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Oportunidades perdidas

Por: Filippo Grandi, Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados

“Los refugiados se enfrentan a dos viajes, uno que lleva a la esperanza, otro a la desigualdad. Depende de nosotros llevarlos por el camino correcto”.

Cuando la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para Los Refugiados comenzó su trabajo el primero de enero de 1951, se le dieron tres años para completar sus labores para ayudar a millones de refugiados europeos que quedaron sin hogar o en el exilio después de la guerra. En ese momento, se consideraba que tres años eran suficiente para resolver los problemas de los refugiados, y después de lo cual, según se esperaba, la labor del ACNUR estaría completa.

Hoy hay 16,1 millones de refugiados bajo el mandato del ACNUR en todo el mundo. Más de la mitad son niños, y seis millones están en edad escolar primaria y secundaria. El tiempo promedio que un refugiado pasa en el exilio es de cerca de 20 años. Veinte años son más que una niñez entera, y representan una porción significativa de los años productivos de una persona. Debido a este panorama, es crítico que pensemos más allá de la supervivencia básica de los refugiados. Los refugiados tienen habilidades, ideas, esperanzas y sueños. Ellos enfrentan grandes riesgos y desafíos pero, como se ejemplificó con los inspiradores logros del Equipo Olímpico de Atletas Refugiados, también son personas fuertes, resilientes y creativas, con energía y motivación para forjar sus propios destinos, si se les da la oportunidad.

Asegurarse de que los refugiados tengan acceso a la educación está en el corazón del mandato del ACNUR para proteger a la creciente población de refugiados del mundo, y es central para su misión de encontrar soluciones a largo plazo para la crisis de los refugiados. Sin embargo, a medida que aumenta el número de personas forzosamente desplazadas por los conflictos y la violencia, la demanda por la educación naturalmente crece y los recursos de los países que los albergan están muy presionados.

De los seis millones de refugiados bajo el mandato del ACNUR que se encuentran en edad escolar, 3,7 millones no tienen un centro educativo al que asistir. Los niños refugiados son cinco veces más susceptibles a quedar fuera de las escuelas, en comparación con niños no refugiados. Solo el 50 por ciento tiene acceso a la educación primaria, comparado con el nivel global de más de 90 por ciento. Y a medida que crecen, las diferencias se hacen abismales: 84 por ciento de los adolescentes no refugiados asisten a los primeros años de educación secundaria, pero únicamente 22 por ciento de los adolescentes refugiados tienen la misma oportunidad. A un nivel educativo más alto, solo un uno por ciento asiste a la universidad, en comparación con un 34 por ciento a nivel mundial.

“La educación le permite a los niños y jóvenes a prosperar, no solo sobrevivir”.

Las historias personales en este reporte muestran que los niños y jóvenes refugiados, sean mujeres o hombres, niños o adolescentes, sea que vivan en ciudades, pueblos, campamentos u otros asentamientos, consideran a la educación como una necesidad básica, y no como un lujo. Sin embargo, los obstáculos para un participación completa en la educación formal son considerables.

La gran mayoría de los refugiados en el mundo, un 86 por ciento, están en regiones en desarrollo, con más de un cuarto en los países menos desarrollados. Más de la mitad de los niños refugiados que no asisten a la escuela están en siete países: Chad, República Democrática del Congo, Etiopía, Kenia, Líbano, Paquistán y Turquía. Los refugiados a menudo viven en zonas donde los gobiernos están luchando para poder educar a sus propios niños. Estos gobiernos enfrentan la labor adicional de contar con espacios para escuelas, maestros capacitados y materiales de enseñanza para las decenas, e inclusive centenas de miles de recién llegados, quienes a menudo no hablan el mismo idioma y pierden, en promedio, tres o cuatro años de educación.

Los obstáculos para una participación en la educación formal son considerables.

A finales de 2015, 6,7 millones de refugiados vivían en situaciones prolongadas. Los refugiados atrapados en desplazamiento forzado por periodos tan largos se ven a sí mismos en un estado de limbo. Puede ser que sus vidas no estén en riesgo, pero sus derechos básicos y sus necesidades económicas, sociales y psicológicas esenciales continúan sin estar satisfechas. A pesar de los esfuerzos para expandir la educación para más niños y jóvenes refugiados, el peso de los números ha causado que la asistencia haya caído en los últimos años, inclusive en países donde se han realizado determinados esfuerzos para llevar a más niños refugiados a las escuelas.

A pesar de que algunas situaciones prolongadas de refugiados han durado más de dos décadas, la educación para los refugiados está financiada en gran parte por fondos de emergencia, dejando poco espacio para planificación a largo plazo. Tradicionalmente, la educación de los refugiados no se contempla en los planes nacionales de desarrollo o en la planificación del sector educativo, pero algunos de los principales países de acogida están tomando pasos en la dirección correcta. Sin embargo, el acceso y la conclusión de la educación por parte de los refugiados raramente se monitorea a través de sistemas nacionales de monitoreo, lo que significa que los niños y jóvenes refugiados no solo están en desventaja, sino que también sus necesidades educativas y logros continúan ampliamente invisibles.

La retribución por la inversión en educación es inmensa y tiene un gran alcance. Existe una sólida evidencia de que la educación de calidad les da a los niños un lugar seguro, así mismo puede reducir el matrimonio infantil, el trabajo infantil, los trabajos de explotación y peligrosos, y el embarazo adolescente. Les da la oportunidad de hacer amigos y encontrar mentores, y les da habilidades para la auto resiliencia, resolver problemas, pensamiento crítico y trabajo en equipo. Les mejora los prospectos laborales y les aumenta la confianza y la autoestima.

La educación les permite a los niños y jóvenes prosperar, no solo sobrevivir. No poder darle educación a 6 millones de refugiados en edad escolar, por otro lado, puede ser sumamente dañino, no solo para los individuos, sino también para sus familias y la sociedad, perpetuando los ciclos de conflicto y por ende, el desplazamiento. Esto significa oportunidades perdidas para el desarrollo sostenible y pacífico en nuestro mundo. Como lo ilustra este reporte, la educación es central tanto para estas metas de paz y desarrollo, como para ayudar a los niños refugiados a desarrollar su potencial.

La retribución por la inversión en educación es inmensa y tiene un gran alcance.

Hace un año, miembros de las Naciones Unidas establecieron una agenda de acción global para los próximos 15 años. El Objetivo de Desarrollo Sostenible 4, “Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos” no puede ser alcanzado para 2030 sin satisfacer las necesidades educativas de las poblaciones vulnerables, incluyendo refugiados, apátridas y otras personas forzosamente desplazadas. El efecto multiplicador que tiene la educación en los otros objetivos, como erradicar la pobreza y el hambre, promover la equidad de género y el crecimiento económico, ilustra el importante rol de la educación para el cumplimiento de los objetivos.

Con la reunión para la Cumbre de la ONU sobre Refugiados y Migrantes, así como la Cumbre de Líderes, encabezada por el Presidente de los Estados Unidos, el ACNUR está llamando a una mayor colaboración entre gobierno, agencias humanitarias, socios de desarrollo y sector privado, para abordar los grandes vacíos en brindar educación de calidad para todos los refugiados.

Estamos empezando a reconocer la escala de este problema. En mayo de este año, gobiernos, compañías y filántropos se reunieron en la Cumbre Humanitaria Mundial en Turquía para crear el Fondo “La educación no puede esperar”, una iniciativa para satisfacer las necesidades educativas de millones de niños y jóvenes afectados por las crisis en todo el mundo.

Pero no estamos actuando lo suficientemente rápido. Muy a menudo, la educación para los niños refugiados se ve como un lujo, un extra opcional no esencial que viene después de la alimentación, el agua, el albergue y la atención médica. Es lo primero que se saca de la lista cuando la financiación es poca, como en la actualidad. Las cifras cuentan esta triste historia; uno de cada dos niños refugiados tiene acceso a educación primaria, lo que disminuye a menos de uno por cada cuatro en la escuela secundaria, disminuyendo a uno de cada 100 que tiene la oportunidad de continuar sus estudios en universidad o cualquier institución de educación superior.

Esto necesita cambiar. Al educar a los líderes del mañana, que sean ingenieros, poetas, científicos, filósofos, programadores de computación, les estamos dando a los refugiados, herramientas intelectuales para moldear el futuro de sus propios países desde el día que retornen, o a contribuir de manera significativa a los países que les ofrecen albergue, protección y visión de futuro.

Si abandonamos esta labor, estaremos fallando a la paz y la prosperidad. La educación brinda las llaves para el futuro en el cual refugiados pueden encontrar soluciones para sí mismos y sus comunidades.

Los refugiados se enfrentan a dos viajes, uno que lleva a la esperanza, otro a la desigualdad. Depende de nosotros llevarlos por el camino correcto”.

Panorama mundial

Hay seis millones de niños y adolescentes refugiados en edades escolares bajo el mandato del ACNUR. En 2015; 2,3 millones estaban en la escuela; 3,7 millones estaban fuera de la escuela. 1,75 millones de niños refugiados no estaban en la escuela primaria y 1,95 millones de adolescentes refugiados no estaban en escuela secundaria. Los 1,75 millones de niños en escuela primaria, así como 550.000 adolescentes en escuela secundaria estaban en una gran necesidad de apoyo para poder mantenerse y poder tener éxito en la escuela.

Los Gobiernos, el ACNUR y sus socios han logrado progresar en involucrar a refugiados en la escuela y asegurar que tengan acceso a educación acreditada en sistemas nacionales. La lucha es con los números absolutos: mientras que la población de refugiados en edad escolar fue relativamente estable en 3,5 millones durante los primeros 10 años del siglo 21, y hubo un progreso gradual en las cifras de matrícula desde 2011, esta aumentó en promedio por 600.000 niños y adolescentes al año. Únicamente en 2014, la población de refugiados en edad escolar aumentó en un 30%.

A este ritmo, esto significaría que en promedio se necesitaría por lo menos 12.000 clases y 20.000 profesores adicionales cada año.

Fuente: http://www.acnur.org/que-hace/asistencia/educacion/oportunidades-perdidas/

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Reseña de Película: Pan y rosas.

América del Norte/México/06.12.2016

Maya y Rosa son dos hermanas mexicanas que trabajan, en condiciones de explotación, como limpiadoras en un edificio de oficinas del centro de Los Ángeles. Un encuentro con Sam, un apasionado activista norteamericano, cambiará sus vidas. Sam las ayuda a tomar conciencia de su situación laboral, para que emprendan una campaña de lucha por sus derechos.

La película nos sirve para reflexionar acerca de muchos temas, como la situación y la composición de la clase obrera en los países centrales, las formas de lucha que puede adoptar en este principio de siglo o sobre las diferencias económicas y las desigualdades sociales. También acerca de la explotación de la mujer trabajadora, de la situación de la fracción de la clase de origen extranjero o sobre las luchas que quedan por venir.

Dirigida por Ken Loach, conocido cineasta y militante trotskista británico, es una de sus obras enmarcadas dentro del llamado realismo social británico que caracteriza las películas del autor. El realismo social, como movimiento artístico trata de plasmar las vivencias cotidianas de la gente de la clase trabajadora y de los oprimidos para reflejar sus contradicciones y denunciar su explotación sin convertir a sus personajes en héroes ni en personas excepcionales. Pretende también denunciar las condiciones de vida a las que son sometidos y cuestionar la sociedad y a la clase dirigente mediante la técnica de plasmar la realidad tal cual es para despertar conciencias entre la población.

Fuente: https://youtu.be/Z96Ff744LUY?list=PLfOh-UWcwNETuntmfkKCYb79QKQ0c_UqC

Imagen: http://images2.coveralia.com/dvd/p/Pan_Y_Rosas-Caratula.jpg

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IX Asamblea Regional de la CLADE culminó con un llamado a la lucha por una educación emancipadora y garante de derechos.

“Una educación emancipadora presupone estar orientada a los propósitos de los derechos humanos, para la construcción de la paz, de ciudadanías activas, críticas y participativas, orientada a la realización de una vida digna, reconociendo las singularidades y diversidades de los pueblos”, afirma declaración final del evento.

América del Norte/México/06.12.2016/Autor y Fuente: http://ixasambleaclade.campanaderechoeducacion.org/

Se realizó del 11 al 14 de noviembre en Ciudad de México, la IX Asamblea General de la CLADE, en que se discutieron los retos para la realización de una educación emancipadora, ante el actual contexto regresivo para los derechos humanos y las democracias en la región y el mundo. “Más que nunca, es necesario promover una disputa sobre el sentido y los fines de la educación. Hay que discutir en profundidad el proyecto político pedagógico de nuestros sistemas educativos, hacia qué ideal de persona, de colectividad, de país y de mundo ellos apuntan”, afirmó la coordinadora general de la CLADE, Camilla Croso al inicio del seminario internacional que inauguró la jornada.

El evento contó con la participación de la Relatora Especial de la ONU sobre el Derecho a la Educación, Koumbou Boly Barry, quien destacó la importancia de la participación social y la soberanía de los Estados para que el derecho a la educación se cumpla. “No es posible que se tenga sostenibilidad financiera para la educación, cuando los países dependen de inversiones extrajeras para mantener las políticas educativas”.

También conferencista, Nilma Lino Gomes, pedagoga brasileña y ex-ministra del gobierno de Dilma Rousseff, comentó el golpe de Estado y los retrocesos en marcha en Brasil, celebrando, por otra parte, las ocupaciones de escuelas y universidades como un importante movimiento de resistencia. “Las ocupaciones nos muestran una nueva forma de lucha y organización horizontal, solidaria y creativa. Estos estudiantes perciben que el golpe y los retrocesos que impulsa van más allá de intereses políticos y económicos, dicen respecto a un proyecto de poder de la derecha, de grupos conservadores que deprecian a la diversidad y quieren poner un fin a las políticas sociales» .

Participaron en la Asamblea cerca de 80 personas de más de 16 países: los foros nacionales, redes regionales y organizaciones internacionales miembros de la CLADE, además de invitadas/os como el Ministro del Estado Plurinacional de Bolivia, Roberto Aguilar Gómez, representantes de CEPAL y UNICEF, así como organizaciones de derechos humanos e investigadores/as.

Otro aspecto relevante del evento ha sido la participación de representantes estudiantiles de siete países de la región, dialogando con toda la red sobre los temas clave para la lucha estudiantil en este momento, como es el caso de la criminalización de la protesta en la región. “Los estudiantes están expuestos a la represión, al desaparecimiento y a la violencia. Hay compañeros que están siendo judicializados, otros que están en las cárceles”, afirmó Merlin Aguirre, procurador de derechos humanos y ex militante del Movimiento estudiantil Universitario Hondureño.

Durante toda la jornada, se impulsaron debates sobra la coyuntura de las democracias y los derechos humanos en la región, así como los retos para la implementación de la Agenda de Educación 2030. Entre los desafíos encontrados, se destacan los recientes golpes de Estado, la ascensión política de grupos conservadores, la homogenización e instrumentalización de los sistemas educativos, la privatización de la educación, la criminalización y represión de la protesta social, las distintas formas de discriminación y violencia en las escuelas, la desvalorización del debate sobre género en los centros educativos en base al falso concepto de “ideología de género”, el recorte de recursos para la educación y otros derechos sociales, así como la aplicación de pruebas estandarizadas internacionales y nacionales para medir la calidad educativa en los distintos países, generando segregación, competencia y desigualdad en los sistemas educativos.

Estos retos y estrategias de resistencia se presentan en detalle en la Carta de Ciudad de México, declaración final del encuentro, firmada por todas las organizaciones presentes. “El rol de una educación emancipadora, liberadora y garante de derechos se hace más fundamental que nunca, para asegurar el fortalecimiento del pensamiento crítico, capaz de cuestionar y reflexionar sobre el contexto, y apuntar caminos hacia el fortalecimiento de nuestras democracias y la superación de las desigualdades y discriminaciones estructurales que marcan nuestras sociedades y que se están profundizando”, dice la carta.

En la ocasión, además, se presentaron mociones en defensa del proceso de paz en Colombia y en contra los retrocesos para la educación que se impulsan en Brasil, luego del golpe.

Nuevo Comité Directivo – La VIII Asamblea de la CLADE eligió el nuevo Comité Directivo de la red, compuesto por seis representantes de los foros nacionales, dos de las redes regionales y dos de ONGs internacionales.

Fuente: http://ixasambleaclade.campanaderechoeducacion.org/index.php/ix-asamblea-clade/noticias/163-ix-asamblea-regional-de-la-clade-culmino-con-un-llamado-a-la-lucha-por-una-educacion-emancipadora-y-garante-de-derechos

Imagen: http://ixasambleaclade.campanaderechoeducacion.org/images/nia-mexicana.jpg

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Reseña de Libro: Movimiento indígena y educación intercultural en Ecuador.

María Isabel González Terrero. [Autora]

Colección Becas de Investigación.
ISBN 978-607-4919-4
CLACSO. Universidad Nacional Autónoma de México.
México D.F..
Noviembre de 2011

Aunque el tema de los movimientos indígenas ha sido muy estudiado en los últimos años, tanto en América Latina como en todo el mundo, la mayoría de esos estudios se han centrado en los temas de la lucha por la tierra y el territorio, o en sus demandas políticas. En cambio, el tema de la educación, propuesta e implementada por esos movimientos, ha sido mucho menos problematizado e investigado. Y ello, a pesar de que según esos mismos movimientos indígenas, la educación es uno de los espacios privilegiados de definición del tipo de nación, de Estado y de sociedad, que cada grupo humano desea construir como su marco de convivencia social general. Siguiendo esta pista fundamental de los diversos proyectos de educación reivindicados por las comunidades indígenas en lucha, este estudio se centra en el caso de los conflictos y disputas que en Ecuador, se han generado como resultado de los esfuerzos y conquistas prácticas de las organizaciones indígenas, frente, tanto a las inercias de la obsoleta educación tradicional, como a los embates y la resistencia de los diferentes gobiernos.

Fuente: http://www.clacso.org.ar/libreria-latinoamericana/contador/sumar_pdf.php?id_libro=644
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¿Cuáles son los retos del sistema educativo actual?

Por: Carlos Valenzuela.

Son muchas las críticas que ha recibido el sistema educativo nacional, principalmente por los malos resultados que han obtenido los alumnos en las diferentes evaluaciones a las que se han sometido en los últimos años, como la prueba Enlace -ahora Planea- que aplica la Secretaría de Educación Pública en todo el país, en coordinación con el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) y las autoridades educativas de los estados; y la evaluación PISA, que aplica la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en donde México siempre sale con resultados muy bajos, comparado con países más desarrollados que conforman esta organización.

Problemas. La muestra más clara de los malos resultados de los estudiantes está en la Prueba Planea Media Superior 2016, donde el 45 por ciento de los jóvenes de bachillerato resultaron con un nivel insuficiente en Lenguaje y Comunicación; y el 49.2 con problemas en Matemáticas. La buena noticia para Sinaloa, es que lidera la tabla, junto con Puebla y Durango, al contar con más porcentaje de alumnos con logro sobresaliente.
La polémica Reforma Educativa, impulsada en este sexenio, es la apuesta del gobierno federal para mejorar los indicadores educativos en el país, con un nuevo modelo de enseñanza-aprendizaje, que modificará el modelo pedagógico tradicional  con el que muchos fuimos educados, que se basaba en memorizar y acumular información, para ahora fomentar la educación para la libertad y creatividad, como lo adelantó el secretario de Educación federal, Aurelio Nuño, quien ayer disertó su conferencia Retos para la Educación en el siglo 21, durante la Feria Internacional del Libro (FIL). México tiene el quinto sistema educativo más grande del mundo, con más de 34 millones de alumnos, dos millones de maestros y más de 260 mil planteles educativos distribuidos a lo largo y ancho de la geografía mexicana.

Viene más. Para el próximo año, la reforma educativa entrará en una nueva etapa, con políticas públicas complementarias que pondrán en marcha nuevas estrategias en la enseñanza del idioma Inglés, arte, cultura, equidad, inclusión, y sobre todo en el fortalecimiento de las Escuelas Normales, encaminado a formar nuevos y mejores docentes.
Hace falta mucho por hacer y mejorar en el sector educativo, y aunque se ha trazado un camino que se ha visto marcado por manifestaciones de maestros que se han opuesto a la reforma educativa y se han negado a ser evaluados, se han dado pasos importantes, pero también se necesitan que se destinen mayores recursos que permitan acabar con los rezagos que se tienen en la infraestructura educativa, para garantizar que todos los alumnos estudien en espacios dignos y en condiciones óptimas para que puedan aprender mejor.
Los resultados de esta reforma se verán en otros sexenios, y en los años siguientes se verá si dará resultados o no, pero es necesario que conforme a la marcha se hagan los ajustes para evitar que empeore aún más la situación en el sistema educativo mexicano. Son muchos los retos que tienen las autoridades educativas, los maestros, directores y estudiantes, para llegar al nivel deseado.

Fuente: http://www.debate.com.mx/opinion/Cuales-son-los-retos-del-sistema-educativo-actual-20161130-0014.html

Imagen: http://ep00.epimg.net/ccaa/imagenes/2016/05/20/valencia/1463768427_962120_1463820343_noticia_normal.jpg

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Jóvenes, abandonados y en fuga

6 de diciembre de 2016/Fuente: ACNUR

Abandonados por sus padres y huyendo de las pandillas de El Salvador, tres hermanos navegan en el proceso de asilo en México con el apoyo del ACNUR.

TAPACHULA, México, (ACNUR) – Para llegar a la escuela todos los días, los hermanos salvadoreños Anderson, de 17 años y Jairo, de 14, tenían que tomar el bus en el territorio de una pandilla para llegar al controlado por otra pandilla rival, corriendo riesgo de asalto, asesinato o ser obligados a unirse a sus líneas.

Cuando las pandillas intensificaron el acoso, estremeciendo la pizzería de la familia en su barrio natal en el sureste de El Salvador, los dos chicos, su padre y su hermano mayor huyeron para salvar sus vidas. En ese momento, las cosas se pusieron complicadas.

Su madre los abandonó cuando aún eran niños. Después, mientras pasaban por el proceso de asilo en México, su padre y su nueva novia desaparecieron de pronto, cortando todo contacto con los hermanos.

“Si volvíamos allí, creo que nos hubieran matado”, dijo Anderson. “Las pandillas nos dijeron que nos uníamos o moríamos”.

Sin sus padres para cuidarlo y sin posibilidades de volver a su hogar, Moisés, el hermano mayor, que tiene 20 años, se hizo cargo como cabeza del hogar. Actuando como guardián legal de sus hermanos menores, él hace todo lo posible para ayudarles a empezar de nuevo en México.

Jóvenes como los hermanos Sánchez llamaron la atención de todo el mundo en 2014, cuando decenas de miles de niños no acompañados huyeron de la violencia de las pandillas en sus ciudades, y terminaron en la frontera sur de los Estados Unidos.

“Si volvíamos allí, creo que nos hubieran matado. Las pandillas nos dijeron que nos uníamos o moríamos”.

A pesar de que la cantidad de titulares sobre el tema ha disminuido para el 2016, miles de jóvenes continúan realizando los viajes desde El Salvador, Honduras y Guatemala, países convulsos por el incremento de la violencia, hacia el norte.

“El flujo de niños no acompañados continúa siendo muy alto”, dijo Cynthia Pérez, directora de atención y vinculación institucional de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR). “Diferentes agencias han sido capacitadas para asegurar que identificamos a todos los niños que han sufrido violencia, con el fin de ofrecerles la oportunidad de solicitar asilo”, añadió.

Los países del llamado Triángulo Norte de Centroamérica son de los más peligrosos en el mundo, ya que la Mara Salvatrucha y su rival, Barrio 18, luchan para hacer crecer sus imperios criminales, convirtiendo las calles en zonas de guerra, y a los jóvenes en mercenarios.

Las pandillas realizan actos criminales que van desde asaltos, extorsiones y secuestros, hasta tráfico y venta de droga. Los jóvenes atrapados en este caos enfrentan acosos, agresiones y reclutamiento forzado para sus filas.

“Huir es la única opción si no quieres unirte a la pandilla”, dijo Anderson. Las promesas que hacen las pandillas de buena paga y protección, rápidamente se convierten en amenazas. Y los hermanos Sánchez tuvieron la mala suerte de vivir en un barrio controlado por una pandilla, mientras que la escuela a la que asistían estaba en el territorio controlado por otra. Su viaje a la escuela significaba que ellos traicionarían no solo a una, sino que a las dos pandillas.

“Yo me matriculé en una escuela secundaria, pero nunca asistí”, dijo Anderson. “No quería cruzar de una zona a la otra. Era muy peligroso”.

Mantener la cabeza baja y evadir a las pandillas tampoco garantiza la seguridad.

“Solíamos ir al campo de fútbol para jugar”, dijo Anderson. “Pero una vez los pandilleros nos vieron y nos siguieron a casa, así que no pudimos volver a jugar fútbol en el campo”.

Pero ahora pueden respirar más tranquilos en su nuevo hogar temporal, en un barrio tranquilo a las afueras de Tapachula. La ciudad del sur, cerca de la frontera con Guatemala es una plataforma para los refugiados que vienen de Centroamérica. Es aquí donde ellos supieron de su derecho a solicitar asilo en México con COMAR.

Las solicitudes de asilo en México aumentaron en un 152 por ciento en la primera mitad de 2016 en comparación con años anteriores. ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, espera que México reciba más de 8.000 solicitudes este año, 95 por ciento de estas provenientes de El Salvador, Guatemala y Honduras.

La solicitud de asilo de los hermanos Sánchez se volvió más complicada cuando su padre los abandonó.

“COMAR me dijo que sin un guardián legal, Anderson y Jairo podrían ir a servicios infantiles”, dijo Moisés. “Pero no puedo dejar que los separen de mí”.

A pesar de que México ha mejorado las condiciones para los refugiados y les da más alternativas, muchos menores que buscan asilo, aún terminan en centros de detención. ACNUR hace un llamado para que esta práctica pare por completo. Mientras se trabaja en esta cuestión, Moisés lucha por quedarse con sus hermanos. Él pudo reclamar la custodia legal de sus hermanos para poder quedarse los tres juntos.

En agosto, a los hermanos se les concedió el asilo en México. Fue un momento de mucha alegría y alivio, pero para los tres hermanos que ahora están solos, aún queda mucho camino por delante.

“Los menores no acompañados no solo necesitan acceso al asilo en México, sino…también el acceso a servicios de educación, salud y psicología”.

“Los menores no acompañados no solo necesitan acceso al asilo en México, sino que se les asegure también el acceso a servicios de educación, salud y psicología”, dijo Mark Manly, representante del ACNUR en México.

Ellos son parte de los 2.500 solicitantes de asilo en México que recibieron apoyo financiero y de otros tipos en la primera mitad de 2016, por parte de ACNUR. Pero Moisés aún trabaja casi todos los días, y gana 700 pesos, un equivalente a $37 dólares, por semana. Él espera poder ahorrar para poder empezar una nueva vida con sus primos, que están en el norte de México.

“Quiero que ellos puedan estudiar y estar a salvo, seguros en casa. Ha pasado mucho tiempo desde que tuvieron eso”, dijo Moisés.

Ni Anderson ni Jairo han podido asistir a la escuela en más de un año. Ellos pasaron los días paseando por las tranquilas calles, disfrutando el poder estar afuera de nuevo.

Cuando tienen 15 pesos, $0.80 dólares para gastar, su lujo es jugar Xbox durante media hora en un centro de juegos. Ellos pasan el resto del tiempo con sus teléfonos en la esquina de una calle, donde encontraron señal de WiFi. Ellos se ríen de videos e imágenes cómicas.

“El internet viene de la escuela pública. Pero como nosotros no tenemos tarjetas de residencia, no podemos ir a la escuela por el momento”, dijo Anderson, señalando el patio de la escuela al otro lado de la calle.

Puede que los hermanos encontraran algo de paz en México, pero todavía tienen un largo camino por recorrer.

Fuente: http://www.acnur.org/noticias/noticia/jovenes-abandonados-y-en-fuga/

Imagen: www.acnur.org/fileadmin/_processed_/csm_12.2016.02_Hermanos_Salvador_Header_34ddac2e6e.jpg

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Red solidaria de voluntarios atiende a migrantes y refugiados en las fronteras

6  de diciembre de 2016/Fuente: ACNUR

En los mil kilómetros de frontera que separan a Guatemala y México se encuentra El Ceibo, uno de los 6 puntos legales para cruzar la frontera desde Guatemala, una pequeña comunidad de unas pocas calles donde cada día transitan muchos migrantes y refugiados hacia México.

EL CEIBO, Guatemala, 05 de diciembre de 2016 (ACNUR) – En una choza pequeña con paredes de madera sin lijar y techo de lámina que apenas deja pasar la luz, vive Andrés, un joven guatemalteco con una larga tradición de brindar ayuda humanitaria. Desde hace ocho años pone a disposición su casa, la cual cuenta con una sola habitación, y brinda comida a las personas que huyen de su propio país para salvar sus vidas.

Andrés, firme seguidor de los principios de la religión católica, colabora como voluntario con Pastoral Social, un socio de ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, en la Casa Migrante de Santa Elena, en Guatemala. Esta Casa y sus voluntarios forman parte de una red nacional de albergues y centros que brindan información, asistencia humanitaria básica y hospedaje.

 “Me tomó un tiempo convencer a las autoridades migratorias y a la comunidad local de que solo estaba ayudando a la gente sin pedir nada más”, cuenta Andrés. El trabajo no siempre es fácil y en distintas ocasiones, grupos criminales locales se han acercado a su casa amenazándolo a él y a su familia para que acabe con esta asistencia, y que trabaje para ellos como informante.

Andrés es mecánico y electricista de profesión, y mantiene una tienda de comida y distintos artículos, que maneja con la ayuda de su esposa. Los recursos económicos no abundan, pero su generosidad y solidaridad con las personas desesperadas que llegan con lo que cabe en una pequeña mochila, es un ejemplo único de humanidad.

El paso fronterizo del Ceibo y sus alrededores se han convertido en los últimos dos años en una concurrida ruta de migrantes en ambos lados de la frontera. “El flujo ha aumentado, es por ello que desde ACNUR hemos incrementado nuestra presencia en el Departamento de Petén, mediante la apertura de una oficina el pasado mes de septiembre, lo que nos permite llevar a cabo un monitoreo de frontera de forma más sistemática y regular para identificar personas con necesidad de protección internacional”, afirma el jefe de la oficina de ACNUR Guatemala, Enrique Valles.

Los esfuerzos de Andrés han servido de ejemplo a otros voluntarios de la comunidad. “Así sumando los esfuerzos locales, tenemos más camas para hospedar a familias enteras que están huyendo de países donde no pueden estar tranquilos y que cargan las heridas de los grupos criminales”, dijo Andrés.

En lo que va de 2016, los 3 voluntarios han atendido a casi 1.000 personas en su propia casa y en una capilla de la iglesia. De este número, 80 casos han solicitado la condición de refugiado gracias a la información proporcionada por la red y voluntarios como Andrés, y por el hecho de haber referido a las personas a los distintos albergues para refugiados y migrantes o al Instituto Nacional de Migración de México.

Para responder a esta grave situación humanitaria, el ACNUR está apoyando la construcción de un albergue en El Ceibo con capacidad para 16 personas que será gestionado por los 3 voluntarios y la Pastoral Social.

Los niños, adolescentes y adultos que conocen a Andrés suelen contarle las razones de su exilio durante los 4 o 5 días que se quedan en su casa. Sueles se historias dramáticas de extorsiones, reclutamientos forzosos, secuestros, abusos sexuales, despojos de tierra por grandes compañías mineras y agrícolas, entre otros. Estas formas de presionar han causado desalojos y el desplazamiento de cientos de familias, ya sea dentro o fuera de las fronteras de Guatemala. En la ruta migratoria, la violencia también está presente. Muchas personas en tránsito relatan a Andrés que fueron despojados de las pertenencias que llevaban con ellos para sobrevivir los primeros días del viaje, mientras que otros fueron golpeados y algunas mujeres han sido violadas o víctimas de tráfico.

Aunque los caminos para salir de los países de Honduras, El Salvador y Guatemala, región mejor conocida como el Triángulo Norte de Centroamérica, son caminos de selva, de parajes inhóspitos o zonas controladas por la delincuencia especialmente en zona fronteriza. El número de personas que solicitan asilo en México, Panamá, Costa Rica, Belice y Estados Unidos ha aumentado, siendo la mayoría hondureños y salvadoreños.

A junio de 2016, el número de refugiados y solicitantes de asilo del Triángulo Norte alcanzó los 138.000; lo que representa un incremento del 70% en 12 meses.  ACNUR ha elaborado una amplia estrategia regional para atender las necesidades de protección de las personas desplazadas y refugiadas,  trabajando en estrecha colaboración con los gobiernos y socios para apoyar a los países y comunidades afectadas, fortaleciendo  los sistemas de asilo y promoviendo soluciones duraderas.

El pasado 21 de noviembre, La Agencia de la ONU para los Refugiados y el Ministerio de Relaciones Exteriores de Guatemala firmaron una Carta de Entendimiento en el marco del trabajo conjunto para fortalecer el sistema de asilo y protección en el país.

Francesca Fontanini, Oficial Regional de Información Pública

Fuente: http://www.acnur.org/noticias/noticia/red-solidaria-de-voluntarios-atiende-a-migrantes-y-refugiados-en-las-fronteras/

Imagen: www.acnur.org/fileadmin/_processed_/csm_12.2016.05_Andrés_Guatemala_cefa426c22.jpg

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