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Pandemia, crisis ecosocial y educación

Por: Maitane Arri, Marije Etxebarria y JoseManu Gutiérrez (Euskal Gune Ekosozialista)

Lur ha vuelto a clase esta mañana. Hacía más de dos meses que no pisaba ese espacio cotidiano de conocimiento, normas, amistades, docentes, camaradería, amores, etc. Una vuelta a un territorio lleno de emociones. Pero, esta vez, las impresiones son encontradas. Ahora, llega a la puerta, tiene que esperar su turno, a la distancia reglamentada, contenta y expectante, viendo el nuevo look de sus compas con la mascarilla, buscando miradas, guiños cómplices que va aprendiendo desde que llevan la boca tapada, un poco tensionada por cómo van a ir las cosas los próximos días y el nivel de exigencia que se les va a pedir. Parece que quedan lejos los abrazos, los manotazos, las confidencias al oído, la alegría, el enfado, las connivencias a partir de un gesto. Parecen mucho más lejos, aquellos días cuando hicieron una ilusionante y divertida campaña contra la pasividad ante el cambio climático, sumándose al llamado de Greta Thunberg. Parece un recuerdo de otra vida anterior. En medio, encierro. Reclusión en el hogar. Hay quienes se han adaptado a las nuevas rutinas familares, a trabajar con el ordenador. Hay quienes han sufrido acoso familiar en casa, quienes no disponían de recursos digitales para responder a las tareas, quienes tenían ayuda para llevar a cabo los aprendizajes y quienes no, quienes tenían que compartir los medios con sus familias porque también otras personas del núcleo familiar teletrabajaban.

Lur siente nuevas emociones y recuerda las viejas. Y, ¿en medio? Una mezcla apenas explicable de miedo, tristeza, ausencia, desmotivación, angustia, ansiedad, fastidio –sobre todo cuando ha pasado su cumpleaños sola con su familia y en su habitación, esperando nerviosamente la retahíla de mensajes y vídeos para felicitarla en estas nuevas circunstancias– y, además, duelo. La amama de Lur sufrió 32 días en la UCI antes de fallecer y no pudieron verla ni acompañarla en los últimos instantes.

El mundo, que para Lur, más o menos a gusto, era seguro (tenía sus límites, sus normas, sus cuidados, etc.) se cayó de un día para otro y se sumergió en la incertidumbre. ¿Qué había pasado? ¿Por qué? ¿Por qué a nosotras? ¿Qué va a pasar? ¿Cómo estará amama? ¿Cuánto vivirá? ¿Cómo será la vuelta a la vida anterior? ¿Cómo me siento? ¿Cómo se sienten mis compas?

Lur ha vivido-sufrido esta situación. Y el sistema educativo que le obliga a ir a su centro escolar le impuso refugiarse en casa y aumentar de repente su autonomía para responder a los nuevos retos. Y ese sistema educativo ¿qué le ha ofrecido? Trabajar los contenidos (sinnúmero) desde casa, con ayuda de docentes que también se encontraban en estado de shock y, según los casos, con limitadas habilidades digitales, más la ayuda que le pudieran ofrecer en el hogar.

¿Eso es educación? No. Podrá ser enseñanza a distancia, tele-enseñanza, enseñanza digital, etc., pero no educación. Las emociones son imprescindibles en educación, en el aprendizaje, y las que se han instaurado durante la pandemia son emociones negativas. ¿Qué administración educativa ha puesto énfasis en el cuidado y gestión de las emociones y en los sentimientos, es decir, en lo que más necesitaban nuestras estudiantes, en vez de obstinarse en terminar el temario a cualquier precio? Además, entre otras, ¿dónde han quedado los proyectos colaborativos, las comunidades de aprendizaje, los grupos de trabajo inclusivos, etc.? Y tantas y tantas cosas.

Pero es que uno de los objetivos de la educación, según la ley vigente, “es introducir nuevos patrones de conducta que ubiquen la educación en el centro de nuestra sociedad y economía (…) en la economía actual, cada vez más global y más exigente en la formación de trabajadores y empresarios (…) incide inevitablemente en la empleabilidad y en la competitividad”. Y aquí está la clave. El sistema educativo ha estado muy lejos de ser la institución segura, inclusiva, equitativa y ética que se le supone como servicio social, porque sus fines declarados son servir a las necesidades de la economía de mercado y de la competitividad de las empresas, no a las de las personas y a las de la comunidad donde vivimos.

Nos encontramos, pues, a una Lur que, gran parte de sus próximos años, estará inmersa en la educación del sistema hegemónico, donde los valores, los conocimientos, las inquietudes, las actitudes o las lecturas de la realidad van a estar supeditados al actual modelo de producción y consumo. Y, siempre, con el fin de que adquiera los “nuevos patrones de conducta” al servicio de la economía hegemónica.

La trágica crisis sanitaria forma parte, es una emergencia sistémica, de la gran crisis ecosocial que sufre la mayoría de las formas de vida del planeta y que nos ha traído al Antropoceno. Una crisis ecológica y social causada por el modelo económico vigente que trata de ensalzar y reforzar la ley educativa de referencia. Superar esta crisis global evoca inevitablemente la exigencia de trabajar para las necesarias transiciones sociales y ecológicas que construyan nuevas sociedades más justas, más equitativas, más ajustadas a los ciclos de la biosfera… y, en consecuencia, más resilientes ante próximos eventos. Y aquí es donde vuelve a aparecer la educación, la necesaria transición educativa que forme ecociudadanía empoderada y desarrolle resiliencia para responder a los retos del futuro.

Al contrario que el objetivo citado, la transición educativa debe poner la vida en el centro de la educación, en el núcleo de la actividad y del currículo escolar. Una vida, frágil, finita, que se nos muestra en la ecodependencia e interdependencia de las personas. Estos principios deben ser los pilares de una nueva educación ecosocial que guíe el desarrollo integral del alumnado y que atienda a los problemas locales y globales, así como a los sujetos y colectivos ocultados en el currículo (cambio climático, pérdida de biodiversidad –uno de los factores de la pandemia–, crisis de cuidados, otras economías posibles, salud pública, transición energética… y personas con necesidades específicas, mujeres, migrantes, desahuciadas, sin techo, precarias, explotadas…). Todo ello basado sobre los preceptos ecosociales de justicia y equidad social, de sostenibilidad en el uso de los bienes comunes y de democracia participativa.

La transición educativa ecosocial ofrece espacios a la inclusión y al empoderamiento, a la propuesta de alternativas y al desarrollo de acciones ecosocialmente transformadoras. Y esto exige la integración en el sistema educativo de una nueva competencia, que debería ser la más antigua: la competencia ecosocial para la sostenibilidad. El conjunto de capacidades, habilidades y actitudes que revela una manera de concebir y expresar la crisis ambiental y una participación real en las ineludibles transiciones futuras. La competencia ecosocial para la sostenibilidad gravita alrededor de varios ejes: que cada persona se conozca, se comprenda y se adapte adecuadamente a sí misma, a su grupo y al mundo en el que vive; que adquiera los conocimientos de ciencias naturales y sociales necesarios para estar preparada ante nuevas contingencias; que conozca cómo se desarrolla la vida y los límites y flujos energéticos, materiales y biofísicos de nuestro planeta; que sea consciente de la profunda crisis ambiental, de sus impactos sociales y de la inevitabilidad de profundos cambios sistémicos; que contribuya al desarrollo de una sociedad plenamente democrática, participativa, solidaria, inclusiva y plural; que analice críticamente los problemas, busque alternativas y plantee soluciones imaginativas para ser un agente social activo para el cambio.

Lur, de esta manera, habría vivido en mejores condiciones el confinamiento y la vuelta a clase, a sus relaciones y habría sido un agente activo en su comunidad. Por Lur y por la necesaria transición social y ecológica, educación ecosocial hacia la sostenibilidad.

*Fuente: https://vientosur.info/pandemia-crisis-ecosocial-y-educacion/

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México: Segundo día de protestas por el asesinato de estudiante y activista LGBTI+

Convocan a protesta por homicidio de Jonathan Santos

Por Rubí Bobadilla

La Federación de Estudiantes Universitarios (FEU) convocó a través de sus redes sociales a una protesta para exigir justicia por Jonathan Santos, el joven estudiante de la Universidad de Guadalajara que fue asesinado la mañana del martes.

“En Jalisco, la cifra de desaparecidos y la inseguridad, aumentan día con día; hace una semana exigimos #JusticiaParaFrancisco y hoy desafortunadamente, vamos a exigir #JusticiaParaJonathanSantos”, expresó la FEU.

La protesta está convocada para llevarse a cabo este viernes 14 de agosto a las 20:00 horas afuera de Casa Jalisco.

A los estudiantes y personas que deseen asistir se les pidió que acudieran con su respectivo cubrebocas, paraguas y una vela blanca, además de recordarles que durante la manifestación deben mantener la “sana distancia”.

Este jueves por la mañana compañeros de Jonathan realizaron un homenaje en la Escuela Politécnica Ingeniero Matute Remus, donde él estudiaba.

Ahí, con carteles y globos de color blanco, recordaron al estudiante como un joven alegre y libre y exigieron justicia por su homicidio, solicitando a las autoridades que atrapen a los responsables y los hagan pagar por el crimen.

Informador

*Fuente: https://www.nodal.am/2020/08/mexico-segundo-dia-de-protestas-por-el-asesinaro-de-estudiante-y-activista-lgbti/

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Brasil desigual: En San Pablo los pobres se infectan 2,5 veces más que los ricos

Por: Izquierda Diario

Un estudio hizo una estimación del número real de casos en Sao Paulo, principal ciudad de Brasil, dado el inmenso subregistro debido a la falta de pruebas. También señaló que quienes solo tienen educación primaria, se contagian 4,5 más que quienes tienen educación superior. El gobernador Doria y el presidente Bolsonaro son los responsables.

La investigación que, a falta de números serios de parte del Gobierno local y nacional, se hace de manera estadística para relevar la cantidad de personas que tienen anticuerpos muestran que los sectores más pobres, los negros y aquellos que tienen solo educación básica se contagian hasta 2,5 veces más que aquellos con ingresos más altos, blancos y que tuvieron posibilidad de llegar a completar una educación superior. Todo un contraste de la desigualdad que se suma a la negligencia del Gobierno nacional del ultraderechista y negacionista Bolsonaro, y al gobernador de San Pablo, Joao Doria.

Según el estudio «la seroprevalencia fue mayor en la población de ingresos más bajos, con un 22% de las personas analizadas con anticuerpos. En la población de mayor ingreso, el porcentaje es del 9,4%. En el promedio de ingresos medios, las pruebas mostraron anticuerpos en el 18,4% de la población analizada. Entre la población negra y morena, se encontraron anticuerpos en el 20,8% de la población analizada. El número es superior al encontrado entre la población blanca (15,4%) y otros grupos étnicos (14,0%)».

Si el dato se toma por el nivel de educación y no por los ingresos, la brecha es aún más grande. Según el informe quienes solo tienen educación primaria se contagian 4,5 más que quienes tienen educación superior.

El estudio se llevó a cabo entre el 20 y el 29 de julio, con pruebas serológicas en 1.470 personas de 115 sectores del municipio de la capital de San Pablo. En cifras totales, el anticuerpo se encuentra en el 17,9% de la población adulta, o 1,5 millones de habitantes de la capital paulista.

Mientras tanto el gobernador de San Pablo, Joao Doria, está ignorando estos números y sigue con su propio plan de reapertura económica, que no incluía preparar mejor el sistema de salud y la ciudad para salvar vidas, sino abrir abruptamente el comercio para complacer a los grandes empresarios y exponer a los empleados y pequeños comerciantes.

Cada uno de los principales actores el país, el presidente Bolsonaro, los militares, el Poder Judicial y los gobernadores-, junto con los empresarios, son responsables de más de 100 mil muertes y de transformar a Brasil en el epicentro de la enfermedad, hoy, en el mundo. Ellos son los encargados de gestionar la catástrofe de la crisis actual, contra los trabajadores, ya que tratan de imponer una “nueva normalidad”, con más de 1000 muertes registradas diariamente en el país. Muestran el rostro más cruel del capitalismo, que reserva el hambre, el desempleo y el contagio por COVID-19 para una clase trabajadora mayoritariamente negra, como Brasil.

Con información de UOL

*Fuente: http://www.laizquierdadiario.com.ve/Brasil-desigual-en-San-Pablo-los-pobres-se-infectan-2-5-veces-mas-que-los-ricos

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Google y varias ONG educarán a Hispanoamérica contra la desinformación

El gigante tecnológico Google y varias organizaciones sociales anunciaron la puesta en marcha este miércoles de «DigiMente», un programa para fomentar la educación mediática en Hispanoamérica y combatir así la desinformación.

Dirigida a estudiantes de escuelas de comunidades vulnerables de toda la región, la iniciativa ofrecerá lecciones para «capacitarse en cómo crear y compartir contenido de manera ética y fortalecer el pensamiento crítico para enfrentar los retos que plantea la tecnología», explicó la compañía en un comunicado enviado a Efe.

«Esto responde a una iniciativa de Google para promover la disponibilidad de información veraz y de calidad, porque reconocemos que en la era digital una parte significativa del aprendizaje de nuestros jóvenes ocurre en línea, de manera vertiginosa y sin muchos controles», expuso el gigante de las búsquedas por internet.

«DigiMente: educación mediática para América Latina» está liderado, precisamente, por los laboratorios sociales Movilizatorio, Teach For All, Enseñá por Argentina, Enseña por Colombia y Enseña por México, bajo el apoyo de la Google News Initiative, la dependencia de la tecnológica en pro del periodismo y la información transparente.

El objetivo es «generar un currículo en español que esté disponible de manera gratuita y abierta a profesores y estudiantes a lo largo y ancho del continente», completó Google en su nota.

La compañía de Mountain View (California, EEUU) confirmó que, como parte del cronograma, se prevé que el desarrollo del proyecto se concentre a lo largo de 2020 y 2021.

Durante el primer semestre del año ya se ha enfocado en la investigación y recolección de información sobre el consumo y manejo de medios y en la evaluación del «el nivel de análisis crítico y socioemocional» que poseen los niños y jóvenes hispanoamericanos de entre 12 y 17 años.

Según Google, esta recolección se ha realizado en instituciones educativas rurales y urbanas de Argentina, Colombia y México mediante un cuestionario en línea, entrevistas telefónicas y grupos focales.

Sobre la base de estos resultados obtenidos, se construye actualmente la primera versión del currículo para su puesta en marcha en el segundo semestre del año.

«Sabemos que la educación tiene el poder de transformar la realidad de los y las jóvenes de todo el continente. Por eso, y reconociendo que la información se mueve a través de cientos de canales a diario, apostamos a crear una serie de herramientas y actividades de aprendizaje que nos permitan empoderar a docentes y estudiantes dentro y fuera de las aulas», cerró la compañía.

Fuente: https://www.ultimahora.com/google-y-varias-ong-educaran-hispanoamerica-contra-la-desinformacion-n2899682.html

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Estados Unidos: «No quiero ir a la escuela y contagiarme de covid»: algunos niños están asustados mientras los adultos debaten sobre los riesgos de reabrir los centros educativos

Nota del editor: La Dra. Edith Bracho-Sanchez es pediatra de atención primaria, directora de telemedicina pediátrica y profesora asistente de pediatría en el Centro Médico Irving de la Universidad de Columbia.

(CNN) — Los maestros y los padres que actualmente están sopesando sus opciones cuando se trata de las reaperturas escolares en medio de una pandemia mortal pueden tener un desafío adicional por delante: que los niños teman regresar a la escuela.

Para algunos niños, las restricciones, lo que han escuchado en las noticias y su propia experiencia personal con el covid-19 han hecho que el mundo exterior se sienta como un lugar peligroso.

«Él es diferente ahora, puedo ver eso», dijo Rose Israel, cuyo hijo de 6 años Jeremiah Israel-James se ha negado a salir a la calle en las últimas semanas. En la rara ocasión en que Jeremiah acepta abandonar su hogar en East Harlem, primero debe mirar por la ventana, declarándolo seguro cuando «no hay mucha gente afuera».

Los CDC emiten nueva guía para reabrir las escuelas 0:39

Una vez fuera, Jeremiah quiere volver a entrar lo más rápido posible. «Antes, cuando estaba afuera, quería explorar, quería ver, ahora todo es ‘Regresemos, mamá’», agregó Israel.

«No hay duda de que esta ha sido una experiencia extremadamente estresante y en cierto modo traumática para muchos de nosotros», dijo la Dra. Barbara Robles-Ramamurthy, psiquiatra de niños y adolescentes del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas en San Antonio, UT Health San Antonio.

«Creo que la falta de información, la información errónea, la incertidumbre de cómo se verán las cosas en los próximos meses del año escolar es extremadamente estresante y difícil de manejar para las familias», agregó.

Durante estos meses de aislamiento, Robles-Ramamurthy ha estado alentando a los padres para que saquen a sus hijos mientras guardan el distanciamiento físico y usan máscaras. «[Los niños] necesitan ver los cielos azules y las nubes blancas y los árboles verdes y otros niños riéndose y jugando. Necesitamos esas experiencias cotidianas».

Pero el miedo a contraer covid-19 y la incapacidad de distanciarse adecuadamente una vez afuera ha mantenido a muchas familias adentro por períodos prolongados de tiempo, y algunos niños temen cada vez más al mundo exterior.

«¿Qué pasa con la escuela? Tienes que ir a la escuela», le preguntó Israel a su hijo. «No mamá, no quiero ir a la escuela, no voy a la escuela, me matará. No quiero morir», respondió Jeremiah.

Estados Unidos: medidas para poder reabrir las escuelas 0:49

Los niños luchan con la ansiedad

Jeremiah, como muchos niños, está luchando con ansiedad por el próximo año escolar, explicó Robles-Ramamurthy. «He estado escuchando a los niños decir cosas como ‘No quiero ir a la escuela y contraer coronavirus‘», dijo.

No ayuda que las decisiones sobre las aperturas escolares varíen según el estado e incluso por el distrito escolar, y algunos tengan clases por internet este otoño (boreal), que otras escuelas propongan un modelo híbrido de educación presencial y virtual, y algunas tratarán de comenzar con clases presenciales. Y, por supuesto, eso podría cambiar si aumentan las tasas de infección.

Para algunos niños puede ser más fácil hacer la transición a la educación en persona, dijo la Dra. Neha Chaudhary, psiquiatra de niños y adolescentes en el Hospital General de Massachusetts y la Escuela de Medicina de Harvard y cofundadora de Stanford Brainstorm.

«Incluso podrían estar emocionados de volver a la escuela y ver a sus amigos y volver a ese ambiente», dijo.

Pero para otros, especialmente aquellos que ya luchan con la ansiedad, la transición de regreso será difícil, agregó.

Niños como Jeremiah también traerán a la escuela una capa adicional de experiencia personal con el covid-19. En su caso, tanto su abuela como su tía, que viven en la misma casa de la ciudad de Nueva York, contrajeron casos graves de covid-19.

«Cada vez que mi madre sentía que no podía respirar, Jeremiah siempre estaba allí», dijo Israel. «Él dijo ‘Quiero ver, quiero ver qué está pasando, mamá’. Ya sabes, la ama, y fue entonces cuando comenzó a entender más sobre el covid», agregó.

Los diferentes niveles de miedo, ansiedad y experiencias personales de los niños con covid-19 pueden en última instancia dificultar el aprendizaje este periodo escolar.

«Cuando un niño está ansioso o temeroso, las partes de su cerebro responsables de la atención, el pensamiento y el aprendizaje simplemente no pueden funcionar tan bien», dijo Chaudhary.

«Los maestros pueden encontrar que algunos niños están más distraídos, aparentemente desconectados, no entienden el material tan fácilmente, o incluso ver que se molestan fácilmente o están más reactivos emocionalmente», agregó.

Tanto Chaudhary como Robles-Ramamurthy reconocieron la enorme tarea que les espera tanto a los maestros como a los padres, y aún así tienen esperanzas para este otoño, haciendo hincapié en la capacidad de recuperación y la capacidad de los niños para adaptarse a las circunstancias cambiantes.

«Los niños suelen ser más propensos a aceptar nuevas normas con gracia que los adultos, siempre y cuando les ayudemos a superar los obstáculos en el camino», dijo Chaudhary. «Y eso significa apoyar a los maestros para que puedan apoyar a nuestros hijos», dijo.

Fuente: https://cnnespanol.cnn.com/2020/07/28/algunos-ninos-estan-asustados-mientras-los-adultos-debaten-sobre-los-riesgos-de-reabrir-los-centros-educativos/

 

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Chile: Ministro de Educación descartó cierre de universidades por pandemia: “No vemos que exista un riesgo”

América del sur/Chile/13 Agosto 2020/CNNChile

Raúl Figueroa se refirió al preocupante aumento que se vería este año en términos de niñas, niños y adolescentes que se alejan del sistema educacional. Además, aseguró que el retorno a clases «se hará sólo en la medida que las condiciones sanitarias lo permitan»

El gobierno ya prepara el plan a seguir para el retorno a los establecimientos educacionales a medida que la pandemia sea controlada en las distintas comunas afectadas a la fecha.

En ese sentido, el ministro de Educación, Raúl Figueroa, explicó que el mayor temor del Ejecutivo es la deserción escolar que probablemente aumente este año. “Eso se concentra fundamentalmente en los hogares más vulnerables que se ven afectados con más fuerza por la pandemia”, agregó.

De esta manera, a los 185 mil niñas, niños y adolescentes que hoy no forman parte del sistema educacional se podrían sumar otros 80 mil. “Nos podría llevar a tasas de deserción que no hemos visto en los últimos 10 años, mucho mayores a la que tuvimos tras el terremoto de 2010″, afirmó el ministro Figueroa.

Asimismo, el titular de la cartera indicó que la pérdida del vínculo con el establecimiento que se ha producido estos meses también será perjudicial para esa comunidad educativa.

Por otro lado, Figueroa se refirió a las universidades y cómo han visto afectadas sus administraciones por la baja en las matrículas este año, aunque descartó que haya alguna que actualmente arriesgue su cierre.

“Las universidades y en general el sistema de educación superior este año vio también una baja en la matrícula, fundamentalmente por el COVID-19 y también por el impacto que tuvo el sabotaje a la Prueba de Selección Universitaria. Esa baja obligó a las instituciones a adaptarse, pero no vemos que exista un riesgo que tengan que cerrar por consecuencia de la pandemia“, aseguró el ministro de Educación.

Finalmente, en relación a las fechas estimadas que maneja el Ejecutivo para concretar el regreso a las aulas, Figueroa afirmó que “el retorno se hará sólo en la medida que las condiciones sanitarias lo permitan“.

Kínder obligatorio a comisión mixta

En tanto, el ministro Figueroa también comentó el avance del proyecto que implementa el kínder obligatorio, el cual será revisado por la comisión mixta tras descartarse los cambios realizados por la Cámara Alta.

La tramitación de esta idea legislativa impulsada por el gobierno “se desdibujó por completo” en el Senado, según el secretario de Estado. “Hoy los diputados ratificaron su compromiso con la educación parvularia, rechazando los cambios que hizo el Senado y volviendo a insistir en su lógica de obligatoriedad”, afirmó.

Fuente: https://www.cnnchile.com/lodijeronencnn/entrevista-ministro-educacion-raul-figueroa-crisis-universidades_20200811/

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México: Más jóvenes y niñez sin condiciones para estudiar

Emilia Macías/laizquierdadiario


En preescolar, primaria y secundaria, el abandono de los estudios alcanzó a 10% (2 millones 523 mil 330 alumnos), en la educación universitaria llegó a 8% (305 mil 89 universitarios), según datos de la SEP.


Durante la conferencia de prensa en el Palacio Nacional para resolver dudas sobre el ciclo 2020-2021, Luciano Concheiro -subsecretario de Educación Superior-, detalló que “cuando un estudiante no se ha reportado o ha incumplido sus tareas, se hace un seguimiento directo con el joven a fin de que se reincorpore a las actividades”. Por el lado de la educación superior, se tienen acuerdos con las universidades para que puedan recuperar e inscribir más materias.

Según la SEP y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), son 2.8 millones de estudiantes quienes dejan la escuela en estos 5 meses que lleva la pandemia en México.

Pero el abandono de estudios no comienza con la pandemia, desde antes, 4.1 millones de niños, niñas y adolescentes de preescolar, primaria, secundaria y bachillerato estaban fuera de la escuela, así como 61 de cada 100 jóvenes en la universidad.

700 mil jóvenes de bachillerato abandonan la escuela cada año, por problemas económicos, sociales o familiares. Son cantidades inconcebibles.

Ahora con la pandemia, los números van en aumento. El PNUD estimó que al menos un 15.5% de estudiantes de nivel medio superior, superior y posgrado no regresarán a clases para el ciclo 2020-2021, o sea 1 millón 431 mil 576 alumnos.

Pero las autoridades niegan que esto pasa, como Esteban Moctezuma (secretario de Educación Pública), quien afirmó que no habrá un abandono masivo de estudiantes “ninguna niña, niño adolescente o joven abandonará el Sistema Educativo Nacional sin que la autoridad haga lo posible por apoyarlos”.

Luciano Concheiro anunció que se ofrecerán 37 mil 977 lugares en 185 instituciones de educación superior, tanto públicas como privadas, a fin de que los jóvenes no se queden sin un espacio en las universidades con el programa “Rechazo Cero”.

En el marco de la imposición de las clases en línea, los primeros en abandonar la escuela son los y las jóvenes más precarias, quienes no tienen las herramientas necesarias como una computadora o internet en casa, quienes se suman a las filas de pobreza que cada vez son más grandes. Con familias despedidas o salarios recortados, les es imposible seguir estudiando.

Probablemente, muchos de estos estudiantes, tendrán que trabajar para apoyar a la familia. Pero son empleos con un pésimo salario, sin seguro social ni derechos laborales, empleos como call centers, repartidores de apps, empacadores en los supermercados, etcétera.

Y para los y las niñas de preescolar y primaria que tienen una televisión en casa, los programas de Aprende en Casa vienen con sus graves consecuencias, como la falta de interacción entre profesores y alumnos, pero también entre colegas.

Fuente e imagen: http://www.laizquierdadiario.mx/Mas-jovenes-y-nines-sin-condiciones-para-estudiar

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