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Entrevista: “Cuando hay educación de calidad, el mundo es mejor”

Mathew Anderson. El presidente del Campus Latinoamericano de Keiser University relata que el sector empresarial le ha expresado su necesidad de tener gerentes con mejores habilidades de negociación.

Por: Noelia Celina Gutiérrez

Mathew Anderson considera que los programas curriculares deberían ser ajustados una o dos veces al año, y para hacer esos cambios, las universidades necesitan tomar en cuenta al sector privado porque este será al final de cuentas el empleador principal de sus estudiantes.

Hace cinco años, cuando asumió la presidencia del Campus Latinoamericano de Keiser University, en San Marcos, Nicaragua, se propuso implementar un sistema en el que las evaluaciones internas sean diarias y las externas, continuas.

“No se puede tener solamente a la comunidad académica decidiendo el currículum de una carrera”, enfatiza el también investigador. La clave, según Anderson, es trabajar continuamente con el sector privado para entender cuáles son sus necesidades.

¿Hacia qué dirección se está enfocando la educación?  

Los estudios recientes, locales e internacionales, indican que se debe tener un enfoque hacia las competencias integrado en el pénsum académico. Y hay varias maneras de hacerlo, pero básicamente significa que el estudiante no debe avanzar hacia el siguiente nivel hasta que sea evaluado, hasta que haya alcanzado los objetivos que se planteaban en ese nivel.

¿Cuán importantes son las evaluaciones para garantizar una buena educación…?

Cuando llegué a Keiser, en 2012, y comencé a examinar el Instituto de Idiomas, les pregunté si estaban haciendo evaluaciones y me dijeron que no tenían tiempo para eso. Y eso tenía que cambiar. Lo que actualmente hacemos para evaluar la universidad y el Instituto de Idiomas es un procedimiento diverso: en primer lugar, tenemos al sector privado evaluando nuestro pénsum dos veces al año. Además, los estudiantes evalúan a los profesores cuatro veces al año y los alumnos egresados nos retroalimentan una vez que tienen experiencia laboral. Una vez al año, el campus madre en Florida evalúa a nuestro campus en Latinoamérica y las agencias acreditadoras están constantemente evaluándonos. Adicionalmente, como presidente del campus, contraté a una persona para que evalúe diariamente a la universidad. Su trabajo es hacer una cosa: encontrar problemas de forma diaria. Así es como logramos mejorar el campus en cinco años, evaluándonos continuamente.

¿Cree que las universidades nicaragüenses deberían fortalecer sus métodos de evaluación institucional?

Las evaluaciones institucionales ponen nerviosos a los administradores de universidades, incluyéndome. Pero las evaluaciones internas y externas tienen que hacerse. Yo recibo malas noticias todo el tiempo, pero prefiero lidiar con los problemas y arreglarlos a lo inmediato. Si se hacen evaluaciones una vez o dos al año va a ser muy estresante, pero si se hace diario es más sencillo. La recompensa es que, por ejemplo, la acreditadora estadounidense que evalúa a Keiser University no le hizo ni una recomendación al recinto latinoamericano tras habernos evaluado el año pasado. Las aproximadamente 4,000 universidades que hay en Estados Unidos acreditadas por este cuerpo normalmente reciben recomendaciones. Cada universidad en la que he estado trabajando ha recibido recomendaciones, y nosotros no recibimos recomendaciones, precisamente por nuestras evaluaciones constantes. Es un montón de trabajo, pero vale la pena.

¿Cree que mejorar la educación depende de los recursos que se le destinen?

La mayoría de las veces, cuando hay problemas con la educación, ya sea en Estados Unidos, en Europa o en Nicaragua, la gente dice que es un problema de dinero. Yo diría que los recursos económicos ayudan, pero, por ejemplo, los Estados Unidos no tienen el mejor récord de educación del mundo y tenemos los recursos financieros. Si ves a los países más desarrollados en educación, como Finlandia, ellos no solo disponen del recurso, sino que todas las organizaciones sociales están enfocadas en hacer de la educación una prioridad. Eso es lo más importante: que la familia, los círculos cercanos, la comunidad nacional, estén enfocados en que la educación sea una prioridad. Y muchas veces, no es un problema financiero como tal, es una cuestión de atención, de enfoque y de prioridades.

Antes se hablaba de un primer mundo y un tercer mundo, según las economías. En términos de educación, ¿qué significaría ser un país del primer mundo?

Creo que lo más importante es el acceso a un sistema educativo, lo que incluye las facilidades físicas y profesores de calidad. Por ejemplo, hace año y medio fui invitado a hablar con el Ministro de Educación de Honduras y me sorprendió que en ciertas áreas no tienen acceso a educación, no tienen edificios para enseñar, ni profesores. Lo que hicieron fue empezar a ofrecer cursos en línea. Entonces lo primero es el acceso. Lo segundo sería convertir la educación en una prioridad. Hay una gran cantidad de acciones que se pueden tomar desde el sector privado, desde las comunidades, para apoyar la educación. El 95% de nuestros estudiantes reciben algún tipo de ayuda financiera. El mayor desafío que tenemos es que, cada semestre, alrededor de 4,000 prospectos desean ingresar a la universidad, pero solo podemos escoger entre 100 y 120. Cada año recibimos casi dos millones de dólares, del Departamento de Educación de los Estados Unidos, para ayudar a los estudiantes nicaragüenses. También trabajamos muy de cerca con el sector privado para ayudar a tantas personas como podamos, quienes no se pueden costear el pago de una buena educación.

El sector privado insiste en que haya un acoplamiento entre la educación y la estrategia productiva del país. ¿Qué opina?

No se puede tener solo a los profesores o a la comunidad académica decidiendo el currículum de una carrera. Se debe tener la opinión de personas que están en la profesión; en el caso de negocios, personas que se dedican a hacer negocios; en el caso de sicología, sicólogos a tiempo completo. Los programas curriculares solían cambiar cada cinco o diez años, pero ahora, como el conocimiento está creciendo exponencialmente y cambiando a cada momento, se debe cambiar una vez o dos veces al año. Es decir, no tienen que ser cambios drásticos, pueden hacerse modificaciones menores cada seis meses. Por ejemplo, la comunidad de negocios nos dijo, el año pasado, que necesitan gerentes con mejores habilidades de negociación. Entonces, nosotros ya estamos trabajando para añadir clases de negociación al pénsum de la carrera de Negocios.

¿Cómo están las universidades enfocando su educación hacia la competencia global?

La mayoría de las universidades saben que ese es un reto. Creo que la manera principal de estar preparado para un mercado global es tener la mayor cantidad de experiencias de intercambio que se puedan. Al menos dos o tres, pueden ser en los Estados Unidos o en China, como nosotros que tenemos un campus allá. Lo segundo importante, es que no solo tengan conocimientos técnicos, sino que aprendan historia, cultura, religión, para que al menos tengan un contexto sobre cómo hacer negocios en otros países. Hay que enfocarse no solo en tratar con un mercado global, sino también en la calidad de la educación. Se puede tener el mejor currículum, pero si no se invierte en el cuerpo docente, no se tendrá una buena educación. Cada facultad debería tener profesores con títulos de doctorado en esa disciplina, y los docentes deben mantenerse al día con su profesión y ser capaces de generar en sus estudiantes capacidades críticas, para aplicar soluciones a situaciones reales.

¿Cómo definiría la competencia global en el contexto de Centroamérica?

Va a significar algo diferente para una persona que trabaja en una pulpería que para una persona trabajando en una compañía multinacional, como Xerox o United Airlines. La persona con una distribuidora (comercial) debe saber cómo comprar a los mejores precios, si va a traer los productos de los Estados Unidos, de China, de Europa, pero también tiene que saber inglés para tener mejores herramientas de comunicación. Entonces, aún con una pequeña distribuidora se debe tener al menos ese conocimiento y esas habilidades. En una escala del 1 al 10, la distribuidora se ubicaría entre 2 y 3. Ahora, para una empresa multinacional se tiene que conocer la cultura, la persona debe tener algún conocimiento de los países que visita, como la religión, la política, la economía y, por supuesto, las prácticas legales y de negocios. Dependiendo del nivel, desde las pulperías hasta las transnacionales, necesitan algún entrenamiento global.

Algunos países de Asia salieron de la pobreza mandando a sus mejores estudiantes a prepararse a Estados Unidos. Pero, hoy esos países tienen una educación mejor que la de Estados Unidos. ¿Por qué pasó eso? 

Primero, creo que cuando hay educación de calidad, el mundo es mejor. Esos países asiáticos han pasado por muchas cosas en los últimos años, han tenido que esforzarse mucho y sacarle la mayor ventaja a su educación. En mi experiencia, si tuviera que elegir entre un estudiante graduado de Harvard y uno que se graduó en Nicaragua, ambos teniendo las mismas habilidades, escojo al nicaragüense, porque la persona que se graduó de Harvard se cree con el derecho de ser contratado, creen que merecen un cierto tipo de respeto, pero he encontrado que los nicaragüenses y aquellos que han tenido que trabajar duro por su educación son más capaces de resolver problemas que los que vienen de una buena familia estadounidense. Creo que las personas que se graduaron de países asiáticos apreciaron más la educación que recibieron que los mismos estadounidenses.

¿De qué sirve una buena educación universitaria si en la primaria y secundaria hay debilidades?

Una de las cosas que queremos hacer en Keiser es proveer educación sobre cómo enseñar en primaria y en secundaria. A la universidad le encantaría estar involucrada en una organización mayor que involucre al sector privado, al Gobierno y a las universidades, para crear un comité que analice y enfrente los retos que tienen los colegios en estos momentos. La gente muchas veces critica al Gobierno, pero es fácil criticar cuando se tienen muy pocos recursos. En algunas comunidades ni siquiera hay agua, entonces, creo que todos tenemos que trabajar juntos y apoyar al Gobierno en este proyecto. Yo he tenido estudiantes en la universidad que son genios, y he tenido que buscar personalmente un patrocinador para ellos, porque tienen talento pero no recursos. Muchas veces Keiser asume la deuda. Por ejemplo, el mejor estudiante de Nicaragua en 2017, un muchacho de Matagalpa; nosotros hemos estado trabajando con su familia y él ya está en la universidad estudiando. Ahora, en febrero, vamos a lanzar un programa para preparar a estudiantes de secundaria para que puedan ingresar a la universidad de su elección.

¿Para ingresar a universidades nicaragüenses o de Estados Unidos?

Es para que logren ingresar a cualquier universidad, nacional, de Estados Unidos o Europa. He estado en el campo de la educación por más de 25 años, y basado en mis experiencias y las experiencias de mis colegas, hemos estado preparando este programa durante los últimos dos años. Les vamos a ayudar a los estudiantes a entender cómo llenar una aplicación para la universidad, cómo obtener una buena beca, apoyarlos en sus áreas de debilidad, ya sea escritura o matemáticas, enseñarles pequeñas cosas que parecen básicas pero son muy importantes, como tomar notas en clases. Si van a viajar al extranjero, les vamos a ayudar con sus visas y en el proceso de transición de dejar el país para irse a la universidad. Parte del programa es que vayan a vivir unas cuantas semanas al campus de Keiser, para que sepan lo que es estar fuera de casa. Solo vamos a cobrar una cantidad significativa y van a ganar crédito universitario y experiencia en una universidad. Yo he sido parte del desarrollo de estos programas en los Estados
Unidos y el porcentaje de éxito es fenomenal. Es un tipo de responsabilidad social que tenemos, de ayudar a las escuelas bilingües o las escuelas nacionales; y estamos dispuestos a compartir esta metodología con otras instituciones.
Fuente de la Entrevista:

https://www.elnuevodiario.com.ni/nacionales/452752-cuando-hay-educacion-calidad-mundo-es-mejor/

 

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Entrevista: Educación: ¿Cómo negociar padres e hijos adolescentes?

Ver que tus hijos llegan a la adolescencia y que de pronto la relación con ellos cambia y que te dicen que no hace falta que les acompañes o que beso ahora no, es difícil de entender.

¿Qué ha pasado de un día para otro?

La coach de meditación que más entiende lo que es ser adolescente, Claudia Rodríguez de Ursula Calvo, nos vuelve a despejar las dudas.

CR: Necesitamos desarrollarnos. Los seres humanos somos los seres vivos que más infancia tenemos y todo se debe al desarrollo emocional que para nosotros es muy importante y al tema de la imitación, de aprender. Necesitamos aprender, relacionarnos, tener contacto con la gente, lo que nos hace definirnos como seres humanos, como especie… ¿Lo vas a cortar? ¿Vas a hacer que sea un animalito?

ADOLESCENTES, ESPACIO Y LIBERTAD

P: Claro pero es que me responde mal, hace lo que quiere y solo son contestaciones. No quiere que me meta en sus cosas.

CR: Pues es normal, porque estás descubriendo cosas. Ir testando es normal, y le vas a dejar siempre y cuando todo vaya en el camino. Me refiero, si tú sabes que lo que quiere en este momento es espacio, y es libertad, como padre puedes decir: «Yo te daré ese espacio y esa libertad siempre y cuando no te pases».

CONFIAR Y RESPONSABILIDAD, LA CUESTION VITAL ENTRE PADRES E HIJOS

Mi madre siempre era un poco estricta sobre todo con el tema de la hora, de tienes que llegar a esta hora. Cosa que bueno yo había veces que me rebelaba pero estaba marcando un camino, porque era como «Mira yo te voy a dejar. Puedo ser flexible, si tienes un cumpleaños pues te dejo más. ¿Negociamos vale?».

Luego cuando terminé bachillerato y me puse con el coaching y otras cosas, me dijo: «Vamos a ver, si estás siendo madura para algunas cosas, confío en que también lo vas a ser para otras. Entonces mi nivel de confianza va a ir en función de lo que yo vea en ti. Si yo veo que tú te estás comprometiendo con tus cosas, que tú cumples con tus responsabilidades. Si yo veo que tú tienes, -porque eso los padres también lo ven- si yo veo que tú eres una persona eres razonable y tal ¿por qué no te voy a dejar hacer ciertas cosas? Eso sí, en el momento que yo vea que te estás perdiendo un poco volvemos otra vez a lo mismo»… Es dar un voto de confianza en función de como lo vayas tú viendo.

Pero para verlo bien, tienes que estar en atención plena, y no puedes estar juzgando, porque si quieres, entre comillas, ver de verdad lo que hay tienes que observar, tienes que estar prestando la atención y no estar dejándote llevar por las creencias que tú tengas de antemano. Es muy complicado porque cuánta más edad pues más años de inercia y por eso a mí me interesa mucho que la gente joven se ponga con esto.

P: ¿Qué es lo de los años de inercia?

CR: De alguna manera, cuanta más edad, más años llevas haciendo lo mismo, es decir, lo que se llama ir con más inercia y más te va a costar cambiar. Entonces ¿qué pasa? Que es complicado estar plenamente presente en ciertos momentos pero es la única forma de darte cuenta de las cosas, de captarlo todo, de conectar con la otra persona. De la otra forma te vas a perder un montón de cosas, vas a hacer un montón de suposiciones.

P: Pero a veces, los hijos empiezan como los niños pequeños a enfadarse más o chillarte y en la adolescencia hay mucha persistencia que hace que un padre se desespere.

CR: Si tú te desesperas y cedes, si tú manipulas, cedes o si te dejas manipular cedes también, lo que estás haciendo es reforzar no solo esa conducta que no te gusta sino también el que tu hijo o la otra persona, insista.

Hay un experimento que hacemos en la facultad en el que está una rata al lado de una palanca. Si la pulsa, le das de comer. La rata, al verlo, lo que hace es darle más veces para que le des de comer… Pero si tú no le das, la rata se desespera y le dará cada vez más rápido y le dará incluso hasta de distintas formas para llamar la atención y que le des de comer.

Es como cuando un niño comienza a decir palabrotas o tiene una rabieta, si no le haces caso se comienza a desesperar… Cuando un niño te llama idiota quiere que le respondas, aunque sepa que no es que vaya a conseguir lo que quiera y le suponga una regañina o un castigo.

Cuando mi madre comenzó con el tema de la inteligencia emocional, me pillaba unos enfados porque era terriblemente desesperante porque… Tú estás haciendo que la persona reaccione y no lo hace. Yo lo intenté por todos los medios: que si no me quería, que si era súper fría, atacaba por todos los frentes y cuando ya pasé esa etapa, pensé: «Que tía más guay». Pero lo que tienden a hacer los padres es intentar ganar el pulso, ganar la batalla.

LOS PADRES NO DEBEN INTENTAR GANAR UN PULSO Y GRITAR MAS Y MAS

P: ¿Qué es eso de que los padres solo quieren ganar la batalla?

CR: Me refiero a que si tú ves que la persona te está echando un pulso, lo que los padres tienden a hacer es «yo lo gano», «yo gano este pulso, yo tengo razón».

Tienes que actuar de ejemplo. No se trata de pasar por el aro, pero tampoco voy a pretender ponerme por encima. Está en ese punto intermedio. No voy a dejarme manipular por ti, pero tampoco voy a manipularte que es el error que suelen hacer.

P: ¿Y qué deben hacer? CR: Lo que estoy diciendo, conectar, confiar y poner cierto límite sin pretender manipular, que no salga ese ego de ‘yo más’. Por ejemplo, si este me grita, yo te voy a gritar el triple, o si me gritas yo te voy a castigar y vas a saber lo que es sufrir…. No, no, no. Es el pensar: «Así, conmigo no. Por aquí no pasó. Voy a dejarte que reflexiones, porque esa no es la actitud».

CONSECUENCIAS, NO ES SI NO HACE LA CAMA, QUITARLE EL MOVIL… NADA DE HACERLE LA CAMA NI EL CUARTO…

P: Claro pero es que mi hijo/a no hace la habitación, tiene la habitación como una leonera…

CR: Pues ahí es cuando vienen las consecuencias. Que me encantan las consecuencias. Las consecuencias son: Tu hija o hijo tiene la habitación hecha una leonera… En la vida, hay una causa y hay un efecto. Si yo tiro un vaso de agua, el suelo se moja, si yo cojo y no hago la cama voy a estar meses y meses con las sábanas sin lavar y si yo cojo y no ordeno de repente alguien se piensa que es basura y lo mete todo en bolsas de plástico y, a lo mejor te encuentras toda tu ropa metida en una bolsa de plástico porque si lo dejas tirado es basura. Eso es una consecuencia. Una consecuencia no es tú coges no haces tu cuarto y entonces yo cojo y te quito el móvil. No. Es, no haces tu cuarto por tanto lo vas a tener mucho tiempo sucio y a ver, ¡Mmm! todo tiene un límite, cuando ya llega un punto que llevas sin lavar tus sábanas, no sé, dos meses, a lo mejor te empiezas a plantear echarlas a lavar y hacer la cama…

El fallo es que lo que hacen los padres es: «Es que no hace la cama entonces se la hago yo, y es que tengo que hacérsela yo, claro como no la hace, se la tengo que hacer yo y eso no es justo». Pero perdona, ¿qué haces tú haciéndole la cama? Si no se la hace, va a tener la cama desecha y va a estar la habitación asquerosa y llegará un punto en el que no pueda más, y llegará un punto que parezca y que sea basura y que se encuentre todas su ropa metida en bolsas de plástico… que a mi me ha pasado por cierto.

P: ¿Y si levantan la mano? Hay chavales que levantan la mano a sus padres.

CR: Puff. Esa gente tiene un problema de ira.

Sería muy difícil que uno de los niños de Hermano Mayor comenzara a meditar. Meditar tiene que salir de ti. Pero lo que sí se puede hacer es que vaya observando, que vaya tomando consciencia de la situación. Lo primero es mostrarle el área de mejora.

Somos un manojo de reflejos condicionados, pulso la palanca me da comida, no la pulso, no. Pero de esa forma estás perdiendo toda tu autonomía con los refuerzos y castigos que te están dando continuamente desde fuera. Meditar te ayuda, coges esa autonomía y dejas de dar a la palanca como un poseso. Si te fijas vas a ver que todo el mundo le da a la palanca.

Fuente: http://www.periodistadigital.com/ciencia/educacion/2018/01/14/educacion-como-negociar-padres-e-hijos-adolescentes.shtml

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«Los adolescentes son los grandes olvidados de esta sociedad»

España / 14 de enero de 2018 / Autor: María Cuesta / Fuente: ABC

Rebeldía, retos, enfados, cambios de humor… La adolescencia es probablemente la etapa más temida por los padres a la hora de afrontar la educación de sus hijos. Se trata, sin embargo, de una fase crucial en la vida de las personas, en la que se fijan muchos de los rasgos, recursos emocionales e intereses que tendrá el adulto del mañana. Si a ello se une un sistema educativo muy alejado de los intereses e inquietudes de los chavales el resultado puede ser explosivo. Porque, ¿cómo encaja esta revolución personal en la escuela? ¿Responde el sistema a las necesidades de estos años tan cruciales?

“La adolescencia es un periodo fascinante. En esta etapa los chicos están llenos de creatividad, ganas de aportar, de hacer del mundo un lugar más justo… Y sin embargo nuestra sociedad los ha apartado y se ha consolidado la idea de que la adolescencia son unos años a olvidar, que hay que pasar rápido. Pero nada más lejos de la realidad. Es una fase rebosante de potencial”. Quien responde es Sara Cardelús, directora del colegio City County School, uno de los pocos de Madrid que sigue la pedagogía Montessori -el término “Montessori” no está patentado, por lo que muchas escuelas lo añaden a sus nombres como reclamo aunque no siguen los principios de esta pedagogía- y el primero de España en lanzar un programa para adolescentes, que ha arrancado este año su primera promoción.

La historia de Cardelús es tan poco convencional como el colegio que dirige. Nació en Madrid, de madre americana y padre español. Su familia fue saltando de país en país por motivos laborales hasta que, a sus trece años, se asentó definitivamente en Estados Unidos. “Dejé el colegio temprano porque no me gustaba, me aburría. En la universidad todo cambió y me di cuenta de que las cosas no tenían por qué estudiarse como yo las había estudiado”. Ingresó en la Columbia University para estudiar literatura comparada e historia antigua, luego realizó varios máster y se formó en Montessori para niños de seis a doce años y adolescentes.

Detalle de materiales Montessori del colegio
Detalle de materiales Montessori del colegio-Maya Balanya

“Hay expertos que aseguran que buena parte de los grandes logros de la humanidad debieron de emprenderlos adolescentes. ¿Quién si no se lanzaría a explorar nuevos territorios o mares? ¿Quién se atrevería a hacer este tipo de locuras sino un adolescente?”, prosigue Cardelús. Lo que ocurre es que, en su opinión, actualmente tanto la sociedad como el sistema educativo se han convertido en un entorno muy hostil para los chicos de esta edad. “En general para toda la infancia pero en particular para la adolescencia. A los niños más pequeños se les recibe con una sonrisa, no a los adolescentes. Además, los chicos de estas edades tienen necesidades concretas que son muy difíciles de cubrir con nuestro ritmo de vida actual. En concreto, podrían resumirse en tres: una tribu a la que pertenecer, un adulto de referencia distinto a sus padres y que sirva de guía y trabajar en cosas que para ellos tengan sentido”.

Es cierto que la tribu, los amigos, siguen estando allí, pero las redes sociales está haciendo que las relaciones se estén despersonalizando a pasos agigantados. El adulto de referencia solía ser un tío o un abuelo, que acompañaba al niño pero sin ser una figura de autoridad tan fuerte como los padres. “Ahora, por desgracia, los adultos están demasiado ocupados y normalmente pendientes del “ring” de un whatsapp”. Por último, el sistema educativo está muy alejado de los intereses de los chicos. “¿Qué padre de chavales de esta edad no le ha oído quejarse de que no sabe para qué le va a servir aprender a hacer matrices?”

En el colegio City Country no hay asignaturas, notas ni exámenes y en las clases conviven niños de distintas edades. Una fórmula con la que cada vez se trabaja más en los primeros años de escolarización, pero que aún es la excepción para los más mayores. El programa para adolescentes del City Country echó a andar en septiembre y por ahora son pocos niños pero Cardelús está muy satisfecha con el resultado. Los adolescentes trabajan en grupo, investigan sobre historia o literatura siguiendo sus intereses personales, recorren el Madrid antiguo y sus museos, ponen en marcha proyectos de microeconomía, practican deporte (en el centro se imparte Aikido, un arte marcial japonés, tres veces a la semana), cocinan, salen al campo y hacen cerámica de la mano de un reputado ceramista. Los profesores acompañan y guían a los chicos “de tú a tú, buscando que la autoridad esté basada en la admiración y el respeto, no en el miedo”. De hecho, el personal está formado en disciplina positiva y comunicación no violenta.

El juego al aire libre es parte fundamental del día a día del colegio
El juego al aire libre es parte fundamental del día a día del colegio – MAYA BALANYA

“Podría decirse que hay dos tipos de educación. La educación de preguntas y la de respuestas. En general, el sistema se basa en las respuestas: suele haber sólo una para las preguntas que se plantean y, además, la correcta la tiene el profesor. La pedagogía Montessori trata de que el conocimiento se construya a través de las preguntas que se hacen los alumnos. La función del profesor es acompañar en este proceso”, explica Cardelús.

Pero, ¿cuál es el nivel académico de los chicos que se educan en este tipo de centros frente a los que siguen una educación tradicional? Es, sin duda, la pregunta del millón, aunque no tiene todavía una respuesta basada en evidencias. “Estamos formando a la primera promoción y por lo tanto no podemos comparar con los estudiantes españoles de otros centros. Eso sí, en Estados Unidos o México, donde sí que hay centros de este tipo, los alumnos cursan los bachilleratos más exigentes con resultados muy exitosos. Pero, bajo mi punto de vista, que un alumno tenga que aprenderse de memoria un temario muy extenso no significa que vaya a aprender más. Quién no conoce a algún adolescente que se ha pasado el curso en blanco y que al final ha sacado el curso a empujones”, se pregunta Cardelús.

El objetivo de este centro es que los niños “aprendan a aprender”. En un mundo que cada vez avanza más rápido y donde la información vuela de un teléfono a otro, Cardelús apuesta por la profundidad de conocimiento y la perseverancia. De hecho, los alumnos investigan durante seis años sobre algunos temas tan amplios como pueden ser la arena o las monedas. “Llegan a ser verdaderos expertos lo que, desde mi punto de vista, es algo que marcará la diferencia en el futuro”, concluye orgullosa.

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Amanda Céspedes, neuropsiquiatra infantil-juvenil: «La educación escolar ha perdido el rumbo»

Chile / 14 de enero de 2018 / Autor: Loreto Santibañez / Fuente: El Mostrador

La especialista afirma que todas las disciplinas son necesarias y que una verdadera pedagogía innovadora «tendría un curriculo en el cual la música, las artes, la filosofía, el pensamiento crítico y la naturalización fueran centrales», sin clases de 45 minutos ni Jornada Escolar Completa.

Amanda Céspedes es una reconocida neuropsiquiatra infantil-juvenil de nuestro país, por lo que es un referente a la hora de hablar de educación según el desarrollo emocional de los niños y adolescentes.

Es por eso que el viernes 19 de enero participará en el panel Cambiar Para Educar del próximo Congreso Futuro que se desarrollará en nuestro país.

Actualmente es docente de la Escuela de Psicología de la Pontificia Universidad Católica de Chile y miembro del directorio de la Fundación Mírame, entidad sin fines de lucro dedicada a innovar el sistema de integración escolar de niños con trastornos del desarrollo.

Ha publicado una variedad de artículos en revistas científicas de Chile y el extranjero. Es autora y co-autora de los libros “100 preguntas sobre educación escolar” (2015), “Esos locos bajitos” (2015), “Déficit atencional en niños y adolescentes” (2013) y “Educar las emociones. Educar para la vida” (2012).

-¿Cuál es el diagnóstico de la educación actual?

-Prefiero cambiar «el» por «mi» y aclarar que me voy a referir a la educación escolar (prebásica, básica, media). Mi diagnóstico es que todos deseamos cambios, pero a la hora de enfrentarlos, no hay voluntad, porque el cambio debe ser radical y por lo tanto implica riesgos, crisis, admitir errores, etc. Entonces se plantean ciertos cambios como «innovación incremental» cuando en realidad es mejora cosmética. Todo sigue igual. En lo medular, es una educación que prepara para el mercado en una perspectiva industrial, es decir, como si siguiésemos en el siglo XX. A nivel de la educación privada se han dado pasos importantes, pero la educación municipalizada sigue atrapada en una espiral descendente. ¿ Cómo esperar que los profesores lleven a cabo innovaciones reales cuando trabajan en aulas llenas de niños (más de 40), sentados mirando a un pizarrón?  Aulas donde no hay cabida a la creatividad, a aprender a través de preguntas, del hacer, del indagar. ¿Cómo innovar si el profesor carece de libertad para  adaptar el curriculo a su particular universo de alumnos y debe someterse a extenuantes fiscalizaciones si no cumple con lo que otros le dicen que debe hacer?

La especialista sabe de lo que habla pues ha recorrido Chile conociendo distintas realidades educativas, con experiencia en aulas rurales, unidocentes, privadas, subvencionadas. «Hay entusiasmo por parte de los profesores respecto a aprender nuevas metodologías, pero he podido aquilatar que en su formación hay una gran ausente: la didáctica. Y las metodologías que se aplican porque en otros países han tenido éxito pero sin una didáctica adecuada, siempre fracasan. La educación escolar recita un discurso obsoleto y traidor para los  alumnos. Les  trata de convencer de que la felicidad se escribe con 3 letras: PSU, una llave que abre las puertas del éxito. ¡¡¡Pero la PSU mide apenas 2 o 3 de la docena o más de talentos humanos, que  palpitan vibrantes los primeros 15 años de la vida!!! Y la felicidad no está en el mercado, está en el interior de cada alumno cuando se sabe valorado, importante, cuando percibe vínculos reales con sus educadores», sostiene.

Por eso cree que «la educación escolar ha perdido el rumbo. Los profesores normalistas sabían o intuían que aprender es un laborioso proceso que se logra a través de la práctica y del aprender con sentido. Pero desde los 70 en adelante se cree que  aprender es un «evento express» cuya responsabilidad recae en el alumno. Si no aprende, se le envía a la fila de los NNEE (Necesidades educativas Especiales) y se multiplican los Programas de Integración Escolar (PIE).  Con este convencimiento, se abulta el curriculo privilegiando la cantidad y sacrificando la calidad. Si salimos del ámbito escolar pero nos quedamos en el ámbito Educar, soy hincha de lo que hacen programas como Chile Crece Contigo,  Mi Salud, Mis Derechos.  Ésas son verdaderas innovaciones».

Y por eso también piensa que las neurociencias son fundamentales. «Las neurociencias aplicadas dan un giro total a los conceptos de  Educar, Enseñar, Aprender. Permiten entender cómo se lleva a cabo el laborioso proceso del aprender, que consiste en cambiar el cerebro haciendo nuevas redes neuronales, las que deben ser sólidas, versátiles e indelebles. Las neurociencias aplicadas a la educación empoderan al docente y al mismo tiempo lo invisten de humildad y de reverencial respeto frente a las potencialidades de los niños. El dilema es que se precisa saber encelar neurociencias aplicadas a quienes son docentes. Y ésta es una tremenda tarea y muy compleja».

-Según los resultados de pruebas como Simce o PSU, pareciera que la educación es un privilegio, sobre todo por el rendimiento de los sectores mas acomodados. ¿Cómo se puede desarrollar el potencial de los niños más allá de los recursos de cada establecimiento? 

-Comprendiendo que todos los niños nacen iguales, con las mismas potencialidades. Todos los niños (exceptuando aquellos que nacen con severos daños neurológicos, y que no son más de un 2 a 3 %) nacen con un cerebro prodigioso que se abre a las oportunidades. Pero nuestros países en desarrollo fracasan en ofrecer oportunidades igualitarias, en invertir recursos de manera equitativa. La pobreza va labrando cerebros diferentes, que son capaces de aprender tal como aprenden los niños que nacen con ventajas de recursos y oportunidades, pero necesitan de ciertos fertilizantes que la educación no sabe entregarles. Necesitan de más tiempo, de muchos vínculos afectivos, de aprendizajes con sentido para sus vidas, de un infinito amor respetuoso. Y si vamos a las escuelas municipalizadas, en muchas de ellas nos encontramos con decenas de situaciones de vulneración que nadie ve pero que los niños perciben y que aumentan su exclusión social. En otras palabras, el potencial está, y hay que comenzar a desarrollarlo desde el nacimiento, invirtiendo mucho los primeros 10 años de la vida, cuando todo es posible. Pero hay que invertir con generosidad y visión de futuro. Entender que no podemos sostener un Chile dividido en ricos (pocos) y pobres (muchos) y al mismo tiempo hacer cambios cosméticos en educación.

-No todos los colegios son para todos los niños. ¿Cómo encontrar el establecimiento adecuado? 

-Ufff… en este sentido yo soy muy realista. En primer lugar, habría que echar por tierra los prejuicios de las familias, de modo de  crear establecimientos donde convivan niños de distintas realidades territoriales, sociales, culturales, lingüísticas, etc. La multiculturalidad enriquece la inteligencia humana. Y atreviéndose a  cambiar de raíz la educación tradicional, abriéndose a experiencias pedagógicas mal llamadas alternativas. Yo sembraría por Chile centenares de escuelas Waldorf y Montessori, e iría a Europa a aprender de los jesuitas en España para traer experiencias innovadoras a escala humana, no a escala económica.

-¿Qué pasa con otras áreas que no se potencian como las artísticas, privilegiando las matemáticas y ciencias? ¿Cuan necesarias son para el desarrollo de los niños?

-Todas las disciplinas son necesarias, pero se debe cambiar el criterio que separa unas de otras para hacerlas una unidad. Se aprende ciencias desde el arte, se descubren las matemáticas desde la música. Una verdadera pedagogía innovadora tendría un curriculo en el cual la música, las artes, la filosofía, el pensamiento crítico y la naturalización (aulas al aire libre en medio de la naturaleza, perros en los patios de recreo) fueran centrales. Todo interdisciplinario. Muerte a las disciplinas que se enseñan cada 45 minutos. Muerte a la Jornada Escolar Completa dedicada a meter contenidos en las mentes infantiles.

¿Existe una diferencia en cuanto a niños y niñas en capacidades y desarrollos o son más bien los estereotipos sociales los que definen los intereses?

-No hay diferencias sustanciales: el 90% de lo que vemos como diferencias son debidas a estereotipos sociales. El 10% restante se explica por diferencias conocidas como dimorfismo sexual cerebral, y que no tienen un impacto real en lo educativo si las didácticas son las adecuadas.

Fuente de la Entrevista:

http://www.elmostrador.cl/braga/2018/01/08/amanda-cespedes-neuropsiquiatra-infantil-juvenil-la-educacion-escolar-ha-perdido-el-rumbo/

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Entrevista: Economista y coach educativo Emilio Torres, «Necesitamos una verdadera revolución educativa»

Por: Americaeconomia/Daniela Arce/12-01-2018

Para Torres, esta revolución debe ser liderada por las escuelas y por los profesores, quienes tienen que ser resilientes, creativos, grandes contadores de historias, amar a sus alumnos, dominar las tecnologías y capaces de adaptarse al cambio, entre otras cosas.

La mejora de la enseñanza en las escuelas suele ser tema recurrente en seminarios y foros alrededor de América Latina y el mundo. Nadie está indiferente ante el comportamiento y motivaciones de las nuevas generaciones y todo lo que se desarrolla a su alrededor, siendo la tecnología uno de los aspectos a los que se presta mayor atención.

No son pocos los que se preguntan si dar cabida o no a los celulares en las clases o cómo aprovechar el internet en las asignaturas. Es sobre estos temas y más que refiere Emilio Torres, economista y coach educativo, quien tiene amplia experiencia en la dirección de centros escolares y estrategias en la gestión de procesos de transformación de múltiples escuelas para ofrecer oportunidades reales para el aprendizaje del futuro.

Torres se presentó en Chile para participar de un taller organizado por Impulsas sobre innovación pedagógica y uso de tecnologías. Conversamos con él acerca de las oportunidades y desafíos que implica adoptar la tecnología en la educación.

-¿Todos los colegios y en todas las asignaturas se deberían utilizar herramientas tecnológicas?

Las herramientas son justamente eso, herramientas, y deben estar al servicio de las personas. En el nuevo contexto social en el que nos encontramos, la tecnología está jugando un papel fundamental. Ha cambiado nuestros hábitos, nuestra manera de comunicarnos, el ocio de niños y adultos, hasta nuestra conducta. Pienso que en el momento actual, hay más tecnología que educación, y la pregunta que me hago, es quién va a educar el uso positiva de esta. Sin duda la escuela debe incorporar esta reflexión, y plantearse seriamente incorporarla en sus planes estratégicos y de innovación y como oportunidad real de mejorar los procesos de aprendizaje de sus alumnos.

-¿Existen instancias donde éstas sean más beneficiosas?

El cambio tan radical de paradigma, pasa por el simple hecho que la información se ha convertido en accesible y al alcance de la mayoría. Esto hace que la disponibilidad de consultarla en tiempo real, conseguir conectar con el mundo al instante y empezar a diseñar un modelo único de comunicación, llamado internet, hace que toda la estructura de la Escuela tenga que sufrir un rediseño. Es ahí que no podemos seguir trabajando con los niños desde departamentos estancos, desde materias independientes del conocimiento.

Para resolver cualquier problema en la escuela y en la vida, debemos tener una visión multidisciplinar del conocimiento, por lo que no tiene sentido distinguir el uso de la tecnología en instancias. Esta nos permite acceder a la información y a su vez, hacer uso de ella desde las múltiples disciplinas del conocimiento, para resolver los nuevos problemas no estructurados que nos retan cada día.

-¿Cree que actualmente existe confusión sobre cómo aplicar y evaluar instancias de innovación pedagógica?

Sin duda. Estamos ante un momento único en la historia, donde se mira a la Escuela con exigencia de cara a que pueda salir de la burbuja en la que lleva inmersa 25 años y que pueda generar procesos de innovación que desarrollen estrategias de aprendizaje que permita ofrecer oportunidades reales de vida. La evaluación y la aplicación de estas innovaciones son fundamentales en el proceso, pero tristemente, los establecimientos educativos no están preparados, los maestros no tienen las herramientas ni los recursos, las familias no han comprendido esta necesidad y los gobiernos siguen haciendo de la educación un comercio y de este, su discurso electoral. No es que sea pesimista, solo que necesitamos una verdadera revolución educativa, liderada por las escuelas y empoderando a los que cada día están frente a los alumnos en los salones de clase. No hay otra opción y es urgente.

-Se sabe que no sirve de nada entregar computadores y otros aparatos tecnológicos a los colegios si es que no hay un apoyo educativo, ¿qué hacer para que los colegios que adoptan innovaciones tecnológicas no dejen en el olvido este camino?

Pues muy fácil, que estas inversiones caen en saco roto. En España, hace unos años, el gobierno hizo una inversión millonaria en dotar a algunos niveles educativos de computadoras y dispositivos a los alumnos. Una decisión sin contar con las escuelas ni los docentes. Obviamente el proyecto fue un fracaso, y el despilfarro millonario. El mayor valor que tiene la escuela, son sus maestros, y son ellos los que deben hacer útil las herramientas, y sentir la necesidad para su uso. Si le entregamos a alguien algo que no necesita, lógicamente esa herramienta será inútil. La innovación no es más que un camino, que de forma ordenada debe ir dando sus pasos. De lo contrario, será un fracaso.

-¿Los profesores están preparados para abrirles la puerta a las tecnologías o se quedaron en el pasado y por lo mismo varios son incapaces de ver las virtudes de estas innovaciones?

No creo que sea cuestión de visión. No me he encontrado con ningún profesor que no entienda la necesidad urgente de incorporar la tecnología a los procesos de aprendizaje. El problema está en que no saben como. Y esto es muy grave. El internet se ha convertido en el sexto continente y en algún momento tendremos que irnos de misión a este. Nuestro chicos navegan en él continuamente, pero nadie les esta pautando o educando en este sentido. Las escuelas deberían ser quien eduquen su uso, pero los maestro no saben y nadie los prepara para ello. Es como si quisiéramos enseñar a nadar y nunca nos hemos tirado a la piscina. Yo hablo que este es el nuevo alfabetismo, la competencia digital, y en este sentido las escuelas están produciendo analfabetos del siglo XXI, aunque leer y escribir.

El alfabetismo de nuestra época es mucho más complejo que enseñar a leer y escribir, y en este sentido, las sociedad más jóvenes están empezando a demostrar síntomas de un analfabetismo muy acusado. No son críticos, no generan procesos de razonamiento para nada creativos y muy poco innovadores. Este es del nuevo vocabulario del que hablo y el cual debería estar en el foco de los proyectos educativos de la Escuela.

-¿Qué papel tienen los gobiernos en capacitar a los docentes en estos temas? ¿Cómo se deberían trabajar estos temas en los colegios?

En este sentido, a nuestros gobernantes políticos, yo les diría, o se lo toman en serio, o que externalizan a profesionales la gestiones de la educación en sus países. Realmente no podemos estar a expensas de la fragilidad de la clase política de nuestra época, ya que se les confía demasiadas responsabilidades y en el momento actual no podemos estar jugando a que sabemos para hacernos la foto.

-¿Qué clase de innovaciones se están llevando a cabo en América Latina y están dando buenos resultados?

América Latina está pasando por un despertar muy interesante en cuando a la renovación de su escuela. Es cierto que cada país ofrece un escenario diferente, con oportunidades y amenazas muy particulares, pero con un denominador común, y es que los maestros están entendiendo que lo que hacen ya no vale, que necesitan fijar un nuevo rumbo y buscar las posibilidades que les haga conectar de nuevo con las nuevas generaciones.

Obviamente, ellos solos no pueden y necesitan que los liderazgos de las escuelas asuman nuevos elementos estratégicos, y que las inversiones puedan estar dirigidas al capital humano. Al final una escuela no es más que personas, educando a personas, para que sean personas.

-Algunos profesores dicen que con este boom de la adopción de tecnologías se les está olvidando en los colegios volver a lo clásico, a contar historias, a mantener a los estudiantes interesados…¿cree que a veces la respuesta está en los más básico que es la enseñanza?

Sin duda. Hemos perdido la esencia y por mucho, y es urgente volver a inspirarnos en que la educación es cosa del corazón. Un aprendizaje sin una emoción asociada no es significativo, y es ahí donde la escuela ha perdido el foco. El alumno no está en el centro, vivimos en la urgencia constante y esto está haciendo a la educación un sistema con una mirada miope. Conectar con los chicos, entre ellos y con sus maestros, volver a la esencia del pasado, con las herramientas del futuro, le van a dar mucho sentido al presente.

-Ya están irrumpiendo con fuerza la educación online a todo nivel, los juegos online y otras plataformas, ¿qué hace falta para sacarles provecho?

Pues muy fácil, necesitamos necesitarlas. Una herramienta se diseña para cubrir una necesidad, y si ésta no está creada, no se le va a sacar provecho. Las plataformas deben estar al servicio de las escuelas y no las escuelas al servicio de las plataforma. Si no te ayuda y complementa en tu trabajo diario, no vale.

-¿Qué rol se espera que tengan los docentes en un futuro, algo así como un facilitador? ¿Es muy difícil que los profesores ahora entiendan esta figura?

Claramente el perfil del educador, no del futuro, sino de hoy, ha cambiado y mucho. Ya no necesitamos educadores que sepan mucho de un contenido. Eso esta en la nube, y está presentado en múltiples formatos, mucho más didácticos de cómo yo los podría presentar en un aula. Lo que si se le pide al educador de hoy, son múltiples cualidades que hasta la fecha no han sido importantes. Conocimientos en ciencias del aprendizaje, metodologías, saber como aprende el cerebro, gestión emocional, coaching y mentoría, psicología y pedagogía,… sin duda, si queremos que la escuela arquitecte un futuro de esperanza, necesitamos a los mejores.

-¿Qué habilidades blandas deben tener los profesores en estos días y a futuro?

Muchísimas. Cuantas más mejor. Yo diría que todas las que están en el discurso actual. Adaptación al cambio, resiliente, creativos, grandes contadores de historias, amor por sus alumnos, dominio de la tecnología actual, con una cultura general muy amplia. Sin duda, como decía antes, los docentes de hoy tienen el futuro es sus manos, son los arquitectos y guardianes del mañana y están llamados a cambiar el principio de las muchas historias que tenemos en las aulas, lo que dará la oportunidad de cambiar el futuro de la historia al completo.

*Fuente: https://mba.americaeconomia.com/articulos/entrevistas/economista-y-coach-educativo-emilio-torres-necesitamos-una-verdadera

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Entrevista a Lucas Malaisi: «Educación emocional estrategia que busca combatir el bullying»

Fuente y Autor: sinmordaza

El bullying, las dificultades en el aprendizaje, la falta de concentración y la deserción escolar son problemáticas cada vez más comunes en las escuelas, síntomas que van de la mano con las condiciones económicas y culturales de las sociedades modernas.

La educación emocional se propone como un interesante método para combatir estas dificultades. Su promotor, el psicólogo Lucas Malaisi, es autor de varios libros de la temática y de un proyecto de ley que ya fue aprobado en Corrientes y que busca que se extienda a otras provincias del país.

En diálogo con ámbito.com, Malaisi explicó que la educación emocional «es una estrategia educativa -no terapéutica- que se busca implementar en las escuelas con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los estudiantes a través del desarrollo de las habilidades emocionales, incrementando la inteligencia emocional».

«Así como se desarrollan las inteligencias múltiples, la lógico-matemática, la lingüística, la artística, la musical, la kinestésica, la inteligencia emocional también puede desarrollarse en las escuelas», expresó.

Periodista.: ¿Sobre qué aspectos trabaja la educación emocional?

Lucas Malaisi: Lo que buscamos es instalar hábitos salutógenos, es decir promover la salud. En lugar de hablar de prevención de la enfermedad, tratamos de que los chicos puedan construir un proyecto de vida, se conozcan a sí mismos. Hay una serie de técnicas por las cuales los alumnos hablan de sus sueños, sus deseos, sus habilidades, sus recursos, qué es lo que les gusta hacer y en función de eso pueden construir su futuro. Cuando tenemos un niño que está ocupado en un proyecto de vida, ya sea artístico, deportivo o científico, el que fuere, no cabe espacio para la patología. Una de las estrategias o modalidades de trabajo son ejercicios de meditación y respiración y tiene que ver con una cuestión absolutamente biológica donde la persona se conecta con el presente y ecualiza los latidos de su corazón. Este es un ejercicio que les permite calmarse y lograr la tranquilidad que es la plataforma del alto desempeño.

P.: ¿Cuál es el efecto concreto en los niños?

L.M.: El efecto en los chicos es que les mejoramos la calidad de vida en todos los aspectos porque construimos chicos que están comprometidos con lo que hacen, que pueden concentrarse, que tienen menos conductas sintomáticas, son en definitiva más felices. Pero aquí no hay soluciones mágicas. Los resultados han sido científicamente comprobados por muchísimas investigaciones, tal es así que hoy la Organización Mundial de la Salud dice que hay que trabajar en esta línea de las famosas habilidades para la vida. Son 10 habilidades de las cuales seis son habilidades emocionales.

P.: ¿Esto sirve de apoyo a las materias curriculares existentes o se plantea como contenido extra?

L.M.: Esto se hace de dos maneras, transversalmente o sea conjuntamente con otras asignaturas, entonces una profesora de matemáticas puede hacer educación emocional simultáneamente y en un futuro contemplamos crear el espacio curricular donde vamos a tener docentes de educación emocional específicos.

P.: ¿La educación emocional trabaja solo con los alumnos?

L.M.: No, además de trabajar con los chicos, la educación emocional contempla otros dos pilares que son escuelas para padres de educación emocional y educación emocional del propio docente para que éste pueda gestionar sus propias emociones. Para llegar a los niños hay que ocuparse de todo el contexto y hay que incluir a todos los actores sociales.

P.: ¿Cómo fue la experiencia de Corrientes?

L.M.: Esta propuesta no tiene precedentes, es nueva. Entonces, escribí un articulado de ley y lo estuve promoviendo por toda la Argentina. El año pasado se aprobó en Corrientes y es la primera provincia en tener una ley de educación emocional. Entonces en esa provincia ya empezamos el cronograma de capacitaciones para que los docentes ya implementen estas estrategias.

P.: ¿Cuál es la importancia de extender la educación emocional por ley a otras provincias?

L.M.: Lo que pretendemos es que esta ley sea tratada y votada en todas las provincias y también a nivel nacional. Lo que pasa es que muchos colegios que tienen recursos económicos acceden a estas tecnologías y se capacitan, pero los más necesitados son los que no tienen acceso. Entonces lo que queremos es que esto sea sistémico y que llegue a todos los niños para poder sanarlos antes de que lleguen los problemas y no esperar a que consuman drogas o caigan en otras problemáticas. Queremos transmitirles todos estos recursos en la infancia porque sabemos que los van a utilizar cuando llegue la adolescencia.

P.: ¿Dónde nació el concepto de educación emocional?

L.M.: Este concepto de educación emocional nace en Estados Unidos de la Emotional Intelligence, que se desarrolla sobre todo en el ámbito empresarial y que sostiene que las personas que disfrutan de lo que hacen están mucho más motivadas y son más productivas. Por supuesto, que después se dan cuenta de que más temprano en la vida se llegue a descubrir estas habilidades, mejor. En Estados Unidos, muchas escuelas tomaron este sistema pero no de forma global. Un esfuerzo muy importante se hizo hace cinco años en las Islas Canarias, donde todas las escuelas comenzaron a trabajar el aspecto emocional. En 2016, empezó a implementarse también en toda España.

Fuente de la entrevista: http://www.sinmordaza.com/noticia/423992-educacion-emocional-estrategia-que-busca-combatir-el-bullying.html

Fuente de la imagen: http://www.sinmordaza.com/imagesnueva/noticias/grandes/172827_interes-general.jpg

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Entrevista a José Carlos  Nuñez Catedratico de Psicología Educativa clima escolar «clave para el aprendizaje»

Por: Infocop Online/Entrevista

El sistema educativo actual y la sociedad en general se enfrenta al enorme reto de mejorar el clima escolar en las aulas. Un adecuado clima escolar repercute muy positivamente en todos los aspectos relacionados con la escuela, el profesorado y el alumnado; inversamente, un clima escolar inadecuado contribuye a una disminución del rendimiento académico del alumno, influir negativamente en el adecuado desarrollo social del alumno, puede aumentar la desmotivación del profesorado, etc. La Psicología en general y, en especial, la Psicología educativa puede contribuir de manera muy positiva a mejorarlo. Por ello, Infocop Online ha tenido el gusto de entrevistar a José Carlos Núñez, catedrático de Psicología de la Educación en la Universidad de Oviedo y experto en clima escolar

En relación al clima escolar, ¿podría explicarnos cuál es la situación en nuestras aulas? ¿Cómo podría estar influyendo este aspecto en el rendimiento académico de nuestros escolares? ¿Y en el profesorado?

Quizás convendría primero aclarar lo que se entiende por clima escolar ya que, probablemente sensibilizados por los casos de violencia entre jóvenes en edad escolar, hoy casi hacemos equivalente clima escolar con los problemas de disciplina y violencia en los centros educativos. Sin embargo, clima escolar es un concepto mucho más amplio y complejo. El clima escolar, de modo global, se debe entender como un concepto que hace referencia a las condiciones organizativas y culturales de todo un centro educativo; sería, por así decirlo, la manera en que la escuela es vivida por la comunidad educativa y por ello incide sobre las actitudes de todos los implicados. Al concretar, podemos observar que el clima escolar incluye tanto una dimensión estructural (referida a la organización de los roles y las expectativas de los estudiantes en la clase y al hecho de compartir como grupo normas de conducta), como una dimensión afectiva (o formas concretas mediante las que cada personalidad individual satisface sus necesidades). Algunos investigadores también hablan de cuatro componentes del clima escolar: académico (normas, creencias y prácticas de la escuela), social (comunicación e interacción entre personas), físico (aspectos físicos y materiales y su mantenimiento) y afectivo (sentimientos y actitudes compartidas en la escuela).

A principios de esta década, la imagen que los ciudadanos tenían de lo que sucedía en los centros escolares de secundaria era bastante pésima: profesorado desanimado, falta de motivación para el estudio de una gran mayoría de los alumnos, incremento del fracaso escolar y, especialmente, incremento muy significativo de la violencia en los centros educativos. Sin embargo, en una amplia investigación financiada por el Ministerio de Educación y Ciencia y publicado en 2004, se indica que para el profesorado participante en el estudio es indudable que los medios de comunicación han dramatizado en exceso la situación de violencia de los centros públicos de secundaria y que, en general, las causas de los problemas de convivencia estarían relacionados con los cambios en el rol educador de las familias, los valores diferentes de los alumnos, la falta de recursos materiales y humanos que acompañen a los cambios legislativos y la dificultad del propio profesorado para reconocer su función y las finalidades de su actividad.

Hoy, el fracaso académico y la violencia escolar son dos de los principales retos de los sistemas educativos a nivel internacional. Según datos recientes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE, 2007), el porcentaje de adultos que han completado sólo Educación Infantil o Educación Primaria en los países latinoamericanos evaluados es o similar o muy superior al porcentaje de alumnos que han terminado Educación Infantil, Educación Primaria o Educación Secundaria Obligatoria en el conjunto de la propia OCDE o de la Unión Europea (UE). Esto es, mientras que en la OCDE, o en la UE, el 29% de los adultos poseen sólo los estudios de Infantil, Primaria o Secundaria Obligatoria, por ejemplo, en Chile el 24% de la población adulta ha alcanzado como mucho la Educación Primaria, porcentaje que asciende al 50% y 57% en México y Brasil, respectivamente. En el caso de España, y según datos de este mismo informe, la situación es similar a la de Chile. El 24% de la población adulta sólo ha alcanzado la Educación Primaria, porcentaje muy superior a la media de la OCDE o de la UE, donde la población alcanza en mayor medida niveles educativos superiores. En este mismo sentido, resultan también ilustrativos los últimos datos publicados en 2008 por el Instituto de Evaluación del Ministerio de Educación, referidos a la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) en España. El porcentaje de alumnado repetidor es del 16,7% en 1º, del 9,6% en 2º, del 18,6% en 3º y del 12,1% en 4º. Y la tasa de idoneidad, es decir, el porcentaje de alumnado que se encuentra matriculado en el curso teórico correspondiente a su edad, va disminuyendo a medida que esta aumenta: un 84,2% del alumnado de 12 años cursa primero de ESO; un 66% de alumnos de 14 años, tercero; y un 57,7% de 15 años están en cuarto. En cuanto a la violencia escolar, según el informe de 2007 del Defensor del Pueblo-UNICEF, en España cerca del 90% del alumnado de ESO dice haber observado agresiones verbales entre estudiantes (insultar, poner motes o hablar mal de alguien); más del 80% dice haber presenciado exclusión social entre compañeros (ignorar); cerca del 60% dice haber observado agresiones físicas directas (pegar); y entre el 40% y el 45% dicen haber contemplado episodios de violencia física indirecta entre estudiantes -robos y destrozos. El tipo de violencia más frecuente entre estudiantes en Educación Secundaria es la verbal (insultos, motes ofensivos, hablar mal de los demás). En cuanto a la violencia de alumnado hacia el profesorado, los estudiantes consideran que los comportamientos más habituales son los insultos y motes con intención de ofender y los comportamientos disruptivos en el aula.

Pese a ser tanto el fracaso académico como la violencia escolar dos retos fundamentales dentro del sistema educativo actual, los numerosos informes diagnósticos que se han publicado en España en los últimos años sobre la situación de violencia en los centros educativos apenas han estudiado el vínculo entre ambos problemas con cierta profundidad y rigor. En este sentido, el informe sobre convivencia escolar publicado por el Gobierno de la Comunidad Autónoma de Canarias, referido a los centros de Educación Secundaria de esa región, incluye algunas preguntas al profesorado y al alumnado dirigidas a conocer hasta qué punto perciben que exista esa relación. Tanto alumnado como profesorado consideran que el alumnado repetidor aumenta la indisciplina en las aulas (el 74,3% del profesorado y el 61,7% del alumnado así lo entienden); que el alumnado que saca malas notas suele provocar más interrupciones (indisciplina) en las clases (el 87% del profesorado y el 75,3% del alumnado así lo consideran); que el alumnado que produce actos de indisciplina reiterados en el centro es aquel que no quiere estudiar (el 93,6% del profesorado y el 81,6% del alumnado así lo informan); y que el fracaso escolar y el desinterés del alumnado hacia los estudios es origen de conflictos y conductas violentas en el centro (en ambos casos en torno al 75%). Sin embargo, sólo el 5% del profesorado considera que el fracaso en los estudios pueda ser origen de discriminación hacia quien lo padece. Son bastantes más, un 23,8%, los estudiantes que consideran que esto ocurre. 

A nivel internacional, el vínculo entre el fracaso en los estudios y la violencia escolar ha sido mucho más estudiado. En este sentido, se ha observado que participar como agresor en situaciones de maltrato permite predecir una baja percepción de competencia académica por parte del propio estudiante y la obtención de bajas calificaciones, así como abandono escolar. Se ha apreciado que el comportamiento disruptivo en el aula por parte del alumno muestra una correlación inversa con el apoyo por parte del profesorado y con el logro académico. Ser rechazado y víctima de agresiones también afecta al logro académico y al riesgo de fracaso escolar: permite predecir una baja competencia percibida y, en muchos casos, evitación escolar, absentismo, pérdida del compromiso con lo académico y una baja participación, frecuentemente para evitar el maltrato. Por otra parte, la relación con el profesorado también incide en el rendimiento académico: el fomento de relaciones cercanas y de calidad entre estudiantes y formadores está asociado a un mayor compromiso en el centro educativo por parte de ambos, lo cual se traduce en una mayor motivación, rendimiento, sentimientos de pertenecía y afecto en la escuela. El apoyo del profesorado predice mejores calificaciones, siendo este efecto mayor en víctimas que en agresores.

Otros estudios se han centrado en la influencia inversa: en qué medida el fracaso escolar puede incidir en la aparición de violencia escolar. Percibirse poco competente académicamente, encontrar poco relevante el trabajo de clase y considerar que romper las normas de clase aumenta el status entre los iguales, aumenta la probabilidad de desarrollar comportamientos disruptivos en el aula y conductas de oposición hacia el profesorado. En cambio, si el alumnado tiene éxito y disfruta en el centro educativo, tendrá un menor incentivo para comportarse mal durante las clases o actuar de modo que pueda precipitar su exclusión de la actividad. Los niños con mal comportamiento, pobres calificaciones y que han cambiado alguna vez de colegio es más probable que, de adolescentes, se encuentren inmersos en situaciones de violencia relacional, dentro y fuera del aula.

En general, los datos sitúan a España a la cola de Europa en cuanto a la calidad de nuestro sistema educativo, ¿qué es lo que estaría fallando?

Efectivamente, el fracaso escolar es uno de los problemas más graves que tiene nuestro sistema educativo en la actualidad, siendo las causas muy variadas y complejas. Veamos primero el nivel de gravedad del problema del fracaso escolar en nuestro país y, más tarde, algunas de las condiciones más significativamente relacionadas con ello.

En cuanto a la calidad del sistema educativo español, los datos derivados de los diferentes estudios que ha realizado últimamente la OCDE, si bien no dejan al sistema educativo español en el lugar que teóricamente parece corresponderle, tampoco es del todo correcto interpretarlos con el dramatismo acostumbrado últimamente. Por ejemplo, en el Informe PISA del 2006 (Programme for International Student Assessment), en el que se evaluó la competencia lectora, matemática y científica de estudiantes de 15 años de 57 países miembros y asociados de la OCDE (entre 4.500 a 20.000 por país), los resultados promedio de los estudiantes españoles (488 puntos) son similares al total de la OCDE (500 puntos), zona en la que se encuentran la mayoría de los países europeos (entre 475 y 525 puntos). Es más, al agrupar los países por regiones geográficas, se comprueba que el resultado español es de los mejores de la Europa del sur y mediterránea, por detrás sólo de Francia (con 495 puntos) y por delante del resto. Incluso, se puede señalar que siete de las comunidades autónomas españolas participantes en el estudio obtienen los mejores resultados. Por otro lado, en este informe se concluye que el sistema educativo español es comparativamente uno de los que ofrece mayor equidad a sus alumnos (magnitud de la dispersión de los resultados del rendimiento), próxima incluso a la de los países nórdicos. Teniendo incluso en cuenta el estatus socioeconómico y cultural de las familias de estos estudiantes, se indica que también en este criterio el sistema educativo español es más equitativo que la media de la OCDE (la diferencia en los resultados de los alumnos de mayor y menor estatus socioeconómico y cultural es menor), ocurriendo que los alumnos españoles de los niveles de estatus socioeconómico y cultural más bajos obtienen mejores resultados educativos que el promedio OCDE (por ejemplo, esto ocurre con el rendimiento de los estudiantes de Aragón, Asturias, Castilla y León, Galicia, La Rioja, Navarra, entre otros). En general, podría concluirse de estos datos que el sistema educativo español es más eficaz y equitativo que los de países como Francia, Alemania, Italia, …, aunque se encuentra a distancia de otros países como Finlandia, Japón, Corea, etc. Por tanto, y en espera de los próximos datos aportados por PISA-2009, lo que realmente indican los resultados derivados de estudios como PISA-2006 es que el sistema educativo español puede y debe mejorar sustancialmente en cuanto a resultados de aprendizaje y adquisición de competencias lectoras, matemáticas y científicas de sus estudiantes, pero ni mucho menos es para avergonzarse si tenemos en cuenta el rendimiento del resto de países de la OCDE (o incluso de los de Europa, muchos de ellos con un gasto en educación mucho mayor así como condiciones socioculturales y económicas superiores a las de los estudiantes españoles).

En cuanto a lo qué estaría fallando, a las posibles causas de los niveles indicados de fracaso escolar y el mejorable rendimiento de los estudiantes de nuestro sistema educativo, hay que decir que éstas son verdaderamente complejas de definir y difíciles de abordar. Creo que esto queda claro si recordamos la aseveración deAndreas Schleicher, uno de los responsables del Informe PISA, cuando afirmaba que el secreto de mejorar los niveles actuales de competencia de los estudiantes reside en saber motivarlos para la adquisición de saberes e incremento de competencias y habilidades.

Pero, ¿sobre qué variables hay que incidir para que esto ocurra? Claro que ésta es la pregunta del millón. No obstante, y aún a riesgo de simplificar en exceso, cabría aquí incluir las siguientes de carácter general:

a) Ausencia de una adecuada motivación. Escasa percepción de utilidad del esfuerzo por capacitarse por parte de los alumnos, interés (cuando lo hay) por los resultados inmediatos y tendencia cada vez mayor hacia la evitación del trabajo intelectual.

b) Mínima tolerancia a la frustración. Falta de hábitos de estudio, en particular, y de maduración personal, en general, llegando con frecuencia a encontrarnos con adolescentes hiperprotegidos y con escasa tolerancia a la frustración ante la mínima dificultad. Así, un número apreciable de adolescentes desarrollan un comportamiento pasotil o de rebeldía, y en algunos casos incluso violento.

c) Las nuevas tecnologías. Los adolescentes hoy en día viven en un mundo virtual en el que los estímulos tradicionales no tienen cabida. Wikipedia y el rincón del vago son dos de las fuentes del saber que reducen al mínimo el esfuerzo a la hora de trabajar para las tareas escolares y reducen a la mínima expresión la posibilidad de construcción personal del saber y de realizar aprendizajes verdaderos; los chats permiten, estando en horas de trabajo, seguir con los amigos y la construcción de una motivadora vida social. Al final, aprender para capacitarse ni es rápido, ni fácil, ni siquiera interesante, y si por una casualidad lo fuera, ya no le quedaría tiempo si hay que atender a la vida social.

d) Y de aquellos polvos estos lodos. Al final, como consecuencia de todo esto, los alumnos apenas dominan los conocimientos mínimos correspondientes a su edad, lo cual perpetúa la ignorancia ya que, como afirmó el gran psicólogo educativo David Ausubel, lo que aprendas en el futuro depende sustancialmente de lo que hoy sepas (no es posible dar un segundo paso sin haber dado el primero).

e) Desafortunadamente, un número considerable de estudiantes presentan necesidades educativas añadidas a las comunes (suelen denominarse necesidades educativas especiales), las cuales constituyen un serio factor de riesgo de fracaso escolar si no se les presta atención especializada, más allá de la que podría prestar un profesor ordinario o, en bastantes casos, el propio Departamento de Orientación. Hablamos de alumnos con desórdenes afectivos, trastornos internalizantes del desarrollo, dificultades específicas de aprendizaje, niños con trastornos de la atención, con o sin hiperactividad, discapacidades sensoriales o motóricas, trastornos del comportamiento, problemas de disciplina, trastornos alimentarios, etc.

Por si fuera poco, también existen otras condiciones extrínsecas al estudiante que van a condicionar significativamente su capacitación. A saber:

1) La familia y su contexto. En el haber de estos estudiantes está un contexto familiar escasamente favorable para influir positivamente sobre el trabajo de los hijos, siendo la dificultad para conciliar la vida laboral y familiar una de las principales causas, aunque no conviene olvidar el papel que juegan los cambios en la estructura familiar, la cada vez menor cohesión familiar y la dificultad de la misma en adaptabilidad. En la familia, es donde se aprenden los primeros roles, los primeros modelos de conducta, se empieza a conformar la primera autoimagen de sí mismo, allí se aprenden las normas, la jerarquía de valores que pondrá en práctica, etc. Al analizar el modo cómo actúa la familia en relación al rendimiento escolar, existen distintas variables con diferente incidencia, según la naturaleza de las mismas. Entre dichas variables se encuentran las siguientes: a) la estructura o configuración familiar, es decir, el número de miembros que la componen y el lugar que ocupan los hijos en la misma; b) el origen o clase social de procedencia conformado por la profesión y el estatus social de los padres así como por los ingresos económicos, el ambiente y medio socio-cultural con que cuentan los hijos y las características de la población de residencia, etc.; c) el clima educativo familiar, en él se incluye tanto la actitud de los padres hacia los estudios de sus hijos como el clima afectivo familiar en el que se desarrolla el hijo, junto con las expectativas que han depositado en él. La variable familiar que mayor peso tiene, según la mayoría de las investigaciones, en relación al rendimiento escolar es el clima familiar. Por tanto, es imprescindible considerar que la implicación de la familia en el proceso de aprendizaje parece ser decisiva para el desarrollo afectivo, cognitivo y comportamental de los estudiantes y, por tanto, para lograr el éxito académico. Los resultados de los estudios realizados sobre el proceso de enseñanza y aprendizaje escolar han mostrado que existe una relación significativa entre la implicación familiar y el éxito académico de los estudiantes. Son muchos los investigadores que indican que la implicación familiar positiva influye en todos los estudiantes, independientemente del curso en que se encuentren; y disminuye la posibilidad de que el estudiante abandone la Educación Secundaria

2) El profesorado y su formación. Al respecto, es destacable el reciente Estudio Internacional sobre Enseñanza y AprendizajeTALIS-2009 (Teaching and Learning International Survey), de la OCDE, en el que se estudian las condiciones de enseñanza y aprendizaje en los 23 países participantes (aspectos importantes del desarrollo profesional tales como ideas, actitudes, prácticas de los profesores, dirección de centros, etc.). En el contexto de esta entrevista, resulta interesante conocer que, según TALIS, una de las grandes demandas del profesorado es una mayor y mejor formación para su desarrollo profesional. Así, en particular, uno de cada tres informa de importantes necesidades para desarrollar sus competencias para enseñar a alumnos con requisitos especiales de aprendizaje. Aparte de esto, los profesores informan también de la necesidad de una mayor formación en cuanto al manejo de la conducta de los alumnos en clase. De hecho, en este informe se destaca que uno de cada cuatro profesores pierde al menos un 30% del tiempo que dedica a la enseñanza debido al comportamiento perturbador de los alumnos. En definitiva, incluso los profesores perciben y solicitan mayor formación y ayuda especializada para la identificación de necesidades educativas especiales y la planificación de intervenciones ajustadas a tales problemáticas.

3) Variables sociales. La inmigración es uno de los fenómenos más intensos que está experimentando actualmente la sociedad española, con efectos tanto positivos como negativos. Centrándonos en el campo educativo, la inmigración supone un enriquecimiento cultural pero también un gran desafío ya que supone integrar en el sistema educativo un gran número de estudiantes con grandes lagunas en comprensión del idioma, motivaciones diferentes y provenientes, en general, de sistemas educativos con un menor desarrollo y generalización que el español. Y esto constituye un desafío mayor en cuanto que el rendimiento de éstos es muy inferior en PISA 2006 (438 puntos) que los estudiantes nacidos en España (493 puntos), alcanzando incluso los 70 puntos de diferencia en algunas comunidades. Por otra parte, el fracaso del sistema educativo puede estar explicado sustancialmente incluso por el tipo de economía de un país. En el caso del nuestro, el tipo de economía actual y las numerosas oportunidades laborales que hasta ahora existían en el mercado laboral, las cuales no precisaban de una formación completa, han hecho crecer el abandono escolar. Pero es ahora cuando estos mismos jóvenes se encuentran sin trabajo y, lo que es peor, sin muchas expectativas ya que no disponen de formación ni de la cualificación necesaria.

Ante este panorama, ¿qué tipo de cambios serían necesarios? ¿Qué intervenciones podrían realizarse? Y, ¿cuál sería la labor del psicólogo educativo?

El caso es que si no se mejora la educación, difícilmente saldremos airosos de esta crisis en la que nos encontramos. Pero, por muy paradójico que pueda parecer, no ha habido en toda la democracia un acuerdo legislativo general y vinculante de los partidos políticos mayoritarios en este país respecto a la educación. Los continuos cambios de leyes como consecuencia de alternancias en el poder (LOGSE, LOCE, LOE) dan fe de ello, amén de los constantes enfrentamientos en materia educativa entre el ejecutivo central y los gobiernos autonómicos. Ahora no necesitamos más cambios de leyes generales de educación; se necesita un profundo diálogo educativo que modifique en lo necesario la que ya existe con el fin de mejorar el funcionamiento del sistema educativo actual. 

Pero, a pesar de todo, actualmente, con el fin de intentar dar respuesta a los numerosos problemas que aparecen en los centros educativos, se ponen en marcha programas generales de intervención con el fin de revertir la situación problemática. Tal es el caso de programas para la mejora de la convivencia en los centros, la prevención de la drogadicción, la mejora de los procesos y hábitos y estrategias de estudio, programas de prevención de los problemas alimentarios (anorexia, bulimia), etc. No obstante, aunque todos estos programas son esenciales, no es suficiente ya que también se necesita una atención individualizada tanto a nivel de diagnóstico como de intervención. Y es aquí donde es imprescindible la figura del psicólogo educativo, la cual no puede ser reemplazada por ningún otro profesional ya que no dispone de la capacitación necesaria.

El papel del psicólogo educativo se situaría a dos niveles: a) dentro de los Departamentos de Orientación, para la atención a las necesidades psicoeducativas ordinarias que puede plantear el sistema y b) como parte de un equipo de especialistas de apoyo para las Necesidades Específicas de Apoyo (cuerpo de técnicos con formación específica obtenida mediante la realización del Máster de Psicología educativa). Los psicólogos educativos, en general, y la división educativa del Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos de España entienden que las funciones propias del psicólogo educativo no pueden ser desempeñadas por cualquier otro profesional que no tenga la formación especializada de éste; ni siquiera el orientador, como hemos argumentado anteriormente, pues no es posible que mediante la superación de la especialidad de orientación educativa del Máster de Secundaria, con 20 créditos (como mucho) específicos para el desempeño de las funciones propias de un psicólogo educativo, el orientador pueda estar capacitado para el desempeño de aquellas funciones.

Nuestra colega, María Pérez Solís, directora del Servicio de Orientación de la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid, en un documento titulado ¿Puede un docente sustituir en su rol profesional al psicólogo educativo?, y elaborado con el fin de presentar argumentos sólidos ante la Administración Educativa, conjuntamente con Universidades y Colegios Profesionales, un modelo de intervención coherente con la formación y cualificación profesional, en concordancia con lo que se hace en los países de nuestro entorno, resume en las siguientes las funciones más relevantes del psicólogo educativo:

  • Asesorar, asistir y dar consejo a individuos, grupos y/o instituciones, a partir de los conocimientos especializados, que como psicólogos y pedagogos poseen.
  • Mediar entre dos o más contextos, instituciones, grupos o personas, con el fin de llegar a acuerdos
  • Orientar a las personas a lo largo del ciclo vital, en los aspectos psicológico, personal y profesional
  • Intervenir en los distintos contextos: escolar, familiar, medios comunitarios, etc.
  • Recoger, analizar y valorar información relevante, sobre los diversos elementos que intervienen en el proceso de enseñanza/aprendizaje
  • Diagnosticar, elaborar informes u orientar una propuesta de intervención.
  • Mediar en la modificación de aquellas circunstancias del contexto generadoras de problemas, así como dotar a los individuos de las adecuadas competencias para que puedan afrontar con éxito las situaciones problemáticas.
  • Intervenir desde un enfoque sistémico o global, desde el que se aborda no sólo al sujeto sino también el contexto socio-familiar y escolar.
  • Colaborar en el proceso de ayuda para promover el desarrollo integral del potencial de cada persona.
  • Diseñar, planificar y seleccionar técnicas y recursos de intervención e investigación.
  • Responder a las demandas de las instituciones y de la Administración educativa, relativas a informes y dictámenes, especialmente aquellos referidos a los alumnos con necesidades educativas especiales.

En relación a todo ello, ¿cuáles serían las consecuencias de lograr un clima escolar más adecuado para el alumno? ¿Y para el profesorado?

Obviamente, tendría muchas y diferentes consecuencias y todas ellas positivas. No olvidemos que el clima escolar es el producto de la interacción de los diversos elementos ya mencionados anteriormente, que configuran un sistema vivo, pero a la vez es una condición que influirá positiva o negativamente en el funcionamiento futuro de todo este sistema. Dicho esto, y en general, un clima escolar positivo favorece el rendimiento y capacitación de todos los elementos del sistema educativo (alumnos, profesores, directores, familias, etc.), y al del sistema educativo como un todo. Como es lógico, ocurre todo lo contrario que si el clima escolar es negativo.

En su calidad de especialista, ¿cuál sería el diagnóstico de la Psicología educativa y, por tanto, del psicólogo educativo en España?

En la actualidad, la identidad de la Psicología educativa no parece ser cuestionable, ni profesional ni epistemológicamente. El psicólogo educativo es el profesional de la Psicología que tiene por trabajo la reflexión e intervención sobre el comportamiento humano en situaciones educativas mediante el desarrollo de las capacidades de las personas, grupos e instituciones. No obstante, la realidad nos dice que a pesar de que la Psicología educativa ocupa el segundo lugar, tras la Psicología clínica, en cuanto a perfiles de actividad profesional, en las facultades en las que existen itinerarios profesionales definidos, los estudiantes la eligen escasamente (5-10%), frente al itinerario de clínica y salud (40-50%), o el social/organizacional (20-25%). Entonces, ¿por qué la Psicología educativa suscita tan poco interés entre los estudiantes? Es posible que una de las razones más poderosas para ello ha sido un deterioro progresivo de la imagen del psicólogo educativo, fundamentalmente dentro del ámbito escolar y, quizás, debido a tres grandes razones: a) el auge de la psicopedagogía en el ámbito académico y los psicopedagogos con una limitada formación psicológica, b) la identificación errónea entre Psicólogo educativo y orientador y, c) la propia dejadez en el ejercicio de su profesión.

¿Considera que el clima escolar y los aspectos psicológicos asociados al aprendizaje son aspectos a tener en cuenta a la hora de elaborar las políticas y planes educativos? ¿Por qué?

Es esencial. Debería ocurrir como actualmente en el ámbito de la sanidad en EEUU en donde los psicólogos se han puesto codo con codo con el resto de responsables para la elaboración de la nueva ley de salud. En nuestro país, y en el campo de la educación, para la elaboración de la LOGSE ciertamente se ha tenido en cuenta el criterio de psicólogos educativos y de pedagogos. Otra cosa es que la perspectiva que quiso dársele fuera la más realista y efectiva. Se optó por un modelo de prevención y claramente constructivista pero, al final, nos ha quedado una sensación de cierto fracaso ya que no existían ni las condiciones socio-económicas, ni las competencias profesionales necesarias para llevar a buen puerto dicha reforma. Sería deseable que la nueva ley de educación, la LOE, tome en cuenta los errores de las anteriores, pero siga contando con los mejores expertos de todos los ámbitos implicados. Por supuesto, la Psicología es uno de los más importantes, lo cual queda nítidamente reconocido si echamos un vistazo a las directrices generales del Gobierno para la elaboración de los grados de educación infantil y primaria y del postgrado de educación secundaria. 

Los equipos de gobierno responsables de las políticas educativas deben ser conscientes que el aprendizaje y la formación que alcancen los estudiantes es un proceso muy complejo en el que intervienen, al menos, todos los factores indicados anteriormente, siendo uno de los más relevantes los procesos cognitivos y afectivo-motivacionales que el estudiante pone en marcha a la hora de abordar sus tareas escolares, dentro y fuera del aula. Como sabemos, el diseño de este proceso de aprendizaje tiene que ver con aspectos curriculares pero también con fenómenos psicológicos individuales y colectivos. Mediante la formación en el grado y en el postgrado, en el caso de la secundaria, los profesores deberán tomar conciencia de ello al cursar las diferentes asignaturas de Psicología. No obstante, a la hora de poner en marcha todo lo planificado, rápidamente aparecen los desajustes bien por problemas de ritmos de aprendizaje, por problemas o déficits individuales o bien por factores externos a la escuela (familiares, sociales, etc.). El caso, es que el sistema educativo debe tener previsto las condiciones materiales y humanas necesarias para atender satisfactoriamente a tales demandas específicas. En estos momentos es cuando más necesaria se ve la figura del psicólogo educativo y un orientador no es necesariamente un psicólogo educativo en el sentido de un profesional que ha adquirido una formación psicológica básica al superar el grado de Psicología y se ha especializado mediante la correspondiente formación en postgrado específico como es el de Psicología educativa. Sin embargo, y al contrario de lo que ocurre en la mayoría de los países europeos a los que tanto aludimos y con los que queremos compararnos, en la ley educativa actual no se tiene previsto esto; todo aquello que se aparte de necesidades educativas ordinarias debe atenderlo el orientador, que no siempre es psicólogo ni, mucho menos, psicólogo educativo con formación específica y especializada. Y esto, desde nuestro punto de vista, sí que es un grave problema. Quizás, una anécdota personal sirva para ilustrar lo que estoy diciendo.

Hace apenas dos años, se ha publicado en Estados Unidos «The Handbook of International School Psychology» (editorial SAGE), en el que se describe todo lo referente a la Psicología escolar y los psicólogos escolares en 43 países. Mi colega, Julio Antonio González-Pienda, y yo hemos sido invitados para realizar el capítulo correspondiente al papel de la Psicología escolar en el sistema educativo español. Sobra decir que para nosotros fue un honor tal ofrecimiento, pero también, con el tiempo, un verdadero quebradero de cabeza ya que por mucho que queríamos explicar a los editores lo que ocurre en nuestro sistema, no conseguían entender cómo era posible tal cosa. El psicólogo educativo en muchos otros países es un profesional con unas funciones bien definidas, específicas y ajustadas a su perfil profesional, y con un papel central dentro del organigrama educativo y una gran reputación entre sus colegas. En nuestro país, en cambio, el psicólogo educativo, como tal, no existe oficialmente ya que no tiene unas funciones específicas reconocidas. Las tareas propias del psicólogo educativo (sólo las que conllevan un conocimiento psicológico relativo) son llevadas a cabo por los orientadores, profesionales no formados específicamente para desempeñar este rol.

Para finalizar, ¿le gustaría añadir alguna cosa más?

Sí, y es a propósito del máster de secundaria y su supuesto papel en la mejora de la calidad del sistema educativo. En lo que hace referencia a la especialidad de orientación educativa, se postula como la tabla de salvación de los problemas de competencia de los integrantes de Departamentos de Orientación. Sin embargo, nadie más que los responsables de ello cree que esto vaya ser así. Es posible que sea un paso importante para el resto de especialidades, pero no para la de orientación educativa. Quizás, la solución podría pasar por incluir de una vez por todas en el organigrama educativo un cuerpo de técnicos (en el que estaría el psicólogo educativo), con funciones bien definidas, y que pudiera prestar la ayuda específica que continuamente necesitará el orientador de cada centro educativo (éste sí proveniente por la vía del máster de secundaria)

Fuente :http://www.infocop.es/view_article.asp?id=254

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