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La esclavitud: el mal que no se desvanece

Por: Daniel Rosselló.

 

Cuando escuchamos la palabra esclavitud nos vienen a la mente imágenes de tiempos remotos: de galeras, de hombres y mujeres encadenados andando por caminos de tierra, o siendo vendidos en los mercados como cualquier otra mercancía. De hecho, a nivel legal, el siglo XIX supuso el fin de la esclavitud con el Acta para la abolición del comercio de esclavos promulgada por el parlamento británico en 1807, y que aunque sólo prohibiría la esclavitud dentro de las fronteras del Reino Unido, sería el desencadenante de su prohibición a nivel mundial. Pero, ¿y si nos preguntaran acerca de la esclavitud hoy en día? ¿Podemos encontrar en nuestros días, en los tiempos donde ya existe una carta que recoge los derechos humanos fundamentales e instituciones para defenderlos, más o menos esclavos? No es una pregunta fácil y su respuesta requiere de un análisis concienzudo. Lo que está claro es que a pesar de estar ilegalizada, la esclavitud continuó existiendo y evolucionando.

Problemas: la definición y el número

Según el Diccionario de la Real Academia Española un esclavo es aquella persona que carece de libertad por estar bajo el dominio de otra. No obstante, en la actualidad la esclavitud no siempre se manifiesta de manera tan obvia por una mera relación de propiedad de una persona sobre otra. Según la Organización Internacional del Trabajo(ILO por sus siglas en inglés) un esclavo es toda persona obligada a trabajar por medio de la coerción y la violencia, ya sea de tipo mental o física, pero también por métodos más sutiles como las deudas, la retención de los documentos identificativos o, en el caso de tratarse de personas en situación irregular, mediante la amenaza de denuncia a las autoridades, limitándose así su libertad de movimiento. Por otra parte, ser mujer, menor, parte de una minoría étnica o religiosa o migrante ilegal constituirían las principales categorías de riesgo para sufrir esclavitud en la actualidad, siendo necesario acentuar la enorme feminización de este tipo de explotación, constituyendo las mujeres y las niñas más de la mitad del número de personas esclavas a nivel mundial.

Según esta definición, la ILO cifraría la cantidad de personas esclavizadas en torno a los 21 millones de personas. No obstante, según diversas ONGs dedicadas a recabar información local al margen de los gobiernos y de las Naciones Unidas dichas cifras serían muy optimistas, situándose el número real en torno a los 27 millones en todo el mundo. Sin embargo, la organización Walk Free Foundation situaría la cantidad real en casi 36 millones de seres humanos, asegurando que nuevas investigaciones les han permitido localizar mucha más esclavitud de la que se creía en diversas partes del mundo. Además este grupo considera también, a diferencia de la ILO, el fenómeno de los niños soldado como una forma de esclavitud. India, China, Pakistán, Uzbekistán y Rusia concentrarían el 61% de todos los esclavos y esclavas del mundo. No obstante, en proporción a su población, Mauritania se encuentra a la cabeza, con un 4% de su población –lo que significan unas 150.000 personas de entre 4 millones– sometida a esclavitud. Por todo ello nos encontraríamos en la época de la humanidad con más personas esclavizadas en todo el planeta, un dato que si bien podríamos achacar al aumento exponencial de la población humana en todo el mundo, no debe de dejar de ser considerado como algo preocupante.

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Del esclavo al esclavizado

Dejando de lado las discusiones acerca de la definición y del recuento de personas esclavizadas en el mundo, entramos en la tarea de la clasificación. No se trata de algo fácil y, como hemos podido comprobar por el caso de Walk Free Foundation y de su inclusión de los niños soldado en dicha categoría, también está sujeto a debate. A pesar de todo podemos considerar las tipologías establecidas por Anti-slavery como una guía para intentar comprender mejor el fenómeno de la esclavitud moderna. Según esta organización, que dedica sus esferzos a intentar combatir cualquier tipo de esclavitud a lo largo y ancho del mundo, actualmente podríamos encontrar hasta seis tipologías de esclavitud.

La primera de ellas sería el de la servidumbre, considerada la más extendida de todas. Se basa en la relación de dependencia que se establece cuando una persona obliga a trabajar a otra como forma de pago de una deuda. La deuda a pagar se va haciendo constantemente mayor, con lo que la persona deudora es esclavizada, muchas veces pasando esta deuda de generación en generación y, por lo tanto, llevando a la existencia de niños y niñas que nacen esclavos. Al ser el tipo de esclavitud más extendido podemos encontrarlo en todas partes del mundo, pero es especialmente común en el sudeste asiático y el subcontinente indio, donde se utilizan los lazos de servidumbre, en ocasiones combinados con las relaciones jerárquicas entre las castas, para trabajos de todos los sectores, desde la agricultura a la industria, como en el caso de las fábricas de ladrillos.

En segundo lugar nos encontramos con la esclavitud infantil, que afectaría a más de 5,5 millones de niños y niñas en todo el mundo. Se trata de un tipo de esclavitud que no incluye sólo trabajo forzado en la agricultura, en fábricas o en el servicio doméstico, sino también cualquier tipo de uso abusivo y coercionado de los menores para conseguir una ganancia, ya sea por medio de su prostitución, en forma de material pornográfico, criminalización y mendicidad forzadas…y por supuesto el reclutamiento de niños y niñas para su participación en conflictos armados.

Tenemos también la esclavitud basada en la institución del matrimonio, cuando esta se implementa de manera forzosa y/o cuando implica a menores. Se trataría de un tipo de esclavitud que, pese a la existencia de niños varones involucrados en procesos matrimoniales infantiles, afecta mayoritariamente a las niñas y a las mujeres. Si bien el matrimonio infantil no significa necesariamente esclavitud, especialmente cuando las menores tienen más de 16 años, lo cierto es que, primeramente, significa por lo general el fin de su carrera educativa, además de tener graves consecuencias para la salud mental y física, especialmente cuando se producen violaciones dentro del matrinomio. Por otra parte lo que sí está claro es que el matrimonio se utiliza para encubrir casos de esclavitud y sirve de nexo para esclavizar de por vida a la niña que se casa y a la mujer en la que se convertirá.

Asimismo nos encontramos con el caso obvio del trabajo forzado. Abarca los casos en los que alguien es obligado a trabajar en contra de su voluntad bajo amenza de algún tipo de castigo. Si bien todas las tipologías de esclavitud tienen en su esencia algo de trabajo forzado, debemos distinguirlas de ésta. Involucra a más de 20 millones de personas en todo el mundo, lo que significa que tres de cada mil personas empleadas en todo el planeta está sometida a procesos de trabajos forzados. Afecta principalmente a adultos (74%) frente a menores y más a las mujeres (55%) frente a los hombres. Se produce en todos los sectores económicos, aunque el 90% se da en la economía privada y en empresas, y más del 20% de los mismos implican explotación sexual –algo que, de nuevo, afecta principalmente a las mujeres–. En cuanto a su distrubución, si bien está claramente concentrado en la región de Asia-Pacífico, donde se localizan más de 11 millones de personas sometidas a trabajo forzado, los encontramos en el resto de regiones, incluyendo los países más desarrollados. Y es notable que en un 10% de los casos el Estado, generalmente por medio de las fuerzas armadas, está implicado en este fenómeno, por ejemplo cuando lo imponen a los habitantes de regiones rebeldes.

Del mismo modo tendríamos el caso de la esclavitud por descendencia, muchas veces vinculada a la noción de una ‘clase’ o ‘casta’ esclava. Se basa, en resumen, en que una persona será esclava si su madre lo es. Es una esclavitud que dura de por vida y que obliga a trabajar de manera gratuita para el ‘amo’, especialmente en el ámbito doméstico. Son tratados como propiedades, pudiendo ser heredados, vendidos o regalados. Además se les niega la posibilidad de trabajar fuera de la relación amo-esclavo, y se les son negados todos los derechos, además de ser sometidos a abusos de todo tipo por parte de sus dueños, incluído el matrimonio forzado como forma de prostitución encubierta, como es el caso de las wahaya, en Níger. Es un fenómeno propio de estructuras sociales fuertemente jerarquizadas, y que persiste aún en países de África occidental como Níger, Malí o Mauritania.

Por último tenemos la esclavitud derivada del trafico de personas. Es la más compleja de medir, puesto que las personas con las que se trafica raramente son localizadas. No obstante habría una cantidad constante de 2,5 millones de personas sometidas a este tipo de abuso. Afecta principalmente a personas que, buscando huir de guerras o de situaciones de pobreza, acaban siendo esclavizadas en cualquiera de las formas descritas anteriormente. Y, aunque suele ocurrir a través de varios estados, existe también a nivel nacional –entre zonas rurales y las grandes ciudades, por ejemplo–.

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Global Slavery Index, datos para 2014. En tonos rojos más oscuros, los países con mayor presencia de la esclavitud moderna. Más información en: http://d1p5uxokz2c0lz.cloudfront.net/wp-content/uploads/2014/11/Global_Slavery_Index_2014_final_lowres.pdf

Buscando a los culpables

Al observar todas estas cifras uno no puede sino preguntarse: ¿Quién es el responsable? Pues si bien está claro, tal y como se ha visto, que determinadas estructuras sociales incluyen la esclavitud como una pieza más de la jerarquía entre los individuos, 36 millones de personas no están sometidas a este yugo sólo por esta causa.

En primer lugar, está claro que los problemas de desarrollo, la pobreza y, por supuesto, las guerras, conforman un caldo de cultivo idóneo para la esclavitud al originar situaciones de vulnerabilidad total frente a la explotación y al no garantizarse la seguridad para los seres humanos. Las mafias constituirían uno de los actores que más se benefician de estas situaciones, atrapando a los emigrantes en su periplo hacia un lugar mejor en el que vivir. La servidumbre por deudas, el tráfico y la explotación laboral se combinan de manera cruenta en muchos de estos casos. Las víctimas principales son, de nuevo, las mujeres, y el destino más común es su explotación con fines sexuales, una lacra de la que ningún Estado se libra, incluidos los europeos. Se calcula que este problema afectaría a 4,5 millones de mujeres en todo el mundo, estando en todos los contienentes y países. Así, por ejemplo, en el año 2014 sólo en España se habrían destapado 14.000 casos.

No obstante, no sólo los grupos criminales se aprovechan de la precariedad para esclavizar. Grandes compañías multinacionales, especialmente aquellas dedicadas al sector textil, producen utilizando mano de obra, muchas veces infantil, en condiciones de esclavitud a través de un entramado de subcontratas. Zara, Mango y H&M son unas de tantas firmas acusadas de utilizar este tipo de prácticas, a pesar de que muchos de los activistas y trabajadores que denuncian este tipo de situciones terminan en el exilio o en la cárcel. Situaciones similares se repiten en todos los sectores, desde la electrónica hasta la agricultura, pasando por la minería, el sector alimentario y la fabricación de juguetes.

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Y, por supuesto, muchos estados participan de manera directa o indirecta en procesos de esclavización. Ya sea por no dedicar los esfuerzos necesarios para combatirla, permitirla de manera tácita dentro de sus fronteras mediante leyes laborales que no protegen los derechos de los trabajadores, o por beneficiarse sistemáticamente de la misma. Un caso muy llamativo es el de Uzbekistán, donde cada año se lleva a cabo un proceso de explotación laboral estatal para la cosecha del algodón, estando implicadas de nuevo varias multinacionales occidentales de renombre, y en la cual se obliga a hombres, mujeres, niños y ancianos a trabajar de manera gratuita, suministrándoseles tan sólo un plato de comida al día. Gracias al mantenimiento de esta dinámica el estado ingresa millones de dólares en sus arcas. Nos encontramos también con Eritrea, donde el presidente Issayas Afeworki, antiguo líder guerrillero que luchó por la liberación nacional, ha impuesto el servicio militar obligatorio e indefinido, convirtiendo el país en un gigantesco campo de trabajos forzados. Asimismo, diversos estados, como Myanmar, Sudán del Sur o República Democrática del Congo utilizan niños soldados entre sus filas, lo que implica que niños y niñas han sido alejados de sus familias y privados de educación para servir en combate, llevar a cabo tareas de limpieza o ser explotados sexualmente.

De la misma forma, los grupos armados en general, ya sean gubernamentales o fuerzas rebeldes, constituyen otro de los actores que lleva a cabo procesos de esclavismo. Un caso llamativo es el del Estado Islámico, que entre sus métodos de financiación incluye el tráfico de seres humanos, y que ha sometido a explotación sexual a miles de mujeres.

Por un futuro sin cadenas

En definitiva, la esclavitud continúa siendo un fenómeno actual, diverso y de enorme magnitud, enraizado en fenómenos como la pobreza, la exclusión social, las guerras y la falta de garantías para la protección efectiva de los derechos humanos. Por todo ello, si se quiere erradicar será necesario el compromiso efectivo de los gobiernos y la movilización de los agentes sociales, ya sean ONGs o sindicatos, que deberán promover cambios estructurales a nivel social y económico, la imposición de legislaciones laborales que defiendan los derechos de los trabajadores y todo ello presionando a su vez a las empresas para que abandonen sus prácticas esclavistas, primándose la dignidad humana sobre los beneficios económicos. Sin duda, los intereses que se entremezclan con la esclavitud son muchos y se trata de un fenómeno muy lucrativo, con lo que acabar con estas prácticas no será una tarea fácil. No obstante la voluntad política y la denuncia constante de este tipo de situaciones no deberán dejarse de lado si se quiere, realmente, hacer de la esclavitud un problema del pasado.

Fuente del artículo: https://elordenmundial.com/la-esclavitud-el-mal-que-se-desvanece/

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Jóvenes apuestan a la educación para combatir la pobreza infantil

Centro América/ Puerto Rico/Por:  Leysa Caro González/Fuente:www.elnuevodia.com.

Dan su receta, la cual debe incluir un currículo diverso con mayor tecnología que les permita desarrollarse

“La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo”. – Nelson Mandela

En un país donde el 58% de los menores de 18 años vive bajo el nivel de pobreza, la educación parece ser la única puerta hacia un camino de oportunidades que les permita salir de un ciclo que les limita sus sueños y la oportunidad de un futuro distinto.

Ese es el sentir de un grupo de jóvenes que, con motivo de la celebración del Mes de la Niñez y la Prevención del Maltrato a Menores, conversó con El Nuevo Día sobre su propuesta para atender la pobreza infantil.

“Que el 58% de nuestros niños viva en pobreza, que 4,736 niños no tengan un hogar fijo, según publicó el Departamento de Educación federal; y que 316 jóvenes estén embarazadas en el sistema público de enseñanza, según una investigación de la Cámara, son datos que nos hacen movernos y de ahí surge el tema”, detalló Marcos Santana Andújar, portavoz de la Red por los Derechos de la Niñez y la Juventud de Puerto Rico.

Según el Índice de Bienestar de la Niñez y la Juventud, publicado por el Instituto del Desarrollo de la Juventud (IDJ) en marzo de este año y que recoge datos de 2017, el 57.8% de los niños en el país vive bajo el nivel de pobreza.

Puerto Rico -reveló el estudio- tiene el índice más alto de pobreza en comparación al estado en peor condición de los Estados Unidos, que es Luisiana con un 28%.

En el caso de municipios, la cifra puede alcanzar hasta el 84%, como es el caso de Maricao.

A esto se suma que la isla, con un 44.7 %, ocupa la primera posición en Estados Unidos de hogares con niños que reciben beneficios del Programa de Asistencia Nutricional (PAN).

“Hay un problema estructural. No hay conexión entre las agencias y no se ve el problema de los niños de manera integrada… el problema de los niños no es aislado”, sostuvo Santana Andújar.

Integración en la política

Incorporar los procesos políticos al currículo de enseñanza en las escuelas públicas es un primer paso que permitirá a los estudiantes asumir un rol activo en las decisiones que les impactan.

“Los jóvenes no conocemos los procesos legislativos del país. Vivimos en una burbuja y esa es la realidad”, reconoció Deborah Soler, estudiante de la escuela Doctor Carlos González, de Aguada.

Soler conoció del proceso legislativo luego de trabajar un período de dos semanas en El Capitolio con el representante Manuel Natal. Posteriormente, invitó al legislador José “Che” Pérez a dar una charla en el plantel.

Tras la experiencia, radicaron -a través de la organización escolar “Corónate Princesa”- la Resolución Conjunta de la Cámara 464, que ordena a la Oficina de la Procuradora de las Mujeres a certificar a los miembros de la organización en temas de violencia doméstica y de género para que puedan impactar a sus pares.

“De joven a joven nos entendemos, sabemos cómo podemos llevar el mensaje, cuáles son los temas que necesitamos y queremos escuchar”, expresó Gabriela Valentín, quien también cursa estudios en el mencionado plantel.

Para las estudiantes de cuarto año, urge, además, integrar al currículo cursos que responden a las necesidades sociales y del mercado laboral actual, como pensamiento crítico, cambio climático, política pública y tecnología.

“Los jóvenes tenemos que estar al tanto de todo lo que ocurre en el país para poder aportar al cambio, crear soluciones”, señaló Soler.

Lamentaron que no todas las escuelas cuentan con la oportunidad de desarrollar modelos especializados que le proveen al estudiantado unas capacidades adicionales. El gobierno, agregaron, también limita a los maestros a dar la milla extra debido a la carga excesiva de tareas administrativas.

“Todos los logros que hemos tenido son porque el maestro ha dado un poquito más allá”, dijo Soler.

Valentín y Soler señalaron la necesidad de atender, desde los planteles, el tema de la violencia de género, conducta que puede presentarse desde el noviazgo.

“Que nosotros los jóvenes reconozcamos la necesidad que hay sobre la violencia de género y trabajemos para erradicarla nos hace desarrollar esos líderes que tenemos dentro”, expuso Soler.

Más herramientas

Luis Carlos Santiago tiene 26 años y estuvo bajo la custodia del Departamento de la Familia hasta los 23, cuando completó estudios en Ciencias del Ejercicio y Promoción de la Salud en la Universidad del Sagrado Corazón(USC).

Santiago reconoce las virtudes del sistema, pero también aquellas áreas que deben ser reforzadas para que ese menor -una vez logre su independencia- salga con las destrezas necesarias para asegurar su futuro. “Hay cosas que yo pude haber trabajado dentro del hogar, como aprender a cocinar, a planchar, cosas pequeñas que nos ayudan a prepararnos para una vida independiente”, señaló.

Los reglamentos de la agencia, sin embargo, no permiten que los menores asuman este tipo de tareas, señaló Santiago, quien hoy trabaja en la Casa Manuel Fernández Juncos, institución que lo guió gran parte de su vida.

Hubiera deseado también que le enseñaran a utilizar el transporte público. Santiago participó del programa “Vida Independiente” mientras cursó estudios universitarios.

“Deben permitirles que se puedan mover, porque muchas veces hay actividades que tiene el Departamento de la Familia en Vida Independiente y no tienen recursos de transportación, pero hay unos recursos que da el gobierno, que es el tren y las guaguas públicas”, señaló Santiago.

En esa misma línea, Santana Andújar destacó la urgencia de repensar las escuelas vocacionales de acuerdo a las necesidades del momento. “Si durante el proceso (de estudios) decidieras ir a la universidad, ya tienes algo con que baquearte, tienes un empleo”, añadió Santiago.

Espera que desespera

Joelianys Vázquez Colón, de 15 años, perdió a su papá hace un año y nueve meses. Inmediatamente, su abuela -con quien vive junto a su hermana menor- acudió al Departamento de Educación a solicitar ayuda psicológica para ambas debido a los rezagos que enfrentaban a causa del trauma emocional que atravesaban.

Pasó un año y nueves meses desde aquella evaluación y ahora es que Joelianys y su hermana reciben la ayuda solicitada. “Bajé las notas. Estaba pasando por un proceso difícil”, dijo.

“Los niños tienen problemas, necesitan ayuda y no hay esa facilidad inmediata”, compartió la estudiante de la escuela Tomás “Maso” Rivera de Toa Alta.

“Uno se siente como perdida. No sé cómo volver a empezar, no sé cómo reaccionar. No tengo esa seguridad de que mañana voy a estar bien, así me siento, como devastada”, compartió la jovencita que vive con su abuela desde que tiene cinco años.

Esa inmediatez para atender las necesidades de los menores es uno de los factores esenciales para combatir lo pobreza, sostuvo.

Vázquez Colón mencionó también la necesidad de integrar la tecnología y la innovación a las clases para hacer de estas unas unas más dinámicas. “Todo es escucha y copia… me mandan a hacer un proyecto de investigación, pero estoy escasa de recursos, no tengo computadora. Todos tenemos unas metas, todos queremos llegar a ser grandes, progresar”, mencionó.

“La escuela del pasado”, agregó Santiago.

Con Vázquez Colón coincidió Soler. “Nos preguntamos por qué hay desertores escolares, por qué faltan a la escuela y eso incide en la pobreza también”, dijo.

Responsabilidad de todos

El grupo de jóvenes resaltó que la erradicación de la pobreza infantil debe ser prioridad de todos los sectores, incluyendo a aquellas empresas privadas que reciben beneficios contributivos.

Julián Nazario, estudiante becado del colegio San Ignacio, indicó que como parte de ese exención, el gobierno debe exigir -a través de una “alianza social”- una inversión por parte de esas empresas en las comunidades y escuelas.

Nazario propuso que el estado replique modelos como “Mochila Alegre” del Banco de Alimentos que le provee víveres para el fin de semana a estudiantes que no tienen qué comer.

“Se debe promover una política pública de parte del gobierno y de parte del Departamento de Agricultura para hacer un programa nacional”, sugirió.

El jovencito de 14 años y residente de Carolina abogó, además, porque se desarrollen e implementen las propuestas que surgen de las diversas cumbres que se celebran a nivel legislativo y gubernamental.

“Que no simplemente se quede en un ‘ok’, vamos a hacer una cumbre de seguridad, vamos a traer ideas, pero esas ideas se quedan en papel”, puntualizó Nazario.

Cómo integrar a los jóvenes a empresas y agencias del gobierno para que lleguen al mercado laboral con una experiencia es otra posibilidad que debe plantearse, así como dejar a agencias como el Departamento de Educación fuera del vaivén político eleccionario de cada cuatro años.

“Que nos permitan desarrollar las capacidades que tengamos cada uno, que nos den las facilidades y no nos limiten”, sostuvo Vázquez.

Fuente de la noticia: https://www.elnuevodia.com/noticias/locales/nota/jovenesapuestanalaeducacionparacombatirlapobrezainfantil-2489203/

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Las heridas emocionales de la infancia y sus consecuencias

Por: Martin Garello.

Las heridas emocionales de la infancia nos pueden acompañar hasta nuestra vida adulta y son capaces de controlar nuestro comportamiento y dirigir nuestro destino.

Antes de convertirnos en adultos, todos hemos sido niños, todos hemos estado condicionados, de una manera u otra, por el entorno familiar en el que crecimos. El adulto en el que nos hemos convertido es el resultado de experiencias vividas desde una edad temprana. Sobre todo, los traumas y heridas del pasado tienen una enorme influencia en nuestra vida actual.

Heridas emocionales en la infancia

La personalidad de un adulto a menudo está determinada por una lesión emocional o una experiencia dolorosa de la infancia. A continuación, conoce los cinco tipos de heridas infantiles que condicionan nuestra vida como adultos:

1. Miedo al abandono

Un niño que ha sido abandonado cuando crece, a menudo experimenta un gran miedo a la soledad en la edad adulta. Sobre todo, sus relaciones estarán condicionadas por el temor de poder volver a experimentar el abandono, por el temor de ser dejado por la pareja. Lo cual lo puede llevar a experimentar relaciones de pareja dependientes.

Podrían desarrollar un escape de una relación o evitar relaciones íntimas como mecanismos de defensa para evitar lidiar con el ser abandonado. El miedo al abandono está tan profundamente arraigado como para condicionar su comportamiento relacional en forma de celos intensos y “caprichos”. Hasta que no se aborde la idea de quedarse solo, se asustará ante la mera percepción de ser abandonado o traicionado.

2. El miedo al rechazo

Cuando un niño se siente rechazado por sus padres al no sentirse querido, sentir que no le prestan atención en el hogar por sus compromisos escolares o, debido a la marginación y al acoso escolar, se crea una herida profunda que hace que esa persona se considere indigno de cariño.

Es un adulto que desarrolla la convicción de que no es digno de ser amado, que acepta una experiencia de soledad, de un vacío interior que lo lleva a aislarse. Un niño que ha experimentado el rechazo se convierte en un adulto tímido, autónomo y esquivo.

3. Humillación

Cuando un niño se siente tratado como un inútil por sus padres. Las críticas y las devaluaciones amenazan el desarrollo de una autoestima sana e integrada. Es un niño que ha sido persuadido, con crítica y desaprobación, a creer que no vale nada.

En la edad adulta se encontrará a sí mismo como una persona insegura, luchando por asumir la responsabilidad y tomar decisiones. Continuamente necesitará el apoyo y la seguridad de los demás, ya que habrá desarrollado un estilo de personalidad dependiente.

Puede que no solo haya internalizado un fuerte componente crítico hacia sí mismo, en lugar de animarse a sí mismo y creer en su propio potencial, sino también probablemente la tendencia a criticar, humillar a otros o percibir a otros como jueces.

4. Traición o temor a confiar

Los padres a menudo tienden a prometer ciertas cosas a sus hijos. Cuando estas promesas no se cumplen, el niño se siente traicionado e indigno de lo prometido. Estos sentimientos negativos llevan a desarrollar una personalidad manipuladora, con un carácter fuerte, que quiere tener y controlar todo.

Las personas que han tenido tales problemas durante la infancia carecen de tolerancia, paciencia y buenos modales. Deben trabajar en la capacidad de tolerar la frustración y aprender a delegar responsabilidades.

5. Injusticia

Cuando un niño ha crecido con padres autoritarios, fríos y exigentes. Este es un niño en el que se han proyectado fuertes expectativas y en el que los padres han ejercido una gran presión en términos de los altos estándares que deben alcanzarse en el entorno escolar y deportivo.

Se le ha pedido a un niño que vaya más allá de los límites de lo que podría hacer en comparación con su edad y, por lo tanto, se sienta abrumado por los sentimientos de impotencia e inutilidad. Este sentimiento surge durante la infancia y persiste hasta la edad adulta.

Las personas que han sufrido este tipo de presión adulta se caracterizan por cierta rigidez mental, perfeccionismo y sed de poder. Para superar esta herida es necesario que como adultos trabajen en su rigidez, para recuperar la flexibilidad mental, y puedan aprender a confiar de los demás.

Conocer estas cinco heridas de la infancia hace posible completar el proceso de desarrollo de la personalidad, para que nos podamos volver más adaptables a las circunstancias de la vida y más saludables emocionalmente.

Fuente del artículo: https://www.menteasombrosa.com/las-heridas-emocionales-infancia/#comment-329
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126 dinámicas de Educación Emocional

Por: recursosep.

 

Hace unos días descubrí una página que me dejó boquiabierto. Se trata del blog de Fernando Navarro, orientador, que propone más de 100 dinámicas para el aula para trabajar con los alumnos la educación emocional.

Espero que os gusten tanto como a mí. Yo ya estoy haciendo algunas de ellas en mis sesiones de tutoría 🙂

Fuente de la reseña: https://www.recursosep.com/2019/01/20/126-dinamicas-de-educacion-emocional/

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“Necesitamos preparar a los niños con habilidades más amplias y profundas en un mundo tan complejo”

Por: Camila Londoño.

Jennifer Groff, especialista del MIT y líder de diversos proyectos educativos, explica por qué en pleno siglo XXI, las habilidades como el pensamiento crítico, la colaboración y la creatividad son mucho más importantes que la enseñanza a través de fórmulas o contenido memorizado.

Jennifer Groff es cofundadora del Center for Curriculum Networkign e investigadora del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), de Estados Unidos donde lidera el desarrollo del diseño de juegos para uso en las aulas. Además es autora de estudios sobre temas curriculares, enseñanza personalizada y sobre cómo redefinir ambientes de aprendizaje y experiencias a través de innovaciones y tecnologías educativas. La especialista también es, desde 2017, directora pedagógica de Lumiar, organización de escuelas y tecnologías de aprendizaje creada en Brasil, y el año pasado, fue nombrada una de las 100 personas más influyentes en tecnología de la educación por la revista Ed Tech Digest.

En una extensa entrevista con la BBC, la especialista asegura que no sirve de nada enseñar matemática o programación si no se aplica a la vida real.

En otras palabras, Groff cree que no se puede enseñar fuera de contexto a través de fórmulas y contenidos que se memorizan y destaca lo que otros expertos han llamado Enseñanza Basada en Competencias (EBC), sistema que se enfoca en desarrollar habilidades y raciocinio en vez de memorización, permitiendo que los alumnos aprendan a través de la realización de proyectos sin que estos dependan de materiales como libros didácticos o división de los alumnos en grados. La metodología fue elegida como una de las más innovadoras por la OECD (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) en 2017 y está siendo implementada en escuelas de países como Holanda, Estados Unidos, Inglaterra y Finlandia.

Una de las cosas que Groff menciona en la entrevista, es que el método de enseñanza tradicional no atiende las necesidades educativas de los estudiantes de este siglo.

“Las estructuras escolares tradicionales, en realidad, llevan a los niños en el sentido opuesto a lo que hoy sabemos es la forma en que aprenden mejor. Las escuelas tradicionales ofrecen la misma orientación para todo el mundo, un tipo de aprendizaje muy lineal y descriptivo, dividiendo las clases artificialmente en materias. El currículo es muy rígido y los profesores enseñan muy rápido para cubrir todo el temario. Y con frecuencia ese contenido no tiene contexto. Y todo es en módulos: aprenda lo que tiene que aprender, haga la prueba y vaya a la siguiente tarea. Y ese tema nunca se reanuda”, asegura la experta. De la mano con esta plantea que el problema del sistema tradicional es que enseña que existe una respuesta única correcta. “¿Qué tipos de problemas en la vida, o en el mundo, son así? ¡Casi ninguno! Son todos complejos, multifactoriales, y las soluciones no son correctas o incorrectas, tienen pros y contras, y consecuencias”.

Groff no niega la importancia de disciplinas como la matemática o los idiomas, contrario a esto, destaca la importancia de que los niños sepan leer, escribir, hacer cuentas.

El problema, en ese sentido, no son las asignaturas o las disciplinas, sino la manera como se enseñan. “No se puede enseñar fuera de contexto y esperar que los niños al final entiendan todo lo demás y sean unicornios mágicos que todo lo pueden. Ellos necesitan ir adquiriendo experiencias con problemas reales a lo largo de la vida”, afirma Groff. Y en ese proceso de adquisición de experiencias, afirma la experta son necesarias ciertas habilidades propias de las competencias del siglo XXI. Estas son: la comunicación, la colaboración, la creatividad y el pensamiento crítico. “Comunicación para conversar con sus colegas en el trabajo. La colaboración es necesaria porque no trabajamos aislados. La creatividad sirve para pensar en soluciones nuevas e innovadoras. Y pensamiento crítico para lograr resolver problemas, para pensar en soluciones efectivas y significativas en el trabajo o en la vida”, explica Groff.

Además de esto, ella considera indispensable agregar al currículum el “pensamiento sistémico”, es decir, aprender a trabajar en sistemas complejos y no lineales. ¿Por qué? Porque el mundo está hecho de muchas capas de sistemas complejos y los estudiantes merecen entender y conocer el mundo tal como este funciona. Se suma a esto el pensamiento ético, o pensamiento con perspectiva social, es decir, tomar decisiones considerando cómo los otros se ven afectados.

La belleza de la Enseñanza Basada en Competencias, dice Groff, es que los profesores no tienen que ser especialistas.

Esto sucede porque, en lugar de ser expertos en robótica, agricultura, o cualquier tema que se vaya abordar en un proyecto, los docentes deben preocuparse por el desarrollo general del alumno, traer especialistas de la comunidad e incluso involucrar a los padres. “Los niños no guardan contenido, asegura Groff, lo más importante son las habilidades y competencias que se ganan trabajando en diversos proyectos. “Entonces, si hay una discusión ideológica ocurriendo en el mundo real, debe suceder en la escuela también, sin elegir un lado, y obviamente adaptada para la edad de ellos. No estamos preocupados en recordar hechos y conocimientos, en cambio sí en tener habilidades necesarias para lidiar con el mundo complejo”, dice.

Pero, si este es el rumbo que debería tomar la educación, ¿por qué aún no ocurre de una manera transversal? Groff explica que el modelo de educación actual es del siglo 18, y si bien se han hecho algunos avances, hay muchas escuelas en el mundo que siguen en el pasado. Su primera tesis respondía la pregunta: “¿por qué las escuelas no cambian?” La respuesta es que hay muchas barreras en los sistemas educativos… principalmente barreras políticas que determinan lo que las escuelas pueden o deben hacer.

Sin embargo, esta experta cree que a veces, los cambios están asociados a tomar riesgos, a no tener miedo.

“La gente tiene resistencia al cambio. Especialmente porque los padres a menudo no entienden el proceso de aprendizaje a fondo, o cómo funciona la investigación en educación. Hay muchos factores que necesitan alinearse para permitir que la escuela cambie. Al final, lo que posibilita el cambio son recursos, y el apoyo financiero a la educación no es tan alto. No es un negocio tan grande, no da tanto dinero como Google”, explica.

Pero, si bien hay vacíos y necesidades, Groff cree que se está viviendo un cambio y que hemos llegado a un punto en que el mundo ha cambiado tanto que es absolutamente evidente que hay algo más allá de preocuparnos sólo por aprobar exámenes. Es, cada vez más claro que “necesitamos preparar a los niños con habilidades más amplias y profundas en un mundo tan complejo”.

Fuente del artículo: https://eligeeducar.cl/necesitamos-preparar-los-ninos-habilidades-mas-amplias-profundas-mundo-tan-complejo

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El 83% del alumnado con necesidades especiales ya se encuentra escolarizado por la vía ordinaria

Europa/ España/ 16.04.2019/ Fuente: www.servimedia.es.

Una experta en pedagogía y educación inclusiva apuesta por culminar de forma progresiva el proceso de inclusión

 

El 83% del alumnado con necesidades especiales ya se encuentra escolarizado por la vía ordinaria, opción que resulta positiva para el conjunto del alumnado porque “el modo de socializar mejor y de que se produzca el conocimiento mutuo de todos los ciudadanos es a través de una escuela de calidad para todos y todas”, según expone María Antonia Casanova, licenciada en Pedagogía, en la especialidad de Educación Especial, por la Universidad Complutense de Madrid y profesora de la Universidad Camilo José Cela.

Casanova, inspectora de Educación, fue subdirectora general de Educación Especial y Atención a la Diversidad del Ministerio de Educación y directora general de Promoción Educativa de la Comunidad de Madrid. Además, dirigió el Proyecto de Integración Educativa en México, dentro de la actuación del Fondo Mixto de Cooperación Científica y Técnica México-España (1996-2002) y acumula una extensa experiencia en entidades e iniciativas relacionadas con la educación y la inclusión, tanto a nivel nacional como internacional.

En declaraciones a Servimedia, explicó que la experiencia constata que la inclusión en centros ordinarios funciona y recordó que la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad obliga a España a avanzar en ese objetivo por tres vías: como país perteneciente a la ONU, como Estado miembro de la UE y como adhesión particular de España a dicha convención, que establece la incorporación del alumnado con discapacidad a la escuela ordinaria.

Señaló que la educación inclusiva no es algo nuevo en España y recordó que tanto la LOE (Ley Orgánica de Educación) como la Lomce (León Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa) hablan de educación inclusiva, y antes se promulgaron normas como la Lismi, en 1982, o la Orden de marzo de 1985, por la que se planificaba la experimentación de la integración durante el curso 1985/86.

Por ello, Casanova insistió en que se ha dispuesto de un periodo de tiempo de casi cuarenta años para completar el proceso de inclusión educativa, pero todavía queda un 17% de alumnos que no están en la escuela ordinaria. “No se trata de desmantelar los Centros de Educación Especial de un día para otro”, indicó, pero consideró necesario reducir progresivamente ese porcentaje. “De hecho”, manifestó, “hay familias que están luchando para incorporar a sus hijos a la escuela ordinaria”.

Se mostró convencida de que la inclusión es buena para los alumnos a nivel de socialización y de desarrollo afectivo, pero también a nivel educativo, “tienen más estímulos”. Y no sólo es favorable para los alumnos con discapacidad. “lo es también para el resto porque les ayuda a formarse en la diversidad”. Los alumnos con necesidades especiales tienen que aprender a convivir con el resto y el resto con ellos, continuó esta experta.

Pero para hacer efectiva la inclusión es necesario habilitar presupuestos y recursos destinados a ese objetivo. “Hay que modificar la metodología, hay que cambiar el método de evaluación y hay que incidir en la formación del profesorado. La educación inclusiva debe ser una educación de calidad”, afirmó.

En un artículo publicado en la revista de divulgación educativa ‘Innovamos’, María Antonia Casanova señala: “Exigimos una escuela inclusiva con los medios necesarios, de todo tipo, para atender a cada alumno y alumna como precisen. Por supuesto. Lo cual requiere de un hacer planificado, riguroso, con agenda determinada e inversión adecuada a las previsiones que se realicen. El modo de socializar mejor y de que se produzca el conocimiento mutuo de todos los ciudadanos es a través de una escuela de calidad para todos y todas”.

Fuente de la noticia: https://www.servimedia.es/noticias/1124562

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Para Motta, el desafío “más importante de la educación” es mejorar los aprendizajes

Por: La Diaria. 

En un informe sobre su actuación en el Codicen asegura que es necesario un “cambio sustantivo” en los bachilleratos.

Laura Motta renunció al Consejo Directivo Central (Codicen) de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) para sumarse a la campaña de su esposo, el precandidato por el Frente Amplio Daniel Martínez, pero antes de irse presentó un informe sobre su actuación, en el que repasa los avances globales del período y deja planteados cuatro desafíos en materia de educación. El primero, señala, es la mejora de los aprendizajes, al que menciona como “el desafío más importante de la educación”. De todas formas, asegura que la universalización de la educación inicial es un ejemplo “de políticas que tendrán un previsible impacto en los primeros años de escolarización y en los logros educativos de niños y niñas”. También destaca que el avance en programas para “dar coherencia a los procesos de enseñanza de la lectura y la escritura –como el Programa de Lectura y Escritura de la ANEP o la formación de posgrados para maestros en enseñanza de lectura y escritura– tendrá un impacto concreto en el descenso de la repetición en el primer año escolar”, lo que constituye un “fuerte predictor de trayectorias educativas vulnerables”.

El segundo desafío que menciona “es la adecuación de las propuestas educativas de educación media a las nuevas realidades adolescentes”, mediante el trabajo en proyectos, metodologías “que los desafíen y que les permitan la resolución creativa de problemas”. Si bien Motta reconoce que ya existen experiencias de este tipo, asegura que “se dan de forma aislada y en base a impulsos individuales”.

En tercer lugar, considera que la diversificación de las modalidades de cursado y acreditación de enseñanza media es otro reto de los próximos años: “Es necesario un cambio sustantivo en la propuesta actual de los bachilleratos. La realidad exige una adecuación a los requerimientos generales de la sociedad, tanto para una mejor inserción laboral como para garantizar la continuidad educativa. Es necesario también crear trayectorias variadas en las que estudiantes puedan realizar su propio camino, donde experiencias laborales y conocimientos académicos puedan ser parte del mismo”, señala Motta en su informe. Además, considera “indispensable la pronta aprobación de una prueba de acreditación de ciclo básico –similar a la prueba de acreditación de enseñanza primaria–, así como la implementación de un trayecto acelerado para la culminación del bachillerato” pensando en jóvenes y adultos que no terminaron el ciclo educativo. La atención a la diversidad es el cuarto desafío planteado por la hasta ahora consejera de la ANEP. “La atención a las personas en situación de discapacidad debe dar un salto cualitativo”, asegura.

En el informe también enumera algunos de los cambios estructurales en los que considera que se avanzó en este período. Menciona la construcción del presupuesto por proyecto, cambios en la gestión de la información para seguir las trayectorias estudiantiles (lo que resultó en que prácticamente 100% de los niños que egresan de primaria se inscriben en un centro de educación media), la descentralización de las políticas educativas en clave territorial y la construcción de una política curricular (con la aprobación del Marco Curricular de Referencia Nacional y la construcción de las progresiones de aprendizaje de Lenguas y Matemáticas). Por último, Motta destaca la inversión en infraestructura en este período: entre 2015 y 2018 se construyeron 38 edificios nuevos, hubo 291 ampliaciones, 3.333 obras de mantenimiento y se incorporaron 200 aulas móviles, detalla.

Fuente de la reseña: https://educacion.ladiaria.com.uy/articulo/2019/4/para-motta-el-desafio-mas-importante-de-la-educacion-es-mejorar-los-aprendizajes/
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