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“Basura Cero”: un tema de agenda nacional

Por: Héctor Rodríguez Cruz

Una buena gestión de residuos sólidos es mucho más  que contar con una ciudad limpia. La verdadera solución al problema no se logra solamente reaccionando al desastre que ocasiona su desbordamiento.

Nunca será suficiente denunciar y gritar la peligrosidad y toxicidad de la basura.  La alerta tiene sentido porque la basura daña considerablemente el medio ambiente y la salud física y mental de la población, especialmente los más vulnerables: niños, embarazadas, población adulta mayor y población en extrema pobreza.

La basura no conoce de límites municipales. Los desechos de un municipio se convierten en una seria amenaza para los habitantes del propio municipio y los demás  municipios formando así una tétrica cadena de peligros.

Ante el fracaso de los gobiernos municipales para solucionar la problemática de la basura se hace necesario asumirla como un tema de la agenda nacional. Bien haría al país el que el actual gobierno la asumiera con ese carácter.

Una buena gestión de residuos sólidos es mucho más  que contar con una ciudad limpia. La verdadera solución al problema no se logra solamente reaccionando al desastre que ocasiona su desbordamiento  o para acallar los justos reclamos y las protestas de los habitantes frente a la crisis.

Sin un buen sistema de gestión de residuos sólidos no se puede aspirar a construir una ciudad sostenible ni habitable. Pero no se trata únicamente de soluciones técnicas. Existen impactos climáticos, de salud y de seguridad, así como otras consideraciones sociales importantes que exigen una respuesta responsable.

Existen ya respuestas adecuadas y probadas. BASURA CERO es una de ellas. Una  iniciativa mundial  que surge a partir de la problemática ambiental generada por el aumento descontrolado de residuos que se depositan o se incineran diariamente en los rellenos sanitarios del mundo.

La definición de BASURA CERO fue adoptada por la Alianza Internacional Basura Cero: “Basura Cero es la conservación de todos los recursos a través de la producción y el consumo responsables, la reutilización y recuperación de todos los productos, envases y materiales sin incinerarlos y sin generar emisiones al suelo, agua o aire que supongan una amenaza para el ambiente o la salud humana.” (ZWIA, 2018).

BASURA CERO es un objetivo y un plan de acción. Dirigidos tanto a conservar y proteger los recursos naturales y el medio ambiente como al logro de la justicia ambiental y social, la regeneración, la equidad y el respeto por la naturaleza poniendo fin al tratamiento de los  residuos en incineradores, vertederos y rellenos sanitarios.

Propone la educación como el  centro  de una cultura del consumo consciente y responsable, de la clasificación de residuos y de su aprovechamiento, con lo cual  se contribuye a mejorar el ambiente y avanzar en la aplicación de nuevas tecnologías.

BASURA CERO  integra a toda la ciudadanía, en tanto como consumidora de bienes y servicios y generadora de basura. Los fabricantes y comerciantes, por su condición de productores y proveedores Las autoridades, por su condición de responsables del saneamiento.

BASURA CERO comprende acciones de estímulo a la producción de bienes de consumo reutilizables o biodegradables, construcción de una cultura de separación de residuos en la fuente, recolección separada, procesos industriales de reciclaje y aprovechamiento final y minimización de la disposición en relleno sanitario.

Al diseñar e implementar planes BASURA CERO  a nivel local, los municipios deben respetar e involucrar a todos los sectores que componen el ecosistema de los residuos, incluyendo comunidades y trabajadores formales y de la economía popular.

Sin embargo, hay que considerar que las operaciones del modelo BASURA CERO son costosas. En muchos de los países en vías de desarrollo, la gestión de residuos sólidos puede llegar a consumir del 20% al 50% del presupuesto de un municipio.

Desde el año 2000, los préstamos del Banco Mundial para proyectos de gestión de residuos sólidos han alcanzado los  USD $4,500 millones y apoyado 329 programas de residuos sólidos alrededor del mundo.

También existen otras salidas convergentes. La República Dominicana (RD) ha asumido  el compromiso con la consecución de los objetivos del Acuerdo de París bajo la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (UNFCCC), en el proceso de mejora y actualización de la Contribución Nacionalmente Determinada de RD 2020 (NDC-RD 2020). ¡La iniciativa requiere ser difundida”

Con la  propuesta del PLAN BASURA CERO no sólo se trata de anunciar  una idea nueva para mirarla y acariciarla de lejos. Se trata de  una clara invitación al cambio responsable por parte de los gobiernos locales y del gobierno nacional.

En todos los municipios y en el país debemos  mirar con ojos nuevos la agobiante y riesgosa situación de la basura. Apuremos el paso o llegaremos tarde.

Hagamos caso a la advertencia que Albert Einstein nos hace a todos: “No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo”.

Fuente: https://acento.com.do/opinion/basura-cero-un-tema-de-agenda-nacional-8971246.html

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Pedagogía de la Democracia

Por: Héctor Rodríguez Cruz

Las libertades democráticas se degradan cuando no sirven para resolver problemas sociales agudos, permitiendo que muchos se queden atrás.

Tiene razón Norberto Bobbio cuando afirma que la democracia se ha convertido en estos años en el denominador común de todas las cuestiones políticamente relevantes, tanto teóricas como prácticas. También cuando plantea que “la democracia no puede prescindir de la virtud, entendida como amor a la cosa pública, pues al mismo tiempo debe promoverla, alimentarla y fortalecerla”.

Desde esta perspectiva, la democracia requiere de ciudadanos activos, no pasivos. En general los gobernantes prefieren a los segundos más que a los primeros porque es más fácil mantenerlos controlados como sujetos dóciles e indiferentes. Pero la democracia necesita de los primeros.

 Siendo que la democracia, como eje de la convivencia, precisa de personas capaces de participar activamente en la construcción y mejora de la vida colectiva se hace necesario acercar la democracia a los ciudadanos y los ciudadanos a la democracia.

En este sentido, muchos países de Latinoamérica y de Europa vienen desarrollando proyectos de educación para la democracia, mediante  una “pedagogía de la democracia” que empieza por aplicar el principio básico y rector de este sistema de convivencia, que es, la participación: el derecho de todo individuo a opinar, a proponer y a gozar en igualdad de condiciones de todos los bienes y servicios públicos.

¿Qué tanto requiere nuestro país incentivar la pedagogía de la democracia? Pareciera que mucho. Según el Informe Regional de Desarrollo Humano 2021 del Programa  de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, divulgado a finales del mes pasado, al 68% de los dominicanos le resulta indiferente tener o no un gobierno democrático y el 50% da por bueno y válido el que el Presidente de la república pueda manejar los medios.  ¿Realidad o percepción? ¡Las cifras alertan y provocan!

 El Informe deja una llamativa lección aprendida: la necesidad de promover el conocimiento de la democracia en la cotidianidad política y social para reconocerla, amarla, vivirla, practicarla, defenderla y exigirla. Los defectos de la democracia demandan más democracia, y en ningún caso menos.

Provoca también la necesidad de un amplio debate nacional sobre la situación presentada, incluyendo el impacto presente y futuro en la democracia dominicana vista desde la óptica del  presente gobierno democrático.

Pese a su importancia, muchas personas perciben a la democracia como algo lejano, abstracto, inalcanzable e, incluso, como algo difícil de comprender y de aplicar. Pocos saben definirla o describirla, aunque tengan una leve idea que es algo bueno,  importante, algo por lo que las personas están dispuestas a luchar. Se requiere “intencionar” deliberadamente el aprendizaje sobre la democracia.

La educación para la democracia debe ser asumida por las escuelas públicas, colegios, universidades y centros de capacitación para el trabajo, destacando los procesos de toma de decisión que realmente les permiten a los niños, jóvenes y adultos formarse integralmente para incorporarse a una sociedad democrática.

Para que las instituciones educativas puedan asumir el compromiso de educar para la democracia deben contar con profesores bien formados mediante una pedagogía de la democracia que los sensibilice, motive y capacite para fomentar espacio democráticos de aprendizaje, disciplina, discusión pública y convivencia.

Sin embargo,  la formación democrática  será responsabilidad principal de la familia, lugar donde se cultiva la formación en valores, requisito indispensable para el surgimiento de una convivencia democrática basada en el respeto a los derechos de los demás.

Pero la educación para la democracia debe ser también responsabilidad de todas las  instituciones y organizaciones públicas y privadas entre las se cuentan los medios de comunicación, las instituciones políticas y electorales, las instituciones religiosas,  militares,  policíacas y comunitarias, los gobiernos locales,  los gremios profesionales y otras instancias de la sociedad civil. De lo que se trata es de despertar en todos los dominicanos, gobernantes y gobernados, un compromiso activo con la democracia.

La promoción y compromiso con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, ODS, constituyen también un vigoroso referente democrático que no sólo expresa la urgencia de amplias necesidades y reivindicaciones colectivas, sino que también representa la expresión de las deudas incumplidas de las democracias. Siendo, además, que las libertades democráticas se degradan cuando no sirven para resolver problemas sociales agudos, permitiendo que muchos se queden atrás.

Una pedagogía de la democracia conducirá a una “democracia vigorosa”, que no surge espontáneamente, sino que es el resultado del esfuerzo consciente de ciudadanos que asumen y ponen en funcionamiento las capacidades de: reivindicación; deliberación; indignación y sentido de lo justo; agencia con sentido práctico; memoria y promesa.

Cada una de esas capacidades está ligada a uno de los atributos que se postulan como propios de una democracia vigorosa en el mundo actual, “entendida como un sistema de gobierno y un conjunto de prácticas que configuran un modo de vida deseable por resultar dignificante”.

Hagámoslo posible aquí. ¡Pongamos en práctica la pedagogía de la democracia!

Fuente: https://acento.com.do/opinion/pedagogia-de-la-democracia-8961689.html
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“La vida sin examen no merece la pena ser vivida”.

Por: Héctor Rodríguez Cruz

Para saber si se vive y o se piensa como persona o como bestia que devora los valores que deben orientar la vida buena.

Un amigo lector me pidió que escribiera sobre un tema de Filosofía que pudiera ser comprendido por todos. Así ponía de manifiesto su deseo de filosofar sobre la vida. Lo complazco. Comienzo por compartir esta sentencia “Una vida sin examen no merece la pena ser vivida”, atribuida al filósofo griego Sócrates (470 a.C. ), traída en la obra Apología de Sócrates escrita en el año 399 a. C. por su discípulo Platón.

Pensando en la sentencia, se entiende que debemos hacer un instante de silencio en nuestra vida para examinar nuestro camino y encontrarnos con nosotros mismos. Vale la pena hacerlo siempre, y más ahora en tiempos de la COVID-19, con tantas  emociones alteradas por el miedo, las congojas y el sufrimiento propio y el de los otros.

Es bueno examinar la vida y conocer los pensamientos que la conciencia lleva escritos sobre nosotros  mismos, grabados en el cerebro y en el corazón, sin engañarse, recordando cómo llamaba Sócrates a los pensamientos: “son una conversación honesta que tu alma tiene consigo misma”. Ojalá que cada quien se atreva a escribir  esos pensamientos y pueda construir con ellos párrafos de la propia biografía de manera auténtica, sin simulaciones y sin autoengaño.

Es conveniente examinar la vida para saber si con su estilo se engrandece o se empequeñece la sociedad. Para poder elegir  acertadamente uno de los lobos que se llevan peleando en el corazón. (“Parábola de los dos lobos”). 

Uno es malo, porque representa todos los malos sentimientos que pueden existir en un ser humano, la envidia, la ira, los celos, el orgullo, la codicia, el resentimiento, la mezquindad, la culpa, la corrupción, la arrogancia y la venganza. O el otro, que  representa todo lo bueno, el amor, la alegría, la esperanza, la generosidad, la paz,  la bondad, la compasión, la honestidad y la verdad.

En necesario examinar la vida para saber si se está transitando por los caminos adecuados para tener una vida buena, una familia buena, una comunidad buena, una reputación buena. Para mirar las huellas que se van  dejando en el paso por la vida. ¡Para escribir con sangre el epitafio sin panegíricos pagados cuando se muera!

Es necesario examinar la vida para saber el traje que se lleva  puesto. Si el de Caín o el de Abel. Si el del ángel o el de la serpiente. ¡Es necesario examinar la vida para saber si se está “vendiendo” el país para  beneficio propio o se está cuidando porque nos pertenece a todos!

El llamado a examinar la vida no sólo tiene una dimensión individual. Se extiende hasta la sociedad y sus instituciones públicas y privadas. A los gobernantes, funcionarios, políticos y líderes políticos, religiosos, económicos, académicos y sociales. Y también llama a examinar la calidad de la ciudadanía, de la justicia y de la democracia.

“Una vida sin examen no merece la pena ser vivida”. Es la conclusión que utiliza Sócrates para obligarnos a preguntarnos sobre la importancia de examinarse a sí mismo y a los demás para mantener una actitud crítica sobre nuestros actos y sobre nuestras vidas en comunidad con el fin último de aspirar a ser la mejor persona y  la mejor sociedad posibles.

Y si al examinar la vida y la sociedad se encuentra  que son ruines,  vacías, malogradas, degradadas, manchadas o contaminadas,  entonces, que se haga  lo que dice el poeta: Aclara el aire! Limpia el cielo! Lava el viento! Toma la piedra de la piedra, toma la piel del brazo, toma el músculo del hueso, y lávalos. Lava la piedra, lava el hueso, lava el cerebro, lava el alma, lávalos, lávalos!

Fuente: https://acento.com.do/opinion/la-vida-sin-examen-no-merece-la-pena-ser-vivida-8947229.html

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Mesa de filósofos: “la verdadera educación es la presencial”

Por: Héctor Rodríguez Cruz

Pareciera que los problemas educativos en el país sólo despiertan debates débiles. Esto se observa en la diferida decisión de volver a la escuela asumiendo una presencialidad resiliente y que garantice seguridad a todos los actores educativos. Frente a una lentitud que genera profundas incertidumbres se impone emprender la búsqueda de la verdad hermenéutica para identificar correctamente el problema y sus urgidas soluciones. ¡Y decirlas!

Siendo que la pretensión de la verdad hermenéutica procura rastrear la experiencia de la verdad, buscarla, indagar sobre ella como práctica realizable de cada persona o grupo, como función de interpelar, conversar, argumentar, preguntar, contestar, objetar y refutar, la definición y solución del problema de la vuelta a la presencialidad sólo podrá lograrse mediante el diálogo democrático incluyente.

La decisión de la “vuelta a la presencialidad” en las escuelas del país parece estar atrapada por un poder paradójico que convierte la situación en una verdadera “crisis de inteligencia”, generadora de desconfianza, desaliento y desasosiego.

El filósofo español Emilio Lledó describe así esta crisis: “estamos en una crisis de la mente, de nuestra forma de entender el mundo. La crisis más real -con independencia de los problemas económicos, que son muy reales- es la crisis de la inteligencia. “Ojalá el virus nos haga salir de la caverna, la oscuridad y las sombras”. https://elpais.com/cultura/2020-03-28/emilio-lledo-ojala-el-virus-nos-haga-salir-la-caverna-la-oscuridad-y-las-sombras.html.

Otro filósofo español, Fernando Savater, el mismo autor de Ética para Amador, se expresa así de la presencialidad: “Una cosa es la prudencia que debemos tener frente a la pandemia, frente a la enfermedad. No sé si hay que volver a la educación presencial con una serie de medidas de seguridad o todavía se debe esperar un poco más, lo que sí es seguro y me parece importante, es que todos los medios de educación telemática tienen que ser transitorios. La educación realmente verdadera es la presencial”.https://webdelmaestrocmf.com/portal/fernando-savater-la-verdadera-educacion-es-la-presencial/

El mismo Fernando Savater reitera que nunca aprendemos a vivir más que de otro ser humano. No se puede hacer sólo virtualmente. La educación es un ejercicio cuerpo a cuerpo como el amor. Es importante saber que la verdadera educación es la presencial. No se puede pensar que vamos a educar a los niños como alumnos de una pantalla y no alumnos de otra persona.

En tanto, el filósofo dominicano Pablo Mella, rector del Instituto Filosófico Francisco Bonó, después de realizar un amplio análisis de la irrupción de la COVID-19 en la educación dominicana hace un llamado a declarar el año 2021 como una época para “metaaprender”,destacando que “el metaaprendizaje nos permite tomar conciencia de nuestros propios procesos de aprendizaje para conducirlos de manera eficiente y sacarle mejor provecho”.

El filósofo Pablo Mella añade que “la pandemia ha desvelado que la educación no consiste básicamente en disponibilidad y trasvase de información”. Enfatiza además: “confirmamos además que la educación consiste fundamentalmente en un proceso de relación humana de calidad, no en el mero uso instrumental de nuevas tecnologías ni en la posibilidad de aumentar la disponibilidad de un inmenso cúmulo de datos”.(“2021: Un año para metaaprender”. Revista Amigo del Hogar. Santo Domingo. Enero 12, 2021).

Una perspectiva similar de la problemática es presentada por Juan Carlos Ruiz, Doctor en Filosofía por la Universidad de Córdoba, especializado en Filosofía de la Cultura y Pensamiento Crítico, quien sostiene que: “al eliminar la educación presencial en el aula, quizá la brecha más importante de todas no sea la digital, sino la moral”.(neo.es/jose-carlos-ruiz-al-eliminar-la-educacion-presencial-en-el-aula-quiza-la-brecha-mas-importante-de-todas-no-sea-la-digital-sino-la).

El nombrado filósofo justifica su posición diciendo “que la falta de contacto presencial afecta a los alumnos inevitablemente. Es insustituible la educación presencial por ningún otro tipo de educación, a cualquier edad. Según su parecer la enseñanza on line no puede sustituir a la presencial. La falta de contacto presencial afecta a los alumnos inevitablemente”. Es insustituible la educación presencial por ningún otro tipo de educación, a cualquier edad.

Sostiene además que cuando se elimina el microcosmos del aula y se coloca al estudiante en su habitación con un móvil o una pantalla, aunque los contenidos los pueda recibir medianamente bien, se está perdiendo un porcentaje altísimo e importantísimo de una educación cívica, moral y social, que es la que fundamenta el sentido de la educación.

Recientemente en Colombia un grupo de intelectuales, académicos y científicos realizaron una campaña para impulsar la educación presencial en escuelas colegios y universidades: #LaEducaciónPresencialEsVital. La misma es dirigida por Moisés Wasserman, exrector de la Universidad Nacional y Presidente del Comité de Sabios de Colombia, uno de los principales promotores de la iniciativa que busca lograr que los niños, niñas y adolescentes regresen a los salones de clase de manera presencial.

La presencialidad estudiantil debe armonizarse con la “presencialidad docente” según lo expresa Salman Khan, profesor, informático, ingeniero eléctrico y matemático estadounidense de ascendencia india, creador de una organización de aprendizaje electrónico de educación gratuita llamada “Khan Academy”, considerada un MOOC (Massive Open Online Course o Curso Online Masivo Abierto), que tiene más de 70 millones de estudiantes, en 36 idiomas, que aprenden online, quien afirma: “Si tuviera que escoger entre un profesor o la tecnología, siempre me quedaría con el profesor”. https://www.bbc.com/mundo/noticias-54354365.

Consideramos que las escuelas del país necesitan abrirse a la comunidad para poder cumplir eficaz y eficientemente su función educativa y social. El “locus escolar” no puede ser borrado ni camuflado. Resulta altamente preocupante que el regreso a la presencialidad de la escuela camine a paso lento y dilatado. Hagamos de la “vuelta a la presencialidad” un proyecto exitoso. Unámonos a la Mesa de Filósofos para impulsarlo.

¡Ojalá el virus nos haga salir de la caverna, la oscuridad y las sombras!

Fuente: Acento

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¿Enseñar Filosofía? Un debate obligado en las IES y universidades

Por: Héctor Rodríguez Cruz

No sólo es útil, sino que es vital y necesaria, si entendemos que la vida en común tiene como condición poder ser transformada colectivamente.

A tono con los acelerados cambios del mundo globalizado de hoy, las universidades e instituciones de educación superior deberán realizar una profunda reflexión que las oriente hacia  una  obligada readecuación de su relación con el mundo que le rodea, tarea que representa también una obligada sinergia entre Universidad, IES y Filosofía.

En República Dominicana, del medio centenar de universidades e instituciones de educación superior sólo unas 5 ofrecen la carrera de Filosofía. Sin embargo, no es prudente conformarse con esta reducida oferta. La verdadera calidad académica requiere a las universidades e IES del país ponerse a la altura de otros países mediante una nueva ejecución curricular que contemple estudios de grado, maestría y doctorado en Filosofía.

No está demás, el reafirmar que en esta labor de ejecución curricular deben incluirse los fundamentos filosóficos, éticos, bioéticos, epistemológicos, sociológicos, pedagógicos y psicológicos para procesar acertadamente la enseñanza y el aprendizaje, en un contexto de reflexión, análisis, crítica, innovación académica e investigación.

El panorama en otros países es mucho más promisorio. En México más de 50 universidades ofrecen  grado, maestría y doctorado en Filosofía. En Colombia ofrecen la carrera unas 26 universidades. Sólo en Bogotá se ofrece en 16 de ellas. En Argentina unas 37. En España 27, en Chile 14 y en  Estados Unidos 529. En Perú y en Guatemala varias universidades enseñan Filosofía en todas las carreras técnicas y profesionales.

La renombrada firma británica QS World University Rankings ha publicado una lista oficial de las 70 mejores universidades del mundo para estudiar Filosofía.  La de Nueva York (NYU) encabeza la lista y el MIT en el puesto 20,  Entre las universidades de habla hispana destacan la Universidad Nacional Autónoma de México en el puesto 26, la Pontificia Universidad Católica de Chile en el puesto 44, la Universidad Complutense de Madrid en el puesto 46 y la Universidad de Barcelona en el puesto 48.

La filósofa española Marina Garcés, directora del Máster de Filosofía para los Retos Contemporáneos de la Universitat Oberta Catalunya, UOC, y coordinadora del nuevo grupo de investigación MUSSOL, con más 50 grupos de investigación vinculados a la UOC, considera  que  “aunque la filosofía está cada vez más arrinconada en los planes de estudio y es concebida por muchos como algo inútil, como un puro ejercicio mental sin capacidad de tener efectos en la realidad o en la propia existencia, sin embargo, la filosofía no sólo es útil, sino que es vital y necesaria, si entendemos que la vida en común tiene como condición poder ser transformada colectivamente”.

Garcés sostiene también que “la universidad debe aspirar a elaborar, pero también a compartir las formas de conocimiento y de reflexión más atrevidas y hacerlo en colaboración y en diálogo con otras voces y entornos de experiencia”. («Filosofar siempre ha sido un acto subversivo». BBC News Mundo, 23 enero, 2018).

Entre otros figuran también el XVII Congreso Internacional de Filosofía Latinoamericana: “Marx en América Latina: “Educación, Política y Cristianismo”, celebrado en Colombia en 2018, organizado por la Universidad Externado de Bogotá. El XX Congreso Internacional de Filosofía “Humanismo Incluyente, Filosofía y Bien Común” organizado por la Universidad Autónoma  de San Luis Potosí, México, y la Asociación Mexicana de Filosofía en el 2020.

En este último se desarrollaron unos 32 simposios con las siguientes temáticas: Filosofía y pueblos originarios, Bioética, Filosofía de la paz, Filosofía de las Religiones. Didáctica de la Filosofía, Filosofía de la mente y ciencias cognitivas, Filosofía de las Ciencias, Filosofía Iberoamericana. Filosofía Mexicana, Metafísica, Filosofía y Género. Violencia, Identidad y Territorio. Filosofía de la Educación, Filosofía de la Liberación, Teoría Crítica desde las Américas, Filosofía y vida cotidiana, Hermenéutica Analógica, y Salud y Comunidad: Reflexiones filosóficas en tiempos del Coronavirus y otros.

Otro reclamo a favor lo hace La Declaración de París en favor de la Filosofía (1995), que considera el estudiar filosofía: como un derecho de la persona: “Todo individuo debe tener derecho a dedicarse al libre estudio de la filosofía bajo cualquier forma y en cualquier lugar del mundo. La enseñanza de la filosofía debe mantenerse o ampliarse donde ya existe, implantarse donde aún no existe”.

También la UNESCO, en la obra “La Filosofia, una escuela de la libertad” (2011),  reconoce que la Filosofía debe tener un espacio importante en la educación, ya que fomenta el razonar e interpretar el mundo. “La educación filosófica favorece la apertura de espíritu, la responsabilidad cívica, la comprensión y la tolerancia entre los individuos y los grupos y que contribuye de manera importante a la formación de ciudadanos al ejercitar su capacidad de juicio, elemento fundamental de toda democracia”.

Hoy en día la carrera y los cursos de filosofía se consideran un “valor añadido” para las universidades e instituciones de educación superior. En este sentido, la filósofa Marina Garcés enfatiza que: “La Filosofía, como un saber crítico, reflexivo y sistematizado, contribuye a la comprensión racional del ser humano, de la sociedad y el mundo, en un contexto global, a fin de valorar la vida, la libertad, el medio ambiente y buscar la justicia y la humanización solidaria de los seres humanos”.

¡Las universidades e IES del país no pueden quedar exentas de este obligado debate!

Fuente: https://acento.com.do/opinion/ensenar-filosofia-un-debate-obligado-en-las-ies-y-universidades-8937825.html

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La Felicidad: un asunto de la universidad

Por: Héctor Rodríguez Cruz

Aproximadamente más de 200 universidades del mundo vienen realizando cursos y postgrados sobre la “felicidad”, que se enseña como se hace con matemáticas, literatura y otras asignaturas.

Hoy día los cursos sobre “Felicidad” comienzan a ser de los más solicitados en prestigiosas universidades del mundo. Las universidades e instituciones de educación superior dominicanas, más temprano que tarde, deberán sumarse a esta tendencia mundial, de lo contrario quedarán a la zaga de las buenas universidades del siglo XXI.

Siendo que en tiempos de redes sociales hay una sobre exposición sobre el tema de la felicidad (por ejemplo en Instagram hay más de 6,5 millones de publicaciones con el HT #Felicidad), en el escenario de la educación superior, este concepto está asociado no sólo al éxito académico de los estudiantes, sino también a su permanencia.

La “Felicidad” es asunto de la universidad. Uno de los pioneros de la enseñanza de la felicidad en Harvard es el profesor Tal Ben-Shahar. Dicho curso se llama “Mayor felicidad” y atrae a unos 1400 alumnos por semestre y el 20% de los graduados de Harvard toman este curso electivo. Para Tal Ben-Shahar debe enseñarse “felicidad” así como se enseña matemáticas, literatura y otras asignaturas.

También en la Universidad de Yale estudiantes  de todos los años y carreras toman el curso «Psicología y la buena vida«, que enseña sobre la felicidad. Al igual que en Harvard, este curso se convirtió en el más popular en la historia de la Universidad de Yale. La  Universidad de Yale no sólo se preocupa por formar profesionales capaces, sino también personas felices.

Otras universidades como Stanford, George Mason, McGuill y el Instituto de Tecnología de Massachusetts, entre otras, se han sumado a esta tendencia. En Inglaterra se enseña felicidad en el  Wellington College mediante  “la cátedra para el bienestar y la felicidad”. El London School of Economics la enseña Paul Dolan, autor del libro “Diseña tu felicidad”, en el que explica que la fórmula para ser feliz es lograr un equilibrio entre el goce y el propósito.

En Copenhague, Dinamarca, se realizan cursos de felicidad a través del Instituto para la Búsqueda de la Felicidad de Copenhague, Dinamarca y se enfoca en encontrar por qué se es más feliz en unas ciudades o países más que en otros. En la Universidad de Adelaide en Australia, se enseña felicidad y se considera que ciertamente la felicidad y el bienestar se pueden aprender, son medibles y enseñables.

América Latina no es ajena a esta tendencia. En Chile la Universidad Católica de Chile y la Universidad “Adolfo Ibáñez” ofrecen Diplomados en Educación para la Felicidad. Los programas están dirigidos a profesores y agentes formadores en el sistema escolar y no formal y tienen como propósito que los participantes se transformen en agentes de cambio que generen ambientes educativos acogedores, resilientes y solidarios.

En Colombia este tipo de espacios se iniciaron en el 2013.  En el Centro de Estudios Superiores de Administración (CESA) se ofrece el curso “The Happy Business” También en la Universidad Sergio Arboleda con el nombre “Make it Happy”. En la Universidad del Rosario con el nombre “Educando para la felicidad”.  La Universidad de La Sabana y la Universidad EAFIT también ofrecen varios cursos relacionados con la felicidad.

En Argentina, la universidad de Palermo ofrece un postgrado con 12 módulos. Conformado por tres cursos: Bienestar Psicológico y Emociones Positivas; Rasgos Positivos, Fortalezas y Flow; Comunidades y Organizaciones Positivas.  En Uruguay, la Universidad de Montevideo  ofrece un curso de 30 horas presenciales.

En España, en el 2018, a través de la Universidad de Alcalá, irrumpió el método de educación “So-Ka”, que significa en japonés “creación de valor”. En dicho sistema educativo se da formación desde la Educación Infantil hasta la universitaria, en la Escuela Infantil de Sapporo, el campus de Kansai en Osaka y Kyoto (Educación Primaria y Secundaria) y dos universidades en Tokio y en Aliso Viejo, en California. Además de estos centros, existen actualmente escuelas infantiles en Singapur, Malasia, Hong Kong, Brasil y Corea del Sur que utilizan este método.

En la Educación Soka se destaca la  importancia del desarrollo de los profesores, con la idea de que si los estos no crecen, los alumnos tampoco lo harán. Un buen ejemplo de su filosofía de trabajo es su idea de que los profesores están “demasiado ocupados”. En japonés esto se expresa con dos ideogramas que significan “corazón” y “olvidar”. Los profesores que no tienen tiempo para sus estudiantes son los maestros que han olvidado su corazón.

La Universidad de Granada  a través de la Escuela Internacional de Posgrado ofrece el Diplomado en Educación Positiva, Bienestar Docente y Felicidad en las Aulas. Otro ejemplo es el de la Cátedra sobre las Condiciones Sociales para la Felicidad Humana que ofrece la Universidad Erasmo de Róterdam en Holanda.

La Felicidad es un asunto de las universidades. Aproximadamente más de 200 universidades del mundo vienen realizando cursos y postgrados sobre la “felicidad”.

Esperemos que  las universidades dominicanas asuman el deber de enseñar “felicidad” en  sus comunidades académicas y en la sociedad en general. ¡Que las que se atrevan lo digan y que lo lleven a la práctica!

Fuente: https://acento.com.do/opinion/la-felicidad-un-asunto-de-la-universidad-8935495.html

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La Cuarta Revolución Industrial: el gran reto de las universidades dominicanas

Por: Héctor Rodríguez Cruz

Ojalá que muy pronto podamos contar la historia de “conversión” a Universidad 4.0 de todas las universidades e IES del país.

Estamos frente a la Cuarta Revolución Industrial, una era que está borrando los límites entre las esferas físicas, digitales y biológicas, y transformando las relaciones productivas, económicas y comerciales, hasta modificar radicalmente nuestra forma de vivir, de trabajar, de estudiar  y de relacionarnos. ¡Afrontar los retos del futuro exige ver el mundo desde nuevas perspectivas!

En este escenario, el mayor reto de las más de 40 universidades e instituciones de educación superior del país consiste en ajustar/actualizar/convertir su visión y sus competencias institucionales de cara a la Cuarta Revolución Industrial (Revolución 4.0) como cambio disruptivo que trae desafíos para todos los sectores de la industria, del gobierno, de la educación y miembros de la sociedad.

El concepto de la Cuarta Revolución Industrial fue acuñado por  Klaus Schwab  en el contexto del Foro Económico Mundial del 2016, un acontecimiento que reúne anualmente en Davos, Suiza, un millar de personas capaces de influir en esas transformaciones como jefes de gobierno, empresarios, académicos,  científicos, líderes y emprendedores.

Schwab desarrolla su idea de la Cuarta Revolución Industrial en un libro con el mismo nombre y expresa así la dimensión de la misma: “Pensemos en la impresionante confluencia de avances tecnológicos que abarca amplios campos, como la inteligencia artificial (IA), la robótica, el internet de las cosas (IoT), los vehículos autónomos, la impresión 3D, la nanotecnología, la biotecnología, la ciencia de materiales, el almacenamiento de energía y la computación cuántica”.

Totalmente alineada con la Revolución 4.0, llegó  la Universidad 4.0. Nos encontramos, por tanto, frente a la “Revolución de las Competencias», que dará lugar a nuevas profesiones, a la modificación amplia de las existentes y la desaparición de muchas de ellas, así como a la formación de nuevas habilidades y competencias, determinantes en la empleabilidad de las personas.

En el marco de la Cuarta Revolución Industrial y de la Universidad 4.0,  las universidades e instituciones de educación superior deberán poner la mirada  en el  “Core work-related skills”, que presenta un perfil  de la mayoría de ocupaciones, consistente en una gama de combinaciones de 35 habilidades y competencias relevantes, además del conocimiento especializado específico de cada ocupación.

La Universidad 4.0 deberá reinventar la universidad tradicional y contemplar en sus programas otras competencias  que impactan de manera directa en la calidad del ejercicio de la profesión, tales como liderazgo, emprendimiento e innovación, curiosidad, pensamiento crítico, solución de problemas, ética, ciudadanía  y visión global.  Evitando definir los currículos en términos de competencias. Menos aún, si se especifican erróneamente mediante capacidades, ya que “una cosa es ser capaz y otra muy diferente es ser competente”.

La Revolución 4.0 ya entró en muchas universidades. ¡Y habrá de entrar en las universidades dominicanas!  Veamos algunas experiencias latinoamericanas. En Colombia, en el 2019 se dio una alianza entre el Servicio Nacional de Aprendizaje, SENA Antioquia, la Universidad de Antioquia, UdeA, y Amazon, para formar a 2000 estudiantes en programas relacionados con Cuarta Revolución Industrial.

La Universidad CES de Medellín  desarrolla  nuevos programas en modalidad virtual como Ganadería de Precisión, Gestión de Big Data en Salud y Nanotecnologías para la Salud. La universidad EAFIT ofrece la Maestría en Ciencias de los Datos y Analítica. En la Universidad EIA, también de Medellín, ofrece la Especialización en Big Data e Inteligencia de Negocios.

En México, la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior, ANUIES, que agrupa más de 200 universidades, en su Asamblea General del 2019 presentó el Modelo “ANUIES frente a la Cuarta Revolución Industrial”.

El Instituto Tecnológico de Monterrey a partir del 2019  estableció un currículo para todos los estudiantes, incluyendo los de primer ingreso, que incluye: Urbanismo Sostenible, Ciencia de Datos, Inteligencia de Negocios Vinculada a Big Data y Analytics, Transformación Pública, Innovación Educativa, Sistemas Digitales, y Nanotecnología. Carreras tradicionales como Contaduría o Arquitectura, integrarán materias de analítica de datos y tecnologías digitales.

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en los últimos cinco años  ha creado más de 10 licenciaturas nuevas, como Neurociencias, Desarrollo Comunitario para el Envejecimiento, Física Biomédica, Materiales Sustentables, Negocios Internacionales, Ingeniería Ambiental, Tecnologías para la Información en Ciencias, Economía Industrial y Geociencias. Así como el “Centro de Ciencias de la Complejidad”, conocido como C3 y creado para  tender puentes entre las ciencias exactas, naturales, sociales y humanísticas.

En Chile, el Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas (Cruch) realiza esfuerzos para la adecuación de las universidades chilenas a la 4RI. En Centroamérica, el Consejo Superior de Rectores, en el 2019  celebró en Costa Rica el Diálogo Regional  Centroamérica Digital en la Cuarta Revolución Industrial: Ciencia, Tecnología e Innovación al Servicio de la Región.

Aquí, bajo de Modelo “Triple Hélice”, universidades-empresas-gobierno cargan con la responsabilidad de promover y realizar la Cuarta Revolución Industrial en la República Dominicana. Ojalá que muy pronto podamos contar la historia de “conversión” a Universidad 4.0 de todas las universidades e IES del país.

Mientras esto sucede, invitamos a las comunidades académicas d educación superior a leer y debatir el libro “La Cuarta Revolución Industrial” de Klaus Schwab. Y si se animan,  que lo asuman como libro texto en todas las carreras. ¡Eso esperamos”.

Fuente: https://acento.com.do/opinion/la-cuarta-revolucion-industrial-el-gran-reto-de-las-universidades-dominicanas-8930680.html

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