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‘El Juego del Calamar’: por qué los menores no deberían verla

La popular serie está catalogada para mayores de 16 años. Sin embargo, muchos menores ya la han visto y se están dando casos de estudiantes de Primaria que reproducen los juegos de la ficción en el patio de los centros. Docentes y expertos hablan del efecto negativo de la serie sobre los menores.

La serie surcoreana ‘El Juego del Calamar’ está siendo todo un éxito en la plataforma Netflix. Pero, ¿cuáles son las razones para que 130 millones de usuarios la hayan visto desde su estreno el pasado septiembre?

Quizá es el argumento: 456 desconocidos aceptan participar en una competición con una millonaria recompensa económica (que solo puede ganar uno) y que aliviaría las deudas que tiene cualquiera de los participantes. Quizá son las pruebas a las que se somete a los protagonistas, todas ellas inspiradas en juegos infantiles: luz roja, luz verde (basada en el escondite inglés), la cuerda, el juego de las canicas, las galletas de azúcar, el puente de cristal y el juego del calamar (al que se debe el título de la ficción y que se trata de un conocido juego de los años 70 en Corea del Sur). O quizá es la violencia extrema a la que exponen a los competidores (los jugadores que pierden son literalmente ‘eliminados’) y por la que la serie ha sido catalogada para mayores de 16 años.

Lo cierto es que la ficción no solo está enganchando a adultos de todo el mundo. También está teniendo mucha repercusión entre los niños desde los 7 u 8 años que ven la serie y, en algunos casos, se lanzan a ‘imitar’ en la vida real los juegos de la serie.

¿‘El Juego del Calamar’ en los colegios?

Y para comprobarlo sólo hay que ver que las ya famosas pruebas a las que se enfrentan en la serie de ficción se están haciendo virales en forma de retos a través de redes sociales como TikTok (como este o este otro) y los estudiantes son los que, principalmente, los llevan a cabo. Tanto es así que ‘reproducen’ los juegos en los propios patios de los centros. Y así lo comentan distintos docentes en la red social Twitter:

El Juego del Calamar ha llegado a los patios de la escuela. Juegan al pica-pared de toda la vida, pero si alguien se mueve le disparan con pistolas y se quedan tendidos en el suelo hasta que termina la partida. Hay que revisar los referentes de los niños y niñas del siglo XXI. Tenemos trabajo!”

Anna Martori es docente en la Escuela de Educación Infantil y Primaria FEDAC de Montcada i Reixach (Barcelona) y hace unos días se dio cuenta de que un grupo de 15 estudiantes de segundo de Primaria (entre seis y siete años) estaban jugando a ‘luz roja, luz verde’ (es decir, al escondite inglés), pero reproduciendo la versión de la serie. Tal y como comenta para el periódico Nius: “Había un niño que la ‘paraba’ y otros dos que vigilaban y, cuando uno se movía cuando no debía, simulaban dispararle con sus manos imitando una pistola, y este se quedaba estirado hasta acabar el juego».

Esta otra maestra destaca que estudiantes de 3º y 4º de Primaria también estaban jugando a esa misma prueba en el patio, lo que les obligó a investigar cómo habían llegado a conocer la serie. Así lo señala en el hilo de este tweet: “Decidimos indagar hasta dónde llegaba el tema y de forma aparentemente casual preguntamos en clase qué película o serie habían visto últimamente. Al salir ‘El juego del calamar’ y preguntar quién la había visto, más de la mitad lo había hecho… Al preguntar cómo la habían visto, la mitad dijo que la había visto solo en su móvil. La otra mitad la han visto ¡CON SUS PADRES! “

Otro docente se muestra ‘impotente’ al comprobar que la mayoría del alumnado ha visto la serie y cómo le está afectando (a los que no la han visto) para socializar con los demás, ya que no pueden ser partícipes de los juegos.

“Impotencia de ver a todos los alumnos en el patio jugando a “Línea roja, línea verde” (Que no al pollito inglés, que hasta hace 4 días era “muy infantil para nosotros”)…  De ver un alumno con un triángulo pintado en la frente… De ver a una alumna llorando porque no le dejan jugar, ya que los abuelos y las mujeres son débiles y no se les quiere en su grupo. De ver como ya piden en Halloween poder disfrazarse de los seguridades que vigilan a los jugadores”.

¿Moda pasajera?

Pero este fenómeno no solo ocurre en los colegios españoles. En Bélgica son varios los centros que se han alarmado al comprobar que los estudiantes estaban recreando algunas de las escenas de la ficción (incluso haciendo uso de la violencia). Y no únicamente en las escuelas. En Reino Unido se ha detectado una serie de mensajes en redes sociales que animan a participar en una prueba similar a la que aparece en la serie y en la que el perdedor puede ser disparado en la cara con una pistola de aire comprimido.

El juego del calamar

No obstante, voces como las de Toni Solano, docente y director del IES Bovalar de Castellón de la Plana, consideran que será una moda pasajera, como tantos otros fenómenos televisivos. “Seguramente en unos meses tendremos otra serie de la que no pararán de hablar, como ya hemos visto con ‘La Casa de Papel’ y otras similares”. Y apunta dónde se encuentra el verdadero ‘peligro’: “Es sorprendente que esto levante tanto revuelo cuando muchos niños de 12 años reconocen que se meten con el móvil en su habitación y pasan horas sin control, incluso de madrugada. Por ello, me preocupa mucho más el impacto de la publicidad sexista en casi todos los contenidos adolescentes o infantiles, que reproducen modelos machistas o en los que aparece implícita la violencia hacia las mujeres” ¿Pero cómo se gestiona esta situación? “Desde casa, donde cada familia debe ocuparse de filtrar el contenido según la edad o madurez de sus hijos”, destaca el docente.

Ansiedad, estrés y miedo

Al hilo de lo comentado por Solano en relación al control por parte de las familias, la psicóloga Rocío Rivero ofrece tres claves a tener en cuenta cuando se trata de contenidos violentos o dirigidos exclusivamente al público adulto.

  • Evitar que los menores la visualicen. “Una serie de este tipo, con alto contenido violento, no debería verla ningún menor ya que puede generar ansiedad, estrés y miedo. Los niños cuentan con pocos recursos para gestionar esas emociones”.
  • Tener en cuenta los problemas que una ficción de este tipo le puede acarrear a un menor a largo plazo. “Puede que estos efectos (el miedo, la ansiedad o el estrés) no sean inmediatos, pero sí son acumulativos si los menores que ven esta serie también ven otras del mismo estilo o juegan a videojuegos violentos, por ejemplo”.
  • Saber diferenciar entre realidad y ficción. “Los niños aprenden por imitación y, por tanto, van a reproducir las conductas que vean a su alrededor. Además, les cuesta diferenciar entre realidad y ficción. Esta serie no solo refleja un alto grado de violencia, sino que además lo han asociado a los juegos propios de la infancia”, concluye.

Fuente e Imagen: https://www.educaciontrespuntocero.com/noticias/el-juego-del-calamar/

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Permiso para violaciones sexuales

Por: Tahira Vargas García 

Uno de los principales escenarios desde donde las mujeres y adolescentes son víctimas de violencia física, verbal y sexual es en la relación de pareja.

Recientemente en las redes sociales y en distintos medios de comunicación social se ha generado un debate alrededor de la discusión del código penal en el congreso y la posibilidad de reducción de las penas para las violaciones sexuales o sexo sin consentimiento realizadas por conyugues o parejas.

Uno de los principales escenarios desde donde las mujeres y adolescentes son víctimas de violencia física, verbal y sexual es en la relación de pareja, llegando en muchísimos casos a perder su vida. El 80% de las mujeres dominicanas que han sido victimas de violaciones sexuales ha sido de sus parejas (UNFPA 2019) (ENDESA 2013)

La presencia en las relaciones de pareja de practicas de violencia de todo tipo es cotidiana tanto en los estratos pobres como en estratos medios y altos. Esta realidad la cuentan mujeres entrevistadas en distintos estudios etnográficos y cualitativos desde diferentes provincias del país (Vargas/Editorial Española 2019) (INTEC 2014).

“Hace unos meses me iba a casar. Teníamos la fecha de boda, invitaciones distribuidas, lugar, todo organizado para la boda. Una semana antes de la fecha que se iba a realizar la boda mi novio me llama y me pide que nos juntemos con unos amigos para compartir. Fuimos a cenar y luego de la cena tres amigos de él se montan en el vehículo con nosotros para llevarme a mi casa. No me llevaron a mi casa. Uno de los amigos me tapo los ojos con una venda y me llevaron a un motel. En el motel los tres amigos y mi novio me violaron. Fue terrible para mí. Llegue a pensar en suicidarme. No me atreví a denunciarlo” (entrevista a joven de 25 años estratos medios)

El relato anterior es de una joven que entrevistamos dentro de un estudio sobre violencia de género en diferentes provincias (Vargas/Editorial Española 2019). En el relato se muestra el patrón recurrente del ejercicio de violencia sexual por novios, esposos y ex esposos que viven continuamente muchas mujeres y adolescentes en nuestro país y que muchas veces las familias no conocen la realidad vivida por las victimas que tienen miedo de denunciar. Se han producido intentos de suicidios y suicidios consumados de jóvenes que se ven en un callejón sin salida frente a las violaciones sexuales cometidas por una persona a quien ellas le han dado la confianza y todo su afecto, sus parejas.

Este patrón se refuerza desde la socialización de niños y adolescentes que aprenden a ser “machos” desde una masculinidad violenta que les motiva a entender que la pareja les pertenece y que no deben pedirle consentimiento para el sexo, porque “es mía”.

El cuerpo de las mujeres se convierte en un objeto sexual de la pareja quien dispone de ella sea castigándola con golpes, maltrato físico o sometiéndola a un acto sexual en forma obligatoria y violenta. Estos elementos aparecen legitimados y normalizados por muchos hombres como se muestra en el estudio “Masculinidades y Violencia de género” (Vargas/PROFAMILIA 2018).

La condena de estos actos que son un crimen contra las mujeres con un alto contenido delictivo independientemente de quien los cometa (pareja o no) es una necesidad y una urgencia en nuestra sociedad. Las adolescentes y mujeres desde distintos estratos sociales no pueden continuar viviendo los abusos sexuales y la violencia cometida por quienes ellas han aceptado como parejas sentimentales sin consecuencias para los agresores. La violencia sexual va de la mano con la violencia de género, debe haber condenas para las agresiones físicas, verbales y psicológicas, así como las de naturaleza sexual en todos los escenarios que se produzcan en la misma magnitud. Incluyendo matrimonio, noviazgo, o algún tipo de relación sentimental

Fuente: https://acento.com.do/opinion/permiso-para-violaciones-sexuales-8996792.html
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Haitianos marchan contra la violencia y ocupación de EE.UU.

América Central/Haití/30-07-2021/Autor(a) y Fuente: www.telesurtv.net

Los ciudadanos exigen un cambio de modelo que permita salir de la profunda crisis económica y social que padece el país.

Centenares de haitianos marcharon este miércoles en Puerto Príncipe (capital) en repudio a la situación de violencia existente, así como de la ocupación de Estados Unidos (EE.UU.) en el país que suscitó hace 106 años.

Diversas organizaciones políticas y sociales exigieron Justicia, en medio de la marcha, a las víctimas de la masacre en Delmas el pasado 29 de junio y que dejó como resultado 20 víctimas mortales, el episodio es catalogado como «la noche oscura».

En el marco de la masacre, entre los asesinados figuran el periodista Diego Charles de Radio Visión 2000 y creador del sitio en línea La Ripiblik, así como la activista feminista Marie Antoinette Duclair, quien criticaba la gestión gubernamental en medio de la crisis.

Las autoridades haitianas aún no brindan información sobre la investigación de dicha masacre, más allá de que la Policía inculpó a la facción disidente Fantom 509, nacida en el ambiente de protestas de 2019, y cuyo fin era propiciar mayor acceso a seguros de salud y primas económicas a los oficiales.

En cambio, la Red Nacional en Defensa de los Derechos Humanos destacó el posible vínculo del suceso con las llamadas bandas G-9 de presuntos vínculos con el Gobierno, y luego de que algunos testigos identificaran a miembros de la misma tras el incidente.

La manifestación de este miércoles se inició en la Plaza de Constitución en Champs de Mars y terminó frente a la Embajada de EE.UU. en Puerto Príncipe, debido a que el Gobierno interino solicitó nuevamente a Washington asistencia militar para estabilizar la crisis social y violencia, agravadas por el asesinado del presidente Juvenel Moise el pasado 7 de julio.

Moise, de 53 años, fue asesinado durante un ataque en su residencia, y fue sepultado el pasado viernes en medio de un clima de violencia. Hasta la fecha 26 personas han sido arrestadas, incluyendo 18 colombianos, dos policías haitianos y seis civiles, algunos de ellos de nacionalidad estadounidense.

El 28 de julio es recordado en Haití como el día de inicio de la primera ocupación militar estadounidense, la cual dejó cerca de 30.000 muertos en sus 19 años de duración.

Fuente e Imagen: https://www.telesurtv.net/news/haiti-marchan-contra-violencia-ocupacion-eeuu-20210728-0035.html

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Libro (PDF): Crítica del derecho y del estado frente a la reconfiguración del capital. Pensamiento y praxis

Reseña: CLACSO

*Disponible sólo en versión digital

De entre las miradas posibles para analizar la dinámica global y sus contradicciones, los estudios que promueve la Asociación Nuestroamericana de Estudios Interdisciplinarios de la Crítica Jurídica tienen como eje medular el análisis del estado y del derecho; se inscriben en los estudios críticos del derecho —crítica en el sentido de la crítica a la lógica destructiva del capital desde su raíz y no sólo en sus manifestaciones fenomenológicas—, y buscan no sólo describir sino explicar al estado y al derecho moderno hegemónicos, procurando ir más allá de su discurso, esto es, anclando su análisis en las relaciones sociales de dominación capitalista, es decir, en la mercantilización de la vida en su conjunto.

Autoras(es): Blanca Estela Melgarito Rocha. Daniel Sandoval Cervantes. Alma Guadalupe Melgarito Rocha. [Editores]

Jaime Eduardo Oriz Leroux. Alejandro Karin Pedraza Ramos. Esteban Rodríguez Alzueta. Daniel Sandoval Cervantes. Marco Alexandre de Souza Serra. Augusto Sánchez Sandoval. Bernardo Bolaños Guerra. Ricardo Miranda. Francisco Martínez Cruz. Carlos Perea Sandoval. Tania Meneses Cabrera. José Ricardo Pachón Niño. Kendy Dayana González Valencia. Fabrizia C. Navarro Santaella. Fructuoso Matías García. Daniel Cieza. Rocío Hernández Vite. Úrsula Bonfil Jiménez. Edgar Belmont. Miriam Roque. Guadalupe Urbina Martínez. Tainã Góis. Ana Carolina de Brito Moraes. Cynthia González Cárdenas. José Rubén Orantes García. Mónica Ribeiro Palacios. Mercedes Cabrera Rosas. Claudia Morales Gómez. Cynthia B. Salazar Nieves. Sergio Martín Tapia Argüello. Alma Guadalupe Melgarito Rocha. Blanca Estela Melgarito Rocha. [Autoras y Autores de Capítulo]

Editorial/Edición: CLACSO. CEPEDIS. ANEICJ.

Año de publicación: 2021

País (es): Argentina

ISBN: 978-987-722-942-4

Idioma: Español

Descarga: Crítica del derecho y del estado frente a la reconfiguración del capital. Pensamiento y praxis

Fuente e Imagen: https://www.clacso.org.ar/libreria-latinoamericana/libro_detalle.php?id_libro=2379&pageNum_rs_libros=0&totalRows_rs_libros=1551

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La violencia no puede tener la última palabra

Por: Dinorah García Romero 

El impacto de la muerte de cinco personas o más en Higüey, además de ser un drama humano doloroso, se convierte en un drama económico; porque no incentiva el turismo libre y divertido. Por el contrario, se produce un miedo colectivo y se retrae la vida en los diferentes ámbitos.

La sociedad dominicana observa, con pavor, la espiral de violencia que se reproduce en diversos puntos geográficos del país. Esta situación, además de concitar la atención de la ciudadanía, está generando más inseguridad personal y social. Cuando en una sociedad la población se ve asaltada por el temor, se produce un desequilibrio en el desarrollo humano de la colectividad. El ambiente de temor, no solo crea inseguridad, sino que produce un aislamiento progresivo en las personas y, por tanto, una ruptura del canal comunicativo que ha de haber entre los diferentes actores de la sociedad. La violencia sicológica, verbal y física está adquiriendo más fuerza cada día en el ámbito familiar, laboral y social. Todo no tiene como fuente la pandemia que nos afecta. Esta carrera veloz de la violencia tiene raíces históricas y estructurales.

Hoy esta violencia se ha diversificado y se ha apropiado de los referentes que aporta la sociedad del conocimiento. Así, adquiere fuerza la violencia característica de los medios electrónicos, de las redes sociales y de los nuevos equipos supersónicos que se construyen con el falso título de la autodefensa de las naciones. La República Dominicana no cuenta con estos equipos sofisticados; pero posee otros que, aunque tienen una naturaleza rudimentaria, también ejercen violencia. Las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional conocen y aplican estos equipos y sus procedimientos.

Los últimos hechos de violencia hasta llegar al crimen, como los ocurridos en teteos clandestinos; las muertes producidas en Sabana de la Mar y las ocurridos recientemente en Higüey, nos ponen en estado de alerta nacional, familiar e institucional. No podemos leer tranquilamente estas informaciones. Nuestro compromiso como ciudadanos corresponsables del bienestar y desarrollo del país nos exige acción mancomunada. Es el momento de abandonar la postura de ver estos hechos como algo aislado, que no inciden en la vida, en la sicología y en el desarrollo de la sociedad dominicana. Esto no es verdad, los hechos de violencia sistemáticos van erosionando, no solo la dignidad, sino el desarrollo de las zonas donde se producen y del país. El impacto de la muerte de cinco personas o más en Higüey, además de ser un drama humano doloroso, se convierte en un drama económico; porque no incentiva el turismo libre y divertido. Por el contrario, se produce un miedo colectivo y se retrae la vida en los diferentes ámbitos.

La ciudadanía en general, las instituciones del Estado y las instituciones académicas han de coordinar esfuerzos para debilitar sustantivamente las raíces de la violencia en la sociedad dominicana. Los actos delincuenciales no surgen de forma espontánea, se incuban en la vida cotidiana de la familia, de las instituciones, de la sociedad. Es necesario, por tanto, una determinación conjunta que esté orientada a trabajar la pedagogía de la paz. Esta pedagogía ha de convertirse en un foco central en las instituciones de educación superior, en la familia y en las instituciones públicas. No bastan programas coyunturales, ni mucha publicidad. Lo que se necesita es la puesta en ejecución de procesos sistémicos que reduzcan al mínimo la violencia doméstica, social e institucional.

La violencia tiene múltiples causas, de las cuales dos ocupan la primacía: la desigualdad institucionalizada y la colocación de los jóvenes en la orilla laboral, en la orilla del desarrollo. En estas condiciones la pedagogía de paz es un mito, pero hay que intentar hacer lo más que se pueda. Si las raíces de la violencia son estructurales, el trabajo que se puede hacer es mínimo; pero no debemos abandonar la idea y el compromiso de trabajar la pedagogía que proponemos. Simultáneamente se pueden poner en ejecución estrategias que orienten la acción del Estado hacia cambios significativos. Estas transformaciones han de reducir la fuerza de los factores que fundamentalmente generan la violencia hasta dentro del mismo Estado. Los medios de comunicación tienen un papel clave para contribuir con la pedagogía de la paz que hemos de construir entre todos. La violencia no puede tener la última palabra. No. La violencia ha de ser desterrada para abrirle paso a una cultura humanizante y estabilizadora

Fuente: https://acento.com.do/opinion/la-violencia-no-puede-tener-la-ultima-palabra-8968807.html

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Mundo. Menos mujeres que hombres recuperarán el trabajo durante la recuperación del COVID-19: OIT

Mundo/30-07-2021/Autor(a) y Fuente: news.un.org

Menos mujeres recuperarán los trabajos perdidos por la pandemia de COVID-19 durante el período de recuperación que los hombres, según un nuevo estudio publicado el lunes por la agencia laboral de la ONU.

En  Construir un futuro más justo: los derechos de las mujeres al trabajo y en el trabajo en el centro de la recuperación de COVID-19 , la Organización Internacional del Trabajo ( OIT ) destaca que entre 2019 y 2020, el empleo de las mujeres disminuyó en un 4,2 por ciento a nivel mundial, lo que representa 54 millones de puestos de trabajo. mientras que los hombres sufrieron una disminución del tres por ciento, o 60 millones de puestos de trabajo.

Esto significa que habrá 13 millones menos de mujeres empleadas este año en comparación con 2019, pero es probable que la cantidad de hombres ocupados se recupere a los niveles de hace dos años.

Esto significa que solo el 43 por ciento de las mujeres en edad laboral del mundo estarán empleadas en 2021, en comparación con el 69 por ciento de sus homólogos masculinos.

El documento de la OIT sugiere que las mujeres han experimentado pérdidas desproporcionadas de empleo e ingresos porque están sobrerrepresentadas en los sectores más afectados por los cierres, como el alojamiento, los servicios alimentarios y la fabricación.

Diferencias regionales

No todas las regiones se han visto afectadas de la misma forma. Por ejemplo, el estudio  reveló  que el empleo de las mujeres fue el más afectado en las Américas, cayendo en más del nueve por ciento.

Le siguieron los Estados árabes con poco más del 4%, luego Asia-Pacífico con el 3,8%, Europa con el 2,5% y Asia central con el 1,9%.

En África, el empleo de los hombres se redujo solo un 0,1 por ciento entre 2019 y 2020, mientras que el empleo de las mujeres disminuyó un 1,9 por ciento.

Esfuerzos de mitigación

A lo largo de la pandemia, a las mujeres les fue considerablemente mejor en países que tomaron medidas para evitar que perdieran sus trabajos y les permitieron volver a la fuerza laboral lo antes posible.

En Chile y Colombia, por ejemplo, se aplicaron subsidios salariales a las nuevas contrataciones, con tasas de subsidio más altas para las mujeres.

Y Colombia y Senegal estuvieron entre las naciones que crearon o fortalecieron el apoyo a las mujeres emprendedoras.

Mientras tanto, en México y Kenia se establecieron cuotas para garantizar que las mujeres se beneficiaran de los programas de empleo público.

Construyendo hacia adelante

Para abordar estos desequilibrios, las estrategias sensibles al género deben estar en el centro de los esfuerzos de recuperación, dice la agencia.

Es fundamental invertir en la economía del cuidado porque los sectores de la salud, el trabajo social y la educación son importantes generadores de empleo, especialmente para las mujeres, según la OIT.

Además, las políticas de licencias por cuidados y los arreglos laborales flexibles también pueden fomentar una división más equitativa del trabajo en el hogar entre mujeres y hombres.

La actual brecha de género también puede abordarse trabajando por el acceso universal a una protección social integral, adecuada y sostenible.

Promover la igualdad de remuneración por un trabajo de igual valor también es un paso potencialmente decisivo e importante.

La violencia doméstica y la violencia y el acoso de género relacionados con el trabajo han empeorado durante la pandemia, lo que socava aún más la capacidad de las mujeres para estar en la fuerza laboral, y el informe destaca la necesidad de eliminar el flagelo de inmediato.

Promover la participación de las mujeres en los órganos de adopción de decisiones y un diálogo social más eficaz también marcaría una gran diferencia, dijo la OIT.

Dos mujeres revisan telares industriales en una fábrica de alfombras en Mongolia.
Foto de la OIT
Dos mujeres revisan telares industriales en una fábrica de alfombras en Mongolia.
Fuente e Imagen: https://news.un.org/en/story/2021/07/1096102
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Violencia vsus sensibilidad

Por: Tahira Vargas García 

Nuestra convivencia social presenta en algunos de sus rasgos la mediación de la violencia. En la cotidianidad se muestran relaciones interpersonales y sociales donde el uso de violencia verbal, física y psicológica es continua y permanente. Una suerte de desesperación e impaciencia en el trato personal y colectivo baña la interacción social con poco espacio para escucharnos detenidamente, respetarnos y fluir desde el silencio hacia una cultura de paz.

La cultura de paz se construye en la cotidianidad. Actitudes, valores y patrones de convivencia de forma pacífica y armónica se aprenden en la socialización en la niñez y adolescencia desde múltiples herramientas pedagógicas y desde distintas prácticas sociales.

Una de las principales herramientas para construir cultura de paz es la educación musical.

“Se ha demostrado suficientemente que la música desarrolla la atención, la concentración, la memoria, la tolerancia, el autocontrol, la sensibilidad; que favorece el aprendizaje de las lenguas, de las matemáticas, de la historia, de los valores estéticos y sociales, y que contribuye al desarrollo intelectual, afectivo, interpersonal, psicomotor, físico y neurológico. Investigaciones recientes, realizadas en los Países Nórdicos y en el mundo anglosajón, han seguido los pasos del modelo húngaro, llegando a las mismas conclusiones sobre los espectaculares efectos educativos de la música”. (Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado 2005: 13-16)

La educación musical es una disciplina fundamental en la educación de niños, niñas y adolescentes porque desarrolla su sensibilidad, autoestima y fortalece su identidad cultural. En el momento en que la escuela inicia sus clases en el acto de bandera con danza, toque de instrumentos y canto, la alegría y la armonía permea las aulas y puede extenderse a toda la comunidad.  Estos rasgos son fundamentales en la formación de una cultura de paz tan necesaria en nuestra sociedad.

“Niños, adolescentes o jóvenes que cantan, tocan o danzan con sus compañeros, aprenden a escucharse y a sentirse a sí mismos, tanto como a los demás, lo que desarrolla en ellos de forma casi autónoma la valoración del grupo como actor, y el respeto a todos los compañeros”.(IBIDEM)

Impartir educación musical es más que una clase de música aislada o un coro que se forma solo para ciertos “eventos” y “actos”. La educación musical supone un proceso educativo en el que niños, niñas y adolescentes se forman desde edades tempranas escuchando, tocando, danzando, percutiendo y creando música con su cuerpo, su voz e instrumentos musicales e integrando esto a las distintas áreas de conocimiento.

La integración de la educación musical como disciplina prioritaria en el currículo educativo (inicial, básica y media) y en la cultura local es urgente.

Este articulo fue publicado originalmente en el periódico HOY

Fuente: https://acento.com.do/opinion/violencia-vsus-sensibilidad-8966755.html

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