Excelencia educativa.

La Olimpiada de Robótica que tendrá lugar en Costa Rica se debe al talento y creciente músculo desarrollado en el diseño y manejo de nuevas tecnologías.

Por: Eduardo Ulibarri.

Hoy comienza una actividad que, seamos optimistas o escépticos sobre el futuro de Costa Rica, indica que buena parte de nuestros jóvenes estudiantes están en excelente forma. Me refiero a los ocho equipos que nos representarán en la Olimpiada Mundial de Robótica, que por primera vez en su historia se celebra fuera de Asia y el Oriente Medio.

Que el país haya logrado esta sede es producto de compromiso y capacidad organizativa; pero, más importante aún, lo es del talento y creciente músculo desarrollado en el diseño y manejo de nuevas tecnologías. Es decir, la Olimpiada no constituye un hecho aislado, sino un componente más de un sistema robusto y en expansión.

Su alquimia se asienta en elementos catalizadores múltiples: privados y estatales, individuales y sociales, espontáneos y sistemáticos, locales y globales. Sin embargo, en su base existe una sólida amalgama: la apuesta personal y nacional por la educación. Por esto, a la vez que celebramos este y otros esperanzadores logros de nuestros estudiantes, investigadores, profesionales y creadores, debemos abordar los grandes desafíos pendientes para que la calidad y pertinencia educativas permeen en todo el sistema.

Los problemas están de sobra documentados. El más reciente Estado de la Educación los precisa. En el fondo, existe una gran desconexión entre las aspiraciones y necesidades de los jóvenes y lo que una parte del aparato educativo es capaz –o no– de brindarles. Como resultado, extensos ámbitos de rezago coexisten con sólidas corrientes de excelencia, ejemplificadas por esta Olimpiada. Se trata de una corrosiva dualidad educativa.

No podemos pretender que los resultados se eleven a un nivel óptimo general. Pero sí es indispensable reforzar las bases de que se parte y las oportunidades que se ofrecen. De lo contrario, la brecha tenderá a ampliarse, con consecuencias funestas para todos.

El 14 de octubre, Mario Esteban González ganó medalla de oro en la Olimpiada Iberoamericana de Química. Como muchos de los que participan en la de robótica, proviene de un colegio científico, el de San Ramón. Si hemos sido capaces de establecer estas ejemplares instituciones públicas en todo el territorio, ¿será mucho pedir mejor calidad al resto del sistema? Al contrario, es un deber.

Fuente: http://www.nacion.com/opinion/columnistas/radar-excelencia-educativa/PMRGSC67R5CQ7G3X3FE7BKKJO4/story/

Imagen: http://www.nacion.com/resizer/IJVO7L2YFpjMjKXJ1M6kxCgpG-0=/600×0/center/middle/filters:quality(100)/arc-anglerfish-arc2-prod-gruponacion.s3.amazonaws.com/public/JETTXCXSVRGJDFGXMFEYFCHBHQ.jpg

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Eduardo Ulibarri

Periodista, profesor universitario y diplomático. Consultor en análisis sociopolítico y estrategias de comunicación.

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