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Sudáfrica: Una clase para frenar la epidemia de agresiones sexuales a menores

África/Sudáfrica/29 Agosto 2019/El país

Sudáfrica asiste conmocionada al incremento de la violencia sexual, que afecta como mínimo al 35% de los estudiantes. Un programa escolar trata de atajar la estructura social sobre la que se sustenta

Los alumnos del último curso de secundaria de la escuela Rauwane Sepeng, ubicada en uno de los escasos descansos orográficos que concede el corredor del platino, en el noroeste de Sudáfrica, están calculando la fricción entre dos cubos de cuatro y ocho kilogramos dibujados en la pizarra. Al poco de tocar el timbre, Lydia Ganda deja sus cosas sobre la mesa del profesor. Ella no viene a hablar de física. Ni siquiera de algo que vaya a computar para la media académica. Va a hablar de sexo.

«Antes de iniciar cualquier relación sexual necesitamos consentimiento. Tenemos que preguntar. La respuesta solo puede ser  o No. No hay proceso más correcto que el de preguntar, esperar la respuesta y respetarla», escribe para empezar en la pizarra, donde antes estaban los cubos y las fórmulas matemáticas.

—¿Y si no dice nada, si se queda en silencio? Hay que darle tiempo, se responde Lydia a sí misma.

—A lo mejor quiere decir que sí, interviene un chico sentado en medio de la clase. Es el primero que se aviene a hablar. Su compañera de atrás le da una colleja al escuchar su respuesta. Los demás ríen.

Exacto. El silencio no es consentimiento. Ningún silencio es aceptable. Solo un sí es aceptable, repite Lydia.

Hay más alumnos que quieren participar.

—Muchos chicos piensan que si nos invitan a salir a cenar fuera quiere decir que les tenemos que dar algo a cambio.

¿Acaso no es así?, bromea, o quizá no tanto, otro de los chicos. Es alto y muy delgado. Parece mayor que los demás. Varias alumnas a su alrededor le increpan, tampoco demasiado en serio.

—¿Cómo va a ser así?

—Lo que dices, —vuelve a contestar la trabajadora comunitaria del programa de educación sexual puesto en marcha por Médicos sin Fronteras en Rustenburg—, no deja de ser una coerción, aunque sea psicológica. Porque la coerción no es solo física, la que deja moretones, si también moral, la que no se ve.

—¿Y si yo solo quiero hacer hasta un punto? ¿O si de pronto aparece alguien?

Un sí es solo sí hasta aquí y hoy. No es un permiso para hacer lo que queramos cuando queramos. Tenemos que preguntar a nuestra pareja lo que quiere hacer en cada momento, porque igual solo quiere ir de la mano; o al centro comercial por si aparecen sus padres; o puede que quiera cierta intimidad sexual. Lo importante es que preguntéis y respetéis lo que quiera la otra persona, insiste Lydia. Está hablando para chicos de entre 16 y 18 años.

¿Y si ella piensa que voy muy despacio?, pregunta un chico.

—Lo que tienes es que pedir permiso para pasar a la siguiente fase.

—¿Y si acordamos algo por WhatsApp, pero luego me arrepiento?

Las preguntas fluyen una detrás de otra. Les interesa más que la clase de física

—Siempre vas a tener la posibilidad de echarte para atrás. O de decir sí a la intimidad sexual, pero no a la penetración.

—Pero si decimos que no, después nos van a hacer sentir culpables. O, por ejemplo, si vamos a casa de un chico entiende que vamos a tener sexo.

—Pero no tenéis que hacerlo. Siempre, en cualquier circunstancia tenéis derecho a parar. Si una chica dice “para” —habla ahora para los chicos de la clase— tenéis que parar.

—Y de esto, de sexo, ¿habláis con vuestros padres?

La clase se vuelve a alterar. En el grupito de chicas que ocupa los pupitres junto a la puerta se atropellan unas a otras al hablar. «Con los míos no, cada vez que se menciona algo relacionado con el sexo se vuelven locos». «La mía —dice otra— si se entera empieza a tirar cosas. Amenaza con la zapatilla».

Mientras termina de reír, la primera de las jóvenes, la más menuda de todas, vuelve a tomar la palabra: «Lo importante es que no vamos a ser como nuestros padres. Ellos entienden el sexo de otra manera, pero nosotras cuando seamos adultas vamos a hacerlo de otra forma. Vamos a ser madres más abiertas».

Lydia, que lleva desde 2015 recorriendo una veintena de escuelas de esta región minera de Sudáfrica, no esconde una sonrisa de satisfacción. Una sonrisa que es una pequeña victoria.

«Pase lo que pase, chicas, no os debéis sentir jamás culpables. Acudid al médico o a nosotros para prevenir cualquier enfermedad. Porque sabéis las consecuencias de tener conductas sexuales de riesgo, ¿verdad? No solo que podéis contraer una enfermedad sexual o VIH, sino que también os podéis quedar embarazadas. ¿Sabéis lo que eso supone? Eso también va por vosotros, chicos».

Sus palabras las animan a no tener miedo a informarse en una sociedad en la que estos temas continúan siendo tabú, pero en la que los jóvenes quieren saber y hablar. En un informe realizado por Unicef en 2017, los investigadores concluyeron, por ejemplo, que el 84% de los jóvenes encuestados quería obtener información sobre obtener salud sexual mediante sus teléfonos móviles, si era gratis. No obstante, expresaron dudas sobre si preferirían comunicarse directamente con un profesional por mensaje de texto o llamada de voz. Algunos estaban a favor del anonimato de hablar con un extraño.

Violencia sexual contra menores

En octubre de 2017, la sociedad sudafricana asistía consternada al escándalo por los supuestos abusos sexuales cometidos por un guardia de seguridad en una escuela primaria de Soweto, el histórico barrio al oeste de Johannesburgo. Hasta 87 estudiantes denunciaron haber sido agredidas, incluidas varias violaciones. Un año después, el acusado fue absuelto después de que la Corte Suprema de South Gauteng calificase de burda la cadena de errores cometidos durante la investigación policial.

“Se está produciendo un ataque a gran escala contra la infancia en Sudáfrica. Hay un gran problema en el sistema educativo, familias rotas, niños que crecen huérfanos a consecuencia de la epidemia del VIH y que no reciben la educación que necesitan porque sus padres tampoco la tuvieron… Pero también existe un problema con una policía mal pagada, profesionales sanitarios sin la preparación adecuada y un sistema judicial colapsado. Al final, los niños, que son los más vulnerables, son los que sufren las consecuencias”, resume Christina Rollin, una de las mayores expertas de un país en plena emergencia contra la violencia sexual a menores.

Un estudio publicado por The Lancet alerta de que uno de cada tres estudiantes sudafricanos ha sufrido algún tipo de agresión sexual en su vida y el propio Gobierno reconoció en el Parlamento que hasta el 9,1% de las violaciones denunciadas en el país —ya de por sí con una de las tasas más elevadas del mundo, 70,5 por cada 100.000 habitantes— correspondían a niños de nueve años o menos. Casi siempre, hasta en un 80% de los casos, los responsables son personas cercanas.

Lydia, que lleva desde 2015 recorriendo una veintena de escuelas de esta región minera de Sudáfrica, no esconde una sonrisa de satisfacción. Una sonrisa que es una pequeña victoria.

«Pase lo que pase, chicas, no os debéis sentir jamás culpables. Acudid al médico o a nosotros para prevenir cualquier enfermedad. Porque sabéis las consecuencias de tener conductas sexuales de riesgo, ¿verdad? No solo que podéis contraer una enfermedad sexual o VIH, sino que también os podéis quedar embarazadas. ¿Sabéis lo que eso supone? Eso también va por vosotros, chicos».

Sus palabras las animan a no tener miedo a informarse en una sociedad en la que estos temas continúan siendo tabú, pero en la que los jóvenes quieren saber y hablar. En un informe realizado por Unicef en 2017, los investigadores concluyeron, por ejemplo, que el 84% de los jóvenes encuestados quería obtener información sobre obtener salud sexual mediante sus teléfonos móviles, si era gratis. No obstante, expresaron dudas sobre si preferirían comunicarse directamente con un profesional por mensaje de texto o llamada de voz. Algunos estaban a favor del anonimato de hablar con un extraño.

Violencia sexual contra menores

En octubre de 2017, la sociedad sudafricana asistía consternada al escándalo por los supuestos abusos sexuales cometidos por un guardia de seguridad en una escuela primaria de Soweto, el histórico barrio al oeste de Johannesburgo. Hasta 87 estudiantes denunciaron haber sido agredidas, incluidas varias violaciones. Un año después, el acusado fue absuelto después de que la Corte Suprema de South Gauteng calificase de burda la cadena de errores cometidos durante la investigación policial.

“Se está produciendo un ataque a gran escala contra la infancia en Sudáfrica. Hay un gran problema en el sistema educativo, familias rotas, niños que crecen huérfanos a consecuencia de la epidemia del VIH y que no reciben la educación que necesitan porque sus padres tampoco la tuvieron… Pero también existe un problema con una policía mal pagada, profesionales sanitarios sin la preparación adecuada y un sistema judicial colapsado. Al final, los niños, que son los más vulnerables, son los que sufren las consecuencias”, resume Christina Rollin, una de las mayores expertas de un país en plena emergencia contra la violencia sexual a menores.

Un estudio publicado por The Lancet alerta de que uno de cada tres estudiantes sudafricanos ha sufrido algún tipo de agresión sexual en su vida y el propio Gobierno reconoció en el Parlamento que hasta el 9,1% de las violaciones denunciadas en el país —ya de por sí con una de las tasas más elevadas del mundo, 70,5 por cada 100.000 habitantes— correspondían a niños de nueve años o menos. Casi siempre, hasta en un 80% de los casos, los responsables son personas cercanas.

“En nuestras charlas tenemos que explicarles lo que es normal y lo que no lo es porque muchos menores crecen en entornos sexualizados en los que algunas acciones están implícitas. Crecen viendo a sus tíos u otros familiares tocándolas y pasando sus manos por su cuerpo”, señala Lydia. “Esto”, añade Rollin, “hace que normalicen la situación y los casos de abusos prolongados se alarguen en el tiempo. ¿Quién va a ir a preguntar a otra casa cómo se lavan los dientes si en la tuya siempre se ha hecho así?”.

Esta normalización es lo que más preocupa a los expertos como Christina Rollin. “Cuando la sociedad asume que cada caso”, como la agresión a una joven en un restaurante la capital o la de un niña huérfana de 14 años en la escuela secundaria de Aha-Thuto el pasado junio, “es solo otro caso. Otra violación más”. Es ahí donde anidan las estructuras que sustentan la violencia sexual.

La primera, la de los propios menores, también chicos. “Hay una reacción física en el hombre que hace que, aunque sea agredido, su cuerpo reaccione, lo que provoca que muchos cuestionen su identidad sexual y se culpen a sí mismos por haber disfrutado”. Asumen los abusos como un marco aceptable de comportamiento y lo transmiten al formar su propia familia: “Padres que son padres sin haber aprendido a serlo, sin haber recibido ejemplos adecuados y que vuelcan en sus hijos sus propios problemas (…) Madres, continúa Rollin, que se niegan a creer que esa violencia esté ocurriendo en su casa”.

La segunda, la del propio Estado que esconde el problema para no tener que enfrentarse a su propio espejo. Teniendo en cuenta que apenas uno de cada nueve casos son denunciadosextrapolaciones de investigadores de la Universidad de Ciudad del Cabo elevan la cifra de abusos por encima del 35% del alumnado.

“Muchas mujeres prefieren no denunciar por temor a quedarse sin fuentes de ingresos para ellos y para sus hijos; y por miedo a ser discriminadas por otras mujeres de la comunidad. No debería ser así, las mujeres deberíamos ayudarnos unas a otras, pero la realidad es que todavía son señaladas si denuncian”, apunta Jennifer, la consultora psicológica del centro de salud de Rustenburg. “Que si no vestía de forma adecuada, que si en realidad fue ella la que tentó al hombre”, traduce Lydia.

La tercera estructura, la judicial, también alimenta impunidad. Entre un 40% y un 60% de los casos denunciados son retirados antes de llegar a la Corte y cuando lo hacen suele haber pasado tanto tiempo que se han perdido testigos, pruebas o la propia vida de las víctimas. “Muchas mujeres viven con miedo mientras se instruye el caso porque las amenazan o las agreden de nuevo”, confirma Jennifer.

La justicia va con retraso y al Gobierno no le molesta. Un estudio de Médicos Sin Fronteras (MSF) —que colaboró con la logística para este reportaje— reveló que el 20% de los centros de atención a víctimas de violencia sexual, incluidos los famosos Thuthuzela Care Centers, carecían de medios para realizar pruebas clínicas forenses. “Y un centro incapaz de realizar esos exámenes y de cumplimentar los formularios necesarios”, señalan los investigadores, “obstaculiza la capacidad de los supervivientes para denunciar su caso”.

Al tiempo, cada vez hay menos enfermeras especializadas, tentadas por sueldos más altos en el golfo Pérsico; y muchos médicos evitan involucrarse, en ocasiones por miedo a los perpetradores, en otras por simple hastío en casos de violencia sexual. “Emiten informes diciendo que no habido agresión para no tener que testificar”, asegura Rollin, quien ha participado en más de 300 juicios. Por su clínica Sexual Assault Clinic, a las afueras de Johannesburgo, pasan al mes una docena de casos de víctimas de violencia sexual. “El propio sistema judicial acaba por revictimizarlas al hacerles revivir el trauma hasta cuatro años después de haber ocurrido”.

Tesultado de esta estructura social de abusos normalizados e impunidad judicial es, en palabras de Rollin, una “generación de jóvenes enfadados” que reproducen los modelos de comportamiento en los que son criados. De ahí que en clase de decimosegundo grado haya chicos que entiendan que tienen derecho a tener sexo con una chica solo por invitarla a cenar.

Abusos, enfermedades y embarazos no deseados

Afuera del despacho de atención psicológica hay más sillas vacías que ocupadas. Un grupo de jóvenes trabajadoras del centro de salud aprovechan su descanso matutino para charlar. Ahora están debatiendo acaloradamente sobre el novio que le conviene a una de ellas: “Mi hermana me dice que no salga con un hombre que no tiene coche”.

La llegada de Helena (nombre ficticio para proteger su identidad) interrumpe la conversación. El examen médico no ha encontrado síntomas de agresión, pero sí una enfermedad de transmisión sexual. “Que no se haya detectado nada no quiere decir que no haya habido una agresión. Aquí las fronteras de la coerción son muy finas”, subraya Lydia una vez cerrada la puerta de la consulta. “Por eso vamos a hacer seguimiento de su caso. Va a tener reuniones periódicas con nuestro equipo de trabajadoras comunitarias y con la enfermera. Es con ella con quien suelen sincerarse. Empiezan a hablar y a contarles lo que ha sucedido. Es entonces cuando muchas veces se dan cuenta de que han sufrido una agresión sexual”.

Helena, alumna de la escuela Rauwane Sepeng, fue la única que, tras la charla en el colegio, se acercó a las trabajadoras comunitarias de MSF. Hay días que lo hacen pequeños grupos de jóvenes, casi siempre chicas, y otros en los que no acude nadie. Pero el programa sigue en marcha porque la violencia de género tiene un efecto social devastador: embarazos no deseados en menores, estrés postraumático, enfermedades de transmisión sexual. Hasta el 16% de las infecciones por VIH en mujeres podrían evitarse poniendo freno a la violencia de género. Incluso económicamente es un suicidio para el país, que pierde a causa de la misma entre el 0,9 y el 1,3% de su PIB.

En Rustenburg, uno de esos rincones de Sudáfrica donde impera la violencia como fórmula para la supervivencia, nadie espera que las agresiones sexuales vayan a ser cosa del pasado. No al menos hasta que los estudiantes de Rauwane Sepeng hayan educado a sus hijos en ese otro habitus de las relaciones que están aprendiendo. Mientras, Lydia Ganda tendrá que seguir yendo a sus clases a hablar de lo que es Sí y de lo que es No. Y a recordarle a Helena que tiene que tomar la pastilla que le recetó el médico todos los días. “Todos los días. Acuérdate de que es todos los días”.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2019/08/12/planeta_futuro/1565622828_385287.html

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Argelia: Fuerte movilización estudiantil en la capital

Por: Iddir Nadir/Viento Sur

Este martes, en su manifestación semanal, fueron miles las y los estudiantes que marcharon por las calles de Argel acompañados de ciudadanos corrientes. Esta movilización, que coincide con la celebración del 63 aniversario del Congreso de Soumman [congreso clandestino del FLN que se celebró del 13 al 20 de agosto de 1956 en un pueblo de la región de Bugía] fue la ocasión para reapropiarse de los principios fundacionales inscritos en la Plataforma de esta reunión histórica.

Curiosamente, no hubo bandera «badissistas» [en referencia a Abdelhamid Ben Badis, creador del movimiento reformista musulmán argelino en la primera mitad del siglo XX y un elemento clave de la lucha por la independencia de Argelia

la Asociación de ulemas musulmanes argelinos]. Las y los estudiantes celebraron su habitual debate ciudadano en la plaza de los Mártires. Todo estaba organizado para facilitar la participación en el mismo: profusión de micros y bafles. El tema en discusión era el foro del diálogo nacional presidido por Karim Younés. Antes de iniciar el debate, Mohamed, un joven estudiante, con sus notas en la mano, improvisó una corta referencia histórica del Congreso de Soumman: «El congreso tuvo por objetivo reestructurar la Revolución. Abane Ramdane [conocido como el arquitecto de la revolución argelina] logró la hazaña de unificar todas las corrientes políticas bajo la misma sigla, el FLN. El Congreso adoptó dos principios fundamentales: la primacía de la organización en interior sobre la del exterior [el exilio] y de lo político sobre lo militar. Este último punto es el más importante y nos habla de la forma de Estado que deseaban los chouchada [muyahidines, mártires]. El poder tenía que estar en manos de civiles. No debemos olvidar esto. Así pues, con motivo de la conmemoración del 63 aniversario de este Congreso, decimos que queremos un Estado civil y no militar», concluyó el estudiante, siendo aplaudido por las y los manifestantes.

Las distintas intervenciones realizaron la misma constatación: en el foro de diálogo nacional se encuentran antiguos miembros del régimen de Bouteflika con el objetivo de regenerar el régimen. «El sábado pasado (17 de agosto) vivimos un gran momento: los estudiantes logramos que se oyera nuestra en la sede del foro. La comisión carece de credibilidad. Sus miembros formaron parte del clan de Bouteflika y ahora se declaran fieles a los que detentan el poder, es decir, al ejército», dijo ofendido un estudiante. Su camarada, más locuaz, afirmó sobre los promotores del diálogo versión Karim Younés: «¿De qué diálogo nos hablan cuando los media nos marginan totalmente; de qué diálogo nos hablan cuando nos rodean y empujan [en las manifestaciones]; de que diálogo nos hablan cuando nos denigran?»

Sábado 17 de agosto, sentada en el centro cultural de la calle Larbi Ben M’hidi (centro de Argel) donde está prevista la ceremonia para poner en pie el comité de sabios del foro coordinado por Karim Younés. Uno de los manifestantes, Samy Ibkaoui, estudiante de biología en la facultad de Benyoucef Benkhedda, interviene de forma remarcable en la sala. Manifestantes que le reconocieron al inicio de la marcha vienen a felicitarle y expresarle su apoyo frente a los ataques que ha sufrido en los medios, en la TV y en las redes sociales. «Samy ha expresado lo que piensan las y los argelinos de este simulacro de diálogo» manifiesta un camarada.

Los estudiantes denuncian a las desacreditadas organizaciones estudiantiles que se han sumado al foro. «Hace seis meses, estas mismas organizaciones se reunieron con el antiguo primer ministro, Abdelmalek Sellal, para defender el 5º mandato [la reelección de Bouteflika]. Ahora se reúnen en el foro de Younés. Digámoslo de forma clara: es el régimen que se recicla», constata un estudiante en medio de aplausos. Otra intervención considera que las negociaciones tienen que darse con representantes del poder real: el ejército y su Jefe, Ahmed Gaid Salah. «La única negociación útil es la que se haga con la institución militar», concluye.

Ikheani la tansaw chouchada! ¡Liberad a Bouregaa!

11 h. La manifestación, más numerosa que las últimas, guarda un minuto de silencio en homenaje a un niño de cuatro años que murió el domingo en un bloqueo impuesto a la entrada de la capital para impedir una manifestación de jubilados del ejército. La manifestación se pone en marcha hacia el centro de la ciudad. Se lanzan eslóganes hostiles contra el poder mientras se llega a la calle Bab Azzoun: «Estado civil y no militar» «Estamos hartos de los generales» «El pueblo no quiere un nuevo poder militar».

Las resoluciones del Congreso de Soumman se hacen visibles en las pancartas: «Primacía de lo civil frente a lo militar», «Desde el 20 de agosto de 1956 exigimos una transición civil que la habéis escamoteado», «El pueblo no tiene nada que perder y mucho que ganar. Un Estado civil o nada», «Conmemoración del Congreso de Soumman. Resultado: primacía de lo civil sobre lo militar», «No a la militarización del Estado, no al reciclaje del régimen. Diálogo trucado» «Soumman ya os ha condenado, traidores».

Llegados a la plaza del Teatro nacional de Argelia, rodeada por un impresionante dispositivo policial, la manifestación retoma las consignas contra el jefe del ejército Ahmed Gaid Salah: Ya men âche, ya men âche, Gaïd Salah fel Harrach ! (Genial ver a Gaid Salah en El Harrach), Echaâb yourid el istiqlal (El pueblo quiere la independencia). En la calle Bpoumendjel, la manifestación pasa en silencio debido a los funerales. Ante la sede del foro de diálogo, calle Larbi Ben M’hidi, la manifestación se detiene y grita consignas hostiles contra su coordinador, Karim Younés. «Karim Younés a la basura», Karim Younés lame rangers (alusión a su supeditación al ejército), «La hiwar ma3a el issabat ! (No al diálogo con la banda). La prensa progubernamental que estaba presente en la entrada del ex.Historiel, también es objeto del enfado de los manifestantes:Periodistas aduladores, se repetía a la cabeza de la manifestación en la que algunas personas imitaban a quienes pasan elcepillo

En la Plaza Emir Abdelkader la manifestación grita unánimemente «Istiqlal, istiqlal» (Independencia). Llegando a la calle Pasteur, se aparta a un individuo al que se le reconoce como miembro del foro de diálogo; «Lárgate» le lanza la masa bajo la mirada indulgente de la policía antidisturbios, cuyo dispositivo es tan importante como los últimos martes. Se retoma con fuerza la exigencia de la liberación del comandante de la histórica Wilaya IV, Lakhdar Bouregaa; un pancarta exige Ikhwani la tansaw chouhada. Libérez Bouregaâ (Hermanos, no olvidéis a los mártires. Liberad a Bouregaa).

Emocionante. Tras haber recorrido el bulevar Amirouche y la calle Ferroukhi, la manifestación se detiene en la Grande-Poste. Ahí, un manifestante que agita una bandera amazigh (Cabilia) es detenido por la policía. Será liberado bajo la presión de la gente y acto seguido… intervención de policías de civil. Más tarde, también será detenido el periodista Aghiles Mokrane y conducido en un furgón policial. «Detenido hacia las 13:00h por la policía en la Grande-Poste, introducido en un furgón, se le ha chequeado minuciosamente y acusado de haber generado un Facebook life. Parece que ahora está prohibido filmar en vivo», informa Khaled Drareni en su Facebook. Un rumor, replicado en las redes sociales, habla de la detención de Samy Ibkaoui, el joven que intervino en el foro de Younés, pero se confirma que es falso. Finalmente, la manifestación termina su larga marcha con un homenaje a las y los estudiantes: Yatikoum saha ya talaba! (¡Muchas gracias a los estudiantes!)

21/08/2019

http://alencontre.org/afrique/algerie/alger-acte-26-du-hirak-estudiantin.html

Artículo original publicado en ElWatan el 21/08/2017

*Fuente: https://vientosur.info/spip.php?article15071

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Arde otro ‘pulmón verde’ del planeta: hay más incendios en el África subsahariana que en la Amazonia

Por: actualidad.rt.com

La Amazonia no es el lugar donde más incendios se concentran actualmente en el planeta. Unas recientes imágenes difundidas por la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio estadounidense (NASA) revelan que en la franja central del continente africano, conocida como ‘el segundo pulmón verde’ de la Tierra, el territorio está afectado por una mayor densidad de incendios.

Un incendio en Zambia, 25 de agosto de 2019 / Christian Heinrich / www.globallookpress.com

El mapa muestra en rojo incandescente los focos activos en el corazón del continente africano, desde Gabón hasta Angola, desde la costa del Atlántico hasta el Océano Índico, incluyendo la isla de Madagascar, que aparece afectada en la práctica totalidad de superficie.

NASA

Por su parte, el portal Global Forest Watch Fires arroja cifras que confirman la superioridad numérica de los incendios registrados en el continente africano. Entre el 20 y el 27 de agosto, el número de alertas de incendios registrado solamente en Angola –más de 130.000–  supera a la suma de los contabilizados en Brasil, Bolivia yParaguay, que no llegan a 126.000.

Además, otros países africanos como Zambia o la República Democrática del Congo presentan también cifras altas en esas mismas fechas, por encima de las 60.000 alertas por fuego.

Incendios estacionales vinculados a la agricultura

El Gobierno de Angola emitió por su parte un comunicado en el que pedía prudencia a la hora de comparar los incendios registrados en las diferentes latitudes continentales, porque es probable que sus causas sean diferentes.

Los incendios provocados en la zona señalada de África suelen tener carácter estacional, y se considera que en su mayoría están relacionados con una técnica agrícola denominada ‘desbroce y quema’, consistente en cortar parte de la vegetación y prender fuego al resto para limpiar la tierra y plantar nuevas semillas.

Los ecologistas cuestionan en cualquier caso la idoneidad de esta técnica, y advierten que puede favorecer la deforestación, la erosión de la tierra y la pérdida de la biodiversidad.

Mientras tanto, los agricultores y granjeros locales que recurren a ella defienden su práctica argumentando que es el método más barato para limpiar la tierra y eliminar a los parásitos, y destacan que las cenizas actúan posteriormente como nutrientes en las siguientes plantaciones. Además, se estima que, como cada año, estos incendios desaparezcan con la llegada de las lluvias.

Preocupación en el G7

El presidente francés, Emmanuel Macron, se refirió a los incendios en el Amazonas como una «crisis internacional» y anunció que el G7 destinaría 20 millones de euros a combatirlos.

Poco después, cuando varios usuarios de la red social le reprocharon que ignorase el fuego en el África subsahariana, anunció a través de su perfil oficial de Twitter que existía «la posibilidad de lanzar una iniciativa similar» para los incendios generados en este área.

*Fuente: https://actualidad.rt.com/actualidad/325356-segundo-pulmon-planeta-arde-africa-subsahariana

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Zambia’s education curriculum is rigid- Education PS

Africa/ Zambia/ 26.08.2019/ Source: www.lusakatimes.com.

 

General Education Permanent Secretary Jobbicks Kalumba says the country’s current education curriculum is rigid and not favorable to the career needs of Zambians.

Dr. Kalumba said most subjects offered are not compatible with what the pupils want to do in future.He said there is urgent need to transform the curriculum to ensure it becomes relevant to career paths of children.

Dr. Kalumba said the educational reforms being implemented are meant to improve education standards and that the PF government has pro poor policies. He stated that reduction in school fees will ensure all Zambians have access to education.

Source of the notice: https://www.lusakatimes.com/2019/08/18/zambias-education-curriculum-is-rigid-education-ps/

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Millones de niños sin educación en Africa, segun Unicef

África/Prensa Latina

Cerca de dos millones de niños carecen de educación en comunidades afectadas por conflictos armados en las regiones de África Occidental y Central, advirtió hoy en un informe difundido aquí por Unicef.
Tal situación se deriva de que el número de centros escolares cerrados en esa parte del continente hasta junio de este año es de más de nueve mil 200, cifra que triplica las instituciones de ese tipo clausuradas a fines de 2017, precisó el reporte.

Acorde con el texto, los países más afectados por la violencia e inseguridad en las escuelas son Burkina Faso, Camerún, Chad, Malí, Níger, Nigeria, República Centroafricana y República Democrática del Congo.

De cara a esa realidad, Unicef valoró que las amenazas y los ataques contra estudiantes y maestros en tales áreas geográficas crean un sentimiento de aprensión entre los niños, sus familias, comunidades y la sociedad en general.

Más delante refiere que en numerosas zonas de África Occidental y Central, ‘está surgiendo una creciente hostilidad hacia la educación por parte de facciones beligerantes’.

Demuestra tal afirmación el que más de una cuarta parte de los 742 ataques verificados contra escuelas en todo el mundo en 2018 tuvieron lugar en cinco países de África Occidental y Central, ejemplifica.

En reiteradas ocasiones, agencias de Naciones Unidas, como Unicef, llamaron a los gobiernos de países africanos, afectados por conflictos armados, a adoptar medidas de emergencia para evitar que miles de niños se queden sin recibir clases en escuelas, lo cual entorpece su normal desarrollo intelectual.

También exigieron a la comunidad internacional que aporte necesarios recursos financieros para el impulso de la educación en estados de África Central y del oeste.

Fuente: https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=300340&SEO=millones-de-ninos-sin-educacion-en-africa-segun-unicef
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Millones de niños sin educación en Africa, segun Unicef

Redacción: Prensa Latina

Cerca de dos millones de niños carecen de educación en comunidades afectadas por conflictos armados en las regiones de África Occidental y Central, advirtió hoy en un informe difundido aquí por Unicef.

 

Tal situación se deriva de que el número de centros escolares cerrados en esa parte del continente hasta junio de este año es de más de nueve mil 200, cifra que triplica las instituciones de ese tipo clausuradas a fines de 2017, precisó el reporte.

Acorde con el texto, los países más afectados por la violencia e inseguridad en las escuelas son Burkina Faso, Camerún, Chad, Malí, Níger, Nigeria, República Centroafricana y República Democrática del Congo.

De cara a esa realidad, Unicef valoró que las amenazas y los ataques contra estudiantes y maestros en tales áreas geográficas crean un sentimiento de aprensión entre los niños, sus familias, comunidades y la sociedad en general.

Más delante refiere que en numerosas zonas de África Occidental y Central, ‘está surgiendo una creciente hostilidad hacia la educación por parte de facciones beligerantes’.

Demuestra tal afirmación el que más de una cuarta parte de los 742 ataques verificados contra escuelas en todo el mundo en 2018 tuvieron lugar en cinco países de África Occidental y Central, ejemplifica.

En reiteradas ocasiones, agencias de Naciones Unidas, como Unicef, llamaron a los gobiernos de países africanos, afectados por conflictos armados, a adoptar medidas de emergencia para evitar que miles de niños se queden sin recibir clases en escuelas, lo cual entorpece su normal desarrollo intelectual.

También exigieron a la comunidad internacional que aporte necesarios recursos financieros para el impulso de la educación en estados de África Central y del oeste.

Fuente: https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=300340&SEO=millones-de-ninos-sin-educacion-en-africa-segun-unicef
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La violencia en África deja sin escuela a 2 millones de niños

Redacción: El Periódico

Más de 9.000 colegios han sidos cerrados hasta en país de África central y occidental debido a la inseguridad hasta junio, según Unicef.

El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) ha advertido este miércoles de que más de 1,9 millones de niños se han visto forzados a dejar sus estudios debido a una ola de violencia en países de la región de África central y occidental. Según UNICEF, más de 9.000 escuelas han sido cerradas en Burkina Faso, Camerún, Chad, República Centroafricana, República Democrática del Congo, Malí, Níger, y Nigeria hasta el mes de junio debido a la inseguridad.

«Los ataques deliberados y las amenazas a la educación convierten en sombrío el panorama de los niños, las familias y las comunidades en toda la región», ha indicado la directora ejecutiva adjunta de UNICEF, Charlotte Petri Gornitzka, quien ha viajado esta semana a Malí. «Visitamos un campamento de desplazados en Mopti, en Malí, y conocimos a los niños que estudian en un espacio seguro provisto por UNICEF. Es evidente la importancia de la educación para esos menores y sus familias», ha subrayado Gornitzka.

Modelos adecuados

Los niños que viven en zonas afectadas por conflictos en la región de África central y occidental constituyen el 25% del total de menores que necesitan ayuda humanitaria en el mundo, según datos de UNICEF. La directora regional de UNICEF, Marie-Pierre Pirier, ha instado a los gobiernos de la región y sus socios a buscar «modelos culturalmente adecuados con enfoques innovadores, incluyentes y flexibles que se ajusten a los estándares de calidad y que ayuden a muchos menores, sobre todo a los que viven en escenarios de conflicto».

Fuente: https://www.elperiodico.com/es/internacional/20190822/la-violencia-en-africa-deja-sin-escuela-a-2-millones-de-ninos-7601938

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