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Neutralidad falsa, cómo el lenguaje de los medios occidentales tergiversa a los palestinos y protege a Israel

Por: RAMZY BAROUD

Si bien los principales medios de comunicación y corporativos estadounidenses y occidentales siguen estando sesgados a favor de Israel, a menudo se comportan como si fueran una tercera parte neutral. Este simplemente no es el caso.


Tomemos como ejemplo la cobertura del New York Times de la última guerra israelí en Gaza. Su artículo del 6 de agosto, “Israel-Gaza Fighting Flares for a Second Day” es el típico reportaje occidental convencional sobre Israel y Palestina, pero con un sabor distintivo del New York Times.

Para el lector desinformado, el artículo logra encontrar un lenguaje equilibrado entre dos lados iguales. Esta equivalencia moral engañosa es uno de los puntos ciegos intelectuales más grandes para los periodistas occidentales. Si no defienden exteriormente el discurso de Israel sobre «seguridad» y «derecho a defenderse», crean falsos paralelismos entre palestinos e israelíes, como si un ocupante militar y una nación ocupada tuvieran derechos y responsabilidades comparables.

Obviamente, esta lógica no se aplica a la guerra entre Rusia y Ucrania. Para el NYT y todos los principales medios de comunicación occidentales, no hay duda de quiénes son los buenos y los malos en esa sangrienta lucha.

Los ‘militantes palestinos’ y los ‘terroristas’ siempre han sido los malos de Occidente. Según la lógica de su cobertura mediática, Israel no lanza guerras no provocadas contra los palestinos, y no es un ocupante militar impenitente ni un régimen de apartheid racista. Este lenguaje sólo puede ser utilizado por medios marginales ‘radicales’ e ‘izquierdistas’, nunca por la corriente principal.

La breve introducción del artículo del NYT hablaba sobre el aumento del número de muertos, pero inicialmente no mencionaba que los 20 palestinos asesinados incluían niños, enfatizando, en cambio, que los ataques israelíes habían matado a un ‘líder militante’.

Cuando se revelan los seis niños asesinados por Israel en el segundo párrafo, el artículo inmediatamente, y sin comenzar una nueva oración, aclara que “Israel dijo que algunas muertes de civiles fueron el resultado de que los militantes escondieran armas en áreas residenciales”, y que otros fueron asesinados por cohetes palestinos «fallidos».

El 16 de agosto, el ejército israelí finalmente admitió que estaba detrás de los ataques que mataron a los 5 jóvenes palestinos de Jabaliya. Si el NYT informó sobre eso o no, importa poco. El daño ya está hecho, y ese fue el plan de Israel desde el principio.

El título de la historia de la BBC del 16 de agosto, ‘Los niños de Gaza están acostumbrados a la muerte y los bombardeos’, no nombra inmediatamente a los responsables de la ‘muerte y los bombardeos’. Incluso los portavoces militares israelíes, como descubriremos más adelante, estarían de acuerdo con tal declaración, aunque siempre culparán directamente a los ‘terroristas palestinos’.

Cuando la historia finalmente revela que una niña, Layan, fue asesinada en un ataque israelí, el lenguaje fue elaborado cuidadosamente para disminuir la culpa de sus asesinos israelíes. La niña, nos dicen, se dirigía a la playa con su familia, cuando su tuk-tuk “pasó por un campamento militar dirigido por el grupo militante Jihad Islámica Palestina”, que, “en el momento exacto, (…) fue blanco del fuego israelí”. La autora no dice nada de cómo llegó a la conclusión de que la familia no era el objetivo.

De la historia se puede deducir fácilmente que la intención de Israel no era matar a Layan y, lógicamente, a ninguno de los otros 17 niños asesinados durante la guerra de tres días en Gaza. Además, Israel, según la BBC, ha intentado salvar a la niña; lamentablemente, “una semana de tratamiento en un hospital israelí no pudo salvarle la vida”.

Aunque los políticos israelíes han hablado descaradamente de matar niños palestinos y, en el caso de la exministra de Justicia israelí Ayelet Shaked, “las madres palestinas que dan a luz a ‘pequeñas serpientes’”, el informe de la BBC y otros informes sobre la última guerra, han dejado de mencionar esto. En cambio, citó al primer ministro israelí, Yair Lapid, quien supuestamente dijo que “la muerte de civiles inocentes, especialmente niños, es desgarradora”. Por cierto, Lapid ordenó la última guerra en Gaza, que mató a un total de 49 palestinos.

Incluso una historia de interés humano sobre un niño palestino asesinado de alguna manera evitó el lenguaje que podría culpar a Israel por el espantoso asesinato de una niña. Además, la BBC también se esforzó por presentar a Israel bajo una luz positiva, recurriendo a citar la declaración del ejército de ocupación de que estaba “devastado por la muerte (de Layan) y la de cualquier civil”.

El NYT y la BBC han sido seleccionados aquí no porque sean los peores ejemplos del sesgo de los medios occidentales, sino porque a menudo se los cita como medios ‘liberales’, si no ‘progresistas’. Su información, sin embargo, representa una crisis en curso en el periodismo occidental, especialmente en relación con Palestina.

Se han escrito libros sobre este tema, se formaron organizaciones de la sociedad civil para responsabilizar a los medios occidentales y se organizaron numerosas reuniones del consejo editorial para presionar a los editores occidentales, sin éxito.

Desesperados por las narrativas inmutables a favor de Israel en los medios occidentales, algunos defensores de los derechos humanos a favor de Palestina a menudo argumentan que hay mayores márgenes dentro de los propios medios de comunicación principales de Israel que en los EE. UU., por ejemplo. Esto también es inexacto .

El nombre inapropiado de los medios israelíes supuestamente más equilibrados es un resultado directo de la incapacidad de influir en la cobertura de los medios occidentales sobre Palestina e Israel. La noción errónea a menudo se ve favorecida por el hecho de que un periódico israelí, como Haaretz, otorga espacios marginales a las voces críticas, como las de los periodistas israelíes Gideon Levy y Amira Hass.

Sin embargo, la propaganda israelí, una de las más poderosas y sofisticadas del mundo, difícilmente puede equilibrarse con columnas ocasionales escritas por algunos periodistas disidentes.

Además, a menudo se cita a Haaretz como un ejemplo de periodismo relativamente justo, simplemente porque las alternativas (el Times of Israel, el Jerusalem Post y otros medios israelíes de derecha) son ejemplares en su insensibilidad , lenguaje sesgado y tergiversación de los hechos.

Los prejuicios proisraelíes en los medios occidentales a menudo se extienden a los medios simpatizantes de Palestina en todo el Medio Oriente y el resto del mundo, especialmente aquellos que informan sobre las noticias en inglés y francés.

Dado que muchos periódicos y plataformas en línea utilizan agencias de noticias occidentales, a menudo, sin darse cuenta, adoptan el mismo lenguaje utilizado en las fuentes de noticias occidentales, describiendo así a los resistentes o combatientes palestinos como ‘militantes’, al ejército de ocupación israelí como «Fuerzas de Defensa de Israel» y a los guerra israelí en Gaza como ‘estallidos’ de violencia.

En su totalidad, este lenguaje malinterpreta la lucha palestina por la libertad como actos aleatorios de violencia dentro de un ‘conflicto’ prolongado donde civiles inocentes, como Layan, quedan ‘atrapados en el fuego cruzado’.

Las mortíferas guerras israelíes en Gaza son posibles, no solo por las armas occidentales y el apoyo político, sino por un flujo interminable de desinformación y tergiversación de los medios. Aunque Israel ha matado a miles de civiles palestinos en los últimos años, los medios occidentales siguen tan comprometidos con la defensa de Israel como si nada hubiera cambiado.

Ramzy Baroud es periodista y editor de The Palestine Chronicle. Es autor de seis libros. Su último libro, coeditado con Ilan Pappé, es “Nuestra visión para la liberación: los líderes e intelectuales palestinos comprometidos hablan”. El Dr. Baroud es investigador sénior no residente en el Centro para el Islam y Asuntos Globales (CIGA). Su sitio web es www.ramzybaroud.net

Foto de portada: Una vigilia cerca de las tumbas de los niños palestinos que murieron en la última guerra israelí en Gaza. (Foto: Mahmoud Ajjour, The Palestine Chronicle)

Tomado de Nueva Revolución

Fuente: The Palestine Chronicle

Fuente Original: https://www.investigaction.net

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Unicef condena muerte de menores palestinos por represión israelí

La represión del régimen sionista ha cobrado la vida de 20 menores de edad en la Cisjordania ocupada en este 2022

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) condenó este miércoles la muerte de niños palestinos como consecuencia de la represión israelí en los territorios ocupados.

Los últimos menores víctimas de los ataques de uniformados sionistas se reportaron en los territorios de Nablús y Hebrón, con los que suman 20 los ultimados en Cisjordania en lo que va de este año 2022.

En tal sentido, la oficina de Unicef para Palestina expresó en la plataforma Twitter que todo niño tiene derecho a la vida y a no estar expuesto a violencia ni represión.

A lo que añadieron que muchos pequeños han sido testigos de este conflicto por mucho tiempo, “no han conocido más que guerras, conflictos y violencia. La mayoría vive con el impacto psicológico a largo plazo en su salud mental”, señaló el organismo en su página oficial.

A propósito, hicieron un llamado a las partes implicadas para hacer todo lo posible para evitar más violencia. “Otro conflicto sólo traerá más sufrimiento y más pena. Es necesario encontrar una solución duradera a este conflicto», remarcaron.

En tal sentido, la representante de Unicef para Palestina, Lynn Hastings, desarrolló una visita a la Franja de Gaza para atestiguar y evaluar los recientes impactos en niños y sus familias tras la ofensiva desplegada con misiles por Israel sobre ese territorio.

Mientras, el ministro palestino de Desarrollo Social, Ahmed Majdalani, denunció que las violaciones practicadas de manera sistemática por Israel, además de dejar secuelas indiscutibles en los menores, los privan de vivir seguros y con acceso a sus derechos básicos.

Según el Ministerio de Salud palestino, los uniformados sionistas asesinaron a 355 palestinos e hirieron a otros 16.500 en 2021, incluidos 87 menores, 60 mujeres y 18 ancianos.

Fuente de la información e imagen: https://www.telesurtv.net

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Israel: Investigadores israelíes diseñan tecnología más diminuta del mundo

Asia/Israel/02-07-2021/Autor(a) y Fuente: Spanish.xinhuanet.com

Investigadores israelíes diseñaron la tecnología más diminuta del mundo con un grosor de apenas dos átomos, informó hoy la Universidad de Tel Aviv.

La nueva tecnología, descrita en un estudio publicado en la revista Science, permite el almacenamiento de información en la unidad más delgada conocida por la ciencia en uno de los materiales más estables e inertes de la naturaleza, añadió la universidad.

Se espera que esta tecnología mejore futuros dispositivos electrónicos en términos de densidad, velocidad, consumo de energía y eficiencia, señaló la universidad.

Los dispositivos innovadores actuales constan de diminutos cristales que contienen sólo cerca de un millón de átomos, o alrededor de cien átomos de altura, ancho y espesor.

Después de este avance tecnológico, los investigadores podrán, por primera ocasión, reducir el espesor de los dispositivos cristalinos a únicamente dos átomos.

Los investigadores enfatizaron que esta delgada estructura permitirá a las memorias basadas en la capacidad cuántica de los electrones saltar rápidamente y con eficiencia a través de barreras de un grosor de apenas unos cuantos átomos.

Fuente: http://spanish.xinhuanet.com/2021-07/01/c_1310036872.htm

Imagen: Gerd Altmann en Pixabay

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Discurso De Noam Chomsky En Las Naciones Unidas Sobre El Conflicto Palestina-Israel (Transcripción)

Discurso del filosofo Noam Chomsky en las Naciones Unidas, el  22 de Octubre del 2014. Transcripción del ingles realizada por:  Democracy now 

«Si no se sabe lo que se está buscando, si no se tiene idea de lo que es relevante, dispuestos a cuestionarse esta idea, si no se tiene eso, explorar en internet es sólo tomar al azar hechos no verificables que no significan nada.» – Noam Chomsky

 El secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, dijo el martes que está preparando una investigación sobre los ataques a las instalaciones de la ONU durante el reciente ataque de Israel a Gaza. Unos 2.100 palestinos, la mayoría de ellos civiles, murieron en el conflicto, junto con 67 soldados israelíes y seis civiles en Israel.
Bueno, hoy pasamos la hora con el profesor Noam Chomsky, disidente político, lingüista y autor de renombre mundial. Es profesor emérito del Instituto de Tecnología de Massachusetts, donde ha enseñado durante más de medio siglo. En un evento poco común que tuvo lugar el martes pasado, 800 personas llenaron el salón de la Asamblea General de la ONU para ver a Noam Chomsky, embajadores y público de todo el mundo. El evento fue organizado por el Comité para el Ejercicio de los Derechos Inalienables del Pueblo Palestino. Noam Chomsky pronunció un discurso importante:
NOAM CHOMSKY :
Muchos de los problemas del mundo son tan insolubles que es difícil pensar en formas incluso de tomar medidas para mitigarlos. El conflicto entre Israel y Palestina no es uno de ellos. Por el contrario, las líneas generales de una solución diplomática han sido claras durante al menos 40 años. No es el final del camino, nunca nada lo es, sino un importante paso adelante. Y los obstáculos para una resolución también son bastante claros.
Los lineamientos básicos se presentaron aquí en una resolución presentada al Consejo de Seguridad de la ONU en enero de 1976. Se pidió un acuerdo de dos estados en la frontera reconocida internacionalmente —y ahora estoy citando— ”con garantías de los derechos de ambos estados a existen en paz y seguridad dentro de fronteras seguras y reconocidas «. La resolución fue presentada por los tres principales estados árabes: Egipto, Jordania, Siria, a veces llamados los «estados de confrontación». Israel se negó a asistir a la sesión. La resolución fue vetada por Estados Unidos. Un veto de EE. UU.  suele ser un veto doble: el veto, la resolución no se implementa y el evento se veta de la historia, por lo que hay que buscar mucho para encontrar el registro, pero está ahí. Eso ha establecido el patrón que ha continuado desde entonces. El más reciente de EE. UU. El veto fue en febrero de 2011 — ese es el presidente Obama — cuando su administración vetó una resolución que pedía la implementación de la política oficial estadounidense de oposición a la expansión de los asentamientos. Y vale la pena tener en cuenta que la expansión de los asentamientos no es realmente el problema; son los asentamientos, indiscutiblemente ilegales, junto con los proyectos de infraestructura que los sustentan.
Durante mucho tiempo, ha existido un consenso internacional abrumador en apoyo de un arreglo en este sentido. El patrón que se estableció en enero de 1976 continúa hasta el presente. Israel rechaza un arreglo de estos términos y durante muchos años ha estado dedicando amplios recursos para asegurar que no se implemente, con el apoyo incansable y decisivo de los Estados Unidos —militar, económico, diplomático y de hecho ideológico— al establecer cómo se desarrolló el conflicto. es visto e interpretado en los Estados Unidos y dentro de su amplia esfera de influencia.
No hay tiempo aquí para revisar el registro, pero su carácter general se revela al mirar lo que sucedió en Gaza en la última década, llevando adelante una larga historia de crímenes anteriores. El pasado 26 de agosto se alcanzó un alto el fuego entre Israel y la Autoridad Palestina. Y la pregunta en todas nuestras mentes es: ¿Cuáles son las perspectivas para el futuro? Bueno, una forma razonable de intentar responder a esa pregunta es mirar el expediente. Y aquí también hay un patrón definido: se alcanza un alto el fuego; Israel lo ignora y continúa su asalto constante contra Gaza, incluido un asedio continuo, actos intermitentes de violencia, más asentamientos y proyectos de desarrollo, a menudo violencia en Cisjordania; Hamas observa el alto el fuego, como Israel reconoce oficialmente, hasta que alguna escalada israelí provoque una respuesta de Hamas,
El primero de la serie fue el Acuerdo sobre Movimiento y Acceso en noviembre de 2005. Voy a dar una paráfrasis detallada del mismo. Pidió un cruce entre Gaza y Egipto en Rafah para la exportación de bienes y el tránsito de personas, la operación continua de los cruces entre Israel y Gaza para la importación y exportación de bienes y el tránsito de personas, la reducción de los obstáculos al movimiento dentro del territorio. Cisjordania, convoyes de autobuses y camiones entre Cisjordania y Gaza, la construcción de un puerto marítimo en Gaza, la reapertura del aeropuerto de Gaza que Israel había destruido recientemente. Estos son esencialmente los términos de sucesivos altos el fuego, incluido el que se alcanzó hace unas semanas.
El momento del acuerdo de noviembre de 2005 es significativo. Este fue el momento de la retirada de Israel, como se llama, de Gaza: la expulsión de varios miles de colonos israelíes de Gaza. Ahora, esto se describe como un noble esfuerzo por buscar la paz y el desarrollo, pero la realidad es bastante diferente. La realidad fue descrita, muy rápidamente, por el funcionario israelí encargado de negociar e implementar el alto el fuego, Dov Weissglas, íntimo confidente del entonces primer ministro Ariel Sharon. Como explicó a la prensa israelí, el objetivo de la desconexión —lo cito a él— era «congelar el proceso de paz», para «evitar el establecimiento de un estado palestino» y garantizar que la diplomacia «se haya cumplido». eliminado indefinidamente de nuestra agenda «.
La realidad sobre el terreno es descrita por los principales especialistas de Israel en la ocupación: un historiador, el respetado historiador Idith Zertal, el principal corresponsal diplomático de Israel, Akiva Eldar, escribió el libro principal, el trabajo estándar sobre el proyecto de asentamiento, llamado Señores de la tierra., refiriéndose a los colonos. Lo que dicen sobre la desconexión es esto: dicen, “el territorio arruinado” —y para entonces estaba arruinado, en gran parte del motivo de la remoción de los colonos— ”el territorio arruinado no fue liberado ni por un solo día del control militar de Israel, o del precio de la ocupación que los habitantes pagan todos los días. Después de la desconexión, Israel dejó tierra arrasada, servicios devastados y personas sin presente ni futuro. Los asentamientos fueron destruidos en un movimiento poco generoso por parte de un ocupante no ilustrado, que de hecho continúa controlando el territorio y matando y hostigando a sus habitantes por medio de su formidable poder militar ”. Ahora, esa es una descripción precisa de la fuente israelí más respetada.
Los Acuerdos de Oslo, hace 20 años, establecieron que Gaza y Cisjordania son una unidad territorial indivisible, cuya integridad no puede romperse. Durante 20 años, Estados Unidos e Israel se han dedicado a separar Gaza y Cisjordania en violación de los acuerdos que habían aceptado. Y una mirada al mapa explica por qué. Gaza ofrece el único acceso al mundo exterior de Palestina. Si Gaza se separa de Cisjordania, cualquier autonomía que finalmente se pueda otorgar en Cisjordania sería encarcelada: Israel por un lado, un Jordan hostil, aliado de Israel, por el otro, y además, uno de los lentos y La política firme respaldada por Estados Unidos es apoderarse del Valle del Jordán, alrededor de un tercio de Cisjordania, gran parte de la tierra cultivable, que esencialmente aprisionaría al resto aún más fuertemente, si Gaza se separa de Cisjordania.
Bueno, el acuerdo de noviembre de 2005 duró algunas semanas. En enero de 2006 tuvo lugar un acontecimiento muy importante: la primera elección plena y libre en el mundo árabe, cuidadosamente supervisada, reconocida como libre y justa. Tenía un defecto. Salió de la manera incorrecta: Hamas ganó el Parlamento, control del Parlamento. Estados Unidos e Israel no querían eso. Como recordarán, en ese período, el eslogan en boca de todos era «promoción de la democracia». El mayor compromiso de Estados Unidos en el mundo fue la promoción de la democracia. Aquí fue una buena prueba. Democracia: la elección salió mal; Estados Unidos decidió instantáneamente, junto con Israel, castigar a los palestinos por el crimen de votar de manera incorrecta; se instituyó un duro asedio, otros castigos; aumento de la violencia; Estados Unidos inmediatamente comenzó a organizar un golpe militar para derrocar al gobierno inaceptable. Esa es una práctica bastante familiar, no revisaré el registro. La Unión Europea, para su vergüenza y descrédito, estuvo de acuerdo con esto. Hubo una escalada israelí inmediata. Ese fue el final del acuerdo de noviembre, seguido de importantes ataques israelíes.
En 2007, un año después, Hamas cometió un crimen aún mayor que ganar unas elecciones justas: se adelantó al golpe militar planeado y se apoderó de Gaza. Eso se describe en Occidente, en los Estados Unidos, la mayor parte de Occidente, como la toma de Gaza por la fuerza de Hamas, lo cual no es falso, pero se omite algo. La fuerza se estaba adelantando a un golpe militar planeado para derrocar al gobierno electo. Ahora, eso fue un crimen grave. Ya es bastante malo votar de manera incorrecta en unas elecciones libres, pero adelantarse a un golpe militar planeado por Estados Unidos es mucho más serio. El ataque a Gaza aumentó sustancialmente en ese momento, los principales ataques israelíes. Finalmente, en enero de 2008 se alcanzó otro alto el fuego. Los términos eran prácticamente los mismos que los que he citado. Israel rechazó públicamente el alto el fuego, dijo que no lo cumpliría. Hamás observó el alto el fuego,
Ahora, eso continuó hasta el 4 de noviembre de 2008. El 4 de noviembre, que fue el día de las elecciones estadounidenses, las fuerzas israelíes invadieron Gaza y mataron a media docena de militantes de Hamas. Eso llevó a que los cohetes Qassam atacaran a Israel, una gran respuesta israelí, muchos asesinatos, todos palestinos, como de costumbre. A fines de diciembre, un par de semanas después, Hamas se ofreció a renovar el alto el fuego. El gabinete israelí lo consideró y lo rechazó. Este fue un gabinete moderado, dirigido por Ehud Olmert, lo rechazó y decidió lanzar la próxima gran operación militar.
Eso fue Plomo Fundido, que fue una operación horrible, tanto que provocó una reacción internacional muy sustancial, investigaciones de una comisión de Naciones Unidas, Amnistía Internacional, Human Rights Watch. En medio del asalto, el asalto, dicho sea de paso, fue cuidadosamente programado para terminar inmediatamente antes de la toma de posesión del presidente Obama. Ya había sido elegido, pero aún no había asumido el cargo, por lo que cuando se le pidió que comentara sobre las atrocidades en curso, respondió diciendo que no podía hacerlo, que Estados Unidos solo tiene un presidente y que no estaba este presidente todavía. Hablaba de muchas otras cosas, pero no de esto. El ataque estaba programado para terminar inmediatamente antes de la inauguración, por lo que podría responder a las preguntas diciendo: “Bueno, ahora no es el momento de mirar al pasado, miremos hacia el futuro. Los diplomáticos saben muy bien que ese es un eslogan estándar para quienes están involucrados en delitos graves: «Olvidémonos del pasado, miremos hacia un futuro glorioso». Bueno, eso fue justo en medio del asalto.
El Consejo de Seguridad aprobó una resolución —por unanimidad, con la abstención de Estados Unidos— pidiendo un alto el fuego inmediato con los términos habituales. Eso fue el 8 de enero de 2009. Nunca se observó, y se rompió por completo con el siguiente episodio importante de «cortar el césped» en noviembre de 2012. Ahora, puede tener una buena idea de lo que estaba sucediendo mirando a la víctima. cifras para el año 2012. Murieron 79 personas, 78 de ellas palestinas, la historia habitual.
Después del asalto de noviembre, se alcanzó un alto el fuego con los términos habituales. Describiré lo que sucedió a continuación citando a un destacado especialista, Nathan Thrall. Es un analista líder en Medio Oriente para International Crisis Group. Mientras escribe, Israel reconoció que Hamas estaba observando los términos del alto el fuego, y «por lo tanto, vio pocos incentivos» para hacer lo mismo. Los ataques militares contra Gaza aumentaron, junto con restricciones más estrictas a las importaciones. Se bloquearon las exportaciones. Los permisos de salida fueron bloqueados.
Eso continuó hasta abril de 2014, cuando los palestinos cometieron otro crimen: Hamas con sede en Gaza y la Autoridad Palestina con sede en Cisjordania firmaron un acuerdo de unidad. Israel se enfureció, enfureció aún más cuando el mundo lo apoyó principalmente. Incluso Estados Unidos dio un apoyo débil, pero real. Varias razones de la reacción israelí. Una es que la unidad entre Gaza y Cisjordania, entre los dos movimientos, amenazaría las políticas de larga data de separar los dos, por las razones que mencioné. Otra razón fue que un gobierno de unidad socava uno de los pretextos de la negativa de Israel a participar seriamente en las negociaciones, a saber, ¿cómo podemos negociar con una entidad que está internamente dividida? Bueno, si están unificados, ese pretexto desaparece. Israel se enfureció. Lanzó importantes ataques contra los palestinos en Cisjordania, apuntando principalmente a Hamas. Cientos de personas arrestadas, en su mayoría miembros de Hamas. También Gaza, también asesinatos.
Había un pretexto, por supuesto. Siempre la hay. El pretexto fue que tres adolescentes, adolescentes israelíes, en los asentamientos habían sido brutalmente asesinados, capturados y asesinados. Israel afirmó oficialmente que pensaba que estaban vivos, por lo que lanzó un asalto de varias semanas en Cisjordania, alegando que estaban tratando de encontrarlos con vida. Mientras tanto, las detenciones, los ataques y así sucesivamente. Resulta que supieron de inmediato que los habían matado. Ahora, también supieron de inmediato que era muy poco probable que Hamas estuviera involucrado. El gobierno dijo que tenía conocimiento seguro de que Hamas lo había hecho, pero sus propios especialistas destacados, como [Shlomi Eldar], habían señalado de inmediato que el asalto, que fue un crimen brutal, muy probablemente fue cometido por miembros de un clan separatista. , el clan Qawasmeh en Hebrón, que no recibió luz verde por parte de Hamas y que había sido una espina en sus costados. Y eso, aparentemente, es cierto, si nos fijamos en los arrestos y castigos posteriores. De todos modos, ese fue un pretexto para este asalto, asesinatos en Gaza también. Eso finalmente provocó una respuesta de Hamas. Luego vino la Operación Margen Protector, la que se acababa de completar, y más brutal y destructiva incluso las que la precedieron.
El patrón es muy claro. Y hasta ahora, al menos, parece continuar. El último alto el fuego se alcanzó el 26 de agosto. Fue seguido de inmediato por la mayor apropiación de tierras de Israel en 30 años, casi mil acres en el área de Gush Etzion cerca de lo que se llama Jerusalén, Gran Jerusalén, aproximadamente cinco veces el tamaño de cualquier cosa que haya sido Jerusalén, tomada por Israel, anexada violación de las órdenes del Consejo de Seguridad. El Departamento de Estado de EE. UU. Informó a la Embajada de Israel que Israel, lo estoy citando ahora, «la actividad israelí en Gush Etzion socava los esfuerzos estadounidenses para proteger a Israel en las Naciones Unidas», e instó a que Israel no debería proporcionar municiones para «aquellos en el [Naciones Unidas] que interpretaría la posición [de Israel] como endurecimiento «. En realidad, esa advertencia se dio hace 47 años, en septiembre de 1967, en el momento de la primera colonización de Israel, la colonización ilegal, de Gush Etzion. El historiador israelí Gershom Gorenberg nos lo recordó recientemente. Poco ha cambiado desde entonces, en los últimos 47 años, aparte de la escala de los crímenes, que continúan, sin interrupción, con el apoyo constante de Estados Unidos.
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Gaza , La Mayor Prisión Al Aire Libre | Noam Chomsky

Artículo del filósofo, lingüista y activista político Noam Chomsky , publicado el 7 de noviembre del 2012 

Por: Noam Chomsky

Basta siquiera con una sola noche en la cárcel para hacerse una idea de lo que significa estar bajo el control absoluto de una fuerza externa.
Y apenas si se tarda un día en Gaza en apreciar cómo debe de ser tratar de sobrevivir en la mayor prisión al aire libre del mundo, donde aproximadamente un millón y medio de personas hacinadas en una franja de trescientos kilómetros cuadrados viven sometidas a un terror aleatorio y a un castigo arbitrario que no tienen otro objetivo que el de humillarlas y degradarlas.
Lo que se pretende con semejante crueldad es aplastar las esperanzas palestinas de un futuro digno y la anulación del abrumador apoyo internacional a un acuerdo diplomático que garantice el respeto de los derechos humanos básicos. Los dirigentes políticos israelíes han dado evidente fe de esa pretensión en estos últimos días al advertir de que «enloquecerán» si Naciones Unidas otorga el más mínimo reconocimiento a los derechos palestinos.
Esta amenaza de «enloquecimiento» (nishtagea) —entiéndase lanzar una respuesta de particular dureza— está muy arraigada y se remonta a tiempos de los gobiernos laboristas de la década de 1950, momento en que también hallamos el origen del llamado «complejo de Sansón»: «Si se traspasa esa línea, derribaremos los muros del templo con todos dentro, nosotros incluidos».
Treinta años atrás, varios líderes políticos israelíes, algunos destacados «halcones» entre ellos, remitieron al primer ministro Menahem Begin un impactante informe sobre la frecuencia y la impunidad con las que los colonos de Cisjordania cometían «actos terroristas» contra los árabes del lugar.
Asqueado por aquellos hechos, Yoram Peri, destacado analista de la política militar, escribió que la labor del ejército israelí ya no parecía consistir en defender el Estado, sino en «demoler los derechos de personas inocentes por el mero hecho de ser araboushim [apelativo racial despectivo] que viven en territorios que Dios nos prometió».
Los gazatíes han sido objeto de un castigo particularmente cruel. Hace treinta años, en su libro de memorias The Third Way [La tercera vía], Raja Shehadeh, un abogado, describió la inútil tarea de intentar proteger los derechos humanos fundamentales dentro de un sistema legal diseñado para que dicho objetivo resulte imposible, y su experiencia personal como samid (un «inquebrantable») que vio cómo las brutales fuerzas de ocupación convertían su casa en una prisión sin que él pudiera hacer otra cosa más que «aguantar».
Desde entonces, la situación ha empeorado sensiblemente. Los Acuerdos de Oslo, festejados con gran pompa en 1993, estipularon que Gaza y Cisjordania constituyeran una única entidad territorial. Pero, por entonces, Estados Unidos e Israel ya tenían en marcha un plan para separar Gaza de Cisjordania con el fin de bloquear un acuerdo diplomático y castigar a los araboushim de ambos territorios.
El castigo contra los gazatíes se hizo más duro aún en enero de 2006 en respuesta al «crimen» de primera magnitud que acababan de cometer: habían votado en el «sentido equivocado» en las primeras elecciones libres celebradas en el mundo árabe al apoyar mayoritariamente a Hamás.
En una muestra más de sus «ansias de democracia», Estados Unidos e Israel (apoyados por una pusilánime Unión Europea) impusieron de inmediato un sitio brutal acompañado de ataques militares. Las autoridades estadounidenses recurrieron enseguida a su procedimiento operativo estándar cuando una población desobediente elige al Gobierno equivocado: preparó un golpe militar para restablecer el orden.
Pero los gazatíes cometieron un crimen más grave si cabe un año más tarde al bloquear esa intentona golpista, lo que se tradujo en una fuerte escalada del asedio y los ataques. La culminación de éstos llegó en el invierno de 2008-2009 con la Operación Plomo Fundido, uno de los ejercicios más cobardes y sanguinarios de nuestra memoria reciente: una población civil indefensa y atrapada fue sometida a la implacable ofensiva lanzada por uno de los sistemas militares más avanzados del mundo, dependiente del armamento estadounidense y protegido por la diplomacia de Washington.
Obviamente, se adujeron pretextos para tal modo de proceder, pues nunca faltan. El habitual, siempre a mano cuando se necesita, fue el de la «seguridad»: en este caso en concreto, se dijo que los ataques eran para neutralizar el lanzamiento de misiles de fabricación casera desde Gaza.
En 2008 se declaró una tregua entre Israel y Hamás. Hamás no disparó un solo cohete hasta que Israel rompió la tregua aprovechando las elecciones estadounidenses del 4 de noviembre para invadir Gaza sin ningún motivo y mató a media docena de miembros de Hamás.
Las más altas autoridades de la inteligencia israelí advirtieron al Gobierno del país de la posibilidad de renovar la tregua si se aligeraba el criminal bloqueo al que estaban sometiendo a la Franja y si ponían fin a los ataques militares. Pero el Gobierno de Ehud Olmert —quien presuntamente era una «paloma» en materia de política exterior— descartó esas opciones y trató de aprovechar su enorme ventaja en potencial de violencia poniendo en marcha la Operación Plomo Fundido.
El internacionalmente respetado defensor de los derechos humanos en Gaza Raji Sourani analizó el patrón seguido por los ataques de Plomo Fundido. Los bombardeos se concentraron en el norte, sobre población civil indefensa de las áreas más densamente habitadas, sin ningún fundamento militar posible. El objetivo, insinúa Sourani, tal vez fuera intimidar a la población y empujarla hacia el sur, hacia las inmediaciones de la frontera con Egipto. Pero los samidin —quienes resistieron a base de aguantar los ataques— no se movieron de donde estaban.
Otro posible objetivo quizá fuera echar a esa población al otro lado de la frontera. Desde los primerísimos tiempos de la colonización sionista, se dijo que los árabes no tenían ninguna razón de peso para estar en Palestina: podían estar igual de bien en cualquier otro lugar, por lo que debían irse de allí (o ser «transferidos» de buenas maneras, según sugerían las «palomas» del movimiento).
Ésa, desde luego, no es una posibilidad que preocupe poco en Egipto y tal vez sea una de las razones por las que ese país no abre la frontera para el libre paso de la población civil o, ni tan siquiera, de suministros que se necesitan con urgencia.
Sourani y otras fuentes bien informadas han señalado que la disciplina demostrada por los samidin es un primer frente tras el que se oculta un polvorín que podría estallar por los aires en cualquier momento, de forma inesperada, como lo hizo la Primera Intifada de Gaza en 1987 tras años de represión.
La impresión (inevitablemente superficial) que uno se lleva tras pasar varios días en Gaza es de asombro, no sólo ante la capacidad de los gazatíes para seguir con su vida, sino también ante el dinamismo y la vitalidad de la gente joven, sobre todo en la universidad, donde asistí a un congreso internacional.
Pero también pueden detectarse síntomas de que la presión puede haber alcanzado extremos insoportables. Ya hay noticias de una frustración de fondo entre los jóvenes que no cesa de crecer y que obedece a un reconocimiento por su parte de que, bajo la ocupación americano-israelí, el futuro no les depara nada.
Gaza presenta el aspecto de un país del Tercer Mundo, con bolsas aisladas de riqueza rodeadas de la pobreza más atroz. Pero no es un lugar sin desarrollo. Diríamos, más bien, que ha sido des-desarrollado (tomando prestado el término de Sara Roy, principal especialista académica en Gaza) y de forma muy sistemática.
La Franja de Gaza podría haberse convertido en una próspera región mediterránea, con una agricultura rica y una industria pesquera próspera, amén de unas playas maravillosas y de, según se descubrió hace una década, altas probabilidades de disponer de extensas reservas de gas natural en sus aguas territoriales (fuera por casualidad o no, lo cierto es que fue justo entonces cuando Israel intensificó su bloqueo naval). Tan favorables perspectivas de futuro se vieron abortadas en 1948, cuando la Franja tuvo que absorber un aluvión de refugiados palestinos que huían presas del pánico o habían sido expulsados a la fuerza de territorios que se integraron en Israel (en algunos casos, apenas meses después del alto el fuego formal). Las conquistas israelíes de 1967 y su consolidación durante los meses posteriores asestaron nuevos golpes y terribles crímenes que han continuado hasta nuestros días.
Los síntomas son fácilmente visibles, incluso durante una visita breve. Sentado en un hotel junto a la costa, uno puede oír el fuego de ametralladora de las cañoneras israelíes dedicadas a expulsar a los pescadores de las propias aguas territoriales de Gaza para devolverlos a la línea litoral, obligándolos así a pescar en aguas muy contaminadas por culpa de la negativa americano-israelí a permitir la reconstrucción de los sistemas de alcantarillado y electricidad destruidos por el poder militar de los propios Estados Unidos e Israel.
En los Acuerdos de Oslo, se contemplaban planes para construir dos plantas desalinizadoras, muy necesarias en una región árida como ésta. Y sí, se construyeron unas instalaciones avanzadas, pero en Israel. La segunda está ubicada en Jan Yunis, al sur de Gaza. El ingeniero jefe de Jan Yunis explicó que esa planta fue construida de tal modo que no pueda usar agua del mar y tenga que aprovechar aguas subterráneas, un proceso más barato que contribuye a degradar aún más el exiguo acuífero de la zona, lo que con toda certeza acarreará problemas graves en el futuro.
El suministro de agua todavía es muy limitado. La Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA, por sus siglas en inglés), que se ocupa de los refugiados, pero no de los demás gazatíes, publicó recientemente un informe en el que alertaba de que el daño infligido al acuífero podría volverse «irreversible» dentro de poco y de que, de no mediar una rápida actuación para remediarlo, Gaza podría dejar de ser un «lugar habitable» no más tarde de 2020.
Israel permite la entrada de cemento para los proyectos de la UNRWA, pero no para las obras de los gazatíes, metidos como andan en gigantescas campañas de reconstrucción. La limitada maquinaria pesada allí presente se mantiene inactiva en su mayor parte, pues Israel no autoriza la entrada de material ni recambios para su reparación.
Todo esto forma parte del programa general que Dov Weisglass, un asesor del primer ministro Olmert, describió cuando los palestinos no siguieron las órdenes previstas en las elecciones de 2006: «De lo que se trata —dijo él— es de someter a los palestinos a dieta, pero sin matarlos de hambre».
En fecha reciente, y tras varios años de esfuerzos, la organización israelí de defensa de los derechos humanos Gisha logró por fin obtener una orden judicial que obliga al Gobierno a hacer públicos los documentos archivados donde se especifican los planes para hacer efectiva esa «dieta». Jonathan Cook, un periodista afincado en Israel, los resume así: «Las autoridades sanitarias facilitaron sus propios cálculos sobre el número mínimo de calorías que necesitarían el millón y medio de habitantes de Gaza para no caer en la desnutrición. Esas cifras se tradujeron luego en un número tasado de camiones cargados de alimentos a los que Israel supuestamente autorizaría la entrada cada día […] y, al final, un promedio de sólo sesenta y siete camiones (mucho menos de la mitad del mínimo requerido) entraron diariamente en Gaza. Compárese con los más de cuatrocientos que entraban allí a diario antes del inicio del bloqueo».
El resultado de la imposición de esa dieta, según Juan Cole, experto en Oriente Próximo y Medio, es que «en torno a un 10% de los niños palestinos de Gaza de menos de cinco años de edad tienen un crecimiento atrofiado por culpa de la desnutrición. […] Además, la anemia se ha generalizado y afecta a más de dos terceras partes de los niños pequeños, al 58,6% de los que están en edad escolar y a más de un tercio de las madres embarazadas».
Raji Sourani, el ya mencionado defensor de los derechos humanos, señala que «no hay que perder de vista que la ocupación y el cierre absoluto de las fronteras es un ataque continuo contra la dignidad humana de la población de Gaza en particular y contra la de todos los palestinos en general. Es una sistemática degradación, humillación, aislamiento y fragmentación del pueblo palestino».
Esta conclusión ha sido confirmada también por otras muchas fuentes. En The Lancet, una de las principales revistas de medicina del mundo, Rajaie Batniji, médico visitante en Stanford, describe Gaza como «una especie de laboratorio donde observar la ausencia de dignidad», una situación que acarrea repercusiones «devastadoras» para el bienestar físico, mental y social.
«La vigilancia constante desde el cielo, el castigo colectivo por el bloqueo y el aislamiento, la intrusión en los hogares y las comunicaciones, y las restricciones a quienes tratan de viajar, casarse o trabajar, dificultan mucho llevar una vida digna en Gaza», escribe Batniji. Y es que los araboushim tienen que aprender a llevar siempre la cabeza gacha.
Hubo alguna esperanza de que el nuevo Gobierno egipcio de Mohamed Morsi, menos sometido a Israel que la dictadura de Hosni Mubarak, apoyada por Occidente, pudiera abrir el paso de Rafah, que es el único acceso de Gaza al mundo exterior que no está bajo control directo de Israel. Y sí, ha habido una ligera apertura, pero no mucha.
La periodista Laila el-Haddad escribe que la reapertura permitida por el ejecutivo de Morsi «no ha significado más que un regreso del statu quo de años atrás: sólo los palestinos portadores de un carné de identidad de Gaza aprobado por Israel pueden transitar por el paso de Rafah». Eso excluye a muchísimos palestinos, incluida la familia de la propia El-Haddad, donde sólo uno de los miembros del matrimonio posee uno de esos carnés.
Además, según ella misma añade, «el paso no lleva a Cisjordania ni permite el transporte de bienes, que está restringido a los pasos fronterizos controlados por Israel y sujeto a prohibiciones como las que pesan sobre los materiales de construcción y la exportación».
Las limitaciones del paso de Rafah no alteran, pues, el hecho de que «Gaza continúa estando cercada por un férreo asedio marítimo y aéreo, y sigue estando amputada del capital cultural, económico y académico del resto de los [Territorios Ocupados por Israel] en flagrante violación de las obligaciones americano-israelíes recogidas en los Acuerdos de Oslo».
Los efectos son dolorosamente evidentes. El director del hospital de Jan Yunis, que es también jefe de cirugía, habla con rabia y pasión de cómo faltan medicinas incluso, lo que deja a los médicos incapacitados para hacer su trabajo y a los pacientes desesperados de dolor.
Una joven explica cómo fue la enfermedad de su padre ya fallecido. Él se habría sentido muy orgulloso de ver cómo su hija se convertía en la primera mujer del campamento de refugiados en obtener un grado universitario avanzado, dice ella, pero «falleció tras seis meses de lucha contra el cáncer, a la edad de sesenta años.
La ocupación israelí le negó un permiso para acudir a hospitales de Israel a recibir tratamiento. Yo tuve que suspender mis estudios, mi trabajo y mi vida para ir a sentarme junto a su cama. Todos estábamos allí sentados, también mi hermano, el médico, y mi hermana, la farmacéutica, todos impotentes y sin esperanza, contemplando su sufrimiento. Murió durante el inhumano bloqueo de Gaza, en el verano de 2006, sin apenas acceso a la sanidad.
»En mi opinión, la impotencia y la desesperanza son los sentimientos más mortíferos que pueden embargar a un ser humano. Matan el espíritu y parten el corazón. Se puede luchar contra la ocupación, pero no se puede combatir la sensación de impotencia. Es un sentir que nunca llega a desvanecerse».
Nadie que visite Gaza puede evitar una sensación de repugnancia ante la obscenidad de la ocupación, una repugnancia agravada por la culpa, porque está en nuestras manos poner fin al sufrimiento y permitir que los samidin disfruten de la vida de paz y dignidad que merecen.
Fuente e imagen: bloghemia
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¿Quién tiene derecho a defenderse: el verdugo o su víctima?

Por: María Landi

A quienes conocemos y apoyamos la causa palestina nos resulta casi tan intolerable como las vidas perdidas en cada nuevo ataque israelí la forma en que los medios hegemónicos ‘informan’ sobre lo que está pasando. El economista y político griego Yanis Varoufakis lo expresó así hoy: «Imaginen que los reportes sobre los disturbios en Soweto contra el Apartheid no mencionaran nunca el Apartheid, sino que se concentraran únicamente en la violencia de los jóvenes o en la pérdida de vidas y bienes causada por los militantes negros. Esto es lo que nos encontramos hoy en los informes de los medios de comunicación occidentales sobre Palestina. Cuando la verdad es sustituida por el silencio, dijo una vez un disidente, el silencio es una mentira. Y cuando esta mentira se refiere a la limpieza étnica de una población nativa y a la instalación de un estado de apartheid, quienes perpetúan la mentira a sabiendas son partícipes del crimen.»

Mientras leo las cifras crecientes de muertes en Gaza (más de 100, incluyendo 22 niñas/os), es imposible no recordar la brutal masacre cometida allí por Israel en julio-agosto de 2014: 2200 personas asesinadas en 20 días, 550 de ellas niñas y niños, decenas de miles heridas y mutiladas. Es imposible, también, olvidar que cuando hace tres años la población de Gaza decidió protestar pacíficamente contra el bloqueo en la llamada Gran Marcha del Retorno, fue también masacrada por francotiradores apostados en la valla que encierra a Gaza. El saldo de esas protestas semanales pacíficas fue igualmente sangriento: centenares perdieron la vida y decenas de miles recibieron heridas irreversibles; los soldados israelíes usaron balas especiales que pulverizan los huesos, y cientos de jóvenes fueron amputados.

Y sin embargo los medios continúan condenando la violencia de Hamas. En el mejor de los casos se habla de un “conflicto”, y la comunidad internacional llama a “ambas partes” a cesar las hostilidades. Como si se tratara de dos países vecinos que se disputan un territorio. No se dice que de un lado hay una potencia militar y nuclear (la cuarta del mundo) que recibe millones en ayuda estadounidense y del otro un pueblo oprimido que no tiene ejército ni tanques ni aviones de guerra, y que resiste como puede el robo cotidiano de su tierra y su agua, el asesinato y encarcelamiento de sus jóvenes y una vida entera carente de todos los derechos fundamentales.

Pero esa falsa asimetría desaparece del discurso cuando se afirma que “Israel tiene derecho a defenderse”. ¿Acaso el pueblo palestino no tiene derecho a defenderse? ¿Realmente el victimario tiene derecho a defenderse de su víctima? Digámoslo claramente: según el Derecho Internacional Humanitario que rige para Palestina, una potencia ocupante no tiene derecho a defenderse del pueblo que mantiene bajo ocupaciónPor el contrario: Israel como potencia ocupante tiene el deber de velar por la seguridad de la población y el territorio que ocupa.

El lenguaje del ‘conflicto’ y del ‘enfrentamiento’ que iguala al ocupante y al ocupado, al colonizador y al colonizado, oculta que el origen de la cuestión palestina-israelí es un proyecto colonial de asentamiento –el sionismo− surgido en Europa a fines del siglo XIX que se propuso conquistar la tierra de Palestina, expulsar a su población árabe nativa y sustituirla por personas judías provenientes de todo el mundo. Tras un proceso masivo de inmigración judía europea, facilitado por el Mandato Británico en las primeras décadas del siglo XX y acelerado por el nazismo, el Estado de Israel fue creado en 1948 sobre las ruinas de 500 localidades palestinas destruidas tras una violenta campaña de limpieza étnica (Nakba o ‘catástrofe’ en árabe) que asesinó a unas 30.000 personas, expulsó a otras 800.000 y las convirtió en refugiadas a las que hasta hoy no se les permite regresar (ni a sus descendientes) porque son una amenaza demográfica para el Estado judío.

El falso mito fundacional sionista que prometía “una tierra sin gente para un pueblo sin tierra”, ignorando y despreciando ─como todo proyecto colonial─ a la población nativa, significa en la práctica apoderarse del máximo de tierra con el mínimo de árabes. De esa población excedente hay que deshacerse, ya sea por métodos violentos (como ahora en Gaza) o perversamente sofisticados, como el complejo sistema de ocupación y colonización en Cisjordania y Jerusalén, o las más de 50 leyes que discriminan a la población árabe dentro de Israel. El objetivo es que todos se vayan. Porque más allá de la retórica para consumo occidental sobre “los dos Estados”, en el proyecto sionista no hubo nunca lugar para la población palestina.

Ese sistema de dominación fue por fin calificado este año de apartheid por la principal organización internacional de derechos humanos, Human Rights Watch, y por la más importante de Israel, B’Tselem. Superando la falsa separación entre el Israel ‘democrático’ y los territorios que ocupa y coloniza, se afirma inequívocamente que «En toda la región entre el Mar Mediterráneo y el río Jordán, el régimen israelí implementa leyes, prácticas y violencia estatal con un diseño destinado a cimentar la supremacía de un grupo: el judío, sobre otro: el palestino

Pero de esto no hablan los medios occidentales. Para ellos la noticia empieza siempre con la primera víctima israelí o el primer cohete disparado desde Gaza, sin antecedentes ni contexto. Mientras no lanzan cohetes, los medios ignoran la lenta agonía que es la vida cotidiana para los dos millones de personas encerradas en esa gran cárcel israelí que es la Franja de Gaza, bloqueada por aire, tierra y mar desde hace 14 años. No es noticia que el agua esté contaminada, la energía eléctrica limitada a unas horas diarias, los hospitales desabastecidos, la economía destruida, el desempleo generalizado y las perspectivas de futuro reducidas a escombros igual que las viviendas con cada periódico bombardeo israelí. Como escribió un joven de Gaza: «Aquí estamos sangrando en silencio, todo el tiempo. Independientemente de esta o aquella guerra. (…) tenemos que elegir entre una muerte rápida en tiempos de guerra o una muerte silenciosa bajo el bloqueo».

Del mismo modo, los medios occidentales ignoraron la escalada de ataques y provocaciones de colonos y tropas israelíes que la población palestina de Jerusalén Este venía sufriendo desde el comienzo del Ramadán. Ignoraron las marchas de judíos extremistas por las calles de la Ciudad Vieja gritando consignas racistas como “muerte a los árabes” y prometiendo quemar sus casas y aldeas. Ignoraron las vallas colocadas por la policía israelí en la explanada de la Puerta de Damasco, la principal entrada a la Ciudad Vieja (y centro neurálgico de la vida social y económica palestina) para impedir las reuniones festivas que tienen lugar allí al caer el sol cuando se rompe el ayuno.

Ignoraron también la inminente expulsión de familias palestinas del barrio Sheikh Jarrah por parte de organizaciones de colonos judíos que pretenden quedarse con sus viviendas. No fue noticia que tras décadas defendiendo sus hogares en una lucha desigual, Sheikh Jarrah se convirtiera en símbolo de resistencia a la limpieza étnica y la judaización violenta que Israel lleva a cabo en Jerusalén. Ni fue noticia la brutal represión de la policía y los ataques de colonos armados contra la gente de Sheikh Jarrah y de muchas localidades palestinas de Israel (pues la de Cisjordania no tiene permitido entrar a Jerusalén) que llegó para solidarizarse.

Tampoco fue noticia la violencia arrogante con que las fuerzas israelíes armadas a guerra irrumpieron en la Explanada de las Mezquitas durante las oraciones del viernes y el sábado; ni siquiera cuando el lunes invadieron la mezquita de Al Aqsa (el lugar más sagrado para el pueblo palestino) armados a guerra, disparando, gaseando e hiriendo a más de 400 fieles y convirtiendo la mezquita en un campo de batalla. Quizás no hubo portadas ni titulares porque las víctimas eran musulmanas, los victimarios judíos y el templo destrozado no era una sinagoga ni una iglesia. Pero las imágenes del ataque dieron la vuelta al mundo en tiempo real y causaron indignación en las redes sociales. Y también llegaron a Gaza.

Los medios tampoco informaron que Hamas dio un ultimátum a Israel exigiéndole que antes de las 6 de la tarde retirara sus tropas de Al-Aqsa y de Sheikh Jarrah. El ultimátum fue ignorado, y los primeros cohetes fueron lanzados desde Gaza. Esta vez no buscaban llamar la atención sobre el bloqueo intolerable que sufren sus habitantes, sino decirle a Israel que no puede atacar Jerusalén durante semanas y esperar que la resistencia no responda.

Como expresaron Ibrahim y Afaf, jóvenes de Gaza: «No es sólo una conexión religiosa. El pueblo palestino ve a Jerusalén como una parte inseparable de su identidad nacional y de su historia. En los últimos días, cientos de palestinos de Gaza han salido a la calle a manifestar su rabia por lo que está ocurriendo en Jerusalén y en Sheikh Jarrah.» «Es un sentimiento. Y es que, al fin y al cabo, los palestinos estamos dispersos por todo el mundo. (…) Pero cuando se trata de Jerusalén, todos somos uno. En una realidad de total segregación entre las distintas comunidades palestinas, esta ciudad es el último fragmento de nuestra unidad. Eso es lo que alimentó la ira en Gaza hacia lo que está sucediendo en Sheikh Jarrah, la Puerta de Damasco y la Mezquita de Al-Aqsa

A lo largo de la Historia ningún pueblo oprimido dejó de resistir. La violencia continúa porque la Nakba −de la que se cumplen 73 años este mes− continúa todos los días sobre la tierra de Palestina. «Los viejos morirán y los jóvenes olvidarán» afirmó Ben Gurión. Pero ese pueblo tiene memoria y se niega a desaparecer; aun en el exilio o en los campos de refugiados, las familias conservan las llaves de las casas que les robaron y las pasan a las nuevas generaciones; y estas aprenden desde la cuna que Palestina es su patria y que “existir es resistir”.

Fuente: desinformemonos.

Ilustraciones: Latuff

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Casi 60 muertos en la Franja de Gaza; se teme “guerra a gran escala”

Por: La Jornada 

Tel Aviv. Los enfrentamientos entre los grupos armados palestinos, que lanzaron más de mil cohetes hacia territorio israelí, e Israel, que bombardea intensamente la Franja de Gaza, dejaron 58 muertos y hacían temer este miércoles una «guerra a gran escala».

Israel despertó el miércoles con daños considerables que no se veían desde la guerra de Gaza de 2014, con casas y coches destrozados.

Hasta ahora los enfrentamientos dejaron al menos 58 muertos en ambos bandos, 53 en Gaza, entre ellos 14 niños, y cinco en Israel. También hubo tres muertos en Cisjordania en incidentes separados con el ejército.

La violencia tiene su origen en los disturbios del fin de semana en la Explanada de las Mezquitas, el tercer lugar más sagrado del Islam, en Jerusalén Este, anexionado por Israel en 1967.

La preocupación crece en la comunidad internacional y el Consejo de Seguridad de la ONU se prepara para otra reunión de emergencia el miércoles.

El presidente ruso, Vladimir Putin, y su par turco, Recep Tayyip Erdogan, llamaron este miércoles a la «desescalada», igual que lo hizo el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, mientras que el enviado de la ONU para Oriente Medio, Tor Wennesland, advirtió del riesgo de una «guerra a gran escala».

Por su parte la Corte Penal Internacional (CPI) advirtió que se pueden haber cometido «posibles crímenes» de guerra.

Estado de emergencia en Lod

En Israel, el primer ministro Benjamin Netanyahu declaró el estado de emergencia en la ciudad de población mixta judía-árabe de Lod, donde la policía informó de disturbios por parte de los residentes árabes.

Una violencia que el presidente israelí Reuven Rivlin calificó de «pogromo» por parte de «una multitud árabe sedienta de sangre».

Algunos observadores temen que los disturbios civiles se intensifiquen. En varias ciudades mixtas del país, manifestantes con banderas palestinas quemaron coches y propiedades, atacaron a automovilistas y se enfrentaron a la policía.

Según el ejército, los ataques aéreos israelíes, los más intensos desde 2014, son una respuesta a los «más de mil cohetes» lanzados por varios grupos armados desde la Franja de Gaza hacia Israel desde la noche del lunes.

De ese total, unos 850 cohetes cayeron en Israel o fueron interceptados por el sistema de defensa aérea Cúpula de Hierro, y los demás se estrellaron en la Franja de Gaza, según el ministerio israelí de defensa.

«Calma duradera» antes de la tregua

El miércoles el ministro de Defensa israelí, Benny Gantz, dijo durante una visita a la ciudad israelí de Ascalón que «el ejército seguirá atacando para garantizar una calma total y duradera» y aseguró que «solo cuando hayamos alcanzado este objetivo podremos hablar de tregua».

Israel ha lanzado cientos de ataques aéreos contra el enclave palestino de Gaza, controlado por Hamas, dirigidos a lo que el ejército describe como emplazamientos militares palestinos.

Además del creciente número de muertos, más de 320 palestinos resultaron heridos, y muchos fueron rescatados de las ruinas de los edificios. Del lado israelí, más de 100 personas resultaron heridas.

Hamas lanzó el lunes por la noche una salva de cohetes como gesto de «solidaridad» con los más de 900 palestinos heridos en los enfrentamientos con la policía israelí en Jerusalén Este.

En el norte de Gaza, cinco miembros de una misma familia murieron el martes por un ataque israelí, entre ellos dos hermanos, Ibrahim y Marwan, que estaban llenando sacos de paja.

«Estábamos riendo y divirtiéndonos cuando de repente empezaron a bombardearnos. Todo lo que nos rodeaba se incendió», dijo a la AFP su primo, también llamado Ibrahim.

El martes por la noche la aviación israelí voló un edificio de 12 plantas en el que tenían sus oficinas altos cargos de Hamas y luego otro edificio de nueve plantas, en el que había un canal de televisión local, viviendas y tiendas.

El ejército dijo que el objetivo era el «jefe de inteligencia militar» de Hamas, Hasan Kaogi, y al «director de contrainteligencia» del movimiento islamista armado, Wael Isa.

El movimiento palestino anunció el miércoles la muerte de varios de sus comandantes, entre ellos Bassem Issa, jefe de su rama militar en la ciudad de Gaza.

Tras los ataques nocturnos, Hamas lanzó una nueva andanada de cohetes, de nuevo contra la ciudad Tel Aviv.

«Si [Israel] quiere una escalada, estamos preparados», dijo el líder de Hamas, Ismail Haniyeh, y pidió a las fuerzas de seguridad que se retiren de la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén Este, escenario en los últimos días de enfrentamientos entre la policía y manifestantes.

Fuentes diplomáticas afirmaron a la AFP que la ONU, con la ayuda de Catar y Egipto, inició una mediación con las partes «afectadas» para lograr una distensión.

https://www.jornada.com.mx/notas/2021/05/12/mundo/mas-de-50-muertos-en-la-franja-de-gaza-se-teme-guerra-a-gran-escala/

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