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México: Las 100 universidades fantasma de López Obrador

América del norte/México/30 Mayo 2019/Fuente: El país

México se enfrenta a los bajos números de matriculación universitaria. El Gobierno se comprometió recientemente a garantizar el acceso a la educación superior

La política universitaria en México se ha visto enfrentada al espejo de la precariedad. Después de haber promulgado una reforma educativa que compromete al Estado a garantizar la educación superior , el presidente de la nación, Andrés Manuel López Obrador, tiene como desafío el brindar acceso universitario a 300.000 jóvenes mexicanos. La única política del Gobierno para alcanzar ese objetivo hasta el momento ha sido la creación, en apenas cinco meses, de un centenar de universidades. La que podría ser la política más progresista en un país donde solo dos de cada 10 jóvenes tienen acceso a la universidad, según datos de la OCDE, se ha convertido en blanco de críticas por las carencias y la poca efectividad de la iniciativa.

Sin edificios o apiñadas en algún lugar pequeño, con planes de estudio diseñados en tiempo récord, con profesores elegidos en un mes y capacitados en una semana y, la mayoría, con carreras que no tienen acreditación oficial de la Secretaría de Educación Pública (SEP). Al menos 83 de las 100 universidades de López Obrador han abierto sus puertas ya, según ha anunciado este martes la directora del programa, Raquel Sosa.

La capacidad que tendrán las universidades, cuyos alumnos reciben una beca de 2.400 pesos mensuales (125 dólares), aún es incierta. En un primer momento estaban previstas para 64.000 estudiantes, pero el Plan Nacional de Desarrollo (PND) estableció hace algunas semanas que atenderían a 32.000 personas. Es una cifra poco significativa en un sistema que en el último ciclo registró una matrícula de 3,8 millones de alumnos.

“Los números más optimistas dicen que, si funcionaran a su máxima capacidad, no subiríamos la cobertura ni un 1%”, señala Alma Maldonado, investigadora en educación superior del Instituto Politécnico Nacional (IPN). El Gobierno se ha puesto como meta 300.000 alumnos. «Es como si creáramos otra UNAM en los pueblos más pobres», ha dicho López Obrador este martes, en referencia a una de las universidades más importantes del continente. Es un objetivo ambicioso, pues estos planteles tienen hoy 7.575 estudiantes. «En la medida que se tenga más dinero, se irá ampliando el programa», ha justificado.

El Gobierno ha destinado 1.000 millones de pesos (unos 52 millones de dólares) a las Universidades para el Bienestar Benito Juárez. Los datos de cómo funcionan sus programas son muy escasos. Solo se ha publicado qué carreras ofrecen y en qué ciudades tendrán sedes, pero aún no tienen domicilio fijo. La idea es que en el futuro funcionen de manera permanente en edificios construidos por vecinos en terrenos concedidos por campesinos o autoridades municipales. «Estas comunidades nos han donado terrenos y espacios, nos están prestando locales para iniciar nuestras actividades», ha explicado Sosa durante la presentación.

La celeridad para llevar a cabo las propuestas ha sido una de las características del Gobierno de López Obrador. Esta no es la excepción. “Hacer una universidad no es levantar cuatro paredes, un techo y ponerle una puerta”, señala Hugo Casanova, director del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación de la Universidad Nacional Autónoma de México. Levantar una institución universitaria implica un trabajo de años, explica. “Si fuéramos serios no diríamos que va a haber una universidad en unos meses. Lo que hay que esperar es que se pongan las bases para las instituciones”. El académico admite que la noticia fue recibida con optimismo en el ámbito educativo.

Otra alerta que ha encendido el programa es la falta de un plan integral de educación superior. “López Obrador no tiene una política educativa, tiene una política social en la cual la educación juega en términos de inclusión”, señala Manuel Gil Antón, profesor e investigador del Colegio de México. El presidente dijo que el objetivo del programa es reducir la actividad criminal. “Es mil veces mejor tener a los jóvenes estudiando o trabajando que tenerlos en la calle”, afirmó el mandatario en marzo. Una fórmula que, según los académicos, no funciona como una ecuación lineal.

El “desmantelamiento” de un organismo internacional

Las Universidades para el Bienestar Benito Juárez tienen su antecedente en las nueve escuelas del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), unas instituciones creadas por el partido del presidente y subsidiadas por los legisladores de la formación. Esos planteles han sido incorporados ahora a la lista del centenar, pero menos de la mitad tienen acreditación de la SEP.

Gustavo es estudiante de Medicina desde hace tres años en el plantel de Tlalpan, en Ciudad de México. Como la mayoría de los alumnos de las instituciones que comenzaron clases en mayo, no sabe si una vez que acabe la carrera tendrá un título acreditado y podrá ejercer. “Cuando empezamos nos dijeron que algunas universidades habían comenzado igual de mal o peor”, cuenta.

El programa, planteado por fuera de la SEP, será responsabilidad de Centro de Cooperación Regional para la Educación de Adultos en América Latina y El Caribe (Crefal), un organismo internacional con sede en México creado para incentivar la cooperación de América Latina en materia educativa. Los países miembros no aprobaron nunca la incorporación de este proyecto, algo obligatorio bajo su estatuto, según han afirmado representantes de Brasil, Ecuador y Uruguay a este periódico. Les fueron comunicadas las intenciones en diciembre, pero no lo habían debatido hasta mediados de mayo. Pese a eso, la Administración de López Obrador había anunciado con bombo y platillos que contaba con el respaldo del centro.

“No hay respeto por las instituciones ni por las formas. Crefal venía con un proyecto interno y lo desmantelaron para meterle las 100 universidades”, comenta Alma Maldonado. La crisis generada en el organismo internacional a partir de este proyecto alertó incluso a un grupo de académicos latinoamericanos que envió una carta a finales del año pasado a López Obrador para manifestar su preocupación por el “riesgo de desplazar la agenda [del centro] y opacar su compromiso”. Pese a la irregularidad de la situación, ninguno de los países miembros se animó a alzar la voz.

El pase de la responsabilidad del programa a Crefal generó además polémica porque el organismo internacional, que estará a cargo del dinero de las universidades, no tiene obligación de acreditar sus gastos ante el Gobierno de México. Sin profundizar en el tema, el secretario de Educación mexicano, Esteban Moctezuma, señaló este martes que el presidente firmará en los próximos días un decreto «para crear un organismo descentralizado para el manejo de las universidades». Mientras tanto y sin rendir cuentas, el proyecto de López Obrador se afianza. De momento, solo de manera precaria.

Fuente: https://elpais.com/sociedad/2019/05/28/actualidad/1559052356_179339.html

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Ansiedad: una crisis de salud pública

Por: .

Según el Instituto Nacional de Salud Mental, aproximadamente el 32 por ciento de los adolescentes tiene un trastorno de ansiedad, esto significa que, en un aula de 24 estudiantes, ocho de ellos sufrirán de ansiedad clínica.

Es importante comprender que la ansiedad es una reacción normal que puede ser provocada por muchos factores desencadenantes. Sin embargo, puede convertirse en un problema real, especialmente en los niños.

De acuerdo con la organización The WayAhead Anxiety, cada etapa de desarrollo infantil tiene diferentes temores y ansiedades, que se describen de la siguiente manera:

  • Siete meses a infante: miedos a extraños, a la separación, ruidos fuertes, animales y a máquinas grandes.

  • Infante a la infancia media: miedo a los animales o insectos, la oscuridad, la separación, los monstruos y otros seres sobrenaturales, como por ejemplo el trueno.

  • Infancia media a infancia tardía: miedo a la oscuridad, seres sobrenaturales, lesiones, miedo a las alturas, a perderse o atraparse, ser víctima de un delito, a los dentistas, médicos y miedo a morir.

  • Infancia tardía a la adolescencia temprana: los temores se centran en situaciones sociales, especialmente el rechazo por parte de otros, la vergüenza, las citas, las presentaciones orales, los exámenes, la muerte y las lesiones físicas.

La parte crítica es observar e identificar qué miedo puede provocar un ataque de ansiedad en el estudiante. Si interfiere con sus actividades diarias, la preocupación no es apropiada para su edad (como por ejemplo, un niño de diez años estresado porque no están sus padres). Si la angustia dura un tiempo inusualmente largo, puede ser un problema de ansiedad y el maestro debe buscar un experto.

¿Cómo pueden ayudar los docentes?

Tener emociones negativas es normal y los estudiantes necesitan aprender cómo sobrellevar y manejar estos sentimientos. La forma en que los docentes, y todos los adultos, reaccionan a estas emociones sirve de ejemplo para ellos, por lo que los educadores deben saber cómo reconocer y comprender las emociones del niño.

En primer lugar, cuando alguien está sufriendo un ataque de ansiedad, el profesor no deben descartarlo como algo tonto o decirle que deje de preocuparse. Para ellos, sus temores son muy reales, por lo que aceptarlos o validarlos puede tranquilizar al estudiante, especialmente en momentos estresantes como época de exámenes o presentaciones.

Otra forma de ayudar a los estudiantes es enseñándoles a nombrar diferentes emociones para que puedan identificar el origen de manera que puedan lidiar con sus emociones y obtener cierto control sobre ellas. Esto se puede lograr a través de juegos como las charadas o mostrándoles diferentes personajes de dibujos animados que representan emociones distintas y haciendo que las identifiquen y expliquen por qué el personaje puede sentirse así.

Pedirles que recuerden momentos específicos en los que se hayan sentido ansiosos puede ser realmente útil. ¿Es antes de una prueba o presentación en clase? Después de que recuerden lo que los puso nerviosos o preocupados, discute con ellos qué hicieron para superar ese momento y qué pueden hacer para ayudar a un compañero de clase que puede sentirse así.

Además, la ansiedad hace que las personas se sientan incómodas, angustiadas y alarmadas, por lo que enseñarles cómo reducir esos sentimientos puede ser muy enriquecedor para ellos. Las habilidades de relajación, como la respiración lenta y la relajación muscular, son habilidades que los niños pueden dominar y usar casi en cualquier momento.

Otra forma de ayudarlos es guiándolos a pensar a través de sus sentimientos negativos. Los estudiantes ansiosos a menudo piensan en el peor de los casos y buscarán el estímulo de un adulto para intentar justificar su miedo. Entonces, en lugar de darles una respuesta concreta, ayúdalos a pensar en lo que les preocupa.

Cuando las personas experimentan una situación de ansiedad, piensan emocionalmente, no lógicamente, por lo que otra forma de hacerlas sentir mejor es mediante la resolución de problemas. Esta habilidad les hace desarrollar una forma sistemática de abordar los problemas, para que aprendan a manejarlos. Pregúntales cuál es el problema, qué pueden hacer para manejarlo y qué pasaría si hicieran esas cosas. Pregúntales qué piensan que es lo peor que podría pasar, qué sucedió la última vez que pasaron por esto; ¿Qué saben ellos sobre la situación? Ayúdales a diferenciar entre un resultado realista y no realista.

Otra característica de los estudiantes ansiosos es el diálogo interno negativo porque tienden a pensar lo peor de sí mismos y de la situación. Los maestros deben alentar una conversación positiva con uno mismo o tener sesiones de lluvia de ideas en clase para pensar en formas en que pueden cambiar su propia conversación. Si alguien está pasando por un momento difícil, puede comenzar por pensar lo que puede decirle a otra persona. Haz que cambien: «No tengo remedio, sé que no puedo hacer esto», por cosas como: «Puedo hacer mi mejor esfuerzo».

Exponer gradualmente a los estudiantes a su miedo también puede ayudarlos realmente con su ansiedad. Por ejemplo, si la profesora nota que un estudiante tiene ansiedad antes de hablar en la clase, puede iniciar haciendo preguntas simples (de sí o no) hasta que el alumno se sienta más cómodo. Luego, cambia a preguntas abiertas o más complicadas, hasta que empiecen a sentirse más relajados cuando hablan en clase.

Más allá de las actividades en el aula o la enseñanza al alumno, los docentes también deben aprender a autorregularse en torno a personas ansiosas, principalmente para evitar las actitudes sobreprotectoras. Al «rescatar» al estudiante de situaciones estresantes, el estudiante recibe el mensaje equivocado: que el profesor no cree que pueda hacer frente por sí mismo a esa situación o que es peligroso y que, al estar ansioso, recibirá consuelo y protección. Por el contrario, si el maestro reacciona de manera enojada, el estudiante se irritará.

Una forma de controlar la reacción al enfrentarse a un estudiante ansioso es mediante la planificación, especialmente la planificación para ignorar un comportamiento indeseable, porque prestar demasiada atención puede reforzar este tipo de comportamiento. Los estudiantes pueden ver que, al sentirse estresados, pueden evitar las presentaciones en el aula o dejar impune el mal comportamiento y obtener consuelo, por lo que, al comenzar a ignorar lentamente, un estudiante ansioso fomentará la independencia.

La ansiedad clínica se está convirtiendo en una crisis de salud mental. Los docentes que aprenden cómo ayudar al estudiante a manejar su ansiedad y aprender a sobrellevar este tipo de situaciones pueden hacer realmente una diferencia. También el saber distinguir entre un estudiante “travieso” y uno ansioso. Además, es muy importante saber identificar cuando un problema se puede manejar en clase y cuándo se necesita un profesional, sobre todo cuando está interfiriendo con la vida académica del estudiante.

Fuente de artículo: https://observatorio.tec.mx/edu-news/ansiedad-una-crisis-de-salud-publica

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El sistema escolar en el PND

Por: Carlos Ornelas. 

Los propósitos son claros y loables: bienestar, inclusión, igualdad, búsqueda de paz y justicia. Las herramientas que define para alcanzarlos, sin embargo, no apuntan a lo estratégico; al Plan Nacional de Desarrollo le falla lo programático.

Las políticas de educación –concebidas como estrategias, policies en inglés– y la política como lucha por el poder están enmarañadas; sólo pueden separarse para fines analíticos. Esta conjunción se encuentra en el Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2019-2014, que el presidente Andrés Manuel López Obrador presentó al Congreso para su aprobación o rechazo.

Los pertrechos intelectuales para el análisis de ese documento son variados: de la reseña simple a una revisión compleja de antecedentes, propósitos, instrumentos legales y políticos (tecnología del poder) y el contexto político en que se plantea desplegar la acción gubernamental. Todo envuelto en un discurso ideológico.

En una entrega periodística es imposible dilatar el examen del capítulo de educación en el PND, pero es factible destacar sus elementos centrales.

El diagnóstico contiene un tono político en contra del neoliberalismo y los últimos 36 años de gobiernos “oligárquicos” del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y del Partido Acción Nacional (PAN): “devastaron al país (…) se emprendió una ofensiva brutal contra las normales rurales (…) se operó una mal llamada reforma educativa (…) orientada a crear las condiciones para la privatización generalizada de la enseñanza” (pp. 42-43).

El diagnóstico de los males del sistema escolar se exhibe con cierta largueza en el texto del objetivo 2.2: “Garantizar el derecho a la educación laica, gratuita, incluyente, pertinente y de calidad en todos los tipos, niveles y modalidades del Sistema Educativo Nacional y para todas las personas” (p. 90).

Al resumir antecedentes, el Plan Nacional de Desarrollo no reconoce ningún avance. La paradoja: apoya su dictamen en cifras de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), con las pruebas de PISA, en otras del aborrecido Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) y ratifica los Objetivos de Desarrollo del Milenio en su agenda para 2030.
Estos, si bien los abandera la Unesco y son defendibles en términos ideológicos y políticos, muestran que, a pesar de la retórica localista de la Cuarta Transformación, las “ideas itinerantes” están presentes en las mentes del alto funcionariado.

Los propósitos son claros y loables: bienestar, inclusión, igualdad, búsqueda de paz y justicia. Las herramientas que define para alcanzarlos, sin embargo, no apuntan a lo estratégico; al PND le falla lo programático. Claro, en el Programa Sectorial del Educación podemos esperar detalles, pero intuyo que se mantendrá más en la facundia antirreforma y menos en la sustancia.

El PND tiene líneas para todo el sistema escolar, pero privilegia dos cuestiones: maestros y propuestas para la educación superior.

Propone reconocer la función de los docentes, fortalecer su formación, otorgar estímulos y mejorar la actualización para “garantizar la calidad en el aprendizaje de las niñas, niños, adolescentes”. Asunto que embona con el diagnóstico de que las normales andan mal debido al neoliberalismo.

El PND sintetiza tres desafíos de la educación superior: mejorar calidad y pertinencia de la oferta respecto a las necesidades sociales y económicas; articular niveles, tipos y modalidades educativas de manera eficiente; y financiamiento oportuno, suficiente, con certidumbre para sustentar estrategias de largo plazo.

Para dar seguimiento y garantizar el cumplimiento de metas, propone indicadores de eficiencia y… nada más.

Tras revisar las páginas dedicadas al sistema escolar, lo único novedoso respecto a lo existente es la inclusión de educación inicial y crecimiento de programas de apoyo para estudiantes con el fin de asegurar el acceso y permanencia en la educación a mujeres, habitantes de pueblos indígenas y de grupos históricamente discriminados. Ratifica que ofrecerá oportunidades que tengan como eje principal el interés superior de niñas, niños y adolescentes.

Por lo demás, a pesar de la oratoria antineoliberal, no difiere mucho de los propósitos de la “mal llamada” Reforma Educativa, ni reniega de fines pedagógicos que adelantó el modelo educativo para la educación obligatoria. Tampoco documenta que el gobierno de Peña Nieto quisiera privatizar la educación.

Fuente del artículo: https://www.excelsior.com.mx/opinion/carlos-ornelas/el-sistema-escolar-en-el-pnd/1314352

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México: Realizará INPI acciones para uso y enseñanza de idiomas originarios

América del Norte/México/jornada.com.mx/

En el contexto del Año Internacional de las Lenguas Indígenas, el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) realizará diversas acciones para el “uso, enseñanza y promoción” de estos idiomas originarios, aseguró Adelfo Regino Montes, titular de dicho organismo.

En la presentación del programa televisivo Ecos Indígenas: la voz de la diversidad, que se transmitirá por Canal Once a partir del jueves 30 de mayo, el funcionario dijo en entrevista que este programa es una de las actividades que el INPI despliega para preservar y difundir las lenguas y tradiciones indígenas del país.

Añadió que en como parte de la reforma educativa se llevará a cabo un programa de lenguas indígenas en el sistema educativo nacional. “Estamos impulsando una serie de actividades con la Secretaría de Educación Pública para la incorporación lenguas indigenas en las currículas”.

El programa televisivo que consta de seis capítulos, y en el cual el INPI colaboró versará sobre la cultura, música, festividades tradiciones y lenguas de los pueblos originarios a través de lo que hacen seis radiodifusoras indígenas: La Voz del Valle, La Voz de la Costa Chica, La Voz de los Cuatro Pueblos, La Voz de la Sierra Tarahuamara, La Voz de los Vientos y La Voz de los Tres Ríos.

Fuente; https://www.jornada.com.mx/ultimas/2019/05/23/realizara-inpi-acciones-para-uso-y-ensenanza-de-idiomas-originarios-1374.html
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Emoticones en lugar de emociones

Por: Pedro Ángel Palou.

Usamos unas trescientas palabras (cinco mil los que tienen un gran vocabulario) de las 283 mil aproximadas del idioma castellano. El diccionario de la Real Academia tiene 88 mil vocablos y se suele agregar un treinta por ciento más a ese léxico disponible por motivos de diferencias dialectales, con lo que al menos hay cien mil palabras a nuestro alcance. Un adolescente promedio textea 3,200 veces al día. ¿Qué palabras usa? Ya lo dije, con tristeza, trescientas palabras a lo más. Ah, perdón, es que sustituye las palabras con emoticones. Es una de los peores inventos de la era del internet. Los iconos sustituyen nuestra capacidad de expresión. El icono que en inglés llaman pulgares arriba (thumbs up!), que indica me gusta (otra rebaja de la calidad de la lengua que le debemos a Facebook), tiene ahora colores de piel, para que lo hagamos más personal. Nada parecido a la verdad. En realidad sustituye cientos de expresiones distintas que ahora no tenemos que producir. Shit, para carajo o mierda, es sustituido por un emoticon de excremento con una expresión de curiosa felicidad. Pero en realidad en medio de todas esas posibles cosas que podemos decir con el dibujito, hay una serie de matices que se van perdiendo.

Esta entrada de hoy en 24 horas tiene que ver con los matices. Porque de ellos, de eso, es que está hecha la vida. No del blanco y negro, no del tú o yo, no del izquierda o derecha. Pero las redes sociales al empobrecer brutalmente el lenguaje lo que han producido es un mundo polarizado hasta la médula donde lo que ha desparecido es la sutileza. Esa que solo puede alcanzarse con las palabras. Y en la conversación con el tono, con el gesto, con el lenguaje corporal. El emoticón es la ausencia de emoción. Representa la anulación de la diferencia, esa parte de nuestra individualidad que, curiosamente, es la que nos hace humanos. Propongo, primero que los eliminemos de nuestras conversaciones escritas. Adiós. Para siempre. No los usemos. Utilicemos palabras, metáforas, metonimias. Buceemos de nuevo en la riqueza combinatoria del idioma, la que asombró a Saussure y que nos permite pensar que toda lengua (langue) implica un paradigma (un casi infinito posible) con una cadena hablada, con una concreción factible de lo imposible, si se quiere.

🙂

Este es el primer emoticón de la historia, (data de 1982 y ahora parece una pintura de Altamira) y vino de los signos de puntuación, de dos puntos, un guion y el cierre de un paréntesis. Era una smiley face, una sonrisa a la Sabritas. Nadie pensó en el daño que ese uso alternativo de los signos de puntuación tendría en el empobrecimiento del lenguaje. Y en el empobrecimiento de la expresión individual, aparentemente el único objetivo de tener un lenguaje. Lo que podríamos denominar jeroglífico digital ha sustituido nuestras emociones.

LOL (Laugh out Loud), se convirtió en Face Tears of Joy, una carita que llora de felicidad por la hilaridad. En 2015, poco después de veinte años del primer emoticón inventado por Scott Fahlman para intentar producir cierto tono o ironía en el lenguaje digital, en la palabra del año del Oxford Dictionary. Por supuesto Samuel Johnson se estaría riendo de nosotros.

¿Jeroglífico o Digiflífico?  ¿Nos entendemos en realidad con la estandarización del sentimiento? No lo creo. Nos perdimos para siempre en lo colectivo, desapareció lo individual, la expresión. Un poeta mexicano ganó una beca del FONCA para escribir un poemario en emojis. No pienso entrar en la polémica sobre lo absurdo del caso. Lo que creo es que todos seguimos el juego, aunque lo critiquemos, de este nuevo mundo digital.

La velocidad ha sustituido a la personalidad. El vértigo al pensamiento y la tranquilidad soledad de quien sabe realmente estar solo –sin iPhone a la mano- es ya casi impensable. Nadie sabe estarse quieto, sosiego diría la tía mexicana. El otro día, en el metro ninguna persona (literalmente ninguna) estaba sola. Todos se acompañaban con sus tabletas, teléfonos pseudo-inteligentes, en un chat infinito y absurdo que nada comunica pero que da la ilusión de estar comunicado, conectado. En el barroco era el miedo al vacío, ahora es el miedo a estar solos.

En el camino lo único que hemos creado una generación desesperadamente ansiosa. Infinitamente conectada, con un múltiple espejo que le devuelve la nada: el FOMO (Fear of Missing Out) es nuestro nuevo nihilismo, nuestra enfermedad absoluta.

Vana  ilusión de estar conversando con alguien cuando en realidad nadie nos escucha ya.

 

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Un plan para la educación superior: una clave para la igualdad de oportunidades en la fuerza laboral

Por: Paulette Delgado. 

Para hacer que la equidad en la fuerza laboral sea una realidad, la educación centrada en la preparación para la universidad y la carrera profesional debe iniciar a más tardar en la secundaria. Esto, según un análisis realizado por la Coalición para el Desarrollo Profesional de los Estados Unidos (CCD por sus siglas en inglés). La investigación involucró a unos 200 expertos en educación, negocios, gobierno y filantropía.

CCD describe la preparación para la carrera como el proceso que «ayuda a las personas a establecer objetivos de vida y carrera y luego a desarrollar las habilidades necesarias para seguir trayectorias profesionales personalizadas».

Al mismo tiempo, la CCD advierte que se han invertido miles de millones de dólares en educación en los Estados Unidos, pero pocos de estos fondos se ha invertido en proporcionar una preparación profesional de calidad.

Debido a la falta de planificación y exploración profesional, actividades de autoexploración y desarrollo de habilidades en el sistema educativo real, muchos estudiantes estadounidenses no tienen idea de lo que harán después de la escuela secundaria, lo que lleva a un tercio de ellos a no ingresar a la universidad. Incluso de aquellos que sí reciben una educación superior, muchos abandonan la universidad debido a la falta de planificación y dirección en sus vidas.

Según el informe de CCD, solo el 60 % de los estudiantes de licenciatura terminan su título universitario dentro de los seis años y solo el 30 % termina en menos de tres años, lo que hace que los Estados Unidos tenga la tasa más alta de abandono escolar en los países industrializados.

Esta falta de preparación para la carrera no solo afecta a la educación, sino que también contribuye a la crisis de la brecha de habilidades en la fuerza laboral. El 90 % de los CEOs que colaboran con la CCD dicen que están luchando para encontrar personas adecuadas y capacitadas para cubrir sus ofertas de trabajo.

La solución: un plan de cinco pasos

La CCD propuso un marco de cinco pilares para proporcionar un programa de preparación para la carrera de alta calidad. Esta debería aplicarse en la escuela primaria o como máximo en la escuela intermedia (o secundaria). Para que esto ocurra, las instituciones educativas, la industria y el gobierno deben trabajar juntos para garantizar una fuerza laboral equitativa.

  1. Hacer la planificación de la carrera una prioridad: las escuelas deben exigir a todos los estudiantes que desarrollen y mantengan un plan académico y de carrera personal que incluya objetivos profesionales y de vida. Este paso debe incluir actividades de preparación para la carrera que desarrollen la autoexploración y que se apliquen en la escuela intermedia o antes.

  2. Dar asesoramiento profesional: el sistema educativo debe contratar profesionales capacitados para supervisar el primer paso. La CCD especifica que los asesores deben tener conocimiento en el desarrollo de planificación de la carrera.

  3. Implementar el aprendizaje basado en el trabajo: este modelo educativo debe ser una parte fundamental de las escuelas secundarias y más allá. Para que esto suceda, instituciones educativas, el gobierno y las empresas deben unirse y desarrollar diferentes opciones y oportunidades de desarrollo para los estudiantes.

  4. Facilitar tecnología de desarrollo profesional de alta calidad: ofrecer tecnología de alta calidad es una parte vital para ayudar a los estudiantes a desarrollar sus planes profesionales y de vida.

  5. Asegurar la rendición de cuentas: Según la CCD, muchos estados americanos adoptaron medidas que reconocen y se hacen responsables de los programas de desarrollo profesional, pero esto no es suficiente. También deben concentrarse en la implementación, asegurándose de que todos los estudiantes puedan tener acceso a estos programas mientras los apoyan. Al mismo tiempo, los estados también deben invertir en medidas de resultados de salida, como la colocación laboral, en lugar de concentrarse solo en medidas de entrada, como las pruebas de acceso a la universidad.

De acuerdo con la CCD, enfocarse en la planificación de vida y carrera ayuda a “elevar la profesión docente, al mismo tiempo que se produce un enorme aumento en la efectividad de nuestras escuelas en la preparación de los estudiantes para seguir el camino de la carrera de su elección”.

En un sistema con tanta deserción escolar, la brecha de habilidades entre los estudiantes y los empleadores, y las enormes deudas de los estudiantes, este nuevo sistema puede convertirse en una clave para el éxito, no solo en la educación, sino también en la fuerza laboral.

Fuente del artículo: https://observatorio.tec.mx/edu-news/un-plan-para-la-educacion-superior-una-clave-para-la-igualdad-de-oportunidades-en-la-fuerza-laboral

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