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CLADE lanza sistema de monitoreo del financiamiento del derecho humano a la educación en América Latina y el Caribe

PRENSACLADE

La plataforma virtual compila datos del financiamiento educativo público en 20 países de la región referentes al período 1998 a 2015. La información disponible está organizada en tres dimensiones de análisis (esfuerzo financiero público, disponibilidad de recursos por persona en edad escolar y equidad en el acceso escolar)

Para que la ciudadanía pueda exigirle a los Estados una inversión en educación pública continua y suficiente, es importante tener a mano datos y análisis de cómo se da el financiamiento de la educación a lo largo del tiempo. Pensando en esa necesidad, la Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación (CLADE) pone a la disposición el Sistema de Monitoreo del Financiamiento del Derecho Humano a la Educación en América Latina y el Caribe.

Esta plataforma, que cuenta con el apoyo de Oxfam Novib, Oxfam IBIS y la Alianza Mundial por la Educación (GPE, por su acrónimo en inglés), presenta datos comparativos y análisis sobre el financiamiento educativo público en 20 países de la región. La información recopilada puede ser consultada de manera individual para cada país, o de modo comparado a nivel regional. Asimismo, se organiza en tres dimensiones de análisis: esfuerzo financiero público, disponibilidad de recursos por persona en edad escolar y equidad en el acceso escolar.

La primera dimensión (esfuerzo financiero público) se refiere a la cantidad global de recursos que cada país asigna al sistema educativo público, como parte del presupuesto total del gobierno y de la riqueza nacional (Producto Interno Bruto – PIB). La segunda dimensión (disponibilidad de recursos) se centra en observar los recursos públicos disponibles para cada persona en edad escolar. Es una medida per cápita del presupuesto educativo disponible, teniendo en cuenta no solamente a quienes se encuentran en la escuela, sino también a aquellas personas que aún no han sido incorporadas al sistema educativo, considerándose la pre-primaria, primaria y secundaria.

La tercera dimensión, a su vez, aborda la perspectiva de la equidad en el acceso escolar, en particular observando la diferencia entre las tasas de asistencia escolar del quintil de ingresos más altos y del quintil de ingresos más bajos de la población de cada país. Esta dimensión trata de aproximarse a las desigualdades históricas que han operado en nuestros sistemas públicos de educación, debido, entre otras razones, a una inadecuada disponibilidad de recursos que garanticen el acceso a la educación en condiciones de igualdad para todas las personas.

Explorar la distancia entre los valores de un determinado país y los valores de referencia internacional, en indicadores concretos sobre el financiamiento de la educación, puede ser una herramienta útil de reivindicación y presión política ante los gobiernos nacionales. “Con esta iniciativa queremos contribuir a realizar una incidencia política desde la sociedad civil en base a evidencias y datos concretos, y así abrir caminos para lograr una financiación adecuada para la educación pública, gratuita, laica y de calidad en nuestra región”, explica Camilla Croso, coordinadora general de la CLADE.

Los datos utilizados provienen de organismos internacionales – Banco Mundial, Comisión Económica para la América Latina y el Caribe (CEPAL), Instituto de Estadística de la UNESCO (UIS) y Banco Interamericano de Desarrollo (BID) – y son los más recientes disponibles en esas bases de datos. Sin embargo, es de lamentar que algunos países de la región no reporten sus datos de los últimos años en algunas de las dimensiones analizadas o, incluso, no permitan que la población tenga acceso a la mayoría o la totalidad de la información necesaria para realizar un seguimiento del financiamiento del derecho humano a la educación.

Analizando los datos que se presentan en el Sistema, se puede resaltar que entre los 20 países de América Latina y el Caribe, solo Bolivia (desde el 2002), Brasil (únicamente en el año 2013, luego de un incremento constante de inversiones en el período 2004-2013), Costa Rica (desde 2009), Cuba (en todos los años con datos disponibles, o sea, de 1998 a 2010) y Venezuela (2009) han logrado que su gasto educativo alcance el 6% de su PIB, que es el valor de referencia acordado para este indicador en la Agenda de Educación 2030 y confirmado por los Estados de América Latina y el Caribe en la Carta de Lima (2014). Con relación al compromiso firmado por los Estados de la región, en estos mismos documentos, de dedicar como mínimo el 20% de su presupuesto público total a la educación, de acuerdo a los datos disponibles, apenas seis países (Bolivia, Costa Rica, Guatemala, México, Nicaragua y Venezuela) superaron este monto en algunos de los trienios del período analizado. Costa Rica es el único país que lo superó en todo el período observado.

Respecto a la dimensión de la disponibilidad de recursos públicos por persona en edad escolar, es importante mencionar que ocho países de América Latina y el Caribe han incrementado de forma importante sus recursos en el período considerado en el estudio, presentando los valores más altos: Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, Cuba, México, Uruguay y Venezuela. Sin embargo, todos están muy por debajo del valor de referencia establecido para esta dimensión, que es de US$7.221,6 por persona en edad escolar al año. Ese valor representa el promedio de inversiones por persona en edad escolar de la mitad de países de menores ingresos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en el año 2010.

El país mejor situado en esta dimensión es Costa Rica, que destinó US$3.860,11 por persona en edad escolar al año, en el trienio 2013-2015, suma que apenas supera la mitad de la referencia establecida para la dimensión. Los demás países de América Central están en una banda de muy bajas inversiones por persona en edad escolar, llegando al extremo caso de Nicaragua, donde fueran destinados US$371 por persona en edad escolar al año (alrededor del 5% del valor de referencia) entre 2010 y 2012.

Finalmente, en la dimensión de equidad en el acceso escolar, sobresale la situación de Bolivia, República Dominicana y Perú, donde casi no hay diferencia entre las tasas de asistencia escolar de los dos quintiles analizados. A su vez, los países con una desigualdad más marcada son El Salvador, Honduras, México y Uruguay.

Además de los datos y análisis disponibles en el Sistema de Monitoreo, la CLADE preparó un documento que invita a reflexionar sobre elementos de la coyuntura de la región que preocupan y apuntan hacia retrocesos respecto a la movilización de recursos en los países, para la garantía de la educación pública. Ese escenario se presenta pese a que en el 2015 los Estados hayan adoptado las Agendas de Desarrollo Sostenible y de Educación 2030, con las cuales se comprometieron a incrementar los recursos dedicados a la educación, con miras a cumplir las metas educativas acordadas.

El lanzamiento del Sistema de Monitoreo ocurre en el marco de la primera Semana Latinoamericana por el Derecho a la Educación, que tiene como lema “¡Financien lo justo! Por una educación pública y gratuita para todos y todas”. Esa movilización se inicia en el marco de la 72ª Asamblea General de las Naciones Unidas y del aniversario de adopción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y de la Agenda de Educación 2030, y tendrá actividades de movilización e incidencia por más recursos para la educación pública, gratuita y de calidad para todas y todos hasta julio de 2018, cuando se realizará en Nueva York el Foro Político de Alto Nivel de la ONU, la plataforma internacional para el seguimiento y revisión del cumplimiento de los ODS.

Para acceder al Sistema de Monitoreo, visite: http://monitoreo.campanaderechoeducacion.org/

Fuente: Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación –CLADE

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Crisis del aprendizaje: Nueve gráficos del Informe sobre el desarrollo mundial 2018

Mirador.org.Bo

El aprendizaje está en crisis. La calidad y cantidad en términos educativos varían considerablemente dentro de los países y de un país a otro. Cientos de millones de niños crecen sin contar siquiera con las habilidades más básicas en todo el mundo.

En el Informe sobre el desarrollo mundial se recurre a disciplinas tan variadas como la economía y la neurociencia para analizar esta cuestión y se sugieren mejoras que los países pueden implementar. Usted puede consultar los mensajes principales, el panorama general o descargar el informe completo aquí [PDF en inglés]. A modo de anticipo, extraje algunos gráficos e ideas que me parecieron muy interesantes mientras lo leía.

Con cada año adicional de escolarización, los ingresos aumentan entre un 8 % y un 10 %

En el informe se presentan varios argumentos a favor del valor de la educación. ¿Cuál es, para mí, el más claro? El que dice que la educación es una herramienta poderosa para aumentar los ingresos. Con cada año adicional de escolarización, los ingresos de una persona aumentan entre un 8 % y un 10 %, especialmente en el caso de las mujeres. Esto no se debe únicamente a que más personas capacitadas y mejor conectadas reciben más educación: en “experimentos naturales” realizados en una variedad de países —como Estados Unidos, Filipinas, Honduras, Indonesia y Reino Unido— se prueba que la escolarización realmente contribuye al aumento de los ingresos. Un mayor nivel de educación también se asocia a una vida más larga y más sana, y genera beneficios a largo plazo para las personas y para la sociedad en su conjunto.

Solo 1 de cada 3 niños termina la escuela secundaria en los países de ingreso bajo y mediano.

A pesar de estos beneficios potenciales, los jóvenes siguen diferentes caminos en su educación. En los países de ingreso bajo y mediano, de cada 100 estudiantes que ingresan a la educación primaria, 90 completan la educación primaria, 61 completan el ciclo inferior de la secundaria y solo 35 completan el ciclo superior de la secundaria. Esto significa que alrededor de un tercio de los jóvenes abandona la escuela entre el ciclo inferior y el ciclo superior de la secundaria, y muchos de ellos no están preparados para continuar con su educación y la capacitación.

En los países más pobres, menos del 25 % de los niños que van a la escuela primaria tiene buen desempeño en matemática y en lectura.

Lo que importa en materia de educación no es solo la cantidad sino la calidad. Si bien resulta difícil medir el aprendizaje de una manera que permita la comparación entre los distintos países, en el informe se toman como base estudios que tienen precisamente ese objetivo. La Base de Datos Mundial sobre Calidad de la Educación, actualizada recientemente, sugiere que en los países de ingreso bajo y mediano más del 60 % de los niños de la escuela primaria no lograr adquirir una competencia mínima en matemática y lectura. Por el contrario, en los países de ingreso alto, casi todos los niños alcanzan este nivel en la primaria.

Desde el nivel preescolar, las diferencias en los logros entre niños ricos y pobres se acrecientan con la edad.

No solo hay disparidades entre los distintos países, sino también dentro de ellos. La que me resulta más impactante es mayormente una consecuencia de la pobreza. Casi 1 de cada 3 niños menores de 5 años en los países de ingreso bajo y mediano presenta retraso del crecimiento, por lo general debido a la malnutrición crónica. Este tipo de privación —relacionada con la falta de nutrición adecuada o de un entorno sano— produce efectos a largo plazo en el desarrollo cerebral. Por lo tanto, incluso cuando las escuelas son, los niños que sufren privaciones (normalmente, los más pobres) aprenden menos. Por otra parte, a medida que los niños crecen resulta más difícil romper este patrón, debido a que el cerebro se vuelve menos maleable y les cuesta más aprender nuevas habilidades.

Las escuelas y los docentes a menudo les fallan a los estudiantes.

Los estudiantes no son los únicos que fallan: las escuelas también les fallan a los estudiantes. En siete países africanos, 1 de cada 5 docentes, en promedio, se había ausentado de la escuela el día en que los equipos de encuestadores realizaron una visita sin anunciar, y 2 de cada 5 no estaban en el aula aunque se encontraban presentes en la escuela. En las comunidades aisladas, estos problemas son incluso más graves. En este tipo de análisis no se pretende culpar a los docentes, sino más bien llamar la atención sobre cuestiones sistemáticas, como la dotación de recursos, la gestión y la gobernanza, que suelen menoscabar la calidad del aprendizaje.

No hay suficientes mediciones del aprendizaje.

Para abordar la crisis del aprendizaje, la primera recomendación del informe es contar con más y mejores sistemas que permitan medir el aprendizaje. Si bien los medios de comunicación y los debates sobre educación a menudo se centran en la cuestión del “exceso de pruebas” y los exámenes nacionales de alto perfil, una mirada a los datos disponibles sugiere que muchos países incluso carecen de información sobre el aprendizaje básico. En un estudio de 121 países se concluyó que un tercio de esos países carecía de los datos sobre los niveles de competencia lectora y en matemática de los niños que terminan la escuela primaria, y que una proporción incluso mayor no disponía de datos correspondientes al final del ciclo inferior de la secundaria.

Los países están dispuestos a invertir en educación, pero las inversiones deben ser más inteligentes.

Si bien los países están dispuestos a invertir en educación, en el informe se sostiene que los Gobiernos no solo deben gastar más, sino que también deben gastar mejor, garantizando de ese modo que los recursos se asignen de manera más eficiente y equitativa. La mayor parte del financiamiento proviene de fuentes internas y, por lo general, absorbe la proporción más importante del presupuesto público: alrededor del 15 % en los países de ingreso bajo y mediano. Si bien esto muestra que los Gobiernos reconocen la importancia de la educación, en el informe se sostiene que para mejorar el aprendizaje no basta con aumentar el gasto solamente.

Dos siglos de crecimiento en la escolarización primaria y secundaria.

Dos siglos de crecimiento en la escolarización secundaria

A pesar de todos los desafíos señalados en el informe, vale la pena retroceder un poco para reconocer los avances que se han logrado en el campo de la educación a nivel mundial durante los últimos 200 años. Hoy en día, la mayoría de los niños tiene acceso a la educación básica y cada generación nueva pasa más tiempo en la escuela que la anterior. La cantidad de años de escolaridad que un adulto promedio completa en un país de ingreso bajo o mediano aumentó a más del triple desde 1950 hasta 2010 al pasar de 2 a 7,2 años. Esta tasa no conoce precedentes. Estados Unidos demoró 40 años (de 1870 a 1910) para llevar la tasa de matriculación de las niñas del 57 % al 88 %, mientras que Marruecos logró un incremento similar en solo 10 años.

Estos fueron algunos de los gráficos e ideas que resultaron muy interesantes del Informe sobre el desarrollo mundial 2018, dedicado a la educación. Hay mucho más para consultar en el documento, que usted podrá descargar aquí.

Fuente: http://mirador.org.bo/?p=26985

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África: Curriculums must include local content

África/Septiembre de 2017/Autores: Khomotso Ntuli , Gert van der Westhuizen /Fuente: Mail and Guardian

Resumen: Los años 2015 y 2016 han recibido varias convocatorias en las universidades para la descolonización del conocimiento. Estos, impulsados por los movimientos #RhodesMustFall y #FeesMustFall, han destacado a los trabajadores de outsourcing, la pobreza estudiantil y el conocimiento enseñado. La última incluyó opiniones sobre los planes de estudio de la educación superior como inadecuados, irrelevantes, no inclusivos e intrínsecamente ajenos, sin tener en cuenta el conocimiento local y las tradiciones de conocimiento de otras partes de la sociedad.Los estudiantes parecen recurrir a pensadores críticos en África y el Sur Global, incluyendo los escritos del educador brasileño Paulo Freire, sobre cómo se enseña o aprende a los pobres y la clase trabajadora, y los problemas con la relación unidireccional entre aquellos considerados informados y quienes recibir el conocimiento.

The years 2015 and 2016 have seen several calls at universities for the decolonisation of knowledge. These, prompted by the #RhodesMustFall and #FeesMustFall movements, have highlighted outsourcing workers, student poverty and the knowledge taught. The last included views about higher education curricula being inadequate, irrelevant, not inclusive and inherently alien, not taking into account local knowledge and the knowledge traditions of other parts of society.

Students seem to draw on critical thinkers in Africa and the Global South, including the writings of the Brazilian educationalist Paulo Freire, on how poor and working class people are taught or learn, and the problems with the unidirectional relationship between those considered knowledgeable and those who receive the knowledge.

This is a problem faced not only by university students but also by pupils. The consequence has been what the American historian and sociologist WEB du Bois called a “double consciousness”, one being the “imposed” experience and the other being the lived experience of the “subjects”, with unjust consequences.

The challenge of decolonisation in schools and universities is about the knowledge prescribed in the curriculum. This knowledge, despite the intentions of people’s education and emancipatory learning from way before 1994, remains a continuation of Western knowledge systems.

This has been highlighted by South Africans such as Catherine Odora Hoppers, Crain Soudien, Aslam Fataar and other local education activists, who have detailed how this is still contributing to subjugation, alienation, othering and “epistemicide”.

African knowledge systems are still nowhere visible in the official knowledge of the school curriculum and the policies informed by what teacher educators and researchers maintain as the science of teaching.

In comparison to other countries, South Africa has high percentages of children attending school (though not yet 100% as it should be), and is still doing well in terms of Unesco’s 2030 goals of “education for all”. But the dilemma is that education curricula still exclude African knowledge systems, which means we cannot really talk about inclusion in the full sense of the word.

The calls for the decolonisation of knowledge require all concerned to consider what knowledge is about, and whose knowledge is important and valued. What is also missing in this debate is how knowledge could go beyond what gets you a job and encompass the many aspects of a person and their social context. Such knowledge is not only readily available but also valuable for pupils to understand their place in the communities in which they live.

Part of the problem with school curriculums knowledge and textbooks is that they follows “scientific knowledge” in a manner that seems to divorce school knowledge from the community. This is not only limited to community level but is also reflected by calls for decolonised education in some societies, especially in post-colonial countries. It is a call for the contextualisation of knowledge — a reciprocal engagement between the teacher, the pupil and the community they find themselves or live in.

The idea that “scientific knowledge” is the only legitimate form of knowledge leads Hoppers, the professor of development education at Unisa, to ask questions about the perception of an “epistemological vacuum”, where there is a view that if knowledge is not acquired through a scientifically accredited process then it is less valuable, if valued at all.

In a chapter from a book she wrote with Howard Richards, titled Rethinking Thinking, they note that “tertiary institutions in Africa are challenged to make their position known on the integration of local communities, the critical evaluation of indigenous knowledge, the reciprocal valorisation of knowledge systems and cognitive justice, as Africa seeks to find its voice, heal itself and reassess its true contributions to the global cultural and knowledge heritage”.

She adds that “it is precisely the holders of indigenous knowledge, the ‘informal’ community of expertise located in rural areas of Africa, Asia and other parts of the world, whom the official application of science and development has destroyed”.

The call for decolonisation is a call for restoring the congruence between home and school, and for the educational value of schooling to be advanced. Communities do not see themselves in the school curriculum. Textbooks encourage memorising alien knowledge content — this we see in all school subjects. In the subjects of history, life sciences and life orientation, knowledge is taught and memorised in decontextualised ways. For example, grade eights have to learn about curriculum topics such as “career choice”, “decision-making” and “self-knowledge” in ways that do not include community conceptions of work, careers, jobs and making a living, and drawing on elders for decision-making. Such topics are essentialised in factual and procedural ways, fragmented and decontextualised.

Part of decolonisation is to rediscover community knowledge and learning systems. This involves coming closer to elders and community knowledge holders. What are their understandings of work life, of doing work, not as job, but as community living? Elders have broader conceptions, and they use community learning systems and conversations for learning authentic to community life to enable children, outside of school, to learn about careers, decision-making and self-knowledge.

People’s lived experiences are an important element of their outlook on life and, by extension, their views on useful knowledge, learning and education in general.

Researchers and students from the University of Johannesburg have explored this understanding in a collaborative study in Westbury, Johannesburg. The purpose was to document history knowledge and how community knowledge holders share what they know with children outside school, and to make what is taught in school relevant.

The project was kick-started in the latter part of 2016 with key questions about what authentic knowledge is perceived as and what form of knowledge is valued.

At a recent gathering, four elders/knowledge holders shared their history knowledge with children at the Westbury Youth Centre, which included their views on what it means to grow up in the area. Among their observations were statements such as “we will never know how to behave today and how to make tomorrow if we do not know what happened yesterday”.

This is a view that needs to be seen in the context of someone who comes from and appreciates the dynamics of the community.

Their identification with the area could also be seen in the reverence with which the community identifies with the name Florrie Daniels. She not only worked tirelessly to archive the history of Westbury but also ran projects to uplift the area.

Community knowledge seems to be underestimated, not considered and regarded as not relevant to what children need to learn in school. This leaves them half-educated, and growing up with the idea that it is only knowledge from school that is valuable. Added to this is that the education process does not seem to extend beyond the school walls.

It is also important to note that the history curriculum often treats South African communities as homogeneous. In reality, communities are complex and, without an acknowledgement of knowledge diversity, very little contextual education takes place.

The Westbury project aimed at documenting the “what” and “how” of community knowledge. In this process we focused on history knowledge — the history of community development. The very specific history of Westbury, which is similar to that of Sophiatown and the western townships, is very different to the traditional school history curriculum, which focuses on a selection of general historical events and distant timelines. One finds in the curriculum much about the areas but not the stories of people. The history curriculum in this context captures fact, historical facts.

There must be a fundamental overhaul of the knowledge that is taught in schools to ensure a greater congruence between the curriculum and community knowledge. This is not only to be seen as an aesthetic inclusion but also as a functional aspect of developing citizens with a recognition of their agency as a part of the community and their society. This is the crux of the need for a decolonised education that starts with early schooling and continues to tertiary level in order to have citizens who will understand the context of their communities and society.

Fuente: https://mg.co.za/article/2017-09-29-00-curriculums-must-include-local-content

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South Africa’s Education System Needs Bold Reforms And This Requires Bold Leaders

Sudáfrica/ Septiembre de 2017/Fuente: Huffpost

Resumen:  «Collaboration Schools» es un proyecto piloto del gobierno de Western Cape que comenzó en 2016 con cinco escuelas. Aunque no hay mucha información pública sobre el piloto, las escuelas están basadas en escuelas charter en los Estados Unidos, academias en el Reino Unido, escuelas de concesión en Colombia o Fe y Alegria en Venezuela socialista. Las escuelas de colaboración, al igual que otros modelos, son esencialmente escuelas gubernamentales que son administradas de manera independiente en colaboración con socios privados con el fin de darles la vuelta y mejorar los resultados para los niños pobres. El proyecto apunta a fallar en las escuelas porque no hay razón para convertir la escuela con el mejor desempeño sólo porque es una escuela gubernamental.

«Collaboration Schools» is a pilot project of the Western Cape government which started in 2016 with five schools. Although there is not much public information about the pilot, the schools are modelled on charter schools in the US, academies in the UK, concession schools in Colombia or Fe y Alegria in socialist Venezuela.

Collaboration Schools, like other models, are essentially government schools that are independently managed in collaboration with private partners in order to turn them around and improve outcomes for poor children. The project targets failing schools because there is no reason to convert the best performing school just because it is a government school.

In a country like South Africa with a thoroughly inferior education system in which poor children attend academic sinkholes and dropout factories that are no more than strike zones, a project like this must be a Godsend. Yet listening to our socialist mob, primarily based in Cape Town, you would think the better alternative is to keep writing petitions to the government in order to solve our crisis of inferior education.

Our wise critics, none of whom have children at no-fee government schools, have a stack of arguments against Collaboration Schools. But they all boil down to «democratic control» of schools, which they say is being taken away from communities, parents and teachers to private partners.

This forces us to ask an essential question: why do we send children to school in the first place? Is it because we want to achieve democratic control of schools? Or is it because we want our children to get the best education so they can get better jobs? Listening to our socialist mob, you would think that the only reason we have schools is «democratic control», whatever this means.

Research shows that nearly all school governing bodies in government schools are dysfunctional and there is no true democratic participation by parents who have children at the schools. Where the parents have some involvement, it is ineffective and superficial because most parents are illiterate and unable to contribute meaningfully.

Why is it undemocratic for parents to freely decide to bring in a private partner in order to improve quality outcomes in their school?

As a consequence, «democratic control» means wholesale control of schools by teachers and teacher unions. True democratic governance at schools is undoubtedly important. But we must reject «democratic control» as a subterfuge to frustrate quality-oriented reforms of our education system.

The true motivation for opposition to collaboration schools is an ideological frenzy in which minions styled as activists seek to impose upon the whole nation of 55 million their half-baked theories about what and how education should be. You often hear them yell at us: «education is and must always be a public good in the hands of the state». Such balderdash from babyish politicians.

Quality in education is only a word used in passing when it is convenient. They are generally contemptuous and patronizing towards poor people. They seem convinced that poor parents are incapable of exercising intelligent choices over the education of their children and that the «state» must be there to protect them from greedy people who have no business in education and who only want their money.

But is it undemocratic for a government school to be independently managed? Only if you have contempt for poor people. In the Western Cape pilot, the communities and the parents decide for themselves whether they want their school to be converted into a Collaboration School in order to improve performance for children.

But why is it undemocratic for parents to freely decide to bring in a private partner in order to improve quality outcomes in their school? Or to even wholly outsource the management of their school to a private partner on the basis of a contract in terms of which they have a right to fire the partner in the event of poor outcomes?

Our education needs bold reforms and bold reforms require bold leaders. We have been writing petitions for many years; there are dozens of ground-breaking judgments against the government but our education is still inferior despite all these efforts plus one of the highest per capita expenditures in the world.

Debbie Schafer has the support of all rational and fair-minded people in South Africa who are bothered about quality in our education rather than ideology. She needs to steam ahead, focus on quality in the education of poor children and let our socialist mob worry about ideology because that is their speciality.

Fuente: http://www.huffingtonpost.co.za/mbulelo-nguta/south-africas-education-system-needs-bold-reforms-and-this-requires-bold-leaders_a_23219774/

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Nivel de analfabetismo en Nigeria es alarmante, dice ministro

Nigeria/28 septiembre 2017/Fuente: Spanish China

El ministro de Educación de Nigeria, Adamu Adamu, dijo hoy que el nivel de analfabetismo en el país es alarmante con 75 millones de analfabetos de una población de más de 180 millones de personas, alrededor de 41 por ciento.

En el estado norteño de Kebbi en donde visitó al gobernador Atiku Bagudu, el ministro Adamu describió la cifra como elevada e inaceptable considerando la población del país.

El ministro visitó el estado al frente de una delegación para asistir a una conferencia de dos días con motivo del Día Internacional de la Alfabetización, celebrado el 8 de septiembre, organizada por la Comisión Nacional para la Educación Masiva.

«La educación es la base del desarrollo de cualquier país y un país que no educa a su población se encamina al fracaso», agregó.

«Lamentablemente, en Nigeria tenemos una gran población de analfabetos. El número de analfabetos es inaceptable considerando el tamaño de nuestra población», dijo.

Adamu dijo que el gobierno federal tiene como objetivo educar a los niños que no tienen escuela y dijo que esto forma parte de su plan estratégico para reducir el número de analfabetos en el país.

Por su parte, el gobernador Bagudu atribuyó el alto nivel de analfabetismo en el norte de Nigeria a la insurgencia de Boko Haram y dijo que muchos seguidores del grupo sólo conocen el Corán pero no pueden interpretar ni digerir su significado.

Fuente noticia: http://spanish.china.org.cn/science/txt/2017-09/22/content_41628844.htm

Fuente imagen: http://images.teinteresa.es/noticias/muertos-Boko-Haram-nupcial-Nigeria_TINIMA20131103_0370_3.jpg

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Kenia: University of Nairobi lecturer in Sh3,100 bribery to face law

Nairobi / 27 de septiembre de 2017 / Por: OUMA WANZALA  / Fuente: http://www.nation.co.ke/

A lecturer at the University of Nairobi is facing prosecution for asking for a Sh3,100 bribe to allow a student to resit an examination.

Director of Public Prosecutions  Keriako Tobiko said he had accepted the recommendation of the Ethics and anti-Corruption Commission to prosecute the lecturer based at Upper Kabete Campus.

“The commission commenced investigations upon receipt of allegations that a lecturer at the University of Nairobi had requested a financial advantage as a condition to allow the complainant to resit an examination,” said Mr Tobiko.

In his report covering April to June this year, the DPP said the investigations established that the lecturer solicited and received a financial advantage of Sh3,100 from the student.

LECTURER ARRESTED

The lecturer was arrested upon receiving the money from the student.

“A report was compiled and forwarded to the DPP  in May recommending that the lecturer be charged with the offences of requesting and receiving a bribe contrary to section 6 (1) (a) of the Bribery Act (No. 47 of 2016).

The details are contained in a Kenya Gazette published on Friday.

RECALL DEGREES

The development comes in the wake of an investigation by Makerere University, which announced that it would recall some degrees awarded since 2011. A total of 88 members of staff at the institution are also under investigation for altering of marks of students.

The Council of Legal Education has  since directed law graduates from Makerere University set to sit for their November bar examinations to have their documents certified by the institution. This is to enable their admission to the Kenya School of law.

CLE chief executive W Kulundu-Bitonye said the students have until September 29 to submit certified documents.

Fuente noticia: http://www.nation.co.ke/news/education/University-of-Nairobi-lecturer-in-Sh3-100-bribery-to-face-law-/2643604-4110514-viigny/index.html

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Líderes africanos del sector educativo trabajan por la unidad sindical.

Africa/Sudafrica/26.09.2017/Autor y Fuente: https://www.ei-ie.org

Los dirigentes de los principales sindicatos africanos de la educación reafirman su compromiso con la unidad sindical en el continente, para ayudar a alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.

El Comité Regional Africano de la Internacional de la Educación (IE), en su reunión anual estatutaria celebrada del 11 al 12 de septiembre en Adís Abeba (Etiopía), reiteró su compromiso con la educación de calidad para todos y para todas, enlazando el lema de la próxima Conferencia Regional Africana con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), especialmente el número 4: “Educación de calidad inclusiva y equitativa en África: el lugar de los sindicatos en el cumpliento de la Agenda 2030”.

El Comité Regional destacó la necesidad de que los sindicatos de la educación africanos acometan esfuerzos conjuntos para hacer realidad el ODS 4. Según revelan los reportes de las seis zonas africanas de la IE, el debilitamiento de los sindicatos es un problema recurrente en varios países y se debe principalmente a la proliferación de sindicatos debido a escisiones. Esta pluralidad sindical ha llevado, por ejemplo, a que existan hasta 159 sindicatos docentes en Benin, 55 en Costa de Marfil y 39 en Senegal. Se constata una tendencia similar en el resto de los países africanos.

Por esta razón, el Comité reiteró como prioridad regional la “unidad” sindical, así como la necesidad de elaborar una estrategia clara que garantice el fortalecimiento de los sindicatos.

“La unidad es un elemento fundamental para fortalecer el movimiento sindical en África. Es una de las mayores herramientas para la educación sindical, aunque no deberíamos mostrarnos inflexibles y dejar fuera a algunos de los grupos progresistas emergentes”, afirmó el Presidente del Comité Regional Africano, Wilson Sossion, en su discurso ante los dirigentes de la educación de África.

Debemos ser capaces de justificar nuestros argumentos, por eso es una satisfacción el establecimiento de la Red de Investigación de la IE en África, añadió.

También coincidió con otros dirigentes sindicales de la educación en que “la democracia no es un regalo de la naturaleza, debemos ganárnosla” y en que “los sindicatos son instituciones democráticas con la posibilidad de influir en el mundo”.

Hay una enorme necesidad de elevar los niveles de profesionalidad, para que resulte más difícil a los Gobiernos ignorar a los docentes. Asimismo, destacó la imperiosidad de frenar la privatización y comercialización de la educación.

Sossion subrayó que hay siete señales de la profesionalización docente, otro de los principales obstáculos de los sindicatos africanos de docentes, a saber: la entrada de docentes sin capacitación, la precarización de la docencia, la brecha salarial, la reducción de la autonomía profesional, la estandarización de los exámenes, el aumento de la evaluación de los docentes y la importación de sistemas de gestión privada al sector público.

Fuente: https://www.ei-ie.org/spa/detail/15351/l%C3%ADderes-africanos-del-sector-educativo-trabajan-por-la-unidad-sindical

Imagen: https://www.ei-ie.org/resources/views/admin/medias/timthumb.php?src=https://www.ei-ie.org/media_gallery/Kenya_Sossion_144101686914410168698671.jpg&w=1200&h=536&zc=1

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