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ACNUR busca apoyo para los refugiados burundeses

02 octubre 2017/Fuente: Acnur

Más de 420.000 refugiados de Burundi siguen necesitando urgentemente asistencia humanitaria y apoyo en la República Democrática del Congo (RDC), Ruanda, Uganda y la República Unida de Tanzania.

ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, hace un llamamiento para un mayor apoyo internacional para los refugiados burundeses y sus comunidades de acogida, ya que la permanente falta de fondos está dificultando enormemente la respuesta humanitaria en los países de asilo.

Más de 420.000 refugiados de Burundi siguen necesitando urgentemente asistencia humanitaria y apoyo en la República Democrática del Congo (RDC), Ruanda, Uganda y la República Unida de Tanzania. Dado que el número de refugiados burundeses en los países de acogida sigue siendo alto, es vital que se destinen los recursos adecuados a las actividades humanitarias para salvar vidas. Solo se ha recibido un 19% del llamamiento humanitario revisado por valor de 429 millones de dólares para apoyar a los refugiados burundeses en los países vecinos.

Esta falta de financiación ha obstaculizado gravemente la capacidad de recepción y ha generado tensión en el espacio de asilo, así como ha afectado a la calidad de la protección brindada por los países receptores. Los refugiados burundeses continúan viviendo en campamentos abarrotados, enfrentándose a la consiguiente inseguridad, al deterioro de los albergue de emergencia, a la escasez de agua y alimentos, así como a unos servicios de salud y educación congestionados. La prestación de asistencia y de protección a los refugiados de Burundi todavía no ha alcanzado niveles aceptables, a pesar de los esfuerzos realizados por el gobierno de acogida, ACNUR y sus socios.

Muchas zonas que acogen refugiados se encuentran en riesgo de sufrir enfermedades contagiosas como la malaria y la diarrea aguda. Urge ampliar la disponibilidad y la calidad de los servicios de salud, incluyendo la creación de nuevas infraestructuras, la contratación de personal capacitado y la adquisición de equipo y suministros médicos.

La falta de financiación del Programa Mundial de Alimentos (PMA) ha obligado a la agencia a reducir al 60% las raciones mensuales de alimentos en Tanzania, país que acoge a la mayoría de los refugiados burundeses.

Sólo el 56% de los supervivientes de violencia sexual y de género identificados han recibido asistencia y servicios completos.

La provisión de agua sólo es suficiente en dos de los cuatro principales países de acogida y apenas el 17% de los refugiados de toda la región dispone de una letrina familiar mejorada.

Las tiendas de campaña proporcionadas durante el pico de la emergencia están deterioradas y, debido a la falta de recursos, no se puede dar apoyo a la mayoría de las familias con albergues de transición. En Ruanda, un tercio de los 88.000 refugiados viven aún bajo lonas de plástico, que no de dejan de ser vulnerables a lluvias fuertes y tormentas. Es necesario construir de inmediato albergues, así como mejorar y rehabilitar los ya existentes.

Decenas de miles de niños han sido matriculados en la escuela, pero las aulas están abarrotadas y se necesitan escuelas adicionales, al igual que espacios de aprendizaje, para descongestionar la infraestructura educativa.

Si bien se están produciendo algunos retornos de refugiados, ACNUR no está promoviendo el regreso a Burundi, ya que aún no se dan las condiciones para la repatriación organizada a gran escala. Los refugiados burundeses siguen necesitando protección internacional y las encuestas informales indican que la gran mayoría todavía no planea regresar. No obstante, ACNUR seguirá prestando asistencia a los refugiados que hayan expresado su deseo de regresar voluntariamente a su país de origen.

ACNUR hace un llamamiento todos los gobiernos para que sigan manteniendo las fronteras abiertas a los solicitantes de asilo de Burundi y aseguren que no se produzcan retornos forzados.

Es vital que la financiación necesaria para responder a esta crisis aumente, beneficiando así tanto los refugiados como las comunidades que los acogen. También es crucial que, en el contexto del Marco de Respuesta Integral para los Refugiados (CRRF por sus siglas en inglés), se inviertan fondos adicionales en las zonas de acogida de refugiados. Esto ayudará a los gobiernos locales a incluir a los refugiados en sus planes de desarrollo.

Tanzania -que está aplicando formalmente el CRRF- es el país que acoge a más refugiados burundeses, con 246.000 personas. Otros 88.000 se encuentran en Ruanda, 40.000 en la República Democrática del Congo, 37.000 en Uganda, 7.000 en Kenia y más de 1.000 en Mozambique, Malawi y Zambia.

Fuente: http://www.acnur.org/noticias/noticia/acnur-busca-apoyo-para-los-refugiados-burundeses-1/

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¿Es congruente ser nacionalista de izquierdas?

Por: Mariano Fernández  Enguita 
Publiqué esto hace una eternidad, pero sigue vigente (entonces no tenía blog)
A primera vista se diría lo único consecuente. Ante todo, tenemos a los más plus de ambos mundos: abertzales vascos, republicanos catalanes y bloquistas gallegos, siempre por delante del nacionalismo moderado y de la izquierda tradicional. El mismo nacionalismo moderado parecería una izquierda moderada, como PNV-EA o CiU, un nacionalismo siempre más social que su contraparte pan española. Por otra parte, la izquierda tradicional, siempre dispuesta a marchar con el nacionalismo, sea con reparos, como PSC, PSE y PSG en sus inestables alianzas regionales, o con el entusiasmo de quien se apunta a un bombardeo, como IU. A esto cabría añadir una larga tradición internacional tendente a identificar ambos términos, tomando por izquierda a meros nacionalismos (como el baasismo, el nasserismo, el peronismo y tantos otros) o al revés (¿recuerdan cuando el Departamento de Estado norteamericano llamaba jóvenes nacionalistas al PSOE?). Sin ir tan lejos, dos fenómenos son evidentes: un nacionalismo radical que ha logrado atraer a una parte importante del electorado de izquierda y una izquierda que suplica la bendición o, al menos, el perdón del nacionalismo.
¿Qué es la izquierda? Es, simplemente, la igualdad. Pero Bobbio (Derecha e izquierda) ya advirtió que hay que especificar, además, entre quién, en qué y por qué criterio. El qué puede ser de muy distinta naturaleza: integridad o dignidad personales, derechos civiles, libertades negativas, derechos políticos, oportunidades sociales, recursos económicos… El criterio también: per cápita, según las necesidades, según la contribución (sea el trabajo, la inversión, el esfuerzo, la productividad marginal), dejada al azar… Y, por supuesto, el quién: los propietarios, los no dependientes, los varones, los adultos, los ciudadanos, los residentes, los humanos… Muchas demandas de la izquierda sólo buscaban ampliar o generalizar derechos, oportunidades o recursos ya al alcance de algunos, mientras que la derecha trataba de mantener su carácter minoritario, de privilegios.
Lo importante es comprender que si la igualdad puede referirse a objetos, sujetos y criterios tan distintos, no serán compartidos por todos, ni siquiera por quienes con mayor convicción se proclamen de izquierda. Dicho llanamente: es posible, incluso frecuente, situarse a la izquierda en un ámbito y a la derecha en otro, pues la (auto) ubicación política no es algo unitario (no estamos hechos de una sola pieza). La historia lo ha mostrado hasta la saciedad: sindicatos racistas (la mayoría de los gremiales y profesionales, no hace mucho), partidos de izquierda colonialistas (el socialismo francés y el laborismo inglés, v.g.) o segregacionistas (el comunismo surafricano en sus inicios), toda suerte de organizaciones obreras machistas y xenófobas, sufragistas burguesas, etc. Este dualismo no es fácil de sobrellevar, pues conlleva cierta disonancia cognitiva, sobre todo en la medida en que la moral se funde en postulados universalistas. El impulso igualitario (de izquierda) es expansivo, y mucha gente pugna por dar coherencia a sus opciones morales y políticas, por lo que quien empieza oponiéndose a una forma de desigualdad tiende a hacer lo mismo ante otras y, así, las mismas personas dan vida a organizaciones, actividades y movilizaciones contra diversas formas de desigualdad; además, de una enemistad común puede nacer una buena amistad, y distintos movimientos enfrentados a un orden desigual pueden terminar confluyendo, entremezclándose y asumiendo recíprocamente sus demandas (así, por ejemplo, el movimiento obrero ha llegado a rechazar la discriminación genérica o étnica).
Pero lo esencial es que, no habiendo una sola divisoria social sino varias, se puede ser igualitario ante unas y no ante otras, de izquierda en esto y de derecha en aquello. De hecho, mucho autoproclamado izquierdista no sufre sino incongruencia de status, es decir, un profundo malestar basado en la creencia de que se valora lo que no se debe (y en lo que él vale poco) y no se valora lo que se debe (y en lo que él vale mucho). G. Lenski (Poder y privilegio) fue quien mejor comprendió que no sólo importa cuál sea el grado de desigualdad en tal o cual dimensión (entre hombres y mujeres, entre empleadores y empleados, entre adultos y jóvenes…), sino también, y más, cuál sea el peso relativo de cada una de las dimensiones de la desigualdad (el sexo, la clase, la edad, la etnia, el territorio, la religión, la afiliación política y un largo etcétera). Aunque la búsqueda de la coherencia moral y la experiencia de la opresión conjunta puedan empujar a ser de izquierda (o de derecha) en general, el impulso inmediato, sin embargo, es bien otro: alinearse a la izquierda en aquello en que sufrimos desventajas y a la derecha en aquello en que disfrutamos privilegios. De ahí las vilipendiadas pero tercas figuras del obrero machista, la feminista burguesa, la basura blanca, la canalla patriótica y otras incoherentes coherencias; inconexas desde la perspectiva de una moral universalista, pero redondas desde la perspectiva de los intereses particulares. Ahí es donde se incluyen el nacionalismo de izquierdas y la izquierda nacionalista.
Por otra parte, ¿qué es el nacionalismo? La idea común es que éste busca dividir alguna gran entidad imperial, colonial o de otro tipo, siempre contra natura, para que en la nueva nación coincidan por fin el perímetro del poder y el sustrato de la cultura. Aunque esto pueda tener algo de verdad, la esencia del nacionalismo revolucionario fue exactamente la contraria: crear un espacio común, con libertad de movimiento y residencia, una lengua codificada, unas leyes para todos, un poder político unitario, un sistema uniforme de pesas y medidas, una cultura homogénea, una ciudadanía única…, estos sí, contra natura, por encima de los particularismos locales, gremiales, étnicos, religiosos y otros que eran los que realmente contaban en la vida real y cotidiana de las personas (y no su lejana adscripción a tal o cual armazón imperial). El nacionalismo, en otras palabras, fue un movimiento unificador. Bien es cierto que, en sociedades todavía dispersas y ya mestizas, unificó unos rasgos a costa de otros, pero en todo caso unificó. El actual nacionalismo tardío, el secesionismo frente a unas naciones constituidas ya hace siglos como Estados (o viceversa, tanto da), busca justamente lo opuesto. Ya no se trata de disolver toda la caterva de derechos locales, privilegios gremiales, estigmas étnicos, etc., en una ciudadanía común, sino de romper ésta con la promesa de nuevos privilegios distintivos.
De ahí precisamente su cara izquierdosa. No se arrastraría a mucha gente por la vía separatista con la simple promesa de cambiar de amo. El nacionalismo se viste de izquierda porque está en conflicto, incluso en guerra. Cuando se hacen sonar los tambores para la batalla, hay que proclamar la hermandad universal en las propias filas. Puede ser incluso sincero, pues la tensión del conflicto genera una fuerte solidaridad interna en cada bando. No es casual que las grandes oleadas igualitarias hayan seguido siempre a las grandes guerras (los derechos políticos a la Primera; los sociales, a la Segunda). La vanguardia nacionalista puede, además, vivir su propia cruzada como una auténtica revolución de izquierdas, pues ellos no sólo van a tomar el palacio de invierno, sino que se lo van a repartir con su magnífica colección de cargos, despachos, sueldos, dietas y otras gabelas: un inmenso botín, como ya apuntó E. Gellner (Naciones y nacionalismo), aunque sólo por una vez, y para los más avispados. En contraste, donde no hay veleidades secesionistas, el localismo es más bien conservador (U. Alavesa, U. Valenciana, P. Aragonés Regionalista, P. Andalucista, Coalición Canaria…) o es asumido por los partidos nacionales (PP en Galicia, PSOE en Andalucía), y el nacionalismo de izquierda no pasa de ser una nota folclórica: Chunta, Andecha, BNV-EV, MPAIAC o ICAN…
No sé si fue Lenin, sin duda el gran estratega de la izquierda revolucionaria, o más bien Stalin, su teórico delegado para la cuestión nacional, quien quiso distinguir el nacionalismo de los opresores del de los oprimidos, para rechazar el primero y apoyar el segundo (sólo mientras resultó útil, claro). Suena bien, pero es ya historia. Si una comunidad territorial es sometida a una reducción de sus derechos en contraste con los del grupo dominante, la separación es una vía hacia la igualdad, aunque no la única, y el nacionalismo puede ser efectivamente un movimiento de izquierdas. Pero el separatismo vasco o catalán, como el de la Padania industrial o la Escocia petrolera, es un movimiento antiigualitario, el intento de apropiarse de manera definitiva y exclusiva de un conjunto de recursos que la suerte inesperada o la historia compartida han concentrado en su territorio. Eso por no hablar de sus insultantes pretensiones de superioridad racial o histórica.
En nuestros días y en nuestro entorno, el nacionalismo podrá adoptar todos los colores de la izquierda en todos los ámbitos imaginables, pero, en lo que le es propio y distintivo, es un puro movimiento de derechas, de ruptura de la igualdad, de división de la ciudadanía, de defensa o búsqueda de privilegios para unos (generalmente unos pocos) a costa de otros (generalmente los más). Que los Otegui o los Carod se apunten a todas las causas de izquierda menos a una, la defensa del espacio y la igualdad ciudadana ya conquistados, es de una tremenda inconsistencia moral, pero de una gran sagacidad táctica, tanto para sí mismos como para toda esa cohorte de intelectuales, profesionales y funcionarios que les siguen dispuestos a conquistar el aparato del Estado.
La pregunta que queda es por qué llegan a prestarles oídos quienes, llegado el caso, no participarían ni mucho ni poco de esa gran piñata. «¡El proletariado no tiene patria!», gritaba convencida la izquierda decimonónica. En el siglo XX aprendimos que, en realidad, es lo único que tiene; que no hay otra contrapartida a la pérdida de la propiedad de los medios de producción, primero, y de la seguridad del puesto de trabajo, después, que los derechos sociales: asistencia sanitaria, subsidios de desempleo, pensiones, educación y otras prestaciones entre universalistas y contributivas; y que, sin propiedad, no hay otra independencia que la que otorgan los derechos civiles y políticos. Paradójicamente, el proceso autonómico ha dejado en manos de los mesogobiernos las partidas del bienestar(welfare) y, en las del gobierno central, más bien las delmalhacer(warfare). Por si no bastara, cuando el torbellino de la economía informacional y global sacude la tierra bajo los pies de sectores crecientes, la derecha neoliberal que nos gobierna anuncia la retirada del Estado y ofrece como solución final que cada uno se busque la vida. La idea misma de ciudadanía, que durante la transición y el periodo socialista se fue llenando lentamente de contenido (de derechos civiles, políticos y sociales), aunque en verdad necesitaba ya una profunda reformulación (nutrirse también de responsabilidad individual y compromiso compartido), amenaza ahora con verse vaciada del mismo. El desistimiento de la derecha neoliberal es el que abre paso al oportunismo pseudoizquierdista del nacionalismo.
*Fuente: blog.enguita.info/2017/09/es-congruente-ser-nacionalista-de.html
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Las leyes restrictivas sobre el aborto no reducen su número, alerta la OMS

28 septiembre 2017/Fuente: El Diario

Restringir el acceso al aborto no reduce el número de los que se llevan a cabo y tiene como consecuencia aumentar este tipo de intervenciones en condiciones inseguras, según un estudio divulgado hoy por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Instituto Guttmacher.

«En países donde el aborto está completamente prohibido o sólo se permite para salvar la vida de la madre o preservar su salud física, sólo uno de cada cuatro abortos se hace de forma segura», asegura la publicación.

Sobre la decisión de Irlanda de someter a referéndum si mantiene o no la prohibición del aborto -salvo en casos en que la vida de la madre peligra-, la especialista reconoció que este país tiene una de las legislaciones más restrictivas en la materia.

«Prefiero no especular sobre el camino que tomará Irlanda, pero esperamos que cada país haga posible el acceso al aborto seguro y la OMS está dispuesta a apoyar esto con la evidencia (científica) que haga falta», comentó.

Agregó que «la tecnología para efectuar un aborto seguro está disponible, es una intervención de la atención primaria de salud y algo que se puede hacer como parte de un cobertura sanitaria universal, pero a pesar de ello los abortos inseguros persisten».

El estudio, en el que por primera vez se distingue entre los abortos inseguros creando las subcategorías de abortos «menos seguros» y «más inseguros», estima que anualmente se registran 55,7 millones de interrupciones voluntarias del embarazo en el mundo.

De manera general, en los países donde el aborto es legal, prácticamente nueve de cada diez se hacen de forma segura.

Por regiones, 4,3 millones de abortos se practican cada año en Europa, de los que un 88 por ciento son seguros.

La situación es muy distinta en las regiones en desarrollo, con 34,5 millones de abortos en Asia, de los que el 62 % son seguros, una situación que empeora en los casos de Latinoamérica, con 6,4 millones de abortos y un porcentaje del 23 % seguros, mientras que en África se efectúan 6,8 millones, el 24 % en condiciones seguras, en particular en países del sur de este continente.

En África más de la mitad de todos los abortos se realizan en las peores condiciones posibles, lo que aumenta el riesgo de complicaciones graves y de muerte.

En cambio, las mujeres latinoamericanas que deciden abortar recurren en gran medida a un medicamento (misoprostol) que utilizan por su cuenta, lo que hace que se le considere como abortos «menos seguros».

Ello a pesar que se trata de un método seguro y recomendado por la OMS, pero siempre y cuando sea administrado por personal médico.

Sobre las consecuencias en general del aborto en las mujeres, Ganatra mencionó como las más graves la muerte y las complicaciones que requieren una hospitalización, pero también el riesgo de estigma social y de maltrato por parte del personal sanitario.

En los casos más extremos, en países donde el aborto está prohibido, la mujer puede ser procesada y llevada a la cárcel.

«El objetivo de la OMS es que cada mujer y chica tenga el derecho de gozar de una salud sexual y reproductiva, lo que requiere de servicios integrales, como educación sexual, contracepción para reducir embarazados no deseados y por tanto los abortos, y abortos seguros y legales», señaló Ganatra.

Fuente: http://www.eldiario.es/sociedad/restrictivas-aborto-reducen-numero-OMS_0_691530849.html

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La escuela no es una isla

Por: Juan Carlos Yáñez

Pobreza cultural y material, hambre, inseguridad, desaliento, penetran en las mochilas de niños y maestros, menguan poder a la acción pedagógica de la escuela y desafían presente y futuro.

Raffaele Simone, lingüista y profesor italiano en la Universidad de Roma III, aseguró que no hay islas felices en archipiélagos de tristeza. En el mundo de la escuela están documentadas lasvinculaciones múltiples entre la institución educativa y el entorno social, cultural y económico; entre las islas y el archipiélago.

Las escuelas no son ajenas a la calle, al pueblo, a la ciudad; ella le da sentido a lo que los alumnos acumulan y llevan a las aulas. El valor de la familia es fundamental para potenciar posibilidades formativas del centro escolar.

Contextos culturales ricos, atmósferas familiares donde imperan hábitos ligados a la vida escolar, como viajes o lectura cotidiana, promueven condiciones favorables para el desempeño escolar, pero no bastan. De ámbitos ajenos también pueden provenir buenos estudiantes; quizá el ejemplo mundialmente más paradigmático sea Albert Camus y Germaine, su maestro de infancia.

En muchos países latinoamericanos el contexto de la escuela es adverso. Fuera de la escuela, a los alumnos (y maestros) los circundan factores contrarios a los proyectos pedagógicos: banalización cultural, un predominio mediático que no tiene reposo en su capacidad de penetración y en la construcción de sentidos comunes donde priman instantaneidad y fugacidad, entre otros fenómenos. Los problemas económicos persisten en la segunda década del siglo, con fantasmas como el hambre, miseria y desamparo, que carcomen la vitalidad cotidiana en millones de familias y dejaron a alumnos (y educadores) con déficits serios en satisfactores materiales y simbólicos; por otro lado, amenaza una pinza mortal nutrida de violencia, muerte e inseguridad en una sociedad atónita.

Eliminar ese coctel parece lejano y por momentos imposible; su impacto mutila esperanzas e inyecta bombas de desaliento. Su presencia no es ajena, no se queda a las puertas de escuelas y aulas. Pobreza cultural y material, hambre, inseguridad, desaliento, penetran en las mochilas de niños y maestros, menguan poder a la acción pedagógica de la escuela y desafían presente y futuro.

En el interior de la institución escolar los problemas florecen: niveles deficientes en los aprendizajes y resultados de los estudiantes, a juzgar por los indicadores que arrojan las pruebas estandarizadas. En matemáticas, lenguaje y ciencias, áreas privilegiadas en esos instrumentos, las estadísticas no alientan optimismo, aunque las precisiones obligan a matizar juicios, pues los resultados no son variables independientes y están condicionados. En la experiencia cotidiana muchos maestros sentimos que las carencias son inadmisibles, o no comprendemos por qué persisten; a lo cual sumamos la apatía que los estudiantes muestran por la escuela y sus rituales, como tareas, lectura, atención en clase o disciplina. Por supuesto, no caben las generalizaciones. El problema no es individual, ni de voluntarismos. La historia de la profesión se cinceló con ese martillo.

La precariedad material es signo de oprobio, de atraso económico e incongruencia ética. En gran parte de las escuelas públicas no hablamos de bibliotecas o espacios alternos para el aprendizaje de idiomas, herramientas tecnológicas o saberes prácticos, sino de edificios, mesas y sillas, pizarrones, sanitarios, drenaje o servicios de agua y electricidad.

A estos fenómenos perennes se agregan nuevos. En México, un portal digital y una organización de la sociedad civil recientemente pusieron al descubierto una enorme telaraña de corrupción gubernamental. La operación, llamada “La estafa maestra: graduados en desaparecer recursos públicos”, habría desaparecido solo en 2 años más de 400 millones de dólares entre ministerios del Estado, empresas nacionales (como la importante Petróleos Mexicanos), empresas fantasma y universidades públicas. En un país carcomido por la corrupción, la impunidad y el cinismo, el hecho indignó a muchos sectores sociales y alertó por la complicidad de rectores y autoridades de las 8 universidades implicadas.

La penetración de esos males en el mundo universitario tampoco es inédita; pero alarma por lo que podría estar ocultando, especialmente porque la educación superior sigue siendo privilegio de una minoría de los jóvenes en edad de cursar estudios universitarios, como así lo constata el reciente informe de la OCDE, Panorama Educativo 2017, que coloca a México como el vagón en la cola del indicador.

Si no fuera poco, crece incesante un desafío que rodea al tercer sistema educativo más grande de América Latina, el mexicano: la violencia, expresada en las cifras de ejecuciones del crimen organizado, o de los cuerpos del Estado en la batalla contra los carteles de la droga y decenas de miles de desaparecidos. Un balance letal que interpela a la escuela, vulnerada y vulnerable, urgida de provisiones mayores.

En un contexto inédito, atiborrado de retos, con problemas en el entorno y dentro de la escuela, el maestro sigue funcionando en solitario, como caballero andante abandonado, en un jamelgo desprolijo, sin brújula y sueños maltrechos; sin embargo, se mueve, y mientras se mantenga en movimiento, la esperanza persistirá, aunque el contexto asfixie.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/author/juancarlos/

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Panamá: Maestros contra el ‘bullying’ y el consumo de drogas

Panamá/28 septiembre 2017/Fuente: Día a Día

Docentes del sistema educativo panameño registrarán y manejarán con mayor propiedad, situaciones de riesgo social que afronten sus alumnos, como «bullying» y el  consumo de drogas.
Esto será aplicando las guías que ha elaborado  la Oficina de Seguridad Integral (Osegi) adscrita al Ministerio de Seguridad (Minseg) y el Ministerio de Educación (Meduca).
Este proyecto viene desde febrero pasado y cuenta con el financiamiento de la Unión Europea (UE).
Los protocolos o manuales para la detección, atención, referencia y seguimiento de menores en riesgo en escuelas y colegios del país  se encuentran en fase final de ajustes, después de su validación ante entidades de la red interinstitucional de salud, educación, justicia y servicios de protección a la infancia.
Se estima que en esta iniciativa se invertirá unos  $44 mil dólares en el marco del proyecto de Cooperación en Temas de Seguridad con Panamá (Secopa).
Según Luz María Córdoba, directora nacional de Servicios Psicoeducativos del Meduca, “la iniciativa surgió por la necesidad de atención y referencia de casos reportados en centros educativos sobre situaciones de riesgo».
Añadió que se espera que lo usen maestros, profesores, personal técnico de los gabinetes psicopedagógicos, Departamento de Orientación, comisión de disciplina y en la dirección del ministerio.
También podría extenderse a otras instituciones como la Secretaría Nacional de la Niñez, Adolescencia y Familia (Senniaf); Órgano Judicial, Ministerio de Salud, Caja de Seguro Social, Conapredes, Senafront y la Policía de Niñez y Adolescencia.
Por su parte, el director ejecutivo de la Osegi, Hernán Morales,  explicó que para lograr el diseño de herramientas prácticas y efectivas, se contrató a dos profesionales expertos.
Se trata de un especialista en niñez y adolescencia chileno, con amplia y probada experiencia; además de un médico psiquiatra, quienes, en colaboración con colegas de las instituciones participantes en la consultoría, evaluaron los aspectos clínicos psicológicos y el manejo que tradicionalmente se le ha dado a este tipo de situaciones entre la población estudiantil.

Fuente: http://www.diaadia.com.pa/el-pais/maestros-contra-el-bullying-y-el-consumo-de-drogas-325486

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India pretende cerrar la puerta a la maternidad subrogada a gais y extranjeros

India/28 septiembre 2017/Fuente: El País

El Parlamento debate una nueva ley que convertiría la práctica en algo totalmente altruista entre parientes o allegados.

India dejará pronto de ser considerado el útero del mundo. La nueva ley sobre la maternidad subrogada, legal desde 2002, pretende restringir la práctica, convertirla en un acto altruista, así como excluir a extranjeros y homosexuales, que no podrán convertirse en padres de hijos gestados por mujeres indias. Los denominados vientres de alquiler florecieron en India durante los últimos 15 años en un negocio que, según estimaciones de Naciones Unidas de 2012, mueve alrededor de 400 millones de dólares anuales.

La escena se repite en las más de 3.000 clínicas que, según un informe de Naciones Unidas de 2012, se estima que existen en el subcontinente indio. Ofrecen diferentes alternativas para combatir la infertilidad, que afecta hoy en día a alrededor de 27 millones de parejas en India, y que, considerándose algo extremadamente ignominioso, suele pagarse con el precio del honor familiar. “Las madres que tienen hijas ya están estigmatizadas, pero no tener descendencia es otro nivel de estigmatización muy superior”, explica Sneha Banerjee, representante de la ONG Sama Resource Group for Women and Health (grupo de recursos para mujeres y salud).

Las clínicas de infertilidad se presentan ante la sociedad india como una salvación por la que vale la pena invertir los ahorros y la paciencia de una vida. Estos centros presentan la subrogación en sus catálogos como algo distinguido e incluso elegante, desde que actores de Bollywood han empezado a recurrir a esta práctica. Uno de los últimos ha sido Karan Johar, una de sus mayores estrellas y reciente padre de unos gemelos. El precio, que oscila entre los 15.000 y los 30.000 dólares, supone un reto económico que no pueden afrontar el 80% de parejas estériles de India. Pero esa misma cantidad constituye, en cambio, una tentadora y asequible oferta para los más de 10.000 extranjeros que según la periodista Julie Bindel, aterrizan cada año en India para firmar los contratos para que una mujer local geste a sus hijos. “[Los futuros padres] nunca tendrán la ocasión de conocer en persona a la verdadera madre para evitar posibles chantajes”, aclara Banerjee, de la ONG Sama. En su opinión, son tres los principales motivos de este crecimiento masivo del turismo gestante en su país: “El bajo precio, el poco tiempo de espera o el gran número de mujeres aspirando a convertirse en subrogadas”.

Los aspirantes a padres son la parte a la que más se protege durante el proceso de subrogación, aunque las gestantes suelen ser las más vulnerables. Dichos contratos, que en la mayoría de casos se redactan exclusivamente en inglés y son firmados por mujeres cuyo nivel de educación no les permite ni siquiera escribir en su lengua materna, no garantizan información sobre los posibles riesgos ni un apoyo legal en caso de complicaciones en el parto o la pérdida natural del bebé, según denuncian los defensores de los derechos de estas mujeres. “La información es muy escasa cuando se trata de una subrogada, les informan muy por encima y el énfasis lo ponen en entender que tienen que entregar al bebé, que no es suyo, aunque sea ella la que está embarazada”, continúa la activista Banerjee.

Estas mujeres, que suelen convertirse en gestantes de los bebés de otros porque debido a su acuciante necesidad de dinero, pertenecen al 65% de indias que, según el último censo, viven por debajo del umbral de la pobreza y la exclusión social. Sin embargo, para poder ser aceptadas por las clínicas no pueden pertenecer a castas excesivamente bajas. Su nivel cultural, que suele ser bajo, las limita a la hora de tomar decisiones conscientes sobre su sexualidad y, además, la primera exigencia del contrato de subrogación es que lleguen acompañadas de la autorización explícita de sus maridos.

Esta práctica, que hasta ahora suponía una mejora económica para ellas de 4.000, 5.000 o 6.000 euros (el sueldo que ganarían en cinco años de trabajo), dejará probablemente de constituir una vía de obtener dinero: el 21 de noviembre de 2016, la nueva proposición de ley sobre la maternidad subrogada entró en la Cámara baja del Parlamento y aprobada poco después por la Corte Suprema. El principal objetivo de la norma es prohibir la subrogación comercial, de modo que esta práctica pase a ser totalmente altruista y se realice, por obligación, a través de un familiar directo o una amiga cercana de los aspirantes a padres.

Este hecho es algo que a pocos convence y a muchos incomoda. Si se tiene en consideración cómo es el núcleo familiar indio, en el que conviven juntos padres, abuelos, hermanos y primos, la situación se complica todavía más. La representante de la ONG Sama, se muestra tajante: “Lo único que se conseguirá [con la nueva norma] es el crecimiento de más mercados clandestinos y potenciar la vulnerabilidad de mujeres que ya son vulnerables, dejándolas sin leyes que las respalden y sin mejorar sus condiciones de vida”.

Además, la legislación que tramita el Parlamento deja categóricamente fuera a homosexuales y extranjeros. La doctora Nalini Mahajan, directora del Hospital Mother and Child (Madre e hijo) de Nueva Delhi, con 40 años de experiencia en el ámbito de la infertilidad, argumenta con rudeza: “Creo que el motivo es que ha habido parejas de hombres homosexuales que contrataban a cinco subrogadas a la vez para después vender a los niños en Bangkok y otras ciudades. ¿Por qué una pareja normal, de hombre y mujer, querría hacer algo así?

De esta forma, el Gobierno indio encuentra la excusa perfecta para seguir condenando lo que contradice la moral del país y que, en sus libros de derecho, bajo la sección 377, se define como “sexo en contra del orden natural”.

India se suma así a países como Corea del Sur o Vietnam, que han sido pioneros en imponer el altruismo como única forma posible de maternidad subrogada. La gran mayoría de Estados vecinos, sin embargo, hace mucho que tomaron la decisión de prohibirlo, como es el caso de China, Camboya o Indonesia.

Fuente: https://elpais.com/internacional/2017/09/27/actualidad/1506529140_757638.html

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¿Por qué en Japón están obsesionados con la prostitución de menores?

Japón/28 septiembre 2017/Fuente: Pousta

Las medidas para evitar que las adolescentes se vendan por catálogo en las calles de Tokio, solo ha generado que el negocio se traslade a la clandestinidad e internet.

Aparentemente, Japón es el país que más se acerca a los estándares de lo que una sociedad utópica espera alcanzar: excelente sistema de salud, educación de primera línea, gastronomía envidiable y niveles de seguridad ciudadana solo comparables a países europeos que se encuentran a miles de kilómetros del archipiélago.

Como indiscutible ejemplo de desarrollo,  Japón parece brillar más por sus excentricidades y programas de televisión coléricos antes de sus logros como una exitosa nación que debió reconstruirse por completo luego de la guerra.

Pero por otro lado, probablemente fueron los mismos cambios estructurales y sociales que vivió la nación durante la segunda parte del siglo XX la culpable de desencadenar grandes problemáticas sociales reflejadas principalmente en la forma en que la sociedad nipona vive su sexualidad.  

CNN publicó el informe realizado por el mismo gobierno japonés enfocado en las prácticas sexuales de los millennials del país y los resultados fueron preocupantes: un 44% de los japoneses entre 18 y 34 años, sin distinción de género, son vírgenes.

Emiko Jozuka, periodista que participó activamente en el artículo para encontrar las causas de esta situación, llegó a dos conclusiones: la primera es que los jóvenes japoneses se encuentran desmotivados con su vida por la alta competencia que implica vivir en un país como el suyo, y la segunda, es que no practican sexo debido a los estándares fantasiosos impuestos por la pornografía y el manga.

Los adultos se han aprovechado de la situación durante décadas creando un negocio en las calles de Tokio y otras grandes ciudades como Osaka: el Joshi Kosei –traducido como colegialas de compañía- tiene a miles de menores de edad ofreciendo servicios sexuales y masajes bajo una jurisdicción que consideraba la práctica legal hasta julio de este año.

Vice publicó un reportaje hace dos años sobre la situación que viven las menores de edad en un país con alta tolerancia hacia la pedofilia. Siempre a la vista de un hombre que las controlaba, se puede ver a cientos de chicas ofreciendo sus servicios intentando parecer lo más infantil posibles.

Actualmente, las autoridades prohibieron en Tokio los negocios relacionados al Joshi Kosei, pero solo han logrado que las chicas trasladen sus servicios a internet usando resquicios legales para no ser detenidas o multadas.

Por ejemplo, no cobran dinero pero intercambian sus “servicios” mediante una forma de compensación llamada enko, donde los clientes regalan artículos de lujo como método de pago. La misma policía tokiota se muestra incómoda ya que operando bajo la clandestinidad, los tipos que controlan a las adolescentes son más difíciles de identificar.

Lo peor de la situación es que las menores son culpadas de entrar en este negocio tratándolas como la manzana podrida del canasto de una sociedad aparentemente ejemplar.  Japón es el único país del mundo donde la pornografía infantil es legal siempre y cuando sea en manga, algo que el parlamento defiende bajo la excusa de proteger la libertad de expresión. Este tipo de aceptación hacia la pedofilia genera un amplio mercado con clientes que siempre estarán dispuestos a pagar el precio necesario para satisfacer su morbo actuando de forma impune y a vista y siniestra de las autoridades.

El pago es completamente diferente. Tienes que ser una idiota para trabajar en un empleo normal” asegura una de las tantas adolescentes “Joshi Kosei” de forma anónima para el Japan Times.

Una chica puede ganar hasta 100 mil yenes diarios, algo así como 700 mil pesos chilenos. En una sociedad competitiva como la japonesa donde los jóvenes carecen de las mismas oportunidades que la generación de sus padres, lamentablemente el Joshi Kosei presenta una alternativa rápida y fácil de ganar dinero, aunque dure hasta que las chicas pierdan su imagen de lolita.

Cuando le preguntan a la misma chica sobre su futuro, responden cabizbaja:

“No tengo sueños o aspiraciones. A veces me pregunto si está bien para mí misma continuar en este trabajo”.

Fuente: https://pousta.com/prostitucion-infantil-japon/

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