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La era de los algoritmos: ¿Qué son y cómo impactan nuestro día a día?

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Los algoritmos están presentes en nuestro día a día pero, ¿sabemos qué son y cómo funcionan?

La era actual podría llamarse «la era de los algoritmos» porque gobiernan, para bien o para mal, gran parte del mundo. El aprendizaje automático se está convirtiendo rápidamente en parte de todo lo que nos rodea, mejorando muchos productos existentes y permitiendo que se creen nuevos productos y servicios. Es el oxígeno para la generación emergente de tecnología.

Un algoritmo es una secuencia de instrucciones para solucionar un problema de manera automática. Es finito y ejecuta las instrucciones de manera sistemática. Justo debido eso, los algoritmos se han vuelto parte clave del avance tecnológico. El algoritmo tiene una entrada de la instrucción y la salida. Y si se juntan estas instrucciones con inteligencia artificial, las máquinas adquieren la habilidad de aprender y mejorar los algoritmos.

Es una tecnología que se utiliza todos los días en diversos sectores y actividades, desde detectar enfermedades, controlar vuelos o las cuentas bancarias hasta qué publicaciones mostrar en las redes sociales. Debido a su impacto en diversas áreas de nuestras vidas es esencial preguntarse, ¿cómo funcionan? ¿Qué criterios utilizan?

Criterios de los algoritmos: entre el bien y el mal

En la era de los algoritmos, una de las preguntas más recurrentes es: ¿cómo codifican lo que está bien y lo que está mal? Para esto, se necesita influenciar la inteligencia artificial (IA). Un ejemplo es el modelo de IA de imágenes de Google, donde se entrena al algoritmo a identificar fotos. En más detalle, para que el buscador encuentre fotos de perros, por ejemplo, el algoritmo tuvo que ser expuesto a distintas imágenes para aprender de las formas y patrones que se repiten. Tras analizar suficientes, el algoritmo ya sabrá reconocer los patrones que definen lo que es un perro y podrá identificarlo en cualquier otro escenario.

Sin embargo, este proceso de aprendizaje de una inteligencia artificial puede tener resultados y aplicaciones negativas, como el caso de Amazon que utilizó algoritmos para descartar candidatos basándose en los currículums de personal que contrataron en los últimos 10 años. El problema fue que muchas de las personas contratadas fueron hombres, ya que es una industria dominada por ese género. De manera que la inteligencia artificial utilizada para este fin, observó este patrón y terminó aprendiendo que las mujeres “no son buenas candidatas”. Si bien este caso muestra cómo los algoritmos pueden incrementar los sesgos y la discriminación, también sirven para identificar estos mismos prejuicios y sesgos en la sociedad. Por ejemplo, si buscas “estudiante” en Google, los resultados de la búsqueda de imágenes muestra, en su mayoría, caras de personas blancas.

Uso de algoritmos en la evaluación del aprendizaje

La educación tampoco se salva de los algoritmos. Con la pandemia, millones de estudiantes y personal docente se tuvieron que confinar a sus hogares y continuar con las clases en línea independientemente de si tenían la infraestructura adecuada o el conocimiento adecuado para adaptarse al nuevo formato.

Entre los mayores retos de esta modalidad en línea se encuentra la evaluación, por lo que muchos recurrieron al uso de los algoritmos para solucionarlo, como fue el caso de Inglaterra. La Oficina de Regulación de Calificaciones y Exámenes en Inglaterra (Ofqual por sus siglas en inglés) creó un algoritmo para estandarizar las calificaciones para evitar que se inflaran. Esto resultó en un 39 % de estudiantes con notas más bajas, desatando protestas masivas en todo el país para que se revisara el proceso.

Y este no fue el único problema que enfrentó el país ya que tuvo un problema similar para revisar las cualificaciones de nivel avanzado en los que se basan las universidades para admitir a los estudiantes de nuevo ingreso. Estas valoraciones se realizan al final del año y definen si los alumnos entran a la universidad o no. Nuevamente el algoritmo bajó los resultados de muchos estudiantes, haciendo que algunos se quedarán sin acceso a la universidad. En ambos casos, el gobierno canceló los resultados optando por resultados basados en sus exámenes simulados y evaluaciones de maestros. También permitieron que los estudiantes presentaran sus exámenes más adelante en el año.

Lo opuesto pasó en Estados Unidos donde varios alumnos descubrieron que la inteligencia artificial de la plataforma Edgenuity tenía preferencia por ciertas palabras. Al poco tiempo, comenzaron a usar estas palabras en todas sus respuestas y la máquina asumía que cubrían todo el tema y les daba la puntuación máxima.

El problema es que un algoritmo que estandariza o asigna calificaciones no toma en cuenta muchos aspectos importantes de las habilidades de un estudiante, se enfocan más en saber si memorizaron la información, sin comprender si la entendieron o la asimilaron. Aún así, aunque hay un largo camino por recorrer para que estos algoritmos puedan evaluar efectivamente pruebas y exámenes, el uso de esta tecnología, bien enfocada, puede utilizarse en beneficio de la educación. Un ejemplo de ello es el caso de Japón.

¿Cómo usan los algoritmos y la inteligencia artificial en Japón?

La compañía IBM junto con el Consorcio para la renovación de la educación del futuro (CoREF por sus siglas en inglés), buscan transformar el sistema educativo de Japón. Ellos creen que las ciencias cognitivas y el aprendizaje activo y colaborativo mejoran drásticamente la educación.

Ambas compañías desarrollaron el método del rompecabezas constructivo del conocimiento que se trata de dividir a los alumnos en pequeños grupos y ponerlos a considerar múltiples ángulos de un tema. En lugar de tener un plan de estudios estático, el docente debe diseñar lecciones enfocadas en cada estudiante, así como monitorear y proporcionar retroalimentación sobre su actividad y colaborar con otros maestros para continuar mejorando.

Para ser capaces de monitorear efectivamente las interacciones de sus alumnos, IBM desarrolló “Watson discurso a texto” que monitorea la calidad de las pláticas de los estudiantes, mejorando la planificación y retroalimentación del método. Los maestros le enseñan a Watson palabras clave que esperan que surjan durante el ejercicio para poder evaluar qué tanto entendieron los alumnos. Además, Watson registra y transcribe las discusiones de los estudiantes, buscando palabras clave esperadas para que los docentes las revisen más adelante y poder mejorar el algoritmo de la máquina. El propósito de IBM y CoREF es fortalecer la capacidad de independencia y colaboración. Su argumento es que al utilizar algoritmos e inteligencia artificial harán que los docentes se enfoquen más en inspirar creatividad y amor al aprendizaje que memorizar datos para pasar un examen.

Japón también invirtió 227,000 dólares en una prueba piloto para mejorar las habilidades de inglés en 500 aulas. El país obliga a todos los estudiantes de primaria y entre los 12 a 15 años a aprender este idioma pero, debido a la demanda, es complicado encontrar profesores calificados para esa materia. Es por eso que el gobierno decidió integrar robots programados con algoritmos e inteligencia artificial para ayudar a verificar la pronunciación del inglés de cada alumno.

En esta época donde los avances tecnológicos aumentan de manera acelerada, los algoritmos se han convertido en la base de muchas de estas innovaciones. Aunque aún existe un gran desconocimiento en el área de tecnología entre las diferencias entre Inteligencia Artificial, Machine Learning y Deep Learning, en todas están presentes los algoritmos. Estos son los conjuntos de instrucciones que los guían para cumplir sus funciones y es lo que les ayuda a aprender.

Es por eso que se escucha tanto hablar de algoritmos, porque impactan el día a día de todas las personas. Es necesario educar a los alumnos a que comprendan qué son y cómo funcionan para que logren comprender hacia dónde se mueve la tecnología y así poder enfrentar los retos de entrar al mundo laboral rodeado de tecnología. Además, conocer en qué áreas de nuestras vidas se utilizan y sus implicaciones, es parte esencial de nuestra alfabetización digital.

Fuente e Imagen: https://observatorio.tec.mx/edu-news/la-era-de-los-algoritmos

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Retos de enseñar en línea: el caso de las clases de Química

Por: Paulette Delgado

Debido a la pandemia, la educación tuvo que trasladarse al entorno virtual pero, ¿qué pasa con clases como química? ¿Se puede adaptar prácticas de laboratorio en línea?

La COVID-19 ha creado desafíos importantes en distintas áreas de la educación. De las más afectadas son aquellas cuyas clases prácticas necesitan de un equipo especializado, como las clases de Química.

A medida que la educación se ha trasladado al aprendizaje en línea a raíz de la pandemia global, adaptar las clases de laboratorio es uno de los desafíos más difíciles. El personal educativo de Química está tratando de descubrir cómo adaptar mejor a sus estudiantes.

Enseñando Química en línea

La revista Chemical & Engineering News pidió que profesores de Química con experiencia en aprendizaje en línea dieran consejos para el personal docente que tuvo que adaptarse a este modelo educativo.

El primer consejo que dan los expertos es familiarizarse con las herramientas disponibles para las clases virtuales. Muchas instituciones cuentan con software de grabación o teleconferencia, además de establecer diseños institucionales que pueden proporcionar un marco de referencia para las clases. Además, puede que algunas instituciones incluso hayan proporcionado información de cómo utilizar alguna plataforma de conferencias, como Zoom.

Para adaptarse a las clases en línea, es necesario sentirse cómodo con el sistema de aprendizaje y sumergirse en este. Aprender a organizarse y saber dónde está la información que necesita a la hora de enseñar el contenido, ya sea material de apoyo para entender la plataforma, dónde subir el material, revisar calificaciones, tomar asistencia o lo que necesite.

Además, es recomendable buscar si la universidad cuenta con expertos en accesibilidad y diseñadores institucionales. Aunque puede parecer un consejo extraño, Marita Barth, instructora de Química en línea en la Universidad Estatal de Oregon, asegura que ellos sabrán «cosas en las que no pensarías que hacen que las clases sean más útiles». Esta ayuda puede variar desde tener mejor presentación ante la cámara, hasta saber cómo aprovechar mejor las plataformas.

Otro punto importante es considerar los problemas de accesibilidad de los estudiantes, y considerar que no todos tendrán acceso a las herramientas adecuadas para aprender de manera remota. Aunque a las nuevas generaciones se les conoce por ser nativos digitales, es posible que no se sientan tan cómodos con el aprendizaje en línea. “Cuando comencé a enseñar en línea, asumí que todos mis estudiantes serían muy conocedores de la tecnología, y ese no es el caso en absoluto”, reconoce Barth.

Para que plataformas como Zoom sean una opción, el alumnado debe tener acceso a internet con una bancha ancha que soporte la transmisión. Si alguno no tiene, o se le dificulta entrar a la clase, lo mejor es proporcionarles videos que puedan descargar más tarde. Además, agregar subtítulos a los videos puede ayudar con la accesibilidad, más en clases como Química que tienen un vocabulario especializado. En su experiencia, Barth aconseja incluir los subtítulos manualmente ya que los automáticos pueden distorsionar lo que dice el profesor. Además, muchas universidades pueden contar con recursos disponibles para este fin. Incluir subtítulos en las clases ayudará no sólo a aquellos estudiantes que tienen problemas de audición, también es una solución para problemas de audio que pueda tener la transmisión.

Ian R. Gould, director asociado de la Facultad de Ciencias Moleculares de la Universidad Estatal de Arizona comparte que para él, el audio fue un gran desafío. Ofreció tabletas a sus docentes para que dieran sus clases en línea y muchas venían con micrófonos internos deficientes. Y aún teniendo un buen micrófono no sirve de nada si no hablan directamente o lo posicionan en un buen lugar. “Lo más difícil que tenemos es capacitar a los miembros de la facultad para que no caminen porque entonces el sonido va y viene”, dice Gould. Confiesa que buscaron comprar micrófonos de gama baja inalámbricos pero no eran buenos y los de gama altos eran muy caros.

Otro consejo que dan los expertos en diseño instruccional es practicar la clase, aunque sea frente al espejo. Esto ayudará a saber si lo que verán los alumnos es lo que la profesora quiere proyectar. Además, si se hace en alguna plataforma o por video, ayudará a saber qué botones apretar y cómo subir el material.

Otro punto importante es aprender a construir una comunidad con los estudiantes de manera virtual. Aunque utilizar plataformas sincrónicas como Zoom ayudan a tener señales visuales de los estudiantes, y saber si entienden el material, los estudiantes no siempre cuentan con cámaras o desean encenderlas. Además, la clase puede tener muchos participantes lo que complica poder visibilizar a cada alumno y saber si está bien.

El personal docente debe encontrar una vía de comunicación en la que el alumnado se sienta cómodo para hacer preguntas. Una de las vías más comunes puede ser, el correo electrónico. Para esto, es clave escribirles de manera conversacional para dejarles en claro que son accesibles, siempre dejando claro los horarios y vías de comunicación en las que los alumnos pueden contactar al personal docente cuando tengan dudas. «Puede ser aterrador levantar la mano en clase, pero es mucho más aterrador enviar un correo electrónico frío a un profesor que nunca ha mostrado interés en saber de ellos. Les escribo a mis alumnos en línea de una manera que probablemente no me comunicaría con nadie más, porque necesito que sepan que me preocupo por ellos y que está bien preguntar», aconseja Barth.

Adaptando el laboratorio en línea: el ejemplo de Berkeley 

Para enfrentar los retos de enseñar clases de laboratorio en línea, el departamento de Química de la Universidad de Berkeley tomó fotografías y grabó experimentos para sus nueve cursos de laboratorio, que van desde primer año de pregrado hasta posgrado. Después, hicieron presentaciones que los estudiantes descargan donde vienen todos los datos necesarios para poder realizar un informe de laboratorio.

Antes de hacer los videos, Erol Kepkep, el gerente del laboratorio, incluso consideró enviar por correo un kit de laboratorio a cada uno de sus 600 estudiantes. Pero al ver que una de las actividades era disección de ratas, esta opción se volvió muy poco viable.

Entre los instructores de posgrado que digitalizaron los laboratorios se encuentra Chung-Kuan Lin, también conocido como Andy. El instructor señala que la preparación de este material tomó solo días, debido a la pandemia, pero que en realidad es una actividad que debió tomar años. «Sentí que era como entrar en un territorio que ninguno de nosotros había explorado antes. Queríamos crear una experiencia de aprendizaje que permitiera a los estudiantes absorber a su propio ritmo, que se espera sea mucho más largo mientras aprenden en casa, y, mientras tanto, tuvimos que identificar objetivos y dar instrucciones muy claras. La parte más difícil probablemente sea buscar retroalimentación de inmediato; de lo contrario, esta experiencia solo sería un canal», dijo Chung-Kuan Lin al sitio de noticias de la Universidad de Berkley.

Además de laboratorios virtuales, los estudiantes también tienen la oportunidad de tener sesiones en línea con los instructores de posgrado o los mismos profesores y presentar sus informes de laboratorio como archivos PDF o de manera oral por Zoom.

Aunque los laboratorios virtuales han facilitado mucho la enseñanza en línea, aún flanquea la interacción activa. Lo que hace Michelle Douskey, profesora de Berkeley, es organizar fiestas de visualización donde los estudiantes ven y discuten los videos de laboratorio, pero donde también tienen la oportunidad de hablar entre ellos.

Muchas veces, las actividades que se realizan en los laboratorios se realizan en parejas o en equipo, algo que se dificulta actualmente en la pandemia. No sólo porque los estudiantes no asisten presencialmente a los laboratorios, sino también si las clases se dan de manera asincrónica lo que puede dificultar la interacción entre compañeros de laboratorio que no tengan acceso a internet a la misma hora.

Es evidente que áreas como Química, o aquellas que recurren de manera habitual a actividades prácticas en laboratorios, son de las más afectadas debido a la COVID-19. Lecciones de universidades como Berkeley, que encontraron una manera de adaptar sus laboratorios al modelo en línea, demuestran la creatividad que tienen algunos educadores y que el apoyo de diseñadores instruccionales es esencial.

Aún así, hasta no poder regresar al aprendizaje presencial, tanto el personal docente como los alumnos, deben irse adaptando y encontrando soluciones a este tipo de situaciones para seguir aprendiendo de manera virtual.

Fuente e imagen: https://observatorio.tec.mx/edu-news/retos-de-ensenar-quimica-en-linea

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La educación televisada, ¿una solución o un problema?

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Para los más privilegiados, el mayor problema con la educación virtual es cómo hacer las clases más atractivas e interactivas. Mientras que, para los más vulnerables, es saber si la educación llegará a ellos.

Los países de todo el mundo han respondido al cierre de escuelas impulsado por el coronavirus, adoptando distintos enfoques de aprendizaje remoto como clases en línea por radio o televisión. La pandemia vino a evidenciar las brechas socioeconómicas, la falta de información y la realidad de que los docentes no tienen la preparación para ser facilitadores digitales en un esquema a distancia o en línea.

Sin duda, esta situación ha sido una de las mayores alteraciones en la educación que el mundo haya conocido y ha afectado a más del 90 % de la población estudiantil mundial. Según el Instituto de Estadística de la UNESCO y el Grupo de Trabajo Docente, cerca de 826 millones de estudiantes no tienen una computadora en casa, 706 millones carecen de internet y 56 millones viven en zonas donde no hay señal telefónica.

“Aprende en casa”, la respuesta de México a la pandemia

Ante el reto de educar a distancia a una población desigual, la Secretaría de Educación Pública (SEP) lanzó el programa “Aprende en casa”. Este consiste en transmisiones por televisión, radio, Internet y seguimiento mediante cuadernos de trabajo en comunidades marginadas que no tienen acceso a otras telecomunicaciones. Junto con la programación, los alumnos tienen libros gratuitos como el de reforzamiento en matemáticas, infografías y demás materiales.

El programa no es nuevo, inició el 20 de abril para salvar el ciclo escolar 2019-2020 y ahora se mejoró y se renombró: Aprende en casa II. Aunque presenta distintas alternativas, la televisión es una de las tecnologías más accesibles. Según Esteban Moctezuma, Secretario de Educación Pública , nueve de cada diez estudiantes acceden a sus clases por medio de la televisión.

El 92.5 % de los hogares en México cuenta con un televisor y el alto número se debe al programa Transición Digital Terrestre (TDT), del sexenio pasado. Este otorgó 10.2 millones de aparatos para migrar de la televisión análoga a la digital. Aún así, 2.7 millones de hogares no cuenta con uno.

Las televisoras donde se transmiten las clases son aquellas que pertenecen a Televisa, TV Azteca, Grupo Imagen y Grupo Multimedios, que llegan al 92.5 % de los hogares mexicanos, según datos oficiales de la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2019.

Enseñar por televisión es complicado porque no considera el ritmo ni las formas en que los maestros planean y desarrollan sus clases. Además, los canales educativos compiten con el contenido de los otros canales, tanto educativos como de entretenimiento. Como consecuencia, muchas veces las actividades que solicitaban los programas y lo que pedían los docentes no coinciden.

Aurora Saavedra Solá, directora general de Materiales Educativos, dice que la televisión debe ser la base a partir de la cual los maestros lleven a cabo sus planeaciones. Por eso, se les entregará el programa de lo que se transmitirá y la parrilla de aprendizajes esperados.

Únicamente los docentes, son capaces de encargar tarea o trabajos extraordinarios, ya que los programas sólo dejan ejercicios de reflexión. Además, estarán encargados de seleccionar recursos de aprendizajes adicionales para fortalecer el proceso educativo como lecturas, videos, aplicaciones, etcétera. Aunque cada maestro decide las actividades, estas no son obligatorias debido a que no se quiere saturar a los estudiantes ni sus familiares. Para asignarlas, así como atender dudas de los alumnos, los maestros del sistema educativo nacional tendrán acceso a la información de contacto de sus estudiantes. La SEP incluso aseguró que el 80 % de los docentes están en contacto con sus estudiantes cada semana, ya sea por WhastApp, por teléfono, o incluso presencial si es necesario.

La programación consiste en exponer temas curriculares por parte de docentes con una trayectoria destacada e invitados especialistas en ciertos temas. Inició con tres semanas de repaso antes de comenzar la programación normal y cada grado tiene diferentes horarios en distintos canales para que, en el caso de que haya más de un alumno en casa, ambos puedan buscar la mejor manera de acceder a sus clases.

Más allá del acceso a un televisor, uno de los grandes problemas que enfrenta este modelo es que evidencia la falta de formación y preparación de muchos maestros para enseñar vía remota y de los alumnos para adaptarse a ésta, demostrando que se debe invertir en conectividad y digitalización. La mayoría de los alumnos están acostumbrados a las clases presenciales por lo que no tienen habilidades de autoaprendizaje o autorregulación para aprender por su cuenta. Esto, aunado a que la educación remota está pensada y diseñada para adultos y no para la población juvenil, y mucho menos infantil, representa un gran reto para el esquema a distancia.

Aunque el gobierno de México asegura que el programa de “Aprende en Casa II” es único, y que sólo este país tiene pacto con televisoras para transmitir las clases, esto no es verdad. Desde el mes de marzo que inició la pandemia, muchos países han recurrido a la educación televisada utilizando distintas estrategias desde grabaciones de lecciones en los salones hasta caricaturas. Unos se concentran en dividir el contenido por edades mientras que otros, cómo Perú, por los grados.

¿Cómo se ve la educación por televisión en el mundo?

En Tanzania, Ubongo, una organización muy popular que hace caricaturas educativas, ofreció sus programas a las estaciones de televisión de toda África de manera gratuita. Debido a que muchos países de esa región no cuentan con acceso a internet, este medio es el más efectivo ya que está en su poder. En China, el gobierno ofrece un híbrido entre clases en línea y televisadas aunque hay provincias, como la de Sichuan, donde toda la educación se transmite por TV para evitar que los alumnos pasen mucho tiempo en sus computadoras.

En Mozambique, la UNICEF y el fondo humanitario internacional llamado «La Educación No Puede Esperar«, apoyan programas educativos en radio y televisión, incluida la traducción a los idiomas locales. Gracias a esto, muchos alumnos tienen acceso a Telescola, la educación televisada del país. Todos los días, a partir de las 15 horas, la televisión nacional comienza a transmitir las clases, las cuales duran 30 minutos. La televisora que pasa Telescola es TVM y esta transmite alrededor de 1.5 a 2.5 horas de contenido.

“Sin la Telescola, sería difícil entender las asignaturas y resolver los ejercicios, los profesores que participan en el Telescola aclaran muchas de mis dudas, y me las arreglo para hacer los deberes que dan en el colegio y entender mejor el tema ”, dijo Alzira Ngomane, un estudiante de 17 años a UNICEF. Muchos docentes en Mozambique tienen la oportunidad de participar. Tal fue el caso de Constância Guiama, profesora de segundo año. Ella señala que «esta experiencia ha sido un valor agregado tanto para los docentes que participan en el rodaje como para los que los acompañan desde casa”.

Todavía es demasiado pronto para saber si la educación televisiva ha sido efectiva ya que la pandemia continúa. Este modelo a distancia deja mucho que desear en comparación con el modelo en línea y las posibilidades superiores de interacción que ofrece. Aún así, es una alternativa mucho más accesible para atender a los 826 millones de estudiantes que no tienen acceso a una computadora para asistir a clases en línea.

Fuente  e Imagen: https://observatorio.tec.mx/edu-news/la-educacion-televisada
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La capacitación docente, el gran reto de la educación en línea

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El Coronavirus vino a demostrar que muchos maestros no estaban preparados para el aprendizaje en línea.

Los maestros también necesitan tiempo para aprender, no sólo enseñar. Esto es más evidente hoy en día en aquellos maestros que no dominan el mundo digital o tienen que buscar alternativas para llegar a los alumnos que no tienen computadoras en casa. En internet podemos encontrar material de capacitación gratuito de buena calidad, sin embargo, el docente debe aprender a seleccionar lo que mejor se adecue a sus necesidades.

Si bien algunos docentes han sido receptivos y positivos ante los cambios que ha traído la COVID-19, para muchos otros impartir clases en línea no ha sido fácil, especialmente para aquellos que tienen una conectividad limitada o no cuentan con las herramientas tecnológicas básicas para poder desempeñarse. Tratar de apegarse al nuevo plan de estudios en línea, y hacerlo de manera divertida para captar la atención de sus alumnos, resulta abrumador.

La capacitación docente

La pandemia ha revelado muchas deficiencias del sistema educativo y exacerbado las desigualdades. Según una encuesta realizada por la UNESCO, UNICEF y el Banco Mundial, sólo la mitad de los países encuestados dieron a sus docentes capacitación adicional sobre educación a distancia. Por otro lado, menos de una tercera parte ofrecieron apoyo psicológico para lidiar con la situación actual.

Aún así, es de admirar el esfuerzo de muchos países por formar a sus maestros. En Zambia, por ejemplo, los maestros son capacitados por medio de videos enviados por WhatsApp, conferencias telefónicas y apoyo en pares. En Camboya reciben entrenamiento por teléfono o por internet. En Ruanda, el desarrollo profesional continuo es por medio de videos pregrabados o en línea.

En otro estudio donde también participó la UNESCO, se muestra que el 81 % de los maestros de primaria y el 78 % de los docentes de secundaria a nivel mundial apenas cumplen con los requisitos para desempeñar sus funciones, demostrando que muchos no están preparados para abordar los problemas a los que se enfrentan. El caso de Latinoamérica es todavía más preocupante, ya que el 83 % de los maestros de primaria y 84 % de los maestros de secundaria no cuenta con las herramientas necesarias para enfrentar los retos que ha traído la pandemia.

Los errores cometidos en la transición de la educación presencial a en línea

Los estudios anteriores revelan que un gran porcentaje de maestros recibieron poca o nula capacitación durante los primeros meses de la pandemia, por ello, es común que muchos docentes simplemente hayan replicado en línea lo mismo que harían en una clase presencial, sin tomar en cuenta que la enseñanza en línea requiere un enfoque diferente. Entre más tradicional sea un docente mayor es la probabilidad de que ni siquiera haya tomado una clase en línea por lo que es normal tratar de aferrarse a lo que domina. No se trata de llevar la misma clase presencial al entorno virtual, se requiere incluir actividades asincrónicas y sincrónicas, repensar los tiempos de clase, las actividades a realizar y la evaluación. El maestro tiene que ser flexible y reconocer que la estructura controlada de una escuela no se puede replicar en línea.

Querer mantener la misma rutina presencial en los entornos online es ignorar una serie de preocupaciones de equidad en torno al acceso a la tecnología, además de que va en contra de las mejores prácticas basadas en la investigación para el aprendizaje en línea. Es imposible creer que los alumnos pueden estar frente a la computadora durante siete horas seguidas, especialmente asumiendo  que en casa hay un equipo para cada miembro de la familia y la banda ancha necesaria para soportar las diferentes actividades que se realizan hoy en día en línea.

La realidad es que la educación en línea es más que una pantalla con acceso a internet. Para que el docente tenga éxito enseñando en una modalidad en línea, debe saber cómo crear y ofrecer lecciones atractivas para este entorno y que los alumnos tengan las habilidades de alfabetización digital para acceder a ellas.  Es aquí donde se refleja la gran brecha de aprendizaje entre alumnos de nivel básico y los alumnos de educación superior.

Los más pequeños no tienen la habilidad de aprendizaje independiente, la capacidad de atención o la madurez socioemocional para aprender por largos periodos de tiempo en entornos de aprendizaje virtual, ni la habilidad de resolver problemas técnicos que se puedan presentar. Los estudiantes de secundaria, e incluso bachillerato, no están mejor ya que en muchos casos son ellos los que estén acompañando a los más pequeños ayudándolos en sus clases mientras sus padres trabajan.

La formación docente en Guatemala

La Universidad del Valle de Guatemala (UVG) realizó una investigación sobre la respuesta educativa en Guatemala y cómo se han adaptado los maestros a la pandemia. Este estudio encontró que sólo uno de cada cuatro docentes está preparado para la enseñanza en línea y que los más preparados eran aquellos que enseñan en el sector privado. Parte de esta brecha se debe a que en muchas escuelas privadas ya contaban con clases en plataformas virtuales o tienen libros digitales, lo que hizo menos complicada la transición.

Como solución a la falta de recursos en línea o conocimiento sobre las plataformas,uno de cada tres de los encuestados acudió a WhatsApp para hacer llegar el contenido a los estudiantes y hacer las guías escritas para después trasladarlas a sus alumnos. Diana Brow, presidenta de la Asociación de Colegios Privados en Guatemala, reconoció que la transición a la educación en línea no ha sido fácil ya que la mayoría de los educadores recibieron una formación tradicional que no contemplaba clases online.

La investigación también reveló que los maestros se están concentrando en enseñar matemáticas, lectura y comunicación, dejando de lado muchas otras áreas importantes. Esto se debe a que estas materias se ven como habilidades y competencias que servirán en un futuro para desarrollarse en otras áreas. Además, los estudiantes están aprendiendo menos contenido ya que no es lo mismo seguir un plan de estudios en clase que en la casa. Esto sin mencionar aquellos alumnos que no tienen los recursos ni habilidades tecnológicas necesarias para continuar aprendiendo desde casa.

El mayor reto es saber si la capacitación, el método de aprendizaje, la infraestructura tecnológica y la adaptación de los maestros y las instituciones fue suficiente en estos meses para garantizar que los graduados, de cualquier nivel, recibieron el conocimiento adecuado para pasar a la siguiente etapa estudiantil.

Con la llegada del COVID-19 queda claro que en el futuro se deben realizar cambios para la formación docente. Los maestros necesitan tener los conocimientos sobre las metodologías de enseñanza y el uso de las tecnologías para pasar de una enseñanza presencial a online. Por su parte, las nuevas generaciones son nativos digitales y están creciendo en la Cuarta Revolución Industrial por lo que su adaptación a la educación en línea se convierte en una habilidad necesaria. Es indispensable capacitar a los docentes constantemente para que dominen nuevas tecnologías y ayudar a sus alumnos a superar los retos que trae la era digital.

¿En tu institución llevaron a cabo programas de formación al entrar en cuarentena? ¿Consideras que la duración y materiales que recibiste fueron suficientes?

Para encontrar recursos educativos, buenas prácticas y lecturas útiles pensadas para apoyar y capacitar a los docentes, personal no académico y estudiantes, haz clic aquí.

Fuente e Imagen: https://observatorio.tec.mx/edu-news/capacitacion-docente-covid

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Los casos de cyberbullying aumentan durante la pandemia

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El discurso de odio entre niños y adolescentes aumentó un 70 % desde que los estudiantes comenzaron las clases en línea, señala un estudio.

Desde trabajar y estudiar en línea, socializar o hasta realizar compras o hacer trámites bancarios por intertet, parece que la vida de muchas personas se ha digitalizado desde marzo, mes en que la pandemia por COVID-19 empezó a disiparse por todo el mundo. Y aunque la aceleración de la digitalización tiene sus ventajas, ésta no ha llegado sin traer problemas.

Un problema que no ha guardado sana distancia en esta época de crisis ha sido el bullying. Según un reporte de L1ght, una empresa que detecta y filtra contenido abusivo y tóxico en línea, el discurso de odio entre los niños y adolescentes aumentó un 70 % desde que los estudiantes comenzaron sus clases en línea.

Además del coronavirus, otra crisis que ha hecho que aumenten los casos de ciberacoso (cyberbullying) es la desinformación. En Corea del Sur esta problemática se ha hecho evidente a raíz de la pandemia.

El caso de Corea del Sur: ciberacoso a nivel nacional

En Corea del Sur, una joven se contagió de COVID-19 y, sin saberlo aún, se reunió con miembros de su iglesia para organizar un programa para jóvenes. Al dar positivo, los detalles de su vida privada salieron a la luz debido al ciberacoso, que es común en el país gracias al nivel de escrutinio sobre la vida de la gente para combatir esta enfermedad. Fue así que las autoridades descubrieron y revelaron datos como su edad, sexo, el nombre de su congregación, los lugares más recientes donde estuvo y con quién estuvo. El bullying que provocó esta invasión de privacidad llegó a tal grado de inventarle un amorío con un miembro de la iglesia, todo esto mientras la joven se recuperaba en el hospital.

Además del coronavirus, otra crisis que ha hecho que aumenten los casos de ciberacoso es la desinformación.

A esta práctica de revelar información personal sobre alguien de manera maliciosa se le conoce como doxing. En este país asiático, el doxing y el ciberacoso son tan comunes que han llevado a varias estrellas al suicidio.

Aunque el gobierno surcoreano aprendió su lección y dejó de publicar la edad, sexo y lugar de trabajo de los infectados, el miedo a ser expuestos ha hecho que muchos se queden en casa. Esto sólo demuestra cómo el ciberacoso es un problema serio que se puede presentar en todos los niveles, no sólo en los alumnos más jóvenes.

¿Por qué ha aumentado el ciberacoso durante la pandemia? 

Parte del problema surge debido a que ahora gran parte de los trabajos y la enseñanza se realizan en línea, pero durante la cuarentena también aumentó el tiempo libre, el cual al no poder realizar actividades fuera de casa, se realizan principalmente en línea. Antes se podía ir a gimnasios, fiestas, clases o cualquier otra actividad fuera de casa, pero debido a la cuarentena, gran parte del entretenimiento y actividades de ocio se realizan por medio del internet.

Tener más tiempo digital de ocio sumado al estrés que ha aumentado debido a la crisis sanitaria, puede hacer que las personas se vuelvan más hostiles. En su reporte, L1ght descubrió un 40 % de incremento en la toxicidad en plataformas de juegos populares, como Discord. Además, debido a que un mayor número de personas está en línea, existen muchos más posibles agresores y víctimas potenciales.

El estrés puede llevar a muchas personas a desarrollar comportamientos de autoconservación y autodefensa, más si son provocados por una crisis mundial como la pandemia. Y aunque todas las personas estamos expuestas al estrés, es más probable que los jóvenes se vuelvan más hostiles en sus interacciones en línea, incluso con sus amigos.

Otra razón por la que ha aumentado el acoso en línea es porque la gente está aburrida. Tristemente, muchos jóvenes se involucran en acoso cibernético simplemente porque no tienen nada más que hacer. Este tipo de actividades alimenta su necesidad de atención, incluso si ésta es negativa.

El ciberacoso en niños y jóvenes

Uno de cada cinco niños de 10 a 18 años ha sido víctima del acoso en línea en los Estados Unidos. Securty.org realizó una investigación para descubrir si la pandemia aumentaría ese número, por lo que entrevistaron a más de 500 padres y madres estadounidenses con hijos en ese rango de edad.

El 21 % de los encuestados respondieron que sus hijos habían sido acosados cibernéticamente antes de la pandemia. De este porcentaje, el 56 % reportó que el bullying había ocurrido en los últimos seis meses.

Muchos jóvenes se involucran en acoso cibernético simplemente porque no tienen nada más que hacer.

El estudio también descubrió que era más probable que las víctimas tuvieran redes sociales. Por ejemplo, el 69 % de los padres contestaron que sus hijos tienen Snapchat, en comparación con el 55 % de los no acosados que sí usan esa plataforma. Entre las redes sociales donde se reportaron el mayor número de casos de ciberacoso se encuentra YouTube con un 79 %, seguido de Snapchat con un 69 % y TikTok con un 64 %.

¿Cómo ayudar a un alumno que sufre de bullying en línea?

Aunque desconectarse parece ser la solución más obvia, el primer paso debe ser reconocer al estudiante por su valor de reportar el acoso, según Kathryn Seigfried-Spellar, profesora asociada del departamento de Computación y Tecnología de la Información de la Universidad de Purdue.

“Los niños tienen miedo de ser víctimas de acoso cibernético y cómo reaccionan los padres y maestros al saber este hecho. Tienen miedo de que les quiten [el acceso a] la tecnología», señala Seigfried-Spellar. Por este motivo, es importante que los tranquilicemos asegurándoles que no serán castigados por hacer este tipo de denuncias y que no se les retirarán sus dispositivos, más en esta época donde el internet y las redes son su única ventana de socialización con sus amigos y acceso a la educación.

Uno de cada cinco niños ha sido víctima de acoso en línea en los Estados Unidos.

El siguiente paso es apagar las cámaras. Esta situación es delicada, según Seifried-Speller. Muchos maestros sienten la necesidad de monitorear a sus alumnos en todo momento, con el objetivo de mantener la disciplina y el nivel de atención. Pero esto puede llevar a que un alumno olvide que está visible, cometa un error embarazoso y que otro compañero tome captura de pantalla para avergonzarle más adelante.

Fomentar la socialización en línea también es extremadamente útil para los alumnos, más en esta época donde es normal sentirse aislado. Linda Charmaraman, directora del Laboratorio de Investigación de Juventud, Medios y Bienestar de los Centros Wellesley para Mujeres, realizó investigaciones sobre cómo los jóvenes utilizan las redes sociales e Internet. La Dra. Charmaraman descubrió que más de la mitad de los jóvenes manda o recibe apoyo social y emocional en línea. También encontró que, en comparación con el año pasado, los jóvenes están más inclinados a publicar mensajes de ánimo o frases positivas para hacer que los demás se sientan mejor.

Otro punto importante a considerar si se quiere ayudar a combatir el bullying en línea es estar al corriente de los recursos e información sobre el ciberacoso en los medios digitales para conocer los términos que se utilizan y tener estrategias de prevención. Una de estas estrategias podría ser enseñar habilidades de ciudadanía digital para que aprendan sobre ciberseguridad y cómo ser respetuosos en línea.

Según Seigfried-Spellars, lo mejor es enseñar a los alumnos a tomar mejores decisiones. Si se hablan entre sí  y forman comunidad, aunque sea en línea, ayudará a que piensen en el o la compañera antes de enviar un mensaje tóxico. También los guiará a saber qué hacer en caso de ser testigos de ciberacoso.  Además, enseñarles habilidades de ciudadanía digital hará que se den cuenta que “pueden aprender que tienen la oportunidad de hacer algo de manera positiva o negativa en cada una de las cosas que hacen”.

Fuente e Imagen: https://observatorio.tec.mx/edu-news/cyberbullying-en-aumento-durante-la-pandemia

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La representación en STEM está desapareciendo

Por: Paulette Delgado

La diversidad favorece el desarrollo de la ciencia y la innovación para atender problemáticas en comunidades  marginadas y no marginadas. Entonces, ¿por qué existe esta brecha?

Después de lo sucedido el pasado mes de mayo con George Floyd y las protestas de Black Lives Matter, donde cada día surgen nuevos casos de personas de etnias racializadas que son discriminadas por realizar actividades cotidianas como observar pájaros. Este tipo de situaciones afecta a los científicos que constantemente tienen que hacer trabajo de campo, como los ambientalistas, que en muchas ocasiones optan por usar chalecos o vestimenta que demuestre que son científicos para evitar ser reportados a la policía.

La discriminación y la muerte de George Floyd provocaron que miles de científicos apoyaran las huelgas #ShutDownAcademia (#CierrenLaAcademia) y #ShutDownSTEM (#CierrenSTEM)en Estados Unidos, el 10 de junio para denunciar las injusticias raciales que experimentan también en las áreas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM por sus siglas en inglés). Este evento fue apoyado por instituciones académicas y sociedades científicas que detuvieron sus actividades.

La discriminación y miedo que los científicos enfrentan no es lo único que los aleja de la ciencia. Muchas veces las personas de etnias racializadas enfrentan problemas como el acceso a los recursos financieros o la educación enfocada en STEM, haciendo su camino a la universidad más difícil. Además, el propio sistema educativo es culpable del racismo sistémico que sitúa a esta minoría en desventaja.

Una encuesta de la Fundación Nacional de Ciencias (NSF por sus siglas en inglés) encontró que en el 2016 los académicos que se identificaron como negros —o afroamericanos— recibieron solo el 6 % de todos los doctorados en Ciencias de la Vida, y menos del 3 % de los doctorados en Ciencias Físicas y de la Tierra. El análisis también señaló que del 2006 al 2016, el porcentaje de graduados de doctorado en Estados Unidos de esta población minoritaria aumentó tan solo 1 %, de 6 % en 2006 a 7 % en 2016, un aumento insuficiente.

Los meteorólogos, científicos del clima y astrónomos también están siendo afectados. Sólo el 2.1 % de los 13,000 miembros de la Sociedad Meteorológica Estadounidense (AMS) son afroamericanos.

El Centro Nacional de Estadísticas de Educación reportó que aproximadamente el 18 % de los estudiantes negros de nuevo ingreso cursan una carrera STEM, lo cual no está mal, si se compara con un 20 % de alumnos blancos. El problema viene después, ya que el 40 % termina cambiando su especialidad, y un 26 % abandona por completo sus estudios. Las razones van desde temas económicos hasta una mala preparación de sus bachilleratos que los dejó sintiéndose intelectualmente inferiores o en desventaja.

Los trabajadores en STEM

Desde 1990, el empleo en STEM ha aumentado un 79 %, siendo informática el área de mayor crecimiento con un 338 %. Con ello se esperaría la generación de más empleos para los graduados afroamericanos de STEM, pero no es así. Este segmento de la población constituye el 11 % de la fuerza laboral estadounidense, y tan sólo el 9 % de los trabajadores se desempeñan en áreas STEM.

En los departamentos de ciencia, específicamente en el área de física, afroamericanos e hispanos representan el 22 % de los técnicos químicos. En otras áreas la representación de esta población sigue siendo baja, de los científicos atmosféricos y espaciales el 10 % son afroamericanos e hispanos, de los científicos ambientales apenas el 7 % y de los astrónomos y físicos el 6 %. En términos de salario, estas minorías ganan 25 % menos que sus compañeros blancos.

La representación en STEM está cayendo

De 1970 a 1985 se triplicó el número de negrosinscritos en ingenierías en Estados Unidos y continuó aumentando durante 1990. Junto con esto, el número de doctorados en STEM también incrementó en esos años. El aumento llegó a su pico al inicio de la década de 2000 y ha estado cayendo desde entonces.

Si bien el número total de graduados negros en STEM ha aumentado de 17,000 en el 2004 a 22,000 para el 2016, no ha sido en proporción al crecimiento de graduados de estas áreas en general, causando el incremento en la brecha de representación. Esto según datos de la NSF .

En proporción, en el 2016 los estudiantes negros fueron sólo el 6.2 % de los graduados de ciencias e ingeniería en Estados Unidos, comparado con un 16 % menos que el porcentaje del 2004. Si se hubiera conservado ese margen, cerca de 31 mil científicos e ingenieros negros se hubieran graduado de estas dos carreras. Si incluimos el resto de las áreas STEM, matemáticas y tecnología, podrían ser cerca de 80,000.

La razón ha generado debate entre los expertos ya que algunos señalan que el declive se debe a la desigualdad de ingresos y falta de acceso a una buena educación, otros culpan a la disminución en los programas destinados a interesar a los estudiantes negros en las ciencias. Por otro lado, los educadores y varios políticos culpan a la falta de programas y políticas conocidas como “acción afirmativa”, que consideran la raza como factor decisivo en admisiones, contrataciones y retención en la educación superior.

Según el informe de NSF, el fin de acción positiva provocó el fin de programas de becas enfocadas en estudiantes negros. Se espera que muchos estudiantes comenzarán a demandar a las universidades al rechazarlos para las becas por sentirse discriminados. Y no sólo becas, también programas de verano que buscaban reclutar minorías para ciencia e ingeniería.

En un caso contra la Universidad de Texas llevó al estado a eliminar la etnia como un factor en la admisión a la universidad, así como a la hora de considerar la ayuda financiera, la retención y el reclutamiento. Aunque después la decisión fue anulada, el estado quedó como ejemplo para que otros, como California, adoptaran la idea de prohibir programas de acción afirmativa.

En estos dos estados, después de prohibir la acción afirmativa, los expertos notaron una disminución en la inscripción a programas profesionales y a las escuelas, especialmente David Mickey-Pabello. En su tesis investigó el impacto que tuvo la acción afirmativa durante 25 años. Mickey-Pabello concluyó que la prohibición de esos programas causó una disminución del 12 % en títulos STEM otorgados a minorías que parece aumentar con el tiempo.

El problema es que esta baja representación provoca una reacción en cadena: hay menos maestros de STEM negros, así que los estudiantes no se sienten representados ni tienen modelos a seguir. Al no tener quien admirar, no sienten la misma ambición de entrar a una carrera en esa área. Igual que acción afirmativa provocó la creación de programas de becas y cursos de verano enfocados en reclutar a minorías e interesarlos en STEM, se necesita analizar qué se puede hacer en el 2020 para tripilicar el número de inscripciones de los estudiantes negros a la ciencia.

Fuente e imagen: https://observatorio.tec.mx/edu-news/racismo-en-la-ciencia

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¿La economía doméstica es relevante para el siglo XXI?

Por: Paulette Delgado


Muchos ven la economía doméstica como un área anticuada o exclusiva para mujeres, sin darse cuenta de su relevancia y potencial de cambiar el mundo.

Muchas veces, al escuchar sobre economía doméstica lo primero que la gente piensa es en clases de cocina o de costura y que son exclusivas para mujeres. Pero lo que muchos no conocen es todo lo que hay detrás de este campo de estudio y el impacto que pueden tener en la vida de los estudiantes. Este campo de estudio surgió a finales de los 1800 y su creación se atribuye a Ellen Swallow Richards, la primera mujer en ser admitida en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT por sus siglas en inglés). Ella fue profesora de química en esa institución y tenía como objetivo promover la educación científica en las mujeres.

Las primeras clases de economía doméstica incorporaban una variedad de disciplinas científicas ya que se buscaba profesionalizar el trabajo de las mujeres y hacerlo más eficaz para liberarlas de sus tareas domésticas. Buscaban darles tiempo de hacer más cosas fuera de  solo cocinar y limpiar, como enfocarse en su educación, por ejemplo. La economía doméstica inició como una vía para que más mujeres pudieran asistir a la universidad ya que les enseñaban a cuidar su hogar y su familia de manera más adecuada.

Aunque varios consideran el área como sexista, la economía doméstica no era ajena a los principios feministas, sino todo lo contrario. En 1899, Richards reunió a mujeres progresistas para elaborar el plan de estudios de los cursos, los cuales se convirtieron en un estudio organizado debido al esfuerzo de Swallow Richards y de Catherine Beecher, que fundaron la Asociación Estadounidense de Economía Doméstica (ahora conocida como la Asociación Estadounidense de Ciencias de la Familia y el Consumidor). La asociación llevaba a cabo reuniones anuales para presionar al gobierno para obtener más fondos. Richards fue presidenta de la asociación hasta su fallecimiento en 1911.

Las esposas de agricultores

Ellen Swallow Richards y Catherine Beecher no fueron las únicas mujeres que impulsaron la educación doméstica. En 1862 se aprobó la Ley Morrill, que permitió la creación de universidades para que miles de granjeros pudieran recibir educación superior y muchas de estas universidades tenían clases de ciencias domésticas para las mujeres. El propósito era que administran mejor el hogar para poder ayudar en el trabajo agrícola.

Entre las personas que enseñaban a las mujeres estaban Martha Van Rensselaer, maestra, y Flora Rose, nutrióloga, que daban cursos en el Colegio de Agricultura del Estado de Nueva York, que era parte de la Universidad de Cornell. Para 1912, ambas fueron nombradas co-directoras del departamento de economía doméstica dentro de esa institución.

A diferencia de la dirección científica de los cursos de Ellen Swallow Richards, en Cornell eran más experimentales. A las estudiantes se les asignaba un bebé real que provenía de un orfanato y se les enseñaban las últimas teorías sobre la crianza de los niños. Al finalizar el año escolar, los infantes serían dados en adopción. Para 1950, más de 50 instituciones de educación superior incorporaron «bebés de práctica» en el plan de estudios.

Las siete áreas de la economía del hogar

Para asegurar que las alumnas realmente aprendieran a administrar mejor su hogar y familia, Richards y Beecher determinaron que la economía del hogar se dividía en siete áreas: cocina, desarrollo infantil, educación y conciencia comunitaria, gestión y diseño del hogar, costura y textiles, presupuesto y economía, y por último, salud e higiene.

  1. Cocina: Este apartado es parte fundamental de las tareas domésticas, por lo que era importante enseñarle a las mujeres a preparar comidas equilibradas, basadas en principios de nutrición. Además, aprendieron sobre la seguridad y conservación de los platillos para evitar enfermedades. Para complementar la clase, veían además cómo poner la mesa y organizar comidas para sus familiares o amigos.

  2. Desarrollo infantil: Es aquí donde se les asignaban bebés de práctica a las alumnas. El propósito era aprender sobre el desarrollo infantil y cómo responder correctamente a los niños en cada etapa.

  3. Educación y conciencia comunitaria: Debido a que la educación de los hijos recaía sobre la mamás, las alumnas aprendían sobre la mejor manera de enseñarles a los hijos a leer o matemáticas básicas antes de que ingresaran a la escuela. También aprendían lecciones morales y éticas para crear una conciencia comunitaria.

  4. Gestión y diseño del hogar: En este apartado se veían los elementos básicos de diseño para decorar sus hogares así como la mejor manera de mantenerlo ordenado. Se veían temas como  limpieza y organización, ya que también eran tareas domésticas asignadas exclusivamente a  las mujeres.

  5. Costura y textiles: Saber coser era necesario para muchas mujeres ya que les permitía hacer ropa no sólo para ellas sino también para sus hijos y poder repararla en caso de ser necesario para que durara más. Las alumnas veían desde cómo seguir un patrón hasta comprender los textiles para comprar el mejor material.

  6. Presupuesto y economía: Parte crucial para mantener un hogar eficiente era que las mujeres aprendieran a crear un presupuesto. Era normal que las mujeres en esa época, y muchas veces hoy en día, hicieran todas las compras familiares, por lo que era valioso que aprendieran a usar el dinero sabiamente.

  7. Salud e higiene: Al igual que era fundamental saber cómo preparar y conservar alimentos para prevenir enfermedades, era importante que las jóvenes supieran cómo atender debidamente a los enfermos. Desde saneamiento hasta cómo alimentar a un enfermo, ellas debían saber cómo atenderlos en caso de enfermedades comunes.

A favor de traer de vuelta la economía del hogar

Muchos estudiantes se ven lanzados al “mundo real” desde los 17 o 18 años al abandonar sus hogares y mudarse a otra ciudad para estudiar la universidad. Muchos de ellos, glorificados por ser independientes, se encuentran con que no saben cocinar comidas nutritivas ni crear un presupuesto mensual, sin mencionar coser un botón o cuidar a su compañero enfermo.

Más allá de enseñarle a los estudiantes a resolver problemas de trigonometría, es importante instruirlos, tanto a mujeres como a hombres, en conocimientos que podrían llegar a utilizar todos los días. Según una publicación de varios profesores de esta área, ni siquiera es necesario reducir horas de clases para incluir economía doméstica en el currículo.  Se puede incorporar la lectura, las matemáticas y la escritura a las lecciones sobre nutrición o presupuestos, por ejemplo.

En su artículo de opinión para el New York Times, Helen Zoe Veit, profesora asociada de historia en la Universidad Estatal de Michigan, señala que “con el tiempo, los principios básicos de la disciplina sobre la salud y la higiene se popularizaron tanto que llegaron a parecer de sentido común. Como resultado, las primeras alumnas llegaron a parecer simples solteronas en lugar de innovadoras y científicas, como muchas de ellas realmente eran”. La Dra. Veit señala además que de esta área sólo se recuerdan los estereotipos; la economía doméstica se ve como clases para mujeres y se olvida la importancia que tiene para todas las personas, hombres y mujeres, saber sobre alimentación, salud, e incluso, cómo mantener limpio el hogar.

De 1975 al 2019, la obesidad se triplicó en América Latina y la malnutrición aumentó un 11 % desde el 2014. Parte del problema proviene de los alimentos procesados y la comida chatarra, pero también de la falta de tiempo de las familias para cocinar para sus hijos. O que los mismos jóvenes, no sepan preparar una comida equilibrada. Es aquí donde las clases de economía doméstica pueden ser útiles.

Inglaterra por ejemplo, comenzó con la educación alimentaria para todos los niños en las escuelas primarias y secundarias a partir de 2014. Ese mismo año, las escuelas danesas se vieron obligadas por el gobierno a enseñar conocimientos alimentarios, con el objetivo de mejorar la alimentación de sus estudiantes. Por otro lado, en el 2010, en un artículo publicado en el Journal of the American Medical Association, los autores Alice H. Lichtenstein y David S. Ludwig argumentan que las clases de esta área podrían ayudar a combatir la obesidad infantil al enseñarle a los jóvenes los elementos básicos no sólo de cocina, sino de nutrición.

Kateika: el ejemplo japonés

Las escuelas japonesas enseñan economía doméstica, o kateika (家庭科) en japonés, en quinto grado y continúan los cursos durante la secundaria y el bachillerato. En esta clase los estudiantes aprenden desde cocinar, planificar las comidas y hacer las compras, hasta coser y construir muebles de madera.

Estas actividades se hicieron obligatorias en 1947 con la esperanza de llevar la igualdad de género a los hogares. Incluso, líderes del país atribuyen a la economía del hogar la nivelación de los roles de género. Takuya Mitani, planificador de educación para la salud del Ministerio de Educación de Japón dijo al respecto que «La gente no estaría tan sana como ahora y la igualdad de género no sería tan común. Los niños también aprenden a coser y cuidar niños y debido a eso, ahora tenemos esta generación más joven de hombres que están contribuyendo a criar a sus hijos».

Sin embargo, para llegar a este punto, la kateika tuvo que cambiar sus objetivos y adaptarse a las condiciones sociales actuales. Al inicio se enfocaba en enseñar habilidades para la vida diaria y hacer a los jóvenes independientes, pero ahora no sólo se trata de eso, sino también de la resolución de problemas. La integración de resolución de problemas surgió porque los japoneses creen que se está instruyendo al alumno a enfrentar cualquier problema que se les presente en un futuro, por lo que es fundamental enseñarles a evaluar distintas soluciones y elegir la mejor.

Desde clases para hacer más eficaces las tareas domésticas para que las mujeres pudieran estudiar, hasta una manera de combatir la obesidad, la economía doméstica es un área que impacta de gran manera a la sociedad. En una época donde se habla mucho de habilidades blandas o power skills, es importante no olvidar las habilidades de la vida, aquellas que quizá no sean las que buscan los empleadores pero si llevarán al estudiante a adaptarse mejor a la adultez y podrá aplicar todos los días.

Fuente e imagen: https://observatorio.tec.mx/edu-news/economia-domestica

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