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Trump acelera el desmantelamiento del Departamento de Educación quitándole funciones clave

Por ANNIE MA

La administración del presidente Donald Trump aceleró el martes el desmantelamiento del Departamento de Educación de Estados Unidos, al delegar gran parte de su trabajo destinado a proteger a los estudiantes en riesgo del país, en una medida que recorta la gran mayoría de sus funciones para que otras agencias se encarguen de ellas.

El Departamento de Justicia se encargará de la aplicación de los derechos civiles en la educación, mientras que el Departamento de Salud y Servicios Humanos supervisará la educación especial, anunciaron funcionarios gubernamentales.

Las dos agencias afectadas —la Oficina de Servicios de Educación Especial y Rehabilitación y la Oficina de Derechos Civiles— defienden los derechos de los niños con discapacidades y de quienes sufren discriminación por raza, sexo o religión. Los defensores temen que el cambio pueda significar fallas en la comunicación para familias y funcionarios escolares que necesitan ayuda.

El mandatario republicano hizo campaña con la promesa de cerrar el Departamento de Educación, diciendo que “devolvería la educación a los estados, donde corresponda”. Aunque solo el Congreso puede cerrar el departamento, la secretaría de Educación, Linda McMahon, multimillonaria y exdirectora ejecutiva de World Wrestling Entertainment, ha suscrito acuerdos con otras agencias federales para que se encarguen de gran parte del trabajo de su departamento.

McMahon señaló que los acuerdos asignan las responsabilidades federales a las agencias mejor posicionadas para apoyarlas.

“El gobierno de Trump ha sido claro: al tiempo que reducimos la microgestión federal cuando obstaculizamos el éxito, estamos igualmente comprometidos a reforzar la eficacia de la supervisión federal donde sea esencial”, dijo McMahon en un comunicado por escrito.

Los críticos advierten sobre el impacto en los servicios estudiantiles.

Los defensores dijeron que los cambios provocarían incertidumbre en torno a los servicios de los que dependen millones de estudiantes y familias.

“Como ocurre con demasiada frecuencia, los estudiantes tradicionalmente desatendidos, incluidos los estudiantes con discapacidades, los estudiantes negros y latinos, los estudiantes multilingües, los estudiantes de bajos ingresos y los estudiantes en comunidades rurales, soportarán la mayor parte de la carga creada por esta imprudente decisión, a la que las comunidades de las discapacidades y los derechos civiles ya se han opuesto vehementemente”, señaló en un comunicado por escrito EdTrust, un grupo de análisis con sede en Washington, DC, que aboga por la equidad educativo.

El Departamento de Educación ya ha transferido algunos de sus programas mediante 10 acuerdos internos anteriores, pero las agencias afectadas por el anuncio del martes estaban entre las más observadas.

La Oficina de Servicios de Educación Especial y Rehabilitación administra millas de millones de dólares en subvenciones y supervisa el cumplimiento de los estados con la Ley de Educación para Personas con Discapacidades. La Oficina de Derechos Civiles, que ha sido reducida por despidos masivos, investiga denuncias de discriminación en las escuelas y universidades del país.

El Departamento de Justicia también asumirá el trabajo de proteger la privacidad de los estudiantes y brindará a las escuelas cierta capacitación y asesoramiento.

Aunque el Departamento de Salud y Servicios Humanos y el Departamento de Justicia asumirán la mayoría de las tareas cotidianas de las oficinas asignadas, el Departamento de Educación seguirá realizando algunas labores, como responder a auditorías y emitir determinaciones finales en casos de derechos civiles, que por ley está explícitamente obligado a hacer.

El representante demócrata por Virginia, Bobby Scott, miembro de mayor rango del Comité de Educación y Fuerza Laboral de la Cámara de Representantes, dijo que el anuncio del martes fue una medida política destinada a cumplir la promesa de campaña del presidente. Los cambios, dijo, probablemente ampliarán las desigualdades para los estudiantes de color y los estudiantes con discapacidades.

Los acuerdos dispersan programas educativos a agencias que no tienen la experiencia para administrarlos, dijo la senadora demócrata por Washington Patty Murray.

“En lugar de ayudar a los niños a una gran educación, esta administración gasta su tiempo, energía y recursos de los contribuyentes obsesionados con dónde se sientan los empleados e intentando ilegalmente cerrar el Departamento de Educación”, dijo la senadora en un comunicado por escrito.

Rachel Gittleman, presidenta del sindicato que representa a los empleados del departamento, dijo que las medidas generarán caos para familias, estudiantes y escuelas.

“Esto dejará a nuestros estudiantes y familias más vulnerables, que han sido excluidos de nuestro sistema educativo, sin los servicios que necesitan y sin protección cuando se enfrentan a la discriminación”, afirmó Gittleman en un comunicado por escrito.

Las familias de estudiantes con discapacidades se oponen a la decisión

El traslado de la educación especial al Departamento de Salud y Servicios Humanos alarmó especialmente a los defensores de las personas con discapacidades, quienes dicen que la supervisión de si las escuelas atienden adecuadamente a los niños con discapacidades la manejan mejor los expertos en educación, no los expertos médicos.

«La IDEA está destinada a equipar a los estudiantes mientras aprenden junto a sus compañeros, no a curarlos —el Departamento de Salud y Servicios Humanos no está preparado para supervisar y administrar el programa IDEA de manera efectiva. Los sistemas de salud y educación hablan en idiomas completamente diferentes, e incluyen variaciones en terminología, capacitación y disciplinas», dijo Jennifer Coco, directora ejecutiva interina del Center for Learner Equity.

El Departamento de Educación señaló que McMahon pasó más de seis meses en sesiones de escucha con familias, defensores y educadores para comprender mejor las preocupaciones sobre cómo el desmantelamiento del departamento podría afectar la educación especial. Muchas familias expresaron preocupaciones sobre obstáculos para los servicios adecuados para sus hijos, pero Coco dijo que los participantes en esas sesiones estaban unidos en su oposición a trasladar la supervisión de la educación especial fuera del Departamento de Educación.

“Creo que estamos de acuerdo en el problema”, dijo Coco. “Tenemos un marcado desacuerdo sobre la solución y estas transferencias de hoy no parecen una solución a ese problema”.

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La cobertura educativa de The Associated Press recibe el apoyo de varias fundaciones privadas. La AP es la única responsable del contenido. Encuentra los estándares de la AP para trabajar con organizaciones filantrópicas, una lista de las fundaciones y las áreas de cobertura que financian en AP.org.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

Trump acelera el desmantelamiento del Departamento de Educación quitándole funciones clave

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Italia prohíbe la educación sexual en las escuelas

La normativa impone un veto directo en primaria y exige el consentimiento explícito de los padres para secundaria, dejando desprotegidos a los menores procedentes de los entornos más vulnerables.

En Roma, el Senado italiano aprobó el pasado 5 de junio el texto definitivo de la reforma educativa impulsada por el ministro de Educación y Mérito, Giuseppe Valditara, con un resultado de 78 votos a favor y 38 en contra. Esta nueva legislación, que ya había superado previamente su trámite en la Cámara de Diputados tras tensos debates parlamentarios el pasado mes de noviembre, regula de forma estricta la implementación de las horas destinadas a impartir contenidos de educación sexual en los centros educativos de todo el país, relegando el estudio de la sexualidad exclusivamente al ámbito de la biología.

Imagen de archivo de Giuseppe Valditara. Foto: zazoom.it
Imagen de archivo de Giuseppe Valditara. Foto: zazoom.it

Según informa il manifesto, la normativa establece una prohibición total de estos programas en la educación primaria. A partir de la educación secundaria, equivalente a los 12 años de edad en adelante, la realización de estos talleres estará condicionada al consentimiento previo y expreso de los progenitores. Las familias dispondrán, además, del derecho a revisar detalladamente los materiales didácticos que se vayan a utilizar y a “evaluar la idoneidad de los profesionales externos implicados en las actividades”. Esta postura coincide con las declaraciones de la primera ministra italiana, la fascista Giorgia Meloni, quien ha defendido públicamente que “la formación de los niños en materias tan delicadas debe corresponder en exclusiva al ámbito familiar”.

Por su parte, el ministro Giuseppe Valditara calificó la aprobación de la ley como “un paso histórico para el sistema educativo”, argumentando que la medida tiene como propósito fundamental “proteger a los estudiantes de la propaganda de género y evitar el adoctrinamiento ideológico en las aulas”. Esta perspectiva ha sido respaldada firmemente por las fuerzas ultraderechistas de la mayoría gubernamental, integradas por los partidos de la Lega y Fratelli d’Italia, así como por asociaciones familiares de corte ultraconservador. El Movimiento de Padres Italianos (Moige) y el colectivo Pro Vita & Famiglia, representado por su portavoz Jacopo Coghe, manifestaron su satisfacción ante el resultado de la votación en el Senado, atribuyéndose el éxito de una ley que consideran “un freno necesario”.

Estigmatización y censura

Sin embargo, la aprobación de la ley ha desatado una profunda preocupación y el rechazo inmediato de múltiples organizaciones y entidades dedicadas a la prevención de la violencia de género. La federación Arcigay criticó duramente la decisión del Ejecutivo, calificándola como “un grave retroceso autoritario que no logrará hacer desaparecer las dudas e inquietudes de los jóvenes”. Del mismo modo, la organización Una, Nessuna e Centomila subrayó la contradicción que supone obstaculizar la información afectivo-sexual en las aulas en un contexto marcado por el incremento de las infecciones de transmisión sexual y las agresiones sexuales entre la población adolescente.

Desde el ámbito técnico y pedagógico, entidades como la asociación Educare alle Differenze denunciaron en declaraciones recogidas por medios de comunicación como El Salto que la nueva ley “estigmatiza la educación afectiva y generará un clima de censura y persecución sobre el profesorado”. Además, la red institucional Ready y diversos expertos en salud pública recordaron que el texto aprobado colisiona frontalmente con las recomendaciones internacionales fijadas por la OMS, la Unesco y los principios de la Convención de Estambul. Advierten también de que la falta de herramientas educativas en los entornos escolares formales dejará desprotegidos a los menores procedentes de entornos vulnerables y trasladará el aprendizaje sobre la sexualidad al ámbito descontrolado de la pornografía en internet.

https://diariosocialista.net/2026/06/17/italia-prohibe-la-educacion-sexual-en-las-escuelas/

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Los maestros y el legado neoliberal

La Jornada Internacional

También: El Mundial 2026. Experiencias agrarias esperanzadoras. Cuba: sexto cargamento de ayuda humanitaria de México y Belice. Movimientos sociales y gobierno progresista.

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“Si siguen gritando, los mataremos”: los ataques contra la educación aumentan un 40% en el mundo

Silvia Laboreo Longás

Un informe documenta al menos 8.566 agresiones contra centros educativos, estudiantes y docentes entre 2024 y 2025. El uso militar de las escuelas casi se duplica y también se incrementan los ataques con drones.

En la madrugada del 2 de agosto de 2024, unos 15 miembros de la banda 400 Mawozo irrumpieron en el Instituto Montfort, una escuela para niños y jóvenes sordos y sordociegos en la comuna Croix-des-Bouquets, en Haití. “Los niños tenían mucho miedo. Empezaron a gritar y los miembros de la banda les apuntaron con sus armas y dijeron: ‘Si siguen gritando, los mataremos’. Los niños se tiraron al suelo y ellos se llevaron todo”, explicaba una responsable del centro.

Este es uno de los testimonios que se recogen en el informe de la Coalición Global para Proteger la Educación de Ataques (GCPEA, por sus siglas en inglés), publicado este lunes, que alerta de un aumento del 40% de los ataques contra la educación en todo el mundo en 2024 y 2025, en comparación con el periodo anterior.

Se documentaron al menos 8.566 ataques contra escuelas, universidades, alumnos y profesores, y casos de uso militar de centros educativos, que afectaron a más de 10.600 estudiantes y personal educativo en 83 países, incluidos 55 que no tenían un conflicto armado activo.

“Lo que estamos viendo es devastador. Las escuelas están siendo bombardeadas o destruidas y los estudiantes asesinados. Las niñas sufren violencia sexual y los niños son reclutados por grupos armados cuando van de camino al colegio”, dice Lisa Chung Bender, directora ejecutiva de GCPEA, en una entrevista con este diario. “Las escuelas son la última línea de nuestra humanidad”, continúa. “Se han erosionado los valores y normas compartidos que establecen que deben ser protegidas y que los niños no pueden ser un objetivo. Antes veíamos mucha más contención. Ahora diría que estamos observando muchos más ataques deliberados y dirigidos contra la educación”, enfatiza.

Antes veíamos mucha más contención. Ahora diría que estamos observando muchos más ataques deliberados y dirigidos contra la educación. Lisa Chung Bender, directora ejecutiva de GCPEA

En 2024 y 2025, los lugares con más agresiones documentadas fueron Palestina, Ucrania, la República Democrática del Congo (RDC), Etiopía, Haití y Colombia. Ucrania sufrió alrededor de 900 ataques contra escuelas. Haití, país que se analiza por primera vez en este informe, sufrió más de 400 ataques. En Palestina se registraron al menos 2.400 ataques contra estudiantes, docentes y personal educativo. “Se estima que más del 98% de la infraestructura educativa ha sido destruida [en Gaza]. Esto no es accidental. Es una forma de destruir la moral de la población, el futuro de los niños y de limitar sus oportunidades educativas”, explica Chung.

Myanmar, Nigeria, Yemen y Camerún concentraron el mayor número de víctimas de ataques contra la educación, con más de 1.700 estudiantes y trabajadores educativos asesinados o heridos entre los cuatro países.

“Hay un aumento en los casos reportados. Por eso creemos que las cifras reales son incluso más altas”, explica Chung. “Existen violaciones infradenunciadas, especialmente aquellas que ocurren en pequeñas zonas rurales. Sabemos que la intensidad de los conflictos está aumentando y eso se traduce en un mayor número de víctimas”, añade.

La directora ejecutiva de GCPEA explica que países como Colombia cuentan con gran capacidad para documentar los ataques. En otros, como RDC, Haití o Ucrania, hay misiones de Naciones Unidas sobre el terreno, lo que permite saber lo que está pasando. “En cambio, en otros como Sudán o Sudán del Sur, la presencia internacional es mucho menor. No tenemos acceso humanitario ni podemos desplazarnos para verificar los hechos. Además, se producen cierres masivos del acceso a las redes sociales y una fuerte represión de la libertad de prensa. Muchos ataques simplemente no llegan a ser documentados”, explica.

Una situación que podría empeorar como consecuencia de los recortes de fondos para la cooperación. “Estamos viendo un verdadero ataque contra el ecosistema que sustenta el monitoreo y la elaboración de informes, especialmente en el ámbito educativo. Hemos visto cómo varios financiadores han dado un paso atrás. También hemos presenciado recortes a organizaciones que proporcionan datos fundamentales sobre el origen de las municiones, que verifican los ataques y realizan el seguimiento de esta información”, relata. “Dentro de uno o dos años podríamos encontrarnos en una situación en la que el número de ataques parezca haber disminuido significativamente, pero solo porque la capacidad de documentarlos se habrá visto gravemente dañada”, añade Chung.

Ataques con drones

En 2024 y 2025, GCPEA identificó al menos 11 países donde niñas y mujeres fueron objeto de ataques contra la educación debido a su género: Afganistán, Camerún, República Centroafricana (RCA), Colombia, Haití, India, Nigeria, Pakistán, Sudán del Sur, Sudán y Yemen.

Chung destaca el caso de Afganistán. “Observamos una disminución en el número de ataques en el país”, explica. “La guerra que se libra contra la educación en Afganistán es tan grave que, aunque el número de explosiones o de asesinatos denunciados pueda haberse reducido, las niñas simplemente no pueden ir a la escuela. Intimidan a cualquiera que intente crear centros educativos”, añade. El informe documenta el cierre en enero de 2025 de un centro de formación en inglés en la provincia de Ghor que brindaba educación a niñas de grados superiores al sexto. “Llevamos ya más de cinco años de exclusión. No es un tiempo que pueda recuperarse fácilmente”, expone.

El GCPEA alerta del uso cada vez mayor de armas explosivas, incluidos los explosivos lanzados desde drones, con 300 ataques contra centros educativos documentados, muchos de ellos durante el horario lectivo. “Podemos ver que los Estados están atacando deliberadamente instituciones educativas. Además, con la tecnología asociada a los drones, la precisión que ofrecen y la cantidad de información de la que disponen quienes los utilizan, resulta mucho más difícil afirmar que estos ataques son accidentales. Debe haber mucha más rendición de cuentas”, enfatiza.

Cuando los militares ocupan escuelas, envían el falso mensaje de que ese lugar es un objetivo legítimo

Lisa Chung Bender, directora ejecutiva de GCPEA

También se ha registrado un aumento del uso militar de escuelas y universidades. Los casos documentados pasaron de 1.000 en el informe anterior a más de 1.900. Para Chung, “esto es realmente grave, porque cuando los militares ocupan escuelas, envían el falso mensaje de que ese lugar es un objetivo legítimo”, exponiendo a los estudiantes a bombardeos, reclutamiento forzoso o violencia sexual.

Este uso militar provoca un “efecto disuasorio”. “Si sientes que la escuela ya no es segura y decides no enviar a tus hijos o abandonar los estudios, es algo que no constituye un ataque en sí mismo, pero tiene implicaciones duraderas para la seguridad, la protección, el bienestar y la participación de los niños en la educación”, añade.

La GCPEA insta a que se respalde de forma universal la Declaración sobre Escuelas Seguras y hace un llamamiento a los gobiernos, los organismos de la ONU y los donantes para que refuercen las protecciones legales, pongan fin al uso militar de las escuelas, mantengan el seguimiento de los ataques y doten de recursos a los sistemas de alerta y prevención.

https://elpais.com/planeta-futuro/2026-06-15/si-siguen-gritando-los-mataremos-los-ataques-contra-la-educacion-aumentan-un-40-en-el-mundo.html

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La tiktokización de la educación: la fragmentación de la continuidad en la escuela pública

María Loureiro

La autora reflexiona sobre la «tiktokización de la educación: una experiencia escolar organizada como una sucesión de impactos breves y descontextualizados donde la novedad constante relega la profundidad».

A lo largo de un curso de la ESO, el alumnado acumula charlas de universidades, ONG y asociaciones; talleres sobre salud, redes sociales y sexualidad; olimpiadas científicas, campeonatos de robótica y certámenes literarios; visitas al teatro, museos, empresas y espacios naturales; intercambios lingüísticos, campañas solidarias y clubes de lectura, ciencia y radio; todo esto, además de la conmemoración de múltiples efemérides y celebraciones. Sin cuestionar iniciativas que buscan abrir los centros a la sociedad, surge una pregunta incómoda: con tantas interrupciones, ¿cuándo hay tiempo para aprender en profundidad?

La situación descrita no surgió de la noche a la mañana. Hace apenas tres décadas, las actividades complementarias eran puntuales. La apertura de la escuela a su entorno fue una conquista pedagógica, pero hoy la oferta se ha disparado, en gran parte por la convergencia de intereses ajenos a la educación: la administración multiplica programas en busca de visibilidad política, las universidades promocionan su oferta académica y ayuntamientos, empresas y asociaciones compiten por un público cautivo para promover intereses propios o reforzar su imagen corporativa. Mientras tanto, los propios centros se ven empujados a exhibir eventos en un contexto en el que la innovación se mide por el número de actividades, con una intensidad que ya ocupa franjas relevantes del calendario escolar. De este modo, sin planificación alguna, la escuela pública se convierte en un codiciado nicho de mercado donde distintos actores encuentran un escaparate para sus fines particulares.

Se da por hecho que toda propuesta suma, a menudo sin evaluar el uso del tiempo lectivo y sus consecuencias. El resultado es un vuelco organizativo: las actividades complementarias pasan a ocupar un lugar estructural en el funcionamiento escolar. El centro se articula cada vez más en torno a una sucesión de eventos e intervenciones externas. En muchos casos, estas actividades no responden a criterios públicos claros ni hay una evaluación de su impacto, y su entrada depende más de la oportunidad que de un filtro pedagógico.

Entre tanto evento conviene distinguir dos modelos diferentes: por un lado, las propuestas en las que el alumnado actúa como agente activo y pone a prueba conocimientos y competencias; por el otro, aquellas en las que se sitúa como receptor pasivo, sin vinculación directa con las asignaturas que estudia. En ambos casos puede existir valor educativo, pero su impacto sobre la construcción del conocimiento es muy distinto. El problema de fondo es confundir participación con aprendizaje. Un taller o una charla puntual pueden motivar, pero no sustituyen los procesos que permiten adquirir competencias reales. Paradójicamente, en el intento de compensar desigualdades de acceso a determinadas experiencias, la escuela puede acabar debilitando su principal instrumento de igualdad y ascenso social: una formación académica sólida.

El aprendizaje complejo requiere estabilidad. La memoria a largo plazo depende de la práctica, de la repetición espaciada y de periodos de integración libres de interferencias; de lo contrario, la información nueva difícilmente se asienta

El aprendizaje complejo requiere estabilidad. La memoria a largo plazo depende de la práctica, de la repetición espaciada y de periodos de integración libres de interferencias; de lo contrario, la información nueva difícilmente se asienta. La memoria de trabajo es limitada y se satura con facilidad. Este principio choca con una Educación Secundaria que adolece de minifundismo curricular: numerosas asignaturas, pocas sesiones semanales para cada una de ellas y una carga de contenidos que empuja hacia la superficialidad. Es una estructura que, por sí misma, dificulta la consolidación de aprendizajes complejos.

Si a esta fragmentación interna se añade el goteo constante de intervenciones externas, se consolida la tiktokización de la educación: una experiencia escolar organizada como una sucesión de impactos breves y descontextualizados donde la novedad constante relega la profundidad. La contradicción es evidente: mientras la práctica cotidiana se fragmenta, la evaluación sigue reclamando integración, retención y pensamiento estructurado. Se exige al alumnado la heroicidad de reconstruir como una totalidad coherente lo que la propia escuela disgrega.

Proteger el tiempo, la atención y la continuidad que requiere un aprendizaje profundo no implica reivindicar una escuela aislada o nostálgica. La apertura al entorno es positiva. El problema es el criterio: mientras al profesorado se le exige formación y planificación rigurosa, muchas intervenciones externas entran sin filtros equivalentes de rigor y coherencia curricular. Un centro no debería incorporar una actividad por el mero hecho de ser gratuita o de venir avalada por la administración, sino porque contribuye de forma clara a sus objetivos. Recuperar la soberanía pedagógica implica devolver al proyecto educativo la capacidad de decidir qué entra en la práctica educativa, para qué y bajo qué condiciones. La cuestión no es prohibir estas prácticas, sino aplicarles el mismo criterio pedagógico que a cualquier otro elemento de la enseñanza: qué aprendizajes favorecen, qué competencias desarrollan y cómo se gestiona el tiempo que requieren.

Quizás la innovación más necesaria no consista en introducir nuevas actividades, sino en elegirlas mejor y preservar lo que hace posible aprender. Lo que hay que exigir es que las actividades estén al servicio del aprendizaje y no el aprendizaje al servicio de las actividades. Frente a la dispersión extrema actual, la escuela pública debería ser uno de los espacios donde sea posible sostener la capacidad de atención y alcanzar el pensamiento complejo. Porque la tiktokización de la educación empieza cuando la institución acepta el fragmento como norma y deja de garantizar las condiciones que hacen posible una enseñanza de calidad.

María Loureiro es catedrática de Educación Secundaria e integrante de DoFemCo (Docentes Feministas por la Coeducación).

La tiktokización de la educación: la fragmentación de la continuidad en la escuela pública

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México: «Algunos Maestros» dice Claudia Sheinbaum Pardo. La CNTE mantiene un paro nacional con presencia en más de 30 estados

La CNTE mantiene un paro nacional con presencia en más de 30 estados. Los focos más fuertes de movilización y suspensión de clases están en Oaxaca, Chiapas, Michoacán, Guerrero, Zacatecas, Ciudad de México y Estado de México, pero también se han registrado marchas y bloqueos en Guanajuato, Veracruz, Tabasco, Puebla, Jalisco, Sinaloa, Yucatán, Durango, Nuevo León, Hidalgo y Chihuahua.

 

Sus demandas centrales son la abrogación de la Ley del ISSSTE 2007, la cancelación de la reforma educativa y un aumento salarial del 100%

 

Se están utilizando todos los aparatos del Gobierno principalmente la mañanera, para denostar la genuina y justa lucha que ha emprendido el magisterio combativo, todos los días medios, redes y plataformas digitales afines al régimen de forma sincronizada atacan a los manifestantes, hasta el punto de intentar ligarlos con la oposición, triste el actuar de estos personajes.

 

Un dato duro es el siguiente, han sentenciado a una vida de miseria con pensiones miserables, a 80 millones de trabajadores que se encuentran afiliados y cotizando al ISSSTE y al IMSS con las malditas afores, que harán BILLONARIOS a unos cuantos con la venía de este gobierno neoliberal disfrazado, Andrés Manuel López Obrador primero y hoy Claudia Sheinbaum Pardo decidieron mantener la privatización del futuro de esos 80 millones de trabajadores, por eso les digo que en morena han ganado con el voto de 36 millones de mexicanos, que no es ni la mitad solamente de los trabajadores, se están confiando en el voto de los jóvenes y los adultos mayores, pero cuando los jóvenes se den cuenta que les han robado su futuro y que están condenados a la miseria el voto será diferenciado.

 

Por eso es importante la lucha que los maestros mantienen, y esperamos que puedan aguantar lo suficiente para que muchos más trabajadores se sumen. NO es la oposición, ES EL PUEBLO BUENO Y SABIO quien está en las calles.

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Las clases sin aulas, las escuelas imposibles de miles de niños de Afganistán

En muchas provincias remotas de Afganistán, miles de niños y niñas que todavía pueden ir al colegio lo hacen sin un edificio al que acudir: estudian a la intemperie, sin aulas, sin pupitres y, a veces, sin libros de texto.

 

Bajo el calor extremo del verano afgano y las gélidas condiciones del invierno, quienes logran acceder a la educación bajo el régimen talibán asisten a clase sin paredes, una carencia que agrava una crisis educativa ya marcada por la pobreza, la falta de fondos y las restricciones impuestas desde la toma de Kabul en 2021.

 

Tras el regreso de los talibanes al poder, Afganistán se ha hundido en una crisis financiera agravada por el bloqueo de fondos internacionales y la congelación de sus reservas exteriores, mientras el sistema educativo arrastra décadas de guerra, pobreza y abandono.

 

«A pesar de los esfuerzos, seguimos necesitando edificios educativos en varias provincias, distritos y zonas remotas del país. El Ministerio de Educación ha intentado resolver estos problemas de manera gradual», declaró a EFE Zabihullah Himat, portavoz del Ministerio de Educación del régimen talibán.

 

Escuelas sin paredes

 

Estudiantes caminan para ir a la escuela en Afganistán. EFE/EPA/STRINGER

Estudiantes caminan para ir a la escuela en Afganistán. EFE/EPA/STRINGER

Para muchas familias de los distritos rurales de Afganistán, la falta de escuelas no es una estadística ni un problema administrativo, sino parte de la vida diaria de sus hijos.

 

Uno de los ejemplos más visibles está en Herat, una provincia vulnerable y sísmicamente activa del oeste del país, donde profesores y residentes locales afirman que muchos menores siguen sin aulas tras los terremotos que destruyeron aldeas y edificios escolares.

 

«Aunque el Ministerio de Educación ha proporcionado tiendas de campaña y algunos materiales de refugio temporal para ciertas escuelas, miles de niños siguen estudiando en espacios abiertos porque sus escuelas no tienen edificios», explicó a EFE Bashir Zubair Sadat, director de educación del distrito.

 

En las aldeas dispersas de Shindand, las aulas son a menudo campos polvorientos o tiendas de campaña temporales. Padres y líderes locales aseguran que esas condiciones ya afectan a la salud de los menores.

 

«Nuestros hijos viajan largas distancias para ir a la escuela y estudian tanto en climas cálidos como fríos sin edificios escolares adecuados», señaló a EFE un líder local de la zona, Mohammad Tahir Popalzai. «Muchos niños se enferman con frecuencia o se quejan de dolor en las piernas”»

 

Estudiar bajo el sol

Una clase en el distrito de Achin, en Afganistán. EFE/EPA/STRINGER

Una clase en el distrito de Achin, en Afganistán. EFE/EPA/STRINGER

Mohammad Laiq, un niño de Shindand, describe una escuela donde incluso lo más básico falta.

 

“Nuestra escuela no tiene edificio. Solo hay una estructura que puede albergar a un pequeño número de estudiantes, mientras que el resto de nosotros nos sentamos a veces en tiendas de campaña y otras veces directamente bajo el sol”, relató a EFE.

 

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) calcula que casi la mitad de las escuelas públicas de Afganistán carecen de una infraestructura utilizable o han sido destruidas tras décadas de conflicto armado.

 

En Kandahar, profesores consultados por EFE aseguran que muchas escuelas continúan funcionando sin edificios permanentes, incluso en zonas cercanas a las capitales provinciales.

 

“Tenemos una base de datos completa de estas escuelas. Hay cientos de escuelas que carecen de edificios y de libros de texto adecuados”, declaró un funcionario de educación talibán bajo condición de anonimato.

 

Sin libros de texto

A la falta de aulas se suma la escasez de manuales. Estudiantes y profesores aseguran que muchas clases avanzan con libros incompletos, viejos o compartidos entre varios alumnos.

 

“Nos faltan la mayoría de los libros de texto, y los pocos que hay son viejos, no tienen portadas y les faltan algunas páginas”, contó a EFE Zaman, un estudiante de 11 años de una escuela pública del distrito de Achin.

 

El Gobierno talibán aseguró a EFE que en los últimos cuatro años ha distribuido alrededor de 40 millones de libros de texto en escuelas de todo el país y que otros 10 millones están siendo impresos y repartidos.

 

Un informe conjunto de la Unesco y Unicef reveló que más del 90 % de los niños afganos de 10 años no pueden leer ni comprender un texto básico, una crisis que los organismos describen como “escolarización sin aprendizaje”.

 

Con una tasa nacional de alfabetización estancada en torno al 37 %, la falta de aulas, materiales y maestros amenaza con dejar a otra generación de niños afganos en una educación apenas nominal, incluso entre aquellos que todavía logran sentarse frente a un profesor.

 

Las clases sin aulas, las escuelas imposibles de miles de niños de Afganistán

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