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Latinoamérica – Equipos preparados para la IA: rendimiento clave para estudiantes y profesionales

Equipos preparados para la IA: rendimiento clave para estudiantes y profesionales

Escribe José Luis Fernández, gerente de Tecnología de Kingston para Latinoamérica

José Luis Fernández

Estamos entrando en una nueva etapa en la informática personal y profesional, impulsada por la inteligencia artificial integrada a las herramientas que usamos todos los días. Sin embargo, muchas veces se piensa que el salto tecnológico depende solamente de procesadores más potentes, cuando en realidad el rendimiento del equipo es el resultado del equilibrio entre todos sus componentes.

En cualquier computadora, ya sea de uso doméstico, educativo o profesional, la performance depende de que memoria, almacenamiento y procesador trabajen de manera equilibrada. Cuando uno de estos elementos queda rezagado, la experiencia del usuario se deteriora rápidamente.

Hoy vemos equipos promocionados como preparados para IA, pero equipados con configuraciones de memoria insuficientes. No tiene sentido contar con procesadores que incorporan aceleradores de inteligencia artificial si el sistema dispone solo de 16 GB de RAM, que apenas alcanzan para tareas de oficina y navegación con múltiples aplicaciones abiertas.

La realidad es que las nuevas cargas de trabajo requieren más memoria y mayor velocidad. Actualmente, 32 GB de RAM se están convirtiendo en el nuevo piso para quienes desean utilizar herramientas de IA de manera local, y 64 GB o más comienzan a ser necesarios en entornos profesionales o educativos avanzados.

Lo mismo ocurre con el almacenamiento. Cuando trabajamos con modelos de inteligencia artificial o grandes volúmenes de datos, la velocidad de acceso a la información se vuelve crítica. Si un modelo tarda minutos en cargarse, la productividad se pierde. Por eso, los SSD de última generación, capaces de alcanzar velocidades cercanas a los 15.000 MB por segundo en estaciones de trabajo y servidores, se vuelven piezas fundamentales del ecosistema.

Actualizar memoria y almacenamiento suele ser la forma más sencilla y económica de extender la vida útil de un equipo. Muchas veces no es necesario reemplazar la computadora completa: ampliar la RAM y migrar de discos mecánicos a unidades de estado sólido permite recuperar agilidad y adaptarse a nuevas exigencias sin una inversión excesiva.

La inteligencia artificial va a integrarse progresivamente a nuestras tareas diarias. Preparar los equipos para ese escenario no significa solo adquirir tecnología nueva, sino asegurar que memoria y almacenamiento estén a la altura del desafío. El rendimiento real depende, más que nunca, del balance del sistema.

(*) José Luis Fernández: Gerente de Tecnología de Kingston para Latam

Fuente de la Información: https://www.canal-ar.com.ar/34043-Equipos-preparados-para-la-IA-rendimiento-clave-para-estudiantes-y-profesionales.html

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El manual oscuro de las redes sociales

Por: Alejandro Marcó del Pont

La desinformación y el odio son «parte integral» del modelo de negocio de las redes sociales (El Tábano Economista)

Imagina esta escena. Son las once de la noche, estás en el sofá, el dedo se desliza mecánico por la pantalla. Llevas cuarenta minutos viendo vídeos de recetas que no cocinarás, discusiones políticas que no votarás y la sonrisa impostada de influencers que no conoces. De repente, aparece un post. Algo sobre inmigración, o sobre fútbol, o sobre lo que dijo aquel político. No lo sabes bien, pero algo dentro de ti se contrae. Escribes un comentario afilado, lo envías, esperas la réplica. Cuando levantas la vista, ha pasado otra hora. Te prometes que mañana será diferente, pero no lo será.

Lo que no ves, detrás de esa pantalla, es a un algoritmo frotándose las manos. Tu enojo acaba de generar ingresos para alguien. Puede llamarse Elon Musk, puede llamarse Mark Zuckerberg. No importa. El sistema ha funcionado a la perfección. No es un error. Es el negocio.

Durante años hemos creído que las redes sociales son una plaza pública ruidosa pero neutral, un lugar donde lo mejor y lo peor de la humanidad compiten en igualdad de condiciones. Nos han contado que el odio, la mentira y la polarización son efectos secundarios del éxito, accidentes lamentables en una revolución tecnológica maravillosa. Esta historia es consoladora, pero es falsa. Como un detective que reconstruye la escena de un crimen corporativo, podemos trazar el recorrido del dinero y descubrir que el odio no se cuela en las redes a pesar del sistema, sino gracias a él.

Este artículo es “Un manual oscuro de las redes sociales”. No un manual secreto filtrado desde Silicon Valley, sino una hoja de ruta construida a partir de tres investigaciones recientes: el análisis sobre la dinámica del odio en X (antes Twitter) publicado en la revista Heliyon (ScienceDirect), el reporte de Petter Törnberg sobre el modelo de negocio de la desinformación en The Conversation, y el experimento de la revista Science que demostró cómo los algoritmos pueden inducir polarización política en apenas diez días. Con estas piezas, podemos armar el rompecabezas completo.

Para entenderlo bien, empecemos por lo más simple. Una red social no es una empresa de tecnología. Es una empresa de publicidad que utiliza la tecnología para vender nuestra atención. Su producto no son las plataformas que usamos gratis, sino nosotros mismos, nuestro tiempo, nuestras emociones, nuestros datos. Los algoritmos no son inteligencias neutrales que nos muestran lo que queremos ver; son sommeliers entrenados para servir el plato que nos hace pedir más bebida, aunque nos siente mal. Si el restaurante descubre que lo picante nos mantiene en la mesa, el mozo no nos traerá agua, nos traerá más picante.

Pero esto no es una metáfora, es una industria. Y como toda industria, tiene su cadena de valor, sus actores, sus márgenes y sus externalidades. El mercado global de publicidad digital alcanzó en 2025 los 690.000 millones de dólares. Para poner esa cifra en perspectiva: es más que el Producto Interior Bruto de países como Suiza o Turquía. Es, sobre todo, un flujo de dinero que no existía hace veinte años y que hoy sostiene a las empresas más valiosas del planeta.

¿Cómo se reparte ese pastel? Las plataformas (Meta, Alphabet, ByteDance, X) se quedan con la mayor parte. Meta ganó 62.300 millones de dólares netos en 2024, un 59% más que el año anterior. Alphabet, matriz de Google y YouTube, superó los 100.000 millones. Son beneficios que no provienen de vender coches o medicinas, sino de administrar nuestra atención. Luego vienen los intermediarios tecnológicos, la llamada industria ad tech: empresas opacas que operan el software que hace que los anuncios nos persigan por internet. Estas compañías, muchas de ellas desconocidas para el gran público, se embolsan comisiones por cada impresión, por cada clic, por cada dato intercambiado. Y al final de la cadena, los creadores de contenido, los influencers que han aprendido que la provocación paga mejor que la moderación, y que un video incendiario puede financiar una casa en Miami.

El manual que desplegaremos a continuación tiene tres niveles de profundidad, como las capas de una cebolla tecnológica. Primero, la capa de la vigilancia, cómo nuestros datos se convierten en petróleo. Segundo, la capa del entrenamiento, cómo los algoritmos aprenden a envenenarnos. Tercero, la capa de la monetización, cómo la ira se transforma en dólares, euros o pesos, y quién se los lleva.

La primera capa es la más silenciosa, quizá por eso la hemos normalizado. Las redes no son gratis. Pagamos con algo más íntimo que el dinero. Pagamos con cada pausa del dedo sobre la pantalla, con cada vídeo que vemos hasta el final, aunque nos aburra, con cada like que delata una emoción. En 2026, la inteligencia artificial ya no necesita preguntarnos cómo nos sentimos; lo infiere de la velocidad con la que escribimos, del brillo de la pantalla a las tres de la madrugada, de si compartimos más gatos o más protestas. Es como si un vecino espía pasara veinticuatro horas asomado a nuestra ventana, tomando notas, prediciendo nuestro humor antes de que nosotros mismos lo sepamos.

Argentina tiene una ley de protección de datos, la 25.326, que en el papel parece frágil. Pero las plataformas operan desde Delaware, Dublín o Singapur, y nuestros datos viajan por cables submarinos que ninguna normativa local alcanza a cortar. Cada vez que aceptamos las condiciones sin leer, entregamos un diario íntimo a cambio de entretenimiento. El negocio funciona porque el trueque es invisible: no vemos el dinero salir de nuestro bolsillo, solo vemos videos. Y, sin embargo, ese trueque es la base de todo lo demás.

La segunda capa es la del entrenamiento. Los algoritmos no nacen sabiendo qué nos enfurece. Asimilan. Lo hacen a través del aprendizaje automático, una palabra sofisticada para describir un proceso casi infantil, ensayo y error a escala planetaria. Un algoritmo prueba miles de versiones de un mismo feed. Mide cuánto tiempo nos quedamos, si comentamos, si volvemos. Descubre, por ejemplo, que el contenido que llama “ellos” contra “nosotros” genera un 67% más de interacciones. Descubre que las imágenes manipuladas provocan más clics que las verificadas. Descubre que la irritación es adictiva.

Un experimento reciente publicado en Science lo demostró con crudeza. Un equipo de investigadores creó una extensión de navegador que alteraba el orden de los posts en X. Cuando aumentaban artificialmente la presencia de contenido con animosidad partidista, los usuarios se volvían más polarizados. Cuando reducían ese contenido, la polarización disminuía. La conclusión es incómoda porque elimina cualquier ambigüedad, el problema no es lo que los usuarios piden, sino lo que el algoritmo sirve. Si el camarero solo trae platos picantes, el comensal acabará creyendo que eso es lo único que hay en la carta.

Documentos internos de Facebook, destapados en 2021 por la denunciante Frances Haugen, revelaban que la compañía sabía perfectamente que Instagram empeoraba la salud mental de las adolescentes. También sabían que el algoritmo amplificaba el extremismo. También sabían que desactivar los mecanismos de propagación viral reducía la desinformación. Pero cada una de estas soluciones reducía el tiempo de pantalla, y el tiempo de pantalla es la materia prima de la publicidad. La decisión empresarial fue siempre la misma, optimizar para el crecimiento, asumir el daño colateral. No es conspiración, es contabilidad.

La tercera capa es la del dinero. El mercado global de publicidad digital ronda ya los 690.000 millones de dólares. El mecanismo es brutalmente simple. Más tiempo en la app significa más anuncios vistos, más anuncios vistos significa más dinero. Para que pases más tiempo, el algoritmo necesita mantenerte activo, comentando, compartiendo, enojándote. El odio es eficiente porque es inmediato. Una mentira escandalosa viaja más rápido que una verdad matizada porque no requiere contexto, no pide pausa, no invita a la duda. Solo pide reacción. Y cada reacción es un dato, cada dato es una predicción, cada predicción es un anuncio mejor dirigido.

El estudio portugués publicado en Heliyon aporta una pieza que completa el cuadro. Los investigadores analizaron miles de conversaciones en X y descubrieron que el discurso de odio no suele nacer dentro de las comunidades, sino que llega desde fuera. Son intrusos que irrumpen en hilos ajenos, lanzan su mensaje agresivo y desaparecen. El patrón es claro: el odio se concentra en las primeras dos horas de una conversación, cuando la visibilidad es máxima y el impacto puede ser explosivo. No es espontáneo, es táctico. Es contenido diseñado para secuestrar la atención en su momento más vulnerable.

Este hallazgo destruye la narrativa de que las redes solo reflejan la maldad humana preexistente. Lo que hacen es amplificarla selectivamente, premiarla con visibilidad, incentivarla con ingresos. Los creadores de contenido lo saben. Publicar algo moderado, veraz y matizado es la vía rápida al anonimato. Publicar algo incendiario, simplista y maniqueo es la vía rápida a la viralidad. El mercado ha establecido sus precios y la honestidad no cotiza en bolsa.

Hubo un momento, en 2020, en que pareció que algo podría cambiar. Bajo el lema “Detener el odio por lucro”, más de mil marcas se unieron a un boicot publicitario contra Facebook. Grupos de derechos civiles señalaban directamente la complicidad de la plataforma con el racismo y la desinformación. Marcas globales como Coca-Cola, Starbucks y Unilever retiraron millones en publicidad. Mark Zuckerberg anunció cambios: etiquetas en posts problemáticos, eliminación de contenido supremacista, ajustes en los sistemas de recomendación.

El impacto financiero fue imperceptible. Facebook siguió ganando fortunas. El boicot se diluyó. Las marcas volvieron. El sistema demostró su resiliencia. No necesita que todos los anunciantes estén a bordo, solo los suficientes. Y siempre hay suficientes. Mientras la indignación colectiva dure un ciclo de noticias y el miedo a perder ventas dure para siempre, el cálculo empresarial seguirá siendo el mismo.

Lo más inquietante de este manual no es la denuncia, sino la naturalidad con la que lo hemos asumido. Nos indignamos, compartimos, debatimos, nos agotamos. Y al día siguiente repetimos. Las redes han perfeccionado la ingeniería de la adicción emocional. Saben que el miedo vende más que la esperanza, que la furia retiene más que la calma, que la simplicidad rinde más que la complejidad. Han construido imperios sobre la explotación de nuestros peores instintos, y lo han hecho con nuestro consentimiento expresado en clics.

Pero quizá lo más peligroso que han hecho las redes no sea polarizarnos o mentirnos. Es hacernos creer que este es el único mundo posible. Que la publicidad comportamental es el único modo de financiar la comunicación digital. Que el algoritmo debe optimizar para generar like, porque no hay otra métrica disponible. Que la moderación de contenidos es un problema técnico, no una decisión política. Nos han convencido de que no hay alternativa, y esa convicción es la zanja más profunda que han cavado.

El manual que hemos desplegado no es un ataque a la tecnología, ni una nostalgia por un pasado analógico idealizado. Es una invitación a usar estas herramientas con los ojos abiertos. La próxima vez que sientas esa oleada de enojo mientras el dedo se desliza, haz una pausa. Pregúntate: ¿esto me está informando o me está utilizando? ¿Este post existe para comunicarme algo o para provocarme una reacción? ¿Quién gana cuando yo pierdo los estribos?

Porque mientras usted se enoja, alguien en California está contando la plata. Y mientras nosotros discutimos si el problema es la izquierda o la derecha, los algoritmos siguen aprendiendo. Y mientras los gobiernos debaten comisiones y los periódicos publican análisis y los académicos escriben papers, las acciones de Meta suben otro punto porcentual.

El odio no es un error del sistema. Es el sistema funcionando a pleno rendimiento. La pregunta no es si las redes pueden cambiar. La pregunta es si nosotros podemos exigirlo antes de que el costo de no hacerlo sea irreversible. La próxima vez que abras la aplicación, recuerda. No eres el cliente. Eres el producto. Y el producto más rentable es aquel que no sabe que lo están vendiendo.

Fuente: https://eltabanoeconomista.wordpress.com/2026/02/15/el-manual-oscuro-de-las-redes-sociales/

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Argentina: sindicatos de la educación se movilizan en contra una reforma que precariza el trabajo y golpea derechos

Argentina: sindicatos de la educación se movilizan en contra una reforma que precariza el trabajo y golpea derechos

Las organizaciones sindicales de la educación afiliadas a la Internacional de la Educación América Latina (IEAL) en Argentina -CTERA, CEA, CONADU y SADOP- se movilizaron este miércoles junto a otras organizaciones de trabajadoras y trabajadores en rechazo al proyecto de reforma laboral que se debate en el Senado argentino.

La movilización se enmarca en un plan de lucha más amplio impulsado por el movimiento sindical frente a una iniciativa del gobierno de Javier Milei que bajo la excusa de “modernización laboral”, propone modificaciones profundas al régimen de trabajo vigente. Sin embargo, estas modificaciones representan un retroceso significativo en derechos individuales y colectivos conquistados por la clase trabajadora. 

«Esta reforma laboral no tiene ningún punto a favor de los trabajadores y trabajadoras. Viene a destruir la industria, los puestos de trabajo y cada una de nuestras conquistas», señaló Sonia Alesso, Presidenta del Comité Regional de la IEAL y Secretaria General de CTERA. 

Retroceso para los trabajadores y trabajadoras 

El proyecto de ley introduce cambios estructurales graves en el sistema laboral argentino. Entre sus ejes centrales se encuentra la modificación del régimen de indemnizaciones por despido que reemplazaría el sistema actual. Esta medida abarata el costo del despido para los patronos y debilita la protección frente a cesantías arbitrarias.  

Otro aspecto preocupante del proyecto es el debilitamiento de la negociación colectiva. La reforma busca descentralizar los convenios colectivos por actividad y priorizar acuerdos a nivel de empresa. Esto expone a las y los trabajadores a negociaciones individuales desiguales y facilita la reducción de salarios y condiciones laborales. 

La iniciativa también incorpora un sistema de “banco de horas”, que permite extender la jornada laboral sin el pago de horas extras. A esto se suma la posibilidad de fraccionar las vacaciones y otorgarlas en cualquier momento del año, afectando el derecho al descanso y la conciliación entre la vida laboral, familiar y personal.

Otro aspecto preocupante del proyecto es el debilitamiento de la negociación colectiva. La reforma busca descentralizar los convenios colectivos por actividad y priorizar acuerdos a nivel de empresa. Esto expone a las y los trabajadores a negociaciones individuales desiguales y facilita la reducción de salarios y condiciones laborales. 

La iniciativa también incorpora un sistema de “banco de horas”, que permite extender la jornada laboral sin el pago de horas extras. A esto se suma la posibilidad de fraccionar las vacaciones y otorgarlas en cualquier momento del año, afectando el derecho al descanso y la conciliación entre la vida laboral, familiar y personal.

Otro aspecto preocupante del proyecto es el debilitamiento de la negociación colectiva. La reforma busca descentralizar los convenios colectivos por actividad y priorizar acuerdos a nivel de empresa. Esto expone a las y los trabajadores a negociaciones individuales desiguales y facilita la reducción de salarios y condiciones laborales. 

La iniciativa también incorpora un sistema de “banco de horas”, que permite extender la jornada laboral sin el pago de horas extras. A esto se suma la posibilidad de fraccionar las vacaciones y otorgarlas en cualquier momento del año, afectando el derecho al descanso y la conciliación entre la vida laboral, familiar y personal.

Otro aspecto preocupante del proyecto es el debilitamiento de la negociación colectiva. La reforma busca descentralizar los convenios colectivos por actividad y priorizar acuerdos a nivel de empresa. Esto expone a las y los trabajadores a negociaciones individuales desiguales y facilita la reducción de salarios y condiciones laborales. 

La iniciativa también incorpora un sistema de “banco de horas”, que permite extender la jornada laboral sin el pago de horas extras. A esto se suma la posibilidad de fraccionar las vacaciones y otorgarlas en cualquier momento del año, afectando el derecho al descanso y la conciliación entre la vida laboral, familiar y personal.

La reforma restringe el derecho a huelga al ampliar la definición de servicios esenciales y establecer niveles obligatorios de prestación de entre el 50 % y el 75 %, lo que limita de manera significativa la capacidad de acción sindical, especialmente en sectores como la educación.  

El proyecto también mantiene a las y los trabajadores de plataformas digitales fuera de la relación laboral formal, consolidando esquemas de precarización y negando derechos básicos como estabilidad, cobertura de salud y aportes a la seguridad social. 

Desde la IEAL hemos señalado en diversas ocasiones que para garantizar una educación pública de calidad, los trabajadores y trabajadoras deben contar con condiciones de trabajo decentes y pleno respeto a sus derechos. La negociación colectiva y el derecho a huelga, reconocidos como un derecho fundamentales por los Convenios 87 y 98 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT),  es una herramienta esencial para asegurar salarios dignos, jornadas justas y condiciones laborales adecuadas. Cualquier iniciativa que debilite este y otros derechos no solo afecta a quienes trabajan en la educación, sino que impacta directamente en la calidad de los sistemas de educación.

Fuente de la Información: https://www.ei-ie-al.org/noticias/argentina-sindicatos-de-la-educacion-se-movilizan-en-contra-una-reforma-que-precariza-el

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Tecnología: La alucinante cosmología de la ignorancia tecnológica

La alucinante cosmología de la ignorancia tecnológica

Enrique Dans

En estos días se ha vuelto a repetir una escena que a los tecnólogos ya debería resultarnos tristemente familiar: Aparece un titular afirmando que los coches autónomos de Waymo no son tal cosa, sino que «son conducidos desde Filipinas por operadores humanos«.

Obviamente, la realidad no es esa, ni tiene sentido describirla así: lo que confirmó un directivo de Waymo en una audiencia ante el Senado de Estados Unidos es que, en casos difíciles, sus sistemas de conducción autónoma pueden solicitar asistencia de operadores remotos, algunos de ellos ubicados en Filipinas, para aportar contexto o sugerencias al software, en ningún caso para tomar literalmente el volante desde miles de kilómetros de distancia. La conducción sigue siendo responsabilidad del propio sistema automatizado, y la intervención humana es una ayuda completamente puntual, no el núcleo del funcionamiento.

Ese mismo impulso hacia el mito ya lo vimos hace poco con la tecnología Just Walk Out de Amazon, hoy desmantelada por la compañía en favor de otros modelos, aunque sigue ofreciéndola a terceros. Circularon titulares afirmando que Amazon había «quitado a los cajeros de sus tiendas y los había mandado a la India» para que vieran desde allí lo que hacían los clientes. Esa simplificación es completamente grotesca: sí, hubo personal subcontratado analizando datos, casos dudosos, y apoyando el entrenamiento de los sistemas, pero en ningún caso fue una externalización masiva de cajeros, ni mucho menos un «sistema escondido» de vigilancia humana que reemplazaba a la tecnología. Ese relato, simplemente, no es verdad.

Lo que une estos relatos no es la verdad, sino una auténtica cosmología de la ignorancia tecnológica. Es el mismo individuo que se niega a aceptar que un coche pueda circular sin conductor humano físicamente presente, o que un conjunto de cámaras y sensores pueda reconocer qué productos has tomado de una estantería, el que de inmediato abraza y reproduce un titular que, según él y su suprema ignorancia, «demuestra» que todo era una ilusión o un engaño. No porque haya evidencia sólida, sino porque esas historias encajan con su idea preconcebida de cómo debe funcionar el mundo.

La tecnología avanzada incomoda a quien prefiere explicaciones binarias: o es completamente humana o es completamente automática. La complejidad, esa que integra el software sofisticado, la inteligencia artificial, la supervisión humana en puntos estratégicos y los sistemas redundantes, no entra bien en titulares ni en compartidos de redes sociales. Así que cuando aparece una narrativa simplista que pone el foco en una supuesta farsa, se convierte en refugio ideológico.

El resultado es perverso: da igual cuántos artículos rigurosos se publiquen, cuántos ingenieros expliquen cómo funcionan realmente estos sistemas o cuántos datos se aporten para contextualizar. El mito persiste, y resurge cada cierto tiempo en las discusiones disfrazado de «revelación». Eso no ocurre porque la tecnología no funcione, sino porque quienes quieren desacreditarla buscan confirmaciones fáciles para sus prejuicios.

Este fenómeno no es inocente. No se trata solo de corregir un titular falso, sino de entender que estamos ante una narrativa cultural que preferimos porque es más cómoda. Frente a un mundo tecnológicamente complejo, se elige el consuelo de la fábula, del mito, del «te pillé». Y así, en lugar de discutir sobre qué grado de automatización es razonable, cómo se regulan estos sistemas o qué implicaciones laborales reales existen, acabamos atrapados desmintiendo estúpidas leyendas urbanas digitales. Y por supuesto, como reza la ley de Brandolini, también conocida como «principio de asimetría de la estupidez», la cantidad de energía necesaria para refutar tonterías es un orden de magnitud mayor que la necesaria para producirlas. Así que, durante mucho tiempo a partir de ahora, veremos aparecer en discusiones la suprema chorrada de que los coches autónomos se conducen desde Filipinas. Que sirva simplemente para calificar el intelecto del imbécil al que se lo escuchemos decir.

La cosmología de la ignorancia no se combate con artículos bien intencionados, sino con una conversación pública que exija rigor, contexto y la voluntad de aceptar que la tecnología no es magia ni ilusión, sino una construcción compleja que no encaja en simplificaciones cómodas. El desafío no es demostrar que los coches se conducen solos o que un sistema de visión computerizada «sabe» lo que compras: el desafío es hacer que la sociedad esté dispuesta a entenderlo. Y eso, como muestran una vez más estos absurdos mitos reciclados de cuñados, es todavía lo más difícil.

Fuente de la información: https://www.enriquedans.com/2026/02/la-alucinante-cosmologia-de-la-ignorancia-tecnologica.html

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El silencio institucionalizado en Afganistán y el coste de la inacción

Por Nasratullah Taban

Cuatro años después del regreso de los talibanes al poder Afganistán experimenta lo que muchos llaman un “gran silenciamiento”. Esto no es solo resultado de la guerra o de problemas económicos, sino un esfuerzo deliberado de los talibanes por silenciar voces. En la teoría de la comunicación, un grupo se considera “silenciado” cuando quienes ostentan el poder controlan las principales formas de expresión, como el idioma, la legislación y los medios de comunicación. Esto impide que los grupos marginados compartan sus experiencias de forma comprensible para otros.

Para los periodistas, las mujeres y las minorías étnicas afganas, esto no es solo una teoría; es una realidad cotidiana impuesta por los talibanes. Las calles están tranquilas, no porque haya paz, sino porque los talibanes han creado una cultura del silencio donde hablar puede costarle la vida a alguien.

Afganistán tuvo una vez uno de los panoramas mediáticos más dinámicos del sur y centro de Asia. Cientos de canales de televisión, emisoras de radio, periódicos y plataformas onlineinformaban sobre política, corrupción y problemas sociales. Los periodistas arriesgaban sus vidas para exigir cuentas a los poderosos. Hoy en día, operan menos de 50 medios de comunicación independientes en todo el país, en comparación con los más de 400 de 2021. Human Rights Watch informa que decenas de periodistas han sido amenazados, detenidos arbitrariamente o golpeados sólo en el último año. Las reporteras, que antes eran voces destacadas en las redacciones y en la radio, se han visto obligadas a abandonar su puesto. Muchas periodistas informan que viven con miedo constante, conscientes de que cada artículo podría provocar represalias. En este clima, la verdad misma se ha vuelto peligrosa.

Mujeres y hazaras en el punto de mira

Las mujeres y las niñas han sufrido las pérdidas más dramáticas y visibles bajo el régimen talibán. La UNESCO estima que más de 22 millones de niñas tienen prohibido el acceso a la escuela secundaria y la universidad, lo que revierte décadas de progreso educativo. Muchas nunca volverán a las aulas. A las mujeres se les impide trabajar en la mayoría de los sectores, deben viajar con tutores masculinos y son vigiladas constantemente por la policía moral. Se les han cerrado prácticamente los espacios públicos, los lugares de trabajo y las áreas recreativas.

Los observadores describen haber visto desaparecer ante sus ojos a toda una generación de niñas. Las consecuencias se extienden mucho más allá de las aulas. Los hospitales operan sin personal femenino, las empresas pierden colaboradores vitales y las familias luchan por sobrevivir. En Afganistán hoy, la mitad de la población está prácticamente silenciada, incapaz de participar en la construcción de la sociedad que la rodea.

En medio de estas restricciones, la minoría hazara de Afganistán se enfrenta a una crisis silenciosa pero persistente. Los hazaras, que son mayoritariamente musulmanes chiíes, han sufrido discriminación desde hace mucho tiempo. Bajo el régimen talibán, se han intensificado los desalojos forzosos, la confiscación de tierras y los ataques selectivos. Los informes documentan ejecuciones extrajudiciales, tortura e intimidación contra civiles hazara. Las mujeres hazara son particularmente vulnerables y sufren opresión tanto por su género como por su etnia. Muchas viven bajo un miedo constante, con escasa protección del Estado. A nivel internacional, su difícil situación es a menudo ignorada, pero refleja un ataque sistemático contra una población minoritaria y la fragilidad de los derechos bajo el régimen talibán.

Los talibanes gobiernan sin elecciones, tribunales independientes ni partidos políticos. Las leyes se promulgan por decreto, las detenciones arbitrarias son rutinarias y las protestas pacíficas son violentamente reprimidas. Periodistas, activistas y ciudadanos comunes viven con miedo, sopesando cada palabra, cada publicación en redes sociales y cada gesto público ante la posibilidad de represalias. La falta de rendición de cuentas ha creado una cultura de impunidad, donde el silencio es a menudo el único medio de supervivencia y la valentía conlleva un gran riesgo personal.

Estado de impunidad y ruina económica

El colapso económico ha agravado estas dificultades. Las sanciones internacionales, combinadas con la reducción de la ayuda exterior, han dejado a millones de personas en riesgo de hambre. Casi la mitad de los hogares afganos dependen de la ayuda humanitaria, y más de 23 millones de personas se enfrentan a la inseguridad alimentaria, incluyendo casi 10 millones al borde de la hambruna, según las Naciones Unidas. Las restricciones al trabajo de las mujeres han reducido aún más los ingresos familiares, mientras que las agencias humanitarias tienen dificultades para entregar la ayuda porque el personal femenino no puede desempeñar muchas funciones esenciales.

Las niñas permanecen ociosas en casa, las escuelas están cerradas y las familias luchan a diario por sobrevivir. El país se enfrenta no sólo a una crisis humanitaria, sino también a una crisis social y generacional, a medida que se desvanecen las oportunidades de aprendizaje, trabajo y libertades básicas.

Cuatro años bajo el régimen talibán han dejado a Afganistán más tranquilo, pero no en paz. Las voces están silenciadas, no ausentes. Organismos jurídicos internacionales, incluida la Corte Penal Internacional, han comenzado a investigar a altos líderes talibanes por crímenes de lesa humanidad, en particular persecución por motivos de género. Sin embargo, la aplicación de la ley sigue siendo difícil. Mientras tanto, los afganos comunes siguen viviendo con miedo y privaciones.

¿Qué puede hacer el mundo?

Si el orden global continúa tratando el silenciamiento de Afganistán como un problema interno afgano en lugar de una violación de las normas internacionales, se corre el riesgo de sentar un precedente de que el apartheid de género y la persecución de minorías son costes aceptables para la estabilidad regional.

Para superar el estancamiento actual, la comunidad internacional debería considerar estos cambios de política:

  • Convertir el apartheid de género en un crimen de lesa humanidad: La ONU y sus Estados miembros deberían respaldar la inclusión del término “apartheid de género” en el borrador de la Convención sobre Crímenes de Lesa Humanidad. Esto crearía las herramientas legales necesarias para responsabilizar a los líderes talibanes por la exclusión de mujeres y niñas, como se describió anteriormente.
  • Establecer un Observatorio Internacional Permanente para los Derechos de las Minorías: Dado que la comunidad hazara ha sido blanco de ataques, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU debería crear un equipo dedicado y bien financiado para rastrear e informar sobre la violencia étnica y las confiscaciones de tierras a medida que se produzcan.
  • Vincular la diplomacia con la libertad de prensa: No se deben llevar a cabo futuras conversaciones diplomáticas ni asistencia técnica a menos que los talibanes restablezcan las licencias de los medios de comunicación independientes y pongan fin a la detención arbitraria de periodistas.
  • Apoyar un “santuario digital” para la educación superior: Los donantes internacionales deberían pasar de la construcción de escuelas físicas a la financiación de plataformas educativas online sólidas y acreditadas, e internet satelital. Esto ayudará a garantizar que el cierre de escuelas por parte de los talibanes no cree una “generación perdida”.

Afganistán es hoy una nación silenciada. A las niñas se les niega la educación, a las mujeres se les impide trabajar y las minorías viven bajo constante amenaza. Para muchos, la esperanza se ha convertido en un acto silencioso y privado, oculto tras puertas cerradas. Pero la gente resiste, sobrevive y espera. Y en su silencio yace un duro recordatorio: cuatro años de gobierno talibán han cambiado Afganistán, y el mundo no puede ignorarlo.

Nasratullah Taban es un periodista independiente que cubre cuestiones relativas a Afganistán y Asia Central, con especial atención a medios de comunicación, extremismo y derechos humanos.

Texto en inglés: Foreign Policy in Focus, traducido por Sinfo Fernández.

Fuente: https://vocesdelmundoes.com/2026/02/11/el-silencio-institucionalizado-en-afganistan-y-el-coste-de-la-inaccion/

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Programa de la conferencia internacional antifascista y antiimperialista de Porto Alegre – Brasil (26 al 29 de marzo de 2026)

Por: CADTM

Publicamos el programa de la conferencia internacional antifascista y antiimperialista que se celebrará en Porto Alegre – Brasil. La Conferencia estará precedida por un foro de parlamentarios y autoridades locales que tendrá lugar en el salón de la asamblea legislativa del Estado de Rio Grande do Sul el jueves 26 de marzo de 14:00 a 17:30. En él participarán parlamentarios y otros representantes electos de diferentes países de Europa y de las Américas.
El programa de la conferencia propiamente dicha comenzará a las 18:00 del jueves 26 de marzo de 2026 con una marcha de apertura por las calles de Porto Alegre, ciudad donde hace 25 años se realizó el primer Foro Social Mundial.

Posteriormente, desde la mañana del viernes 27 de marzo hasta el domingo 29 de marzo a las 18:00, se llevarán a cabo sucesivamente 10 grandes conferencias y decenas de actividades autogestionadas. Las actividades se realizarán principalmente en el campus de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS) situado en la ciudad de Porto Alegre. A continuación, el programa de las grandes conferencias y el horario detallado.

 JUEVES 26 DE MARZO DE 2026

Foro de las autoridades antifascistas

14:00 – Apertura del Foro de las autoridades antifascistas
14:30 – Mesa redonda de parlamentarios: «Papel y límites de la acción institucional en la lucha democrática»
16:00 – Mesa redonda de gobiernos: «La radicalización de la democracia en los gobiernos populares»
17:30 – Cierre

18:00 – MARCHA DE APERTURA DE LA 1ª Conferencia INTERNACIONAL ANTIFASCISTA POR LA SOBERANÍA DE LOS PUEBLOS*

 VIERNES 27 DE MARZO DE 2026

09:00 – Apertura (Comité organizador)
09:30 – 1ª Gran conferencia: La ofensiva de la extrema derecha en el mundo: causas, consecuencias y desafíos
12:00 a 14:00 – Actividades autogestionadas
14:30 – 2ª Gran conferencia: La lucha de los trabajadores contra el neoliberalismo y el fascismo
17:00 – 3ª Gran conferencia: Brasil bajo la amenaza de la extrema derecha y del imperialismo
19:00 – 4ª Gran conferencia: La solidaridad entre los pueblos y la lucha antiimperialista

 SÁBADO 28 DE MARZO DE 2026

08:30 a 10:30 – Actividades autogestionadas
11:00 a 13:00 – Actividades autogestionadas
14:00 – Apertura de la jornada (Comité organizador)
14:30 – 5ª Gran conferencia: La resistencia palestina al genocidio y a la opresión del Estado de Israel
16:30 – 6ª Gran conferencia: La lucha contra el fascismo en las Américas
19:00 – 7ª Gran conferencia: La lucha contra el negacionismo climático y por la reforma agraria en el contexto de la crisis ambiental

 DOMINGO 29 DE MARZO DE 2026

09:00 – Apertura de la jornada (Comité organizador)
09:30 – 8ª Gran conferencia: Antirracismo, feminismo y derechos civiles en la lucha contra el fascismo
11:30 – 9ª Gran conferencia: Educación, ciencia y tecnología para la soberanía de los pueblos
14:30 – 10ª Gran conferencia: Resistencias, articulaciones y alternativas democráticas
16:30 – Asamblea general y aprobación de la Carta de Porto Alegre
18:00 – Cierre

https://www.cadtm.org/Programa-de-la-conferencia-internacional-antifascista-y-antiimperialista-de#jueves_26_de_marzo_de_2026

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España: Tras una huelga educativa en Aragón histórica, ¿cómo luchamos contra los ataques a la pública?

A pesar de la no convocatoria de cinco sindicatos para no molestar durante la campaña electoral, la huelga educativa de tres días en Aragón vació centros y llenó plazas en todo Aragón. Ahora, ¿cómo seguir?. La energía mostrada no puede disiparse: organicemos la lucha por la educación y los servicios públicos.

Por: Jorge Remacha/Jorge Calderón

Algo se está moviendo en los centros educativos. En Catalunya la manifestación del 24 de enero fue el anuncio de un nuevo ciclo de huelgas que empieza el 11 de febrero. También en la Comunidad de Madrid continúa dándose una importante lucha contra la desfinanciación de la educación pública, especialmente la universitaria. Andalucía, Extremadura, Asturias… un reguero de protestas no cesa.

En Aragón cunde entre amplios sectores la preocupación ante los planes privatizadores que podría implantar un gobierno que reedite medidas de derechas tras las elecciones anticipadas del 8F. Pero esta preocupación se combina con la experiencia de una huelga educativa histórica, que muestra que hay posibilidad de responder cualquier ataque a la educación pública.

En las tres capitales aragonesas, y con una gran presencia en el mundo rural, se acaba de demostrar que hay fuerzas para movilizarse con una gran huelga educativa de tres días el 20, 21 y 22 de enero, con seguimientos en torno al 50% y multitudinarias movilizaciones. Fue convocada por CGT y seguida por amplios sectores más allá del propio sindicato (segunda fuerza sindical en la educación pública en Aragón), a pesar de los comunicados en contra de la huelga de CCOO, UGT, CSIF, ANPE, STEA y la asociación de familias FAPAR, justificando que “el contexto actual de proceso electoral en Aragón no es el más adecuado para dicha convocatoria.”

Llamar a no movilizarse ni hacer huelgas durante la campaña electoral aragonesa es un regalo de la burocracia de estos sindicatos a los planes privatizadores del gobierno de la derecha de Azcón. También es una traición a sus propias bases, muchas de las cuales participaron de las manifestaciones de la huelga educativa. Finalmente, es un desacierto que ha sido contestado por manifestaciones masivas, a pesar de la llamada a la desmovilización de estos sindicatos.

Esta huelga muestra que organizar los combates desde abajo, empuja a salir a los sectores cuyas direcciones pueden estar menos decididas o incluso en contra de movilizarse. A las prácticas burocráticas de las direcciones sindicales allá donde se den, hay que imponer la autoorganización desde abajo y la llamada a la unidad de acción.

“Que esta huelga se note en las urnas” ¿Para hacer bloque con Azcón o con el PSOE que implantó la concertada?”

La gran fuerza de la huelga educativa (y el potencial que aún puede desplegar) no puede subordinarse, ni ser base de maniobra, para hacer peticiones a gobiernos con el PP o con el PSOE. Ambos partidos han asegurado durante décadas los recortes y privatizaciones educativas en Aragón.

El PP defiende dentro y fuera de la comunidad el avance en la privatización, sostenido en la destrucción de los servicios públicos. VOX se suma a esta tarea y pretende pelear por imponer más censura y adoctrinamiento reaccionario en la educación. Aragón Existe podría ser un aliado puntual de este bloque, relevando al PAR.

El PSOE trata de permitirse un doble juego de discursos en defensa de la educación pública, al tiempo que es el partido que en 1985 inauguró el esquema actual de la escuela concertada en la LODE. Lo vendió como una solución temporal para calmar las luchas de la comunidad educativa y al mismo tiempo mantener el poder de la educación religiosa tras el franquismo reciente. Esa solución temporal ya lleva cuatro décadas.

Ninguno de los partidos que quiere reeditar un gobierno con el PSOE, como Podemos, CHA o Sumar-IU, nos va a dar este mensaje en campaña electoral. Todos ellos han gobernado con el PSOE en Aragón o lo hacen en el gobierno central, manteniendo en lo esencial todo atado y bien atado para la patronal aragonesa y su depredación de los servicios públicos.

“¡Presupuestos militares, para escuelas y hospitales!”

Y es que, si en las manifestaciones de la huelga educativa se cantaba “¡Presupuestos militares, para escuelas y hospitales!” esta idea señala directamente al gobierno de Azcón con su desvío de fondos para favorecer el “hub” de la industria de la guerra en Aragón, desde los convenios de UNIZAR a los centros de datos, pasando por Instalaza. Pero este cántico también señala al gobierno central de PSOE-Sumar (y al anterior con Podemos) que desviaron esos presupuestos a aumentar el gasto militar y en barreras a las personas migrantes, en sintonía con las peticiones de la OTAN.

El resultado ya lo conocemos: una masacre en Melilla, miles de muertes en el Mediterráneo, nuevas cárceles españolas para migrantes en terceros países, compra y venta de armas a Israel con o sin embargos fake y aumento de las ganancias en los fabricantes de armas.

El Gobierno del PSOE y Sumar, ha comprometido más de 60.000 millones de euros en gasto militar. Si la huelga educativa aragonesa denunciaba el desvío de los nuevos 20 millones de Azcón para la concertada (un total de 1.013 millones para 2025-2031), recordemos que estos 60.000 millones se derivan al rearme imperialista y se financia con recortes en la educación, el transporte y la sanidad pública, que luego impone nuevamente cada gobierno autonómico.

¿Qué hacer con la fuerza mostrada el 20,21 y 22 en Aragón para luchar por la educación pública?

Pero entonces, ¿con la fuerza mostrada el 20,21 y 22 en Aragón para luchar por la educación pública, qué hacemos? No hay que esperar a después de las elecciones, ni dejar que se enfríe la situación, porque se ha se ha demostrado que hay fuerza y ganas de luchar.

Antes de la huelga educativa CCOO, UGT, CSIF, ANPE y STEA afirmaban que sí estaban dispuestos a ir a la huelga educativa, en la que se ha mostrado una gran disposición de la comunidad educativa a luchar, a pesar de su no convocatoria. En una nueva convocatoria de huelga ahora podrán demostrar si es verdad que estaban dispuestos a convocar huelga después del 8F, como dijeron.

Como decía CGT para llamar al resto de sindicatos a secundar la huelga «detener la huelga porque haya elecciones sería un error, porque la privatización no se detiene porque haya elecciones».

El gobierno que salga después del 8F en Aragón va a mantener en lo esencial el programa privatizador. No salir a pelear para parar las privatizaciones en educación pronto es desperdiciar las fuerzas que se han demostrado en la huelga, causando un golpe a la capacidad de imponerse de la comunidad educativa y dando un balón de oxígeno a gobiernos privatizadores.

CGT, como sindicato convocante, tiene que organizar asambleas en los centros, llamando a todos los sindicatos de enseñanza que han dado la espalda a esta huelga. Que sean organizadas democráticamente, con libertad de tendencias políticas y sindicales, para debatir en común y coordinar un plan de lucha de la comunidad educativa contra los conciertos y la desfinanciación en la educación pública.

Estas asambleas no pueden dejar fuera a los trabajadores de los centros que no son públicos, que quedan bajo el control de patronales y contratas con un largo historial de irregularidades. Tratar de unir esa brecha, así como sumar a interinas, es fundamental. Y aún hay más sectores de los servicios públicos, la juventud y la comunidad educativa que pueden confluir de forma más presente.

Contracorriente convocó la huelga de estudiantes en apoyo al resto de la comunidad educativa, pero es necesario ir más allá. El resto del movimiento estudiantil tiene que entrar en escena, junto a trabajadores docentes y no docentes. También, les docentes tienen que defender el derecho a huelga estudiantil frente a las directrices que envía a los centros el Servicio Provincial tratando de dificultar su derecho a huelga.

Como dice Cynthia Lub en un artículo anterior: “los ataques en la educación pública son un ataque contra los hijos e hijas de la clase trabajadora, para conseguir una mano de obra subordinada a la voluntad de las empresas, preparándola y disciplinándola para ser carne de cañón en las nuevas guerras. Por eso, necesitamos que el movimiento estudiantil se sume a organizar la huelga desde abajo, con asambleas de docentes, no docentes y alumnas en cada centro de estudio.”

Autoorganizarse con asambleas de base en los centros y tomar reivindicaciones de otros sectores en lucha han sido dos claves fundamentales para sumar fuerzas en otras luchas recientes de la comunidad educativa. Estas asambleas de base, deben confluir en una gran asamblea general de toda la comunidad educativa, que exponga lo votado en cada centro y sea la base de las futuras movilizaciones. También es necesario que los sindicatos llamen a la coordinación para unir las luchas del sector público en todo el Estado, con la perspectiva de preparar una huelga general de los servicios públicos, organizada desde abajo y democráticamente en todos los centros de trabajo de la educación, la sanidad o los transportes.

Como dijimos en un artículo anterior, “en Catalunya y en la Comunidad de Madrid fueron elementos clave a la hora de levantar movilizaciones históricas estos cursos y fortalecer la organización de un sector docente solidario con la situación de un alumnado cada vez más diverso y con grandes dificultades, como vimos con la creación de la Plataforma de Docentes contra los Desahucios o con el apoyo a las acciones y huelgas por Palestina. También las movilizaciones del curso pasado en Asturias, Andalucía o Extremadura marcan un punto de apoyo.”

Como demostró la gran afluencia de familias a la huelga educativa aragonesa, hay que compartir la lucha y las preocupaciones de la comunidad que nos rodea. Esta unidad es una base para sostener las movilizaciones futuras y rodearlas de solidaridad. Herramientas como éstas pueden ser determinantes para poder confluir con la lucha de la sanidad, el transporte y más sectores que pelean contra la privatización de los servicios públicos.

Una educación distinta

Desde la CRT cuestionamos el actual sistema educativo dirigido por el Estado y al servicio de seguir reproduciendo la sociedad capitalista. Para imaginar una educación diferente, al servicio de las necesidades de la mayoría trabajadora y gestionada democráticamente desde abajo (abriendo oportunidades para la emergencia de nuevas pedagogías), no es posible separarla de la pelea por superar los grandes problemas de desfinanciación y ataques que sufre la educación pública.

Tampoco podemos imaginar una educación diferente de forma separada de los combates diarios en los hogares de nuestro alumnado, desde la vivienda al salario, pasando por el racismo de estado, las ofensivas imperialistas o la degradación de los servicios públicos. La escuela no es una isla aparte. En definitiva, no podemos separar la pelea por una educación sobre nuevas bases de la pelea por conquistar una sociedad sobre nuevas bases.

Por eso, proponemos una serie de medidas que tratan de tender un puente entre demandas actuales en defensa de la educación pública y objetivos que ponen en cuestión la sociedad capitalista y su escuela tal y como están. No se trata de una lista de medidas para enmarcar, sino que la pensamos unida a las propuestas anteriores para organizarse en común y sumar fuerzas con el resto de la comunidad educativa, el movimiento obrero y la juventud.

Por el paso de los centros educativos a una red única 100% pública y fin de los conciertos educativos y su personal. Separación de Iglesia y Estado. Educación pública, laica, gratuita y universal de los 0-3 años a los estudios universitarios y de FP, financiada con impuestos a las grandes fortunas y empresas.

Reapertura de las vías cerradas en los centros públicos, con aumento de plazas y fijeza de plantilla para asegurar la bajada de ratios y mejorar la calidad educativa. Pase a plantilla fija de interinas y del personal externalizado, refuerzo de los servicios de limpieza, conserjería, traducción, personal psi, atención socioeducativa, educación sexual y apoyo escolar recortados durante años, así como de los servicios privatizados en los campus universitarios. Por la gestión democrática en los centros educativos a través de asambleas de docentes y no docentes, junto a la comunidad educativa y la coordinación con el movimiento estudiantil.

Becas-salario para los estudiantes de rentas bajas y necesidad de transporte en Universidad y FP. En FP, pase a la pública, prácticas remuneradas, plenos derechos laborales. Ruptura de todos los acuerdos universitarios con el Ejército, empresas que invierten en armamento, que se enriquecen del expolio imperialista en África y América Latina e instituciones israelíes. Por una universidad dirigida por sus estudiantes, docentes y trabajadores con representación acorde a su peso en la comunidad universitaria. En tiempo de tambores de guerra y de nuevos combates en la educación, un grito debe unir nuestras luchas: ¡abajo los presupuestos militares, arriba los de los servicios públicos!

¡Por una educación 100% pública, gratuita, laica y de calidad! ¡Por la lucha en educación! ¡Organicemos la lucha y la huelga en educación!

https://www.izquierdadiario.es/Tras-una-huelga-educativa-en-Aragon-historica-como-luchamos-contra-los-ataques-a-la-publica

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