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Argentina: Docentes universitarios se suman a la Marcha Federal.

América del Sur/Argentina/21.03.2017/Autor y Fuente: http://www.nuevarioja.com.ar/

En el Congreso Extraordinario de la CONADU realizado en la sede del SADOP el día de la fecha, la Federación de Docentes Universitarios ratificó por unanimidad las medidas de fuerza impulsadas por la Mesa Ejecutiva Nacional, y plan de lucha que contempla un Paro Docente Universitario, para el próximo martes y miércoles, en el marco de la Marcha Federal Educativa, .
El gremino informó a través de un comunicado de prensa que para el 21 están previstos actos y movilizaciones en distintos puntos del País.
En tanto que el 22 se sumarán a la Movilización en la Marcha Federal Educativa con la Columna Universitaria, junto a todos los gremios docentes universitarios, las federaciones estudiantiles y las agrupaciones de Ciencia y Tecnología.
El viernes 24 los gremios universitarios confirmaron que marcharán junto a los organismos de Derechos Humanos, en conmemoración del Día Nacional de la Memoria.
La próxima semana, las medidas de fuerza comprenderán los días miércoles 29 y jueves 30 en el que se desarrollará la Jornada Nacional de Protesta y Movilización de 48 horas con paros, asambleas y movilizaciones en todo el país.
Finalmente el 31 de marzo habrá un Plenario de Secretarios Generales de CONADU para evaluar la situación de cada uno de los distritos.
Los dirigentes sindicales adelantaron la adhesión al Paro General Nacional convocado por la CGT, para el 6 de abril con movilizaciones en distintos puntos del país.
“El Congreso ratificó un plan de lucha en unidad de acción, con el conjunto de los sindicatos”, expresó el gremio que ratificó que la CONADU reclama una recomposición salarial del orden del 35%, regularización de los contratados y ad honorem y plena implementación del Convenio Colectivo de Trabajo.
También reclaman la continuidad de los programas de capacitación docente gratuita en todas las universidades yel restablecimiento de las becas Profite, entre otros puntos.

Fuente: http://www.nuevarioja.com.ar/ver_noticia.asp?id=3334

Imagen: http://www.agendaabierta.com.ar/wp-content/uploads/2017/03/sindi-300×169.jpg

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¿Revolución educativa? No hay manera

Por: Laura Castro Golarte.

Esta semana se presentó el modelo educativo que entrará en vigor en el ciclo escolar 2018-2019. La verdad no sé a qué le apuesta el Gobierno federal. No es más que un reciclaje del dizque modelo educativo 2016 y un teatro ni siquiera bien montado para justificar mediocridad e ineptitud.

A ver, vamos por partes. Como he escrito y dicho antes, el rezago educativo en México es uno de los pendientes más añejos y urgentes porque desde hace más de 70 años los gobiernos autoritarios decidieron adoctrinar en lugar de educar y gradualmente, como si se hubieran puesto de acuerdo (luego por eso tienen tanto éxito las teorías conspiracionistas), le fueron restando calidad reforma tras reforma, sexenio tras sexenio.

Al mismo tiempo el sindicato de maestros se fortalecía y se convertía en uno de los sectores más poderosos del PRI, capaz de ejercer presión para obtener beneficios para la cúpula sindical vía el uso de los docentes como carne de urna. Con el acceso precario y deficiente a esquemas más democráticos, la alternancia por ejemplo, se registraron cambios político-sindicales que ahora tienen a una de las mujeres más corruptas del mundo en la cárcel, a Elba Esther Gordillo; pero fue por cuestiones políticas, no para hacer justicia, y la prueba más contundente es que ahora el comité directivo del SNTE es un cero a la izquierda. En realidad, peor que eso, porque a sus representados los ha dejado solos mientras goza de la administración de las cuotas sindicales y otros mecanismos para el enriquecimiento por nada.

Con una rimbombancia que hasta parecía de verdad, el Gobierno de Peña Nieto anunció las grandes reformas estructurales para su sexenio, entre ellas, la educativa que, como sabemos, se redujo a una cuestión laboral que afectaba seriamente a los profesores particularmente a los que son trabajadores y no se prestan para ser comparsas del sistema, maestros incómodos pues; y luego, fue un operación ahora sí que trapera, porque si los maestros están mal capacitados es porque provienen de un sistema deliberadamente deficiente creado por el mismo Gobierno sexenio tras sexenio; y ahí está el gravísimo e irresuelto conflicto de la educación normal.

En realidad los profesores, la mayoría, los de verdad, son víctimas del sistema; y los demás, se han adaptado tan bien que se conforman y son mediocres y desobligados, ahí tienen a los comisionados, a los que tienen doble y triple plaza y a los aviadores.

La corrupción y la descomposición alcanzan niveles inconmensurables y en este panorama desolador una vez más pretenden vernos la cara (tristemente en muchos casos lo consiguen) con un modelo educativo que ¿cómo dijo? “Ese es el Sistema Educativo que veo hacia adelante, y por el que trabajamos todos los días para hacerlo realidad” si bueno, el mismo que ya habían dicho que privilegiaría los recursos pedagógicos para que el alumno “aprenda a aprender”; para que “la escuela sea el centro de la transformación educativa” (¿y antes cuál era el centro?); para asegurar “equidad e inclusión” en el Sistema Educativo Nacional (desde hace varios años esto ya estaba definido y se ha llevado a la práctica con grandes dificultades, tendrían mejor que atender cómo se está implementando); el que le dará “alta prioridad a la participación de todos los actores involucrados” (¿todos? ¿quiénes? ¿están todos los que son y son todos los que están?) y para cerrar con broche de oro, el “nuevo” modelo “fortalece la formación y el desarrollo profesional docente”.

Hablan como si se partiera de cero, como si no viniéramos de todo un sexenio de cuestionamiento puntual y constante a las malas decisiones que se han tomado desde el Gobierno, con un secretario que dice “ler”, un Presidente que a lo mejor sí sabe, pero no lo hace; recursos docentes desdeñados y abusados y un sindicato que sólo sirve para el enriquecimiento cupular.

¿Y el modelo que se presentó en 2016? ¿Alguien sabía de los foros a los que se dizque convocó desde 2014? ¿Se van a estar cambiando el modelo ciclo tras ciclo o de qué se trata? Nada nuevo, mucho menos revolucionario y no creo que efectivo.

El reciclaje es burdo, presentan como nuevo y de “vanguardia” un modelo gastado y reciclado mientras un día sí y otro también, se siguen descubriendo fosas clandestinas y restos de seres humanos en Veracruz en una de las realidades más espeluznantes y dolorosas que la corrupción en México nos prescribe. No puede ser que se mantenga la imagen de un México casi perfecto y en el mundo se sabe de estos horrores.

Alguien que no reconoce esta ni otras realidades terribles, que simula que todo está bien, no puede emprender cambios, ni reformas, mucho menos revoluciones educativas en las que podamos creer o confiar. No hay manera.

Fuente: http://opinion.informador.com.mx/Columnas/2017/03/18/revolucion-educativa/

Imagen: http://pe.globedia.com/imagenes/noticias/2013/9/17/revolucion-educativa-mexico-brasil_1_1837469.jpg

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México: Intercambiará Insurgencia Magisterial información con revista y agencia europeas

México/21 de marzo de 2017/Autor: Raymundo León/Fuente: www.diariodexalapa.com.mx

Para hermanar las luchas que en defensa de le educación pública se dan a nivel mundial así como replicarlas en el momento en que se dan, el portal digital del Movimiento Insurgencia Magisterial firmó un convenio de colaboración con el portal digital de la Revista Iberoamérica Social, que tiene su sede en España, así como con la agencia italiana de noticias Pressenza.

En la mencionada revista participan investigadores dedicados a analizar los temas sociológicos y particularmente los que tienen que ver con educación desde la perspectiva del ámbito público y su defensa.
“El convenio que firmamos con la Revista Iberoamérica Social implica que el Movimiento Insurgencia Magisterial se compromete a difundir en el portal del movimiento los contenidos que difunda la revista y a su vez la revista abre un espacio para el portal de Insurgencia Magisterial, lo que quiere decir que lo que suceda aquí en el ámbito educativo público se conocerá de manera inmediata en España y otros países de América prácticamente de forma instantánea”, dijo Oswualdo Antonio González, portavoz del Movimiento Insurgencia Magisterial.
Junto con la Revista Iberoamérica Social se firmó otro convenio con la agencia italiana denominada Pressenza, que está dedicada a la generación de noticias con perspectiva social con lo que se asegura que los artículos y notas informativas que se publiquen en el portal del Movimiento Insurgencia Magisterial sean publicados también de manera inmediata en Italia, España y siete países de América Latina.
La firma de los convenios responde a la necesidad de que las luchas en favor de la educación pública en varios países deben hacerse fuertes y notorias. “Estamos ya en una red mundial de medios de información que defienden la educación pública, por ello debemos acortar la distancia en la lucha de estos movimientos para que si algo pasa, por ejemplo, en México, se sepa de manera inmediata en otros países”, señaló.
Desde que se fundó el portal del Movimiento Insurgencia Magisterial se tuvo la idea de hermanar las luchas que se dan a nivel mundial para lograr plenamente el derecho a la educación pública, porque en muchos lugares del mundo se viven las mismas circunstancias y por ello es necesario darlas a conocer. “Todas esas luchas y los convenios de intercambio de información que se tengan deben ser una caja de resonancia para prevenir casos de agresión hacia alguno de los colectivos que en el mundo defienden la educación pública”, aseguró el entrevistado.
Oswualdo Antonio González refirió que hace varios días, profesores de Argentina fueron reprimidos con mucha violencia y que por medio de los convenios de intercambio de información y las redes sociales se les apoya, se unifica la disidencia y se puede informar oportuna y detalladamente a autoridades internacionales.
“Estamos en una etapa de articulación, pero calculamos que en uno o dos años podremos impulsar una agenda común. Estamos proponiendo que para el próximo año se pueda hacer una primera reunión de los integrantes de la red informativa para intercambiar ideas acerca de qué es lo que podemos hacer para impulsar y ayudar en la lucha de diversos países y presionar a los gobiernos a que impulsen y respeten los derechos de los maestros”, afirmó.
Oswualdo Antonio González fue nombrado el 8 de marzo representante en Veracruz del Observatorio de Reformas Educativas y Políticas Docentes del Instituto Internacional de la UNESCO para la Educación Superior en América Latina y el Caribe.
El Instituto Internacional para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (IESALC) es un organismo de la UNESCO dedicado a la promoción de la educación superior, contribuyendo a implementar en la región latinoamericana y caribeña el programa que, en materia de educación superior, aprueba bianualmente la Conferencia General de la UNESCO.
Su misión fundamental es contribuir al desarrollo y transformación de la educación terciaria afianzando un programa de trabajo que, entre otros propósitos, procure constituirse en instrumento para apoyar la gestión del cambio y las transformaciones a fin de que la educación superior de la región sea promotora eficaz de una cultura de paz que permita hacer viable -en una era de mundialización- el desarrollo humano sostenible, basado en la justicia, la equidad, la libertad, la solidaridad, la democracia y el respeto de los derechos humanos.

Fuente de la Noticia:

https://www.diariodexalapa.com.mx/veracruz/intercambiara-insurgencia-magisterial-informacion-con-revista-y-agencia-europeas

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México: Beneficiados, 130 niños con síndrome de Down con taller de expresión

México/21 de marzo de 2017/Fuente: www.quadratin.com.mx

Un total de 130 niñas y niños con síndrome de Down fueron beneficiados por la organización Taller de Expresión y Desarrollo Integral (TEDI) que, con recursos del Programa de Coinversión Social (PCS) 2016, les brindó terapias breves y de regulación electromagnética a infantes de cuatro años o más, a través de un programa diseñado por psicólogos y terapeutas de bio-regulación enfocado a las necesidades y objetivos de cada paciente.

Menciona un comunicado de prensa que, el Programa de psicoterapia y de bio-regulación electromagnética (BTR), apoyado por el Instituto Nacional de Desarrollo Social (Indesol), buscó proporcionar estabilidad emocional a los alumnos del taller, mediante entrevistas con terapeutas especializados y orientar a sus madres y padres para llevar una vida de calidad en familia, e impulsar el crecimiento educativo y de independencia de sus hijos.

Asimismo, el proyecto propuso favorecer la comunicación de los órganos, la actividad celular y la reducción del estrés mediante 780 terapias que estimularan las capacidades cognitivas y emocionales de los niños y jóvenes con esta discapacidad.

Además de la promoción, fomento, estímulo, patrocinio o realización, administración o dirección de toda clase de actividades educacionales dirigidas a personas afectadas, a fin de procurar su desarrollo e inclusión en la sociedad.

La asociación TEDI inició sus actividades en el año 1989, luego de que su fundadora, Catalina Roel, buscara un espacio que brindara apoyo a su hija y de que se diera cuenta de que no existía en aquel momento. Desde entonces, la organización ha crecido para satisfacer la demanda de la comunidad, por medio de programas de atención enfocados a la integración con talleres en habilidades adaptativas y de autonomía, lectura, escritura y terapia de lenguaje.

El objetivo de TEDI es elevar la calidad de vida y desarrollar al máximo el potencial de las personas con síndrome de Down, para que logren su autonomía e integración familiar, educativa y social.

En 2016, el Indesol mejoró las condiciones de vida de 709 personas con Síndrome de Down, a través de 13 proyectos de organizaciones sociales apoyadas con recursos del PCS en municipios de 10 entidades del país, para lo cual se invirtieron 1.9 millones de pesos. Las acciones realizadas consistieron en: atención integral, mejora alimentaria, inclusión educativa y laboral, fortalecimiento de sus capacidades, equinoterapia y psicoterapia, entre otras.

De acuerdo con cifras de la Organización de las Naciones Unidas, aproximadamente uno de cada mil recién nacidos en el mundo presenta esta enfermedad. Se estima que en México, de los 5.7 millones de personas con distintos tipos de discapacidad, 150 mil tienen síndrome de Down.

Fuente de la Noticia:

El texto original de este artículo fue publicado por la Agencia Quadratín en la siguiente dirección: https://www.quadratin.com.mx/sucesos/beneficiados-130-ninos-sindrome-down-taller-expresion/

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El Modelo Educativo y el Artículo Tercero

Miguel Ángel Casillas

Además de constatar que el Modelo Educativo presentado por el Secretario de Educación hace unos días llega tarde como señala Rodolfo Ramírez; que comprende un listado de buenos propósitos que casi todos podemos compartir; de coincidir en la exigencia hacia las autoridades para que indiquen qué y cómo recuperaron la gran cantidad de aportaciones que derivaron de la discusión realizada en los últimos meses; y antes de revisar a detalle todos los contenidos propuestos, quizá un ejercicio elemental es observar el grado de congruencia del Modelo Educativo con los preceptos constitucionales.

Dice el artículo tercero:

La educación que imparta el Estado tenderá a desarrollar armónicamente, todas las facultades del ser humano y fomentará en él, a la vez, el amor a la Patria, el respeto a los derechos humanos y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia.

El Estado garantizará la calidad en la educación obligatoria de manera que los materiales y métodos educativos, la organización escolar, la infraestructura educativa y la idoneidad de los docentes y los directivos garanticen el máximo logro de aprendizaje de los educandos.

I. Garantizada por el artículo 24 la libertad de creencias, dicha educación será laica y, por tanto, se mantendrá por completo ajena a cualquier doctrina religiosa;

II. El criterio que orientará a esa educación se basará en los resultados del progreso científico, luchará contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios.

En orden de prelación, la fracción primera es ineludible, se establece expresamente que la educación será laica. Por tanto, en un sentido de congruencia, el Modelo Educativo debería expresar un compromiso fuerte con el laicismo y formular un proyecto educativo en ese sentido.

Sin embargo, esto no sucede así. Si buscamos alguna referencia al laicismo o a la educación laica en el cuerpo del documento del Modelo Educativo no encontraremos más de tres breves y dispersas referencias en las páginas 188, 201 y 211. Sólo al final del documento, como referencia a la ley y como parte de un glosario. A los redactores del Modelo se les olvidó el laicismo y no refieren a él como un principio estructurante del proyecto educativo nacional.

La fracción segunda es clara, ineludiblemente la educación debe estar basada en los resultados del progreso científico. Por tanto, al igual que respecto del laicismo, el Modelo Educativo debería establecer con claridad su proclividad hacia el pensamiento y el conocimiento científico.

Sin embargo, en el cuerpo del texto del Modelo sólo aparece una breve referencia al pensamiento científico en la página 62 y en el glosario del final aparecen las voces conocimiento interdisciplinar y conocimiento, que se define de la siguiente manera:

Conocimiento. Entendimiento teórico o práctico de la realidad, elaborado por la sistematización de las experiencias adquiridas en diversos ámbitos de la vida. Producirlo conjuga las capacidades de percibir, asimilar, razonar y recordar. Cada persona construye el conocimiento en relación con su ambiente físico y socioemocional. P 203.
Ni una referencia al conocimiento científico.

En el glosario también se definen las voces pensamiento analítico, pensamiento complejo, pensamiento crítico y pensamiento creativo. En ninguno de los cuatro casos se hace referencia al pensamiento científico, a los procedimientos, valores, metodologías y criterios de rigurosidad que caracterizan a la ciencia.

Ambos olvidos son graves, evidencian en el mejor de los casos un descuido inexcusable. Los dos pilares sobre los que descansa el proyecto educativo nacional definido por el Constituyente están fuera de los fundamentos y de las definiciones sustantivas del Modelo Educativo del gobierno federal.

Sin laicismo explícito y sin fundamento en el pensamiento científico el Modelo Educativo abre la puerta a cualquier cantidad de intentos por vulnerar los principios constitucionales. Esto es inadmisible ahora que conmemoramos el centenario de la Constitución, en estos días aciagos en que el pensamiento científico está siendo negado por el nuevo fascismo norteamericano, y cuando observamos la intolerancia de las religiones frente al progreso y a la evidencia de la ciencia.

Para ser congruente con la Constitución, el Modelo Educativo debe declarar abiertamente y sin tapujos su adhesión al laicismo y fundamentar la enseñanza en la ciencia y en sus procedimientos.

 

Fuente del Artículo:

El Modelo Educativo y el Artículo Tercero

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El presupuesto de Trump: los mayores recortes de la historia en EEUU

EEUU/21 de marzo de 2017/Autor: Daniel Lacalle/Fuente: El Español

“At least my hair is all mine, my teeth are my own, but everything else is on permanent loan”, Ray Davies

Estados Unidos se acerca de nuevo a un techo de deuda que, como antes, se volverá a aumentar. Pero cuando el responsable del presupuesto de la administración Trump, Mick Mulvaney, habla de que la deuda de 20 billones de dólares del país es una “crisis nacional”, no miente. A razón de más de 500.000 millones de dólares anuales de déficit, el riesgo aumenta mientras las políticas llevadas a cabo han cercenado el crecimiento potencial.

La administración Obama aumentó la deuda del país en nueve billones. Es curioso, pero en 2008, Obama decía que haber aumentado la deuda en cuatro billones en ocho años era “irresponsable” y “antipatriótico” (vean el vídeo aquí). Y ahora toca tomar decisiones complicadas. Ya explicamos aquí los esfuerzos de Rex Tillerson por reducir el “Deep State” (la administración paralela, el gobierno en la sombra creado en los últimos años) y, con esa reducción, se añade el presupuesto de Mulvaney, que está especialmente centrado en atacar el gasto político que se esconde en partidas que todos consideramos positivas, ese que se esconde bajo el subterfugio de “educación”, por ejemplo, sin serlo.

Leer el presupuesto de Mulvaney sin prestar atención a los detalles es como un regalo de Navidad para un ataque a la administración. “Sube gasto militar, baja educación y lucha por el medioambiente”. La realidad es muy distinta.

El principio que informa el presupuesto es el de “el Estado debe ocuparse de la seguridad, y poco más” que siempre han defendido los miembros de la administración actual.

La administración Trump pretende llevar a cabo los mayores recortes presupuestarios de la historia de EEUU desde Ronald Reagan

El aumento del 10% en defensa es incuestionable, y muchos lo podríamos criticar. Pero no deja de ser exactamente lo que prometió en campaña. 54.000 millones de dólares, o un aumento del 10%, para combatir a ISIS y recuperar la posición militar de EEUU en el mundo. Puede ser debatible, pero es exactamente lo que pedía su electorado, su partido y sus defensores. De hecho, incluso republicanos críticos consideran que el incremento es pequeño. Aumentar las ayudas a veteranos un 10% (5.300 millones de dólares) y la seguridad nacional un 6,8% es simplemente una cuestión de justicia y lógica ante la amenaza del terrorismo.

Pero vamos a los recortes. Porque el presupuesto de Trump busca cumplir esos objetivos sin aumentar la deuda.

Los mayores de la historia de EEUU desde Ronald Reagan.

Sanidad. El mayor hachazo, 15.100 millones de dólares, se centra en dos partidas, el National Institute of Health y la Office of Community Services, que no son organismos de servicio finalista, sino criticados -incluso por los demócratas- de ser centros de gasto político. El gasto que se elimina es el discrecional, no el obligatorio -la prestación de servicios-.

Departamento de Estado. Los recortes de Tillerson que comentamos hace una semana. 10.900 millones de dólares menos para financiar conferencias y gastos discrecionales sobre “Cambio Climático” que se habían disparado en los últimos ocho años, y recortar agresivamente la financiación al Banco Mundial (algo que me parece absolutamente normal, lean por qué). Nadie puede negar que el chorreo de dinero enviado a las iniciativas más peregrinas sobre el cambio climático y el gasto en el Banco Mundial son fondos que no sólo pueden revisarse, sino que deben. Y que las administraciones paralelas escondidas, también.

Educación. Reducir un 13,5% sin afectar al programa Pell Grant que da becas a personas con dificultades económicas, se eliminan 20 programas y subvenciones que se considera que pueden y deben ser financiados desde el sector privado.

En Vivienda y Desarrollo Urbano, un recorte del 13% en subvenciones de baja prioridad, que hasta los demócratas como Sanders han criticado como ayudas que inflan los precios de las casas (Home Investment Partnerships Program y el Community Development Block Grant). De nuevo, la idea es que estos programas se pueden financiar desde la colaboración público-privada, sin acudir al dinero del contribuyente, gracias a deducciones fiscales.

Agricultura, Empleo. Transporte y Energía tienen un recorte de subvenciones de 20,7%, 21%, 12,7% y 5,7% respectivamente. Se eliminan todas las subvenciones que interfieren en asuntos de cada Estado y se cercenan las que generan un exceso de burocracia, ineficiencia o duplicidades. Incluye eliminar inversiones en transporte o energía que deben ser financiadas por el sector privado vía reducciones de impuestos, no con más gasto público.

Sigamos. Comercio reduce un 15,7% consolidando agencias estadísticas en otras federales y eliminando subvenciones. Interior, un 11,7% menos, incluyendo subvenciones a minas abandonadas, compra de tierra para fines públicos. Justicia, un 3,8% menos en subvenciones, pero un aumento en personal y recursos para la Justicia. Tesoro, un recorte del 4,1% en recortes de personal, y mayores recursos para el secretario del Tesoro para eliminar rescates públicos. Finalmente, reducir un 20% el presupuesto de la EPA es esencial a la hora de atacar subvenciones inútiles y programas de contenido eminentemente político.

La idea de Mulvaney es que los programas que puedan financiarse desde la iniciativa privada, lo hagan, sin acudir a aumentos de presupuesto

Ya pueden ver que el objetivo de Mulvaney es eliminar subvenciones políticas y gastos discrecionales que pueden financiarse desde el sector privado con las deducciones fiscales y bajadas de impuestos que se anunciarán en mayo. Eliminar subvenciones limita el poder del político, que debe buscar con el sector privado financiar esos programas cuando tenga sentido.

La idea de Mulvaney es que los programas que puedan financiarse desde la iniciativa privada, lo hagan, sin acudir a eternos aumentos de presupuesto. Se busca que el servicio se mantenga con reducciones de gastos discrecionales, no los obligatorios, de un 10%, que tampoco es una locura. Pero, sobre todo, se busca eliminar la “administración paralela” que genera miles de millones de dólares de gasto simplemente por existir y perpetuarse.

Usted podrá decir que eso se podría hacer también con defensa, y no le falta razón. La idea es precisamente entrar en un proceso de ahorros en ese campo -entre otros en la contratación y mayor competencia entre proveedores-, pero primero recuperar el terreno perdido en los ocho años pasados. En cualquier caso, si usted mira el presupuesto, se recupera el nivel eliminando gastos discrecionales que se dispararon en la época del Yes, We Can, y con ello se reduce burocracia y regulación innecesaria, limitando el poder político en las decisiones y acabando con bolas de nieve de gasto irrelevante en temas ideológicos.

Eliminar imposición ideológica, gasto discrecional y subvenciones innecesarias del presupuesto para poder poner más dinero en el bolsillo del ciudadano nunca debe ser una mala noticia

Hay muchas cosas positivas en este presupuesto, y el objetivo de este artículo es centrarse en ellas. No aumentar la deuda, buscar ahorros en duplicidades y subvenciones inútiles, eliminar programas sin contenido efectivo y acabar con las redes clientelares de algunos elementos internacionales. Todo ello se hace sin atacar el gasto esencial y manteniendo el servicio público.

Tomemos lo bueno, que es mucho, y critiquemos los detalles que queramos, pero eliminar imposición ideológica, gasto discrecional y subvenciones innecesarias del presupuesto para poder poner más dinero en el bolsillo del ciudadano nunca debe ser una mala noticia. Yo, personalmente, aplaudo el esfuerzo titánico de Mick Mulvaney en intentar conseguirlo. Veremos si le dejan llevarlo a cabo.

Fuente de la Noticia:

http://www.elespanol.com/economia/20170319/202109792_13.html

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Trump’s War on Dangerous Memory and Critical Thought

The ideal subject of totalitarian rule is not the convinced Nazi or the dedicated communist, but people for whom the distinction between fact and fiction, true and false, no longer exists. ― Hannah Arendt

People living in the United States have entered into one of the most dangerous periods of the 21st century. President Donald Trump is not only a twisted caricature of every variation of economic, political, educational, and social fundamentalism, he is the apogee of an increasingly intolerant and authoritarian culture committed to destroying free speech, civil rights, women’s reproductive freedoms, and all vestiges of economic justice and democracy.

Trump is the fascist shadow that has been lurking in the dark since Nixon’s Southern Strategy. Authoritarianism has now become viral in America, pursuing new avenues to spread its toxic ideology of bigotry, cruelty, and greed into every facet of society. Its legions of “alt-right” racists, misogynists, and xenophobic hate-mongers now expose themselves publicly, without apology, knowing full well that they no longer have to use code for their hatred of all those who do not fit into their white-supremacist and ultra-nationalist script.[i]

Trump’s victory makes clear that the economic crisis and the misery it has spurred has not been matched by an ideological crisis– a crisis of ideas, education, and values. Critical analysis and historical memory have given way to a culture of spectacles, sensationalism, and immediacy.[ii] Dangerous memories are now buried in a mass bombardment of advertisements, state sanctioned lies, and a political theater of endless spectacles. The mainstream media is now largely an adjunct of the entertainment industries and big corporations. Within the last 40 years training has taken the place of critical education, and the call for job skills has largely replaced critical thinking. Without an informed public, there is no resistance in the name of democracy and justice; nor is there a model of individual and collective agency rising to such an occasion. Of course, power is never entirely on the side of domination, and in this coming era of acute repression, we will have to redefine politics, reclaim the struggle to produce meaningful educational visions and practices, find new ways to change individual and collective consciousness, take seriously the need to engage in meaningful dialogue with people left out of the political landscape, and overcome the factionalism of single-issue movements in order to build broad based social movements.

Manufactured ignorance erases histories of repression, exploitation, and revolts. What is left is a space of fabricated absences that makes it easy, if not convenient, to forget that Trump is not some eccentric clown offered up to the American polity through the deadening influence of celebrity and consumer culture. State and corporate sponsored ignorance produced primarily through the disimagination machines of the mainstream media and public relations industries in diverse forms now function chiefly to erase selected elements of history, disdain critical thought, reduce dissent to a species of fake news, and undermine the social imagination. How else to explain the recent Arkansas legislator who is pushing legislation to ban the works of the late historian Howard Zinn? How else to explain a culture awash in game shows and Realty TV programs? How else to explain the aggressive attack by extremists in both political parties on public and higher education? Whitewashing history is an urgent matter, especially for the Trump administration, which has brought a number of white supremacists to the center of power in the United States. [iii]

The great novelist, Javiar Marias, captures in a recent interview why memory matters, especially as a resource for understand the present through the lens of the past. He writes:

I do not know what I might say to an American young person after Trump’s election. Probably that, according to my experience with a dictatorship – I was 24 when Franco died – you can always survive bad times more than you think you can when they start, when “thus bad begins.” Though the predictions are terrible, I suppose we must all wait and see what Trump does, once he is in office. It looks ominous, indeed. And [Vice President Mike] Pence does not seem better, perhaps even worse. It is hard to understand that voters in the United States have gone against their own interests and have decided to believe unbelievable things. One of the most ludicrous interpretations of Trump’s victory is that he represents the poor, the oppressed, the people “left behind.” A multimillionaire, and a very ostentatious one to boot? A man who surrounds himself with gilded stuff? A guy whose favorite sentence is, “You’re fired!”? A bloke who has scorned blacks, Mexicans, women, and of course, Muslims in general? He is the elite that he is supposed to fight. Indeed, it is a big problem that nowadays too many people (not only Americans, I’m afraid) don’t know anything about history, and therefore cannot recognize dangers that are obvious for the elder ones (those with some knowledge of history, of course, be it first- or second-hand). [iv]

As Marias suggest, historical legacies of racist oppression and dangerous memories can be troublesome for the neo-fascist now governing American society. This was made clear in the backlash to Ben Carson’s claim that slaves were immigrants, Trump’s insistence that all black communities are crime-ridden, impoverished hellholes, and Education Secretary Betsy DeVos’s assertion that historically black colleges and universities were “pioneers of school choice.”[v] Memories become dangerous when exposing this type of ideological ignorance aimed at rewriting history so as to eliminate its fascist and poisonous legacies. This is particularly true of the genocidal brutality waged against Native Americans and Black slaves in the United States and its connection to the memory of Nazi genocide in Europe and the disappearance of critics of fascism in Argentina and Chile in the 1970s.

Dangerous memories are eliminated by political reactionaries in order to erase the ugliness of the past and to legitimate America’s shop worn legacy of exceptionalism with its deadening ideology of habitual optimism, one that substitutes a cheery, empty Disney-like dreamscape for any viable notion of utopian possibility.[vi] The Disney dreamscape evacuates hope of any meaning while attempting to undercut a radical utopian element in the conceptual apparatus of hope that speaks to the possibility of a democratic future very different from the authoritarian present. Jelani Cobb is right in insisting that “The habitual tendency to excise the most tragic elements of history creates a void in our collective understanding of what has happened in the past and, therefore, our understanding of the potential for tragedian in the present.”[vii] The revival of historical memory as a central political strategy is crucial today given that Trump’s white supremacist policies not only echo elements of a fascist past, they also point to the need to recognize as Paul Gilroy has observed “how elements of fascism appear in new forms,” especially as “the living memory of the fascist period fades.”[viii] What historical memory makes clear is that subjectivity and agency are the material of politics and offer the possibility of creating spaces in which “the domestic machinery of inscriptions and invisibility” can be challenged.[ix] Catherine Clement is right in arguing that “Somewhere every culture has an imaginary zone for what it excludes and it is that zone we must try to remember today.”[x] Historical and dangerous memories inhabit that zone in today’s neo-fascist social order.

While it would be irresponsible to underestimate Trump’s embrace of neo-fascist ideology and policies, he is not solely answerable for the long legacy of authoritarianism that took on a frontal assault with the election of Ronald Reagan in 1980. This neoliberal attack was later embraced in the Third Way politics of the Democratic Party, its expansion of the mass incarceration state, and solidified under the anti-democratic, war on terror, permanent war policies of the Bush-Cheney and Obama administrations. During this period, democracy was sold to the bankers and big corporations. Whistleblowers were sent to prison. The financial elite and the CIA tortures were given the green light by the Obama administration that they could commit the gravest of crimes and act with impunity. This surge of repression was made possible mostly through the emergence of a savage neoliberalism, a ruthless concentration of power by the ruling classes, and an aggressive ideological and cultural war aimed at undoing the social contract and the democratic, political and personal freedoms gained in the New Deal and culminating in the civil rights and educational struggles of the 1960s.

Trump’s unapologetic authoritarianism has prompted Democratic Party members and the liberal elite to position themselves as the only model of organized resistance in such dark times. It is difficult not to see such moral outrage and faux pas resistance as both comedic and hypocritical in light of these centrist liberals have played in the last forty years–subverting democracy and throwing minorities of class and color under the bus. As Jeffrey St. Clair observes, “Trump’s nominal opponents,” the Democrats Party are “encased in the fatal amber of their neoliberalism”[xi] and they are part of the problem and not the solution. Rather than face up to their sordid history of ignoring the needs of workers, young people, and minorities of class and color, the Democratic Party acts as if their embrace of a variety of neoliberal political and economic policies along with their support of a perpetual war machine had nothing to do with paving the way for the election of Donald Trump. Trump represents the transformation of politics into a Reality TV show and the belief that the worth of a candidate can only by judged in terms of a blend of value as an entertainer and an advertisement for casino capitalism.[xii] Chris Hedges gets it right in revealing such hypocrisy for what it is worth – a carnival act. He writes:

Where was this moral outrage when our privacy was taken from us by the security and surveillance state, the criminals on Wall Street were bailed out, we were stripped of our civil liberties and 2.3 million men and women were packed into our prisons, most of them poor people of color? Why did they not thunder with indignation as money replaced the vote and elected officials and corporate lobbyists instituted our system of legalized bribery? Where were the impassioned critiques of the absurd idea of allowing a nation to be governed by the dictates of corporations, banks and hedge fund managers? Why did they cater to the foibles and utterings of fellow elites, all the while blacklisting critics of the corporate state and ignoring the misery of the poor and the working class? Where was their moral righteousness when the United States committed war crimes in the Middle East and our militarized police carried out murderous rampages? What the liberal elites do now is not moral. It is self-exaltation disguised as piety. It is part of the carnival act.[xiii]

The production of dangerous memories and critical knowledge and the democratic formative cultures they enable must become central to resisting the armed ignorance of the Trump disimagination machine. While such knowledge is the precondition for militant resistance, it is not enough. A critical consciousness is the precondition of struggle but is only the starting point for resistance. What is also needed is a bold strategy and social movement capable of shutting down this neo-fascist political machine at all levels of government through general strikes, constant occupation of the political spaces and public spheres under the control of the new authoritarians, and the creation of an endless wave of educational strategies and demonstrations that make clear and hold accountable the different ideological, material, psychological, and economic registers of fascism at work in American society. This is a time to study, engage in critical dialogues, develop new educational sites, support and expand the alternative media, and fight back collectively. It will not be easy to turn the tide, but it can happen, and there are historical precedents.

The main strategies of change and political agency, in part, have to focus on both the young and those most vulnerable to the dictates of neo-fascism. Young people, workers, and those now considered disposable, especially, are the driving force of the future and we have to both learn from them, support them, contribute where possible, and join in their struggles. At the same time, as Robin D.G. Kelley argues in his Boston Review article, After Trump, “we cannot build a sustainable movement without a paradigm shift. Stopgap, utilitarian alliances to stop Trump aren’t enough. … So where do we go from here? If we really care about the world, our country, and our future, we have no choice but to resist.”[xiv] This would also suggest building up unions again and putting their control in the hands of workers; working to build sanctuary cities and institutions that would protect those considered the enemies of white supremacy – immigrants, Muslims, Blacks, and those others considered disposable. Politics has to be revived at the local and state levels, especially given the control of 56 percent of state legislatures by right-wing Republicans. There is also a need to make education central to the formation and expansion of study groups throughout the country and to further a public pedagogy of justice and democracy through the alternative media and when possible in the mainstream media. Central to the latter task is expanding both the range of dialogue regarding how oppression works focusing not merely on economic structures but also the ways it functions ideologically, psychologically (as Wilhelm Reich once argued), and spiritually as Michael Lerner has pointed out in his book, The Left Hand of God: Taking Back our Country from the Religious Right.[xv]

It is not enough for progressives and others to examine the objective forces and underlying conditions that have pushed so many people to give up on politics, undercut acts of solidarity, and dismantle any viable notion of hope in the future. It is also crucial to understand the crippling emotional forces and psychological narratives that cripple them from the inside out.

It is worth repeating that at the core of any strategy to resist the further descent of the United States into authoritarianism, progressives must recognize that stopping Trump without destroying the economic, political, educational and social conditions which produced him will fail. In part a successful resistance struggle must be both comprehensive and at the same time embrace a vision that is as unified as it is democratic. Instead of reacting to the horrors and misery produced by capitalism, it is crucial to call for its end while supporting a notion of democratic socialism that speaks to the needs of those who have been left out of the discourse of democracy under the financial elite. At stake here is the need for both a language of critique and possibility, a rigorous analysis of the diverse forces of oppression and a discourse of educated hope.Such a task is both political and pedagogical. Not only do existing relations of power have to be called into question, but notions of neoliberal commonsense learning have to be disconnected from any democratic sense of political agency and notion of civic literacy. As Michael Lerner insightfully observes, rather than engaging in a politics of shaming, progressives have to produce a discourse in which people can recognize their problems and the actual conditions that produce them. [xvi] This is not just a political but a pedagogical challenge in which education becomes central to any viable notion of resistance. Making education central to politics means the left will have to remove itself from the discourse of meritocracy that often is used to dismiss and write off those who hold conservative, if not reactionary, views. Not doing so only results in a discourse of shaming and a self-indulgent congratulatory stance on the part of those who occupy progressive political positions. The hard political and pedagogical work of changing consciousness, producing new modes of identity, desires, and values conducive to a democracy doesn’t stop with the moral high ground often taken by liberals and other progressives. The right-wing knows how to address matters of self-blame and anger whereas the left and progressives dispense with the pedagogical challenges posed by those vulnerable groups caught in the magical thinking of reactionary ideologies.[xvii]

While it is crucial to address the dramatic shifts economically and politically that have produced enormous anger and frustration in American society, it is also important to address the accompanying existential crisis that has destroyed the self-esteem, identity, and hopes of those considered disposable and those whom Hillary Clinton shamelessly called a “basket of deplorables.” The ideological mix of untrammeled individualism, self-reliance, a culture of fear, and a war against all ethic has produced both a profound sense of precarity and hopelessness among not only immigrants, poor people of color, but also among working class whites who feel crushed by the economy and threatened by those deemed other as well as demeaned by so called elites.

Resistance will not be easy and has to take place on multiple fronts while at the same time enabling a view of politics that understands how a new class of financial scavengers operates in the free flow of a global space that has no national allegiances, no respect for the social contract, and exhibit a degree of power that is unparalleled in its ability to exploit, produce massive inequality, destroy the planet, and accelerate human suffering across and within national boundaries. Resistance is no longer an option, it is now a matter of life or death. The lights are going out on democracy across the globe and the time to wake up from this nightmare is now. There are no guarantees in politics, but there is no politics that matters without hope, that is, educated hope. This is not merely a call for a third political party, progressives need to create a new politics and new social and political formations. For instance, instead of mounting resistance through a range of single issue movements, it is important to bring such movements together as part of a broad-based political formation.

Any vision for this movement must reject the false notion that capitalism and democracy are synonymous. The crisis of democracy has reached its tipping point, and once again the possibilities for reclaiming the ideals and practices of democratic socialism seem capable of moving a generation of young people and others to act. Under the reign of Trump, the words of Frederick Douglass ring especially true:

If there is no struggle, there is no progress. …This struggle may be a moral one; or it may be a physical one; or it may be both moral and physical; but it must be a struggle. Power concedes nothing without a demand. It never did and it never will.”[xviii]

Trump’s election is surely a tragedy for democracy and a triumph for neo-fascism and it must be challenged and stopped on a variety of levels. Yet, making clear Trump’s anti-democratic ideology and practices will not put an end to the current stage of neo-fascism in the United States, especially when memory no longer makes a claim on our understanding of the past. Trump’s election has unleashed a brand of savage capitalism that not only has and will continue to have horrible consequences, but is deeply rooted in a mode of historical and social amnesia that eliminates its relationship to an authoritarian past. Memory loses its role as a vehicle of liberation when policies that produce savage modes of austerity, inequality, racism, and contempt for public goods become frozen in historical time and consciousness and as such become normalized. Under such circumstances, organized structures of misrecognition define and legitimate memory as a threat.

Memory, reason and thoughtfulness have to awake from the narcotizing effects of a culture of spectacle, consumerism, militarism, and the celebration of unchecked self-interests. A society that enshrines the war of all against all, elevates self-interest as its highest ideal, reduces responsibility to a solely individual undertaking, makes distrust a virtue, and turns love and compassion into a pathology points to a social order that has lost its memory of self-worth, dignity, justice, and compassion. Evil in politics is no longer a figment of the past but a present day reality enshrined in the ethos of neoliberalism. The body of democracy is on life support and the wounds now being inflicted upon it are too alarming to either ignore or normalize.

 


[i] See, for instance, Ned Resnikoff, “Rep. Steve King: ‘We can’t restore our civilization with somebody else’s babies.’” ThinkProgress (March 12, 2017). Online: https://thinkprogress.org/steve-king-white-nationalist-tweet-5f43c687902a#.uh1yf1p8m. Also, see Chris Hedges, “The March of Death,” Truthdig (March 12, 2017). Online: http://www.truthdig.com/report/item/the_dance_of_death_20170312

[ii] I take this up in great detail in Henry A. Giroux, America at War with Itself, (San Francisco: City Lights Books, 2017).

[iii] See, for instance, Emily Bazelon, “Department of Justification,” The New York Times, [Feb. 28, 2017]
Online: https://www.nytimes.com/2017/02/28/magazine/jeff-sessions-stephen-bannon-justice-department.html

[iv] Gregg LaGambina interviews Javier Marías, “The World Is Never Just Politics: A Conversation with Javier Marías,” Los Angeles Review of Books, (February 9, 2017). Online: https://lareviewofbooks.org/article/conversation-javier-marias/

[v] On DeVos’s incompetency and racist understanding of history, see Anthony Dimaggio, “DeVos and the ‘Free Lunch’ Flimflam: Orwell, Neofeudalism, and the Destruction of the Welfare State,” Counterpunch (March 7, 2017). Online: http://www.counterpunch.org/2017/03/07/devos-and-the-free-lunch-flimflam-orwell-neofeudalism-and-the-destruction-of-the-welfare-state/

[vi] Jelani Cobb, “Ben Carson, Donald Trump, and the Misuse of American History,” The New Yorker (March 8, 2017). Online: http://www.newyorker.com/news/daily-comment/ben-carson-donald-trump-and-the-misuse-of-american-history

[vii] Ibid., Jelani Cobb.

[viii] Paul Gilroy, Against Race: Imagining Political Culture beyond the Color Line, (Cambridge: The Belknap Press of Harvard University Press, 2000), pp. 145-146

[ix] Joao Biehl, Vita: Life in a Zone of Social Abandonment (Los Angeles: University of California Press, 2005), p. 10.

[x] Cited in Cited in Helene Cixous and Catherine Clement, The Newly Born Woman, trans, Betsy Wing Theory and History of Literature Series, vol 24 (Minnesota: University of Minnesota Press, 1986), p. ix.

[xi] Jeffrey St. Clair, “Fools on the hill: Trump and Congress,” Counterpunch, [March 3, 2017] Online: http://www.counterpunch.org/2017/03/03/fools-on-the-hill-trump-and-congress/

[xii] The classic commentary on politics as show business can be found in Neil Postman, Amusing Ourselves to Death: Public Discourse in the Age of Show Business, (New York, NY: Penguin Books, 1985, 2005).

[xiii] Chris Hedges, “Donald Trump’s Greatest Allies Are the Liberal Elites,” Truthdig, (march 7, 2017) Online: www.truthdig.com/report/item/donald_trumps_greatest_allies_are_the_liberal_elites_20170305

[xiv] Robin D. G. Kelley, “After Trump,” Boston Review (November 15, 2016). Online: http://bostonreview.net/forum/after-trump/robin-d-g-kelley-trump-says-go-back-we-say-fight-back

[xv] Michael Lerner, The Left Hand of God: Taking Back our Country from the Religious Right (New York: HarperOne, 2007).

[xvi] This issue is taken up in great detail in Michael Lerner, “Overcoming Trump-ism: A New Strategy for Progressives,” Tikkun (January 31, 2017). Online: http://www.tikkun.org/nextgen/overcoming-trump-ism-a-new-strategy-for-progressives.

[xvii] Ibid., Lerner, “Overcoming Trump-ism”

[xviii] Cited in Frederick Douglass, “West India Emancipation” speech at Canandaigua, New York on August 3, 1857. Online: http://www.blackpast.org/1857-frederick-douglass-if-there-no-struggle-there-no-progress#sthash.8Eoaxpmo.dpuf

 A shorter version of this article was published inCounterpunch.

 

Fuente del Artículo:
http://www.tikkun.org/nextgen/trumps-war-on-dangerous-memory-and-critical-thought
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