estar a su lado como quien convive como hermano y hermana. Hoy han surgido movimientos como la ecopedagogía inspirados en aquellas primeras aportaciones para intentar cambiar el paradigma de relación con los otros siendo conscientes que somos parte del ecosistema. Las aportaciones de Boff reflejan la observación de lo que él llamaba la “crisis de la Tierra”.

Recientemente ocurrió en México un derrame de ácido sulfúrico en el mar de Cortés, responsabilidad de una empresa Metalúrgica de Cobre. Todavía se debate si hubieron daños ambientales considerables y de qué magnitud. Algunos medios reportan que varias especies yacían muertas, mientras la empresa implicada aminora y descarta cualquier impacto. Esta situación es cada vez más frecuente y típica cuando suceden este tipo de incidentes, siempre las implicaciones de asumir responsabilidades juegan desfavorablemente en el prestigio o la reputación de los protagonistas.

La dimensión ecológica en todo ser humano es un componente imprescriptible de la responsabilidad de cada persona y de cada país. La activista Polly Higgins miembro de la Fundación Desertec, define el “ecocidio” como: “la destrucción, daño o pérdida de los ecosistemas en un territorio determinado, ya sea por la acción humana o por otras causas, llegando a tal punto que el disfrute pacífico de los habitantes de ese territorio se ha visto seriamente disminuida”. Greenpeace ha señalado para México incidentes recientes como: las 300 tortugas en peligro de extinción atrapadas en una red en costas de Oaxaca (1), la muerte masiva de manatíes en Tabasco (2), la muerte de millones de abejas en territorio nacional (3), la afectación a la zona de desove en la Isla Salmedina, que forma parte del Área Natural Protegida Parque Nacional Sistema Arrecifal Veracruzano por una fiesta de particulares (4) y hasta la pérdida de ejemplares de la casi extinta Vaquita Marina tienen un común denominador: negligencia, falta de vigilancia o displicencia de las autoridades que no hacen cumplir la legislación ambiental en nuestro país.

Tomar conciencia de los “pecados contra el medio ambiente”

Cada vez hay un esfuerzo importante por impulsar marcos regulatorios que permitan  mejorar el cuidado del ecosistema del que somos parte. Un ejemplo claro es la prohibición para usar artículos desechables que reduzcan el consumo de plástico e impulsen el consumo de biodegradables. Aún así es claro que la falta de conciencia personal y colectiva está muy lejos de generar un cambio de paradigma como planteado por Boff en su momento.

El papa Francisco en reiteradas ocasiones ha exhortado a los fieles a tomar conciencia de los “pecados contra el medio ambiente. Todavía no tenemos conciencia de este tipo de pecados” se lamenta, y alude al “grito de la tierra, violada y herida de mil maneras por una egoísta explotación”. La conciencia de ecosistema emerge desde las acciones más sencillas y responsables, revisar nuestros patrones de autoconsumo puede ser un primer paso.

Fuente del artículo: https://www.vidanuevadigital.com/blog/vernos-como-un-ecosistema-flor-maria-ramirez/

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ESI: rompiendo los mitos

Por: Emiliana Lilloy.

Bajo el lema “con mis hijos no te metas” se ha articulado una campaña que se propone que no se implemente la ley de educación sexual integral en Argentina. ¿Por qué hay tanta resistencia a su aplicación?

En la Argentina, la Ley 26.150 estableció la Educación sexual integral como un derecho de los/as niños/as y adolescentes ¿De qué se trata la Esi y cuáles son los mitos asociados a ella que asustan a nuestras familias?

Algunas aclaraciones previas para que podamos analizar los mitos y resistencias:

1-La ESI aborda cinco ejes conceptuales definidos a partir de los lineamientos curriculares: cuidado del cuerpo y la salud, género, derechos, diversidad y afectividad.

2-La educación se plantea de manera progresiva teniendo en cuenta el desarrollo y la edad de niños, niñas y adolescentes.

3- La ESI es acorde con el marco de los derechos humanos receptado por la argentina y es válida para todas las escuelas del país, sean de gestión estatal o privada, confesionales o laicas.

La demanda de que nuestra educación quedó obsoleta con la nueva sociedad en que vivimos y la sensación de que a nuestras generaciones la escuela nos brindó sólo información o herramientas técnicas pero que no nos enseñó a lidiar con nuestras emociones, a saber estar en el mundo, a construir relaciones sanas y sobre todo a ser felices, es algo en que todas las personas coincidimos.

¿Por qué ahora que hemos legislado sobre esta nueva forma de abordar la educación nos resistimos?

Una posibilidad es que lo hagamos porque no la entendemos. No sólo por no haber investigado a fondo de qué se trata la ESI, sino porque al no haber recibido esta formación nosotras/os mismas/os, nos asusta y da miedo lo que pueda surgir de ella en nuestros hijas/os.

El caso es paradójico: queremos un cambio porque sabemos que lo anterior no funciona, pero no queremos hacerlo por miedo a lo desconocido.

¿A qué tenemos miedo?

1-El nombre: Educación sexual integral

Si bien el nombre de la ley puede conducirnos a confusión, la ESI no es sólo “hablar de relaciones sexuales”. Esta educación se propone enseñarnos a expresar emociones y sentimientos, a reconocer y respetar valores como la solidaridad, el amor, la amistad, la intimidad propia y ajena y a cuidarnos y cuidar a los demás. En ella se habla de los derechos de las personas: a ser bien tratados/as, a no sufrir presiones para tener relaciones sexuales si es que no queremos, a que se trate de igual manera a varones y a mujeres, a ser respetados no importa cuál sea la orientación sexual, a detectar y evitar las relaciones de pareja violentas, entre otras cosas

2-La ESI dice que no existen varones ni mujeres.

Falso. La ESI explica a niñas y niños (proporcionalmente a su edad) justamente cuáles son sus diferencias corporales, su constitución, sus órganos y sobre todo (en la infancia) se hace especial hincapié en explicar la principal característica de sus órganos sexuales: la intimidad. La ESI plantea abandonar los tabúes y ficciones al respecto porque constituyen un terreno fértil para abusadores de todo tipo. Así, desde la infancia niños y niñas aprenden a identificar con nombres reales sus partes íntimas y de esta manera comprenden que ninguna persona extraña puede acceder a ellas. Al nombrarlas (abandonando denominaciones lúdicas como pajarito, chuchita) y darles el valor de la intimidad, se evitan confusiones (“mi pajarito quiere ver tu pajarita”) y logran identificar los hechos para poder avisar a maestras/os y familias.

Se trabajan además conceptos como el secreto, visibilizando que ellos/as pueden hablar con su familia sobre estos temas y que no deben guardarle ningún secreto a nadie respecto de estas partes.

Lejos de alertarnos porque a nuestras/os hijos/as les hablen de su constitución física y sus órganos sexuales, debemos comprender que esta es la forma de prevenir que sean engañadas/os; y sabiendo lo que realmente sucede, puedan comunicarlo.

3-La ESI promueve la ideología de género.

Falso. Lo que en realidad se busca es eliminar toda esas diferenciaciones que hacemos con nuestras/os hijas/os según hayan nacido con uno u otros sexo para evitar la reproducción de las desigualdades. Así, niñas y niños son tratados como iguales y pueden acceder a actividades y juguetes independientemente de su sexo.

Cuando hablamos de género queremos decir algo muy simple: que hemos naturalizado que los varones jueguen con autitos, no llores, de defiendan físicamente para hacerse valer etc. A la inversa, que las niñas sean sensibles, jueguen con muñecas y no reaccionen físicamente ante las agresiones sino que lloren o acusen con la maestra. Esta simplificación de la cosa, por ser simple no deja de ser real. La ESI propone cosas tan básicas a este respecto, como que en los manuales de estudio en vez de poner “mi mama cocina y cuelga la ropa”, pondremos “Quiero a mi mamá porque sale a trabajar cada día al estudio contable”. Y como los ejemplos nunca sobran, agreguemos este: “Quiero mucho a mi papá porque me cuida en casa y me lleva todos los días al cole”

Se propone construir un mundo simbólico-educativo en donde por ejemplo, ser mujer no signifique estar en el hogar y cuidar niños/as y ser padre estar fuera del mismo y ganar dinero, sino que cada una de estas actividades sean llevadas a cabo los las personas de manera pactada y electiva sin tener en cuenta el sexo con el que nacieron.

Perderle el miedo a desarmar los estereotipos, es avanzar a una igualdad en que ninguna persona necesitará identificarse con un género igual o distinto al suyo, porque como no habrá diferencias en el trato, roles y en el acceso a los que deseamos, no habrá tampoco necesidad de esto.

Por demás, si educamos a los varones, por ejemplo, dejándolos jugar con bebotes y a las mujeres con deportes y juegos de ingenio, las consecuencias más trágicas que podemos tener es que el varón “nos salga” un buen padre y la mujer ingeniera nuclear o astronauta.

4-La ESI promueve la homosexualidad

Falso. Uno de los lineamientos de la ESI es la no discriminación. Lo primero que tenemos que saber respecto a nuestra sexualidad es que la homosexualidad o heterosexualidad no se elige ni se enseña. ¿Quién en su sano juicio elegiría la homosexualidad sabiendo la condena social que implica o sabiendo que en su país por ejemplo, es considerado delito? Enamorarse o sentirse atraída por una persona de nuestro de su mismo género es algo que nos sucede, no es electivo, no es responsabilidad de nadie y por demás, no es algo malo o negativo. La ESI no nos enseña que “está bien ser homosexual o heterosexual”, sino que propone generar un espacio en donde no existan discriminaciones por nuestros deseos u orientación sexual y que ésta pueda ser expresada y tratada con respeto.

La orientación sexual no se aprende ni se enseña, es algo que simplemente es. Si esto no fuera así, las/os hijas/os de parejas heterosexuales jamás podrían ser homosexuales, y lo son.

Esto nos interpela como personas adultas para acoger a nuestros/as hijas/os y enseñarles que serán aceptados/as y que al mismo tiempo deben aceptar la diversidad para lograr una sociedad más sana.

5-La ESI enseña a masturbarse, tener sexo, facilita la promiscuidad y enseña pornografía.

Ya en la etapa de la adolescencia la ESI aborda temas como la sexualidad y las relaciones afectivas.

Que las/os adolescentes a cierta edad comienzan a explorar y masturbarse, sienten curiosidad por las relaciones sexuales y que las llevan a cabo, que acceden a material de contenido erótico y pornográfico en la web y las redes sociales etc, nos agrade o no, es un hecho. ¿Queremos intervenir y guiar este proceso o queremos negarlo como si no sucediera?

Un dato relevante es que de los estudios realizados hasta la actualidad, surge que en las escuelas secundarias con mayor recorrido e institucionalidad de la ESI se observa la postergación de la llegada de embarazos no intencionales y de las relaciones sexuales.

¿Por qué sucede esto?

Porque la ESI propone abordar las relaciones sexuales como vínculos de afecto, placer y responsabilidad. Hace especial hincapié en que nuestra sexualidad es una cuestión individual evitando presiones que todas las personas vivimos como: que ya tienes una edad para hacerlo, que todas tus amigas ya lo han hecho, que no me quieres lo suficiente, que tienes que demostrarme tu amor, etc. Se enseña a decir “no” frente a las presiones y se explican los procesos y cambios biológicos, sociales, psicológicos y afectivos en la pubertad y la adolescencia logrando que se sientan contenidos/as y evitando así decisiones impulsivas o apresuradas.

Asimismo, al despejar las relaciones sexuales de los tabúes y mitos asociados, las personas que decidan tenerlas, acceden a toda la información evitando enfermedades de transmisión sexual y embarazos no deseados.

Al plantearse las relaciones sexuales en este contexto, es decir como una decisión individual y no social, y dotándolas de responsabilidad y contenido afectivo, se posibilita a que cada persona elija libremente y sea escuchada y respaldada en su elección de tenerlas o no.

No hablar de estos temas no evita que nuestros/as hijos/as tengan relaciones sexuales, sólo logra que las tengan a escondidas sin mediar la información y contención necesaria para que si así lo eligen, tengan una relación sana.

6-La ESI le quita a los padres la potestad de educar a sus hijos y la educación sexual debe darse en la casa.

La familia es la primera y principal fuente de educación. Las escuelas que actualmente implementan la ESI destacan la importancia de involucrar a las familias y por otro lo difícil que resulta hacerlo.

La ESI es una oportunidad para las familias de aprender, crear puentes y educar conjuntamente logrando así que el lenguaje sea coherente. ¿Por qué es una oportunidad?

Porque la ESI abre un espacio que las/os adultas/os no tuvimos, y que por tanto muchas veces no sabemos cómo hablar estos temas con nuestras/os hijos. Nos da la oportunidad de mediar los contenidos con nuestros valores familiares y abrir un espacio de consenso, un puente con la escuela para educar en valores conjuntamente.

¿Y si tenemos miedos legítimos a los contenidos que pueden darse? Con más razón, lejos de negarles a nuestros hijos/as el acceso a la información, la mejor opción que ocupar el espacio como familias y colaborar en la construcción de ese conocimiento.

En este sentido, la incorporación de la Esi no se propone como una cuestión autoritaria, sino que cada comunidad educativa debe incluir en su proyecto institucional la adopción de las propuestas a su realidad sociocultural e ir implementando progresivamente los contenidos de la ley de acuerdo a sus necesidades, circunstancias y respetando sus tiempos de incorporación

Con mis hijos no te metas vs. la Esi salva vidas.

Los miedos, soledades e incertidumbre que vivimos nosotros/as en la infancia y adolescencia nadie nos las cuenta. Cada una de las personas que hoy es adulta vivió en mayor o menor medida el terror a esa persona que en la calle, la escuela, el club o incluso la casa se nos acercaba con intenciones que no podíamos entender. Sentimos la vergüenza o la incertidumbre ante los cambios que se producían en nuestro cuerpo y deseos en la adolescencia. Sufrimos las discriminaciones por ser diferentes en algún momento de nuestro crecimiento e hicimos lo posible (incluso cosas contra nuestra voluntad) por ser aceptadas.

La Esi viene a explicarnos todo esto, a decirnos quienes y como somos en esta tierra, a explicarnos qué es íntimo y qué no, a que sepamos qué está pasando en nuestras vidas y nuestros cuerpos para que no sintamos incomodidad ante el mundo, a decirnos que no hay que ser igual a todos/as y que por eso tenemos derecho a tomar nuestras decisiones y no ser discriminados/as.

Finalmente ¿La educación sexual salva vidas? Quizás sí, si tenemos en cuenta que:

-El conocimiento por parte de nuestros/as hijos de su cuerpo, de la intimidad mismo y de las situaciones peligrosas por las cuales deben avisar a maestras/os y familia previene abusos sexuales

-El conocimiento de los procesos menstruales, el embarazo, los medios anticonceptivos, la enseñanza de que podemos decir no a las presiones y de que debemos tener relaciones sexuales consentidas y responsables previene embarazos no deseados.

-La enseñanza de que tenemos que vivir en la diversidad aceptando a otras personas sin discriminarlas, protege a todas las personas de sufrir todo tipo de acosos y rechazos en su vida.

La Esi tiene mucho más virtudes que exceden esta nota. Sin embargo el objetivo es empezar a despejar o romper algunos mitos para poder acercarnos a ella. Mientras más nos acerquemos, nuestro lema cambiará, o entenderemos que la Esi y la educación familiar sirve justamente para que nadie pueda meterse con nuestros/as hijos/as en esta etapa tan vulnerable como son la infancia y la adolescencia.

Sólo si educamos y protegemos con información y espacios de confianza escolares y familiares a niños/as y adolescentes, podremos darles herramientas para decir de verdad “con mis hijos/as no te metas, porque no podrás hacerlo”.

Fuente del artículo: https://www.mdzol.com/sociedad/esi-rompiendo-los-mitos-20190818-40567.html

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