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OPINIÓN: Por las familias jornaleras: Alianza Campo Justo

Por:  Tlachinollan

Es muy triste ser jornalera agrícola. Yo empecé a trabajar desde los 11 años, porque en ese tiempo le ayudé a mi abuelita en lo que más necesitábamos, que era la comida. Hasta la fecha sigo como jornalera, sufriendo todo el tiempo, porque es un trabajo donde entregas la vida y hasta pierdes a tus hijos. Yo perdí una bebé de 20 días de nacida, cuando íbamos en el camión del estado de Sinaloa a Baja California. Siempre vamos apretados. En los dos asientos van de tres a cuatro personas, y muchos parados. Nosotros íbamos hasta atrás. El autobús no estaba en buenas condiciones y no llevaba aire acondicionado. Se calentaba. Es un lugar donde el sol te quema todo el tiempo. La bebé ya no pudo respirar con tanto calor que hacía. Gritamos al chofer, pero no nos escuchó. Ya no pudimos salir por tanto apretujón. Me duele mucho recordar que en mis brazos murió mi bebé. Al bajar en Santa Ana, Sonora, el chofer nos dijo con coraje, cuando les reclamamos de que no se paró: “Aquí ustedes tuvieron la culpa”, yo le respondí: “¿Qué voy hacer si vamos encimados, con muchas personas que van paradas, y nosotros hasta atrás?”. Nos ignoró y ahí nos dejó.

Llegando a Santa Ana, todavía corrimos al centro de salud, pero mi hijita ya no resistió. Lo único que hicimos Felipe y yo, fue ponernos a llorar. Estaba cerca una iglesia, donde la gente nos ayudó a sepultar a nuestra bebé. Nos apoyaron como si fuéramos su familia, porque nos dieron de comer, y hasta pagaron nuestros pasajes para llegar a Tlapa.

Cuando trabajamos en el campo nuestros demás niños, casi hacen lo mismo, la única diferencia es que nosotros recibimos un sueldo y ellos nada. Nos ayudan a recolectar frutas, verduras, tomate, chile, lo que sea, pues no hay guardería para ellos, no hay escuela y no hay quien los va a cuidar. No nos queda de otra, solo que estén con nosotros en el campo. Es muy difícil trabajar con nuestros hijos en el surco. Las niñas cuidan a sus hermanitas, o si no, la mamá carga a su bebé para que siga trabajando.

Hace 15 días estuvimos trabajando en Arandas, Jalisco y así lo hicimos. Cargamos a nuestros hijos en el trabajo, porque no hay donde dejarlos. Así andamos, y como ellos no pueden estudiar, es imposible que lleguen los maestros hasta nuestra comunidad. Estamos sin información, no sabemos cuándo van a reiniciar las clases. Por eso, nos llevamos a nuestros hijos, que nos ayudan a sacar el trabajo del patrón, quien gana más y nosotros seguimos igual. Por ejemplo, un kilo de tomatillo está valiendo 15 pesos en la tienda y la cubeta de 20 litros la están pagando en 5 pesos; una arpilla pesa 35 kilos y ganamos entre 20 o 22 pesos. Llegamos a sacar como máximo 10 arpillas con todo y nuestros hijos.

En Arandas, no hay agua para bañarse, no hay una casa que esté en buenas condiciones para rentar. Más bien, no lo quieren hacer porque nos discriminan. Solo hay bodegas para almacenar fertilizante o guardar maquinaria. En estos lugares nos rentan con un precio de 4 mil a 5 mil pesos. Como son bodegas, nos conviene porque entramos más familias y nos repartimos el pago. Lo malo es que no alcanza el agua para bañarse ni para echarle a la taza. Cerca de ahí hay un río, donde escurre el agua del drenaje, donde muchas familias lavan sus ropas y se bañan. Para la comida tenemos que comprar botellones. Ahora que me acuerdo, hace diez días una señora que estaba trabajando, tuvo el dolor de parto. Ahí mismo, se alivió porque ya no hubo oportunidad de llevarla al hospital. Además, no hay dinero para que la atienda un médico. Y no vas a creer, al siguiente día, como no había quien se quedará con ella, se tuvo que ir al campo y ahí reposó debajo de una camioneta. A los tres días, empezó a trabajar.

En estos años, también he visto que muchos niños han muerto por accidentes en los campos. Lo que pasa es que como padres, al tener varios niños chiquitos, la más grandecita cuida a sus hermanitos, pero no es lo mismo. Porque al jugar no se dan cuenta que la máquina, que anda en los surcos, los puede atropellar. También se han dado casos donde los niños se intoxican con el veneno que les ponen a las ratas. Como juegan con la tierra y ven que hay alimento tirado lo agarran y se lo comen. Hay varios niños que han muerto, por intoxicación y por accidente. El patrón en lugar de ayudarlos se enoja y nos reclama “¿Por qué trajiste a tus hijos? Eso es culpa tuya”. En una ocasión, a punto estaba de morir una de mis niñas, tenía ocho meses. En esa ocasión estaba con mi esposa en Colima. Como siempre lo hacemos, llevamos a nuestros hijos al campo. Mientras andábamos en los surcos, le picó el alacrán. Nos dimos cuenta cuando nos avisó su hermanita de cinco años. Ese día tuvimos que pagar 2 mil 500 pesos por la inyección, aparte lo del taxi. Dios es muy grande, porque la niña se salvó. En cambio, he visto dos casos, donde un niño perdió la pierna cuando la pipa entró a rociar el campo y lo atropelló. Ese niño tiene como 20 años, y se quedó discapacitado. En León, Guanajuato, una niña estaba en la orilla del surco, y de repente un camión pasó encima de ella. Era el segundo del patrón, y como todos vimos, no les quedó de otra que pagar. Solo recibió 5 mil pesos por parte del chofer y no hubo de otra que sepultar a la niña en un panteón de León. Ese dinero no alcanzó ni para los gastos de la sepultura.

Son dos relatos de Felipe y Rosalba, un matrimonio de la comunidad Na’Savi de Joya Real, municipio de Cochoapa el Grande, quienes desde hace 20 años deambulan con sus hijos, como jornaleros agrícolas en varios estados del país. Su precaria situación la comparten cerca de 3 millones de personas que trabajan en el campo, de las cuales, el 99% viven en condiciones de pobreza, marginación y desigualdad social y económica, a causa de su bajo nivel de ingreso.

El trabajo agrícola es por naturaleza físicamente demandante, ya que implica largas jornadas laborales en las que las personas trabajadoras del campo están de pie por largos periodos de tiempo. Además, los riesgos de accidentes aumentan con la fatiga, el terreno difícil en los que laboran las personas jornaleras, así como por la exposición a plaguicidas y la falta de acceso a servicios de salud básica. Aunado a esto, la mayoría de las y los jornaleros trabajan de manera temporal, sin contrato, y por estaciones, lo que conlleva a una constante movilidad y migración entre estados, generalmente de familias enteras. Además de asentamientos de población jornalera locales en diferentes entidades. En los trabajos del campo, también hay un importante número de niñas, niños y adolescentes, así como mujeres y mujeres jóvenes con menores de edad.

Este año, la pandemia por Covid-19 visibilizó a nivel global la relevancia de las y los trabajadores esenciales, quienes no tuvieron oportunidad de parar ante la crisis sanitaria y económica, como es el caso de las personas jornaleras y trabajadoras agrícolas, quienes siguieron trabajando para que los alimentos llegaran y sigan llegando a nuestros hogares. Asimismo, la pandemia, evidenció también la triple vulnerabilidad a la que esta población está expuesta por la falta de garantía a sus derechos, por las condiciones de desigualdad permanente en la que viven y por la falta de reconocimiento de su trabajo como esencial para la vida humana y supervivencia.

En este contexto hemos emprendido una campaña nacional que tiene como objetivo, lograr la aprobación de un salario mínimo profesional para las y los jornaleros agrícolas de México, por parte de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (CONASAMI), dependiente de la Secretaría del Trabajo. Para ello, nos hemos coordinado con personas jornaleras promotoras de derechos humanos, la Red Nacional de Jornaleros y Jornaleras Agrícolas (REJJA) y Fundar, Centro de Análisis e Investigación, para conformar la Alianza Campo Justo. Se trata de exigir a las autoridades que garanticen los derechos de las familias y personas jornaleras, en particular la exigencia puntual de un salario mínimo profesional, que permita dar un primer paso en el reconocimiento de los derechos de las personas jornaleras y la garantía de condiciones dignas de vida.

Por ello, exhortamos al Consejo de Representantes de la CONASAMI, para que incluyan la propuesta de fijación de un salario mínimo para personas jornaleras en sus sesiones de este año, y de esta forma se dé cumplimiento a la obligación establecida en el artículo 280 Bis de la Ley Federal del Trabajo que se reformó desde mayo del 2019.

Resulta urgente que las políticas públicas orientadas a la población jornalera y a sus familias aseguren y garanticen sus derechos humanos, pues las estrategias implementadas hasta ahora, no han logrado revertir las desigualdades estructurales en las que laboran. Desde la Alianza Campo Justo hacemos un llamado al gobierno de México, de pasar del dicho al hecho, y reconocer los derechos de las personas jornaleras, que con su trabajo llevan alimento a millones de familias en nuestro país y el extranjero. Es urgente reducir la brecha de la desigualdad social y proteger a las familias más vulnerables en este tiempo de la pandemia. No podemos permitir que los trabajadores esenciales, sean mal pagados y que a costa de sus vidas las familias de las ciudades tengan alimentos, mientras ellas y ellos siguen cercados por el hambre.

Fuente: Centro de Derechos Humanos de la Montaña “Tlachinollan”

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Migración indígena: la toma otomí del INPI por una vida digna

Por: Daliri Oropeza

La exigencia de una vivienda digna llevó a las mujeres otomíes de la comunidad residente en Ciudad de México a tomar el Instituto Nacional de Pueblos Indígenas. La comunidad adaptó las oficinas como hogar y palestra de denuncia. Citan a las autoridades para un diálogo.

Joaquina y Margarita se miran una a la otra al entrar a un pasillo tapizado de carteles rojo zapatista. Portan dos coloridas blusas tableadas con olanes de encaje que les dan forma. Resaltan al caminar por la descolorida sala de cubículos con luz y ambiente pálidos. Son las oficinas del Instituto Nacional de Pueblos Indígenas.

Ellas son la segunda generación de familias otomíes hñäñho que salieron de Santiago Mexquititlán, Querétaro, por hambre, falta de escuela, de servicios, de pago justo por el trabajo del campo. Sus padres y madres migraron de este pueblo enclavado en las montañas donde colindan Querétaro, Estado de México y Michoacán.

Viven en Ciudad de México. Son más de 80 familias que suman 35 años habitando inmuebles con irregularidades después del terremoto de 1985. Narran que le pagaban renta a un cuidador, pero un día dejó de ir a cobrar sin dejar rastro. Las familias que permanecieron pagaban por los servicios.

Después de otro sismo, el del 19 de septiembre de 2017, el edificio resultó muy dañado. Quedaron sin luz agua y servicios básicos, literalmente en la calle de Roma, en el número 18, de la colonia Juárez. Sin techo y en carpas viven mujeres, niños, bebés, ancianos, buscando de manera legal y organizada la solución.

Esta es también la historia del inmueble de Zacatecas 17, colonia Roma, donde en 2019 policías de Ciudad de México, con uniformes de granaderos, desalojaron el inmueble. De igual manera, familias otomíes denuncian hostigamiento en el inmueble de Guanajuato 53.

Las tres casas con papeles irregulares se ubican en colonias que sufren de gentrificación, un proceso social donde las colonias se vuelven comerciales, y pierden su esencia de barrio para ofrecer servicios de entretenimiento.

Son familias que han sido doblemente despojadas, primero en sus propios pueblos y ahora, en el lugar al cual llegaron a abrir posibilidades de una vida con educación, salud o trabajo con sus artesanías. Les han acusado de robo, de suciedad, de malos olores, pues al transitar los vecinos miran de cerca cómo viven en la calle. Durante la pandemia el gobierno llevó despensas que no duraron ni una semana.

“No somos personas malas, queremos trabajar honradamente, que nuestros hijos vayan a la escuela, tener una vivienda digna. No estamos pidiendo mucho. No dudamos que haya robos pero definitivamente nosotras nos dedicamos a sobrevivir con nuestros hijos en lo que nos dan solución”, habla una de las dos mujeres otomíes hñäñho, Joaquina.

Ambas mujeres, una sonriente y una seria, sostienen carteles rojos. Margarita lanza la denuncia “Ya fuimos a todos lados y no nos hacen caso, tenemos los tres oficios firmados por (Claudia) Sheinbaum y no nos dan solución. Fuimos al federal, al INVI y no nos hacen caso. Nos reciben los secretarios particulares y nos dan largas, por cómo nos miramos. Dijimos un ya basta y nos reunimos las mujeres”.

Mujeres encabezan toma del INPI

Estas comunidades han intentado regularizar los predios varias veces. Antes del sismo lograron obtener los primeros documentos. Sin embargo, después, las oficinas del Registro Público de la Propiedad les dijeron que enviarían a una bóveda los papeles y poco después una inmobiliaria tenía la propiedad del predio. Los desalojaron con policías, ya con la jefa de gobierno a cargo y el gobierno de López Obrador andando.

Las mujeres han requerido servicios de salud por las situaciones insalubres por las que pasan ante la falta de hogar. Desde el interior de las oficinas que tomaron del Instituto de Pueblos Indígenas, denuncia Margarita, las han discriminado, y les han negado su derecho a la salud y ser atendidas.

No solo las han tenido de oficina en oficina, sino que las han perseguido en el centro de la ciudad donde venden sus artesanías tradicionales, una de las cuales es la muñeca representativa del centro del país.

Las niñas y los niños juegan en las instalaciones de este instituto gubernamental mientras en la entrada hay un concierto que inunda esta entrevista con canciones de Silvio Rodríguez.

Margarita confiesa: a mí ya se me murió un hijo. Denuncia que la desesperación de ver a los hijos mal, de ver cómo les han cerrado todas las puertas, fue lo que orilló a las mujeres llegar a un consenso desesperado: esto tiene que escalar a nivel federal.

En ese momento interviene en la conversación la maestra Estela Hernández:

“El Concejo Autonomo de Santiago Mexquititlan decidimos estar con las compañeras en la toma del INPI. Las injusticias que han atravesado nuestras hermanas estando fuera de su pueblo, ahora son similares a lo que vivimos en Santiago. La gentrificación y el encarecimiento de la vida, por sus proyectos turísticos. La pobreza extrema ha hecho que nuestras hermanas vendan sus terrenos y tengan que emigrar. Ahora nosotros enfrentamos escasez de agua, inseguridad, implementación de un corredor turístico con el que quieren atravesar nuestro pueblo. Eso provocará un nuevo proceso de migración interna”.

Ella es originaria de Santiago Mexquititlan, hija de Jacinta Francisco Marcial, mujer otomí hñäñho que junto con dos mujeres más recibió una disculpa pública del gobierno mexicano en febrero de 2017 por encarcelarlas injustificadamente en 2006. “Hasta que la dignidad se haga costumbre”, enunció en aquel entonces.

En el discurso de la toma del INPI, la maestra hizo énfasis en que en el instituto los pueblos se ven en las paredes pero ellos no son objetos. Son personas con derechos que no respetan las instancias públicas.

La dignidad, dice la maestra Estela, se debe respetar aunque las personas salgan de sus pueblos. Actualmente se pierde cuando “El despojo, el desplazamiento que en unos años se va a dar en el pueblo de Santiago Mexquititlan es el daño, porque en el momento que terminen la obra turística, el costo de la vida se va a elevar. ¿Quién va a tener posibilidad de adquirir los locales, o de pagar el precio que ponga el ayuntamiento? Los que estén dispuestos a pagar más”.

Y denuncia con un corredor turístico gubernamental quieren hacer un centro comercial en el tianguis tradicional del pueblo.

La gentrificación en el empobrecido Santiago Mexquititlán

“Aquí lo que faltan son hospitales, escuelas, universidades, servicios públicos, seguridad”, la maestra y también doctora Estela Hernández Jimenez habla de su pueblo. En vez de esos servicios, el gobierno municipal empezó durante la pandemia con una obra turística, en el templo. Antes de esa obra, la doctora Hernández Jimenez asegura que con los demás integrantes del Consejo Tradicional denunciaron la construcción de un centro comercial en el tianguis tradicional del centro de Mexquititlán, que en náhuatl significa lugar de donde comen quelites.

“El despojo, el desplazamiento que en unos años se va a dar en el pueblo de Santiago Mexquititlan es el daño de la gentrificación en los pueblos indígenas. Porque en el momento que terminen la obra turística, el costo de la vida se va a elevar. ¿Quién va a tener posibilidad de adquirir los locales, o de pagar el precio que ponga el ayuntamiento? Los que estén dispuestos a pagar más. Los demás van a migrar a las ciudades”, se responde.

Hace dos años el pueblo de Santiago Mexquititlan decidió regresar al sistema de usos y costumbres a través de Consejos autónomos de educación, gobierno, justicia, salud, ante el hartazgo de los atropellos y omisiones. Ella ahora es la Consejera de Educación. Por denunciar las injusticias, la maestra ha sido amenazada varias ocasiones.

“Como pueblo tenemos derecho a una educación indígena. No tenemos condiciones de salud dignas de acuerdo a nuestra medicina tradicional. Les presentamos un proyecto de desarrollo comunitario a las autoridades del estado y nos dicen que no hay presupuesto. Pero si vienen con sus pueblos mágicos y sus proyectos turísticos, ahora lo que estamos pidiendo es que se reconozca nuestra autonomía, libre determinación, autogobierno”.

Estela Hernández Jiménez tiene un doctorado en ciencias de la educación con especialidad en pedagogía. Su tesis, y a lo que se dedica en su pueblo, se llama “el otomí de Santiago Mexquititlán: Guía para aprender y enseñar otomí”. A veces ayuda a sus padres con su puesto de aguas en el tianguis.

Mientras la maestra habla, las niñas y los niños juegan y se ríen en el vestíbulo de la planta baja de las oficinas. Las mujeres limpian la cocina que adaptaron en el estacionamiento del inmueble. Algunas personas se toman la temperatura en la clínica que adaptaron. Diferentes organizaciones y colectivos propusieron programas de educación para la comunidad.

Emplazan diálogo con Claudia Sheinbaum y Adelfo Regino

La comunidad otomí residente en Ciudad de México dio una conferencia de prensa a dos semanas de haber tomado el INPI. Pronunció un discurso a las autoridades, aunque también lo dedicó al Congreso Nacional Indígena y al Ejército Zapatista de Liberación Nacional y sus redes de apoyo.

Mujeres y hombres hñañhö enunciaron con micrófonos a la puerta del INPI la omisión del gobierno ante la exigencia de vivienda digna y oportunidades laborales para las personas que venden artesanías en el centro, además del alto a la gentrificación en el pueblo del cual salieron.

Integrantes de la comunidad que dieron la conferencia con paliacates en el rostro y con cubrebocas citaron a la jefa de Gobierno Claudia Sheinbaum y al titular del INPI, Adelfo Regino, además un representante de la Secretaría, el martes 3 de noviembre a las 10 de la mañana a una mesa de diálogo sobre los problemas del pueblo otomí hñañö en la puerta del INPI.

Si no asisten, comenzarán a sacar los equipos de computo del primer piso de las oficinas, dijeron después de denunciar que los representantes del INPI que se presentaron solo preguntaron por el estado de las cosas adentro del inmueble.

La comunidad también dio a conocer que la representante de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México, Nashieli Ramírez, acudió para intermediar en las demandas. Sin embargo la comunidad la rechazó en asamblea como intermediaria. En la conferencia denunciaron que ni siquiera se presentaron cuando el mismo gobierno de Sheinbaum ordenó el desalojo con policías. Exigen que primero haga valer su derecho a la ciudad.

Emplazaron a Sheinbaum, como mujer, a entenderlas.

Cartas en apoyo del INPI

Adelfo Regino dio una respuesta a través de redes sociales a la toma del INPI, con un documento sin firma parecido a un comunicado de prensa y sin una comunicación directa hacia las afectadas. Ahí redacta: “un grupo de personas pertenecientes al pueblo indígena otomí”, sin reconocerlos como Comunidad Otomí residente en la Ciudad de México, como ellas mismas se nombran.

Distintas cuentas de periodistas de Oaxaca han dado a conocer supuestas actas de asambleas que apoyan a Adelfo Regino ante la toma otomí del INPI, la mayoría de comunidades y pueblos de Oaxaca, aunque también de otros estados como Nayarit. Con escritos respaldados con firmas, aseguran estar a favor de las acciones de quien hoy encabeza el instituto de pueblos indígenas. Aunque no hablan de la problemática o la propuesta de diálogo que han solicitado desde el inmueble.

Si bien el titular se ha pronunciado por el diálogo y por estar a favor de los pueblos indígenas, no se ha presentado a las oficinas mientras la Comunidad Otomí Hñahñö Residente en Ciudad de México lo habita. En la conferencia de prensa se dijeron abiertas al diálogo.

Fuente e imagen: https://piedepagina.mx/migracion-indigena-la-toma-otomi-del-inpi-por-una-vida-digna/

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México: “Manos de Mar”, textiles que tejen “trabajo en conjunto” para conservar la cosmovisión del pueblo ikoots

Texto: Diana Manzo

Un huipil para los pueblos originarios no es una prenda cualquiera, es identidad y simboliza su historia. Así nació “Manos de Mar”, una tienda virtual creada por Ana Laura Palacios, una joven zapoteca con raíces ikoots que promueve textiles elaborados bajo un trabajo en conjunto con artesanas y artesanos de San Mateo del Mar, Oaxaca.


El único fin que tiene “Manos de Mar” es reactivar la economía de quienes con sus tejidos conservan su cultura, y al mismo tiempo, los que adquieran las prendas sepan que en cada una de las texturas va implícita la cosmovisión de un pueblo, que es mucho más que la violencia que desde hace varios meses vive esta localidad que se ubica en el Istmo de Tehuantepec.

Este trabajo colectivo de artesanas y artesanos se creó hace tres años como un renacer tras el terremoto de 8.2 grados que dañó fuertemente San Mateo del Mar y que afectó además de viviendas, también la economía local que incluía la elaboración de huipiles de telar y de cadenilla (costura).

De oficio maestra de educación primaria y originaria de Juchitán Oaxaca, Ana Laura de 26 años de edad heredó la pasión por su cultura, ella explica que en estos tres años, “Manos de Mar” se ha consolidado y su fin es fomentar una “economía solidaria” basada en los tejidos tradicionales.

Para la joven es importante que se valore que un huipil no es un producto en serie, sino una prenda donde el artesano o la artesana elabora cuidadosamente, cuidando los detalles y las formas.

“Cuando se teje un huipil se lleva un proceso, va implícito inclusive los sentimientos, es un tiempo que la artesana dedica con mucho cariño y amor, porque sabe que quién lo portará lo lucirá con mucha admiración, por eso nuestras prendas son tejidas cuidadosamente para otras mujeres, aquí transmitimos nuestro ser, nuestros momentos, nuestros sueños, nuestro territorio, todo va conjugado en un huipil”.

Sus raíces ikoots, le permitieron a esta joven acercarse al mundo de las tejedoras y tejedores, pues con el respeto y la admiración tejió las alianzas, y ahora las prendas se conocen a través de las redes sociales mediante un comercio justo y un precio que motive a las artesanas y artesanos seguir elaborandolos.

“Manos de mar” ofrece dos tipos de prendas: Huipiles de cadenilla que se adoptó como referencia a la cadenilla zapoteca y también el telar de cintura, y ambos son los que busca preservar.

“Cada textil que elaboran las mujeres y hombres desde sus telares o máquinas de costura lleva la iconografía de mi cultura, de mi gente, de mi ser, no es una prenda cualquiera, por eso no concibo cuando la gente nos pide que lo hagamos a volúmenes, esto es un arte, se cuidan los detalles, se cuida que sea una prenda con mucha calidad”.

Los colores y los hilos de algodón además de las formas y los diseños en las variadas texturas de la tela conjugan cada uno de los huipiles, es decir lleva implícito la historia que ha tejido el pueblo mareño.

El trabajo es participativo y en colectividad, además de constante, por lo que no hay protagonistas, sino que es trabajo en equipo, todos aportan en los textiles los elementos de la cotidianidad ikoots.

A tres años de existir, los sueños para Ana Laura continúan, ella quiere que “Manos de Mar” siga escalando y forjándose como una tienda sin fines de lucro sino de trabajo en conjunto, porque dice que cuando una prenda viaja y llega a su destino, es porque “una partecita del mundo está conociendo sobre San Mateo del Mar, y sepan que es un pueblo de mucha historia y tradición”.

“Nos alienta y nos enorgullece que Manos de mar sea aceptada no solo por las personas del Istmo de Tehuantepec, sino de la Ciudad de México, o el extranjero, lo que ofrecemos es más que un huipil, ellas al comprar se llevan una parte de nuestra historia, eso es lo que queremos, que San Mateo del Mar se conozca por el mundo por su cultura, que es más que la violencia que actualmente vivimos, somos un pueblo de mucha tradición y amor por la tierra y el territorio”, resaltó.

Además de la venta de textiles, Manos de Mar y Ana Laura Palacios llevan a cabo labores altruistas y de ayuda social, donan de forma continua “canastas ikoots” a las mujeres de la tercera edad que son alimentos básicos que incluye pescado, totopos, queso entre otros alimentos nutritivos de la localidad.

Y para que su lengua, el ombeyaiüts, siga vigente, Manos de Mar también fomenta talleres infantiles de lectura y escritura, que por la pandemia se suspendió, pero que próximamente se retoman bajo el esquema de la “nueva normalidad”.

Fuente e imagen:  IstmoPress

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México: Nueva escuela del IPN en Chiapas. La técnica al servicio… ¿De qué?

Por: Claudio Escobar

Con bombo y platillo, autoridades federales educativas, con Esteban Moctezuma Barragan a la cabeza, autoridades del IPN, con Mario Rodriguez Casas y autoridades del Estado de Chiapas, anunciaron el inicio de actividades de la UPIIP en Chipas.

La Unidad Profesional Interdisciplinaria en Ingeniería Campus Palanque (UPIIP) la cuál es la nueva escuela del Instituto Politécnico Nacional (IPN) con sede en el sureño estado de Chiapas, es el nuevo proyecto estrella de la administración de Rodriguez Casas.

En una conferencia de prensa, donde anunciaron que las actividades de esta unidad iniciaran en un modelo híbrido en cuanto las condiciones sanitarias lo permitan, también confirmaron que esto se hará en el plantel No. 19 del Centro de Estudios Científicos y Técnicos del Estado de Chiapas.

En el comunicado leído y difundido se asegura que la primer generación contará con 121 alumnos y que el proyecto está planeado para tener una plantilla de 3500 alumnos.

Más planteles, misma realidad educativa.

Ya en sexenios pasados, Unidades del IPN fueron creadas para satisfacer la demanda de mano de obra altamente calificada, a la cual las empresas transnacionales les puedan pagar unos cuantos pesos.

Dichos casos son los de la unidades construida en Zacatecas para abastecer a la minería canadiense que se llena los bolsillos expoliando la zona, o la unidad de Guanajuato que nutre de ingenieros los grandes clusters automotrices.

En este momento, según la administración federal y politécnica, cooperara con el desarrollo de la infraestructura de los proyecto del gobierno federal. Entre líneas podemos leer que buscan que la educación publica y gratuita se ponga al servicio del Tren Maya, un proyecto ecocida y financiando en gran parte por el capital privado, la hipocresía de la 4T no tiene límites.

Sí construyamos más planteles, pero no para despojar de sus tierras a millones de pueblo indígenas, gente pobre y habitantes de la zona. No justifiquemos la inversión educativa sólo cuando hay millones de dolares en juego para un puñado de empresarios y desastre ecológico para los y las pobladoras-ñ.

Pero si bien celebramos la construcción de más unidades y escuelas públicas y gratuitas, creemos que estás tiene que estar al servicio de mejorar las condiciones de vida de los lugares donde se instalen, con proyecto que eviten que miles de comunidades estén sin luz, sin agua, sin servicios básicos, que nuestra labor académica y científica se proyecte en mejoras de la vida de la grandes mayorías y no en su venta para enriquecer a unos cuantos.

Es necesario más que nunca poner nuestra labor técnica, académica y científica al servicio de la «patria», como dice nuestro lema, pero esa patria es la de las millones de familias trabajadoras, campesinas y pobres que están arriesgando la vida en medio de la pandemia.

Y esto tiene medidas concretas, nuestros laboratorios de primer nivel para realizar pruebas de PCR; para generar respiradores mecánicos; para maquilar y distribuir gratuitamente insumos sanitarios en los hospitales, etc. Es decir, controlar qué y cómo se investiga dentro de nuestro Instituto, para servir realmente a quienes dan vida a la patria.

Urge construir al interior del IPN una corriente de docentes y estudiantes que pelee dentro y fuera de las aulas por la verdadera independencia científica y tecnológica del país, enfrentando los planes económicos del imperialismo (con Trump a la cabeza de esto) y de este y los gobiernos anteriores.

Más escuelas para más alumnos, más escuelas para más proyectos, más escuelas para mejores vidas, NO para enriquecer a los de siempre.

Fuente:  http://www.laizquierdadiario.mx/Nueva-escuela-del-IPN-en-Chiapas-La-tecnica-al-servicio-De-que

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México: Apoyo a la Asamblea Estudiantil del Posgrado de Estudios Latinoamericanos

Publicamos el presente comunicado de solidaridad, enviado por profesores despedidos en lucha de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México. Las imágenes corresponden a las movilizaciones estudiantiles del 2017.

La Asamblea de Estudiantil del Posgrado en Estudios Latinoamericanos Generación 2021-1 de la UNAM público en sus redes sociales un pronunciamiento en el que se denuncia que el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) rechazó la solicitud de beca de más de la mitad de los estudiantes de la maestría, “un apoyo económico defendido históricamente por las generaciones de estudiantes que se enfrentaron a los recortes neoliberales a lo largo de dos sexenios”.

También enuncian el rol de la coordinación del programa académico que decidió “sacrificar a media generación que ya no entrará en sus índices de eficiencia terminal”. Asimismo, denunció que la coordinación promueve la competencia, la división y el enfrentamiento entre miembros de la comunidad estudiantil.

No debemos olvidar que el Conacyt obliga a firmar un contrato de dedicación de tiempo completo a los que entran a un posgrado, es decir, se les prohíbe trabajar. Por ende, el único medio de subsistencia es la beca.

Finalmente en su comunicado los estudiantes expresan su solidaridad con quienes luchan desde otras trincheras en defensa de la educación pública y gratuita.

Quienes firmamos este texto de solidaridad, profesores precarizados en lucha, nos ponemos a plena disposición de la lucha que están dando las y los estudiantes de posgrado. Como dice el pronunciamiento de la Asamblea Estudiantil, su lucha es nuestra lucha y enfrentamos la misma política.

En ese sentido, consideramos que los atentados a la educación pública y gratuita vienen dictados desde las políticas de austeridad de la 4T, que viene recortando de forma brutal el gasto en derechos sociales, en este caso el que se vio afectado es el de la educación. Esta situación va de la mano de la precarización laboral que se aplica a miles de profesores e investigadores a nivel nacional. Caso contrario es el de las fuerzas armadas ven aumentado en miles de millones su presupuesto, profundizando la militarización del país.

Desde nuestro punto de vista, hay que recuperar la tradición de lucha del movimiento estudiantil, en el que se organicen asambleas tripartitas en que participen estudiantes, profesores y trabajadores para buscar soluciones y se defienda la educación pública y gratuita, con el fin de poner la ciencia, la investigación y la docencia al servicio del pueblo trabajador.

Por lo anterior, nos pronunciamos en apoyo a las justas demandas de la Asamblea estudiantil, por la restitución incondicional de todas las becas a los estudiantes de la maestría, así como garantizar la beca para todas y todos. Igualmente exigimos aumento del presupuesto para la educación.

Atentamente

Aida Chacón Castellanos
Víctor Romero Escalante
Alejandra Santamaría García
Profesores despedidos, integrantes de la Asamblea de profesores de la UACM en lucha
Integrantes del Movimiento Nacional contra la Precarización y los Despidos

Fuente e imagen: http://www.laizquierdadiario.mx/Apoyo-a-la-Asamblea-Estudiantil-del-Posgrado-de-Estudios-Latinoamericanos

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México: La leyenda de Pancho Rojas y el tesoro del Cerro Partido

La leyenda de Pancho Rojas y el tesoro del Cerro Partido

La leyenda cuenta que Pancho Rojas un arriero tamaulipeco cruzaba caminando el Cerro Partido en Ocampo, Tamaulipas para dirigirse a su trabajo y un día se detuvo para buscar el tesoro dentro de la cueva, pero nunca imagino lo que pasaría.  Un joven llamado Pancho Rojas, para dirigirse a trabajar siempre cruzaba con su burro por el Cerro Partido, en una de las tantas veces que pasaba por la sierra, se sentó a descansar ante el inmenso sol. Al estar recostado bajo la sombra de un árbol, recordó las historias de los antiguos mexicanos en su comunidad sobre la existencia de un inmenso tesoro en una de las cuevas del cerro, compuesto de joyas, doblones de oro español y demás riquezas en una de las cuevas del cerro.  Te recomendamos: La Mujer Vampiro de la iglesia San Juan Bosco, entre el mito y la realidad Comenzó la búsqueda del oro Con la idea dando vueltas en la cabeza, Pancho pensó que era buena idea salir a buscar aquella fortuna perdida. Por suerte (o desgracia), el arriero encontró la entrada de la cueva, guiado por el brillo del precioso metal que se desbordaba a la entrada del lugar. Pancho en seguida se puso a llenar unos costales, pero cuando iba a salir se le cerró la puerta y escuchó una voz que le dijo: “Todo o nada”. Impactado, el hombrecillo escuchó una voz cavernosa que le susurró al oído: ¿Quieres el tesoro, hijo mío? Todo o nada, Panchito… Asustado, el  hombre echó a andar con los costales cargados en el lomo de su burro, sin voltear la mirada. Siguiendo su recorrido hasta llegar a su casa.  Al mostrar todas las riquezas que descubrió, sus familiares le aconsejaron para alejar todo el mal o desgracias que le pudiera ocasionar  la maldición de la cueva, que pagara una manda de oro a la Virgen del Contadero y que donará la mitad de su fortuna.

La desgracia  Ante la avaricia de Pancho, no lo realizo,  pero un día cuando iba de camino a hacer compras con sus costales repletos de oro,  pasó frente a la imagen de la Virgen y recordó las palabras  que escuchó en la cueva. De pronto, su tesoro se convirtió en piedra, por lo que el arriero busco la manera de regresar al cerro pero no encontró la cueva. Sólo volvió a escuchar aquella tenebrosa voz y ante él apareció un viejo indio. En ese mismo instante, Pancho cayó muerto. Pancho Rojas y sus mulas Los habitantes de la comunidad de «El Contadero» en el municipio de Ocampo, Tamaulipas señalan que al ingresar al Cerro Partido, camino a la Virgen, se puede observar la silueta del arriero Pancho Rojas y sus mulas en la Sierra Madre Oriental.

Fuente de la Información: https://www.milenio.com/cultura/leyendas-tamaulipas-pancho-rojas-tesoro-cerro-partido

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México: Encabeza Aispuro Conversatorio con la ONU, a favor del planeta y la humanidad

Encabeza Aispuro Conversatorio con la ONU, a favor del planeta y la humanidad

  • Celebramos su 75 aniversario con el panel virtual, a través del cual expresamos nuestra gratitud por el cumplimiento al mandato de paz, seguridad y desarrollo armónico de todas las naciones: JRAT.
  • Foro organizado por PNUMA y Gobierno del Estado.

Durango, Dgo.

Por sus acciones permanentes y siempre adecuadas por el bien, la seguridad y la paz mundial, el gobernador José Rosas Aispuro Torres, celebró el 75 aniversario de la Organización de las Naciones de Unidas (ONU), en un conversatorio virtual con representantes mundiales y nacionales con el tema Estilos de Vida Sostenible.

Reconoció el esfuerzo del secretario General de la ONU, Antonio Guterres, por lograr una agenda multilateral, acorde a los nuevos tiempos que exigen crear alianzas entre países y sociedad para atender las necesidades de la población con inclusión y desarrollo sostenible.

En este panel, dirigido por el mayor organismo internacional, también tuvieron participación Dolores Barrientos Alemán, representante para México del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), así como el propio titular de la Secretaría de Recursos Naturales y Medio Ambiente (SRNyMA), Alfredo Herrera Duenweg, quienes al igual que Aispuro Torres, señalaron las grandes amenazas que enfrenta el planeta y la vida humana, por lo que Durango trabaja intensamente por la preservación y cuidado.

“Y lo primero será sanar, eliminar el peligro que representa la pandemia para poder continuar”, expresó el ejecutivo estatal, al reiterar el compromiso de realizar los esfuerzos necesarios para encontrar mecanismos que disminuyan la desigualdad y permitan el acceso para todos los pueblos, a medicamentos y vacunas.

Señaló que, la realidad actual nos obliga a estrechar la coordinación y colaboración entre las naciones del mundo, por lo que Durango trabaja y aporta al reto de tener un planeta sano; somos la primera Reserva Forestal de México, producimos agua para toda la región norte del país, pero sobre todo estamos comprometidos con acciones frente al cambio climático.

“Impulsar el Desarrollo Humano pero sin dañar la integridad y sobre todo la estabilidad del sistema natural, es nuestro compromiso”, enfatizó el mandatario estatal al recordar que en el estado, recientemente se creó el Órgano de Seguimiento e Implementación (OSI) de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 en Durango y se convocó al Segundo Foro en dicho tema para seguir trazando nuevos caminos de inclusión ciudadana y desarrollo responsable por un futuro mejor.

La representante para México del Programa de PNUMA, Dolores Barrientos Alemán, destacó la importancia de la conciencia y los grandes retos que tiene la humanidad de cuidar el medio ambiente, así como darles a los jóvenes el liderazgo para que tengan participación activa de la sociedad, ya que la visión ONU, son los Derechos Humanos la paz y justicia.

“Cuidamos el planeta que es el único lugar donde podemos vivir y subsistir”, expuso, tras explicar que, en dicho panel, se tratará también de la visión de la Organización en los próximos 25 años.

El titular de la SRNyMA, Alfredo Herrera Duenweg, igualmente habló de los diversos campos en los que se enfoca la ONU, protegiendo a los menores, combatiendo el hambre, así como luchando por el desarrollo educativo, los derechos de las mujeres, los migrantes y el medio ambiente, entre los principales, por ello, indicó que gracias al respaldo de Aispuro Torres, Durango ha implementado diversas acciones en los diferentes  campos así como en el manejo sustentable de los recursos y el uso de las tecnologías para cuidar del planeta y a favor del desarrollo.

Fuente de la Información: https://lavozdgo.com/2020/10/30/encabeza-aispuro-conversatorio-con-la-onu-a-favor-del-planeta-y-la-humanidad/

 

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