Argelia: Fuerte movilización estudiantil en la capital

Por: Iddir Nadir/Viento Sur

Este martes, en su manifestación semanal, fueron miles las y los estudiantes que marcharon por las calles de Argel acompañados de ciudadanos corrientes. Esta movilización, que coincide con la celebración del 63 aniversario del Congreso de Soumman [congreso clandestino del FLN que se celebró del 13 al 20 de agosto de 1956 en un pueblo de la región de Bugía] fue la ocasión para reapropiarse de los principios fundacionales inscritos en la Plataforma de esta reunión histórica.

Curiosamente, no hubo bandera «badissistas» [en referencia a Abdelhamid Ben Badis, creador del movimiento reformista musulmán argelino en la primera mitad del siglo XX y un elemento clave de la lucha por la independencia de Argelia

la Asociación de ulemas musulmanes argelinos]. Las y los estudiantes celebraron su habitual debate ciudadano en la plaza de los Mártires. Todo estaba organizado para facilitar la participación en el mismo: profusión de micros y bafles. El tema en discusión era el foro del diálogo nacional presidido por Karim Younés. Antes de iniciar el debate, Mohamed, un joven estudiante, con sus notas en la mano, improvisó una corta referencia histórica del Congreso de Soumman: «El congreso tuvo por objetivo reestructurar la Revolución. Abane Ramdane [conocido como el arquitecto de la revolución argelina] logró la hazaña de unificar todas las corrientes políticas bajo la misma sigla, el FLN. El Congreso adoptó dos principios fundamentales: la primacía de la organización en interior sobre la del exterior [el exilio] y de lo político sobre lo militar. Este último punto es el más importante y nos habla de la forma de Estado que deseaban los chouchada [muyahidines, mártires]. El poder tenía que estar en manos de civiles. No debemos olvidar esto. Así pues, con motivo de la conmemoración del 63 aniversario de este Congreso, decimos que queremos un Estado civil y no militar», concluyó el estudiante, siendo aplaudido por las y los manifestantes.

Las distintas intervenciones realizaron la misma constatación: en el foro de diálogo nacional se encuentran antiguos miembros del régimen de Bouteflika con el objetivo de regenerar el régimen. «El sábado pasado (17 de agosto) vivimos un gran momento: los estudiantes logramos que se oyera nuestra en la sede del foro. La comisión carece de credibilidad. Sus miembros formaron parte del clan de Bouteflika y ahora se declaran fieles a los que detentan el poder, es decir, al ejército», dijo ofendido un estudiante. Su camarada, más locuaz, afirmó sobre los promotores del diálogo versión Karim Younés: «¿De qué diálogo nos hablan cuando los media nos marginan totalmente; de qué diálogo nos hablan cuando nos rodean y empujan [en las manifestaciones]; de que diálogo nos hablan cuando nos denigran?»

Sábado 17 de agosto, sentada en el centro cultural de la calle Larbi Ben M’hidi (centro de Argel) donde está prevista la ceremonia para poner en pie el comité de sabios del foro coordinado por Karim Younés. Uno de los manifestantes, Samy Ibkaoui, estudiante de biología en la facultad de Benyoucef Benkhedda, interviene de forma remarcable en la sala. Manifestantes que le reconocieron al inicio de la marcha vienen a felicitarle y expresarle su apoyo frente a los ataques que ha sufrido en los medios, en la TV y en las redes sociales. «Samy ha expresado lo que piensan las y los argelinos de este simulacro de diálogo» manifiesta un camarada.

Los estudiantes denuncian a las desacreditadas organizaciones estudiantiles que se han sumado al foro. «Hace seis meses, estas mismas organizaciones se reunieron con el antiguo primer ministro, Abdelmalek Sellal, para defender el 5º mandato [la reelección de Bouteflika]. Ahora se reúnen en el foro de Younés. Digámoslo de forma clara: es el régimen que se recicla», constata un estudiante en medio de aplausos. Otra intervención considera que las negociaciones tienen que darse con representantes del poder real: el ejército y su Jefe, Ahmed Gaid Salah. «La única negociación útil es la que se haga con la institución militar», concluye.

Ikheani la tansaw chouchada! ¡Liberad a Bouregaa!

11 h. La manifestación, más numerosa que las últimas, guarda un minuto de silencio en homenaje a un niño de cuatro años que murió el domingo en un bloqueo impuesto a la entrada de la capital para impedir una manifestación de jubilados del ejército. La manifestación se pone en marcha hacia el centro de la ciudad. Se lanzan eslóganes hostiles contra el poder mientras se llega a la calle Bab Azzoun: «Estado civil y no militar» «Estamos hartos de los generales» «El pueblo no quiere un nuevo poder militar».

Las resoluciones del Congreso de Soumman se hacen visibles en las pancartas: «Primacía de lo civil frente a lo militar», «Desde el 20 de agosto de 1956 exigimos una transición civil que la habéis escamoteado», «El pueblo no tiene nada que perder y mucho que ganar. Un Estado civil o nada», «Conmemoración del Congreso de Soumman. Resultado: primacía de lo civil sobre lo militar», «No a la militarización del Estado, no al reciclaje del régimen. Diálogo trucado» «Soumman ya os ha condenado, traidores».

Llegados a la plaza del Teatro nacional de Argelia, rodeada por un impresionante dispositivo policial, la manifestación retoma las consignas contra el jefe del ejército Ahmed Gaid Salah: Ya men âche, ya men âche, Gaïd Salah fel Harrach ! (Genial ver a Gaid Salah en El Harrach), Echaâb yourid el istiqlal (El pueblo quiere la independencia). En la calle Bpoumendjel, la manifestación pasa en silencio debido a los funerales. Ante la sede del foro de diálogo, calle Larbi Ben M’hidi, la manifestación se detiene y grita consignas hostiles contra su coordinador, Karim Younés. «Karim Younés a la basura», Karim Younés lame rangers (alusión a su supeditación al ejército), «La hiwar ma3a el issabat ! (No al diálogo con la banda). La prensa progubernamental que estaba presente en la entrada del ex.Historiel, también es objeto del enfado de los manifestantes:Periodistas aduladores, se repetía a la cabeza de la manifestación en la que algunas personas imitaban a quienes pasan elcepillo

En la Plaza Emir Abdelkader la manifestación grita unánimemente «Istiqlal, istiqlal» (Independencia). Llegando a la calle Pasteur, se aparta a un individuo al que se le reconoce como miembro del foro de diálogo; «Lárgate» le lanza la masa bajo la mirada indulgente de la policía antidisturbios, cuyo dispositivo es tan importante como los últimos martes. Se retoma con fuerza la exigencia de la liberación del comandante de la histórica Wilaya IV, Lakhdar Bouregaa; un pancarta exige Ikhwani la tansaw chouhada. Libérez Bouregaâ (Hermanos, no olvidéis a los mártires. Liberad a Bouregaa).

Emocionante. Tras haber recorrido el bulevar Amirouche y la calle Ferroukhi, la manifestación se detiene en la Grande-Poste. Ahí, un manifestante que agita una bandera amazigh (Cabilia) es detenido por la policía. Será liberado bajo la presión de la gente y acto seguido… intervención de policías de civil. Más tarde, también será detenido el periodista Aghiles Mokrane y conducido en un furgón policial. «Detenido hacia las 13:00h por la policía en la Grande-Poste, introducido en un furgón, se le ha chequeado minuciosamente y acusado de haber generado un Facebook life. Parece que ahora está prohibido filmar en vivo», informa Khaled Drareni en su Facebook. Un rumor, replicado en las redes sociales, habla de la detención de Samy Ibkaoui, el joven que intervino en el foro de Younés, pero se confirma que es falso. Finalmente, la manifestación termina su larga marcha con un homenaje a las y los estudiantes: Yatikoum saha ya talaba! (¡Muchas gracias a los estudiantes!)

21/08/2019

http://alencontre.org/afrique/algerie/alger-acte-26-du-hirak-estudiantin.html

Artículo original publicado en ElWatan el 21/08/2017

*Fuente: https://vientosur.info/spip.php?article15071

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Hartos de los mitos, estos judíos estadounidenses están desafiando su educación sobre Israel

Redacción: Tom Pessah/Rebelión

Crecieron con los mitos de un Estado judío heroico, se unieron a organizaciones sionistas y escucharon los temas de conversación. Pero algo en el camino les hizo cuestionar todo.

Algunos de los encuentros más extraños que tuve en los años que pasé viviendo y estudiando en los Estados Unidos fueron con judíos estadounidenses. A menudo me sentía como si me hubieran metido en un musical mientras que la gente esperaba que encajara en la imagen mítica de cómo se suponía que se comportaba un israelí. El único problema era que no tenía idea del argumento que debía interpretar.

Me preguntaron sobre mi tiempo en el ejército israelí o sobre los entresijos de la práctica religiosa judía. Los estudiantes proisraelíes asumieron que yo estaría allí para ratificar su defensa. Muchos de ellos estaban visiblemente decepcionados cuando no interpreté el papel. Solo gradualmente empecé a comprender cómo había sido la educación central de Israel en sus vidas y qué tan grande era realmente el obstáculo

Para entender mejor este proceso, hablé con cuatro activistas judíos estadounidenses, todos ellos rondando los finales de sus 20 años y productos de la educación judía estadounidense. En los últimos años, todos se han unido a grupos no sionistas y antiocupación como Jewish Voice for Peace o IfNotNow. Michal, Susannah, Malkah y Aaron me contaron cómo su educación en Israel dio forma a su visión del mundo y lo que los llevó a cuestionar lo que habían aprendido sobre el conflicto israelí-palestino.

Nota de un editor: Susannah y Malkah pidieron usar solo sus nombres de pila; los otros dos entrevistados solicitaron usar alias, citando temores de que el uso de sus nombres reales podría amenazar su estado en sus comunidades y las perspectivas de empleo en el futuro.

Ya sean ortodoxos modernos, reformistas o conservadores, los cuatro entrevistados dijeron que Israel era una parte integral de su experiencia en la comunidad judía desde una edad temprana. Ninguno de ellos pudo recordar un momento en que no fuera parte de su experiencia comunitaria judía.

“Cuando era más joven iba a la sinagoga todas las semanas. Israel inevitablemente sería parte de los divrei tora (la charla del Rabino sobre temas relacionados con el capítulo semanal de la Torá)”, dice Michal, exbecaria de hasbará, que, eventualmente, tendrá prohibido ingresar a Israel porque se ofreció como voluntaria en organizaciones palestinas en Cisjordania.

“En Yom Kippur siempre había una mención para Israel. Durante ne’ila (servicio final de Yom Kippur – TP), en medio de hablar sobre nuestros pecados, ser humilde y reflexionar sobre lo que hemos hecho mal, hay un cambio de tono: «¡Mira lo que hemos hecho para la creación del Estado de Israel! y aquí pasamos algunos compromisos para contribuir con los bonos de Israel’. Este es un ritual profundamente reflexivo y sombrío, y estás haciendo un total de 180 para defender a Israel. Esto pasó cada Yom Kippur y Shabat, todo el tiempo. Terminaríamos con Adon Olam el sábado por la mañana y el rabino mayor diría desde el escenario: «estamos trayendo una delegación de AIPAC y puedes registrarte».

Para Susannah, quien comenzó en el Movimiento Reformista y eventualmente trabajaría para Jewish Voice for Peace, el sionismo también fue parte integral de su educación judía. “Realmente no piensas en Israel y en el sionismo cuando eres un judío practicante en el Movimiento Reformista. Simplemente estás allí. Fue en un campamento de verano organizado por Young Judea, un movimiento juvenil sionista estadounidense, donde la confusión se hizo más evidente. «Fue directamente ‘América e Israel para siempre’. Una de las experiencias más dolorosas para recordar ahora es que cada mañana nos levantábamos e íbamos al asta de la bandera. Tú cantas el Hatikva y el estandarte estrellado. Te quedas parado frente a ambas banderas junto con los scouts israelíes que estaban allí. Me encantó, porque solo se trataba de cantar y estar con tus amigos. Se sentía como una fuente de orgullo».

En su adolescencia, el objetivo de establecer una conexión emocional con Israel fue reemplazado por una defensa más directa. «En la escuela secundaria nos animaron a participar en programas de apoyo a Israel», explicó Malkah. El Proyecto David, una de las organizaciones estadounidenses proisraelíes más conocidas, la envió a un entrenamiento de tres días en Massachusetts, donde dice que estuvo expuesta a una agenda fuertemente antimusulmana. «Un video se llamaba Obsession, y parecía que el mensaje principal era sobre los musulmanes que querían tomar violentamente el control del mundo y cómo tendríamos que luchar contra eso».

«No recuerdo ningún desacuerdo o discusión», continuó. “Todos nos sorprendimos por las cosas horribles que estábamos viendo. Ves muchas imágenes realmente aterradoras en esa película. No tuvimos mucho tiempo para socializar, principalmente hubo estas sesiones y tomé muchas notas. Probablemente no nos dieron tiempo para procesar intencionalmente, estás siendo bombardeado con las opiniones de alguien más».

Malkah recordó haber regresado a casa después de la capacitación y haber experimentado un rechazo de parte de los miembros de su familia que pensaban que las opiniones de la derecha que le habían enseñado eran malas para la paz. “Volvería y diría que todo está justificado por razones de seguridad nacional. Mis puntos de vista giraron del centro a la derecha después de haber tenido esa experiencia». Sin embargo, participar en una defensa de Israel más explícita también comenzó a sembrar dudas sobre su capacidad para defender la causa.

 

Cientos de personas llenan el parque Washington Square de la ciudad de Nueva York para protestar por la decisión del presidente Trump de prohibir que los refugiados musulmanes ingresen a los EE. UU., 26 de enero de 2017. (Gili Getz)

“Se esperaba en mi escuela secundaria que todos los estudiantes de alto rendimiento participaran en programas extracurriculares de defensa de Israel», dijo Aaron, quien luego se involucraría mucho con JVP y ahora dedica su tiempo a la Organización Internacional Socialista. “Todas las sesiones de capacitación fueron en el Centro de la Comunidad Judía local. Nos dijeron que se vería bien para las admisiones universitarias. El programa de los manhigim (en hebreo para «líderes» – TP) se centró en prepararnos para ser defensores de Israel en los campus, que se nos presentaron como focos de antisemitismo. El programa consistía principalmente en un ensayo de puntos de discusión desde una perspectiva liberal sionista (Israel como una democracia liberal, etc.). No rechacé nada de eso, pero recuerdo claramente que pensé ‘Vaya, si somos las personas que abogarán por Israel, entonces Israel está jodido’ «.

«Durante una sesión estábamos haciendo un debate simulado con un supuesto miembro de Students for Justice en Palestina», continúa, «Me adjudicaron el papel del antiisraelí. Saqué el tema de la ‘llave de la casa de mi abuela en Yaffa’, dijo, refiriéndose a los refugiados palestinos, muchos de los cuales guardan las llaves de las casas que perdieron en la Nakba». En ese momento, toda la sala se detuvo en seco y no supo cómo responder. Todavía era un sionista, y me decepcionó mucho que no tuvieran una respuesta real a mi desafío.

“Más tarde, una delegación de mi escuela secundaria fue enviada a una conferencia de AIPAC en Washington, DC. Mientras me alineaba para ingresar a la conferencia, vi la protesta opositora y esperaba que fuera violenta y antisemita. En cambio vi a personas vestidas informalmente y algunas personas de Neturei Karta con carteles que decían «¡No bombardeen a Irán!» Recuerdo que pensé: «¿Estoy en el lado equivocado de esta protesta?» Estoy aquí en un traje con un montón de viejos, mientras están al otro lado de la calle, hay algunas personas vestidas como yo lo hago normalmente con eslóganes con los que no estoy en desacuerdo».

Para Michal, un programa proisraelí en Israel fue el punto de inflexión y la primera vez que ella consideró que no todo lo que le habían enseñado sobre Israel era cierto. «Aish HaTorah, [la organización] que administra Hasbara Fellowships, nos enseñó temas de conversación: aquí hay una plantilla para defender a Israel en el campus, aquí están los puntos que usarán tus oponentes, y aquí te indicamos cómo puedes darles vuelta y humillarles en el proceso. Luego nos harían practicar: una persona jugaría como agresiva defensora pro-Palestina y tendríamos que usar los argumentos que nos dieron. Recuerdo que estaba tan avergonzada porque simplemente no podía hacerlo. Realmente soy muy mala mintiendo. Usan la palabra ‘apartheid’, y se supone que debo decir ‘hay árabes israelíes en el gabinete.

“Lo que me alertó fue cuando nos llevaron a Hebrón. Caminas allí y es un pueblo fantasma con tiendas [palestinas] tapiadas. Hay una barrera en la calle principal que separa a los palestinos de los israelíes. Y tienes colonos amenazadores. Algo me alertó y fue el primer indicio que tuve de «¿es esto realmente necesario para tener este Israel milagroso?» No tenía las palabras entonces, era solo un sentimiento. No tenía suficiente información para entender de dónde venía este sentimiento».

«Hice estudios de Medio Oriente en parte para ser un mejor defensor de Israel», continuó Michal. “Pero después de Hebrón comencé a pensar que tal vez no debería salir a encontrar a mis profesores. Tal vez debería escucharlos. Eso inició el proceso de aprender realmente sobre la ocupación y las experiencias palestinas y tomarlas en serio. Estudié en el extranjero en Jordania, y después de graduarme, pasé un par de semanas en Cisjordania ayudando a organizaciones palestinas locales. Como resultado fui expulsada de Israel».

Para Susannah y Malkah, uno de los factores que convirtieron estas dudas en una oposición total a las políticas israelíes fueron las relaciones personales que anudaron con los palestinos.