La Mente del Estratega. Una Fortaleza para la Organización

Por: Lusmery Yamileth Alvarado 

“Nuestra manera de pensar determina nuestra forma de ser y nuestra forma de estar (en el mundo)” Pittaluga (2014)

Esta es la época de las adversidad, de los cambios y donde como gerentes debemos desarrollar habilidades directivas que coadyuven al fortalecimiento de la gestión ante determinadas situaciones, una de ellas la resiliencia potenciando necesariamente el pensamiento estratégico del gerente. Las organizaciones hoy más que nunca necesitan de una planeación estratégica que les permitan conocer, entender y sobre todo anticiparse a los cambios y transformaciones que la época demanda.

Dentro de las instituciones de educación universitaria, en la época actual debemos planear estratégicamente sobre estos contextos dinámicos e inciertos marcados por fenómenos o características como por ejemplo: la pandemia del COVID-19 para la cual no estábamos preparados pero que hemos sabido inteligentemente cómo sobrellevar, el bloqueo económico que criminalmente a diario nos agobia y la implementación de un nuevo modelo educativo que responda a las características demandadas  hacia la consolidación de una educación multimodal, que inició con la iniciativa del desarrollo del Plan Universidad en Casa emanado desde el Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria.

En este contexto, es oportuno traer a Chiavenato (2010) quien afirma que la planeación estratégicaes un proceso esencial en la organización que se encarga de trazar las directrices para definir los planes de acción que generarán sus ventajas competitivas y sustentabilidad a largo plazo”; por ende, la gerencia académica universitaria debe plasmar sus acciones dentro de un plan estratégico que coadyuve a la renovación y revitalización de sus competencias, planes y estrategias que le permitan consolidar su encargo social.

La articulación del gerente académico universitario, con la planeación estratégica y el pensamiento estratégico, se funden sobre las bases del alimento del alma que dan cuerpo, aliento y espíritu a la mente del estratega, como el capitán que se aferra a su timón virando hacia el horizonte seguro que no le permite naufragar en el intento. Interpretando a Pittaluga (2014) la mente del estratega es la mente de un observador dinámico, investigador, creador e inquisitivo, un trabajador perseverante, que observa la realidad desde una perspectiva reflexiva y única, encontrando siempre un camino que trazar.

El gerente académico universitario, nacido desde las entrañas académicas de la universidad, debe ser un visionario inédito, capaz de distinguir acciones de estrategias, decisiones de acciones, realidades de caprichos, y sobre todo sobrevivir al arte, reflexión y acción de la estrategia trazada; debe cultivar un pensamiento estratégico con imaginación, compromiso, intuición, ética, amor e impulso para emprender. En palabras de Chiavenato (2010), el pensamiento estratégico no se puede transferir a otros y aun cuando podemos explicarlo magistralmente no podremos enseñarlo con claridad y pormenores, es algo que lleva impregnado el corazón del estratega.

Entonces entiendo, que el gerente académico universitario de esta época, debe cultivar un pensamiento estratégico que alimente su mente, este gerente no solo debe enfocarse en diseñar planes, sino en tratar de impactar positivamente en los modelos mentales de quienes toman las decisiones que agregan valor a la gestión sin perecer en el intento, debe estar claro, que existen tres niveles de planeación: estratégico, táctico y operativo, donde cada uno de ellos poseen una misión en su actuación, y donde el estratega orienta como brújula al táctico y operativo sin dejar que estos tomen su lugar.

Por ahora, centramos nuestro conocimiento en cultivar y hacer crecer la mente del estratega, esa mente que según Pittaluga (2014) “está abierta y dispuesta para considerar cualquier perspectiva, por retadora e inusual que parezca. La mente del estratega abandona el día de ayer, porque está fuertemente orientada al futuro, dado que allí moran las fuerzas que nos impulsan. Pero, al mismo tiempo, no deja de aprovechar el pasado como una fuente de lecciones aprendidas. La mente del estratega es la menta de una persona muy bien informada, pero muy poco prejuiciosa: está signada por la flexibilidad y por la capacidad de adaptación. Es la mente que permite comprender, predecir y gobernar la organización de la cual se está a cargo” (p.74), de modo que en lo inmediato podamos construir escenarios sobre las bases de un diagnóstico interno y externo que nos lleve a conocer nuestro contexto de acción disminuyendo los peligros presentes, la incertidumbre y el caos ocasionado en la mayoría de los casos por quienes no conocen o no asumen en qué nivel organizacional se encuentran ubicados y cómo pueden remar hacia la meta segura que de equilibrio y estabilidad a la organización.

Referencia Bibliográfica:

Idalberto Chiavenato (2010). Planeación estratégica. Fundamentos y Aplicaciones.

Carlos José Pittaluga Zerpa (2014). Liderazgo Resiliente. La innovación en entornos adversos.

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El anacronismo de la SEP en tiempos del COVID-19.

Por:  Abelardo Carro Nava

Desde mi perspectiva, quienes se encuentran al frente de los diversos espacios que conforman la Secretaría de Educación Pública (SEP) de nuestro país, han subestimado, y subestiman, el trabajo que realizan los docentes de México. Esto viene a colación, por lo que se ha generado a partir de las decisiones que, derivadas de la pandemia por el COVID-19, se tomaron en el pleno del Consejo Nacional de Autoridades Educativas (CONAEDU). Un espacio en el que, desafortunadamente, no concurren docentes de todas las latitudes, solo funcionarios, muchos de ellos, alejados de lo que sucede a diario en las escuelas.

Al respecto, habrá quien me diga que esos funcionarios visitan las escuelas, que tienen datos y/o estadísticas que reflejan sus comportamientos (diversos entre ellas), que conocen sobre las problemáticas en cuanto a su infraestructura y necesidad de materiales, que saben sobre lo que implica el establecimiento de un Consejo de Participación Social o bien, que están al corriente en cuanto al funcionamiento de los Comités de Protección Civil; en fin, de todo aquello que se deriva del quehacer escolar cotidiano; sin embargo, el que se tenga un conocimiento sobre estos hechos, no significa necesariamente que eso sea una verdad inequívoca, por el contrario, el continuum escolar, ese que se vive a diario en las instituciones, en las aulas, en los pasillos de éstas, etcétera, son una realidad que, en muchas ocasiones, dista mucho de la visión que tal o cual funcionario tiene con relación a éstas.

En este sentido, diversos momentos de la historia de México nos han hecho ver, por un lado, la inexorable fuerza de la naturaleza, pero también, lo que la misma sociedad ha propiciado a partir de sus ideologías e intereses (comunes). En consecuencia, ambos casos, han alterado el curso de los ciclos escolares que, como parte de la organización del Sistema Educativo Mexicano (SEM), se han implementado con el propósito de que los miles y millones de seres humanos que concurren en las aulas, aprendan (algo). No obstante lo anterior, y a pesar de los infortunios, la escuela mexicana, sus maestros y sus alumnos, han salido avantes.

¿De qué manera la escuela mexicana se sobrepuso a la pandemia del 2009 cuando el virus H1N1 se hizo presente en nuestro país?, ¿acaso el grueso de maestros no reconoce las enfermedades cuando, a diario, ven a estudiantes con alguna de ellas, las cuales, pueden ser graves?, ¿por qué tener en mente que, esos profesores, son neófitos en los diversos asuntos que les ocupan y preocupan en sus alumnos?

Pues bien, si nos adentramos un poco a estos “misterios” puedo decir que, en efecto, el maestro realiza los ajustes que considere necesarios a su planeación con el propósito de que sus alumnos continúen con su aprendizaje. Éste es un asunto, que no necesariamente el docente implementa en razón de lo que la autoridad educativa determine. Lo han hecho, aún sin la orientación que brinda, por ejemplo, la guía para los Consejos Técnicos muy cuestionada en estos tiempos. De hecho, bien valdría la pena preguntarse en estos momentos, desde cuándo se implementaron esos “consejos” y cuáles han sido sus resultados porque, desde mi perspectiva, proponer que el colectivo docente vea y discuta lo que a través de un video el actual Secretario de Educación expresa, no es muy didáctico que digamos. En fin.

Volviendo al tema que me ocupa, debo señalar (en menor medida porque sobre este asunto ya lo han hecho diversos colegas míos, como Sergio Martínez Dunstan http://www.educacionfutura.org/el-covid-19-cimbra-al-sistema-educativo-nacional/ y Rogelio Alonso https://profelandia.com/coronavirus-retos-para-la-escuela-mexicana/), que la escuela mexicana y sus actores, adolecen de lo que muchos conocemos: una infraestructura inadecuada para la prestación del servicio educativo; servicios básicos y de primer orden, a todas luces, insuficientes; aulas hacinadas y poco propicias para la generación de aprendizajes y conocimientos; insuficiente participación de padres de familia, en diversos rubros; en fin, un conglomerado de situaciones que, como decía, no profundizaré en demasía, pero que me permiten contextualizar que, a pesar de estas cuestiones, los docentes cumplen su cometido. Por ello es que vuelvo a mi argumento inicial, el que la SEP subestima y ha subestimado al magisterio.

Al respecto, si usted revisa la Guía para el Consejo Técnico en su Sesión Extraordinaria para la Organización Escolar a fin de Enfrentar la Emergencia Epidemiológica del COVID-19, podrá darse cuenta de ello. En ella, además de “chutarse” el mensaje del Secretario de Educación, los docentes conocerán sobre el COVID-19, además, de proponer una forma de organizarse para que los niños, niñas y jóvenes, avancen en su proceso formativo. No olvidando, desde luego, lo que se propone para que se reanuden las clases sin riesgos. Medidas que, de cierta forma, son básicas. No obstante: ¿acaso los maestros y maestras no son hijos o padres de familia y, ante un tema de vital importancia como lo es esta pandemia, no están informados?, ¿acaso no tienen en mente y han trabajado sobre las actividades que podrían, en la medida de sus posibilidades, trabajar con sus alumnos?, ¿acaso no saben que tendrán que asegurar sus espacios para que, a su regreso, no haya ni corran riesgos? Tal parece que la SEP no ha aprendido la lección porque, si bien es cierto que todo lo anterior es necesario, también es cierto que hay cientos de realidades en nuestro país y que, como tales, deben ser tomadas en cuenta si es que en verdad se desea implementar una política de largo alcance, que no sólo atienda lo urgente, sino lo prioritario, en cuanto al bienestar de los mexicanos.

Muchos niños y jóvenes, desafortunadamente, en estos días de aislamiento voluntario, acompañarán a sus padres y/o familiares porque, lamentablemente, esas familias van al día y, desde luego, tienen que generar las condiciones para asegurar su bienestar.

En este orden de ideas, pensar en un plan de trabajo para que los docentes aseguren el aprendizaje de sus alumnos, así tal cual lo señala dicha guía, no tiene mucho sentido y mucho menos lo tiene cuando, desde las Secretarías de Educación de los estados, se giran instrucciones para que los maestros acuerden este trabajo con sus directivos, supervisores y/o jefes de sector (https://www.elsoldetlaxcala.com.mx/local/deberan-docentes-crear-tecnicas-para-estudios-a-distancia-4984139.html?fbclid=IwAR1-5yeSOGnccI5wRqODCo3a3ajkd2i6VfRZ6Z24NftCiMTg-Uq23x71l8E). ¿Cómo asegurar que el alumno realice sus actividades si el padre de familia se lleva a un niño a la venta de pan o lo incorporan en la maquila de algún producto?, ¿qué es lo que hace o tendría que hacer un docente en medio de este asunto?, ¿no tendría que pensarse en el ajuste de las planeaciones de los profesores para que, a su regreso, establezcan una estrategia con la finalidad de “nivelar” a los estudiantes que no contaron con los medios para trabajar en casa con aquellos que sí lo hicieron? Estoy seguro que, sobre esta última pregunta, todo docente lo tendrá contemplado y de ninguna manera se negará a ello.

Ciertamente, hay de realidades a realidades; y esta realidad, como seguramente habrá otras, son las que viven miles de niños y niñas en México. En consecuencia, si el brote del coronavirus se detectó en los últimos meses de 2019, ¿por qué la SEP no comenzó a informar sobre ello?, ¿por qué no sensibilizó a los profesores y, sobretodo, a los padres de familia sobre este asunto?, ¿acaso pensó que somos seres súper dotados, con escudos protectores, y que no afectaría a la población del mundo?, ¿por qué no se revisó el antecedente inmediato relacionado con el H1N1? La respuesta, creo, se halla en la importancia que se le ha dado a las orquestas musicales y no al fortalecimiento de una cultura física, de salud y bienestar en los seres humanos, de los mexicanos.

Al tiempo.

Fuente:     https://profelandia.com/el-anacronismo-de-la-sep-en-tiempos-del-covid-19/

Imagen: https://www.shutterstock.com/image-photo/chair-school-521629792?irgwc=1&utm_medium=Affiliate&utm_campaign=Pixabay+GmbH&utm_source=44814&utm_term=https%3A%2F%2Fpixabay.com%2Fimages%2Fsearch%2Fescuelas%2520mexico%2F

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Los planes de mejora continua: una hipótesis de la literatura no comprobada en México

Por: Pluma invitada

El plan de mejora continua (PMC) en el ámbito educativo ha sido considerado por la literatura especializada, como una herramienta de planificación fundamental para apoyar a los directores a lograr las metas de los centros escolares. Sin embargo, a dos décadas de su implementación en los centros escolares de la educación media superior en México, la elaboración del PMC ha generalizado una percepción entre los directivos, de ser un documento burocrático desapegado con la complejidad de los centros escolares y el cual hay que realizar para cumplir con la solicitud de las autoridades educativas o de las entidades externas de evaluación.

Con la obligatoriedad y relevancia de los PMC en los centros escolares, plasmado en: La reforma de la Ley General de Educación en México del 2019; Su establecimiento como dominio del nuevo perfil directivo de la Nueva Escuela Mexicana; Y su incorporación como criterio de evaluación para aspirar a cargos directivos, la elaboración de los PMC adquiere nuevamente el carácter de artífice para construir la escuela que todos queremos. De este modo, surge la necesidad de despertar la reflexión colectiva a partir de los cuestionamientos: ¿Cuál ha sido la política pública de la implementación de los PMC en México?, ¿Cuál es la hipótesis que ofrece la literatura de la planificación escolar a partir de la metodología del PMC?, ¿Cuáles son los resultados de la experiencia en México a 20 años de su implementación en planteles de educación media superior?

En principio, la implementación de (PMC) en centros escolares de la educación media superior en México se remonta al año 2000, con el surgimiento del programa federal “Escuelas de Calidad”, el cual tuvo como finalidad incorporar al sistema educativo, un modelo de gestión basado en la planeación y evaluación de la mejora continua. Un proyecto clave del programa fue la certificación en la norma ISO: 9001-2000, en donde se logró la certificación de 74 organismos dependientes de la Secretaría de Educación Pública, incluyendo 18 planteles de Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica, institución del nivel medio superior.

En concordancia con la política educativa del país, en este mismo año, se creó el Consejo para la Acreditación de la Educación Superior (COPAES), constituida como único organismo avalado por la Secretaría de Educación Pública, para otorgar la acreditación de programas a partir de la evaluación en estándares de calidad educativa. Si bien el COPAES, tuvo fundamentalmente la misión de evaluar instituciones del tipo superior, también dirigió sus servicios a instituciones de bachillerato tecnológico, ante la ausencia de un organismo para evaluar a este nivel de estudios.

En el año 2008, con la Reforma Integral de la Educación Media Superior (RIEMS), se estableció la implementación de los Planes de Mejora Continua en los centros escolares del tipo medio superior en el país, como un mecanismo de evaluación para garantizar la eficacia y mejora de la calidad educativa expresada en dicha reforma. Incorporando de este modo, la elaboración del PMC a los criterios de evaluación de los planteles que deseaban ingresar o permanecer en el Sistema Nacional de Bachillerato y más tarde el Padrón de Calidad del Sistema Nacional de Educación Media Superior.

Dando respuesta al segundo cuestionamiento, la literatura actual sobre los planes de mejora continua en la educación coincide en que, “es una herramienta de gestión para la mejora de los procesos educativos y de aprendizaje para la organización” Bolívar, 2002; Juste, 2001; Cantón, 2004; Pérez & Miguel, 2005); Además las guías de elaboración de (COPAES, 2015; COPEEMS, 2018; CACEI, 2017; DGB, 2019; SEP, 2010). En su estructura, a diferencia de otros modelos de planeación, el PMC parte del contexto, no de una extensa lista de deseos que en la mayoría de las ocasiones no se cumplen. Si bien el PMC plantea objetivos, estos no son propósitos ideales, sino más bien metas posibles que buscan mejorar la situación actual. Así, la planificación para la mejora conlleva a registrar los datos del contexto y volver a él para dar una respuesta lo más ajustada posible a sus necesidades.

Hoy, la elaboración de los PMC en los centros escolares de la educación media superior ha respondido a la solicitud de los organismos evaluadores para solventar las observaciones identificadas por los auditores, durante sus procesos de evaluación, como lo es el caso de los sistemas de gestión de calidad de la norma ISO 9001:2000, acreditación de planes y programas de estudio o por el Padrón de Calidad del Sistema Nacional de Bachillerato.

Como resultado de la implementación de los PMC en México se puede concluir, que los centros escolares han planificado para otros, es decir, para elevar indicadores o entregar y cumplir requisitos administrativos. En este sentido, es muy común encontrar directivos que perciben al plan de mejora continua como un documento, el cual una vez realizado se guarda nuevamente en el cajón del escritorio hasta la próxima solicitud o evaluación. Aunado a lo anterior, la evaluación de los planes de mejora continua en México, en cuanto a su calidad en la elaboración, implementación y su impacto en los centros escolares ha sido un tema que no ha sido estudiando por la investigación evaluativa. Por lo tanto, la eficacia del uso de esta metodología que emana de las teorías de la administración representa una nueva línea de investigación en México.

Para finalizar, algunas pistas internacionales sobre el impacto del PMC en la mejora de los centros escolares las ofrece el Curry School of University of Virginia, en donde se cuenta con una amplia investigación de la influencia de los PMC para revertir los resultados de centros escolares que no funcionan en escuelas del Reyno Unido, Estados Unidos, Irlanda y Jamaica. Sus conclusiones, coinciden con el axioma:  “Les va mejor aquellos que planifican, que aquellos que no lo hacen, incluso si rara vez siguen su plan”. Winston Churchill

Irvin Rodolfo Tapia Bernabé

Fuente: http://www.educacionfutura.org/los-planes-de-mejora-continua-una-hipotesis-de-la-literatura-no-comprobada-en-mexico/

Imagen: https://pixabay.com/photos/writing-write-fountain-pen-ink-1209121/

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¿Cómo trabajar la producción de textos con los alumnos?

 

La producción de textos es un aspecto que requiere atención permanente en las escuelas. Hasta hace poco tiempo, en los salones de clase se emprendían pocas actividades de escritura con propósitos comunicativos concretos, ya que se daba preferencia al dictado y a la copia para luego centrarse en elementos más de forma que de fondo. También era normal que cuando se pedía una “composición libre” ésta se dejara sin revisar, o bien se evaluara sólo atendiendo aspectos periféricos de la escritura (linealidad, caligrafía, limpieza). La presentación y la ortografía son importantes; sin embargo, es necesario resaltar otros aspectos centrales del texto como:

• El proceso mismo de la escritura de un texto; es decir, la planeación, realización y evaluación de lo escrito.

• La coherencia y cohesión en la manera de abordar el tema central del texto.

• La organización del texto por medio de la puntuación, selección de las diferentes oraciones, frases, palabras y elaboración de párrafos.

• Secciones ordenadas del texto, paginación, ilustración, uso de recuadros y otros recursos.

• Los aspectos formales del texto: el acomodo del contenido en la página, el empleo de recursos tipográficos e ilustraciones y la ortografía, entre otros.

Debemos hacer hincapié en la necesidad de plantear actividades puntuales sobre cada uno de estos aspectos, con el fin de que los alumnos sean productores competentes de textos. Es decir, que empleen la lengua escrita para satisfacer sus necesidades, transmitan por escrito sus ideas y logren los efectos deseados en el lector.

A diferencia del lenguaje hablado, la escritura tiene la capacidad de comunicar permanentemente y a distancia; es decir, la persona que escribe quizá no esté en contacto directo con sus interlocutores, lo cual lleva al escritor a tomar decisiones sobre la manera más adecuada de expresarse, considerando los contextos de sus potenciales lectores.

No es normal que un escrito resulte satisfactorio de inmediato. Antes de elaborarlo, el escritor debe reflexionar acerca de qué quiere comunicar y cómo hacerlo; después es necesario que escriba una primera versión, que al releer podrá corregir hasta lograr el texto deseado. La producción de un texto constituye un aprendizaje complejo que debe respetarse porque implica tomar decisiones, afrontar problemas, evaluar y corregir.

Desde los primeros grados escolares (primaria o elemental) deben presentarse, regular y frecuentemente, las siguientes actividades y reflexiones que conforman el proceso de escritura:

Como podemos apreciar en la imagen, la producción de un texto no debe ser algo realizado al azar, sino que es necesario seguir una ruta, un proceso que permita al alumno comunicar lo que desea.

Mediante estas acciones y reflexiones, al escribir un texto, el alumno aclara de inmediato el propósito, ya que en la planificación de la situación comunicativa establece para qué va a escribir, a quién le va a escribir, lo que quiere decir y la forma en que va a estar organizado el texto, es decir si va a ser carta, cuento, noticia etc;

Durante la textualización y reflexión el alumno produce su primer borrador, lo relee y revisa de manera minuciosa si cumple con lo establecido en la planeación de la situación comunicativa, esto lo realiza más de una vez, de manera que el texto tenga cada vez más claridad. Esto lo repite posteriormente con ayuda de un compañero, es decir, entre pares revisan sus textos.

Finalmente, al publicarlo lo comparte con el o los destinatarios , analiza si tuvo el efecto deseado, y a partir de ello identifica sus fortalezas, así como áreas de oportunidad para mejorar.

Es necesario ser constante en la implementación de este proceso de escritura (acciones y reflexiones) para poder apreciar avances, pero vale la pena hacerlo. Es evidente que existen problemáticas en las escuelas en lo referente a la producción de textos, por lo que es necesario explorar diversas maneras de atacarlas. Este cuadro es una recopilación de las acciones que realizan los escritores expertos al escribir, por lo que es una muy buena opción para aplicar en nuestras aulas.

Fuente de la reseña: https://docentesaldia.com/2019/03/10/como-trabajar-la-produccion-de-textos-con-los-alumnos/

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20 características que comparten los docentes de excelencia

Por: docentesaldia.com.

Quienes nos dedicamos a la docencia, sabemos que ésta labor no es tarea fácil. Existen un sinnúmero de obstáculos que se interponen en nuestros objetivos, sin embargo siempre tratamos de encontrar la vía para que los alumnos se lleven aprendizajes que realmente les sean útiles.

Una de las mejores formas de fortalecer las competencias docentes  y así  favorecer el trabajo que realizamos, es el aprender de nuestros pares. El compartir herramientas, acciones o información que nos ha dado buenos resultados es una parte esencial de nuestro campo de trabajo.  Todo maestro tiene algo que compartir, así como algo que aprender, esto es algo indiscutible.

¿Cómo ser un docente de excelencia?

Todos deseamos mejorar continuamente, y tratamos de llevar a cabo nuestra labor de buena manera, por ello es necesario que retomemos aquellas características que debe tener un docente para que su trabajo sea de excelencia. Recordemos que es de suma importancia aprender de nuestros pares, y estas características son comunes en maestros que han destacado en el ámbito educativo, por ello es relevante analizarlas.

A continuación te presento 20 características que comparten los docentes de excelencia:

1. Aman su profesión: Más allá de los obstáculos o sinsabores o  a los que se enfrentan diariamente, el amor y vocación por su profesión los alientan a seguir adelante.

2. Son responsables: Cumplen con las labores propias de su profesión en tiempo y forma.

3. Conocen los programas de estudio con los que trabajan: Saben lo que sus alumnos deben aprender, manejan de una manera pertinente los propósitos, contenidos y enfoques.

4. Planean sus clases: Elaboran su planeación anticipando las estrategias, actividades, materiales, tiempos y espacios que van a utilizar, todo ello buscando favorecer el aprendizaje de los alumnos.

5. Implementan diferentes estrategias de enseñanza y aprendizaje: Atienden las características de desarrollo y de aprendizaje de sus alumnos al emplear diversas estrategias.

6. Emplean diversas técnicas e instrumentos de evaluación: Utilizan la información derivada de las técnicas e instrumentos de evaluación para favorecer el aprendizaje, atendiendo el enfoque formativo.

7. Generan ambientes propicios para el aprendizaje: Favorecen espacios donde se desarrollan la comunicación y las interacciones que posibilitan el aprendizaje, todo ello dentro de un marco de inclusión y atendiendo a la diversidad.

8. Incorporan el contexto como una ventaja para la enseñanza y el aprendizaje: Emplean materiales, espacios y temas relevantes del contexto en el cual desarrollan su práctica para favorecer el aprendizaje significativo en los alumnos.

9. Trabajan bajo diferentes modalidades: Diseñan situaciones didácticas, secuencias didácticas, o proyectos según las características y necesidades del grupo.

10. Usan materiales para favorecer el aprendizaje: Emplean diversos materiales en el aula para favorecer el aprendizaje de los alumnos.

11. Motivan a los alumnos: Diseñan estrategias que hacen relevante el conocimiento y fomentan el aprecio del estudiante por sí mismo.

12. Involucran a los padres de familia: Informan e implican a los padres de familia mediante reuniones o actividades ligadas al aprendizaje de los alumnos.

13. Utilizan las nuevas tecnologías: Emplean las nuevas tecnologías como herramienta para favorecer el aprendizaje de los alumnos, así como medio para seguirse preparando de manera continua.

14. No temen innovar: Implementan aspectos novedosos en su práctica con el objetivo fortalecerla.

15. Son ávidos lectores: Hacen de la lectura un medio permanente con el cual incrementan su acervo cultural.

16. Se actualizan de manera continua: Fortalecen sus competencias al actualizarse de manera permanente a través de diversos medios.

17. Trabajan en equipo: Se involucran en las actividades de su escuela colaborando con sus pares.

18. Piden ayuda cuando lo necesitan: No temen solicitar apoyo a sus compañeros cuando se les presentan dificultades.

19. Son empáticos: Conocen a sus alumnos y compañeros, saben acerca de sus intereses y sus circunstancias particulares, se enfocan en sus fortalezas y con ello promueven un adecuado ambiente en la escuela.

20. Autoevalúan su propia práctica: Hacen de la autoevaluación un medio permanente para mejorar su práctica. Reconocen sus propias fortalezas y áreas de mejora.

Estas son algunas de las principales características que comparten los docentes de excelencia. Es necesario que identifiquemos cuáles  ya poseeos, así como aquellas que nos es necesario fortalecer. Recordemos que nuestra labor implica estar en constante actualización, por ello es necesario revisar continuamente información y materiales que nos puedan enriquecer.

Fuente de la reseña: https://docentesaldia.com/2019/03/17/20-caracteristicas-que-comparten-los-docentes-de-excelencia/

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¿Y las conquistas sindicales?

Por: Abelardo Carro Navas

El primer día que ingresé al magisterio, todo un cúmulo de sucesos se hicieron manifiestos: la presentación con los directivos de la escuela, con los que serían mis compañeros de trabajo, con la delegación sindical que representaba a éstos, con mis fututos alumnos; en fin, todo un nuevo escenario que, a más de uno, podría dejar perplejo. ¿Quiénes no hemos pasado por esto? Indudablemente, quienes tenemos la oportunidad de pertenecer al Sistema Educativo Mexicano (SME), sabrá de lo que estoy hablando.

El lenguaje que permea este medio, es particular y propio de quienes nos formamos para ello. Educación, planeación, evaluación, material didáctico, son algunos de los conceptos que de manera reiterada se expresan en cada uno de las escuelas. Sin embargo, y como parte de esa “jerga” que envuelve a dicho medio, existen otros tantos que, indiscutiblemente, forman parte del hecho educativo, me refiero, como parece obvio, al sindical, y lo que éste trae consigo.

Recuerdo muy bien que en ese primer día, hubo una reunión convocada por la representación sindical. El motivo, dar a conocer la serie de “conquistas” que hasta ese momento se habían conseguido. Confundido, como era de esperarse, me atreví a preguntarle al compañero que tenía a mi lado sobre el significado de ese término: “son los logros que se han obtenido como parte de las negociaciones que establece el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) con la Secretaría de Educación Pública” – me dijo –.

Siguiendo un protocolo, ortodoxo por cierto, se fueron abordando cada uno de los puntos que la agenda de trabajo contenía. Bono para fin de año, lentes, servicios médicos, festejos para el día del maestro y la madre trabajadora y varios etcéteras más, se agotaron pero siempre, en todos, quien hacía uso de la palabra, enfatizaba el hecho de que tales logros eran resultado de las “conquistas” que el Sindicato, a través de su dirigente, había conseguido.

Bien a bien no entendí tales “conquistas”, pero indiscutiblemente que tal evento llamó mi atención, así como también, el que con el paso del tiempo, en las reuniones a las que convocaban las representaciones sindicales – que difícilmente eran cambiadas –, se aludía tal concepto hasta el hartazgo; no obstante esta situación, mi inquietud, natural en los seres humanos, me llevó a realizar un análisis de aquello que reiteradamente se repetía.

Reflexionar sobre las prestaciones que, como trabajadores al servicio del estado, tenemos derecho; hacer cuentas y analizar los rubros que cada año se daban a conocer pomposamente sobre los incrementos salariales; observar que en los festejos no se festejaba a quien debía festejarse; comprobar que en los ascensos y promociones se veían afectados, injustamente, compañeros que deberían ser promovidos; fueron algunos de los asuntos que me llevaron a preguntarme – como ahora lo hago – a qué tipo de “conquistas” se referían cuando se hablaba al respecto.

Si por “conquistas” se entiende cada uno de los “logros” que se obtienen de una negociación entre el patrón y los trabajadores – a través de su representación sindical – pues habría que pensarlas en esos términos y no como algo “utópico” que implica una victoria sobre algo o alguien.

Ciertamente, los puntos de acuerdo a los que llegan las partes, conforman esos “logros” a los que hago referencia. Léase bien, “puntos de acuerdo”, que emanan de un análisis de la situación por la que atraviesa, en este caso, el sector educativo. ¿Por qué llamarlos “conquistas” entonces? Sencillo, la representación sindical, optó por esa “idea” para referir que había obtenido una victoria resultado de la lucha encarnizada que había sostenido con su contrincante. Tal vez por esta razón es que Carlos Ornelas ha afirmado – y afirma – que la Secretaría de Educación Pública (SEP) fue colonizada por el SNTE. No obstante ello, como puede verse, esta idea parece derrumbarse, cuando en los hechos o en las negociaciones, han intervenido las dos partes: una que pide y otra que otorga. Argumento que me permite darle la razón a Manuel Gil Antón cuando plantea que la SEP no fue colonizada por el SNTE, sino que fue cedida por la misma autoridad para que tal Sindicato, hiciera de las suyas.snte-origenes

Años han pasado y, si no me equivoco, el término ha desaparecido del lenguaje de quienes tienen la representación de los trabajadores de la educación. Supongo, es algo normal y hasta lógico pensarse. Los años han transcurrido y esa lucha sindical que suponía la obtención de una victoria, prácticamente ha quedado en el anecdotario. Dese cuenta, en la misma organización sindical ya no se habla de ello, por el contrario, se aplaude y reconoce una reforma educativa que ha impulsado el gobierno de Peña Nieto. De hecho, en los primeros meses de este sexenio, cuando se reformó la Constitución y surgió la Ley General del Servicio Profesional Docente (LGSPD), si no mal recuerdo, cual estribillo de una canción que escribió hace tiempo el gran José Alfredo Jiménez: el sindicato calló. Así, sin más ni más: calló.

En suma, considero que si de conquistas a conquistas estamos hablando, la SEP, con Aurelio Nuño al frente, ha ganado, y eso que ésta y él no representan a los trabajadores a través de un Sindicato.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/y-las-conquistas-sindicales/

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Proyectos Educativos Sustentables

12 de julio de 2016/

Raúl Calixto Flores Coordinador (CV)
Instituto Pedagógico de Estudios de Posgrado
calixto07@gmail.com

La vinculación impuesta por la economía, entre desarrollo y sustentabilidad, constituye una argumentación estructural para prevalecer una política económica fundamentada en el desarrollo. Paradójicamente, la sustentabilidad dirige la atención hacia una perspectiva diferente, en la cual, la vinculación debería ser con la solidaridad. Es decir, se debería de abordar la solidaridad sustentable, como una vía para mejorar la calidad de vida de las personas y cerrar las brechas entre quienes todo tienen, y de quienes carecen de todo. El desarrollo  refleja el predominio de una racionalidad instrumental en la mayoría de las actividades humanas.
La racionalidad instrumental debe quedar en el pasado en el ámbito educativo, y fundamentar el diseño de los proyectos educativos en la racionalidad sustentable. El cambio de perspectiva en la planeación de proyectos educativos, es necesaria, para comprender las complejas y múltiples expresiones de los fenómenos de la realidad. Al articular el componente social con el cultural y natural, se logra el abordaje crítico del ambiente, generando proyectos educativos sustentables.
Los proyectos que comprende este libro, han adoptado una perspectiva sustentable, que significa asumir una visión crítica y una actitud propositiva ante la problemática ambiental, con miras a cumplir con las expectativas del presente, considerando las necesidades de las generaciones futuras.

Descargar en:http://www.eumed.net/libros-gratis/2016/1530/index.htm

Imagen: http://www.eumed.net/libros-gratis/2016/1530/pgr.png

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