Hacia una humanidad cíborg

Autor: Esteve Giralt

  • La tecnología se fusionará con el cuerpo para romper muchos límites, augura Warwick
  • Kevin Warwick, referente mundial en la investigación de la inteligencia artificial , conocido como el Capitán Cíborg, recuerda con naturalidad cómo le implantaron un chip en el antebrazo para poder controlar el brazo articulado de un robot y se convirtió así en el primer cíborg de la historia. Aquel brazo metálico imitaba sus propios movimientos, guiado por los estímulos de su cerebro.

    El profesor Warwick fue el protagonista ayer del encuentro organizado por el BBVA y La Vanguardia en Esade para debatir acerca de la inteligencia artificial. Una primera advertencia, inquietante. “Si quieren vivir sin ningún chip implantado en su cuerpo, sepan que existirán humanos superiores que controlaran la tecnología con sus cerebros. Sí, asusta”. Los cirujanos implantaron después un chip en el brazo de la esposa del profesor para demostrar que se podían conectar los estímulos cerebrales de dos humanos a través de tecnología. “Técnicamente ya es posible conectar la conciencia de dos humanos, se podría probar a la práctica si podemos compartir nuestra conciencia de algún modo. Tenemos tecnología para vincular dos cerebros”, añade Warwick, profesor emérito en las universidades de Reading y Coventry (Inglaterra), experto en sistemas biomédicos, robótica y cíborgs.

    Con el desarrollo de la inteligencia artificial se está abriendo un universo enorme, escenario en el que algunos expertos apuntan ya al surgimiento de una nueva subespecie, el humano cíborg. El profesor Warwick no ha dejado que los cirujanos implanten chips y electrodos en su cerebro para realizar ningún juego ni convertirse en personaje mediático. Su objetivo es demostrar que la tecnología ya está poniendo al alcance de la humanidad la fusión entre el hombre y la máquina, con computadoras que han empezado a probar que pueden pensar y actuar como si fueran personas. “Sí, las máquinas pueden pensar como si fueran humanos”, asegura quien ha ideado el denominado test de Turing para intentar distinguir entre un ser humano y un ordenador a partir de respuestas a preguntas abiertas. La finalidad: poner a prueba la capacidad de comunicarse de las computadoras, clave para desarrollar la robótica en ámbitos como la asistencia doméstica.

    “Existirán humanos superiores que controlarán la tecnología con su cerebro”, dice Warwick

    En el tratamiento de determinadas patologías, gracias a la estimulación neurológica con implantes electrónicos, los automóviles autónomos y la comunicación entre humanos y robots, la inteligencia artificial está realizando avances hasta hace poco impensables. “La estimulación profunda del cerebro se utiliza sobre todo para la enfermedad del Parkinson, se esta utilizando poco a poco para la epilepsia y ocasionalmente para la depresión”, resume poco después de mostrar un vídeo con el experimento realizado con un enfermo de Parkinson que gracias a los estímulos eléctricos enviados a su cerebro, previos implantes, controla momentáneamente sus temblores e incluso consigue andar.

    Si la estimulación electrónica del cerebro es ya posible, ¿por qué no se ha puesto aún en práctica a gran escala? “Desgraciadamente, se podría aplicar a personas que mejorarían, pero no podemos. Las reglas éticas y sociales no avanzan tan rápido como la ciencia. Es muy difícil realizar este tipo de experimentos con personas, porque para implantar los electrodos tiene que haber una aprobación ética”.

    No únicamente servirá la inteligencia artificial aplicada en el organismo humano para ser más inteligentes o tener más memoria, también permitirá prolongar la esperanza de vida. “La clave está en el cerebro, ya que hay enfermedades que afectan a partes de tu cuerpo que pueden no ser necesarias, pero el cerebro es lo realmente importante. Si puedes hacer que tu cerebro siga vivo sin tu cuerpo, entonces se abren posibilidades para que puedas ser inmortal. La mayoría de la gente muere por enfermedades en otras partes del cuerpo, no del cerebro. Podríamos replicar las partes del cuerpo, pero no es posible hacerlo mañana”, advierte.

    “Dentro de diez o veinte años habrá implantes que nos harán mucho más inteligentes”, prevé el investigador

    A partir de su propia experiencia asegura que el miedo ante la implantación de tecnología en el organismo humano no está justificado. “Hasta que no pruebas un implante, no sabes cómo va a funcionar realmente. Cuando implantas un electrodo en el cerebro, no sabes cómo va a fun-
    cionar, si va a hacerlo de forma correcta o no. Sólo con la experimentación puedes saber cómo funcionará”, explica. Su experiencia ha sido hasta ahora satisfactoria. “Con los implantes en el sistema nervioso o el cerebro, el cuerpo reacciona haciendo buenas conexiones y protegiéndolo, al contrario que si lo hicieras en otras partes, en las que pondría una barrera protectora como mecanismo de defensa. Estoy muy a favor de esta invasión, a mí me implantaron cien electrodos en el cerebro”, tranquiliza.

    “Tengo muchas ganas de que me pongan nuevos implantes”, comenta poco antes de despedirse. “Pienso que dentro de diez o veinte años se podrán implantes que nos harán mucho más inteligentes”, pronostica. El investigador británico lanza una advertencia. “El progreso dependerá de la sociedad, de la ética. Puede ser mañana o podemos tardar cien años. En los años 90 se avanzó mucho, pero actualmente estamos siendo más conservadores. Lo sorprendente es que los hackers están investigando más que en el mundo académico”, alerta.

    Aunque el relato de Werwick es un fulgurante viaje al futuro, el investigador es consciente de que deberá pasar mucho tiempo antes de que los cíborgs se hagan realidad, en buena parte por las limitaciones autoimpuestas. “Si nos sentáramos a hacerlo y decidiéramos replicar a una persona, en diez o quince años se podría hacer, pero nadie quiere hacerlo. La mayoría de las máquinas se construyen para hacer algo específico y no para copiar a un humano”, apostilla.

    Aplicaciones reales

    ENFERMEDADES. Se han realizado pruebas con resultados esperanzadores en enfermos de Parkinson y también de epilepsia. Aunque algunos expertos sostienen que se podría utilizar también para el tratamiento de la esquizofrenia, no se sabe aún el momento ni la parte del cerebro que se debería de estimular, ni a qué frecuencia y con qué magnitud.

    DIAGNÓSTICO. La inteligencia artificial podría ayudar a realizar el diagnóstico a los médicos y hacerlo con mayor celeridad a partir del análisis del historial clínico acumulado de millones de pacientes. “La inteligencia artificial tiene en cuenta centenares de dimensiones, el cerebro humano sólo tres dimensiones. Esto marca una diferencia gigantesca”, razona Kevin Warwick.

    COMUNICACIÓN. Uno de los grandes campos de trabajo es lograr que máquinas y robots aprendan a comunicarse con las personas en escenarios imprevisibles y cambiantes, como una conversación real.

    MILITAR. La industria armamentística ya está utilizando vehículos de combate autónomos en conflictos reales para reducir las bajas humanas.

    COCHES AUTÓNOMOS. La conducción sin piloto al volante se está desarrollando a pases agigantados aunque con muchas limitaciones y algunos accidentes.

    CREATIVIDADSe ha conseguido que computadoras interpreten una partitura como lo haría un humano y que pinten un cuadro sobre un lienzo siguiendo el estilo de autores ilustres.

  • Fuente: http://www.lavanguardia.com/tecnologia/20170704/423881449791/humanos-ciborg-implantes-cerebro.html
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El negocio de los niños youtubers: El boom de los canales infantiles en la red

Por:Esteve Giralt

Empieza como un juego de niños y se convierte en un lucrativo negocio con ingresos mensuales que pueden rondar de media de 2.000 a 4.000 euros en los canales con más visualizaciones y seguidores. Es el curioso fenómeno de los pequeños youtubers, que ha explotado en el último año en España –lo hizo antes en Estados Unidos–, con niños y niñas capaces de seducir con sus vídeos a un público también infantil. La gran mayoría de filmaciones son caseras, con los pequeños abriendo juguetes, jugando en su habitación o contando sus peripecias, en el parque de atracciones o en la playa. Son sus padres quienes gestionan los ingresos generados con las visualizaciones y la publicidad en YouTube y gracias a marcas que les pagan o incentivan con regalos para que muestren sus productos.

En YouTube están encantados porque atraen a un público muy joven que ya no consume los contenidos audiovisuales sentándose ante la televisión tradicional. Desde muy pequeños eligen qué quieren ver y cuándo. A más visionados, más grande es el negocio publicitario de YouTube, de la plataforma Google. “Todo está encaminado a motivar a la gente para que cree contenidos interesantes para así todos ganar más dinero”, destaca Dani Feixas, realizador audiovisual y coautor de Cómo triunfar en YouTube. Grandes productoras de televisión como Endemol o Disney han entrado en este negocio.

Mikel y Leo son dos hermanos de Sant Adrià de Besòs. Hace un año que el mayor, Mikel, de siete años, pidió a sus padres que lo grabasen; quería imitar a otros niños que veía en YouTube. Empezaron a grabar en casa, junto a Leo y su prima Lola crearon un canal (MikelTube) y de pronto vieron que sus vídeos triunfaban. “Empezó como un juego y ahora es como si entrase un sueldo más en casa”, explica José Sánchez, el padre de Mikel y Leo. Tienen más de 95.000 seguidores y sus vídeos 44 millones de visualizaciones.

No es un caso único. Martina, de 11 años, les dijo hace un año a sus padres que quería tener su canal. “Pensamos que le podía ir bien porque ella era muy tímida, al principio fue como una terapia”, recuerda Roberto Dantiochia, su padre. Crearon el canal (La Diversión de Martina) y empezaron a grabar, editar y publicar vídeos cada viernes: superan el millón de visionados en una semana. “Es impresionante, no lo esperábamos”, explica Dantiochia, de Marbella.

YouTube es el buscador de todos los niños y adolescentes, ellos no buscan en Google; es el buscador audiovisual y los niños se comunican antes por la imagen que con el código escrito. Mi hipóte-sis es que esto seguirá creciendo a medida que avancemos con generaciones digitales de origen”, sostiene la antropóloga Trina Milan, experta en comunicación digital. “Es una auténtica revolución, los jóvenes no miran la televisión como hace cinco años; YouTube es el responsable de la mayor parte del tráfico y ha supuesto la democra­tización en la creación de contenidos”, sostiene el holandés Bastian Manintveld, cofundador de 2btube, una empresa network que gestiona desde Madrid canales que suman 500 millones de visionados al mes y que trabaja con ochenta grandes marcas que quieren “conectar con las nuevas generaciones, difíciles de alcanzar a través de medios tradicionales”, dice una portavoz de 2btube.

Arantxa, una niña de cinco años de Alicante, factura cada mes con su canal (Los juguetes de Arantxa) una media de 3.000 euros, colaboraciones con las marcas “aparte”, explica su madre, Maricel Inciarte. Hace un año estaba desempleada y ahora se ha hecho autónoma para gestionar el canal de su hija. “En verano del 2015 dio un subidón de suscriptores y vimos que podía ser un sueldo decente. Buscamos juguetes que estén muy de moda y editamos siete vídeos a la semana. Para Arantxa es un juego, para mí es un trabajo. En un mes hemos llegado a ingresar 7.000 euros”.

“Martina se sigue divirtiendo, el día que deje de hacerlo el canal se cierra, no buscamos protagonismo ni dinero. Ella únicamente graba, su mamá y yo publicamos, editamos y manejamos las redes sociales”, añade Roberto, que insiste que la parte lucrativa es secundaria. “Mi esposa y yo tenemos nuestra profesión y no vamos a abandonarla. El dinero que ganamos se ingresa en una cuenta de la nena”, destaca. La Diversión de Martina es uno de los canales que asesora 2bTube, con oficinas también en Miami y México. Los padres recurrieron a los servicios de una de las compañías líderes entre las networks, como se las conoce en el sector, al ver que el negocio crecía. “Había muchas cosas que se nos escapaban”, dice Roberto.

Estas empresas ayudan a los youtubers a posicionarse y crecer. Una de las formas, de pago, es abriendo una cuenta en Google AdWords, la herramienta que vende Google para promocionar un web en internet. Precisamente es el camino que, por error, eligió un niño de 12 años que quería ganar dinero con sus vídeos en YouTube. El niño generó una deuda de 100.000 euros que Google ha acabado perdonando. “Jurídicamente los niños no se pueden comprometer a nada, nosotros firmamos con los padres”, destaca Manintvel (2btube).

Para triunfar, dicen los expertos, la clave está en los contenidos. “Tienes que tener una buena historia y gracia explicándola, tienes que ser muy creativo”, añade Feixas. De los diez canales con más visualizaciones mensuales en YouTube la mitad son de videojuegos, según el ranking elaborado por SocialBlade, pero la otra mitad son canales infantiles que tienen muchas visitas porque los niños tienden a mirar los mismos vídeos
muchas veces. No tienen tantos suscriptores porque los menores acceden con las cuentas de sus padres. Los niños de los canales más vistos se convierten en personajes famosos, con fans que les paran por la calle. “Tienes que ser consciente que estás exponiendo mucho a tu hijo”, advierte Feixas. “Mikel es un niño muy conocido, pero lo lleva bien”, explica su padre. “Recibimos miles de comentarios diarios pidiendo el número de móvil de Martina, pero cortamos toda comunicación directa con nuestra hija”, explica Roberto, su padre.

En algunas familias, el trabajo y los ingresos generados por los vídeos de los niños hacen que el padre o la madre se dedique en exclusiva a gestionar el canal. Es el caso de Félix Martínez, de Murcia, que ha transformado con éxito el canal que montó cuando sus padres tenían una tienda de juguetes.

Ahora sus cuatro hijos, de seis a once años, son los protagonistas de los vídeos de Juguetes MaryVer. “No teníamos ninguna pretensión de ganar dinero, pero surgieron miles de suscriptores y millones de visitas y se empezaron a generar beneficios”.

“Que no se piense la gente que esto es la bicoca, por una persona que se pueda ganar la vida hay cien que lo intentan y no consiguen nada”, advierte. “Trabajamos con los youtubers con la aspiración de que puedan vivir de su talento”, sostiene Manintveld. “YouTube se ha hecho muy popular, pero es una burbuja. Se venden falsas ilusiones, es muy complicado vivir de esto, necesitas muchísimas visualizaciones cada día”, advierte Feixas. A partir de los 100.000 suscriptores se empieza a ser alguien y se abre el negocio.

El fenómeno abre un debate ético, porque quienes generan el negocio son niños y niñas pequeños, aunque son sus padres quienes firman los contratos, trabajan en los canales y administran los ingresos. “El niño es el contenido y quien proporciona los beneficios. Los padres dicen que ellos hacen el trabajo, porque graban y editan, pero esto no es verdad porque si su hijo no hiciese lo que hace no ganarían ni un euro; su hijo hace el trabajo”, dice Milan.

No existe un marco normativo específico en YouTube con los vídeos protagonizados por menores. “¿Debería estar permitido? Para mí la diferencia está en el beneficio: si ultrapasa o no lo que ganan los padres trabajando, para mí ésta es la línea roja”, añade Milan. “Siempre lo hemos visto de forma positiva, como si un niño empieza a trabajar en televisión o a cantar”, sostiene Inciarte. De lo que no hay duda es que es un negocio con fecha de caducidad. “Ahora es la forma de ganarme la vida, la idea es seguir pero no sé hasta cuando… Los críos se harán mayores y no saldrán jugando con barba”, bromea Félix. Casi todo es posible en YouTube.

Fuente: http://www.lavanguardia.com/vida/20161006/41807874619/negocio-ninos-youtubers.html
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Esfuerzo al límite: Deporte y ciencia se alían para batir récords

Por ESTEVE GIRALT

¿Puede un ser humano recorrer a pie 321 kilómetros en tres días sin apenas descanso, durmiendo en total cuatro horas y media, en 78 horas y 21 minutos de duro ejercicio físico, superando un desnivel acumulado de 18.000 metros? Armand Barnils, corredor catalán de largas distancias afincado en Estados Unidos, acaba de experimentar que sí es posible. “A más distancia se acentúan las sensaciones de sufrimiento y dolor y pesa más el aspecto mental que el físico. Se pasa muy mal, pero engancha mucho. Nunca había disfrutado tanto”, asegura. Barnils ha sido uno de los ochenta atletas que han acabado la Tahoe 200, entre California y Nevada, una de las pruebas de ultrarresistencia en una sola etapa más largas del mundo.

El caso de Armand, ingeniero de 25 años, ejemplifica la voluntad, casi una necesidad vital, de superar contínuamente en el deporte todos los límites y los del propio cuerpo humano. Atletas y entrenadores han encontrado en la ciencia su aliado perfecto, en un laboratorio multidisciplinar donde se cuecen los récords lejos de la mirada de los espectadores. La medicina deportiva, la nutrición, la biomecánica, la fisiología o la tecnología son ya tan trascendentes para un atleta como su propio entrenamiento.

“La medicina permite conocer cada vez más acerca de situaciones de exigencia máxima que pueden convertirse en adaptación o por el contrario en patología”, destaca la doctora María Antonia Lizárraga, especialista en nutrición deportiva. “La evolución seguirá, se seguirán superando marcas. No se tocará techo porque la ciencia no va a detenerse”, sostiene Atilla Ozkan, entrenador de alto rendimiento, experto en biomecánica.

El conocimiento, multidisciplinar, sirve para personalizar la preparación de cada atleta y mejorar los rendimientos hasta registros que se creían hace poco tiempo prácticamente inalcanzables. “La tecnología seguirá mejorando el rendimiento. Hay recursos que se están aplicando que hace cinco años nos habrían parecido una locura. Queda mucho camino por recorrer”, dice Carles Tur, preparador físico de alto rendimiento.

La nutrición, gracias en buena medida a los avances en suplementos energéticos, tiene un papel muy relevante en los entrenamientos y en la competición. “El futuro de la nutrición deportiva para mejorar y optimizar el rendimiento deportivo pasa por combinar la nutrición, los suplementos y la ergonutrición; combinado todo de forma correcta ayuda al atleta incluso a recuperarse de forma más rápida de una lesión”, resume Mireia Porta, profesora asociada de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), nutricionista y tecnóloga.

Una evolución científica en el deporte empujada además por intereses económicos, con las grandes marcas presionando para superar una y otra vez los récords y las gestas, y también políticos. Las grandes potencias se vuelcan para asegurarse el mejor puesto en el medallero. Una carrera imparable que augura grandes éxitos deportivos, pero que entraña también riesgos para la salud. “Las ciencias aplicadas al deporte, como la fisiología, la nutrición, la cardiología o la biomecánica, se han unido para mejorar el rendimiento deportivo y prevenir lesiones. Creo que iremos mejorando el rendimiento en las distintas disciplinas debido a la evolución tecnológica y científica”, destaca el doctor Daniel Brotons, reputado especialista en medicina del deporte.

La tecnología se ha apoderado de los entrenamientos hasta límites insospechados. El rendimiento de cada deportista se sigue al detalle, con la obtención de una enorme cantidad de datos e informaciones que se analizan después de forma multidisciplinar. Todo es susceptible de ser estudiado, desde la sudoración hasta wl consumo calórico, el ritmo cardiaco, la potencia o la fatiga muscular, ya sea en competición o durante el entrenamiento.

Michael Phelps. 
Nadador. Poseedor de varios récords mundiales, el estadounidense se ha colgado 23 oros olímpicos en cinco olimpiadas seguidas. Sus dos especialidades: 200 m mariposa y 200 m estilos
Michael Phelps. Nadador. Poseedor de varios récords mundiales, el estadounidense se ha colgado 23 oros olímpicos en cinco olimpiadas seguidas. Sus dos especialidades: 200 m mariposa y 200 m estilos (Patricio Simón)

Los movimientos de corredores, nadadores o lanzadores se analizan de forma milimétrica para optimizar los esfuerzos, mejorar el rendimiento y prevenir las lesiones. La biomecánica, con la aplicación de las leyes de la mecánica a la estructura y el movimiento de los deportistas, está teniendo un papel muy relevante en todos los centros de alto rendimiento. La precisión en la ejecución es clave para arañar unas centésimas o para mejorar la resistencia y la potencia en una carrera de media distancia. “La biomecánica permite optimizar y buscar la técnica adecuada para que el deportista sea más eficaz; el primer objetivo es su salud, el segundo, la eficacia”, sostiene Ozkan, preparador de triatletas y de nadadores.

El alto grado de exigencia al que se está sometiendo a los mejores deportistas para lograr mejorar sus marcas está provocando la aparición de nuevas patologías. “Estamos observando lesiones articulares en deportistas de 35 a 40 años que antes podías esperar en personas activas de 70 años. Sí, mejoremos el rendimiento, pero hagamos prevención de las lesiones debidas al mayor impacto articular”, destaca el doctor Brotons. El auge de pruebas de larga distancia someten el organismo de los corredores a cargas de entrenamiento sin precedentes.

“Las estrategias de entrenamiento y la búsqueda de la mejora suponen trabajar en los límites, ya que es la propia situación de límite la que si está bien pautada provoca la mejora en forma de adaptación. Pequeñas dosis de estímulos estresantes de diversos tipos pueden tener un efecto beneficioso, pero respresentan un riesgo si no se han pautado o dosificado adecuadamente”, alerta la doctora Lizárraga.

Nunca antes se había controlado con tanta precisión el estado del atleta y su evolución, con un alud de datos e información a tiempo real. Pero la exploración de los límites del deportista entraña nuevos peligros. “El alto rendimiento deportivo no es salud, por eso los médicos estamos detrás, junto a otros expertos, para minimizar los efectos en teoría no saludables; hay lesiones articulares, bajadas de defensas importantes, anemias o problemas psicológicos”, advierte Brotons.

Una de las últimas amenazas es el dopaje genético, una forma de burlar los controles que compromete la salud del atleta y de sus descendientes. Bien utilizada, no obstante, la genética contribuirá también a mejorar el rendimiento. “Nos va a permitir focalizar esfuerzos de todo tipo, en el control personalizado de aquellos aspectos metabólicos, nutricionales o de rendimiento que van a ser claves”, adelanta Lizarraga.

Armand Barnils explica que después de completar su carrera de 200 millas se ha encontrado en buen estado de salud. “Los días posteriores a la prueba tenía mucho sueño y mucha más hambre de lo habitual, pero mis piernas y mi cuerpo estaban bien”, destaca. Este joven corredor relata con sorpresa como reaccionó su organismo a las escasas horas de sueño, durmiendo en el suelo, y cómo se adaptó su cuerpo a una distancia que jamás había completado, equivalente a correr siete maratones seguidos. El chico asegura que no toma suplementos nutricionales, que hasta hace un mes era vegetariano y que un preparador le marca la pauta en los entrenamientos, que adapta a su trabajo diario como jefe de planta de una compañía de automoción. “No entreno a la semana más que un corredor de maratones, pero voy añadiendo cada mes una prueba de 100 kilómetros”, comenta, como si nada.

Más rápidos, más resistentes y más fuertes

Aunque la progresión no va a detenerse, cada vez será más complicado superar los récords de pruebas atléticas, de natación u otras muchas disciplinas, advierten los expertos. “No será una evolución sostenida, lineal ni exponencial, habrá evolución pero también estancamientos; la tendencia es a mejorar de forma micro el rendimiento; las generaciones posteriores a la nuestra estarán más bien preparadas genéticamente para la práctica del deporte”, sostiene el doctor Daniel Brotons.

“Cada vez seremos mejores; se quiere bajar de las dos horas en el maratón y creo que se llegará a alcanzar”, vaticina la nutricionista Sandra Sardina, especializada en dirigir la alimentación de deportistas de alto rendimiento. “Es cierto que en algunas disciplinas parece que se ha tocado techo, pero también lo es que de vez en cuando la ciencia y la naturaleza nos sorprenden“, augura la doctora Maria Antonia Lizarraga. “No sabemos dónde están los límites, hay muchos factores que van a ayudarnos a seguir batiendo récords”, añade Mireia Porta, experta en nutrición deportiva. El tiempo dirá si el ser humano encuentra en la ciencia un aliado permanente para lograr correr o nadar distancias cada año más largas y en menos tiempo; saltando más lejos y más alto; lanzando con más potencia, para ir superando, sin límites, récords y registros.

Fuente: http://www.lavanguardia.com/vida/20160925/41552846560/ciencia-deporte-maximo-rendimiento-deportistas-elite.html

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La educación pide paso en las redes sociales

Por Esteve Giralt

La necesidad de promover los buenos modales en la comunicación digital pone de moda la ‘netiqueta’.

Se ha sentido incómodo al abandonar un grupo de WhatsApp al que alguien añadió sin preguntarle? ¿Ha sufrido comentarios irrespetuosos en Twitter? ¿Recibe constantemente spam de amigos y conocidos, sean fotos, vídeos o memes que no le interesan e incluso fastidian? ¿Le acechan constantes dudas al comunicarse en las redes sociales o en el entorno digital? ¿Considera que hay demasiados chistes y comentarios groseros? ¿Ha abandonado Facebook harto de excesos? ¿Siente amenazada su privacidad por la difusión de imágenes o contenidos sin su consentimiento? ¿Se siente perdido entre tanto ruido? ¿Le molestan las constantes faltas de ortografía o el alud de emoticonos?

Si ha respondido sí a alguna o la mayoría de estas preguntas, no se sienta ni un marciano ni un carca digital. Desde la propia red se están promoviendo cada vez más los buenos modales on line y hay expertos que incluso aseguran que se están poniendo de moda. No está todo perdido. Es lo que ya se ha bautizado como la netiqueta, que engloba los códigos sociales para una conducta respetuosa y educada en la red. Un concepto que surgió en Estados Unidos ( netiquette) hace casi un lustro y que se ha ido extendiendo, con incluso la aparición de guías y manuales para usuarios respetuosos.

“Son una serie de reglas para comportarse adecuadamente en línea”, resume Virginia Shea, autora de The core rules of netiquette. Se trata de códigos básicos de conducta, difundidos cada vez más en artículos, blogs o tutoriales de YouTube, y con obras ya de referencia en un campo aún por explorar ( Los buenos modales de Emily Post en un mundo digital: vivir bien en internet o más recientemente Los principios de la netiqueta).

Los consejos están impregnados de mucho sentido común e intentan poner un poco de orden en un escenario abonado tantas veces al exceso, al insulto o a los comentarios faltones, gracias sobretodo a la falta de contacto físico entre emisor y receptor y a la sensación de impunidad que produce el anonimato o los perfiles falsos. “Si en tu vida diaria das las gracias, saludas y te comportas como una persona normal, en las redes sociales tendría que ser igual. Pero la gente se desata, falta mucho sentido común”, destaca Laura Díaz, experta en social media y community manager.

Sin que emisor y receptor puedan mirarse, surgen habitualmente confusiones o mal interpretaciones, en ocasiones sólo por un matiz, por el tono del mensaje, por la dificultad de diferenciar entre la broma, la ironía o la burla. “Internet ha generado nuevas formas de comunicación emocional, nuevas posibilidades de inmediatez, pero evidentemente puede llevar a una pérdida de la relación cara a cara. Permite más fácilmente la ocultación, el disfraz o la apariencia, que también forma parte de nosotros”, sostiene Francesc Núñez, profesor en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), experto en sociología y comunicación.

“He tenido la mala experiencia, en mi faceta política, no en la personal, de haber recibido insultos. De forma directa, a mí misma, o genéricamente cuando se despotrica contra cargos electos desde casa, desde el sofá, detrás de la pantalla que protege y que alienta a decir cualquiera barbaridad. No lo llevo bien, y pienso que fuera de las redes no sería así”, explica Marina Escribano, concejal en el Ayuntamiento de Mollet del Vallès (Vallès Oriental). “Algunas personas se piensan que en la red no se las ve, tienen
la sensación de impunidad porque están con su móvil, en casa. Pero las ve mucha más gente que si estuvieran hablando frente a la puerta de casa”, dice la antropóloga Trina Milan, experta en nuevas tecno­logías.

Aunque parece que las redes sociales y la comunicación on line siempre han existido, la generalización de esta nueva dimensión relacional tiene aún poco recorrido, de apenas una década. “Son recientes. En las escuelas hay que trabajar más los contenidos e incluirlos en el currículo, como se está haciendo con la tecnología”, destaca Milan. “El gran reto del sistema educativo es enseñar la creación de contenidos”, añade.

Las situaciones comunicativas y los mensajes son casi infinitos en un entorno en ebullición en el que casi a diario aparecen nuevos formatos de comunicación on line, sobretodo a través de las redes sociales, pero también en canales más privados cada vez más generalizados, como el WhatsApp, los grupos de debate o los foros más restringidos. La expresión de emociones vividas se repite en las redes sociales, donde ya se da el pésame o se comunica la muerte de un ser querido. Entre las quejas habituales de parte de los usuarios, precisamente, el exceso de comunicaciones por intranscendentes o inadecuadas. “Internet ha potenciado la expresión de las emociones, al individuo se lo conoce más ahora por lo que siente que por lo que hace. ¿Nos vemos todos forzados o necesitamos comunicar emociones. En realidad la gente se identifica en la red a partir de sus gustos y hábitos de consumo”, expone el profesor Núñez.

Los administradores de grupos de discusión o debate, como sucede en Facebook, tienen la potestad de eliminar un determinado comentario si se considera ofensivo o restringir el acceso a un usuario de acuerdo precisamente con la buena educación y los modales. Pero no es nada fácil encontrar el equilibrio y preservar un ambiente digital respetuoso sin ser acusado de censura. “Se producen a veces salidas masivas en un grupo porque has eliminado un comentario, especialmente si era de uno de los líderes de opinión”, corrobora Díaz, adminis-tradora de varios grupos.

Facebook está intensificando precisamente el control de los perfiles falsos para evitar los comportamientos agresivos impunes. En otros canales la regulación queda en manos de los usuarios. “Me siento cómodo en los grupos de Whats­App, son muy prácticos, son una manera eficiente de trabajar en grupo. Pero, ¿y la educación? ¿Y los buenos modales? ¿Y las fórmulas de saludo y despedida? Se están perdiendo y me sabe mal”, dice Jordi Salvadó, profesor de primaria, activo en las redes.

Falta mucho aprendizaje y concienciación. “Ni redes sociales ni móviles actúan solos, es la gente. Es clave enseñar a las personas a utilizar estrategias de comunicación en la red. Es súper importante que no se obvie la importancia de la educación y la cultura en el mundo tecnológico; falta que los humanos nos adecuemos a lo que significa actuar en estos entornos, necesitamos tiempo de adaptación”, apostilla Milan.

Normas básicas de convivencia

NO ‘SPAMEAR’. El envío excesivo de mensajes o contenidos se considera de mala educación, digital. Sobretodo si son vídeos, fotomontajes o memes faltones. “Si publicas veinte veces tu último post en Twitter la gente se cansará de ti y lo mismo si te pasas el día anunciando tus contenidos en la fanpage de Facebook”, advierte Laura Díaz, community manager.

LO VIRTUAL ES REAL. No decir o hacer en la red lo que no se haría o diría en la calle o mirando cara a cara a alguien. “Hay algo en relación al ciberespacio que hace muy fácil olvidar que se está interactuando con otras personas que son reales, que no con caracteres en una pantalla, sino con seres humanos”, dice Virgina Shea, autora de referencia de la netiqueta.

MÁS HUMANIDAD. “No debes olvidar que la persona que lee tu publicación tiene sentimientos y puede verse afectado por lo que tú compartas. No es agradable herir a otras personas, aunque sea virtualmente”, destaca Shea en una “de las diez reglas básicas de buen comportamiento online”.

SABER ESTAR. Las redes sociales tienen sus propios códigos de comportamiento. No es lo mismo comunicarse en Facebook, con un tono mucho más distendido, que los expertos comparan con el de una fiesta o un acto social desenfadado, que hacerlo en LinkedIn, donde se potencian las relaciones profesionales.

SIN FALTAS.Los errores ortográficos o de sintaxis dan muy mala imagen. El uso de las mayúsculas, que se interpreta como estar gritando, está mal visto y deber quedar muy restringido.

Fuente: http://www.lavanguardia.com/vida/20160803/403651487086/buena-educacion-redes-sociales-comunicacion-digital-netiqueta.html

 

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