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Un plato de comida significa dos días de ingresos en Sudán del Sur: La pobreza en el mundo, un efecto de la injusticia.

Por: Sergio Ferrari. 

Con los alimentos malgastados se podría alimentar a 800 millones de personas
Una de cada diez personas en el planeta tierra sufre en 2018 el impacto de la pobreza extrema, según las cifras oficiales de los organismos internacionales. Y si bien en los últimos 25 años, mil millones de seres humanos escaparon de esa categoría, la realidad cotidiana en muchas regiones aporta señales preocupantes de retrocesos significativos.

Acabar con la pobreza no es una cuestión de caridad sino de justicia, enfatizaron las Naciones Unidas esta tercera semana de octubre en ocasión del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, que se conmemoró el 17. Reflexión aun más actual al celebrarse este año el 70 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y cuando se reactualiza el debate sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible, el primero de los cuales intenta terminar con este flagelo.

Según las estadísticas de la ONU, 700 millones de seres humanos viven por debajo de la línea de pobreza, lo que significa que cuentan con menos de 1,90 dólares estadounidenses por día. Sin embargo, acotan las mismas, serían 1300 de millones las personas que padecen de “pobreza multidimensional”, concepto que contabiliza el acceso a los servicios básicos esenciales para llevar una vida digna. Factor aún mas preocupante: la mitad de las *víctimas* son menores de 18 años.

El drama del costo de un plato de comida

Un mismo plato de comida, casera, simple pero nutritiva, elaborada con ingredientes semejantes, que asegura un tercio de las calorías diarias necesarias de una persona, cuesta en Nueva York 1,20 dólares estadounidenses, es decir el 0.6% del ingreso diario promedio. Sin embargo, en Sudán del Sur, representaría más de dos días de ingresos. Es decir, como si un habitante de Nueva York tuviese que pagar unos 350 dólares por ese menú.En Nigeria, para ese mismo tipo de alimento, se debe destinar el ingreso de más de un día. En tanto en Colombia, Guatemala o Bolivia, un menú de esa naturaleza representaría entre el 2 y el 2,7 % del ingreso promedio diario. Así lo señala “Contando los frijoles: el costo real de un plato de comida en todo el mundo, 2018” que acaba de publicar el Programa Mundial de Alimentos de la ONU (PAM). Los principales afectados, según el estudio, son los países en conflicto o que sufren diversos factores de inestabilidad.

Causas y factores de la pobreza

Para Antonio Guterres, secretario general de la ONU en su mensaje oficial del 17 de octubre, los conflictos armados, los desastres naturales y las desigualdades crecientes aparecen como obstáculos para el combate contra este lastre. Y llamó a “una globalización justa que produzca oportunidades para todos y que garantice que el desarrollo tecnológico impulsará esfuerzos por erradicar la pobreza”.

Conceptos que comparten, parcialmente, organizaciones no gubernamentales (ONG) internacionales, que profundizan aún más, sin embargo, la reflexión sobre causas y factores de la pobreza.

“La pobreza es una epidemia que afecta a millones de personas en nuestro planeta”, enfatiza Oxfam Intermón que desde años prioriza su acción en esta temática. Para la ONG, son 1.400 millones de personas las que sufren pobreza extrema y casi 900 millones padecen hambre, y no tienen acceso al agua potable y a otros servicios básicos como la salud y la educación.

En la pedagogía de dicha ONG, el contenido, sin embargo, es más contundente. En su sitio web, Oxfam subraya que antes de explicar cuáles son las causas de la pobreza en el mundo , es importante clarificar entre factor y causa . “Las causas son situaciones que llevan al desarrollo de la pobreza , mientras un factor puede mantener estas condiciones de pobreza durante largo tiempo dado que no permiten una solución”, explica.

“ Diferentes instituciones han estudiado las causas de la pobreza. Sin embargo, hay que tener en cuenta que cada territorio y situación es diferente, con lo cual hablar de la casuística general es más que complejo”, subraya. Y se lanza a analizar los factores que favorecen el mantenimiento de este flagelo.

Entre ellos, el modelo comercial multinacional, con el desarrollo de grandes corporaciones que usan recursos y manos de obra barata en países en riesgo de pobreza, empobreciéndoles aún más. La corrupción, que sustrae recursos esenciales que deberían estar destinados para las áreas sociales. Sin subestimar el impacto del cambio climático y las enfermedades y epidemias. Otros factores: el despilfarro de los alimentos, que implica que con las mal gastadas 1.300 millones de toneladas de productos se podría alimentar a 800 millones de personas que padecen hambre; la discriminación de género; los conflictos armados y el crecimiento exponencial del número de habitantes en el planeta. Sin embargo, según la misma ONG, uno de los factores más preocupantes, sigue siendo, el desinterés de los países desarrollados por acabar con la pobreza.

Fuente: http://rebelion.org/noticia.php?id=247991

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El acoso escolar entre pares, un mal casi cotidiano

Por: Sergio Ferrari

-La mitad de alumnos del secundario, en el mundo, ha sufrido violencia

-Mayor impacto en sectores sociales “marginados”

A pesar que la escuela debería ser un espacio seguro para la niñez y la juventud, la realidad parece contradecir esta hipótesis. Unos 150 millones de estudiantes de entre 13 y 15 años, a nivel planetario, reconocen haber sufrido algún tipo de violencia de parte de sus compañeros de clase.

Así lo señala el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) que publicó la primera semana de septiembre el InformeViolencia en las escuelas: una lección diaria. El mismo denuncia que la mitad de los niños en esa edad escolar ha sufrido algún tipo de violencia en las escuelas. En tanto 1 de cada 3 estudiantes de la misma edad ha soportado algún tipo de acoso, es decir, una escala mayor de maltrato psicológico, físico o emocional, a veces en forma repetida.

El acoso, precisa el informe, no se da solamente en el marco del colegio, sino también por Internet. “En un mundo digital, los acosadores pueden diseminar violencia, palabras e imágenes hirientes y humillantes tan solo con apretar un botón”.

La investigación indica también que tres de cada diez estudiantes de 39 países industrializados reconocieron haber acosado a otros compañeros.

El análisis de esta realidad según el sexo de los encuestados, muestra que, si bien niños y niñas se confrontan a riesgos semejantes, los jóvenes sufren especialmente violencia física o amenazas, en tanto las niñas se confrontan más a violencia psicológica.

La población LGTBI, los infantes pertenecientes a minorías étnicas y aquellos con capacidades diferenciadas, son más vulnerables a sufrir violencia de parte de sus pares, subraya el estudio de la UNICEF.

En cuanto a las consecuencias de esta realidad, los niños y niñas que son víctimas de ciberacoso, son más propensos a consumir drogas o alcohol; en general tienen peores calificaciones escolares; confrontan mayores problemas derivados de la baja autoestima; tienen más complicaciones de salud; y son más susceptibles, incluso, de llegar al suicidio.

Este flagelo produce consecuencias directas en el proceso de aprendizaje. Por lo que la UNICEF propone implementar políticas y leyes de protección al estudiantado; llama a reforzar las medidas de prevención y respuesta en las escuelas; e insta a las comunidades e individuos a sumarse a los estudiantes en sus denuncias. Y, adicionalmente, propone recopilar los datos de la violencia contra niñas y niños en las escuelas y fuera de las mismas, compartiendo y divulgando, también aquellas experiencias positivas para confrontarla.

Comentando el Informe, Henrietta Fore, Directora Ejecutiva de la UNICEF enfatizó que “la educación es fundamental para construir sociedades pacíficas y, sin embargo, para millones de niños la escuela no es un lugar seguro”. Reconociendo que “los estudiantes se enfrentan cada día a múltiples peligros, como peleas, la presión de unirse a las bandas, acoso (personal o por Internet), disciplina violenta, agresiones sexuales y violencia armada”.

Otro informe de la misma organización de Naciones Unidas dado a conocer en el 2017 había revelado, por otra parte, datos dramáticos sobre el impacto de las guerras en la niñez y la juventud. Según el mismo, unos 158 millones de infantes y adolescentes viven en situaciones de guerra o conflicto.

*Sergio Ferrari, desde las Naciones Unidas, Ginebra, Suiza

*Fuente: https://www.alainet.org/es/articulo/195196

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Una adolescencia cuestionadora

Por Sergio Ferrari

Diecisiete años después de su 1era edición del 2001, el Foro Social Mundial (FSM) regresa a su país de nacimiento: la próxima edición se realizará entre el 13 y el 17 de marzo del 2018 en Salvador de Bahía, al noreste de Brasil.

Una corta vida en la cual la dinámica de desarrollo y crecimiento no fue ni lineal ni aritmética. El Foro, como principal espacio internacional de encuentro y reflexión de actores sociales, confronta hoy el desafío de su propia redefinición, reinvención y reconceptualización. Y su “adolescencia altermundialista” se muestra aún más compleja en el marco del intrincado contexto latinoamericano y mundial.

En la cuna del 1er FSM en 2001 en el Porto Alegre del presupuesto participativo, no hubo receta alguna. Todo fue intuición, convocatoria amplia en la diversidad y un momento internacional favorable de contestación y protestas globales. De ese primer encuentro surgió la Carta de Principios que constituye su marco de referencia conceptual y funcional. Las dos ediciones siguientes (2002 y 2003) en la misma ciudad del sur de Brasil, la capacidad de convocatoria del FSM desbordó todas las expectativas.

Un rápido tránsito a Mumbai, India, en 2004, para lo que constituyó el Foro de los “dalits” (sin casta) y que se convirtió en uno de los más logrados, con cerca de 100 mil participantes. Y, luego, el retorno nuevamente a Porto Alegre en el 2005. Ediciones todas, hasta entonces, que experimentaron un crecimiento rápido que desbordó las expectativas más optimistas, incluso la de sus propios organizadores.

En 2006, la fórmula inventiva de un FSM descentralizado en tres continentes, realizado en Caracas (Venezuela), Karachi (Pakistán) y Bamako (Malí) lanzó señales de alerta. No era ya posible para los movimientos sociales y sus redes internacionales estar presentes cada año en estas convocatorias internacionales: argumentaban que debían tener en cuenta sus propias prioridades de organización y movilización local y nacional. El FSM corría así el riesgo de una presencia protagónica de ONG y redes internacionales, con más recursos financieros y menos presiones de combates frontales cotidianos.

La necesidad de ratificar su perfil “mundial”, lo llevó en 2007 a Nairobi, Kenia, poniendo no solo las temáticas africanas en primera línea sino también tensiones organizativas de diverso tipo que alertaron sobre un debilitamiento progresivo de este espacio.

Dos años más tarde, la vuelta a Brasil, en este caso a la amazónica Belem do Pará, aseguró una nueva bocanada de oxígeno a este proceso en marcha integrando como hilo rojo la problemática de los pueblos indígenas y su lucha por la tierra y territorio. La nueva edición africana de 2011 en Dakar, Senegal, fue menos multitudinaria que la precedente, aunque con contenidos civilizatorios esenciales, como racismo, colonialismo, esclavismo y migraciones.

La primavera árabe y la nueva experiencia de movilización ciudadana supra-sahariana revitalizaron al FSM y alimentaron con contenidos regionales sus ediciones del 2013 y 2015 en la capital de Túnez. Las mismas, sin embargo, no dieron respuestas organizativas de futuro a los interrogantes de fondo que se planteaba el Foro. El Consejo Internacional, en tanto principal instancia facilitadora, se mostró superado por la propia dinámica de la convocatoria. Algunos movimientos sociales lanzaron nuevos gritos de advertencia, en forma de ultimátum, sobre la naturaleza y la forma de funcionar del FSM.

La fuerza juvenil protagónica de Quebec legitimó su derecho a convocar en agosto del 2016 el primer FSM que se realizó en un país del Norte. Los organizadores habían madurado al calor de la lucha de la *primavera estudiantil* de Quebec (2012), de las huelgas contra los recortes de 2015, así como de la intensa y extendida movilización del movimiento “occupy” y otras dinámicas anti-globalización. El FSM de Montreal si bien aportó aire fresco conceptual y metodológico a este proceso en marcha, no pudo resolver ciertos dilemas como la participación de representantes de países del Sur, sancionados por exclusiones migratorias y la denegación de visas. La crisis del Consejo Internacional alcanzó niveles preocupantes y públicos durante y luego del encuentro de Montreal.

Y fue en ese marco de preguntas existenciales y de fondo sobre el sentido mismo del FSM y su capacidad de auto-convocarse, que un Colectivo brasilero y bahiano lanzó ya a inicios del 2017 la propuesta de Salvador de Bahía para marzo 2018. “Resistir es crear, resistir es transformar” constituye la consigna de esta convocatoria que será de vital importancia para el Foro en plena y desafiante adolescencia. En una coyuntura internacional de crisis, de riesgos crecientes para la paz y la sobrevivencia misma del planeta. Y de una brutal ofensiva “conservadora-neoliberal” en diversas regiones sensitivas del planeta contra los movimientos sociales y todo lo que suene a democracia de base, participación ciudadana y gobiernos progresistas.

Sergio Ferrari, en colaboración con E-CHANGER, y la FEDEVACO, plataforma de organizaciones de cooperación del Cantón de Vaud, Suiza.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=237458&titular=una-adolescencia-cuestionadora-

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Enfrentar las sequías con aguas residuales

Sergio Ferrari
La búsqueda de alternativas para el riego destinado a la producción de alimentos se convierte en un tema casi obsesivo entre técnicos y especialistas. La Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) anticipó algunas propuestas concretas.

Las mismas se dan en el marco de un aumento constante de las temperaturas planetarias y su incidencia directa en cultivos y cosechas.

Es el momento de dejar de pensar que las aguas residuales son un desecho y se hace necesario aprovecharlas como un recurso útil para los cultivos y la agricultura. Un método oportuno para hacer frente a la demanda creciente de alimentos y a la escasez de agua, sostuvo un alto funcionario de la FAO durante un Foro Global que aborda estos desafíos y que se realiza en la tercera semana de enero en Berlín, Alemania.

Olcay Ünver, director adjunto en la FAO para asuntos de la tierra y el agua, explicó en ese cónclave la importancia de hacer frente al grave problema de la escasez de ese líquido. “Dos tercios de la población mundial sufrirán de escasez de agua en algún momento del año, por un periodo de al menos un mes. Esto es significativo”, enfatizó.

Con el aumento de la población, los cambios en la dieta y un incremento de la competencia por los recursos hídricos se ampliará cada vez más el problema de la escasez de agua, anticipó.

La agricultura utiliza ya el 70% del agua que se obtiene de las capas subterráneas y la perspectiva es que de aquí a 2050 las demandas agrícolas aumentarán, tendencialmente, en un 50%.

A fines de diciembre pasado, la Organización Meteorológica Mundial publicó un informe que indicaba que en 2016 se registraron las más altas temperaturas desde que se procede a medirlas. Lo que implicó que se dieran los niveles más altos de concentración de dióxido de carbono en la atmósfera, además de un mayor calentamiento de los océanos. Se registraron en todo el planeta numerosas inundaciones, olas de calor y ciclones tropicales que afectaron tanto a millones de personas como a los cultivos.

El funcionario de la FAO insistió en el evento de Berlín en que las aguas residuales, que incluyen las utilizadas en las casas, la industria y la lluvia, pueden usarse de forma segura para la producción agrícola. Aunque advirtió sobre la necesidad de tratamientos imprescindibles de las mismas. Si no fueran tratadas pueden contener con frecuencia microbios y patógenos, residuos químicos y antibióticos que amenazan la salud de los agricultores, los trabajadores de la cadena alimentaria y los consumidores. El organismo de la ONU subrayó que existe una serie de tecnologías y estrategias en el sector para sobreponerse a esos riesgos.

Fuente del articulo: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=221942

Fuente de la imagen: https://www.alainet.org/sites/default/files/aguas_residuales_fa

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A 30 años, la misma solidaridad con nuevos desafíos

Sergio Ferrari

Cuando se creó en Lucerna, Suiza, el Grupo de Trabajo Suiza-Colombia en 1987, Colombia vivía una coyuntura particularmente compleja condicionada por la guerra que padeció por más de medio siglo. Hoy, la novedosa aunque frágil etapa de discusión-construcción de la paz desplaza la brújula de la solidaridad en otra dirección.

De la militancia activa de los 80 a la nueva dinámica asociativa europea se percibe una diferencia significativa…Tal como lo constata dicha organización, que como toda la solidaridad internacional confronta hoy nuevas encrucijadas producto no solo de los cambios en Latinoamérica y en el denominado “sur”, sino también de las muy diferentes prácticas asociativas europeas.

Nada es igual  

“La efervescencia participativa que predominaba en los 80 en Suiza y Europa ha dado lugar hoy a un funcionamiento más estable, menos *militantista*”, afirma Stephan Suhner, actual coordinador del Grupo de Trabajo Suiza-Colombia. Suhner, Licenciado en Historia, 45 año, es miembro de la asociación desde hace 20. Recuerda que entonces “ciertos procesos de liberación en países de lo que se denominaba el Tercer Mundo despertaban mucho interés en Europa”. Eso facilitó la tarea del grupo, que se concentró en la información, en los derechos humanos y en el apoyo a organizaciones colombianas de la sociedad civil en la construcción de la paz, pero que siempre mantuvo una total independencia de todos los actores políticos y militares.

Hoy, prosigue, abunda la información; hay mucha más gente que viaja allá como turistas -y tiene un contacto directo con ese país. Al mismo tiempo, el interés de algunos sectores, en particular de los jóvenes, se desplaza a otras temáticas, como la ecología, el clima o la cultura.

Eso explica, en parte, que el “trabajo por los derechos humanos y la paz en la Colombia actual, no tenga la misma atracción que motivó hace tres décadas la militancia activa, en la calle, en los mercados, con actividades regulares de sensibilización, stands, fiestas para recaudar fondos etc.”, subraya Suhner.

Por otra parte, las ONG más grandes que tienen proyectos en el “sur” viven sus propias restricciones presupuestarias y hay menos personal para igual o más trabajo. En muchas ocasiones, se impone el nuevo *marco lógico* que predomina en el mundo de la cooperación, con informes, planillas, presupuestos y balances técnicos, sobre la reflexión de contenidos, valores y procesos. “No podemos pensar que los tiempos, métodos y prioridades de las organizaciones de base de mujeres afrodescendientes del Caribe colombiano, por ejemplo, puedan encajar automáticamente con las exigencias y expectativas definidas desde Europa”, subraya.

Recrear la utopía solidaria   

Es fundamental “volver a conceptualizar nuestra tarea y adaptarla tanto a la nueva realidad colombiana como a la actual dinámica asociativa suiza”, enfatiza Stephan Suhner al proyectarse hacia el futuro.

En particular, porque, hay muchos indicios que llegan desde Colombia que “podrían dar a entender que en la actualidad se trata más de la dejación de armas y desmilitarización de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias) y del ELN (Ejército de Liberación Nacional) que de resolver los grandes problemas estructurales de fondo que provocaron la guerra”. Y aunque es objetivo que Colombia está mejor, si se analiza el descenso del número de secuestros, muertos y heridos a causa del conflicto, hay temas esenciales todavía pendientes.

Entre ellos, continúa, los ataques sistemáticos a líderes sociales y defensores de derechos humanos; los paramilitares; la mala distribución de la tierra; los cultivos ilícitos y los programas de erradicación forzada; las consecuencias nefastas de la presencia de numerosas multinacionales como la Glencore, tanto para las comunidades como para el medio ambiente de las zonas donde ellas operan.

El Grupo de Trabajo junto con una decena de ONG latinoamericanas y europeas acaban de publicar el Informe Sombra de la Red de Observadores de Glencore, sobre la presencia de dicha empresa en Colombia, Argentina, Bolivia, Colombia y Perú.

El mismo establece los impactos de siete operaciones mineras de la multinacional anglo-suiza en dichos países. Con sede operativa y domicilio fiscal en el cantón helvético de Zug, es la cuarta empresa minera más grande del mundo y la primera comercializadora de materias primas a nivel global.

“Es interesante comprobar que toda la temática de las empresas suizas en Colombia concita una particular atención de sectores interesados de la sociedad civil helvética”, puntualiza Suhner indicando un eje actual a profundizar en el futuro.

Una mirada “externa”   

“Mis primeros contactos con el Grupo de Trabajo se remontan a su fundación en 1987. Desde entonces, la colaboración en el sector de Derechos Humanos fue muy positiva. El desafío común de varias de nuestras organizaciones fue el de asegurar la coherencia de la política oficial suiza de DDHH. La mayor parte de los fundadores del Grupo regresaban a Suiza luego de haber vivido en barrios populares o zonas rurales conflictivas en Colombia. Y aportaron experiencias y conocimientos esenciales”, subraya Marta Fotsch, quien durante casi 30 años fue la responsable del trabajo de Amnistía Internacional Suiza para Colombia. El gran mérito fue que desde el inicio aportaron ideas creativas y una visión crítica, y en particular una gran energía de trabajo, recuerda. Sin menospreciar el aporte del Grupo de Trabajo a todo el movimiento de solidaridad. “Muchas de sus concepciones fueron integrados por organizaciones y comités que trabajaban sobre Colombia y con otras realidades latinoamericanas”, enfatiza. “Es un gran mérito que en 30 años y con pocos recursos haya podido lograr impactos tan contundentes y haya tenido la capacidad de adaptarse a las nuevas dinámicas mundiales”, subraya.

¿Tiene perspectivas de futuro el Grupo de Trabajo? La respuesta de Marta Fotsch no admite dudas. “Más que nunca. El acuerdo de paz entre el Gobierno y las FARC fue firmado, hay negociaciones con el ELN… Lamentablemente por ahora no se llega a visibilizar suficientemente si se van a aplicar integralmente. Se necesita un seguimiento fuerte en el terreno. Lo que es muy importante ya que Colombia en tanto *país post-conflicto* corre el riesgo que muchas ONG y parte de la cooperación de Estados pueda retirarse”.

Sigue siendo esencial y prioritario -agrega- el acompañamiento a las organizaciones de bases y sus dirigentes, quienes por medios pacíficos reivindican sus derechos a la tierra, la defensa de los recursos naturales y del medioambiente. “Y el apoyo a los defensores de derechos humanos. Solo en el primer semestre del 2017, según Somos Defensores/Minga, se registraron 335 agresiones contra defensores de DDHH, entre los cuales 51 fueron asesinados”, concluye. Visión con la que coincide Stephan Suhner. Quien subraya que el Grupo de Trabajo se confronta a una disyuntiva vital: la redefinición de si misma o el riesgo de ser víctima de una inercia peligrosa para quien fuera en su momento referencia del movimiento de solidaridad suizo y europeo.

“Aunque es muy importante seguir existiendo, la celebración de los 30 años con una decena de actividades públicas en Lucerna y Berna, nos confronta con el futuro. Recrearnos conceptualmente es esencial para asegurar que nuestra práctica tenga el mismo sentido que cuando nacimos en los 80”, concluye.

Fuente del articulo: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=231324

Fuente de la imagen: https://www.google.co.ve/imgres?imgurl=http%3A%2F%2Fmigueldelrio.es%2Fwp-content%2Fuploads%2F2017%2F

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Una vieja dama asociativa frente a la cooperación siglo XXI

Por: Sergio Ferrari

Son escasas las organizaciones no gubernamentales que logran llegar a los 80 años de existencia. Entre ellas la Central Sanitaria Suiza Francesa (CSSR) que los festeja el 11 de junio, confrontada a su propia historia y a las nuevas exigencias de la cooperación al desarrollo.

Una “vejez-desafiante” que obliga a redefinir rumbos y prioridades, según afirma Viviane Luisier, presidenta de la Central desde 2010, profesional en el colectivo independiente de parteras “Arcade sages-femmes” de Ginebra y especialista desde su juventud en temáticas de género y solidaridad.

En su historia personal aparecen no solo luchas políticas, asociativas y de género en Suiza. Sino también una década entera de trabajo como cooperante internacionalista en Nicaragua en los ochenta. Primero en el Ministerio de Salud de ese país centroamericano y más tarde en la Casa Materna de la ciudad de Matagalpa.

P: 80 años de existencia, todo un logro para una organización asociativa. ¿Cuál es el hilo conductor de estas ocho décadas?

En el curso de su ya larga vida nuestra organización ha debido adaptarse a un panorama político que ha cambiado permanentemente, tanto en Suiza, en Europa, como en el denominado “sur”. En sus orígenes fue antifascista y solidaria con los republicanos españoles en los años 30. En aquel entonces se trataba de reclutar médicos comprometidos dispuestos a partir para dar su apoyo directo en el terreno. Los materiales médicos-sanitarios, así como los fondos recolectados, eran fruto directo de la solidaridad popular suiza. Más tarde, se entra en una suerte de somnolencia funcional. Hasta que la Central se activa nuevamente ante la convocatoria de camaradas suizos indignados por la intervención imperialista en Vietnam. Su trabajo siempre se basaba en el apoyo de la solidaridad de militantes y simpatizantes.

En los años 80, la CSSR protagoniza cambios importantes: se transforma de un colectivo de solidaridad en una asociación de cooperación al desarrollo. Logra mantener su imagen y valores de los años de juventud, aportando un apoyo concreto a actores muy específicos. A grupos, movimientos y gobiernos a los que identificamos no por ser “pobres”, sino por sus compromisos a favor de una mayor justicia social. Esta es hoy nuestra razón de ser que anima también nuestros desafíos futuros.

La metamorfosis solidaria

P: Ante esa historia llena de cambios esenciales, ¿cómo seguir alimentando vuestra visión de cooperación y solidaridad en una compleja realidad mundial en permanente mutación?

Sin duda los desafíos son numerosos cuantitativamente y esenciales a nivel cualitativo. Subrayo uno entre tantos, que nos confronta a una situación crítica. El hecho de haber entrado en el mundo de la *cooperación al desarrollo*, nos permite impulsar proyectos significativamente más ambiciosos y costosos que lo que podría promover un movimiento de solidaridad. Especialmente a partir de los años 2000 en que todo el espectro asociativo hace frente a una crisis de sobrevivencia. Es, sin embargo, a partir de esta decisión que creció de forma significativa nuestra dependencia de los fondos públicos. Hoy, cuando las federaciones cantonales (nuestra principal fuente de recursos) nos exigen una coparticipación para financiar los proyectos, debemos buscar fondos privados y no siempre es posible verificar la coherencia y pureza de los mismos. Esta realidad podría llevarnos a modificar nuestra estrategia. Va a ser necesario, nuevamente, adaptarnos sin perder nuestra alma. Realidad particularmente difícil para una vieja dama de 80 años…

El “Sur” actualizado

P: ¿Cómo se posicionan vuestras contrapartes en el Sur?

¡Están plenamente al tanto de los problemas financieros que tenemos las organizaciones de la cooperación! Ellas también deben adaptarse y elaborar los proyectos en los marcos, términos y formularios que les impone el norte. Pero manejan bien las nuevas tecnologías de la comunicación y, en particular, están muy motivadas para seguir participando en proyectos comunes. Es significativo observar que cuando se deterioran las condiciones políticas y de seguridad en las realidades donde ellas deben actuar, nuestras contrapartes nos piden que no las abandonemos y continuemos construyendo juntos.

P: ¿Podría presentarnos un proyecto que en estos últimos años ha sido emblemático para la CSSR?

Entre muchos e interesantes proyectos que hemos promovido, hay uno que apoyamos desde hace diez años y que me ha motivado particularmente. Denominado “Lucha contra la mortalidad materna”, consiste en la formación y acompañamiento de parteras empíricas en la región de Matagalpa, en Nicaragua, a unos 130 kilómetros al norte de la capital Managua. Es una zona cafetalera por excelencia. El café es el producto esencial de exportación y de ingresos para el país. Pero donde la situación y realidad cotidiana de las mujeres campesinas ha sido y sigue siendo muy difícil. Además de la formación de las parteras, se realizó una película que tiene por objetivo la prevención del embarazo entre las adolescentes. El proyecto incorpora también la intensificación de la planificación familiar en el campo; la colaboración en la formación de las parteras calificadas, etc. Todas actividades, logros y resultados que nos producen una gran satisfacción no sólo a nosotras, en Suiza, sino a nuestras contrapartes en Matagalpa.

P: ¿Cómo continuar en tanto actor de la solidaridad?

El movimiento solidario y la cooperación solidaria no deben descorazonarse a pesar de la compleja realidad mundial actual. Es importante mantener esa solidaridad, alimentarla, enriquecerla, fortalecerla, especialmente en momentos de un evidente repliegue xenofóbico en nuestros países del norte. Se habla de “crisis” financiera para reducir la cooperación al desarrollo, cuando en realidad suiza continua a estar entre los países con más riqueza concentrada en el mundo. Entre el concepto de “crisis” que se usa para recortar la cooperación y el de “crisis de sobrevivencia” que enfrentan realmente muchas comunidades y pueblos en lejanas latitudes no hay comparación alguna. Nuestra responsabilidad hacia “el otro” no debe desvanecerse por meros pretextos financieros. El planeta es único y nosotros somos corresponsables por él y por cada uno y todos los habitantes del mismo.

En breve

La Central Sanitaria de la Suiza Francesa, CSSR según sus siglas en francés, está actualmente presente con proyectos en cinco países latinoamericanos y en el Medio Oriente: Bolivia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Nicaragua y Palestina.

Dos son los principales apoyos institucionales que le permiten asegurar sus proyectos: la Federación Ginebrina de Cooperación (FGC) y la Federación de Cooperación del Cantón de Vaud (FEDEVACO).

Fue creada el 9 de diciembre del 1937 por el profesor Hans Von Fischer. Le festividad central será el próximo 11 de junio en Ginebra, con la presencia de autoridades políticas, del mundo universitario y membresía en general.

Nació apoyando a los militantes republicanos en la guerra civil española. Se relanzó luego en la solidaridad con la liberación de Vietnam. Asociándose a partir de los años 80 al movimiento de solidaridad con los pueblos centroamericanos.

En Suiza es activa en la solidaridad con demandantes de asilo e inmigrantes en general. También en campañas a favor del aumento de la cooperación. Sostiene con otras 80 ONG, sindicatos y asociaciones la Iniciativa a favor de las Multinacionales Responsables.

Sergio Ferrari, en colaboración con swissinfo.ch

*Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=227751&titular=una-vieja-dama-asociativa-frente-a-la-cooperaci%F3n-siglo-xxi-

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La agricultura sostenible como alternativa a los efectos de los cataclismos

Por: Sergio Ferrari
Rebelión

– Cada segundo una persona más *desplazada climática*

– Agricultura y ganadería, 80% de los “daños” climáticos

– Fluctuaciones de temperaturas más impactantes que huracanes

La realidad preocupante de un planeta cada día más marcado por el calentamiento global y los cataclismos derivados. Cada segundo, una persona debe desplazarse de su lugar de vida debido a los cataclismos climáticos. Ante esta situación preocupante la agricultura sostenible puede convertirse de más en más en la clave para contrarrestar el drama.

Así lo enfatiza como tesis principal, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Durante su 40ma Conferencia Anual que se realiza entre el 3 y el 8 de julio en Roma, Italia, la FAO reveló que, en promedio, 26 millones de personas son directamente afectadas anualmente por los cambios en el clima, tales como temperaturas superiores a las normales y sequías.

Los sectores agrícolas y ganaderos padecen más del 80% de los daños y pérdidas por sequía y lluvias crónicas.

Como alternativa a estos problemas, el organismo de la ONU puntualiza la importancia de las actividades económicas de las poblaciones rurales. El desarrollo agrícola y rural debe ser una parte integral de las soluciones a los cataclismos climáticos, que están a la base de un aumento de la migración, afirmó en la Conferencia anual el académico brasilero Jose Graziano da Silva, actual Director General de la FAO.

“Es necesario invertir en los medios de vida rurales, en oportunidades de empleo digno para los jóvenes y en planes de protección social para confrontar los riesgos de desastres naturales”, aseguró el también escritor sudamericano.

Por su parte, el director de la Organización Internacional para los Migraciones (OIM), William Lacy Swing, aseguró en el mismo cónclave, que aunque los cambios en las temperaturas son menos visibles que los fenómenos extremos como los huracanes, con el tiempo tienen un impacto mucho mayor.

“Necesitamos integrar sistemáticamente la migración y el cambio climático en los programas nacionales de desarrollo y reducción de la pobreza, la reducción del riesgo de desastres y la planificación de crisis, y desarrollar políticas y prácticas agrícolas que aumenten la resiliencia frente a la migración forzada inducida por el clima”, afirmó.

Si no se invierte en las áreas rurales de los países *en desarrollo*, se prevé que éstas áreas serán las que pagarán el precio más alto por los cambios en las temperaturas. Debido, principalmente, a su capacidad limitada para hacer frente a este flagelo, concluyó.

La FAO y la OIM fueron elegidas para copresidir en el 2018 el Grupo Mundial sobre Migración, entidad interinstitucional integrada por 22 organizaciones del sistema de Naciones Unidas. Uno de los objetivos comunes de amabas es confrontar las causas profundas de este fenómeno en explosión, de repercusiones cada vez más significativas para la comunidad internacional.

Sergio Ferrari desde la ONU, Ginebra.

*Fuente:http://www.rebelion.org/noticia.php?id=228876&titular=la-agricultura-sostenible-como-alternativa-a-los-efectos-de-los-cataclismos-

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