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Entrevista a Xavier Aragay: “Estamos preparando a los estudiantes para un mundo que no existe”

Con 25 años de experiencia en gestión del sector educativo, Xavier Aragay, experto internacional en liderazgo para el cambio e impulsor del Reimagine Education Lab, quiere ampliar su ayuda a la comunidad docente de cara a un cambio que ve muy necesario. Para ello, ha elaborado este libro en el que, a través de 21 pasos, muestra el mejor camino para reimaginar la educación actual de un modo práctico.

¿Qué le llevó a escribir un libro como éste?

He tenido la oportunidad de visitar muchas escuelas y universidades de más de 16 países distintos. Fruto de mis observaciones, diálogos y debates con equipos directivos y maestros surgió una reflexión: cuando afrontamos la transformación de una escuela, hay una serie de temas que no se hablan o, si se hace, es con un enfoque muy técnico. Por eso, me pareció que debía poner sobre la mesa lo que, desde mi punto de vista, es el principal problema el cual se resume en los temas que se tratan en el libro… con un enfoque muy original.

Como bien comenta en el prólogo, no es un libro al uso. ¿Qué llevó a elegir este formato más práctico?

El objetivo principal es ayudar a los directivos, a los responsables de las escuelas y al resto de agentes que forman parte del cambio a modificar lo que yo llamo ‘marcos frontales’. Para ello, este es un libro que desea que el lector lo haga suyo, que lo subraye, que lo garabatee, que escriba en él sus pensamientos y opiniones generadas con la lectura.

¿Qué objetivo tiene este ‘Reimaginando la Educación’ de cara a los alumnos?

Nuestra responsabilidad como educadores es que los chicos y chicas que van a pasar en la escuela aproximadamente 15 años (de los 3 a los 18) tengan las herramientas necesarias para ser ciudadanos completos, con proyectos vitales intensos dentro del mundo en el que va a vivir.

¿Y a la comunidad docente?

La percepción de los educadores, en los centenares de escuelas que he podido visitar, es que hoy estamos preparando a los estudiantes para un mundo que no existe. Es el mundo que viví yo como alumno, el cual ha cambiado muchísimo. También la educación, en lo relativo a la esencia del método de enseñanza, que está anclada en lo realizado hace más de 100 años. Por eso creo que es urgente reimaginar la educación.

¿Por qué, hoy en día, debemos realizar este proceso sin demora?

Me sorprendió que la mayoría de las escuelas, cuando quieren llevar a cabo un cambio, sólo piensan en hacer más cosas. Por eso han entrado (en los últimos 20-25 años) en una dinámica muy intensa en lo relativo a actividades. Es como si pensasen que una buena educación es la que hace que los niños y las niñas estén constantemente activos. Y yo creo que es precisamente lo contrario: debe dar tiempo a reflexionar, a vivir. Por ello, el primer ingrediente del libro es ‘parar’ y mirar al centro educativo de un modo distinto.

Una mirada que también debe llevarnos al mejor camino a seguir por nuestra escuela…

Cuando me piden que vaya por los centros educativos a explicar la experiencia que he vivido, piensan que les voy a mostrar una nueva técnica. Y no es eso. Quiero ofrecer una nueva mirada, que nos detengamos y observemos. Por ejemplo, si contemplamos las aulas de Secundaria, la mayoría de los alumnos están desconectados de lo que estamos haciendo. Es como si no fuera con ellos. Por eso, es tan necesario visualizar.

Y tras ver lo que tenemos, hemos de diagnosticar sus males para llegar a la solución…

Es algo que no se debe hacer sólo. Además, el análisis se prevé profundo si lo que queremos es conocer porque no funcionan las cosas. Hemos de conocer porque no se consigue que los alumnos desarrollen esas herramientas que les van a ayudar en el futuro. Y debemos hacerlo sin miedo.

Sin miedo y bien equipados…

Hemos de hacerlo personalmente y como equipo. Yo insisto en el primero ya que pienso que la escuela son personas que hacen cosas unas con otras para que terceras puedan bucear hacia su vocación, cualquiera que sea ésta. Eso no quita que se deba poner el foco en el grupo, ya que no hablamos de liderazgos personales sino compartidos.

En ese equipo deben encontrarse todos los agentes interesados, sin excepción…

Para conseguir el cambio es necesario que la comunidad educativa participe. No es el tema de un iluminado, de una persona que sabe de pedagogía y tiene un proyecto a nivel individual. Por ello, hay que implicar a los educadores, a los alumnos (que son fundamentales), a las familias y al entorno. No debe ser una burbuja cerrada.

“Para conseguir el cambio es necesario que la comunidad educativa participe. No es el tema de una persona que sabe de pedagogía y tiene un proyecto a nivel individual”.

A todos ellos se les debe ofrecer un proyecto que, en cierta medida, les sorprenda. Para esto… ¿Es necesario partir de cero o el proyecto actual aún tiene que ofrecer para nuestro proceso de “reimaginación”?

Nadie puede hacer una tabla rasa y olvidar todo lo que había. Yo planteo un método con el que ya he experimentado y es el poner al alumno en el centro. El problema hoy en día es que el currículo y los contenidos han ido ganando espacio y, desde mi punto de vista, hay que desplazarlos ya que son sólo una herramienta para llegar a un sitio. Lo que hay es que tratar que la persona, gracias a unas habilidades (a unas competencias), afronte la vida en el tiempo que le va a tocar. Educar a persona no es abrir cerebros para implantar conocimientos.

Las acciones que llevemos a cabo deben estar bien planificadas para evitar el fracaso…

Todo es un proceso. Es imposible cambiar la educación de la noche a la mañana. Se han de variar primero los marcos mentales de todos los miembros de la comunidad educativa y, tras esto, realizar un conjunto de acciones coordinadas en el tiempo, la cuales suelen llevar entre 2 y 5 años. Por eso, se requiere de un orden.

Y de una buena comunicación… ¿Cómo debe ser ésta y a quien se dirige?

Hay que comunicar a todos los miembros de la comunidad educativa, de forma franca y directa, tanto lo que somos como lo que funciona (y lo que no). Y hemos de hacerlo con ilusión de cambio. También debemos rebajar el nivel técnico de las explicaciones, ya que a veces puede que no se nos entienda. Hemos de tener en cuenta que estamos educando personas.

Para conseguir el cambio es necesario que la comunidad educativa participe. Hay que implicar a los educadores, a los alumnos, a las familias y al entorno.

Las mismas a las que, en ocasiones, les cuesta participar de primeras… ¿Cómo se puede romper esa barrera y convencerles desde un principio de que el cambio es necesario?

A partir de la pasión y el contagio. Los líderes de cualquier transformación han de ser apasionados, han de creer que la educación puede cambiar. Así podrán movilizar a las energías del cambio.

¿Qué nos espera una vez a partir de aquí?

Espero una eclosión de ganas de cambiar, de reimaginar la escuela. Tenemos una gran oportunidad de reimaginarla, de transformarla, de mirar al futuro en lugar de anclarnos en el pasado y en lo que hemos hecho.

Fuente de la entrevista: http://www.educaciontrespuntocero.com/entrevistas/xavier-aragay-reimaginar-educacion/

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“Los nuevos espacios generan nuevas formas de participación en las escuelas”. Entrevista a Silvia Sasot y Esther Belvis

Europa/España/11 Noviembre/Autora: Mar Domènech Bert/Fuente: El país

Entrevista a Silvia Sasot y Esther Belvis creadoras de la guía creativa del proyecto Hack the School, espacios por el aprendizaje y la convivencia

Cuando nos preguntan sobre la educación escolar automáticamente pensamos en el maestro, las asignaturas, los libros de texto o en la mera acción de estudiar. Pero la educación es mucho más, en todo proceso de aprendizaje también influyen otros elementos algo más abstractos que juegan un papel muy importante. Hablamos de los espacios arquitectónicos, de la relación con los compañeros y en general de la implicación y motivación de toda la comunidad. La arquitecta Sílvia Sasot y la pedagoga Esther Belvis nos cuentan porque es tan necesario repensar la escuela en este sentido.

PREGUNTA. ¿Por qué os interesa mezclar arquitectura y pedagogía?

RESPUESTA. Las dos compartimos el objetivo de querer mejorar el bienestar de las personas en el marco de la educación. La colaboración entre el binomio arquitectura (Sílvia) y pedagogía-arte (Esther) nos da la posibilidad de explorar y tener una aproximación más contemporánea a la educación, basada tanto en la interdisciplinariedad como en el cuidado por el entorno y las personas.

P. ¿Qué es Hack the School y cómo surgió?

R. Hack the School es una iniciativa de la Fundació Bofill para promover pequeñas transformaciones en los espacios de las escuelas participantes con la ayuda de un arquitecto. El proyecto tiene formato de reto, ya que lo se pretende es que las escuelas pasen a la acción. Nosotras diseñamos la guía creativa para acompañar el proceso de las comunidades educativas y ayudar a dinamizar distintos procesos de cambio.

P. Vuestro proyecto propone repensar los espacios en las escuelas ¿Por qué es tan necesario?

R. Proponemos repensar la escuela como un espacio de convivencia y aprendizaje pensado desde distintos ámbitos. Tradicionalmente la mirada ha sido principalmente técnica y muy homogénea. Los espacios de la escuela vienen regulados por unas leyes desactualizadas que determinan como son, y en consecuencia también, como no pueden ser. Nos interesa aprender a pensar fuera de este marco y crear otros espacios que acompañen a los procesos de cambio educativo y cultural de los centros actuales.

P. No es solo una cuestión de mover las mesas de sitio. ¿Qué elementos tenemos que tener en cuenta para hacerlo?

R. Consideramos que mover las mesas debe entenderse como el resultado de un proceso de reflexión, experimentación y empoderamiento de la comunidad educativa. Insistimos en que para hacer cambios útiles, es necesario que se establezcan procesos de cambio que impliquen a todos, y donde haya un diálogo entre arquitectura y educación. Cada escuela debe generar aquellos espacios que respondan a su identidad y a las necesidades de su comunidad.

Parece que el tema “espacios educativos” nos lleve siempre a hablar de “cosas”. Nuestra mirada siempre es partir de las personas como individuos únicos y como miembros de la comunidad. Por eso, proponemos una aproximación más humanista que nos permita tomar decisiones sobre como los espacios determinan el bienestar, las relaciones entre las personas, las posibilidades de autonomía y autoregulación, la creatividad, etc.

P. ¿Pueden llegar a decidir juntos los alumnos, las familias y el profesorado?

R. Los resultados obtenidos en Hack the School, así lo demuestran. Para nosotras el mayor logro, no han sido los cambios en los espacios sino como a través de estos se han generado nuevas formas de comunicación y participación en las escuelas. A menudo, hablar de espacios permite abrir un espacio de conversación sobre otros aspectos más profundos y humanísticos relacionados con la educación y la convivencia en el centro.

P. ¿Qué impresiones habéis obtenido?

R. En primer lugar nos sorprendió la respuesta del proyecto ya que quisieron participar más de 170 escuelas de Cataluña y finalmente se seleccionaron a 30 para poder gestionar la transformación. Esto nos parece un indicador claro de la necesidad de repensar el espacio y cómo esta necesidad no coincide con el sistema que tenemos, la demanda es real. También nos sorprendió la capacidad creativa de todos los centros para hacerse suyo el reto y adaptarlo a su concepto pedagógico, y la movilización de toda la comunidad educativa de cada centro con una ilusión compartida.

P. ¿Cómo tiene que ser el entorno de un niño para que este aprenda? ¿Tanto influye?

R. Cada niño es diferente y tiene una forma distinta de aprender y percibir el entorno que le rodea. Lo importante es ofrecer entornos versátiles que permitan generar distintas metodologías, donde el docente y el alumnado puedan dialogar y generar aquellas dinámicas y formas de estar en el espacio que favorezcan tanto la convivencia como el aprendizaje. De alguna manera, abogamos por una escuela sensible que responda a las necesidades y retos de la realidad educativa del día a día. Pero está claro que hay temas muy básicos relacionados con el bienestar del cuerpo humano que hay que tener en cuenta. Como no pasar ni frío ni calor, acceso a luz natural, respirar un aire de calidad, no exponerse a condiciones acústicas desagradables, posibilidad de movimiento, gestión de los estímulos visuales, etc.

P. ¿El espacio aula entre cuatro paredes caducará? ¿Hacia dónde vamos? ¿Cómo creéis que será la escuela del futuro?

R. Nos gustaría que hubiera muchas escuelas del futuro, o esto es lo que vemos en algunos países del extranjero. Cada comunidad educativa construye o transforma una escuela adecuada a su contexto concreto a través del diálogo creativo y atreviéndose a experimentar. Evidentemente en estas escuelas podrá haber aulas entre cuatro paredes pero también habrá otros espacios. Quizás es posible que el concepto de aula evolucione y se haga más complejo siempre de la mano de la propuesta pedagógica. Transformar los espacios donde convivan varios grupos, donde los profesores puedan trabajar en equipos, donde los niños se sientan seguros y a la vez libres. Nos parece un buen reto.

P. ¿Este cambio de visión sobre los espacios, también se podría trasladar a espacios públicos enfocados a los niños? Me refiero a parques, bibliotecas, ludotecas, etc.

R. Todos los espacios son educadores. Nosotras apostamos por una mirada más atenta y centrada en el niño, que transgreda una arquitectura centrada en el objeto. Nuestra propuesta siempre es crear espacios desde una mirada más humana, y eso también puede incluir el concepto del espacio en sí mismo. Ahora pensamos en bibliotecas para libros, ludotecas para juguetes, parques para columpios. ¿Qué pasaría si creamos los espacios para la infancia donde puedan convivir libros, juguetes, columpios junto con experiencias artísticas, experiencias científicas, experiencias familiares y aquellas que aún no sabemos imaginar? Nos parece importante centrar el discurso en la experiencia de lo que la persona siente y experimenta y no en el objeto de la experiencia (libro, juguete, columpio, etc.).

P. Recientemente habéis presentado el proyecto de Hack School en Londres. ¿En qué países la arquitectura y pedagogía ya es una realidad?

R. Hay varios países que se están planteando el reto y cada uno a su manera como Australia, Dinamarca, Finlandia, Austria, Holanda y muchos otros más. Normalmente son países donde la legislación no es limitante. Cada contexto cultural ofrece miradas distintas, y oportunidades, pero todos construyen desde un concepto del aprendizaje más contemporáneo y desde una cultura concreta. La raíz de la diferencia que percibimos se encuentra en el concepto de infancia y niño-a de cada país y el tipo de relación cultural entre adultos y niños.

P. Habláis siempre de un cambio de cultura para poder cambiar los espacios. Pero, ¿este cambio de cultura es posible en nuestro país?

R. ¡Claro que es posible! Desafiamos los modelos y los estándares que indican una única manera de hacer las cosas. Es cierto que podemos aprender de las experiencias e ideas que vienen de otros países, pero cada escuela debe ser coherente con su filosofía educativa y entorno. Es una cuestión de confianza, formación y autonomía en lo que se refiere al centro, pero también es necesaria voluntad política para revisar las leyes que determinan la arquitectura en lo que se refiere a los espacios educativos. Estamos viviendo un momento muy interesante, muchas familias jóvenes ya son el cambio de cultura que altera el status quo.

P. ¿Qué tenemos que hacer para llevarlo a cabo?

R. Nosotras aconsejamos a las comunidades educativas a empezar por acciones pequeñas en espacios comunes. Las acciones pequeñas permiten explorar y facilitar el disfrute y logro compartido. Por otro lado, los espacios comunes permiten implicar a más personas de la comunidad y abren el debate para pensar qué tipo de comunidad y educación se quiere crear y compartir. Un truco sería seleccionar un espacio olvidado de la escuela e iniciar un diálogo para devolverle la vida, es en este punto donde la guía que hemos diseñado puede ayudar mucho a poner un poco de orden durante el proceso.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2017/11/03/mamas_papas/1509709334_897521.html

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Entrevista a Cornelia Funke: «Los niños no leen porque el colegio les agota»

Fuente: El País/Autora: ELISA SILIÓ

Casi cada año, la superventas Cornelia Funke (Dorsten, Alemania, 1958), visita la Feria del Libro de Madrid para “corresponder” a Siruela, que la edita en España “con un mimo y una delicadeza en las tapas y el papel que solo es comparable con Japón y Alemania”. En esta ocasión, presentó la cuarta entrega de su serie de fantasía Reckless, que en cada tomo repasa los cuentos de un lugar, en esta ocasión Rusia.Funke, que ha vendido 20 millones de libros infantiles y juveniles, no entiende que se trate de “narrar las historias como si fueran televisión, videojuegos o películas”. “Los vemos como competencia de los libros y no como hermanos. Debemos respetarlos”, apostilla.

Entiende que los niños se decanten de forma natural por lo audiovisual. “En algunos países, los menores tienen que trabajar y eso se denuncia. Pero, si calculamos las horas que los niños deben dedicar al colegio y a los deberes, también se puede calificar como trabajo. Están tan cansados que no pueden aguantar un libro; es un desafío. La imagen, en cambio, es algo que relaja más”.

“Los niños no tienen tiempo de jugar fuera. No conectan con la naturaleza. Para mí es el verdadero problema”, se lamenta la autora, quien alaba los programas de lectura estadounidense: “¡Los niños escriben ya poesía en la guardería! Es curioso, porque los americanos se creen que los europeos animan mejor a leer”.

Residente en Los Ángeles (EE UU), va a intercalar la escritura del siguiente tomo de Reckless con la conversión del cuento y la película El laberinto del fauno en una novela. Es un encargo de su autor, el cineasta Guillermo del Toro, con quien ya colaboró en 2010. Coescribieron un guion basado en un corto del español Rodrigo de Blaas, pero DreamWorks no lo ha rodado. “Es demasiado complejo para Hollywood”.

“A todos nos gustan las tareas imposibles y El fauno lo es”, piensa Funke, quien casi ha acabado el borrador. “Se queda muy cercano a la película”; ahora busca “incluir más cosas sin perder la estructura original”. “Cené con Guillermo y le pregunté qué era lo más importante. Me dijo que ambientarlo en Galicia. He leído mucho de losmaquis. Sabía que eran unos rebeldes, pero no un movimiento. Quiero insertar los cuentos gallegos en el bosque”, indica.

Siruela ha reeditado cinco de sus obras sobre las peripecias de una pandilla, Las gallinas locas. “Mi editor me pidió escribir una vez algo real, sin enanos y hadas. Y metí todo lo malo que mi madre me había contado de mi abuela y a los niños que había conocido como trabajadora social”. El resultado fue todo un éxito en Alemania que aspira a repetir en España. «Había muchísimas pandillas en Alemania que se llamaban también Las gallinas locas y se ponían plumas. En uno de los libros, una niña se enamora de otra y las bibliotecarias me daban las gracias. O en otro un padre maltrata a su hijo. Me decían que no podía hacer algo tan serio, pero dije: ‘Al contrario, la vida es así: hay momentos banales y trágicos».

Fuente de la noticia:http://cultura.elpais.com/cultura/2016/06/09/actualidad/1465486107_681540.html?id_externo_rsoc=fbads_corneliafunke_eshm1850

Fuente de la imagen: http://ep01.epimg.net/cultura/imagenes/2016/06/09/actualidad/1465486107_681540_1465486257_noticia_normal_recorte1.jpg

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Entrevista a Alfredo Hernando: “La escuela debe estar conectada con el entorno y buscar el éxito de su alumnado”

Fuente y Autor: Educaciontrespuntocero

Educador e investigador, Alfredo Hernando ha escrito ‘Viaje a la escuela del siglo XXI. Así trabajan los colegios más innovadores del mundo’, un libro editado por Fundación Telefónica. La obra pone el broche de oro al proyecto escuela21, una iniciativa que le permitió embarcarse en un viaje muy especial buscando aquellas escuelas pioneras en sus metodologías de enseñanza.

En tu opinión, ¿qué características debe reunir una escuela para considerarla innovadora?

Nos encontramos en un momento muy bueno en España, con iniciativas que buscan el éxito y que lo están haciendo a través de proyectos de innovación. Una escuela sobre todo tiene que ser abierta, es decir, conectada con el entorno y buscar el éxito para sus alumnos con independencia de dónde vengan y cuáles sean sus necesidades y características.

Para lograr ese éxito pasan dos cosas fundamentales. Hemos pasado de un modelo de escolarización universal, que hemos logrado en gran parte del mundo desarrollado, a un modelo en el que hay que buscar y descubrir el máximo potencial de cada estudiante; y para eso, es para lo que se innova. Estamos poniendo el foco en la palabra innovación, pero creo que la escuela tiene otras palabras mucho más importantes como son apertura, inclusión, éxito en resultados, creatividad, etcétera. Quizás, poco a poco, tengamos que sustituir y hablar de cómo una escuela crece y mejora.

La escuela tiene otras palabras mucho más importantes como son apertura, inclusión, éxito en resultados, creatividad, etcétera.

¿Cómo surgió la idea del proyecto escuela21 y qué te motivo a ello?

Me sumergí en el proyecto hace algo más de tres años y lo que me impulsó fue lacuriosidad de encontrar a esas escuelas que tenían una historia de éxito documentada y que estaban siendo pioneras en lo que hacían. Por ejemplo, el instituto High Tech High de San Diego (California) fue pionero al plantearse cómo formalizar el Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP), crear una estructura pedagógica y llevarla al aula con contenido curricular y con éxito.

También me decidí porque estaba trabajando con muchos colegios y profesores (viendo grandes experiencias que se llevaban a cabo en nuestro país) y me interesó alzar la mirada y decir cómo podemos aprender más todos, recoger lo que ocurría en otros centros y que cualquiera pudiera tomar ese material para trabajar en su cole.

¿Cómo son las escuelas que conociste en ese viaje?, ¿qué fue lo que más llamó tu atención?

Son escuelas que están teniendo éxito con independencia del entorno, el lugar donde se encuentran y sus necesidades. Todas son públicas o concertadas, por tanto el efecto socio-económico es bajo y lo más importante es que el efecto escuela y mejora en la vida de los alumnos. Además, aunque son distintas y poseen una personalidad diferente en contextos diversos, cuentan con características comunes a la hora de poner los horarios, el espacio, la metodología… Todo está al servicio de las necesidades de cada estudiante, llegando a niveles de organización, de flexibilización y forma de trabajar del profesorado.

Por ejemplo, cuando es mejor para un alumno que descanse y qué tiene que hacer en ese tiempo o qué se entiende por descanso. Se toman decisiones en base al aprendizaje y la mejora, no en relación a otras cuestiones organizativas que aun siendo importantes no son prioridad. Es la idea de buscar el éxito para todos y de un claustro de docentes que trabaja en equipo y que acepta el desafío que esto supone con sus limitaciones, pero que a pesar de esas dificultades logran el éxito para todos sus estudiantes.

Todo está al servicio de las necesidades de cada estudiante, llegando a niveles de organización, de flexibilización y forma de trabajar del profesorado

¿Y los alumnos qué estudian en ellas?

Pongamos por caso conductas del día a día comunes que al principio pasan desapercibidas. Sonaba la campaña porque tocaba recreo y muchos de ellos seguían trabajando porque estaban embarcados en la construcción de algo o en el diálogo, por ejemplo. No había una distinción entre el espacio del ocio y del trabajo: los niños entendían que estaban en algo que les gustaba, que es aprendizaje, y seguían.

Muchas de estas escuelas inician el proceso de mejora conestudiantes con necesidades muy variadas, en contextos difíciles y es ahí donde surge la innovación. Sus necesidades de aprendizaje también son distintas y para dar una respuesta inician estos procesos de mejora tanto en la escuela como por parte del profesorado.

De las metodologías que has tenido la oportunidad de conocer, ¿cuáles destacarías?

El tema de los paisajes de aprendizaje me parece vital y es necesario en la escuela española, por lo que supone ser capaz de crear itinerarios para alumnos con diferentes necesidades, con actividades variadas, integrando el currículum, con los criterios de evaluación… Me parece que es una metodología que tiene que tener un espacio. También se encuentra todo el cambio que supone el ABP y me parece muy importante –asimismo- empezar a trabajar la organización y el edificio digital de las escuelas. Existe mucho contenidos (redes sociales, página web o contenidos propios de actividades, ente otros) y hay que garantizar que los centros puedan seguir creciendo y mejorando. Por otro lado, se encuentran las herramientas de evaluación, dominarlas es lo que hace que aseguremos la calidad de la metodología y del resultado con los alumnos.

Ser capaz de crear itinerarios para alumnos con diferentes necesidades, con actividades variadas, integrando el currículum, con los criterios de evaluación…

En el caso de España, ¿cómo son nuestras escuelas innovadores frente a otros modelos internacionales?

En la obra se recogen algunas que son referencia internacional, pero existen otras muchas que ahora mismo están en procesos increíbles de mejora gracias a los equipos de profesores que las integran. Hablamos no sólo de crecimiento único de cada escuela sino de un cambio completo de lo que se entiende que es el modelo de escuela: como se supone que tiene que ser el edificio, los horarios… Una buena noticia es que ahora mismo tengo señaladas otras 25 escuelas que están siendo pioneras con éxito en la forma de trabajar, lo que hace que el modelo siga creciendo y mejorando.

Incluso se ha atrevido a formular un decálogo que invita al docente a diseñar a través de sencillos pasos un aula innovadora, ¿cuál ha sido la respuesta de los alumnos?

Se entiende que cuando entramos a ése aula, lo que tenemos que hacer es empezar a trabajar y no sentarnos a trabajar. Y es que muchas veces hablamos del espacio con demasiada poca seriedad. El tema del espacio como el tercer profesor está surgiendo ahora mismo en nuestro país. Si cambias un poco el espacio mejoras el aprendizaje y  si haces cambios en su concepción regulas la conducta de lo que pasa en él, porque si yo invito a los docentes a que sólo pueden transmitir desde un sitio determinado del aula lo que hago es liberarla y dejarla para trabajar, porque los alumnos tienen que hacer algo.Parece un cambio muy sencillo, pero resulta radicalmente distinto a llegar a una clase y esperar sentado y en silencio a que alguien me diga lo que hacemos hoy o escuchar al profesor durante la próxima media hora.

Si cambias un poco el espacio mejoras el aprendizaje y si haces cambios en su concepción regulas la conducta de lo que pasa en él

Fuente de la entrevista: http://www.educaciontrespuntocero.com/entrevistas/alfredo-hernando-la-escuela-estar-conectada-entorno-buscar-exito-alumnos/35768.html

Fuente de la imagen: http://www.educaciontrespuntocero.com/wp-content/uploads/2016/05/Captura-de-pantalla-2013-09-18-a-las-10.27.07-1115493_630x210-500×167.png

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Camilla Croso: «Fortalecer los sistemas públicos de educación y garantizar la gratuidad educativa son las únicas maneras de superar las desigualdades y discriminaciones estructurales de nuestras sociedades

Por ALER

En el marco de la movilización regional que impulsa la Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación (CLADE) “¡Financien lo Justo!: Por una educación pública y gratuita para todas y todos”, la Asociación Latinoamericana de Educación y Comunicación Popular (ALER) realiza entrevistas para discutir los retos y avances en el financiamiento educativo de América Latina y el Caribe.

En ese contexto, ALER dialogó con Camilla Croso, coordinadora general de la CLADE y presidenta de la Campaña Mundial por la Educación, quien subraya los mensajes clave y demandas principales de dicha movilización, por la cual se insta los Estados de la región a que cumplan sus compromisos con el financiamiento de la Agenda de Educación 2030 y la realización de las metas del Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 4, referido a la educación, destinando el 6% de su Producto Interno Bruto (PIB) y el 20% de su presupuesto público total a la educación pública.

Croso señaló, asimismo, la importancia del financiamiento educativo público para garantizar la gratuidad de la educación y asegurar su calidad. “El lucro en la educación no es compatible con el derecho a la educación. Como el lucro es un fin en sí mismo, no hay compromiso de sectores que se orientan por el lucro con la igualdad, ni con la equidad, o la formación ciudadana”.

La coordinadora general de la CLADE también aborda la labor de incidencia promovida por la Campaña y redes de organizaciones de la sociedad civil aliadas, ante las Naciones Unidas y los gobiernos nacionales de la región, con miras a presionar por una mayor inversión en la educación pública. Comenta, además, la importancia de la lucha de la sociedad civil por la justicia fiscal y tributaria, destacando que mucho del dinero que se podría destinar a la educación pública hoy se pierde por prácticas de evasión fiscal o políticas tributarias que favorecen a las personas más ricas y las grandes empresas, en detrimento de los derechos de la mayoría de la población.

Escuche a continuación la entrevista completa.

Entrevista: ALER – María Cianci Bastidas
Producción: CLADE – Fabiola Munhoz y Samuel Grillo
Transcripción: CLADE- Marina González y Samuel Grillo

Fuente: http://semanalatinoamericana.campanaderechoeducacion.org/index.php/noticias/regional/95-fortalecer-los-sistemas-publicos-de-educacion-y-garantizar-la-gratuidad-educativa-son-las-unicas-maneras-de-superar-las-desigualdades-y-discriminaciones-estructurales-de-nuestras-sociedades

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Mónica Nadal: «Cuando las familias se implican en la educación de sus hijos, consiguen mejores resultados académicos»

La investigadora de la Fundación Jaume Bofill habla de la participación en los colegios como herramienta clave para mejorar la calidad educativa. «Muchas veces la escuela no explica claramente qué pide a los padres o les piden cosas que ellos no pueden aportar», apunta «Una vida asociativa rica en el centro afecta positivamente a la calidad de la enseñanza, con mejores actividades y sensación de comunidad», asegura

La participación de las familias en la educación de sus hijos está relacionada con los resultados académicos, es una de las conclusiones a las que llegan en las investigaciones de la Fundación Jaume Bofill. Esta institución ha encuestado a AMPAS y familias para conocer cómo está evolucionando la presencia de los progenitores y han publicado el Libro Blanco de la participación de las familias en la escuela, coordinado por su directora de investigación, Mònica Nadal.

¿Es importante que las familias se impliquen la escuela?

Luego, hay investigación extensa que pone de manifiesto que cuando los padres están implicados en la escolaridad, les ayudan a hacer los deberes, se aseguran de que llevan el material a la escuela, asisten a las reuniones cuando son convocados por los tutores; consiguen más éxito académico.

Los niños y las niñas perciben la continuidad entre la escuela y su casa, sienten que hay alguien que vela para que puedan cumplir con las rutinas de la escuela. Estos estudios aseguran que cuando los padres hablan con sus hijos sobre la escuela, [los alumnos] tienden a tener mejores resultados. Las familias que se aseguran de que sus hijos lean, también consiguen una mejora en el rendimiento académica. Está bastante avalado.

¿Cuentan todas las familias con información para saber acompañar a sus hijos? ¿conocen cómo funciona el sistema educativo?

Cuando los padres pueden seguir la escolaridad y entienden qué sucede en la escuela, a sus hijos les va mejor. Ahí aparecen las diferencias. Muchas veces la escuela no explica claramente qué pide a los padres o les piden cosas que ellos no pueden aportar. Los centros educativos deberían trabajar mucho más qué les pide a las familias y darles herramientas para poder hacer ese trabajo, sin generarles culpas ni presiones que no les corresponden.

Por ejemplo, si esperan que las familias ayuden a sus hijos a hacer los deberes puede ser un error porque algunos padres sí que tienen los conocimientos pero otros, no. Sin embargo, lo que ayuda a los niños y las niñas es que los padres aporten las condiciones para que puedan hacer los deberes y no que las familias les ayuden a hacerlos.

En sus estudios aluden a la brecha socioeconómica, ¿los centros educativos cuentan con herramientas para incorporar a esas dinámicas de los colegios a familias inmigrantes o en riesgo de exclusión social?

Con muy pocas. Hay más recursos en Primaria que en Secundaria, pero en general muy pocos. La mayoría de las familias inmigrantes tienen expectativas muy altas en el futuro de sus hijos, quieren que sean médicos, abogados o profesiones así. Pero no saben qué es lo que tiene que pasar entre medias, eso depende de las decisiones que se van tomando a lo largo del camino, de asegurarse que tienen hábitos de estudios. Culturalmente su relación con la escuela es de distancia absoluta.

En muchas ocasiones no saben cómo acompañar esas expectativas y la escuela no les explica de qué va, qué hacen ahí los niños, cómo transcurre el día a día o para qué sirven los deberes que van a hacer. En cambio aquí hay una expectativa de que las familias pregunten, participen, pero que nadie explica. O se termina explicitando con un reproche porque no participan. Creo que faltan muchos instrumentos.

¿Con qué recursos se podría dotar a los centros para mejorar la participación de esas comunidades?

Hay una gama de actividades que los padres podrían hacer en las escuelas y que seguramente se adecuarían mucho más a lo que pueden ofrecer. Por ejemplo, invitar a algunas familias a dar una charla para explicar a qué se dedican, hacer un taller de algo que los padres y madres saben hacer. Muchas escuelas que lo han hecho con familias inmigrantes, les ha salido muy bien. Con talleres de repostería típica de su país, es una forma informal de implicar a las familias en la escuela. Bajo ese contexto pueden iniciar una conversación con los maestros y encontrarse en un ámbito distinto del formal en el que acude a una reunión para que le expliquen cómo va su hijo. Se crean relaciones de confianza.

Eso se ha visto en las comunidades de aprendizaje. Son escuelas que las que el eje central es una comunidad formada por padres, maestros, personal de apoyo – como monitores de comedores – y alumnos.

¿Cómo participan las familias en la escuela?

La participación en la escuela no es lo mismo que en la escolaridad. La participación en la escuela tiene un efecto indirecto sobre los resultados. No se puede decir que cuando los padres participan en el AMPA los niños sacan mejores notas. No hay tanta causa efecto. Lo que hemos visto es que una vida asociativa rica en el centro educativo tiene un efecto en la calidad educativa. Los niños tienen más extraescolares, más excursiones interesantes, más actividades de calidad.

Hicimos una encuesta a 1.500 asociaciones de Catalunya, una de las conclusiones era que cuando hay un AMPA en el centro se mejora la experiencia educativa de aquellos niños y niñas que tienen menos posibilidades. Si las familias están bien organizadas consiguen destinar parte de sus recursos a becas para las excursiones de estos alumnos.

El paso de Primaria a Secundaria es uno de los momentos clave que algunos  alumnos entrevistados por Unicef, para un informe sobre abandono escolar, destacaron como punto de inflexión en el que comenzaron a desengancharse y a repetir curso. Su fundación también destaca la desaparición de la participación familiar en la ESO, ¿a qué se debe?

Afecta mucho porque de repente hay una discontinuidad entre la vida escolar y la familiar, coincidiendo con un momento de desorientación de los estudiantes. En este punto los padres no saben quién es el referente, con quién tienen que hablar. Desconocen si en el instituto pueden entrevistarse con algún profesional para explicarles lo que les inquieta sobre sus hijos. Los chicos en la adolescencia tratan de aprovechar lo mejor de los dos mundos. Si sus padres no les molestan, piensan que es lo mejor.

En la escuela la comunicación con la familia es fundamentales para que los progenitores sepan qué es lo normal, qué debería estar haciendo su hijo en el instituto. ¿Tendría que estar estudiando? ¿tiene examen cada quince días o cada semana? La mayoría de las familias no tienen esa información, no se lo han explicado con claridad, nadie les ha interpelado.

¿Cómo se refleja esa brecha socioeconómica?

A mayor nivel de estudios de las familias, mayor participación escolar. Se ve de forma clara en la composición de las AMPAS. En las juntas directivas hay sobrerrepresentación de estos padres y una representación reducida de progenitores de origen inmigrante o bajo capital cultural. Hay una parte que se entiende perfectamente, formar parte de la junta de un AMPA requiere un tipo de socialización política que tiene que ver con la participación anterior en asociaciones de algún tipo. Sabemos que las familias de clase media, las familias con más capital cultural, han participado en otras organizaciones cuando estaban en la universidad o en entidades de barrio.

¿Las familias se implican en la escuela y en la escolarización?

Los datos son positivos, la mayoría de las familias participan. La inmensa mayoría acude a las reuniones cuando se les convoca y a los eventos de la escuela. Me refiero a Catalunya, que es donde hemos hecho una encuesta a 1.500 familias, entre los datos destacados el 84% de las familias está asociada al AMPA. Es verdad que pude ser para que sus hijos participen en el comedor y en las extraescolares, depende de lo que la asociación les ofrezca.

Creemos que las familias sí que participan en la escuela, que participarían más si supieran cómo hacerlo y de qué modo es eficaz su participación. Una de las cosas que vimos nosotros es que o participan a tope y son miembros de la junta del AMPA, de las comisiones, del consejo escolar; o tienen una participación muy pasiva, acuden solo cuando se les llama.

¿De qué depende que las escuelas evolucionen a nuevos modelos de participación familiar? ¿cómo lo podrían potenciar las administraciones públicas?

No es fácil por una razón que los psicólogos conocen como gramática escolar. Es por decirlo así, la cultura tácita de los centros educativos. En el fondo muchos colegios sienten, viven y se organizan de tal modo que las familias entregan al niño, los docentes hacen su trabajo, lo devuelven a los padres y al día siguiente se lo vuelven a traer.

Ahí las administraciones locales pueden jugar un papel importante, ayudando en la formación de las AMPAS en escuelas que no tienen, acompañando a aquellas asociaciones que son más débiles a fortalecerse e implicando a las familias. Una de las tragedias de los recortes fue que la mayor parte de las subvenciones que recibían desaparecieron, eso dejó a las AMPAS, sobre todo de escuelas más pobres, sin recursos para proponer actividades.

Normalmente los centros funcionan de modo aislado. Donde serían más necesarias esas dinámicas de participación es donde menos se producen porque no hay recursos culturales, ni económicos para hacerlo posible; y donde hay AMPAS más activas, hay más recursos.

En uno de sus informes aseguran que l a Lomce hace menos democráticas las escuelas, ¿por qué? ¿Cree que se está notando el impacto?

La Lomce limita la participación institucional porque reforzaba el rol del equipo directivo y dejaba a los consejos escolares como un órgano consultivo. Por lo tanto, en ese sentido en la práctica dependerá de si el centro educativo quiere tomarse en serio a las familias o no. Al final, aquí en Catalunya la mayor parte de los centros educativos decidieron seguir tratando al consejo escolar como lo que es, un espacio de toma de decisiones consensuadas y de trabajo compartido.

Fuente: http://www.eldiario.es/sociedad/familias-educacion_0_704130332.html

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Entrevista: El sistema educativo colombiano les exige demasiado a los niños

El sistema educativo colombiano les exige demasiado a los niños

Por: Simon Granja

 

Médicos de Estados Unidos, México y Colombia no daban con un diagnóstico certero sobre el padecimiento de Daniela. No hallaban la causa de los fuertes dolores estomacales que la adolescente, de 15 años, empezó a sentir un día y que no paraban. En medio de la incertidumbre, alguien planteó el peor escenario: podría ser cáncer.

Sus padres siguieron buscando hasta dar con la respuesta. “Finalmente nos dijeron que era estrés escolar, algo sobre lo que nunca habíamos escuchado”, cuenta el estadounidense Jürgen Klaric, su papá.

La tensión de Daniela había llegado a tal punto que desembocó en problemas gástricos. “No sabíamos que sufría tanto por el colegio. Nos explicó que le iba mal en matemáticas, pero que no nos había contado porque no quería decepcionarnos”, dice Klaric, un reconocido experto en ‘neuromarketing’, autor de dos ‘best sellers’ (‘Véndele a la mente, no a la gente’ y ‘Estamos ciegos’) y una celebridad en redes sociales: tiene más de 1,6 millones de seguidores en Facebook y en Instagram, 381.000. Además, asesora a compañías de todo el mundo en temas de motivación.

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Sin enseñanza de la historia, ¿cómo entender la Colombia del presente?

Después de esa experiencia, que ocurrió hace unos tres años, decidió retirar a su hija del colegio, enseñarle en casa junto con su esposa (con la educación virtual como complemento) e investigar por qué los sistemas educativos están enfermando a niños como Daniela.

Eso lo llevó, durante los últimos dos años, a 14 países (incluidos Finlandia, Singapur, Estados Unidos y Colombia), donde consultó a más 100 personas. Habló con el expresidente uruguayo Pepe Mujica y los colombianos Rodolfo Llinás y Antanas Mockus, entre muchas otras personalidades, y construyó el documental ‘Un crimen llamado educación’, que desde este sábado estará al aire en redes sociales.

Klaric, de 47 años, estuvo esta semana en Bogotá, donde conversó con EL TIEMPO.

Su documental empieza con ‘Another Brick in the Wall’, de Pink Floyd. ¿Acaso, como dice la canción, no necesitamos educación?

Claro que sí, la educación es lo más maravilloso del mundo. Todos la necesitamos. El ser humano, para trascender, debe tener conciencia y valores, y para tenerlos debe estudiar. Pero la educación de hoy no está formando al ser humano en competencias blandas –liderazgo y trabajo en equipo, por ejemplo– ni en habilidades prácticas para la vida. La gente se gradúa sin saber hacer nada y después sale al mundo y se encuentra con una pared. Por eso hay tanta gente tan afectada por su situación económica y por su infelicidad.

¿Debemos romper el muro?

Sí, debemos romper el muro creado por la industrialización de hace 200 años, que hoy es totalmente incompetente e insensible a las necesidades del ser humano.

El sistema educativo está dirigido hacia una sola inteligencia, la matemática, y eso va en contra de la teoría de Howard Gardner sobre las inteligencias múltiples

¿Por qué dice que la educación es un crimen?

Porque no considera que todos los seres humanos somos diferentes y enseña a todos igual. El sistema educativo está dirigido hacia una sola inteligencia, la matemática, y eso va en contra de la teoría de Howard Gardner sobre las inteligencias múltiples. Menospreciamos las mentes creativas, visuales, a los artistas, a los músicos. Ellos siempre se ven afectados por el sistema, que está hecho para la mente matemática.

¿Cuáles pueden ser las consecuencias de este crimen?

Hoy se suicidan entre tres y cuatro chicos al día (en promedio) por estrés, ‘bullying’ escolar y matoneo del maestro. No sabemos lo que está pasando en el mundo. En Corea del Sur, que tiene el mejor sistema educativo según las pruebas Pisa, la mitad de los estudiantes tiene pensamientos suicidas. Allá hay hasta una terapia contra el suicidio, para que los estudiantes descubran lo doloroso que es suicidarse y cómo esa decisión puede afectar a sus familias.

¿Cuál es el principal problema del sistema educativo?

Describir el principal problema es muy difícil porque el mecanismo tiene muchos engranajes y son muchos los que están mal. Sin embargo, creo que uno de los más grandes es que no somos conscientes de lo que está pasando. La gente no tiene tiempo para analizar, para estudiar y para enterarse de por qué un sistema educativo es malo. La gente no sabe cómo funciona el cerebro y cómo el sistema educativo actual está agrediendo a nuestros niños y dejándolos sin las competencias básicas para la vida.

Uno de los países que visitó fue Colombia, donde habló con reconocidos personajes del sector educativo, como Antanas Mockus. ¿Qué piensa ahora de nuestro sistema educativo?

El sistema educativo colombiano es demasiado exigente. Tiene una problemática muy atípica y es que los niños entran al colegio a muy tempranas horas. Se ha podido comprobar que no hay nada mejor para el desarrollo cerebral de los niños que dormir. Cuando hicimos el documental, detectamos que Colombia es uno de los países donde los niños comienzan más temprano la jornada escolar.

Y otra cosa: es uno de los países que más tareas les dejan a los niños. Los chicos se despiertan a las 5 de la mañana, empiezan clases a las 7 y regresan a sus casas a las 5 de la tarde. Y después tienen que hacer dos horas de tarea. Entonces, no les queda tiempo para tener desarrollo social o para el entretenimiento. En resumen, entre los grandes problemas de Colombia están los horarios y el exceso de tareas, que generan un estrés escolar excesivo.

Entre los grandes problemas de Colombia están los horarios y el exceso de tareas, que generan un estrés escolar excesivo

¿Cómo debería ser la educación?

Debería ser práctica, no por materias. Por ejemplo, un chico al que le encanta dibujar puede diseñar una montaña rusa; al que le gustan las matemáticas puede hacer los cálculos de velocidad y al que le gusta la comunicación podría hacer un reportaje sobre el tema.

En Estados Unidos se utiliza el Project Based Learning (PBL o aprendizaje basado en proyectos) desde hace 20 años y ha sido todo un éxito, solo que el Gobierno no permite que más del 7 por ciento de los colegios enseñen mediante esta técnica, debido a intereses económicos. Finlandia lleva un año implementándolo y allá también ha sido un éxito.

¿Cómo se imagina la educación del futuro?

Libre. Me imagino niños yendo felices al colegio –muchos no quieren ir–, un colegio donde ellos cultiven sus alimentos, donde coman de forma sana, donde no sean castigados, sino que los lleven a cuartos de meditación para controlar su energía.

Me imagino una educación en la que esté prohibido recetar Ritalina y en la que predominen el deporte y la respiración. Me imagino colegios hermosos donde profesores y chicos trabajen en proyectos, y en la que se aprenda a hablar en público y a ser felices.

Usted dice en el documental que el mundo necesita amor, pero yo me pongo de abogado del diablo y digo que eso no le sirve al sector productivo. ¿O sí?

Claro que sí. La gente feliz produce más, la gente que no tiene estrés es más exitosa. Yo creo que el sector productivo sí está interesado en que la gente sea más integral y tenga valores, y no simplemente en que sepa cosas específicas. Hoy es necesario que la gente aprenda a trabajar en equipo y tenga mejor comunicación asertiva, por ejemplo. Esas habilidades permiten que la gente sea más productiva.

¿Por qué está en contra de las pruebas estandarizadas?

Estoy 100 por ciento en contra de los exámenes Pisa; están haciendo un daño enorme porque principalmente evalúan las matemáticas, las ciencias y la lectura. El ser humano podría ser buenísimo en matemáticas, en ciencia y en lectura, pero si no tiene competencias blandas –como inteligencia emocional– no habremos cumplido el rol principal de la educación, que es trascender. Creo que los exámenes Pisa deben revaluar totalmente su propuesta y evaluar qué tan felices son los estudiantes en el sistema educativo. Podemos ser los mejores en matemáticas, ciencia y lectura, pero ¿qué logramos si los niños ni siquiera quieren ir al colegio?

¿Qué espera lograr con este documental? 

Generar conciencia. Me he dado cuenta en estos dos años de trabajo de investigación, en tantos países, de que no hay conciencia; la gente no sabe por qué el sistema educativo afecta tanto a la gente. Otra cosa es que no saben cómo reaccionar a la problemática, están desesperados porque no ven resultados.

Y también es bien importante que los padres sean conscientes de que son los más responsables de la educación de sus hijos. Yo creo que vamos a generar conciencia, y siempre que generas conciencia generas propuesta. Y cuando hay conciencia y propuesta, hay cambio.

¿Qué se necesita para que haya un cambio de verdad en el sistema educativo?

Lo primero es que seamos conscientes de que todos somos el problema. No es de los políticos, de los maestros o de los rectores; el problema no es del método, no es solo de los padres. Es un problema generalizado. Cuando se dice sistema, se habla de muchos componentes y engranajes. Todos debemos tener presente el rol que tenemos dentro del sistema educativo y todos debemos generar un cambio específico en una zona específica. Yo creo que este documental puede lograr eso.

Fuente: http://www.eltiempo.com/vida/educacion/entrevista-con-el-estadounidense-juergen-klaric-sobre-su-documental-un-crimen-llamado-educacion-148102

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