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Todas las claves para fomentar la lectura en el aula

Fomentar la lectura es una labor difícil para el profesorado en los tiempos que corren. El último número de nuestra revista impresa que acaba de salir a la venta ofrece un amplio reportaje sobre este tema, así como todas las claves de la mano de expertos y docentes. Estos son algunos extractos.

Entretenimiento, relajación, fuerza mental, desconexión, alegría… Estos son sólo algunos de los muchos valores positivos que aportó la lectura a millones de personas durante el confinamiento del pasado año, un período en el que la lectura de libros en todo el mundo y en España en particular alcanzó un máximo histórico. Así, durante este tiempo se llegó a la cifra del 57% de lectores frecuentes, es decir, personas que leen casi todos los días o entre una o dos veces a la semana y que dedicaron más de ocho horas semanales a la lectura. El año anterior, sin la pandemia de por medio, ese mismo porcentaje se situaba en el 50% y de igual modo destinaron un tiempo inferior a leer: menos de siete horas a la semana.

Estos datos proceden del informe ‘Hábitos de lectura y compra de libros en España 2020’ de la Federación de Gremios de Editores de España, que también apunta que este aumento de los lectores fue mucho más notable entre los menores de 35 años.

Pero ¿qué sucedió con los más jóvenes? Pues el estudio muestra datos muy desiguales. Así, mientras que las horas de lectura aumentaron entre los menores de 6 años (leyeron 20 minutos más a la semana en comparación con 2019) y entre los de 6 a 9 años, a partir de los 15 años es cuando se produjo un descenso considerable de lectores: de un 79,8% entre los menores de 10 a 14 años a un 50,3% a partir de los 15. Además de leer menos, el porcentaje de jóvenes ‘no lectores’ también se ha visto incrementado: un 27,9% durante el año pasado frente al 25,8% del año anterior.

Importancia de leer

“Leer nos ayuda a mantener la atención. La atención es el cincel de la memoria y sin memoria no hay aprendizaje”, comenta el neurólogo David Ezpeleta Echávarri que también considera que “adquirir el hábito de leer en niños y adolescentes es importantísimo, y más ahora, donde la digitalización está creando legiones de niños y adolescentes inatentos, impacientes, adictos a los móviles y ansiosos”.

Reportaje fomento de la lectura

El primer paso para que los estudiantes se adentren en la lectura y descubran todos sus beneficios es aprender a leer, lo que les llevará después al siguiente estadio de la lectura: aprender a comprender, a entender el mensaje y, por último, a disfrutar de los libros. Pero, ¿cuáles son las herramientas con las que cuentan los docentes para fomentar la lectura en el aula? Una de ellas son los planes lectores. El objetivo de un plan lector, tal y como indica Irakurgunea, la web que desgrana el plan lector de Euskadi, es mejorar la competencia lectora del alumnado y contribuir a desarrollar la habilidad en comunicación verbal, no verbal y digital. Es de este plan a modo de guía del que surgen los proyectos y prácticas didácticas lectoras que se llevarán a cabo con los estudiantes.

Educar y atraer a la lectura

Informes como ‘El fomento de la lectura’ de ‘Temas de Educación’, la revista digital de la Federación de Enseñanza de CC OO de Andalucía, señala que “en la escuela al estudiante se le enseña a leer pero, salvo raras excepciones, no se le educa para la lectura”. ¿Es ese el eslabón que falta para crear el hábito lector entre los estudiantes? Olvido Andújar, docente ayudante y doctora en el departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura de la Universidad Complutense de Madrid, cree que para facilitar el enamoramiento por la lectura es importante dejar claro tanto a niños y jóvenes “que pueden dejar un libro, que no tienen por qué terminarlo y que no van a ser menos ‘inteligentes’ porque no les guste determinado autor canónico”.

Lectura

Nuevas formas de lectura

En la tecnología se encuentran muchos de los lenguajes a los que los jóvenes están acostumbrados ya que forman parte de su día a día. Y el ámbito de la lectura no iba a ser menos. Un ejemplo de ello y que forma parte de las nuevas formas de lectura que se encuentran en la Red son los ‘booktubers’, jóvenes creadores de contenido (cuya edad ronda habitualmente los 20 años) y que realizan reseñas de diferentes libros o llevan a cabo diferentes retos literarios con el objetivo de compartir su gusto por la lectura.

Eva Oña, docente de Lengua Castellana y Literatura en el IES Carlos III de Aguadulce (Almería) y coordinadora de ‘Libro Abierto’, una publicación especializada en Bibliotecas escolares de la Junta de Andalucía, (IES Carlos III) cree que es vital acercarse a estos nuevos lenguajes, pero adaptando las experiencias lectoras para el aula. “No hay que perder de vista que tienen que ser lúdicas si lo que queremos es crear lectores y mantenerlos en el tiempo”. Las experiencias inmersivas o gamificadas que se pueden llevar a cabo a partir de la tecnología o con el uso de redes sociales, en las que el alumnado se sienta parte de la historia y tenga un papel activo, son un ejemplo de adaptación para esta docente.

Fuente e Imagen: https://www.educaciontrespuntocero.com/noticias/fomentar-la-lectura-en-el-aula/
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Aplicaciones y redes sociales según las necesidades de los niños desde infantil a educación especial

Por: ABC

Estas son las sugerencias de Pilu Hernández Dopico, de «El Pupitre de Pilu», de cara a la nueva normalidad» en los colegios.

El uso de las redes sociales y de la tecnología está siendo cada vez más usual en los colegios, muchos profesores las integran para impartir sus clases. La experta en educación y CEO de El Pupitre de Pilu, Pilu Hernández Dopico, cree que esta es una buena opción para educar a los alumnos y hacer un uso responsable de internet. «Hoy en día es difícil escapar de las aplicaciones y las redes sociales. Utilizarlas en los colegios beneficia a los alumnos porque les da las herramientas necesarias para hacer un buen uso. Hay que dejar claro que los conocimientos que se enseñan no son distintos, el libro de texto sigue existiendo, pero en un formato distinto. Hemos cambiado el continente, no el contenido».

Desde El Pupitre de Pilu os dejamos unas recomendaciones sobre aplicaciones en función de las necesidades de los niños:

INFANTIL

Masha y el oso: es una serie infantil y han creado la app que contiene 30 juegos que se dividen en diferentes categorías y así poder trabajar distintas áreas. Disponible en IOS y Android.

Loopimal: iniciación a los más pequeños al gran mundo musical.

Cookie Monster´s Challenge: con el monstruo de las galletas como protagonista enseñará a los niños conceptos básicos.

Tangram: ¿quién no recuerda este juego?, pues sí ya lo tenemos en app y lo que quiere conseguir adentrar a los más pequeños en el mundo de la geometría y sus formas, creando múltiples figuras.

PRIMARIA

Mario Abecedario: una aplicación muy útil para aprender las letras. Con Mario irán atravesando diferentes mundos con sus respectivos obstáculos, las letras. Cuando se arrastra una letra reproduce su sonido y al superar la misión reproduce una palabra que empieza por esa letra. Lo mejor de esta app es que además es gratuita.

Cuadernos by Rubio: ¡sí! A lo mejor alguien pensaba que los clásicos cuadernos no estarían en app, pues erros, viene y pisando fuerte. Los tenemos de todo: operaciones, problemas y para educación infantil. Incluye al búho-tutor que será quien guíe al niño explicándole las actividades y lo mejor corrigiéndolas.

Geometría Montessori: con esta app aprenderán formas geométricas trabajando la lógica.

SECUNDARIA

1. Tik Tok: conocida por todos, pequeños y no tanto. Con ella se pueden hacer vídeos con música y filtros de más de un minuto.

2. Spotafriend: red social entre los más jóvenes de 13 a 19. Cuenta con 2 mill de usuarios.

3. Discord- habla, chatea: también una red social, pero más pensada en videojuegos.

4. Spotify: app de música.

5. Instagram: red social para compartir fotografías y donde los demás pueden ver lo que haces al instante.

EDUCACIÓN ESPECIAL

1. Soy visual: actividades interactivas para el desarrollo del lenguaje, adaptado al nivel del menor.

2. Jose aprende: cuentos visuales con pictogramas.

3. Araword: convierte cualquier texto en pictogramas.

4. Pictosonidos: una app que trabaja por categorías semánticas a través de las onomatopeyas.

Fuente e Imagen: https://www.abc.es/familia/educacion/abci-aplicaciones-y-redes-sociales-segun-necesidades-ninos-desde-infantil-educacion-especial-202108220038_noticia.html

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Laura Baldini: «María Montessori estaría hoy decepcionada al ver cómo muchas de sus demandas siguen sin aplicarse»

Por: Laura Peraita

Laura Baldini, autora de «La escuela de la vida», explica que aún queda mucho por hacer por un trato respetuoso a los niños.

Laura Baldini, autora de «La escuela de vida», explica en esta novela basada en la historia real de María Montessori cómo creó su propio modelo educativo para ayudar a los niños más vulnerables a principios del siglo pasado.

¿Cuál es el motivo por el que la protagonista tiene hoy tantos seguidores y actualmente haya 65.000 escuelas Montessori en todo el mundo?

En el periodo de entreguerras, las ideas de la reforma educativa cayeron en terreno fértil en toda Europa. María Montessori consiguió dar a conocer su método en todo el mundo. Hoy en día, sus reivindicaciones continúan siendo de lo más actuales. Ella colocó al niño en el centro de su pedagogía. Exigía respeto para el niño y trataba de promover su independencia. La frase «ayúdame a hacerlo yo mismo» proviene de ella.

¿Qué es lo que buscan las familias que confían a sus hijos en estas escuelas?

Mis tres hijos estuvieron en guarderías Montessori y posteriormente en escuelas Montessori. Tomé esta decisión porque quería que mantuvieran la alegría de aprender. Por desgracia, el sistema escolar de Austria está muy orientado al déficit. Por ejemplo, si un niño está especialmente dotado en alemán, pero es muy malo en matemáticas, tiene que torturarse durante años, cansado de disfrutar de lo que se le da bien. El niño aprende que nunca es suficientemente bueno. En el peor de los casos, pierde la alegría de aprender. Pero nuestra época de rápidos cambios requiere un aprendizaje permanente.

En las escuelas Montessori, los niños aprenden a su propio ritmo. Nadie exigiría que un niño de un año fuera capaz de caminar por sí mismo en ese momento. Algunos niños caminan a los 8 meses, otros a los 16, y ambos casos son normales. Cuando aprendemos a leer y escribir, todos los menores se rigen por el mismo patrón. No importa cuándo muestren interés por esta técnica cultural.

¿Cree que ha habido desde entonces una revolución igual en las aulas?

En los últimos cien años han cambiado muchas cosas. Los profesores ya no pueden disciplinar físicamente a los niños. Eso está muy bien. Desgraciadamente, se ha replanteado muy poco en lo que respecta a los métodos de aprendizaje. Todavía se enseñan demasiadas cosas de forma frontal. Las clases interdisciplinarias son demasiado infrecuentes. En lugar de promover el pensamiento independiente, se examinan los contenidos. Las habilidades sociales siguen sin ser importantes. Sin embargo, los complejos problemas de nuestro mundo sólo pueden resolverse si las personas piensan en conjunto y adoptan enfoques comunes para las soluciones.

Fue pionera en su tiempo, ¿qué imagina que diría hoy ante tanta tecnología y disparidad de metodologías en las aulas?

Tal vez se sentiría decepcionada al ver cómo muchas de sus demandas todavía siguen esperando ser aplicadas. Sobre todo, el trato respetuoso a los niños y los esfuerzos por educarlos para que sean independientes.

María Montessori fue una brillante científica natural. Estoy convencida de que habría intentado estar al día y, en particular, habría utilizado las redes sociales para ella y su causa. Era una oradora talentosa capaz de convencer a la gente. Hoy sería capaz de hacerlo igual que entonces.

Fuente e Imagen: https://www.abc.es/familia/educacion/abci-maria-montessori-estaria-decepcionada-como-muchas-demandas-siguen-sin-aplicarse-202108300230_noticia.html

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Alimentos que cuidan la microbiota y fomentan la concentración de tu hijo

Por: Carlota Fominaya

Así afecta una mala alimentación al rendimiento de nuestros hijos en plena edad escolar.

En septiembre, las casas vuelven a ser una auténtica revolución y las idas y venidas al colegio o las extraescolares se convierten de nuevo en una carrera contrarreloj. La vuelta al cole de los más pequeños de la casa marcan los ritmos de toda la familia y los preparativos para llevar todo a punto pueden suponer un quebradero de cabeza para muchos padres y madres que van con el tiempo justo. Muchas veces, en esas situaciones, se dejan de lado los hábitos saludables. Por falta de tiempo o de organización, las bolsas del desayuno de media mañana o la merienda de la tarde de muchos escolares llevan bollería, los clásicos bocadillos de pan con embutido o, en el peor de los casos, en vez de llevar algo preparado de casa, se opta por comprar algún tipo de ultraprocesado en la cafetería del trabajo.

¿Afecta esto al rendimiento de nuestros hijos? Pues la respuesta es «rotundamente sí», porque todo está relacionado con el impacto que ese mal hábito tiene en nuestra microbiota. Según explica la bióloga experta en microbiota y miembro del equipo científico de Nutribiótica, la doctora Olalla Otero, «cuidar lo que comen nuestros hijos es esencial en todo momento, pero más en época escolar, cuando los requerimientos de energía y concentración son mayores y su cerebro está en pleno desarrollo».

La experta explica que un estado de disbiosis, «es decir, de desequilibrio de la microbiota, a veces provocado en los inicios de la vida por un parto por cesárea, una crianza con leche artificial y un abuso de antibióticos puede suponer problemas en la edad escolar, no solo intestinales, sino también de fatiga, niebla mental o falta de energía, y eso es algo que los peques no se pueden permitir mientras están en pleno proceso de crecimiento».

Además, el tipo de alimentación que se sigue en muchos hogares, centrada en alimentos inflamatorios y precocinados, ahonda en el desequilibrio de la ratio entre el omega-6 y el omega-3. «Antes estos dos niveles estaban más equilibrados pero en nuestra sociedad -explica la doctora Otero- es común que haya un exceso de omega-6 respecto al omega-3 y esto se traduce en un problema, porque necesitamos que este último ácido graso esencial esté en cantidades óptimas para poder garantizar un correcto neurodesarrollo, entre otras cosas».

Su recomendación en este sentido es «intentar comer más alimentos y menos productos procesados y hacer más hincahpie en alimentos de origen marino, que es de donde podemos obtener más Omega-3, como son en los pescados azules y sobre todo aquellos de tamaño más pequeño, porque el grande puede contener más metales pesados (atún rojo no se recomienda en niños pequeños y embarazadas)».

Si sumamos un déficit de omega-3 y el desequilibrio de la microbiota, «tenemos el cóctel perfecto para que nuestro peque no rinda lo suficiente y no esté al cien por cien en una etapa de la vida en la que necesita aprovechar cada día».

Por eso, la doctora Otero considera que puede ser interesante en esta época del año hacer una pauta de suplementación dirigida, a base de probióticos humanos de IV Generación y de omega-3 de alta biodisponibilidad, que pueda ayudar a los más pequeños de la casa a reequilibrar sus «bichos» intestinales y a garantizar los niveles de este ácido graso esencial, « que solo podemos conseguir a través de la dieta, ya que nuestro cuerpo no lo fabrica por sí mismo».

Por eso, insiste, «los padres deben saber que desde la alimentación, se puede mejorar mucho el estado de la microbiota. Si partimos de un desequilibrio, por nuestras circunstancias, ahí es donde entra esa suplementación, digamos, de esas cepas o bacterias específicas, que nos pueden ayudar a modificar la microbiota. Hay muchos profesionales que trabajan con sintomatología, por ejemplo, de un niño que se hincha, que tiene parásitos…, etc».

En general, concluye, « estamos hablando de hábitos de vida, como cuidar las rutinas, el descanso, la actividad física y por supuesto, la alimentación, que es fundamental para nuestra microbiota y nuestra salud en general. Y todos estos alimentos o compuestos que van a nutrir y alimentar nuestra microbiota los podemos encontrar en frutas y verduras. A la hora de merendar es muy sencillo: mete en la mochila esa manzana, unas fresas, peras o plátanos que se puede llevar el niño al recreo. Además de fibra, un montón de vitaminas van a ser muy bien aprovechadas por nuestra microbiota», recomienda.

Pero, como el «snack» del recreo suele ser el gran enemigo de la alimentación sana, la doctora Otero nos propone una serie de nutrientes que le encantan a nuestra microbiota y que son una alternativa perfecta a la bollería y los sandwiches:

1.- Almidón resistente. «Este tipo de almidón es capaz de resistir la digestión y favorece la producción de ácidos grasos de cadena corta, por parte de la microbiota, que son esenciales para nuestra salud intestinal», explica la experta. Lo podemos encontrar en el boniato, la yuca, la fécula de patata, el plátano poco maduro y el plátano macho, en las castañas, las lentejas, los guisantes o el trigo sarraceno. «Cualquier alimento que tenga almidón cuando se enfría parte de ese almidón deja de ser fácilmente convertirlo en azúcar. De hecho, se puede cocinar y dejar enfriar, y luego volver a calentar y seguiría el proceso correcto», explica.

2.- Betaglucanos. Estos micronutrientes, que se pueden encontrar en las setas, las algas y en la avena, «tienen una gran actividad inmunomoduladora», esencial sobre todo en esta época de cambio estacional, en la que tener bien despierto a nuestro. El sistema inmune es importantísimo. «En vez de comprar galletas, puede ser tan sencillo coger avena y un plátano, quizá un huevo y hacer galletas caseras», sugiere la doctora Otero.

3.- FOS e inulina. Se pueden encontrar en el ajo, la cebolla, los espárragos y los plátanos. «Los fructooligosacáridos y la inulina son un tipo de fibra muy soluble y fermentable. Forman parte de lo que conocemos como MACs (Carbohidratos Accesibles a la Microbiota), de los que se nutren nuestras bacterias para estar en plena forma».

4.- Mucílagos. «En este caso», relata la doctora Otero, «hablamos de un tipo de azúcar que fabrican las plantas cuando sufren una lesión». Es común encontrarlos en algas como el agar-agar, las semillas de chía o de lino y en los tomates, pero también en los higos chumbos o en las judías verdes.

5.- Pectina. Se trata de otro tipo de fibra con las mismas propiedades que los FOS y la inulina y que está presente en gran cantidad en las manzanas, los limones, las naranjas, las mandarinas, los arándanos, las grosellas o las uvas.

Fuente e Imagen: https://www.abc.es/familia/educacion/abci-alimentos-cuidan-microbiota-y-fomentan-concentracion-hijo-202109130027_noticia.html

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El brusco cambio de vacaciones a clases diarias

Por: ABC

Es normal que el inicio de curso genere muchas emociones tanto en los niños como en las familias. ¿Cómo podemos acompañar mejor a nuestros hijos?

¿Qué ocurre en el cerebro de un niño cuando una etapa de cambio se acerca y cómo podemos acompañarle mejor? «Maria Montessori llamaba “casa de niños” a la escuela, porque la concebía como una extensión del hogar en la que sentirse protegidos y acompañados para poder desarrollar el aprendizaje y la socialización», explica Zagal, experto en filosofía Montessori y neurociencia educativa de la Organización Montessori Canela Internacional.

¿Pero tienen las escuelas actuales características propias de un hogar? La realidad es que las escuelas tradicionales son bastante estrictas en cuanto a movimiento y normas. Los alumnos están casi todo el día en un pupitre y trabajan en lo mismo y todos a la vez, lo que es realmente poco natural y espontáneo. Las consecuencias de ello a largo término son muchas, pero en este artículo nos enfocaremos en ayudar a las familias para que acompañen mejor a sus hijos en este cambio tan brusco que es pasar de las vacaciones de verano a las clases diarias.

Zagal lo explica así: « Los niños suelen tener dificultades para asumir los cambios y es muy positivo que los adultos referentes con los que se relaciona le ayuden a amortiguar esos sobresaltos en su realidad». El objetivo es que el niño viva el inicio de curso de forma tranquila y que se adapte bien a la nueva situación para poder vivir la etapa escolar feliz. Cabe recordar que los episodios que generan emociones fuertes entre los 3 y los 6 años, se acaban desarrollando como creencias muy sólidas. Es decir que, si el niño vive la vuelta al colegio o la vida escolar en sí de forma traumática, es posible que esto tenga consecuencias negativas en su autoestima y en su capacidad para relacionarse a largo plazo.

«Hay muchas cosas pequeñas que podemos hacer las familias en los días anteriores a empezar el curso que ayudarán sustancialmente a que el niño se adapte mejor», afirma el experto.

La primera de ellas es la mochila junto con el material del colegio, «ir a comprar las cosas juntos y dejar que escoja reducirá la ansiedad, le dará algo seguro a lo que acogerse», continua Zagal. También puede ser positivo recordar momentos bonitos relacionados con el colegio en años anteriores, su relación con los compañeros u otras actividades en las que el niño estuvo contento. «De esta manera se convocan recuerdos positivos, lo que fomenta la segregación de endorfinas, hormonas que ayudan a mantener el ánimo alto y a pensar en positivo».

Por otro lado, también es necesario preparar al niño en cuestión de hábitos, se recomienda tener rutinas tranquilas de sueños y comidas en los días anteriores. Zagal explica: «Si el niño está descansado tendrá más energía disponible para adaptarse a la nueva situación que si está cansado y ansioso».

Por último, Marco Zagal sugiere crear espacios de comunicación de las emociones y necesidades, tanto las nuestras como las de nuestros hijos. «Esto es una práctica muy interesante que no es exclusiva del inicio de curso, sino que recomiendo que se lleve a cabo durante todo el año en casa. Normalizar la expresión de los sentimientos mejora la convivencia y enseña a los más pequeños a identificar y gestionar sus emociones, lo que es crucial para su autopercepción y para sus relaciones interpersonales».

Finalmente, es necesario tener presente que los adultos somos la referencia de lo que está bien o mal y de lo que es peligroso o merece sentir miedo. Por ello, es importante mantener la calma y mostrarnos confiados en sus capacidades para no dejar que nuestros miedos invadan su seguridad. ¡Feliz vuelta al cole!

Fuente e Imagen: https://www.abc.es/familia/educacion/abci-brusco-cambio-vacaciones-clases-diarias-202109120035_noticia.html

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Niños con altas capacidades: mitos y verdades

Por: Educación 3.0

¿Se aburren en clase?, ¿son buenos en todo?, ¿tienen un cerebro diferente? Estas son algunas de las incógnitas que la profesora de la UOC Verónica Guillén trata sobre el alumnado con altas capacidades.

Se calcula que aproximadamente un 2% de la población mundial tiene altas capacidades, y el hecho de ser un grupo tan reducido ha contribuido a que se tenga una imagen muy homogénea de aquellas personas que cuentan con un cociente intelectual superior a 130. El perfil más extendido es el del niño solitario, que se aburre en clase y al que no se le suelen dar bien los deportes. ¿Tiene esa percepción social alguna base? Los expertos afirman que no, aunque hay factores que pueden contribuir a que se extiendan esos mitos sobre ellos. Verónica Marina Guillén Martín, profesora colaboradora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC, explica qué hay de cierto y qué de leyenda en estas diez situaciones que se suelen asociar a los niños y las niñas con altas capacidades.

Diez mitos y verdades

  • Se aburren en clase. Como explica la profesora de la UOC, cuando las clases se organizan en torno a la repetición de algunos contenidos teóricos y a la realización de ejercicios mecánicos que no suponen un reto, es probable que muchos niños y niñas con altas capacidades no encuentren motivación ni interés por el desarrollo de la actividad. Y eso se puede traducir fácilmente en aburrimiento. Por eso  Verónica Guillén recuerda que, desde los centros educativos, se debería permitir que cada persona siga su propio ritmo de aprendizaje “y se eviten las tareas repetitivas sobre ámbitos ya dominados que pueden llegar a provocar rechazo en el alumnado con altas capacidades”.
  • Les cuesta socializar. Los expertos afirman que la mayoría de niños y niñas con altas capacidades son igual de sociables que sus compañeros: igual que las personas que no tienen altas capacidades pueden ser tímidas o extrovertidas, entre las de altas capacidades habrá a quienes no les cuesta nada socializar y a quienes sí, pero no es un rasgo relacionado con la alta capacidad. Sin embargo, los problemas para crear vínculos con sus compañeros de clase sí pueden ser un signo de alarma en la medida que, según Guillen, “en ocasiones, al existir un desajuste entre su nivel intelectual y su nivel de desarrollo evolutivo, no encuentran intereses comunes con sus iguales”. Y añade que esto puede hacer que se sientan incomprendidos y puede llegar a provocar el aislamiento del alumno si no se trabaja correctamente el ámbito emocional y socioafectivo desde el centro educativo.
  • Son ‘buenos’ en todo, independientemente de la disciplina. Como recuerda la profesora colaboradora de la UOC, altas capacidades es un término amplio que engloba muchos tipos de excepcionalidad. Incluye desde alumnado con una sobredotación intelectual general hasta aquellos que tienen un talento simple en una única disciplina. También hay estudiantes con talentos complejos, que incluyen varias áreas, pero no todas. Por lo tanto, no es real que todos los niños y niñas con altas capacidades sean ‘buenos’ en todo, concluye Guillén.
  • No se les dan bien los deportes. Es uno de los mitos que, aunque es falso, se ha podido extender por el hecho de que, para quienes tienen una alta capacidad centrada en las áreas académicas, otras disciplinas, como las deportivas, pueden no ser tan destacadas. Y en esos casos es posible que llegue a producirse “una disincronía significativa entre los niveles de desarrollo intelectual y psicomotriz, en algunas ocasiones”, señala Guillén. Sin embargo, por otra parte, hay alumnado con altas capacidades que presenta un talento deportivo, “de tal manera que no solo es que no sea torpe, sino que, precisamente, destaca de manera especial en este ámbito”, destaca la docente de la UOC.
  • Hay más niños que niñas con altas capacidades. “Es un mito que haya más niños que niñas con altas capacidades. Lo que, desgraciadamente, sí es una realidad es que hay más niños que niñas identificados”, dice la profesora colaboradora de la UOC. Aunque, según explica, en general hay un importante infradiagnóstico de las altas capacidades, este es especialmente llamativo en el caso de las niñas. Entre las posibles razones, Guillén señala que el sistema educativo suele comenzar a detectar las altas capacidades cuando existen “problemáticas asociadas derivadas, en muchas ocasiones, del malestar que siente el alumnado hacia el propio sistema. En el caso de las niñas, estas suelen tener una conducta más adaptada e intentan pasar desapercibidas y no sobresalir, lo que las aleja aún más de la identificación”, añade.
  • Si no se conoce su condición y se mantienen en el curso que les corresponde por edad, tendrán rendimientos mediocres o incluso fracaso escolar. Según los expertos como Guillén, esta máxima no tiene por qué ser cierta. En su opinión, son muchos los aspectos a tener en cuenta para tomar este tipo de decisiones, ya que no solo se valoran criterios académicos, sino también aspectos socioafectivos que garanticen el mejor ajuste posible del niño o la niña dentro del grupo de referencia. “En realidad, lo realmente importante para asegurar el éxito educativo es que haya flexibilidad en el currículum, que se propongan retos que mantengan motivado al alumnado y que se ofrezcan alternativas de enriquecimiento que les permitan seguir profundizando en los aspectos que deseen”, advierte.
  • El cerebro de un niño con altas capacidades es diferente. Es una de las creencias que sí tienen base: la investigación ha demostrado que el procesamiento y la gestión de la información es diferente tanto cuantitativa como cualitativamente en el caso del alumnado con altas capacidades. Según una investigación publicada en la revista Nature, el cerebro de estas personas tiene un desarrollo y una configuración morfológica final diferentes. Aunque, según la profesora de la UOC, “lo realmente importante es la heterogeneidad que encontramos dentro de este grupo y que los centros educativos sean capaces de adaptarse a las necesidades individuales de cada uno de sus estudiantes”.
  • Pueden aprender a leer o a realizar operaciones matemáticas sin ayuda. Según Guillén, si se parte de esa premisa y no se ofrece a este alumnado las ayudas que necesita, “se le estará negando la oportunidad de desarrollar al máximo sus capacidades”. Y añade que, precisamente, por su alto potencial, este alumnado necesita ayudas específicas y retos que vayan más allá de los que actualmente se presentan en las escuelas y que permitan cubrir sus expectativas e intereses intelectuales para evitar que se produzca un progresivo desinterés que pueda terminar, incluso, en abandono escolar.
  • Sus capacidades son innatas y estáticas. “Si no se les estimula correctamente desde todos los ámbitos, estaremos negándoles la oportunidad de desarrollar al máximo sus capacidades y no llegarán a tener un rendimiento óptimo”, afirma la profesora de la UOC.

Son personas sobreestimuladas por sus padres. Que necesiten estimulación del entorno para desarrollar sus capacidades al máximo no significa que una mera estimulación pueda ser suficiente para identificar un niño o una niña como una persona con altas capacidades. Una sobreestimulación o una estimulación excesiva puede ser contraproducente, ya que, según la docente de la UOC “puede llegar a generar metas lejanas a las facultades del niño o y la niña y a ejercer una presión que le desmotive”.

Fuente e Imagen: https://www.educaciontrespuntocero.com/opinion/ninos-con-altas-capacidades/
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Infancias trans, entre la realidad y el debate

Publicado en El Diario de la Educación 

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  • La discusión -a menudo incendiaria- sobre la cuestión trans llega a la infancia desde el momento en que niños y niñas deciden su identidad. El debate sobre cómo se tiene que tratar en el aula también levanta polvareda entre el feminismo y la comunidad educativa, que se dividen entre posturas que van del adoctrinamiento a la autodeterminación.

Ares tiene 9 años. Se menea inquieta en un banco de un parque cercano a su casa, esperando que aparezcan sus amigas. Mientras no llega el rato de juego compartido, la pequeña responde, tímidamente, a algunas preguntas sobre su infancia más temprana. “No me acuerdo”, dice, previsiblemente, en referencia a cuando tenía cuatro años. Pero el P5 de Ares fue muy diferente al de sus compañeros y compañeras. Fue cuando empezó su transición de género. “No recuerdo cómo era cuando tenía el otro nombre. Lo primero que recuerdo del cole es que cogíamos pelotas y nos hacíamos masajes en la espalda después del patio”, explica, inocente, medio escondida a la espalda de su madre.

“En mi cole ser trans está bien. Quiero decir que nunca nadie me ha dicho nada ni se ha equivocado con mi nombre. Y si lo ha hecho, tampoco lo recuerdo”, dice, encogiendo los hombros. “¡Solo recuerdo que quería ponerme nombres que ahora no me gustan nada!”, exclama Ares, con una media sonrisa, como agradeciendo a su madre que la convenciera de no llamarse ‘Estrellita’ o ‘Caramela’, que eran los nombres que le gustaban. “La transición fue muy fácil y muy natural: coincidió en la época en que se estaba descubriendo a ella misma”, recuerda Marta, la madre de Ares. Y es que la pequeña, tan pronto como aprendió a hablar, se refería a ella misma en femenino. Quería ir peinada como una niña y llevar faldas.

“Pero este juego, poco a poco, se fue convirtiendo en exigencia y en malestar. Se enfadaba cuando la trataban de niño, se empezó a morder las uñas e, incluso, nos llamaron de la escuela para saber si había algo que no iba bien en casa”, explica la Marta, recordando el momento en que, por primera vez, se empezó a plantear que su hija pudiera ser trans. “Yo, como feminista, no le podía decir que un vestido es de niña y que, por lo tanto, no se lo podía poner. Pero cuando vimos que la cosa iba más allá de esto, decidimos buscar ayuda”. Así, entraron en contacto con la asociación Chrysallis de familias de menores trans. Allí conocieron otras personas y niños trans y supieron, por fin, poner nombre al malestar de Ares.

Cuando Ares entendió que era una niña trans, enseguida lo quiso explicar en la escuela. Su sufrimiento desapareció. Pero no tanto así el de su familia

“Le explicamos que, en el mundo, hay niños que tienen vulva y niñas que tienen pene. Y que esto está bien y que ella puede comportarse y ser lo que quiera. Entonces se señaló a ella misma y dijo: ‘¡Yo, mamá, yo soy así!’”. Cuando Ares entendió que era una niña trans, enseguida lo quiso explicar en la escuela y se asumió como tal sin pasar por una transición difícil. Su sufrimiento, según relata su madre, desapareció. Pero no tanto así el de su familia. “Teníamos mucho miedo por toda la carga negativa que tiene la palabra trans”, explica Marta. La exclusión, las altas tasas de paro, la discriminación y la violencia verbal, física y virtual que sufren las personas trans a diario cayó como una losa sobre la familia de Ares.

Pero ella es ajena a todo esto. Ella solo juega, feliz, sabiéndose niña, siendo niña, sin ser consciente que hay una buena parte de la sociedad que no acepta su elección y que, incluso, le llega a negar su condición y existencia. Además, dentro del feminismo mismo, la pugna entre los colectivos transinclusivos y el llamado feminismo radical (o TERF) ya hace años que dura. Y este debate -a menudo incendiario- también ha llegado a las aulas.

Un debate encendido

La discusión sobre la cuestión trans es como la llama de una vela: siempre está, pero según como vengan los vientos, crece o mengua. A principios de mes se volvió a poner sobre la mesa a raíz del anuncio de un libro polémico de la editorial Deusto y Planeta Libros. La periodista del Wall Street Journal Abigail Shier firma Un daño irreversible, un texto en el cual afirma que el “transgenerismo es una moda” que ha llegado a las escuelas para hacer pensar a muchas criaturas que “declarándose trans pueden ser más populares o ganar seguidores en las redes sociales”. Esta moda, según la autora, generará un “daño irreversible” que es que tomarán una decisión que les llevará a modificar su cuerpo.

Esta publicación ha hecho reavivar, de nuevo, el debate entre aquellos sectores del feminismo que consideran que la autodeterminación de género es válida y los que no. Entre estos últimos se encuentran personas como Sílvia Carrasco, profesora de antopologia en la UAB y miembro de DoFemCo (Docentes Feministas por la Coeducación), que apunta que “la penetración en la escuela de las ideas transgeneristas multiplica el número de niños, cada vez más pequeños, que tienen dudas sobre su identidad y que acaban en terapias hormonales y cirugía”. Según la antropóloga, el hecho de que la cuestión trans se visibilice y llegue a la escuela como una opción normalizada provoca que muchos menores “perciban que sus cuerpos no son adecuados en un momento en que, por edad, están desorientados cuando asisten a transformaciones naturales. Esto lleva a que rechacen su cuerpo sexuado y tengan dudas sobre su identidad”, afirma.

Si Ares tuviera las orejas de soplillo, como madre le diría que son las más bonitas del mundo. Pero si en algún momento le impiden ser feliz, la acompañaré de la mano al quirófano

A Ares también le han preguntado a menudo si no será demasiado pequeña para decidir todavía su identidad de género, pero su madre considera que afirmar su condición trans solo fue una “formalidad” porque “ni era un niño estereotípico ni es una niña de brilli brilli. Reconocerse como trans fue el alivio de poder poner solución y nombre a algo que no iba bien”. Y es que en casa de Ares son de la corriente que defendió el sociólogo y activista trans Miquel Missé en su libro A la conquista del cuerpo equivocado, en que defendía que muchas personas trans no necesitan modificar su cuerpo para encajar en el género sentido. “Un pene es muy importante, sí, pero si se lo amputaran a cualquier hombre cis, no se convertiría en mujer de la noche a la mañana. El género es algo más complicado”, afirma Marta.

Así, los padres de Ares procuran que “se quiera tal como es. No tiene un cuerpo equivocado, es un cuerpo de niña, diverso, pero perfecto”. Ahora bien, conscientes de que las hormonas o las cirugías de reasignación de género son opciones que su hija ahora no contempla por ser demasiado pequeña, pero que podría desear mañana, la familia ya se está informando. “Con ella no lo hemos hablado mucho, porque es avanzarle temores. No sabemos si querrá tener barba o si querrá un cuerpo estereotípico de mujer”, dice su madre, entre dudas. Estas son incógnitas a futuro, pero lo que sí tienen claro es que decida lo que decida Ares, estará acompañada. “Si tuviera las orejas de soplillo, como madre le diría que son las más bonitas del mundo. Pero si en algún momento le impiden ser feliz, la acompañaré de la mano al quirófano. A pesar de que el primer paso será aceptar sus orejas, que son funcionales”.

Marta asegura que han tenido mucha suerte con el entorno de su hija, pero que sería mejor que fuera una cuestión de derechos. Foto: Sandra Vicente

Queer o no queer, esta es la cuestión

En casa de Ares se alinean, pues, con la teoría Queer, también aplicada en la escuela. Y es que Marta, que trabaja como maestra en una escuela infantil de Barcelona, considera que falta muchísima información y formación entre el profesorado. “No hay mala idea ni ganas de hacer daño, solo desconocimiento. Pero la desinformación nunca es neutra”, dice. Y, en lugar de tener que formarse por su cuenta, como han hecho decenas de maestras que se encuentran con infancias trans en las aulas, pide formación sobre pedagogía queer en las universidades. Pero, ¿qué es la pedagogía queer?

La doctora en educación y sociedad por la UAB y coordinadora del grupo de educación y género de la misma universidad, Igrid Agud, apunta que la teoría queer “ofrece una manera de repensar las bases de la cultura binaria y va más allá de reconocer cualquier identidad que no se ajuste a la norma. Nos hace ver que todo el mundo está sujeto a esta norma y que, en lugar de aceptar la diversidad, lo que hace falta es cambiar los cánones normativos”. Así, Agud considera que la escuela tendría que ser el espacio para aplicar una teoría que “acepta las existencias y acoge aquello nuevo que aparece. Las aulas no tendrían que imponer nunca maneras de ser, querer, pensar o vestirse propias del binarismo, porque si no serán un espacio más de dominación y opresión”, opina.

La teoría Queer cuestiona el binarismo y, en lugar de aceptar la diversidad como algo que se sale de la norma, propone cambiar los cánones normativos

El binarismo, la teoría imperante en la sociedad según la cual solo existen dos géneros (y, por lo tanto, niega la posibilidad de ser trans o no binario) es, según la doctora, “una fuente primaria de desigualdad. No tenemos que obviar las diferencias obvias entre hombres y mujeres, pero sí que nos tenemos que dejar de leer desde esta opresión que no reconoce otras opciones. La teoría Queer nos invita a escuchar las necesidades de cada cual y no avanzarnos ni imponer ningún estereotipo ni rol. Se trata de evitar el sufrimiento de aquellos que no encajan”. Agud explica, pues, que la teoría Queer no invita a modificar el cuerpo ni la manera de ser de nadie: “Se trata de cuestionar la sociedad, no a las personas”.

Esta teoría, filosófica y compleja, puede aplicarse en el aula a través de pequeñas “acciones disruptivas”, tal como las define el docente y activista trans, Lucas Platero. “Nos tenemos que cuestionar la normalidad y la normalización, ya sea sobre nuestro comportamiento, los contenidos o el funcionamiento escolar. El uso del humor como herramienta pedagógica, hacer una educación sexual integral o reapropiarnos de insultos o palabras extrañas nos hace cuestionarnos las relaciones de poder”, explica. Pero para llevar a cabo estas acciones, Platero asegura que hace falta más formación en el profesorado. Hace falta deconstruir a los docentes antes de deconstruir la educación para que tenga “un valor en el alumnado, los equipos docentes y la comunidad”. Pero tomar esta decisión en el aula supone “costes personales, como discriminación o acoso. Aun así, es un precio que hay que pagar, porque necesitamos transformar radicalmente la escuela, a la luz de los ataques de la ultraderecha y los colectivos TERF”, expone Platero.

¿Adoctrinamiento o adelanto?

Así pues, según las palabras de Platero y Agud, la teoría Queer iría más allá de la ya aceptada y asumida coeducación, pero otras posturas como la de Sílvia Carrasco, apuntan a que “pervierten la coeduación. El transactivismo hace que nos cuelen unos protocolos en el aula en que solo queda el deseo de identidad del alumno. Pero ¿qué es exactamente esto?”, se pregunta. Si bien, ambas teorías están de acuerdo en que hay que evitar cualquier tipo de malestar a un niño o niña que no se siente dentro de la norma y que hay que atacar toda discriminación, las posturas contrarias a la autodeterminación de género consideran que las infancias trans se explican con “procesos de desorientación enmarcados en un sistema patriarcal. Hay que abordar el machismo y aceptar a todo el mundo, pero sin modificar cuerpos ni mentes ni adoctrinar en la aula”, sentencia Carrasco.

Sobre esto, defensoras de la teoría Queer como Agud aseguran que esta no puede estar más alejada del adoctrinamiento: “No hay absolutos, sino que da pie a la proliferación de identidades. Tenemos que entender qué es adoctrinamiento, porque si no, entramos en la demagogia. La teoría Queer no impone nada, sino que lo acepta todo”, dice. Ambas partes del debate, pues, posicionadas en bandos totalmente opuestos, afirman buscar lo mismo: el bienestar de las criaturas, el respeto y el fin del patriarcado. Pero con métodos y creencias incompatibles. Unas dicen que aceptar todas las identidades nos hará más libres y abolirá las discriminaciones de género y las otras que, de este modo, se borrará a las mujeres. Este debate se da, encendido y -a menudo- virulento en redes, medios de comunicación y aulas. Pero, mientras se discute sobre su existencia y su esencia, sobre su confusión o no, sobre sus derechos y posibilidades de futuro, Ares juega en los columpios. Ajena a todo ello.

“Si desmontamos el género y deja de haber hombres y mujeres tal como nos tenemos entendidos, muchas mujeres se pueden ver anuladas. Pero mujeres continuará habiendo; de hecho, habrá más. Por eso nuestro sueño es que Ares no tenga que operarse nunca para encajar en una sociedad binaria”, explica Marta. Asegura que su hija lo ha tenido muy fácil: nadie le ha cuestionado nada ni ha sufrido agresiones físicas ni verbales por ser diferente. No como otras decenas de personas trans que sí que lo sufren. “Hemos tenido mucha suerte en la escuela y entre los amigos, pero no se trata de esto. No queremos tener suerte, queremos tener derechos”, asegura Marta, mientras mira cómo su hija dibuja con el columpio una curva que sube y baja. Hoy, Ares es feliz. Hoy, de hecho, Ares es. Y con esto, de momento, basta.

Fuente e Imagen: https://eldiariodelaeducacion.com/2021/09/13/infancias-trans-entre-la-realidad-y-el-debate/

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