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Conozca los ganadores del mayor galardón del mundo en materia de educación: Premio Yidan 2021

El Profesor Eric Hanushek y la Dra. Rukmini Banerji reciben el Premio Yidan 2021, por sus contribuciones en investigación y desarrollo que han permitido la transformación de la educación.

El Profesor Eric A. Hanushek y la Dra. Rukmini Banerji han recibido el Premio Yidan 2021, el mayor galardón del mundo en materia de educación, en reconocimiento a su trabajo pionero como una pieza crucial del rompecabezas de la educación: la mejora de la calidad educativa y los resultados de los alumnos a escala.

 Tras un riguroso proceso de evaluación, llevado a cabo por un comité independiente de reconocidos expertos en educación, el Profesor Eric A. Hanushek y la Dra. Rukmini Banerji han sido seleccionados como destinatarios del Premio Yidan de Investigación en Educación y del Premio Yidan de Desarrollo Educativo 2021, respectivamente. Tanto Eric como Rukmini se unirán a los nueve galardonados que han recibido el Premio Yidan desde su creación en 2016, establecido por la Yidan Prize Foundation – una fundación educativa filantrópica mundial que inspira el progreso y el cambio en la educación.

Apoyo a los galardonados de 2021 para mejorar la calidad de la enseñanza y los resultados del aprendizaje

El Profesor Eric Hanushek, miembro principal y profesor del Paul and Jean Hanna Senior Fellow de Hoover Institution of Stanford University, ha sido galardonado con el Premio Yidan 2021 de Investigación en Educación. Su trabajo se centra en los resultados de la educación y la importancia de la calidad de la enseñanza, factores que han transformado tanto la investigación como la política a nivel internacional. Además, su trabajo ayudó a dar forma al 4 Objetivo de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas (garantizar una educación de calidad, inclusiva y equitativa) al replantear las metas de los resultados del aprendizaje, demostrando que lo que impulsa las economías es cuánto aprenden los estudiantes, y no los años que pasan en la escuela.

Con la financiación del Premio Yidan, el Profesor Hanushek planea realizar un programa de becas de investigación en África, con el objetivo de apoyar la capacidad de análisis para dar forma a la educación.

Por otro lado, La Dra. Rukmini Banerji, consejera delegada de la Pratham Education Foundation, es galardonada con el Premio Yidan 2021 al Desarrollo Educativo por su contribución en la mejora de los resultados del aprendizaje. La Dra Banerji y su equipo fueron pioneros del enfoque de evaluación del Informe Anual sobre la Situación de la Educación (ASER), el cual puso de manifiesto las deficiencias en materia de alfabetización y aritmética entre los niños que ya habían pasado varios años en la escuela. Para subsanar estas deficiencias, el programa desarrollado por su equipo, «Enseñanza al nivel adecuado» (TaRL) trabaja con las escuelas y las comunidades locales para impartir conocimientos básicos de lectura y aritmética, garantizando que ningún niño se quede atrás. Este modelo sistemático y replicable llega a millones de niños cada año y se ha extendido por todo el mundo.

Con el apoyo del Premio Yidan, la Dra. Banerji tiene previsto reforzar y ampliar el trabajo de Pratham con niños de edades más pequeñas, de modo que puedan construirse bases sólidas en una etapa temprana en sus vidas. La doctora, además cree que esto contribuirá significativamente al objetivo de ver «a todos los niños en la escuela y aprendiendo de manera correcta».

Cada uno de los galardonados recibirá 30 millones de dólares de Hong Kong (aproximadamente 3,9 millones de dólares estadounidenses), la mitad de la suma se destinará a un fondo para proyectos, lo que permite que una serie de iniciativas educativas, innovadoras y progresistas se amplíen y lleguen a millones de estudiantes en todo el mundo. Juntos, los proyectos de los galardonados están ayudando a hacer del mundo un lugar mejor a través de la educación.

Todos los galardonados se unirán a los miembros de Yidan Council of Luminaries para trabajar en colaboración y hablar con una voz colectiva, para arrojar luz sobre la importancia de restaurar y repensar la educación con ideas innovadoras.

¿Cuándo abren las candidaturas para el Premio Yidan 2022?

Las candidaturas para el Premio Yidan 2022 estarán abiertas desde el 19 de octubre de 2021 hasta marzo de 2022.

Acerca de la Yidan Prize Foundation y del Premio Yidan

La Yidan Prize Foundation es una fundación educativa filantrópica de ámbito mundial. A través de su premio y de su red de innovadores, apoya ideas y prácticas en el ámbito de la educación, especialmente aquellas que tienen el poder de cambiar positivamente la vida y la sociedad.

El Premio Yidan es un galardón de educación inclusiva que reconoce a personas o equipos que han contribuido de forma significativa a la teoría y la práctica de la educación

Fuente: https://www.notimerica.com/comunicados/noticia-comunicado-conozca-ganadores-mayor-galardon-mundo-materia-educacion-premio-yidan-2021-20211006081133.html
 

 

 

 

 

 

 

 

https://www.notimerica.com/comunicados/noticia-comunicado-conozca-ganadores-mayor-galardon-mundo-materia-educacion-premio-yidan-2021-20211006081133.html

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«Siempre queremos educar como fuimos educados, así es muy difícil que se produzca un cambio»: César Bona

Por: Laura Peraita

César Bona, profesor de Primaria y reconocido como uno de los mejores docentes del mundo por el Global Teacher Prize (2015), acaba de publicar su último libro ‘Humanizar la educación’ en el que manifiesta su deseo de que en los centros escolares «se recupere el sentido común que, paradójicamente, no encuentra hueco en las aulas».

Durante su visita a ABC explicó que en la pandemia ha escuchado muchas veces que «saldremos mejores de esta», pero, en su opinión, no basta con decirlo, «hay que reflexionar y pensar qué ha sucedido, qué herramientas teníamos, cuáles necesitamos y si debemos hacer un cambio o no, porque todo lo que queremos ser empieza en la educación. Durante este periodo de tiempo —recordó— se ha preguntado a muchos expertos en medicina, antropología, microbiología… sobre todo lo qué hay que cambiar, pero ¿y en educación? Si nos conformamos con que los alumnos sepan mantener la distancia de seguridad y ponerse el gel, mal vamos. Habremos perdido una gran oportunidad».

«Hay que repensar la educación»

No duda al asegurar que «la sociedad que queremos está en la escuelas que tenemos. Si pretendemos que la gente sepa dialogar tenemos que educar a los alumnos en el diálogo, hay que fomentar que hablen entre ellos, se escuchen. Al escuchar se aprende de los demás». Sin embargo, uno de los mayores impedimentos para progresar es que «en la sociedad siempre existe el curioso hecho de que queremos educar como fuimos educados y es muy difícil que el cambio se produzca. Hay que repensar la educación para saber qué herramientas necesitamos».

Finalmente, César Bona destaca la importancia de una buena relación entre la familia y la escuela: «no hay nada más emocionante para un estudiante que ver que sus padres y sus profesores van en la misma línea».

Fuente e imagen: https://www.abc.es

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Algunas estrategias que favorecen al logro de los compromisos educativos

 María de Lourdes González Peña

Ahora que estamos inmersos en el proceso de repensar la educación, conviene analizar que las estrategias que se deciden y se implementan en los planteles e instituciones educativas del país son piezas claves en la medida en que abonen a la mejora educativa.

Es deseable, que las estrategias tomen en cuenta al contexto. Y ante el hecho de que el ciclo escolar 2020 – 2021 en México sea a distancia, trae consigo que los materiales sean cada vez más visuales y auditivos para fomentar la participación y la iniciativa de las comunidades de aprendizaje. También, las clases magistrales, tienen cada vez menos sitio en este formato.

De igual manera, resulta prudente escuchar y atender las necesidades sociales. Y sin duda, las figuras educativas, como las maestras, los maestros y las y los profesores/as investigadores/as, queda claro, que son insustituibles para avanzar en los compromisos, que las y los estudiantes esperan alcanzar (Casanova, 2020; Senado de México, 2020).

También, poner en reflector que al menos en el ámbito educativo, desde antes de la pandemia por coronavirus, en mayor medida se procuró trabajar para ofrecer a las y los estudiantes experiencias formativas con énfasis en la colaboración y en modos de vida sosteniblesVale la pena considerar, que la suma de lo anterior, tiene efectos en la permanencia escolar y en la mejora de los aprendizajes.

En consonancia con lo anterior, fue que por primera ocasión en el estado de Chihuahua se llevó a cabo, la “ExpoCiencias Chihuahua, 2020”, el contacto fue a distancia y se celebró del 20 al 26 de Octubre del año en curso, contando con la participación voluntaria de niños, niñas y jóvenes estudiantes matriculados/as en alguna institución educativa del Estado de Chihuahua, quienes para inscribir sus proyectos científicos y técnicos y haberse realizado y desarrollado en forma colaborativa y articulando a ellos, con modos de vida sostenibles y que a la vez, ello se traduce en avances para el logro de los compromisos educativos.

La “ExpoCiencias de Chihuahua, 2020” contó con el respaldo de muchas instituciones educativas tales como el Tecnológico Nacional de México Campus Cd. Jiménez, a través de la RED Nacional de Actividades Juveniles en Ciencia y Tecnología (RED), con el respaldo del Movimiento Internacional para el Recreo Científico y Técnico de América Latina (MILSET AMLAT), Cuerpo Académico de Innovación Educativa y Matemáticas en Nivel Superior, Gobierno del Estado de Chihuahua, Presidencia Municipal de Jiménez y Bioteksa.

Cabe destacar, que cada grupo de estudiantes durante la presentación de sus proyectos, argumentó y respondió a las preguntas que se les formularon, en un tiempo aproximado de 20 minutos y también, fueron evaluados por profesores/as investigadores/as.

El primer resultado fue estatal, y cabe destacar que de veinticuatro proyectos que se evaluaron, cinco se les aprobó para otorgarles la acreditación y la oportunidad de participar en una segunda etapa, “ExpoCiencias Nacional 2020 Virtual Hermosillo, Son.”, y a quienes se les acredite, pasarán a una tercer etapa que busca conseguir la acreditación Internacional, a ExpoCiencias Internacional México 2021, en Mérida, Yucatán.

Cabe destacar, que una constante durante las presentaciones en esta primera etapa estatal por parte de las y los jóvenes estudiantes de Chihuahua fue la de exponer que la juventud también tiene interés de ocuparse de la ciencia, de divulgar la misma por las redes sociales, que reconocen como fundamental el acompañamiento de sus profesores y el apoyo de sus familias para hacer posible sus participaciones y avances en las metas. De igual manera, en gran medida expresaron espontáneamente su sentir respecto al tema del coronavirus y con propuestas en ello.

Lo que puso en el reflector, que también es prioridad de las y los jóvenes estudiantes que se garantice la buena salud de todos y todas porque fue notorio que ponían en la mesa, la preocupación por seguir las recomendaciones de las autoridades de salud y educativas, federales y locales para evitar escalada de contagios por coronavirus, además esto representa sumar en las tareas de investigación, relativas a la pandemia. De igual manera, pusieron énfasis en temas de acompañamiento y de mediación como fundamentales para lograr metas, y sin duda que desean la mejora continua.

Me parece que fue sensata la estrategia de promover, organizar y ofrecer a través de la “ExpoCiencias de Chihuahua, 2020”, el espacio, las plataformas para que las y los jóvenes expusieran contribuciones derivadas de sus proyectos de ciencia, porque posibilitó una oportunidad para que las y los estudiantes, además de poner en práctica la colaboración, la investigación, el fortalecimiento de los vínculos familiares, el uso de argumentos, tendieron redes con las y los investigadores/as. Sobre todo, las y los estudiantes se conocieron mejor a sí mismos y que descubrieron, si participar y realizar todo esto, los hizo felices, porque sin duda descubrir la vocación que uno tiene es necesario.

Y paralelamente, es una oportunidad para averiguar con las y los estudiantes, y las y los docentes e investigadores, en torno a si consideran que con las actividades que se proponen a realizar para la nueva normalidad son justificables ante el contexto y por los beneficios que ofrecen en términos de experiencias aprendizaje, para la sostenibilidad y para la mejora educativa, porque “la escuela no está ubicada en el vacío, sino que está inmersa en la sociedad. De ella recibe influencias y demandas” (Santos, 2006, p. 23).

También, definitivamente si bien es cierto que por los escenarios la brecha digital imposibilita que todos y todas tengan acceso, pero hacer nada sería inconveniente. Así, que me parece razonable y sensata, La “Expo Ciencias de Chihuahua, 2020”.

La educación se asocia con avances en términos humanísticos, de sostenibilidad, de pensamiento crítico, de acrecentar la formación para la vida. Por ello, es deseable que las instituciones educativas lejos de dejarse arrastrar por la prisa, hagan una pausa para pensar en las experiencias de aprendizaje que desean crear.

Porque, como bien decía Elsa Punset, “navegar sin naufragar por nuestras imprevisibles y apasionantes vidas, requiere de una brújula”. Creo que todos y todas queremos la sostenibilidad, la permanencia de la matrícula escolar y la mejora educativa, entonces será bueno preguntarnos si estamos trabajando para que esto ocurra.

Conviene entonces, como necesario revisar las hipótesis que derivan de las estrategias y las intervenciones que se proponen para la comunidad de aprendizaje, a manera de determinar que así, se transita hacia los resultados educativos esperados y preferentemente, con menores tensiones, con experiencias de aprendizaje más formativas para todos y todas y acordes a una modalidad educativa, que de momento es a distancia, para que no resulten motivos de aflicción.

Desde luego, que la nueva normalidad y realidad educativa involucra nuevas experiencias, ensayos, que dejarán en todas y todos otros aprendizajes. Así también, desafíos y quizás ocurran algunas fallas, pero con la posibilidad de corregirse en tiempos oportunos durante el proceso.

A lo comentado, convendría tomar en cuenta lo que mencionó en conferencia, el profesor investigador, Francess Imbernón, en torno a que la formación para y con las y los docentes, sólo es útil si mejora el aprendizaje de las y los alumnos, el desarrollo profesional de las y los maestros y, sobre todo, a la escuela (Mejoredu, 2020; OEIMEX, 2020). Incluso es una expectativa compartida por las autoridades educativas, porque si se desea tener una robusta educación pública, habrá que construirla, así lo expresó el Secretario de Educación en México, Esteban Moctezuma durante su comparecencia en el senado (Senado de México, 2020).

Para finalizar, quizás conviene hacer una pausa educativa, repensar, proponer estrategias que posibiliten potenciar el talento de las y los jóvenes estudiantes, escuchar lo que tienen que decir porque es un termómetro educativo que posibilita corroborar en qué medida caminamos en la misma vía, se cubren las expectativas y los compromisos o bien, activan otros análisis para mejorar con visión a largo plazo e impacto en la hoja de ruta educativa nacional. Porque no basta con buenos propósitos, más si el Objetivo de Desarrollo Sostenible Nº 4 nos llama a comprometernos y a avanzar para garantizar la sostenibilidad. Y conviene que la escuela este atenta para que ocurran estas realidades.


Casanova, H. (2020, agosto 26). Educación y Pandemia: el futuro que vendrá. Consejo Mexicano de Ciencias Sociales (COMECSO). Recuperado de https://www.comecso.com/las-ciencias-sociales-y-el-coronavirus/educacion-y-pandemia-el-futuro-que-vendra?fbclid=IwAR15ZUbjWWBaHJ181luoVVMgdWtooIAXT1ipstuCQsWXuNmAwkGoeRBHh2w

Comisión Nacional para la Mejora Continua (Mejoredu) (2020, septiembre 3). Comunicado No.28 Mejoredu y OEI (México) inauguraron ciclo iberoamericano sobre formación continua y desarrollo profesional docente [Mensaje en un blog]. https://www.gob.mx/mejoredu/es/articulos/mejoredu-y-oei-mexico-inauguraron-ciclo-iberoamericano-sobre-formacion-continua-y-desarrollo-profesional-docente?idiom=es

Diario Oficial de la Federación (DOF) (2019a). DECRETO por el que se expide la Ley General de Educación y se abroga la Ley General de la Infraestructura Física Educativa. México: Autor.

OEIMEX [Organización de Estados Iberoamericanos en México]. (2020, septiembre 3). Ciclo Iberoamericano de encuentros con especialistas. [Archivo de video]. https://www.youtube.com/watch?time_continue=212&v=INLh1hVUPWI&feature=emb_logo

Santos, M. (2006). La escuela que aprende. España: Morata.

Senado de México [Senado de México]. (2020, oct 14).  Comparecencia de Esteban Moctezuma Barragán, secretario de Educación, del 14 de octubre de 2020. [Archivo de video]. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=7pioxdby10w

Fuente e imagen: https://profelandia.com/

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Christian Plebst sobre Mindfulness: “Estamos ante un cambio en el paradigma”

Redacción: El País

El experto argentino en Trastornos del Espectro Autista visitará Uruguay para explicar los principios de un nuevo modelo educativo más inclusivo: la educación basada en las técnicas de mindfulness.

El argentino Christian Plebst, neuropsiquiatra infanto-juvenil, es ya un visitante habitual de Montevideo. Plebst, quien ha dedicado su vida al trabajo con niños y especialmente aquellos con Trastornos del Espectro Autista (TEA), fundó junto a otros profesionales el Programa Argentino para Niños, Adolescentes y Adultos con Condiciones del Espectro Autista (Panaacea).

El próximo sábado 3 de agosto, Plebst estará en Uruguay para la primera jornada de pedagogía consciente titulada Mindfulness en educación: ¿moda o cambio de paradigma?

Sobre el seminario, el cambio en la educación y los desafíos que enfrentan los docentes en la actualidad, el neuropsiquiatra conversó con El País.

—¿Qué lo llevó a acercarse a las técnicas de mindfulness?

—Estuve pensando mucho en esto, sobre todo de cara a la charla. Son casi 30 años intentando entender el sufrimiento y la plenitud de la alegría, salud, bienestar y la felicidad tanto como psiquiatra de adultos como de niños y específicamente en los últimos 20 años en el área del autismo. En esa área, tuve la oportunidad de tener una ventanita para ver, por un lado, qué nos pasa cuando nacemos con cierto grado de desinterés o desconexión social y cómo hacemos entre todos para lograr que el mundo social vuelva a ser interesante para los niños y que ellos se quieran conectar. Para ellos debemos ser muy luminosos, para volver a interesar a alguien que ya está bien sin estar conectado. Entonces, mi experiencia profesional y de vida me dan una convicción muy fuerte que se une con la neurociencia, cada vez con mayor fuerza, convalidan que tenemos esa capacidad de desarrollar habilidades de conexión interior propias así como desarrollamos el aprender a leer y escribir.

—¿Estamos ante un cambio?

—Estamos en plena transición de un paradigma como alguna vez sucedió en la Edad Media y el Renacimiento. Podemos sentir y darnos cuenta porque ya tenemos suficiente historia para tomar conciencia de las capacidades nuevas. Hoy el gran desafío no tiene que ver con dar más conocimiento sino con dar nuevas facultades. Como todo cambio, implica resistencia de algunos grupos que se sienten amenazados, pero yo y muchas otras personas creemos que llegó para quedarse.

—Usted y su equipo proponen repensar lo que es la educación, la sabiduría, el amor, entre otros; ¿cuáles son las claves?

—Las definiciones que estudiamos en Facultad de Medicina o en el estudio de la educación como el magisterio fueron útiles y servían en el siglo pasado. El presente nos demanda algo diferente. Es una “re-evolución” de nuestras capacidades para desarrollar la paz, gratitud, calma y claridad que ya consideraban en la Antigua Grecia. Lo que muchos hablaban sobre aprender cosas externas pero hacer la suficiente pausa para equilibrar con una sabiduría interna. La palabra educar viene de euducer que quiere decir sacar de adentro, así que siempre supimos (y nos olvidamos) que educación es poder guiar las capacidades, fortalezas e individualidades de cada persona y no imprimir y formatear informaciones que provienen de un momento cultural. Para guiar eso tenemos los adultos dar rienda suelta al quién soy yo. Comprenderme y aceptarme primero para luego hacerlo con los demás.

—¿Cuál es el principal desafío de los docentes al momento de aplicar estas técnicas en el aula?

—Hoy el principal desafío es el grado de estructuración y cómo se mueve el sistema educativo. El sistema educativo es uno de lo que se mueve con más lentitud. A la vez es el sistema que más potencialidad tiene de cambiar la forma de ver el nivel de conciencia de una cultura, comunidad, país o planeta. Sin embargo, como en todo en la naturaleza lleva un proceso, no puede imponerse. Debe dejarse a disposición programas de calidad para que puedan profundizar estas capacidades y respetar sus tiempos. Además, deben aggiornarse quienes toman las decisiones. En definitiva también hablamos del bienestar docente, porque no se puede ser ejemplo si no se desarrollaron esas habilidades.

—¿Cuáles son las técnicas para aplicar mindfulness en el aula?

—Hoy los docentes pueden aprender mindfulness en un módulo de ocho semanas y que se llama MBSR, por su sigla en inglés de reducción de estrés basado en la atención plena. En el curso se comprende de qué se trata la atención plena y sus prácticas. En el aula, los docentes pueden trabajar con los niños al mostrar las áreas que se desarrolla al aplicar la paz, el amor o la gratitud, así como el enojo. También se puede trabajar con ejercicios de respiración o tener un espacio donde leer mensajes positivos en el aula sobre paz, amor o gratitud. Hay muchas maneras. El mindfulness implica prestar atención de manera deliberada a lo que estoy haciendo y a la actitud que tengo frente a eso. Está comprobada que la práctica presenta mejoras en la memoria, mejoras cognitivas en la atención y mejoras hasta en marcadores biológicos como la hormona del estrés y del bienestar.

Fuente: https://www.elpais.com.uy/vida-actual/christian-plebst-mindfulness-cambio-paradigma.html

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¿Confiamos en la educación?

Por: Leandro Bruni.

 

Un reciente estudio a nivel mundial realizado por IPSOS para la Varkey Foundation, a partir de entrevistar a 27.380 padres en 29 países, revela interesantes datos sobre la percepción que tienen los adultos acerca de la educación que están recibiendo sus hijos.

A nivel global, la confianza de los padres en la calidad de la enseñanza que reciben los menores de 18 años es alta. Casi 8 de cada 10 padres (78%) la califican como “bastante buena” o “muy buena”. En Argentina, dicha percepción es levemente mayor, alcanzando el 84%.

Sin embargo, los resultados presentan contrastes cuando se hace foco sobre el tipo de escuela -gratuita o paga, lo que en nuestro país podría clasificarse como pública o privada- al que concurre el menor. Si bien la preferencia entre una y otra es leve, los padres de nuestro país acompañan la tendencia mundial, inclinándose por la educación paga. Si se considera la diferencia entre la confianza positiva que genera la educación paga respecto a la gratuita, la primera obtiene 14% más de confianza en Argentina y 12% más a nivel mundial respecto a la gratuita.

En una visión retrospectiva, cuando se les preguntó a los padres si consideran que en los últimos diez años la educación -en términos generales- mejoró o empeoró, a nivel mundial el 40% dice que mejoró, el 37% que empeoró y el 19% que se mantuvo igual.

En Argentina, el resultado de la encuesta refuerza la necesidad de repensar la educación en términos generales: el 56% de los padres señala que en los últimos diez años la educación ha empeorado, mientras que solo el 24% dice que ha mejorado y 19% que se mantuvo igual. De cara al futuro, al preguntarles sobre si la escuela está preparando bien a sus hijos para el mundo de 2030 en adelante, el 64% de los padres a nivel mundial y el 65% a nivel nacional cree que los está preparando bien. Esta tendencia tiene un correlato positivo, siendo que 6 de cada 10 padres en el mundo y 7 de cada 10 en el país sienten optimismo sobre el futuro de sus hijos.

Fuente del artículo: https://www.perfil.com/noticias/educacion/confiamos-en-la-educacion.phtml

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César Bona: “Todos los caminos para cambiar la educación pasan por escuchar a los niños y jóvenes”

Por: Leticia Castro. 

Maestro español ganador del Global Teacher Prize.

Desde que en 2015 quedó seleccionado entre los mejores 50 maestros a nivel mundial en el concurso Global Teacher Prize, la popularidad del español César Bona no ha dejado de crecer. Por el momento, dejó su trabajo en el aula –que, asegura, retomará en un tiempo– para dedicarse a escribir libros que reflexionan sobre la profesión docente. También ha viajado por el mundo, lo que le ha permitido conocer distintas prácticas educativas e impulsar el trabajo colectivo con sus colegas. Estuvo en Uruguay para participar en el ciclo 2018 de conferencias de Plan Ceibal, Repensar la educación para un futuro en construcción, y en esa oportunidad conversó con la diaria sobre su vista a estudiantes de magisterio de Montevideo, su visión del rol docente, su paso por las escuelas rurales y los cambios necesarios para impulsar un nuevo tipo de educación.

En sus conferencias, Bona habla de la situación de muchos de los países que ha visitado en el último tiempo, y hay ciertos nudos que se repiten en todos los lugares por los que pasa: “Muchas veces, el problema es la falta de diálogo entre administraciones y docentes, entre familias y docentes, entre docentes y docentes”, señaló. Por su parte, planteó que “también hay una falta de escucha”. “Hay decisiones que se toman, pero para tomarlas bien es clave entender muy bien a los niños, niñas y adolescentes, para eso hay que escucharlos. Todos los caminos para cambiar la educación pasan por escuchar a los niños y jóvenes. Los chicos son los grandes protagonistas, y en muchos casos son los grandes olvidados”, agregó.

Para recuperar ese diálogo perdido Bona propone “parar y reflexionar”. A su entender, todos los educadores deberían pensar cuál es su fin y remarcó que, muchas veces, la diferencia está entre enseñar contenidos y “darles las herramientas para que tengan una vida lo mejor posible”, cuando en realidad ambos deberían ser objetivos de los docentes.

Para él es importante que los maestros comiencen a reflexionar sobre la práctica antes de llegar a las aulas, por eso insiste en trabajar en la formación docente. En su paso por Montevideo visitó a estudiantes de magisterio en los Institutos Normales. Según contó, fue una “muy linda” experiencia, en la que ellas le preguntaron sobre su trayectoria en distintas escuelas españolas y pudieron conversar sobre la ética de los maestros.

Sobre la formación docente, desde su experiencia en España opinó: “Cuando estudiamos para ser maestros hablamos mucho de contenidos. Sin dudas, eso es importante, el rigor es fundamental, pero también notamos la falta de ciertas herramientas, como la psicología social. Necesitamos más herramientas para gestionar nuestras propias emociones y después poder darles esas herramientas a los niños. Es necesario hacer mayor énfasis en el compromiso social y el compromiso con la naturaleza: la escuela no puede ser una burbuja”.

En suma, Bona aseguró que hubiera querido tener alguna formación sobre las emociones para poder transmitirlas a los niños: “Yo no estoy preparado para dar esas herramientas porque a mí nadie me las dio, nadie me enseñó nada sobre las diferencias, sobre la diversidad ni sobre igualdad de género o el cuidado en las redes sociales, por decir algunos temas de los que deberíamos saber más”. No obstante, destacó que en la actualidad “hay miles de docentes que desean formarse, y la formación va encaminada a darnos esas herramientas que tenemos que darles a los niños”.

Si bien ya no está en las aulas españolas, recuerda que cuando trabajaba todos los días con niños intentaba enseñar tanto sobre el programa como acerca de las emociones. “Tenía muy claro que el centro no es el currículum, y si no terminaba una parte del programa porque me parecía más interesante cultivar las relaciones humanas entre niños y niñas, no me causaba ningún desasosiego, ninguna presión. No podemos intentar que aprendan matemática si ellos no se llevan bien, por ejemplo, ahí algo está fallando”, sentenció.

¿Cómo se evalúa el amor?

Si bien la evaluación en las escuelas es uno de los puntos que más se critican, se mantiene desde hace décadas. Para el maestro español, el problema está en confundir los significados de los verbos: “Pareciera que evaluar pasó a ser examinar, y ahí se pierde calidad educativa”, definió. A su vez, opinó que en la actualidad, con la examinación se desmotiva al estudiante a seguir su curiosidad, cuando en realidad eso es algo innato en todos los seres humanos. El educador considera que todo está conectado y cuestionó que el foco esté puesto en el currículum y de esta forma se le saque tiempo a lo que importa, que es “impulsar la esencia de los niños”. “Así es que la educación se convirtió en lo que es ahora: niños sentados durante horas volcando lo aprendido en el papel, cuando en realidad podría ser algo mucho más bonito, porque por naturaleza el ser humano es curioso y quiere aprender”.

Más allá de los contenidos, que son importantes, Bona invita a los docentes a trabajar la relación del ser humano con otros y con él mismo. “Nuestras relaciones son con los demás, necesitamos trabajar sobre eso, pero [ello] no está en la escuela porque no se puede calificar. ¿Cómo se evalúa la empatía? ¿Cómo se evalúa el amor?, si no tienen un número, ¿significa que no existen? Hay cosas que no llevan evaluación y que tenemos que educar en las escuelas, porque al final todo parece que tienda a un número, pero la educación sirve para mejorar como personas, no para llegar a un número”, reflexionó.

Sobre los currículums, remarcó que “si alguien los toca, debería ser para achicarlos”. El maestro es de la idea de que “no se puede pretender meter un montón de información en las cabezas de niños y niñas cuando es incluso más conveniente dar ciertas herramientas para que busquen y contrasten información; eso es lo fundamental. Como todo evoluciona, se debe también pensar hacia dónde va la educación y qué herramientas son necesarias en el día a día”. Para que el currículo cambie es necesario “preguntar a los principales implicados: niñas, niños, adolescentes, familias y docentes”, destacó.

Por otra parte, comentó que las administraciones de los sistemas educativos pueden trabajar en varios aspectos. Por un lado, en “sacar a la luz las buenas experiencias que ya están haciendo docentes que siguen siendo anónimos”. En esa línea, también dijo que sería tarea de las autoridades tender puentes y crear redes para que los docentes que estén llevando a cabo estas buenas prácticas puedan conectarse para que conozcan, se interesen, compartan y aprendan de otras experiencias.

Según Bona, otro punto que sería interesante debatir con las autoridades es la repetición. “Dos materias hacen que un joven se quede un año en la misma aula mientras todos sus compañeros pasan a la siguiente. Habría que replantearse muy seriamente si esa es la mejor solución, teniendo en cuenta que somos seres sociales y la relación con los demás es muy importante. A su vez, si el niño repite, nosotros como maestros no hagamos lo mismo que hicimos el año anterior. Si un niño repite significa que nosotros como docentes debemos hacer las cosas distintas”, consideró. De todas formas, aclaró que este tema no debería ser el centro de la preocupación de las autoridades: “La repetición, la escuela de tiempo completo, los deberes, son todos debates que tienen los adultos entre sí, cuando el tema principal deberían ser las relaciones humanas y cómo podemos estimularlas”.

Otra educación

Parte de su trayectoria como docente consistió en pasar por escuelas rurales de España. En sus charlas repite que hay varias características de esos centros educativos que deberían replicarse en todas las instituciones. Por ejemplo, marcó que en las escuelas rurales se le presta mucha atención al contexto en el que viven los alumnos y se le saca mucho provecho al multigrado: “En esos momentos se nota lo buena que es la flexibilidad para que niños mayores puedan estar con niños pequeños; eso se hace en algunos centros y sería interesante que se extendiera”, puntualizó.

La flexibilidad es también un tema recurrente en sus charlas, sobre todo en las relacionadas a la idea de inclusividad. Bona es un militante de la educación para todos y apuesta a la integración de los niños en el aula: “El primer paso para entender la sociedad es comprender la diversidad desde que somos niños. Las adaptaciones son un paso, pero no se trata ya de cambiar estructuras, sino también de cambiar cómo se miran los niños entre ellos”.

Otro de los temas que motivan a Bona es la ecología. A su entender, todas las escuelas deberían trabajar con insistencia el tema de la sostenibilidad y el cuidado con el medioambiente; sin embargo, no cree que debería ser algo transversal a todos los contenidos, sino que alienta a trabajarlo como un tema en sí mismo: “Es que cuando decimos que es transversal damos por hecho que está. Creo que debería ser algo fundamental entender que cada acción que llevamos a cabo repercute en algo”.

Los incomprendidos

César Bona dedicó su último libro, La emoción de aprender, a los incomprendidos, en referencia a aquellos que tienen muchas ganas, ilusión y pasión por lo que hacen, a pesar de las circunstancias, pero necesitan “un empujoncito” para animarse. También está dedicado a aquellos que superaron prejuicios de los demás y a quienes lograron superar los propios. Para Bona, hay que animarse a superar “la matriz tradicional” en la educación: “Queremos educar como nosotros fuimos educados, ahí está el problema”, señala.
Fuente de la entrevista: https://educacion.ladiaria.com.uy/articulo/2019/1/cesar-bona-todos-los-caminos-para-cambiar-la-educacion-pasan-por-escuchar-a-los-ninos-y-jovenes/
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“Nuestro cerebro es un órgano social y la empatía es como el wifi con el que nos conectamos”. Entrevista a Nora Rodríguez

Entrevista/Autora: Diana Oliver/Fuente: El país

Nora Rodríguez, pedagoga y autora de ‘Educar para la paz’ cree que se debe repensar la educación como una herramienta para servir a un bien mayor

La sociedad construye a través de la educación lo que es. También puede transformarse mediante sus valores y sus hábitos. O al menos intentarlo. Fue su trabajo como educadora con niños que vivían en contextos difíciles lo que llevó a Nora Rodríguez al lugar profesional y humano que ocupa en la actualidad. Pedagoga, escritora y conferenciante en el mundo, lidera el proyecto Happy School Institute sobre neurociencias y educación para la paz. Ahora acaba de publicar ‘Educar para la paz’ (Editorial Kairós), un libro con el que aborda la necesidad de “enseñar a las nuevas generaciones a tener una vida significativa y valiosa pero en la que el propio bienestar no esté reñido con el bienestar de los demás”.

PREGUNTA: ¿Qué es educar y formar para la paz?

RESPUESTA: Es tener en cuenta que la educación no es hoy consecuencia de la necesidad de tener trabajadores para las fábricas sino de una necesidad evolutiva para un mundo que ha cambiado de un modo impredecible en los últimos 10 años –y en el que a más tecnología mayor tiene que ser la educación de la humanidad–. Esto es: enseñar a las nuevas generaciones a tener una vida significativa y valiosa pero en la que el propio bienestar no esté reñido con el bienestar de los demás. Educar para la paz es un derecho de los niños y de los adolescentes. Ya no se trata solo de pensar qué mundo les vamos a dejar a las próximas generaciones, eso en parte ya lo sabemos o lo imaginamos, de lo que se trata es de impedir que se desarrollen en una atmósfera de desconexión humana en la que el bienestar del grupo les resulte indiferente. Hemos de dejarles nuevas herramientas para que puedan ser verdaderos transformadores de la sociedad en que viven.

P: ¿Estamos a tiempo de educar para la paz?

R: Por fortuna, sí. La evolución ha diseñado nuestros cerebros para adaptarnos y para cuidar del grupo. No es una buena decisión evolutiva seguir educando con la ley del «sálvese quien pueda». Y no es inteligente si queremos empezar escribir la historia en una agenda global en la que ya hay cuestiones urgentes.

P: Mencionas en el libro que tu trabajo como maestra de niños que vivían en contextos difíciles fue lo que te condujo hasta el lugar profesional (y humano) que ocupas ahora “y que no es otro que impulsar una pedagogía para la felicidad responsable, la que pone el foco en el cerebro social”.¿Cómo defines lo que es la “felicidad responsable”?

R: Las nuevas generaciones han crecido en una época caracterizada por la conquista de una forma de felicidad al alcance de la mano, pero esta es una felicidad que dura poco, que depende de estímulos intensos y efímeros, que se sostiene con bienes materiales y en el éxito fácil. Es nuestra sociedad los niños están obligados a adaptarse a cosas que ni siquiera los adultos sabemos hacia dónde nos van a llevar. Los avances de la tecnología pueden ser un ejemplo de esto. Así que creo que es prioritario ayudarles a desarrollar el sentido de pertenencia, que sientan que forman parte de un grupo en una sociedad global, pero también el desarrollo de aptitudes como la empatía, la compasión, el altruismo, el agradecimiento o la generosidad, o tener muy presente el bienestar de los demás en la toma de decisiones. Eso es la felicidad responsable. Esta es la verdadera innovación en las aulas –y fuera de ellas–, porque la pedagogía de la felicidad responsable no solo es educar el corazón, sino hacerlo en sintonía con el cerebro. Somos seres sociales, nuestro cerebro es un órgano social, y la empatía es como el WiFi con el que nos conectamos.

P: Para lograr la transformación de la sociedad, y hacerla mejor, ¿se debe pasar obligatoriamente por un cambio en la educación que reciben las nuevas generaciones?

R: Sí, sin duda. Es necesario educar de otro modo. Si los seres humanos estamos altamente preparados para conectar armónicamente con los demás, si estamos preparados para tener conexiones armónicas por nuestra naturaleza, en lugar de usar la educación como una herramienta para satisfacer únicamente nuestras necesidades competitivas y egoístas –para alcanzar maneras de acumular bienes o metas de poder– ¿por qué no repensar la educación como una herramienta para servir a un bien mayor?

P: ¿Cómo encaja todo esto en un sistema educativo en el que sigue presente la competitividad y las evaluaciones?

R: Con programas transversales que pongan el foco en aptitudes propias del cerebro social y en las emociones. Por ejemplo, por medio de los programas happineers que llevamos a cabo desde Happy Schools Institute se enseña a niños y adolescentes que ellos también pueden ayudar a construir una sociedad mejor y ser transformadores tan solo con unos micromovimientos de felicidad responsable, siendo diseñadores de generosidad, amables, altruistas… De lo contrario nos estamos quedando con programas para un cerebro que no existe.

Los programas educativos deben tener en cuenta las buenas conexiones en el grupo, la importancia de la ayuda mutua, el entusiasmo que nace de la novedad al resolver problemas y avanzar juntos porque el cerebro humano cuenta con un sistema que nos predispone hacia los demás. Pocas veces se tiene en cuenta que desde edades muy tempranas, a los seres humanos estas capacidades nos hacen increíblemente felices –y que esta felicidad dura más tiempo–. La neurociencia social, si bien es una ciencia nueva, estudia cómo se activan los circuitos en el cerebro cuando dos personas interactúan y su increíble efecto en la memoria y en las funciones ejecutivas.

P: Trabajar la solidaridad en el aula puede ser un recurso para educar para la paz y la no violencia…

R: La solidaridad y el altruismo son potentes motores para la prevención de la violencia. Muchas investigaciones científicas lo demuestran. Personalmente he visto cómo los niños de quince meses (de un modo natural) se ayudan unos a otros, o cómo uno de ellos es capaz de partir en dos una única galleta y compartirla si el otro niño no tiene qué llevarse a la boca. Niños de entre uno y dos años que se acercan a aquellos de su edad que lloran desconsoladamente el primer día de guardería y los abrazan o les acarician la cara en un acto de increíble empatía para consolarlos. Algo que resulta fascinante cuando comprobamos que en la mayoría de las especies estamos no solo conectados para la paz sino que contamos con recursos propios y podemos llevar a cabo actos similares de un modo natural cuando se trata de ayudar a otros, de cuidar, de proteger o cooperar… La escuela es uno de los ámbitos de socialización en los que para los niños es posible estar en contacto y relacionarse con personas con experiencias, contextos e incluso culturas muy diferentes.

P: ¿Cómo aprender a vivir juntos?

R: Activando cada día recursos que permitan una pedagogía de la felicidad responsable. Un ejemplo puede ser el de transmitirles que la verdadera generosidad es discreta, silenciosa, se realiza de forma anónima y de manera respetuosa, y de esta manera se convierte en una fuerza poderosa que los hará sentirse fuertes interiormente. Y no importa si se trata de dar una ayuda material, conocimiento, tiempo, cuidado amable y gentil, pueden dar buenos deseos, trabajo social. Entonces la escuela deja de ser un espacio de alumnos desconectados entre sí para convertirse en una mini sociedad global con emociones constructivas en busca el bien común.

P: Además de la escuela, el entorno social y familiar influye incuestionablemente en la educación de los hijos. ¿Hasta qué punto es importante una nueva mirada hacia la infancia y la adolescencia por parte de todos?

R: Hasta el punto en que si no educamos de otro modo, en el que los padres adquieran el compromiso de comprender que la educación necesariamente tiene que empezar en las emociones y en un sentido social diferente del de hoy, va a ser muy difícil erradicar la violencia de las aulas. Hemos sumergido a las nuevas generaciones en un espacio tecnológico donde la sobreexposición y la obsesión por la imagen los somete a sentirse controlados activando el deseo de controlar. ¿Cómo seguir pensando entonces que el bullying no se convertirá tarde o temprano en una respuesta aprendida y natural si es ante todo un mecanismo de control?

Imagen: https://ep01.epimg.net/elpais/imagenes/2019/01/21/mamas_papas/1548085421_718627_1548085574_noticia_normal.jpg

Fuente: https://elpais.com/elpais/2019/01/21/mamas_papas/1548085421_718627.html

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