El año en el que nos dimos cuenta de todo lo que tenemos
Silvia A. Ojeda Espejel
El reto
Cuando me postulé para escribir este artículo estaba muy entusiasmada con la posibilidad de compartir muchas de las reflexiones que he hecho desde 2020. Al paso de los días, caí en la cuenta de la dificultad de hacer una reflexión medianamente profunda (o al menos sincera) sobre la huella y los retos que me ha dejado la pandemia, en mi caso hablando desde el privilegio. El mío y tal vez el de la mayoría de quienes me estarán leyendo. Y no solo eso: escribe una mujer que considera que los últimos dos años de su vida son de los más maravillosos que he vivido.
Dicho lo anterior, y quizá a manera de justificar las limitaciones de este texto, pensé que era más honesto escribir sobre lo que me di cuenta que tenemos la mayoría, porque también tengo la fortuna de poder mirar otras realidades diferentes a la propia. Así que, aún con mis lentes, comencé a escribir.
Las cifras
Antes de la pandemia, había poco más de 4 millones de niños y niñas fuera de la escuela y uno de cada tres niños y niñas llegaba a 3º de primaria sin dominar los aprendizajes fundamentales de lengua y matemáticas. Hoy, según el estudio realizado por México Evalúa y la escuela de Gobierno y Transformación Pública del ITESM, sabemos que la pérdida de aprendizajes durante la pandemia ha sido, en promedio, mayor de un grado escolar, y la retirada de la escuela de más de medio millón de estudiantes se sumó a los millones que ya estaban fuera, señalados arriba.
Adicionalmente, en un comunicado del 8 de septiembre de 2021 publicado en el marco del día mundial para la prevención del suicidio (10 de septiembre), el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) señala que en el año 2020 sucedieron 7,818 fallecimientos por lesiones autoinfligidas en el país. Esta cifra representa 0.7% del total de muertes en el año y refleja que la tasa de suicidio es más alta en el grupo de jóvenes de 18 a 29 años, ya que se presentan 10.7 decesos por esta causa, por cada 100,000 jóvenes.
Así, esta pandemia puso una presión importante en la salud mental de niños jóvenes y adultos, que tan olvidada estuvo durante décadas; aunque hoy la reconozcamos como parte integral de la salud general de las personas.
El día a día
Regresando al ámbito educativo y, de forma particular a la educación básica, mientras millones de personas se debatieron entre el desempleo, la enfermedad, los problemas económicos, la desesperación, la falta de oportunidades, la ansiedad, el miedo, además del encierro, los estudiantes fueron testigos impotentes del cierre de escuelas, las clases a distancia y de un inmenso abandono del mundo de los adultos para con la infancia.
En el marco de este triste panorama se asomó una inesperada gran oportunidad para algunos padres y madres de familia de involucrarnos un poco (o un mucho) más en el aprendizaje de nuestros hijos e/o hijas. Pudimos mirar los enormes esfuerzos de sus profesores y profesoras, directivos escolares y otras autoridades educativas que realmente hicieron lo necesario para que niñas y niños siguieran aprendiendo. Pudimos constatar la magia de ese proceso de enseñanza y aprendizaje de manera cercana, desde una trinchera diferente a la que nos tocó cuando fuimos estudiantes.
Se organizaron colectivos de padres y madres de familia atentos no solo a los procesos administrativos. Comenzaron conversaciones sobre las clases a distancia y una verdadera atención sobre los avances que niñas y niños mostraban, así como sobre las competencias docentes necesarias para impartir clases, en general y en las nuevas modalidades.
Maestras y maestros, que quizá nunca antes habían sido sujetos de la atención familiar, empezaron a figurar en las conversaciones de los hogares, sobre todo si daban ejemplo de un buen uso del tiempo, manejo del grupo y lograban que sus estudiantes se interesaran en diversas temáticas. Hubo quienes trajeron clases preparadas (en el caso de las clases virtuales) y también hubo maestras y maestros emblemáticos (como los del premio ABC de Mexicanos Primero) que sacaron lo mejor de sus estudiantes con herramientas a distancia o con clases periódicas cuando las posibilidades de conectividad eran limitadas. Hubo maestros que trabajaron con la dificultad de la discapacidad, de la falta de conectividad, en ambientes adversos, pero con la confianza de que podían hacer su mejor papel para sus estudiantes, que realmente les necesitaban más que nunca.
Algunos pudimos acompañar hitos excepcionales del aprendizaje de nuestros niños y niñas: los comienzos de la alfabetización en algunos casos, incluyendo el momento mágico en que le cambia la cara a una criatura porque al final entendió y comprendió lo que sus ojos veían y comenzó finalmente a leer. Repasos de las tablas de multiplicar, las fracciones y para los más grandes, el álgebra, el cálculo y todos los retos de las matemáticas.
También nos pudimos asomar a las clases de educación física y observar la destreza (o no) de nuestros hijos e hijas. Vivimos la magia de los primeros reencuentros y la alegría (y energía) de los abrazos. Algunos nos dimos cuenta de cuánto disfrutamos la compañía de nuestros seres queridos y cuánto nos gusta estar cerca; algunos otros nos dimos cuenta de cuánto nos hacía falta estar solos y organizar nuestro tiempo sin las presiones del exterior.
Al igual que los adultos, muchos jóvenes se dieron cuenta que la vida es mejor en compañía de otros y también que la soledad es, en ocasiones, una mala consejera. Para muchos, la escuela se convirtió en un refugio al cual añoraban regresar, en el que se dieron cuenta de que sí querían estar.
Hubo quienes estuvimos cerca de los primeros indicios del comienzo de la adolescencia. Ver las caritas de inquietud, de entusiasmo, de duda y también de apatía y tristeza. Pudimos vivir de cerca los cierres de ciclo escolar con la alegría de haber concluido al fin un año incomparable con nada semejante que hubiésemos vivido en la era moderna. Nos dimos cuenta de lo frágiles que somos, pero también de lo verdaderamente importante que es la salud y la familia; la maravilla de los pequeños detalles y la oportunidad de estar juntos y juntas.
Al hablar de la familia, estos años nos han permitido recordar el valor y la grandeza que tiene esta institución. Pudimos ver y constatar el poder de las relaciones, del apoyo, de la alegría que provoca ayudar a alguien más, de poder apoyarle con pequeñas grandes cosas.
Nos dimos cuenta de todo lo que tenemos y que no cuesta dinero.
Al ver todo eso en retrospectiva, creo que como sociedad, y a pesar de las dramáticas cifras que retratan los estragos causados por la pandemia, tenemos muchas oportunidades de hacer las cosas mejor que como las hacíamos y de retomar todo lo bueno que nos dejó esta pandemia, como ver la infinita resiliencia de nuestra niñez. De ahí, ojalá nunca olvidemos el involucramiento en el aprendizaje, en las emociones de nuestras niñas y niños, en la cercanía, el apoyo y la solidaridad. En el poder de las relaciones (porque juntos llegamos siempre más lejos) y en el verdadero valor de las instituciones que nos forman, que son la familia y la escuela.
*Silvia A. Ojeda Espejel. Integrante de MUxED. Comunicóloga Educativa, especialista en Desarrollo Cognoscitivo y Maestra en Educación. Responsable del Instituto Natura México. Apasionada de la educación desde hace más de 20 años y comprometida por hacer un mundo mejor. Casada con Beto hace 17 años. Mamá de Mariana y Ximena. Le encanta correr, hacer pan y estudia cello con la ilusión de un día tocar dignamente la suite No. 1 de Bach.
Fuente de la Información: https://www.educacionfutura.org/el-ano-en-el-que-nos-dimos-cuenta-de-todo-lo-que-tenemos/
El neoliberalismo, cuyo propósito es la mercantilización absoluta de la vida humana, se camufla apelando a la libre elección, a los deseos subjetivos o al sentimiento identitario. Son expresiones culturales, aparentemente de izquierdas, que actualizan una explotación que afecta, principalmente, a las mujeres.
El patriarcado es la institución más antigua que conocemos en la historia de la Humanidad. En cualquiera de sus formas y manifestaciones, la dominación física, económica, política y simbólica de las mujeres atraviesa todas las sociedades, culturas y épocas hasta nuestros días. Y todas las culturas que conocemos, tanto las que nos han precedido como la nuestra y sus contemporáneas, han hecho una magnífica labor naturalizando la subordinación a partir de la diferencia sexual entre mujeres y hombres, a través de la socialización basada en roles, comportamientos y marcadores diversos. A este conjunto de normas, prácticas y valores que conforman y condicionan las experiencias de ser mujeres y hombres culturalmente específicos lo llamamos género. El género es un concepto analítico y, a la vez, el mecanismo de reproducción del patriarcado. Porque el patriarcado persiste y se reinventa, como todos los sistemas de relaciones de poder. Aplicando la lúcida distinción de Alicia Puleo[1], en la mayoría de los países del mundo sigue vigente como coerción, donde la inferioridad y la sujeción de las mujeres es legal. Y en aquellos en los que supuestamente disfrutamos de igualdad ante la ley, no solo el patriarcado de consentimiento disciplina diariamente a las mujeres –abandonadas por la interiorización de sus mecanismos– de mil maneras, sino que, además, se rearma como parte de una ofensiva que intenta eliminar a las mujeres como sujetos de derecho.
No debería sorprendernos que las grandes corrientes del pensamiento y la acción política marxistas, y quienes las han desarrollado, hayan tenido serias dificultades para deshacerse y distanciarse críticamente del patriarcado, pues todo lo impregna a la hora de intentar comprender el mundo y proponer formas alternativas de organizar la sociedad. Pero sería esperable encontrar la superación de este lastre en las aportaciones más recientes, las ecosocialistas: perspectivas holísticas situadas en la búsqueda de un sistema-mundo basado en la justicia global en todas sus dimensiones; es decir, una justicia global alejada de la ingenuidad utópica de tiempos anteriores a la constatación del daño ya irreversible causado en el Planeta, tanto como del crecimiento ilimitado al servicio del beneficio corporativo.
Sin embargo, la estrategia cultural del neoliberalismo actualiza como nunca los mecanismos del patriarcado y parece suspender la capacidad de análisis progresista que se aplica, en cambio, con éxito a la economía política de la globalización. El neoliberalismo cultural se podría definir como el conjunto de disposiciones y actitudes favorables al neoliberalismo económico y al debilitamiento del Estado promovidas por medio de la cultura de masas y todos sus medios de penetración. Es la agenda ideológica que convierte en aceptable la expansión ilimitada del mercado, y para lograrlo rompe los instrumentos de la articulación política colectiva y la solidaridad social necesarias con que poder hacerle frente.
Las máscaras del neoliberalismo cultural camuflan y resignifican la explotación extractivista que convierte hasta la última célula de los cuerpos de las mujeres en materia prima del mercado de la vida, habiendo colonizado a la izquierda política con el núcleo de su engaño. Como conversos, ideólogos y políticos “de izquierdas” consagran la explotación de las mujeres (piénsese en la prostitución o en el alquiler de los úteros) como el súmmum de los nuevos derechos, como si esas prácticas fueran bendecidas por los mantras de la libertad de elección y los deseos subjetivos. Repiten que no es lo mismo vender un riñón para pagar deudas –algo inadmisible moral y políticamente– que aceptar dinero por dejarse penetrar “si la mujer lo decide”, una mujer cuya dignidad se convierte en ajena a la dignidad propia de quien emite el juicio. Porque las mujeres no somos ciudadanas iguales en el imaginario patriarcal, por eso somos víctimas más invisibles. Pero vayamos por partes.
Como materialistas, sabemos que la primera acumulación por desposesión en la historia de la Humanidad es la del acceso sexual y la apropiación de la capacidad reproductiva de las mujeres a manos de los hombres, mucho antes de que la hegemonía del capital sobre la naturaleza y sobre el trabajo definieran el capitalismo neoliberal en las últimas décadas del siglo XX. La agenda feminista es indisociable de todo proyecto emancipador de la humanidad, que no es tal si no comienza por erradicar los mecanismos y los efectos de aquella primera acumulación, la desigualdad más antigua, abrumadora y transversal, la subordinación de las mujeres. El ecosocialismo, síntesis del socialismo y el ecologismo político, denuncia el doble carácter injusto y depredador de un modelo de producción y organización del mundo insostenible.
El ecosocialismo y, en general, toda la izquierda autodenominada transformadora, así como el feminismo, constituirían, por tanto, un proyecto político alternativo a la mercantilización de la vida humana en cualquiera de sus formas. Deberían representar la esperanza de hacer más justo el mundo que compartimos, deteniendo y revirtiendo el extractivismo y la explotación del planeta y de la Humanidad –incluidas las mujeres, claro está–. Pero las propuestas políticas concretas que formula esta izquierda parecen haber abandonado el análisis materialista de la realidad en lo que se refiere a la emancipación de las mujeres, abandonando en paralelo buena parte de la agenda feminista.
Sin embargo, una izquierda transformadora, que enarbola la bandera de lo verde, lo rojo y lo morado, es del todo irreconciliable con la explotación sexual y reproductiva de las mujeres, que se basa en el extractivismo aplicado a nuestros cuerpos. Lo esperable sería que luchara enconadamente contra las industrias globales que promocionan la demanda de mujeres y niñas como objetos sexuales al servicio de los hombres. ¿Qué ocurre con esa pornografía que se satisface por medio de la trata? Comprendiendo como comprende el funcionamiento del mercado y el consumo, la izquierda debería denunciar cómo se reproduce la posición subalterna y cosificada de las mujeres en las mentes de los adolescentes y los jóvenes por medio del negocio criminal de la pornografía, que les induce a excitarse con el sometimiento violento de niñas y mujeres. Debería comprender, más que ninguna otra posición política, que la igualdad entre mujeres y hombres es incompatible con la mercantilización de las relaciones y que el consentimiento de las mujeres no es más que el precio de la supervivencia en la mayor de las desigualdades. ¿Qué clase de trabajo devalúa a la trabajadora con los años y la “experiencia”? ¿En cuál otro trabajo la alienación del propio cuerpo, la disociación inducida por el consumo de drogas, es la única posibilidad de mantener el empleo?
Porque ni los hombres tienen derecho a consumir cuerpos de mujeres pobres que no les desean, ni los hombres y mujeres ricos tienen derecho a consumir cuerpos de mujeres en situaciones precarias de todo el mundo con tecnologías reproductivas al servicio de un derecho inexistente a ser padres, socavando su salud con hormonaciones intensivas y embarazos indeseables. La izquierda debería ser la abanderada de la lucha contra el comercio mundial que convierte el derecho de los niños a tener una familia en compraventa de bebés encargados a la carta y gestados por mujeres empobrecidas.
El ecosocialismo como filosofía política es la antítesis de las ideas que sustentan estas prácticas. Otro tanto hay que decir de un feminismo que no lo es cuando se conjuga en plural –feminismo(s)– para defender prácticas como las antes referidas. Pero las formaciones políticas que ahora representan estas tendencias han sido las primeras víctimas de la gran operación de resignificación del análisis y la lucha feminista en los últimos años. La expansión y consolidación del capitalismo neoliberal, desterritorializado y desregulado, se impone más fácilmente a partir de las teorías identitarias que promueven la subjetividad individual y disocian la experiencia subjetiva de toda realidad material, incluida la realidad material del sexo. Aún más si se presentan con el discurso de la transgresión liberadora o el de los derechos humanos. Y como todo lo que tiene que ver con el origen de la opresión patriarcal, la cuestión del sexo, a quienes les afecta en primer lugar es a las mujeres.
Así como en una pesadilla que sintetiza Un mundo feliz de Huxley y 1984 de Orwell, cuando nos hemos convertido en la materia prima de las actividades criminales más lucrativas del mundo, las mujeres somos reducidas a funciones fisiológicas por un lenguaje que nos borra: “cuerpos menstruantes”, “cuerpos gestantes”, etc. Decía recientemente Eva Borreguero en El País (8/06/22) que la invisibilización social de las mujeres a manos de los talibanes tiene el mismo efecto que referirse a las mujeres como “personas con vagina”, pues son viejas y nuevas formas de borrarlas. De esta manera, el género y todos sus artificios ya no son opresión, sino que se perciben como expresión de la identidad.
En la misma línea, se puede interpretar ahora, con diversas leyes en la mano, que la infancia libre de limitaciones sexistas que no reproduce roles tradicionales ni preferencias antiguas, puede ser indicativa de haber nacido en “un cuerpo equivocado”. Y que ese cuerpo debe ser hormonado y mutilado para encajar, creando dependencia farmacológica de por vida para alcanzar su verdadera identidad (por cierto, esta tendencia afecta a tres chicas de cada cuatro casos sin que ello haya constituido una señal de alarma política y social hasta el momento). Por otra parte, la prostitución ya no es cosificación y explotación, sino trabajo sexual empoderante. Y la lista sigue: la explotación reproductiva se convierte en altruismo; la ficción legal y médica de la transexualidad se convierte en un derecho a cambiar el sexo registral sin filtro ni límite alguno, con todas sus consecuencias, ocupando los espacios de las mujeres y suplantándolas; y la violencia contra las mujeres, que es la principal herramienta del patriarcado para reproducir la subordinación social y cultural a pesar de la igualdad formal que establecen las leyes, pasa a ser violencia contra una identidad sentida: puede considerarse víctima de ella todo hombre que se declare mujer. La contradicción más flagrante es que las propias bases de la emancipación de las mujeres y de las políticas de igualdad impulsadas por la izquierda se convierten ahora en papel mojado.
Una izquierda transformadora debería ser, por definición, contraria a la falacia de la libre elección, resucitada por el neoliberalismo hace cuarenta años a pesar de haber sido desmontada por el marxismo hace casi doscientos. El propio cuerpo no es un activo de mercado y la lucha colectiva no es ni una suma de subjetividades ni, mucho menos, un repertorio de deseos inducidos por el mercado y centrados en el individuo. ¿Cuál es entonces la alternativa ideológica al beneficio de las grandes corporaciones, de las opciones que dicen representar el ecosocialismo y los autodenominados feminismos, si abrazan su cultura?
Aquella célebre contradicción secundaria de la que hablábamos, que siempre debía esperar a la resolución de los conflictos capital-trabajo, se ha liquidado por la vía de considerar obsoleta la agenda feminista, renunciando a alcanzarla. De un plumazo, se menosprecia una tradición política, intelectual y de lucha de los últimos trescientos años en un momento de retroceso en el que los hombres jóvenes se adhieren al negacionismo de la violencia patriarcal de la derecha, o al borrado de las mujeres de esta izquierda impostora. La reacción del movimiento feminista, tal y como ha ocurrido en todas las ofensivas patriarcales de la historia, es objeto de burla, persecución, silencio e indiferencia cómplice ante intimidaciones y agresiones por parte de jóvenes cuyas camisetas dicen –sin escandalizar a nadie– “Kill the TERF”. La mordaza y la autocensura revelan el éxito del nuevo orden.
Pero por encima de todo es necesario darse cuenta de que, en esta operación del neoliberalismo cultural, con la resignificación ideológica y la rendición política en la izquierda, es el propio concepto de Estado de derecho el que está en riesgo. Se trata de una ofensiva perfecta que se ceba, en primera instancia, en la persistencia naturalizada del patriarcado porque sus víctimas no importan en la misma medida que los hombres. Ya sabéis, primero vinieron a por las mujeres.
[1] Puleo, Alicia. “Libertad, igualdad, sostenibilidad. Por un ecofeminismo ilustrado”. Isegoría: Revista de Filosofía Moral y Política, nº 38, enero-junio, 2008, 39-59.
Reflexiones sobre los cuidados para evitar el Grooming
Ya estamos promediando las vacaciones de invierno en Buenos Aires y puedo decir que en casa, por suerte, venimos sobrellevando bien la situación. Es que para algunas familias es un momento de descanso y placer, mientras que otras enloquecen con la logística de qué hacer con lxs niñxs en esos días de receso mientras resuelven su cotidianeidad laboral sin el soporte fundamental del colegio.
Cuando iba a la escuela, confieso que yo nunca quería que comenzaran las clases. Jamás me fui a ningún lado de vacaciones de invierno, lo único que recuerdo es que disfrutaba de las tardes con amigxs. Mi viejo laburaba y no lo veía preocupado por hacernos planes como les adultes de ahora. Los padres y madres de antes eran más fríos, más despreocupados (o quizá sea que los de ahora somos muy culposos).
Cada tanto, con un poco de suerte, una tía nos llevaba a ver la película taquillera del momento, ¡eso sí que era un planazo! Yo me arreglaba con la escondida o con el patinaje: podía estar horas porque me encantaban los patines. No teníamos consola, ni play, ni aplicaciones en el teléfono, como ahora. Nada podía generar el nivel de adicción que provocan los juegos electrónicos de hoy, las redes o YouTube. La mayor adrenalina que una podía experimentar era comer una pastilla de energía en el Pac-Man para poder matar fantasmas azules.
Cuando recuerdo mis épocas de vacaciones, me da muchísima nostalgia el grado de libertad con el que nos movíamos. El peligro podía estar afuera, sí, pero en ese entonces nos prohibían hablar con extraños y en esa frase se resumía todo lo que había que saber. La plaza, la calle eran todavía lugares habitados por niñxs sin demasiada vigilancia adulta. A los 10 años podíamos ir y venir, jugar en la vereda con les vecines sin que nadie nos pusiera un reloj con GPS o un celular con aplicaciones de control. ¿En qué momento lxs niñxs que viven en zonas urbanas perdieron esa posibilidad hermosa? Supongo que fue un proceso paulatino, pero creo que la década de los 90 fue un punto de cambio clave.
La niñez de mis hijes es muy diferente de la que tuve. La situación hizo que no gozaran ni de la mitad de la libertad que tuve yo de chica para ir y venir, para habitar el espacio público con otros nenes y nenas sin control parental. Es una opción que ni siquiera existe para ellxs en esta ciudad, lamentablemente. Como muchos padres, limitamos el juego al ámbito del hogar, que se supone que es el lugar de la seguridad. Sin embargo, esto tampoco es tan cierto.
Por un lado, está la amenaza constante de que las pantallas lxs atrapen y sin que una se dé cuenta, un buen día lo único que les interese es estar viendo videos todo el tiempo o jugando a algún juego superadictivo, perdiendo el interés por todo lo demás. Como dicen por ahí: pasa en las mejores familias. Lo he visto y reconozco que es un punto que me preocupa muchísimo. Por otro lado, no solo existe el riesgo de la dependencia tecnológica, también hay algo de lo que se habla poco: el grooming. Para quienes no conocen el término, la ONG Argentina Cibersegura define como grooming a la situación por la cual un adultx contacta a un menor de edad a través de internet, y mediante la manipulación o el engaño, logra que el niño o niña realicen acciones de índole sexual. En los casos más graves, incluso se produce el contacto físico.
Hace poco leí una nota en la que se detallaba lo fácil que es para un adultx llegar a un niñx y llevarlo a una situación de acoso. Es escalofriante. Cualquiera puede hacerlo con solo tres herramientas: una red social, una aplicación que sirve para convertir una selfie en la cara que uno desee y un juego online que se sepa que consuman niñxs y adolescentes. Los que hacen esto se han vuelto expertos hasta para detectar a sus potenciales víctimas entre quienes demuestran expresiones de tristeza, soledad o enojo en los textos de sus estados o fotografías. Siempre alguien va a caer por el solo hecho de que son muchísimos los chicxs que están en sus hogares sin supervisión o cuyos padres no tienen tanta información. Basta con entrar al chat del juego online y escribir algo así como: «Holasssss. ¿Alguien me explica cómo pasar de pantalla?». Es fundamental estar atentos a esto y tener diálogo con nuestrxs hijxs. Que las reglas de lo que pueden hacer y decir públicamente estén absolutamente claras.
Siempre nuestrxs niñxs y adolescentes van a estar más expuestos al daño porque son más vulnerables. No hay que confiarse en que si están en casa, están protegidxs siempre. En definitiva, por mucho que haya cambiado todo, la frase «no hables con extraños» sigue tan vigente como antes.
Por: Juan Carlos Silas Casillas, ITESO/Luis Medina Gual, Ibero CDMX
El Nuevo Marco Curricular 2022 se ha conversado (a veces discutido) en este medio y algunos otros con mayor o menor detalle. Se han ponderado sus alcances, intenciones, qué tan factible es su puesta en marcha, así como los elementos que podrían influir en su nivel de éxito o fracaso en la formación de las nuevas generaciones. El punto de acuerdo parece ser que se trata de una propuesta interesante e inspiradora, que va en sintonía con el discurso de la administración 2018-2024 que resalta el derecho a la educación vinculado a los derechos humanos en su conjunto; también destaca la dignidad humana y la vida colectiva como los factores centrales.
Destaca el papel fundamental del reconocimiento y respeto a toda diversidad y propone lograr la mejora de la comunidad en sintonía con el respeto a todo tipo de formas de vida. Por otra parte, asume que las escuelas y el sistema educativo nacional están llamados a dirigir la acción para alcanzar la emancipación de los estudiantes y su compromiso con la comunidad. Justo en este punto comienzan las tensiones en la manera de comprender e interpretar el marco curricular ya que se reconoce a niñas, niños, adolescentes y jóvenes como sujetos capaces de ejercer sus derechos educativos y humanos en tanto se articulen con las visiones pautadas por el sistema educativo. Se resalta el papel de la escuela como el espacio en que se articula la unidad nacional desde la diversidad, así como el lugar en que dialogan los saberes e identidades. Se habla de que lo común permitirá que los sujetos “construyan escuelas en donde el autogobierno permita el despliegue más libre de sus acciones y del actuar común, dentro de los límites de las reglas de justicia que la sociedad se impone a sí misma” (SEP, 2022, p.14). Esta frase da para mucha discusión y aunque inspira, lleva a comprensiones múltiples e inevitables equívocos (en el sentido etimológico de la palabra). Se propone la actuación de todos bajo lo pautado conceptualmente por el Estado que propone una decolonialidad, emancipadora, promotora de la autonomía, bajo la óptica “oficial”. Este asunto será un elemento de tensión en cada escuela y comunidad.
El Marco curricular retrata un futuro armónico, con imágenes de responsabilidad y respeto mutuo, al que es difícil saber cómo llegar. El texto tiene un aura nacionalista que parece relacionarse con la retórica de la mitad del siglo 20 que, sin embargo, tiene notas de actualización en términos tanto de valoración de las prácticas locales como de vínculos con otras culturas en condiciones de igualdad y subsidiariedad.
Otra actualización de agradecerse es incluir en la argumentación, y esperablemente en la práctica, reflexiones en torno a lo que dejó la pandemia. Es un bosquejo de diagnóstico que apunta a rescatar la trascendencia de las interacciones formativas entre estudiantes, docentes, familia, personal escolar y comunidad. Señalan algunas maneras en que el confinamiento influyó en los aprendizajes no planeados y cómo se puede realizar un vínculo entre la vida cotidiana en comunidad y los aprendizajes escolares. En síntesis, plantean reconocer la vida social de la escuela, replantear el papel instrumental de los planes y programas para resolver asuntos relevantes, reconocer a las/os docentes, reforzar el vínculo con las familias y redimensionar el papel de las tecnologías, entre otras intenciones.
La versión más reciente ya no dedica tantas páginas a su crítica al corte neoliberal de los esquemas formativos anteriores, aunque sigue presente el reclamo por haber fomentado el individualismo y la obcecación por la evaluación competitiva para los alumnos y punitiva para los profesores. Refiere cómo los organismos internacionales han “colonizado” al sistema educativo mexicano y lo ha apartado de su función comunitaria, por lo que es importante ir hacia lo común y el compromiso de corresponsabilidad y coparticipación.
Se dedica mucho espacio a resaltar el papel que desempeñan maestras y maestros no sólo en términos de la promoción de aprendizajes sino también en la construcción de ciudadanía y dinamizadores de la comunidad desde la escuela. La propuesta implica otra antigua aspiración que, sin embargo, cuesta trabajo asir bien, como es la autonomía curricular; especialmente ante la presencia de lineamientos centralmente establecidos.
La parte central se integra por varios elementos entre los que se destacan la comunidad (y sus saberes) como el núcleo de los procesos educativos, la comprensión del aprendizaje como un hecho histórico y contextual, así como el diálogo de las niñas, niños, adolescentes y jóvenes con la comunidad. Es decir que ya no es el estudiante el único foco de la educación, también lo es la comunidad en que se ubica la escuela. Haciendo un juego de palabras con frases usadas por la propia Secretaría de Educación, es evidente que “La Escuela es Nuestra” y ya no es sólo está “La escuela al centro”, aunque habrá que pasar de lo dicho a los hechos.
Parece haber un énfasis importante en vincular las actividades escolares con la vida en la comunidad y tener al estudiante (niñas, niños, adolescentes y jóvenes) y a los profesores y profesoras como los actores centrales en ese diálogo. Aquí hay que aclarar un malentendido ya que algunos colegas académicos han dicho que lo que se privilegia son los saberes locales en contra de las convenciones científicas, lo que no es correcto; se propone usar lo comunitario para vincular los conocimientos (y supuestos) locales con los hegemónicos y que funcionen como una especie de “pivote” para reflexiones situadas. Al igual que el punto previo, será importante pasar de una idea interesante a una práctica productiva. En este sentido, los saberes locales o comunitarios se plantean como puntos de partida, más no necesariamente de llegada.
En este sentido, se busca posicionar al estudiante frente al presente de su comunidad, un presente resultado del pasado y de la manera en que las dinámicas sociales actuaron (y actúan) en generar lo que caracteriza a su comunidad: injusticia, inequidad, etc. Para ello cada colectivo de estudiantes debe consultar (esperablemente de manera crítica) todas las fuentes posibles que le permitan comprender, para después proponer soluciones. La comunidad será el eje articulador de los procesos educativos y coherente con lo anterior, el documento llega a plantear que la comunidad es también escuela. Busca encontrar lo común desde la diversidad y comprender al mismo tiempo al presente como resultante del pasado, a su vez con vista a un futuro común en mejores condiciones, algo realmente encomiable, aunque francamente difícil de hacer operativo (por lo menos en el corto plazo).
Un elemento que llama al optimismo es emplear la educación como promotora de justicia social, articuladora de prácticas democráticas y generadora de pensamiento crítico y a la escuela como el punto de confluencia de los diversos. La idea de pasar de formadores de “recursos humanos” a “comunidad fortalecida” es muy atractiva, el asunto central es ¿cómo se logra eso?
Este modelo centrado en lo comunitario y con discentes y docentes como articuladores o dinamizadores del cambio comunitario se presta a múltiples interpretaciones. Será necesaria la participación de académicos y miembros de la comunidad para reflexionar en la práctica lo que se debe entender como diálogo escuela-comunidad. Por otro lado, un aspecto central, dado su carácter articulador, es el de la definición de comunidad ¿qué es comunidad? ¿quiénes la integran? ¿cómo se dinamiza? ¿cómo reconozco una cuando la veo? Esto sale a colación porque los ejemplos que mayormente ilustran el trabajo en comunidad, parecen aludir a localidades rurales o semirurales, que son muy importantes, indudablemente, pero no son el único tipo. En este México del siglo 21 tenemos urbes muy complejas que no corresponden a los ejemplos y que seguramente presentarán muchas maneras diferentes de atenderse y desarrollarse. Aquí también será importante reflexionar acerca de cómo se puede entender a la comunidad e incluso desarrollar metodologías concretas en su análisis y propuestas de incidencia. Disculpando el comercial, las universidades e instituciones cercanas al Sistema Universitario Jesuita llevan muchos años reflexionando y proponiendo en esta materia y seguramente tendrán aportaciones importantes.
Por último, es trascendente señalar dos temas torales: la actuación de los docentes y el papel de la evaluación. Con relación a los docentes, hay tres elementos importantes: 1) Se habla mucho de la justa revaloración de los docentes, que ahora estarán asumiendo un papel clave en la transformación social. Su papel ahora se parece mucho a aquellas vasconcelianas misiones culturales y al trabajo para el que se preparaban los docentes de las normales rurales para incidir en la comunidad. Es decir, se les está revalorando al mismo tiempo que se les asigna un muy serio paquete. 2) Se propone mucho la idea de la libertad docente y autonomía curricular, mismas que requerirán tiento y diálogo. Y 3) El esquema de trabajo propuesto requiere de mucho diálogo en el colectivo docente y de un tipo de profesor diferente al que tenemos hoy. Deberá tener otras habilidades, saber cómo vincularse con la comunidad, proponer diálogos de saberes, elegir las formas de llevar a cabo los diálogos, las evaluaciones de lo que dominan los estudiantes como de la situación comunitaria. Y aquí está una de las previsibles futuras tensiones y hasta fuente de conflicto, las escuelas normales no están formando, al menos no completamente, para este tipo de docentes-dinamizadores comunitarios. La USICAMM, es decir, el sistema para la carrera de las maestras y los maestros parece tener otro esquema de valorar la formación y el trabajo docente. Sería interesante ver cómo se incluye el elemento de dinamización comunitaria y del trabajo conjunto de la escuela y la localidad o barrio, en la valoración de los profesores.
Las evaluaciones son “la papa caliente” del marco curricular y merecen una reflexión más serena. Aquí aventuramos dos cosas: 1) Todos sabemos que la evaluación, en la práctica, es el elemento articulador del currículo. Los profesores regularmente carecen de tiempo para planear y desarrollar evaluaciones y suelen necesitar de manera urgente un examen fácil de calificar (como si examen fuera sinónimo de evaluación). La falta de tiempo y otros factores que enfrentan los profesores hacen común ese problema. 2) El Nuevo Marco Curricular pide documentar el proceso de aprendizaje de los alumnos y ya no una evaluación… menos aún una estandarizada de gran escala. Adicionalmente, contar con evaluaciones diagnósticas simultáneamente individuales y colegiadas, que se vinculen con la sistematización de información, que se constituyan en una brújula que oriente el trabajo formativo, etc. son una larga aspiración que, sin embargo, va en ruta de colisión con el uso de estándares nacionales, calificaciones y desempeño de los estudiantes centrado en la nota, como ha sido la práctica usual por décadas. Es un cambio de enfoque, un cambio de cultura, que tendrá tensiones y polarización. Será importante un gran diálogo académico para desarrollar junto con autoridades e instituciones educativas, una mecánica sensata para la documentación, sistematización y análisis de los aprendizajes de los estudiantes, así como su vínculo con la comunidad.
En síntesis, es realmente difícil estar en desacuerdo con lo planteado por el marco curricular y el plan de estudios 2022, el problema es ¿cómo se logra? ¿cuál es el camino? Es esperable que, como dice el poema, tendremos que hacerlo al andar.
Los estudios de educación media superior (EMS) tienen una gran importancia en la configuración de la identidad, las aspiraciones personales y ocupacionales de las mujeres. A nueve años de formar parte de la educación obligatoria, se ofrece una caracterización de este complejo tipo educativo, algunos de sus logros y desafíos.
“Superar el encierro doméstico; moverse entre comunidades y tener la posibilidad de conocer otros mundos; hacer amistad con jóvenes de distintas localidades; participar de otro modo en el trabajo familiar; llevar con cautela la relación de noviazgo; diferir los compromisos relacionados con la maternidad y el matrimonio; participar y hacerse cargo de sí en el espacio púbico” son algunas de las consecuencias que cursar el bachillerato ha tenido en estudiantes mujeres provenientes de comunidades rurales [i].
Por la importancia que los estudios de educación media superior (EMS) tienen en la configuración de la identidad, las aspiraciones personales y ocupacionales de las mujeres, a cien años de la fundación de la SEP no puede faltar una revisión de este tipo educativo.
Históricamente, la primera meta de escolarización en México fue la educación primaria. Conforme aumentaron los resultados de alfabetización y cobertura, aumentaron las ambiciones de proporcionar mayor educación a los mexicanos, así en 1993 se incorporó la educación secundaria a la educación básica, estableciendo nueve años de escolaridad obligatoria (seis años de educación primaria y tres de educación secundaria). Posteriormente, en 2004, se estableció la obligatoriedad de tres grados de educación preescolar y en 2013 la de Educación Media Superior, quedando actualmente una escolaridad obligatoria de 12 años.
Esta ampliación de la educación obligatoria, aunada al crecimiento y comportamiento de la pirámide poblacional repercutieron en la necesidad de hacer un gran esfuerzo como país para ampliar la oferta educativa. Del año lectivo 2008-2009 al ciclo escolar 2018-2019 el número de jóvenes inscritos en Educación Media Superior pasó de poco más de 3.9 millones a 5.2 millones de jóvenes, logrando también un incremento anual promedio de cobertura de 2.9% por una década para pasar 59.3% en el ciclo 2008-2009 a 78.7% en el 2018-2019 [ii y iii].
Con el propósito de incrementar la capacidad para dar atención a la creciente demanda de servicios de educación media superior, una parte importante de la estrategia de gobierno ha consistido en incrementar el número de planteles, los cuales se han duplicado en esta última década, principalmente con el esfuerzo de los gobiernos estatales.
La educación media superior (EMS) a semejanza de la educación superior y a diferencia de la educación básica, está conformada por más de 30 subsistemas cuyo control administrativo y académico responde a diferentes autoridades educativas como son organismos descentralizados de la federación y de las entidades federativas, órganos desconcentrados del gobierno federal, particulares e instancias autónomas y subsidiarias, con una oferta educativa igual de diversa.
Existen alrededor de 200 planes y programas de estudio de EMS, los cuales respetan un marco curricular común que establece competencias genéricas y disciplinares para todos, pero conllevan perfiles de egreso diferentes de acuerdo al enfoque de formación que se siga: bachillerato general; bachillerato general con capacitación para el trabajo; bachillerato tecnológico, o profesional técnico.
En el ciclo escolar 2019-2020 el bachillerato general, que permite a sus egresados continuar con estudios de tipo superior, concentró 63% de la matrícula total. Le siguen el bachillerato tecnológico, con 30% de los alumnos y el profesional técnico bachiller, que es la formación que hasta ahora imparte específicamente el Conalep, con 6% del total de la matrícula. Ambas se distinguen porque los estudiantes cursan una carrera tecnológica o técnica a la par del bachillerato y, al concluirla, pueden proseguir su formación en instituciones que imparten la educación superior. Finalmente, la educación profesional técnica concentró tan sólo al uno por ciento de los estudiantes; hecho atribuible, presumiblemente, al carácter terminal de estos estudios que impide a los egresados continuar con estudios de tipo superior. [v]
En cuanto a la proporción de mujeres y hombres cursando educación media superior, en el año escolar 2018-2019, se observó – como en el resto de los tipos educativos – que en términos absolutos, el número de mujeres inscritas en las modalidades de EMS escolarizada es ligeramente mayor que el número de hombres.
De manera similar, el número total de mujeres matriculadas en la modalidad no escolarizada fue superior al de los hombres: 54% de la matrícula total de estudiantes de esta modalidad está conformada por mujeres y 46% por hombres. [vii]
Si bien es evidente el importante aumento en la matrícula de estudiantes que se ha logrado en la última década, la tasa de abandono escolar en EMS sigue siendo la más alta de la educación obligatoria. La interrupción del trayecto de formación se presenta con mayor recurrencia en el primer año de estudios [viii]. El Informe sobre la Educación Obligatoria en México (2019) publicado por el INEE explica que solo 8 de cada 10 mujeres de 17 a 20 años concluyeron su educación básica obligatoria, y 5 de cada 10 jóvenes de 20 a 24 años solo tienen estudios de bachillerato. [ix]
En este ámbito, el actual Programa Sectorial de Educación 2020 – 2024 de la SEP reconoce que existe todavía un rezago educativo que afecta particularmente a los grupos históricamente discriminados; un cupo insuficiente en los planteles de educación media superior para cubrir la demanda existente, así como una falta de capacidad institucional para atender la diversidad de características físicas, intelectuales, culturales y lingüísticas de las y los alumnos.
La causa del abandono escolar es multifactorial. En ella inciden factores sociales, económicos, familiares, culturales, personales, socioemocionales y escolares. Entre estos últimos se encuentran la reprobación, la pérdida de interés debido a la falta de pertinencia o vigencia en la formación que reciben; la forma en que los docentes trabajan o tratan a los alumnos; problemas derivados de la normativa y la falta de flexibilidad en su aplicación; la organización y administración escolar. En el caso específico de las mujeres, además, estas tienen el doble de probabilidades que los varones de no asistir a la escuela en situaciones de crisis como la pandemia por COVID. [x] Esto, probablemente atribuible a las cargas de trabajo doméstico y de cuidado familiar que históricamente se han impuesto a las mujeres.
De manera general, la EMS tiene como propósito principal que los jóvenes egresen con las herramientas, competencias y aprendizajes necesarios para insertarse en el mercado laboral y/o continuar su formación en la educación superior. Sin embargo, el impacto que esta educación tiene en la vida de las mujeres va mucho más allá y tiene trascendencia en sus posteriores oportunidades y decisiones de vida. De ahí la importancia de seguir impulsando acciones como la campaña lanzada por MUXED #YoTambiénMeQuedo, para promover que las niñas, adolescentes y jóvenes sigan aprendiendo en la escuela. [xi]
A nueve años de la inclusión de la EMS como parte de la educación obligatoria, se observan logros importantes en la ampliación de la oferta educativa y de la cobertura; avances en la consolidación de una identidad propia de este tipo educativo, constituido por una gran diversidad de subsistemas; un logro en la definición de un marco curricular común y un perfil de egreso alineado para toda la educación obligatoria; pero hoy más que nunca, persiste el reto, agravado por los estragos del COVID-19, de que las estudiantes regresen, permanezcan y concluyan su educación obligatoria.
Integrante de MUxED. Diseña y evalúa soluciones de política educativa y gestión escolar para mejorar la educación. Tiene más de 15 años trabajando con agencias multilaterales, gobiernos, ONG, escuelas públicas y privadas. Actualmente se desempeña como Coordinadora Territorial de CONAFE en Oaxaca. Entre los temas de su interés destacan la educación comunitaria y la educación con perspectiva de género.
A partir de la llegada al gobierno de Andrés López Obrador, éste se ha empeñado en destruir y/o denostar y negar todo lo que no provenga o haya surgido de la llamada 4T, sea que haya sido funcional o no y bajo la premisa de todos conocida de que todos los males del país se deben a los gobiernos anteriores y a pesar de que el presidente lleva casi tres años y medio en el cargo, tiempo suficiente para solucionar muchos de los problemas. Esto, en términos generales, ha representado, tanto un estancamiento, como un retroceso en todos los ámbitos de la vida del país, con lo que se plantean serias problemáticas que serán, en el futuro, muy difíciles de resolver.
Entre las acciones que el gobierno ha llevado a cabo se encuentra la derogación de la Reforma Educativa del año de 2013. Independientemente de las bondades y defectos, la última reforma contemplaba temas como la calidad en la educación, la inclusión de todos los agentes y actores de la educación, como docentes, directivos, padres de familia, la creación del INEE (Instituto Nacional para la Evaluación en la Educación), el acceso a las Tic’s, mejora en la infraestructura educativa y mejoras al financiamiento, es decir, era propositiva, al menos, en papel y en proyecto.
Todo cambio, sobre todo si es social y de fondo, requiere de un proceso más o menos largo para ser implementado y para ser susceptible de ser evaluado, y esto es aún más delicado cuando se trata de la educación, ya que se pone en juego el futuro del país. Ante esto, el actual gobierno no otorgó tiempo, ni siquiera el beneficio de la duda a la funcionalidad de la reforma de 2013, tan solo la eliminó de un plumazo debido a que provenía, como se dijo, de un gobierno anterior.
Por otro lado, editorial Grijalbo, ha publicado el libro La regresión educativa, un conjunto de 14 ensayos cuya autoría es de investigadores en materia educativa, académicos y docentes, coordinados por el exsubsecretario de la SEP Gilberto Guevara Niebla, en los que se hace un análisis de las acciones de la contrarreforma de la 4T y que más que ser propositivas, anulan toda intención de mejora educativa:
Se deroga la Reforma de 2013
Desaparición del INEE
Se desatienden las zonas rurales
Promueve el desvío de recursos
Se propone la elaboración de programas escolares mediante asambleas (¿?)
Anula la transparencia en el uso de los recursos; no a la rendición de cuentas
No a la compra de equipos de computación
Absoluta injerencia de MORENA en aspectos meramente populistas y con énfasis en la politización de organizaciones, sindicatos, directivos, docentes y ¡niños!
Adoctrinamiento dirigido a nuestros niños y adolescentes mediante los libros de texto (CONALITEG)
Anulación de los grados escolares, para proponer una educación por “fases”
Esquemas temáticos que carecen de secuencia
A lo anterior hay que agregar otros aspectos sumamente preocupantes, ya que las políticas de la SEP y de sus dirigentes tan solo están enfocadas a repetir el discurso divisionista y la postura presidenciales, que, en sí, carecen de lógica, de objetividad y de ser propuestas coherentes, en lugar de estar acordes con las necesidades modernas, como el ataque sistemático al neoliberalismo o la globalización.
Entre estos aspectos, sobresalen el hecho de que se anulan los conceptos de calidad y de competitividad, es decir, la educación, según la 4T, no necesita ser de calidad y… adiós a la educación por competencias y a competir, adiós al constructivismo, al andamiaje y al anclaje, adiós a la investigación y a la creatividad; tan solo hay que compartir (¿compartir qué?).
La ineficiencia continúa con las Universidades Benito Juárez, a pesar de representar, además de un derroche, un estrepitoso fracaso, ya que no cuentan con espacios, planes ni personal. Y con las becas escolares cuyos destinatarios son los padres de familia quienes no tienen que rendir cuentas de ello, incluso si sus hijos no asisten a la escuela; se trata, en todo caso, de formas clientelares, de masificación y de lealtad meramente populista.
En la educación en México no hay ningún tipo de avance, los libros de texto son elaborados por ideólogos que nada conocen de educación, los alumnos no aprenden, pero se les promueve y los maestros, los verdaderos educadores, no saben qué hacer, ya que han sido despojados de la capacidad de enseñar y de enfocar el aprendizaje de sus alumnos hacia la mejora y hacia el crecimiento.
Cuando se deja un aspecto tan importante como la educación en manos de un gobernante a quien nada le importa México y que es un ignorante cuyo interés está en detentar el poder y, mediante ese poder, asigna a corruptos e ignorantes como él la alta responsabilidad de educar, el resultado es el que estamos viviendo y una “contrarreforma” que no tiene ni pies ni cabeza, que no es propositiva, que se vuelve un problema en lugar de ser, al menos, parte de la solución, como es el caso de las recientes declaraciones de Marx Arriaga quien afirmó (REFORMA, 27 de abril), que México ya no participará en los exámenes internacionales (como PISA), que el nuevo modelo será “libertario humanista” (¿qué es eso?), que se anulan las pruebas estandarizadas, que se rechazarán los libros de texto (¿y luego?), que los maestros ahora se tienen que convertir en líderes sociales (¿?) y que todo lo que no sea eso, es segregacionista, liberal y discriminatorio.
Nos guste o no, vivimos en un mundo neoliberal y globalizado y, de ello, como seres pensantes, debemos tomar ventaja y aprovechar los beneficios que de esto deriven, ya que no podemos encerrarnos en un sistema que, a todas luces y a través de la historia, ha sido un fracaso y que lo único que ha generado es miseria.
No importaron ni la pandemia, ni la deserción, ni la ignorancia galopante, ni la pobreza, tan solo importó la política a costa de nuestros niños y nuestros jóvenes. Son de preocuparse la ambición del presidente, la falta de ética de Delfina Gómez y la estulticia de Marx Arriaga.
Es tiempo de que los maestros tomemos el rumbo de nuestros estudiantes para guiarlos hacia el progreso, la cultura, la competitividad; de encaminarlos hacia el mundo moderno, hacia los valores de la familia y la sociedad, hacia la visión de sí mismos como seres independientes, creativos y con voluntad, capaces de enfrentar la vida con las herramientas que adquirimos los que tuvimos la suerte de crecer en un mundo que, si no era el mejor, sí era mejor. Es nuestra obligación.
REFERENCIAS
GUEVARA N. Gilberto (coordinador), La regresión educativa, la hostilidad de la 4T contra la Ilustración, Grijalbo.
Periódico REFORMA, abril 27, 2022.
TREVIÑO C., Javier, La reforma educativa de 2013: ¿Qué es?, ¿qué es lo nuevo …https://www.educacionfutura.org › la-reforma-educativa-d., (2015).
Fuente de la Información: https://www.educacionfutura.org/la-ideologia-de-la-ignorancia/
En un mundo globalizado, cada vez más globalizado. Mundializado desde la conquista de Tenochtitlán, cuando se pone el cimiento de la modernidad, tal como la como la conocemos ahora, como sistema mundo capitalista. Los problemas, las problemáticas, los temas y las temáticas, los que acucian a los pueblos, las crisis, son compartidas ciertamente en circunstancias históricas singulares, coyunturales y contextuales. Dependiendo de la localidad, de la nación, es decir, de la geografía política nacional, de la región, pero también, obviamente, de la coyuntura. Sin embargo, estas diferenciales hablan también de sus analogías y diferencias, de contenido, de forma de expresión y, obviamente, de la composición de los planos de intensidad, que hacen a una realidad concreta.
Tomando en cuenta lo que acabamos de decir, es indispensable entender qué es lo que le ocurre a una parte del mundo, mucho más si se trata de una parte, de un lugar específico del planeta, es decir, de un nicho ecológico. Lo que le pasa a un nicho ecológico, a una parte del planeta y a una parte del mundo, nos afecta a todos de manera planetaria. A todos nos irradian los efectos de esa crisis y de esa problemática en cuestión. Es así que tenemos que comprender que lo que sucede en Kurdistán, es decir, en los distintos fragmentos espaciotemporales y recortes geográficos, que están repartidos en distintas geografías políticas, a esa referencia territorial y cultural que llamamos Kurdistán, que conserva la lengua, que conserva la cultura, lo que significa conservar la memoria, es un proyecto no estatal de sociedad, un proyecto comunitario no estatal, de integración no estatal, que pasa por la revolución de las mujeres, por matar al hombre. De lo que se trata es construír una democracia plena, que se denomina Confederalismo democrático. Este proyecto emancipatorio convoca a ser un proyecto nuestro, de todos los pueblos y sociedades del mundo.
Lo que pasa en el continente de Abya Yala, lo que pasa en la Selva Lacandona, la resistencia, proyección e irradiación de la reconstitución, desplazamiento, transformación y metamorfosis del horizonte de la nación y pueblos mayas, expresado en la formación enunciativa zapatista, del Ejercito de Liberación Zapatista, nos interpela y convoca a todos, nos compromete en su lucha, en la guerra anticolonial, convertida en guerra contra el sistema mundo capitalista, nos afecta en el alcance de la responsabilidad de defender la vida, la armonía sincronizada de los ciclos vitales planetarios.
Lo que pasa en la geografía política transandina, en los territorios de la nación mapuche, en las cartografías costeras y cordilleranas de las poblaciones mestizas chilenas, en las alianzas dinámicas de jóvenes libertarios, ácratas, rebeldes heterodoxos e iconoclastas, nos convoca a continuar las luchas sociales y territoriales, las proyecciones políticas, económicas y culturales de los autogobiernos, en la perspectiva de la conformación de una Confederación de Pueblos y Autogobiernos de Abya Yala.
Lo que pasa en el contexto vital del levantamiento juvenil, social, popular e indígena colombiano, nos convoca a la movilización general, a liberar la potencia social, a dar apertura a horizontes nómadas, creando mundos alterativos y alternativos al sistema mundo capitalista, a la civilización moderna, civilización de la muerte.
Lo que pasa en la geografía política del Estado Plurinacional de Bolivia y en la geografía política de La República Federativa de Brasil, con las movilizaciones de las naciones y pueblos indígenas amazónicos y chaqueños, en defensa de los bosques, de los territorios, de los ríos, de las cuencas, de los ecosistemas exuberantes, de los nichos ecológicos vitales, nos interpela, nos convoca y exige nuestra responsabilidad ante la vida y el porvenir del planeta, del mundo efectivo, de las sociedades orgánicas, entre ellas, de las sociedades humanas, y de los pueblos. En el caso boliviano se lucha contra una forma de gubernamentalidad clientelar y corrupta, al servicio de las empresas trasnacionales extractivistas y del conglomerado de burguesías ecocidas; en el caso brasilero, se lucha contra una forma de gubernamentalidad de la burguesía gamonal, heredera de la oligarquía “café con leche”, que administra una forma de gubernamentalidad ultraconservadora y racista. La guerra anticolonial, anticapitalista y antimoderna de las naciones y pueblos indígenas es una tarea de todos, convoca a nuestra responsabilidad ética, moral y cultural ante el planeta y las futuras generaciones.
Vivimos en el mismo mundo, en el mismo planeta, compartiendo una misma coyuntura en crisis, crisis múltiple del Estado y crisis múltiple ecológica, que amenaza la sobrevivencia de la humanidad. Vivimos un momento de convergencia de la crisis y de los desenlaces del sistema mundo capitalista, de la crisis de la civilización moderna, que es la civilización de la muerte. En esta convergencia abrumadora del mundo efectivo requerimos de una evaluación crítica de lo ocurrido en historia de la modernidad, en las historias de la modernidad, en las historias políticas de la modernidad, pero también en las historias económicas, sociales y culturales de la modernidad, comprendiendo sus distintas singularidades, sus distintos recorridos singulares y específicos. Esta evaluación crítica alumbra sobre los recorridos que nos han llevado a la situación calamitosa de la crisis múltiple del Estado, así como a la situación contextual de exterminio generalizado, dados en pleno crepúsculo de la modernidad. Esta crisis múltiple tiene que ver con los nacimientos de las genealogías del poder, es decir, de las genealogías de las dominaciones, que tienen en común una forma destructiva incubada, que corresponde a los nacimientos del patriarcalismo; en otras palabras, a la usurpación, por parte de las fraternidades masculinas, por parte de las coaliciones de machos. Usurpación de la administración de los bienes comunes, dirigida por las mujeres.
Se trata de comprender, entender y conocer el comienzo de esta macrohistoria de las civilizaciones, asentadas sobre ciudades metropolitanas, que se convierten, después, en imperios; posteriormente, este comienzo y su devenir sufren metamorfosis, en el desenvolvimiento de su crisis de irradiación, transformándose en el modo de producción capitalista. Por lo tanto, en modo de distribución y de consumo capitalista. Asistimos pues a la experiencia compartida de un sistema mundo en crisis. Es esto lo importante, que comportamos no solamente el momento, la coyuntura, sino que compartamos a partir precisamente de nuestras diferencias. Este compartir las diferencias nos permite el desciframiento de las codificaciones de la problemática, desde distintas perspectivas, desde las distintas historias específicas, singulares y concretas. Lo que enriquece, posibilita y potencia la comprensión de la coyuntura de la crisis ecológica y de la crisis del sistema mundo capitalista, la crisis de la civilización moderna.
Crítica de la crítica de la economía política
La crítica de la economía política se basa en la crítica de la diferenciación, de la separación, entre valor abstracto y valor concreto, entre valor de cambio y valor, aludiendo a que esta diferenciación y esa separación deriva en la valorización de lo abstracto y en la desvalorización de lo concreto. Valorización del valor de cambio y desvalorización del valor de uso, sobre todo de la fuerza de trabajo, es decir, de la capacidad de valorización de la fuerza de trabajo en el ámbito de la producción. Sin embargo, como hemos dicho antes, la crítica de la economía política no sale del horizonte circunscrito de la teoría del valor, no deja este horizonte abstracto. Vuelve a caer en lo que critica, en la valorización abstracta, en vez de concentrarse en las condiciones de posibilidad existenciales, histórico-políticas-culturales de lo que llama a fuerza de trabajo, que, en realidad, es el cuerpo, es decir, la capacidad corporal, la potencia corporal vital. Capacidad vital que contiene múltiples posibilidades de fenomenologías corporales, entre ellas la fenomenología de la percepción. En consecuencia, la crítica de la economía política se queda a mitad del camino, no sólo por lo que dijimos antes, porque no completa la crítica de la economía política, en el contexto de la crítica de la economía política generalizada; sin entender que no se trata solamente de la economía política, restringida al ámbito económico, que es un recorte abstracto analítico. Sino porque, en todo caso, se trata de los distintos ámbitos de la economía política generalizada; la economía política religiosa, que separa alma de cuerpo, valorizando el alma y desvalorizando el cuerpo; la economía política de género, que separa hombre de mujer, valorizando al hombre y desvalorizando a la mujer; la economía política del Estado, que separa el Estado de la sociedad, valorizando la sociedad política, que es el Estado, desvalorizando a la sociedad plural, de donde ha emergido el Estado. En otro contexto, más amplio y de mayor alcance teórico, economía política del poder, que separa poder de potencia, valorizando el poder abstracto, la máquina abstracta de poder, desvalorizando la potencia, que es de lo que se apropia el poder, las máquinas de captura del poder.
Es menester revisar la teoría del valor y la crítica de la teoría del valor, la crítica de la economía política, no solamente por lo que acabamos de anotar, sino también por que es indispensable empezar a preguntarse si es posible sostener una economía política y la crítica de la economía política, inclusive en su condición generalizada. Teniendo en cuenta la historia efectiva, de la que vamos a hablar, historia efectiva que tiene que ver con la colonización generalizada, la conquista colonial generalizada, que tiene como uno de sus núcleos fundamentales y fundacionales del modo de producción capitalista, del sistema mundo capitalista, de la civilización moderna, que consisten en el despojamiento colonial generalizado y en la esclavización generalizada, sobre todo la esclavización del África subsahariana. En el contexto mismo de la conformación del sistema mundo moderno, no parece sostenible la teoría del valor y la crítica de la teoría del valor, la crítica de la economía política.
De partida, teniendo en cuenta esta conformación del sistema mundo moderno, este nacimiento de la modernidad, nacimiento que se da en la matriz colonial, en pleno substrato de la conquista, del colonialismo y de la esclavización, podemos comprender que lo que instaura, constituye, conforma, construye y estructura el sistema mundo capitalista es la dominación de los cuerpos, de los territorios y de los bienes comunes. Primero es la dominación y después el procedimiento mecánico y técnico, pero también ideológico, de la separación de lo abstracto respecto de lo concreto. En el nacimiento de la modernidad este procedimiento mecánico tiene que ver con la colonización generalizada del quinto continente, es decir, de Abya Ayala, tiene que ver con la esclavización del África subsahariana. Entonces la dominación se da en esos términos, en los términos de oleadas de conquista, de guerras de conquista, extendidas por todo el continente. He aquí el acontecimiento colonial; tenemos las oleadas de conquista y de colonización en el continente de Abya Yala; tenemos la constante y dilatada conquista y colonización del África, dada por oleadas, partiendo de los bordes, de las orillas, de los puertos negreros, que pueden considerarse cabezas de playa, que van a servir de dispositivos operativos y administrativos intermediarios de los tráficos de cuerpos, de los tráficos de esclavos. Suponen ya la genealogía de la esclavización, genealogía compleja de poder, que acaece con diferentes nacimientos, desde antes de la modernidad, en relación al norte del África, región del desierto y de predominante religión musulmana; empero, en este caso se da de manera circunscrita, no de una manera desbordante y descomunal, además generalizada, como en el caso del nacimiento de la modernidad.
En lo corresponde a la esclavización generalizada del África subsahariana, la misma concurre desde la costa, afectando al interior a través de meditaciones e intermediaciones, provocando efectos devastadores en el interior de continente, desatando cadenas de esclavización e itinerarios dramáticos de poblaciones esclavas. Entonces los flujos de esclavos arrancan desde el interior hasta la costa. Comprometiendo a reinos, a autoridades africanas, a dispositivos intermediarios, por un lado, y por otro a compañías esclavistas, “negreras”, conformadas a través de acciones. Impresionantes máquinas de despojamiento, desposesión y esclavización; compañías esclavistas que van a dirigir, conducir, administrar y modificar la genealogía de la esclavización, todo el tráfico de esclavos, su comercialización y su demoledora explotación en el continente rebautizado como América. En la conformación de estas compañías esclavistas están comprometidos los estados europeos, así como particularmente los estados coloniales europeos. Después de la conquista del continente, en pleno nacimiento del sistema mundo capitalista, se van a requerir de contingentes de poblaciones de cuerpos humanos, usados como “fuerza de trabajo”, pero “fuerza de trabajo” esclava, no renumerada, no asalariada, no reconocida como tal. Despojada de sus derechos, a pesar de la declaración de los “derechos del hombre” de la revolución francesa. Población reducida a la condición de objeto, no reconocida como humana, no incorporada a la humanidad, a pesar de haberse dado el renacimiento. Entonces, esclavos reducidos a condición de objetos. Empero, lo que acaece va más allá. Los objetos se suponen que son inanimados, en cambio los cuerpos son vitales. En consecuencia, se captura la vida, para que sea usada en los procesos desatados de la acumulación originaria de capital y, después en la acumulación amplía de capital. Se puede entender a la modernidad en el sentido de la explotación inicial del modo de producción capitalista; se trata de la instalación misma de los cimientos del sistema mundo capitalista, de la economía mundo. La esclavización generalizada es el núcleo inaugural del sistema mundo moderno, es la piedra fundamental del sistema mundo capitalista. Los cimientos de la civilización moderna consisten en la colonización y en la esclavización. Como inmediata consecuencia teórica, consecuencia epistemológica, si se quiere, tenemos la obligación de revisar las bases conceptuales mismas de la teoría valor y de la crítica de la teoría del valor, es decir, revisar las bases mismas de la crítica de la economía política. La separación entre el valor abstracto y el valor concreto no puede darse sin que anteceda el control mismo de los dispositivos de esta separación, de los mecanismos de esta separación, de los procedimientos de esta separación, que son mecanismos y procedimientos institucionales. Diagramas de poder, estructuras de poder y cartografías políticas coloniales y capitalistas. Por lo tanto, lo que tenemos no es exactamente una economía política, sino una proliferante genealogía de las dominaciones, dinamizadas y efectuadas por máquinas concretas de poder, respecto a cuerpos, territorios y bienes comunes. Tenemos, por un lado, cuerpos, territorios y bienes comunes, y por otro, dispositivos de dominación.
Las preguntas son: ¿Cómo se dan estos dispositivos de dominación? ¿En qué momento se dan de las múltiples historias desplegadas por las sociedades humanas? Al respecto, contamos con una hipótesis interpretativa, que tiene que ver con los orígenes del patriarcalismo, hipótesis que ya hemos mencionado en otros ensayos. Suponiendo que sea así, lo que importa ahora, en este contexto histórico, relativo a la formación de la ciudades, en principio pequeñas, circunscritas, que, después, se vuelven, algunas de ellas, en ciudades metropolitanas, centros de imperios. Sistemas regionales antiguos, que suponen no solamente estructuras de poder, que, en términos concretos, suponen el nacimiento del Estado y, por lo tanto, una jerarquía institucional. Además de estructuras de poder también suponen la configuración de estructuras “ideológicas”, que aparecen como estructuras religiosas. En la conformación de los imperios se perfilan composiciones jerárquicas y meditaciones trascendentales; por ejemplo, se instituyen mediaciones sacerdotales, así como mediadores escribas, lo que supone la usurpación de la memoria social. El apoderamiento de la memoria social, por parte de intérpretes y comedidos escribas. Transcriben la memoria social de una manera sesgada, inscribiendo el relato de lo que viene a ser la legitimación del poder, es decir, la “historia”, en el sentido antiguo. Relato de la “historia” de los reyes, en otras palabras, de la dominación edulcorada, encubierta en el mito y la leyenda. Esta escritura del poder implica, fundamentalmente, la “legitimación” del poder del rey, del monarca, del déspota, encarnación simbólica del hijo del sol, del hijo de Dios, que efectivamente implica la encarnación simbólica del imperio. Estamos asistiendo a la conformación proliferante de la institucionalidad del poder, cuya mecánica inmanente, que conlleva, inherentemente, objetivos y finalidades, funcionamientos que tienen que ver básicamente con la reproducción del poder y su realización concreta como institucionalidad. También tienen que ver con distintas estratificaciones estructurales, tanto en la administración de las dominaciones, de la administración del poder, así como de la administración de la “legitimidad”. Estas estraficaciones estructurales redundan y repercuten en la estratificación social, es decir, en la diferenciación social. Asistimos pues a la realización proliferante de estructuras inherentes a las civilizaciones, que ya suponen la conformación del Estado. La estructuración sofisticada del poder, del ejercicio del poder, de la usurpación, que, a su vez, supone la inscripción de la deuda infinita. Uno de los primeros mecanismos de inscripción de la dominación, de las genealogías de las dominaciones polimorfas, del sometimiento y la subordinación de las poblaciones a la figura simbólica del déspota. Subordinación y sometimiento a las estructuras de poder vigentes, en el contexto civilizatorio de que se trate.
Entonces, podemos decir que estas estructuraciones del poder, en distintos planos de intensidad, dándole consistencia los espesores de intensidad de estas sociedades y civilizaciones antiguas, que después van a repercutir, de una manera actualizada y contemporánea, en la civilización moderna, se dan de una manera diferida, en términos de procesos singulares. Estos procesos se dan como redes concatenadas, que se van articulando, que se van conformando como conglomerados de conjuntos de mallas institucionales, que atrapan a los cuerpos, a los territorios y a los bienes.
Volviendo a los conceptos de la crítica de la economía política, sobre todo, al concepto que habla de “fuerza de trabajo”, concepto que contiene dualismo, a la vez, un dilema, el establecido entre la diferenciación entre valor de uso y valor de cambio, mostrando su inherente contradicción. Por un lado, se contabiliza a la fuerza de trabajo como valor de cambio, a partir del valor de cambio de las mercancías necesarios para su alimentación y su reproducción social; empero, efectivamente la fuerza de trabajo se usa, en el proceso producción, como valor de uso. Esta es la dicotomía establecida por Karl Marx y sostenía después por el marxismo. Es una dicotomía elemental, reducida a una dualidad rutinaria, a un esquematismo dualista, que no tiene solución. No termina de explicar la explotación de lo que llama fuerza de trabajo, que viene definida como capacidad física, intelectual y psíquica para el trabajo, como si el cuerpo, desde un principio, biológicamente, estuviera destinado al trabajo. Lo que, obviamente, no es cierto. El cuerpo es vida, es capacidad de vivir, es memoria e inteligencia sensible. El cuerpo correspondes dinámicas moleculares, a dinámicas atómicas, a dinámicas psíquicas y sociales, a dinámicas corporales de la vida. En tanto cuerpo es todo una complejidad dinámica, articulada e integrada vitalmente. Se mueve en combinaciones complejas, complementariedades y transmisiones entre espesores de intensidad del genotipo y planos de intensidad del fenotipo. Entonces, no debería ser una sorpresa que el cuerpo sea capaz, en primer lugar, de creación; la vida es potencia creativa. En segundo lugar, ciertamente, el cuerpo puede dedicarse a actividades, a prácticas, a labores, a técnicas, a la artesanía, a la alfarería, al arte, como dicen los griegos antiguos, a la techné, que es una concepción amplia de arte y de técnica combinadas. Por lo tanto, en determinadas condiciones sociales, en determinadas órdenes de relaciones sociales, el cuerpo puede estar dedicado al trabajo, pero, no por esto el cuerpo es esencialmente fuerza de trabajo. Este es el error de Marx. Por eso no resuelve el dilema, por eso no termina de resolver el problema de la valorización; aunque tampoco puede resolverse en el espacio abstracto de la teoría del valor o de la crítica de la teoría del valor. Para resolver el problema es indispensable salir de estos espacios abstractos, de estos campos abstractos del análisis económico; esto significa considerar los distintos planos de intensidad y espesores de intensidad corporales y sociales, que hacen a las complejidades dinámicas y a las dinámicas complejas de la vida. Volver al cuerpo.
No se puede entender como el modo de producción capitalista disocia valor de uso y valor abstracto, disociación que no podría darse si no de manera imaginaria, de manera abstracta, de manera ideológica. Aquí radica la crítica más importante de Marx, quizás la única crítica importante de Marx, la crítica del fetichismo de la mercancía, la crítica de la economía como ideología, la crítica que establece que no hay relaciones entre cosas sino todas las relaciones son relaciones sociales. Nosotros podríamos ir más lejos, decir, que, en realidad todas las relaciones son relaciones vitales. Desde este punto de vista, desde esta perspectiva ampliada, desde el enfoque del substrato vital, podemos resolver el problema; lo que captura el “modo de producción capitalista”, para seguir con el concepto marxista, es la vida.
Para seguir todavía, a modo de ilustración, con esa visión línealista de la historia, está visión evolutiva marxista, también pasa con otros “modos de producción”, que capturan la vida. Las sociedades de la historia de las civilizaciones, en sus procesos de reproducción social, han capturado la vida, han usado la vida capturada, han usado la potencia de la vida en función de determinados objetivos y finalidades. Lo mismo ha vuelto a ocurrir en el “modo de producción capitalista”; la sociedad capitalista, la civilización moderna, ha conformado dispositivos de captura, máquinas heurísticas de tecnologías de poder, instituyendo estructuras de captura de la vida, que sirven en el uso de estas fuerzas para la reproducción de las estructuras de dominación. El secreto del dilema o de la dualidad dialéctica se resuelve saliendo del esquematismo dualista y de la interpretación dialéctica, abriendo otro horizonte epistemológico, el de la perspectiva dinámica de la complejidad. Hablamos de la perspectiva ecológica.
No puede ser una sorpresa que el comienzo de la civilización moderna este plagado de acontecimientos de alcance e irradiación mundial, acontecimientos violentos de ruptura y quiebre, respecto a las ancladas instituciones tradicionales y costumbres de las sociedades antiguas, por así decirlo, no capitalistas, así como sociedades en transición precapitalistas. Éstas rupturas estos desplazamientos se dan en los términos que conocemos en la historia de la modernidad; en su nacimiento, las sociedades modernas nacen el fragor, el fuego y la sangre derramada en las oleadas de conquista, en las oleadas de colonización del quinto continente; así como en la particular forma de conquista y de intervención diferida de la colonización, sobre todo, de la esclavización del África subsahariana. Lo que tenemos en el nacimiento de la civilización moderna, lo que se llama el sistema mundo moderno, también se nombra como sistema mundo capitalista, es pues este acontecimiento traumático de colonización y esclavización planetaria. Esta sociedad naciente y emergente moderna actúa como un conglomerado de máquinas de guerra, un conglomerado de máquinas de captura, un conglomerado de máquinas de poder, que capturan fuerzas vitales, cuerpos territorios y bienes comunes. La diferencia con otras civilizaciones, si se quiere, con las civilizaciones y sociedades antiguas, incluso con los imperios antiguos, es que, esta vez, se lo hace de manera planetaria, global, mundial. Se actúa, de manera simultánea, sobre distintos cuerpos, territorios y bienes comunes. Si antes las sociedades agrícolas domesticaron el genoma de las plantas y extendieron plantaciones destinadas a la alimentación, a mayor escala que la situada en las aldeas, que combinaban caza, recolección y agricultura a escala doméstica, las sociedades de la civilización moderna, las sociedades de la valorización abstracta, lo que despliegan desmesuradamente es una domesticación generalizada de los cuerpos, de los genomas, de todas las corporeidades, no solamente las plantas. Además, de manera sorprendente, se da lugar a desplazamientos, despliegues y desenvolvimientos, de una capacidad destructiva a escalas también gigantescas. Para construir macroplantaciones de caña, de tabaco, de café, de arroz, para conformar explotaciones mineras a gran escala, se ha tenido que expandir demoledoramente la capacidad de destrucción, también, si se quiere, de domesticación de territorios, de montañas y de los usuarios.
Entonces, estamos ante fabulosas máquinas de captura, de mucho más alcance que las anteriores máquinas de captura de las sociedades antiguas; lo que ha aumentado respecto a las sociedades antiguas, en lo que corresponde a la sociedad moderna, es su capacidad de destrucción, para conformar, como dicen Gilles Deleuze y Felix Guattari, el desierto capitalista. En otras palabras, en la de esta reutilización, en una escala desmesurada, de lo que ocurrió en la sociedades antiguas. Hablamos de la desterritorialización generalizada, global y planetaria, mundializando el desierto capitalista. Donde la sociedad moderna, la civilización moderna, el sistema mundo capitalista, cuyo núcleo puede ser el modo de producción capitalista, sostenido por el substrato de la colonización generalizada y la esclavización generalizada, desarrollan la revolución industrial, acompañadas por las revoluciones científicas y tecnológicas, al servicio de la acumulación de capital, alcanzando las transformaciones de la revolución cibernética, la revolución de la nanotecnología y revolución de la biología molecular. Todos estos procedimientos, todas estas técnicas, todos estos conocimientos, todas estas ciencias instrumentales, son, en definitiva, máquinas de captura de la vida; máquinas de captura cada vez más minuciosas, más detallistas, más especializadas y más profundas. En la medida que se introducen e inmiscuyen en las dinámicas moleculares, más acá y más allá aún, se internan en las dinámicas atómicas, incluso destruyen estas dinámicas moleculares y estas dinámicas atómicas, para lograr efectos catastróficos, como los de las armas de destrucción masivas, por ejemplo, bomba atómica.
Volviendo al tema estamos pues ante la expansión, intensificación y transformación de las máquinas de captura, a escala planetaria. Este es el desarrollo del modo de producción capitalista, este es el desarrollo de la sociedad capitalista y de la civilización moderna; en definitiva, capturar la vida, en todas sus dimensiones, planos de intensidad y espesores de intensidad, para usar su potencia en la consecución de los fines abstractos y objetivos abstractos, demoledores del capitalismo y de la modernidad. Todo esto se da en términos de los alcances culturales y civilizatorios, en la conformación de un sistema mundo cultural de la banalidad, en la etapa tardía del la modernidad. Un sistema mundo cultural de la trivialidad, tal como dice Gilles Lipovesky.
Es indispensable deconstruir la crítica de la economía política puesto que esta crítica no llega a deconstruir la economía política; por así decirlo, se queda en el camino. No la traviesa el marco de la teoría del valor, se queda atrapado en la episteme moderna, cuyo zócalo es la física newtoniana. No llega a conformar un crítica de la economía política, en su sentido radical, sino que se queda a mitad del camino; atrapada en el propio círculo vicioso de la propia economía política, que es, como hemos dicho, la teoría del valor. La crítica la economía política no sale de la circunscripción teórica de la valorización abstracta y de la “metafísica” económica; queda atrapada en lo mismo que critica, en la valorización abstracta, en la ideología. Más aún, convierte a la esfera de la producción, que consiste en procesos técnicos, contenidos en el fenómeno de la subsunción de los insumos de materias primas, por la vía de la ingeniería industrial, en lo que respecta a la transformación de las condiciones iniciales de la producción, es decir, que consiste en transformaciones físicas, en un fenómeno abstracto del calculo económico capitalista. La crítica la economía política convierte a los fenómenos productivos físicos, de la transformación material, en el fenómeno de la valorización abstracta de la contabilidad económica capitalista. Supone que en la valorización abstracta acontece el proceso de creación del plusvalor, del excedente económico, dando lugar al tiempo de trabajo excedente, que no se repone al trabajador. Todo esto, que parece una crítica de la economía política capitalista y de la explotación del trabajador, termina siendo una crítica abstracta, como si la explotación fuera también abstracta, cuando es concreta. Tanto el proceso de producción, así como el proceso de explotación, son, en realidad, procesos cualitativos, de transformación física y de explotación corporal. De ninguna manera corresponden a procesos abstractos, salvo en su conceptualización. En consecuencia, la crítica de la economía política subsume los procesos cualitativos de producción y de explotación a los procesos aritméticos de valorización dineraria. La crítica de la economía política se queda no solamente a mitad del camino, sino que se queda atrapada en el mismo horizonte de lo que critica, en el horizonte de la teoría del valor. Queda pendiente la crítica radical del sistema mundo capitalista. Podemos nombrar este dramatismo teórico círculo vicioso de la teoría del valor, que, obviamente, no mella el proceso de explotación capitalista. Por lo que dijimos, se requiere construir la crítica radical de la economía política, no solamente en los términos de la crítica de la economía política generalizada, sino en el alcance de la crítica radical de la macrohistoria y del pensamiento complejo.
Para comenzar diremos que si el proceso de producción corresponde a la transformación física de materias primas, en las condiciones de posibilidad técnicas de la industria, que supone dinámicas técnicas y científicas, la explotación del trabajo, es decir, la participación y usufructo del cuerpo del trabajador en el proceso de producción, corresponde a procesos y máquinas de captura de la potencia de la vida. Es así, efectivamente, como se dan lugar el proceso de producción y el proceso de explotación. Se trata de la explotación efectiva, que concurre mediante procesos cualitativos. No se trata de la apropiación abstracta del tiempo de trabajo excedente, no devuelto al trabajador, sino de la apropiación física y social de la energía corporal, que acaece como desgaste corporal. Fragmentos de vida del trabajador se incorporan, en el proceso cualitativo de producción, a lo que llama el marxismo valorización. Si es esto lo que ocurre entonces debemos analizar las condiciones iniciales cualitativas de la producción y del explotación, éstas tienen que ver con la relación desigual no solamente entre el propietario de los medios producción y el trabajador, propietario, por así decirlo, de su cuerpo y de sus capacidades, sino tiene que ver también con otros órdenes de relación contextuales, que anteceden y sostienen la relación desigual entre propietarios de medios de producción y trabajador, no propietario de medios de producción. Estas otras relaciones, estos otros órdenes de relaciones, tienen que ver con las mallas institucionales, con los contextos sociales, con las estructuras de poder, con la conformación del Estado y la expropiación por parte del Estado de la potencia social.
En consecuencia, hay que volverse a preguntar sobre las condiciones de posibilidad históricas y, obviamente, sociales económicas y culturales del sistema mundo capitalista. Al respecto, no parece adecuado usar el concepto del modo de produccióncapitalista, que supone la relación contractual entre propietarios de medios de producción no productores y productores no propietarios; la explicación de esta relación parece, mas bien, una de las relaciones dadas en el contexto de conformación del sistema mundo capitalista. Sobre todo en el contexto de lo que se encuentra en los inicios del sistema mundo capitalista, en el acontecimiento colonial, en la colonización y en la esclavización generalizada. Por lo tanto, tendríamos, en todo caso, que hablar de un modo de producción esclavista y de un modo de producción colonial. En estos contexto inaugurales se da lugar la relación contractual del trabajo, entre patrones propietarios de medios de producción y trabajadores no propietarios. Considerando la relación contractual, se reduce el cuerpo a fuerza de trabajo, y a la actividad del trabajo se la reduce a categoría abstracta de la contabilización aritmética de la economía capitalista. Se reduce el cuerpo a la categoría de fuerza de trabajo, reduciendo al cuerpo del trabajador y sus capacidades a mera mercancía. A estas reducciones “metafísicas” se las puede considerar como eventos de la cosificación; reducción de procesos cualitativos corporales y de producción al fetichismo de la mercancía.
Resulta comprensible, en el contexto mayor del modo de producción esclavista, la reducción ideológica de los cuerpos capturados, atrapados y convertidos en esclavos, es decir, en “objetos”, en mercancías. Por otra parte, cuándo la colonización expropia territorios indígenas, el continente conquistado, se reduce sus poblaciones a la condición de servidumbre. Entonces lo que tenemos es una esclavización en función de la producción capitalista de mercancías, que se da en las plantaciones azucareras tabacaleras, de arroz y de café, también se da en la explotación minera. No se puede confundir pues esta esclavización generalizada, en el contexto del nacimiento del sistema mundo capitalista, con las esclavización de las sociedades antiguas. Las finalidades y objetivos, en los contextos de las sociedades antiguas, son diferentes; el fenómeno de la esclavización es cualitativamente y socialmente distinto, a las que acontece en el contexto mundial del sistema mundo capitalista. El uso lingüístico de los términos esclavización, esclavo, esclavizar, no nos ayudan a descifrar de lo que acontece, en realidad, con el fenómeno mundial, es decir continental, de la esclavización generalizada.
Lo que se desata es una violencia generalizada contra los cuerpos, contra la vida, contra los territorios, una captura generalizada de cuerpos, territorios y vida, usando la potencia de la vida en función de la mercantilización, es decir, de la producción de productos destinados al mercado. Este es el sentido de la esclavización y de la colonización en el nacimiento de la civilización moderna. No es pues el proletariado, entendido como propietario de su cuerpo, reducido a la categoría de fuerza de trabajo, sin propiedad de medios de producción, ni instrumentos de trabajo, obligado a venderse al mercado de trabajo, el que explica el desarrollo del capitalismo. Más bien existe proletario porque ya de dio lugar la colonización y la esclavización generalizada, como acontecimiento trágico y dramático inaugural del sistema mundo capitalista. El proletariado es, mas bien, el sujeto social , se constituye como tal, a partir de un sustrato fundamental y primordial en el nacimiento del sistema mundo capitalista, que es la colonización generalizada y la esclavización generalizada. Es decir, el despojamiento y la desposesión generalizados en función de la acumulación originaria de capital y de la acumulación ampliar el capital.
Colonización y descolonización
Hay que volver al concepto de descolonización, concepto por cierto polisémico, dependiendo no sólo de la connotación sino también de los contextos, de las temporalidades y, sobretodo, de la singularidad de las situaciones. En estas condiciones es indispensable, entonces, comprender que cuando hablamos de colonización y de colonialidad, debemos situarlas también en sus distintas temporalidades, coyunturas, periodos, contextos y, también, singularidades. De la misma manera, la descolonización, respecto a las colonizaciones, a las colonialidades diferenciales, es también diferencial, ocasionando distinciones, dependiendo de los contextos, los planos y espesos de intensidad. La proliferación de singularidades, es lo que ocurre en la realidad efectiva, sinónimo de complejidad; el acontecimiento es multiplicidad de singularidades, aunque tengamos, por razones de lenguaje y por exigencias del discurso filosófico, de la formación enunciativa y teórica, inclusive de la teoría crítica, que hablar y recurrir a analogías; así tengamos que hacer connotaciones generalizantes, cuando hablamos de colonización, colonialidad y descolonización. No hay que olvidar que las analogías se sitúan en condición de metáforas antes que de conceptos. Se trata, en el transcurso de metamorfosis lingüística y la metaforización, de la construcción de configuraciones teóricas.
En este sentido, tenemos que movernos con cuidado en los recorridos del lenguaje teórico y en su aplicación, sobre todo cuando desplegamos el análisis, cuando buscamos la interpretación, la realización de la decodificación, el análisis de los hechos, de los sucesos, de los eventos y del acontecimiento. En consecuencia, el acontecimiento descolonizador implica, por lo menos, en contextos amplios y en horizontes extendidos, dos perspectivas. Una, la que hemos mencionado en la exposición “Descolonización radical”, dónde hemos dicho que no puede haber descolonización a través del Estado, que no puede haber descolonización si no es a través de la de construcción y destrucción, la salida, de la civilización moderna. En este sentido, apuntamos, en la perspectiva del horizonte abierto, a la conformación de sociedades ecológicas. Donde y cuando se reinserten los pueblos y las sociedades humanas a los ciclos vitales planetarios. Que se conciban más allá de toda civilización, en condiciones de posibilidad históricas, culturales y sociales de lo que podemos denominar la transcivilización.
En segundo lugar, es indispensable volver al concepto, quizás más rico, de descolonización, que es elaborado, desplegado, configurado y refigurado por las propias interpretaciones analíticas y críticas, por la propia interpelación y composición narrativa de Franz Fanon, en los Condenados de la tierra. El libro mentado viene prologado por Jean Paul Sartre, filósofo y escritor conocido, que se encuentra altamente sorprendido ante la escritura y la narrativa intensa, el pensamiento crítico, deconstructor y develador de Franz Fanon. Sartre confiesa su conmoción, desprendiendo una reflexión y autoreflexión honesta. Despliega una meditación dialéctica crítica y autocrítica del eurocentrismo. Asumiendo la responsabilidad de lo acontecido en la historia moderna, respecto a la colonización y esclavización generalizada, después ante la guerra anticolonial argelina contra la potencia imperialista francesa.
Franz Fanon lo dice sin ambages, la descolonización es violencia, violencia devuelta al colonizador; violencia cristalizada en los huesos, durante los periodos de la colonización, sedimentada en el cuerpo, que tiene memoria sensible y contiene capacidad de resistencia. Esta violencia cristalizada en los huesos y sedimentada en el cuerpo se externaliza contra el sistema colonial y la dominación imperialista. La violencia es la respuesta radical de la descolonización, es la guerra anticolonial y descolonizadora. Franz Fanon no se queda aquí, va más lejos. Observa contradicciones en los desenlaces de la guerra anticolonial. Se trata de herencias todavía coloniales, a pesar de la victoria de la guerra anticolonial y el logro de la independencia. El colonialismo pervive en los intelectuales, en los nacionalismos, en el Estado nación, en la burocracia, que reproduce el colonialismo interno, que reproduce el colonialismo en la dependencia del Estado nación subalterno respecto a la metrópoli colonial. En este sentido, observa que la lucha contra el colonialismo continúa después de la independencia. No se trataba solamente de expulsar al colonizador, de ocupar su lugar, sino de destruir las estructuras coloniales de poder, de dominación y sociales pervivientes. Estructuras coloniales externalizadas, así como internalizadas. Por lo tanto, la tarea es deconstruir el pensamiento colonial, inscrito en los intelectuales, en los nacionalismos y en la burocracia.
En la evaluación crítica y en el análisis, Franz Fanon diferencia zonas donde no se dio lugar la lucha anticolonial de manera directa, violenta, en términos de la guerra, de la guerra de guerrillas campesina, respecto de las zonas de guerra. En las zonas donde no aconteció la guerra, de manera directa, se dieron lugar mediaciones, intermediaciones, desenvolviendo diálogos, negociaciones. En este contexto, aparecieron tendencias al reformismo, es decir, al apego al desarrollo del Estado nación subalterno. En cambio en las zonas de guerra, la guerra anticolonial inscribió una memoria vital, bañada en sangre. En este caso, la intelectualidad es absorbida por el pueblo, por las comunidades campesinas, que lucharon. Por ese nosotros, por la colectividad, por las multitudes en acción. En este caso la intelectualidad se subsume a estructuras, mas bien, comunitarias y colectivas. Estamos ante la convivencia común, a la coexistencia expuesta, es decir, comunidad expuesta, sin individuaciones, tampoco individualizaciones. Sin ocultamientos, sin inmunidad, exposición transparente.
Cuando ocurre esto, el horizonte descolonizador se abre a una concepción más radical de la descolonización. Esto implica no solamente sustituir al colono, sustituir al colonizador, ocupar su lugar, sino implica, fundamentalmente, liberar al pueblo y a las comunidades campesinas de los mecanismos de dominación, heredados y presentes. Liberar la potencia social, colectiva y de las multitudes, liberar sus memorias, sus experiencias sociales, inscritas culturalmente. Esto implica abrirse a la invención del porvenir, desde las dinámicas mismas de la memoria ancestral; lo que no quiere decir, de ninguna manera, regresar, puesto que toda regresión ya es imposible, después de la colonización, después del ingreso colonial a la modernidad, a la civilización moderna, después de la emergencia de la modernidad desde la colonización y esclavización generalizadas. En consecuencia, la deconstrucción y la destrucción de la civilización moderna, la descolonización radical es posible si se da lugar una ruptura con el sistema mundo moderno, para tal efecto es menester desandar el camino, para decirlo metafóricamente, encontrar el núcleo del trauma civilizatorio, y ocasionar no su transferencia como propone el psicoanálisis, sino su desaparición. Esta ruptura puede darse a partir de las mismas resistencias, acumuladas y recurrentes, a partir de las contra-genealogías del contrapoder. Entonces, las resistencias se convierten en las rutas de liberación.
Apuntes sobre la continuidad de la colonialidad en el momento presente
Crítica de la economía política en la singularidad de una formación espaciotemporal-territorial-social
Una mirada critica a la actualidad, la coyuntura de la crisis múltiple
Decadencia de la política institucionalizada
Mediadores ungidos entre lo sagrado y lo profano,
los sacerdocios pretenden ser puentes entre la Tierra y el paraíso prometido.
Añorado paraíso perdido debido a la caída en el pecado original.
Acusados de culpables los humanos en destierro,
están obligados a buscar en los santos iluminados el perdón.
Laboriosas metamorfosis de los sacerdocios,
que de escribas de la verdad revelada,
se transforman en los sabios de la ilustración
o en críticos de las luces de las metrópolis incendiadas,
por los flujos eléctricos, desafiantes de la oscuridad.
En los oasis académicos son monjes de la revelación de la razón abstracta.
Solitario hogar apolíneo preservado por oráculos de moda.
Hablan a nombre de las víctimas enmudecidas,
usando sus magullados cuerpos expuestos,
referencia de prestigios burocráticos institucionales.
Ceremonialidad apabullante de ferias intelectuales.
Expropiadores de experiencias comunales padecidas,
que disecan para estudiarlas como novedades desempolvadas,
ocultas a los neófitos consagrados y a los estudiantes seducidos por la exposición hermenéutica.
Prestidigitadores de los saberes populares,
clasificados en la botánica folclórica de los museos señoriales,
para uso exótico de congresos monumentales
y conferencias anunciadas para consumo espectacular del entendimiento alucinante de los aprendices de brujos.
Domesticadores de resistencias proliferantes,
de rebeliones multitudinarias,
desplegadas en la explosión apasionada de los pueblos esclavizados.
Convertida en enunciación clarividente de las vanguardias clericales.
Pastores de rebaños de oyentes atentos hasta la enajenación fanática,
pupilos disciplinados y cultos.
Insurrección volcánica y magma incandescente apagado por la interpretación sacerdotal,
una vez desaparecida a la mirada pulcra
las barrocas violencias de los condenados de la tierra.
Sebastiano Mónada: Genealogía de los sacerdocios
Festejo en agonía crepuscular
En pleno naufragio hacen una fiesta en el barco, que se hunde despidiéndose para siempre de las olas elevadas en su furia, cayendo demoledoramente sobre la cáscara de hierro de la nave oceánica, convertida en una nuez perdida en la tormenta.
En pleno terremoto invitan a una feria en la ciudad, que entierra sus edificaciones en el subsuelo abierto, como bocas hambrientas de gigantescas serpientes agitadas, tragándose a la metrópoli, obesa, insaciable, consumista hasta la degradación grotesca de los bacanales romanos.
En pleno funeral invitan a un bautizo del cadáver pestilente, dormido tristemente en el ataúd de madera barnizado por el recuerdo de los fantasmas que merodean, rezando ante el cuerpo presente y alma ausente. Viajero mudo desplazándose en el universo oscuro del olvido.
En plena estrepitosa caída al abismo invitan al regocijo por el ascenso de la fraternidad de machos cabríos, que se miran orgullosos al espejo, ajado por el uso descomedido de enjambres de mariposas. Saliendo de sus crisálidas en invierno, creyendo asistir a la consagración de la primavera.
En plena decadencia la casta política gobernante invita a la conmemoración de una revolución muerta, empero mantenida como momia. Mientras simule vida el cadáver putrefacto, envuelto en vendas envejecidas por el viento solar, el entorno crepuscular y la masa dramática de eunucos seguirán gozando a su antojo de los privilegios de los sátrapas.
Funcionamiento de la maquinaria del poder
La máquina abstracta del poder y el conglomerado de agenciamientos concretos de poder, las mallas institucionales, funcionan chirriando, como armatostes refaccionados intermitentemente, en constante mantenimiento, tapando sus averías y desperfectos. La máquina tiene que seguir funcionando con todo sus desperfectos, en condiciones de desvencijada heurística anacrónica.
La casta política gobernante y opositora, complementaria en su esquemática dualidad y enfrentamiento cómplice, requiere que el poder siga funcionando, que toda la maquinaria anacrónica y averiada siga funcionando. La casta política tiene que cumplir con su reproducción, con su crecimientos vegetativo y su crecimiento social. No puede deshacerse de la máquina desvencijada, improvisa arreglos, para que continúe sirviendo a pesar de su inutilidad.
El conglomerado de la burguesía barroca requiere que la máquina abstracta del poder y la atiborrada conjunción de agenciamientos concretos de poder, las instituciones, sigan funcionando, para seguir explotando y esquilmando al pueblo, para seguir destruyendo los ecosistemas, para seguir perpetrando ecocidios y etnocidios, que dejan hendidas las huellas ecológicas, las inscripciones de la muerte. Esta marcha macabra de la muerte deja ganancias y superganancias.
Los Cárteles y mafias territoriales, los traficantes de toda laya, entre ellos los traficantes de tierras, los traficantes de los grandes negocios del lado oscuro de la economía requieren que la maquinaria del poder, los dispositivos de las dominaciones, sigan funcionando. De este modo, atravesando y controlando las mallas institucionales del poder, pueden seguir operando y realizando sus recorridos y circuitos ilícitos. El conglomerado barroco de la burguesía se expande, apoyándose en el lado oscuro de la economía y el poder, para que el lado “luminoso”, institucional, de la economía y el poder prosiga sus tareas de encubrimiento y enriquecimiento. Es el paraíso económico y fiscal de la empresas trasnacionales extractivistas.
El sistema de extorsión generalizado, que son lo aparatos abigarrados de la administración de “justicia”, tiene que seguir funcionando de la misma manera como lo ha hecho desde tiempos inmemoriales, con toda la corrosión institucional y toda las corrupciones galopantes. De esta manera sirve al poder de turno, mucho más al Estado de la forma de gubernamentalidad clientelar del neopopulismo revivido, aunque en condiciones terminales.
Dicho en términos sencillos, los corruptos no pueden reformar, mucho menos reestructurar, a la corroída y corrupta administración de “justicia”. Se trata de otro sarcasmo grotesco de la casta política contra el pueblo, la víctima, el objeto y la materia de poder de los diagramas de poder y de las cartografías políticas de las dominaciones polimorfas, patriarcales, ecocidas, etnocidas y democracidas.
Imágenes de la casta política
Atroces personajes del teatro político de la crueldad. Se creen el núcleo del centro mismo del relato apologético de los caudillos déspotas y de los líderes mediáticos. Después de su tiempo, comprado con dinero de la arcas y lapso forzado por ceremonias estridentes, del ritual grotesco de las alabanzas y zalamerías de eunucos mediocres, nadie se acordará de ellos, salvo en las crónicas rojas y en los reportajes de lo insólito o en las notas anecdóticas de lo increíble de las persistencias de la banalización.
Pero, en un presente sin gracia, despintado y deshilachado, pueden hacer sonar la banda de música de la feria del folclore político. Salen en las noticias, sus imágenes son padecidas diariamente en los periódicos y pantallas, a pesar que dicen sandeces, que los medios repiten como eco ensordecedor.
Consideran seriamente qué hay que agradecerles por lo que hacen, por su “sacrificio” por la patria y el pueblo. Cuando son criticados e interpelados sienten que es un agravio imperdonable a la inmaculada concepción.
No se conciben fuera del gobierno y del Estado, al margen de los noticiosos, tampoco fuera de reuniones apócrifas de reconocimiento, aunque no se sepa por qué y de qué haya que agradecerles, en vez de exigirles disculpas, que le deben a la sociedad y al pueblo, por haberles arruinado durante los malos gobiernos. Empero se sienten consagrados desde su nacimiento, que es tomado como síntoma de predestinación.
Cuando se hace el recuento de sus trayectorias de vida, parecen más jinete del Apocalipsis que lo que pretenden ser, “revolucionarios” o profetas, aunque no hayan hecho ninguna revolución y sean, mas bien, “revolucionarios” de pacotilla; tampoco hayan comprendido algo de su ingrato paso por la política.
Haciendo el diagnóstico, hay que considerarlos también como víctimas, aunque hayan dejado múltiples víctimas en el camino y su espantosa huella ecológica. Son víctimas de su compulsivo oscuro objeto del deseo, el poder. Están enfermos del mal de la decadencia. No lo saben, tampoco su entorno palaciego y la masa elocuente de llunk’us, cada vez más mermada y oportunista. En realidad, su entorno palaciego y de dirigentes caducos, puestos a dedo, además de la masa elocuente de llunk’us, viven a la sombra del Caudillo, a su costa. Lo van desarropando, lo van trozando y consumiendo a pedazos dramáticos, hasta que queda solo su sombra triste y solitaria.
Convertidos en sombra quieren volver a la vida. Lo que ya es imposible, solo les queda moverse como zombis. Buscan en la política ficción renacer como el ave fénix, pagan reportajes y películas, buscando recuperar la “gloria” desvanecida. Pero, la sombra es sombra, el sol ha disecado sus cuerpos y los ha fijado como oscuro perfil fluido y sin espesor.
Hay que salir del círculo vicioso del poder
¿Qué son aquellos que aceptaron el papel inexistente de una empresa fantasma, QUIBORAX, que invirtió apenas 800 mil dólares, después estos mismos son los que promocionan la indemnización por 42 millones de dólares de la empresa mafiosa? Obviamente, son otros mafiosos. Resulta que esta conducta, tipificada por la Constitución como “traición a la patria”, es exonerada por la administración de “justicia” del denominado Estado Plurinacional de Bolivia. Los jueces, magistrados y fiscales involucrados en esta labor de esquilmar y encubrir el saqueo de los recursos naturales, son otros mafiosos y traidores a la patria.
Resulta que el actual gobierno neopopulista retornado acepta toda esta tramoya, todo este saqueo y traición a la patria. Entonces, el actual gobierno es la síntesis y el dispositivo de las mafias y de las reiteradas traiciones a la patria, como la tercera derrota de la guerra del Pacífico en la Corte Internacional de La Haya. La masa elocuente de llunk’us, que siguen con la insostenible narrativa conspirativa del “golpe de Estado”, es cómplice de estas mafias y de la traición a la patria. Cuando fue una implosión política y fueron las movilizaciones sociales, que datan desde el “gasolinazo” y se extienden hasta los movimientos de defensa de la democracia, alcanzando la intensidad de una insurrección, lo que explica el derrumbe de un régimen clientelar y corrupto. Seguido por un “gobierno de transición”, producto de negociaciones y acuerdo entre el MAS y la “oposición”, para evitar el desenlace insurreccional.
Mientras el pueblo acepte la continuidad de las formas de gobierno mafiosas, de “izquierda” o de derecha”, no hay salida del círculo vicioso de poder. Solo cuando el pueblo liberé su potencia social podrá salir del círculo vicioso del poder, dando lugar a transiciones consensuadas y autogobiernos.
Imaginario político delirante
¿Cuándo no solamente se sustituye la realidad por la ideología, sino que se llega a la asombrosa sustitución enfermiza de la realidad por el imaginario más delirante y extravagante? Cuándo ya no se tiene nada que decir, se agotó todo el arsenal de mentiras políticas, cuando el vacío es absoluto, no queda nada a mano, ha muerto el lenguaje, toda comunicación. La soledad es extrema, perdida en su laberinto sin salida. Entonces la fantasmagoría más desfachatada es el único recurso ridículo que le queda al político, en sus estertores de muerte.
Perfiles del comportamiento crápula
Facineroso, inclinado compulsivamente a la delincuencia política. Sátrapa moderno en tiempos de la decadencia y la pandemia. Cómplice de la muerte del proceso de cambio y del desmantelamiento de la Constitución. De vocación pirómano, al servicio de los traficantes de tierras, intermediarios del conglomerado de burguesías. Desde la burguesía agroindustrial extractivista hasta la burguesía rentista que gobierna, pasando por las burguesías ganadera, maderera y soyera, además de la burguesía de la coca excedentaria y de la industrialización de la cocaína. Acostumbrado a la corrosión institucional y corrupción galopante, sintiéndose impune, se atreve a emitir improperios y delirantes agresiones, devaneos de las mafias políticas. Tiene como oficio la manipulación, la extorsión y el chantaje. Los síntomas de la decadencia han llegado a extremos desorbitantes, en plena caída estrepitosa al abismo, donde se entierran los cadáveres y fantasmas de la casta política.
Complicidades políticas
Develan sus complicidades ateridas, evidencian sus concomitancias de fraternidades de machos, corroídos hasta el tuétano por el oscuro objeto del deseo, el poder.
Deseo del deseo, irrealizable. Por eso, se encuentran permanentemente insatisfechos, descargando sus frustraciones. Consciencias desdichadas, subjetividades atormentadas, desgarradas por contradicciones profundas, que los arrastran a la confusión y a la asfixia.
Mientras la corrosión institucional avanza, deteriorando todo a su paso. El sistema de extorsión de la administración adulterada de “justicia” destroza vidas, encerrándolas, torturándolas, sin juicio, preventivamente, en tanto jueces y magistrados se enriquecen a costa del sufrimiento de masas internadas en los calabozos.
Mientras la corrupción galopante se desboca, pisoteando derechos consagrados en la Constitución, que nadie hace caso, que desconocen los dueños de los dispositivos del Estado.
Burocracia corroída y el eco de los medios de comunicación
Cuando los funcionarios del gobierno no cumplen con sus funciones, cuando, en vez, se usa el puesto para ejercer dominación de manera descarada, desplegar delitos políticos descarnadamente, practicar crímenes constitucionales, ecocidio, etnocidio y democracidio, el pueblo ejerciendo la democracia participativa, directa, comunitaria y representativa, el control social, constucionalizados, debe destituir a estos funcionarios. En consecuencia, debido al comportamiento crápula, encubriendo delitos y crímenes, debe destituir al trucho fiscal general, al procurador, al canciller y ministro de justicia. Así mismo, ante la desfachatez de medios de comunicación oficialista y empresariales en su papel de desinformación, publicidad, propaganda y apología del delito político, debe suspender sus espacios atiborrados de mediocridad. Estos medios de comunicación, que pretenden, mostrar, hipócritamente, “ecuanimidad”, dan eco a las patrañas, tramoyas y complots estatales, a los voceros gubernamentales elocuentes en demagogia y astucia criolla en estrafalarios argumentos.
Perfiles de lo grotesco político
Lamentable actuación, que raya en la mediocridad, proliferante en improvisaciones, atiborradas de “argumentos” leguleyos. Confundieron un escenario internacional con un teatro político banal, plagado de burdos montajes, de algún encuentro forzado y pagado del populismo clientelar. Quedaron descuajeringados, sin poder sostener algo que se acerque a una presentación preparada, basada en argumentos y descargos. Se hizo evidente la fanfarrona pretensión del chantaje emocional. Lo que ha permitido develar nuevamente el escandaloso y grosero fraude electoral, además del ridículo montaje de un “golpe de Estado” surrealista.
Pataleos de ahogado
Pataleos de ahogado. Sin poder ocultar sus fechorías y crímenes políticos, evidenciados por los hechos, por la reconstrucción de los hechos, por la investigación encomendada, incluso por la tramoya de revisión, con el intento de montaje teatral melodramático, persisten en los estertores de muerte. Anhelantes y desesperados, mostrando en la mano la prueba del delito flagrante, sin embargo, señalado como prueba de descargo, de inexistencia. Patéticos personajes de la casta política gobernante, abatidos por las elocuentes circunstancias del develamiento ineludible, empero, testarudos en insistir en su “inocencia”, montados en el cuerpo desnudo de su escandaloso fraude. Síntomas extremos y desbordantes de la descomunal decadencia, del estrepitoso derrumbe ético y moral.
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