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La pregunta zapatista

Por: Dení Freie

Barcelona, Estado Español. Yo quería ser combatiente zapatista. Estaba segura y por eso comencé a prepararme y a visitar las comunidades zapatistas. Una noche, lo recuerdo perfectamente, estábamos sentadas alrededor de una mesa adentro de una casita de madera. La única luz que había provenía del fuego donde se estaba calentado el café y la cena. Esa luz era tenue y nos hacía parecer como fantasmas, como sombras, como siluetas apenas dibujadas.

Les volví a preguntar, qué hago para ser zapatista, yo también quiero luchar por la democracia y la justicia, y ellos, ellas, volvieron a quedarse callados. Después de un silencio, una de las siluetas habló. Nosotros no queremos que se conviertan en zapatistas, o bueno, tal vez sí. Pero antes que eso, lo más importante es qué quieres hacer tú, qué es lo que quieres hacer en la vida, y a partir de allí, luchar por la democracia y la justicia.

Esa pregunta como respuesta lo cambió todo para mí en ese momento. De pronto comencé a pensar en el futuro y a cuestionarme profundamente qué quería hacer con mi vida. ¿Quedarme en las comunidades para siempre o sólo un tiempo? ¿Cuánto tiempo? ¿Estudiar, ir a la universidad o cultivar el campo? ¿Viajar, casarme, tener hijos? ¿Ser esposa, madre, ama de casa, estudiante, profesora, investigadora, activista, poetisa, escritora, periodista? Se abrieron muchas posibilidades, muchos caminos, y en cada uno de ellos se podía luchar por la democracia y la justicia.

Han pasado muchos años desde aquella noche. El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) evolucionó increíblemente, pasó de ser una organización clandestina armada a una organización social pública (“del fuego a la palabra”). En varios comunicados del EZLN se ha convocado a la sociedad civil a luchar, a resistir, a no claudicar, desde su propio contexto, en su propia realidad social.

El año pasado comenzó a fraguarse un nuevo proyecto del EZ: viajar por el mundo para conocer en su territorio a las personas y colectivos que luchan y resisten y que, en mayor o menor medida, han tenido contacto con las comunidades zapatistas. Comenzaron a organizarse. El 30 de abril de este 2021, siete zapatistas zarparon en barco rumbo a Europa, el primer territorio para visitar. El 20 de junio llegaron a Galicia, España. Varias personas y colectivos les estaban esperando, fue un momento no sólo emotivo sino también histórico. Días más tarde, el 8 de julio, llegaron a Barcelona, donde vivo actualmente.

Allí estaban, frente a mí, en la Plaça Catalunya, siete zapatistas, el Escuadrón 421, Marijose, Darío, Bernal, Yuli, Ximena, Carolina y Lupita, con su mirada me decían, cuánto tiempo ha pasado, luego nos cuentas cómo te ha ido en la vida, por ahora te vamos a dejar otra pregunta, no sólo para ti, sino también para toda la gente con la que vamos a hablar: ¿qué es lo que están haciendo para luchar, para resistir, para no claudicar? No es una pregunta para evaluar, sino más bien para aprender, para saber cómo podemos luchar en conjunto.

Después de Barcelona, el escuadrón 421 se dirigió a Francia. En París se encontrarán con otro grupo de zapatistas que están viajando en avión rumbo a estas tierras. Después, en grupos, se repartirán por todo el territorio europeo para realizar encuentros con diversos colectivos y organizaciones que les han invitado para hablar, para escucharse, para conocerse.

Yo voy a estar aquí esperando cuando regresen a Barcelona para encontrarnos; mientras tanto, me quedo con la pregunta que me dejaron. Hay muchas cosas que responder, pero, sobre todo, muchos desafíos para solventar: ¿Qué hacemos y cómo nos organizamos ante este mundo que se deshace en pedazos, que agoniza lentamente delante de nosotros?

Fuente de la información e imagen: https://desinformemonos.org

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México: que el gobierno federal sepa que no nos vamos a callar»: padres de normalistas de Mactumactzá

Por: Erika Lozano

«Queremos que el gobierno federal sepa que no nos vamos a callar, somos campesinos y tenemos el derecho de clamar por justicia», advirtió Jacob Marroquín Morales, padre de uno de los 95 estudiantes detenidos en mayo y que hoy lleva su proceso fuera de la cárcel. Agregó que los normalistas «no son terroristas como han dicho en los medios» y recalcó que la escuela Normal Rural de Mactumactzá ha sido un gran beneficio para los pueblos indígenas, pues «vivimos del campo y queremos que nuestros hijos tengan un mejor futuro».

Estudiantes de la Normal Rural de Mactumactzá, Chiapas, así como padres y madres, se movilizaron este miércoles en la Ciudad de México para exigir que el gobierno federal atraiga el caso, y que retire los cargos contra los 95 jóvenes detenidos tras la represión ocurrida el 18 de mayo.

Por su parte, Fredy Flores Jiménez, padre de uno de los 95 normalistas denunció que como familiares no han obtenido respuesta por parte del gobernador de Chiapas, Rutilio Escandón. «Escandón no tiene la capacidad de dar una solución, ni el valor de sentarse con campesinos, obreros e indígenas. Nosotros somos la gente que sostiene al país y trata a nuestros hijos como terroristas», denunció.

«Somos campesinos y no tenemos la oportunidad de mandar a nuestros hijos a una escuela privada porque no tenemos recursos. Esperamos que la ciudadanía nos apoye para pedir al gobierno federal que nos de una solución, porque después de dos meses no hay ningún avance», señaló en entrevista Luis Sánchez Parcero, de Palenque, Chiapas.

Los estudiantes fueron acusados de daños, motín, atentados contra la paz, integridad corporal y patrimonial de la colectividad, luego de que protestaran el 18 de mayo de este año en la caseta Chiapa-Corzo para exigir que el examen de admisión a la normal se realizara de manera presencial. Hasta la fecha, esta demanda tampoco ha sido cumplida, denunciaron.

Durante la protesta del 18 de mayo, los estudiantes fueron reprimidos por elementos de la policía estatal, muchos corrieron hacia los cerros para protegerse, recuerda uno de los normalistas. Fue ahí que detuvieron a 91 estudiantes de la normal de Mactumactzá y a cuatro personas desplazadas del municipio de Chenalhó quienes se sumaron a la movilización, entre ellas, dos menores de edad. Las normalistas denunciaron haber sido torturadas sexualmente por los policías.

Fuente de la información e imagen: https://desinformemonos.org/
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La queja de la modernidad. Libro descargable en pdf

En esta nueva entrega de la colección Masa Crítica, Avital Ronell nos sitúa ante un enunciado despreciado que, sin embargo, encabeza las listas de uso histórico del lenguaje: la queja. Con estilo incisivo y tejiendo una escritura que altera los márgenes de la filosofía, Ronell indaga esta discursividad en tanto grito ético, lenguaje que suspende las jerarquías de lo moderno y testimonio que, al exigir justicia, contagia subversión.
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México: “No seamos indiferentes ante la barbarie”: maestra de José González Moreno

Por: Erika Lozano

Los hermanos Ana Karen, Luis Ángel y José Alberto González Moreno fueron desaparecidos y asesinados en Guadalajara este fin de semana. Su caso movilizó a miles de personas quienes exigen justicia. «Tenemos palabras para denunciar y capacidad para no olvidar, no podemos ser indiferentes ante la injusticia y la barbarie», señaló Cecilia Valencia, maestra de José.

José era estudiante de la licenciatura en Geografía en la Universidad de Guadalajara asistente de investigación, su maestra, Cecilia Valencia, con quien trabajó, narra que era el joven se esforzaba para llevar a cabo sus metas, trabajaba para poder estudiar y vivía al día. Era el novio de su hija, ambos compartían el interés por la música, José tocaba el chelo.

Valencia explica que el gobierno jalisciense y los grupos delincuenciales utilizan el mismo discurso y que consideran a las vidas humanas como un medio para lograr un fin. «Los grupos delincuenciales utilizan a los jóvenes para someterlos a los jóvenes para utilizarlos, son vistos como medios para satisfacer necesidades e intereses de los grupos, y la respuesta de la autoridad es «no nos van a intimidar», quiere decir que están en el mismo nivel semántico».

La investigadora señala que las autoridades no consideran la importancia de hacer justicia ante las víctimas, sino que los ven como elementos políticos y ponen en primer lugar a la política, en segundo a las víctimas y en tercero a la justicia. «No llevan a cabo acciones concretas para dar solución», condena.

Este martes miles de personas marcharon en la ciudad de Guadalajara, Valencia explica que fue una estrategia para visibilizar la injusticia, la barbarie y la violencia en la que todos los ciudadanos vivimos en este país y hace una invitación a no ser indiferentes ante la violencia, la desaparición, el feminicidio y el crimen que nos asolan.

La desaparición de los hermanos González Moreno se da en un «contexto de desaparición generalizado en el estado», explica Anna Chimiak, directora del Centro de Justicia para la Paz y el Desarrollo (CEPAD), pues ocupa el primer lugar a nivel nacional y actualmente se contabilizan más de 12 mil personas desaparecidas en la entidad, sin tomar en cuenta el subregistro de personas que deciden no denunciar, pues, debido al contexto de criminalidad, la gente teme represalias.

En los últimos años ha habido un incremento de casos de desaparición en el estado, lo que se relaciona con el incremento de homicidios, así como con el número de fosas clandestinas encontradas, señala Chimiak, además, en 2021 hubo un incremento en casos de desapariciones masivas. Considera que los casos de desaparición en la entidad no son hechos aislados, pues demuestran las estructuras de macrocriminalidad en el estado y la colusión de las autoridades con la delincuencia organizada.

«Una característica de la narrativa del gobierno del estado ha sido relacionar la gravedad de las desapariciones con el crimen organizado, sin reconocer la responsabilidad del mismo Estado», explica la defensora. También, dice, la criminalización de las víctimas ha sido una constante del actual gobierno.

La defensora condena que la problemática de la desaparición sea capitalizada por distintos actores en la entidad y utilizada en el marco de las campañas electorales.

Ante el caso de los hermanos González Moreno, y de las más de 12 mil personas desaparecidas en Jalisco, las organizaciones civiles esperan acciones eficaces por parte de las autoridades. «Esperamos que se reconozca la gravedad del contexto, se priorice una solución y se generen medidas para prevenir la desaparición», dice Chimiak y recalca la urgencia de implementar la ley de desaparición, recientemente aprobada en el estado.

Fuente e imagen: desinformemonos

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Estadios Unidos: un hombre murió tras ser inmovilizado en el suelo por la policía de California. Un crimen similar al de George Floyd

La policía del departamento de Alameda, en el norte de California, publicó imágenes en las que se ve cómo varios agentes reducen de forma violenta a un joven latino durante más de cinco minutos hasta causarle la muerte. Este nuevo caso, tipificado como racismo, rememoró el asesinato del afroamericano George Floyd que dio a luz al movimiento «Black Lives Matter».

Mario Arenales González, de 26 años, dejó de respirar tras un forcejeo con la policía el pasado 19 de abril en un parque de Alameda.

Un comunicado policial indicó que González había sufrido una emergencia médica después de que los agentes intentaron colocarle las esposas. Sin embargo, su familia denunció que fue asesinado por la policía al utilizar una fuerza innecesariamente excesiva.

«Lo mataron de la misma forma en que mataron a George Floyd«, sentenció Gerardo, el hermano de la víctima, refiriéndose al hombre afroamericano asesinado en Minnesota en mayo del año pasado por el oficial Derek Chauvin, quien tras someterse a juicio fue declarado culpable de asesinato.

El video de casi una hora, captado con las cámaras de dos agentes, muestra a los policías hablando con González en un parque, tras recibir llamadas de que parecía desorientado o borracho. El joven parece aturdido y con problemas para responder a las preguntas de los policías.

Al no presentar ninguna identificación, los agentes intentan obligarlo a poner las manos a la espalda para esposarlo, pero ante su resistencia lo reducen en el piso. En las imágenes se puede ver al joven acostado boca abajo mientras los oficiales le ponen todo el peso en la cara y la espalda, y le exigen que dé su nombre completo y fecha de nacimiento.

«Mario se quejaba y aun así siguieron presionándolo contra el piso, todo lo que vimos en el video fue innecesario y poco profesional», aseveró el hermano de la víctima. Y agregó: «Fue muy doloroso ver a mi madre con el corazón roto mientras veía los últimos momentos de Mario”.

Según la información oficial, Mario fue trasladado a un hospital, donde finalmente falleció debido a «complicaciones médicas». Aún no se realizó una autopsia para determinar la causa de la muerte, aunque la familia responsabilizó a la policía, afirmando que los agentes escalaron lo que debería haber sido un encuentro menor y pacífico con un hombre desarmado.

Las autoridades de Alameda emitieron un comunicado en el que expresan que “están comprometidos con la total transparencia y la responsabilidad tras la muerte del señor González”.

El caso quedó bajo investigación de la policía del condado de Alameda, el secretario de justicia del condado y un exabogado municipal de San Francisco, contratado por la ciudad para liderar una pesquisa independiente. En tanto, los tres agentes implicados en el hecho quedaron de baja administrativa con goce de sueldo mientras se completa la investigación.

Fuente e imagen: https://www.pagina12.com.ar/338625-estadios-unidos-un-hombre-murio-tras-ser-inmovilizado-en-el-

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Temporeras marroquís: siempre esenciales, de nuevo invisibles

Por: Sarah Babiker

Hace un año, cuando todo el mundo estaba confinado en sus casas, las trabajadoras agrícolas se hicieron visibles. Según el medio de comunicación que se leyese, los titulares versaban sobre lo esencial de estos trabajadores y denunciaban las malas condiciones en las que sobrevivían, o les acusaban —no siempre— soterradamente de ser el origen de brotes, causa de riesgo y de contagio.

Uno de los temas que abordaron los medios, cuando se acababa el confinamiento pero las fronteras seguían cerradas, fue el de las temporeras varadas en territorio español sin que nadie pareciera hacerse cargo de su regreso a casa. Muchas de esas temporeras que se quedaron retenidas más tiempo del proyectado, que trabajaron como nunca al ser menos —al llegar menos contingentes— que en temporadas anteriores, forman parte del grupo de 14.000 temporeras reclutadas mediante el régimen de contratación en origen que se espera este año. Su estancia, sin embargo, está siendo mucho más silenciosa que en las temporadas anteriores.

Angels Escrivá integra el colectivo feminista Mujeres24h. Especula que si este año se está hablando menos de las temporeras es para no agitar los ánimos: las personas migrantes que ya residen en la provincia o los propios autóctonos están necesitados de recursos y por tanto de trabajo. En los comentarios a las pocas noticias disponibles donde se habla de llegadas de una y otra fase de trabajadoras se adivina un clima social difícil. Esta profesora de la Universidad de Huelva que reside en un pueblo observa cómo muchos de sus vecinos están volviendo al campo. Por otro lado, las fincas donde residen estas mujeres están cerradas a cal y canto por la crisis sanitaria, así, las temporeras marroquíes se hallan más aisladas que nunca.

La pugna en la justicia que algunas de ellas iniciaron en 2018 no está dando sus frutos. Según comparte Aintzane Márquez, de Women’s Link, organización que representa a varias de estas mujeres, todo está paralizado y va muy lento. Sus defendidas, al denunciar acoso laboral y violencia sexual, asumieron el riesgo de no ser contratadas nunca más, y también la vergüenza ante sus familias. Suspendidas en un limbo, ya no se trata solo de saber si habrá sentencias favorables, los tiempos de la justicia no se adaptan a su realidad y, en cierto modo, ya están siendo castigadas.

Este año, a diferencia de los anteriores, nadie ha pedido asistencia a Women’s Link. “No se nos ha consultado, lo cual no significa que no haya habido ninguna denuncia en ningún caso. Al final, las organizaciones que están en terreno son las que tienen información directa de lo que está ocurriendo ahí y creo que hay que abrir los espacios para que esas mujeres tengan acceso, para que las mujeres puedan informarlas. Que accedan a entidades independientes a las que puedan denunciar lo que les está pasando, que no dependa única y exclusivamente de los mecanismos de las empresas y de los Estados”.

“Es importante que las mujeres accedan a entidades independientes a las que puedan denunciar lo que les está pasando, que no dependa única y exclusivamente de los mecanismos de las empresas y de los Estados”

Jornaleras en Lucha es una de estas organizaciones independientes en terreno. Es desde ahí que han contribuido a visibilizar la situación de las jornaleras del campo, no solamente las marroquíes, también las migrantes que ya residen en Huelva, así como las locales, todas ellas explotadas de distintas maneras por un campo que paga barato el trabajo esencial. La integrante de Jornaleras en Lucha, Ana Pinto, constata que aún estando encerradas en las fincas, han sido contactadas por algunas de estas mujeres marroquíes con diversas problemáticas que están tratando de resolver. Pero también insiste en poner el foco no solo en estas temporeras, sino también en tantas mujeres, sin papeles, que malviven en los poblados y que no están en una situación mejor.

Para Escrivá la invisibilidad vuelve porque, después de todo, se asume que las condiciones de trabajo para las personas migrantes son peores, ¿si no para qué les contrarían? Por eso la realidad de las temporeras marroquíes saltó a los medios cuando fueron abusos sexuales los denunciados. Con las denuncias sin resolver, lo único que ha quedado en evidencia es que la vulnerabilidad de estas mujeres es muy consistente. “Hay que revisar muchas cosas, y una de ellas es que aquellas trabajadoras que denuncien no puedan venir otro año porque nadie las llama. Cómo van a denunciar si saben que las consecuencias son que el año que viene no vienen”, apunta Márquez que insiste en que es responsabilidad del Estado y las empresas informar, prevenir y proteger “y que no recaiga el peso en las propias temporeras”. Herramientas para denunciar y un sistema que fiscalice, serían requisitos irresponsables, reflexiona esta abogada.

Para Márquez, el compromiso de un feminismo interseccional encarnado en colectivos como Jornaleras en Lucha, o de abogadas como Pastora Filigrana ha supuesto una baza central para avanzar en los derechos de estas trabajadoras, lo que no se mueve es la justicia “patriarcal”. “El acceso de las mujeres a la justicia en general es difícil, y cuando al hecho de ser mujeres le sumas ser migrante o racializada, o estar en una situación socioeconómica precaria, se complica aún más. El caso de las temporeras es un ejemplo clarísimo”.

La vulnerabilidad del contrato en origen, no solo les expone al abuso laboral, a las malas condiciones habitacionales, o incluso al acoso sexual. Redunda en su salud y por tanto en su vida. “En agosto visitamos a algunas de las temporeras que se habían quedado a raíz de problemas de salud”, narra Escrivá, había un caso grave, una mujer a la que habían detectado un cáncer de mama de forma tardía. Según les hizo saber Jornaleras en Lucha la mujer se había detectado un bulto en marzo y hasta después de confinamiento no pudo ser diagnosticada. Desde la empresa la animaron a volver a Marruecos. En agosto, cuando finalmente empezaba el operativo de retorno, la mujer fue a hacerse la PCR reglamentaria, y allí sanitarios valoraron su Estado —la metástasis le había afectado los huesos— y decidieron que no podía viajar. Murió en noviembre. Mujeres 24h denuncia “el abandono sanitario al que están sometidas estas mujeres, que no tienen cartilla sanitaria a pesar de ser repetidoras”, mujeres que además no cuentan con los medios para desplazarse a centros de salud o a urgencias y que además tienen dificultades para hacerse entender por el personal sanitario.

El discurso de la esencialidad que saltara a los medios en los momentos álgidos del confinamiento es un eco lejano. Tampoco la demanda de regularización que un potente movimiento migrante puso sobre la mesa consiguió su propósito. “No puede ser que quien es más imprescindible sea quien peores condiciones de vida tenga, esto es una barbaridad”, se rebela Pinto. Para esta activista el problema es que interesa tener “un ejercito de personas a las que poder explotar fácilmente”. Pinto piensa que es necesario hacer un trabajo de pedagogía con la clase obrera local para explicarles que la regularización de las compañeras y compañeros migrantes también les beneficiaría.

Concentración apoyo temporeras fresa Huelva
Concentración de apoyo a las temporeras de la fresa explotadas en Huelva. J DE LA JARA

El lugar de las feminismos

Las denuncias de violencia sexual de las temporeras salieron a al luz en pleno momento de apogeo de los feminismos. Si bien se acusó a las feministas de estar lejos de esas luchas, también hubo muchas movilizaciones de apoyo a estas mujeres. En 2021 los debates en torno a los feminismos van por otros derroteros. “Siento que se está perdiendo el tiempo, desde el mismo movimiento feminista y desde muchos lugares, también partidos políticos y demás, se está perdiendo el tiempo en cosas como son las polémicas, y los debates en torno de las compañeras trans, o las compañeras prostitutas”, lamenta Pinto.

A la activista le preocupa la fragmentación de luchas y apunta a que el feminismo tiene que centrar su mirada en las mujeres que más apoyo necesitan: “no podemos continuar hablando de feminismo, de progresismo y de avances si ni siquiera estamos hablando que aquí hay sectores de trabajo que están súper feminizados, que la mayoría de ellas son migrantes y que están viviendo unas vidas que son de auténtica barbaridad”.

Escrivá no cree que haya bajado la sensibilidad sobre el tema, y considera que persiste la solidaridad. Cuenta cómo el 8 de marzo se hicieron corrillos de comadres —ya que manifestarse no podían—  y hablaron entre otras cosas sobre por qué “no se está hablando tanto del feminismo o de las vulneraciones de los derechos de las mujeres ahora. Me recuerda mucho a la crisis anterior, en el sentido que cuando parece que hay otras preocupaciones estos temas, la situación de las mujeres, pasan a ser secundarios”, considera.

Tímidos avances

En el lado positivo de la balanza, desde Women’s Link ven algunos cambios tanto en el sistema en general, como en el papel en particular de las empresas. Pero matiza Márquez: “Creo que no sirven solo el cambio sobre el papel, sino que tiene que haber un control de que efectivamente lo que viene en el papel se está cumpliendo”. A este respecto aclara que aún hay algunos casos abiertos y que han participado en una investigación para una relatoría de las Naciones Unidas, “tanto el Estado como las empresas han contestado”, concede.

“El día que paren y nos demos cuenta de lo que le pasaría a este país con todas nuestras compañeras y compañeros migrantes parados, va a ser el día que nos vamos a dar cuenta de que los necesitamos”

Pinto piensa que a este paso, antes o después, serán las personas migrantes quienes tomen la iniciativa. “Van a ser los que tomen finalmente las riendas y van a parar. Y el día que paren y nos demos cuenta de lo que le pasaría a este país con todas nuestras compañeras y compañeros migrantes parados, ese va a ser el día que nos vamos a dar cuenta de que los necesitamos, y esas personas no pueden estar aquí trabajando como un ejército de reserva para hacer los trabajos más fundamentales y a la vez más precarizados”. Ellas de momento están a la espera de que las inspección de trabajo responda a las más de 20 denuncias que pusieron el año pasado.

En el horizonte tienen una reunión con el ministerio de Igualdad, y planean reunirse también con el de Trabajo y el de Agricultura. Quieren así trasladar el pulso a las instituciones para que estas legislen: “Son quienes tienen el poder de cambiar todo esto en base a leyes, no nos queda otra para empezar. Por eso es un paso que un ministerio nos quiera escuchar”.

Una cuestión europea

De momento, donde se les ha escuchado a las Jornaleras en Lucha ha sido en el Parlamento Europeo. Allí fueron invitadas el pasado 8M por el grupo GUE/NGL que aglutina a las izquierdas alternativas. “Fue un gran altavoz. Nos dijeron también que iban a trabajar con nosotras. Al menos no han dicho ‘ahí os quedáis y apañaros como podáis”, al menos se ve un compromiso y que nos tienen en cuenta como un proyecto político y sindicalista”.

Para Pinto, la falta de alternativas de trabajo empuja a la gente a aguantar su situación para no poner en juego su último sustento. “Las compas que vienen de los pueblos, y toda la que va llegando a trabajar, no está conforme con lo que hay pero se tiene que aguantar porque no tienen otra cosa. Es algo que tenemos que tener en cuenta y es algo que hay que cambiar, y es que nos han hecho dependientes de este modelo de agricultura, un modelo de agricultura intensiva que además arrasa con todo, no solo con los derechos de la gente”.

También desde una perspectiva europea la organización italiana Terra presentó recientemente su trabajo, Il Caporalato, una questione meridionales. Italia, Spagna, Grecia. “El hecho de que al final, para que este modelo productivo se sostenga gran parte del peso recae en el eslabón más débil, las y los trabajadores, es algo que es común a los tres países. Queríamos poner en evidencia que esta cuestión de la explotación de los trabajadores en la agricultura se tiene que abordar a nivel europeo”, reflexiona Mariangela Paone, la autora del capítulo dedicado a España.

Y cuando la activista italiana habla de nivel europeo, se refiere también a una fiscalización en esa escala: “un organismo de coordinación, porque hay empresas que contratan de un país a otro, como las ETT transnacionales, y también porque las dinámicas de explotación son parecidas”. Paone habla del trabajo gris, que es como se llama en Italia al hecho de que el trabajador tenga menos jornada laboral declarada de la que realmente trabaja. Así se aparenta legalidad ante una inspección de trabajo. Este tipo de explotación no es exclusivo de aquel país.

“El hecho de que en muchos países se llegasen a plantear regularizaciones no deja de ser el reconocimiento de que tenemos una parte de nuestra producción que se basa en una situación de irregularidad administrativa”

Trabajadores en gris, en negro, temporales, bajo el régimen del “caporalato”, para Terra! ha sido positivo que durante la pandemia aflorase todo ese trabajo, “el hecho de que en muchos países se llegasen a plantear regularizaciones no deja de ser el reconocimiento de que tenemos una parte de nuestra producción que se basa en una situación de irregularidad administrativa, que evidentemente deja a estas personas desprotegidas ante cualquier chantaje que puedan sufrir de cara a los productores”. Recuerda también que la debilidad se correlaciona —aunque no se justifica— con la de muchos productores para quienes es complicado seguir adelante dado el estrangulamiento de precios. En todo caso, el reconocimiento a trabajos esenciales, no ha durado mucho tiempo.

Esa es la impresión también de Fabio Ciconte, director de Terra, quien describe la política actual italiana como algo muy lejano a estos debates, después de que el país optara por un limitado proceso de regularización. “Gracias a la interpelación de entidades como Terra ha habido un debate político en el gobierno muy fuerte sobre esto. La regularización se hizo. El decreto ley se aprobó, el problema, desde nuestro punto de vista, es que esta regularización ha tenido límites”.

Se podían beneficiar solo trabajadoras y trabajadores de los cuidados y personal agrícola, pero los trámites eran complejos, más para los temporeros: “En lo positivo, 220.000 personas han pedido ser regularizadas, pero la mayor parte, entre el 80 y el 85% proceden del sector cuidados, pues para ellos era más fácil reunir la documentación”, explica el director de Terra. Y aunque celebra que unas cuantas personas hayan podido regularizar su situación, le hubiese gustado que hubiera más valentía política para construir cambios más sustanciosos. En plena crisis económica, con el discurso anti inmigración tan asentado y las trabajadores y trabajadoras invisibilizados de nuevo. La valentía política es un activo que se echa en falta por quienes quieren acabar con la explotación agrícola, sean inmigrantes legales o ilegales, nativos o contratados en origen. Para tener más opciones que aceptar lo que venga.

Fuente e imagen:  https://desinformemonos.org/temporeras-marroquis-siempre-esenciales-de-nuevo-invisibles/

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México: “Nos dijeron que por ese ojito de agua se escuchaban los lamentos”

Texto: Daniela Rea

Familiares de desaparecidos en Guanajuato exploraron un predio en Celaya, ante la decisión de autoridades de suspender búsquedas por pandemia. Encontraron varias fosas de las que a una semana de su hallazgo se habían exhumado 19  cuerpos. Guanajuato es la segunda entidad con más cuerpos recuperados de fosas clandestinas.

“Fuimos y nos dicen que para allá, para un ojito de agua, para un cerrito, por ahí nos dicen que se oyen lamentos, atrás del palenque también, allá en la comunidad Sauz de Villaseñor, en Celaya. Ahora sí que por los rumores y, bueno, pues vamos, no perdemos nada. Y fuimos por el ojito de agua, el pozo de agua y por el palenque. Estuvimos siete horas trabaje y trabaje, varillando, excavando y al final encontramos un perrito colgado, una perrita, la colgaron unos dos días a lo mucho, nos espantamos y pues… ¿quién puede venir a hacer aquí todo esto? Pensamos que era una señal, que era reciente y empezamos a checar más adelantito y fue que encontramos los montículos de piedrecitas, cobijas, ropa, encontramos varios objetos. Escarbamos como 30 centímetros y encontramos los primeros cuerpos, unos 4 cuerpos…”.

Así relata la señora Norma Patricia Barrón Núñez, que busca a su esposo y a su hijo desaparecidos en Irapuato en junio del 2019, cómo fue que un grupo de familiares en Guanajuato decidieron retomar por su cuenta las búsquedas, ante la decisión de las autoridades estatales de no realizar más exploraciones por la pandemia.

El pasado sábado 20 de febrero llegaron a este lugar y encontraron las fosas. Llamaron a la Comisión Estatal de Búsqueda y a la Fiscalía General del Estado para avisar del hallazgo y pedir su exhumación, pero no les atendieron, que no podían ir, que irían hasta el martes. Finalmente se les ocurrió marcar al 911 y llegaron algunas patrullas de la policía municipal. Pero los agentes intentaron detener a las buscadoras por encontrarlas en una escena del crimen.

“Nadie llegaba, se estaba haciendo noche, y le llamamos al 911 y pues fue el primero que llegó al lugar. Pero luego luego nos dijo que nos iba a detener porque no era bueno que nosotras hubiéramos encontrado esos cuerpos. Nos empezó a dar miedo, pero de ratito llegó la Guardia Nacional y se calmaron los policías”, recuerda Patricia.

El periódico am publicó el testimonio de otra madre de familia que acudió a la búsqueda de ese sábado 20 de febrero. “Cuando llega el primer respondiente, que en este caso fue la policía municipal, nos empieza de alguna manera a agredir, que teníamos que decir cómo fue que dimos en ese punto, que se les hacía muy raro, que incluso nos iban a detener. Se nos vulneraron nuestros derechos, porque nos vuelven a criminalizar”, relató la mujer.

Hasta el 28 de febrero se habían encontrado 19 cuerpos. Todos completos, con ropa y en estado de osamenta. Las familias hallaron los primeros cuatro, el sábado que fueron a la búsqueda.

“El primero que encontramos fueron unas costillas con una prenda azul, con una playera. En otro encontramos algo negro y también eran huesos salidos, como del pie, y el otro que encontramos era una tibia con un hueso del pie con una placa de titanio. Teníamos duda de que fueran humanos pero con esa placa ya no hubo duda. Hicimos cuatro excavaciones y ahí dejamos para llamar a las autoridades”.

Foto: Especial.

Un año de búsquedas

En agosto del año pasado un grupo de investigadores, académicos y periodistas publicó el Informe sobre la situación de fosas clandestinas en Guanajuato (enero de 2009 a julio de 2020). Ahí advertían la existencia de fosas clandestinas en la entidad y alertaban la falta de reconocimiento gubernamental del problema.

“La Fiscalía General del Estado (FGE), a través de su Unidad de Transparencia, ha negado la presencia de tales sitios en varias respuestas a solicitudes de acceso a la información realizadas en diferentes años. Además, en la entidad no existe un registro estatal de fosas y el discurso oficial ha tendido a ocultar este fenómeno. La Secretaría de Gobernación (Segob) y la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB) tampoco cuentan o han recibido datos actualizados de fosas por parte de esta entidad. Las cifras disponibles sobre fosas clandestinas han sido documentadas por la prensa escrita local y nacional”, dice el informe.

Lo que ha sucedido en Guanajuato desde mediados del año pasado, sin embargo, hizo inevitable que se reconociera el problema. En 2020 se encontraron las fosas de El Conejo con 15 cuerpos desmembrados, en Salvatierra con un total de 79 cuerpos, en Cortázar con al menos 45 cuerpos, en Acámbaro con 60 cuerpos, y ahora éstas en la comunidad de Sauz de Villaseñor, en Celaya.

Al cierre del 2020 la Comisión Nacional de Búsqueda registraba el hallazgo de más de 204 cuerpos (sin contar los de El Sauz de Villaseñor), lo que ubicaba a Guanajuato en el segundo lugar nacional con mayor número de cuerpos recuperados de fosas clandestinas, después de Jalisco.

En noviembre del año pasado las autoridades estatales suspendieron las búsquedas por la emergencia sanitaria de covid-19, por lo que las familias decidieron seguir con las búsquedas por su cuenta. En esos meses Guanajuato se encontraba en semáforo rojo.

“Nos desanimó mucho que la fiscalía no esté haciendo lo que tiene que hacer. Nos  decidimos a hacer búsquedas independientes bajo nuestros propios riesgos y situación económica, lo mejor era ir a buscar”, dice la señora Norma Patricia.

Así, a finales de enero las familias de distintos colectivos decidieron salir a buscar. En estos dos meses fueron a Venado de Yóstiro, en Irapuato; a San Nicolás de Temascatio, a San Juan de Temascatio y Celaya.

En Sauz de Villaseñor  “el sábado la fiscalía comenzó a escavar pero lo dejo a la mitad. El domingo nos acompañaron de nuevo, pero no se hizo la búsqueda bien, nada más nos dijeron que no siguiéramos escarbando, ya habíamos encontrado otros dos. El domingo nos tuvieron ahí sin hacer nada”.

Las búsquedas de personas desaparecidas están organizadas por la Comisión Estatal de Atención a Víctimas.

Matilde Domínguez es integrante del Grupo de Observadores que acompaña a las familias a las exhumaciones y búsquedas en Guanajuato. En entrevista dice que la formación de un grupo forense por parte de la Fiscalía General del estado es positivo para mejorar la exhumación, resguardo e identificación de los cuerpos, sin embargo el trabajo aún es lento y con poca coordinación entre las distintas instituciones del gobierno local.

“La Fiscalía ha llegado tarde, el nuevo grupo forense parece que trabaja mejor, hace dibujo de hallazgos, mapa de excavación, pero aun así van muy lentos. Falta articulación entre los distintos órdenes de gobierno, no sabemos cuál es el esquema de trabajo entre la Comisión estatal y la Fiscalía. En lo técnico y en lo organizativo falta, porque las familias hubo en momento en que decían ¿que hacemos?, falta que se llegue tempano, que se explique qué se va a hacer”.

Entre más tiempo pase, se aleja la justicia

Bibiana Mendoza, que busca a su hermano Manuel Mendoza desaparecido en enero del 2018, insiste en la importancia de que las búsquedas continúen y de que se acelere el proceso de identificación de los cuerpos encontrados, más de 200 cuerpos desde diciembre del 2018.

“El tiempo para nosotras es vital, entre más tiempo pase se pierden indicios, se va alejando la verdad, la justicia de nosotras como víctimas indirectas. El tiempo apremia para el estado psicológico de cada familia. La familia deja de vivir, de soñar, deja sus proyectos, de pensar en donde esta su familiar, entre más tiempo pase la incertidumbre es mayor, moralmente y económicamente te desgasta, psicológicamente, porque estas pensando cómo estará, donde lo tendrán, si lo tienen muerto o no, si esta vivo, qué sufrimientos tiene… El tiempo te va consumiendo. Por eso es importante salir a buscar, porque en base al tiempo no se pierden indicios ni cosas importantes, por eso es lo primordial, pero parece que  la autoridad no lo entiende”.

Bibiana Mendoza, hermana de Manuel Mendoza, desaparecido en enero de 2018.

Bibiana hizo un llamado:

“A la sociedad queremos decirle que si tienen puntos, si saben donde tienen gente en esta situación, enterradas en algún punto, que nos informen. No estamos peleados con nadie, solo queremos a nuestros familiares, volver a continuar viviendo de alguna manera y que las autoridades se sensibilicen”.

La búsqueda en Acámbaro

Del 7 al 17 de diciembre del 2020 se realizaron exhumaciones en Acámbaro, en las faldas del cerro del Toro, por parte de la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB), la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas (CEBP), Fiscalía General del Estado (FGE), la Sedena, la Guardia Nacional, las Fuerzas Especiales de Seguridad Pública, la Comisión Nacional de los Derecho Humanos (CNDH) y Protección Civil.

De acuerdo con el Grupo de Observadores, integrado por  activistas, académicos y solidarios de la Plataforma por la Paz y la Justicia en Guanajuato, que han acompañado las exhumaciones, previo acuerdo con la CEB.

En el “Informe del Equipo de Observación de Sociedad Civil para las Búsquedas en Guanajuato, Búsqueda generalizada de personas desaparecidas, Acámbaro, Guanajuato”, se informó que se localizaron 38 fosas. Ahí se recuperaron los 15 cuerpos y 104 bolsas con restos humanos.

Las fosas estaban cerca de casas habitacionales. “La casa en obra negra con la mayoría de los entierros se ubica frente a otra que sí está habitada. Unos 50 metros antes de ingresar a la finca con puerta azul y número 1362 está a medio camino un altar a la virgen de Guadalupe y otros santos, como si delimitara que a partir de ahí estaban las fosas y, a mano izquierda, está una roca que sobresale de la falda del cerro y hace una especie de cueva o sobra, y en ese espacio pareciera como si fuera un lugar de vigilancia, quizá de las personas que cuidaban la casa de seguridad, ya que había restos de una fogata y algunas piedra alrededor para sentarse”, dice el informe.

“Los restos se encontraron en bolsas negras, cerradas, y se encontraban cuerpos fragmentados y mezclados. Se encontraron a una profundidad de no más de un metro, no estaban visibles, pero se veía el terreno ya modificado y algunas cubiertas por piedras y vegetación (…) Algunas bolsas se abrieron en el lugar y se tomaron fotografías de algunas partes de los cuerpos, ropas y zapatos para que en el reconocimiento de los cuerpos por parte de las familias puedan identificar algún aspecto o rasgo de sus familiares. Algunos restos estaban con tejido blando y en otros puntos se encontraron osamentas y estas no estaban en bolsas, sino en tipo de costal”.

El informe señala que no hay certeza de a dónde se están llevando y resguardando los cuerpos encontrados, pues a pregunta expresa de la antropóloga física Claudia Bisso no hubo mayor aclaración sobre sus condiciones y sitio de conservación.

En esa búsqueda el Grupo de Observación registró dos incidentes de seguridad. El automóvil donde viajaban las familias se le ponchó la llanta: “para este momento ya no se contaba con el cinturón de seguridad de la Guardia Nacional y el Ejercito, sólo las dos patrullas de las FESPE y una camioneta de la CEB. En el crucero las fuerzas especiales hicieron guardia aproximadamente 20 minutos en lo que hacían el cambio de llanta”. El segundo fue que a un compañero observador le quitaron el teléfono para borrarle las fotos que había tomado, luego se lo regresaron y le pidieron sus datos personales.

Fuente e imagen: https://piedepagina.mx/nos-dijeron-que-por-ese-ojito-de-agua-se-escuchaban-los-lamentos/

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