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Reportaje: Hoteles refugio para mujeres que sufren la violencia doméstica en México

En colaboración con el sector público y el privado, dos agencias de la ONU ofrecen alojamiento gratuito y temporal en hoteles a mujeres, niñas, niños y adolescentes víctimas de violencia.

Flor es mujer y madre de 26 años con un bebé de cuatro meses. Ambos fueron víctimas de violencia familiar. Después de recibir golpes y amenazas de muerte por parte de su maltratador, y de no saber qué hacer para salvar a su hijo y a ella misma, decidió denunciarlo.

Fue entonces cuando recibió ayuda por parte del Programa de Apoyo a Instancias de Mujeres de las Entidades Federativas del Gobierno Federal, que la llevó a conocer los hoteles refugio puestos en marcha con el apoyo del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA).

Quienes venimos de una violencia familiar sentimos que no valemos, porque a diario nos lo restriegan: Tú no vales nada, quien te va a querer. Poco a poco en nuestro corazón nos lo vamos creyendo”, se desahoga Flor, quién pide omitir su nombre real para este reportaje.

La ayuda que recibió Flor está inmersa en una estrategia conjunta del sector público, el privado UNICEF y el UNFPA, para proporcionar alojamiento gratuito y temporal en hoteles a mujeres, niñas, niños y adolescentes víctimas de la violencia doméstica.

La ayuda incluye la alimentación, la atención psicosocial y la entrega de enseres personales, que cubren las necesidades básicas mientras se localizan redes de apoyo u otros refugios más permanentes para su protección.

Patricia Bordier Morteo, de UNICEF México, explicó para Noticias ONU que el programa está sostenido por el Gobierno Federal, a través de la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia en México (Conavim), el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), el Instituto Nacional de Desarrollo Social (Indesol), organizaciones, y hoteles Grupo Posadas y City Express.

Para recibir el apoyo del hospedaje gratuito, las mujeres deben llegar a los hoteles a través de alguna de estas instituciones.

Cecilia y sus hijas reciben la comida en su habitación donde se hospedan, como parte del programa de Estrategia de Alojamiento Temporal del que participan.

Balam-ha Carrillo
Cecilia y sus hijas reciben la comida en su habitación donde se hospedan, como parte del programa de Estrategia de Alojamiento Temporal del que participan.

Salir de violencia y valorarse

Nos interesa dar a conocer que sí hay opciones de salir de los círculos de violencia en los que se encuentran. Muchas personas que han estado, nos expresaron que lo más importante de su estadía es que saben que merecen algo mejor. Eso es un cambio abismal. Como dice Flor, esto las hace sentir que valen y las hace buscar una vida nueva”, explicó Patricia.

La estrategia se ha implementado en tres fases. Durante la primera fase se atendieron personas de Ciudad Juárez, Chihuahua, Ecatepec, Naucalpan, Celaya, y Aguascalientes. En la fase 2, en Ciudad de México, Saltillo, Mérida, Tijuana, Guadalajara, Puebla, y Pachuca. Y la fase 3 se implementó en Morelia, Oaxaca, Xalapa, Cuernavaca, Hermosillo, y Monterrey.

Afortunadamente somos una partecita en todo ese entramado institucional, entre todas las organizaciones que las atienden, somos una alternativa. Pero para nosotros es muy importante poder dar este espacio de paz y seguridad para estas familias que han vivido momentos o incluso años de violencia”, manifestó Patricia.

Y gracias a ese apoyo, el proceso para Flor pudo ser más llevadero, terapéutico y rehabilitador.

Ella cuenta que, desde que se hospedó en el hotel refugio, le dieron apoyo, la abrazaron, escucharon, y orientaron para poder salir adelante y reincorporarse a una vida social sin miedo a que su agresor regrese.

Me hospedé aquí en el hotel por parte del Programa de Apoyo a Instancias de Mujeres de las Entidades Federativas, en dónde me dieron el apoyo como mujer maltratada o en riesgo de violencia familiar. Ellos me consiguieron una red de apoyo, lo más segura posible, para que yo pueda trasladarme a ese lugar y alejarme de mi agresor. Gracias a ello ahora tengo otra mentalidad, porque estos días que he estado aquí me han ayudado a encontrarme; más que nada para pensar que, yo como mujer, valgo más que cualquier otra persona, y que mi hijo también vale más”, aseguró. 

Para lograr esto, la UNICEF y UNFPA realizaron una alianza muy fuerte con Grupo Posadas, que después de implementar la estrategia, se dio cuenta de la gran necesidad de actuar desde el interior de la empresa, por lo que se comprometió a hacer una campaña interna en sus más de 120 hoteles, con el tema de prevención y eliminación de la violencia familiar.

El otro gran aliado es el Gobierno en sus distintos niveles que, a través de las instituciones que se encargan de ayudar a las mujeres que viven esta situación, y quiénes, por ley, son los garantes de su seguridad y la de sus familias.

Tenemos más de 50 instituciones municipales, estatales, y federales que están participando en la estrategia, ya que nos encontramos en 19 estados del país. Es una red institucional muy amplia”, señaló la representante de UNICEF.

La hija mayor de Cecilia intentando tomar en brazos a su hermanita en la cama.

Balam-ha Carrillo
La hija mayor de Cecilia intentando tomar en brazos a su hermanita en la cama.

Gema y Marcela, el mensaje de otras víctimas

Gema, tiene 39 años, y también pudo recibir hospedaje por parte de un hotel refugio. A pesar de todo lo que vivió al lado de su expareja, encontrar un espacio en dónde pudo sentirse segura, fue esperanzador; por lo que envía un mensaje a todas las mujeres que estén sufriendo violencia de cualquier tipo por parte de su agresor.

No tenía conocimiento de que existía este tipo de apoyo, es una muy buena experiencia que tenemos que vivir las mujeres que pasamos por una situación de violencia familiar, porque no estás sola, no solo está tu familia, hay alguien más. Es una oportunidad que todas deben de tomar”, aseguró.

Marcela también es madre y también fue víctima de su expareja y contó a Noticias ONU que después de sufrir la violencia y el abuso al que estaba sometida, recibió ayuda por parte del Gobierno Federal, que la llevó a los hoteles refugio, momento que le cambió la vida.

Ella y su hijo recibieron ayuda psicológica, lo que le ayudó a reconocerse, amarse, y a dar los pasos necesarios para salir del círculo de violencia en el que estuvo inmersa durante tantos años de su vida.

En ese punto, mi hijo depende de mí y el valor que él tenga se lo voy a dar yo. Y pues muchas gracias por eso. Y sé que, si alguna mujer está leyendo esto, que sepa que yo pasé por eso antes que ellas y ahora pienso diferente. Lo voy a hacer por nosotros y no por esa persona que nos hizo tanto daño y que, al final de cuentas, él sigue su vida como si nada. Nosotros también podemos, yo en lo personal también puedo. Muchas gracias”, cuenta.

Cecilia con sus dos hijas de 1 y 4 años de edad.

Balam-ha Carrillo
Cecilia con sus dos hijas de 1 y 4 años de edad.

345 mujeres entre 19 y 83 años

Actualmente, 345 mujeres, de entre 19 a 83 años, y 436 niñas, niños y adolescentes, y 11 acompañantes, han encontrado lugar seguro en alguno de estos refugios al huir de la violencia de género o violencia en el hogar.

Sí estás siendo víctima de violencia de cualquier tipo y no sabes qué hacer, puedes acudir a alguna de las instituciones públicas protectoras de tus derechos, en dónde te canalizarán a uno de estos hoteles refugio, recomiendan desde las agencias de la ONU.

Fuente: https://news.un.org/es/story/2022/06/1510412

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India, el país en el que un ama de casa se suicida cada 25 minutos

India, el país en el que un ama de casa se suicida cada 25 minutos

La prensa a menudo atribuye estas muertes a “problemas familiares” o a “asuntos conyugales”. ¿Pero qué es lo que empuja realmente a miles de mujeres a quitarse la vida?

 

Cada día 61 amas de casa se suicidan en India, según los datos de la Oficina Nacional de Registros Criminales. Solo el año pasado, fueron 22.372.

Cada día 61 amas de casa se suicidan en India, según los datos de la Oficina Nacional de Registros Criminales. Solo el año pasado, fueron 22.372.

Este colectivo representa un 14,6% del total de 153.052 suicidios que se produjeron en el país asiático en 2020 y más de un 50% de entre las mujeres que se quitaron la vida.

El año pasado no fue una excepción. Desde 1997, cuando el gobierno comenzó a reunir datos sobre suicidios y tipo de trabajo, más de 20.000 amas de casa se suicidaron cada año. En 2009 fueron 25.092.

La prensa a menudo atribuye estas muertes a “problemas familiares” o a “asuntos conyugales”. ¿Pero qué es lo que empuja realmente a miles de mujeres a quitarse la vida?

Los expertos en salud mental señalan que las razones principales son la rampante violencia doméstica presente en la sociedad india -en una encuesta reciente del gobierno, un 30% de las encuestadas respondió que había sufrido violencia conyugal alguna vez- y el peso de las tareas domésticas que hacían sus matrimonios opresivos para muchas.

“Las mujeres son realmente resilientes, pero hay un límite para la tolerancia”, dice la doctora Usha Verma Srivastava, una psicóloga clínica en la ciudad de Varanasi, en el norte del país.

“La mayoría de las chicas se casan tan pronto cumplen los 18 años, la edad límite para poder contraer matrimonio. Entonces se convierte en esposa y nuera, y pasan el día entero en casa, cocinando, limpiando y realizando otras tareas del hogar. Se les imponen toda clase de restricciones, tienen poca libertad personal y apenas cuentan con ningún dinero propio. Su educación y sus sueños dejan de importar, y sus ambiciones se empiezan a extinguir lentamente; entonces la desesperación y la decepción se instalan y la existencia se vuelve una tortura”.

Mujeres indias caminan hacia un río con ropa para lavar.

La doctora Srivastava explica que en las mujeres mayores son otros los motivos. “Cuando los niños han crecido y se han marchado del hogar, muchas se enfrentan al síndrome del nido vacío y sufren síntomas perimenopáusicos, lo que puede ocasionar depresión y estallidos de llanto”.

Pero, según la doctora, los suicidios son fácilmente prevenibles: “Si detienes a alguien por un segundo, lo más probable es que desista”.

 

El psiquiatra Soumitra Pathare explica que muchos de los suicidios que se producen en India son fruto de impulsos: “Llega el hombre, golpea a su mujer y ella se suicida”.
Pathare cita datos de investigaciones que revelan que un tercio de las mujeres indias que se quitan la vida tiene un historial de víctimas de violencia doméstica. Pero los malos tratos en el hogar ni siquiera aparecen en las cifras de la Oficina Nacional de Registros Criminales.

“No tenían otra manera de expresarse y algunas veces mantener la cordura dependía solo de esa persona con la que podían tener esa conversación”, afirma. Añade que la pandemia y la cuarentena empeoraron la situación.

“Las amas de casa tenían un espacio de seguridad cuando los hombres se marchaban al trabajo, pero eso desapareció durante la pandemia. En los casos de violencia doméstica significa que muchas veces quedan atrapadas con sus agresores. Limitó aún más sus movimientos y su capacidad para hacer las cosas en las que encontraban alegría o consuelo, así que el enojo, el dolor y la tristeza crecen con el tiempo y el suicidio se convierte en el último recurso”.

India reporta el mayor número de suicidios del mundo. Los varones indios que se quitan la vida suponen un 25% del total mundial y las mujeres son el 36% en el grupo de entre 15 y 39 años.

Pero Pathare, quien investiga los problemas mentales y la prevención del suicidio, asegura que las cifras oficiales indias no reflejan la verdadera magnitud del problema.

 

Mujeres en India.
Las indias no tienen muchas vías para expresar sus emociones.

“Si se fija en el Estudio del Millón de Muertes, que estudió a casi 14 millones de personas en 2,4 millones de hogares entre 1998 y 2014 o un estudio publicado en Lancet, las cifras de suicidios en India están entre un 30 y un 100% por debajo de la realidad”.

El experto asegura que el suicidio no es un tema del que se hable abiertamente. “Hay vergüenza y estigma asociados a eso y muchas familias intentan ocultarlo. En la India rural no existe la obligación de realizar las autopsias y se sabe que los ricos se apoyan en la policía local para presentar el suicidio como una muerte accidental”.

En un momento en el que India desarrolla una estrategia nacional de prevención del suicidio, el doctor Pathare cree que la prioridad debería ser mejorar la calidad de los datos.

“Los números de intentos de suicidio son risiblemente bajos en India. En cualquier lugar del mundo, son generalmente entre 4 y 20 más bajos que el número real de suicidios. Así que si en India se registran 150.000 suicidios al año el número de intentos debe estar entre 600.000 y seis millones.

Es a esa población de potenciales suicidas a la que debería priorizarse, señala el doctor Pathare, pero la falta de datos fiables dificulta la prevención del suicidio en todo el mundo.

“El objetivo de Naciones Unidas es reducir un tercio los suicidios a nivel global antes de 2030, pero en los últimos años se han incrementado en India en un 10% comparado con el año pasado. Reducirlos sigue siendo un sueño”.

Fuente de la Información: https://www.prensalibre.com/internacional/bbc-news-mundo-internacional/india-el-pais-en-el-que-un-ama-de-casa-se-suicida-cada-25-minutos/
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Este colectivo representa un 14,6% del total de 153.052 suicidios que se produjeron en el país asiático en 2020 y más de un 50% de entre las mujeres que se quitaron la vida.

El año pasado no fue una excepción. Desde 1997, cuando el gobierno comenzó a reunir datos sobre suicidios y tipo de trabajo, más de 20.000 amas de casa se suicidaron cada año. En 2009 fueron 25.092.

La prensa a menudo atribuye estas muertes a “problemas familiares” o a “asuntos conyugales”. ¿Pero qué es lo que empuja realmente a miles de mujeres a quitarse la vida?

Los expertos en salud mental señalan que las razones principales son la rampante violencia doméstica presente en la sociedad india -en una encuesta reciente del gobierno, un 30% de las encuestadas respondió que había sufrido violencia conyugal alguna vez- y el peso de las tareas domésticas que hacían sus matrimonios opresivos para muchas.

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Este colectivo representa un 14,6% del total de 153.052 suicidios que se produjeron en el país asiático en 2020 y más de un 50% de entre las mujeres que se quitaron la vida.

El año pasado no fue una excepción. Desde 1997, cuando el gobierno comenzó a reunir datos sobre suicidios y tipo de trabajo, más de 20.000 amas de casa se suicidaron cada año. En 2009 fueron 25.092.

La prensa a menudo atribuye estas muertes a “problemas familiares” o a “asuntos conyugales”. ¿Pero qué es lo que empuja realmente a miles de mujeres a quitarse la vida?

Los expertos en salud mental señalan que las razones principales son la rampante violencia doméstica presente en la sociedad india -en una encuesta reciente del gobierno, un 30% de las encuestadas respondió que había sufrido violencia conyugal alguna vez- y el peso de las tareas domésticas que hacían sus matrimonios opresivos para muchas.

 

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Argentina reportó más de 280 casos de femicidios en 2020

Por: Tercera Información

De las 247 causas judiciales por femicidios en el 2020, tan solo cuatro alcanzaron sentencias, mientras que 32 fueron archivadas y 209 continúan en proceso judicial.

Al menos 287 femicidios fueron reportado en Argentina a lo largo del 2020,  lo que representa que cada 35 horas una mujer fue víctima de algún tipo de violencia o amenaza.

De acuerdo al informe publicado por el Registro Nacional de Femicidios de la Justicia, del total de femicidios, 251 mujeres fueron asesinadas de manera directa y seis casos fueron travesticidio o transfemicidio.

Según los datos, el 84 por ciento de las víctimas tenían un vínculo con su asesino, mientras que casi el 80 por ciento de los casos fueron en el marco  de violencia doméstica.

También se conoció que mujeres embarazadas, migrantes, indígenas, y varias en situación de calle y o con discapacidad estuvieron entre los casos de femicidios que dejaron al menos 230 menores de edad huérfanos a causa de esos crímenes.

De las 247 causas judiciales abiertas por femicidios en el 2020, tan solo cuatro alcanzaron sentencias, mientras que 32 fueron archivadas por diversos motivos y 209 continúan en proceso judicial.

El informe reveló que las provincias donde se reportaron más femicidios fueron Jujuy, en primer lugar, seguida de Tucumán, Chaco, Salta, Misiones, Santa Fe y Corrientes.

Las cifras del colectivo Mumalá (Mujeres de la Matria Latinoamericana), durante el 2021 han ocurrido más de 115 casos de violencia de género, 74 femicidios, femicidios vinculados y asesinatos de trans, 22 muertes violentas asociadas al género y 109 intentos de asesinato.

Pese a las varias medidas implementadas por el Gobierno y las fuertes campañas de concientización, los femicidios siguen golpeando con fuerza al país suramericano.

Fuente e Imagen: https://www.tercerainformacion.es/articulo/internacional/30/05/2021/argentina-reporto-mas-de-280-casos-de-femicidios-en-2020/
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Turquía: Mujeres de todo el mundo exigen que se revoque la decisión de retirarse de tratado sobre la violencia de género

Mujeres de todo el mundo participarán hoy en el Día Mundial de Acción para protestar contra la decisión del presidente Erdoğan de retirarse del histórico tratado internacional sobre prevención y lucha contra la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica.

Las acciones —tanto en Internet como en persona, en el X aniversario del Convenio de Estambul— han sido organizadas por grupos de mujeres y de derechos humanos de todo el mundo.

“Exactamente diez años después de su firma, las mujeres hablan hoy con una sola voz para exigir que las autoridades turcas revoquen una decisión que pondrá en peligro la seguridad e incluso la vida de millones de mujeres y niñas”, ha declarado Agnes Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional.

“En las semanas transcurridas desde que el presidente Erdogan anunció su decisión de retirarse del Convenio de Estambul, se han estado uniendo las mujeres en Turquía y en todo el mundo. En lugar de sentirse amedrentadas, han salido a la calle”

Agnes Callamard, Amnistía Internacional

“En las semanas transcurridas desde que el presidente Erdoğan anunció su decisión de retirarse del Convenio de Estambul, se han estado uniendo las mujeres en Turquía y en todo el mundo. En lugar de sentirse amedrentadas, han salido a la calle. En lugar de sentirse desalentadas, se sienten estimuladas. Más que nunca, la gente está hablando del Convenio y comprendiendo su importancia”.

En marzo, el presidente Erdoğan anunció, en un decreto presidencial, la retirada de Turquía del Convenio de Estambul. La decisión entrará en vigor el 1 de julio, pero las y los activistas exigen que las autoridades turcas la reconsideren.

A Amnistía Internacional le preocupa que la retirada de Turquía no sea más que la punta de un peligroso iceberg populista. Con el uso de un marco retrógrado y tergiversado de “valores familiares”, varios gobiernos intentan hacer retroceder los derechos de las mujeres y de las personas LGBTI en toda Europa.

Las voces de las mujeres en Turquía y en todo el mundo tienen el respaldo de la enérgica condena de la decisión de retirarse de dirigentes mundiales como Joe Biden y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

Pese a las medidas de confinamiento impuestas en muchos países, habrá acciones físicas en algunas capitales y protestas virtuales en las redes sociales, con gente vestida de color morado en solidaridad con las mujeres y niñas de Turquía.

“En la década transcurrida desde que se firmó, el Convenio de Estambul ha sido un instrumento crucial que ha contribuido a proteger a las mujeres de la violencia. La retirada significaría incertidumbre, temor y un peligro real para millones de mujeres y niñas en Turquía”, prosiguió Agnes Callamard.

La amenaza de la violencia es algo que afrontan a diario mujeres y niñas de todo el mundo. Por eso la ratificación del Convenio de Estambul es tan importante y por eso la solidaridad internacional para protegerlo es tan vital”.

Información complementaria

El Convenio del Consejo de Europa sobre Prevención y Lucha contra la Violencia contra las Mujeres y la Violencia Doméstica, conocido como Convenio de Estambul, se abrió para la firma en Estambul, Turquía, tal día como hoy en 2011.

Es el primer tratado europeo, y el tratado internacional de mayor alcance, que aborda la violencia contra las mujeres y la violencia de género en el ámbito doméstico. El Convenio estipula unas normas mínimas sobre la prevención de la violencia, la protección de las mujeres y niñas en situación de riesgo, y el enjuiciamiento penal de los perpetradores, y establece servicios de protección y apoyo como refugios y asistencia médica para las sobrevivientes.

El Convenio, que entró en vigor en 2014, ya ha sido ratificado por 34 países del Consejo de Europa, y 12 más lo han firmado, pero no lo han ratificado aún. Ayer, el Parlamento de Lichtenstein aprobó su ratificación.

En marzo, el gobierno turco trató de justificar su decisión de retirarse del Convenio afirmando que se está utilizando para “normalizar la homosexualidad”, lo que, alegan, “es incompatible con los valores sociales y familiares de Turquía”.

Turquía fue el primer país que firmó y ratificó este tratado crucial que lleva el nombre de su mayor y más icónica ciudad y, si no revoca su decisión, será el primer país en abandonarlo.

Fuente: https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/noticias/noticia/articulo/turquia-mujeres-de-todo-el-mundo-exigen-que-se-revoque-la-decision-de-retirarse-de-tratado-sobre-la-violencia-de-genero/

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El regreso a clases ¿una decisión correcta?

Por: Carolina Vásquez Araya

 

La niñez es uno de los grupos más vulnerables y menos beneficiados de la sociedad.

La discusión en torno del regreso a clases se plantea, por lo general, desde el interés económico, ya que mientras los padres deban permanecer en casa para cuidar a sus hijos, los países parecen encontrarse en un estado de parálisis laboral casi absoluta. Por ello, los gobiernos en su empeño por regresar a una normalidad todavía utópica, apuestan por la apertura de escuelas, colegios y universidades con la ilusión de haber vencido –o por lo menos reducido- los efectos de la pandemia. Enviar a los estudiantes a los establecimientos educativos permitiría a los padres regresar a sus puestos de trabajo, con lo cual se daría el impulso necesario a la productividad para evitar un total colapso de los indicadores económicos.

Sin embargo, este tipo de acciones afirmativas no necesariamente se basan en los intereses prioritarios de la niñez. Es decir, este segmento de la población resulta, en estos casos, un factor secundario; y los efectos que pueda sufrir al exponerlo a situaciones de vulnerabilidad, suelen ser vistos como consecuencias marginales ante la preponderancia de la puesta en marcha de la maquinaria productiva. En países como los nuestros, la infraestructura educativa es débil y carece, por lo general, de las condiciones de seguridad sanitaria adecuadas. La mayoría de escuelas públicas –urbanas y rurales- en donde estudia el grueso de la población infantil, están desprovistas de recursos para garantizar el bienestar y la salud del alumnado, al extremo de ni siquiera contar con una provisión segura de agua potable e instalaciones sanitarias. En los países menos desarrollados, además, ni alumnos ni maestros cuentan con la tecnología ni los recursos para utilizar una plataforma virtual capaz de reemplazar la presencia física en las aulas, por lo tanto de no acudir a clases quedan totalmente marginados del sistema educativo.

Por otro lado, se plantea la necesidad de abrir los establecimientos educativos con el propósito de paliar los efectos de la violencia doméstica, la cual ha incrementado de manera significativa como efecto del encierro obligado de los últimos meses. Niñas, niños y adolescentes se ven expuestos a un sistema de relaciones familiares que limita su capacidad de defensa ante agresiones físicas, sexuales, económicas y psicológicas en el interior de su hogar. Por lo tanto, el regreso a clases se presenta como una opción interesante entre dos situaciones puntuales de riesgo: la violencia versus el contagio. De acuerdo con datos de World Vision y de ONU Mujeres, los llamados de auxilio por violencia doméstica durante la pandemia han aumentado entre 25 y 40 por ciento en la mayoría de países en todo el mundo, lo cual demuestra la extrema indefensión de los grupos vulnerables: niñas, niños, adolescentes y mujeres.

Esto que hoy revela el ataque sorpresivo de una pandemia capaz de transtornar la vida en todos sus aspectos, es hasta dónde se han marginado los intereses de las nuevas generaciones; hasta qué extremo se les ha convertido en meros instrumentos de campaña política, abandonándolos a su suerte una vez conseguidos los resultados electorales. Las promesas vanas de invertir y priorizar los programas destinados a nutrición, salud y educación han condenado a los sectores más desprotegidos de nuestras sociedades y, por conveniencia de los grandes grupos económicos, los destina a ser un simple vivero de trabajadores mal pagados. La educación es la herramienta más poderosa para alcanzar el desarrollo y garantizar el bienestar en todos los demás aspectos de la vida humana. ¿Abrir o no? El dilema está planteado.

LAS DECISIONES SOBRE LA NIÑEZ DEBEN ESTAR ENFOCADAS EN SU BIENESTAR.

Fuente: https://carolinavasquezaraya.com/

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Libro (PDF): Los efectos de la violencia doméstica sobre la salud infantil de los niños y las niñas menores de cinco años en el Perú

Reseña: CLACSO

 

El presente estudio tiene como objetivo medir el efecto de diferentes variables de violencia doméstica (violencia infantil, testigo de violencia hacia la madre y violencia contra la mujer) sobre la salud infantil (desnutrición y morbilidad). Haciendo uso de la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (Endes) correspondiente al año 2013, que cuenta con información de violencia infantil a nivel individual, se explora el efecto de estas variables en la salud infantil. Se usaron modelos de regresión logística para estimar los efectos netos de la violencia doméstica sobre la salud de los niños y las niñas menores de cinco años en nuestro país. Asimismo, para comprobar la robustez de los resultados, se utilizaron modelos de ecuaciones estructurales (SEM, por sus siglas en inglés) que permiten tomar en consideración la endogeneidad de las variables de violencia doméstica utilizadas como explicativas de la salud infantil en las regresiones logísticas. Se encontró que la violencia infantil, ya sea física o psicológica, no tiene un efecto sobre la desnutrición o morbilidad infantil. En el caso de ser testigo de violencia hacia la madre, tampoco se encontró que tuviera un efecto sobre la desnutrición o morbilidad infantil, pero sí en que el niño o la niña sufra de violencia física o psicológica. Finalmente, se encontró que la violencia contra la mujer tiene un efecto positivo y significativo sobre la morbilidad infantil, así como que el niño o la niña sufra de violencia física o psicológica. De esta manera, se pudo apreciar que la violencia contra la mujer es un factor de riesgo importante no solo en la presencia de violencia infantil por parte de los padres, sino también en la salud de los niños y las niñas, particularmente en la prevalencia de episodios de diarreas y síntomas de enfermedades respiratorias agudas.

 

Autor/a:      Ponce de León, Marcela – Benavides, Martín – León, Juan – Espezúa, Lucía  

Editorial/Editor:  Grade

 Año de publicación:   2016

País (es):   Peru

Idioma: Español.

ISBN :   978-9972-615-95-5

Descarga:  Los efectos de la violencia doméstica sobre la salud infantil de los niños y las niñas menores de cinco años en el Perú

Fuente  e Imagen:    http://biblioteca.clacso.edu.ar/colecciones/saladelectura/index.php?a=q&r=1&hs=1&t=1&q=castigos&j=dl&c=general&fqf=TX&Submit=buscar+en+CLACSO

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La ley las protege, los datos las ocultan y ellas callan

Reseñas/Asia/Tailandia/11 Junio 2020/elpais.com

En Tailandia, el estigma social, las tradiciones y la inacción policial mantienen a muchas mujeres víctimas de violencia de género en silencio, mientras que la falta de estadísticas las invisibiliza

Después de romper con su esposo, Saifon trató de comenzar de nuevo. Acabó pagando con su propia vida. La granjera de 21 años de Nakhon Si Thammarat, una ciudad del sur de Tailandia, había comenzado a verse con otro hombre después de que su matrimonio se rompiera seis meses antes. Cuando su celoso exmarido se enteró, la apuñaló hasta la muerte en un brutal ataque que también dejó gravemente herida a su nueva pareja.

Nunca se sabrá con certeza por qué Saifon dejó a su esposo, pero los medios locales sugirieron tras su asesinato que el hecho de que la matara de una manera tan despiadada apunta que estaba tratando de escapar de un hombre violento. En Tailandia este tipo de casos, de hombres que agreden y matan a sus exnovias o exesposas, no son infrecuentes, aunque la magnitud del problema se subestima y rara vez se ha documentado, explican varios expertos sobre la materia en la Revista Internacional de Salud de la Mujer.

La doctora Henriette Jansen, investigadora principal del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) apunta esta falta de datos de violencia contra las mujeres. Hace ya 20 años de la encuesta que las autoridades realizaron para conocer la prevalencia de la violencia de género entre la sociedad. En aquel estudio, el 44% de las mujeres dijeron haber sufrido violencia física o sexual por parte de una pareja íntima en algún momento de su vida y alrededor del 22% informó de que había sucedido en los últimos 12 meses.

“En Tailandia nunca se ha hecho otra encuesta nacional hasta la fecha y es importante darse cuenta de que es la única forma de obtener información sobre cuál es la proporción de mujeres que experimenta violencia. Todavía usamos viejas tasas de prevalencia para el país”, lamenta Jansen. Y los datos parciales de los que se dispone no arrojan información positiva.

El Ministerio de Justicia comunicó en julio de 2018 que la violencia en el ámbito de la pareja o expareja había ido en aumento año tras año en sus estadísticas. Durante los primeros siete meses de 2018, más de 360 mujeres y niños fueron víctimas de abusos en el hogar en este país de 69 millones de personas. De estos casos, el 83,6% se produjeron solo en el primer trimestre, de enero a marzo.

Los datos más recientes de la Administración Metropolitana de Bangkok, la capital de Tailandia, ciudad de 8,2 millones de habitantes, muestran que 1.115 mujeres fueron víctimas de violencia de género entre octubre de 2018 y septiembre de 2019. El número se obtuvo de 11 hospitales y 68 centros de servicios de salud pública. Del total, el 33,75% de las víctimas estaban casadas y el 18,89% eran novias de sus agresores. No aparecen casos de ninguna exnovia. El 34,98% de las agresiones tuvo lugar en casa y el 27,09% en otros lugares.

Jansen subraya que si se suman los números de casos de violencia de los juzgados, la Policía y los centros de salud, se obtendrá solo la punta del iceberg. “Hace 20 años, la misma encuesta mostró que solo el 1% de las mujeres que había experimentado violencia en la pareja habían acudido a la policía. Los datos de los servicios oficiales no muestran lo que está sucediendo, son una gran subestimación”, advierte. En vista del hecho de que la mayoría no informa sobre la violencia, ella sugiere que no hay duda de que los datos, en realidad, “son mucho más altos”.

El pasado San Valentín, un hombre disparó y mató a su exmujer mientras trabajaba en una clínica de belleza en un centro comercial de Bangkok. La policía dijo que se habían divorciado una semana antes y él se había enfurecido tras ver en las redes sociales que alguien le había regalado un ramo de flores. Otra noticia reciente informaba de un caso en el que un marido celoso asesinó a un policía que había mantenido relaciones con su exesposa y después le cortó el pene y lo arrojó al fuego.

Jaray Singhakowinta, doctor en Filosofía y profesor adjunto de estudios de la sexualidad en la Escuela de Graduados de Lenguaje y Comunicación de Tailandia, dice que los medios locales se apoderan de estas historias y las cuentan de forma sensacionalista, aunque claramente existe un problema.

«Las dificultades económicas de Tailandia durante los últimos años y la creciente insensibilidad de las personas hacia la violencia contribuyen al aumento de los crímenes contra las mujeres», sugiere Singhakowinta. Los datos de la fundación Movimiento Progresista de Hombres y Mujeres (WMP), revelan que de los 623 casos de violencia de género contabilizados en 2018, 384 fueron asesinatos. Según sus estadísticas, además, estas cifras representan un incremento del 35,4% de las agresiones machistas respecto a 2016.

Los valores tradicionales de la familia tailandesa juegan un papel importante en esta situación, pues enfatizan una división clara entre los asuntos públicos y privados, alentando a las mujeres a guardar silencio sobre los problemas en el hogar y con sus parejas para mantener el honor de la familia. Algunos proverbios repetidos con frecuencia, incluso, desaconsejan intervenir en la vida amorosa de otras personas, para evitar que sus intenciones se malinterpreten y se les vea como la persona que intentó destruir la relación cuando la pareja finalmente se reconcilia.

Los valores tradicionales de la familia tailandesa alientan a las mujeres a guardar silencio sobre los problemas en el hogar y con sus parejas para mantener el honor de la familia

Phil Robertson, subdirector de la división de Asia de la organización Human Rights Watch, dice que “la vergüenza, el estigma social y la falta de interés o la capacidad de involucrarse por parte de la policía contribuyen aún más a que las víctimas estén realmente solas para hacer frente al problema y dependen de amigos o familiares para intervenir”.

Se suponía que esta situación cambiaría con la aprobación de la Ley de Víctimas de Violencia Doméstica de 2007 y la modificación del Código Penal. La citada ley comprende 18 secciones, muchas de ellas importantes para las víctimas, los perpetradores y los funcionarios del Gobierno. Por ejemplo, la número cuatro establece que “quien realice cualquier acto de violencia doméstica irá a prisión durante un máximo seis meses, pagará una multa de 6.000 bahts (unos 172 euros), o recibirá ambos castigos”. La sección cinco, por otro lado, señala que una víctima de violencia doméstica o una persona que ha tenido conocimiento de que ha sucedido una agresión, “tendrá el deber de notificarlo a un funcionario competente para que pueda ejecutar esta ley”.

Antes de 2007, la ley penal no incluía la violación conyugal como un delito, por lo que las mujeres no estaban legalmente protegidas contra las agresiones sexuales por parte de su pareja. La violencia que ocurre en la esfera pública o es cometida por un maltratador no familiar, como los ataques sexuales y el acoso, se condena con el Código Penal.

Sin embargo, aunque la policía tiene más poder que antes para actuar, sigue siendo reticente a intervenir. Las leyes pueden haber cambiado, pero las actitudes no. Como resultado, señala Robertson, “los maltratadores y asesinos a menudo se salen con la suya y sus crímenes quedan impunes. Algunos perpetradores, incluso llevan el asunto un paso más allá al afirmar que sus actos violentos no deben ni considerarse delitos”.

Ruengrawee Pichaikul, directora del Instituto de Investigación de Género y Desarrollo de Tailandia, reconoce que el sistema de Justicia que trata con el problema de la violencia de género “está fallando, comenzando por la policía que no la incluye en su lista de delitos prioritarios”. La experta recalca que en el último informe disponible sobre violencia contra las mujeres del Departamento de Asuntos de la Mujer y Desarrollo Familiar, de 2017, “no recoge ningún castigo a un maltratador en las estadísticas”.

De los 30.000 casos que Pichaikul estima que se dan realmente cada año, “el número de informes policiales se reduce a la mitad, y a un menor número de mujeres que buscan justicia en los tribunales, por lo que la impunidad es el principal problema”. Muchos casos, añade, acaban en una mediación entre la víctima y el maltratador.

Como explicó a un medio local en 2019 el coronel Ying Paweena Ekchat, un oficial investigador calificado, menos del 10% de las víctimas de violencia de género solicita el enjuiciamiento. Sittisak Wanachakit, vicepresidente de la Corte de Apelaciones, expresó en el mismo reportaje que por mucho que la ley de protección para las víctimas ya esté en vigor, pocos casos llegan a los tribunales y la mayoría de las personas no tienen ni siquiera acceso a la Justicia.

Katherine Gerson, investigadora para Tailandia de Amnistía Internacional, recuerda que en enero de 2017, “el Gobierno aprobó un proyecto de ley para reemplazar el de 2007”. De aprobarse, tras ser presentado a la Asamblea Legislativa Nacional para su consideración, cubrirá el acoso sexual, proporcionará medidas más integrales para combatir violencia doméstica y brindará una mayor protección a las víctimas.

Pese a los avances, y teniendo en cuenta la aceptación generalizada de la violencia machista entre la ciudadanía y las agencias gubernamentales, Tailandia todavía tiene «un largo camino por recorrer antes de que cese la violencia» contra las mujeres, concluye Robertson de HRW.

Fuente e imagen tomadas de: https://elpais.com/elpais/2020/05/12/planeta_futuro/1589299240_150276.html

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