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UNRISD: Protesta Social y Movilización de Recursos para el Desarrollo Social en Bolivia /Autor Santiago Daroca Oller

UNRISD / 1 de Mayo de 2016

Ya esta disponible la mas reciente publicación de Santiago Daroca Oller titulado Protesta Social y Movilización de Recursos para el Desarrollo Social en Bolivia, publicado por el UNRISD.

Pueden descargarlo en el siguiente enlace:

Protesta Social y Movilización de Recursos para el Desarrollo Social en Bolivia

 

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IDRC: Clamor for Justice

The English version of the book «Mujeres indígenas: clamor por la Justicia. Violencia Sexual, Conflicto Armado y Despojo Violenta de Tierras» / «Clamor for Justice: sexual violence, armed conflict and violent land dispossession» is now available.

The book is the result of collaborative research developed by the Equipo de Estudios Comunitarios y Acción Psicosocial (ECAP), in Guatemala and the Universidad Javeriana and the Institute of Regional Studies of the University of Antioquía, Colombia, funded by IDRC. The research focused on the comparative analysis of the collective strategies of access to justice used by indigenous and peasant women, victims of sexual violence and other human rights violations in situations of armed conflict and transition in Colombia and Guatemala.

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“Humanidad y firmeza” van en una patera. ¿Cuál debe tirarse al agua?

VANINA GIUDICELLI

Hace ya casi un año que Cazeneuve (Ministro del Interior francés) resumía así la política del gobierno respecto a los y las emigrantes: “humanidad y firmeza”. Este discurso, traducido a diferentes lenguas europeas, lleva a cada vez más desastres para los y las emigrantes así como a todos nosotros.

Una política criminal

Hace una semana, 500 migrantes se ahogaron en el Mediterráneo. Tampoco las alertas lanzadas por las ONG sobre las consecuencias dramáticas del acuerdo entre la Unión Europea y Turquía han bastado para impedir este crimen. Lejos de disuadir a las personas migrantes de venir a Europa, este acuerdo hace su periplo más peligroso aún: hay 300 km entre Libia e Italia… contra los 6 km entre Turquía y Grecia. La bajada del número de entradas en Grecia, de la que se ufanan los dirigentes europeos, tiene como contrapartida el aumento del número de entradas en Italia.

El acuerdo estipula que todas las personas migrantes llegadas a Grecia por Turquía desde el 20 de marzo deben ser devueltas a ese país. Por cada persona siria devuelta, otra proveniente de un campo de refugiados turco será “reinstalada” en un país europeo, con un límite de 72 000 plazas. Un resultado de dicho acuerdo, denunciado por Amnistía Internacional, es que Turquía (que cuenta ya con 2,7 millones de personas sirias registradas, de ellas 300 000 en campos) devuelva decenas de personas sirias a su país.

El cierre de la “ruta de los Balcanes” conduce a un número récord de migrantes bloqueados en Grecia: en el campo de Idomeni (cercano a la frontera con Macedonia), 11 000 personas migrantes están amontonadas. Bülent Kilic, enviado especial de la AFP a ese campo, escribe el 18 de abril lo que veía en él: “Lo que hay de particular aquí es la extrema y absoluta desesperación. Estas personas han abandonado países devastados por la guerra. Han realizado un peligroso viaje, a menudo con sus hijos e hijas a sus espaldas. Y están aquí ahora bloqueadas en un charco de barro frente a las cerradas puertas de Europa, obligadas a vivir en condiciones tan deplorables como en su país, sin tener la menor idea de lo que les va a ocurrir. (…). Esto les hace perder la razón. No es extraño. Cualquier persona en su lugar enloquecería”

El 10 de abril, centenares de migrantes se concentraron para exigir la apertura de la frontera e intentaron forzar las verjas que les impedían pasar a Macedonia. Trescientas acabaron con heridas por los disparos de bombas lacrimógenas y balas de goma de la policía Macedonia.

La muerte en las fronteras tiene un precio

Fue el gobierno austríaco quien inició este cierre, organizando a finales de febrero una conferencia con los países balcánicos. En marzo adoptaba nuevas medidas restringiendo el derecho de asilo y a comienzos de abril emprendía trabajos para construir una valla en su frontera con Italia. El control de la inmigración ha sido el principal tema debatido en la campaña de las elecciones presidenciales, haciendo previsible un triunfo del partido de extrema derecha, el FPÖ. En todas partes en que este tema logra imponerse como una evidencia, la extrema derecha aparece como una solución radical. En Alemania, fue el AfD quien realizaba un avance electoral en las elecciones regionales de marzo, y en Francia el Frente Nacional continúa estando a la cabeza de las intenciones de voto de 2017, a pesar de las movilizaciones actuales contra la ley del trabajo y las ocupaciones de plazas que debilitan considerablemente al gobierno.

Son 6 mil millones de euros los que la Unión Europea se ha comprometido a dar a Turquía para que retenga a las personas migrantes en su territorio. Libia exige la puesta en pie de un acuerdo financiero similar. La vigilancia de las fronteras se ha convertido, así, en una verdadera tarta a repartir para las empresas europeas de armamento y de información. “Se puede negociar sobre dinero, no sobre nuestros valores”, ha escrito en una tribuna el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, antes de acudir este fin de semana a Turquía. El control de las fronteras se ha convertido en un medio de chantaje dentro incluso de la Unión Europea. En febrero, Merkel anunció que estaría dispuesta a rediscutir la reestructuración de la deuda de Grecia si su gobierno aceptaba la política europea de gestión de las fronteras. Y a comienzos de marzo, Macron (Ministro francés de Economía) ha amenazado con abrir la frontera en caso de victoria del no en el referéndum sobre el mantenimiento de Gran Bretaña en la Unión Europea.

Todos estos planes ruines son los que deben echarse al agua: ¡apertura de las fronteras, anulación de la deuda griega, desmantelamiento de las instituciones europeas, solidaridad internacional!

Hebdo L’Anticapitaliste – 334 (28/04/2016)

https://npa2009.org/actualite/antiracisme/migrantes-humanite-et-fermete-sont-sur-un-bateau-qui-doit-tomber-leau

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR

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Lecciones de Chernobil

Se cumplen 30 años desde la catastrofe nuclear de Chernóbil. Sin duda la más grave tragedia nuclear conocida en la Unión Soviética y en el mundo entero, con importantes impactos socio-políticos en Ucrania. Corrían los años del glasnost –transparencia– y de la perestroika– re-estructuración- promovidos por el gobierno de Mijail Gorbachov y el accidente de Chernóbil supuso un punto de inflexión en la caída y desaparición del “socialismo real”.

El mito de la seguridad de la energía nuclear tenía mucha fuerza en la Unión Soviética. El académico Anatoli Alexandrov afirmaba: «Nuestras centrales nucleares no presentan ningún riesgo. Se podrían construir hasta en la Plaza Roja. Son más seguras que nuestros samovares [recipiente metálico que sirve para hervir el agua]». No obstante, los accidentes ocurrían con mucha frecuencia. Según el Ingeniero Griegori Medvédev, «Ocultar a la opinión pública las averías en las centrales nucleares se convirtió en una norma durante el periodo en el que P. S. Neporozhni fue ministro de Energía y Electrificación. Las averías se ocultaban no sólo a la opinión pública y al gobierno, sino incluso a los mismos trabajadores, lo que era más peligroso aún, pues la falta de información sobre las experiencias negativas siempre trae consecuencias desastrosas. Crea una actitud de despreocupación y de descuido del personal. El sucesor de Neporozhni en el puesto de ministro, A. I. Mayorets, continuo con la tradición del silencio.»

Según Griegori Medvédev el experimento que causó la explosión de la unidad cuatro de la central de Chernóbil se llevó a cabo siguiendo un programa elaborado por el ingeniero jefe, Nikolai Fomín. El programa contemplaba la desactivación de los sistemas de defensa del reactor, necesarios para garantizar la seguridad del mismo. Esto lo convertía en un experimento altamente peligroso, pero nadie intervino. Para Medvédev la razón era la falta de transparencia en cuanto a las experiencias negativas. Parecía que esas averías no habían existido nunca. Todo era seguro, no había ningún peligro. A pesar de adoptar medidas que comprometían aun más la seguridad, el grupo que preparó el reactor y realizó el experimento pensaba que la probabilidad de sufrir un grave accidente era despreciable. La acumulación de todos estos factores causó la explosión del cuarto reactor el 26 de abril de 1986, a la una, veintitrés minutos cincuenta y ocho segundos de la madrugada.

Pocas horas después los funcionarios de Moscú ya estaban en el lugar del accidente. Gorbachov y otros altos cargos tuvieron noticias de lo ocurrido para las primeras horas la mañana. Se creó un grupo dentro del Politburó bajo la dirección de Nikolái Ryzhkov, Presidente del Consejo de Ministros de la Unión Soviética, para hacer frente a la situación. Además, esa misma mañana se formó una comisión especial del gobierno encabezada por Boris Shcherbina, Vicepresidente del Consejo de Ministros, para investigar las causas del accidente. Esta comisión tomó inmediatamente la dirección de la respuesta a la emergencia y de los trabajos de recuperación.

Se cometieron errores de extrema gravedad en la gestión de la crisis. No fueron alertadas las 47 000 personas que vivían en Pripyat, a tres kilómetros del reactor siniestrado. Tampoco se les proporcionó ninguna protección ante la lluvia radioactiva. El 26 de abril fue un día como otro cualquiera. Los niños disfrutaban del día, jugaban en el parque a pesar de que el nivel de radioactividad era muy alto. La evacuación de la ciudad fue ordenada 36 horas después de la explosión del reactor, pero para muchos era demasiado tarde. Los 2,5 millones de personas que vivían en Kiev, a 103 kilómetros del reactor, fueron alertadas públicamente nueve días después del accidente. Se celebró con toda normalidad la fiesta del 1 de Mayo. Como relata Igor Kostin, desfilaron un millón de personas por las calles de la capital ucraniana bajo el mandato de las autoridades, mientras la polución radioactiva alcanzaba su nivel máximo. Anular la fiesta habría podido sembrar el pánico, según la autoridades. La ciudad de Chernóbil, a 15 kilómetros de la central, fue evacuada el 5 de mayo, cuando el nivel de radioactividad ya era muy elevado. También allí se había celebrado la fiesta de 1 de Mayo. En total el gobierno ordenó la evacuación de 335 000 personas. No obstante, fueron miles los que quedaron en territorios con un elevado grado de contaminación radioactiva.

Se han dado muchos datos, altamente contradictorios, sobre la catastrofe de Chernóbil. Mientras que para algunos sólo murieron algunas decenas de personas, la Academia de las Ciencias de Rusia cifra en más de 200 000 el número de muertos generados por la explosión nuclear, número semejante al de las víctimas del bombardeo de Hiroshima y Nagasaky. Lo que resulta evidente es la falta de información y de transparencia. Como demuestra la experiencia de Chernóbil, el secretismo es la regla de oro que rodea a las centrales nucleares.

Empero, tras el 26 de Abril del 1986 muchas cosas cambiaron en el mundo. La nube radioactiva surgida en Ucrania no necesitó pasaporte para atravesar las fronteras políticas viajar por toda Europa. Tres días más tarde, los altos niveles de radioactividad detectados en las ropas de los trabajadores y trabajadoras de la central nuclear sueca de Forsmark, destapó el origen del problema. El gobierno de Moscú no pudo tapar el grave asunto por más tiempo.

Chernóbil aumentó fuertemente las opiniones en contra de la energía nuclear en el planeta, legitimando las críticas de movimiento ecologista y antinuclear y produjo grandes cambios en la Unión Soviética que desapareció como tal 5 años después. La relaciones entre Rusia y Ucrania se complicaron. La ordenes de Moscú ya no serán recibidas de la misma manera hasta el punto que las tensiones generadas por los proyectos capitalistas de Rusia y la Unión Europea han llevado a la propia división y ruptura de Ucrania.

Dijeron, bien alto, que lo ocurrido en Chernóbil sólo era posible en un sistema socialista obsoleto y roñado. Sin embargo; los accidentes ocurridos en Tokaimura (Japón) en 1997, en KasHiwaZaki-Kawiran (Japón) en 2007, en Tricastin (Francia) en el 2008 y el último y más grave en Fukushima-Daiichi en Marzo del 2011 han marcado la decadencia y la falta de futuro de las centrales nucleares. En el futuro, además de tener que gestionar los sarcófagos de Chernóbil y Fukushima, a nuestra descendencia le hemos dejado la pesada herencia de ocuparse de los residuos nucleares.

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Panamá: Comunicado del Polo Ciudadano por el 1 de Mayo

OVE Redacción / 1 de Mayo de 2016/

A nuestra redacción no fue enviado el comunicado del Polo Ciudadano de Panamá sobre el 1 de Mayo.  Decidimos publicarlo como una contribución

 

COMUNICADO POLO CIUDADANO

¡VIVA EL 1 DE MAYO!

 

En ocasión de la conmemoración del día internacional de los trabajadores y trabajadoras del mundo polo ciudadano reproduce fragmentos de publicaciones que circulaban por el año 1885 entre los trabajadores de EEUU:

 

«¡Un día de rebelión, no de descanso! (…) Un día en que con tremenda fuerza la unidad del ejército de los trabajadores se moviliza contra los que hoy dominan el destino de los pueblos de toda nación. Un día de protesta contra la opresión y la tiranía, contra la ignorancia y la guerra de todo tipo. Un día en que comenzar a disfrutar ocho horas de trabajo, ocho horas de descanso, ocho horas para lo que nos dé la gana». La víspera del Primero de Mayo, el periódico anarquista Arbeiter Zeitung, dirigido por August Spies, publicó los siguientes comentarios que muestran el tono de confrontación que imperaba: «¡Adelante con valor! El Conflicto ha comenzado. Un ejército de trabajadores asalariados está desocupado. El capitalismo esconde sus garras de tigre detrás de las murallas del orden. Obreros, que vuestra consigna sea: ¡No al compromiso! ¡Cobardes a la retaguardia! ¡Hombres al frente!»

 

Para todos los ciudadanos trabajadores panameños estos mensajes divulgados previo a la gesta del 1 de Mayo mantienen absoluta vigencia, dado los niveles de fragmentación existentes en las filas de la clase trabajadora y los claros compromisos que sectores del movimiento de trabajadores mantienen con la oligarquía gobernante, esto plantea serios obstáculos en la tan discutida y anhelada unidad del movimiento social y de trabajadores.

 

La propia estructura productiva de nuestro país es la génesis de los males y taras sociales que recurrentemente se expresan en forma de crisis, la concentración del de la actividad económica entorno a la zona de tránsito del Canal, el desarrollo de la plataforma de servicio trasnacional y la actual consolidación del conglomerado logístico multimodal encadenado de Panamá y Colón, refuerza la hipertrofiada economía de servicio, con bajo desarrollo industrial y un cada vez más abandonado sector agropecuario.

 

La brecha entre el campo y la ciudad se ensancha, a la par que aumenta el desempleo, crece la informalidad y la precarización del trabajo como nueva divisa de empleo, a los que los poderosos llaman emprendedores, resurgen jornadas laborales que sobrepasan las ocho horas diarias, se crean cada vez nuevas zonas especiales donde no aplica el código de trabajo y en sus juntas directivas participan connotados líderes sindicales.

 

El modelo económico del país marcado por la corrupción en la administración de la cosa pública y el estallido internacional del caso de los mal llamados Papeles de Panamá pone el tapete problemas de vieja data relacionados con el las tareas históricas de perfeccionamiento de nuestra soberanía, este modelo de negocio desarrollado por las grandes firmas de abogados del país dedicados a construir sociedades que facilitan la evasión fiscal ha puesto en evidencia la vulnerabilidad de nuestra economía a distorsiones internacionales por la incapacidad de nuestro país de ejercer política monetaria heredada de la firma del convenio monetario de 1904.

 

Es necesario que los ciudadanos de la patria desde el movimiento social y de trabajadores despleguemos una política abierta y clara de unidad de todo el pueblo que parta no de las fragmentaciones sino del reconocimiento que los problemas de los pobladores y comunidades, de los trabajadores, de los profesionales y de los campesinos, es construir un programa de lucha único de todo el pueblo que presente una propuesta de país con un modelo de desarrollo propio que reconcilie el campo y la ciudad, que ponga las fortalezas del sector servicio de la economía y los recursos que allí se generan al servicio de la tan necesaria  se redistribución de las riquezas, además de potenciar las capacidades de los sectores productivos rezagados y  a la par el desarrollo de programas de equidad sociale con énfasis en la educación y cultura de toda la población.

 

Polo Ciudadano los invita este primero de mayo a asumir este verdadero y necesario compromiso, y como diría August Spies, movilicémonos:

 

«¡Adelante con valor!”, los ¡Cobardes a la retaguardia!

 Y nosotros decimos ¡Ciudadanos al Frente!

 

Panamá, 1 de mayo de 2016.

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Una teoría social de la discapacidad

NOREEN MCNULTY

[Michael Oliver y Colin Barnes, The New Politics of Disablement, 2ª ed., Londres: Palgrave Macmillan, 2012]

En 1990, cuando se publicó la primera edición de The Politics of Disablement: A Sociological Approach (La política de la discapacidad: un enfoque sociológico), de Michael Oliver, el movimiento por los derechos de los discapacitados estaba extendiéndose en EE UU y en el Reino Unido. En EE UU, en la década de 1980 diversas organizaciones de base empezaron a movilizarse en demanda de accesibilidad en el transporte, apoyo a una vida independiente e igualdad de derechos. Por ejemplo, ADAPT (Americans Disabled for Accessible Public Transit) empleó tácticas de desobediencia civil para detener el transporte público en señal de protesta por la falta de accesibilidad en el transporte. In 1988, estudiantes de la Universidad de Gallaudet, una institución dedicada a las personas con dificultad auditiva, se manifestaron en el campus y lo bloquearon y ocuparon, consiguiendo que fuera nombrado el primer presidente sordo en sus 124 años de historia. En 1990 se promulgó la Ley de ciudadanos con discapacidad. En el Reino Unido aparecieron movimientos de base similares y se promulgaron leyes encaminadas a proteger a las personas con discapacidad.

A la vista de estos avances, en la primera edición Oliver abogó por elaborar una “teoría social de la discapacidad”, con el fin de cuestionar el predominio de los enfoques médico y psicológico de las teorías de la discapacidad. “Esta teoría no podrá elaborarse hasta que las diversas disciplinas académicas se tomen en serio tanto la cuestión de la discapacidad como las experiencias de las personas discapacitadas.” Oliver alegó que la discapacidad no es un problema localizado en el individuo, sino un problema institucional, conformado por fuerzas económicas, políticas e ideológicas. En 1990, Oliver se mostraba optimista y pensaba que el movimiento seguiría mejorando las condiciones de vida de las personas con discapacidad.

Desde entonces, más de 30 facultades y universidades de EE UU ofrecen diplomaturas o licenciaturas en estudios sobre la discapacidad. Estados de todo el mundo han promulgado leyes y creado organismos o ministerios para personas con discapacidad. Han surgido innumerables organizaciones sin ánimo de lucro que prestan servicios y defienden a estas personas. Estos avances han mejorado sin duda la vida de algunas de ellas. Sin embargo, más de 20 años después, la mayoría de las personas con discapacidad no han experimentado un cambio significativo de sus condiciones de vida. Muchas de ellas siguen estando segregadas en la escuela, la vivienda y el empleo. La crisis económica actual ha dado pie a drásticos recortes de los servicios sociales, y la privatización de estos está deteriorando o amenaza con deteriorar las condiciones de vida de la mayoría de ellas, incluidas aquellas que dependen de los servicios que presta el Estado.

En esta nueva edición, The New Politics of Disablement, Oliver y Barnes no solo actualizan la primera, sino que analizan las teorías y los orígenes de la discapacidad y las formas en que la misma está representada en la sociedad en general. Avanzan una explicación de por qué el movimiento por los derechos de los discapacitados no ha logrado que se instauren cambios significativos y formulan una crítica de las teorías posmodernas/posestructuralistas dominantes en los estudios de la discapacidad de nuestros días. Esta edición de 2012 también se escribió en el contexto de una crisis capitalista global y con ánimo de propiciar un cambio transformativo para las personas con discapacidad, así como para todos los oprimidos. Oliver y Barnes ofrecen un enfoque basado en el materialismo histórico para describir cómo la categoría y el significado de la discapacidad surgió con el ascenso del capital y cómo su significado ha variado a medida que han ido cambiando las necesidades del capitalismo.

Los autores comienzan con un examen de las definiciones de discapacidad, del origen de los estudios sobre la discapacidad y del origen de la propia discapacidad. Parten de los movimientos de la década de 1960, que comenzaron a poner en tela de juicio supuestos y teorías que vienen de antiguo y que consideran que la discapacidad constituye una tragedia personal y un problema médico individual, consistente en las limitaciones o deficiencias funcionales de una persona. A través de la lucha reconocieron rasgos comunes de su experiencia de la discapacidad. “Su propósito [el de los activistas] era apartar la atención del público y de la política de la ortodoxia establecida y dirigirla hacia la función de las barreras económicas, políticas y culturales ‘incapacitantes’ que impiden a las personas discapacitadas participar en la sociedad como ciudadanos iguales.”

Oliver es citado a menudo como acuñador en 1981 del término “modelo social de la discapacidad”, y Oliver and Barnes responden en esta edición a las críticas a dicho modelo. Explican que “el modelo social rompe el nexo causal entre impedimento y discapacidad. No se niega la realidad del impedimento, pero este no es la causa de la desventaja económica y social de la gente discapacitada”. Acto seguido señalan que el modelo social no pretendía ser una teoría social, sino más bien un instrumento para el cambio político mediante la organización colectiva y una alternativa al modelo individual/médico. Reconocen que el modelo social es una visión simple de una cuestión compleja, pese al hecho de que muchos otros autores lo han utilizado en sus propias teorías sociales.

En un repaso de los estudios antropológicos y sociológicos sobre la discapacidad, los autores resumen toda una gama de enfoques de la discapacidad y el impedimento en diferentes culturas y las diversas maneras en que estas culturas han respondido a la diferencia y la discapacidad. Presentan un análisis materialista útil sobre la génesis de la discapacidad como “problema” o categoría social. En este terreno, los autores se basan en una visión marxista, materialista, de la historia de la humanidad, inspirándose en una serie de pensadores.

En épocas preindustriales, las personas discapacitadas no estaban excluidas de la actividad económica, pese a que tal vez se situaran en lo “más bajo” de la escala social. Con los cambios del modo de producción y de las relaciones sociales que trajo el capitalismo industrial, las personas con ciertos impedimentos no eran capaces de trabajar o no se las consideraba deseables. Además, a medida que la unidad de producción se desplazó del hogar a los asalariados individuales en el lugar de trabajo, esas personas con impedimentos se vieron ante más dificultades para encontrar trabajo y las familias para sostenerlos en casa. La urbanización, la segregación y el cambio de ideología contribuyeron a convertir la discapacidad en un “problema” social.

A su vez, el ascenso del capitalismo temprano comportó cambios subsiguientes en la ideología y la manera de ver a las personas con discapacidad, dando lugar a la sustitución de una explicación religiosa (es decir, la discapacidad como fruto del pecado) por otra científica o médica. Los autores trazan el desarrollo de una ideología del individualismo bajo el capitalismo y el ascenso de la medicalización de la discapacidad. Una condición o un impedimento que antes se consideraban un problema moral o social pasaron a ser objeto de intervención médica. Este periodo también fue testigo de la aparición de instituciones como una manera de tratar el “problema social” de la discapacidad, prestando asistencia fuera del hogar familiar, y como una vía de control social de los pobres. Vista como una “tragedia personal”, la discapacidad se considera un problema individual que debe resolverse cubriendo necesidades personales, lo que a su vez genera dependencia, en vez de situar el problema en el modo en que está organizado el trabajo y de reclamar un cambio de las estructuras económicas fundamentales.

El último capítulo, “Programas y acciones”, comienza con un comentario sobre la crisis económica actual y la respuesta a la discapacidad en el contexto de la crisis capitalista. A lo largo del libro, los autores siguen los avatares del desarrollo capitalista y sus efectos en la definición de la discapacidad y en la respuesta del sistema a la misma, incluida la reciente crisis mundial. Una respuesta del mercado consiste en la privatización de los servicios y la proliferación de organizaciones caritativas, pero ninguna de estas respuestas propicia la autodeterminación de las personas con discapacidad. Los drásticos recortes de los servicios públicos en un periodo de austeridad también suponen una amenaza para la supervivencia cotidiana y la calidad de vida. Otra respuesta estriba en aportar soluciones a la discriminación basadas en derechos. Los autores cuestionan esta solución y señalan sus limitaciones: “Centrarse en una vía de derechos hacia la emancipación como un fin en sí mismo, más que como un medio para conseguir un fin, siempre ha tenido muchas probabilidades de resultar contraproducente… Tener derechos legales no significa que se cumplirán, e incluso si se cumplen, que ese cumplimiento vaya a alcanzar el propósito deseado.”

Se plantean cuestiones relacionadas con las pruebas genéticas, la eutanasia y la ingeniería genética. Según Disabled People’s International, las sociedades “invierten millones en investigación genética para erradicar enfermedades y discapacidades, pero se niegan a satisfacer nuestras necesidades de llevar una vida digna e independiente”. Esta clase de respuesta, alegan Oliver y Barnes, impiden cambios que apoyarían y “de hecho celebrarían la realidad de la diversidad, la diferencia y la debilidad humanas”. Denuncian que “un enfoque de este tipo encaja perfectamente en las relaciones sociales y económicas del capitalismo al tratar de erradicar a los ‘anormales’ y a quienes devienen, o podrían devenir, una carga económica”.

The New Politics of Disability contiene una crítica útil del declive del movimiento de las personas discapacitadas en las últimas décadas. El capitalismo se adapta a nuevas ideas y las envuelve, absorbiendo partes del movimiento en organizaciones benéficas u órganos del Estado. Los autores dicen que “en efecto, hay activistas de la discapacidad que temen que la asimilación de la política de la discapacidad en los programas políticos del sistema socave los objetivos más radicales y las luchas políticas de las personas discapacitadas y sus organizaciones por la justicia social”. Señalan asimismo las limitaciones de las políticas de identidad, que según ellos suelen dejar de lado las bases económicas y materiales de la desigualdad y el objetivo de “redistribución político-económica”.

Falta una visión clara de cómo hacer avanzar las luchas en torno a la discapacidad, lamentan los autores. Claro que esto no es extraño, visto el estado actual del activismo por los derechos de las personas discapacitadas y la crisis global del capitalismo. Los países tratan de superar la crisis sobre las espaldas de los trabajadores, los estudiantes y las personas que, como las discapacitadas, dependen de los servicios públicos. El declive del marxismo y del materialismo histórico en las ciencias sociales y su repercusión en la teoría, la caída de la Unión Soviética, el predominio del mercado mundial, el debilitamiento del sindicalismo y la desaparición de la clase obrera son otras tantas razones que explican la falta de una visión clara del movimiento actual.

Oliver y Barnes mencionan su “optimismo menguante” desde la primera edición, que afirmaba la esperanza en el futuro del movimiento por los derechos de los discapacitados. Aunque son conscientes de los problemas y no ven “muchas perspectivas de transformación del capitalismo en un futuro previsible”, concluyen que “seguimos creyendo que la única estrategia política a largo plazo para las personas discapacitadas consiste en formar parte de una lucha mucho más amplia por crear una sociedad mejor para todas y todos”. Prevén que la operación de las personas discapacitadas solo acabará “cuando se supere la opresión de todas las personas en general, y esto solo ocurrirá mediante una transformación estructural, económica, política y cultural profunda y a base de resistencia”.

http://isreview.org/issue/90/social-theory-disability

Traducción: VIENTO SUR

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