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Investigación: ¿Dónde está el plástico? Según ciencia, en todas partes. Estados Unidos

Redacción: Clarín

Un nuevo estudio revela que no hay ningún rincón del planeta que esté libre de partículas de este material.

La contaminación plástica no sólo está ensuciando los océanos del mundo. También está en el aire que respiramos, viajando con el viento y bajando de los cielos, según un nuevo estudio. Más de 1000 toneladas de diminutos fragmentos llueven cada año en los parques nacionales y áreas silvestres tan sólo en el oeste de EE.UU., lo que equivale a una cantidad entre 123 y 300 millones de botellas de plástico.

«No hay ningún rincón en la superficie de la tierra que no tenga microplásticos», dijo Janice Brahney, una científica de la Universidad Estatal de Utah que es la autora principal del nuevo estudio. «Es realmente desconcertante pensar en ello».

Si bien es bien conocida la problemática presencia de plásticos en los basurales, en los océanos y en los entornos de agua dulce como los Grandes Lagos, la investigación sobre las partículas en el aire es más reciente. En trabajos anteriores se ha descripto el hallazgo de microplásticos transportados por el aire en Europa, China y el Ártico, entre otros lugares.

Un investigador de la Universidad Estatal de Utah estudia muestras bajo el microscopio. Un nuevo estudio determinó que más de  1000 toneladas de diminutos fragmentos llueven cada año en los parques nacionales y áreas silvestres tan sólo en el oeste de EE.UU. (Brian Kartchner/Utah State University via The New York Times).

Un investigador de la Universidad Estatal de Utah estudia muestras bajo el microscopio. Un nuevo estudio determinó que más de 1000 toneladas de diminutos fragmentos llueven cada año en los parques nacionales y áreas silvestres tan sólo en el oeste de EE.UU. (Brian Kartchner/Utah State University via The New York Times).

El nuevo artículo, publicado el jueves en la revista Science, informa del hallazgo de plástico en partes remotas de los Estados Unidos; los investigadores recogieron muestras de 11 parques nacionales y áreas silvestres.

Encontraron diminutos trozos de plástico en el 98% de las 339 muestras que recogieron; los plásticos representaron el 4% de las partículas de polvo que se analizaron.

Encontrar tanto plástico en áreas supuestamente prístinas «fue un resultado muy sorprendente«, dijo Brahney; ella y sus colegas volvieron a sus cálculos una y otra vez, dijo, asumiendo que estaban equivocados. Pero no lo estaban.

Las colecciones se hicieron tanto en condiciones secas como en períodos de lluvia y nieve, lo que ayudó a Brahney y a los coautores, Margaret Hallerud y Eric Heim del Estado de Utah, Maura Hahnenberger del Colegio Comunitario de Salt Lake y Suja Sukumaran de Thermo Fisher Scientific, a determinar los probables orígenes de las partículas. Las partículas más grandes cayeron con la lluvia y la nieve, mientras que las más pequeñas aparecieron en condiciones secas.

Los investigadores llegaron a la conclusión de que las partículas depositadas en clima húmedo probablemente se originaron en lugares relativamente cercanos, con los trozos de plástico arrastrados al aire por las tormentas de los centros urbanos, y luego volvieron a caer con la lluvia y la nieve.

Las partículas más pequeñas y ligeras, sugirieron, habían sido, en contraste, transportadas a distancias extremadamente largas en corrientes altas en la atmósfera y se habían convertido en parte de los ciclos de transporte global de polvo. Los depósitos secos constituían más del 75% del plástico que fue probado.

Las microfibras que los investigadores recogieron eran consistentes con los tipos de textiles utilizados en la fabricación de ropa y en la producción de alfombras y revestimientos industriales, así como en equipos de exterior como tiendas de campaña y ropa impermeable.

Esto significa que «las emisiones de los usuarios de los parques pueden contribuir a las tasas de deposición observadas, en particular en los parques nacionales con altas tasas de visita», aunque los investigadores llegaron a la conclusión de que esas fuentes no producían una gran parte de las muestras generales.

Chelsea M. Rochman, profesora adjunta de ecología de la Universidad de Toronto, que fue coautora de un comentario que acompañó el nuevo estudio, dijo en una entrevista que el trabajo no era el primero en mostrar los microplásticos en la deposición atmosférica, ni siquiera la deposición atmosférica de microplásticos en lugares remotos.

Pero añadió que los investigadores parecían ser los primeros en plantear a través de su investigación «la pregunta de la ciencia básica»: ¿Por qué y cómo está sucediendo esto?» El comentario decía que la idea de «plástico en la lluvia» es el tipo de descubrimiento que puede «forzar la imaginación».

Brahney añadió que el fenómeno podría contribuir a la alteración del medio ambiente de las comunidades microbianas y causar un daño ecológico más amplio. Los humanos también podrían estar en riesgo, dijo: La presencia de tantas partículas finas en el aire significa que «nosotros también lo estamos respirando».

Los efectos sobre la salud de la ingesta de partículas de plástico no se conocen bien, aunque los tamaños de las partículas detectadas son coherentes con el tamaño de las que se acumulan en el tejido pulmonar, dijo.

Fuente: https://www.clarin.com/new-york-times-international-weekly/-plastico-ciencia-todas-partes_0_shf-E1aA3.html

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Estados Unidos: IBM abandona la tecnología de reconocimiento facial por las dudas éticas sobre su uso

Redacción: El País

En una carta al Congreso de EE UU, el CEO de la compañía afirma que la medida forma parte de su rechazo al uso de la innovación que promueve “el racismo y la injusticia social”

Manifestación en San Francisco el pasado 30 de mayo en protesta por la muerte de George Floyd en Minneapolis.

La compañía estadounidense IBM ha anunciado que dejará de comercializar software propio de reconocimiento facial “de uso general”, según asegura el CEO de la compañía, Arvind Krishna, en una carta abierta dirigida al Congreso de Estados Unidos. Esta iniciativa forma parte, asegura, de su rechazo al uso de la tecnología en la promoción del “racismo y de la injusticia social”. La compañía no ha explicado qué calendario maneja y qué productos específicos se verán afectados por la medida, si bien fuentes del sector apuntan a que puede tratarse de los servicios de visual recognition alojados en la nube. Fuentes de la compañía en España rehusaron ofrecer más explicaciones.

Krishna ha asegurado en su misiva que la compañía “se opone firmemente» al uso de cualquier tecnología para la “vídeovigilancia masiva, el perfil racial, las violaciones de los derechos humanos y las libertades básicas”. Por ello, señala, “ya no ofrece el software de análisis o reconocimiento facial de uso general”. El anuncio llega en un momento en el que las protestas contra los excesos policiales, y muy especialmente contra las minorías, se han extendido por todo Estados Unidos tras la muerte de George Floyd durante un arresto en Minneapolis.

Arvind Krishna, CEO de IBM, en una foto de archivo
Arvind Krishna, CEO de IBM, en una foto de archivoBRIAN ACH

El CEO de la compañía ha defendido también que “es el momento de iniciar un diálogo nacional sobre si estos sistemas deberían usarse por parte de las agencias nacionales de seguridad». Como se trata de una tecnología que puede caer en el sesgo, considera que es responsabilidad de las empresas asegurarse de que la inteligencia artificial “ayude a las fuerzas de seguridad a mantener a salvo a los ciudadanos”.

En este sentido, Krishna ha señalado que el Congreso debería hacer más por “combatir los abusos policiales, como llevar más casos ante la Corte federal o retirar la inmunidad que impide que los ciudadanos puedan buscar una reparación cuando se viole sus derechos constitucionales”.

“La Inteligencia Artificial es una herramienta poderosa que puede ayudar a las fuerzas del orden a mantener a los ciudadanos seguros”, ha asegurado. “Pero los vendedores y usuarios de los sistemas de Al tienen la responsabilidad compartida de asegurar que se compruebe la imparcialidad de Al, en particular cuando se utiliza en la aplicación de la ley, y que se audite y se informe sobre dicha prueba de parcialidad”.

«Creo que constituye una buena noticia que una de las grandes empresas, finalmente, pida un debate ético sobre el uso de la tecnología de reconociento facial, ha asegurado a EL PAÍS Mónica Villas, ex ejecutiva de IBM y actual profesra de IE y de Inmune Institute.

En lo referente a la economía, Krishna ha resaltado la necesidad de “crear vías más abiertas y equitativas para que todos los estadounidenses adquieran habilidades y capacitación,” una necesidad “particularmente aguda en las comunidades de color”. Por ello, insta a la promoción de programas como P-Tech para los estudios de secundaria, con un “fuerte enfoque en estudiantes de áreas educativamente desatendidas en los Estados Unidos”, y las Becas Pell, que constituyen “una vía importante para que los estudiantes de color vayan a la universidad”.

Fuente: https://elpais.com/tecnologia/2020-06-09/ibm-abandona-la-tecnologia-de-reconocimiento-facial-por-las-dudas-eticas-sobre-su-utilizacion.html

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ESTADOS UNIDOS ¿Por qué tan pocos estudiantes de colegios comunitarios llegan a universidades?

América del Norte /EEUU/Universityworldnews

A los estudiantes en los Estados Unidos a menudo se les aconseja comenzar la universidad en una universidad pública de la comunidad como una forma de ahorrar miles de dólares en una licenciatura. Pero solo el 13% de los estudiantes que comienzan en una universidad comunitaria logran obtener una licenciatura seis años después, según el Centro Nacional de Investigación del Centro de Información para Estudiantes, escribe Jill Barshay para The Hechinger Report .

La falta de dinero fue un gran obstáculo. Muchos estudiantes ignoraban la ayuda financiera y los préstamos subsidiados que podían aprovechar y pensaron erróneamente que una institución de cuatro años era inasequible. «No sabían que podían obtener más ayuda en una universidad que en un colegio comunitario», dijo Darla Cooper del Grupo RP, una organización de investigación sin fines de lucro que estudia los colegios comunitarios del estado.

Hacer malabares con la familia y el trabajo junto con la escuela fue un desafío para muchos, al igual que desplazarse distancias, requisitos y procedimientos. Pero el proceso de transferencia en sí es tan complicado que Mariana Moreno, quien dirige el centro de transferencia en Crafton Hills College en el sur de California, creó un sitio web del curso para guiar a los estudiantes a través de él y lleva a cabo un taller de cuatro sesiones solo para explicar los 14 pasos. Moreno me dijo que está considerando alargar su taller con una quinta sesión.
Informe completo en el sitio de The Hechinger Report

Fuente: https://www.universityworldnews.com/post.php?story=20200606112008890

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EE.UU.: los/las educadores/as se suman a las protestas públicas y exigen justicia por la muerte de George Floyd

Dirigiéndose al Departamento de Policía de Minneapolis, los cargos electos de Minnesota y los medios de comunicación, la Minneapolis Federation of Teachers and Education Support Personnel exige justicia por la muerte de George Floyd, un ciudadano negro, mientras era detenido por agentes de policía. Piden a sus afiliados/as y los/las ciudadanos/as interesados/as que muestren su solidaridad añadiendo sus nombres a la petición de la organización.

La Minneapolis Federation of Teachers and Education Support Personnel (MFT), afiliada de la American Federation of Teachers (AFT) y la National Education Association (NEA) – ambas organizaciones miembro de la Internacional de la Educación –, reaccionó enérgicamente tras la muerte de George Floyd el 25 de mayo y lanzó una petición.
“No hay paz sin justicia”
“Las emociones que envolvieron Minneapolis en llamas esta semana son una manifestación del dolor y el clamor de justicia. Estas revueltas simbolizan el sufrimiento, el miedo y la indignación que generan la hostilidad hacia la población negra y la injusticia racial y social continua”, señaló el sindicato de docentes.
Mientras los activistas de comunidades de todo el país corean “no hay paz sin justicia”, la MFT considera que la única opción es crear un camino diferente y exige que se haga justicia.
Floyd no estaba armado, había sido esposado y se encontraba en el suelo boca abajo. Tres agentes lo inmovilizaron en el suelo y uno de ello puso su rodilla en el cuello de Floyd, presionándolo durante más de ocho minutos. El cuarto agente se quedó de pie al lado de ellos y no intervino. Floyd, así como ciudadanos/as interesados/as que estaban en la calle, suplicó por su vida. Los agentes ignoraron las súplicas y los últimos minutos de vida de Floyd fueron capturados en un vídeo grabado con un teléfono.
“Debemos dar ejemplo a nuestros/as estudiantes y nuestras comunidades y hacer todo lo que podamos para no causar más daños”, insta la petición. “Juntos podemos hacer que este momento histórico cobre sentido”.
La MFT insiste en que “exige justicia no solo para Floyd, sino para todos aquellos que continúan luchando por la justicia social y racial mientras que se les califica de ‘matones’”.  Además, señala que los cuatro agentes deberían haber sido acusados inmediatamente.
Exigencias de la MFT
Por lo tanto, la MFT pidió que:
  • se presentaran inmediatamente cargos contra los otros tres agentes. Se les acusó el 3 de junio de actuar como cómplices en la muerte de Floyd. El agente que le puso la rodilla a Floyd en el cuello fue acusado de asesinato en segundo grado.
  • los cargos electos de Minnesota desinviertan en una actuación policial desmedida y una ejecución excesiva de la ley e inviertan en educación pública, vivienda asequible y necesidades comunitarias esenciales.
  • los medios reorienten el discurso hacia la justicia para George Floyd y todas las personas negras que han sido injustamente asesinadas.
  • los/las afiliados/as se solidaricen con las comunidades en el terreno.
Firme la petición de la MFT
El sindicato de docentes quiere honrar la memoria de George Floyd “utilizándola como una luz que guíe a nuestro país hacia un camino diferente, sin el dolor y el sufrimiento que todos sentimos hoy. Solidarícense con los/las educadores/as y residentes de Minneapolis, y con otros sindicatos que protestan pacíficamente con nosotros, añadiendo su nombre a nuestra petición”.
La petición está disponible aquí.
Fuente: https://www.ei-ie.org/spa/detail/16817/ee-uu-loslas-educadoresas-se-suman-a-las-protestas-p%C3%BAblicas-y-exigen-justicia-por-la-muerte-de-george-floyd
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El fin del sueño americano

Por: Daniel Seixo

Cuando los gobiernos temen a la gente, hay libertad. Cuando la gente teme al gobierno, hay tiranía

«Cuando la injusticia se convierte en ley, la resistencia se convierte en deber.»

Thomas Jefferson

A estas horas las calles de Washington arden a escasa distancia de la Casa Blanca, fruto de la rabia y la indignación por el asesinato racista de George Floyd hace apenas una semana. A su vez, a medida que las balas de goma, las porras y los gases lacrimógenos comienzan a ocupar su lugar en la ignominia que incrédulamente presenciamos, la rabia y la frustración contra el sistema y la flagrante injusticia que representa, se hacen patentes ante la enésima provocación infantil del pirómano en jefe Donald Trump.

Biblia en mano e invocando una ley de 1807 contra insurrecciones, el presidente de Estados Unidos ha actuado como un auténtico estadounidense. Al menos ha actuado como un auténtico hijo y representante del neoliberalismo de su país, anteponiendo sus propios intereses a los de su nación. A fin de cuentas, ¿a quién diablos le importa el estado cuando hay unas elecciones en juego?

Las imágenes del ejército, la Guardia Nacional, arribando en convoyes militares a sus propias ciudades para intentar sofocar una indignación y rabia profundamente justas, suponen la cruel realidad de un país gestado y mantenido con vida por la violencia y el amor a un ideal que apresuradamente se desvanece, sin que en esta ocasión estén ahí los comunistas, los rusos, los bolivarianos o los yihadistas para culparlos. No al menos para nadie con dos dedos de frente. Las imágenes de la sede de la CNN siendo atacada por manifestantes que claramente la identifican como un enemigo, deberían hacernos reflexionar a todos acerca del papel jugado por los medios de comunicación en todo esto y su continuada negligencia a la hora de enfocar la realidad de la sociedad estadounidense. La trama rusa, Ucrania, los líos de faldas, sus tours por Asia con Kim Jong-un, las payasadas diarias o su reciente delirio de considerar como organización terrorista a algo que ni existe como tal, ni puede ser declarado como tal… Cualquier cosa ha valido a la prensa para desviar la atención de un país en el que quienes nacen en la pobreza, tienen más posibilidades que nunca antes para seguir siendo pobres. En el país de la opulencia, los grandes eventos deportivos, las estrellas de rock, Hollywood, las series de televisión, la MTV o las Kardashians, resulta que millones de estadounidenses se están hundiendo en la absoluta pobreza y nadie se ha molestado en documentarlo o mucho menos denunciarlo.

Hoy Estados Unidos se incendia por la desigualdad y la extrema pobreza, simplemente resulta necesario ser uno de los perdedores del mejor de los mundos para lograr comprenderlo

Estados Unidos, una de las naciones más ricas del mundo, dista ya mucho de ser la “tierra de oportunidades” y lenta, pero inexorablemente, camina cara a una distopía en la que la desigualdad y la violencia suponen los grandes rasgos definitorios del sistema. Según el propio censo de Estados Unidos, más de 40 millones de estadounidenses viven en la actualidad en la pobreza y más de 5 millones soportan condiciones similares a las del tercer mundo, la llamada pobreza absoluta. Más de 46 millones de estadounidenses dependen directamente del banco de alimentos, entre ellos, unos 13, 3 millones de niños. Todo esto antes de los efectos de la crisis del coronavirus, una crisis que ha dejado la escalofriante cifra de 40 millones de estadounidenses desempleados, escalofriante porque en el país de las oportunidades, no tener trabajo significa no tener seguro médico o prestación alguna que lo sostenga a uno más allá de lo que hayas podido reunir por iniciativa propia.

Por eso el fuego de hoy es distinto al prendido en tantas y tantas ocasiones antes en Detroit, Chicago, Tulsa, Los Ángeles, Ferguson o en un sin fin de ciudades con focos menores de indignación y rabia en los barrios pobres. Aquellos que nunca salen en las películas si no es para mostrar la detención de un traficante o las miserias de esa otra sociedad, esos no estadounidenses de total derecho, la población con más posibilidades de acabar pisando una cárcel o un cementerio fruto de una bala perdida o dirigida directamente a ellos, los que tienen menos posibilidades de acabar sus estudios y pisar una universidad. Aquellos cuya tasa de mortalidad infantil resulta similar a la de países subdesarrollados y en los que la obesidad, el alcoholismo y las drogas suponen una pandemia mayor que el COVID.

El desprecio por la población pobre en Estados Unidos ha generado un sistema ciego y sordo ante las necesidades de estas comunidades. Un sistema excesivamente burocrático, adelgazado y plagado de corrupción, incapaz de responder al descontento si no es con armas y mano dura. En un país cuyos niveles de violencia en sus grandes urbes son similares a los de Colombia o Brasil, la policía se ha acostumbrado al «dispara primero y pregunta después«, especialmente si eres negro. Y no, el racismo no es un invento o una paranoia de una comunidad especialmente violenta, el racismo es una realidad dibujada en la menor esperanza de vida de los afroestadounidenses o en su menor capacidad para encontrar un empleo. Mientras que la esperanza de vida de un universitario blanco es de 80 años, la de un afroamericano con escasa formación académica se sitúa en los 66 años, catorce años con el doble de posibilidades de perder un hijo al nacer o de que su familia termine en la pobreza, catorce años bajo la amenaza de la brutalidad policial, los arrestos arbitrarios o la cárcel. Catorce años de profunda y continua desigualdad racial. El bienestar en Estados Unidos se encuentra profundamente estratificado y los afroamericanos siguen ocupando a día de hoy el eslabón más débil del sistema.

Las imágenes del ejército, la Guardia Nacional, arribando en convoyes militares a sus propias ciudades para intentar sofocar una indignación y rabia profundamente justas, suponen la cruel realidad de un país gestado y mantenido con vida por la violencia y el amor a un ideal que apresuradamente se desvanece,

No resulta preciso ser negro para pasarte el día trabajando en uno, dos o tres empleos mal remunerados que apenas te alcanzan para sobrevivir, ni tampoco lo resulta para terminar en una comisaria con el cuerpo lleno de golpes o para sucumbir antes las facturas médicas o la tentación de los opiáceos. No resulta necesario, pero sin duda el sistema ayuda y provoca que tengas más posibilidades para ello cuando eres negro. Hoy Estados Unidos se incendia por la desigualdad y la extrema pobreza, simplemente resulta necesario ser uno de los perdedores del mejor de los mundos para lograr comprenderlo. Tan solo eso. Pero también en esto, ser negro «ayuda».

Fuente e imagen: https://nuevarevolucion.es/el-fin-del-sueno-americano/

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La chispa de Minneapolis

Por: Atilio A. Boron. 

 

Los afroamericanos están en una situación estructural de desventaja con los blancos: bajos ingresos, menor educación y mayor desempleo conformando un círculo vicioso heredado de la larga historia de la esclavitud y cuyas sombras se proyectan hasta el presente.

En 1944 Gunnar Myrdal, un sueco que había recibido el Premio Nobel de economía, escribió un libro titulado “El dilema norteamericano” para desentrañar las raíces del llamado “problema negro” en Estados Unidos. Su investigación demostró que los afroamericanos eran percibidos y tratados por los blancos -salvo un sector que no compartía esa creencia- como una “raza inferior” a la cual se le negaba el disfrute de los derechos supuestamente garantizados por la Constitución. Por eso los afroamericanos quedaban en situación estructural de desventaja con los blancos: bajos ingresos, menor educación y mayor desempleo construyeron la trama profunda de un círculo vicioso heredado de la larga historia de la esclavitud y cuyas sombras se proyectan hasta el presente. Myrdal concluyó su estudio diciendo que Estados Unidos tenía un problema, pero era de otro color: blanco. Una población denostada, agredida y discriminada, que incluso después de un siglo de abolida la esclavitud debía luchar contra la cultura del esclavismo que  sobrevivió largamente a la terminación de esa institución.

El Informe de la Oficina del Censo de EEUU del año 2019 confirma la validez de aquel lejano diagnóstico de Myrdal al demostrar que si el ingreso medio de los hogares estadounidenses era de $ 63.179 y  el de los hogares “blancos” $ 70.642 el de los afroamericanos se derrumbaba hasta los $ 41.361 y el de los “hispanos” caía pero estacionándose en $ 51.450. Los blancos son el 64 % del país, pero el 30 % de la población carcelaria; los negros suman el 33 % de los convictos siendo el 12 % de la población. El 72 % de los jóvenes blancos que terminan la secundaria ingresan ese mismo años a una institución terciaria, cosa que sólo hace el 44 % de los afrodescendientes. Las recurrentes revueltas de esa etnia oprimida atestiguan el fracaso de las tímidas medidas adoptadas para integrarla, como la tan discutida “acción afirmativa.” La pandemia del Covid-19 agravó la situación, poniendo de manifiesto la escandalosa discriminación existente: la tasa de mortalidad general por ese virus es de 322 por millón de habitantes y baja a 227 para los blancos, pero sube bruscamente entre los negros a 546 por millón. Y la depresión económica que la pandemia potenció exponencialmente tiene entre sus primeras víctimas a los afrodescendientes. Son ellos quienes figuran mayoritariamente entre los inscriptos para obtener el módico y temporario seguro de desempleo que ofrece el gobierno federal. Y además son el grupo étnico mayoritario que está en la primera línea del combate a la pandemia.

Esta explosiva combinación de circunstancias sólo necesitaba un chispazo para incendiar la pradera. El asesinato de George Floyd a manos de la policía de Minneapolis filmado minuto a minuto y viralizado en instantes aportó ese ingrediente con los resultados ya conocidos. La criminal estupidez de un Trump desquiciado por más de cien mil muertos a causa de su negacionismo y por el abismo económico que se abrió a sus pies a cinco meses de la elección presidencial hicieron el resto. En un tuit amenazó a los manifestantes con “meter bala” si proseguían los disturbios, igual que los esclavócratas sureños del siglo diecinueve. Signos inequívocos de un fin de ciclo, con violencia desatada, saqueos y toques de queda desafiados en las principales ciudades. Cualquier pretensión de “volver a la normalidad” que produjo tanta barbarie es una melancólica ilusión.

Fuente del artículo: https://rebelion.org/la-chispa-de-minneapolis/

 

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Muerte de George Floyd | «La idea de que América Latina es menos racista que EE.UU. es falsa»: Alejandro de la Fuente, experto en racismo de Harvard

Redacción: BBC Mundo

La muerte de George Floyd mientras se encontraba bajo custodia policial en Estados Unidos ha generado protestas contra la violencia racial en todo el mundo, incluyendo varios países de América Latina.

Pero, ¿es mejor la situación de lo afrodescendientes en la región que en EE.UU.?

Se lo preguntamos al experto en racismo en América Latina Alejandro de la Fuente, director del Instituto de Investigaciones Afrolatinoamericanas de la Universidad de Harvard.

Y de paso aprovechamos para conversar sobre temas como la arraigada convicción latinoamericana de que en la región no hay racismo, solo clasismo, y sobre la diferencia entre el racismo contra afrodescendientes e indígenas del sur del continente.

Activistas indígenas y afrodescendientes protestan contra el racismo en Brasil.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEl racismo en América Latina afecta a indígenas y afrodescendientes.
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¿Es comparable el racismo en contra de los afrodescendientes en Estados Unidos con el de América Latina? ¿En qué se parecen y en qué se diferencian?

Hay que empezar desdichadamente por las similitudes. Y hay que empezar por las similitudes porque la discriminación racial, el racismo sistémico y la exclusión de las personas afordescendientes de los proyectos nacionales, de los proyectos de ciudadanía, son realidades comunes a todas las Américas. Son realidades que tienen una historia compartida, una historia común, y que se expresan de maneras diferentes en distintos lugares, pero que se expresan en muchos lugares en las Américas.

Y las formas más extremas y recientes de esa historia -la brutalidad policial, la criminalización de las personas afrodescendientes, la asociaciones entre ciertos rasgos fenotípicos y la criminalidad- eso no es algo que atañe solo a EE.UU., aunque adquiera una visibilidad singular cuando pasa en los EEUU. Pero si uno sigue más o menos de cerca las noticias de Brasil encontraría noticias muy similares y probablemente mucho peores que las que estamos leyendo sobre EE.UU. en términos de violencia racializada y en términos de criminalización de la población afrodescendiente.

Protesta contra la brutalidad policial en BrasilDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEn Brasil la policía mata a mas afrodescendientes que en EE.UU.

La otra similitud fundamental y muy contemporánea es que en la situación de la crisis de salud pública que estamos viviendo, los efectos diferenciales de la pandemia de covid-19 según grupos racializados son otra realidad que parece ser común a las Américas. En eso tenemos mucha mejor información para EE.UU., tenemos alguna información para Brasil y tenemos casi ninguna información para los otros países de América Latina; sabemos muy poco sobre el impacto de la covid-19 sobre los distintos grupos poblacionales, pero hay muchas denuncias desde el terreno y suficiente información para intuir que la pandemia está teniendo efectos raciales diferenciados.

El racismo y la discriminación adoptan formas diferentes, maneras diferentes en los distintos países. El racismo puede expresarse de formas distintas. Pero a estas aturas hay que decir que el viejo sueño de que América Latina es menos racista que EE.UU., o que el racismo estadounidense es peor que el de América Latina, es simplemente falso

¿Y las diferencias? La primera que me viene a la mente es la mayor representación política y capacidad organizativa de la comunidad afroestadounidense, ¿o me equivoco?

No, no se equivoca. Creo que en EE.UU., después de las luchas por los derechos civiles (que se dieron desde mediados de la década de 1950 a fines de la de 1960), la representación política, la visibilidad política del tema, la capacidad de un sector de la población afroamericana de ejercer presión sobre el gobierno federal y los gobiernos estatales es superior a la de las poblaciones afrodescendientes en América Latina.

Niña con letrero con las imágenes de Martin Luther King y Barack ObamaDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLa lucha por los derechos civiles de Martin Luther King Jr. permitió la llegada a la presidencia de Barack Obama.

Pero hay otra diferencia que creo es fundamental y es una diferencia que conecta con las maneras en cómo pensamos y cómo sentimos el racismo y la discriminación en los distintos países. Y es el hecho que, dentro de la Américas, la experiencia de la segregación racial formal, legalmente entronizada, es una experiencia muy peculiar de los EE.UU.

En EE.UU., a veces se habla del «excepcionalismo latinoamericano» y yo siempre digo que la excepción, si acaso, son ellos, aunque no me gusta mucho hablar en esos términos, porque creo que no es muy productivo. Pero en los países latinoamericanos, en muchos países de América Latina -en nuestra América, como hubiera dicho Martí- existieron y existen imaginarios nacionales que, al menos de forma retórica, incluían a la población afrodescendiente. Y esos idearios pueden funcionar de muchas maneras: pueden ayudar a silenciar las realidades, el racismo sistémico y la discriminación; pueden ayudar a invisibilizar a esas poblaciones; pero también pueden ayudar para hacer políticamente más difícil cualquier política abiertamente racista, incluyendo estas formas extremas de brutalidad policial.

Es decir, en América Latina existe una especie de consenso nacional de que el racismo es una cosa inaceptable y una cosa vergonzosa. En EE.UU. existen en estos momentos, incluso a nivel gubernamental, una coyuntura muy diferente. Porque hay un gobierno federal, hay una administración, que ha mandado muchas señales de que probablemente está bien ser racista y a veces de manera muy explícita ha utilizado un lenguaje que es abiertamente racista, abiertamente xenófobo, abiertamente sexista. Y todo esto crea un ambiente, digamos, favorable, para que ese policía que vimos en el caso de señor George Floyd se sienta empoderado para hacer algo así.

Miembro del KKKDerechos de autor de la imagenAFP
Image captionEl discurso supremacista blanco está mucho más naturalizado en EE.UU. que en América Latina.

¿Esa concepción más integradora de nuestro ideario colectivo es la que por ejemplo explica que muchos latinoamericanos insistan que en sus países lo que hay es clasismo, no racismo, sin darse cuenta de lo interrelacionados que están?

Sí, ese es uno de los anclajes culturales e ideológicos de esa visión, que no es por supuesto una visión completamente equivocada. El clasismo es una forma fundamental de estructuración de nuestras sociedades al sur del Río Grande. Lo que pasa es que como tú decías, el clasismo en América Latina tiene color. El clasismo de América Latina no es incoloro, no es neutral desde el punto de vista del color. Existe una asociación potentísima entre pigmentación y ubicación de clase y posibilidades socioeconómicas. Y hay muchos estudios -muchos muy serios, sobre todo desde Brasil, pero no solo desde Brasil- que demuestran que incluso cuando uno mide toda una serie de variables sociodemográficas -educación, estructura familiar, lugar de residencia…- hay todavía unas diferencias entre las personas afrodescendientes y las personas no afrodescendientes que no logramos explicar por esas variables. Y es ahí donde el racismo y a discriminación están jugando un papel fundamental, y eso es algo devastador que tiene un efecto acumulativo a lo largo de generaciones, y es así como se reproducen esas estructuras socio-clasistas racializadas.

Vendedor ambulanteDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEn América Latina hay una estrecha relación entre raza y clase.

¿Y hay diferencias entre el racismo que sufren los afrodescendientes y el que afecta a los pueblos indígenas u originarios?

Es interesante destacar que, en casi todos los países de la región, los indígenas tienen indicadores de bienestar inferiores a los de las personas afrodescendientes. Esto se debe en parte a que la categoría misma de indígena está asociada a las comunidades rurales, que suelen ser más pobres, mientras que las personas afrodescendientes participan más de las economías urbanas, aunque frecuentemente lo hagan desde la informalidad. Tanto «indio» como «negro» son categorías de manufactura colonial que produjeron grupos racializados, subordinados e inferiores. Pero la inferioridad indígena es frecuentemente explicada a través de insuficiencias culturales, mientras que la de los afrodescendientes hace énfasis en la supuesta inferioridad biológica, racial.

En la práctica, sin embargo, muchas personas de ambos grupos enfrentan la discriminación racial de forma similar, especialmente cuando intentan ascender socialmente y acceder a espacios tradicionalmente «blancos».

Indígenas guatemaltecasDerechos de autor de la imagenAFP
Image captionLos indígenas tienden a vivir en mayores condiciones de pobreza que los afrodescendientes.

Y en ese contexto, y haciendo referencia al eslogan de las prestas en EE.UU., ¿importa más la vida de los negros en América Latina o no hay mayor diferencia?

La verdad -y me duele y me apena decir esto- es que no hay una gran diferencia. Hoy en día tenemos mucha más información estadística sobre las diferencias raciales en América Latina, en los últimos diez años se han producido muchos datos que permiten demostrar perfectamente, y más allá de cualquier debate, que en América Latina tener la piel oscura implica mayor subordinación social.

Esto es verdad en toda la región, incluso en la Cuba socialista que supuestamente en algún momento resolvió este problema, sin resolverlo nunca.

Protesta contra el racismo en ColombiaDerechos de autor de la imagenAFP
Image captionEn muchos indicadores los afrodescendientes están peor en América Latina que en EE.UU.

Existen hoy en día datos estadísticos que permiten de hecho una comparación más o menos sistemática entre muchos países de la región y EE.UU. Y, en esa comparación, EE.UU. no siempre luce peor. Porque desde los derechos civiles se produjo en EE.UU. todo un diseño de políticas públicas para lidiar con los legados de la segregación racial, y antes de eso la esclavización de las personas africanas y afrodescendientes. Y en América Latina esas políticas solo han empezado a desarrollarse a partir esencialmente de finales de los años 80 y los años 90.

De hecho, si hubiéramos tenido esta conversación hace diez años, habríamos dicho que Brasil estaba a la cabeza en todo el hemisferio en términos de política pública con respecto a los afrodescendientes, especialmente porque Brasil estableció una serie de políticas de acción afirmativa en acceso a la universidad que transformó -y esto se puede demostrar- el escenario de la educación superior brasileña. Esos programas, como te imaginaras, han sido reducidos y han estado bajo ataque en los últimos años, pero produjeron resultados absolutamente dramáticos.

Es decir, que aunque a América Latina le tomó mucho más tiempo aceptar la noción de que era necesario desarrollar políticas públicas específicamente diseñadas para la población afrodescendiente, esas políticas públicas han ganado terreno. De manera insegura, de manera parcial, pero han ganado terreno. Y han ganado terreno en multitud de países, con Brasil a la cabeza. Pero Colombia también ha estado haciendo bastante.

Partdio Colombia vs. BrasilDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionBrasil y Colombia están entre los países de la región con mayor población afrodescendiente.

¿Le sorprende entonces que con esos avances en políticas en Brasil mueran mucho más afrodescendientes a manos de la policía que en EE.UU.? ¿Cómo se explica?

Mira, ahí pones el dedo sobre la esencia del racismo. El racismo no es solo una cuestión de una distribución desigual de recursos. El racismo está anclado en una distribución desigual de recursos, pero el racismo es mucho más que eso. Es todo un complejo cultural que de alguna manera «explica» o «naturaliza» -en los dos caso así, entre comillas- la subordinación de esas personas, de los que tienen menor acceso.

Por eso uno puede tener un ejemplo como el caso cubano, como el caso de la Cuba posrevolucionaria, donde a pesar de existir altísimos niveles de igualdad el racismo continúa, el racismo no desaparece.

Protesta contra la letalidad policial en BrasilDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLa idea de que los afrodescendientes son más propensos al crimen y la violencia es una construcción racista fuertemente arraigada.

Lo que eso sugiere es que acabar con el racismo requiere no solo de políticas de acción afirmativa en Brasil, Colombia, Uruguay y otros países, sino además de una campaña sistemática para transformar cómo las personas se piensan a sí mismas y piensan a los demás. Porque cuando un policía interactúa con un afrodescendiente, lo que ve es un criminal. Ahora, uno puede preguntarse ¿por qué? ¿Por qué ve a un criminal? Pues porque existe todo un cuerpo de saber producido desde fines del siglo XIX que supuestamente demuestra, supuestamente científicamente, que las personas afrodescendientes -los mal llamados negros- tienen una mayor propensión a la criminalidad. Entonces ese policía ha incorporado eso en su manera de ser y de pensar. Y para que ese policía piense de manera diferente tenemos que reprogramarlo, tenemos que ayudarlo a desaprender eso.

¿Además de Brasil, hay otro país en la región brutalidad policial contra afrodescendientes sea un problema mayor?

Otro país donde la violencia racializada y la violencia racista es bastante generalizada es Colombia. Creo que es un fenómeno diferente al de Brasil, pero es un país del que tenemos información sistemática, absolutamente devastadora, de que la violencia de distintas fuerzas de seguridad recae con frecuencia sobre activistas afrodescedientes pacíficos que luchan por los derechos de las comunidades, los derechos medioambientales, la protección de territorios.

Esas son formas de violencia racializada que quizás leemos diferente a cuando tenemos a un policía uniformado, pero son forma de violencia racializada que también están siendo instrumentadas desde grupos de poder y cuerpos de seguridad más o menos formales. De manera que si uno quisiera ver un caso adicional al de Brasil probablemente el de Colombia sería el caso a mirar.

Militares en Buenaventura, ColombiaDerechos de autor de la imagenAFP
Image captionEn Colombia los territorios con mayor presencia afro a menudo son los que más sufren la violencia.
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Fuente: https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-52922526

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