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Ahora sí la educación, ¿no?

Por: Ricardo Braginski.

A pesar de contar con más recursos por coparticipación, los gobiernos provinciales cada vez invierten menos en educación. ¿Llegó el momento de la solidaridad?

Entre las leyes sobre educación que no se cumplen en el país -y que seguramente contribuyen a los malos resultados en las pruebas internacionales- está la Ley de Financiamiento Educativo. Ya fue dicho y repetido muchas veces: es el mismo Estado el que hoy no está cumpliendo con esa norma -del año 2006- que establecía que desde 2010 el gasto consolidado en educación de todo el país debe llegar al 6% del PBI. Sólo en un año (el 2015) se llegó a esa cifra. Desde entonces el financiamiento educativo -que a grandes rasgos venía subiendo- empezó a bajar. Hoy está en 5,1%.

La primera reacción de cualquier ciudadano suele ser la indignación. ¿Cómo es que no cuidamos la educación? ¿Cómo pensamos proyectarnos hacia el futuro, sobre todo en esta era del conocimiento?

Pero la cosa se pone más espesa cuando se trata de encontrar a los responsables.

Desde los noventa son las provincias quienes administran las escuelas y, por lo tanto, las encargadas de financiar salarios docentes e infraestructura, el grueso de la inversión educativa. Un trabajo del especialista Agustín Claus, de septiembre, mostraba que 3 de cada 4 pesos que van a las aulas argentinas hoy parten de los gobiernos provinciales.

Y allí se sumaba un dato inquietante: que si bien desde 2016 esos gobiernos disponen de más recursos a raíz de una ampliación en la coparticipación federal de impuestos, en realidad están invirtiendo cada vez menos en educación -en porcentaje del PBI- que antes: del 4,5% al que llegaron en 2015 bajaron a 3,8% en 2018.

Ahora, un nuevo informe -elaborado por el Observatorio Argentinos por la Educación- suma nuevos datos a esta situación insólita, deprovincias cada vez más financiadas pero desinteresadas por la educación.

Muestra que, entre 2015 y 2018, los gobiernos provinciales recibieron 10 puntos porcentuales más en la proporción de fondos tributarios disponibles; sin embargo, ajustaron en 15,6% el gasto educativo. No todas las provincias por igual, claro, y eso está reflejado en el informe. Pero en el conjunto, esta fue la actitud de las provincias hacia la educación. De ajuste.

Pero, a juzgar por los títulos de las nuevas leyes, es de esperar que haya buenas noticias pronto. Ahora que la ley de “solidaridad social” salió como por un tubo y el impuestazo empieza a sumar pesos al Estado; y ahora que la suspensión del pacto fiscal les dará más recursos a los gobernadores, ahora sí tendremos garantizados el 6% del PBI en educación para todos los alumnos del país. ¿O no?

Fuente del articulo: https://www.clarin.com/opinion/ahora-educacion-_0_NGqdADwQ.html

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La migración como fake news

Por: Luis Britto García.

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En la década de los cincuenta, cerca de 800.000 inmigrantes europeos ingresaron a una Venezuela que contaba poco más de cinco millones de habitantes. A todos se los acogió fraternalmente; no hubo campañas xenófobas ni propuestas de invadir Europa para remediar la crisis humanitaria que ponía a su población en fuga.

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Desde entonces fue Venezuela paño de lágrimas de todas las migraciones de la región y del mundo. A cambio sólo recibe agresiones, y una de ellas es el escándalo mediático que exagera la salida de nuestros compatriotas a otros países. Para ponerlo en perspectiva, consultemos las tasas de migración neta del Index Mundi, a su vez documentadas con los datos del CIA world Factbook.

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La tasa de migración neta revela la diferencia entre el número de personas que inmigra a un país o emigra de éste en un año por cada 1.000 habitantes, y se expresa con una magnitud positiva (+) cuando el número de los que ingresan supera al de los que egresan, y con una negativa (-) cuando salen más de los que entran. En dicha tabla, que cierra en enero de 2018, se asigna a Venezuela una tasa de migración negativa de -1, lo que quiere decir que el año anterior el total de los emigrantes habría superado en 1 por mil a los inmigrantes.

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En la misma tabla, un conjunto de países cuyos gobiernos dicen estar supuestamente afectados por la excesiva migración venezolana, como Chile, Ecuador, Brasil o Panamá presentan una tasa neta de migración de 0 (cero), lo cual indica que, o no han sido objeto de ingreso notable de venezolanos, o que sus nacionales abandonaron dichos países en igual proporción.

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Otros países cuyos gobiernos resienten estar supuestamente afectados por la migración de venezolanos, como Colombia, Uruguay u Honduras, presenta una tasa neta de migración de neta de -1 (menos uno), exactamente igual a la de Venezuela, lo que significa que sus habitantes están emigrando de ellos en la misma proporción que lo hacen los venezolanos, y en mayor cantidad en el caso de mayor demografía, como sucede con Colombia.

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En fin, países alegadamente afectados por nuestra migración, como México, Guatemala y Perú, presentan una tasa neta de emigración de -2 (menos dos) lo que significa que sus habitantes emigran, proporcionalmente, en cantidad doble que los que dejan Venezuela.

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Parecida situación afecta a Jamaica, con tasa de -4, a Guyana, con tasa de -5, a Jamaica y a Trinidad y Tobago, con tasa de -6, y al Estado Libre Asociado de Puerto Rico, con tasa de -12, lo cual significa que, proporcionalmente, sus salídas de emigrantes son superiores cuatro, cinco, seis y doce veces a la de Venezuela.

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Ante estadísticas compiladas por un organismo enemigo de nuestro país como la Central Information Agency, cabría preguntarse cómo pueden quejarse de un exagerado ingreso de venezolanos países cuya población es estable o cuyo flujo emigratorio es igual al venezolano, o supera a éste en proporciones de dos, tres, cuatro, cinco, seis y hasta doce veces. Como fariseos, ven la paja en el ojo del vecino y no la viga en el propio. Contra ninguno de ellos se han promovido declaraciones de crisis humanitaria; ninguno ha sido amenazado con invasión para paliarla, ni ha tenido que defender sus fronteras contra intentos de violarlas con tal pretexto.

Añadamos que, si nuestra tasa neta de migración de -1 representa el número de emigrantes por cada mil habitantes, y suponemos que la población actual de Venezuela es de unos 30.000.000 millones de habitantes, tendríamos entonces que de nuestro país habrían emigrado el año en referencia unas 30.000 personas, y no las cifras apocalípticas que inventan fake news y encuestas fake. Pasqualina Curcio calcula en este diario con mayor precisión el número de 38.027 emigrantes para 2018.

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Comentario aparte merece la calidad de esa emigración. Un informe del Servicio de Estudios Económicos del BBVA Research sobre los venezolanos en Perú destaca que éstos trabajan 20 horas más, presentan mejor estado de salud y en promedio tienen mejor educación que lo peruanos. “En su mayoría, los emigrantes venezolanos son ingenieros, administradores de empresas, profesores, abogados, contadores y enfermeras. Y aquellos que tienen carreras técnicas son en su mayoría administradores o analistas de sistemas y computación. También los hay mecánicos, enfermeros, contadores, comunicadores y hasta periodistas”. Su trabajo habría mejorado la economía del país: “Estimamos que en 2018 el PBI potencial creció 4,4%, casi un punto porcentual más de lo que hubiese aumentado si la migración de ciudadanos venezolanos no hubiese ocurrido” (Elizabeth Fuentes: El Cooperante, Emisora Costa del Sol FM14-10-2019).

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Si el mencionado informe fuera veraz, parte del inmenso esfuerzo en Salud y Educación cumplido por el bolivarianismo estaría en último término beneficiando a países cuyos gobiernos nos adversan al proporcionarles gratuitamente profesionales que necesitamos. Para evitarlo, reiteramos sugerencias para facilitar la inserción productiva de nuestros profesionales: 1) concentrar el esfuerzo educativo en las especialidades que el país necesita 2) enseñar metodología, para facilitar la autoformación y renovación constante de saberes 3) impartir para todas las carreras conocimientos básicos de Derecho, Administración y Contabilidad a fin de graduar profesionales versátiles que se puedan desempeñar en múltiples áreas 4) crear mecanismos informatizados que permitan el encuentro de la oferta y demanda de profesionales tanto en el sector público como en el privado.

La materia gris es el recurso natural más precioso: evitemos su fuga.

PD: Me confirieron el Premio Nacional de Historia.

PPD: Por segunda vez Hidrocapital abre y deja sin tapar un boquete frente al garaje de mi casa en la urbanización Santa Marta. A ver si me premian completando su trabajo.

Fuente del artículo: http://www.radiomundial.com.ve/article/la-migraci%C3%B3n-como-fake-news

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Argentina: Lo que falta para educación

América del Sur/Argentina/06-10-2019/Autor: Ricardo Braginski/ Fuente: www.clarin.com

Por: Ricardo Braginski

En los últimos 10 años casi nunca se llegó al 6% del PBI en educación, como establece la ley. Es una deuda con toda la comunidad educativa.

Esto es como si fuera un enorme container repleto de útiles escolares, pizarrones, dinero para sueldos docentes y para arreglar las escuelas, y otros tantos recursos educativos. Imaginemos que cada año llega al país un nuevo container, pero resulta que trae menos de lo que indica en los registros. Trae menos un año, trae menos el otro… Y así, lo mismo, durante diez años.

La figura hace referencia a las leyes nacionales que obligan al Estado a invertir el 6% de la suma del valor de todos los bienes y servicios que se producen cada 365 días en el país (el famoso PBI) en educación. Un reciente trabajo, realizado por el economista Agustín Claus, mostró que desde 2010 (año desde el que rige esto del 6%) prácticamente nunca se llegó a esa cifra.

Otro economista, Juan José Llach, hizo la cuenta y estimó que en estos 10 años lo que dejó de invertirse en educación fue el equivalente al 4,38% de un PBI. Visto de otro modo, la deuda que tiene el Estado con la comunidad educativa es tres cuartas partes de lo que corresponde a un año. Casi, casi, nos está faltando un container entero.

¿Cómo estaría la calidad educativa argentina hoy si esa “encomienda” hubiera llegado a destino? Difícil saberlo. Está visto, a partir de diferentes experiencias internacionales, que mayor inversión no necesariamente se refleja más adelante en mejores aprendizajes. Pero esa plata, por ley, es para los pibes, para los maestros, para las familias. Y sería bueno que alguien cuide que el destino de ese dinero sea respetado.

Flojos también con las metas

La ley de Financiamiento Educativo –la que estableció el 6% del PBI- ya tiene más de 10 años. Además de inversión hablaba de metas que debían cumplirse con ese dinero.

Desde llegar al 30% de alumnos primarios de escuelas públicas con jornada extendida, hasta la universalización de la secundaria, incorporación creciente de chicos de 3 y 4 al jardín – priorizando los sectores sociales más desfavorecidos-, mejorar la infraestructura de las escuelas y las condiciones laborales y salariales de los docentes.

Parece que no fue sólo en el financiamiento donde nos quedamos cortos.

Fuente: https://www.clarin.com/opinion/falta-educacion_0_cUCCdHRr.html

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Educación Hoy: Entrevista a Daniel Filmus (Audio)

Argentina / 14 de octubre de 2018 / Autor: Fundación Lúminis / Fuente: Youtube

Publicado el 9 oct. 2018

Educación Hoy, ciclo de la Fundación Lúminis que se emite los martes a las 21 horas por Radio Concepto (FM 95.5), dialogó con el diputado nacional por Unidad Ciudadana y ex ministro de Educación de la Nación, Daniel Filmus, quien se refirió al financiamiento educativo previsto en el Presupuesto 2019, que próximamente será debatido en el Congreso. “Esa iniciativa golpea fuertemente al sistema educativo. Si dejamos de lado el ámbito universitario, el financiamiento educativo es el que más baja de todos los sectores. El rubro infraestructura baja un 70%, la construcción de nuevos jardines el 60% y la capacitación docente tiene una merma del 40%. Sin contar la inflación que hubo este año. La verdad que el proyecto es un desastre. Cuando el Gobierno asumió había 1,6% del PBI destinado a la educación y ahora hay el 1,23%”.

Por otra parte, Filmus detalló que el financiamiento a las políticas socioeducativas descendería de $3800 a $2045 millones. Mientras que el dinero destinado al programa de Educación Digital bajará de $3400 a 1400 millones, según indicó. “Solo dos rubros crecen en el presupuesto educativo. Son los referidos a transferencias para ONG y empresas. Uno crece el 900% y otro el 163%”, agregó.

Asimismo, el legislador opinó que “el recorte va a caer sobre los hombros de las provincias y ya podríamos preanunciar que vamos a tener conflicto en el inicio de las clases. Nosotros hemos pedido que se rehaga el presupuesto”.

En ese sentido, Filmus afirmó: “El modelo del Gobierno es una alta calidad educativa para unos pocos que la pueden pagar y una mala para las grandes mayorías, porque tampoco hay mercado interno ni sector productivo para que los pueda incorporar al mundo del trabajo. No solo que no se cumple la Ley de Financiamiento, sino que tampoco se cumple la de Educación Técnica, que establece un 0,2% del presupuesto nacional para el equipamiento de las escuelas. Cuando ahora sería del 0,1%, la mitad”.

 

 

 

Fuente de la Entrevista: https://youtu.be/607oj0GLIBQ

ove/mahv

 

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FEUU y el presupuesto educativo: “En Uruguay hay plata; decir que la situación es compleja es una mentira”

Uruguay / 5 de agosto de 2018 / Autor: Redacción / Fuente: Diario La Juventud

Diego Pereira, secretario de organización de la FEUU integró la delegación universitaria que reclamó a los diputados el presupuesto necesario para cumplir con los objetivos de la UdelaR, que han sido avalados por los legisladores en todas las instancias que se han presentado.
Pereira explicó que están exigiendo un presupuesto que “fue una promesa electoral”, por eso “queremos llegar al 6%”, y advirtió que “no puede pretender el sistema político que nosotros resolvamos los problemas de por qué no pueden cumplir con sus promesas electorales”.

Carencias fundamentales

Reclamamos el 6% y sobre todo la parte que le corresponde a la Universidad viene pensada muy específicamente cuáles son los aspectos más urgentes que tenemos que resolver, entre otras cosas cierta inversión en infraestructura para evitar el hacinamiento en salones, así como también una inversión en contratación de horas docente. Hoy la falta de horas docentes y salones nos implica tener clases con más de 500 personas, no hay que ser experto en pedagogía para darnos cuenta que es una manera de enseñanza bastante paupérrima. La falta de turnos nocturnos que también la podíamos suplir con más infraestructura y horas docentes y la implementación y ampliación de programas de becas que permitan acceder a la educación a aquellos que hoy están quedando por fuera.
Muchas veces se jacta el sistema político de que hoy están entrando los hijos de los trabajadores a la educación pública por primera vez, esta llamada primera generación de universitarios. Nosotros por supuesto defendemos fuertemente y como Federación y en mayoría estamos compuestos por gran parte de ellos; sin embargo somos los primeros de irnos de la Universidad por la falta de condiciones de estudio.
Tenemos alguna propuesta como para poder redistribuir algunos fondos específicos para la Universidad. Hay de donde sacar.
Para empezar hacemos dos críticas al sistema de recaudación y gasto en nuestro país; una son las exoneraciones a los grandes capitales que hoy son las plantas de celulosa, la soja y demás otros grandes capitales que quedan con un 3,1% del PBI aproximadamente. Luego pagamos un 6,1% de PBI en el pago de Deuda Externa, la mitad de eso es el pago de los intereses de deuda, esa mitad es equivalente al déficit fiscal.
Es decir, hoy estamos financiando el déficit fiscal de nuestro país contrayendo más deuda para poder pagar la propia deuda, es un círculo vicioso difícil de salir. Si nosotros hiciéramos una redistribución de fondo en algunos de esos aspectos para apostar a la educación que es un factor que puede construir soberanía y desarrollo nacional, podríamos romper con ese grado de dependencia de alguna manera.
Recordemos que la Universidad de la República hace más del 80% de la investigación a nivel nacional: no investigan las empresas públicas, no investiga el sector privado, investiga la Universidad y es un factor de desarrollo tanto tecnológico como social fundamental.
Lo siguiente es el régimen injusto de competencia que existe entre la educación pública y la educación privada. La educación privada está exonerada prácticamente de todo tipo de impuestos, particularmente los aportes patronales a la previsión social. La Universidad los paga los aportes patronales, no únicamente se le está cobrando al sistema público algo que no se le cobra al privado, sino que en términos de mercado es una competencia injusta porque a nosotros nos sale más caro a la Universidad cubrir las clases con un estudiante que la universidad privada, porque tenemos que pagar esos aportes patronales.
Se podrían hacer sí pequeños cambios específicos que pudieran acercarse aún más al 6%, o cambios un poco más profundos en la política económica de nuestro país que permitieran llegar o superarlo inclusive.
Nosotros creemos que en el Uruguay hay dinero, el hecho que no lo haya, que la situación es compleja es mentira. Lo que no se está haciendo es priorizar esta necesidad popular, concreta y fundamental no solo para el desarrollo de nuestro país sino para garantizar el derecho humano fundamental que es el derecho a la educación.

Fuente de la Noticia:
https://www.diariolajuventud.com/single-post/2018/07/31/FEUU-y-el-presupuesto-educativo-%E2%80%9CEn-Uruguay-hay-plata-decir-que-la-situaci%C3%B3n-es-compeja-es-una-mentira%E2%80%9D
Fuente de la Imagen:
https://es.wikipedia.org/wiki/Federaci%C3%B3n_de_Estudiantes_Universitarios_del_Uruguay
ove/mahv
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¿Por qué falla la educación en Argentina? Por José Teruel-Analista Internacional

 

Argentina / 25 de marzo de 2018 / Autor: José Teruel / Fuente: Pirámide Informativa

La educación argentina está atravesando una serie de problemas hace ya décadas y las muestras son alarmantes. Un informe del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes o Informe PISA muestra que solo el 48% de los adolescentes argentinos de 15 años, entienden lo que leen. Además, según el Ministerio de Educación, solo el 44% de los chicos terminan el colegio secundario en tiempo y forma, es decir, menos de la mitad. Por otro lado, solo el 25% de quienes cursan enseñanza obligatoria (primaria y secundaria) en el país, alcanza un buen nivel educativo, lo que significa  un cuarto de los estudiantes. También, ha crecido el número de los llamados ni/ni, los chicos que ni estudian ni trabajan, porcentaje que ronda el 15%. Pero, ¿a qué se debe esta problemática?

En primer lugar, al presupuesto que se le destina. Si bien éste aumentó del 3% al 6% del PBI (diferente de los países con mejor educación que no establecen porcentaje mínimo, sino la cantidad que sea necesaria para una educación adecuada), el dinero se destina mayormente a los salarios, que inclusive siguen siendo bajos: 570 dólares al mes por 20 horas de trabajo, lo que, a comparación con las grandes potencias, es extremadamente precario. Luxemburgo, por ejemplo, paga 8325 dólares al mes (actualmente serían más de 160 mil pesos en argentina). Por su parte, Alemania paga a sus profesores casi 5500 dólares mensuales (110 mil pesos argentinos). Incluso situándonos en América Latina, lejos estamos de los casi 900 dólares mensuales que se pagan en Uruguay por las mismas horas de trabajo.

Este análisis nos trae otro causante del problema: el trabajo de maestro está subvalorado. Esto se pude confirmar en aquel discurso de la ex presidente Cristina Fernández, en la apertura de la Asamblea Legislativa 2012, en el que expresaba que los maestros no podían quejarse ya que trabajan sólo 4 horas y tienen un empleo estable. También se evidencia en las palabras de la actual vicepresidente Gabriela Michetti cuando, en una entrevista con Luis Novaresio, dijo que los maestros ganan 9 mil pesos por 4 horas de trabajo por lo que no debían hacer reclamos. Este pensamiento no es el de los países desarrollados, donde ser profesor es un trabajo honorable y respetado, ya que de ellos dependen en gran medida las futuras generaciones. Tampoco es el de un dirigente que conoce a sus ciudadanos, si no entenderían algo tan básico como que el trabajo docente no termina afuera del aula.

Si, como recién dijimos, el pago de sueldos es en lo que mayormente se usó el aumento del gasto del PBI en educación, el presupuesto en infraestructura educativa no recibió grandes cambios y genera nuevos inconvenientes. Algunos maestros declaran que se pierden 20 minutos de clases en el horario de llegada porque los niños pelean por quedarse con los bancos sanos. Aunque este es el menor de los males: aulas sin ventiladores, focos que no andan, ventanas que no abren, cursos sin puertas, estufas que no funcionan, pizarras destruidas, maestros que tienen que comprar sus propias tizas para escribir, techos que se llueven, entre algunos de los tantos problemas que tienen que afrontarse día a día.

Otro dato alarmante es que en las zonas de mayor pobreza es en donde se da la peor educación. El 20% más pobre es quien peor enseñanza recibe, lo que incumple totalmente con la Ley de Educación Nacional, la cual establece que las mejores escuelas deberían estar en las zonas más pobres, según afirma Manuel Álvarez Trongé, presidente de la ONG Proyecto Educar 2050.

También se distingue un problema en la misma organización educativa, que tiene como fin principal velar siempre por la continuidad del alumno, aunque su rendimiento no sea el adecuado. Esto hace que al estudiante se le exija aprender contenidos superiores cuando aún no comprende los básicos, por lo que la educación no tiene como fin la superación, sino que es más bien un proceso que se puede superar incluso sin cumplir con los parámetros necesarios.

Mientras la educación no sea la prioridad, no tenga objetivos claros y no se trabaje realmente para mejorarla, difícilmente el país avanzará, porque la educación es el motor de toda sociedad.

“Un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción; la ambición, la intriga, abusan de la credulidad y de la inexperiencia de hombres ajenos de todo conocimiento político, económico o civil; adoptan como realidades las que son puras ilusiones; toman la licencia por la libertad, la traición por el patriotismo, la venganza por la justicia” Simón Bolivar

Fuente del Artículo:

¿Por qué falla la educación en Argentina? Por José Teruel-Analista Internacional

Fuente de la Imagen:

http://www.libertadyprogresonline.org/2013/12/13/postales-sobre-educacion-en-la-argentina-2013/

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Argentina: Siete mil millones de menos

Argentina / 15 de octubre de 2017 / Autor: Gastón Godoy / Fuente: Página 12

Reclamo de los gremios docentes por el presupuesto universitario

El Gobierno prevé destinar 100 mil millones de pesos a las universidades en 2018, mientras los rectores solicitan más fondos. Los docentes advierten que la propuesta oficial implica recortes reales y nominales. Y que cae la inversión en educación respecto del PBI.

El proyecto de presupuesto universitario que el Gobierno envió al Congreso es calificado como “insuficiente” y “de ajuste” por los gremios docentes. Como informó PáginaI12, los rectores universitarios solicitaron para 2018 un presupuesto de 107 mil millones de pesos, mientras que el Ejecutivo envió una propuesta de 100 mil millones. Los sindicatos de profesores advierten que el proyecto oficial implica recortes nominales y reales: los hospitales universitarios recibirían 160 millones de pesos menos que este año, al igual que los fondos de incentivo, que pasarían de 198 a 150 millones; los gastos destinados a Ciencia y Técnica en las universidades se congelaron en 500 millones, lo que implica un ajuste por inflación; mientras que la cantidad de estudiantes de bajos recursos que recibirán becas llega a 19.257, un número superior al del último año, pero aún lejos de los niveles vigentes hasta 2015, cuando los becados eran 23 mil.

El artículo 12 del proyecto de presupuesto fija un monto de 95.317 millones para las universidades públicas nacionales en 2018, pero dentro del presupuesto de Educación incluye otros 5 mil millones destinados, en su mayor parte, al programa Fundar, que atiende la articulación de la educación superior con la secundaria, la expansión, desarrollo e inversión de las universidades y el mejoramiento de carreras. Si bien los rectores no incluyen al Fundar dentro de su modelo de presupuesto ideal, lo aceptan como parte del financiamiento requerido porque “atiende problemas que plantea el CIN” (Consejo Interuniversitario Nacional).

Javier Gortari, presidente de la comisión de presupuesto del CIN (el órgano que agrupa a los rectores), dijo a PáginaI12 que el presupuesto “no resuelve todas las cuestiones que pide el CIN”, porque quedan 7 mil millones de diferencia entre su propuesta y la del Ejecutivo. En busca de achicar esa diferencia, los rectores abrirán gestiones en el Congreso con los principales bloques, una vez que pasen las elecciones. El Ministerio de Obras Públicas, tal como exigieron los rectores hace dos meses y publicó este diario, destinará –según el proyecto de ley– 3 mil millones de pesos para obras de infraestructura y refacciones de las universidades.

Los rectores afirman que desean aumentos reales y no solo inflacionarios: para abrir más carreras, ampliarlas, mejorar los equipos de laboratorio y las bibliotecas, entre otros fines.

“Rechazamos de plano este presupuesto”, dijo a este diario Antonio Roselló, secretario adjunto de la federación Conadu Histórica. “Todos los ítems que no son salariales han sufrido una reducción nominal de 20 millones de pesos y hay una reducción real del 40 por ciento, si tomamos en cuenta la inflación de este año (con lo que se perdió el año pasado) y la proyectada por el Gobierno para el año que viene”, explicó el dirigente docente, para quien el congelamiento de la partida para Ciencia y Técnica “va en línea con el desmantelamiento del Ministerio de Ciencia”. Sobre la escasez de becas estudiantiles, dijo que la propuesta de su gremio es que se duplique tanto el número de beneficiarios como su monto. Roselló recordó que el gobierno de Mauricio Macri destina el triple de presupuesto para pagar deuda externa que para la educación universitaria: “Por eso lo impugnamos”, remarcó.

“El presupuesto general de Educación, es decir lo previsto para el Ministerio de Educación (sin la parte deportiva), pasó de tener una participación del 1,69 por ciento del PBI en 2015 a 1,60 puntos en 2016.  Con los actuales valores de crecimiento del PBI para 2017, harán que se reduzca aproximadamente a un 1,55 por ciento del PBI”, detalló Pedro Sanllorenti, dirigente de Conadu y secretario general del gremio docente de la Universidad de Mar del Plata. Sanllorenti describió que, según la planilla que promueve el Gobierno, hay universidades que aumentarían su presupuesto en torno a “un 26 o 27 por ciento, mientras que otras solamente un 21 o 22 por ciento”.

La idea de los sindicatos docentes es convocar una jornada de lucha, todavía sin fecha fija, que se realizaría frente al Congreso y que contaría con el apoyo de organizaciones de no docentes y estudiantes, para reclamar un mayor presupuesto universitario.

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