Nelson Mandela, político: “La educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo”

El presidente de Sudáfrica entre 1994 y 1999 fue el primero de su familia en ir a la escuela. Estuvo 27 años en prisión tras combatir el apartheid.

Por: Raúl Izquierdo
Uno de los momentos más importantes en la vida de toda persona tiene lugar cuando apenas tenemos responsabilidades. La escuela es un lugar en el que se aprende, y en el que uno empieza a decidir qué camino quiere tomar en su vida. Pero la educación no tiene que venir solo de este lugar, sino que es algo que tiene que comenzar entre las paredes de una casa.

Uno, durante sus primeros años de vida, empieza a coger lo que va viendo a su alrededor: padres, amigos, profesores, familiares… La formación es solo un paso más de un proceso que dura años y que está en constante cambio. Una educación que nos definirá durante el resto de nuestra vida de adulto, por lo que conviene que ésta sea de calidad.

De ello sabía bien Nelson Rolihlahla Mandela (Mvezo, 1918-2013). Nacido como Rolihlahla Mandela, fue el primero de su familia en acudir a la escuela. Y allí recibió el nombre con el que se hizo célebre como líder antiapartheid en Sudáfrica y como primer presidente afrodescendiente. “El primer día de clase mi profesora, la señorita Mdingane, nos dio a cada uno un nombre de origen inglés. Ese día, la señorita Mdingane me dijo que mi nuevo nombre era Nelson. ¿Por qué lo escogió? No tengo la más mínima idea”, llegó a reconocer.

Una educación que siempre ponía en valor, y que le hizo llegar a ser presidente (1994-1999) y Premio Nobel de la Paz en el año 1993. “La educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo”, fue una de sus frases que más se recuerdan. Y cuánta razón tenía, ahora que vivimos en una época en la que las grandes potencias se llenan la boca hablando de armas nucleares y su capacidad de destrucción.

De la universidad a la cárcel

Mandela, desde joven, no lo tuvo fácil. Fue expulsado de la Universidad de Fort Hare por participar en protestas estudiantiles. Más tarde, fue discriminado mientras estudiaba Derecho en la Universidad de Witwatersrand, donde era el único estudiante negro. En 1944 se integró en el Congreso Nacional Africano, desde donde combatió el régimen segregacionista del apartheid, siendo uno de los impulsores de una estrategia más activa de resistencia.

Tras incrementarse su relevancia, en 1964 fue condenado a cadena perpetua por conspiración para derrocar al gobierno. Antes de ello, pronunció su famoso discurso “Estoy listo para morir”. Acto seguido fue llevado a la prisión de Robben Island, próxima a Ciudad del Cabo. Fue reconocido como el preso político más famoso del mundo y, tras pasar 27 años y medio en diferentes prisiones, el 11 de febrero de 1990 fue liberado. Años más tarde llegaron más reconocimientos internacionales, como el Nobel de la Paz. El resto, un legado que perdura hoy en día.

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