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Una red de matronas se extiende por las áreas rurales de Afganistán

Redacción: Europa Press

A primera vista, se parece a cualquier clase de medicina ordinaria: una sala llena de mujeres, todas con uniformes azules, bolígrafos y libretas en la mano, mientras escuchan a su maestra. Pero una vez que las 37 mujeres hayan completado sus estudios, la mayoría se irá a casa para convertirse en la primera matrona de su aldea.

En el Instituto de Ciencias de la Salud de Herat, la ONG World Vision capacita a mujeres para ser matronas. Es el programa de salud más grande de la ciudad donde, desde 2004, más de 300 parteras han sido formadas.

Herat es una provincia en el oeste de Afganistán que tiene una población de aproximadamente dos millones de personas, y aunque la mayoría de la población se concentra en la capital, la provincia se extiende por amplias zonas rurales. Cuando los partos se vuelven complicados, estar a horas de distancia caminando del hospital más cercano puede ser muy peligroso, incluso mortal.

El programa de formación, que matricula a mujeres de entre 18 y 35 años, funciona bajo la condición de que las jóvenes regresen a sus pueblos y aldeas una vez que hayan finalizado sus estudios, con el objetivo de ayudar a expandir la red de matronas en la provincias rurales afganas y reducir así la mortalidad maternoinfantil.

Después de la graduación, reciben el instrumental necesario y se les paga un salario de hasta un año. «Inicialmente es World Vision quien paga el salario, pero estamos trabajando para que sea el Gobierno quien se haga cargo», explica Soraya Faiz, maestra de la clase y una de las primeras graduadas del programa.

Soraya, después de terminar sus estudios hace 13 años, trabajó como partera durante cuatro años en diversas clínicas antes de asumir el papel de docente en el programa de World Vision.

LAS PRIMERAS MATRONAS DE SU PUEBLOS

Atefeh Jeboria, de 17 años, es una de las estudiantes del programa. Originaria de un pueblo a unos 30 kilómetros de Herat, dice que ha visto morir a demasiadas madres y bebés en los últimos años. «No tenemos clínica y muchas veces, cuando hay complicaciones, es demasiado tarde para ir a la ciudad», explica la joven. «Comencé a pensar en ser matrona cuando vi a mis familiares morir en el parto. Sabía que esas muertes se podían evitar», añade.

La aldea de Atefeh es una comunidad rural con caminos sin pavimentar, casas de barro, dos escuelas, una para niños y otra para niñas, pero no hay ni rastro de instalaciones médicas ni farmacias.

«Cuando un anciano del pueblo se me acercó para preguntarme si estaba interesada en ser partera, vi una gran oportunidad para ayudar a mi comunidad», comenta Atefeh, sentada en una silla, fuera de su clase. Desde que se comprometió hace dos años con el proyecto financiado por World Vision, ha viajado diariamente a Herat para asistir a las clases.

«Nuestro tiempo de estudio está muy planificado. Primero nos enseñan teoría y seguidamente hacemos prácticas en el laboratorio. Después, para terminar nuestra formación, vamos al hospital donde observamos a las matronas y trabajamos directamente con madres y bebés», cuenta orgullosa Atefeh.

Razia Yusefi, de 19 años, se unió al programa desde la localidad natal de Armalergh, una comunidad agrícola a casi tres horas en coche de Herat. Vive en una residencia femenina de estudiantes, a las afueras de la ciudad, lo que le permite tener mucho tiempo para estudiar: «Si viviera en mi casa, estaría haciendo tareas domésticas, pero aquí solo puedo concentrarme en mi formación», explica.

Razia dice que fue su padre, un mulá religioso, quien la empujó a estudiar mucho y finalmente le permitió mudarse a Herat para continuar sus estudios. «Pienso en mi pueblo a menudo y sé que actualmente todavía no tenemos matrona», dice. «Vine a Herat con otra chica de mi pueblo y nuestra comunidad estaba emocionada por enviarnos lejos para ser parteras», asegura Razia.

«Circular por Armalergh es peligroso», dice la joven, «no hay carreteras de verdad y si tienes coche, conducir es muy peligroso». «Por eso, muchas mujeres no buscan atención médica cuando se ponen de parto. Creo que la situación va a cambiar cuando regresemos a nuestra aldea e inauguremos la clínica para atender los partos», confía. «Y esto mismo es lo que van a hacer todas nuestras compañeras de clase en sus pueblos y aldeas», añade.

Fuente: https://www.europapress.es/internacional/noticia-red-matronas-extiende-areas-rurales-afganistan-20190831082233.html

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La historia de David: Una escuela acogedora para la infancia en una zona rural de Nicaragua

Redacción: UNICEF

Un niño de diez años cuenta su historia acerca de la educación

David Zamora Muñoz, es un motivado y brillante alumno de diez años que vive con sus dos hermanos mayores y sus padres en una casa con un solo cuarto sin electricidad, fuera del pueblo de Palacagüina en una zona rural de Nicaragua.

El padre de David, Celestino, es un arrendatario cuya educación apenas llegó más allá del primer grado. Su madre, Cecilia, dice que no sabe leer ni escribir.

Sin embargo, David sueña con convertirse en doctor o profesor algún día. Él y sus hermanos, Deybin y Francisco, despiertan antes del alba cada mañana y ayudan a su padre con las faenas del campo. Después, andan más de ocho kilómetros para ir a la escuelay otros ocho para volver.

Compromiso de inclusión con todos los niños

UNICEF y sus aliados en el desarrollo proporcionan varias instalaciones en la escuela de David que son poco habituales en Nicaragua, inlcuidos los retretes separados para niños y niñas y una política de inclusión que da la bienvenida a todos los niños, independientemente de sus capacidades físicas y académicas.

Los entornos educativos en las escuelas acogedoras para la infancia –que UNICEF respalda por todo el mundo– deben ser seguros, sanos y protectores, dotados con profesores capacitados, recursos adecuados y condiciones físicas, emocionales y sociales apropiadas para el aprendizaje.Se trata de una pequeña escuela comunitaria, con aproximadamente 60 estudiantes divididos entre dos aulas donde se imparten varios grados de forma mixta y un jardín de infancia. En su calidad de escuela acogedora para la infancia, el centro funciona pensando en el interés superior del niño.

Los padres de David están encantados porque sus tres hijos rinden bien en la escuela, El Riíto. Celestino hace todo lo posible para dedicar tiempo a sus hijos y supervisar sus deberes escolares. Está orgulloso de aprender a través de sus hijos. Él hace también hace progresos a la vez que ellos avanzan con la escritura.

Participación parental

Niño popular en la escuela, David es disciplinado con sus estudios. Su profesor dice que él siempre tiene una actitud positiva y es amable con sus compañeros, con ganas de ayudar a los demás con sus trabajos.

Los padres también ayudan al director y a los profesores con actividades durante y después de la escuela, incluidos los deportes y bailes folclóricos.Aunque la familia Zamora Muñoz vive en una comunidad con pocos recursos materiales, las relaciones entre sus gentes constituye su gran tesoro. Esta cordialidad se manifiesta en la escuela. Las madres de los estudiantes se organizan juntas para preparar los almuerzos diarios de los niños, traen ingredientes para compartir –como fruta fresca, huevos y verduras– y así complementar el arroz y los frijoles que la escuela recibe en forma de ayuda alimentaria.

Proyectos para el futuro

David dice que ama la escuela y no podría imaginar la vida sin ella. Sin sus lecciones, dice que no sabría acerca de otros países aparte del suyo. Dice que quiere ir algún día a la capital, Managua, para estudiar medicina. Para su madre, esto sería un gran honor en la familia.

En casa, David y sus hermanos tienen pocas cosas que sirvan como divertimento: sólo unos libros sobre ciencia y español, su lengua materna, y un camión de juguete de plástico con una rueda rota. Al igual que cualquier familia, pasan el tiempo escuchando la radio y hablando de los programas culturales que escuchan.Sus hermanos, con quienes tiene un trato muy cercano, piensan que quizás serán profesores o ingenieros.

A veces, David acompaña a su padre en reuniones sobre la Biblia en las casas de vecinos, y a él y a sus hermanos les gusta jugar con sus dos gatos, a menudo frente al fuego al aire libre, donde su madre cocina todas sus comidas.

La educación abre puertas

Los padres de David dicen que su propia educación fue interrumpida por la guerra civil en Nicaragua, que originó una falta de oportunidades para su generación. Hoy, ellos ven muchos cambios en el país, como un Gobierno comprometido a colaborar con organizaciones para el desarrollo, incluida UNICEF, con el fin de brindar a los niños un mejor comienzo en la vida.

Celestino Muñoz sabe que sus niños tendrán más opciones que las que tuvo él  y está contento de que ellos no tendrán que confiar en el trabajo de la granja para ganarse la vida cuando sean mayores.

Por su parte, David concluye: “la vida sin la escuela sería realmente mala».

Fuente: https://www.unicef.org/spanish/education/nicaragua_55478.html

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El Senado de la Universidad de Ruanda levanta la bandera roja sobre la «corrupción académica»

Redacción:  Allafrica

Una reunión extraordinaria del Senado en la Universidad de Ruanda, la institución educativa más grande del país, ha levantado una bandera roja contra la corrupción en la educación, donde dice que algunos profesores buscan favores sexuales de los estudiantes a cambio de mejores calificaciones.

Cuando Manuella Ineza (no es el nombre real) se unió a su primer año de educación en la Universidad de Ruanda, pensó que tenía la oportunidad de perseguir su título antes del mundo del trabajo que vendría después.

Sabía que esto no vendría en bandeja de plata, así que la única manera de llegar a donde quería estar era trabajar duro en clase y mejorar en los exámenes.

No había otra vía para esto, o eso pensaba.

Sin embargo, este no era el caso, como descubrió más tarde.

«Estudiaba mucho como estudiante de primer año, pero cada vez que hacíamos exámenes y los resultados salían, para mi sorpresa, obtenía resultados totalmente diferentes de lo que esperaba haber trabajado», narra.

Ineza, ahora estudiante de tercer año, agrega que eventualmente se enteró cuando un profesor se le acercó para preguntarle por qué no se estaba desempeñando mejor, a pesar de los esfuerzos.

La joven de 24 años afirma que la profesora siguió golpeándola, aunque siempre dejó en claro que no estaba interesada en ninguna relación más allá de la de un maestro y un alumno.

«Un día, este profesor me invitó a visitarlo en su casa con la promesa de que me guiaría sobre cómo desempeñarme mejor en clase. Comencé a sospechar debido a sus avances anteriores, por lo que rechacé», relató.

«Cuando rechacé la invitación, él nunca volvió a hablarme», dice ella, y agregó que todo fue peor para el resto del año.

Ella dice que tuvo problemas durante todo el año escolar hasta que tuvo la suerte de ir al segundo año y nunca tuvo contacto con este profesor.

La joven, sin embargo, destaca que varias alumnas en la universidad han experimentado o aún experimentan experiencias similares de sus profesores que buscan favores sexuales a cambio de calificaciones.

Las cosas no se resuelven, agrega, cuando no hay un sistema claro sobre cómo se reportan tales casos y los dogmas sociales asociados con ellos.

«Es difícil denunciar tales casos porque se corre el riesgo de estigma entre compañeros y, al mismo tiempo, es difícil conjurar evidencia que sea procesable».

Diferentes estudiantes que hablaron con The New Times dijeron que habían escuchado casos similares de otros estudiantes, pero que era difícil probar la evidencia en ese caso.

Precauciones universitarias

Una reunión extraordinaria del Senado en la universidad más grande del país, la Universidad de Ruanda (UR), levantó el miércoles una bandera roja contra la corrupción en la educación, diciendo que algunos de sus profesores buscaban favores sexuales de los estudiantes a cambio de mejores calificaciones.

Una declaración posterior dijo que algunos de los profesores estaban colaborando con «estudiantes académicamente corruptos en términos de calificaciones».

«Algunos profesores piden dinero por las calificaciones de algunos estudiantes, y también piden ‘sexo por las marcas’ de las niñas», se lee en la declaración firmada por el vicepresidente del gremio de estudiantes.

La reunión se celebró en la sede de la universidad en el campus de Gikondo, reuniendo a los representantes de los estudiantes y el liderazgo de la universidad.

Esto siguió a un arresto del jefe del Departamento de Anestesia en la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la universidad por solicitar dinero a cambio de las calificaciones de los estudiantes.

El arresto fue anunciado por la Oficina de Investigación de Ruanda (RIB) en su cuenta de Twitter, diciendo que las investigaciones aún estaban en curso.

Mike Karangwa, el portavoz de la universidad, dijo a The New Times el miércoles que el caso provocó la reunión extraordinaria del Senado para aumentar la cautela ante nuevas incidencias en el futuro.

«La Universidad convocó la reunión para debatir y tomar nuevas medidas para combatir nuevas incidencias de corrupción en el futuro. El liderazgo de la Universidad de Ruanda toma en serio tales acusaciones y hemos adoptado una postura firme de tolerancia cero a la corrupción y es por eso que la reunión fue importante «, dijo.

Karangwa agregó que no era la primera vez que el personal de la institución académica estaba atrapado en una incidencia similar.

El año pasado, dijo, la Universidad informó un caso de corrupción similar. 

Los estudiantes dicen que la corrupción académica tiene un efecto corrosivo en la educación, ya que disminuye la calidad y los institutos académicos terminan produciendo estudiantes improductivos y menos competitivos en el mercado laboral.

Vincent Manirakiza, un estudiante de UR cree que la corrupción académica en la escuela ocurre a un nivel significativo y esto plantea un riesgo en el rendimiento del aula y la producción general si no se controla.

«A través de las interacciones con otros estudiantes, es más fácil decir que estos no son temas nuevos. La pregunta es cómo presentar la evidencia», dijo, expresando optimismo, ahora que el liderazgo escolar había salido a condenar públicamente el acto.

Gérard Ndemezo, vicepresidente del Gremio de UR, cree que existe una gran necesidad de responder a la corrupción en la educación, y dice que si no se hace nada, se descarrilará la educación y las universidades corren el riesgo de convertirse en lugares para masas ociosas.

Fuente: https://allafrica.com/stories/201908160024.html

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UNICEF: Uno de cada tres jóvenes ha sido víctima de acoso cibernético

Redacción: Noticias ONU

Las redes sociales como Facebook, Instagram, Snapchat y Twitter son los lugares más comunes para este tipo de acoso que no se limita a jóvenes de altos ingresos y se puede encontrar desde el África Subsahariana hasta América Latina. También se realizan grupos en línea y de mensajería instantánea para intimidar. UNICEF pide medidas para acabar con este flagelo.

Una encuesta realizada por el Fondo de la ONU para la Infancia en 30 países y a más de 170.000 estudiantes reveló que uno de cada tres jóvenes ha sido víctima de acoso cibernético, y uno de cada cinco ha tenido que faltar a la escuela por esa razón.

El estudio fue realizado conjuntamente por UNICEF  y la oficina de  la Representante Especial de la ONU sobre la Violencia contra los Niños, Najat Maalla Mjid, a través de la herramienta U-Report, que les permitió participar de manera anónima a través de SMS y mensajes instantáneos. 

Casi tres cuartas partes de los encuestados dijeron que las redes sociales como Facebook, Instagram, Snapchat y Twitter son el lugar más común para este tipo de acoso.

«Las aulas conectadas significan que la escuela ya no termina una vez que un estudiante abandona la clase y, desafortunadamente, tampoco lo hace el acoso escolar. Mejorar la experiencia educativa de los jóvenes significa tener en cuenta el entorno que encuentran tanto en línea como en otro lugar», dijo la directora ejecutiva de UNICEF, Henrietta Fore.

A los jóvenes también se les preguntó quién debería ser responsable de acabar con el acoso. Un 32% aseguró que los Gobiernos, un 31% los mismos jóvenes y un 29% las empresas de internet.

ONU/Kim Haughton
Escultura de la exposición Cyber Cocoon Kids. Los artistas Kevin Wang y Xie Long la crearon para representar el aislamiento potencial que pueden sentir los niños con el ciberacoso.

«Uno de los mensajes clave que podemos ver claramente en sus opiniones es la necesidad de la participación y asociación de niños y jóvenes. Estamos juntos en esto y debemos compartir la responsabilidad en sociedad», dijo Maalla Mjid.

Los resultados de la encuesta también desafían la noción de que el ciberacoso entre  compañeros de clase es una situación exclusiva de las escuelas para jóvenes de altos ingresos.

El 34% de los encuestados en el África subsahariana dijeron ser víctimas de acoso en línea, y alrededor del 39% dijo que conocía grupos de chat privados dentro de la comunidad escolar, donde los niños comparten información sobre sus compañeros con el propósito de intimidar.

Acabar con la violencia

Como parte de la campaña de UNICEF #ENDviolence (acabar con la violencia) en y alrededor de las escuelas, niños y jóvenes de todo el mundo redactaron un Manifiesto de la Juventud en 2018, pidiendo a los gobiernos, maestros, padres que garanticen que los estudiantes se sientan seguros dentro y fuera de las aulas, y que incluya a internet.

«En todo el mundo, los jóvenes de los países de ingresos altos y bajos nos dicen que sufren acoso en línea, que les afecta a su educación y que quieren que se detenga», dijo Fore. «Al conmemorar el 30 aniversario de la Convención sobre los Derechos del Niño, debemos asegurarnos de que estas garantías estén a la vanguardia de las políticas de seguridad y protección digital», agregó.

Más de 170.000 jóvenes de 13 a 24 años participaron en la encuesta  de U-Report, incluidos jóvenes de Albania, Bangladesh, Belice, Bolivia, Brasil, Burkina Faso, Costa de Marfil, Ecuador, Francia, Gambia, Ghana, India, Indonesia, Iraq, Jamaica, Kosovo, Liberia, Malawi, Malasia, Malí, Moldavia, Montenegro, Myanmar, Nigeria, Rumania, Sierra Leona, Trinidad y Tobago, Ucrania, Vietnam y Zimbabwe.

Para ayudar a terminar con el acoso y la violencia en línea, UNICEF llama a las autoridades a:

•    Implementar políticas contra el acoso y el ciberacoso.

•    Establecer líneas telefónicas de ayuda nacionales para niños y jóvenes

•    Promover estándares y prácticas éticas entre los proveedores de redes sociales

•    Recopilar datos sobre el comportamiento en línea de niños y jóvenes para informar y orientar políticas.

•    Capacitar a los maestros y padres para abordar el acoso cibernético y el acoso escolar, particularmente para grupos vulnerables.

Fuente: https://news.un.org/es/story/2019/09/1461612

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India: Los niños que aprendieron a atrapar la lluvia

Redacción: El País

Un pueblo de India supera sus problemas con el agua con ayuda de una estación meteorológica instalada en el colegio y manejada por los alumnos.

El colegio del pueblo de Kothapalli, en el sur de India, dispone de muy pocos medios: pizarras, pupitres, sillas, y un patio con un banco de madera bajo un árbol. Sin embargo, cuenta con un recurso poco corriente: una estación meteorológica automática. El centro, acurrucado entre las casas de los agricultores, es la única escuela pública del estado indio de Telangana, y posiblemente de todo el país, con una de estas herramientas en sus instalaciones, aseguran los científicos encargados de su supervisarla.

Los alumnos de tercero de Secundaria, todos ellos hijos de los agricultores locales, registran las precipitaciones, la humedad, la velocidad del viento y la temperatura del aire como parte de un proyecto más amplio dirigido por un instituto internacional de investigación de los cultivos cuyo objetivo es adaptar la agricultura del pueblo al agua disponible.

«Entiendo cómo funciona. Sé que, si el día anterior ha llovido lo suficiente, es un buen momento para abonar las cosechas», explica Vamshi Voggu, de 14 años, un estudiante al que no le gustan mucho las clases de ciencias, pero que disfruta con la tarea de seguimiento de las condiciones meteorológicas que realiza en el colegio por la mañana. «Mis padres son agricultores y esta información los ayuda», añade durante una pausa entre clases mientras sus risueños amigos interrumpen para contar lo mucho que los campesinos del pueblo se benefician del dispositivo.

Hace dos décadas, Kothapalli se enfrentó a una grave crisis en el suministro de agua. Los recursos disponibles eran insuficientes para regar los campos o para beber, y las mujeres tenían que caminar kilómetros para ir a buscarla. Los habitantes del pueblo cuentan que casi la mitad de los niños no estaban escolarizados, y muchos de ellos pastoreaban el ganado para complementar los ingresos familiares. Más o menos al mismo tiempo, los empleados de una oficina del Instituto Internacional de Investigación de los Cultivos para los Trópicos Semiáridos (ICRISAT, por sus siglas en inglés), situada a unos 60 kilómetros de Kothapalli, proyectaban reproducir en algún pueblo un proyecto de gestión de cuencas experimentado en laboratorio.

El estudiante Vamshi Voggu revisa la estación meteorológica instalada en el colegio de Kothapalli, India.

Un político local llamó su atención sobre la falta de agua en la aldea. El proyecto, que trajo consigo pozos para la recogida del agua de la lluvia, diques, balsas agrícolas y la estación meteorológica ha dado como resultado cosechas abundantes en los últimos años. Además, el nivel freático ha subido unos cuatro metros y la agricultura está cada vez más en sintonía con la pluviometría. Mientras que, en los últimos años, la lucha por el agua en India se ha intensificado, y en numerosos pueblos y ciudades este precioso recurso está agotándose, Kothapalli se mantiene a flote.

Kothapally se ha convertido en un laboratorio de experimentos para el cambio social

«El número de días de lluvia en la zona está descendiendo, lo que supone periodos de sequía más largos y mayor cantidad de lluvia en un día», explica el agroclimatólogo Kesava Rao, miembro honorario del ICRISAT en Hyderabad. Con la alteración de los patrones climáticos y el mejor acceso al agua del subsuelo, las prácticas agrícolas tradicionales de Kothapalli han cambiado. Los campos en los que se cultivaba principalmente algodón se han diversificado para incluir especies que permiten un uso eficiente del agua, como el sorgo, el maíz, el guandú, las hortalizas y también las flores. Registrar por primera vez las precipitaciones que recibe el pueblo ha proporcionado igualmente indicadores clave de la humedad de los suelos para ayudar a planificar las pautas de cultivo, añade Rao.

Al principio, los científicos del ICRISAT visitaban la estación meteorológica una vez al mes para realizar las lecturas, afirma. «Pero se nos ocurrió involucrar a la comunidad, así que la trasladamos al colegio hace una década. Cada año formamos a los niños durante dos días para que sepan realizar las lecturas. Ahora los alumnos están orgullosos de lo que tienen en la escuela», explica el especialista.

Una labor matutina

Cuando, hace cuatro años, Binkam Sudhakar llegó al instituto de Kothapalli para ocupar el cargo de director, nunca había visto una estación meteorológica. Ahora piensa que es la mejor herramienta que tiene el centro para dar clases prácticas sobre el cambio climático, muy diferentes del método de memorización habitual en el sistema educativo indio.

Cada mañana, antes de la asamblea escolar, dos alumnos se dirigen a la estación con un cuaderno y un lápiz, extraen el monitor en forma de teléfono móvil y comprueban los registros de lluvia y temperatura pulsando unos cuantos botones. A continuación, apuntan las mediciones en el gráfico multicolor del tiempo pintado en la pared exterior de la escuela.

Los agricultores locales aseguran que los boletines diarios les son de gran ayuda. «Es muy importante. De camino al trabajo, comprobamos aquí la lluvia que ha caído», cuenta Voggu Anjaiah, de 50 años y propietario de 2,5 hectáreas de terreno, que consulta cada día los valores registrados. «Yo cultivo algodón, melón amargo, judías verdes y guandú. Antes solo tenía algodón. No sabíamos cuánto llovía. Ahora sabemos también cuándo la humedad del suelo es la adecuada, así que hemos empezado a cultivar hortalizas», explica.

Vamshi Voggu y Gurulingam Goud, apuntan los registros de la estación meteorológica instalada en su colegio.ampliar foto
Vamshi Voggu y Gurulingam Goud, apuntan los registros de la estación meteorológica instalada en su colegio. ROLI SRIVASTAVA THOMSON REUTERS FOUNDATION

Sin embargo, como muchos agricultores del pueblo son analfabetos, menos de la mitad consultan los registros de la estación como hace Anjaiah. Hay niños que leen en voz alta la información del tablón a sus padres, que nunca fueron al colegio. Otros notifican las novedades importantes cuando vuelven a casa después de clase como, por ejemplo, si llovió bastante el día anterior. Los jóvenes «hombres y mujeres del tiempo» piensan que participan en una tarea importante. «Nunca falto a mi turno», declara Vamshi.

Un giro radical

Cuando Venkat Reddy, de la organización proderechos de los niños Mamidipudi Venkatarangaiya, visitó Kothapalli por primera vez en 1991 vio grandes extensiones de secano y niños trabajando como peones. Al cabo de cuatro años, tras varias campañas intensivas en las que participaron jóvenes que iban de puerta en puerta instando a los padres, los empresarios y los funcionarios del Ayuntamiento del pueblo a que mandasen a los niños al colegio, Kothapalli fue declarado municipio sin trabajo infantil por parte del Gobierno local.

«Todo el pueblo se unió en defensa de sus niños», cuenta Reddy por teléfono desde la ciudad de Hyderabad, en el sur del país. El número de alumnos de la escuela primaria del pueblo aumentó, y ahora hay suficientes estudiantes que han seguido con su educación para que exista también un instituto que ofrece clases hasta cuarto de Secundaria.

Razia Begum y us marido Mohammad Sarvar en su granja de Kothapalli.
Razia Begum y us marido Mohammad Sarvar en su granja de Kothapalli. ROLI SRIVASTAVA THOMSON REUTERS FOUNDATION

A medida que más estudiantes se matriculaban en el colegio, las mediciones de la estación meteorológica se volvieron accesibles para más agricultores. «Mis padres nunca obtenían beneficios de la agricultura. Éramos muy pobres. Me sacaron del instituto después de cuarto de ESO», recuerda Malleshwar Goud, cuyo hijo Gurulingam, de 13 años, cursa tercero en el instituto local. Goud cultiva legumbres, soja, maíz y hortalizas en sus tierras, y dice que ya no depende de una sola cosecha para sobrevivir todo el año. Nunca consulta los datos meteorológicos, ya que su hijo le informa de las mediciones cuando vuelve del instituto.

Los activistas y los científicos reconocen que, aunque nadie lo planificase, Kothapalli se ha convertido en un laboratorio de experimentos para el cambio social. Según Reddy, de la Fundación Mamidipudi Venkatarangaiya, su organización reprodujo la campaña de Kothapalli para acabar con el trabajo infantil en los pueblos del estado de Telangana y su vecino Andhra Pradesh, mientras que el ICRISAT amplió su innovador proyecto de gestión a 13 pueblos de diferentes estados del país. Mientras, Goud espera que una buena formación y la mejora de los rendimientos de sus cosechas a lo largo del año protejan el futuro de su hijo. «Seguirá estudiando hasta que encuentre un buen trabajo», afirma el agricultor.

Este reportaje ha sido escrito por Roli Srivastava y editado por Laurie Goering para la Fundación Thomson Reuters, la sección sin ánimo de lucro de Thomson Reuters dedicada a informar sobre temas humanitarios, derechos de las mujeres y LGTB+, tráfico de personas, derechos de propiedad y cambio climático.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2019/08/29/planeta_futuro/1567088422_743860.html

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Aborto en Honduras: qué es La Línea, el servicio clandestino de información telefónica sobre interrupción del embarazo que desafía al gobierno

Redacción: BBC Mundo

Al otro lado de la línea suele oírse la voz de una mujer asustada o llorando. O ambas cosas.

«¡Por favor, respóndanme!», suplican. «¡No me hagan esperar!».

Muchas dicen que llaman en nombre de «una amiga».

Prácticamente todas están desesperadas por tener más información sobre lo mismo: cómo poner fin a un embarazo no deseado de forma segura.

Pero esta es una práctica que, en su país, las puede llevar a la cárcel.

Fuente: https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-49338547

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Prueba Internacional PISA: reprueban los estudiantes, los maestros, los directores… y los padres en Guatemala

Redacción: Con Criterio

Bajo desempeño, inequidad y falta de acceso a la educación de calidad son parte de los resultados de las evaluaciones del Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes -PISA para el Desarrollo-, un estudio al se sometieron en 2017, por primera vez, a 5 mil 100 estudiantes de nivel medio de 15 años que cursan entre primero y tercero básico, elegidos de forma aleatoria en el sector público, privado, municipales y cooperativos. Las pruebas consistieron en dos horas de lectura, matemática y ciencias. Los resultados: bajo desempeño 9 de cada 10 estudiantes no alcanza los niveles básicos de competencias.

  • 1 de cada 3 estudiantes alcanza el nivel mínimo de lectura desarrollar sus conocimientos.
  • 1 de cada 10 puede resolver problemas que contengan números enteros.
  • 2 de cada 10 demostraron comprender una explicación sobre un fenómeno científico.

Luisa Müller, directora general de evaluación e investigación educativa del Ministerio de Educación (Digeduca), comenta que el contexto económico es importante para entender el bajo desempeño de los escolares, pues a medida que los países tienen más ingresos, los resultados educativos serán mejores.

La precariedad en los ingresos significa menos inversión para la educación. De acuerdo con las comparaciones del estudio, Costa Rica es el país de Centroamérica que más recursos destina por estudiante. Mientras que Guatemala presenta la cifra acumulada más baja de todo el  mundo, solo después de Camboya.

Costa Rica tiene un gasto acumulado en 9 años que es de US$46 mil 500 y Guatemala es de US$6 mil, esto es  lo que se invierte en un joven desde la preprimaria hasta que cumple 15 años. Lo que pasa es que invertir más nos permite tener mejores programas de capacitación docente y mejores salarios.

Otras brechas:

En las zonas rurales los estudiantes tienen hasta 2 años de rezago respecto a las escolares de las zonas urbanas. Otra de las brechas de desempeño es el idioma y la disponibilidad de recursos materiales e infraestructura. De acuerdo con PISA: una escuela rural en Guatemala tiene menos recursos que una escuela rural en Senegal. Así mimo se analiza la preparación de los estudiantes de centros privados y públicos, sobre esto Müller comenta:

En Guatemala, los estudiantes que asisten a un establecimiento en el área rural tienen 60 puntos menos que los que asisten a un establecimiento del área urbana y eso equivale a dos años de escolaridad. Pero cuando hablamos de privado y oficial en el área rural vemos que los privados tienen 344 puntos y el público 321 siempre sigue existiendo una brecha pero esta se reduce.

Diana Brown, directora de la Asociación de Colegios Privados, considera que si bien estos estudios son importantes y proporcionan un aporte, en la actualidad cada vez son menos frecuentes porque los escolares tienen diferentes destrezas:

Es importante que hay que tener esas habilidades, pero debe ser en competencias y no tanto de contenidos, ¿cómo podemos arreglar esto? Hay dos caminos: primera es a corto plazo -18 a 24 meses- y otro es a largo plazo. A largo plazo poner toda la atención al desarrollo de la primera infancia, porque todas las destrezas y pensamiento crítico se desarrollan en esa edad. Y en 15 años vamos a graduar muchachos competentes. Y dos: hay que modificar la formación inicial docente.

PISA hace evaluaciones internaciones en 80 países y examina hasta qué punto los estudiantes pueden explorar lo aprendido y si son capaces de aplicarlo en entornos desconocidos tanto dentro como fuera de las aulas. El programa fue creado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE) y las evaluaciones se han realizado desde 2002,  su finalidad es hacer comparaciones y aplicar políticas públicas.

La familia también reprobó

Édgar Montufar, subdirector de análisis de Digeduca, comenta sobre algunas de las recomendaciones que aporta el estudio PISA, entre estas destaca que el núcleo familiar es fundamental para el aprendizaje:

  • Especialización de docentes de nivel medio
  • Aumentar los recursos destinados a educación
  • Involucrar a los padres, ya que es otro aspecto que indaga PISA, se le preguntó a los estudiantes ¿cuántas veces a la semana hablaba con algún adulto sobre cómo les va en las escuelas? Y se demostró que la familia no está actuando al 100%.

Ingrid Gamboa, de la asociación PADREZ una organización de padres de familia que da seguimiento al sistema educativo en el sector privado, dice estar consciente de que en la actualidad los padres han cambiado los papeles:

Lo que hemos notado es que han tomado un rol más de proveedores que de educadores, y al solo querer proveer cosas materiales se han olvidado en cosas esenciales como compartir. Además, hemos evaluado que los teléfonos celulares y redes sociales han incidido en este tema.

La repitencia es otro dato que arroja el estudio: en Guatemala la tasa es del 36%. La evaluación también cuenta a quienes están fuera del sistema educativo durante el estudio: se visitaron 19 mil familias y se entrevistaron 1 mil 200 jóvenes que no asisten a la escuela. Estos resultados se presentarán el próximo año.

Fuente: http://concriterio.gt/prueba-internacional-reprueban-los-estudiantes-los-maestros-los-directores-y-los-padres/

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