01/04/2020/Autor: Internacional de Trabajadores de Amazon/Fuente: sinpermiso.info
Si bien la pandemia de Coronavirus ya ha matado a miles de personas y matará a muchas más, los almacenes de Amazon continúan funcionando las 24 horas, los 7 días de la semana.
Los gobiernos de todo el mundo ordenan el distanciamiento social, pero al mismo tiempo obligan a los trabajadores a seguir trabajando.
Los paquetes de Amazon fluyen a través de ciudades que, debido a la alta propagación del virus, han sido selladas del resto del mundo.
En los países donde el público tiene prohibido reunirse, Amazon puede operar como un «estado dentro del estado», libre de ponernos en peligro y explotarnos, mientras miles continuamos trabajando en espacios cerrados.
Los conductores de camiones y los mensajeros subcontratados, las venas de nuestra economía global, mueven el virus entre los depósitos. Incontables bolsas pasan de mano en mano y entre instalaciones. De hecho, Amazon obliga a los trabajadores a arriesgarse a contagiarse entre sí y luego llevar el virus a nuestras familias, lo que permite su propagación.
Esta crisis ha afectado mucho a todos los trabajadores (no solo a nosotros en Amazon). ¡Algunos trabajadores, como enfermeras o trabajadores de supermercados, ni siquiera obtienen el equipo de protección adecuado!
Los estados de emergencia supuestamente destinados a contener la pandemia también son un intento de criminalizar incluso las más pequeñas protestas y piquetes.
Estas políticas le dan al gobierno herramientas para silenciar a los trabajadores, quienes ven que las políticas irresponsables de Amazon están facilitando la propagación del virus.
Pero incluso si Amazon nos obliga a seguir trabajando en estrecha proximidad, a un ritmo de trabajo cada vez mayor y, a menudo, sin protección de la salud, la semana pasada miles de nosotros nos organizamos para protestar.
Protestamos contra el intento de la compañía de sacar provecho de esta crisis mientras pone en riesgo nuestra salud.
Protestamos en Polonia y en España, hicimos huelga en Italia, en Francia y en Nueva York.
Demostramos que es posible en todas partes luchar por nuestra salud y nuestras vidas y que no nos detendremos.
Amazon también debe saber que un aumento salarial, diferente de un país a otro como si nuestras vidas tuvieran precios diferentes según su nacionalidad, no será suficiente para comprar nuestra salud y seguridad.
Nosotros, los trabajadores de Amazon de todo el mundo, no permaneceremos en silencio mientras la codicia de nuestros jefes y la cobardía de los gobiernos nos pone en peligro a todos.
Hacemos un llamamiento a los trabajadores en todas partes para que tomen medidas de seguridad y practiquen el distanciamiento social, pero, al mismo tiempo, ¡se organicen, protesten y estén preparados para defenderse!
Exigimos:
– El cierre inmediato de los almacenes de Amazon hasta que la Organización Mundial de la Salud declare esta pandemia de coronavirus terminada.
Durante este cierre, Amazon debe pagar a todos los trabajadores su salario completo.
– Que Amazon dé 20 mil millones de dólares a los sistemas de salud pública de los países donde Amazon mantiene operaciones.
– Hasta que Amazon cierre sus almacenes, la compañía debe conceder licencia por enfermedad remunerada a todos los trabajadores que están enfermos, en cuarentena, que necesitan cuidar a sus seres queridos o que necesitan cuidar a los niños debido al cierre de las escuelas.
Hasta que Amazon cierre sus almacenes, los trabajadores de Amazon deben recibir un plus de riesgo.
– Hasta que Amazon cierre sus almacenes, no debe haber cancelaciones o despidos relacionados con las tarifas o horas extras para que los trabajadores puedan priorizar la seguridad sobre la productividad en estas condiciones de trabajo peligrosas.
– Hasta que Amazon cierre sus almacenes, la compañía debe reducir el tiempo de trabajo en sus almacenes, sin reducir los salarios.
Los trabajadores necesitan más tiempo libre remunerado para permitirnos satisfacer nuestras necesidades básicas y lidiar con el impacto de Coronavirus en nuestras vidas.
América/Estados Unidos/01/04/2020/Autor y fuente: tercerainformacion.es
El senador Bernie Sanders califica de “vergüenza internacional” la muerte de los estadounidenses que no van al hospital por temor a los altos costos médicos.
“Hoy las personas están muriendo sabiendo que están enfermas, pero no van al hospital porque no pueden pagar la factura […] Esa es una desgracia internacional”, denunció el domingo el aspirante demócrata a la Presidencia de EE.UU.
En un mensaje difundido en su cuenta en la red social Twitter, Sanders criticó el continuo crecimiento de la cifra de muertos y contagiados por el coronavirus en EE.UU., en medio del aumento de las críticas internas y externas a la gestión de la pandemia por parte del presidente estadounidense, Donald Trump.
Debido a tal situación, el senador estadounidense por el estado de Vermont (noreste) ha insistido en que el Gobierno norteamericano debe garantizar la atención médica a todos los ciudadanos.
La semana pasada, varios informes revelaron que un centro de atención de urgencia estadounidense denegó la atención médica a un joven de 17 años porque no tenía seguro médico, y acabó muriendo por problemas vinculados con el nuevo coronavirus, denominado COVID-19.
Es más, conforme a los resultados de un sondeo realizado por la consultora Ipsos, casi uno de cada cuatro adultos estadounidenses ha perdido su trabajo o ha sido suspendido por la pandemia del COVID-19.
“Es inaceptable que decenas de millones de estadounidenses, a pesar de trabajar duro en empleos a tiempo completo, ahora se encuentren despedidos, sin nada en el banco y están aterrorizados de cómo podrán alimentar a sus hijos”, lamentó Sanders en otro tuit. fmk/nii/
Fuente e imagen: https://www.tercerainformacion.es/articulo/internacional/2020/03/30/es-vergonzoso-que-mueran-estadounidenses-por-costos-medicos
La actual pandemia de Coronavirus (Covid-19) ha demostrado que tales países han resultado mejor librados que los países capitalistas donde el papel de Estado es menor y al servicio exclusivo de los monopolios privados, aunque si fueran realmente socialistas, hubieran derrotado la epidemia más fácilmente. Mientras que Italia, España y ahora Estados Unidos, países capitalistas donde predominan los sistemas de salud privados, están siendo devastadas por la epidemia, con poca posibilidad de maniobra y con toda la carga para los trabajadores de esos países.
Al socialismo en la URSS no solo le correspondió la tarea de dar el primer paso en la emancipación del trabajo de todas las cadenas del capital, resolviendo la contradicción fundamental entre el capital y el trabajo, es decir, de la explotación y opresión de la burguesía contra el proletariado mediante la instauración de un nuevo régimen social con la socialización de los medios de producción, con un Estado de dictadura proletaria, una revolución de donde se desprenden un sinfín de hazañas y proezas admirables inclusive hasta nuestros días; como el papel de la liberación de la mujer, el desarrollo de las fuerzas productivas, la alfabetización y la lucha contra la ignorancia, el impresionante desarrollo cultural y científico, la derrota del nazi fascismo europeo y asiático, etc., sino que además tuvo el mérito de desplegar una victoriosa lucha por la salubridad pública y la erradicación de epidemias.
Tal es el ejemplo de la erradicación de la viruela, un virus que generó una mortal enfermedad que llevaba miles de años azotando a la especie humana y cobrando muchísimas vidas en cada brote, incluso en algunas momias en el antiguo Egipto hay rastros de dicha enfermedad. La viruela traída por los colonizadores europeos a América fue la principal causa de la casi total desaparición de los aborígenes en muchas partes de este continente, quienes fueron diezmados por la epidemia en el Siglo XVIII después de su conquista. En el Siglo XX, ese mismo virus cobró centenares de millones de vidas, que afectaba especialmente a niños con una tasa de mortalidad del 50%. Y aunque desde el siglo XIX se había descubierto una vacuna, el virus seguía generando muertes pues el capitalismo era incapaz de destinar los recursos para difundirla ampliamente.
El creador del plan para erradicar la Viruela fue Viktor Zhdánov; viceministro de salud de la URSS, quien en 1958 presentó ante una asamblea de la OMS un detallado plan para erradicar la viruela en 5 años. Aunque ya la dirección del socialismo se había extraviado a manos de los revisionistas tras la muerte de Stalin en 1953, la URSS aún no había entrado en crisis y mantenía la inercia del potente desarrollo que venía desplegándose desde la década del 30. Fue solo gracias a esto que la URSS pudo destinar 23 millones de vacunas para iniciar la campaña que fue aprobada en la asamblea de la OMS, además puso a disposición a un millar de médicos soviéticos. En 1959 se dio inicio al plan y en 1977 se produjo el último brote del virus en Somalia. En 1980 la OMS declaró erradicada la viruela y su paso a los anales de la historia.
Otro importantísimo ejemplo de las grandiosas luchas contra las epidemias fue la librada por una comisión médica que visitó a un pequeño pueblo llamado Kjara, de un país asiático y vecino de la URSS que a inicios de la década de 1940 tuvo un mortal brote con la temible “muerte negra”, llamada así por los pobladores del lugar, pero conocida como peste negra en occidente. Los médicos soviéticos libraron allí una dura lucha, tal historia sirvió como fuente de inspiración para la novela “Esta es tu causa” de Yuri Guerman, en donde se registra cómo la peste fue propagada por la caza irresponsable y desenfrenada de las marmotas cuyas pieles se vendían en el mercado y su precio se comenzó a cotizar hasta en 6 veces su precio normal. Esta caza de marmotas incluso enfermas generó la epidemia, la cual se transmitía por la pulga que parasitaba a estos animales, que a la vez transmitía con su picadura una bacteria mortal, la forma pulmonar de la peste negra era terriblemente letal, con una tasa del 100% de mortalidad. En el país asiático sus habitantes se organizaban en aldeas, cuando la peste invadía una, se izaba una bandera negra en señal de contagio. La lucha de 105 médicos soviéticos allí no solo se libró contra la peste, sino contra el grave crimen de las fuerzas imperiales que ante la epidemia comenzaron a desarrollar cercos y masacres en las aldeas infectadas, a donde llegaban eliminando sistemáticamente a sus pobladores, sin discriminar entre sanos y enfermos.
El gran avance dado por las ciencias, sumado a la creación de universidades y la facilidad de ingreso a las mismas en la URSS, y los recursos cuantiosos destinados además a la salubridad pública, ayudaron a que la población contara con un excelentísimo sistema de salud.
La Prevención como arma de combate
Por ejemplo, en la década del 30 era obligatorio que cada obrero acudiera por lo menos cada 2 meses al médico, el cual le diagnosticaba una dieta adecuada según su trabajo y un deporte acorde a sus necesidades, con el fin de fomentar una medicina preventiva.
La ingeniosidad y versatilidad fueron unas características fundamentales del sistema de salud soviético, que fue puesto a prueba en la segunda guerra mundial, a falta de haber descubierto los antibióticos, usaban bacteriófagos (1) para combatir las infecciones bacterianas ocasionadas por las heridas en la guerra -los bacteriófagos son virus que afectan sólo las bacterias-, de esa forma combatieron en la Segunda Guerra Mundial.
Hoy día solamente en los países socialistas por ejemplo China, Corea del Norte o Vietnam, han implementado las medidas que en su momento se realizaron en la URSS, y aún otras específicas para combatir la epidemia.
La actual pandemia de Coronavirus (Covid-19) ha demostrado que tales países han resultado mejor librados que los países capitalistas donde el papel de Estado es menor y al servicio exclusivo de los monopolios privados, aunque si fueran realmente socialistas, hubieran derrotado la epidemia más fácilmente. Mientras que Italia, España y ahora Estados Unidos, países capitalistas donde predominan los sistemas de salud privados, están siendo devastadas por la epidemia, con poca posibilidad de maniobra y con toda la carga para los trabajadores de esos países.
Mirar el pasado y la lucha de la URSS contra las epidemias, hoy en el marco de la cuarentena del Covid-19, llama al proletariado consciente, a la intelectualidad revolucionaria y al pueblo en general a tomar las banderas de la salubridad pública como una forma de defenderse en contra del negocio de la salud y del inminente despido y posterior hambruna y hacinamiento, como una forma no solo de combatir la epidemia sino contra el negocio de la salud, una oportunidad para organizar la revolución proletaria y derrocar este caduco y podrido Estado.
Europa/España/01/04/2020/Autor y fuente: tercerainformacion.es
Activista desde la juventud, Galante fue detenido en 1968 durante las protestas estudiantiles, torturado por Billy el Niño y encarcelado durante cuatro años. Junto a sus compañeros de La Comuna impulsó y participó en lo últimos años en la querella contra el agente de policía torturador.
El coronavirus ha acabado con la vida de José María ‘Chato’ Galante, militante antirrepresivo, ex miembro la Liga Comunista Revolucionaria y activista incansable hasta sus últimos días.
Encarceldo en las movilizaciones estudiantiles de 1968 cuando tan solo contaba con 20 años, Galante pasó cuatro años en las prisiones franquistas, tras un proceso en el que sufrió las torturas del tristemente célebre agente de la Brigada Político-Social Antonio González Pacheco, «Billy el Niño». Militante de la Liga Comunista Revolucionaria durante la transición y los primero años ’80, Galante participó activamente durante toda su vida en las principales campañas, movilizaciones y reivindicaciones de los movimientos sociales madrileños, siendo recordado con especial cariño en los espacios antirrepresivos y de defensa del medio ambiente.
En los últimos años fue partícipe activo de los esfuerzos legales para investigar, procesar y juzgar a antiguos represores de la dictadura, incluido «Billy el Niño», contra el cual se querelló como acusación particular en el año 2018 junto a varias víctimas de sus torturas.
Su muerte en mitad de la epidemia ha causado una especial conmoción en el ámbito activista, recibiendo mensajes de condolencias de multitud de personalidades y organizaciones políticas.
Fuente e imagen: https://www.tercerainformacion.es/articulo/memoria-historica/2020/03/29/fallece-el-activista-antirrepresivo-chato-galante
América Latina /01/04/2020/Autor y fuente: lapeste.org
Capitalismo en crisis—Totalitarismo en ascenso—Estrategias para la resistencia
La pandemia no va a acabar en las próximas semanas. Incluso si las estrictas medidas de confinamiento logran reducir el número de infecciones a lo que era hace un mes, el virus podría volver a propagarse exponencialmente tan pronto se suspendan las medidas. Es probable que la situación actual continúe durante meses (repentinos toques de queda, cuarentenas inconsistentes, condiciones cada vez más desesperadas), aunque casi con certeza cambiará de forma en algún momento cuando las tensiones en su interior desborden. Para prepararnos para ese momento, protejámosnos a nosotros mismos y a los demás de la amenaza planteada por el virus, reflexionemos sobre los riesgos y la seguridad que plantea la pandemia, y enfrentemos las desastrosas consecuencias de un orden social que nunca fue diseñado para preservar nuestro bienestar en primer lugar.
Sobreviviendo al virus
Las antiguas formas anarquistas de organización y seguridad tienen mucho que ofrecer cuando se trata de sobrevivir a la pandemia y al pánico que está causando.
Forma un grupo de afinidad
La perspectiva de cuarentena nos dice mucho sobre cómo estábamos viviendo. Los que viven en familias unidas o en casas colectivas felices están en una situación mucho mejor que los que están en matrimonios quebrados y los que tienen grandes casas vacías para sí mismos. Esto es un buen recordatorio de lo que realmente importa en la vida. A pesar de los modelos de seguridad que representan el sueño burgués de una familia nuclear como propietaria de la vivienda y la política exterior estadounidense que lo refleja, la unión y el cuidado son mucho más importantes que el tipo de seguridad que depende de cercar el mundo entero.
El “distanciamiento social” no debe significar un aislamiento total. No estaremos más seguros si nuestra sociedad se reduce a un grupo de individuos atomizados. Eso no nos protegería del virus ni del estrés de esta situación, ni de las apropiaciones de poder que los capitalistas y las autoridades estatales se están preparando para llevar a cabo. Por mucho que los ancianos estén en riesgo por el virus, por ejemplo, las personas mayores ya están peligrosamente aisladas en esta sociedad; si se les excluye de todo contacto con otros, no se preservará su salud física o mental. Todos necesitamos estar integrados en grupos muy unidos de una manera que maximice nuestra seguridad y nuestra capacidad colectiva para disfrutar de la vida y actuar.
Elije un grupo de personas en las que confíes: idealmente, personas con las que compartes la vida cotidiana, a aquellas y aquellos los cuales compartas factores de riesgo y niveles de tolerancia al riesgo similares. Para efectos de sobrevivir al virus, este es su grupo de afinidad, el pilar básico de la organización anarquista descentralizada. No es necesario vivir con ellos en el mismo edificio; lo importante es que usted puede reducir sus factores de riesgo a aquellos con los que comparte y con los que se siente cómodo. Si tu grupo es demasiado pequeño, estarás aislado—y eso será un problema especialmente si te enfermas. Si su grupo es demasiado grande, se enfrentará a un riesgo innecesario de infección.
Hablen entre ustedes hasta concluir un conjunto de expectativas compartidas sobre cómo se involucrarán con el riesgo de contagio. Esto podría ser desde un aislamiento físico total hasta recordar usar desinfectante para manos después de tocar superficies en público. Dentro de su grupo, siempre y cuando nadie tenga el virus, aún puede abrazar, besar, preparar la comida juntos, tocar las mismas superficies, siempre y cuando se esté de acuerdo con el nivel de riesgo que colectivamente se está dispuesto a tolerar y comunicar cuando surge un nuevo factor de riesgo.
Esto es lo que los anarquistas llaman cultura de la seguridad: la práctica de establecer un conjunto de expectativas compartidas para minimizar el riesgo. Cuando estamos lidiando con la represión policial y la vigilancia del Estado, nos protegemos compartiendo información según sea necesario. Cuando estamos lidiando con un virus, nos protegemos controlando los vectores a lo largo de los cuales los contagios pueden propagarse.
Nunca es posible evitar totalmente el riesgo. El objetivo es determinar con qué riesgo se siente cómodo y comportarse de tal manera que si algo sale mal, no se arrepentirá, sabiendo que ha tomado todas las precauciones que consideró necesarias. Al compartir su vida con un grupo de afinidad, obtiene lo mejor de la precaución y la convivencia.
Para acceder a recursos de cómo continuar organizándose con otros camaradas mediante plataformas digitales seguras a pesar del “distanciamiento social”. Lea esto.
Arma una red
Claramente, tu grupo de afinidad por sí solo no será suficiente para satisfacer todas tus necesidades. ¿Qué sucede si necesita recursos a los que ninguno de ustedes puede acceder de manera segura? ¿Qué pasa si todos se enferman? Debes estar conectado a otros grupos de afinidad en una red de apoyo mutuo, de modo que si algún grupo de la red se ve superado, los demás pueden acudir en su ayuda. Al participar en una red como esta, puedes hacer circular recursos y apoyo sin necesidad de exponerse al mismo nivel de riesgo. La idea es que cuando las personas de diferentes grupos dentro de la red interactúan, emplean medidas de seguridad mucho más estrictas, para minimizar el riesgo adicional.
La frase “apoyo mutuo” ha sido lanzada últimamente, incluso por los políticos. En su sentido correcto, el apoyo mutuo no describe un programa que proporciona asistencia unidireccional para otros de la manera en que lo hace una organización de caridad. Más bien, es la práctica descentralizada del cuidado recíproco a través de la cual los participantes en una red se aseguran de que todos obtengan lo que necesitan, para que todos tengan razones para involucrarse en el bienestar de todos los demás. No se trata de un intercambio de esto por aquello, sino más bien de un intercambio de cuidados y recursos que crea el tipo de redundancia y resiliencia que puede sostener a una comunidad en tiempos difíciles. Las redes del apoyo mutuo prosperan mejor cuando es posible fomentar la confianza recíproca con los demás durante un largo período de tiempo. No tienes que conocer o que te agraden todos los demás en la red, pero todos tienen que dar lo suficiente a la red para que juntos, tus esfuerzos creen una sensación de abundancia.
El marco de reciprocidad puede parecer que se presta a la estratificación social, en la que las personas de clases sociales similares con acceso similar a los recursos gravitan entre sí para obtener el mejor retorno de la inversión de sus propios recursos. Pero los grupos de diferentes orígenes pueden tener acceso a una amplia gama de diferentes tipos de recursos. En estos tiempos, la riqueza financiera puede resultar mucho menos valiosa que la experiencia con la plomería, la capacidad de hablar un dialecto en particular o los lazos sociales en una comunidad en la que nunca pensó que se encontraría dependiendo. Todos tienen buenas razones para extender sus redes de ayuda mutua lo más lejos posible.
La idea fundamental aquí es que son nuestros lazos con otros son los que nos mantienen seguros, no nuestra protección contra ellos o nuestro poder sobre ellos. Los “preparados para el desastre” que se han centrado en construir un arsenal privado de comida, equipo y armas están poniendo las piezas en su lugar para un apocalipsis contra todo. Si pones toda tu energía en soluciones individuales, dejando a todos a tu alrededor para luchar por la supervivencia por su cuenta, tu única esperanza es superar a la competencia. E incluso si lo hacen, cuando no hay nadie más que encienda esas armas, será el último que quede, y esa pistola será la última herramienta a su disposición.
Cómo nos relacionamos con el riesgo
La aparición de un nuevo contagio potencialmente letal nos obliga a pensar en cómo nos relacionamos con el riesgo. ¿Por qué vale la pena arriesgar nuestras vidas?
Al reflexionar, la mayoría de nosotros concluiremos que —manteniendo las demás cosas iguales— arriesgar nuestras vidas solamente para seguir jugando nuestro papel en el capitalismo no vale la pena. Por otro lado, podría valer la pena arriesgar nuestras vidas para protegernos unos a otros, para cuidarnos unos a otros, para defender nuestra libertad y la posibilidad de vivir en una sociedad igualitaria.
Así como estar completamente aislados no es lo más seguro para los ancianos, tratar de evitar el riesgo por completo no nos mantendrá seguros. Si nos mantenemos estrictamente a nosotros mismos mientras nuestros seres queridos se enferman, nuestros vecinos mueren, y el estado policial se lleva todo último vestigio de nuestra autonomía, no estaremos más seguros. Hay muchos tipos diferentes de riesgo. Probablemente llegue el momento en que tengamos que repensar los riesgos que estamos dispuestos a correr para vivir con dignidad.
Esto nos lleva a la cuestión de cómo sobrevivir a todas las tragedias innecesarias que los gobiernos y la economía global nos están acumulando en el contexto de la pandemia, por no mencionar todas las tragedias innecesarias que ya estaban creando. Afortunadamente, las mismas estructuras que pueden permitirnos sobrevivir juntos al virus también nos pueden equipar para enfrentarnos a ellos.
Enfrentamiento en Milán entre la policía y anarquistas que se manifiestan en solidaridad durante las revueltas carcelarias en Italia.
Sobreviviendo a la Crisis
Seamos claros: el totalitarismo ya no es una amenaza que se ubica en el futuro. Las medidas implementadas alrededor del mundo son totalitarias en todo el sentido de la palabra. Estamos presenciando decretos unilaterales de los gobiernos imponiendo la prohibición total de viajes, toques de queda durante las 24 horas del día, verdaderas leyes marciales, y otras medidas dictatoriales.
Esto no quiere decir que no debamos implementar medidas para protegernos mutuamente de la propagación del virus. Es simplemente reconocer que las medidas que varios gobiernos están implementando se basan en medios autoritarios y una lógica autoritaria. Piense en la cantidad de recursos que se invierten en el ejército, la policía, los bancos y el mercado de valores que en la atención médica pública y los recursos para ayudar a las personas a sobrevivir esta crisis. Todavía es más fácil ser arrestado por vagancia que hacerse una prueba para detectar el virus.
Así como el virus nos muestra la verdad sobre cómo ya vivíamos, sobre nuestras relaciones y nuestros hogares, también nos muestra que ya vivíamos en una sociedad autoritaria. La llegada de la pandemia solo la hace formal. Francia está poniendo a 100,000 policías en las calles, 20,000 más que los desplegados en el punto más alto de las protestas de los gilets jaunes (chalecos amarillos). Los refugiados que necesitan asilo están siendo rechazados a lo largo de las fronteras entre los Estados Unidos y México y entre Grecia y Turquía. En Italia y España, bandas de policías atacan a trotadores en calles vacías.
En Alemania, la policía de Hamburgo ha aprovechado la situación para desalojar una tienda de refugiados autoorganizada que había estado en pie durante varios años. A pesar de la cuarentena, la policía en Berlín sigue amenazando con desalojar una barra colectiva anarquista. En otra parte, la policía vestida con uniformes de soldados de asalto para pandemias allanó un centro de refugiados.
Lo peor de todo, todo esto está ocurriendo con el consentimiento tácito de la población general. Las autoridades pueden hacer virtualmente cualquier cosa en el nombre de proteger nuestra salud, incluso matarnos.
En la medida en que la situación se intensifica, será más probable ver a la policía y los militates ocupando fuerza letal de manera creciente, ellos son los únicos que tienen la posibilidad de reunirse en grandes números. Cuando la policía se constituye como el único cuerpo social que puede reunirse en masa, no hay otra palabra que “estado policial” para describir la forma de sociedad en la que vivimos.
Ha habido señales de que las cosas iban en esa dirección durante décadas. El capitalismo solía depender de mantener a un gran número de trabajadores disponibles para realizar trabajo industrial, en consecuencia, no era posible tratar la vida tan barata como se la trata hoy. A medida que la globalización y la automatización capitalistas han disminuido la dependencia de los trabajadores, la fuerza laboral global ha ido cambiando constantemente al sector de servicios, haciendo un trabajo que no es esencial para el funcionamiento de la economía y, por lo tanto, menos seguro y pagado, mientras que los gobiernos se han vuelto cada vez más dependientes de la violencia policial militarizada para controlar el malestar y la ira.
Si la pandemia se prolonga lo suficiente, probablemente veremos más automatización (los autos auto-conducidos representan menos amenaza de infección para la burguesía que los conductores de Uber) y los trabajadores desplazados se dividirán entre las industrias de represión (policía, ejército, seguridad privada, contratistas militares privados) y los trabajadores precarios que se ven obligados a correr un gran riesgo para ganar unos cuantos centavos. Nos estamos acelerando hacia un futuro en el que una clase privilegiada conectada digitalmente realice trabajo virtual en aislamiento, mientras un estado policial masivo los protege de una subclase prescindible que asume la mayoría de los riesgos.
Ya el multimillonario Jeff Bezos ha añadido 100 mil puestos de empleo en Amazon, previendo que su compañía va a dejar a comercios locales fuera del negocio. Del mismo modo, Bezos no dará a sus empleados de Whole Foods vacaciones pagadas a pesar del riesgo constante que enfrentan en el sector de servicios, aunque les dará un aumento de $ 2 hasta abril. En resumen, todavía considera que sus vidas no valen nada, pero admite que sus muertes deberían pagarse mejor.
En este contexto, es probable que haya revuelta. Es probable que veamos algunas reformas sociales destinadas a aplacar a la población, al menos temporales para mitigar el impacto de la pandemia, pero que llegarán junto con la violencia cada vez mayor de un Estado que nadie puede imaginar prescindir, en la medida en que se malinterpreta como el protector de nuestra salud.
De hecho, el Estado mismo es la cosa más peligrosa para nosotras y nosotros, en la medida que nos impone una distribución drásticamente desigual de los recursos que nos obliga a enfrentar distribuciones de riesgo tan desequilibradas. Si queremos sobrevivir, no podemos simplemente exigir políticas más equitativas, también tenemos que deslegitimar y socavar el poder del Estado.
Estrategias para la Resistencia
Para dicho objetivo, concluimos unas cuantas estrategias para la resistencia que ya están siendo aterrizadas al suelo.
Huelgas de arriendo
En San Francisco, el colectivo habitacional Station 40 ha liderado el camino al declarar unilateralmente una huelga de alquileres en respuesta a la crisis:
La urgencia del momento exige una acción decisiva y colectiva. Estamos haciendo esto para protegernos y cuidarnos a nosotros mismos y a nuestra comunidad. Ahora más que nunca, rechazamos la deuda y nos negamos a ser explotados. No** llevaremoslacargaalos capitalistas. Hace cinco años, derrotamos el intento de nuestro propietario de desalojarnos. Ganamos por la solidaridad de nuestros vecinos y amigos en todo el mundo. Una vez más estamos llamando a esa red. Nuestro colectivo se siente preparado para el refugio en el lugar que comienza a medianoche en toda el área de la bahía. El acto de solidaridad más significativo para nosotros en este momento es que todos hagan una huelga juntos. Te respaldaremos, como sabemos que tendrásnuestro respaldo**. Descansa, reza, cuídate el uno al otro”.
STATION 40 EN HUELGA
Para millones de personas que no podrán pagar sus cuentas, esto hace una virtud de la necesidad. Innumerables millones de personas que viven de un sueldo a otro ya han perdido sus empleos e ingresos y no tienen forma de pagar el alquiler de abril. La mejor manera de apoyarlos es que todos vayamos a la huelga, haciendo imposible que las autoridades ataquen a todos los que no paguen. Los bancos y los terratenientes no deberían poder seguir beneficiándose de los alquileres e hipotecas cuando no hay manera de ganar dinero. Eso es sentido común.
La idea ya ha ido circulando de una variedad de formas distintas. En Melbourne, Australia, la rama local de la IWW está promoviendo un compromiso con la huelga de arriendo por el COVID-19. Rose Caucus está llamando a las personas a que dejen de pagar el arriendo, hipotecas people to suspend rent, mortgage, y el pago de servicios públicos durante el brote epidémico. En el Estado de Washington, Sla huelga de arriendo de Seattle está llamando a lo mismo. Inquilinos de Chicago están amenazando con una huelga de arriendo junto a personas de Austin y St. Louis. En Canadá, se está organizando en Toronto, Kingston, y Montreal. Otros han puesto a circular documentos llamando a una huelga de arriendo e hipoteca.
Para que una huelga de arriendo tenga éxito a nivel nacional, al menos una de estas iniciativas tendrá que ganar suficiente impulso para que un gran número de personas esté segura de que no se quedarán en alto si se comprometen a participar. Sin embargo, en lugar de esperar a que una sola organización de masas coordine un ataque masivo desde arriba, es mejor que estos esfuerzos comiencen a nivel de base. Las organizaciones centralizadas a menudo se comprometen temprano en el proceso de lucha, socavando los esfuerzos autónomos que dan poder a tales movimientos. Lo mejor que podríamos hacer para salir de esta experiencia más fuerte sería construir redes que puedan defenderse independientemente de las decisiones desde lo alto.
Huelgas laborales y de tránsito
Cientos de trabajadores en los astilleros atlánticos en Saint-Nazaire se declararon en huelga ayer. En Finlandia, los conductores de autobús se negaron a recibir pagos de los conductores para aumentar su seguridad frente al contagio y protestar contra los riesgos a los que están expuestos, lo que demuestra en el proceso que el transporte público podría ser gratuito.
Si alguna vez hubo un buen momento para que la clase trabajadora en apuros y precaria mostrara fuerza a través de huelgas y paros laborales, este es el momento. Por una vez, gran parte de la población en general simpatizará, ya que la interrupción de los negocios como de costumbre también puede disminuir el riesgo de propagación del virus. En lugar de tratar de mejorar las circunstancias individuales de empleados particulares a través de aumentos salariales, creemos que lo más importante es construir redes que puedan interrumpir los negocios como de costumbre, interrumpir el sistema en su conjunto y apuntar hacia la introducción revolucionaria de formas alternativas de vida y de relacionarnos. En este punto, es más fácil imaginar la abolición del capitalismo que imaginar que incluso en estas circunstancias, podría reformarse para satisfacer todas nuestras necesidades de manera justa y equitativa.
Revueltas carcelarias
Revueltas en prisiones brasileras e italianas ha resultado en una serie de fugas, incluso en fugas masivas. El coraje de estos prisioneros debería recordarnos a todas las poblaciones objetivo que se mantienen fuera de la vista pública, que son los que más sufrirán durante catástrofes como esta.
Fuente e imagen: https://lapeste.org/2020/03/sobreviviendo-al-virus-una-guia-anarquista/
Oceanía/Australia/01/04/2020/Autor y fuente: Redacción Entre Noticias/rubenluengas.com
En promedio, tocamos los teléfonos inteligentes más de 2.600 veces al día.
Su móvil es una de las cosas con las que tiene que tener más cuidado para evitar verse infectado con covid-19, según explicó a Daily Mail un especialista en enfermedades infecciosas e inmunología de la Universidad Griffith (Australia), Nigel McMillan.
En promedio, tocamos los teléfonos inteligentes más de 2.600 veces al día. Por su parte, el coronavirus puede sobrevivir sobre vidrio y plástico, materiales que se utilizan en esos dispositivos, durante más de una semana. Por lo tanto, el experto aconseja considerarlos “como una extensión de su mano, así que recuerden que están transfiriendo lo que esté en su mano al teléfono”.
“No lo pongas en lugares al azar, si puedes evitarlo. […] Límpialo cada vez que lo toque otra persona, ya que el virus podría vivir mucho más tiempo de lo que crees”, advirtió McMillan, y aconsejó utilizar para la desinfección el mismo antiséptico que se use para las manos o el limpiador de lentes, que contiene al menos un 60 % de alcohol.
“Alternativamente, necesitan alcohol isopropílico o alcohol desinfectante. Los sprays y toallitas húmedas también funcionarán en caso de necesidad, ya que contienen detergente”, señaló.
Desinfectar las manos es una de las medidas más importantes para prevenir la propagación del covid-19. Los médicos recomiendan hacerlo frecuentemente con jabón o con desinfectantes con alcohol en más de un 60 %. Aparte de eso, aconsejan minimizar los contactos no necesarios y no salir de casa y, si esto resultara imposible, cubrirse la cara al toser o estornudar y evitar tocársela con los manos.
Fuente e imagen: http://rubenluengas.com/2020/03/experto-explica-por-que-es-importante-limpiar-el-movil-regularmente-mientras-dure-la-pandemia/
América del Sur/Perú/31-03-2020/Autor(a) y Fuente: www.andina.pe
Sin salir de casa, la cultura peruana está a la mano gracias a la tecnología.
Ante la ampliación del aislamiento social obligatorio hasta el 12 de abril, debido a la crisis sanitaria por el coronavirus que azota al mundo, resulta propicio destinar parte del tiempo a quehaceres entretenidos y una gran alternativa es disfrutar nuestra milenaria cultura. ¡Prepárese para una experiencia cultural diferente y sentirse más peruano que nunca!
El Ministerio de Cultura, mediante su portal “Visita Virtualmente Nuestros Museos” pone a disposición de los usuarios 19 museos para que puedan ser recorridos de manera virtual, 12 de ellos están ubicados en regiones.
Resulta difícil recomendar solo uno, ya que cada recinto cuenta con una colección admirable sobre la rica cultura peruana y algunos, como El Cuarto del Rescate en Cajamarca, cuentan con instalaciones que datan de la época de la Conquista.
La Agencia Andina le hace algunas recomendaciones para que, sin pagar entrada y gracias a la tecnología, pueda enriquecer sus conocimientos sobre nuestros antepasados y, además, sumarse a la gran cruzada #YoMeQuedoEnCasa para evitar la propagación del coronavirus. Aburrirse está prohibido.
Alberga 120 piezas entre cerámicas, tejidos y utensilios de la cultura Paracas, que abarca desde los periodos iniciales hasta el año 200 d.C. Conserva el legado de la milenaria civilización Paracas, una de las más extraordinarias culturas prehispánicas nacidas en territorio peruano.
Forman parte de su valiosa colección, los fardos funerarios, que contienen restos óseos en perfecto estado de conservación. También podrá apreciar los famosos cráneos deformados que evidencian las operaciones quirúrgicas conocidas como “trepanaciones craneanas”, símbolo del gran conocimiento en medicina de esta cultura ancestral.
2. Museo Cuarto del Rescate. Está ubicado en el mismo lugar donde estuvo recluido Atahualpa, el último inca, quien fue prisionero de los españoles.
Al verse prisionero, el inca Atahualpa prometió a Francisco Pizarro llenar esa misma habitación de oro y dos veces de plata, hasta donde llegara su brazo derecho levantado, a cambio de su liberación.
Pizarro aceptó la recompensa, pero una vez pagada Atahualpa fue acusado de idolatrías, lo que provocaría su ejecución en la plaza de Armas de la ciudad de Cajamarca. Según cálculos actuales, el rescate superaría los 15 millones de dólares, la más cara pagada en toda la historia de la humanidad.
3. Museo Histórico Regional Tacna. Este recinto relata los primeros años de nuestro país en las épocas de la Emancipación y la República. Está ubicado en la calle Apurímac N° 202 (esquina de la Alameda Bolognesi) y alberga óleos que rememoran escenas de contenido patriótico como “La respuesta de Bolognesi” a la armada chilena, «La batalla del Alto de la Alianza», «La batalla del Morro de Arica».
Además, atesora valiosos documentos como el primer plano de la Emancipación representada por Francisco Antonio de Zela y documentos de Ramón Castilla, así como los tratados entre Perú y Chile y la Reincorporación de Tacna a la Patria.
4. Complejo Arqueológico de Kotosh. Durante las excavaciones arqueológicas en 1960, la misión japonesa encabezada por Seiichi Izumi halló una superposición de templos. Dentro de uno de ellos se encontraron dos esculturas que darían el nombre al templo “Manos cruzadas” y que representan la evidencia más antigua de relieves en barro de la Sierra del Perú, cuya antigüedad data entre 2200 a.C. y 1500 a.C.
El sitio arqueológico de Kotosh se encuentra ubicado en el departamento de Huánuco y custodia cerca de 17,000 piezas, entre fardos funerarios, momias, esqueletos, cráneos y partes de esqueletos de diversos periodos: desde el lítico o de los recolectores (20,000 a 5,000 a.C.) hasta el inca.
Cuenta también con una valiosa colección etnográfica de las famosas cabezas reducidas y restos humanos de las épocas de la Colonia y la República.
OtrasVocesenEducacion.org existe gracias al esfuerzo voluntario e independiente de un pequeño grupo de docentes que decidimos soñar con un espacio abierto de intercambio y debate.
¡Ayúdanos a mantener abiertas las puertas de esta aula!