Page 46 of 400
1 44 45 46 47 48 400

Estados Unidos. Dan Levin nos comenta: No quisieron cerrar las escuelas, luego se quedaron sin personal

Un distrito escolar suburbano de Atlanta se rehusó a hacer obligatorio el uso de cubrebocas. Después, casi 11.000 personas tuvieron que ponerse en cuarentena este otoño.

Lizzy Palermo dice que fue de las pocas estudiantes en su secundaria suburbana de Georgia que usó cubrebocas constantemente al ir a clases este otoño. Pero de todas formas tuvo que ponerse en cuarentena cuando el coronavirus se propagó con rapidez entre los alumnos y el personal luego de que el distrito escolar abrió las escuelas en agosto.

En dos ocasiones, Lizzy tuvo que quedarse en casa 14 días por haber estado expuesta a compañeros infectados. La escuela cerró sus puertas dos veces durante el otoño debido a brotes. Luego, justo después de que los estudiantes volvieron de las vacaciones de invierno, todas las escuelas del distrito cambiaron a aprendizaje a distancia porque fue imposible lidiar con la falta de personal y el hospital local estaba abrumado.

“Esto es lo que sucede cuando no haces algo para proteger a la gente en las escuelas”, dijo Lizzy, de 17 años.

Ella es alumna en la escuela secundaria River Ridge en el condado de Cherokee, una franja de suburbios principalmente blancos al norte de Atlanta, que está entre los más adinerados del estado. Pese a la oposición acalorada de parte de algunos padres y maestros, la estrategia del distrito para el semestre de otoño era un reflejo de las opiniones del entonces presidente Donald Trump, quien en noviembre obtuvo el 70 por ciento de los votos del condado, y del gobernador Brian Kemp, también republicano: abrir las escuelas y mantenerlas abiertas.

Condado de Cherokee, Georgia

Por The New York Times

El distrito escolar no exigió cubrebocas a los estudiantes, pero tiene un reglamento de vestimenta obligatorio. “Es ridículo que no pueda llevar shorts cuando hace calor, pero si alguien fue a una fiesta el fin de semana puede venir y tal vez propagar esta enfermedad tan dañina”, dijo Lizzy Palermo, estudiante en la secundaria River Ridge.

Credit…Audra Melton para The New York Times

La comunidad apoyó ese enfoque en gran parte. Los maestros, quienes carecen de las protecciones que tienen sus colegas en otras partes de Estados Unidos, tuvieron poco poder para oponerse.

Algunas familias dijeron sentirse presionadas para volver a las aulas, pues el distrito les ofrecía una opción poco atractiva de aprendizaje a distancia en la que los alumnos inscritos en ese programa no podían tomar ciertos cursos o participar en deportes. En consecuencia, casi el 80 por ciento de los 41.000 estudiantes del distrito decidieron regresar a clases presenciales de tiempo completo en agosto de 2020.

Cuando las puertas abrieron, las aulas y los pasillos estaban atestados, multitudes asistían a los partidos de fútbol americano y el uso de cubrebocas era opcional para los alumnos. Al cabo de las primeras dos semanas del semestre casi 1200 estudiantes tuvieron que ponerse en cuarentena y tres secundarias cerraron temporalmente.

Para mediados de diciembre, más de mil estudiantes y miembros del personal habían dado positivo al virus y casi 11.000 habían tenido que ponerse en cuarentena, algunas personas más de una vez.

Ese mes, la familia de un maestro de matemáticas de secundaria que se encontraba hospitalizado comenzó una campaña en GoFundMe para ayudar a pagar sus gastos médicos. La mitad de las secundarias del distrito y una primaria suspendieron la enseñanza presencial y aplicaron exámenes en línea debido a un aumento de casos en cada plantel.

Pero el distrito se mantenía firme: muchos padres de familia incluso decían que las escuelas habían hecho lo correcto al continuar con la enseñanza en persona.

Credit…Dustin Chambers/Reuters

“No me preocupaba”, dijo Dana Vansword, cuya hija, Katie, de 17 años, acude a la escuela secundaria Sequoia. “No somos como Nueva York, no tenemos a todo el mundo en ambulancias”.

Vansword dijo que, en su opinión, el distrito se había tomado el virus muy en serio, incluso en ocasiones había sentido que las medidas pecaban de obsesivas, como en el torneo de sóftbol de Katie, cuando las jugadoras tuvieron que guardar distancia en las gradas en lugar de sentarse juntas en la banca.

“Solo son unas reglas tontas que se han inventado”, dijo.

Holly Baxley ha estado más nerviosa, pero dijo que la estrategia de clases presenciales era mejor para su hija, Arianna, una estudiante de 18 años en el último año en la escuela Sequoia.

“Se siguen congregando en los pasillos, así que esa es una preocupación”, dijo Baxley, cuya familia tuvo que confinarse en noviembre luego de que una de las compañeras de Arianna dio positivo. “Pero a pesar de todo esto, está en el mejor entorno de aprendizaje posible”.

Funcionarios del distrito dijeron que aún no tenían información sobre el rendimiento académico de los alumnos durante la pandemia. Sin embargo, algunos maestros comentaron que las cuarentenas y los cierres escolares les habían dificultado realizar sus labores.

Además, del 20 por ciento de las familias que optaron por la escuela virtual, algunas personas dijeron que el plan de estudios para los alumnos que trabajaban exclusivamente en línea —desarrollado por una compañía externa y no por maestros del distrito— ha sido deficiente y no han tenido nada de enseñanza con un profesor real.

Image: Teagan Harris eligió el aprendizaje a distancia en lugar de asistir a clases presenciales para proteger a su familia, pero dijo que la experiencia había sido muy distinta a la de años anteriores en su escuela.
Credit…Audra Melton para The New York Times

“En realidad no estoy aprendiendo nada”, dijo Teagan Harris, de 17 años. “Nada se me queda en la cabeza. Solo ves información, presentas el examen y eso es todo”.

Fuente:  https://www.nytimes.com/es/2021/01/21/espanol/escuelas-coronavirus-georgia.html

Comparte este contenido:

Trump no tomará cianuro

Por: Boaventura de Sousa Santos

Como sistema político y social, Estados Unidos está en un momento de bifurcación, un momento característico de los sistemas alejados de los puntos de equilibrio.

Trump no es Hitler, Estados Unidos no es la Alemania nazi, ningún ejército invasor está en camino a la Casa Blanca. A pesar de todo eso, no es posible evitar una comparación entre Trump en estos últimos días y los últimos días de Hitler. Hitler en su búnker, Trump en la Casa Blanca. Los dos, habiendo perdido el sentido de la realidad, dan órdenes que nadie cumple y, cuando son desobedecidos, declaran traiciones que alcanzan a los más próximos e incondicionales: Himmler, en el caso de Hitler; Mike Pence, en el caso de Trump. Así como Hitler se negó a creer que el Ejército Rojo soviético estaba a diez kilómetros del búnker, Trump se niega a reconocer que perdió las elecciones. Las comparaciones terminan aquí. A diferencia de Hitler, Trump no ve llegado su final político y, mucho menos, se retirará a su habitación para, junto con su esposa, Melania Trump, ingerir cianuro y, conforme el testamento, incinerar sus cuerpos fuera del búnker, es decir, en los jardines de la Casa Blanca. ¿Por qué no lo hace?

 

Al final de la guerra, Hitler se sintió aislado y profundamente desilusionado con los alemanes por no haber sabido estar a la altura del gran destino que les tenía reservado. Como diría Goebbels, también en el búnker: «El pueblo alemán eligió su destino y ahora sus pequeñas gargantas están siendo cortadas». Por el contrario, Trump tiene una base social de millones de estadounidenses y, entre los más fieles, se encuentran grupos de supremacistas blancos armados y dispuestos a seguir al líder, incluso si la orden es invadir y vandalizar la sede del Congreso. Y, lejos de ser pesimista respecto a ellos, Trump considera a sus seguidores los mejores estadounidenses y grandes patriotas, aquellos que harán America great again. Hitler sabía que había llegado su fin y que su final político también sería su final físico. Lejos de eso, Trump cree que su lucha verdaderamente comienza ahora, porque solo ahora será convincentemente una lucha contra el sistema.

Mientras que muchos millones de estadounidenses quieren pensar que el conflicto ha llegado a su fin, Trump y sus seguidores desean mostrar que ahora comenzará, y continuará hasta que Estados Unidos les sea devuelto. Joe Biden se equivoca cuando, al ver la vandalización del Congreso, afirma que eso no es Estados Unidos. Sí lo es, porque Estados Unidos es un país que no solo nació de un acto violento (la matanza de los indios), sino que fue a través de la violencia que se dio todo su progreso, traducido en victorias de las que el mundo tantas veces se sintió orgulloso, desde la propia unión de Estados «Unidos» (620,000 muertos en la guerra civil), hasta la luminosa conquista de los derechos civiles y políticos por parte de la población negra (numerosos linchamientos, asesinatos de líderes, siendo Martin Luther King. Jr. el más prominente), como sigue siendo el país donde fueron asesinados muchos de los mejores (según ellos) líderes políticos electos, desde Abraham Lincoln hasta John Kennedy. Y esta violencia ha dominado tanto la vida interna como toda su política imperial, sobre todo tras la Segunda Guerra Mundial. Que lo digan los latinoamericanos, Vietnam, los Balcanes, Irak, Libia, los palestinos, etcétera.

Joe Biden también se equivoca cuando dice que la pesadilla ha llegado a su fin y que ahora se reanudará el camino de la normalidad democrática. Por el contrario, Trump tiene razón al pensar que todo está empezando ahora. El problema es que él, contrariamente a lo que piensa, no controla lo que va a empezar y, por este motivo, los próximos años tanto pueden serle favorables, llevándolo de vuelta a la Casa Blanca, como pueden dictar su fin, un triste final. Como sistema político y social, Estados Unidos está en un momento de bifurcación, un momento característico de los sistemas alejados de los puntos de equilibrio, en los que cualquier pequeño cambio puede producir consecuencias desproporcionadas. Resulta, por tanto, aún más difícil de lo habitual predecir lo que sucederá. A continuación, identifico algunos de los factores que pueden causar cambios en una u otra dirección: desigualdad y fragmentación, primacía del derecho y Stacey Abrams.

Desigualdad y fragmentación

Desde la década de 1980, la desigualdad social ha ido en aumento, tanto que Estados Unidos es hoy el país más desigual del mundo. La mitad más pobre de la población tiene actualmente solo el 12% del rendimiento nacional, mientras que el 1% más rico tiene el 20% de ese rendimiento. En los últimos cuarenta años el neoliberalismo ha dictado el empobrecimiento de los trabajadores estadounidenses y destruyó las clases medias. En un país sin servicio público de salud y sin otras políticas sociales dignas de ese nombre, uno de cada cinco niños pasa hambre. En 2017, uno de cada diez jóvenes de entre 18 y 24 años (3.5 millones de personas) había pasado en los últimos doce meses por un período sin un lugar donde vivir (homelessness). Adoctrinados por la ideología del «milagro americano» de las oportunidades y viviendo en un sistema político cerrado que no permite imaginar alternativas al statu quo, la política de resentimiento, que la extrema derecha es experta en explotar, ha hecho que los estadounidenses victimizados por el sistema consideren que el origen de sus males estaba en otros grupos aún más victimizados que ellos: negros, latinos o inmigrantes en general.

Con la desigualdad social, aumentó la discriminación étnico-racial. Los cuerpos racializados son considerados inferiores por naturaleza; si nos hacen daño, no hay que discutir con ellos. Tienes que neutralizarlos, depositándolos en cárceles o matándolos. Estados Unidos tiene la tasa de encarcelamiento más alta del mundo (698 presos por cada 100,000 habitantes). Con menos del 5% de la población mundial, EE. UU. tiene el 25% de la población carcelaria. Los jóvenes negros tienen cinco veces más probabilidades que los jóvenes blancos de ser condenados a prisión. En estas condiciones, ¿es sorprendente que la apelación antisistema sea atractiva? Nótese que hay más de 300 milicias armadas de extrema derecha repartidas por todo el país; un número que ha aumentado desde la elección de Obama. Si no se hace nada en los próximos cuatro años para cambiar esta situación, Trump seguirá alimentando, y con razón, su obsesión por regresar a la Casa Blanca.

Primacía del derecho

Estados Unidos se ha convertido en el campeón mundial de la rule of law y de la law and order. Durante mucho tiempo, en ningún país se conocía el nombre de los jueces de la Corte Suprema, excepto en Estados Unidos. Los tribunales estadounidenses ejercieron la función de garantizar el cumplimiento de la Constitución con una independencia razonable, hasta que ciertos sectores de las clases dominantes entendieron que los tribunales podían ponerse más activamente al servicio de sus intereses. Para ello, decidieron invertir mucho dinero en la formación de magistrados y en la elección o nombramiento de jueces para los tribunales superiores. Esta movilización política de la justicia tuvo una dimensión internacional cuando, especialmente después de la caída del Muro de Berlín, la CIA y el Departamento de Justicia comenzaron a invertir fuertemente en la formación de magistrados y en la modificación del derecho procesal (delación premiada) de los países bajo su influencia. Así surgió el Lawfare, una guerra jurídica, de la que la Operación Lava-Jato en Brasil es un ejemplo paradigmático. Trump cometió varios delitos federales y estatales, incluida la obstrucción de la justicia, el blanqueo de capitales, el financiamiento ilegal de campañas y delitos electorales (el más reciente de los cuales fue un intento de alterar de manera fraudulenta los resultados de las elecciones de Georgia en enero de 2021). ¿Funcionará el sistema penal como solía hacerlo en el pasado? Si es así, Trump será condenado y probablemente irá preso. Si eso ocurre, su fin político estará cerca. De lo contrario, Trump trabajará su base, dentro o fuera del partido republicano, para regresar con fuerza en 2025.

Stacey Abrams

Esta excongresista negra es la gran responsable de la reciente elección de los dos senadores demócratas en el estado de Georgia, una victoria decisiva para dar a los demócratas la mayoría en el Senado y así permitir que Biden no sea objeto de obstrucción política permanente. ¿Cuál es el secreto de esta mujer? En el transcurso de diez años, ha tratado de articular políticamente a todas las minorías pobres de Georgia (negras, latinas y asiáticas); un estado donde el 57.8% de la población es blanca, un estado considerado racista y supremacista, donde tradicionalmente ganan los conservadores. Durante años, Abrams creó organizaciones para promover el registro electoral de las minorías pobres alienadas por el fatalismo de ver ganar siempre a los mismos opresores. Orientó el trabajo de base para fomentar la unidad entre los diferentes grupos sociales empobrecidos, tan a menudo separados por los prejuicios étnico-raciales que alimentan el poder de las clases dominantes.

Después de diez años, y tras una carrera notable que podría haber alcanzado su auge con la nominación como vicepresidenta de Biden (en lo que fue relegada en favor de Kamala Harris, más conservadora y cercana a los intereses de las grandes empresas de información y de comunicación de Silicon Valley), Abrams logra una victoria que puede liquidar la ambición de Trump de regresar al poder. El mismo día en que los vándalos rompían cristales y saqueaban el Capitolio, se festejaba en Georgia esta notable hazaña; una poderosa demostración de que el trabajo político que puede garantizar la supervivencia de las democracias liberales en estos tiempos difíciles no puede limitarse a votar cada cuatro años, y ni siquiera al trabajo en las comisiones parlamentarias por parte de los electos. Exige trabajo de base en lugares inhóspitos y muchas veces peligrosos donde viven las poblaciones empobrecidas, ofendidas y humilladas que, casi siempre con buenas razones, perdieron el interés y la esperanza en la democracia.

La obra de Stacey Abrams, multiplicada por los movimientos Black Lives Matter, Black Voters Matter y tantos otros, muchos de ellos inspirados en Bernie Sanders y «nuestra revolución» animada por él, puede devolver a la democracia estadounidense la dignidad que Trump puso en riesgo. Si es así, la mejor lección que los estadounidenses pueden aprender es que el mito del «excepcionalismo estadounidense» es solo eso, un mito. Estados Unidos es un país tan vulnerable como cualquier otro a las aventuras autoritarias. Su democracia es tan frágil como frágiles son los mecanismos que pueden evitar que los autócratas, los antidemócratas sean elegidos democráticamente. La diferencia entre ellos y los dictadores es que, mientras estos últimos comienzan por destruir la democracia para llegar al poder, los primeros usan la democracia para ser elegidos, pero luego se niegan a gobernar democráticamente y a abandonar democráticamente el poder. Desde la perspectiva de la ciudadanía, la diferencia no es muy grande.

Traducción de Antoni Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez

Fuente e imagen: https://www.alainet.org/es/articulo/210482

Comparte este contenido:

Los vuelcos de la historia

Por: Marisol Vicens Bello

Hace un siglo la gripe española que afectó al presidente Wilson afectó su psiquis y según algunos historiadores esto incidió en el contenido del Tratado de Versalles que puso fin a la primera guerra mundial, lo que pudo contribuir a provocar el surgimiento del nazismo, y ahora probablemente otra pandemia sea recordada como el hecho que dio un vuelco a la historia, afortunadamente positivo en esta ocasión, asestando un golpe al populismo.

El asalto al Capitolio perpetrado por seguidores del todavía presidente de los Estados Unidos de América Donald Trump, que dejó atónitos y avergonzados a sus espectadores en el mundo entero, irónicamente quizás actuará en favor de la democracia y significará un brusco freno para su insólito liderazgo populista que ha fomentado el odio, la segregación y el irrespeto.

Lo que aconteció la semana pasada en esa penosa irrupción, retrató de cuerpo entero a donde pueden llegar los fanatismos y obligó a muchos colaboradores de Trump a tomar distancia “in extremis” de su líder, al que le permitieron un sinnúmero de acciones impropias. Es como si milagrosamente las oprobiosas escenas acontecidas luego de una manifestación convocada y arengada por el presidente que continúa negándose a aceptar su derrota electoral, los hizo descubrirse ante un aterrador espejo de cuya imagen no querían seguir siendo parte, o no les convenía políticamente seguirlo siendo.

Este es el triste colofón de un capítulo de la historia que no debió de haber sucedido, cuyo inicio muchos lamentamos por lo que avizorábamos y que otros muchos celebraron, porque pensaron más en la economía, en sus intereses, sus creencias o sus ideologías, que en el daño colectivo que significaría el ascenso al poder de una persona que había dado muestras ya, de toda la megalomanía, irracionalidad y malas conductas que exhibió en su mandato. Y el daño provocado no ha sido solo a los Estados Unidos sino al mundo pues, así como los buenos líderes expanden su obra, impactan vidas positivamente e inspiran acciones, los malos penetran y sacan a flote el lado oscuro de la naturaleza humana.

Aunque para muchos el hecho de que bajo la administración Trump se dieran acciones similares a las acontecidas en las “repúblicas bananeras” le restará moral a ese país para criticar cualquier acción futura en contra de la democracia, hay que reconocer que sus instituciones y sus principios democráticos como el emblemático “rule of law” o imperio de la ley se impusieron, y se convirtieron en el valladar que detuvo casi todas sus desatinadas y populistas medidas, y que a pesar de su cuestionada decisión de designar poco tiempo antes de las elecciones una juez de la Suprema Corte para inclinar la balanza hacia el lado conservador, no logró que esta, ni ninguna corte complaciera sus acciones judiciales por revertir su derrota electoral que obstinadamente no aceptaba como válida.

Todos aquellos que se cegaron por ser republicanos o simpatizar con dicho partido en ese país o en el mundo, o por ser empresarios y entender que sus medidas fortalecerían las finanzas y bajarían los impuestos, o por ser practicantes de una religión y entender que el conservadurismo estaba garantizado con él a pesar de una trayectoria salpicada de faltas a la moral, o por entender que sus ideas anti inmigrantes, xenófobas y racistas les convenían, a pesar de ser él mismo descendiente de inmigrantes y casado con inmigrante; y decidieron poner al frente de la primera potencia del mundo a una persona díscola que a todas luces no reunía el perfil de un buen líder, deberían reflexionar y comprender que no solo de pan vive el hombre.

Por fortuna la historia no solo la escriben los hechos humanos, y las fuerzas de la naturaleza y otros acontecimientos provocan a veces giros inesperados, como el hecho de que a Trump en gran medida lo derrotó su mal manejo del inesperado covid-19, que trató de minimizar y desafiar convirtiendo el uso de mascarillas, la principal prevención contra la enfermedad, en un símbolo de debilidad y su no uso de coraje. Hace un siglo la gripe española que afectó al presidente Wilson afectó su psiquis y según algunos historiadores esto incidió en el contenido del Tratado de Versalles que puso fin a la primera guerra mundial, lo que pudo contribuir a provocar el surgimiento del nazismo, y ahora probablemente otra pandemia sea recordada como el hecho que dio un vuelco a la historia, afortunadamente positivo en esta ocasión, asestando un golpe al populismo.

Fuente:  https://acento.com.do/opinion/los-vuelcos-de-la-historia-8901911.html

Comparte este contenido:

Con Biden habrá más «revoluciones de color» en América Latina

Por: Raúl Zibechi

Si el mandato de Trump fue abominable, el de Biden no lo será menos. Recordemos la guerra en Siria, la liquidación de la primavera árabe y la invasión de Libia, promovidas y gestionadas por el equipo que ahora retorna a la Casa Blanca.

Las formas cambian, pero el fondo sigue siendo el mismo. En vez del muro, las restricciones a los inmigrantes y el discurso ultra de Donald Trump, vendrán las declaraciones correctas sobre la democracia, las mujeres y los afrodescendientes de Joe Biden. En vez del militarismo descarnado, las revoluciones de color ideadas por la Open Society de Soros para promover cambios de régimen que favorezcan sus intereses.

La pista la dio Thomas Shannon el primero de enero en una carta abierta en medios brasileños. Shannon fue embajador de Estados Unidos en Brasil en el gobierno de Obama y había sido subsecretario para Asuntos del Hemisferio Occidental con George W. Bush.

La carta de Shannon titulada La delicada verdad sobre una vieja alianza fue publicada en la revista Crusoé (https://bit.ly/2LLldiB), que funge como periodismo independiente, antibolsonarista ahora, pero cuyos fundadores jugaron un papel destacado en el proceso contra Lula que desembocó en su reclusión y en la destitución de Dilma Rousseff, operando entonces desde el influyente sitio El Antagonista (oantagonista.com).

Shannon comienza su carta asegurando que la relación entre Brasil y Estados Unidos es una de las piezas fundamentales de la diplomacia en el siglo XXI. Repasa luego las similitudes entre sus sociedades, para rematar que el presidente electo (Biden) conoce bien Brasil y América Latina, asegurando que ningún presidente estadunidense comenzó su mandato con tal conocimiento y experiencia en la región.

En la segunda parte de su misiva, Shannon emprende un feroz ataque al gobierno de Jair Bolsonaro, porqueha hecho casi todo lo posible para complicar la transición en la relación bilateral, al expresar su preferencia por Trump en las recientes elecciones y por haber criticado a Biden, quien pidió en un debate una acción más enérgica de Brasilia contra la deforestación.

Para Shannon es inadmisible que Bolsonaro haya repetido las infundadas acusaciones de fraude del presidente Trump en los comicios estadunidenses, ya que lo interpreta como un ataque a la democracia de Estados Unidos y al futuro gobierno de Biden.

Pero lo más grave empieza después. Shannon le dice al gobierno lo que debe hacer en tres aspectos (la pandemia, el cambio climático y la posición ante China respecto a las redes 5G) y luego amenaza. Es algo que no se perdonará fácilmente ni se olvidará, remata el diplomático.

Algunos podrán alegrarse, incluso en la izquierda, de que el nuevo gobierno de Estados Unidos le baje el pulgar a Bolsonaro. Por mi parte, tanto el silencio del Partido de los Trabajadores de Brasil como del propio Lula, muestran las dificultades de la izquierda frente al viraje en curso en la Casa Blanca.

No se trata de Jair Bolsonaro, sino de nuestros países, de la soberanía de las naciones. El presidente de Brasil debe ser condenado y apartado por su propio pueblo. Ha hecho todos los méritos para que la sociedad se movilice para destituirlo. Pero que desde el imperio amenacen con nuevas revoluciones de color es una pésima noticia. Podrán atacar ahora gobiernos de ultraderecha, pero seguirán con todo lo que se les ponga en su camino, sea conservador o progresista.

La operación de derribar a Bolsonaro cuenta ya con un considerable apoyo mediático e institucional. La Orden de Abogados de Brasil, que jugó sucio contra Lula y pidió la destitución de Dilma (https://bbc.in/3soJjAA), está promoviendo ahora la destitución de Bolsonaro. Su presidente, Felipe Santa Cruz, declaró que el ritmo del proceso será dictado por presión de las calles, llamando, de hecho, a la movilización popular (https://bit.ly/3q5ntQS).

Para la derecha democrática, ésa que apuesta a la defensa del medio ambiente con medidas cosméticas, que engalana el gabinete de Biden con mujeres y afrodescendientes, pero sigue sosteniendo la violencia policial/patriarcal, llegó el momento de ponerle freno a la ultraderecha. Los bolsonaristas hicieron el trabajo sucio contra la izquierda, pero ya no le son útiles. Igual que Trump.

Para comprender este viraje basta con recordar las guerras centroamericanas, donde el Pentágono apoyó primero los genocidios militares para luego promover opciones centristas, como las democracias cristianas, para recomponer el escenario ante el fuerte desgaste de los golpistas de Guatemala y El Salvador.

Si el mandato de Trump fue abominable, el de Biden no lo será menos. Recordemos la guerra en Siria, la liquidación de la primavera árabe y la invasión de Libia, promovidas y gestionadas por el equipo que ahora retorna a la Casa Blanca.

En América Latina, las destituciones ilegítimas (golpes dicen otros) de Manuel Zelaya (2009), de Fernando Lugo (2012) y de Dilma Rousseff (2016), se produjeron bajo el gobierno progre de Barack Obama (2009-2017). No olvidemos a Trump. Pero tampoco que, de la mano de Biden, retornan personajes nefastos como Victoria Nuland, organizadora del golpe y la posterior guerra en Ucrania.

Fuente e imagen: https://www.jornada.com.mx/2021/01/15/opinion/023a1pol

Comparte este contenido:

Estados Unidos y la obsesión con Cuba

Por: Pedro Brieger*

La decisión del gobierno de Donald Trump de incluir a Cuba en su lista de países “patrocinadores del terrorismo” días antes de concluir su mandato le deja una piedra en el camino al presidente electo Joe Biden. Cuando asuma el 20 de enero Biden tendrá que lidiar otra vez con la relación entre Estados Unidos y Cuba, una cuestión política siempre complicada a nivel externo e interno. Siendo vicepresidente de Barack Obama acompañó el “deshielo” entre ambos países, que Trump anuló de un plumazo en 2017 imponiendo todo tipo de restricciones, desde el envío de remesas por parte de familiares hasta el virtual cierre de su representación diplomática en la isla.

A la pequeña Cuba siempre se le imponen condiciones, que nunca se acaban. Un día puede ser la exigencia de modificar algo de su política interna y al otro que cambien su política exterior. No debe haber ningún país tan exigido a aceptar todo lo que Estados Unidos pide. Casi se diría que la única posibilidad para un gobierno cubano de acabar con el bloqueo norteamericano y las sanciones es abandonar el poder y entregarle las llaves a un funcionario de la Casa Blanca.  

Algo que -obviamente- no ocurrirá.  La obsesión con la isla no nació con la revolución cubana de 1959; ya en 1901 la famosa enmienda Platt facultaba al ejército de los Estados Unidos intervenir militarmente, y en 1906 el presidente Theodore Roosevelt decía estar muy “exasperado con esta infernal pequeña república de Cuba que hubiera querido borrar de la faz de la tierra”. Fidel Castro ni había nacido.

Hay que ser muy ingenuo para pensar que la nueva decisión del Departamento de Estado tiene algo que ver con el supuesto terrorismo que Cuba estaría impulsando.  Es tan ridículo el argumento que ya ni hace falta demostrar la hipocresía de esta medida anacrónica cuando uno de los principales aliados de la Casa Blanca es Arabia Saudita, de cuyo seno partieron la mayoría de quienes atacaron las Torres Gemelas en 2001. Hace décadas que los gobiernos republicanos y demócratas han tratado de destruir la revolución cubana.

Porque de eso se trata. El problema no es el sistema de partido único, la libertad de prensa o el respeto de los derechos humanos. Numerosos países tienen un solo partido que gobierna (algunas monarquías ni siquiera eso) sin prensa opositora y donde se violan constantemente los derechos humanos. Muchos de ellos son sostenidos y apoyados hace décadas por la Casa Blanca.

Guiño de Biden al ala radical para reanudar las relaciones con CubaLa obsesión bipartidista contemporánea radica en lo que significa Cuba desde el 1 de enero de 1959 para América Latina y el Caribe. A pesar del continuo bloqueo no existe el hambre, ni la miseria, ni la falta de acceso a la salud o la educación como en tantos países de la región que han recibido miles de millones de dólares de los organismos internacionales para -supuestamente- mejorar las condiciones de vida de las grandes mayorías postergadas históricamente

. ¿Hay problemas en Cuba? ¡Por supuesto! ¿Dónde no? Pero a la revolución no la quieren destruir desde Estados Unidos por las cosas negativas, sino por las positivas. Y por eso, la inmensa mayoría del mundo progresista defiende la revolución.

Acusar nuevamente a Cuba de promover el terrorismo no es más que politiquería barata. Puede servir. Pero cada día sirve menos.

*Sociólogo y analista internacional argentino. Director de Nodal.am. Colaborador del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE).

Fuente e imagen: http://estrategia.la/2021/01/15/estados-unidos-y-la-obsesion-con-cuba/

 

Comparte este contenido:

Estados Unidos: Joe Biden jura y se convierte en el presidente número 46 de EEUU

Joe Biden jura y se convierte en el presidente número 46 de EEUU

A las 11.50 hora local (16.50 GMT), Joe Biden comenzó el juramento con el que se compromete a «preservar, proteger y defender la Constitución de Estados Unidos».

«Así que Dios, ayúdame», exclamó Biden al término del juramento.

Biden juró el cargo sobre la misma Biblia que ha utilizado con ese fin durante toda su carrera política: un enorme tomo que es propiedad de su familia desde 1893 y que mide casi 13 centímetros de ancho (5 pulgadas).

El presidente electo se apoyó por última vez en esa Biblia para jurar en 2013 su segundo mandato como vicepresidente estadounidense, cargo que ejerció entre 2009 y 2017 con Barack Obama como presidente.

Obama presenció a pocos metros de distancia el juramento del que fuera su mano derecha en la Casa Blanca.

El juramento del cargo fue tomado por el juez John Roberts, presidente de la Corte Suprema de Estados Unidos.

La investidura se celebra con un público reducido debido a los protocolos para evitar los contagios por Covid-19, y un dispositivo de seguridad sin precedentes en la historia del país, con hasta 25.000 militares desplegados en Washington.

La ciudad está en máxima alerta desde que el pasado 6 de enero cientos de seguidores radicales del presidente saliente de EEUU, Donald Trump, asaltaran el Capitolio, un suceso que conmocionó al país y que arrebató la vida a cinco personas, incluido un policía.

Rompiendo con la tradición, Trump no asistió al acto de investidura de su sucesor y puso rumbo a su mansión privada en Palm Beach (Florida), estado donde llegó poco antes del inicio de la ceremonia.

El vicepresidente saliente, Mike Pence, sí asistió al acto, a la que también acudieron la mayoría de los legisladores estadounidenses y anteriores mandatarios, como George W. Bush (2001-2009) y Bill Clinton (1993-2001), junto a sus respectivas esposas, Laura Bush y Hillary Clinton.

Fuente: EFE
Fuente de la Información: https://www.ultimahora.com/joe-biden-jura-y-se-convierte-el-presidente-numero-46-eeuu-n2923806.html
Comparte este contenido:

Campbell says alleged child abuse video being investigated

Campbell says alleged child abuse video being investigated

NASSAU, BAHAMAS — Minister of Social Services Frankie Campbell said yesterday an investigation has been launched into alleged child abuse at the Children’s Emergency Hostel.

This comes on the heels of a video being circulated on social media showing several adult women, purportedly at the children’s home, appearing to verbally scold a group of little boys before beating them.

Campbell said he was made aware of the video last night, noting that the Child Protection Council has begun an investigation that will be escalated if necessary.

“I want to make it clear that, in no way, form or fashion, do we support any form of abuse against children, adults, girls, boys, women — no form of violence or abuse,” he told reporters ahead of Cabinet.

“…As the minister responsible for the eight children’s homes, with approximately 150 children throughout the commonwealth, including Grand Bahama and Cat Island, it is my job to ensure that those children enjoy the full safety and comfort and security that the state has to offer.”

The minister could not say whether any staff has been sent on leave or how many people are being investigated, but sought to assure the public that the matter will be “impartially investigated”.

In the nearly 10-minute-long video, at least five different women, including one in a wheelchair, are seen beating several young boys with either their hands or thin objects. It is unclear whether all of the adults are employed at the home.

Initially, the boys are lined up and called one-by-one to receive their beatings. But as the video goes on, the scene becomes more extreme as some boys, writhing in pain and trying to escape, end up being chased around the room or even held down on a desk and struck by some of the women as others look on.

At some points, the women appear to be laughing or ridiculing the boys’ pained reactions.

Officials at the Children’s Emergency Hostel could not be reached by Eyewitness News yesterday.

Campbell said that if anyone is found “culpable” in the matter, “the chips will fall where they may”.

“I have spoken to the chairman of the board at the Children’s Emergency Hostel and we are on the same page,” he said.

“And so, I just want to assure everybody that even prior to this, we have been having regular meetings trying to put together management agreements, because you may appreciate that all of these homes are not owned by the government. Many of them, we are partnering with.

“That notwithstanding, the welfare of the children is ours. The children are our children.

“And so, we want to ensure that in those management agreements, that there is a protocol for discipline and there is a distinct difference between discipline and abuse, and we draw the line there.”

When asked whether this matter would cause there to be increased inspections in children’s homes across the country, Campbell said he does not want the incident to suggest that his ministry is “negligent” or does not have protocols in place.

Fuente de la Información: https://ewnews.com/campbell-says-alleged-child-abuse-video-being-investigated

Comparte este contenido:
Page 46 of 400
1 44 45 46 47 48 400