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Centenario del maestro Paulo Freire: legado educativo y praxis revolucionaria

Por: Francisco Daniel Guzmán Obeso

Freire vive y vivirá por siempre, pues su legado es una impronta imborrable en todos los maestros críticos y luchadores que buscamos la emancipación y autonomía de nuestros estudiantes.

El 19 de septiembre de 1921 nació una de las mentes más brillantes y lúcidas en la historia de la pedagogía. Maestro de maestros, hombre radical en el buen sentido de la palabra, utopista, lunático e idealista. Para algunos, peligroso y adoctrinador; para otros, luchador social y humanista. Lo cierto es que ha influido enormemente en la práctica de millones de docentes a lo largo de la historia reciente. Paulo Reglus Neves Freire es, sin duda, una figura polémica por su pensamiento y su ejercicio político, por ser pionero en aclarar que la educación, a la que él llamó liberadora, simple y sencillamente no podía ser neutral. Vivió para transformar al mundo por medio de la praxis: acción y reflexión unidas por el bien de los oprimidos. Así lo deja sentado en su magna obra Pedagogía del oprimido, que curiosamente también cumplió su 50 aniversario el año pasado. Esta obra, revolucionaria y disruptiva, le valió innumerables críticas tanto en su país natal como en otras regiones del globo en donde regímenes más conservadores imperaban.

En la actualidad, por ejemplo, y con el giro de timón hacia el conservadurismo, Jair Bolsonaro, el presidente brasileño, ha emprendido una campaña de desprestigio contra el maestro por ser, según él y su gobierno, “adoctrinador”, todo gracias a un proyecto de ley tildado: “Escuela Sin partido”, que lamentablemente tiene fuerza y presencia en las instituciones educativas del país carioca. Pero los estultos que ostentan el poder no entienden, ni entenderán, que Freire nunca buscó la partidización ni el activismo acéfalo de los actores educativos. Buscaba algo más importante: la politización de la dupla educador-educando, el diálogo liberador entre iguales y el empoderamiento de los oprimidos.

Y es que finalmente no existe la neutralidad en las relaciones humanas, como, y eso creo yo, no existe la objetividad absoluta, a no ser que hablemos de ciencias exactas. Las humanidades se nutren de la subjetividad, puesto que son las disciplinas de lo humano. Cuando uno emite su opinión, se está siendo irremediablemente subjetivo, en menor o mayor grado. De ahí que al convivir con otros individuos y al comunicarnos con ellos, estamos, por tanto, diciéndole al otro o a los otros, quiénes somos, de dónde venimos, qué creemos, y qué pensamos. El encuentro entre dos o más seres humanos es un choque de culturas, visiones, ideologías ¡Vaya! Hasta la gesticulación y los ademanes comunican algo a los demás. Formar un juicio acerca del mundo y de lo que nos rodea es ya un acto humano y político. Así lo pensó Freire, y así lo pienso yo. Estamos insertos en el mundo, no nos adaptamos a él, y no somos autómatas que pueden ser dirigidos por los demás, ni títeres, ni depósitos a los que se les debe de llenar, por lo que la libertad y la elección, en suma, la autonomía del ser, son todas búsquedas constantes en este camino del ser más. Nos es dada una voz y una palabra creadora desde que tenemos vida, aun sin haberlo decidido. La educación, entonces, como herramienta formadora de seres humanos y como un intercambio de saberes entre iguales, es política; hacemos política todo el tiempo y negarlo, es negar nuestra condición de seres inacabados y en constante búsqueda de ser más, diría oportunamente el docente brasileño. Pero, y aquí es donde está la trampa, ¿por qué algunos quieren ser más a costa de los otros?, y aludo específicamente a los opresores, a los pocos que controlan la economía mundial, imponiendo agendas educativas, culturales y sociales en todos los rincones del globo terráqueo.

Así pues, las preguntas francas que yo le haría al maestro si viviera serían ¿Se puede ser más sin que el otro, por consecuencia, sea menos? ¿Lograremos algun día igualar la balanza y repartir equitativamente el pastel? ¿Podremos hacerle justicia a los oprimidos del sistema? Durante mucho tiempo, una fracción mínima de individuos ha concentrado la riqueza del mundo, mientras otra parte, los desarrapados, han vivido en condiciones deplorables, y en palabras más coloquiales, con menos de 1.90 dólares al día, esto último sinónimo de pobreza extrema. Joseph Stiglitz, nobel de economía, lo deja claro en su libro más citado: El precio de la desigualdad.

Por ende, comparto la rabia sincera del maestro ante tal grado de barbarie e injustica social, y es por eso por lo que, a cien años del natalicio de Paulo Freire, su pensamiento sigue siendo tan vigente como nunca. Si giramos el telescopio analítico a nuestro país, las condiciones en las que viven millones de personas en México, y ya no digamos en el planeta entero, siguen siendo inhumanas. Ahora bien, estamos conscientes de que nuestro presidente en turno, AMLO, ha realizado esfuerzos no menores en materia de asistencia y subsidio económico, siendo los mayores de edad, grupos primordiales en este sentido por su condición de vulnerabilidad. Los jóvenes son, también, otro sector de la población que ha sido atendido por el gobierno mexicano, puesto que se les ha brindado apoyo con distintas becas, entre las que están Jóvenes Construyendo el Futuro, para los egresados en búsqueda de experiencia laboralBenito Juárez para Educación Media Superior. Estos son algunos aciertos, entre otros, que deben ser aplaudidos. Sin embargo, no es suficiente. Hace falta mucho por recorrer en el largo camino de la justicia social.

Veamos, por ejemplo, un escenario de acción más radical. En pocos días, estoy seguro, se podría resolver el problema de hambruna que azota a los parias, a los nadies, tanto en México como en otras latitudes mundiales, esto si los que se encuentran en la cima de la pirámide social así lo decidieran y abandonaran su ser necrofílico y avaro, pero aman sus lujos, adoran las posesiones por encima de todo, sus privilegios, su poder. Son materialistas empedernidos. Vemos, pues, que desde las alturas se derrocha en la milicia, se lucra con el dolor humano, se aprieta el cinturón de la clase media deudora, y se desangra y explota a los países subdesarrollados con todo tipo de artimañas politiqueras y capitalistas que, bajo la forma de “tratados» o “acuerdos”, mueven los hilos de ciertas bancadas para la conveniencia de las transnacionales. Este terror neoliberal, vampiro insaciable que se alimenta de la clase trabajadora sin voz y sin fuerza, fue denunciado en su momento por la pluma y la palabra del maestro Freire. Hasta la fecha seguimos padeciendo de los mismos males.

A 100 años de su natalicio:

Vive Freire porque el hambre aún carcome los estómagos de millones en el mundo.

Vive Freire porque la injusticia todavía impera en nuestros tiempos.

Vive Freire porque la utopía sigue estando lejana.

Vive Freire porque aún existen los desarrapados del mundo.

Vive Freire porque los salarios de los maestros siguen siendo miserables.

Freire vive y vivirá por siempre, pues su legado es una impronta imborrable en todos los maestros críticos y luchadores que buscamos la emancipación y autonomía de nuestros estudiantes.

REFERENCIAS

1. Freire, P. (1970). Pedagogía del oprimido. México: Siglo XXI

2. Freire, P. (2013) [2000]. Pedagogía de la indignación. Castas pedagógicas en un mundo revuelto. 1. ed. Buenos Aires: Siglo XXI Editores Argentina.

3. Rojas Merchand, M. (2021). Desigualdad e Ideología neoliberal antidemocrática. Revista Kavilando, 12(1), 175-190. Recuperado a partir de https://www.kavilando.org/revista/index.php/kavilando/article/view/371

4. https://www.bancomundial.org/es/topic/poverty/overview

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Consejo Técnico Escolar, ¿un remanente de sometimiento punitivo docente que aporta poco a la educación?

Por: Freddy Leo Flores

En la casi eterna cuarentena y en compañía de mi fiel amigo, el desvelo, una buena taza de café y mi cada vez más vieja computadora, me tomo de nueva cuenta el atrevimiento de redactar algunas líneas reflexivas producto de uno de los tantos paseos que acostumbramos realizar por las redes sociales últimamente, especialmente por Facebook, en la cual llamó poderosamente mi atención una publicación en uno de los grupos educativos que suelo seguir.

Dicha publicación invitaba a sus seguidores a escribir “una verdad que pocos aceptan”, un ejercicio para los amantes del ocio por demás interesante, pero fue el siguiente comentario el que me estimuló a desarrollar el presente texto: “los CTE en su formato actual, tanto intensivo como ordinario son el remanente de sometimiento punitivo docente que aportan poco a la educación y al trabajo docente (SIC)”.

Esta frase tan peculiar incita a reflexionar si a casi 10 años de su implementación, tal y como conocemos a los Consejos Técnicos Escolares (CTE) cumplen con el fin para el que fueron constituidos, necesario es señalar que estos tienen su antecedente desde principios de los 90´s, Fierro y Rojo (1994), por ejemplo, definieron a las reuniones de Consejo Técnico como uno de los procesos de gestión interna en las escuelas con enorme importancia para entender la calidad de los resultados que en cada una se construyen con la participación de todos los agentes educativos (docentes, alumnos y padres de familia).

Por su parte, los Lineamientos para la Organización y el Funcionamiento de los CTE, lo define como el órgano colegiado de mayor decisión técnico pedagógica de cada escuela de Educación Básica, encargado de tomar y ejecutar decisiones enfocadas a alcanzar el máximo logro de los aprendizajes de todos los alumnos de la misma (SEP, 2013).

Además de ello, en el mismo documento, se establece que durante el ciclo escolar se realicen reuniones colegiadas mensuales para propiciar el intercambio de ideas y toma de decisiones en función, principalmente, del servicio educativo que ofrece la escuela. En estos espacios, el papel del docente juega un rol fundamental.

El problema radica, según Fierro y Rojo (1994), en que los CTE también son utilizados para muchas cosas antes de ocuparse de lo pedagógico, lo que demuestra el lugar secundario que tiene el análisis de la práctica; frecuentemente están supeditados a las cuestiones administrativas, como lo señala Ezpeleta (1990), de allí se afirma que algunos profesores solo acuden a las reuniones de CTE para acatar una disposición institucional.

Conviene aquí señalar que a pesar del confinamiento del último año y medio, el trabajo entre docentes no se ha detenido, a tal grado de que hace algunos días miles de maestras y maestros, ya sea en la modalidad presencial o virtual han llevado a cabo las sesiones de CTE en su etapa intensiva, correspondiente al ciclo escolar 2021-2022, una serie de sesiones que tenían dentro de sus propósitos, como ya es costumbre en los últimos ciclos escolares, la elaboración de objetivos, metas y primeras acciones del Programa Escolar de Mejora Continua (SEP, 2021).

De esta manera los CTE, sin la presencialidad acostumbrada, en la mayoría de los casos buscarán constituirse como un espacio colegiado que permitirá analizar, mediante la auto evaluación de la práctica docente de las y los profesores, y la detonación de la reflexión sobre el ejercicio mismo, el accionar deseado para el próximo ciclo escolar.

Ahora bien, corresponde a cada uno de los integrantes de cada colectivo docente hacer valer su rol dentro del funcionamiento correcto de los CTE, un espacio, como ya se dijo, donde el profesor sea el protagonista activo y su acción central gire en torno al trabajo colaborativo a través del continuo cuestionamiento y la reflexión sobre los resultados obtenidos dentro de su grupo y escuela, aprovechando especialmente la experiencia adquirida durante los últimos meses a partir del trabajo pedagógico realizado a distancia.

Asimismo, podemos afirmar que en las reuniones de CTE, el intercambio de experiencias y elementos teórico pedagógicos serán cruciales para entender mejor los resultados obtenidos, desgraciadamente tal y como se señala, tanto en la publicación que motivó el presente escrito, como en muchas otras conversaciones que no siempre llegan a ser escuchadas, el desarrollo de las sesiones ocasionalmente no es congruente con el fin para el que fueron constituidos, eso no es un secreto a voces.

Sin embargo, y a pesar de que existen muchos profesores inconformes con el desarrollo de estos y que estos tienen todo su derecho a manifestarlo por diferentes medios, también es cierto que en muchas ocasiones pasan por alto la responsabilidad que tienen en sus manos para lograr que las reuniones de CTE cumplan con el propósito para el que fueron organizadas.

Por ello, antes de afirmar como una realidad incuestionable que los CTE aportan poco o nada a la educación y al trabajo docente, es necesario reflexionar profundamente sobre todas esas situaciones que afectan el eficiente desempeño del mismo, dicha revisión tendría forzosamente que partir del análisis y el impacto de algunos aspectos incómodos que influyen en el desarrollo de las sesiones y por ende, en sus resultados.

Por tanto, convendría aquí precisar a qué me refiero con aspectos incómodos que pocas veces nos atrevemos a reconocer y que se resumen principalmente en: profesores que descargan los productos de las sesiones de CTE en internet; directores que no coordinan las reuniones colegiadas de manera adecuada aún y cuando la guía de CTE señale la línea a seguir; supervisores que no asumen su rol de liderazgo, especialmente en las juntas celebradas en contextos de multigrado; jefes de sector que dan “seguimiento” a las sesiones de manera fugaz para así cubrir la mayor cantidad de ellas (sin olvidar la respectiva fotografía); o asesores que solo visitan estos espacios para saludar a los docentes y que saben perfectamente con cuántas cucharadas de azúcar le gusta el café al supervisor, pero poco de la estructura del PEMC, por mencionar algunos ejemplos.

Es necesario aclarar que no se trata de exigir el reconocimiento público de estas verdades, o juzgar de manera fiscalizadora este tipo de situaciones y a sus autores, mucho menos se trata de ponerlas como una realidad tajante, se trata de enfatizar en que dentro del accionar de cada uno de nosotros podemos contribuir o no al desarrollo eficiente de las sesionesAl final, lo más importante es identificar con claridad las áreas de oportunidad de todos los involucrados, tanto alumnos como docentes y autoridades educativas, partiendo de una reflexión profunda y objetiva sobre nuestro accionar.

Hay que recordar, tal y como se señala en los Lineamientos para la organización y el funcionamiento de los CTE, que: “la escuela debe convertirse en el centro de la tarea educativa, siendo necesario para ello dar nueva vida a los Consejos Técnicos Escolares, todos juntos, aún y a pesar de las diferencias de opiniones”. De esta forma el colectivo docente –a partir del trabajo colegiado, la autoevaluación escolar, la toma de decisiones compartida y el compromiso de mejorar la calidad educativa, pero principalmente de la buena disposición,- tiene el poder de transformar los centros escolares generando los aprendizajes pertinentes y relevantes en los estudiantes, en total armonía con el deber ser de las escuelas. El aporte que este haga a la educación y al trabajo docente, será responsabilidad de cada uno de nosotros.

Referencias Bibliográficas

Ezpeleta, J. (1990). El Consejo Técnico: eficacia pedagógica y estructura de poder en la escuela primaria mexicana. Revista Latinoamericana de Estudios Educativos20(4), 13-33.

Fierro, C. (1994). El Consejo Técnico. Un encuentro de maestros. México, D.F.: SEP/Libros del Rincón, Subsecretaría de Educación Básica y Normal.

SEP. (2013). Lineamientos para la organización y el funcionamiento de los Consejos Técnicos Escolares. México, D.F.: Secretaría de Educación Pública (SEP). Recuperado el 21 de Agosto de 2021, de http://www2.usebeq.edu.mx/siise/procap/ktml2/files/uploads/DOCS/LineamientosCTE_ver18jul2013.pdf

  SEP. (2021). Consejo Técnico Escolar. Fase Intensiva. Ciclo Escolar 2021-2022. Educación Preescolar, Primaria y Secundaria. México, D.F.: Secretaría de Educación Pública (SEP). Recuperado el 21 de Agosto de 2021, de https://educacionbasica.sep.gob.mx/multimedia/RSC/BASICA/Documento/202108/202108-RSC-EWZjR7jRlh-Gua_CTE_Fase_Intensiva_PPS_FINAL.pdf


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Las Escuelas Normales y el CONACES: entre la inequidad y la desatención

Por: Germán Iván Martínez Gómez

Si en verdad se quiere superar la ofensiva contra el normalismo, estas instituciones deben tener una representación en el CONACES, pero no accesoria sino primordial…

El pasado 18 de agosto de 2021 se llevó a cabo, en las instalaciones de la Secretaría de Educación Pública (SEP), la sesión de instalación del Consejo Nacional para la Coordinación de la Educación Superior (CONACES). En ella participaron, entre otras personalidades, Delfina Gómez Álvarez, titular de la SEP y coordinadora de este cuerpo colegiado; Luciano Concheiro Bórquez, subsecretario de Educación Superior; Rosaura Ruiz Gutiérrez, Secretaria de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación de la Ciudad de México; Rosa María Torres Hernández, Rectora de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN); Enrique Graue Wiechers, Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); Juan Pablo Arroyo Ortiz, subsecretario de Educación Media Superior; Arturo Reyes Sandoval, director general del Instituto Politécnico Nacional (IPN); Enrique Fernández Fassnacht, director general del Tecnológico Nacional de México (TecNM), y Jaime Valls Esponda, Secretario General Ejecutivo de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES).

Desde luego también estuvieron, presencial o virtualmente, varios titulares de las Instituciones de Educación Superior (IES) del país quienes, en un hecho histórico, fueron testigos de la instalación del CONACES como una instancia que buscará la integración del Sistema de Educación Superior y el diseño e implementación de estrategias y políticas educativas que consoliden este nivel educativo, el cual enfrenta problemas de gobernabilidad, administración y organización, por decir los menos.

En su intervención, la titular de la SEP destacó que ésta será una instancia de participación, consulta, colaboración y deliberación, que habrá de incidir en la coordinación, articulación y transformación de la educación superior nacional. Con la instalación del CONACES, dijo, se atiende una “deuda histórica” relacionada con la democratización en la toma de decisiones. Ésta, subrayó, “provenía de las cúpulas y se daba al margen de las comunidades”. (https://bit.ly/3xXRiqa)

En uso de la palabra, Luciano Concheiro habló de la Ley General de Educación Superior (LGES) como antecedente del CONACES y destacó su “papel instituyente” pues, bajo su óptica, este órgano de participación posibilita una nueva generación de políticas públicas, “con la participación de todos los actores del Sistema Nacional de Educación Superior y de la sociedad”. (SEP, Comunicado No. 176)

No obstante lo anterior, debemos reconocer que la preocupación por la planeación, gobierno y regulación del Sistema de Educación Superior no es un tema nuevo. Tampoco lo son aquellos que tiene que ver con la atención de los problemas derivados de la diversidad de las IES que lo componen, los marcos normativos que las rigen, las tensiones que afrontan las instituciones y que se desprenden de su tipología, modelos de organización, formas de financiamiento y énfasis que han puesto en diversos ámbitos: superación académica de sus docentes, fortalecimiento de su infraestructura y equipamiento, uso de Tecnologías de la Información y la Comunicación, evaluación y acreditación de sus programas educativos; mejora en las tasas de cobertura, retención, aprovechamiento escolar y titulación; seguimiento a egresados y mercado laboral al que se incorporan; fortalecimiento de los cuerpos académicos; estímulos para docentes; becas para estudiantes; ampliación de los espacios; diversificación de su oferta educativa; vinculación, cooperación, movilidad e intercambio académicos, internacionalización, etcétera.

Como escribió en su momento Julio Rubio Oca, Subsecretario de Educación Superior e Investigación Científica primero, y posteriormente Subsecretario de Educación Superior en el gobierno de Vicente Fox, “el sistema de educación en México se caracteriza por su gran magnitud, complejidad, heterogeneidad y diversidad de sus componentes, evidenciadas, entre otros aspectos, por el tamaño y las particularidades de las instituciones que lo integran y las características y perfil del profesorado”. (Rubio, 2006, p. 27)

En este sentido, si como ha referido Luciano Concheiro, el CONACES “construye un sentido de política”, debemos exigirle a él y a la propia SEP, que este organismo se rija por lo que llamo la Ley de las 5 C: colaboración, compromiso, concertación, cooperación y corresponsabilidad entre las IES que lo conforman. Sólo esto permitirá construir rutas de acción para impulsar el desarrollo de la educación superior, al integrar en su totalidad, a los diferentes subsistemas que lo componen.

El CONACES, aseguró el Subsecretario, es una instancia que no sólo recupera la inquietud expresada en el llamado Encuentro de Tlatelolco, en el que se hizo una declaración para impulsar un acuerdo nacional orientado a la transformación de la educación superior. Su concreción puede abonar, igualmente, a lo que llamó la “gubernamentalidad” del Sistema, esto es, al fortalecimiento de la capacidad que han de tener las instituciones para “gobernarse desde abajo”.

Concheiro destacó que el CONACES habrá de entenderse como un órgano de consulta, interlocución, deliberación y consenso. Así, esta importante figura, con el concurso de las IES, podrá generar políticas, programas, estrategias, proyectos y acciones “con una visión de Estado”; lo que permitirá, por un lado, impulsar el desarrollo de la educación superior en su conjunto; y por otro, respetar y defender la diversidad educativa, el federalismo y la autonomía de las instituciones.

Hasta aquí todo suena bien. Sin embargo, si la intención del CONACES es reconocer e involucrar a las comunidades, ¿por qué en su integración no se consideró una figura que representara a las Escuelas Normales del país? ¿Hubo omisión? ¿Quedaron relegadas adrede? ¿La decisión de no incluirlas forma parte de la “revalorización” del magisterio que promueve el gobierno federal?

No se puede hablar del CONACES como una instancia plural si no se escuchan todas las voces; incluyente, si deja fuera a 266 instituciones. No puede este organismo ser representativo si las Escuelas Normales quedan fuera; tampoco diverso, si se desconoce la importancia de las Instituciones Formadoras de Docentes; menos ha de adjetivarse democrático, cuando deja al margen a las Normales de la toma de decisiones y de la posibilidad de incidir en la definición de políticas educativas.

Muchos docentes que laboramos en las Escuelas Normales, aun sin habernos formado en ellas, valoramos la trascendencia de la función magisterial y pensamos que la formación de profesores es un elemento esencial para lograr la calidad de las instituciones, afrontar las adversidades en los diferentes niveles educativos y contribuir al mejoramiento de nuestro Sistema Educativo.

El presidente de México señaló, en campaña, que rescataría a las Escuelas Normales del abandono de las que eran objeto y lucharía contra la desaparición a la que los “gobiernos neoliberales” las habían condenado. Si en verdad se quiere superar la ofensiva contra el normalismo, estas instituciones deben tener una representación en el CONACES, pero no accesoria sino primordial, como la tienen los titulares de otras instancias y casas de estudio: Conacyt, UNAM, UAM, UPN, universidades estatales públicas y privadas, universidades e institutos tecnológicos, asociaciones académicas, escuelas nacionales, colegios y centros de estudio.

La SEP cumple en este 2021 cien años de existencia. Como escribieron atinadamente Rodolfo Tuirán y Susana Quintanilla, esta dependencia “refleja el compromiso y la importancia social asignada a la tarea educativa” (2012, p. 9), tarea que llevan a cabo las y los maestros que se forman precisamente en las Escuelas Normales. Pienso que una excelente forma de conmemorar el aniversario de una institución que se propuso, desde sus inicios, llevar la educación a todos los rincones del país, sería incluir entre los titulares del CONACES a un representante de las instituciones encargadas de la formación y profesionalización de las y los profesores de México.

Como han advertido varios especialistas, “La formación del normalista sigue sin beneficiarse de la cultura científica y humanista por seguir siendo un subsistema aislado y sin contacto con otros segmentos de la educación superior del país y del mundo”. (Solana, 2013, p. 31) Es verdad, en muchos sentidos este aislamiento es fruto de una cultura escolar endogámica; pero en muchos otros no ha sido intencional ni mucho menos accidental. Por esa razón, si seguimos fragmentando la Educación Superior, como sostiene Antonio Alonso en un texto incluido en la obra coordinada por Fernando Solana, nuestro Sistema Educativo seguirá estando “mal educado” y ofreciendo una “mala educación”. (Solana, 2013, p. 115)

El mejoramiento de nuestro Sistema Educativo requiere, necesariamente, entender la importancia de las Escuelas Normales y atender la formación inicial y continua de los docentes de educación básica. Como bien han apuntado Medrano, Ángeles y Morales (2017, p. 13), “la calidad de la educación en México está directamente ligada con la calidad de la educación que se ofrece en las instituciones formadoras de sus docentes, responsabilidad históricamente depositada en las escuelas normales”.

En este sentido, es preciso advertir que el sistema de formación inicial de los docentes mexicanos es heterogéneo en el orden administrativo, curricular, organizacional y profesional. Coexisten en México una diversidad de instituciones encargadas de esta tarea:

Escuelas Normales

Centros Regionales de Educación Normal

Escuelas Normales Rurales

Escuelas Normales Experimentales

Beneméritas y Centenarias Escuelas Normales Estatales y Nacionales

Escuelas Normales Urbano-Federales

Escuelas Normales Superiores

Centros de Actualización del Magisterio

Escuelas Normales Indígenas e Interculturales

Centros Regionales de Formación Docente e Investigación Científica (Guevara y Backhoff, 2015, p. 313)

De este modo, si sumamos a la grave crisis que vienen experimentando por décadas muchas de estas instituciones, la invisibilización de la que parecen ser objeto hoy en día, el escenario futuro es poco halagüeño. Para muestra un botón: en los últimos años, la reducción de su presupuesto es alarmante.

Como lo ha expresado el coordinador editorial de Educación Futura, “La nueva Reforma Constitucional en materia Educativa y las Leyes Secundarias mandatan un fortalecimiento a las Normales Públicas, una revalorización y mejores condiciones a estas instituciones formadoras. En papel se ve bien, (pero) en la práctica, apesta.” (Juárez, 2020).

Es cierto, en México tenemos una estructura productiva limitada y en desventaja; problemas sociales que se agudizan y complicaciones económicas en todos los sectores; pero nuestro Sistema Educativo requiere, por una parte, un financiamiento seguro y creciente; y por otra, una coordinación apropiada y completa, que haga posible acordar una agenda educativa de hondo calado.

La comunidad normalista representa una colectividad profesional fundamental. Por esta razón, su inclusión en el CONACES tiene que ser un tema prioritario y no un asunto secundario, que pueda salvarse con una participación limitada y marginal en alguno de los seis consejos regionales que compondrán este cuerpo colegiado.

Si la SEP quiere, verdaderamente, tratar a las Escuelas Normales como Instituciones de Educación Superior, si en realidad busca ampliar su margen de actuación y hacerlas copartícipes en la toma de decisiones, bien podría incluir en el CONACES al  Director General de Educación Normal del Estado de México, Edgar Alfonso Orozco Mendoza, y no sólo porque conduce los destinos del mayor número de instituciones formadoras de docentes que hay en el país (pues esa entidad federativa cuenta con 40 Escuelas Normales), sino porque hay otra razón de mayor peso: es él quien coordina actualmente el Consejo Nacional de Autoridades de Educación Normal (CONAEN), una instancia que vio la luz en 2018 y que, luego de una gran cantidad de reuniones a nivel nacional, cuatro congresos nacionales y cientos de horas de diálogo, reflexión y análisis, logró conformarse y sigue trabajando arduamente, orientando sus esfuerzos para destacar el valor histórico del normalismo como filosofía educativa, referente nacional en la formación de docentes y defensor a ultranza de la escuela pública.

El CONAEN es un vivo ejemplo de lo que Concheiro llamó gubernamentalidad. Esta instancia, construida desde las bases de una comunidad crítica y propositiva, conformada por las y los docentes formadores de todas las entidades federativas, no debe quedar subsumida en el CONACES.

“Vayamos sí, al rescate del normalismo crítico, de conciencia social, abierto, científico, profesionalizado, universal, dialogante, creativo, analítico, humanista y transformador… Normalismo militante, plural, pensante (y) combativo…” (Teutli, 2011, p. 23). De no hacerlo, estaríamos por un lado desvirtuando un organismo que recién nace y, por el otro, colocando a las Escuelas Normales entre la inequidad y la desatención. Ambas situaciones, lamentablemente, en nada contribuyen a la aspiración de coordinar, eficaz y eficientemente, la educación superior mexicana, que continúa luchado por asegurar su calidad académica y pertinencia social.


Referencias

Guevara, G. & Backhoff, E. (2015). Las transformaciones del sistema educativo en México, 2013-2018, México: Fondo de Cultura Económico-Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación.

Juárez, E. (2020). “La anunciada muerte del Normalismo: Sin presupuesto y sin revalorización del magisterio”. Disponible en línea: https://www.educacionfutura.org/la-anunciada-muerte-del-normalismo-sin-presupuesto-y-sin-revalorizacion-del-magisterio/

Medrano, V., Ángeles E. & Morales, M. A. (2017). La educación normal en México. Elementos para su análisis. México: Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación.

Rubio, J. (Coord.) (2006). La política educativa y la educación superior en México. 1005-2006: un balance. México: Secretaría de Educación Pública-Fondo de Cultura Económica.

SEP, Comunica No. 176. Disponible en línea: https://www.gob.mx/sep/articulos/boletin-sep-no-176-cumple-conaces-con-una-deuda-historica-del-estado-a-las-comunidades-de-educacion-superior-delfina-gomez

Solana, F. (Coord.) (2013). Educación bajo la lupa. México: Siglo XXI.

Teutli, J. F. J. (2011). Normalismo: un modelo educativo en cuestión, México: Benemérita Escuela Normal Veracruzana-Plaza y Valdés.

Tuirán, R. & Quintanilla, S. (2012). 90 años de la educación en México. México: Fondo de Cultura Económica.

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Remembranza del PC-SiNEMS: el sistema de la RIEMS que mejoraría la educación media superior en México

Por: Irvin Rodolfo Tapia Bernabé

Fue un 16 de enero del año 2019, cuando el Consejo para el Evaluación de la Educación del Tipo Medio Superior, A.C. (Copeems), encabezado por el Mtro. Antonio Gago Huguet anunció a los centros educativos inscritos en el Padrón de Calidad del Sistema Nacional de Educación Media Superior (PC-SINEMS), la disolución de este consejo evaluador de la calidad educativa de la educación media superior (EMS) en México, quedando inconclusa la labor del mecanismo más importantes de la Reforma Integral de la Educación Media Superior (RIEMS) para asegurar la calidad en este nivel educativo.

Cabe recordar que la RIEMS del año 2008, tuvo el firme propósito de dar solución a los problemas que enfrentaba el nivel medio superior en el país, tales como la baja cobertura y eficiencia terminal, los altos índices de reprobación y deserción, así como los bajos resultados en pruebas estandarizadas nacionales e internacionales en la evaluación del logro de los aprendizajes.

Bajo este planteamiento, la reforma generó cuatro ejes de acción: 1) La integración de un marco curricular común; 2) La definición y regularización de las diferentes modalidades de este nivel de estudios; 3) El establecimiento de mecanismos de gestión para el logro del marco curricular común; y 4) La certificación complementaria del Sistema Nacional del Bachillerato (SNB). Este último, considerado como una certificación que dejaba asentado que la institución solicitante evidenciaba de que sus estudiantes habían desarrollado las competencias descritas en el marco curricular común.

Para ello, el Copeems, A.C. fue creado por acuerdo del Comité Directivo del SNB en el 2010, como una instancia evaluadora para el ingreso, permanencia y salida de instituciones al Sistema Nacional del Bachillerato (SNB), y a partir del año 2016 en el Padrón de Calidad del Sistema Nacional del Bachillerato de la Educación Media Superior (PC-SiNEMS).

Bajo este mecanismo, las instituciones de la EMS, que desearon demostrar la calidad educativa a la sociedad en sus respectivas regiones de influencia o bien a sus autoridades educativas, movilizaron una serie de esfuerzos importantes, así como recursos para ingresar a dicho padrón en uno de sus diferentes niveles (IV, IVa III, IIIa, II, I). Estos niveles eran asignados una vez solicitados a la instancia evaluadora, existiendo procesos que tenían un precio que rondaban desde los $42, 297.86 pesos hasta los $233,830.71 pesos, según el nivel solicitado.

De igual manera, los centros escolares debían demostrar ante el Copeems de manera documental y en sitio (según el nivel al que aspiraba) una serie de criterios, indicadores y parámetros que se relacionaban con la existencia, pertinencia y suficiencia de los siguientes aspectos: 1) Planes y programas de estudio; 2) Liderazgo directivo; 3) Planta docente; 4) Trabajo Directivo; 5) Orientación y tutoría; 6) Bibliotecas; 7) Servicios escolares; 8) Infraestructura; 9) Inclusión educativa; 10) Seguridad escolar y protección civil; 11) Programa de sostenibilidad; y 12) Plan de mejora continua.

Un acercamiento a las cifras de planteles acreditados en el PC-SiNEMS data del año 2017, en donde personal de la dirección académica del Copeems presentó en el 10° Coloquio Nacional de Formación Docente los datos oficiales del estatus nacional de planteles de la EMS. A finales de este año, se contaba con un total de 2,308 planteles acreditados de un total de 17,799 en el país (13%), en donde, 33 planteles se situaban en el nivel IVa, 36 en el nivel IIIa, 784 en el nivel IV, 1243 en el nivel III, 190 en el nivel II y 22 en el nivel I.

Si bien es conocido que el número de planteles de la EMS acreditados en el PC-SiNEMS creció de manera considerable a partir del 2017 y hasta la extinción del Copeems en el 2019 (40%), en la actualidad la cifra real es desconocida para la consulta pública, dada la anulación del listado de los planteles miembros del Sistema Nacional del Bachillerato, el cual estuvo disponible en: http://www.copeems.mx/planteles/planteles-miembros-del-snb.

Como se mencionó al inicio, el comunicado emitido por el entonces Presidente Directivo del Copeems a las instituciones incorporadas al PC-SiNEMS, exponía que, ante la disolución de dicha entidad evaluadora, no se consideraba así la extinción del PC-SiNEMS, por lo que sugería esperar las nuevas disposiciones legislativas en materia educativa para conocer el rumbo de tan importante proyecto.

En los primeros meses posteriores al comunicado, muchas de las instituciones de la EMS que se gestionaban bajo el “Manual para evaluar planteles que solicitan ingresar o permanecer en el PC-SiNEMS”, en su versión 4.0 continuaron con la inercia y las dinámicas en favor a la mejora educativa, esperando la reactivación y continuidad de los procesos de evaluación. Sin embargo, hoy en día, algunas de las comunidades educativas que lograron acceder a los niveles de mayor reconocimiento del PC-SiNEMS, viven ante la zozobra y la duda, respecto a si la MEJOREDU les reconocerá sus logros alcanzados como parte de la implementación de la RIEMS.

Uno de los principales logros atribuibles a la acreditación de los planteles en el PC-SiNEMS, fue entre otros, la promoción de la matrícula y su prestigio, el reconocimiento al personal docente, directivo y administrativo para mejorar el desempeño académico, así como en los procesos de actualización y profesionalización docente. Sin embargo, el mayor logro dicho en voz de expertos fue la adopción de un modelo de gestión de mejora continua basado en estándares de calidad educativa reconocidas en el plano nacional e internacional, los cuales lograron concretarse en el aula, justo, donde otros modelos de calidad en México adoptados por instituciones de la EMS, no han logrado acceder, tal es el caso de las acreditaciones de los planes y programas de estudios del COPAES y la Norma ISO 9001:2008 y 2015.

Si bien la RIEMS a través del PC-SiNEMS tuvieron como finalidad mejorar la calidad educativa del nivel medio superior en México, los indicadores educativos del año 2019, momento de la extinción del Copeems reflejaban muy poco avance en este nivel educativo entre los años 2012 y 2016. Por ejemplo, en cobertura se logró un incremento del 65.9% al 82% en este periodo, en el caso del abandono escolar se redujo de 15% a 12.6%, y en el caso de la medición de la evaluación del logro de los aprendizajes en pruebas ENLACE y PLANEA los resultados fueron poco plausibles.

En la actualidad, siguen existiendo muchas dudas sobre cuál será el futuro de la evaluación educativa en México, lo cierto es que, a dos años y medio de la interrupción de los procesos de evaluación del Copeems, la autoridad educativa no ha emitido comunicado alguno respecto a la continuidad del PC-SiNEMS o bien la generación de un nuevo modelo de evaluación de la calidad educativa en las instituciones de la EMS, dejando por un lado los esfuerzos humanos realizados por los colectivos docentes en planteles, así como los recursos financieros.

Bibliografía

Copeems. (2017). Estrategias para atender las recomendaciones del Copeems: el acompañamiento a planteles miembros del PBC-SiNEMS. Colima: Consejo para la Evaluación del Tipo Medio Superior, A.C.

Copeems. (2018). Manual para evaluar planteles que solicitan ingresar o permanecer en el Padrón de Buena Calidad del Sisntema Nacional de Educación Media Superior. Versión 4.0. México: Consejo para la Evaluación del Tipo Medio Superior.

DOF. (26 de agosto de 2009). ACUERDO número 3/CD/2009 del Comité Directivo del Sistema Nacional de Bachillerato.

García , O., & Valenzuela, G. (2019). Caracterización de los planteles de bachillerato que fueron acreditados por el Padrón de Calidad del Sistema Nacional de Educación Media Superior de Tlaxcala en el 2018 . Debates en Evaluación y Currículum, 1-12.

Gobierno de México. (24 de 07 de 2021). SNB. Obtenido de Sistema Nacional de Bachillerato: http://educacionmediasuperior.sep.gob.mx/es/sems/sistema_nacional_bachillerato

Tuirán , R. (2017). La educación media superior como cimiento de un proyecto de vida. Gaceta de la Política Nacional de Evaluación Educativa en México, 12-15.

Fuente de la información:    https://profelandia.com

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México: Según la SEP; estas son las ventajas de la educación mixta

Para garantizar el derecho a la educación en los tres niveles educativos, la Secretaría de Educación Pública (SEP) considera la implementación del modelo de aprendizaje mixto en el Sistema Educativo Nacional el cual, además de las clases presenciales o vía internet, difunde el conocimiento a través los servicios de televisión, sistemas públicos y de paga, la radio pública y comunitaria, el uso de los Libros de Texto Gratuitos, visitas personalizadas de maestros a alumnos en sus casas, así como la entrega de materiales educativos en lenguas indígenas para las comunidades con mayores índices de marginación.

En un comunicado de prensa, la SEP detalló que la educación mixta combina las enseñanzas del salón de clases con los aprendizajes adquiridos de manera diferida o fuera del entorno escolar, es decir, considera encuentros presenciales o sincrónicos y es una modalidad que, desde hace varios años, está vigente en el sector.

La SEP expresó que la educación mixta es un modelo que brinda flexibilidad al combinar estrategias, métodos, herramientas y recursos de las modalidades escolarizada y no escolarizada, y coadyuva a garantizar el derecho a la educación, ante entornos que afectan la asistencia regular a las aulas y en atención del interés superior de la niñez y juventud en el acceso, permanencia y participación de la educación.

Señaló que consolida además esquemas de acompañamiento y convivencia orientados a mejorar la eficiencia terminal, la absorción y el rendimiento escolar, además favorece el acompañamiento y valoración integral por parte del docente, sin dejar de lado la autonomía del aprendizaje por parte del alumno.

En ese sentido señaló las siguientes ventajas de dicho modelo:

  • Permite enseñar y aprender más allá de las aulas.
  • Estimula la transformación del sector educativo mediante la innovación educativa.
  • Alienta el hacer y resolver, más que memorizar y repetir.
  • Facilita el aprendizaje personalizado, pues los estudiantes pueden tener acceso a contenidos con diversos niveles de complejidad.
  • Los estudiantes están en el centro del aprendizaje, dejan de ser actores pasivos y asumen un papel más activo.
  • Los alumnos pueden acceder a los contenidos todas las veces que sea necesario y en los momentos que dispongan.
  • Se extienden los espacios de aprendizaje.
  • Favorece el trabajo colaborativo.
  • Los maestros se convierten en un guía o facilitador de los aprendizajes.

La SEP puntualizó que reitera su compromiso de utilizar, en acuerdo con el magisterio y las madres y padres de familia, todas las opciones para que ningún niño, niña, adolescente o joven se quede sin los aprendizajes.

Fuente de la información e imagen: Profelandia

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Lecciones de pandemia

Por: Angel Santiago Villalobos

Mantenerse en forma saludable es sinónimo de una mayor defensa ante los virus como el que actualmente azota al mundo…

 

Ya hemos notado en este periodo de pandemia por el que estamos pasando que el mantenerse en forma saludable es sinónimo de una mayor defensa ante los virus como el que actualmente azota al mundo y que en nuestro país todavía seguimos padeciendo los estragos del mismo, con olas de rebrote dispersas en varias regiones.

 

Si tomamos nota de los índices de morbilidad y mortalidad  desde el inicio de la pandemia a la fecha, podremos notar que afecta principalmente y de mayor gravedad a personas sedentarias con problemas de obesidad, hipertensión, etc. Males ocasionados por la falta del habito del ejercicio o la cultura física; a simple vista podemos notar que más personas lo han reconocido y están optando por mantenerse activos de alguna manera, practicando algún deporte individual o simplemente optando por realizar rutinas de ejercicio personal, esto es una lección aprendida por la pandemia de manera personal.

 

Pero en el ámbito de la sociedad en general y como colectivo aún hay mucho por hacer, no solo en la promoción de la actividad física, si no en la creación de proyectos comunitarios, municipales, estatales y nacionales en donde se involucre a toda la población sin excluir a nadie, ya que todavía muchos piensan que con la creación de ligas deportivas llegamos a toda la sociedad, pero nos olvidamos de las personas con alguna discapacidad o impedimento para la práctica de estos, tales como la edad, el factor económico, etc.

 

Por todos ellos hay que crear proyectos en los cuales podamos incluir a todos, agregando actividades que puedan practicarse de manera individual o en conjunto pero de acuerdo a las necesidades de toda la población, opciones como juegos predeportivos, juegos modificados, juegos de convivencia, juegos tradicionales y de mesa; difusión y espacios para la práctica del ciclismo, atletismo, el baile tradicional, actividades con rutinas musicales, natación,  por citar algunos, así también el continuar con la creación, restauración y mantenimiento de parques recreativos infantiles y deportivos, en la mayor cantidad de poblados, barrios y colonias para un mejor acceso a estos.

 

Esto en conjunto con el mantenimiento y equipamiento de hospitales, es en verdad invertir en la salud.

Fuente: https://profelandia.com/lecciones-de-pandemia/

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El papel de las habilidades socioemocionales en el regreso a clases presenciales

Por: Irvin Rodolfo Tapia Bernabé

 

La incorporación de las habilidades socioemocionales a la práctica educativa de las maestras y maestros ha sido un tema de atención prioritaria para las autoridades en nuestro país…

Recientemente, la Secretaría de Educación Pública difundió la Estrategia Nacional para el Regreso Seguro a Clases Presenciales tanto en las escuelas de educación básica, como en las de la educación media superior. En ambos documentos, la atención socioemocional y la psicoemocional juegan un papel muy importante para asegurar los aprendizajes en la nueva normalidad educativa en México.

La incorporación de las habilidades socioemocionales a la práctica educativa de las maestras y maestros ha sido un tema de atención prioritaria para las autoridades en nuestro país, principalmente, debido a los efectos favorables, que aseguran los especialistas, generan el desarrollo de este tipo de habilidades en las trayectorias académicas y de vida de las niñas, niños y adolescentes.

Sin embargo, hoy en día siguen existiendo profesionales de la educación que desconocen su metodología de enseñanza o bien, que no consideran que la enseñanza de estas habilidades deba formar parte de sus competencias profesionales como educador. Algunas de estas razones tienen que ver con la confusión existente entre el desarrollo de las habilidades socioemocionales y la atención psicoemocional en el aula.

Primeramente, es importante distinguir cada una de estas áreas en su justa dimensión y analizar el alcance profesional que tendrá cada docente en su participación en cada una de ellas, en esta nueva realidad que vivirán las escuelas de México, ante el regreso a clases.

Durante la pandemia, los estudiantes se encontraron sometidos a diversas dificultades en su hogar, tales como lo son: la pérdida de un familiar o situaciones económicas difíciles ocasionadas por la pérdida del empleo del padre o la madre. El daño ocasionado a los estudiantes, por este tipo de condiciones, innegablemente amerita la intervención de un experto en salud mental, quien pueda encauzar nuevamente su atención al proceso educativo por venir, tarea que un docente, difícilmente tendrá las herramientas para dar una adecuada atención a este tipo de alumnos.

Por otra parte, las escuelas cuentan con un número importante de estudiantes que no se conocen físicamente o bien que su interacción social, se vio interrumpida debido al confinamiento. En las escuelas con mejores condiciones pudo adecuarse el proceso de enseñanza y aprendizaje a un ambiente virtual, sin embargo, no todas las escuelas, ni todos los estudiantes tuvieron dicha oportunidad.

En este sentido, generar la integración de los estudiantes en comunidad y desarrollar el sentido de pertenencia hacia sus escuelas; sin duda, será uno de los mayores retos para las profesoras y profesores en el nuevo regreso a clases presenciales. A este respecto, es importante cuestionarse, cuál es la mejor manera de desarrollar las habilidades socioemocionales en el aula, sin ser propiamente un experto en el ámbito de la psicología.

Podemos decir que todas y todos, durante nuestra trayectoria educativa, alguna vez tuvimos una maestra o maestro que marcó nuestras vidas, ya sea positiva o negativamente; la razón, seguramente se debió a la manera en cómo interactuaron con nosotros y como nos hicieron sentir en clases y fuera de ellas.

Las investigaciones en el campo de las habilidades socioemocionales, nos hacen mención que, en la escuela, los estudiantes observan, identifican, aprenden, experimentan y replican comportamientos, normas sociales, actitudes y habilidades socioemocionales. Es por ello, que las maestras y maestros se convierten en un referente para los estudiantes e influyen y modelan sus habilidades socioemocionales, ya sea de manera intencional o no. En este sentido, podemos advertir que un docente socioemocionalmente mayormente desarrollado manejará de mejor manera sus emociones, establecerá códigos de conducta y generará interacciones más positivas y alentadoras con sus estudiantes.

De manera paradójica, los profesores también podemos generar una influencia negativa en el desarrollo socioemocional sin necesariamente pretenderlo. Esto se debe a que como lo sabemos, aquellos quienes nos dedicamos a la docencia, la práctica está saturada de una infinidad de actividades estresantes que escapan solamente de la enseñanza.

Este estrés y cansancio termina por afectar de manera negativa el ambiente del salón de clases, la calidad de la interacción con los alumnos y el involucramiento con el aprendizaje de los estudiantes, producida por una actitud pasiva. Este comportamiento de los docentes conlleva a propiciar una reducción en las expectativas que tienen los alumnos de su profesor o profesora, afectando de manera negativa su proceso de aprendizaje.

Finalmente, a diferencia de las competencias para brindar atención psicoemocional, el desarrollo de las habilidades socioemocional en los estudiantes puede ser llevadas al cabo desde el comportamiento de los docentes, siendo así un modelo de aprendizaje para ellos, tal como lo estableció Alberto Bandura a través del Aprendizaje Vicario.

Fuente: https://profelandia.com

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