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La hora de la UPN

Por: Miguel Casillas

La Universidad Pedagógica Nacional concluyó su congreso nacional universitario con una serie de resolutivos que son muy importantes y significativos para esa institución y para el resto de las universidades públicas mexicanas, entre ellos la exigencia de que se reconozca su autonomía. Las conclusiones y acuerdos a las que llegaron democráticamente han sido entregados al Senado de la República (son accesibles desde: https://www.senado.gob.mx/64/gaceta_del_senado/documento/123079) y está en su agenda la discusión y en su caso la resolución sobre la autonomía; ojalá y los legisladores respeten el enorme esfuerzo realizado por la comunidad para construir estos acuerdos y reconozcan la fortaleza académica de la UPN.

La UPN es una universidad especializada en la formación de docentes tanto a nivel de licenciatura como de posgrado. Tiene en su claustro a muy distinguidos investigadores en el campo de la educación y es un referente en cuanto al debate educativo nacional. Comenzó sus funciones en 1978 y progresivamente se ha ido consolidando académicamente. En la actualidad tiene más de 67 mil estudiantes en todo el país, distribuidos en 70 Unidades y 208 Subsedes. Su planta de profesores comprende más de cuatro mil académicos.

El procedimiento seguido por la comunidad de la UPN para construir sus acuerdos de refundación de la Universidad es un ejemplo para el resto de las universidades públicas mexicanas. En junio de 2019, su Consejo Académico elaboró un documento en el que se buscó una participación democrática, directa y horizontal de parte de la comunidad y se estableció una pauta para la construcción de consensos en torno a una agenda. También se estableció una comisión organizadora en cada una de las Unidades, Subsedes y Áreas.

La agenda temática de esta fase se centró en el diagnóstico institucional, el proyecto académico, el modelo educativo y la figura jurídica.

El documento base fue sometido a un proceso de consulta a la comunidad universitaria en septiembre y octubre de 2019. Paralelamente, en septiembre, se inició el proceso de análisis en los temas del congreso a través de cuatro foros nacionales con la participación de varios especialistas en la materia. Debido a la pandemia, las tareas del congreso se desarrollaron de forma virtual durante 2020. El proceso de elección de las comisiones organizadoras concluyó en enero de 2021. Los resultados arrojaron 217 fórmulas ganadoras (titular y suplente) a través de la votación directa y secreta del sector. Entre marzo y agosto se desarrolló el ciclo de Foros y Conferencias del CNU –con la participación de expertos internacionales, nacionales y de la propia UPN– para proporcionar a la comunidad universitaria información relevante sobre los temas de la agenda. Se realizaron en total 21 foros y conferencias. Entre enero y agosto se realizaron reuniones estatales, regionales y luego nacionales para discutir los temas de la agenda. Para la integración y sistematización de los acuerdos nacionales y de los disensos, se conformó la Comisión Integradora integrada por 36 personas, con la participación de seis miembros de las comisiones de cada región. En diciembre de 2021 el Consejo Académico entregó los resolutivos del congreso al Senado.

Entre los acuerdos principales, la UPN se propone renovar su proyecto académico y su modelo educativo. Se plantea recuperar el carácter nacional de la institución con una tradición que logre desmontar la fragmentación bajo el esquema de principios democratizadores, prácticas horizontales y participativas de todos los sectores que conforman la comunidad universitaria. Se propone la homologación de las condiciones laborales de los docentes. Busca la adopción de una figura jurídica que permita dar certeza a la autonomía académica, técnica, financiera y de gestión que se plasme en una ley orgánica con la que no cuenta actualmente la UPN, condición sine qua non para sostener el proyecto institucional nacional de la Universidad.

De acuerdo con lo anterior, la UPN se propone impulsar un cambio profundo que se fundamente en las demandas complejas de la realidad socio-educativa; obtener su autonomía por ley fundamentada en el Artículo 3o constitucional con carácter nacional y asumirse como una institución desconcentrada federal, con una estructura de carácter nacional, que permita la recuperación de la federalización, pero con una desconcentración administrativa. Sobre esa base, la UPN puede tener una Ley Orgánica y una normatividad nacional a partir de un estatuto general que permita establecer criterios académicos comunes.

La UPN se reitera como una universidad pública y referenda su misión institucional principal en torno a la formación de profesionales especializados en el ámbito educativo, la formación docente y su educación continua en relación con los diversos niveles del Sistema Educativo Nacional. Subraya su carácter universitario y con pleno desarrollo de las tres funciones sustantivas que le son inherentes: docencia, investigación, difusión y extensión de la cultura.

¡Enhorabuena!

Fuente de la información:  https://www.educacionfutura.org

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México: Una breve pedagogía geopolítica y geoeconómica de la guerra Rusia-Ucrania

Una breve pedagogía geopolítica y geoeconómica de la guerra Rusia-Ucrania

Rodolfo García Galván

Para empezar, como universitario me indigna que nuestra “civilización” vaya en marcha atrás, y que una serie de errores de geoestrategia, de la arrogancia Occidental y del eurocentrismo haya terminado en una guerra de las superpotencias, conformadas por Rusia y por la Organización del Tratado del Atlántico Norte [OTAN] (Estados Unidos y la mayor parte de Europa). En este sentido, el propósito de este ensayo de reflexión es hacer un viaje en retrospectiva para tener claridad en cuáles son los verdaderos motivos de esta nueva guerra en la Europa beligerante.

Contextualización y antecedentes

A finales de los 1980 y principios de los 1990, ocurrió una de las mayores catástrofes geopolíticas y geoeconómicas del siglo XX, pues el socialismo real se desmoronó, la Unión Soviética que había sido el país líder de este bloque se colapsó y se hizo añicos. Algunos de los hechos estilizados fueron: la caída del muro de Berlín, la perestroika, la glásnost, la división de la URSS en varios países independientes (que recién lograda su independencia conformaron el bloque fugaz denominado Comunidad de Estados Independientes) y la desaparición del pacto de Varsovia (un símil socialista de la OTAN en los tiempos de la Guerra Fría).

Como parte del resquebrajamiento de la Unión Soviética y como respuesta directa a la desaparición del pacto de Varsovia, el presidente estadounidense en turno Ronald Reagan, y el máximo dirigente de la Unión Soviética Mijail Gorbachov, tácitamente acordaron la no expansión de la OTAN hacia el Este europeo, el argumento principal era que si la URSS implosionó ya no había razón de ser de la OTAN; sin embargo, en una violación abierta al pacto, pronto la OTAN incorporó a varios países exsocialistas que habían formado parte del pacto de Varsovia, por ejemplo: la tríada báltica, Polonia, Rumania, Bulgaria, la República Checa, etcétera.

A principios de los 1990, también se desarrolló la criminal guerra de los Balcanes en la que la OTAN fue la principal protagonista, la consecuencia más nefasta fue la pérdida de miles de vidas inocentes, y el bombardeo indiscriminado en un país socialista que hasta hacía poco era próspero con amplios sectores de clase media. Estados Unidos y sus aliados europeos bombardearon con saña a Serbia (ahora país independiente pero que formó parte de Yugoslavia). Hasta parecía una venganza con odio de la OTAN comandada por Estados Unidos.

En el mundo supuestamente unipolar, después del colapso del socialismo, Estados Unidos y la OTAN se sentían con el derecho de invadir al país que les viniera en gana, con el pretexto de la hostilidad (por mínima que esta fuera) al “mundo libre” Occidental. Así ocurrieron las invasiones contra países prácticamente indefensos como Irak (calumniándolo de que poseía armas de destrucción masiva, pero la historia reciente demostró que era una burda y criminal mentira), o Libia (como una venganza imperial por la osadía de Muamar Gadafi de desafiar al dólar estadounidense).

Después sucedieron los fenómenos conocidos como la primavera árabe (movimientos político-sociales que condujeron a cambios de gobierno en países como Egipto, Túnez y el proceso que se truncó en Siria por la intervención rusa), y las revoluciones de colores en países como Georgia y Ucrania.

Grosso modo, desde la expansión abierta de la OTAN y hasta las revoluciones de colores, Rusia se había mantenido como observadora de los acontecimientos lamentándose de manera impotente de los destrozos que causaba la OTAN. Sin embargo, cuando Rusia sintió que estaban tocando los tambores de guerra en sus narices, no soportó más, y el punto que marca el inicio de la respuesta rusa a las provocaciones de la OTAN fue cuando Georgia (exrepública soviética) conqueteo con adherirse a la OTAN, y en algo muy parecido a lo que sucede ahora en Ucrania comenzó a fustigar y hostigar a la población de origen ruso, y dos provincias reclamaron su independencia (Abjasia y Osetia del Sur), inmediatamente el gobierno central de Georgia ordenó la ocupación militar de las provincias, mismas que recurrieron al auxilio ruso, dando origen a la fugaz guerra Rusia-Georgia de 2008, en la que como se esperaba Rusia (a pesar de poseer un ejército con equipo militar desactualizado) terminó con una victoria aplastante. A partir de ese momento, el mensaje implícito de Rusia fue que en lo sucesivo no se toleraría más la expansión de la OTAN hacia los confines de su territorio.

Después del golpe de Estado fascista en Ucrania contra el presidente pro-ruso Víctor Yanukovich en 2014, Rusia inmediatamente tomó el control de la estratégica península de Crimea, en la cual posteriormente se organizó un referéndum de separación definitiva de Ucrania y la integración como provincia de Rusia, con una mayoría a favor de adherirse a la Federación Rusa. Estas acciones provocaron un aumento y fomento del sentimiento anti-ruso en casi toda Europa, concretándose en sanciones políticas y económicas como la expulsión de Rusia del G-8, pero esto empujó a Rusia hacia los brazos de China (políticamente hablando).

También, se desató la guerra civil en el Este ucranio pues las provincias de Lugansk y Donetsk reclamaban, primero mayor autonomía y luego la secesión total. Esto provocó una intensificación del sentimiento anti-ruso en Occidente, con paquetes sucesivos de nuevas sanciones hacia Rusia. Aunque, el paso a la secesión devino porque a pesar del establecimiento de los acuerdos de Minsk, estos fueron desdeñados por la propia Ucrania, e incluso en Europa y en Estados Unidos se mofaron de tales acuerdos.

Además de lo anterior, y como parte de la escalada militar, hubo continuas maniobras militares de la OTAN en las fronteras con Rusia (en el mar Mediterráneo, en el mar Negro, en el Báltico, y aviones espía en las fronteras terrestres). Esto a la distancia, en la mirada rusa eran consideradas como provocaciones abiertas y directas.

La propia Ucrania insistió de manera persistente en adherirse a la OTAN menospreciando el principio de la seguridad indivisible. Al respecto, N. Chomsky (2022) ha señalado que si China o Rusia pusieran bases militares en México y que representaran una amenaza para la seguridad del vecino del norte, y que a pesar de eso los Estados Unidos no protestaran sería algo que rayara más allá de la estupidez.

Dado lo anterior, Rusia llegó al hartazgo ante el desdén y la burla por sus preocupaciones de seguridad. En consecuencia, el 24 de febrero de 2022 estalló la guerra, o desde la perspectiva rusa la “Operación militar especial”.

Los hechos actuales

  • La situación económica-política de Ucrania se encuentra en condiciones deplorables, que previamente ya registraba un fenómeno de corrupción desbordada.
  • Aumentaron los riesgos de atizar una carrera armamentista atómica a las puertas de Moscú. Esto debido al pasado nuclear de Ucrania y a sus capacidades técnico-científicas. Asimismo, el abierto patrocinio guerrerista de Occidente, principalmente de Estados Unidos; por ejemplo, la existencia de los polémicos laboratorios para el desarrollo de armas biológicas.
  • Las severas sanciones económico-financieras establecidas por Occidente hacia Rusia han provocado un efecto boomerang, que afecta no sólo a los países contrincantes en la guerra económico-financiera sino a todo el mundo, reflejándose en el aumento exponencial de los precios de commodities como el petróleo, el gas, las gasolinas, la electricidad, el níquel, el trigo, el maíz, entre otros bienes estratégicos. Esta situación ya ha provocado escasez de productos y protestas importantes en países como España, Alemania, Italia, e incluso en Estados Unidos ha habido bastante inconformidad con los efectos inflacionarios. De hecho, algunos analistas advierten que si la guerra continúa podría provocar hambrunas en algunos países que dependen mucho de los granos importados desde Rusia y Ucrania.
  • Como parte de las sanciones se desconectó parcialmente a Rusia del sistema de pagos internacionales denominado SWIFT (Society for Worldwide Interbank Financial Telecommunication). Aunque Rusia, China e India están ya, de facto aplicando sus propios sistemas internacionales de pagos, a los que se han sumado potencias regionales como Irán, Arabia Saudita y Pakistán.
  • La amplitud y profundidad de las sanciones económico-financieras a Rusia han tenido como objetivo disuadir a Rusia de su intervención militar; no obstante, los países de Occidente sancionan pero esperan que no haya represalias hacia ellos. En este punto, los dirigentes europeos pareciera que actúan como niños mimados y consentidos.
  • Los Estados Unidos y sus principales aliados europeos señalan, una y otra vez, que todo el mundo está en contra de Rusia; pero entienden que “todo el mundo” son ellos mismos. Los hechos los contradicen, principalmente potencias como China e India se han distanciado de esa postura.
  • Parafraseando a B. Latour (2004) podemos decir que los dirigentes de Estados Unidos y de sus aliados occidentales siguen actuando como aquellos juguetes mecánicos que siempre realizan el mismo movimiento cuando todo a su alrededor ha cambiado.
  • Desde la perspectiva de N. Chomsky, Rusia –con uno de los ejércitos más poderosos del mundo (quizá el mejor)– tiene el poder suficiente para dejar a toda Ucrania en ruinas (Chomsky, 2022).
  • Para las tropas rusas, Ucrania se ha convertido en campo de pruebas de armamento avanzado como los misiles hipersónicos y de alta precisión. En este sentido, el repliegue táctico de Rusia es una lectura de difícil asimilación y de pronósticos reservados.
  • Del lado ucraniano, aunque se difunde muy poco, se ha aplicado la ley marcial obligatoria para los hombres que están en edad de formar las filas del ejército, a pesar de que muchos están en contra de la guerra. Asimismo, pese a los anuncios presuntuosos de que se conformaría una legión internacional de mercenarios en apoyo a las fuerzas armadas ucranias; la realidad es que hay desilusión y baja moral en esta legión. Cuestión aparte es el reconocimiento del Batallón Azov –de ideología claramente fascista que utiliza indumentaria y simbología nazi– como parte de las fuerzas armadas regulares de Ucrania. Desde la perspectiva rusa, los integrantes de este agrupamiento pronazi han causado masacres en las provincias separatistas del Dombás.

Por otro lado, el mundo no ha sabido interpretar los mensajes entrelíneas de las dos superpotencias (China y Rusia) que ahora son aliadas a prueba de balas y sanciones económicas desproporcionadas. Así pues, algunas de las lecciones ruso-chinas de la historia son que en la Segunda Guerra Mundial ambos países padecieron verdaderas carnicerías (no es exagerado el dato de que alrededor de 50 millones de soviéticos y chinos fueron abatidos durante la invasión alemana nazi y nipona respectivamente); entonces, no sorprende que después de finalizada la guerra ambas potencias se apresuraran a tener su propio arsenal atómico, como un elemento disuasivo ante cualquier amenaza de las potencias occidentales. Al respecto, casi nadie comprende que estas superpotencias militares, políticas y económicas no están dispuestas a soportar nuevos genocidios de ese tipo, por eso sus reacciones son contundentes y aplastantes ante las constantes provocaciones.

Europa en particular tiene que entender que unas relaciones –políticas, económicas, sociales y culturales– sanas y constructivas con Rusia (que también es parte de Europa) son factores determinantes para la estabilidad de largo plazo, no sólo en el ámbito europeo sino para todo el mundo. En este sentido, no es que uno se asuma como eurocentrista, la realidad es que Rusia es la máxima potencia nuclear mundial, pero también Francia y el Reino Unido poseen arsenales atómicos capaces de provocar el exterminio de la población del planeta.

Más allá de los cruces diplomáticos explosivos, que lamentablemente han conducido a esta nueva guerra en las entrañas europeas, es la población civil la que queda atrapada entre el fuego cruzado, las y los que corren con un poco de suerte son parte de los flujos masivos (en millones) de refugiados hacia los países de la Unión Europea (Polonia, Rumania, Eslovenia, Alemania, Francia, España, etc.) y también en dirección a Rusia, al menos por cientos de miles. Si bien la solidaridad entre los países europeos ha sido patente, lamentablemente también se ha manifestado, de nueva cuenta, lo peor del eurocentrismo, pues en los flujos masivos de refugiados no han faltado innumerables actos de racismo puro, cual si fueran fascistas nazis; por ejemplo, meses atrás las autoridades polacas reclamaban amargamente al gobierno bielorruso que por su territorio estaban llegando muchos árabes-musulmanes (afganos, yemeníes, iraquíes y sirios que buscaban refugio desesperadamente ante la devastación de sus territorios por las invasiones y guerras civiles, provocadas en buena medida por la propia OTAN), Polonia y otros países sellaron inmediatamente sus fronteras. Ahora, muchos países africanos y asiáticos han expresado su indignación y molestia por el trato discriminatorio, diferenciado y despectivo a sus ciudadanos cuando han querido abandonar las ciudades ucranianas.

Siguiendo con la doble moral de la OTAN, no son pocos los países de esta organización que reclaman un alto al fuego, pero en lugar de dar pasos diplomáticos decisivos utilizan un lenguaje incendiario, suministran armas sofisticadas a los ucranianos para que se sigan matando con los rusos, y también aparentemente hay un apoyo económico-financiero importante (por miles de millones de dólares) al gobierno ucraniano para sortear los gastos de la guerra. Es aquí cuando uno se pregunta: ¿la OTAN, y especialmente Estados Unidos, de verdad quieren la paz en Ucrania, o más bien hacen todo por extenderla evitando el extremo de desatar una guerra atómico-nuclear terminal? Una respuesta inmediata tentativa es que el negocio de las armas importa, y no es un secreto que los señores de la guerra amasan inmensas fortunas cuando venden armas masivamente.

Simultáneamente a la confrontación armada, se está desarrollando una guerra económica mundial. De hecho, A. Jalife-Rahme (2022) y otros analistas internacionalistas califican a este fenómeno como la Tercera Guerra Mundial (pero en una modalidad híbrida), algunos síntomas son: el surgimiento del petroyuan, el intercambio comercial pagado con las respectivas monedas nacionales (como el rublo y la rupia en el comercio entre Rusia e India), la exigencia rusa de que los países hostiles (la mayoría europea) le paguen los energéticos que les vende en rublos (las autoridades rusas señalan que el dólar y el euro ahora son papeles sin valor para ellos). Todos estos movimientos han provocado aumento de precios (inflación) en todo el mundo, se registra escasez de energéticos y de alimentos en muchos países de la mismísima Europa rica. Después de la caída estrepitosa del rublo, con los movimientos ajedrecistas de Rusia éste se revalúa hasta el nivel registrado poco antes de estallar la guerra. También esto ha dado paso a la intensificación de las relaciones comerciales entre las potencias de Eurasia y de países con gran peso específico en la región (Rusia, China, India, Pakistán, Arabia Saudita, EAU). Mientras tanto, sigue la arrogancia de Occidente, como si ellos tuvieran todo bajo control, lo paradójico es que algunos países de Europa podrían quedarse sin la energía rusa y vivir escenas cotidianas como en el Medievo.

La OTAN y el nuevo obscurantismo

Desde el punto de vista de la geopolítica, es inverosímil que la OTAN no sólo no haya disminuido su actividad, sino que la aumentó después de la Guerra Fría, cuyo colofón fue la desaparición de la Unión Soviética. Así que lo que uno comienza a intuir es que en el ADN de los dirigentes occidentales subyace una propensión continua a la guerra. Además, a través de la historia, las potencias de Europa (Francia, Alemania, Gran Bretaña) y Estados Unidos han tenido una obsesión constante por dominar a la gran Rusia.

Por otro lado, resulta sorprendente que los países que se dicen defensores supremos de las libertades (Occidente), ahora han censurado y prohibido la transmisión en sus territorios de la televisora Russia Today, y del portal de noticias Sputnik. Adicionalmente, las fake news y la propaganda basura se han generalizado, no sólo en los países que Rusia considera hostiles, sino también en regiones como América Latina y los pocos países europeos que no siguen los dictados de Estados Unidos. Esto es terrible porque entonces los ciudadanos de Occidente sólo pueden acceder oficialmente a los contenidos producidos y divulgados por sus medios afines, sin dejar la posibilidad de que el ciudadano acceda a ambas posturas y se forme su propia opinión.

A pesar de miles de muertes causadas por las armas, y de la amenaza latente de un cataclismo nuclear, el negocio de las armas y el empoderamiento de los señores de la guerra sigue viento en popa. Ya se ha señalado que la OTAN quiere un alto al fuego en Ucrania, pero atiza más leña al fuego cuando hay pequeños avances en las negociaciones. ¡Mientras la guerra no llegue a sus territorios, total que se sigan matando los eslavos europeos!

Los países miembros de la OTAN liderados por Estados Unidos han lanzado la clásica “O estás conmigo o estás contra mí”, y mediante una serie de amenazas, presiones y chantajes han intentado que a regañadientes el resto del mundo se sume a las sanciones contra Rusia, lo mismo han intentado con China como con México. Respecto a este último país, ahora mismo se discute en Estados Unidos la intención de sancionar a los legisladores mexicanos que osaron formar un grupo de amistad con Rusia, ¡cual si México fuera protectorado del país del norte!

Una más de las contradicciones y la hipocresía de Occidente, es que con la finalidad de aumentar la oferta de petróleo, toda vez que Rusia ha sido sancionada hasta el extremo y el efecto boomerang se ha hecho presente, particularmente, Estados Unidos y el Reino Unido han coqueteado con países anteriormente considerados como parte del eje del mal (como Venezuela e Irán), y todo por ambicionar su pletóricas reservas del energético.

Pocos días después de iniciada la guerra, muchas personalidades rusas que nada tenían que ver con el inicio de las hostilidades, enfrentaron una serie de estigmatizaciones por parte de las instituciones occidentales. Lo mismo se ha estigmatizado y marginado a los deportistas de alto rendimiento, que a los artistas, los bailarines, los empresarios, los diplomáticos, los estudiantes y hasta los científicos. Además, por increíble que parezca se ha sancionado a los mismísimos gatos rusos (parafraseando a Chomsky, esto ya raya en la estupidez). El problema que estos pasos incivilizados (léase civilización en marcha atrás) están provocando efectos perversos insospechados; para empezar, estas medidas absurdas ya están afectando el funcionamiento normal de la Estación Espacial Internacional, y la colaboración internacional con los científicos rusos en cuestiones como el cambio climático y el calentamiento global se ha detenido. En lo cultural, el propio mundo occidental se perderá el disfrute del talento de los artistas rusos. Por eso sostengo que denominar a estos tiempos como “nuevo obscurantismo” no es algo inocuo.

Es altamente probable que todas las decisiones y acciones señaladas y analizadas en los párrafos previos, sean parte de las reacciones defensivas de la debacle que están registrando los países occidentales (Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia), pues ya no son más los únicos que dirigen los destinos del mundo. El breve periodo (globalización económica y financiera) en el que disfrutaron de un mundo unipolar ha llegado a su fin. Ahora, claramente nos encaminamos a un mundo multipolar, en el que las potencias occidentales ya no serán los amos y señores del mundo. El poder, de manera inevitable lo tendrán que compartir con otras superpotencias como China y Rusia, pero además tiene que reconocerse el peso específico de países con capacidad de influir de manera determinante en los ámbitos regionales como la India, Irán, Turquía, Brasil, México, Egipto, Arabia Saudita y Sudáfrica. Sin duda, respecto a la multipolaridad, la guerra ruso-ucrania ha marcado un claro punto de inflexión.

El porvenir

La pérdida de hegemonía de Estados Unidos, las contradicciones de la civilización occidental, y la emergencia de un mundo multipolar, ha sido una advertencia recurrente de destacados internacionalistas como N. Chomsky, J. Galtung (2010), A. Jalife-Rahme (2007), A. McCoy (2017), e I. Wallerstein (2007). Su conclusión fundamental es que el mundo será multipolar o no lo será. A la humanidad toda le conviene que la principal potencia en declive (EE. UU.) no caiga en la trampa de Tucídides y le declare la guerra a la principal potencia en ascenso (China), si eso sucediera las cosas se pondrían color de hormiga.

En un trabajo publicado en esta misma revista (García-Galván, 2021a), señalaba que el centro económico mundial se movía rápidamente hacia Asia-pacífico. Ahora, como reforzamiento a esta hipótesis, sostengo que se está conformando un poderoso bloque económico, político y militar que podría denominarse el “bloque Euroasiático” integrado en principio por Rusia, China, India, Pakistán, Irán, Arabia Saudita, Indonesia, Emiratos Árabes Unidos, y toda la zona de influencia tanto de China como de Rusia. Queda claro que este bloque en formación podría ser mucho más poderoso que la misma Unión Europea y la OTAN. De hecho, en la parte económica y política se ha avanzado mucho en su consolidación y ampliación, a partir de las múltiples rutas de la seda impulsadas por la mismísima China.

Dado el surgimiento del “nuevo obscurantismo” las responsabilidades y los deberes sociales y éticos de los universitarios adquieren mayor relevancia. De ninguna manera los universitarios tenemos que conformarnos con información oficial de los medios occidentales, con fuertes distorsiones y sesgos ideológicos claros en el mejor de los casos, y en el peor, burdos montajes y fake news que resultan ofensivas para la inteligencia humana. Los universitarios tenemos que levantar la voz ante la censura indiscriminada y exigir que se cumpla cabalmente la libertad de expresión y de prensa. Además, como ya se ha advertido en otras participaciones de quien esto escribe (García-Galván, 2021b; García-Galván y Lindquist, 2020), el silencio de nuestras universidades frente al escalamiento de conflictos bélicos que pueden desbordarse hasta un cataclismo nuclear es verdaderamente inquietante.  Desde mi perspectiva, las universidades del mundo, y especialmente las nuestras, tienen todo el derecho y la calidad moral como para exigir que pare la guerra en cualquiera de sus modalidades, y que regrese inmediatamente la paz. Los humanos tenemos que enfocarnos en la construcción y en la reconstrucción de nuestro planeta que se nos está haciendo pedazos, en la guerra sólo hay destrucción de todo lo que queda entre el fuego cruzado (y la peor de todas las destrucciones es matar a la gente inocente que nada tiene que ver con las estúpidas guerras de los amos y señores del mundo).

La política y la diplomacia se inventaron para evitar la guerra, pero con este nuevo conflicto en las entrañas europeas, los políticos y diplomáticos occidentales (Estados Unidos y sus aliados) nos han fallado, en el mejor de los casos se han mostrado como muy incompetentes, y en el peor parece que no tienen inconveniente en profundizar el conflicto, aunque se lleven entre las patas al mundo entero y que la propia Ucrania queda prácticamente en ruinas. Cuando uno observa y escucha a los políticos europeos, más que funcionarios mesurados y prudentes, parecen verdaderos porros y provocadores representantes de intereses que están tras bambalinas.

En el ámbito de la educación, que nos ocupa a todos los que frecuentamos esta publicación, es muy importante que como responsables directos de la formación de millones de niñas-niños, adolescentes y jóvenes, no perdamos de vista la importancia trascendental de fomentar la construcción de capacidades críticas, reflexivas, analíticas y sintéticas. Es decir, fomentar el pensamiento científico en el sentido amplio (digo sentido amplio porque normalmente cuando nos referimos a este tipo de pensamiento, casi inmediatamente nos remitimos al tipo de pensamiento para comprender fenómenos físicos, químicos, biológicos, entre otros, y uno se pregunta dónde queda lo social, dónde quedan las humanidades). Entonces, si no se fomenta la crítica, la reflexión y la duda razonada (condiciones indispensables para avanzar en las ciencias sociales), podemos convertirnos en verdaderos analfabetas funcionales (política, económica y socialmente hablando) y aceptar como verdades irrefutables toda la basura informativa con la que nos bombardean los medios oficiales del mundo occidental, y, a propósito de la guerra ruso-ucrania, lo mismo nos puede dar festejar las acciones del Batallón Azov (herederos de la ideología nazi), como el suministro masivo de armas de Estados Unidos hacia Ucrania para que se sigan matando los eslavos.

Referencias:

Chomsky, N. (2022). Ver 3 entrevistas aplicadas a N. Chomsky en marzo. Publicadas en La Jornada.

Galtung, J. (2010). La caída del imperio de los EE. UU. ¿Y luego qué? México: Transcend University Press.

García-Galván, R. (2021a). Educación superior, ciencia-tecnología y competitividad. Educación futura, 15 de abril de 2021.

García-Galván, R. (2021b). Una mirada crítica a la responsabilidad social de las instituciones de educación superior (¿universidades?). Educación futura, 18 de mayo de 2021.

García-Galván, R., Lindquist, R. (2020). Hacia una agenda social de las universidades latinoamericanas del siglo XXI: una perspectiva teórica-epistémica y política. RESU, 49(194), 87-111.

Jalife-Rahme, A. (2007). Hacia la desglobalización. México: Jorale editores y ORFILA.

Jalife-Rahme, A. (2022). Ver 2 columnas semanales (miércoles y domingos) “Bajo la Lupa” (en marzo). La Jornada.

Latour, B. (2004) ¿Por qué se ha quedado la crítica sin energía? De los asuntos de hecho a las cuestiones de preocupación. Convergencia,11(35), 17-49.

McCoy, A. (2017). En las sombras del siglo estadounidense: el auge y declive del poder global de Estados Unidos. 

Wallerstein, I. (2007). La decadencia del imperio. Estados Unidos en un mundo caótico. Caracas: Monte Ávila Editores Latinoamericana.

 

Fuente de la Información: http://www.educacionfutura.org/una-breve-pedagogia-geopolitica-y-geoeconomica-de-la-guerra-rusia-ucrania/

 

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Nacer devaluadas, la realidad de las niñas en México, segunda y última parte

Por: Argentina Casanova Mendoza

En una ocasión escuché a una mujer embarazada decir a otra que ya le faltaba poco y que estaba muy contenta porque pronto daría a luz, la acompañante le preguntó si era niña o niño y ella muy emocionada y feliz le respondió que era “niño”, y justificó su alegría diciendo: “mejor, ya ves que las niñas sufren demasiado”; una mujer que tenía muy claro por experiencia propia lo que significaba las diferencias de oportunidades desde antes de nacer para las niñas y los niños.

Esta anécdota no es una invención, es real y la recuerdo constantemente, ni siquiera tiene muchísimo tiempo, quizá hace tres años que la oí en la Ciudad de México. El mundo lo tiene clarísimo, en varios países se continúa restringiendo el acceso a la educación de las niñas desde la etapa preescolar y el pronóstico sobre su presente y futuro está directamente relacionado con la expectativa, la carga de los estereotipos que pesan sobre el nacimiento de las niñas que afecta sus oportunidades de salud, alimentación, educación y en consecuencia esperanza de vida.

Aunque poco se ha avanzado en romper los estereotipos o modelos a seguir para las niñas, cada vez son más mujeres que rompen estereotipos y demuestran lo que siempre supimos, que las niñas igual pueden ser futbolistas, deportistas, abogadas, ingenieras, boxeadoras y arquitectas, pero para tener esas oportunidades aún necesitamos transformar el mundo en un mejor lugar para ellas.

Hace varios años a nivel global se emprendió una campaña denominada “Efecto niña”, un poco después se impulsó la campaña mundial “Niñas, no esposas”, luego se empezó a hablar de las acciones “Niñas, no madres”, y no es de sorprenderse que aún hoy todavía en muchas partes del mundo es muy común que las niñas son entregadas como “esposas” para que la familia se quite el peso que significa tener una boca más que alimentar, consideradas débiles de fuerza y por ende de escaso aporte de fuerza de trabajo, a las niñas se les restringía la expectativa de ejercer cualquier profesión que transgrediera la idea de la femineidad hegemónica hoy tan ensalzada y caricaturizada.

Malena, Candy, Brígida, Fátima, Verónica y muchísimos nombres más tienen algo en común, son las niñas de las que tengo memoria reciente y lejana cuyas vidas fueron cegadas desde la infancia por la violencia feminicida cuando aún no existía el término o cuando eran estadísticas de muertes accidentales y/o vulneradas sexualmente.

Quizá la dimensión de esa realidad la pueden dar las que hoy son mujeres adultas que, pese a los pronósticos, superaron la adversidad y se sobrepusieron a todas esas condicionantes que se presentan en la vida de las niñas para permitirles llegar a ser adultas, mujeres atravesadas por múltiples condiciones de violencia sobre sus vidas, venir de las periferias, ser pobres, niñas que son sobrevivientes de violencias y que saben lo que es vivir con el estigma de ser víctima de un abuso sexual en lugares en donde se criminaliza más a las víctimas que a los agresores.

Vivir en un país en el que las discusiones se centran en lo que desde el centro se considera importante, menos en la realidad que les ha tocado vivir a ellas, las niñas olvidadas de una sociedad que de tan progresista ya se olvidó de que la desigualdad empieza desde antes de nacer para muchas, que no es lo mismo ser mujer en una ciudad en la que tienes acceso a los alimentos, a la educación, a los cuidados que ser niña en las periferias.

Que incluso para muchas niñas el acceso a toallas sanitarias e insumos de gestión de su menstruación es un lujo que no pueden darse y atienden estas necesidades con telas, además de las anemias a las que deberá sobreponerse por dismenorrea, por sangrados dolorosos y abundantes que la avergonzarán y marcarán sus primeros años escolares, en espacios públicos en los que vivirá el acoso y la violencia sexual apenas empiece a mostrar el crecimiento de sus pechos, en una sociedad que sexualiza a las niñas y rivaliza con ellas.

En una familia en la que sus propias madres son educadas para tratar de expulsar desde temprana edad a sus hijas porque las miran como competencia sexual, o porque ellas creen que buscándoles un “marido” a temprana edad, les están resolviendo la vida que de “todas formas terminaría con un abuso”, víctimas de incestos familiares y abusos de conocidos.

En promedio en México las víctimas de trata son en 70 por ciento mujeres, y más del 30 por ciento son menores de edad, algunas estadísticas globales destacan que en México el particular problema es la venta de niñas como “esposas”, matrimonio servil, esclavitud y trata, hablamos de al menos cinco entidades de la República en los que los embarazos infantiles están relacionados con esos “acuerdos” en los que el producto de venta o intercambio por un cartón de cervezas[1] es una niña.

No, no estamos ni tantito cerca de la igualdad anhelada, urge visibilizar todas estas desigualdades históricas que no son discurso, son realidad en la vida de miles de niñas que deberían ser la única urgencia y prioridad en las acciones a favor de las mujeres en México.

No podemos para nada hablar de las más discriminadas entre las discriminadas si no ponemos en primer lugar a las niñas de México, cientos y miles de niñas desaparecidas, raptadas, secuestradas, explotadas, abusadas, asesinadas, cuyos nombres están en el silencio absoluto porque a mucha gente le parece que no son “moda”, pero para algunas defensoras las prioridades son ellas y solo ellas, las niñas que desde el nacer llegan a este mundo más que devaluadas.

Es justo que otras personas desde sus propias condiciones coloquen en sus agendas otras prioridades, pero también tenemos el derecho a exigir justicia para las niñas en México antes, mucho antes que pensar en otras agendas de derechos humanos de los que ya se ocupan otras personas. Déjennos seguir hablando y colocando en primer lugar a las niñas a quienes elegimos defender su derecho a una vida con dignidad, el derecho a vivir en un país en el que las discusiones y los debates se van por otro lado, una vez más invisibilizando a las más invisibles.

Fuente de la información e imagen: https://cimacnoticias.com.mx

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Guatemala: Una Guatemala joven que no cuida a su juventud

Una Guatemala joven que no cuida a su juventud

Carolina Escobar

Ella tiene 23 años y un hijo de 10, producto de una violación en su entorno cercano. Antes de la pandemia estaba a un año de graduarse de diversificado, esfuerzo que le requería trabajar en un local de comida durante toda la semana para pagarse los estudios de los días sábados y mantener a su hijo, a quien veía solo los domingos. Le pagaban Q75 diarios, de los cuales le descontaban el producto que no vendía durante el día. Además pagaba Q20 diarios de transporte. Cuando llegó el encierro dejó de trabajar y, por lo tanto, de estudiar. Hoy solo consigue trabajos temporales mal pagados y sin prestaciones de ningún tipo, debido a que le exigen el título, algún “conecte” o un mínimo de años de experiencia.

Historias como la de ella hay millones en Guatemala. ¿Desde cuándo creyó la clase gobernante que se podía levantar un país sin invertir en la niñez, adolescencia y juventud? La deuda del Estado de Guatemala con estos sectores de la población es histórica. ¿Algunas cifras del censo 2018 que podrían ilustrar más esta afirmación? Entre las y los jóvenes de 13 a 30 años, el promedio de escolaridad es de 7.3 años, y generalmente no se termina el nivel de Educación Básica. De las y los jóvenes de 25-30 años, solo el 15.8% termina la Educación Media Diversificada y un 10.1% tiene algún nivel de Educación Superior. Estos niveles son inferiores para mujeres respecto de hombres y muy inferiores para población indígena respecto del resto de población.

Del total de jóvenes jefes o jefas de hogar, el 2% reportó tener entre 13 y 18 años. Un 95.2% de la población económicamente activa corresponde a hombres jóvenes de entre 25 y 30 años; solo un 44.5% corresponde a mujeres jóvenes. Ni hablamos de si la mayoría de ellos trabaja en la formalidad o informalidad, porque desde el punto de vista del empleo, el sector informal rebasa el 70%. Esto quiere decir que la mayoría tiene pocos o ningunos derechos laborales y se confirma con el dato de la Encuesta Nacional de Empleo 2019, donde se dice que de la población ocupada, solo siete de cada 10 reciben un salario. De la juventud asalariada, tres de cada cuatro trabajan sin contrato, prestaciones o seguridad social.

Hablemos sobre los embarazos adolescentes (según censo 2018): el 44.1% de las mujeres jóvenes entrevistadas que hoy tienen entre 25 y 30 años fue madre entre los 15 y los 19 años, y un 1.9% entre los 10 y los 14 años. Casi la mitad de una generación de mujeres jóvenes embarazadas tempranamente, con proyectos de vida cancelados o demorados. Será interesante contar con datos pospandemia, ya que vimos una reducción en las edades de embarazos tempranos forzados. A pesar de esto, la educación integral en sexualidad y el acceso universal a servicios de salud sexual y reproductiva integrados y de alta calidad siguen sin llegar a millones de niños, niñas, adolescentes y jóvenes que no aprenden una sexualidad responsable, sino morbosa y prejuiciosa. El 27% de los hombres y el 10% de las mujeres entrevistadas creen aún que decir no al sexo realmente quiere decir sí. Y siguen siendo las mujeres jóvenes las más afectadas por delitos de violencia sexual o violencia física.

Según las proyecciones nacionales de población del INE para el año 2022, el total de hombres y mujeres en Guatemala entre las edades de 13 a 30 años es de más de seis millones de personas. Este grupo representa el 31% de la población nacional y casi la mitad de ellos y ellas se identifican como indígenas.
Esto nos vuelve a encender el “sospechómetro”, porque seguimos siendo el país que menos invertimos en niñez, adolescencia y juventud de América Latina y uno de los que aún no ha sido capaz de ofrecerles entornos seguros, pacíficos y protectores para su desarrollo. Por ello coincido con lo que dice el Fondo de Población de Naciones Unidas (Unfpa): hay más de seis millones de razones para invertir en juventud. Y no hablamos solo de dinero.

Fuente de la Información: https://www.prensalibre.com/opinion/columnasdiarias/una-guatemala-joven-que-no-cuida-a-su-juventud/

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El currículo en la educación básica y la ideología

Por: Claudia Santizo

Profesora-investigadora en la Universidad Autónoma Metropolitana- Unidad Cuajimalpa

Establecer un currículo para la educación básica no es una tarea neutral a las perspectivas ideológicas que prevalecen en México. Lo importante es transparentar cuáles son los aspectos que se priorizan o bien que se omiten en el currículo debido a las posturas ideológicas. Una pregunta que debemos responder es cuál de las perspectivas ideológicas, y las políticas públicas que surgen de éstas, favorecen o limitan el enfoque del derecho a la educación de niñ@s y adolescentes.

Cabe anotar que las ideologías más excluyentes eligen a la educación como campo de batalla para imponer su visión del mundo aprovechando que los niñ@s y jóvenes, de 6 a 15 años, están en un proceso de formación y maduración de ideas. Es el caso en los Estados Unidos donde diversos grupos intentan que los estudiantes anglosajones eviten tratar temas como el racismo y la discriminación. Perillo señala: “…Tomemos, por ejemplo, la regulación en Oklahoma HB 1775, que prohíbe a las escuelas enseñar cualquier cosa que pueda hacer que un estudiante «sienta incomodidad, culpa, angustia o cualquier forma de angustia psicológica a causa de su raza o sexo…»[i].

Los debates ideológicos se encuentran en la historia de diversos países, incluyendo México. Recordemos a José Vasconcelos que aun cuando es reconocido como humanista, y por sus aportes a la educación del país, sus ideas pueden actualmente ser consideradas discriminatorias e incluso racistas. Ocampo[ii], en su trabajo sobre historia de la educación en México, señala que en la idea de la raza cósmica como crisol de culturas y contrastando con la política de las reservaciones indias en los Estados Unidos, Vasconcelos anotaba “… Sin la venia, pues de la Smithsonian, organizamos nosotros nuestra campaña de educación indígena a la española, con incorporación del indio todavía aislado, a su familia mayor, que es la de los mexicanos…”. Esta es una de las ideas detrás de la política de castellanización de la población indígena en el país que se realizó durante el siglo XX. Actualmente, la idea de homogenizar es cuestionable por discriminatoria y por no respetar la diversidad. Además, los métodos de enseñanza actuales aprovechan la diversidad cultural. Por ejemplo, el método de inmersión dual desarrollado en los Estados Unidos ofrece educación en español y la enseñanza progresiva del inglés a los niñ@s migrantes, particularmente mexicanos. Este método de inmersión dual se discute en México[iii] para proveer a los niñ@s una educación en su lengua materna indígena y la enseñanza progresiva del español. Algunas experiencias de este tipo se pueden encontrar en escuelas indígenas en el estado de Guerrero[iv].

En México el plan de estudios de 1993[v] dio mayor énfasis a la enseñanza del español y las matemáticas siguiendo la corriente mundial que destacó la importancia de preparar a los niñ@s y jóvenes para un entorno económico competitivo y global. Esta decisión disminuyó la importancia en el currículo para la educación básica de los contenidos de civismo, historia y cultura. Ornelas[vi] destaca que se asignó a la materia de civismo 40 horas de un total 800 en un ciclo escolar con lo cual disminuyó el tiempo para tratar temas como “… democracia, justicia, equidad, igualdad entre los hombres y mujeres, convivencia entre clases sociales y otras más…”. ¿Cuál fue la razón para establecer en 1993 esta distribución del tiempo escolar? ¿falta de recursos o una preferencia ideológica? También en la reforma de 1993 se cuestionó la veracidad del evento del Pípila y su exclusión de los libros de texto o la precisión de las edades para calificar como “niños” a los “niños  héroes”[vii]. En la materia de historia es en donde más se observa la batalla ideológica envuelta en argumentos de objetividad y verdad histórica.

En los debates ideológicos es difícil encontrar puntos de acuerdo, mucho menos cuando se involucra algún tipo de supremacismo racial, moral o político. Además, es difícil analizar el alcance de las intenciones ideológicas de cada propuesta de política, por ello conviene analizar sus consecuencias, reales y posibles, tomando como referencia el enfoque de derechos en la educación de niñ@s y jóvenes, es decir, una educación inclusiva, no discriminatoria, con igualdad de oportunidades y pertinente.

Para dar significado a los elementos del enfoque de derechos considero como referente el derecho a una educación integral que combina la formación especializada en lenguaje y ciencias con la formación humanista en la cultura, las artes, el civismo y la historia. Además esta educación integral se puede proporcionar con el modelo de Escuelas de Tiempo Completo, ETC, que muestra que es factible proveer recursos y organizar el proceso educativo para impartir una educación integral a niñ@s y jóvenes.

Educación con enfoque de derechos

Horario escolar:

Las 7 horas diarias consideradas en ETC se necesitan valorar por sus méritos para atender las necesidades de educación de niñ@s y jóvenes en México. Las comparaciones de horarios con otros países no aportan mucho a este análisis. Alemania tiene un horario de 5 horas y en España hay escuelas con un horario de 7 horas que incluyen tiempo para los alimentos[viii], pero son países con condiciones disímbolas. El aspecto importante es la conclusión de diversos análisis acerca de que los horarios extendidos aportan mayores beneficios a las familias en mayor desventaja social y económica. Esta es la situación en México que presenta una elevada desigualdad social y ETC ofrece condiciones materiales que favorecen la igualdad de oportunidades para los estudiantes con mayores desventajas sociales.

Beneficios adicionales del horario extendido:

Por la desigualdad en México, en diversos medios se han publicado las experiencias de madres de familia que se benefician por el horario escolar extendido para realizar actividades adicionales. También, hay que considerar que los docentes han expresado en ocasiones que la escuela no es una guardería, por eso la retribución que ofrece ETC a los docentes compensa ese esfuerzo, sin embargo, para proveer de educación integral se requiere incorporar personal adicional para actividades culturales y artísticas. Sin recursos adicionales parar esas actividades un programa con horario extendido no cumple con los objetivos de proveer educación integral; es decir, en términos de los objetivos de enseñanza-aprendizaje no presenta diferencias con las escuelas de medio tiempo. Por ello, los recursos destinados a la educación integral revelan el compromiso real, no retórico, de la política educativa con los derechos de niñ@s y jóvenes.

Importancia de las materias de lenguaje y matemáticas

Una de las críticas a los objetivos de la globalización en la educación es el énfasis que se otorga al aprendizaje del español y las matemáticas por ser útiles a la economía, pero se deja de lado la formación cultural, las artes, el civismo y la historia. Sin embargo, la formación en lenguaje, en ciencias y en humanidades no son excluyentes; es la política educativa de los diversos gobiernos la que define prioridades excluyentes ya sea por recursos restringidos o por preferencias ideológicas.

No se puede soslayar la relevancia que hacia el futuro tiene una buena formación en lenguaje y matemáticas; el proceso económico y tecnológico avanza a ritmos diferentes al de las ideologías. Un derecho de los niñ@s y jóvenes es tener una formación que les permita tener acceso, en un futuro, en igualdad de oportunidades a las áreas de conocimiento más especializadas de la ciencia, la ingeniería y la informática cuyos campos de estudio se están ampliando con la inteligencia artificial o en la investigación médica. En 2016 México contabilizó 316 investigadores por cada millón de habitantes, en comparación con los vecinos continentales como Chile y Brasil con 493 y 888, respectivamente, o bien con Canadá y los Estados Unidos con 4,326 y 4,412 científicos, respectivamente, por millón de habitantes[ix].

Hay que reiterar que los estudiantes de las familias con mayores desventajas sociales y económicas, de todos los estados de nuestro país, son los que mayor perjuicio sufren por el incumplimiento de sus derechos. La exigencia para cumplir con el derecho a la educación se relega en medio de debates ideológicos. Por ejemplo, en el discurso político del EZLN o bien en el de maestros de la CNTE se refieren al neoliberalismo y la globalización, y a la estandarización en la educación como causantes de la pérdida de identidades culturales, sociales y el predominio del individualismo; sin embargo, ese discurso no desvirtúa el beneficio que obtienen los niñ@s y jóvenes con una buena formación en lenguaje y matemáticas. Las capacidades de lectura, de comprensión, reflexión y capacidad de critica que desarrollen los niñ@s y jóvenes les permitirá en varios momentos de su vida leer, comprender, reflexionar y criticar lo mismo la biblia, que textos de Marx, del Che Guevara, o de Hayek, o a quien sea que lean según el contexto social y familiar. Las comunidades rurales del sur y sureste del país necesitan personas con diferentes grados de preparación escolar desde el nivel básico hasta los que tengan la posibilidad de convertirse en profesionales, ingenieros, agrónomos, científicos o bien en políticos. Si todos ellos tienen una formación humanista, producto de una educación integral, entonces las diferencias ideológicas pueden moldear los ángulos de la educación pero manteniendo en el centro de atención el derecho de los niñ@s y jóvenes a desarrollar sus capacidades.

Estamos hablando de los derechos de los estudiantes y sus familias en contextos de mayor desventaja social y económica para contrastar con el otro extremo del espectro social donde se ubican las familias con mayores recursos del país. Las familias con mayores recursos no se ocupan de problemas ideológicos sino que contratan profesionales que resuelvan el problema de la educación de los hijos los cuales, a futuro, serán los profesionales que ocupen posiciones de decisión en la sociedad. Es decir, en la vida de la sociedad, se mantiene y reproduce la desigualdad en la educación en tanto que la política pública retarda acciones, y niega recursos, que permitan proveer una educación integral, especializada y humanista. La educación integral no resuelve los problemas de desigualdad social y económica, pero sí proporciona elementos para orientar cambios en la sociedad.

[i] https://bostonreview.net/articles/who-gets-to-be-american/#

[ii] Ocampo L., J. (2005). José Vasconcelos y la Educación Mexicana. Revista Historia de la Educación Latinoamericana, 7, 139-159. https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=86900707

[iii] Didac_48.pdf (ibero.mx)

[iv] Reese, L., y Feltes, J. (2014). La implementación de programas de doble inmersión en escuelas multigrado rurales indígenas. Sinéctica, 43https://sinectica.iteso.mx/index.php/SINECTICA/article/view/15/9

[v] DOF – Diario Oficial de la Federación

[vi] Ornelas, C. (1995). El sistema educativo mexicano. La transición de fin de siglo. NAFINSA, CIDE, FCE (véase p. 203).

[vii] https://ses.unam.mx/publicaciones/articulos.php?proceso=visualiza&idart=2920

[viii] Gráfico: Los horarios escolares en Europa | Statista

[ix] Investigadores dedicados a investigación y desarrollo (por cada millón de personas) – United States, Brazil, Chile, Canada, Mexico | Data (bancomundial.org)

 

Fuente de la información: http://www.educacionfutura.org

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México: Cambios que llegarán a partir de la invasión rusa a Ucrania

Cambios que llegarán a partir de la invasión rusa a Ucrania

Diego Juárez Bolaños*

Durante las últimas semanas nos hemos visto invadidos a través de las redes sociales y medios informativos, de una gran cantidad de datos e imágenes provenientes de Ucrania. Sin embargo, buena parte de esos datos forman parte de procesos propagandísticos de las partes en disputa, como ocurre en el contexto de cualquier conflicto armado.

Sin embargo, a partir de la lectura de especialistas en temas de geopolítica y analistas que han examinado procesos sociales y económicos de Europa del Este, podemos establecer algunas tendencias generales que podrían generarse a partir de este evento militar.

Cambios demográficos en Europa del Este. En general, los países del continente europeo viven, desde hace décadas, un proceso de lento crecimiento poblacional. En particular, naciones de Europa del Este (como Polonia, Hungría, Eslovaquia y los Bálticos), han visto a sus poblaciones disminuir o crecer muy lentamente, debido a los pocos migrantes que reciben, sumado a la emigración de sus habitantes hacia otras naciones europeas (Alemania y Reino Unido, por mencionar los dos más relevantes) y que las nuevas generaciones de jóvenes europeos desean tener pocos hijos o simplemente ya no tenerlos.

Por lo anterior, los países de Europa están abriendo las puertas a los inmigrantes ucranianos (a diferencia del trato que han recibido los desplazados de las guerras en Siria o Afganistán), en su gran mayoría mujeres y niños (recordemos que el gobierno ucraniano impuso medidas para evitar la salida del país de los varones entre 18 y 60 años). Esta población inmigrante ucraniana comparte culturas, procesos históricos y sociales con las naciones que forman parte de la Unión Europea del Este. Lo anterior, sumado a sus altos niveles de educativos, hará que los gobiernos europeos no solo sigan facilitando su ingreso, sino faciliten la permanencia de la población desplazada desde Ucrania en sus territorios.

Menor uso del dólar y del euro en las transacciones de comercio mundial. Las sanciones económicas impuestas por naciones occidentales a Rusia podrían ocasionar que muchos países encabezados por potencias no alineadas a los intereses estadounidenses, como Turquía, China o India, tomen medidas para depender lo menos posible del dólar y del euro en las transacciones comerciales mundiales. Un “ganador” en este proceso será el yuan (la divisa china), además de otras alternativas que han tomado fuerza durante los últimos años, como las criptomonedas.

Menor dependencia de la tecnología europea y estadounidense. Desde las medidas que tomaron varios gobiernos occidentales contra compañías tecnológicas chinas (el caso más recordado es el de Huawei), esa nación asiática aceleró sus procesos para depender lo menos posible de la tecnología generada en Occidente. La guerra en Ucrania y las sanciones tecnológicas fortalecerán esos procesos, no solo en China, sino en los otros gigantes asiáticos, como Rusia e India. Naciones que seguirán incrementando sus inversiones en ciencia para seguir consolidando alternativas a las grandes compañías coreanas, japonesas y estadounidenses, ya que en el proceso de innovación en tecnologías de la información la Unión Europea se ha quedado muy rezagada.

Fortalecimiento de los mercados bursátiles y financieros de Asia. Hace más de 20 años, a partir de la xenofobia hacia los países árabes ocasionada por los atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York, ocasionaron que una gran cantidad de capitales e inversiones se trasladaran desde Europa o Estados Unidos, hacia ciudades y regiones emergentes de Asia. El crecimiento exponencial vivido desde hace dos décadas por parte de varias naciones asiáticas, como Emiratos Árabes Unidos o Qatar, no solo se pueden explicar por los mercados energéticos y petroleros, sino por una entrada de enormes capitales de origen asiático que dejaron las bolsas y los mercados financieros occidentales, a favor de estos espacios emergentes. Por lo que las sanciones a los capitales y bancos rusos, originarán la consolidación, incluso surgimiento, de mercados financieros asiáticos.

Crecimiento en la venta de armamento mundial. No más de diez países concentran 75% de la venta mundial de armamento. En tal listado, además de Estados Unidos y Rusia, aparecen Francia, Alemania, China, Reino Unido e Israel. Sabiendo que los primeros países que fortalecerán sus gastos militares serán los europeos, otras regiones del mundo también incrementarán sus erogaciones armamentísticas, en  detrimento de otras áreas de sus economías.

¿Cómo se adaptará México a estos emergentes cambios internacionales? ¿Los eventos en Europa del Este impulsarán al país a buscar una menor dependencia económica, financiera y tecnológica del exterior? ¿Será una oportunidad aprovechada o perdida en la búsqueda, desarrollo y consolidación de alianzas con naciones latinoamericanas, asiáticas y africanas, además del fortalecimiento de procesos internos que pretendan obtener una mayor autonomía en áreas donde hemos sido totalmente dependientes del extranjero?

Por último, es importante señalar que en una época donde se transmite una enorme cantidad de información a través de las redes sociales, buena parte de esta muestra solo vídeos o imágenes, pero no datos que nos permitan contextualizar o tratar de entender lo que se está observando. Consideramos que estamos informados, incluso “en tiempo real”, de lo que está ocurriendo en Ucrania, pero en realidad vemos solo un ínfimo fragmento de lo que está aconteciendo en esa región de Europa, olvidando que “la primera perdedora en una guerra es la verdad”.

Aún en nuestros tiempos, donde suponemos que podemos enterarnos de lo que ocurre en regiones lejanas, seguimos sin saber realmente lo que está aconteciendo en la mayor parte de Ucrania. Y sobre tal desinformación es que debemos intentar obtener fragmentos que nos permitan tratar de posicionarnos ante los terribles, dolorosos y dramáticos acontecimientos que están ocurriendo en esa región del mundo.

*Investigador de la Universidad Iberoamericana

Fuente de la Información: http://www.educacionfutura.org/cambios-que-llegaran-a-partir-de-la-invasion-rusa-a-ucrania/

 

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De la guerra, del estadio, de las armas en el aula… La respuesta de la Escuela al estrés postraumático social

Por: Herzel Nashiely García Márquez*

La vivencia de una crisis humanitaria como lo fue  la pandemia parece estar generando en la población, el trastorno por estrés postraumático. Algunos síntomas de este trastorno son: la pérdida de autoestima, temor, paranoia, proceso de culpabilizar a otro o a sí mismo, el deseo de venganza, disminución de la calidad de vida, asunción del rol de víctima, desarraigo cultural, ruptura de redes sociales y afectivas, cambio de roles en la dinámica familiar, etc. (Falla y Cols, 203, p. 4).

La violencia del contexto pospandémico nos afecta como sociedad, provocando un ambiente estresante y que mantiene la condición traumática. Es importante reconocer que las reacciones y manifestaciones sociales después de la vivencia de un trauma, se relaciona con la dimensión y gravedad del evento vivido y de acuerdo con la Organización Panamericana de Salud (2006), en ciertos casos, los síntomas del estrés postraumático pueden extenderse por meses, en los cuales, la persona experimenta oleadas de temor, paranoia y los otros síntomas mencionados. Las consecuencias de padecer esta inestabilidad emocional y psíquica (muchas veces acompañadas por el malestar físico también), trae como consecuencias inmediatas la dificultad para realizar tareas inmediatas y habituales, hay un desajuste de las rutinas y cuesta mucho retomarlas y reorientar el rumbo y sentido de las actividades. También se presentan conflictos en las relaciones interpersonales y dificultad para adaptarse a la pérdida y entusiasmarse auténtica y sostenidamente por lo nuevo.

Estas dificultades tienen gran importancia a nivel individual y en gran sentido, los esfuerzos educativos durante y después de la pandemia han respondido a la atención del alumno y del profesor. Sin embargo, el contexto social nos exige un reto más grande que implica la inmediata reconstrucción del tejido social.

El vitoreado regreso a la nueva normalidad tiene varias facetas; algunas llenas de esperanza, de buenas intenciones y acciones y otra que aqueja de manera desfavorable a nuestros niños y jóvenes, y cierto, a nosotros como adultos. El reencuentro real se llama guerra, se llama violencia. Los hechos humanos que están construyendo nuestra historia y herencia que estamos dando en vida a nuestras niñas, niños y jóvenes, nos debe exigir la reflexión sobre lo que aprendimos en la pandemia… como sociedad. ¿Qué entendimos por “la falta de contacto”, “la sana distancia”? ¿por el reencuentro?

Es importante, como formadores, pensar en la violencia en el regreso a la presencialidad pues ésta reflexión nos permite responder el por qué en este regreso a clases debemos atender prioritariamente el manejo de la inteligencia socio emocional en todos los agentes formativos Parte de la respuesta es porque no van a desaparecer y se están expresando; lo vemos en el futbol, lo vemos en la guerra, lo vemos en la violencia que día a día se presenta y los propios estudiantes lo están también manifestando, recordemos los eventos recientes sobre la presencia de armas en escuelas y los procesos que se vivieron para atenderlos. El mensaje social en estos casos debe ser claro sobre todo en cuanto a la seguridad y formación integral de las personas, tal es la importancia de que hechos así no queden como nota roja, sino que sean analizados críticamente por nosotros, los adultos y formadores sociales.

El regreso a la normalidad a nivel social podría compararse con la manera en que a veces reaccionamos después de un sismo; difícilmente son respetados los protocolos desde el inicio de la emergencia hasta su contención; el “no grito, no corro no empujo” se nos olvida en el reencuentro. Regresamos muchas veces ansiosos a nuestra cotidianidad. Buscamos cómo recuperar el sentimiento de bienestar y esto no siempre implica considerar al otro. Recordemos que, como lo señala, Maslow, una vez que el ser humano tiene atendidas las áreas fisiológicas y de seguridad, busca la afiliación, el reconocimiento, procesos que no necesariamente significan involucrar a todas las personas, sino aquellos afines.

Nos desbocamos después de la crisis por la enorme presión que significó la contención en pandemia. Por ello es importante recuperar la prudencia y tranquilidad como adultos y heredar hoy, lo mejor de nosotros como sociedad, y eso, no se relaciona con expresiones violentas y bélicas definitivamente.

¿Qué puede hacer la escuela? Enfatizar su papel de constructora social y buscar opciones, estrategias y presentar a la sociedad planes y proyectos que permitan el desarrollo de la inteligencia emocional, enfatizando el manejo de las emociones que no son placenteras, como la frustración, la rabia, el enojo, la tristeza, la impotencia y otras que conviene revisar en modelos como la Rueda de las Emociones de Plutchick (1980), para poder entender la complejidad, variedad y matices emocionales que tenemos como personas.

Los siguientes tres puntos pueden servir para comenzar a reflexionar sobre el gran reto.

1.- Diseñar entre los agentes educativos las propuestas, planes y programas necesarios.

Abrir espacios en donde exista el compromiso para reunirnos una vez a la semana, para organizarnos, dialogar y decidir qué vamos a hacer como formadores no nada más de hijos y estudiantes, sino de una sociedad que nos está pidiendo urgentemente intervenir.

Estos espacios pueden deben ser flexibles y amigables, nadie regresa a donde no se siente a gusto. Debemos extender la visión que nos dejo la pandemia sobre la educación presencial, en línea o híbrida, más allá de los estudiantes y aportar a la formación y colaboración entre docentes y padres de familia.

Existen personas interesadas, especialistas, bienhechores, voluntarios que pueden aportar y compartir experiencias, conocimientos, tiempo, talento, recursos, etc. Debemos unirnos para construir una macro red social, fortalecida con aquellas que ya existen e ir más allá de nombres de instituciones. Necesitamos acercarnos de manera organizada para responder como sociedad formadora que atiende con pertinencia su responsabilidad social; ver áreas de fortaleza, de oportunidad y debilidad, para entretejer estas variables y características y lograr un tejido social que beneficie a los estudiantes y a nosotros como formadores. La propia sociedad está demostrando que el regreso no ha sido fácil y que más bien, hubo una contención emocional que antes de pandemia encontraba espacios, chivos expiatorios que mantenían el caos ordenado al que estaba habituada la sociedad.

Debemos atender NUESTRA inteligencia emocional también como adultos, abrir espacios de confianza que permitan la creatividad, la cooperación y colaboración en pro de la reconstrucción social y de la vivencia comunitaria para una pronta sanación social.

2.- Priorizar la vivencia de ambientes seguros.

Evaluar y dialogar sobre las necesidades, los peligros que existen en nuestro contexto cercano y saber cómo vamos a abordar el contexto mundial que afecta también el desarrollo integral de nuestros niñas, niños y jóvenes y, por supuesto, nuestro bienestar. Existen especialistas que abordan este tema con gran profundidad y pertinencia, por ejemplo, en la Red de Colegios Semper Altius, cuyas aportaciones pueden ser consideradas y encontrar entre las opciones que existen, aquella que puede personalizarse en cada espacio y por la comunidad para la construcción de estos ambientes tan importantes y necesarios para cualquier ser humano. Es momento de una urgente agencia social.

3.- Entender plena y profundamente el proverbio africano “Hace falta un pueblo entero para educar a un niño”. Todos somos responsables, todos tenemos la feliz oportunidad de construir una mejor sociedad a través del vínculo que construimos con las niñas, niños y jóvenes. Tenemos la oportunidad de construir una mejor sociedad hoy precisamente porque todos educamos, porque todos somos parte de la sociedad.

Es momento de reflexionar y ocuparnos sobre cuáles son los programas nacionales, estatales, locales, que necesita atender la política pública y como ciudadanos, solicitarlos con calidad, prontitud, pertinencia y claridad en la comunicación, desarrollo y rendición de cuentas. La realidad nos está rebasando de manera crítica y es momento de levantar la mano, de abrir los ojos para articular el talento y el presupuesto e impedir que como nación, nos quedemos en un espasmo postraumático, viendo las evidentes necesidades pero sin hacer nada (también síntoma del estrés postraumático). Es momento de responder a sí como nación estamos paralizados, si estamos manifestando síntomas sociales como las situaciones actuales que se expresan emergentemente en el ámbito educativo y saber cómo vamos a encontrar las respuestas a nuestro estrés postraumático que no solo vivimos como individuos, sino, claramente, como sociedad.

El discurso debe ser retomado desde los formadores y agentes educativos que tienen claro lo que desean para las niñas, niños y jóvenes, y es momento de replantearlo y reforzar ese discurso por encima de los encuentros violentos vividos en el ámbito deportivo, la

Las emociones contenidas, generalmente implican el malestar y la inestabilidad personal. La expresión asertiva implica la posibilidad de autorregularnos y entender que ninguna emoción es “negativa” en la connotación simple y juiciosa del término. Lo importante sobre todo es desarrollar el autoconocimiento y el pensamiento crítico y autónomo que permite la canalización adecuada; recordemos que el problema no es el enojo, es el errar o no saber con quién y cómo resolverlo, en qué dimensión se debe comunicar, cómo expresarlo sin dañar, etc.

Como adultos, como formadores ¿cómo vamos a responder a la vida? ¿Cómo vamos a manejar y a atender los síntomas postraumáticos? Definitivamente no podemos ignorarlos y la responsabilidad nos permitirá responder y clarificar cuál es el tejido social que deseamos y  que necesitamos, que estamos construyendo y por lo tanto, repensar el diseño, el diseño de nuestro verdadero tejido social.

Referencias:

Falla, U., Chávez, Y., Molano, G. (2003). “Desplazamiento Forzado En Colombia. Análisis documental e informe de investigación en la Unidad de Atención Integral al Desplazado (UAID)”. [Versión digital]. Tabula Rasa, N° 1. Bogotá. Consultado 25 de marzo de 2022, en http://www.revistatabularasa.org/numero_uno/Ufalla.pdf

Organización Panamericana de la Salud. (2006). Guía práctica de salud mental en situaciones de desastres. Serie Manuales y Guías sobre Desastres Nº. 7. Washington, D.C. Consultado el 25 de marzo de 2022, en: http://www.paho.org/spanish/dd/ped/GuiaPracticadeSaludMental.pdf

Fuente de la información e imagen: http://www.educacionfutura.org

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