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Lo que la CNTE le exige a AMLO

Por: Eduardo Backhoff.

 

El día 20 de marzo pasado estaba programada una sesión de la Cámara de Diputados para discutir el “Proyecto de decreto por el que se abrogan las diversas disposiciones de la Reforma Educativa 2013 contenidas en la Constitución y sus respectivas leyes secundarias, que modifican los artículos 3o, 31 y 73 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos”. Sin embargo, los diputados no contaban que integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) se trasladarían y cerrarían las instalaciones del Palacio Legislativo de San Lázaro, para obligar al gobierno de AMLO a sentarse a negociar dicha iniciativa, antes de que se discuta y se apruebe por el pleno de la Cámara.

La estrategia de los líderes de la CNTE tuvo efecto, ya que AMLO acaba de anunciar que la secretaria de Gobernación y el secretario de Educación se reunirán con ellos en una mesa de diálogo (o negociación). Lo curioso es que los diputados de la CNTE participaron en los foros convocados por la Comisión de Educación de dicha cámara. Esto comprueba que la CNTE ejerce diversas formas de presión para obligar al gobierno a cambiar el contenido de dicha iniciativa. Pero ¿qué es lo que quiere la CNTE?

La postura de la CNTE se plasma en el documento (marzo de 2017) Bases para una propuesta de educación alternativa en México (64 páginas), que aborda una cantidad importante de aspectos filosóficos, operativos y organizativos de la educación. Por ahora me concentraré en tres diferencias irreconciliables de los dos documentos, aunque debo decir que también tienen mucho en común.

Primero, el PD tiene un enfoque de derechos humanos y de igualdad sustantiva, con el que se busca desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano y fomentar el amor a la patria, así como el respeto a las libertades, la dignidad de las personas, la justicia, la cultura de paz y la solidaridad internacional. Por su parte, la CNTE propone que la educación tenga un carácter revolucionario cuyo objetivo principal es la formación de una conciencia crítica en contra del sistema capitalista y cuya visión del mundo es la liberación de la clase trabajadora explotada.

Segundo, en cuanto a la concepción de la “calidad” de la educación, el PD cambia la narrativa (de la reforma educativa de 2013) a una de “excelencia”. En ambos casos se busca la promoción del “máximo logro de los estudiantes”, para lo cual el Estado debe de garantizar la actualización de sus planes y programas de estudio, promover la superación académica, así como el mejoramiento de su infraestructura y equipamiento. Por su parte, la CNTE ve con muy malos ojos que se hable de calidad o excelencia, conceptos que no son adecuados en el campo educativo y que encubren intereses mezquinos, tramposos e ideológicos y que sirven para imponer estándares empresariales (al estilo de la OCDE, el BM y el BID). La CNTE tampoco habla del máximo logro de aprendizaje de los estudiantes.

Tercero, el tema más controversial es el de la evaluación de los docentes. Para el PD la evaluación es un elemento que sirve para la admisión, promoción y reconocimiento del personal que ejerza la función magisterial, directiva y de supervisión. Para ello, se prevé la realización de procesos de selección de aspirantes, los que serán públicos, transparentes, equitativos e imparciales y considerarán los conocimientos, aptitudes y experiencia necesarios para el aprendizaje y el desarrollo integral de los educandos. Igualmente, la evaluación servirá para instalar un sistema voluntario de carrera docente, directiva y de supervisión. Corresponderá a la Federación su rectoría y, en coordinación con las entidades federativas, su implementación. Por su parte, para la CNTE toda evaluación: estandariza, empobrece, clasifica, certifica y se utiliza para eliminar los derechos laborales y para señalar a los docentes como aptos o no aptos. Igualmente, la evaluación es percibida como un mecanismo de control gubernamental de los maestros, que limita sus libertades. Una premisa de la CNTE es abolir los concursos de ingreso, promoción y el sistema de carrera magisterial. La evaluación debe ser colegiada y no individualizada; debe de ser horizontal y democrática, y no vertical y autoritaria.

Como se podrá apreciar, el PD conserva varias premisas de la RE de 2013: partir del principio de los derechos humanos, buscar la calidad o excelencia educativa, regirse por el principio de la meritocracia para el ingreso, promoción y reconocimiento de los docentes. La CNTE parte de un principio revolucionario en contra del capitalismo y se opone fuertemente en el tema de la calidad y de la evaluación docente, así como de un sistema centralizado de carrera magisterial. Será interesante ver hasta dónde AMLO y la CNTE están dispuestos a negociar.

Fuente del artículo: http://www.educacionfutura.org/lo-que-la-cnte-le-exige-a-amlo/

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La propuesta educativa de MORENA

México / 24 de marzo de 2019 / Autor: Eduardo Backhoff Escudero / Fuente: SDP Noticia

La versión del 6 de marzo pasado del proyecto de decreto, que abroga diversas disposiciones de la Reforma Educativa (RE) de 2013 modifica, con este fin, los artículos 3º, 31º y 73º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Con este proyecto, MORENA pretende dar cumplimiento a la promesa de campaña que realizara Andrés Manuel López Obrador (AMLO) en apoyo a los líderes sindicales de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), quienes desde un principio se opusieron radicalmente contra la RE impulsada, en 2013, por los tres partidos mayoritarios del momento: PRI, PAN y PRD.

La anunciada transformación educativa de AMLO, a través del secretario de educación, Esteban Moctezuma Barragán, se ha centrado principalmente en criticar la RE de Peña Nieto, sin aclarar en qué se diferenciará de ésta, la que ha sido denostada una y otra vez como un elemento central del modelo Neoliberal que hoy, de 18 de marzo, AMLO la declaró muerta. Por lo anterior, resulta de especial importancia conocer lo que los diputados de MORENA pretenden modificar de la Constitución y de las leyes secundarias para construir un nuevo modelo educativo que sea distinto del anterior. En mi opinión, después de leer la propuesta de MORENA, que se discutirá este mes en la Cámara de Diputados, creo que dista de ser una muy distinta a la RE de 2013. Por ello, a continuación, señalaré ocho elementos comunes a las dos “reformas”:

Primero. La propuesta de la 4T elimina el adjetivo “calidad” de la educación, sin embargo, éste se sustituye por el de “excelencia”. Ambos términos aluden al mismo significado: el máximo logro de aprendizaje de los educandos.

Segundo. La 4T menciona que la educación se basará en un enfoque de derechos humanos y de igualdad y que tenderá a desarrollar armónicamente las facultades del ser humano. La misma idea fue propuesta en la RE, pero con otros términos.

Tercero. La 4T prioriza el interés superior de niñas, niños y adolescentes, lo mismo que la RE.

Cuarto. La 4T propone que los docentes tengan acceso a un sistema de formación para que puedan cumplir con los objetivos del Sistema Educativo Nacional. La misma idea se planteó con el Servicio Profesional Docente. En ambos casos se plantea que la formación atenderá las necesidades particulares de los profesores.

Quinto. La 4T propone que el personal que ejerza la función docente y directiva tendrá que pasar por un proceso de admisión, promoción y reconocimiento, pero no de permanencia. Esta propuesta es idéntica a la de la RE, con excepción de la evaluación para la permanencia.

Sexto. La 4T propone que el Estado asegurará que los materiales, la infraestructura, su mantenimiento y las condiciones del entorno contribuyan a los fines de la educación. La misma idea se planteó en la RE que, además, estableció la idoneidad del personal docente y directivo como elementos consustanciales para poder cumplir con el derecho que tienen los niños y jóvenes a recibir una educación de calidad.

Séptimo. La 4T propone que el Estado adoptará las medidas para que todas las personas puedan ejercer su derecho a la igualdad de acceso, tránsito y permanencia en los servicios educativos. La RE tuvo como eje rector la misma propuesta.

Octavo. La 4T propone establecer un organismo público autónomo, que sustituirá al Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), mismo que era parte de la RE. Las funciones de ambos organismos son prácticamente las mismas, salvo las de emitir lineamientos para la evaluación de los docentes. La estructura administrativa del nuevo organismo también es muy parecida a la del INEE, así como la forma de elegir y renovar a los integrantes del Consejo Directivo.

Como se podrá apreciar, el proyecto de decreto de MORENA para la transformación de la educación mexicana es muy parecida a la RE que se quiere abrogar. La única gran diferencia que observo es la eliminación de la evaluación docente con fines de permanencia que, en términos de la CNTE, AMLO y MORENA tiene fines punitivos. El resto de la propuesta es una burda copia de la RE, la cual parafrasea sus principales ideas. Y como dijo Goethe: “La originalidad no consiste en decir cosas nuevas, sino en decirlas como si nunca hubiesen sido dichas por otro”.

Fuente del Artículo:

https://www.sdpnoticias.com/nacional/2019/03/18/la-propuesta-educativa-de-morena

Fuente de la Imagen:

https://www.milenio.com/elecciones-mexico-2018/10-puntos-educacion-amlo-presento-cnte

ove/mahv

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Estancias infantiles, guarderías o abuelitos

Por: Eduardo Backhoff

En estos días se está discutiendo en la Cámara de Diputados la propuesta educativa del secretario de Educación, Esteban Moctezuma Barragán. Entre las muchas ausencias de esta iniciativa destaco, por ahora, la eliminación de los programas de educación inicial. Simplemente lo borran de sus prioridades, en cambio anuncian con “bombos y platillos” la creación de 100 nuevos centros universitarios. Se les olvida, o posiblemente no lo saben, que en los primeros años de vida de un infante se desarrollan el lenguaje y las habilidades de comunicación, el razonamiento numérico, así como diversas capacidades cognitivas necesarias para conocerse a sí mismo y al mundo que los rodea.

La pobre concepción que se tiene de esta etapa de desarrollo del individuo hace que las autoridades del gobierno se refieran a ellas como guarderías o estancias infantiles, nombres que hacen alusión a lugares donde se dejan, se cuidan, se vigilan y se entretienen a los infantes. Bajo esta concepción se puede entender la gran torpeza del secretario de Hacienda de proponer que los abuelitos sean quienes pueden cuidar a sus nietos. Si solo se tratara de cuidar y vigilar a niños,  seguramente, no sería tan escandalosa tal idea. Sin embargo, éste no es el caso. La investigación sobre desarrollo infantil apunta en el sentido de que son los tres primeros años de vida los que pueden hacer la diferencia entre un infante que tenga éxito en la escuela de aquel que sufrirá un rezago que le impedirá alcanzar escolarmente al resto de sus compañeros.

Es sabido que los niños desarrollan el lenguaje durante los primeros 30 meses de vida, que adquieren las habilidades previas para la lectura (readiness) de los 2.5 a los cinco años, que aprenden-a-leer (learning to read) de los seis a los ocho años y que desarrollan la habilidad de leer-para-aprender” (reading to learn) de los nueve a los once años. Es común que, en las clases sociales más privilegiadas, esta cronología del aprendizaje y dominio del lenguaje se dé de forma muy natural y fluida. Por el contrario, generalmente, en las clases más desprotegidas, donde en las familias prevalece el analfabetismo y la baja escolaridad (ej.: zonas indígenas, campos migrantes agrícolas, áreas rurales y de alta marginación), los niños se retrasan considerablemente en la adquisición y dominio del lenguaje. Así, desde muy temprana edad se producen brechas en el dominio del lenguaje oral y escrito que, con el paso del tiempo, se van abriendo.

Ésta es la razón principal por la cual los niños que se desarrollan con severas carencias materiales y lingüísticas no logran aprender lo mismo que aquellos que gozan de buenas condiciones para el desarrollo infantil. Lo anterior está muy bien documentado en las evaluaciones de aprendizaje nacionales e internacionales, las que siempre muestran el mismo patrón de resultados: a mejores condiciones de crianza, mejores aprendizajes. Sin embargo, es posible revertir este efecto perverso del contexto social en que vive un niño pobre, siempre que el infante tenga la oportunidad, desde muy pequeño, de ser expuesto a un medio rico, en cantidad y calidad de interacciones lingüísticas y sociales. El proyecto norteamericano que documenta lo anterior se conoce como Head Start. Los niños tienen un mejor progreso si ingresan al preescolar con un lenguaje fuertemente desarrollado y con diversas destrezas de comunicación. Como ya se dijo, la regla general es que el desarrollo del lenguaje depende del grado de exposición que tengan los niños a un lenguaje abundante, rico y diverso. Un buen desarrollo del lenguaje a temprana edad permite que los niños puedan desarrollar: un conocimiento general de sí mismos y del medio que los rodea; habilidades sociales, comportamientos adecuados para el aprendizaje; así como una variedad de destrezas cognitivas. La habilidad de leer es fundamental para que el niño tenga éxito en la escuela y, a n de cuentas, a lo largo de toda la vida. La transición más crítica se da en las etapas de aprender-a-leer a leer-para-aprender. Esta transición se da en la mayoría de los estudiantes entre los 8 y 9 años de edad, lo que usualmente suele ocurrir al término del tercer grado de primaria.

Los escolares que no logran esta transición a tiempo se rezagan enormemente del resto de sus compañeros, a tal grado que la diferencia en la habilidad para comprender textos puede ser hasta de seis grados escolares para los estudiantes que terminan el tercer grado de secundaria. Es decir, estudiantes que al terminar la educación básica tengan una habilidad de comprensión lectora de un alumno de cuarto grado de primaria. La idea de terminar el programa de estancias infantiles para darles el recurso a los abuelitos para que alimenten y cuiden a sus nietos es una ocurrencia decimonónica, que muestra una gran ignorancia del gobierno en turno sobre el desarrollo intelectual y lingüístico de los niños. No se trata de invertir en guarderías o en estancias infantiles, sino en verdaderos centros de desarrollo infantil, con personal especializado que ayude a compensar las carencias cognitivas y de lenguaje que los niños más pobres padecen en su hogar. De no hacerlo, estos niños estarán destinados al fracaso escolar y, como lo documentó Gilberto Guevara Niebla, abonarán para que sigamos siendo un país de reprobados.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/estancias-infantiles-guarderias-o-abuelitos/

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La creatividad: la gran ausente en educación

Por: Eduardo Backhoff

De acuerdo con la Real Academia Española, la creatividad se define como la facultad de crear o la capacidad de creación. Para Wikipedia, la creatividad es un proceso en el cual una persona forma o crea algo nuevo y posiblemente valioso (para una comunidad). El elemento creado puede ser intangible (como una idea, una hipótesis científica o una composición musical) o tangible (como un dispositivo electrónico, una obra literaria o una pintura). Varias disciplinas científicas se han interesado en estudiar el fenómeno de la creatividad, entre las que destaco la psicología y las ciencias cognitivas. Asimismo, la educación, la ingeniería y otras profesiones se han interesado en estimular los procesos creativos.

La noción de creatividad se originó en la cultura occidental con una concepción de inspiración divina. En la tradición judeocristiana, la creatividad se entendía como una cualidad única de Dios; no se consideraba que los humanos tuvieran la capacidad de crear algo nuevo, excepto “como una expresión de la obra de Dios”. Fue durante el Renacimiento que la creatividad se consideró como una habilidad de los grandes hombres (genios), cuyo mejor ejemplo fue Leonardo da Vinci.

En el siglo XVIII, la noción de creatividad (especialmente la estética) se vinculó con el concepto de imaginación. Como tema de estudio, la creatividad se empezó a estudiar a inicios del siglo XIX; y, a mitad de siglo, la psicología hizo una distinción entre pensamiento convergente y divergente. Mientras que el primero implica buscar una solución única y correcta a un problema, el segundo requiere de la generación creativa de respuestas múltiples a un problema. El pensamiento divergente a veces se usa como sinónimo de creatividad en la literatura de la psicología, aunque no necesariamente es lo mismo.

En el campo educativo, algunos investigadores sugieren que la educación convencional es inapropiada para estimular la creatividad de los escolares, ya que los docentes no fomentan la imaginación de sus estudiantes.

Estimular la imaginación en todos los grados escolares, pero especialmente en el preescolar y la primaria, resulta muy relevante si tomamos en cuenta que la tecnología está avanzando a un ritmo vertiginoso y que se necesitará la solución creativa de problemas para enfrentar nuevos desafíos tecnológicos y sociales. Además de ayudar a solucionar problemas, la creatividad también facilita a la identificación de problemas nuevos.

La promoción de la motivación intrínseca y la solución de problemas son dos áreas donde los educadores pueden fomentar la creatividad de sus estudiantes. Los escolares son más creativos cuando consideran que una tarea es intrínsecamente motivadora, valorada por sí misma. Para promover el pensamiento creativo, los educadores deben identificar qué motiva a sus estudiantes y estructurar la enseñanza a su alrededor.

Enseñar a los alumnos a resolver problemas que no tienen respuestas bien definidas es otra forma de fomentar su creatividad. Esto se logra al permitir que los alumnos exploren problemas y los redefinan, posiblemente aprovechando un conocimiento que al principio puede parecer ajeno al problema para resolverlo. En la educación superior, la mentoría de los estudiantes (por especialistas altamente capacitados) es una manera de lograr fortalecer la creatividad en campos especializados del conocimiento.

La creatividad es una competencia escolar que ha tomado gran importancia en las llamadas habilidades del Siglo XXI, junto con el pensamiento crítico, las habilidades comunicativas, el trabajo en grupo y a distancia, las competencias digitales y el dominio de varios idiomas. Por ello, el Educational Testing Service (agencia estadounidense que desarrolla el TOEFEL, el SAT y el GRE, entre muchas otras pruebas) tiene años estudiando la manera de medir la capacidad creativa de los estudiantes que desean ingresar a las instituciones de educación superior. Asimismo, el programa PISA de la OCDE se encuentra desarrollando una manera de evaluar las competencias creativas de los estudiantes, que forme parte de los tres campos cognitivos que evalúan tradicionalmente: ciencias, matemáticas y lectura. Sería deseable que el nuevo secretario de educación, Esteban Moctezuma Barragán, tomara conciencia que la creatividad ha sido uno de los grandes ausentes en el sistema educativo mexicano y que su incorporación curricular tendría grandes beneficios, no solo para los estudiantes, sino para el país en sus diversos ámbitos.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/la-creatividad-la-gran-ausente-en-educacion/

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El dilema del ingreso a la educación superior

Por: Eduardo Backhoff

De acuerdo con las estadísticas del INEE, en México 97.7% de niños entre 6 y 11 años asiste a la primaria; 93.3% entre 12 y 14 años asiste a la secundaria; 73.2% de los jóvenes de 15 a 17 años asiste al bachillerato (o a instituciones equivalentes) y sólo 31.5% que tienen de 18 a 22 años cursan alguna carrera universitaria (o técnica). A estas estadísticas hay que restarle la cantidad de estudiantes que abandonan sus estudios; sólo en primer grado de bachillerato, 15% de los alumnos desertan.

Por ello, el sistema educativo funciona como una especie de filtro social donde se van decantando los estudiantes de acuerdo con su aprovechamiento académico: quienes logran terminar a tiempo la educación media superior, representan a los mejores estudiantes de México. Aún así, muchos de ellos no logran ingresar al nivel universitario debido a la falta de espacios en estas instituciones. Por ejemplo, en la UNAM sólo 7% de los aspirantes logra ser alumno de esta institución; proceso que se hace a través de un examen de conocimientos, cuyo propósito es identificar a los jóvenes con mejor preparación académica.

La premisa central del proceso de admisión de las universidades de mayor prestigio es quedarse con la “crema y nata” de los estudiantes, pues ello garantiza que tengan mayor probabilidad de éxito en sus estudios profesionales y que la institución tenga mejores indicadores educativos (eficiencia terminal, PUBLICIDAD p y q g j ( , porcentaje de titulación y profesionistas exitosos), lo cual contribuye a mejorar su prestigio académico y a incorporar a los mejores profesionistas dentro de su planta docente. Aunque esto parece ser un círculo virtuoso, la literatura científica muestra que son los jóvenes que provienen de hogares con condiciones económicas privilegiadas quienes tienen mayor probabilidad de ingresar a las mejores instituciones educativas públicas, como es el caso de la UNAM.

Esto se debe a que la adquisición de conocimientos y habilidades académicas depende principalmente de las oportunidades de aprendizaje a las que son expuestos los estudiantes tanto en la escuela, en el hogar, como en el contexto social. Los estudiantes de las clases privilegiadas tienen, por mucho, más oportunidades para aprender (mejores escuelas, padres con niveles educativos altos, bibliotecas en sus hogares, clases de verano) que los de clases desprotegidas que, por lo general, encuentran obstáculos para aprender (padres analfabetos o de baja escolaridad, necesidad de trabajar).

Por desgracia, se cumple con el proverbio que dice “origen es destino”. La excepción a esta regla de ingreso meritocrático la representa la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), que la promovió AMLO, siendo jefe del DF. Aquí los estudiantes ingresan por un proceso aleatorio (una especie de lotería) que ganan los más afortunados, independiente de su nivel académico que, por lo general, es muy bajo. Aunque la intención de darle educación a los más desprotegidos es loable, el resultado de este modelo educativo es desastroso, pues la inmensa mayoría de los jóvenes que tienen la suerte de ingresar a la UACM no concluyen sus estudios universitarios o lo hacen con niveles académicos muy inferiores a los de las universidades que seleccionan a sus estudiantes de manera meritocrática.

El dilema que enfrenta el sistema educativo mexicano es el siguiente: utilizar un mecanismo de ingreso por méritos académicos, que desfavorece a los más pobres, o utilizar un método aleatorio cuyos resultados académicos son desastrosos. La solución a este dilema no tiene una solución perfecta. Sin embargo, me queda claro que ningún país quisiera tener profesionistas pobremente preparados, pero tampoco quisiera que la educación sea sólo para las clases privilegiadas. El proyecto de AMLO de construir cien universidades para las clases más desprotegidas tiene el alto riesgo de que le suceda lo mismo que a la UACM, que resuelve un problema social a costa de crear un problema académico, cuya factura se cobrará en un futuro.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/el-dilema-del-ingreso-a-la-educacion-superior/

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¿Quién le teme a la evaluación docente?

Por: Eduardo Backhoff

a evaluación es una función que realizan todos los animales racionales para comportarse de acuerdo a las circunstancias y adaptarse al medio que los rodea. Igualmente, la evaluación es esencial en una sociedad democrática para que ésta funcione correctamente. Los gobiernos deben obligarse a evaluar todos los programas donde se utilicen recursos públicos; no solo para identificar áreas de mejora, sino también para rendir cuentas a la sociedad. Entre mejor estén diseñados los componentes evaluativos de un programa gubernamental, mayor serán sus beneficios para el país. Por ello, se han instrumentado distintos programas de calidad que evalúan y certifican los procesos de las instituciones, públicas y privadas, como es el caso de las normas ISO 9000.

En el ámbito educativo, la evaluación es consustancial a su función formadora; no se puede concebir una acción educativa sin su correspondiente acción evaluativa. Se evalúa para corregir y mejorar tanto los procesos como los resultados de los programas educativos; pero también se evalúa para certificar procesos, programas o personas. Por esta razón, los docentes evalúan a sus estudiantes durante el ciclo escolar y al final de éste. Durante el año escolar el maestro utiliza las evaluaciones para retroalimentar a sus estudiantes sobre su aprendizaje. Pero al término del ciclo escolar el profesor emite un juicio sobre el logro académico de cada estudiante, lo que se materializa en una calificación. Este juicio sobre el aprovechamiento de los estudiantes se vuelve en una certificación de lo aprendido por los estudiantes.

Pero la evaluación no solo la practican los docentes. También las instituciones educativas utilizan la evaluación para certificar a personas y a programas educativos. Tales son los casos de los profesores que presentan exámenes de oposición para ingresar a las universidades o para recibir estímulos económicos. O bien, el de los programas de bachillerato, licenciatura y posgrado que son evaluados por agencias externas para poder obtener recursos extraordinarios.

Por ello, llama tanto la atención que se satanice a la evaluación de los docentes y que se diga que ésta se debe de utilizar solamente con propósitos formativos, dejando a un lado a una de las funciones más importantes: la de certificar competencias y servir como un mecanismo de control de calidad. Imaginemos que esta regla se aplique en todos los procesos educativos y que ningún estudiante, ni profesionista será evaluado para certificar sus competencias académicas o profesionales. Todos acreditarán los cursos, serán promovidos a los siguientes grados y serán certificados automáticamente. Tampoco habrá concursos para seleccionar a los estudiantes a las universidades, ni concursos de oposición para conseguir una plaza docente, ni evaluación del desempeño para otorgar estímulos a profesores, ni habrá evaluaciones instituciones para acreditar los programas educativos. No habrá ni estudiantes ni instituciones que gocen de mayor prestigio académico, pues no habrá evaluación de sus procesos ni de sus resultados. Todos por igual; pero, igualmente malos.

Me pregunto: ¿quién le teme a la evaluación docente? En su mayoría, los que no se esfuerzan, no estudian, los que no se capacitan, los que están seguros de reprobar, los que justifican su fracaso en las evaluaciones «mal elaboradas», en las evaluaciones estandarizadas (sin saber su significado), en los propósitos «ocultos, perversos y políticos» de las evaluaciones. Resulta paradójico que en Oaxaca los padres de familia no quieran a los docentes de la CNTE y que exijan que los profesores de sus hijos sean docentes «idóneos»: es decir, aquellos certificados por la evaluación que va a desaparecer AMLO.

La evaluación es solo un instrumento que sirve para mejorar a las personas, los procesos y las instituciones. No se le debe de tener miedo; por el contrario, hay que estudiarla, conocerla bien y saberla utilizar inteligentemente.

Fuente: https://vanguardia.com.mx/articulo/quien-le-teme-la-evaluacion-docente

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¿El minimum minimorum de la educación en México?

Por Eduardo Backhoff

En el caso de la educación, los países del primer mundo, también llamados industrializados, pueden pensar en contar con escuelas de lujo.

Ahora que próximamente iniciará AMLO un nuevo gobierno, que ha prometido resolver de manera contundente los principales problemas que padece nuestro país, entre los que se encuentra la baja calidad de la educación –que ha sido ampliamente documentada en todos los estudios internacionales y nacionales que evalúan el aprendizaje de los estudiantes–, es importante poner los pies en la tierra y exigir que el nuevo gobierno garantice al menos construir un piso mínimo e indispensable para que el Estado pueda ofrecer servicios educativos, si no de alta calidad, al menos decorosos para todos los niños y jóvenes de la población mexicana en edad de cursar la educación obligatoria.

Como dice el dicho “ofrecer no empobrece, lo que aniquila es dar”. Por ello los candidatos siempre ofrecen lo que no pueden dar y después se justifican con diversos argumentos. Últimamente, AMLO ha dicho que no se podrán ver realizadas todas sus promesas de campaña debido a que “el país está en bancarrota”. Independientemente, de si quiso decir que teníamos un quebranto económico o uno moral (según Lorenzo Meyer), lo importante es no perder de vista que todos los servicios que el Estado está obligado a proporcionar a la ciudadanía deben de contar con condiciones mínimas o básicas que permitan a la ciudadanía utilizar servicios decorosos que satisfagan sus necesidades primarias.

 

En el caso de la educación, los países del primer mundo, también llamados industrializados, pueden pensar en contar con escuelas de lujo. Es decir, con edificios elegantemente construidos, con material pedagógico nuevo, con personal docente y administrativo de sobra, con canchas deportivas variadas, laboratorios de ciencia y talleres de artes, con computadoras para cada maestro y estudiante, con conexión a Internet de alta velocidad, etcétera.

 

Sin embargo, los llamados países emergentes o de mediana economía, como es el caso de México, deben aspirar a construir este piso básico de la educación, al que le llamo el “mínimo minimorum”. Este piso no nos permitirá ser competitivos en las evaluaciones internacionales de aprendizaje, toda vez que nuestra base social padece de muchos rezagos educativos, lo que nos pone en desventaja respecto a las sociedades cuyos ciudadanos no tienen poblaciones analfabetas o con graves retrasos escolares. Sin embargo, el “mínimo minimorum” sí nos podrá asegurar que TODOS los escolares cuenten con las CONDICIONES MATERIALES SUFICIENTES y las OPORTUNIDADES DE APRENDIZAJE indispensables para poder aprender lo básico del currículo nacional. Y cuando digo lo básico, me refiero a la base de conocimiento mismo, es decir, que los estudiantes: sepan comprender lo que leen y a expresarse oralmente y por escrito; puedan resolver problemas básicos de matemáticas, conozcan lo estrictamente esencial de las ciencias sociales y naturales, y que puedan aplicar lo aprendido a la vida real.

 

Este piso básico, a mi manera de ver, consiste en lo siguiente: 1) atender al 100% de los niños y jóvenes en edad de asistir a la educación obligatoria y retenerlos dentro de las escuelas, 2) lograr que todos los profesionales de la educación obligatoria tengan una excelente formación inicial y continua, que les permita dominar lo disciplinario y lo pedagógico, 3) asegurar que los normalistas y especialistas en educación mejor preparados sean quienes ingresen al sistema educativo, 4) cumplir con la normalidad mínima en el total de escuelas, lo que implica cumplir con 100% del calendario escolar, y que los docentes lleguen temprano a clases, permanezcan en sus aulas y utilicen herramientas pedagógicas modernas, 5) contar con supervisores y directores, que actúen con independencia gremial, y cuya principal función sea la de apoyar a que todos los estudiantes tengan las mismas oportunidades para aprender, 6) tener un currículo de educación básica con pocos contenidos, que permita dominarlos a profundidad y que esté orientado a la adquisición de habilidades de razonamiento y de solución de problemas, 7) asegurar que todos los centros educativos tengan la infraestructura, el equipamiento y los materiales pedagógicos elementales y funcionales y 8) lograr incorporar a los padres de familia en la educación de sus hijos y a la sociedad civil en la toma de decisiones de los centros escolares. Por supuesto, esta lista se puede extender más, pero es suficiente para entender a lo que me refiero con un mínimum minimorum de la educación.

 

Si bien éste es un piso mínimo para la educación, es necesario advertir que, en una sociedad desigual, también se requiere tener políticas educativas compensatorias que favorezcan la equidad. Es decir, que las poblaciones más desprotegidas y vulnerables tengan mejores condiciones escolares que aquellos que la vida les ha favorecido social y económicamente por distintas razones. Solo así, podremos aspirar a contar con un sistema educativo decoroso, del cual nos sintamos orgullosos todos los mexicanos. Creo que no es pedir demasiado y es bastante realista. ¿Lo podrá cumplir el gobierno de AMLO?

Fuente del artículo: https://www.sdpnoticias.com/nacional/2018/10/04/el-minimum-minimorum-de-la-educacion-en-mexico

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