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China contratará profesores jubilados para apoyar universidades en regiones occidentales

Asia/China/31-03-2020/Autor(a) y Fuente: spanish.xinhuanet.com

El Ministerio de Educación de China ha lanzado una campaña reclutando profesores jubilados para apoyar el desarrollo de universidades en las regiones occidentales del país.

Se espera que los profesores veteranos impartan métodos avanzados de enseñanza y conceptos de investigación científica a los profesores de las universidades asistidas en la región autónoma uygur de Xinjiang y la provincia de Yunnan, destacó el ministerio.

La campaña tiene como objetivo aliviar la presión de la escasez de talentos a que se enfrentan las industrias y las empresas en las áreas occidentales de China, reveló el ministerio.

Entre 120 y 140 maestros jubilados serán seleccionados, precisó el ministerio, agregando que está programado que el primer lote de reclutados comience sus tareas en el semestre de la primavera de 2020.

Además, el ministerio pidió que más maestros jubilados participen en esta campaña para promover el desarrollo de las universidades en el oeste de China.

Fuente: http://spanish.xinhuanet.com/2020-03/26/c_138919499.htm

Imagen:  jeltevanoostrum en Pixabay 

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Perú: Sunedu aprueba criterios para educación no presencial en universidades y escuelas de posgrado

América del Sur/ Perú/ 31.03.2020/ Fuente: gestion.pe.

 

El Consejo Directivo de la Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria (Sunedu) aprobó criterios para la adaptación de la educación no presencial, con carácter excepcional de las asignaturas por parte de universidades y escuelas de posgrado, en el marco de las medidas para prevenir y controlar la expansión de casos de coronavirus (COVID-19) en el Perú.

A través de la resolución N°039-2020-Sunedu-CD, publicada este domingo en el boletín de Normas Legales del diario oficial ‘El Peruano’, se aprueban los “criterios para la supervisión de la adaptación de la educación no presencial, con carácter excepcional, de las asignaturas por parte de universidades y escuelas de posgrado como consecuencia de las medidas para prevenir y controlar el COVID-19”, que consta de 10 artículos y cinco disposiciones finales.

Entre las disposiciones generales se señala como objetivo “establecer criterios para la adaptación de la educación no presencial, con carácter excepcional, de las asignaturas comprendidas en programas académicos universitarios en el marco de la emergencia sanitaria”.

La finalidad es “coadyuvar a la continuidad de la prestación del servicio de educación universitaria de acuerdo con criterios de accesibilidad, adaptabilidad, calidad y otras condiciones esenciales para el aprendizaje”.

En el ámbito de aplicación, se precisa que corresponde a las universidades y escuelas de posgrado en actividad, licenciadas, con licencia institucional en trámite o licencia institucional denegada, “que opten por implementar de forma temporal y excepcional la adaptación de la educación no presencial de asignaturas y/o reprogramar su calendario académico, como consecuencia de las medidas para prevenir y controlar el COVID-19”.

Además, sobre la adaptación de la educación no presencial, con carácter excepcional de las asignaturas, se indica que “la universidad puede desarrollar adaptaciones no presenciales para la prestación de las asignaturas de su programas académicos comprendidos en su oferta autorizada”.

“En caso el programa académico haya sido declarado como semipresencial en el marco del procedimiento de licenciamiento, la universidad garantizará las condiciones de calidad en la que este fue licenciado”, señala.

La norma refiere que «la universidad, con atención de su normativa interna, es responsable de gestionar la adaptación no presencial de sus asignaturas, así como el plan de recuperación de clases respectivo, involucrando en dicho proceso a su personal docente y administrativo».

“En caso la universidad no se encuentre en la capacidad de llevar a cabo la adaptación no presencial de la asignatura, conforme con los criterios del presente dispositivo, esta deberá incluirla en el plan de recuperación de clases respectivo o trasladar su oferta a otro ciclo o periodo académico”, sostiene.

Finalmente, agrega que “para el desarrollo de las asignaturas que se impartan de forma no presencial, la universidad se asegura de contar con sistemas basados en tecnologías de la información y comunicación”.

Los criterios establecidos serán supervisados y fiscalizados por la Sunedu. La norma está firmada por el presidente del Consejo Directivo de esta institución, Oswaldo Delfín Zegarra Rojas.

Fuente de la noticia: https://gestion.pe/peru/politica/coronavirus-en-peru-sunedu-aprueba-criterios-para-educacion-no-presencial-en-universidades-y-escuelas-de-posgrado-nndc-noticia/

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Ecuador: Morir de virus o de hambre

América del Sur/Ecuador/31-03-2020/Autor(a) y Fuente: lahora.com.ec

Existe información suficiente para justificar el aislamiento inicial. Hoy, Ecuador empieza su tercera semana con la medida y es hora de mirar al futuro, considerando que el miedo es siempre un mal consejero.

El estancamiento económico que causó el paro de octubre de 2019 disparó el Riesgo País, ahondó el desempleo y colapsó el mercado nacional. Esta pandemia es mucho peor, porque nos agarra en un contexto internacional recesivo, con el precio del petróleo a menos de la mitad de lo presupuestado, una paralización total de la cadena productiva y la demanda de nuestras exportaciones no petroleras aniquilada.

Exigimos al Gobierno transparencia en la información y le preguntamos: ¿cual es el plan económico para el segundo trimestre del año?, ¿cómo se va a proteger a la cadena productiva y alimenticia nacional?, ¿cómo volveremos a trabajar, gradualmente, pero con medidas de precaución?

El sector empresarial quiere saber si el Gobierno va a extender periodos de gracia para el pago de obligaciones patronales y tributarias: o se garantiza la supervivencia de la empresa privada o crecerá -aún más- el desempleo.

El pago de una porción de deuda externa la semana pasada aseguraría el acceso del país al crédito internacional. Pero, continuar con una política fiscal conservadora y no hacer todo a su alcance para ayudar a la supervivencia del sector empresarial causará la destrucción del poco empleo formal que queda y, eventualmente, del tejido social. La alternativa vendrá de la mano de la violencia y la delincuencia.

Las criaturas del exterior miraban del cerdo al hombre y del hombre al cerdo; pero ya era imposible decir cuál era cuál”.

George Orwell

Escritor británico (1903-1950)

Indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y esa puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas”,

Pablo Neruda

Poeta chileno (1904-1973)

Fuente: https://lahora.com.ec/quito/noticia/1102314126/morir-de-virus-o-de-hambre

Imagen:  Kasun Chamara en Pixabay

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Argentina: universidades públicas se pronuncian por el aniversario del golpe de Estado

Argentina: universidades públicas se pronuncian por el aniversario del golpe de Estado

Las universidades públicas nos pronunciamos en este 24 de Marzo

24 de Marzo 2020.Universidad y Derechos Humanos
Entre las conquistas y tensiones regionales

La construcción de Memoria, basada en la verdad y la justicia como principios ético-políticos, educativos y sociales resulta fundamental para el desarrollo de un pensamiento crítico y comprometido. Este nuevo aniversario del golpe de Estado que, 44 años atrás, instalaron las fuerzas cívico-militares-eclesiásticas-empresariales en nuestro país, es una ocasión importante para seguir ampliando las reconstrucciones y continuidades que en materia de derechos humanos hoy trascienden el reclamo de justicia de víctimas y familiares de víctimas de crímenes de lesa humanidad, para atender la problematización de otros derechos que siguen condenando al hambre y a la miseria a buena parte de una ciudadanía que demanda respuestas.

En este marco complejo, la Universidad se constituye como un espacio primordial de ejercicio democrático a través de ámbitos de participación y debate, educación y producción que abonan a la comprensión histórica de la realidad nacional y latinoamericana frente a la promoción, desde algunos sectores, de actitudes negacionistas y de colonización económica. A través de mecanismos como la especulación financiera profundizan niveles insostenibles de endeudamiento que condenan a la servidumbre a los gobiernos electos democráticamente y alientan lógicas represivas que pujan permanentemente por instalarse.

Cobra impulso, en este sentido, un “Nunca Más” que también haga justica con los grupos responsables de destruir la capacidad de ahorro de nuestro Estado y llevarlo a la bancarrota; un “Nunca Más” que profundice la equidad y diversidad de género a través de la deconstrucción de estructuras patriarcales; un “Nunca Más” a las variadas formas de colonización de la subjetividad que ofrecen los medios hegemónicos o las ofertas mercantilistas de educación. Un “Nunca Más” a la violencia institucional y a todo tipo de violencia ue aún permanece invisibilizada.

El contexto regional e internacional, signado por la instrumentación de políticas neoliberales y conservadoras, encuentra a la comunidad universitaria movilizada activamente comprometida con sus territorios, reafirmando el cambio de rumbo decidido por la mayoría del pueblo argentino. En este sentido, sostenemos ue la educación superior es un bien público y social, colectivo y estratégico para garantizar la democratización del conocimiento, el desarrollo y dignidad de los pueblos y la plena vigencia de los derechos humanos.

Por ello, inscribimos nuestras luchas y reafirmamos:

1 Los principios declarados en la Conferencia Regional de Educación Superior 2018, especialmente en lo que refiere a la “Educación superior como un bien público social, un derecho humano y universal, y un deber de los Estados”. Principio básico que se sostiene en la existencia de universidades públicas, gratuitas e inclusivas, que median estrategias capaces de lograr el ingreso y permanencia de los y las estudiantes, en el marco del respeto a la libertad de pensamiento y la pluralidad cultural. Es rol esencial del Estado garantizar este derecho financiando debidamente a las instituciones universitarias, remunerando con justicia a los/las docentes y trabajadores e implementando políticas de inclusión social. Y, es tarea de todas y todos profundizar una cultura de los derechos humanos como política de estado, independientemente del signo político que gobierne.

2 La necesidad de consolidar un modelo de universidad público crítico y comprometido que, abandone lógicas endogámicas, contribuyendo en procesos de transformación social donde promueva modelos educativos y culturales enfoques extracéntricos, decoloniales, de género y con sentido humanista y ambiental en sus prácticas. En una Universidad crítica y comprometida, las mujeres, las organizaciones sociales, las comunidades originarias y afrodescendientes, personas migrantes, los colectivos LGBTTTIQ, las y los adultos mayores, las personas privadas de su libertad, y todos aquellos sectores sociales históricamente excluidos, cumplen un rol preponderante y significativo.

3 El compromiso ineludible con la Democracia y la plena vigencia del Estado de Derecho, como garantía de respeto a los derechos humanos, sociales, políticos, económicos y culturales del pueblo que se expresa a través del principio de autonomía, la producción y circulación del conocimiento crítico sobre la realidad para fortalecer los lineamientos de observación y propuesta para la formulación y gestión de políticas públicas que cobran vigor a través del trabajo territorial.
Tal como se concluyó en la CRES 2018, reafirmamos que “las instituciones de educación superior están llamadas a ocupar un papel preponderante en la promoción y el fortalecimiento de las democracias latinoamericanas, rechazando las dictaduras y los atropellos a las libertades públicas, a los derechos humanos y a toda forma de autoritarismo en la región”. Esto nos alienta y exhorta a continuar un camino de construcción democrática e inclusiva.

Red Interuniversitaria de Derechos Humanos- CIN
Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Marzo de 2020

Fuente de la Información: https://www.nodal.am/2020/03/argentina-universidades-publicas-se-pronuncian-por-el-aniversario-del-golpe-de-estado/

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Psicosis de la estupidez

Psicosis de la estupidez

Por Jaime Richart

Rebelión

No digo que a una enfermedad estacional contagiosa aunque en sí misma benigna salvo complicaciones que afecta principalmente a los mayores, no le presten atención los medios   y no le hagan un hueco en la noticia. Lo que digo es que el modo de tratar mediáticamente el asunto es un desvarío que roza la psicosis que, dada la potencia psicológica del instrumento, puede inducir a la histeria colectiva y en todo caso colapsa las salas de espera de los centros de salud, en detrimento de la atención que requieren otras afecciones incluso más graves.

Como es lógico, los medios saben muy bien lo que hacen y los efectos que producen. Por eso no me puedo creer que este matar un virus informativamente a cañonazos tratando la noticia sobre esta gripe como si estuviésemos ante la peste bubónica, no esté calculado con la precisión del agrimensor. Llevamos casi un mes asistiendo al espectáculo enfermizo en todas las cadenas privadas españolas del bombardeo informativo acerca de una enfermedad en el fondo irrelevante al lado de todas las demás.

No es posible que una simple gripe ponga patas arriba a un país pues, salvo China, que alberga a casi una quinta parte de la población del mundo, no me imagino a ninguno otro tratando la información de esta manera sin uno o varios motivos coordinados ocultos. Llevamos casi un mes sometidos a una obsesión informativa acerca de una gripe que, como toda la vida y más bien por sus  complicaciones, a duras penas mata sólo a ancianos y cuyo número total de casos confirmados hasta ahora según la BBC News es en todo el mundo 111.839 y el número total de muertes por este virus 3971. Teniendo en cuenta que la pasada temporada, por complicaciones derivadas de esa enfermedad se produjeron 800.000 casos y 15.000 muertos, según htttps://www.redaccionmedica.com, y nada se dijo fuera del ámbito sanitario y de la noticia suelta, no me cabe duda de que algo turbio tiene que haber detrás del asunto.

En realidad esta neuropatía, está paranoia, no es infrecuente en las cadenas privadas generalistas. Cogen un asunto y no lo dejan hasta que lo pulverizan. Pero éste sobrepasa todo lo imaginable. Es mediáticamente nauseabundo. En primer lugar por lo dicho, la de este año no consta que se diferencie por su virulencia significativamente de otras gripes. Y en segundo lugar, porque está cundiendo el pánico y colapsando las salas de espera de los centros de salud, a costa de otras afecciones.

Una de dos, o esta delirante campaña es otra estratagema de laboratorio para velar otros asuntos siniestros de alcance mundial o doméstico de España, o los medios de comunicación han agotado su imaginación como se ha secado la creación cinematográfica y de ahí la reiteración de la truculencia, de los zombis y del futurismo barato so pretexto de modernidad. Si los medios (sus dueños) no están implicados en la puesta en marcha de esta locura, lo que deben hacer es afanarse en la tarea de averiguar a qué responde esta exasperante y a la vez estúpida campaña mediática. ¿Será cosa este fenómeno del ámbito financiero, por ejemplo? ¿O será propio de la necedad de la que habla Erasmo de Rotterdam en su Tratado de la Estulticia, pero en este caso masiva? En todo caso, dentro de quince días, estemos seguros de que no volverá a hablarse del asunto. Lo que pasó con la gripe Ébola o la gripe Aviar que también parecieron precursoras del fin de la especie humana pero sin tanta aparatosidad ni bombardeo informativo como los de la actual psicosis…

Jaime Richart,  Antropólogo y jurista

Fuente de la Información: https://rebelion.org/psicosis-de-la-estupidez/

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Pandemia y capitalismo, la lucha en dos frentes de la clase trabajadora

Pandemia y capitalismo, la lucha en dos frentes de la clase trabajadora

Por: Matías Maiello

La pandemia de coronavirus ha roto el precario equilibrio que venía arrastrando el capitalismo a nivel mundial atravesado por tendencias recesivas, huérfano de nuevos motores de acumulación, con crecientes tensiones geopolíticas, y signado por un amplio ciclo de revueltas. Aún es muy difícil determinar la extensión y la profundidad que alcanzará finalmente la crisis sanitaria a nivel global luego de la degradación (y mercantilización) a la que ha sometido el capitalismo a los sistemas de salud. El carácter confuso de la información, la poca confiabilidad de los informes brindados por los diferentes gobiernos y, sobre todo, la ausencia de test masivos que sirvan para hacer un mapa fidedigno de la extensión y tasa de mortalidad del virus introducen una mayor incertidumbre en la situación. Ante este escenario, estando en riesgo las vidas de millones, asumimos que el peligro es máximo. Por su parte, las consecuencias económicas, todo indica que tendrán una magnitud histórica con depresión, crisis de deudas, millones de despidos, disparada de los índices de pobreza, etc. Políticamente, se generalizan los cierres de fronteras y se exacerban las tendencias autoritarias y bonapartistas de los regímenes burgueses. En muchos países tienen como trasfondo crisis orgánicas que se vienen desarrollando con anterioridad, así como el reciente ciclo de lucha de clases que se ha desarrollado a nivel internacional.

En su informe de principios de marzo, “La era de las protestas masivas”, el think tank CSIS (Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales) señalaba:

«En un gran giro de la historia, las protestas se han silenciado en las últimas semanas probablemente debido al brote del nuevo coronavirus […]. Es probable que el coronavirus suprima las protestas a corto plazo, tanto por las restricciones gubernamentales en las zonas urbanas como por la renuencia de los ciudadanos a exponerse a grandes reuniones públicas. Sin embargo, dependiendo del curso futuro de esta probable pandemia, las respuestas del gobierno al coronavirus pueden convertirse en otro desencadenante de protestas políticas masivas.»

Efectivamente, y las consecuencias de la crisis económica también. Gobiernos ampliamente repudiados por las masas que han sido golpeados por la lucha de clases, como el de Piñera en Chile o el de Macron en Francia, entre otros, difícilmente puedan quedarse tranquilos aunque las calles estén hoy dominadas por el ejército y la policía. Al contrario, probablemente la lista de países del reciente ciclo de lucha de clases se amplíe en condiciones de crisis mucho más profundas. Todavía en los inicios de la crisis, la huelga del pasado miércoles 25 en Italia parece comenzar a esbozar esta tendencia, en medio de una situación social virtualmente explosiva donde los sectores precarios y empobrecidos son condenados a padecimientos cada vez mayores.

La “guerra” contra el coronavirus y la continuación de la política por otros medios

Para combatir el brote de coronavirus la mayoría de los gobiernos capitalistas a nivel global oscilan entre las cuarentenas masivas y la llamada “inmunidad colectiva” –es decir, contagio masivo para crear anticuerpos en la población– como armas principales, cuando no exclusivas, para mitigarla. Hoy alrededor de un tercio de la población mundial (2600 millones de personas) está bajo medidas estrictas de restricción de movimiento o directamente confinado para evitar la propagación comunitaria del virus. Paralelamente la gran burguesía de estos países obliga a una porción de la clase trabajadora a seguir produciendo en sectores no esenciales para garantizar su ganancia. Por otro lado, se alzan las voces en sintonía con la “inmunidad colectiva”, comenzando por el propio Trump, que señalan que “el remedio no puede ser peor que la enfermedad”, que el daño a la economía (léase en su caso a la ganancia capitalista) será peor que la crisis sanitaria; durante la semana del 16 de marzo en EE. UU. 3,28 millones de personas aplicaron para el seguro de desempleo, lo que supera por mucho el pico más alto de su historia.

Las opciones así planteadas para las grandes mayorías serían: o arriesgar la vida de un sector de la población dejando que se propague espontáneamente el virus, o condenar a una parte cada vez más grande del pueblo trabajador a la desocupación y la miseria, o bien alguna combinación de las dos anteriores. En la era de la biotecnología, la clonación, el desciframiento del genoma humano, estas serían las variantes ofrecidas por la burguesía para combatir el coronavirus. Dos métodos milenarios que, por acción –la cuarentena masiva– y por omisión –la “inmunidad colectiva”–, fueron utilizados históricamente para contener la expansión de enfermedades contra las cuales la medicina carecía de recursos suficientes. Es sencillo entender la “falta de recursos” para enfrentar la plaga de Justiniano en el siglo VI pero, sin dudas, en el siglo XXI significa algo muy diferente.

Se repite una y otra vez, desde Macron en Francia hasta Alberto Fernández en Argentina, que “luchamos contra un enemigo invisible”. ¿Pero qué quiere decir que un virus es un “enemigo invisible”? El 10 de enero los científicos chinos publicaron en internet el genoma del virus. En el caso de Corea del Sur, al momento de comenzar el brote local (20 de enero) contaba con una capacidad de realizar test del virus a 15.000 personas por día. Con ese mecanismo logró “ver” la propagación del virus y contenerlo, por lo menos en principio. Casualmente, o tal vez no tanto, en aquel país están oficialmente en guerra, aunque mediando un armisticio desde 1953, con Corea del Norte. Los métodos policiales utilizados para el control de los “infectados” están allí para recordarlo. En la actualidad, desde la burocracia de la Organización Mundial de la Salud hasta el New York Times plantean que son claves los test masivos para el combate efectivo del virus, pero los test aún son artículos de lujo que no aparecen.

Lejos del discurso bélico con el que todos los gobiernos buscan justificar medidas draconianas sobre la población, lo que realmente queda expuesto es el carácter de clase de los gobiernos y sus instituciones. En 1940, para preparar la entrada de EE. UU. en la Segunda Guerra Mundial, Roosevelt ordenó la producción de 185 mil aviones en dos años (en 1939 se producían solo 3 mil al año) y cuentan que los asesores de Hitler opinaron que era propaganda. Para 1945, EE.UU. había producido 300 mil aviones y siderales cantidades de equipo militar, por no nombrar el “Proyecto Manhattan” que concluyó en la creación de la bomba atómica. 80 años después resulta que no se puede producir en masa millones de test para diagnosticar el coronavirus, que hay problemas hasta para abastecer de mascarillas de protección a los trabajadores de la salud, y que no se pueden fabricar rápidamente en masa respiradores para cubrir toda la demanda mundial, cuando en 2016, por ejemplo, se produjeron en el mundo más de 6 millones de autos promedio por mes. Recién después de meses, en países como Italia, EE.UU. o Gran Bretaña parece que se “descubre”, por ejemplo, que las automotrices tendrían que fabricar respiradores artificiales.

Lo que hubo durante las últimas décadas es una “guerra” contra los sistemas de salud pública. Ahora, en lugar de la articulación rápida de los medios necesarios para enfrentar la crisis sanitaria y sus consecuencias sobre las condiciones de vida de las grandes mayorías, los gobiernos se disponen a otorgar rescates masivos a los capitalistas. Esta semana en EE. UU., republicanos y demócratas rubricaron el “rescate más grande de la historia”, más del doble que el de Obama en 2008. Son 2,2 billones de dólares que se repartirán en su mayoría las grandes corporaciones y Wall Street, mientras que a los trabajadores les tocarán subas temporales de los montos del seguro de desempleo y un pago único a cargo del Estado por 1200 dólares por adulto y 500 por hijo cuando los costos de los tratamientos por coronavirus, en un país donde la salud está totalmente mercantilizada, son muchas veces esas cifras y la desocupación se disparó con millones de despidos. Parafraseando a Clausewitz, si hay una “guerra contra el coronavirus” como dicen, esta se parece mucho a una continuidad de la política de descargar la crisis sobre los trabajadores por otros medios cada vez más bonapartistas.

Pero tampoco es tan sencillo, no se trata de “una crisis más”. La tensión entre los polos de la “cuarentena general” y la “inmunización comunitaria” expresa en forma distorsionada la contradicción inmediata que existe entre las respuestas políticas de los regímenes burgueses para sostenerse en escenarios de crisis orgánicas o elementos de ellas –en algunos casos atravesados por importantes procesos de lucha de clases recientes–, y las necesidades económicas de proteger las ganancias capitalistas a como dé lugar en el marco de la crisis.

Lo “esencial” depende de la clase desde dónde se lo mire

Mientras no haya un factor favorable como podría ser una medicación efectiva, una vacuna disponible, o cambios en la propia evolución del virus, etc., será difícil para la mayoría de los gobiernos sostenerse apelando a la “inmunización comunitaria” y asimilar el riesgo de las consecuencias. De allí que frente al desmantelamiento de la salud pública, las cuarentenas generales cumplen, además de un papel de contención básica de la pandemia (en la mayoría de los casos sin siquiera test masivos para saber la extensión y distribución del virus), el papel político de medidas de efecto para cubrir las consecuencias de las propias políticas y la inacción actual, y a su vez buscar el fortalecimiento del poder del Estado capitalista frente a la crisis (despliegue policial-militar, limitación de derechos democráticos, concentración del poder en el Ejecutivo). La contradicción es que estas medidas de paralización afectan inmediatamente las ganancias de muchos grandes capitalistas.

De ahí las diferentes respuestas. Como el caso de Bolsonaro en Brasil y otros gobiernos que buscan minimizar el problema sanitario para mantener el funcionamiento capitalista normal de la economía. Línea que tuvieron la mayoría en los inicios para luego retroceder; Boris Johnson en Gran Bretaña expresó quizá el giro más paradigmático. Hasta casos “combinados” como el de Piñera en Chile, que decretó el “estado de catástrofe” para movilizar al ejército pero dando amplia continuidad a la economía. Pero en Europa, actual epicentro de la pandemia en número de muertes, países como Italia, el Estado Español o Francia, donde la combinación entre degradación de los sistemas de salud y la inacción se hicieron insostenibles, los gobiernos decretaron la cuarentena, mientras la burguesía pugna, además de por los “rescates” estatales, por garantizarse la posibilidad de seguir explotando a sus trabajadores.

Una batalla se libra alrededor de qué es una “actividad esencial”. Una pregunta, a la que un sector importante de la clase trabajadora se ve obligado a responder, y que refiere en algún nivel a un problema de la planificación económica frente a la crisis sanitaria. Claro que la respuesta varía enormemente según el criterio adoptado. Bajo el principio rector de la ganancia capitalista, por ejemplo, en la Segunda Guerra Mundial las grandes corporaciones norteamericanas como Du Pont, General Electric, Westinghouse, Singer, Kodak, ITT, JP Morgan no tuvieron inconveniente en prestar sus servicios al Tercer Reich, tampoco la ESSO en abastecerlo de petróleo, o las plantas de Ford y General Motors en producir para Hitler [1]. Se consideraban a sí mismos “actividades esenciales” que debían continuar maximizando ganancias en el marco de la masacre generalizada.

Partiendo de ese mismo criterio, en Italia donde actualmente se registra el mayor número de muertos y la población está en un virtual estado de sitio, la Confindustria –confederación patronal– consideró pertinente enmendar el planteo del gobierno de Conte que había hablado de frenar todas las “actividades no esenciales”, y agregar excepciones para “sectores de importancia estratégica para la economía”. Para así incluir fabricación de armamentos, aeronáutica, electrodomésticos, industria del neumático, grandes porciones del sector textil, la construcción y las obras públicas, así como buena parte del sector metalmecánico, metalurgia y siderurgia. Sin, por otro lado, molestarse en garantizar condiciones de seguridad sanitaria necesarias. El envalentonamiento patronal se corresponde con la acción del “Estado ampliado” que cuenta con la complicidad de las burocracias sindicales de CGIL, CISL y UIL, mientras el discurso oficial de “todos en casa” busca invisibilizar que en medio de esa situación crítica 10 millones de trabajadores mantienen el funcionamiento de la sociedad.

Lo nuevo es la respuesta de los trabajadores, que había comenzado en las últimas semanas con “huelgas salvajes” en sectores metalúrgicos y de logística, pero que ha dado un salto el pasado miércoles 25 de marzo con el paro general que impulsó especialmente la USB, uno de los “sindicatos de base” italianos, junto con los metalúrgicos de FIOM-FIM-UILM de Lombardía y del Lacio. Amplios sectores de trabajadores se plegaron, en aquellas regiones la huelga tuvo una participación de entre el 60 y el 90 %. También pararon sectores de la industria papelera, textil y química. Fue sintomático el llamamiento firmado por más de 400 enfermeras invitando a sumarse a la paralización a todos aquellos sectores no esenciales y adhiriendo con un minuto simbólico de huelga. La “Comisión de Garantía del derecho de huelga” impugnó la proclamación de la huelga, alegando cínicamente razones de seguridad relacionadas con la pandemia y reservándose el derecho a imponer sanciones.

Los grandes medios capitalistas hicieron todo lo posible por invisibilizar la acción obrera, cuando en el sur empobrecido comienza a haber saqueos y los trabajadores “informales” apenas pueden subsistir. Sin embargo, como señala Giacomo Turci en La Voce delle Lotte (parte de la Red Internacional La Izquierda Diario), la huelga comienza a romper la “unidad nacional” reaccionaria que impera en Italia. Detrás de la cual se pretende ocultar, como en los más diversos países, que mientras son trabajadoras y trabajadores quienes están al frente del combate contra la pandemia, así como garantizando producción y reproducción de la sociedad, los capitalistas siguen amasando ganancias en las actividades “esenciales”, en muchas otras presionando por seguir explotando a sus trabajadores a como dé lugar, despidiendo, condenando a los sectores más pobres a pasar hambre, y mientras tanto garantizándose “rescates” y subsidios estatales.

Control obrero y “reconversión económica”

La huelga en Italia, que se da en medio de la cuarentena y la militarización del país, probablemente sea un primer anticipo del renovado escenario de la lucha de clases que se irá configurando, no solo por la crisis sanitaria sino por la profunda crisis económica que los capitalistas ya están descargando sobre la clase trabajadora con millones de despidos como puede verse, por ejemplo, en los niveles record históricos que están alcanzando las solicitudes de seguro de desempleo en EE. UU. o el millón de despidos y 1,5 millones de suspensiones en el Estado Español. Alrededor de las cuarentenas y las luchas en torno a las “actividades esenciales”, tanto en lo que hace a garantizar las condiciones de seguridad e higiene en los lugares de trabajo como a la negativa de otros sectores a aceptar el criterio de “esencialidad” (ganancia) de los capitalistas y el planteo de reconvertir industrias para enfrentar la crisis sanitaria, se comienza a poner sobre la mesa el problema más amplio (y fundamental de cara a la crisis) de quién organiza la producción y bajo qué criterios.

Un ejemplo significativo en otro de los epicentros del brote de coronavirus, se da en torno al gigante de la aeronáutica francesa Airbus. Hace dos semanas, en algunas de sus subcontratistas, los trabajadores se organizaron para forzar el cierre por no existir condiciones mínimas de seguridad (un conflicto similar se está desarrollando en Airbus en el Estado Español). Luego la empresa y el gobierno de Macron comenzaron a presionar para la vuelta al trabajo. Como señala Gaëtan Gracia, delegado sindical de la CGT Talleres Haute-Garonne: “Mientras faltan mascarillas para el personal sanitario, no sólo en los hospitales sino también en los servicios de ciudad, en las ambulancias, etc. nos preguntamos: ¿por qué Airbus ha tenido facilidades para conseguir 20.000 mascarillas?”. Así, en su respuesta los trabajadores de varios sindicatos han exigido que “todas estas mascarillas deben ser entregadas al personal médico con carácter de urgencia” y luego se garanticen para ellos. Y al mismo tiempo han planteado reconvertir la producción de la industria aeronáutica para producir respiradores.

Si hay algo que ha quedado de manifiesto en esta crisis es que es la clase trabajadora la que ocupa todas las posiciones estratégicas para la producción y reproducción de la sociedad. Si, como hemos desarrollado en otros artículos, en términos de estrategia revolucionaria estas posiciones son definitorias tanto por su “poder de fuego” para paralizar el funcionamiento de la sociedad, así como también en tanto lugar privilegiado desde donde aglutinar al pueblo explotado y oprimido, también lo son desde el punto de vista de la posibilidad de reorganización de la sociedad bajo el criterio de la satisfacción de las necesidades de las grandes mayorías, alternativo y contrapuesto, al de la ganancia capitalista. Como explicaba Trotsky en una entrevista con E. A. Ross respecto a la Revolución Rusa:

«… controlaremos que la fábrica esté dirigida no desde el punto de vista de la ganancia privada, sino desde el punto de vista del bienestar social democráticamente entendido. Por ejemplo, no permitiremos que el capitalista cierre su fábrica para hambrear a sus trabajadores hasta la sumisión o porque no le está rindiendo beneficios. Si está fabricando un producto económicamente necesario, debe mantenerse funcionando. Si el capitalista la abandona, la perderá, y será puesto a cargo un directorio elegido por los trabajadores.»

Como postal de la crisis actual, es todo un símbolo que mientras Paolo Rocca, el principal burgués de Argentina, anuncia el despido de 1450 trabajadores en plena cuarentena, fábricas bajo gestión obrera que vienen de importantes historias de lucha contra los despidos y cierres patronales, ya se hayan propuesto producir insumos básicos para combatir el brote de coronavirus. Es el caso de los trabajadores de R.R. Donnelley (actual Madygraf), que han mostrado que pueden producir sanitizante de alcohol y máscaras sanitarias, junto con científicos y estudiantes universitarios para distribuirlo en los barrios más vulnerables y hospitales, o las trabajadoras textiles de Traful Newen que pasaron a producir barbijos en grandes cantidades poniéndolas al servicio del sistema de salud. La cuestión de quién organiza la producción y bajo qué criterios se hará cada vez más aguda con el desarrollo de la crisis, tanto frente a la actual crisis sanitaria como frente a los despidos y el cierre de empresas, y con ello la lucha por el control obrero de la producción.

Perspectivas

Detrás de la “unidad nacional” que impera en buena parte de los países del mundo, bajo el discurso bélico contra el coronavirus se pretende ocultar la guerra que ha librado –y libra– el capitalismo durante las últimas décadas contra la salud pública y las condiciones de vida de las grandes mayorías. Está en marcha una nueva oleada de “rescates” masivos a los capitalistas mientras estos descargan la crisis sobre los hombros del pueblo trabajador. Se buscan fortalecer las tendencias nacionalistas y bonapartistas de cara a la agudización de la crisis. Paralelamente se pretende invisibilizar a los sectores de la clase trabajadora que son los que verdaderamente están en la primera línea frente a la crisis sanitaria, en los hospitales y también en las fábricas, el transporte, etc., así como las luchas que comienzan a protagonizar cuestionando el espíritu de “unidad nacional”. O a los sectores precarizados y a los que son despedidos en medio de la cuarentena, que para millones es un “lujo” que el hacinamiento, la pobreza, la falta de servicios básicos impide cumplir. También se pretende ocultar que países como Venezuela, Irán o Cuba se encuentran aplastados por sanciones imperialistas en medio de la pandemia.

En este escenario, es fundamental visibilizar estas realidades que los regímenes y los grandes medios de comunicación pretenden disimular detrás de la “unidad nacional” y llegar a millones con un programa transicional independiente e internacionalista frente a la crisis. Exponer hasta el final la irracionalidad de este sistema capitalista en decadencia, que viene de estar atravesado por un amplio ciclo de lucha de clases del que todo indica que se preparan nuevos capítulos, y que plantea cada vez con más urgencia la necesidad de poner en pie un nuevo orden social no regido por la ganancia sino por las necesidades de las grandes mayorías. Desde esta perspectiva es que hacemos este semanario de teoría y política, y desarrollamos la Red Internacional La Izquierda Diario con diarios en 12 países y 8 idiomas, y actualmente estamos poniendo en pie LID Multimedia. Herramientas con las que no contaban los revolucionarios en el siglo pasado y nosotros podemos contar para llegar con estas ideas a millones, como lo está mostrando la crisis actual, y fortalecer la organización de partidos revolucionarios a nivel nacional e internacional que serán indispensables para, alrededor de los combates que vienen, pelear por terminar con la barbarie capitalista y hacer realidad la perspectiva de la revolución socialista en el siglo XXI.

Fuente de la Información: https://www.laizquierdadiario.com/Pandemia-y-capitalismo-la-lucha-en-dos-frentes-de-la-clase-trabajadora

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La enseñanza online agranda la brecha académica entre alumnos

La enseñanza online agranda la brecha académica entre alumnos

Los colegios vascos se enfrentan al reto de la formación a distancia con el alumnado sin recursos suficientes

Directores de centros, profesores, asociaciones de familias, sindicatos y ONGs han lanzado la señal de alarma. La formación a distancia «va a agrandar la brecha académica» entre los alumnos con mayores recursos y los de entornos desfavorecidos que no cuentan con los medios tecnológicos y el apoyo necesario en sus casas para seguir las clases online.

La asociación de padres y madres de la escuela pública vasca, Ehige, ha comprobado a través de una encuesta entre miles de familias las «graves dificultades» que sufren los hogares de niveles socioeconómicos y culturales más bajos para continuar con los aprendizajes. «Esta situación nos debe hacer reflexionar», indica su responsable, Lurdes Imaz. «No podemos permitir que cuando se retomen las clases hayan avanzado más los escolares con mayores recursos», subraya.

Lourdes Errasti, presidenta de Denon Eskola, la federación de Ampas de la red pública alavesa, coincide en que es un problema que va a tener que abordar la comunidad educativa. «No todas las familias tienen los mismos medios. Cada una se tiene que buscar la vida y desde los centros se hace todo lo posible para garantizar la igualdad de condiciones, pero no sabemos si eso va a ser suficiente», agrega con preocupación.

Alumnos «desaparecidos»

El sindicato mayoritario en la red pública, Steilas, advierte de que las medidas para controlar la pandemia han agudizado la «desigualdad» entre alumnos. Sus portavoces aseguran que, además de que muchos escolares no cuentan con medios suficientes para realizar la tarea diaria, «a día de hoy hay estudiantes que han desaparecido, están desescolarizados porque no se han puesto en contacto con sus escuelas e institutos», alerta la central.

La ministra Celaá ha revelado que hay cerca de un 14% de estudiantes que no se están conectando con el profesorado a distancia ni participan en aprendizaje online porque «sus familias no tienen la tecnología, el tiempo o las condiciones socioeconómicas y culturales necesarias». Ha reclamado a las comunidades que identifiquen a esos alumnos para evitar que se queden descolgados. El Departamento de Educación, a través de Inspección, ha pedido a los centros vascos información sobre estos escolares que no siguen la formación a distancia para poder buscar una solución.

Escuelas e institutos luchan a diario para evitar que una parte del alumnado se desenganche de la actividad académica por no disponer de portátiles, tablets o incluso móviles con conexión a internet. Estos dispositivos se han convertido en herramientas imprescindibles de trabajo para miles de chavales obligados a sumergirse en la formación online de un día para otro.

El colegio Ramón Bajo es uno de los centros de la capital alavesa que mayor porcentaje de alumnos vulnerables acoge. «Alrededor de la mitad de nuestras familias no tiene portátil en casa o una conexión a internet», señala el director, Joaquín Pulgar. Han organizado un sistema para que los adultos puedan recoger las tareas en papel tres días a la semana y en turnos diferenciados con el fin de evitar concentraciones de personas. «De esta manera nos aseguramos que el 100% del alumnado continua con la formación. De otro modo, para algunos sería una desconexión académica muy importante que no podemos permitir», reflexiona el director. El profesorado trabaja también a través del email, de diferentes plataformas e incluso grupos de WhatsApp para las familias que tengan acceso.

«Hay familias sin recursos tecnológicos»

«Sin ninguna duda la brecha social se va a agrandar», advierte Ana Zugaza, directora del instituto Bertendona de Bilbao, también con un alto índice de alumnos de entornos desfavorecidos. «Hay familias sin recursos tecnológicos ni la formación necesaria para ayudar a sus hijos en los aprendizajes online», añade la responsable de este centro que ya ha localizado a los estudiantes que no han podido conectarse y les han prestado equipos. Incide en que las clases presenciales permiten al docente apoyar a los chavales que necesitan refuerzo, una labor muy complicada en las actuales circunstancias.

Divino Maestro de Vitoria es otro de los colegios que se enfrenta al reto de continuar con la formación de todos sus estudiantes pese a que muchos carecen de los recursos necesarios. «Hay muchas familias con problemas que están haciendo un esfuerzo tremendo para que sus hijos no se desenganchen del curso. Hay casas con un solo ordenador para cinco personas o sin wifi y con un único móvil sin suficientes megas», asegura la directora, Begoña Vicinay. Hasta allí se acercan los padres cada diez días para recoger material y que los alumnos trabajen en casa. Han fijado horarios por cursos para que no se formen filas y garantizar la seguridad. El Ayuntamiento de Vitoria busca fórmulas para que las familias puedan acceder a ese material sin exponerse a una multa por saltarse el confinamiento.

A Arantxa López de Luzuriaga, directora del colegio vitoriano Santa María, también le preocupan las consecuencias que esta situación excepcional en las aulas y tratan de dar respuesta, aunque no siempre sea fácil en uno de los centros con uno de los niveles socioeconómicos más bajos de la ciudad. «Les dimos fotocopias para que trabajaran en casa y libros para leer, pero ya se les han acabado. La situación cambió de un día para otro y hay colegios que estaban preparados para ello, sobre todo de la red concertada, pero muchos otros de la pública no tienen esas posibilidades», lamenta. Ha notado entre sus alumnos la preocupación y angustia que viven muchos adultos. «Ahora las familias están preocupadas por muchas cosas, bastante tienen con sobrevivir como para ejercer de profesores cuando muchas personas no pueden, para empezar por la barrera del idioma», destaca.

Cynthia Veloso, madre de 4 hijos

«Solo tenemos el internet del móvil, así es difícil que los niños trabajen»

Evan y su hermano Diogo, de 6 y 9 años, realizan sus tareas en la mesa de la cocina.

Por S. López de Pariza

Diogo y Evan no levantan la vista de sus deberes. Mientras el mayor completa una ficha sobre el Antiguo Egipto el pequeño lee un cuento. Sobre la mesa de la cocina, reconvertida en aula, reposan el estuche y más tareas en papel. Sus hermanos Isabela y Adan, de 16 y 14 años, trabajan en sus habitaciones. En esta casa no hay wifi y solo pueden acceder a internet a través de los móviles de sus padres. En el caso de estos cuatro hermanos de Vitoria la formación online es casi una utopía.

«Los adolescentes sí que tienen portátil, pero la conexión es complicada. A veces se agarra al internet de nuestros móviles y otras no, así es difícil que trabajen», lamenta Cynthia Veloso, su madre. Llegó a la capital alavesa hace justo un año desde Paraguay con sus cuatro hijos, después de que su marido encontrara trabajo y una de sus mayores preocupaciones ahora es que no pierdan el ritmo escolar. «Para ellos fue un cambio importante y les costó adaptarse. La mayor ya iba retrasada en algunas materias y me da miedo que esta situación haga que vaya todavía peor».

El colegio Santa María, donde estudian, le preparó material impreso para trabajar y los más pequeños todavía tienen tareas que completar. «Yo me quedo con ellos y estoy pendiente de que trabajen todos los días y no pierdan el ritmo. Tengo la suerte de que son muy responsables y no les cuesta sentarse a estudiar, leer o lo que tengan que hacer», confiesa Cynthia. En su caso, la crisis del coronavirus hizo que se quedara sin empleo, por lo que ahora invierte el tiempo en ejercer de maestra de sus hijos.

Aunque no tiene internet en casa, los megas de su teléfono móvil sí que le permiten mantener el contacto con profesoras y otras madres del centro a través de un grupo de WhatsApp, algo que considera de gran ayuda y beneficioso para los menores. «El pequeño ya me dice, que a ver cuándo va a volver al cole porque tiene muchas ganas. Me pregunta si esto no se acaba ya».

Iñaki Méndez, responsable de Tecnologías en el Instituto de Zorroza

«Faltan recursos y formación para usarlos»

Iñaki Méndez es responsable de Tecnologías de la Información y la Comunicación en el instituto bilbaíno de Zorroza y ha comprobado que, al problema de la falta de recursos tecnológicos entre familias de entornos más desfavorecidos, se suma otro: muchos alumnos «no están preparados» para utilizar los medios de los que disponen. «Los estudiantes los empleaban para sus relaciones sociales, como ocio, pero hemos descubierto que tienen dificultades para trabajar con ellos», advierte.

Las medidas excepcionales por la epidemia han pillado también a parte del profesorado «sin los conocimientos necesarios para realizar una enseñanza a distancia que permita avanzar en los aprendizajes», apunta este docente de Informática. No tiene duda de que «la brecha digital va a hacer más grande la brecha académica», pero también ve una parte positiva. «Supondrá un impulso para la madurez digital de los centros», subraya.

No solo los hogares desfavorecidos tienen problemas. Méndez destaca que «en una familia con varios niños en la que los padres trabajan en casa y dispongan de un solo ordenador resulta complicado mantener las clases online». A eso se une que hay familias que carecen de la formación tecnológica suficiente «para apoyar a sus hijos».

Algunos no se conectan

En el instituto de Zorroza se mantienen los horarios de las asignaturas y los estudiantes deben conectarse al iniciar cada sesión. «Hay chavales que no se conectan. Son los que tampoco mostraban interés en el aula, pero en las clases presenciales podías motivarles, estar encima de ellos…», cuenta.

Apuesta por sacar el máximo partido a todos los recursos informáticos que hay en los centros. Ha reclamado a Educación ceder a los alumnos que lo necesiten la treintena de equipos que se han retirado en el instituto al ser sustituidos por otros nuevos a través del programa Berriztu.

Fuente de la Información: https://www.elcorreo.com/sociedad/educacion/ensenanza-online-agranda-20200329213348-nt.html?ref=https:%2F%2Fwww.google.com%2F

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