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México: Lo que está en juego. Los libros de texto gratuitos

Lo que está en juego. Los libros de texto gratuitos

Publicado por Pluma Invitada

Renato Aranda

Recientemente se desataron polémicas por las convocatorias que la SEP ha lanzado para el rediseño y el acompañamiento gráfico de los libros de texto gratuitos de educación primaria, por un lado, por convocar a “normalistas, investigadores universitarios, becarios del CONACYT, miembros de los Consejos Técnicos Educativos, Mesas Técnicas, maestros y directivos de educación pública o privada, bibliotecarios de todo el Sistema Nacional de Bibliotecas, maestros jubilados, cronistas y población en general residente en México” a participar en el rediseño de los libros, —pedagógico–didáctico se interpreta, aunque no es explícito y se acentúa al no estar convocados pedagogos—, sin necesariamente tener experiencia en la elaboración de materiales educativos, y por otro lado, por convocar a “Artistas y artesanos en general; Artistas urbanos; Ilustradores; Pintores; Diseñadores gráficos; Infógrafos y cartógrafos; Escultores; Dibujantes; Fotógrafos; Escenógrafos y Grafiteros” a participar “en la creación de nuevas ilustraciones para los Libros de Texto Gratuitos de Educación Primaria, que generen el acompañamiento gráfico de los aprendizajes y actividades en todos sus contenidos” a cambio de una constancia de participación con valor curricular, el crédito correspondientes y un ejemplar del libro en el que se participó. No habrá remuneración económica.

I.

Hace 62 años se creó la Comisión Nacional del Libro de Texto Gratuito (Conaliteg) bajo el gobierno de Adolfo López Mateos y por recomendación de Jaime Torres Bodet para «fijar, con apego a la metodología y a los programas respectivos, las características de los libros de texto destinados a la educación primaria» (Diario Oficial, 1959) y por supuesto, para dar cumplimiento al artículo tercero de la Constitución de dar acceso a una educación libre, laica y gratuita, condición esta última que sólo se daría, cuando los estudiantes recibieran de manera gratuita los libros indispensables para sus estudios y tareas.

Importante es que ya desde décadas anteriores se otorgaban libros de manera gratuita a los estudiantes, pero la condición de libro único, gratuito y obligatorio, cambió las responsabilidades y atribuciones del Estado ya que el LTG se volvió de carácter obligatorio para todos los docentes y escuelas públicas o privadas, urbanas o rurales. Por otro lado, ya desde hacía muchos años se tenían comisiones evaluadoras de libros que podrían formar parte de la bibliografía oficial autorizada por la SEP de libros creados por editoriales privadas y que eran vendidos en las escuelas. Los maestros, además del uso obligatorio del LTG, podían utilizar y solicitar libros que estuvieran en esa bibliografía.

Por último señalar que en aquel momento las reacciones del sector privado fueron muy importantes ya que el estado mexicano se convertía en autor, editor, impresor y distribuidor capaz de llegar a todos los rincones del país y reduciendo una parte del mercado accesible comercialmente. Los argumentos principalmente se centraron en la unificación de contenidos, —un tema que sigue siendo importante en la discusión de la elaboración de los LTG, pero además y principalmente, en el modelo educativo y los planes y programas de estudio—, en ser una disposición autoritaria, inconstitucional y contraria al interés educativo y cultural del país, además de discriminar a prestigiados autores de libros educativos que en esos momentos contaban con publicaciones muy exitosas para la industria editorial.

Hoy nadie puede cuestionar la legitimidad de los libros de texto gratuitos y el gran beneficio que han dado a la educación en México, aún estando en tela de juicio su papel de instrumento ideológico, sus carencias en cuanto inclusión y diversidad en tanto material único, la incorporación o exclusión de ciertos temas y contenidos, etcétera, la valía de estos materiales está demostrada. Además, con la incorporación del nivel de secundaria y la apertura de su elaboración a editoriales privadas, es un programa fundamental para el sostenimiento de la actual cadena del libro.

II.

En la elaboración de los libros de texto, gratuitos o comerciales, siempre se recurrió y se sigue recurriendo a los docentes, cuya experiencia en las aulas, en teoría, les otorga herramientas y conocimientos que les permiten desarrollar propuestas cercanas a las necesidades de otros docentes y de los propios educandos, estos docentes–autores además, muchas veces respaldan su trayectoria con investigaciones y/o estudios de carácter didáctico pedagógico, necesarios para el desarrollo de materiales de esta naturaleza. También es frecuente que se recurra a especialistas de las distintas áreas de conocimiento que de alguna manera se han dedicado a la divulgación de su área ya sea como conferencista, investigador, docente o con la publicación de otros materiales similares. Siempre con el apoyo técnico pedagógico necesario.

Hasta ahora, no conozco que exista una formación académica en “autoría de materiales educativos” o “escritor de libros de texto” como tampoco lo existe de su trabajo de edición, ilustración o diseño, es en el hacer del oficio, que todos los profesionales del libro de texto se forman a lo largo de los años. Cualquier editor que se haya enfrentado a un primer original elaborado por un docente o por un especialista de área, puede dar cuenta de la dificultad que representa para un incipiente autor de libro de texto, comprender la complejidad de todos los elementos que se ponen en juego a la hora de elaborar, tan solo, una secuencia didáctica: el enfoque didáctico, la pertinencia de las actividades o situaciones, el cumplimiento o no de los elementos necesarios para la adquisición de aprendizajes específicos, la articulación con otros contenidos de lecciones, trimestres o grados anteriores y posteriores, la recuperación de conocimientos previos, los criterios de inclusión y diversidad cultural, etcétera. Por poner un ejemplo, conozco dos casos de autores consagrados a los que en el trabajo editorial se les reescribía prácticamente sus originales porque tenían, no solo inconsistencias en lo mencionado, sino además por tener errores conceptuales, gramaticales y ortográficos. Y lo mismo sucede con ilustradores y diseñadores a quienes eventualmente resulta difícil supeditar sus creaciones a las necesidades didácticas de una imagen, tipografía o composición y que sólo a través del trabajo continuo se logra un equilibrio entre el hacer creativo y la necesidad didáctica.

Contradictoriamente, muchas veces el trabajo de autoría, edición, diseño e ilustración de libros de texto es menospreciado dentro de los mismos gremios, situación que no se corresponde con el nivel de especialización que requieren los profesionales de esta industria, que hace que las editoriales o la misma SEP se “peleen” por ellos.

III.

Apelar al honor que representa colaborar en la elaboración del LTG, no es una novedad, incluso es una modalidad de colaboración que lamentablemente han tomado también medios de comunicación, instituciones y empresas, “si escribes aquí te va a ir bien”, “es una plataforma para darte a conocer”, “después te lloverá trabajo”.

Incluso desde la óptica del nacionalismo, el trabajo voluntario y la donación del trabajo en México tiene una larga tradición. Dependiendo de “la causa” o de “la lucha” el mexicano puede lanzarse a empresas nobles y algunas veces titánicas, los septiembres de 1985 y 2017 son pequeños botones de muestra. Los gobiernos post revolucionarios a partir de Lázaro Cárdenas y quizá hasta López Mateos, tuvieron en mayor o menor medida muestras en donde se sumaban las voluntades del pueblo para emprender algunas tareas que requerían grandes esfuerzos. En el terreno de la educación, entre 1944 y 1946 durante el gobierno de Ávila Camacho y siendo también secretario de educación Jaime Torres Bodet, este último lanzó la Campaña Nacional contra el Analfabetismo, que se convirtió en una cruzada nacional. Con el apoyo de dos docentes y él mismo redactaron la Cartilla Nacional de Alfabetización de las cual se imprimieron 10 millones de ejemplares y se apeló al nacionalismo de los mexicanos para que todo aquel que supiera leer y escribir enseñara a al menos otro mexicano a hacerlo. Para Torres Bodet el problema de la educación no era sólo enseñar al pueblo a leer y a escribir, era parte de una batalla mundial por la paz, la democracia y la justicia por lo que además de la campaña nacional de alfabetización, estableció un programa efectivo de construcción de escuelas y organizó la capacitación de los profesores no titulados y llevó a cabo la completa reorganización de los planes de estudios vigentes. Cuando Torres Bodet, creó la Conaliteg, reconoce en sus memorias, se convocó a los maestros y escritores a “concursos” para redactar los textos de los LTG, pero los resultados no fueron alentadores por lo que se tuvo que recurrir a maestros y maestras de competencias reconocidas.

Voluntad y especialización, no necesariamente son coincidentes, la primera apela a una conciencia o convicción con relación a la “causa” o al “proyecto” y algunas veces, al liderazgo que la convoca, la segunda, la especialización, está ligada al nivel de experiencia y conocimientos adquiridos para desarrollar de manera profesional, eficiente y efectiva una tarea determinada, y ésta, a menos que el especialista decida lo contrario, debe ser remunerada.

IV.

Durante los últimos 50 años se han llevado a cabo diversas modificaciones a los LTG, la mayoría vinculadas a las reformas curriculares de 1972, 1993 y 2009, motivadas también por los replanteamientos acerca del quehacer educativo y los materiales didácticos, impactando principalmente los cambios curriculares, de objetivos, de aprendizajes e incluso de enfoques pedagógicos que requerían de un acompañamiento a los docentes más intensivo que no necesariamente se ha dado. Algunas modificaciones importantes también se han dado en términos gráficos y plásticos, quizá de las más recordadas la que se llevó a cabo en el inicio de los años 80 del siglo pasado.

El sistema político mexicano, —basado en proyectos sexenales—, a partir de la alternancia ha acentuado la urgencia de los gobiernos en turno de concluir sus propuestas en seis años. Hablando en términos de educación, los tiempos para llevar a cabo un proyecto educativo de largo alcance no necesariamente son coincidentes con los tiempos políticos y legales que le acompañan. Por poner ejemplos, la reforma de 1993 de Salinas con Zedillo a cargo de la SEP, fue concebida dentro del Programa para la Modernización Educativa 1989-1994, es decir tuvieron que darse, durante los primeros cuatro años del sexenio, procesos de diagnóstico, consulta y elaboración de pilotos y modificaciones antes de tener un modelo educativo definitivo para la elaboración de los LTG. Lo mismo sucedió al final del sexenio de Fox con la reformas de 2006 a la educación secundaria para buscar su articulación con los niveles de preescolar y primaria y los respectivos ajustes que tuvieron que sufrir estos últimos niveles en 2009 y el acuerdo definitivo de 2011, ya al final de la administración de Calderón, casi dos sexenios para finalmente quedar trunca en su implementación final en los libros de texto. Y qué decir de la reforma educativa de Peña Nieto de 2013, que concluyó en planes y programas hasta 2017 dentro del cacareado Nuevo Modelo Educativo y que no logró apenas concretarse en algunos libros de texto.

Las consecuencias de estas urgencias al final de los sexenios han sido funestas para los libros de texto gratuitos, al menos la última década han sido libros hecho con márgenes de tiempo muy justos que han comprometido la calidad de los materiales, tanto en términos didáctico–pedagógicos como gráficos, y que sólo han sido salvados —y no siempre de la mejor manera—, con el concurso de profesionales muy experimentados en la elaboración de materiales educativos.

López Obrador publicó en mayo de 2019 el decreto mediante el cual se reformaron, adicionaron y derogaron diversas disposiciones de la Constitución cuya última modificación se efectuó bajo el gobierno de Peña Nieto, en este decreto se conserva como responsabilidad del ejecutivo determinar los principios rectores y objetivos de la educación así como como los planes y programas de estudio correspondientes.

 

También en 2019 se dio a conocer el Modelo Educativo: Nueva Escuela Mexicana un documento que esboza a grandes rasgos las directrices y objetivos del decreto, pero no su instrumentación. De acuerdo a su propio calendario, en julio de 2020 se publicarían los planes y programas correspondientes, en ese año y hasta julio de 2021, se elaborarían los LTG, para su implementación gradual escalonando grados por nivel. Hoy no se cuenta aún con planes ni programas, continúan vigentes en el Diario Oficial de la Federación el acuerdo de 2011 y conviven en este ciclo libros elaborados con estos programas, los de 2017 y algunos materiales de esta nueva administración. Como nota adicional, el mismo documento marca las etapas del proceso editorial y estima en nueve meses la elaboración de los materiales educativos, no los dos meses en los que la actual dirección de materiales pretende hacerlos.

V.

2020 quedará marcado como el año de la pandemia y con ella las múltiples afectaciones que ha tenido en todas las industrias, instituciones, proyectos, empresas, negocios y personas. En la SEP, es cierto que el calendario para la implementación de la Nueva Escuela Mexicana y elaboración de planes y programas se vio afectado por la realización e instrumentación de los contenidos y materiales del programa Aprende en casa, que tuvieron que echarse a andar en una situación emergente.

Sin embargo no se ha hecho una pausa seria para valorar el impacto real de la pandemia en la educación, en lo que ha evidenciado de carencias y brechas en la infraestructura, equidad, inclusión y calidad. La desigualdad social y la falta de una propuesta convincente, pertinente y suficiente (Aprende en casa no lo ha sido), ha hecho que, según algunas estimaciones, más de cinco millones de estudiantes hayan abandonado las aulas en un año. La condiciones en las que docentes y estudiantes se las han tenido que arreglar para continuar con el proceso de enseñanza aprendizaje, han sido, en la mayoría de los hogares, altamente precarias y solo salvadas en algunos casos con ingenio, vocación y nuevamente con voluntad, no con un proyecto ni con una política de Estado.

En el mismo decreto de 2019 se creó Sistema Nacional de Mejora Continua de la Educación al que le corresponde “Realizar estudios, investigaciones especializadas y evaluaciones diagnósticas, formativas e integrales del Sistema Educativo Nacional;”, “Determinar indicadores de resultados de la mejora continua de la educación;” así como “Sugerir elementos que contribuyan a la mejora de los objetivos de la educación inicial, de planes y programas de estudio […]”. ¿Dónde está este Sistema? ¿Dónde el diagnóstico y dónde la evaluación de los resultados de Aprende en casa? ¿Dónde las pautas que permitan con claridad no sólo instrumentar el rumbo planeado, sino además los ajustes necesarios tras las carencias y necesidades que ha evidenciado el 2020?

Las convocatorias del director de materiales educativos de la SEP, Marx Arriaga para la creación de los nuevos libros de texto gratuito carecen de proyecto, entendiendo por este aquel que tiene definiciones precisas de sus alcances —como se esperaría de una transformación como la que se anuncia y que afectará a millones de estudiantes—, y sus consecuentes demarcaciones en diagnósticos y evaluación, instrumentación de modelo educativo, modificaciones de planes y programa, acompañamiento y capacitación docente, implementación, tiempos coherentes con un proyecto de esta envergadura, conformación de equipos especializados e inversiones necesarias, pero principalmente las redefiniciones que necesitarán los nuevos materiales educativos a partir del funesto 2020.

Su llamado al nacionalismo y al honor de pertenecer a esta nueva generación de materiales, no logra eco en lo hueco de la propuesta, en lo poco pertinente y hasta absurdo que resulta echar la carreta antes que los caballos, —además de lo incongruente por la remuneración que niega, pero que él sí recibe a pesar de su evidente inexperiencia en la creación de materiales educativos—, pero quizá en su dimensión chiquita, es para lo que le alcanza, veremos si la actual secretaria de educación, Delfina Gómez, tiene la altura necesaria.

*Renato Aranda es diseñador gráfico por la UAM con experiencia de más de 15 años en la industria editorial y más de 10 de ellos en la elaboración de materiales educativos. Ha sido director de literatura infantil y juvenil, y de arte y diseño en dos de las principales editoriales de libro de texto en México.

Fuente de la Información: http://www.educacionfutura.org/lo-que-esta-en-juego-los-libros-de-texto-gratuitos/

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México: Publican en el DOF la Ley General de Educación Superior

Por: La Jornada 

Ciudad de México. En el Diario Oficial de la Federación (DOF) se publicó la nueva Ley General de Educación Superior, con la que se busca garantizar, entre otros aspectos, la gratuidad en ese nivel educativo, que será de manera progresiva en función de la suficiencia presupuestal, a partir del ciclo 2022-2023.

De igual manera, se publicó el reglamento al Sistema Nacional de Investigadores (SNI), en el que se suprimen la entrega de apoyos económicos a científicos y tecnólogos de instancias privadas de investigación adscritos al SNI, los cuales sólo se otorgarían, de acuerdo a la disponibilidad presupuestaria, a investigadores de universidades o centros científicos públicos, que son la gran mayoría de miembros de este sistema.

En lo que respecta a la Ley General de Educación Superior, ésta establece las bases para dar cumplimiento a la obligación del Estado de garantizar el ejercicio del derecho a este nivel educativo; contribuir al desarrollo social, cultural, científico, tecnológico, humanístico, productivo y económico del país, a través de la formación de personas con capacidad creativa, innovadora y emprendedora con un alto compromiso social que pongan al servicio de la nación y de la sociedad sus conocimientos.

Asimismo, distribuir la función social educativa del tipo de educación superior entre la Federación, las entidades federativas y los municipios; establecer la coordinación, promoción, vinculación, participación social, evaluación y mejora continua de este nivel educativo en el país; orientar los criterios para el desarrollo de las políticas públicas en la materia, entre otros.

Destaca que en la integración de los presupuestos correspondientes, de conformidad con la disponibilidad presupuestaria, en su caso, se contemplarán los recursos financieros, humanos, materiales y la infraestructura necesarios para el crecimiento gradual, desarrollo y cumplimiento de las funciones de las instituciones públicas de educación superior, bajo los mandatos constitucionales de obligatoriedad y gratuidad, además de los criterios de equidad, inclusión y excelencia.

Expone que los mecanismos o recursos para dar cumplimiento progresivo a la obligatoriedad del Estado de ofrecer oportunidades de acceso a toda persona que cuente con el certificado de bachillerato o equivalente, se implementarán a partir del ciclo 2022-2023, en función de la disponibilidad presupuestaria.

Señala que la Secretaría de Educación Pública (SEP) propondrá, en el marco del Consejo Nacional para la Coordinación de la Educación Superior, de conformidad con la disponibilidad presupuestaria, un programa de ampliación de la oferta de educación superior a nivel nacional, regional y estatal, con metas de corto, mediano y largo plazo, a más tardar en el año 2022.

La ley también contempla la formulación de un programa sectorial de educación superior y la configuración del Consejo Nacional de Coordinación, este último para acordar las acciones y estrategias que permitan impulsar el desarrollo de este nivel educativo.

En cuanto al reglamento del SNI, permanecen todas las categorías y niveles del SNI, que incluye nivel candidato, SNI 1, SNI 2, SNI 3 y Emérito, y se mantiene la evaluación por pares.

Refiere que las comisiones dictaminadoras tendrán por objeto emitir dictámenes fundados y motivados de las solicitudes de ingreso, permanencia o promoción en el SNI que presenten las investigadoras y los investigadores, con base en la evaluación que realicen de su trayectoria docente, académica y profesional en el fortalecimiento y consolidación de la comunidad humanística, científica, tecnológica y de innovación, y el acceso universal al conocimiento y sus beneficios sociales, así como en el avance del conocimiento universal mediante el impulso a la investigación de frontera y la ciencia básica en alguna de las áreas, el desarrollo de tecnologías estratégicas de vanguardia e innovación abierta para la transformación social, o la atención de problemas nacionales, preferentemente en el marco de los Programas Nacionales Estratégicos que impulsa el Conacyt.

La presente Reforma fue aprobada por la Junta de Gobierno del Conacyt el 3 de marzo pasado.

https://www.jornada.com.mx/notas/2021/04/20/sociedad/publican-en-el-dof-la-ley-general-de-educacion-superior/

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El duelo también regresa a clases

Por: Herzel García Márquez *

Las cifras que describen las consecuencias de esta pandemia en el contexto escolar son alarmantes. El primer impacto, sin duda, lo causa la deserción escolar. De acuerdo con MejorEDU (2020), el abandono corresponde a 1.8 millones de estudiantes (1.5 millones de educación pública y 243 mil de privada).  Muchos de estos estudiantes han tenido que decidir entre el trabajo y el estudio, y esta decisión no solo evidencia el grave problema que significa la eficiencia terminal, también lo que será una pérdida afectiva en cada salón de clases, alumnos de menos en cada lista, personas ausentes en los equipos de trabajo. Faltaremos varios y otros viviremos duelos.

MejorEDU también indica que son en total, 5.2 millones de estudiantes entre 3 y 29 años que no están inscritos en el ciclo 20-21, ya sea por COVID o por falta de recursos; de esa cifra, 3 millones corresponden a educación básica. Atrás de cada número existe una historia que representa un duelo para familias y personas, para cada alumno y cada profesor. Las condiciones que cada uno vive en este reencuentro escolar son  tan particulares como la clase de pérdida que vivimos. Cada uno, por más amable que haya pasado el tiempo de confinamiento presenta al menos, una mínima pérdida. De la libertad de tránsito, de la decisión sobre medios y tiempos para divertirse, hasta la ausencia de seres queridos y la pérdida de casas y trabajos.

La pandemia por la COVID-19 debe considerarse como una catástrofe humanitaria para entender la importancia de las repercusiones que tienen las mismas en la reconstrucción social, principalmente por la vivencia del duelo colectivo, la pérdida del sentido de trascendencia de la muerte debido a las connotaciones mediáticas con que se trata, un trato superficial a las cuestiones trascendentales de la vida y la muerte, tales como ritos de luto y aflicción; un sentimiento común entre los sobrevivientes de gratitud, pero también de culpa.

El escenario es sumamente complejo por presentar diferentes pérdidas para cada persona, sobre todo se debe considerar que el confinamiento ha impedido que se viva en comunidad, en compañía, los rituales y momentos que favorecen el proceso de duelo, cualquiera que haya sido la pérdida. No se ha tenido la oportunidad para dolerse ni para celebrar, lo que también duele. No hemos podido acudir a funerales, a velorios, pero tampoco a fiestas de bodas, a nacimientos, graduaciones; el duelo se encuentra presente.

Reconocer que cada persona está lidiando con estas pérdidas, permitirá que se facilite   una postura empática en el reencuentro social y en el caso específico de la escuela, es indispensable que se considere esta realidad para detonar cualquier proyecto para el regreso. Plantearnos que el duelo regresa a la escuela resulta un escenario sanador, ya que si bien no tenemos el mínimo control sobre los momentos y tipos de pérdidas que se viven, sí podemos lograr la sistematización de atención psico-emocional para los sujetos educativos que conviven en el centro escolar.

El duelo es la forma saludable para procesar la pérdida que nos duele. Esta pérdida no tiene que ser la vida o salud de una persona, también vivimos el duelo por la pérdida de un objeto o de una situación. Pensemos en ese dejo de melancolía que de niños es tan común sentir cuando  nos despedimos de los amigos o lugares vacacionales o en el sentimiento agridulce que se siente al graduarse y saber que si bien se abre un ciclo, también se cierra otro, y eso en ocasiones, duele.

En el caso de la pandemia COVID-19, las pérdidas se han presentado como un maremoto que deja diferentes mecanismos de respuesta accionados, varias formas y tiempos de proceso y de comunicación, elementos relacionados con la historia y personalidad de cada individuo. El programa para el regreso a clases debe considerar el contexto planteado como una prioridad pues es real que habrá alumnos y profesores quienes hayan perdido familiares, bienes materiales, condición de salud, entre muchos otros factores indispensables en cada vida.

Atender a la muerte y los procesos socio-emocionales relacionados con ella desde y dentro el contexto escolar significa una gran oportunidad de reconstrucción social y reorientación de cada brújula, considerando las circunstancias de la escuela, de la comunidad y de cada persona.

El manejo de la muerte que propone la industria del cine y la televisión cumple con su tarea de divertimento con tintes fantasiosos, pero deuda mucho en cuanto a un soporte emocional fuerte y sólido que permita procesos de madurez y regulación emocional realistas. Por ello, es indispensable que, como adultos, fomentemos que la escuela sea el lugar seguro cuyo ambiente favorece la vivencia y desarrollo de procesos personales que tienen que vivirse y no ocultarse, pues la reflexión deja sin duda, aprendizaje y crecimiento para todos.

Así, la propuesta de la Pedagogía de la Muerte sirve como una valiosa herramienta pues permite identificar al proceso de la muerte como un momento clave del ciclo de la vida, quitándole el drama fantasioso y aterrizando los recursos humanos al servicio de la necesidad personal.

La pedagogía de la muerte es una puerta a la reflexión personal sobre el indudable costo que pagamos cuando dejamos que los prejuicios encasillen a la muerte en un tabú social, porque hablar de las pérdidas y más de la muerte, pareciera que no es educado, no es propio, es íntimo y muy privado.

La escuela tiene la gran oportunidad de respaldar a la familia en cuanto a la contención emocional que implica la pérdida. Puede ser que sea la razón para que la pedagogía de la muerte entre al aula y ayude a procesar a los estudiantes más allá de sus saberes académicos comprometidos, cómo relacionarse con los procesos del ciclo vital, incluidos la muerte

El comprender que la muerte es inevitable permite que, desde la mirada pedagógica, cada persona se cuestione más allá de fechas y nombres, las consecuencias de decisiones bélicas; también permite que pensemos más sobre nuestra educación financiera y los servicios de salud y el derecho del enfermo y la calidad de la vejez. La pedagogía de la muerte, de acuerdo con Cortina (2015), pretende formar ciudadanos que consideren la finitud como condición humana desde la cual orientar valores vitales para la mejora social; es la oportunidad de entender que esta vida es solo una y debemos ejercer nuestro talento y vocación para lograr esa convivencia que asegure para cada uno, la calidad de una vida humana plena; para Herrán y Cortina (2006), la pedagogía de la muerte puede ser uno de los caminos para conectar a la educación ordinaria con la Educación para la Evolución humana. para los autores, la pedagogía de la muerte es una rama importante del árbol de la Educación de la conciencia.

La conciencia es precisamente el detonante necesario para prever y atender las situaciones que sabemos vamos a encontrar. Cada profesor conoce, escucha y sabe qué ocurre en su grupo y esa sabiduría traspasa el aula y rebasa la distancia, así como el tiempo. Bastará con pocos días para que cada profesor nombre a las faltas que ya sabía, existirían.

Es importante considerar algunas propuestas tanatológicas para que, como docentes, encontremos mejores rutas de acción:

-No estás solo. Cada profesor debe reconocer que también él regresa a clases con pérdidas importantes y que es indispensable pedir ayuda, atendernos para procesar nuestros duelos. También implica que ser profesor no te obliga a ser psicólogo, médico, tanatólogo, sino que te compromete a ser el mejor profesor que tus alumnos en este momento pueden tener y eso te permite conocer la maravillosa oportunidad del trabajo interdisciplinar para la atención integral de cada persona, empezando contigo.

-Hagamos comunidad. Significa activar grupos colegiados, programas de cine-debate, foros de discusión de temas y apoyo, así como contar con un directorio de una línea de Vida con los servicios de emergencia indispensable para cualquier situación, comunicarlo y tener protocolos revisados y actualizados. Es momento de prevenir cualquier emergencia, más vale pensar por adelantado.

-Vive los principios logoterapéuticos. Viktor Frankl dejo grandes enseñanzas que la Logoterapia resume en pilares claros y valiosos. Algunos de ellos pueden servir para trabajar en el contexto del regreso escolar, los procesos de duelo favoreciendo momentos de introyección y expresión.

Algunos de estos principios son:

-Vive y acércate a la naturaleza. Crear un huerto, un jardín y cuidar de él favorece estos espacios de acción y pensamiento reflexivo, además de contribuir a la actividad y disfrute estético para el ambiente armónico.

-Vive el humor. Enseñar a reír nuevamente, demostrar y acompañar en el redescubrimiento de la sorpresa, del chiste y volver del error y la risa, elementos de seguridad en vez de espacios obscuros de incertidumbre que atentan contra el autoconcepto.

-Vive el arte. Todos tenemos un lado artístico, descubrirlo y ponerlo al servicio de varias tareas es una oportunidad constante de vivir el éxito y la alegría de encontrar un sentido a lo que hacemos. Los proyectos escolares favorecen y dan oportunidad de que cada uno viva sus reflectores, hay que celebrar el talento.

En este reencuentro escolar, todos venimos incompletos y es una gran posibilidad de la escuela el abrir las puertas a la creación de ambientes que puedan contener a cada miembro encontrando brazos de nutrición en las organizaciones e instituciones externas que pueden y quieren apoyar a la reconstrucción social en el centro escolar, entendiendo que evidenciar es el primer paso para la reflexión necesaria en el proceso de mejora continua, y estos tiempos, son para mejorar, para seguir adelante.

Referencias

MEJOREDU (2020) https://www.gob.mx/mejoredu/es/articulos/la-educacion-en-mexico-no-se-detuvo-por-la-pandemia-mejoredu?idiom=es

Herrán, A. de la (2005). El nuevo paradigma complejo-evolucionista en educación, en A. de la Herrán, E. Hashimoto y E. Machado (Coords.), Investigar en educación. Fundamentos, aplicación y nuevas perspectivas (pp. 481-571). Madrid: Dilex.

Herrán. A. de la (2006). Los estados de conciencia: análisis de un constructo clave para un enfoque transpersonal de la didáctica y la formación del profesorado. Tendencias Pedagógicas, 11, 103-154.

Rodríguez Herrero, P.; de la Herrán Gascón, A. y Cortina Selva, M. (2015). Pedagogía de la muerte mediante aprendizaje de servicio. Educación XX1, 18(1), 189-212. doi: 10.5944/educXX1.18.1.12317

*Consultora Académica de la RCSA

Fuente: educacionfutura

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Política educativa: ¿qué cambios?

Por: Pedro Flores

Elecciones van y vienen. En ellas, es común observar que las y los candidatos a un puesto de elección popular prometen cambiar las cosas para terminar, luego de ganar, adoptando políticas y programas similares al de su antecesor.

¿Qué explica tal continuidad? No arriesgar demasiado – y pagar costos por ello – es una conducta común (racional) de directivos, alcaldes, gobernadores y presidentes electos. Bajo ciertas circunstancias puede ser más costoso propiciar el cambio verdadero que administrar la mediocridad. El status quo en democracia es posible.

Pero, ¿es tan negativa la continuidad como positivo el cambio? Depende de los resultados que tales políticas y programas estén dando en realidad. Resultados en términos de ampliación de posibilidades de vida, votos, paz social, legitimidad, respaldo popular, mejora de indicadores, etcétera. Puede ser que “nadar de muertito” sea más rentable políticamente que intentar una verdadera transformación, pero también es verdad que imponer el cambio resulta negativo. Ahí tenemos el ejemplo de querer “echar abajo” la reforma educativa del sexenio pasado con un enfoque improvisado. Incluso ahora, algunos analistas que se entusiasmaron con la Cuarta Transformación, observan que se cambió para seguir igual o peor.

Por eso la vigilancia continua y crítica de los gobiernos es necesaria. Si el grupo en el poder gana más a costa de la gente, no habría razón para sostenerlo. “Lo que pierdo impulsando el cambio es más de lo que gano haciendo lo de siempre”. Esta máxima la aplicó el gobierno de Vicente Fox (2000-2006) y así nos fue. Se perdió una oportunidad histórica de desmantelar el viejo régimen político y miren lo que resultó.

Ante las próximas elecciones, es muy probable que el cálculo sobre la rentabilidad del cambio y de la continuidad esté presente en la mente de las y los candidatos. Por ello, como ciudadanos, habrá que revisar minuciosamente sus propuestas para verificar a qué grado esa racionalidad calculadora se acopla con las necesidades reales de la gente.

¿En qué espacio confluye lo que desea la mayoría, lo que realmente necesita para ampliar sus capacidades, el bien común, y la calculadora racionalidad de las y los políticos? Este espacio no surge espontáneamente, hay que construirlo ¿Cómo? Estudiando, en un lapso amplio, las políticas educativas previas. En un análisis realizado para el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), identificamos que en la administración 2013-2018, la gran mayoría de los programas propuestos (96%) venían de los dos sexenios previos (Flores-Crespo, Pérez-Yarahuán, Andrade y Saint Martin, 2014). ¿En dónde estuvo el cambio? ¿Dio o no resultados la continuidad de programas?

Ante la cascada de propuestas (y ocurrencias) que estamos por escuchar, tratemos de interpelar públicamente a las y los candidatos para saber si ofrecen cambios razonados, continuidad infundada, ninguna de las dos, o si mantienen el clásico razonamiento calculador, que se ha traducido en hartazgo popular. “La eternidad se nos acaba”, diría Sabines. Frente a esto, está nuestro voto.

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Vacunación de personal educativo en México arrancará el próximo martes 20 de abril

La vacunación del personal educativo de todo el país iniciará a partir del 20 de abril en estados en semáforo verde

El Economista – Ciudad de México

El presidente Andrés Manuel López Obrador presentó este viernes el calendario de vacunación contra el covid-19 para el personal educativo tanto público como privado del país, que arrancará el próximo martes 20 de abril.

El calendario de vacunación se definió con base al semáforo de riesgo epidemiológico de las últimas tres semanas, informó el subsecretario de la Salud, Hugo López-Gatell, en la habitual conferencia mañanera del presindete López Obrador.

López-Gatell dijo que la vacunación del personal educativo de todo el país iniciará a partir del 20 de abril en estados en semáforo verde y se aplicará la vacuna de CanSino de una dosis única a 3.03 millones de personas de personal educativo.

Durante la semana del 20 al 27 de abril, se planea inmunizar al personal educativo en los estados de Chiapas, Coahuila, Nayarit, Veracruz y Tamaulipas. Para este primer bloque de estados, el regreso a clases podría darse entre el 13 y el 15 de mayo, comentó el subsecretario López-Gatell.

Durante la semana del 28 de abril al 4 de mayo la vacunación seguirá en Baja California, Oaxaca, Nuevo León, Jalisco y Aguascalientes. Del 5 al 11 de mayo en Guanajuato, Colima, Morelos, Michoacán, San Luis Potosí, Durango, Sonora y Guerrero.

Seguirán los estados de Sinaloa, Zacatecas, Estado de México, Hidalgo, Tabasco y Tlaxcala, del 12 al 18 de mayo y concluirá la vacunación del personal educativo en Querétaro, Quintana Roo, Puebla, Yucatán, Ciudad de México, Baja California Sur y Chihuahua, la semana del 19 al 28 de mayo, según el plan anunciado esta mañana por el gobierno federal.

Fuente: https://www.larepublica.co/globoeconomia/vacunacion-de-personal-educativo-en-mexico-arrancara-el-proximo-martes-20-de-abril-3154726

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México: “La pandemia dio la oportunidad de recuperar la vida rarámuri”


Por: Patricia Mayorga


 Enclavada entre formaciones rocosas sobre un gran valle, que trazan elefantes gigantes, ranas, monjes, hongos y otras figuras, se encuentra una de las escuelas indígenas más importantes de la Sierra Tarahumara. En el salón de Antonia Barragán Cruz, sus plantas colocadas en masetas ya extrañan a los alumnos, están tristes después de un año de ausencia de las niñas y los niños del kínder.

Sin embargo, la maestra rarámuri de la comunidad de San Ignacio de Arareco, ha entendido la gran oportunidad que les trajo la pandemia de Covid-19 para fomentar en sus alumnos y sus familias, la recuperación del sentido de comunidad, de sus leyendas e historias, y de vivir en la Sierra Tarahumara.

Localizada en el municipio de Bocoyna, San Ignacio de Arereco es de los puntos turísticos más importantes del estado de Chihuahua. Sus habitantes, que casi en su totalidad son indígenas, son grandes artesanos, su principal fuente de ingresos.

A unos 20 minutos del poblado de Creel, la comunidad recibe a miles de turistas cada año, que llegaban sobre todo desde Estados Unidos y de Europa, hasta que se instaló la pandemia. Desde hace décadas y de manera paulatina, las familias rarámuri dejaron de lado la agricultura y ganadería como una de sus principales actividades.

La comunidad se hace cargo del resguardo del lago de Arareco, uno de los atractivos más visitados en la sierra.

“Con lo de la pandemia, ver más al niño en su casa, ver más en su contexto, en el espacio en el que él vive y nosotros como maestros también, porque a los maestros nos forman para dar clases dentro de un salón, no es mucho de comunidad desde casa, desde la raíz donde el niño está creciendo”, reflexiona la maestra Antonia Barragán.

Las clases en el jardín de niños de Arareco las dan en dos lenguas: rarámuri y español. Aunque es un poblado indígena, este año tiene entre sus alumnos a dos niños mestizos. Pero de los niños rarámuri, algunos no son bilingües, hay quienes hablan sólo español o sólo rarámuri.

Foto: Patricia Mayorga

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Antonia Barragán fue formada por padres docentes. Es originaria del municipio de Guachochi. Su mamá fue maestra en comunidades del mismo municipio y su papá, en el municipio de Batopilas. Ahora tiene un doctorado en Educación.

“Me enamoré de la docencia por mi mamá. Me gusta ver cómo aprenden los niños, cómo van creciendo y en qué les puedo ir apoyando, guiando. Me gusta preescolar por los niños chiquitos, es como una planta que va brotando, que va saliendo, ves cómo crece”.

Crítica del sistema educativo mestizo que han impuesto en la Sierra Tarahumara, opina: “Trabajamos con el plan nacional y vienen muchas cosas que están descontextualizadas. Sirve, pero cuando se dan las clases se tienen que dar de otras maneras, contextualizar”.

La pandemia puso en evidencia al sistema educativo en su tierra, como en otras partes del mundo.

El 23 de marzo del año pasado, las autoridades municipales les anunciaron el cierre de las escuelas y que las clases se darían a distancia.

A diferencia de otras comunidades más aisladas en municipios de la Tarahumara, Bocoyna es un municipio que tiene mayor conectividad, son radioescuchas principalmente. Hay otras poblaciones a donde es difícil llegar y la única forma de que la niñez acuda a la escuela, es en internados, donde duermen y les dan alimento toda la semana. Pero ahora están cerrados.

Las alumnas y los alumnos de las cuatro étnicas de la Sierra Tarahumara (rarámuri o tarahumaras, ódami o tepehuanes, warijíos y pimas), viven a kilómetros de distancia. Se caracterizan porque las familias están a grandes distancias unas de otras. Son seminómadas y grandes corredores. Rarámuri significa pies ligeros.

En temporadas normales de clases, hay niñas y niños que sólo acuden dos o tres días a la escuela, por la distancia. Desde hace tres años el albergue está cerrado por falta de apoyo para pagar al personal de cocina. La señal de internet no llega a todas las casas y la mayoría no tiene recursos para rentarlo.

La forma en que trabaja el magisterio con la población indígena, menonita y migrante, es con cuadernillos y guías que realizan los mismos maestros. En el caso de la Tarahumara, también cuentan con la radio comunitaria XETAR La voz de la sierra, con sede en Guachochi, en donde les transmiten clases.

En la región operan 18 asesores técnicos pedagógicos de educación indígena que se encargan de diseñar los cuadernillos para preescolar y primaria. Ellos entregan el material en lugares estratégicos para las comunidades y 10 jefes se sectores distribuidos en la Tarahumara, se encargan de la distribución”, de acuerdo con Rafael González Valdez, jefe del departamento de Educación Indígena de los Servicios Estatales del Estado de Chihuahua (SEECH).

Foto: Patricia Mayorga

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El bombardeo de noticias que prohibían la salida de las viviendas, que invitaban a asilarse porque un bicho peligroso acechaba al mundo, generó incertidumbre y miedo en las poblaciones indígenas cercanas a las poblaciones más urbanizadas.

“Les dije que no tuvieran miedo, que el miedo hacía que nos enfermáramos tal vez de eso o tal vez nos íbamos a enfermar de otra cosa por el miedo. Que el miedo no nos iba a hacer fuertes, que nosotros teníamos mucho espacio cómo curarnos, otras maneras de curarnos”, recuerda Antonia Barragán.

Ahora dice, los papás están muy tranquilos. En el kínder de San Ignacio de Arareco trabajan tres maestras, quienes se han organizado para manejar ese miedo y aprovechar la oportunidad que les trajo la pandemia.

“Nos decían (los padres de familia) que pasó una camioneta diciendo, con bocinas, que no saliéramos de dentro de la casa, que nos quedáramos adentro. Les decíamos que nosotros acá en la sierra, las casas están muy dispersas, hay mucho espacio donde moverse.

“Ellos (los mestizos o chabochis) tenían miedo de salir, que porque les iba a pegar el aire y se iban a enfermar y le decíamos: ‘no, no estamos como en la ciudad. Les explicamos cómo vivían en la ciudad, que ellos viven con las casas pegadas. Porque aquí nos reunimos afuera, pero nos sentamos así separados. Y les decíamos: ‘ellos tienen un patio muy chiquito y por eso ellos no pueden salir. Nosotros sí podemos salir al campo, ir a traer leña, ir a traer plantas, consumir los alimentos que hay en la comunidad: lo quelites, los nopales, las tunas…”.

Las tres maestras van cada semana o cada quince días a las casas de los 63 alumnos de la escuela, a pesar de la dispersión en la que se encuentran. Antonia tiene 19 estudiantes. El año pasado, cuando inició la pandemia, daba clases en tercer grado y este ciclo escolar, a los de primero.

Las actividades escolares salieron también de las aulas. Ahora las clases son más prácticas. Aunque la maestra Antonia incluye en el programa escolar el ciclo de cosechas y las estaciones del año de manera más práctica para que sus alumnos no olviden para qué sirven las plantas que les rodean, ahora, la mayor carga de las clases es en el campo.

Iniciaron con el cuadernillo, pero observaron que la carga mayor era pintar, dibujar y escribir. “Entonces empezamos, pensando en lo de la pandemia y de que mucha gente ya no tenía comida, para que pensaran que en casa también pueden tener un poquito de trabajo. Con que siembren una cebollita o dos, hicimos actividades que sirvieran para ellos, para pensar en eso”.

Fue difícil cuando comenzaron las clases de la mano de las familias, porque muchos padres de familia no saben escribir ni leer. Se apoyaban principalmente en los hermanos y hermanas mayores u otro familiar.

“En su casa yo los he visto muy tranquilos, están viviendo la vida del rarámuri. Nosotras estamos trabajando con los papás, les estamos explicando que en casa hay mucho qué aprender. Por ejemplo, de los niños que no hablan una lengua, que les enseñen la otra, así palabritas, con ejercicios que nosotros les mandamos. Por ejemplo, cómo se dice conejo en tarahumar, cómo se dice en español, cómo se dice manzana. Por ejemplo, contar sus animales que tienen, contar chivas, vacas, gallinas, marranos”, comparte Antonia.

Foto: Raúl Fernando Pérez

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Uno de los estudiantes rarámuri le pidió a su abuelo que le ayudara con la tarea que le tocaba hacer: una leyenda. El abuelo la escribió en español y rarámuri:

El Zopilote y el cuerdo, es el título de la leyenda:

“Cuento del pelón, como sopilote era muy preguntón, que porqué se miraba tan bonito y brillaba. Y el cuervo le contestó que se había bañado con maguey y el sopitole se bañó con maguey y quedó pelón, por andar preguntando y quedó pelón”.

El niño estaba feliz, recuerda Antonia. “Y me decían: ‘qué bueno que pusiste al abuelo’”.

Mientras hojea los cuadernillos de sus alumnos, detalla las tareas que han hecho:

“Aquí fue mencionar cada palabra en rarámuri y en español. Vienen a revisarla su papá, su mamá o alguien de la familia. Al principió sólo venían las mamás, yo les decía que los niños también eran de papá, ahora empiezan a venir papás o alguien de la familia. Les digo que cuando viene mamá o cuando viene papá, los niños se ponen muy contentos y les dan fuerza a los niños para que ellos aprendan mejor”.

En otra actividad, realizaron caminos con estambre para cumplir con los ejercicios de escritura. Un integrante de la familia les trazó el camino y los niños lo seguían con el estambre

Las niñas y niños ayudan más en el quehacer de la casa, en el pastoreo que ha sido actividad de la niñez por años. “Como en la escuela les enseñamos a contar, que les enseñen a contar allá, escribir el nombre de algún animal, dibujarlo, pintarlo, inventar un cuento sobre ello. Sobre la cultura, sobre los mitos, leyendas, o sea cosas que ellos les pueden platicar más de viva voz de la comunidad y que nosotros no estemos reproduciendo para todos los niños. Que les platiquen sobre su familia, que el abuelo les platique alguna historia, algún cuento, alguna leyenda”.

Antonia comenta que ha sido gratificante porque los mismos estudiantes le cuentan emocionados cómo les ha ido. Le comentan cómo el abuelo les platica más historias que antes, conocen más su entorno.

Han elaborado dibujos sobre el coronavirus, han escrito en español y rarámuri sobre la enfermedad y cómo la están viviendo.

“Aquí la actividad fue ‘celebrando en casa la patria, sobre las plantas medicinales hablamos. Decían: ¿cómo nos vamos a curar? Y les decía: ‘ya no utilizamos las plantas medicinales, ahora hay que verlas. Yo todos los años trabajo las plantas medicinales, hay quien las usaba y quien no”.

Han realizado trabajos en campo con los papás y en el cuadernillo, sobre el maíz, por qué lo siembran y para qué.

“Muchas familias aquí se dedican a la artesanía y no siembran por eso (…) Unos decían ya tenían años sin sembrar maíz. Nosotros les decíamos: ‘miren, no sabemos cómo estamos en el mundo, no tenemos qué esperar de fuera para poder comer. Tenemos todo aquí, o sea y hemos dejado muchas cosas, lo de las plantas medicinales también les platicaban mucho que ya no tomábamos los tés que hay aquí en la comunidad. Los andamos pisando y ya ni las conocemos”.

Desarrollaron también el proyecto de la cebolla. Junto con sus familias sembraron sus cebollitas, otros zanahoria, según lo que cada uno pudiera sembrar.

Foto: Raúl Fernando Pérez

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La pandemia les ha dado más espacios para platicar desde el miedo hasta la riqueza que tienen a su alrededor y las ventajas que les da una cultura que ha vivido en aislamiento históricamente.

“El rarámuri no tiene miedo a morir, pero como que los medios de comunicación sí les inculcaron mucho miedo. Hasta les hablábamos de las energías de las personas. Nosotros tenemos mucho miedo y viene otra persona con mucho miedo y pues ahí vamos aumentando los miedos. Lo que nosotros podemos hacer es irnos al cerro, ir a tener contacto con la naturaleza porque de esa manera nos cargamos de energías y de esa manera nos curamos también. A veces no aprovechamos esas cosas”.

Uno de los rumores más fuertes al inicio de la pandemia, fue que seguía la guerra por el agua y les generaba más miedo. Las maestras aprovecharon el tema.

“Bueno, entonces nosotros como comunidad hay que cuidar el agua, ya no sabemos cuidar el agua como antes, ya no le hacemos su ceremonia, ya tiramos basura por todos lados. La basura hace que el agua se vaya y así, fuimos fomentando que les comenten a sus hijos los mitos y leyendas sobre los fenómenos naturales.

“Y de todo eso decían: ‘es que ya no les decimos nada a los hijos sobre eso’ Pues ahora es el tiempo, ahora los tienen en su casa. Lo dejaron de hacer porque la dinámica de vida ya es diferente, porque como que se han desconectado un poquito de la tierra, de su familia, se han dedicado más al comercio muchas familias”.

Para las maestras tampoco ha sido fácil. Desde que inició la pandemia no han tenido vacaciones porque están pendientes de la comunidad. Sienten que no han trabajado lo suficiente, pero al mismo tiempo están cansadas.

“A mí me gusta mucho caminar, es una de las ventajas que digo: ‘qué suave’. Como maestros estamos formados para dar clases fuera, siempre estamos pensando cómo voy a enseñar matemáticas, lenguaje y comunicación, cómo voy a dar educación física. Ahora se dar todas las materias en las casas, enfocadas a la vida comunitaria y familiar. Eso es favorable para nosotros”, dice Antonia.

Mientras platica, rodeada en su salón de clases y rodeada de los imponentes paisajes de la Sierra Tarahumara, comparte que hasta que aceptó la entrevista y comenzó a revisar su material, se percató que el salón de clases se quedó intacto desde hace un año.

“Termina ciclo y yo quito todo el material. Se quedó como en pausa. Ahí se quedó así. Por ejemplo, el árbol en estos días los trabajo, primero haciendo el árbol con ramas sin hojas, luego las hojas y las flores y durante el ciclo escolar lo vamos trabajando conforme lo van viviendo y observando.

“Me dio mucha tristeza, me dio como que… y luego veo cuando vengo al salón, si veo a las plantas tristes, a mí me gustan mucho las plantas, hasta las mamás dicen: ‘¿maestra, cómo están sus plantas?’ Mire, si están tristes y ellas también comentan. Generalmente están bien alegres”.

Quedaron los nombres de los niños de tercer grado en cartulinas sobre la pared, quedaron sus fechas de nacimiento.

Foto: Raúl Fernando Pérez
Fuente e imagen: desinformemonos

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